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2 de mayo de 2026

Potemkine, de Jean Ferrat

Por Nestor Guadaño.

Urge, una nueva Revolución de Octubre. Potemkin fue la señal de aviso. La señal de la necesidad de un cambio social. Y ésta ha empezado a sonar en cada corazón.

La realidad:

¿Me guardaréis mucho rencor,
si te hablo de un mundo, donde no siempre,
se está,
del lado del más fuerte?



¿Me guardarás mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
que canta en lo más profundo,
de mí,
al son del océano?

¿Me guardarás mucho rencor,
si la rebelión retumba,
con ese nombre que lanzo,
al viento,
de los cuatro puntos cardinales?

Mi memoria canta en voz baja: Potemkin.


Eran marineros duros y disciplinados.
Eran marineros, mas eran guerreros.
Y el corazón de un marinero,
se forja con el viento,
pues eran marineros en un gran acorazado.

Sobre las olas te imagino: Potemkin.


¿Me guardarás mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
donde el que tiene hambre,
va a ser fusilado?

Donde el crimen se prepara,
y el mar es profundo,
pues ante quienes se rebelan,
avanzan los fusileros.

Es a mi hermano a quien asesinan: Potemkin.


Mi hermano, mi amigo,
mi hijo, mi camarada,
no dispares contra quien sufre,
y se queja.

Mi hermano, mi amigo,
te nombro nuestro adalid,
¡marino,
no dispares contra otro marino!

Pues han bajado sus carabinas: Potemkin.


¿Me guardaréis mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
donde se castiga así,
a quien quiere dar muerte?

¿Me guardaréis mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
donde no siempre,
se está,
del lado del más fuerte?

Esta noche amo la marina: Potemkin.

Texto de Georges Coulonges, excombatiente de la resistencia FFI

Texto original en francés:
M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un monde
Qui chante au fond de moi au bruit de l'océan
M'en voudrez-vous beaucoup si la révolte gronde
Dans ce nom que je dis au vent des quatre vents
Ma mémoire chante en sourdine: Potemkine.

Ils étaient des marins durs à la discipline
Ils étaient des marins, ils étaient des guerriers
Et le coeur d'un marin au grand vent se burine,
Ils étaient des marins sur un grand cuirassé
Sur les flots je t'imagine: Potemkine.

M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un monde
Où celui qui a faim va être fusillé
Le crime se prépare et la mer est profonde
Que face aux révoltés montent les fusiliers
C'est mon frère qu'on assassine Potemkine.

Mon frère, mon ami, mon fils, mon camarade
Tu ne tireras pas sur qui souffre et se plaint
Mon frère, mon ami, je te fais notre alcade
Marin, ne tire pas sur un autre marin
Ils tournèrent leurs carabines: Potemkine.

M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un Monde
Où l'on punit ainsi qui veut donner la mort
M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un monde
Où l'on n'est pas toujours du côté du plus fort
Ce soir j'aime la marine: Potemkine.
Texte de Georges Coulonges, ancien résistant FFI


3 de octubre de 2022

"... cuando la palabra camarada sustituyó al señor", UNA REFUGIADA MÁS EN PARÍS. Maria Teresa León.

María Teresa León, hacia 1936, recita en un mitin republicano. :: / L.R.

Por Estéban Zúñiga

2 de octubre de 1940.
"Los días más luminosos de la vida fueron aquellos tres años de ojos brillantes, cuando la palabra camarada sustituyó al señor, y la vida generosamente dada sustituyó a la mezquina..."  
(María Teresa León. "Memoria de la melancolía". Editorial Losada. Buenos Aires, 1970).
 
Tras la derrota de la República española en 1939, María Teresa León y Rafael Alberti, como otros muchos españoles, abandonaría España camino de exilio, inmersos en la incertidumbre de lo que les depararía el destino. 
 
Su primer destino sería París, donde residirían, al principio con cierta tranquilidad, hasta que el Gobierno francés de Philippe Pétain les retiraría el permiso de trabajo al ser considerado ambos como "peligrosos militantes comunistas". En el año 1940, ante la sería amenaza de la invasión de Francia por parte de las tropas alemanas nazis, optarían por trasladarse a América del Sur.
 
Así, desde Marsella y acompañados por su amigo el poeta chileno Pablo Neruda, embarcarían en el buque "Mendoza", rumbo a Buenos Aires, a donde arribarían el 2 de marzo de 1940. Un exilio en América Latina que les llevaría a vivir en Argentina, Chile y, también, en Punta del Este (Uruguay).
 
El 2 de octubre de 1940, aparecería en la revista semanal -que se publicaba los miércoles- "ESPAÑA DEMOCRÁTICA", editada en Montevideo y que era el Órgano del Comité Nacional de Ayuda al Pueblo Español, un artículo firmado por María Teresa León, titulado "UNA REFUGIADA MÁS EN PARÍS", que correspondía a sus vivencias insertas en su diario personal cuando vivía en París, en 1939. 
 
Un texto en que nos relataba algunos breves recuerdos de sus últimos días en la España sufriente, y los primeros días en París, como una española más refugiada en Francia.
 
Además en estas palabras escritas haría una mención sobre el sentido y emocionante pésame recibido por la muerte de Antonio Machado por parte de un diplomático amigo.
 
Respecto a la revista "España Democrática" veamos algunos detalles:
El día 24 de octubre de 1936 y en Montevideo (Uruguay), aparecería el primer número de la revista semanal "ESPAÑA DEMOCRÁTICA" -Órgano del Comité Nacional Pro-Defensa de la República Democrática Española y que contaba con más de setenta y dos organizaciones en todo el país-, firme partidaria de la República Española, siendo el portavoz de la institución conocida como la "Casa de España", y que reunía a las fuerzas que conformaban el Frente Popular en España. 
 
Desde su inicio haría un importante acompañamiento, tanto completo como profundo, a lo que sucedía en la guerra contra el fascismo en que en aquellos momentos estaban inmersas las fuerzas del Frente Popular, además, de proclamar su defensa de la República española. Aparte de mantener una importante tarea en actividades varias y actos diversos, que pudieran servir de ayuda y soporte a la República.
 
En los inicios de la década de 1940, tras producirse diversos enfrentamientos ideológicos entre las distintas tendencias existentes en el seno de la "Casa de España", "España Democrática" pasaría a tener una clara orientación comunista y sería editada como el "Órgano del Comité Nacional de Ayuda al Pueblo Español".
 
Rafael Alberti y María Teresa León.
 
"UNA REFUGIADA MÁS EN PARÍS"
Por MARÍA TERESA LEÓN.
(Fuente: "España Democrática". Órgano del Comité Nacional de Ayuda al Pueblo Español. Montevideo, 2 de octubre de 1940).
 
"He llegado con las manos vacías a Francia, como nos contaba la Tata María que entraban en el cielo los justos. Apenas si vino, enredado en los pensamientos de un árbol, una última yerba, un río.
 
El 3 de marzo de 1939 mi terraza, cumpliendo la consigna de la primavera comenzaba a llenarse de tiernos brotes verdes. Junto los geranios populares y encendidos habíamos plantado lechugas y acelgas. ¡Íbamos a tener ensalada!
 
En aquella terraza se conservaba aún la historia viva de nuestra gran ilusión magnífica y quijotesca. El último en sentarse a tomar el sol fue Paco Galán. El día antes, el coronel Modesto escuchaba leer a Rafael recuerdos de su infancia marinera cuando, condiscípulos en el colegio de los jesuítas, toreaban vaquillas en los campos que mancha de humo el trenecito que va a Sanlúcar.
 
Aquel día 3 de marzo, escuchando Moscú, se nos aparecieron los grandes pasteles escoltados por vasos de té en aros de plata que sellan la amistad en aquellas cálidas tierras de simpatía. Sobre la chimenea del comedor, duro, antipático, como una piedra de injuria estaba un trozo de pan de los que los aviones enemigos tiraron sobre nuestra hambre. ¡Sin saber que era hambre de gloria!
 
Al comenzar a irse la tarde llegó a nuestra puerta un diplomático, a quien su oficio impidió vernos durante dos años largos. Subió 105 escalones para manifestarnos su pésame por nuestro Antonio Machado. Después, con una vacilación de pudor nos ofreció su casa...
 
Y aún más. Nos aseguró que los ingleses habían decidido terminar el asunto de España. 
 
Y aún más. Que Franco había dicho que únicamente entablaría negociaciones de paz con el coronel Casado y Miaja... y aún más. Que el coronel Casado se lo había creído...
 
Mi última visión de Madrid: los comercios y los cafés medio cerrados, un inválido que grita al pasar: ¡Todavía está aquí María Teresa León! Y una mano impaciente que en un muro de la calle Velázquez había escrito PAZ...
 
Camino de Elda me zumba en los oídos una frase: A mi cuñado lo fusilan en cuanto entren. A ellos solos dejó su opinión sobre los ejércitos de Franco.
 
Estoy en Francia. Y los que no están viven en mí tan intensamente, tan dolorosamente que no vivo...
 
6 de mayo. ¿Un centro español de cultura? 
Querrán ustedes decir un centro español de combate. Porque estamos incapacitados para cumplir la promesa de dejar a los muertos que entierren a los muertos. ¿Estamos muertos? 
 
No, ahora es cuando hay que sonreír: 
a...Francia que perdíó su voluntad democrática, a... Chamberlain que discutía si era objetivo militar una escuela de Valencia, al... mundo entero porque Don Quijote, descalabrado, sonríe porque sólo el conoce exactamente el origen de su infortunio y la medida de sus fuerzas.
 
Ha llegado Pablo Neruda. Sentí que al abrazarle latía su corazón al par que el mío. Nos abrazábamos con ESPAÑA EN EL CORAZÓN.
 
Viene para llevarse a Chile esa valiente flor popular que mal vive en los campos tristes que Francia alambró, cerró, incomunicó. 
 
¿Y los que quedaron en Alicante, en la costa luminosa y centelleante aguardando que una mano amiga se tendiese y tirase de ellos? 
 
¿Y los otros, en la cárcel, en el escondite improvisado, debajo de un árbol, en una cueva? 
 
Amigos, ¡estáis en España! ¡Qué suerte la vuestra que no tenéis que sufrir la humillación, la tortura de este aire de primavera que nos llama: Apátridas, apátridas...!
 
La orden, la consigna del campo de concentración es la fraternidad. Están agrupados en hormiguero y labran. Tienen algunos barracones y calles. La que va lugares excusados, se llama en castigo castizo y maloliente: Daladier. 
 
Los antiguos combatientes recobran la personalidad que nunca perdieron del todo. Vuelven a un artesonado pintoresco, moralizador. "Si te quieres evadir, necesitas botas, Juan Ortega te echa media suela y tacones a precios módico".
 
En el Quai de L´Horloge suben y bajan los amigos recuperados. Delia abre sus brazos ¡tan fraternales! Allí está también con su brillante cabeza negra, hermosa y fuerte Amparo Moni. Para esta mujer argentina la tragedia de España ha sido la sangre de sus venas .Y con esa sencillez con que la sangre camina por un cuerpo ella está bañada de nuestra angustia hasta las últimas fibras.
 
Nos ha contado hoy que un refugiado vive de sacar a paseo un perro. Un precioso perro, carísimo, que come bizcochos y ternera. Ahora se reparten la comida. El miliciano confiesa que no se atreve a comerse el perro.
 
Se ha corrido la voz que hay que ir muy correctamente vestidos. Ahora la policía francesa no pide documentación, nada más, que a los que tienen aire cuidado, y cruzan exactamente por el corredor claveteado que separa en cada calle el paso de los peatones.
 
Le dijeron que su mujer estaba a punto de tener un hijo en el sórdido y más que triste refugio donde, como ganado pestoso, metieron a las heroicas mujeres de España. El hombre se quedó sombrío, despiojándose al sol de Saint Cyprian. 
 
Las decisiones de los cerebros honrados son lentas. Al fin llamó a un amigo que componía el altavoz del campo cuando se estropeaba, con unos alicates: "Tira". Y le abría la boca, "Tira, son de oro". 
 
Así, manchaditas con una sangre pura como la que oscurece ese diente primero que se cae en la infancia, entregaron a la mujer que iba pronto a oír llorar a un niño desterrado, dos muelas de oro...
 
Rumia con poca suerte en un escalón de su barraca de emigrante. Él había echado durante la guerra para ser guardia nacional, pero desde pequeño, que soñara con ser guardia civil, la suerte le fue adversa. 
 
Un día el jefe del campo de Argelés cuelga en las barracas las condiciones para alistarse como trabajadores en el África Ecuatorial. Les darán un franco diario, nada dicen del viaje de vuelta. 
 
El campo entero se convulsiona, protestando, pero él quiere ir: "¿Por qué has firmado?" "¿No ves que es humillante?" "Sí, pero a lo mejor al cabo de un mes me hacen guardia civil de negros."
 
¿Qué día es hoy? No sé. Dicen que es día de fiesta. Vamos a comer con el escriitor André Chamson, conservador de Versalles. Una cortesía versallesca nos iba ganando de frío los huesos. 
 
La amistad de los que nada pueden devolver le interesa poquísimo. El conservador del palacio del rey, no está hecho para tragos tan amargos. Creo que vuelve a oír en el viento del congreso de escritores las explosiones de Madrid, los cantos tan tiernos de los niños de Minglanilla, la clara y tensa atmósfera moral, lealísima, que era nuestro cielo... 
 
Quiere escabullirse. Está aterrado de que le pidamos algo. ¡Qué divertido! Pero de pronto me escarba un gusano de tristezas. ¿Conservarán por mucho tiempo estos conservadores el palacio de Versalles?
 
(Diario de María Teresa León. París, 1939)."
 
Dejo a las mujeres de España | María Teresa León

 

19 de septiembre de 2022

"DESTIERRO SOBRE DESTIERRO"

Juan Rejano - Poemas de Juan Rejano
 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Rejano

Por Estéba Zúñiga.

El 20 de septiembre de 1950 aparecería en las páginas del periódico mexicano "El Nacional" una reflexión del escritor y periodista JUAN REJANO, y destacado dirigente comunista español del exilio. 
 
Unas palabras -aparecidas en la columna que él disponía en este periódico y conocida como "Cuadernillos de señales" -, entre la incredulidad y la rabia-, dedicadas a las noticias que llegaban desde Francia, donde las autoridades francesas habían emprendido una campaña anticomunista, deteniendo y expulsando del país a cientos de comunistas españoles que habían luchado hombro con hombro con la resistencia francesa durante la ocupación nazi.
 
Un texto, que más tarde reproduciremos, titulado "DESTIERRO SOBRE DESTIERRO". Un doble destierro, primero por el régimen franquista y después por el Gobierno galo.
 
Pero antes vamos a explicar que es lo que había sucedido con la operación "Bolero-Prapika" y que había supuesto un directo y duro ataque hacia los comunistas españoles.
 
Tras producirse la liberación de Francia y la expulsión de los nazis de territorio francés, las autoridades francesa otorgarían a los antifascistas españoles documento de residencia y permitirían cierta libertad de movimientos y actividades a las organizaciones políticas antifranquistas y facilitando la publicación de sus periódicos, la mayoría de los cuáles apoyaban a los maquis que combatían en España contra Franco y su régimen dictatorial.
 
Sin embargo, a la vez y poco a poco, tras la finalización de la II Guerra Mundial que había conllevado la derrota de los regímenes nazi y fascistas, las esperanzas de las diversas organizaciones republicanas españolas en el exilio de ver derrocado el franquismo mediante la intervención de las tropas aliadas, se iría también diluyendo. En pocos años los "héroes antifascistas españoles" pasarían a convertirse en "peligrosos agentes comunistas" a las órdenes de la Unión Soviética. 
 
Y así Franco apostaría por acercarse a EEUU, y ganó, pasando a auxiliar a la política estadounidense, frente al enemigo común: la URSS; posición que traería beneficios para el sostenimiento de su régimen. Una muestra de esta coalición se vería cuando en el mes de agosto de 1950, EEUU aceptaría otorgar un importante préstamo a España, y en noviembre de este año 1950 la ONU, bajo las presiones de EEUU y sus aliados, anularía una resolución de diciembre de 1946 por lo que a partir de ese momento los miembros de la ONU tenían total libertad para establecer relaciones diplomáticas con el Estado español.
 
Hace 72 años, en septiembre de 1950, el Gobierno francés de Réne Pléven, conformado por socialistas y radicales, inventarían una "conspiración comunista internacional en los Pirineos" contra los comunistas extranjeros residentes en Francia, la mayoría de ellos comunistas españoles. El Partido Comunista de España (PCE) se había convertido en algo incómodo para Francia y para la derecha francesa de la V República, por lo que se diseñaría una operación para desmantelar e ilegalizar al PCE.
 
Los diarios franceses, como "France-Soir", el socialista "Le Populaire", y hasta "Le Monde", desde sus cabeceras, denunciarían la existencia en el sur de Francia de "unas quintas columnas soviéticas que preparan, la invasión, cumpliendo un plan elaborado en Moscú"... 
 
El objetivo del Gobierno francés era preparar las condiciones para una espectacular batida contra los antifascistas españolas exiliados en Francia.
 
El 6 de septiembre de 1950, miembros del Buró Político, del Comité Central del PCE y otras personalidades comunistas españolas serían detenidos -de una manera coordinada- en Marruecos, París y Toulouse, siendo encarcelados en está última ciudad alrededor de cincuenta personas.
 
El 7 de septiembre de 1950, el ministro del Interior del Gobierno francés, el socialista Jules Moch, decretaría la ilegalización del PCE en Francia y la detención de sus cuadros políticos, pasando los comunistas españoles a estar fuera de la ley, siendo detenidos y perseguidos en masivas redadas y procediendo a un oleada de registros y arrestos. Así, serían sacados de sus domicilios a las 5 de la mañana, tratados como criminales y abandonados a su suerte a los que no serían, en principio detenidos, sin agua y sin documentación alguna.
 
Serían detenidos entre 256 y 188 comunistas españoles, entre los que se encontrarían 177 dirigentes conocidos del PCE, todo el personal del Hospital Varsovia -radicado en Toulouse- y fundado en 1944 por médicos españoles, en su mayoría catalanes, que habían luchado en la resistencia francesa contra el nazismo, siendo este hospital el gran referente sanitario para los 150.000 exiliados franceses que vivían en el sur de Francia; la UME (Unión de Mujeres Españolas), todos los jefes de obra y jefes de servicios de la "Empresa Fernández-Valledor"; así como dirigentes de los Amigos de los ex FFI (Fuerzas Francesas del Interior) y de los Resistentes Españoles y de otras asociaciones de ideología comunista. 
 
La mayoría de los detenidos serían expulsados, en barco, a otras regiones francesas -como Córcega,... y a Argelia, asignados en residencia forzada; e incluso otros serían deportados a la República Democrática Alemana,Hungría, Polonia, Checoslovaquia...
 
Redada que también se extendería tanto a la prensa como a organizaciones afines al PCE, quedando totalmente trastocada la estructura comunista y que supondría que los comunistas españoles tuvieran que adoptar las más y variadas medidas de seguridad que traería consigo vivir en la semiclandestinidad -no haciendo constancia de su tarea militante-; reduciendo todo tipo de actividades y de documentación y actas por un lado y de dificultar las comunicaciones internas. Entre las diversas medidas emprendidas realizarán una rápida microfilmación de los Archivos del PCE, que cuando pudieron evacuarían parte de los documentos desde Francia a Checoslovaquia , Rumanía y la Unión Soviética.
 
Toda la operación emprendida por las autoridades galas recibiría el nombre de "Operación Bolero-Paprika" (Boleros para los españoels y Paprika -Pimiento- para los militantes comunistas del Este, que también se encontraban entre los detenidos). Todo con la intención de "limpiar" el sur de Francia y de ilegalizar las "organizaciones extranjeras comunistas", hasta un total de siete; entre ellas la Agrupación de guerrilleros españoles.
 
La policía francesa presentaría como justificación de dicha operación de diversos delitos cometidos por los detenidos como estar en posesión de arsenales de armas, explosivos, radio-enlaces y aparatos de reproducción; cuando todos estos materiales procedían de la etapa de la Resistencia antinazi y que estaba destinada a los "maquis" españoles que aún seguían luchando en una guerra de guerrillas contra el Estado franquista.
 
Al día siguiente de la redada, el 8 de septiembre de 1950, el periódico "Le Figaro" mostraba, con nitidez, su anticomunisimo, sus críticas a la URSS y atacaba al exilio español, que según ellos estaba dominado por los comunistas, publicando: 
"En París, en el norte, el suroeste y sureste. Vasta operación de policía contra las quintas columnas establecidas en Francia por los partidos comunistas extranjeros. Más de 200 indeseables han sido detenidos, y la mayor parte inmediatamente expulsados."
 
Titulando, al día siguiente, su portada con:
"266 indeseables han sido detenidos o puestos en residencia vigilada."
 

Con esta operación de limpieza política y de ataque al comunismo español, que era el grupo republicano más activo en el exilio, las autoridades francesas conseguirían alejar de las regiones fronterizas con España a destacados activistas y dejaría muy tocada a la causa antifranquista en Francia. Un tanto más para la dictadura franquista.
 
No obstante, la actividad del PCE en Francia, aunque mermada, se mantendría gracias al aparato del PCF, que seguiría dando cobertura a los militantes comunistas españoles. Tras esta operación, se pasaría a una tolerancia vigilada; las autoridades francesas mirarían hacia otro lado mientras los comunistas españoles no actuaran abiertamente como tales.
 
JUAN REJANO.
 
"DESTIERRO SOBRE DESTIERRO"
"El Nacional". En su columna "Cuadernillo de señales".
(Fuente: "El Nacional". Primera Sección - Páginas 3 y 4. México, D. F. Miércoles, 20 de septiembre de 1950).
 
"Otra vez la arbitrariedad. 
Otra vez la injusticia cebándose en los que menos lo merecen. 
¡Este agonizante mundo que no cesa de dar zarpazos a un lado y a otro! 
 
Allá por 1939, después de tres años de combate, derrotados pero no vencidos, cruzaron la frontera francesa unos miles de españoles. ¿Os acordáis? Todavía tremolan en el aire universal sus gloriosas banderas. El pueblo de Francia los recibió como héroes; el gobierno de Daladier, como delincuentes. Se abrieron los campos de concentración, y se cerraron las alambradas infamantes. Al cabo de un tiempo, algunos de aquellos hombres pudieron ganar las costas de América. Pero la mayor parte quedó en tierras francesas, en la misma tierra que no muchos meses después invadirían los ejércitos de Hitler. 
 
Vinieron entonces las grandes agonías. Muchos republicanos españoles fueron deportados al Sahara. Había que construir un ferrocarril para la Administración francesa, y los músculos de aquellos luchadores eran de primer calidad para el trabajo. 
 
Otros dieron con su huesos en los infiernos nazis de Europa, donde las torturas y los hornos crematorios darían cuenta de ellos. Los más audaces supieron buscar una salida a la libertad y, lejos de rezagarse y apartarse del peligro, se unieron a las tropas aliadas, peleando a su lado en incontables frentes. Sus proezas culminaron en la liberación de París, en cuyo recinto entraron los primeros sobre los tanques victoriosos. 
 
Pero quienes dieron la más alta cifra de heroicidad fueron los que, reducidos al suelo francés, organizaron el MAQUIS y se opusieron al invasor de la cruz gamada. ¡Con qué temblor de emoción se relataban en aquellos días las hazañas de los guerrilleros españoles en Francia! Unidos a los naturales del país, libraron innumerables acciones, hostilizaron y destruyeron en muchos casos los planes del enemigo, y llegaron incluso a liberar poblaciones enteras cuando sonó la hora de la acometida final. Algunos de aquello héroes de la España republicana alcanzaron las más altas graduaciones y los galardones más preciados del ejército francés. Otros murieron valerosamente sobre la tierra que les había acogido, y sus nombres se leen hoy como ejemplo en las calles de muchas ciudades de Francia. ¡Ah! ¿pero que le importaba todo eso al político agazapado, al futuro lacayo imperialista que habría de adueñarse nuevamente del poder, a pesar de sus yerro, de su cobardía, de sus traiciones? 
 
Han pasado los años con su rápido cortejo de deshonras entregas, de monstruosas sumisiones, y otra vez los españoles de Francia son perseguidos por la arbitrariedad. Otra vez la injusticia cae sobre ellos. Tú, lector, lo habrás leído con ojos de asombro en los periódicos de estos días. El gobierno francés acaba de expulsar de su territorio a un considerable número de republicanos españoles. Pero yo puedo darte detalles más precisos. 
 
Entre los expulsados se encuentran los médicos y el personal administrativo del Hospital "Varsovia" de Toulouse, establecimiento sanitario ejemplar donde los asilados españoles recluían a sus enfermos. Esos médicos y sus colaboradores se encuentran ya en un campo de concentración de África. 
 
¿Por qué? ¿Por qué este ensañamiento con gentes honradas y patrióticas? Porque los españoles de Francia, como los que se hallan en otros países no han dejado de luchar contra Franco, y Franco es hoy un peón más en el tablero de ese podrido Occidente que ve cómo la tierra se le cuartea a sus pies. Porque los españoles de Francia, como los de otros países, luchan activamente por la paz, tratan de impedir que España vuelva a ser arrastrada a la guerra, y éste es el mayor pecado que ahora se puede cometer a los ojos de los implacables carniceros del imperialismo. 
 
Las medidas adoptadas por el gobierno francés contra los republicanos españoles , ¿qué otra cosa pueden ser sino medidas de guerra, de preparación para la guerra? 
 
¡Terrible sarcasmo! A Franco, el discípulo de Hitler, el estrangulador de millones de seres inocentes, empréstitos y manos tendidas en la sombra para sostener su régimen. A los españoles de la libertad, a los que por la libertad han dado, de catorce años a esta tarde, todo cuanto podían dar, persecuciones, destierros , campos de concentración. 
 
Pero esta monstruosidad no puede prosperar. Millones de voces deben alzarse en todo el mundo pidiendo la reparación del nuevo año. Urge que sean revocadas las injustas sanciones impuestas por el gobierno francés. Es necesario, además, que se respete el derecho de asilo y la libertad de acción y de expresión que ninguna República puede negar a quienes luchan por otra República. 
 
¿Dónde quedó la tradicional hospitalidad francesa? ¿Qué se ha hecho del derecho de gentes? Sabíamos que la careta democrática se hallaba despintada en algunos países, pero no hasta el punto de parecerse a los inhumanos rostros de los SS. hitlerianos."

22 de febrero de 2022

Cuando la hipocresía se convierte en la sirvienta del terror

Por Estéban Zúñiga

 
HAY QUE ELEGIR ENTRE EL FRANQUISMO Y LA DEMOCRACIA.
 
"Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa". (Albert Camus). 
Albert camus 25
 
El 22 de febrero de 1952 se celebraría en la Sala Wagram de París un mitin de protesta contra el franquismo y a favor de los sindicalistas españoles condenados a muerte por los tribunales franquistas de Barcelona y Sevilla. Un acto en que intervendrían el secretario de la Liga de Derechos del Hombre, Emile Kahn, y diversos escritores: los franceses Albert Camus, Jean Paul Sartre, Andrés Bretón y Geroges Altman; además del escritor suizo Albert Beguin y el italiano Ignacio Silone.
 
Un acto en apoyo a la causa republicana española que quería servir de acicate para no olvidar la realidad de la dictadura franquista y que se había ido diluyendo, entre la intelectualidad europea, poco a poco. Y que se vería obstaculizado por diversos elementos falangistas españoles que en la entrada de la sala habían repartido hojas en las que se decía sobre los sindicalistas españoles condenados que no eran más que delincuentes comunes.
 
Jean Paul Sartre en sus palabras manifestaría por qué habían sido condenados los sindicalistas españoles.
“Ahora, se intenta ejecutar a esos hombres porque tuvieron el admirable valor de trasladar al terreno de la lucha el sentimiento de toda la población. Más no se trata solamente de los 9 u 11 hombres que el gobierno condena, sino toda una población condenada, a la que se mata de hambre, se arruina. Estos hombres han intentado llevar a cabo una unión -sea cual fuera el objetivo a largo plazo de su ideología, sea cual fuere el objetivo de la reconstrucción de sus sindicatos-, han intentado unirse, porque para España se plantea un caso de salud pública. Lo saben los opresores.”
 
La intervención más importante vendría de la mano de Albert Camus que seguía estando muy comprometido con la legitimidad democrática de la República Española y que duraría hasta su fallecimiento en un accidente automovilístico.
 
Consideraba que la postura de Francia durante la guerra española de 1936-1939 había sido desleal e indigna hacia la República Española, lo que haría que tuviera un sentimiento de deuda con la causa de los republicanos españoles, y que estuviera en cualquier actividad tendente a la recuperación de la democracia y la libertad frente a la dictadura franquista. 
 
Su esperanza y deseo de que España llegara a recuperar la libertad tras la derrota del nazismo y el fascismo en la Segunda Guerra Mundial , que él veía como signo de justicia, se vería bloqueada y vencida por la cobardía del mundo y porque él como otros sería considerado como poco “realista”.
 
“Hay que elegir entre el franquismo y la democracia” sería la consigna de sus palabras:
“ (…) pues entre esas dos concepciones no puede haber término medio. El término medio representa justamente esta inmunda confusión en que nos encontramos, en que las democracias practican el cinismo, mientras el franquismo, por cortesía, ensaya convertirse en respetuosos de las leyes, ofreciendo cuatro abogados a los once procesados…”
 
 
HAY QUE ELEGIR ENTRE EL FRANQUISMO Y LA DEMOCRACIA.
(Fuente: “El Viejo Topo”, 7 de noviembre de 2019)
 
“Un diario de París anuncia hoy a sus lectores incondicionales un estudio sobre las grandes directivas de la política franquista. Desgraciadamente esta noche estamos obligados a limitarnos al examen de una sola de las directivas de esa política que está indicada en el punto de mira de los fusiles de ejecución y mantenida de una manera constante y obstinada. En efecto, hace quince años que el franquismo apunta al mismo objetivo; el pecho y el rostro de los españoles libres. 
 
Reconozcamos que frecuentemente ha dado en el blanco y que, si a pesar de tantos disparos no ha logrado desfigurar ese rostro que renace sin cesar, ahora tiene la esperanza de lograrlo gracias a la complicidad inesperada de un mundo que se llama libre.
 
¡Pues bien!, nosotros nos negamos a estar comprendidos en esa complicidad. Una vez más estamos aquí situados ante el intolerable escándalo de la conciencia europea. Una vez más lo denunciaremos infatigablemente. Esas nuevas víctimas, después de tantas otras; nos gritan desde el fondo de sus celdas que la mistificación, al menos sobre este problema, no puede prolongarse por más tiempo.
 
Hay que elegir entre el franquismo y democracia, pues entre esas dos concepciones no puede haber término medio. El término medio representa justamente esta inmunda confusión en que nos encontramos en que las democracias practican el cinismo, mientras que el franquismo, por cortesía, ensaya de convertirse en respetuoso de las leyes, ofreciendo cuatro abogados a once procesados que una banda de jefes y oficiales militares juzgan en un abrir y cerrar de ojos, antes de que los abogados hayan podido intervenir, en virtud de una ley especial que también dispone que no puede condenarse a muerte a un niño de dieciséis años, pero lo guardan en celda hasta su mayoría de edad para poder fusilarle en toda regla. 
 
Ya va siendo hora de que los representantes de las democracias rechacen esa caricatura y renieguen en público, definitivamente, de la curiosa teoría que consiste en decir. “Vamos a entregar armas a un dictador para que se convierta en democracia”. No, no. Si se le entregan armas disparará a quemarropa, como es su costumbre, al corazón de la libertad.
 
Hay que elegir entre Cristo y el asesino. Ya va siendo hora de que la Jerarquía católica denuncie en público, definitivamente, ese atroz maridaje. Se le ha podido reprochar a Felipe II su tendencia a creer que Dios era español. Pero comparado a Franco, Felipe II resultó modesto, pues Franco al sonar de los disparos de las ejecuciones no cesa de repetir que Dios es falangista. Sí, ¿qué se espera para condenar esta extraña religión que desde hace quince años se entrega a bendecir horribles comuniones donde son distribuidas hostias de plomo ardiente para consagrar la sangre de los justos?
 
Si esta denuncia no se hace inmediatamente no veo la razón que habría para elegir entre la hipocresía y el terror, ya que la hipocresía se habrá convertido en la sirvienta del terror. De esta forma la unidad del mundo se habría consagrado efectivamente, pero en la infamia. No obstante nosotros, en medio de este cambalache repugnante, seguiremos firmes, sabiendo muy bien lo que nos corresponde salvar, hoy como ayer. 
 
Y lo que tenemos que salvar es la vida, la frágil, la preciosa vida de los hombres libres. Si permitimos que se mate a esos hombres, no tendremos disculpa, pues esos hombres van a hacernos mucha falta, ya que no somos tan numerosos. Nosotros nos asfixiamos en una Europa en que la personalidad humana es degradada cada día más. 
 
Por cada hombre libre que cae nacen diez esclavos y el porvenir se ensombrece un poco más; ese porvenir que debemos garantizar porque es la vida humana y sus posibilidades de grandeza. 
 
Y el grito que provoca en nosotros esas matanzas, multiplicadas, es una protesta indignada contra la destrucción sistemática de unos valores, cuya existencia salva todavía a este mundo del deshonor. Se ha podido decir que el pueblo español representaba la aristocracia de Europa. ¿Quién dudará de ello al contemplar todo lo que nos rodea? Por desgracia esta aristocracia es hoy la sacrificada. Es una élite que se extermina y que tenemos necesidad que viva para que nos ayude a vivir. Por ello hay que actuar con urgencia, pues cada día y cada hora cuenta para todos.
 
Que cada uno de ustedes haga lo que pueda. No nos durmamos en la melancolía y en el desaliento fácil. No nos consideremos simplemente mártires con el sacrificio de los otros. No cedamos a la tentación de pensar que ese martirio no será inútil, pues si ese martirio sólo puede contar para ser útil con la memoria de los hombres sacrificados, hay el peligro de que sea inútil. 
 
Hay tantas víctimas hoy de todos los horizontes, que la memoria no puede retenerlas todas. No hay necesidad de la muerte de esos hombres. Sus vidas nos son necesarias. No les dejemos morir. El ejemplo de esos hombres no es tan seguro, en tanto que sus vidas son seguras, el calor de su sangre, su orgullo de hombres libres. Es todo ello que debemos guardar entre nosotros. Pero para lograrlo hay que arrancar esos hombres a los verdugos, a las misas de sangre, a los cálculos irrisorios de las cancillerías, a los jefes de Estado que saludan a los presidentes demócratas, después de haber decorado a los dueños de la Gestapo. 
 
Hay que arrancarlos sobre todo a la indiferencia del mundo. Por cada hombre libre que salvemos, diez futuros esclavos desaparecen y un futuro favorable es todavía posible. Ese es el sentido de nuestra acción esta noche: frente a los verdugos de España, y frente a todas las tiranías. Ese es el significado de nuestra esperanza.”
 
ALBERT CAMUS.

18 de noviembre de 2021

Enseñanzas en el 150º Aniversario de la Comuna de París.

La Asociación de Amistad Hispano Soviética dará esta conferencia, porque creemos que son necesarios, hoy mas que nunca, las lecciones recibidas por la clase obrera francesa e internacional tras la guerra de clases que hubo en 1871.



28 de octubre de 2021

EL PUEBLO Y LA INTELECTUALIDAD DE FRANCIA ESTÁ CON VOSOTROS. PERO HACE FALTA QUE ESTÉ CON ALGO MÁS QUE PALABRAS. LOUIS ARAGON. (Adjunto discurso de despedida de las Brigadas Internacionales en 1938, que hoy también nos acordamos).

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Por Estéban Zúñiga.

“(…) Nosotros trabajaremos en nuestro país por convencer a todos aquellos que están equivocados, que dudan, que tienen miedo. Les contaremos vuestros combates, vuestro heroísmo. Nos convertiremos en el portavoz de vuestra gloria; lucharemos hasta el último aliento por que Francia vuelva a ser a los ojos del mundo lo que nunca debió dejar de ser: la Francia de La Bastilla, de Valmy, de la Comuna. Lucharemos por que Francia pueda mirar sin vergüenza hacia el Sudoeste donde brilla el son de España.” (Louis Aragon. Madrid, 29 de octubre de 1936).
 
En la mañana del domingo 25 de octubre de 1936 se celebraría en el madrileño teatro Español, el que sería el segundo mitin organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura y en el que participarían camaradas y amigos franceses, alemanes, mexicanos, holandeses, noruegos, … que se solidarizarían con sus compañeros españoles y con la lucha del pueblo española por la democracia, la independencia, la libertad y la cultura; todo en un Madrid cercado fuertemente cercado por el fascismo y la reacción.
 
Un mitin que significaría, una vez más, una acto de afirmación popular y de afirmación de la verdad y de lucha contra el fascismo, considerado éste como el principal enemigo de la cultura con su visión totalizadora y a la vez estrecha de la inteligencia.
 
Acto en el que se destacaría como los compañeros que habían venido de Francia, como Louis Aragon, su esposa Elsa Triolet, Gustavo Regier, … habían traído una camioneta de propaganda, conducida por Maurice Thulier. Y en el que participarían también los alemanes Kust Stern, Gerda Grapp, Otto Biha,; el mexicano Andrés Iduarte…
 
Y que en conjunto enviarían un especial saludo al pueblo español en nombre de la Asociación Internacional de Escritores para la defensa de la Cultura:
 
“¡VIVA LA REPÚBLICA Y EL PUEBLO DE ESPAÑA!
 
“Los escritores del mundo entero, reunidos para la defensa de la cultura, saludan al pueblo español, pionero de la lucha antifascista; al pueblo español, cuya lucha heroica es la de todas las fuerzas de progreso de la Humanidad.
 
Envían hoy a Madrid, donde el enemigo se hace la ilusión de poder asesinar a la República, un camión equipado para el cine y la imprenta, y que entre las manos de los valientes escritores españoles será el portavoz de la cultura en el frente, para suministrar apoyo y distracción los Ejércitos y Milicias de la República. Les dará un apoyo moral contra los partidarios de las tinieblas, contra los mercenarios extranjeros, destructores de los pueblos y de las ciudades, ricas de pasado, de la España milenaria.
 
Dentro de una semana enviarán asimismo, a los valientes escritores catalanes de Barcelona, un segundo camión, equipado de la misma manera, para ayudar a la lucha del pueblo de Cataluña sobre el frente de Aragón.
 
ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE LOS ESCRITORES PARA LA DEFENSA DE LA CULTURA.”
 
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En el acto, María Teresa León leería los textos de Ludwig Renn y Gustavo Regier, intervendrían también Rafael Dieste, Juan Chabas, Andrés Iduarte, y de un manera muy especial el intelectual y escritor comunista francés Louis Aragon -había ingresado en el Partido Comunista francés en enero de 1927 y durante toda su vida sería una gran admirador de la resistencia del pueblo republicano al fascismo- en un emotivo discurso, que reproducimos a continuación, publicado el 29 de octubre de 1935 en “El Mono Azul”, órgano de la Alianza de Intelectuales Antifascistas; siendo los responsables de la revista: Maria Teresa León, Jose´Bergamín, Rafael Dieste, Lorenzo Varela, Rafael Alberti, Antonio R. Luna, Arturo Souto, Vicente Salas Viu.
 
En el acto también intervendrían Rafael Alberti que recitaría un nuevo romance titulado “Defensa de Madrid”. Y finalizaría el acto con el José Bergamín, presidente de la Alianza, manifestando que la defensa de Madrid era la defensa de la cultura, rematando su intervención con el grito: “¡Viva el pueblo en armas!”.
 
ALOCUCIÓN DE LOUIS ARAGON EN EL SEGUNDO MITIN DE LA ALIANZA DE INTELECTUALES ANTIFASCISTAS.

 
Madrid, domingo 25 de octubre de 1936.
(Fuente: “El Mono Azul”. Alianza de Intelectuales Antifascistas. Año I –Nº 10, páginas 7 y 8. Madrid, jueves 29 de octubre de 1936)
 
“Camaradas: 
 
En mi país los sueños, las esperanzas realizadas en el sueño se llaman “castillos de España”. Y hay en España castillos de todas las clases, irreales y verdaderos. Y hay hombres de mi país que se han pagado castillos en España con su dinero, y que son los que tienen acciones de Riotinto y minas de Peñarroya; y estos castillos buscan donde defenderlos de otra manera que con palabras; lo defienden con el contrabando de armas que pasan a Franco y a Mola por la frontera francesa. Estos hombres que vivían tan bien como parásitos de los trabajadores de España, son los mismos que explotan a los trabajadores franceses, los mismos que aplauden en los cines de París a los fascistas españoles; son nuestros fascistas, que asesinan a los obreros franceses, luchadores por el pan, la paz, la libertad. 
 
Tengo el gran disgusto de comprobar que en esta hora en que Madrid da al mundo el ejemplo del heroísmo y la fuerza populares, mi país, mi hermoso país francés, no está representado entre vosotros por un diplomático adornado de diplomas, de espada y de sombrero de pluma .Lo digo en tono de ironía para no llorar. Pero puesto que estoy aquí con vosotros en esta hora en que se baten en Sigüenza y en Navalperal, me siento, sin diploma, sin espada, sin sombrero de plumas, como el embajador de mi país, de los que es verdaderamente mi país, y no de un puñado de propietarios y banqueros que lo desvalijan. Me siento con derecho a hablaros en nombre de los mineros del Norte, de los ganaderos de Camarga, de los cultivadores de Bauce, de los metalúrgicos de la casa Renault y de la Schneider, que es también el país de Molière, de Víctor Hugo, de Arturo Rimbaud. 
 
Y me dirijo a vosotros no porque he escrito algunos libros, en nombre personal, sino en nombre de todos aquellos cuyo corazón bate como el mío al unísono del vuestro. Os hablo en nombre del inmenso pueblo de Francia, donde el campesino, el artista, el obrero, no tienen más que una voluntad única; os hablo en nombre del Frente Popular de Francia, cuyos miembros pueden contarse como embajadores entre vosotros, mucho mejor que ese vergonzoso fugitivo que deshonra nuestro país.
 
Camaradas: 
 
Cuando en las avenidas de Madrid he visto desfilar, con un orden maravilloso que ya es una victoria que ganáis sobre vosotros mismos; cuando he visitado, por ejemplo, el palacio del duque de Alba, tan perfectamente cuidado por el Partido Comunista español; cuando escucho hablar a vuestros combatientes que vuelven del frente; cuando veo vuestros heridos; cuando imagino vuestros muertos, el sentimiento más fuerte que me asalta, que debería sentir todo francés en mi lugar, es, debo decirlo, el sentimiento de una vergüenza infinita. 
 
Vergüenza que cae sobre nosotros, franceses, que os dejamos sin armas; vergüenza que cae sobre nosotros, franceses, que hemos instalado alrededor de la República española al bloqueo decorado con el nombre de neutralidad, que es una mancha sobre nuestra historia, una marca de infamia en la frente de nuestra República. Vergüenza sobre nosotros, franceses, que hemos dejado libres las manos al fascismo de Alemania y de Italia sobre nuestros hermanos de sangre, de corazón, de sueños y de clase. Vergüenza sobre nosotros por todos aquellos que cayeron muertos bajo el cielo de España y por vuestros pueblos destruidos y por vuestras ciudades incendiadas. 
 
Pero si estoy aquí y os hablo es porque hace falta gritar que los franceses no son solamente los propietarios de los castillos en Francia: esos banqueros, esos industriales, dignos herederos de los Borbones, que también vinieron de Francia y que vosotros habéis echado, como nosotros los echamos también, y hace falta que yo os grite que la verdadera Francia, la Francia popular, siente conmigo esta vergüenza que yo denuncio y que sabe que vuestro combate y el suyo es el mismo, y que la suerte de París se juega en Madrid. Cada obrero, cada campesino, cada intelectual de Francia, siente que vuestra derrota sería su pérdida, la consumación de su esclavitud.
 
Camaradas: 
 
El pueblo de la Comuna de París no ha desaparecido de la superficie de la tierra, podéis creerme. Y este pueblo es vuestro hermano, que ruge detrás de los hierros que le han puesto, que levanta hacia vosotros su puño cerrado y que grita a aquellos que le retienen el brazo el nuevo grito que ha reemplazado a todos los otros conocidos en Francia hasta hoy: “¡Aviones para España! ¡Cañones para España!”.
 
Camaradas: 
 
Este grito es el fondo rojo de nuestro corazón, es la esencia misma de nuestros sueños, de nuestras esperanzas. ¡Sí! También nosotros hacíamos castillos en España; pero los hacíamos de hierro y de acero: son los tanques, las ametralladoras, los obuses salidos de las manos de los trabajadores franceses y que nosotros quisiéramos ver tomar el camino de Madrid; son las armas que os rehúsan, pero que los fascistas de Francia amontonan en sus cuevas para servirse un día no lejano contra nosotros, contra los trabajadores de Francia.
 
El pueblo de la Comuna de París no ha muerto: Tasca su freno cuando el viento la trae por encima de los Pirineos el clamor de vuestra lucha; y Badajoz e Irún no son para él nombres exóticos de ciudades lejanas; guarda el recuerdo de las matanzas salvajes de Versalles en 1871, y guarda el recuerdo del general Galiffet para comprender lo que es el borracho de Queipo de Llano, para comprender lo que son los verdugos.
 
El pueblo de Francia está ligado al pueblo de España por una serie de lazos que se han anudado a través de los siglos por toda una serie de cambios de espíritu a espíritu, que han hecho del Cid Campeador el héroe de la tragedia francesa, por todos esos cambios humanos en que se disuelven las fronteras y que hacen que los obreros españoles, al franquearla, cada año, hayan creado en nuestra Francia esa cantidad de pequeñas ligaduras que la vuelven más bella y al hombre más dichoso. El pueblo de Francia está unido al de España por una serie de ramificaciones sutiles y de venas vivas; por eso, cuando golpea al pueblo de España es el pueblo de Francia el que sangra, el que está en peligro de muerte.
 
Nosotros lo sentimos así, violentamente; nosotros, que hemos conocido una guerra terrible, donde esa técnica que la muerte que hoy os hacen aprender fue inventada; nosotros, que hemos conocido la trinchera, las granadas, las minas, los gases. Lo que vosotros defendéis es la totalidad de la civilización, es nuestra civilización, es nuestra cultura. ¿Cómo podríamos admitir que vuestros muchachos, vuestros hijos, vuestros viejos, vuestros hermanos y vuestros esposos mueran por lo que también es nuestra vida y nuestra carne y nos quedamos impasibles y al margen diciendo: soy inocente de la sangre de este justo?
 
¡No! Hace falta que cese inmediatamente esta iniquidad. No. Nosotros no permitiremos que el crimen se cometa. La gran voz de la Unión Soviética, la gran voz de Stalin, que acaba de resonar, ha cruzado Francia como el llamamiento de nuestra conciencia, como la conciencia de nuestro deber.
 
En mi nombre, en nombre de la inteligencia francesa, reunida por decenas de miles en nuestras casas de la Cultura, yo me comprometo solemnemente, en tanto que haya sobre la tierra de España un fascista armado, un enemigo del pueblo español, a dar nuestros días y nuestras noches, todos nuestros pensamientos, todos nuestros sueños, toda nuestra fuerza, toda nuestra acción para sostener nuestra lucha. Ya hemos empezado. Somos los que han hecho la movilización de opinión, pero esto aún no es nada. 
 
Daremos a la España republicana todos los instantes de nuestra vida. Nosotros trabajaremos en nuestro país por convencer a todos aquellos que están equivocados, que dudan, que tienen miedo. Les contaremos vuestros combates, vuestro heroísmo. Nos convertiremos en el portavoz de vuestra gloria; lucharemos hasta el último aliento por que Francia vuelva a ser a los ojos del mundo lo que nunca debió dejar de ser: la Francia de La Bastilla, de Valmy, de la Comuna. Lucharemos por que Francia pueda mirar sin vergüenza hacia el Sudoeste donde brilla el son de España.
 
Me comprometo aquí, por decenas de millares de hombres y mujeres, que son el cerebro creador de mi país en el arte, la poesía, la ciencia, a poner todos nuestros esfuerzos para que Francia siga siendo la patria de la Libertad, para que sea la gran prolongación de vuestra tierra ensangrentada, pero libre, y no la vergonzosa vasalla del fascismo, la perra que ha rehusado el combate. Y no se podrá decir que hemos dejado asesinar a nuestros hermanos. Nuestras banderas se unirán en el cielo de vuestra victoria. La bestia sórdida que vosotros habréis forzado a volver a su cueva, nosotros la comparamos con el monstruo que crece en vuestra casa y continuaremos la gran limpieza que vosotros habéis comenzado; la continuaremos en el fango de nuestras cuadras. También nosotros nos batimos por una Francia fuerte, feliz. No podemos creer que puede existir esta Francia al lado de una España vencida, encadenada, miserables.
 
Camaradas: 
 
El pueblo y la inteligencia de mi país está con vosotros. Hace falta que estén con algo más que con palabras.”
 
 
También en este día pero de 1938, se recuerda, los 83 años de la despedida de las brigadas internacionales.
 
Discurso de Pasionaria despidiendo a las Brigadas Internacionales

Despedida de las Brigadas Internacionales. Octubre 1938, Barcelona. Foto: Robert Capa
 
 
Por Alberto Cubero.
Hoy 28 de octubre se cumplen 83 años de la despedida de España de las Brigadas Internacionales. Nada explica mejor lo que supuso las Brigadas Internacionales, que el discurso que Pasionaria pronunció un día como hoy hace justo 83 años en Barcelona, en el emotivo acto de despedida de las Brigadas Internacionales de España. Lo copio integro.
 
“Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan.
 
Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas... Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos...Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud. De todos los pueblos y todas las razas, vinisteis a nosotros como hermanos nuestros, como hijos de la España inmortal, y en los días más duros de nuestra guerra, cuando la capital de la República española se hallaba amenazada, fuisteis vosotros, bravos camaradas de las Brigadas Internacionales, quienes contribuisteis a salvarla con vuestro entusiasmo combativo y vuestro heroísmo y espíritu de sacrificio.
 
Y Jarama y Guadalajara, y Brunete y Belchite, y Levante, y el Ebro cantan con estrofas inmortales el valor, la abnegación, la bravura, la disciplina de los hombres de las Brigadas Internacionales. Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España.
 
Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia, vinieron a ofrecerse a nosotros incondicionalmente.
 
Nos lo daban todo; su juventud o su madurez o su experiencia; su sangre y su vida, sus esperanzas y sus anhelos... Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban el honor de morir por nosotros. 
 
¡Banderas de España!... ¡Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!...¡Madres!... ¡Mujeres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfume en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.
 
Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de bayonetas, vigiladas por perros rabiosos deseosos de clavar en ellos sus dientes, llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariños, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y vinieron a nosotros a decirnos: «¡Aquí estamos»!, vuestra causa, la causa de España es nuestra misma causa, es la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva».
 
Hoy se van; muchos, millares, se quedan teniendo como sudario la tierra de España, el recuerdo saturado de honda emoción de todos los españoles.
 
¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hacen volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticios de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales o hacia las acciones industriales que quieren salvar de todo riesgo. No os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!...
 
Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos, los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: ¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales!”