26 de octubre de 2015

Socialismo o Barbarie: Como mata el capitalismo.

Por Santi Martín

El pasado miércoles, como un día más, al jornalero Juan-Francisco Díaz Gil, con sólo 35 años de edad, y toda una vida por delante para realizarse como ser humano, le sonó el despertador que le ponía en pie para comenzar una nueva jornada laboral.


Él, quizás pensaría que era un afortunado por tener un trabajo, pero la realidad de los hechos demuestran que la fortuna nunca fue una buena aliada de clase obrera.

Cuando ese día sonó el despertador, a Juan-Francisco, vecino de Olivenza, le esperaban 30 kilómetros que recorrer para estar a las 7’30 horas de la mañana, en su lugar de trabajo, una finca próxima a Gévora. Cuando apuntaban las primeras luces del alba, el día ya anunciaba un calor sofocante.

7’30 horas del día 13 de mayo de 2.015. Bajo un sol abrasador, Juan-Francisco coge el zancho y comienza su jornada laboral, su tarea para ese día consiste en cavar una zanja para enterrar una tubería de riego. En ese caluroso día, el mercurio empieza a subir y a 35 grados, y bajo un sol implacable, Juan-Francisco, sigue en su tarea, para ganar un salario de 6 euros a la hora. El termómetro sigo subiendo y ya roza los 40 grados.

Tras casi 10 horas de trabajo, en un ambiente totalmente inhumano para realizar esa tarea, Juan-Francisco empieza a ponerse rojo a decir que se encontraba mal.

El salario de Juan-Francisco era de 6 euros a la hora, pero para llevarse un jornal digno tenía que trabajar entre once y doce horas, y esa necesidad por tener un salario digno, a Juan-Francisco, cuando eran aproximadamente las 18’30 horas de ese fatídico 13 de mayo, le condujo a la muerte.

Mientras que unos pocos de oligarcas explotadores se llevan la pasta, la venta de la fuerza del trabajo de muchos obreros les lleva a la muerte. Y en este constante estado de injusticia y desigualdad, de explotación y opresión, pasa la vida, y los ciegos siguen viviendo sin querer ver cuando sale el sol, pues como cantaba Víctor Jara, me matan si no trabajo, y si trabajo me matan, siempre me matan, me matan, ay me matan, me matan.

Si Juan-Francisco, al igual que otros muchos, ha muerto en el tajo, es porque el capitalismo mata, mata explotando a los seres humanos, de la misma forma que mata, retirando recursos de los servicios públicos para beneficiar a la empresa privada, como es el caso de la sanidad privada, donde se prefiere engordar los bolsillos de los amigos del poder, antes que invertir en la contratación de profesionales y en la investigación de las enfermedades.


El capitalismo mata, y un sistema que mata es totalmente incompatible con nuestra condición de seres humanos, pues este sistema capitalista genera sufrimiento, inhumanidad, y muerte, sí, muertes que son totalmente evitables, si realmente aflorasen los sentimientos humanos, pero este sistema se guía bajo el dictado de sus dios, “los mercados”, cuyas directrices están en contra de los seres humanos.

Socialismo o barbarie, que nadie quiera vendernos una tercera vía de salida, porque no existe. 

Sí, socialismo o barbarie, porque si una gran parte de esta sociedad, no hubiese bajado los brazos, no se hubiese abandonado a la resignación, al miedo, la apatía, el servilismo y la alienación, en vez de ejercer la rebeldía, la valentía, el anhelo y poner en práctica la dignidad por construir una sociedad de hombres y mujeres socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres, la muerte de Juan-Francisco, se podría haber evitado y hoy estaría entre nosotros.

Esto es en resultado de una injusta sociedad, donde mientras unos pocos roban el pan, muchos se lo tienen que ganar, a costa que el esfuerzo les conduzca a la muerte. No creo que hayamos nacido para esto, para convertirnos en meros instrumentos de generación de riqueza para el bienestar y lujo de unos pocos explotadores. Tan difícil es entender que votar a ladrones, es votar a que la muerte nos siga pisando los talones.

24 de octubre de 2015

Venezuela Presidente Maduro: nuestra revolución es revolución solo si se le da poder al pueblo

Por Hoy Venezuela

“La comunidad no puede ser como una especie de islas, islotes, donde cada quien hace su vida a puerta cerrada, la comunidad debe ser precisamente espacio de lo común, la construcción de la felicidad, en lo común, el compartir, entender a los vecinos, en apoyar (…) Deben ser el epicentro de la construcción de una nueva sociedad: el socialismo” expresó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro desde Anaco, en el estado Anzoátegui, donde realiza una jornada de la Gran Misión Vivienda Venezuela y de la Gran Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor.

 
De igual modo el presidente señaló que es importante confiar en la capacidad del pueblo para continuar los procesos organizativos que inicio el Comandante Hugo Chávez, por lo cual instó a los organismos institucionales a estar al servicio permanente del poder popular para dar resultados a los ciudadanos.
  “Nuestra revolución es revolución solo si se le da poder al pueblo, lo contrario es ser un simple gobierno, por eso nosotros con el pueblo todo y sin el pueblo nada”, exclamó.

El mandatario llamó al pueblo a consolidar las comunas, que tienen como finalidad desarrollar y consolidar el estado comunal como expresión del poder popular y soporte para la construcción de la sociedad socialista.

“Es el socialismo comunal, socialismo comunitario, socialismo territorial, que tiene el epicentro en la transformación del ser humano y el epicentro en la construcción de una nueva sociedad, de la solidaridad, de la felicidad social, del compartir, del convivir, de la paz”, puntualizó.

21 de octubre de 2015

Los científicos del mundo celebran esta noticia: los médicos cubanos encuentran la cura para el Vitíligo

Por Cubanoti.com


El Vitiligo o Leucoderma es una enfermedad en la que se pierde progresivamente el color de la piel, afecta el 1% de la población mundial sin distinción de sexo, edad, raza o latitud geográfica. Se caracteriza por la aparición de áreas de despigmentación situadas principalmente en el rostro, las extremidades y la región genital de los individuos que la padecen.


La enfermedad puede mantenerse localizada en estos sitios durante largo tiempo o extenderse rápidamente por todo el cuerpo hasta despigmentarlo completamente. La enfermedad se debe a la destrucción de un tipo de célula llamada melanocito que son las encargadas de producir el pigmento que colorea la piel (melanina).

Para iniciar el mismo es necesario ser consultado en nuestro Servicio Clínico Internacional y permanecer durante un mínimo de 3 días en Cuba.


Las consultas se desarrollan por el personal médico especializado de lunes a viernes de cada semana en el horario de 8:30 am a 4:00 pm, con un precio de 120.00 C.U.C (Pesos Cubanos Convertibles). Si no trae resultado de biopsia de piel, la misma se le practicará en nuestro Centro por un valor de 150.00 C.U.C.
Las sesiones de entrenamiento en el método de tratamiento [3] tienen un valor de 40.00 C.U.C cada una. El paciente no es ingresado, sino que se hospeda en los hoteles de la capital, ya que el tratamiento es ambulatorio.
No es necesario efectuar reservación previa de turno pues los pacientes son atendidos por orden de llegada en nuestros servicios clínicos del Centro de Histoterapia Placentaria situados en Calle 18 No. 4302 esquina a 43. Miramar, Playa, La Habana, Cuba.
Para continuar el tratamiento en su país, al paciente se le indicará en consulta la cantidad adecuada de medicamento a llevar, de acuerdo con el grado de extensión de su superficie corporal afectada por la enfermedad. El valor de un frasco de Melagenina Plus (235 ml) es de 36.00 C.U.C.
NOTA: El medicamento Melagenina Plus no se vende libremente, sólo previa evaluación y prescripción médica en nuestro Centro, que incluye la consulta y las tres sesiones de tratamiento.
MELAGENINA PLUS
La Melagenina Plus ( Melagenina + Cloruro de Calcio ) es un extracto alcohólico de placenta humana, producto farmacéutico que tiene la propiedad de incrementar la reproducción de los melanocitos, así como de acelerar el proceso de producción de la melanina dentro de éste, por lo que resulta un medicamento de elección para el tratamiento del Vitiligo al acelerar la reproducción de los melanocitos remanentes en el borde o zona interior de las regiones acrónicas del enfermo.

La inocuidad del tratamiento con MELAGENINA PLUS permite su empleo tanto en niños como en adultos, incluidas personas de edad avanzada, gestantes y mujeres durante el período menstrual. Es compatible con cualquier tipo de alimento o bebida, así como con otros grupos de medicamentos, con excepción de los psoralenos, corticoides y citostáticos, con los que manifiesta antagonismo.

19 de octubre de 2015

14 años aislada totalmente en una prisión de EEUU

Por Néstor García Iturbe *

¿Por qué Ana Belén Montes cooperó con Cuba?

La solidaridad con Cuba y de Cuba con los pueblos del mundo, es uno de los principales valores contra los que se destrozan los objetivos de los enemigos de la Revolución Cubana. Es una de nuestras principales fortalezas.

Muchas personas que viven en países de vastas riquezas y de alto adelanto tecnológico, quisieran que el gobierno de sus naciones condujera de forma distinta la política exterior, no como un instrumento de los más adinerados para incrementar sus ganancias de forma enfermiza, sino utilizar todos esos recursos para beneficio y mejoramiento de las condiciones de vida de los que menos dinero tienen, tanto en su propio país como en otros del mundo.

Quisieran que su país, en vez de ser temido, fuera querido. Que no fuera la guerra la principal característica de su política exterior, sino la solución pacífica de los diferencias. Que los miles de millones destinados a causar muerte, se destinen a evitarla y mejorar las condiciones de vida. Que en vez de organizar acciones para arrasar con la industria y acabar con la agricultura de otras naciones, se dedicaran a fomentar la industria e incrementar la producción agrícola como una forma de lucha contra la hambruna que padecen muchos países del mundo.

Quisieran sentirse orgullosos de ser ciudadanos de ese país, en vez de sentirse abochornados. Que su bandera será respetada, no quemada. Y que en vez de escuchar “go home”, escuchar “your home”.

Estas seguramente son las reflexiones de millones de estadounidenses. De ese cincuenta por ciento de la población que no concurre a las urnas a votar, para no dar legitimidad a un sistema en el que no tienen confianza ni esperanza alguna. Entre esta gran masa de pueblo, podemos incluir a la compañera Ana Belén Montes (foto).


La actitud de Ana belén en el juicio a que fue sometida puede calificarse de honesta, donde expresó sus criterios de cómo debía el gobierno de Estados Unidos conducir la política exterior.

Ana Belén dijo:
“Existe un proverbio italiano que quizás sea el que describe de la mejor forma en lo que yo creo: Todo el Mundo es un solo país. En ese ‘país mundial’ el principio de amar al prójimo tanto como se ama a uno mismo, resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos nuestros países vecinos”.

“Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. Él establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados- con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca hemos aplicado a Cuba.

“Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la Ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa; me consideré moralmente obligada de ayudar a la Isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político.

“Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia. Yo no entiendo cómo nosotros continuamos tratando de dictar… cómo Cuba debe seleccionar sus líderes, quiénes no deben ser sus dirigentes y qué leyes son las más adecuadas para dicha nación. ¿Por qué no los dejamos decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos?

“Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento.

“Hoy vemos más claro que nunca, que la intolerancia y el odio –por individuos o gobiernos- lo único que disemina es dolor y sufrimiento. Espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como cualquier otra nación, quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.”

¿Habrá tomado en consideración la administración Obama las palabras de Ana Belén para realizar las acciones que comenzó el 17 de diciembre del 2014?

¿La referencia de Kerry de que no somos enemigos ni rivales, sino VECINOS, tendrá algo que ver con esto?

Tendremos que esperar un tiempo, no creo que mucho, para conocer si los deseos de Ana Belén Montes se están materializando.

El presidente Obama, que ha firmado una buena cantidad de indultos, pudiera firmar uno más, en este caso para alguien cuyo pensamiento coincide con la política exterior que su administración está desarrollando hacia Cuba.

Presidente Obama, otro gesto humanitario no vendría mal.

*Dr. Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba) sarahnes@cubarte.cult.cu



18 de octubre de 2015

Intervención del responsable del blog "Manos fuera de China", en la presentación del libro "El pájaro en la jaula"

Enviado por "Manos fuera de China"



A continuación, mi intervención en el acto de presentación del libro sobre China "El pájaro en la jaula: La burguesía en la República Popular China" de José Antonio Egido, editado por Cierzo Rojo, que se celebró el pasado 30 de septiembre en Madrid en el Centro Social "Miguel Hernández" de Villaverde. Reproduzco aquí el texto completo de la intervención que tenía preparada para la ocasión, pues en realidad mi intervención fue más corta de lo que aquí aparece, por una cuestión de tiempo. Agradecimientos a la Asociación de Amistad Hispano-Soviética por la organización del acto, al Partido del Trabajo Democrático por prestarnos generosamente su local, y a los compañeros de la Editorial Cierzo Rojo por desplazarse a Madrid. 

Buenas tardes:

Voy a intentar hablar con la tranquilidad que caracterizó al Presidente Xi Jinping cuando habló en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde anunció que China iba a destinar un fondo de 2.000 millones de dólares para los países pobres. 

Hablar de China hoy tiene la particularidad de no dejar a nadie indiferente. Es un país que genera hostilidad en ciertos sectores de la izquierda, empezando por los propios maoístas, pasando por sectores del movimiento comunista que se reclaman de cierta tradición autodenominada "pro-soviética", y otros sectores. Por otro lado, genera entusiasmo en personas como yo y el autor del libro – José Antonio Egido –  y en toda una serie de dirigentes de países subdesarrollados, que ven en China "la más prometedora esperanza y el mejor ejemplo para los países del Tercer Mundo", parafraseando a Fidel Castro. 

¿Es China un país socialista, un país capitalista, o representa una mezcla de ambas cosas? En cualquier caso, estamos hablando de un país complejo, sin duda. En la introducción a su libro, José Antonio Egido escribe lo siguiente: "Cuando algún investigador llega rápidamente a conclusiones redondas, perfectas e inapelables en torno a China, es mejor dudar seriamente de su capacidad de análisis. Es seguro que se equivoca." 
En efecto, la complejidad inherente a China se debe tanto a su historia (no solamente desde la fundación de la República Popular China, sino desde principios del siglo XX), como a su cultura, que es muy diferente de la nuestra, como al simple hecho de que en estos momentos hay en China 1.355 millones de habitantes. Partiendo de esta realidad, cualquier decisión política que se tome en China no podrá ser sino derivar en un proceso complejo. 

Creo que la complejidad de China está muy bien reflejada en el título del libro: "El pájaro en la jaula". A explicar este concepto va a ir enfocada mi intervención. 

Esta metáfora fue inspirada en los años 80 por el camarada Chen Yun, de la primera generación de dirigentes de la República Popular China, comunista formado en la URSS y responsable de la planificación económica durante muchos años. En aquella época (los años 80), después de las primeras reformas impulsadas por Deng Xiaoping, la máxima que seguía el PCCh en materia de economía era que "la planificación es lo principal y el mercado lo auxiliar". Con aquella metáfora, Chen Yun quería decir que la planificación era "la jaula", y que el mercado (que implica propiedad privada, y por lo tanto burguesía) era "el pájaro". Ese pájaro se podía mover libremente, siempre que fuera dentro de los límites de la jaula.
En otras palabras, el mercado podía operar y la burguesía tener cierta libertad de acción, siempre que aceptara a cambio el sistema socialista. Cabe señalar que el camarada Chen Yun decía esto en un momento en el que, pese a las primeras reformas, el modelo económico de China seguía siendo, en lo esencial, semejante al modelo de los países de Europa del este y la URSS, aunque con ciertos matices: a) se habían liquidado las Comunas Populares en el campo, estableciéndose así el sistema de contrato por responsabilidad familiar (por el cual se volvió a repartir la tierra en función de quién la trabaja); y b) China estaba recurriendo masivamente a la inversión privada extranjera. Las empresas estatales se empezaron a regir progresivamente por criterios mercantiles, iniciándose así el "socialismo de mercado". Sabiendo que las comparaciones son odiosas, esto venía a emular las concepciones imperantes en la URSS a partir la "reforma Kosygin" de 1965.

Conjugados racionalmente, pueden ser buenos instrumentos de la construcción socialista

Lo que quisiera destacar es que, aunque sea con variaciones, el concepto metafórico del "pájaro en la jaula" es válido para caracterizar varios periodos de la historia de la República Popular China, y esto es lo que trata de explicar José Antonio Egido en su libro. Quisiera destacar tres periodos. 

El primer periodo en el que cabe hablar de un "pájaro en la jaula" fue el periodo de la "Nueva Democracia", entre 1949 y 1952, que fue el periodo de revolución democrático-burguesa de China (otros lo llamarán "revolución nacional-democrática" o, sencillamente, "revolución burguesa"). Se hablaba de "Nueva Democracia" porque, en vista de la naturaleza semi-feudal y semi-colonial de China en el año 1949, los comunistas chinos no se plantearon en lo inmediato la construcción de una economía socialista, pues las tareas históricas inmediatas era de carácter anti-feudal. Sin embargo, China ya no experimentaría el fallido sistema democrático de la fracasada revolución burguesa de 1911 encabezada por Sun Yìxiān –no obstante considerado el padre de la China moderna– ni tampoco el régimen posterior bajo la dominación del Guomindang (que de hecho ni siquiera era democrático en lo formal). Sería una democracia de nuevo tipo, una democracia popular. 

En Rusia y en los países de Europa del este (que tampoco es que fueran naciones muy avanzadas), lo que en marxismo se conoce como fuerzas productivas, así como la concentración  y centralización del capital, habían alcanzado tal grado de desarrollo que era posible y recomendable una expropiación completa de la propiedad capitalista. En China, en cambio, el bajo desarrollo de las fuerzas productivas no aconsejaban hacer lo mismo. Tengamos en cuenta que, debido a la condición relativamente arcaica de su economía, los libros decían que la propia Rusia no se daban las condiciones para construir el socialismo, independientemente de que luego sí se hiciera bajo la dirección de Lenin y de Stalin. Pero la China del año 1949 era un país aún más atrasado (mucho más) que la Rusia de 1917 donde triunfó la Revolución de Octubre.
Como expone J.A. Egido en su libro, en China no se podía expropiar toda la propiedad capitalista, de manera que el Estado planificara toda la producción industrial, pues no se daban las condiciones para ello: no se disponía de la base técnica suficiente, ni de los conocimientos necesarios, y la clase obrera en China era una gota en un océano inmenso de campesinos. Una socialización completa de la propiedad burguesa habría supuesto un colapso de la economía, en un momento en que el país tenía que reconstruirse después de tantos años de guerra (ya fuera la guerra civil contra el Guomindang –que se libró en dos ocasiones diferentes– o guerra de liberación nacional contra el Japón) y en el que se necesitaban los conocimientos de una cierta burguesía para hacer funcionar las industrias. 

Ceremonia de proclamación del a República Popular China el 1º de octubre de 1949. De izquierda a derecha se puede ver cómo aparecen Zhou Enlai, Zhu De, Liu Shaoqi y Soong Ching-Ling.

Por ello, desde la fundación de la República Popular China se estableció un pacto entre el Partido Comunista de China (PCCh) y ciertas capas de la burguesía. Y nunca se podrá insistir suficientemente en ello: no se trataba de cualquier burguesía. En aquel momento, el análisis de Mao Zedong y del conjunto del PCCh establecía que no se debía considerar a la burguesía como un todo homogéneo con intereses antagónicos a los de la revolución china (que, recordemos, era en lo esencial era una revolución burguesa, aunque en transición hacia el socialismo). 

En su libro, J.A. Egido menciona tres clases de burguesía: 

a) La burguesía compradore, que es un término que proviene del portugués. Esta burguesía, intermediaria entre el capital extranjero y el mercado nacional chino, no poseía prácticamente ninguna empresa, pero dominaba el comercio con el imperialismo. Era pues una burguesía subsidiaria de tal o cual potencia imperialista, de entre las tantas potencias que se repartían China como si fuera un vulgar pastel (es decir, no solamente el colonialismo japonés, sino también Gran Bretaña, Alemania, Francia, Portugal, Rusia, etc). Esta burguesía tiene más que ver, por ejemplo, con la oligarquía vendepatrias que se beneficiaba del saqueo de las riquezas de Venezuela antes del triunfo de la Revolución Bolivariana.
En su "Análisis de las clases sociales en China", Mao escribía en 1920 que “…estas clases representan las relaciones de producción más atrasadas y reaccionarias de China, e impiden el desarrollo de las fuerzas productivas del país. Su existencia es absolutamente incompatible con los objetivos de la revolución china.”

b) La burguesía burocrática, que resultaba de un híbrido entre cierta alta burguesía y los altos funcionarios de la China imperial --los famosos mandarines-- y que se dedica a impulsar grandes empresas modernas. Estaba por lo tanto ligada de una forma u otra al orden feudal. 

c) La burguesía nacional, que estaba siendo oprimida en sus intereses por el capital extranjero. En sus "Fundamentos del comunismo científico" (1977), el filósofo soviético Víctor Afanasiev explicaba que es:
"...la parte de la burguesía interesada en el progreso económico del país, que toma parte activa en la revolución nacional-liberadora […] La burguesía nacional defiende en la revolución nacional-liberadora sus propios intereses de clase, procurando, en primer lugar, impulsar la economía nacional capitalista y establecer su dominio político en la sociedad, pero, al mismo tiempo, expresa algunos intereses de toda la nación, ya que no podrá alcanzar sus objetivos específicos si no se suprime el yugo del imperialismo extranjero y del feudalismo local.” 

Precisamente en estos momentos estoy leyendo la brillante obra del periodista belga Michel Collon "Los siete pecados de Chávez". En esta obra, Collon relata lo que han sido según él las "siete plagas de Latinoamérica", incluyendo entre ellas el asesinato de la agricultura (a lo cual se podría añadir el asesinato de la industria local). Collon describe en su libro cómo las multinacionales (norteamericanas principalmente) invadieron y siguen invadiendo con sus productos los mercados de los países latinoamericanos, ahogando la industria y la agricultura locales. Collon describe esto con esta metáfora elocuente: "Cuando un vallado cerca a un cabrito y se suprime la valla, ¿quién se beneficia?"
Collon explica que una de las debilidades de Venezuela (y en general de los países del Tercer Mundo) ha sido precisamente la debilidad de su burguesía nacional, incapaz de hacerle frente a las multinacionales y de impulsar una producción local destinada a un mercado local, promoviendo así un desarrollo endógeno. El comandante Hugo Chávez hizo referencia a este reto de Venezuela y del conjunto de los países del Tercer Mundo diciendo que el desarrollo endógeno implicaba  "...ser capaces de producir por nosotros mismos las semillas que necesitamos para cultivar, los alimentos que comemos, la ropa que llevamos, los productos y servicios que necesitamos. Debemos romper los grilletes de la dependencia económica, cultural y tecnológica."

La problemática de China en el año 1949 era similar a la de Venezuela y la inmensa mayoría de los países del Tercer Mundo en el actualidad. Teniendo en cuenta el subdesarrollo de China, y lo que supone el imperialismo (en resumidas cuentas, el enriquecimiento de unas pocas naciones a costa de la subyugación económica de otras), podemos entender el sentido de aprovechar la parte de la burguesía interesada en impulsar una industria independiente, desarrollar un mercado nacional, ayudar a la innovación tecnológicas, etc. Éste era el papel que Mao Zedong y el PCCh le asignaban en 1949 a la burguesía nacional, que sería partícipe de la reconstrucción de China, ayudando a su desarrollo económico, y participando en las labores de gobierno asesorando al PCCh en la Conferencia Consultativa Política del Pueblo Chino. Todo ello con la condición de que aceptara la dominación del Partido Comunista.

Mao Zedong lo reflejaba muy bien cuando escribía que, en el año 1953 (recién iniciada la fase de edificación de las bases del socialismo), la economía en China seguía siendo, en lo esencial, capitalista, pero que era "una economía capitalista controlada por el gobierno popular, ligada de diversas maneras a la economía socialista que representa el sector estatal y sometida a la vigilancia de los obreros. No es por tanto una economía capitalista ordinaria, sino una economía capitalista de Estado de nuevo tipo. Si existe, es sobre todo para satisfacer las necesidades del pueblo y no para dejar a los capitalistas hacer beneficios".

En este sentido, no había equívocos. Los comunistas chinos no negaban en ningún momento el carácter explotador de esta burguesía. En 1957, Mao Zedong escribía: "En nuestro país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía nacional es, en general, una lucha de clases en las filas del pueblo, porque la burguesía nacional de China tiene doble carácter. En el período de la revolución democrático-burguesa, ella tenía en su carácter tanto un lado revolucionario como otro conciliador. En el período de la revolución socialista, al tiempo que explota a la clase obrera obteniendo ganancias, apoya la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la transformación socialista."
Soong Ching-Ling, la esposa de Sun Yìxiān, que alternó los cargos de vice-presidenta y co-presidenta de la República Popular China, fue una genuina representante de la burguesía nacional

Es importante subrayar que Mao Zedong decía esto cuando China ya había entrado en la fase de edificación de las bases del socialismo con el lanzamiento del I Plan Quinquenal en 1952, momento a partir del cual –con la ayuda de la URSS– se procedió a nacionalizaciones en masa, a la colectivización del campo y a la construcción de una economía planificada. Pero, aún en aquellas circunstancias, seguía subsistiendo una cierta capa burguesa que poseía participaciones en algunas industrias, en un régimen de co-propiedad con el Estado. De allí que, aún bajo el régimen socialista, en China la metáfora del "pájaro en la jaula" haya sido una constante a lo largo de casi toda la evolución del socialismo en China. 

Después del I Plan Quinquenal (1952-1957) vino lo que suelo llamar el "periodo de paréntesis" del "Gran Salto Adelante" (intento de industrializar el país a marchas forzadas planteándose objetivos irrealizables, que se saldó con un fracaso rotundo) en primer lugar, y de la "Revolución Cultural", en segundo lugar. En aquellos periodos, Mao Zedong dio un giro de 180 grados con respecto a los planteamientos correctos que había defendido hasta el año 1958. Por ello, los chinos suelen hablar más bien del "pensamiento de Mao Zedong" que del propio Mao. 

No disponemos de tiempo para explicar en detalle todas y cada una de las diferentes etapas de la historia de la República Popular China. Me limitaré a decir que la valoración del autor del libro sobre la "Revolución Cultural" es negativa (cosa con la que personalmente coincido), calificándola de "locura". Pero independientemente de la valoración que tengamos sobre aquel periodo, lo relevante es el propio balance general del PCCh sobre la construcción del socialismo durante aquella etapa. Y si bien se habían logrado tremendo avances sociales desde el 1949, al terminar la "revolución cultural", los chinos no terminaban de encontrar el camino que les podía hacer salir de la pobreza. Por otra parte, pese a algunos logros parciales, la brecha tecnológica con los países capitalistas desarrollados no hacía más que aumentar. A la muerte de Mao Zedong, el PCCh llegó a la conclusión de que se habían quemado etapas, y que era preciso reajustar las formas de propiedad en China en relación a las fuerzas productivas.
"Debemos llevar a cabo definitivamente la gran tarea de denunciar y criticar a la Banda de los Cuatro hasta el final" (1977)

Así fue cómo se inició el segundo periodo en el que cabe hablar de un "pájaro en la jaula", que es el periodo al cual me referí antes de los años 80, ya implementada la reforma y apertura impulsada por Deng Xiaoping (y cuyas medidas concretas tampoco tenemos tiempo de explicar en detalle). En aquel momento se empezó a hablar de "socialismo de mercado" porque el mercado venía a complementar, mejorar la economía socialista.

Pero alrededor del año 1992 (a partir del XIV Congreso del PCCh) se inició un tercer periodo (que es el periodo histórico en el que se encuentra China ahora de manera prolongada), que se corresponde con el llamado "socialismo con características chinas". Desde entonces se ha completado el paso de China hacia una economía socialista de mercado. Ya no son solamente las empresas privadas las que se rigen por el mercado, sino que incluso las empresas estatales las que producen y fijan precios en función de la oferta y la demanda. Pero todo está bajo el control del Estado: en este nuevo periodo, la máxima sigue el PCCh es: "el Estado regula el mercado y el mercado regula a las empresas".

Todo esto se hace con el objetivo de dinamizar la economía en un contexto internacional bastante adverso para China. Y es que esta profundización del paso a una economía socialista de mercado se produce en un momento en que el socialismo ha colapsado en Europa del este y en la URSS, y el capitalismo se ve triunfante en el mundo, iniciándose así la llamada "globalización". Esto, además, se produjo en un momento en que las relaciones comerciales y políticas entre China y la URSS habían vuelto a ser buenas. Considero que esto es un factor decisivo.

"Avanzar hacia el siglo XXI – Celebrar el 50 aniversario de la fundación de la RPC" (1999)

Estos tres periodos que he mencionado son diferentes los unos de los otros. Pero tiene todos en común que, de una forma u otra, existe un "pájaro en la jaula". Tanto hoy como ayer, existe una burguesía, pero está sometida a los intereses generales del país. Es una clase dominada: se le permite cierta libertad de acción, pero con restricciones.

Esto es algo que explicaba muy bien el economista de la Universidad de La Habana J.A. Díaz Vázquez en una entrevista a Cubainformación: "El modelo chino... le podemos hacer todas las críticas que quieras, pero no se puede dejar de reconocer que es un modelo abierto porque reconoce que tiene que reformarse, y además de esto, los chinos hoy disfrutan conquistas y de posibilidades que no tenían cuarenta años atrás  [...] todo chino que tenga una iniciativa, la puede desarrollar. En el caso nuestro, y en el caso del modelo soviético más específicamente, esto no sucedía. Siempre la iniciativa tenía que estar aprobada por la estructura. En ese sentido, los chinos han demostrado sabiduría china (o asiática), porque han planteado lo que prohíben, es decir no autorizan actividades sino dicen: "esto, esto y esto no se puede hacer". Todo lo que no esté ahí, se puede desarrollar."

Sin embargo, no debemos caer en simplismos. La existencia de esta burguesía "nacional" (en el libro se detallan todas las distintas categorías sociales que se podrían enmarcar dentro del término "burguesía" en la actualidad) no tiene en 2015 exactamente la misma motivación que en el año 1949. Su papel ya no está exactamente en la misma estela de liberación nacional que antaño. Hoy China es un país inmensamente más desarrollado en todos los sentidos. La existencia de la burguesía nacional hoy en China –cabe subrayar no obstante que el PCCh intenta educarla en un espíritu patriótico– se debe más a motivaciones puramente económicas y técnicas. Su tarea es la de contribuir al desarrollo de las fuerzas productivas en China.

La conveniencia de que exista cierta burguesía hoy en China en algunos sectores económicos se puede ilustrar con el caso de Zhang Ruimin, que José Antonio Egido cita en el libro como ejemplo de "burguesía de Estado" (gestores de empresas cuya misión es hacer rentables a empresas estatales). Es un caso muy conocido en China, sobre el cual quisiera detenerme porque nos permite comprender mejor lo que puede tener de positivo el modelo de "socialismo con características chinas".
Zhang Ruimin era un funcionario del ayuntamiento de la ciudad costera de Qingdao, hasta que en 1984 asumió el cargo de director general de la empresa local de fabricación de frigoríficos Qingdao Refrigerator Plant. En ese momento, la empresa tenía una deuda de 10 millones de dólares. Después de un viaje a Alemania, donde aprendió sobre know-how, Zhang recibió una queja de un cliente sobre uno de sus productos. Junto con el cliente, fue a examinar el stock de 400 frigoríficos de la empresa, y descubrió que el 20% era defectuoso.

Zhang decidió alinear los 76 frigoríficos defectuosos en el patio de la fábrica y reunió a los trabajadores. Les entregó un martillo a cada uno y les ordenó que los destruyeran. Ante las vacilaciones de los trabajadores (algunos tenían lágrimas en los ojos, pues el coste de uno de esos frigoríficos equivalía al salario de dos años de un obrero) Zhang les espetó: "¡Si no destruimos estos frigoríficos hoy, lo que se verá reducido a pedazos por el mercado será esta empresa!". Hoy, algunos de estos martillos siguen expuestos en una vitrina en la sede de la empresa.

Zhang tomó algunas medidas para mejorar el rendimiento de la empresa. Decidió fijar los salarios en función de las ventas de los productos fabricados por cada obrero. Instauró una práctica por la cual si un obrero cometía un error, tenía que hacerse autocrítica ante el resto de sus compañeros para explicar en qué había consistido. Estableció también un sistema de feedback empresa-cliente, gracias al cual descubrió que la razón de las pocas ventas de lavadoras en la provincia de Sichuan, era que los aldeanos lavaban las patatas dentro de las lavadoras, lo cual obstruía los desagües. Gracias a este sistema, Zhang rediseñó sus lavadoras para que pudiera lavar objetos además de ropa.

En 1988 también se hizo cargo de las plantas de fabricación de microondas, aparatos de aire acondicionado y congeladores de Qingdao. En 1991 rebautiza su empresa con el nombre de Haier  y empieza a obtener beneficios. En el año 2000 Haier obtenía 6.000 veces más beneficios que en 1985. Hoy es una empresa multinacional con más de 30.000 puntos de venta en más de 100 países, habiendo conquistado el 25% del mercado estadounidense. Y todo ello sin haber dejado de ser una empresa estatal.

Sede de Haier en Manhattan, Nueva York

El grupo Haier, además, se niega a acatar el bloqueo comercial contra Cuba, habiendo firmado con el gobierno cubano contratos para la producción en la isla de equipos informáticos, electrodomésticos y de comunicaciones. En 2002, el PCCh reconoció los méritos de Zhang haciéndole miembro del Comité Central del Partido.

Aunque Zhang Ruimin no sea un "capitalista" en el sentido estricto del término, sino más bien un asalariado del Estado, su caso ilustra cómo la gestión privada en ciertos casos puede ser más eficiente. Su caso es un ejemplo de burguesía que contribuye al progreso de la nación, mejorando el funcionamiento de las empresas e introduciendo nuevas tecnologías y nuevos métodos de gestión. Estos dirigentes de empresa no podían ni existir durante los años de la "revolución cultural", al final de la cual la mayoría de las empresas eran deficitarias...

Lo fundamental con lo que tenemos que quedarnos, es que el modelo chino ha dado excelentes resultados en las últimas décadas. Según James Morris, director del Programa Alimentario Mundial, “los logros de China en la lucha contra la pobreza son el milagro más grande del siglo XX”. Se podrían dar decenas y decenas de datos, aquí dispongo de unos pocos... Podríamos hablar precisamente de la reducción de la pobreza. Los datos pueden variar en función de las fuentes, del periodo estudiado y de lo que se puede considerar pobreza, pero tenemos los datos del Banco Mundial, que no es precisamente un organismo marxista-leninista. Según estos datos, entre 1981 y 2004 la parte de la población china en situación de pobreza (es decir, con menos de un dólar al día) ha pasado del 95% al 10% de la población. Eso supone más de 600 millones de personas. Entre los años 1980 y 2012, el Indice de Desarrollo Humano (que es el mejor indicador para medir el progreso social en un país) en China ha crecido un 72%. Eso es tres veces más rápido que la media mundial.

Estos logros, yo los asocio a una palabra: SOCIALISMO. No es cuestión de iniciar un debate en profundidad sobre lo que entendemos por socialismo. Me limitaré a decir que evidentemente, si entendemos por socialismo el modelo de "socialismo real" de los países de Europa del este y la URSS, entonces hemos de concluir que China no es un país socialista. Pero hemos de tener en cuenta que, a lo largo de la historia, el propio concepto de "socialismo" ha variado en función de la práctica concreta. En efecto, el socialismo, tal como fue definido por Marx en la "Crítica del programa de Gotha" –que implica una colectivización total de los medios de producción– nunca ha existido, pues ni siquiera en la URSS se eliminó por completo la mercancía y la propiedad privada. Por ello, tácitamente se ha impuesto en el movimiento comunista el concepto, más dialéctico, de periodo de transición entre el capitalismo y el comunismo en el que se ejerce la dictadura del proletariado.
En cualquier caso, no creo que se pueda afirmar que China sea un país capitalista. Se trata un socialismo "con características chinas": es algo que nunca se había hecho previamente, y que sigue siendo una alternativa a la sociedad burguesa. Es cierto que si nos atenemos estrictamente al aspecto económico, debemos concluir que el modelo económico de China es un capitalismo de Estado, aunque bajo control del Partido Comunista. Ahora bien, creo que en China existen ciertos rasgos que suponen una línea de continuidad con lo que fue el socialismo durante el siglo XX. En China, el Partido Comunista tiene el control sobre la economía, lo cual se ejerce por distintos medios:

a) El Estado ejerce la propiedad sobre lo que los chinos llaman la "columna vertebral" de la economía. Esta "columna vertebral" son las empresas más grandes (las que con diferencia aportan más al PIB) que dominan los sectores estratégicos de la economía: banca, acero, construcción, transporte, energía, telecomunicaciones, y la industria militar, farmacéutica, aeronáutica, etc. Esta propiedad socialista es considerada por la Constitución como la propiedad fundamental.
Un artículo del Financial Times del año 2006 decía que: "La gente del exterior cree que el sector capitalista en China puede seguir su camino con el apoyo y la ayuda del gobierno comunista. En realidad, las empresas privadas deben trabajar en el dominio que les imponen las empresas del Estado y las autoridades políticas. Todos los sectores clave están dominados por las empresas del Estado." 

b) En segundo lugar, el Estado también ejerce un control sobre gran parte de la economía por medio de la posesión de participaciones en empresas privadas, poseyendo una mayoría o una minoría de sus acciones, lo cual le permite disponer de un voto decisivo.
c) Existe toda una serie de mecanismos que permiten que el Estado controle las palancas macroeconómicas, como por ejemplo la política financiera del gobierno chino (control del precio del dinero, preferencia hacia las empresas públicas a la hora de otorgar créditos) hecha posible por la propiedad estatal de los cuatro mayores bancos de China.
d) Después, tenemos otras características como la propiedad del Estado sobre la tierra y los recursos naturales, que hacen que sea muy difícil considerar a China un país capitalista. También merece la pena destacar la nada desdeñable importancia de la propiedad cooperativa en China.
"Debemos seguir la vía socialista" 
(uno de los "cuatro principios cardinales" enunciados por el PCCh en 1979)

Este control sobre las palancas fundamentales de la economía, que ha permitido orientar el desarrollo de China hacia la mejora de las condiciones de vida del conjunto de la población, coincide con lo afirmado por I.V. Stalin en "Los problemas económicos del socialismo en la URSS" (1952), donde escribía que la ley fundamental del socialismo es "asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales en constante ascenso, de toda la sociedad, mediante el desarrollo y el perfeccionamiento ininterrumpidos de la producción socialista sobre la base de la técnica más elevada".
Creo que se puede afirmar sin duda alguna que China ha cumplido hasta ahora con este precepto. Hacer mención de las desigualdades crecientes en China, debido a la proliferación de capitalistas, no servirá de nada para invalidar este hecho. No es lo mismo que dos trenes se distancien porque ambos van en direcciones opuestas, que por el hecho de que que uno vaya más rápido que el otro. Los capitalistas en China acumulan capital en base a la explotación, esto es un hecho. Pero en términos globales, todos se han beneficiado del aumento de la riqueza.

El libro de José Antonio Egido está compuesto por 34 pequeños capítulos que abarcan multitud de otros temas interesantes: la luchas de líneas (lucha de clases) en el seno del PCCh; las distintas categorías sociales existentes en China; la corrupción; los cuadros comunistas que dedican su vida a servir al pueblo, etc., sobre los que no me puedo detener por una cuestión de tiempo. 

Para ir terminando, voy a leer una frase citada en el libro, que invita al optimismo, de Lu Xun, gran literato chino de los años 30: "China deberá dirigirse obligatoriamente hacia el comunismo y salvarse mediante el socialismo. No hay otra salida posible."

Creo que esto es una evidencia. El capitalismo (tal y como lo conocemos aquí en el primer mundo), el abandono de los recursos de China a la "mano invisible" del mercado, supondría su destrucción. No digamos ya si en China ocurre lo mismo que lo que pasó en Rusia con Yeltsin, después de destruida la URSS, si se llegara a liquidar el poder del PCCh. ¿Os imagináis por un segundo que en China se produce una contrarrevolución como en Rusia, con privatizaciones en masa de las grandes empresas estatales? ¿La catástrofe humanitaria que ello supondría, las oleadas de migración que ello originaría hacia el resto del mundo? ¿El impacto que ello tendría para la economía mundial? Sería un cataclismo de dimensiones globales. Los países del tercer mundo, y los países socialistas, sufrirían un retroceso de décadas. En nuestro propio interés está que eso no ocurra. Y no ocurrirá.

Independientemente de nuestra valoración personal sobre el carácter socialista de China, tenemos que quedarnos con que los dirigentes chinos siguen diciendo que China es un país socialista. Siguen afirmando que persiguen el comunismo. El 1 de octubre de 2009, durante el día de celebración del 60 aniversario de la fundación de la República Popular China, el camarada Hu Jintao pronunció un gran discurso en el que decía:
"El desarrollo y progreso logrado en los sesenta años de la Nueva China ha mostrado plenamente que sólo el socialismo puede salvar a China y que solamente la reforma y apertura puede permitir el desarrollo de China, del socialismo y del marxismo. El pueblo chino tiene la confianza y la capacidad para construir bien su país y realizar sus debidas contribuciones al mundo."



Creo que deberíamos dar el beneficio de la duda a los dirigentes chinos, ya que afirman ser correligionarios nuestros. Al menos, deberíamos darles un apoyo crítico, en un momento en que China supone un contrapeso en el plano político, económico y militar a los planes agresivos de un imperialismo USA en plena decadencia,
Si alguno de vosotros no entiende el porqué del "socialismo con características chinas", no entiende el porqué de las reformas en China, o simplemente no conoce la historia de China durante el siglo XIX y XX, entonces les sugiero que compren el libro de José Antonio Egido. Aprenderán mucho y (tal vez) quieran militar a favor del socialismo con características chinas. Creo que es una de las contribuciones que podemos hacer a la causa del progreso y de la paz mundial –no sé si sabéis que el pasado 3 de septiembre, el Presidente Xi Jinping anunció que China reducirá en 300.000 el número de efectivos de su ejército–  y a la causa del socialismo, no sólo en China sino también en el resto del mundo.

República Democrática Alemana, la república de los Trabajadores Libres

 Por Marcos Pieck.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la población alemana vivía entre escombros.

En ciudades como Berlín, Stuttgart, Dresde y Leipzig, los trabajadores veían en el ejemplo de la Unión Soviética que una nueva sociedad era posible, y pidieron a las autoridades de ocupación la creación, en asambleas populares, de un nueva forma de gobernarse. Las fuerzas de ocupación inglesas, francesas, norteamericanas y soviéticas acordaron realizar elecciones en sus zonas de influencia. En todas, las fuerzas populares alcanzaron mayoría, diferentes partidos, pero con una marcada orientación hacia el Socialismo.

En las zonas ocupadas por las fuerzas del imperialismo, fueron anuladas las elecciones e instauraron un "gobierno de control", porque según ellos la población no podía decidir, creando en mayo una república de hombres de negocios que se repartían los Landers Federales (RFA). Las manifestaciones contra tal imposición fueron silenciadas y reprimidas.


En la zona soviética se dieron por válidas las elecciones y crearon el 7 de Octubre de 1949 la República Democrática Alemana, RDA (Deutsche Demokratische Republik-DDR), con diversos partidos, campesinos, socialistas y comunistas. La constitución de esta Democracia Popular, decía que eran una sociedad de "trabajadores libres".



En 1952, la Unión Soviética propone a la RFA la unificación puesto que no eran lógicas dos Alemanias, y la aspiración de los habitantes alemanes era estar unidos. El jefe del gobierno de la RFA rechazó la propuesta, negando ese pensamiento, prohibiendo cualquier tipo de plebiscito, aprobando la instalación de bases norteamericanas en su territorio.

A partir de entonces en la RDA se intensificó las medidas socialistas. Muchas pruebas de ingerencia, sabotajes, realizaron los servicios secretos occidentales para destruir el Estado Obrero. Pero no pudieron contra la voluntad del proletariado alemán. Solamente ya en 1989, el imperialismo después de implantar en la URSS y en las demás potencias socialistas regímenes procapitalistas, obligaron a la población a admitir la dictadura capitalista.

En estos días muchos alemanes desean que los principios y logros de la República Democratica Alemana vuelvan, sobre todo en aquellos territorios donde se implantó. Muchos refiriendose a la RFA la llaman "la sociedad de la gran estafa", porque es una nación donde vivir exige toda la vida llenar el bolsillo de los magnates industriales y financieros. La población está vigilada. Las ideas del Socialismo Popular perseguidas. Los Partidos Comunistas prohibidos. La libertad de elegir condicionada a aceptar el capitalismo.




Mas, ese capitalismo agonizante, llamado imperialismo, tiene sus años contados. La Unidad Popular volverá a Alemania y el ejemplo de la RDA iluminará, sin lugar a dudas, una nueva Sociedad Socialista.