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7 de octubre de 2026

UN DISCURSO SOBRE EL PODER DE RESISTENCIA DE LA RAZÓN, BERTOLT BRECHT

30 de septiembre de 2026

EL PODER DE "LA FÓRMULA KORCHAGIN"

Por Andréi Petrusha. Traducción y comentarios de Marina Svetlova.

El famoso monólogo de Pavka Korchagin, en su libro "Así se templó el acero" («Lo más preciado que tiene el ser humano, es la vida...»), es una frase revitalizante, única, y de gran impacto. El fenómeno que tuvo este libro (recordemos que Yuri Gagarin lo llevó al espacio), y en concreto del texto mencionado, radica en que funciona como un potente motivador psicológico.

Cuando una persona se enfrenta a una tragedia personal, una enfermedad grave, una depresión o la pérdida de uno de los sentidos, el ejemplo de Ostrovski y Korchagin, ofrece un paradigma contundentemente doloroso, pero salvador: 

> Tus sufrimientos se pueden superar, si tu vida está al servicio de un objetivo grande y significativo.

La «Fórmula Korchagin» es insustituible, porque ofrece un algoritmo psicológico universal para superar una crisis personal. A diferencia de las doctrinas religiosas, que confían en la recompensa en el más allá, o de las prácticas modernas, de manuales con promesas de éxito, que exigen condiciones externas cómodas, sin esfuerzo, la «Fórmula Korchagin» al contrario, relaciona la perseverancia para superar situaciones, de privación absoluta de futuro y caída libre catastrófica en la vida personal.

El dolor, la debilidad física o las circunstancias externas adversas, dejan de ser una «maldición» o una «injusticia del destino». Se redefinen como la materia prima con la que se «templa el acero del carácter». El ser humano adquiere una poderosa inmunidad psicológica: cualquier golpe del destino se percibe, no como un motivo para rendirse, sino como un proceso necesario para forjar la personalidad.

La psicoterapia de Ostrovski funciona, desplazando el foco de atención de los propios sufrimientos egoístas, hacia un objetivo externo de gran envergadura. Cuando la magnitud de la tragedia personal parece insoportable, la «Fórmula Korchagin» propone «ampliar» el «yo», hasta abarcar a toda la humanidad, o a un proceso histórico concreto. Cada ser humano, de hecho, deja de ser una astilla solitaria, en medio de la tormenta: se percibe a sí misma, como parte de una cadena ininterrumpida de generaciones que luchan por un futuro mejor.

En una situación en la que un miembro de la sociedad pierde el control sobre su cuerpo o es desbaratado por las circunstancias externas (como el propio Ostrovski, que perdió la vista y la movilidad), la fórmula le devuelve la condición de dueño de su propio destino. 

Proclama: 

«... te pueden quitar la salud, la libertad o la comodidad, pero no te pueden quitar el derecho a servir conscientemente a tu idea, hasta el último aliento».

Esta fórmula resulta indispensable en los momentos más difíciles de la vida, cuando los apoyos materiales habituales se desmoronan, y la persona necesita un eje interior, capaz de soportar cualquier presión.

Lo que Ostrovski intuyó con su instinto revolucionario lo confirmó más tarde Viktor Emil Frankl, psiquiatra, psicólogo y neurólogo, y filósofo, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, y pasó a la historia como creador de la logoterapia —una corriente de psicoterapia, basada en la búsqueda y el análisis del sentido de la vida—.

Frankl afirmaba: «Si una persona tiene un “para qué”, soportará casi cualquier “cómo”». Ostrovski lo demostró con su ejemplo: su «para qué» (la lucha por el socialismo y la escritura de un libro) se impuso por completo al «cómo», se encontraba devastado, destrozado físicamente (la ceguera y la inmovilidad).

Ambos afirmaban, que un individuo que se centra en el propio sufrimiento, con percepción absoluta egocentrista, le acaba destruyendo, entrando en una crisis de existencia. La salvación reside en la autotranscendencia: ir más allá de los límites del propio «yo».

Frankl escribió mucho, sobre que la principal enfermedad del siglo XX es el «vacío existencial»: la sensación de que la vida carece de sentido, lo que genera depresión. Ostrovski, mucho antes que Frankl, descubrió de forma empírica, que el principal remedio contra ese vacío: es el superobjetivo existencial, buscando y logrando, un desarrollado trabajo creativo.

La sensación de falta de sentido, puede empujar a los individuos al suicidio. Por la prensa sabemos lo actual que es este problema, en la sociedad burguesa contemporánea. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 720.000 personas en todo el mundo, ponen fin voluntariamente a su vida como consecuencia del suicidio.

La «Fórmula Korchagin» combate los pensamientos suicidas, como una herramienta contundente de supervivencia existencial, que bloquea la autoagresión (el deseo de destruirse a uno mismo), mediante un cambio radical de la lógica interna. Este mecanismo puede describirse como «la transformación de la desesperación, en acción». 

Se activan cuatro mecanismos de protección:

1. Desmitificación del suicidio: «Cualquier tonto es capaz de pegarse un tiro… Es la salida más cobarde y fácil». (N. Ostrovski).

2. Prohibición de la deserción (deber de clase): Para Pavka Korchagin, la vida no es una propiedad privada de la que se pueda disponer a su antojo (Si quiero, vivo. Si quiero, me quito la vida). La vida es un extraordinario recurso social, que te ha concedido la revolución, y la causa común colectiva. En este paradigma, el suicidio equivale a la deserción de un combatiente del campo de batalla. 

Inclusive, si estás «gravemente herido» (por una enfermedad, la pérdida de seres queridos o hundido por una depresión), no tienes derecho a abandonar tu puesto, y traicionar a quienes siguen luchando a tu lado. Aquí se instala, una poderosa ancla externa, de responsabilidad, que impide que el miembro de la colectividad dé un paso negativo, definitivo.

3. Desplazamiento del foco del «yo» al «nosotros» (descentralización): Los pensamientos suicidas se alimentan del aislamiento individual del propio dolor (egocentrismo del sufrimiento). Parece que tu dolor es el centro del universo. Ostrovski propone una salida radical: la autotranscendencia, para tomar conciencia de que los sufrimientos personales, no son más que un pequeño grano de arena en la escala de la lucha histórica general de la humanidad por la justicia. Tomar conciencia de que uno forma parte, de un enorme «nosotros», saca al individuo del lodazal de la autocompasión.

4. La orden: «Haz que tu vida sea útil». 

La fórmula no se limita a prohibir morir, sino que ofrece una directriz firme para la acción: «Sé capaz de vivir incluso cuando la vida se vuelve insoportable. Haz que sea útil». En lugar de esperar pasivamente el final, Ostrovski nos obliga a buscar nuevos puntos en los que aplicar nuestras fuerzas. 

Si tienes las piernas paralizadas, trabaja con las manos. 

Si te has quedado ciego, dicta un texto. 

La recuperación de la subjetividad, a través de la lucha, acaba con la sensación de inutilidad, que a menudo es la que empuja a los individuos hacia el abismo. 

En definitiva, la «Fórmula Korchagin» transforma al ser humano, de una víctima indefensa de las circunstancias, en un luchador activo, que sencillamente no tiene tiempo, pues está en plena batalla.

Un ejemplo típico dentro del imperialismo: 

CATÁSTROFE ECONÓMICA Y PÉRDIDA DE ESTATUS. (Contexto: una persona pierde en un solo día todos sus ahorros, su trabajo y su estatus social, como consecuencia de una crisis sistémica).

La sociedad burguesa (EE. UU., 1929): «El jueves negro». Durante el colapso de Wall Street, miles de estadounidenses se arruinaron de la noche a la mañana. Para la mentalidad burguesa, la pérdida de dinero equivalía a la pérdida del sentido de la vida, ya que en la matriz capitalista, al ser humano se le valora en función de su riqueza. 

El resultado fue una epidemia de suicidios: la gente se tiraba en masa por las ventanas de los rascacielos, o se pegaba un tiro en las oficinas. No podían imaginar su existencia, fuera del marco del consumo y el estatus.

Un ejemplo soviético:

La sociedad soviética (URSS, 1941): INVASIÓN TRAICIONERA, CATÁSTROFE MILITAR. (Millones de soviéticos lo perdieron todo en los primeros meses de la guerra: sus casas fueron incendiadas, sus bienes abandonados, las fábricas desmanteladas y trasladadas a las estepas desoladas de los Urales y Siberia. La gente dormía en suelos de tierra y trabajaba catorce horas al día, en máquinas al aire libre). 

Pero, en lugar de una depresión suicida, se observó un auge sin precedentes. 

¿Por qué? 

Porque cada miembro de la colectividad soviética, no estaba apegado a la propiedad privada. Su «yo» estaba subordinado a un objetivo superior. La regla de Korchagin, «haz que tu vida sea útil», funcionaba en cada uno de ellos, a pesar de que sus destinos personales, se hubieran visto destrozados.


Enlace original:

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7 de julio de 2026

“EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”

Por Esteban Zúñiga.


“… los fusiles maduran en el vientre de las madres,

la muerte ha tomado el color de las aceras de Madrid,

el cielo está desgarrado por las uñas de los aviones…”.
(Tristán Tzara. “Espagne 1936”).

A las seis y media de la tarde del 5 de julio de 1937, se daría inicio a la segunda jornada del IIº Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, inaugurado en Valencia el día anterior 4 de julio de 1937.

Una segunda sesión, presidida por el delegado francés J. Benda, para a continuación hablar Corpus Barga, y después de conceder la palabra a José Bergamín, seguidamente tomó la palabra el camarada Alexéi Tolstoi quien manifestaría que “la lucha heroica del pueblo español por su libertad e independencia, es para todos nosotros parte de nuestra carne y de nuestra sangre”. A continuación intervendría el doctor holandés Brouwer quien resaltaría que “estar al lado del pueblo español es lo más cristiano que cabe”. Luego habló el profesor Xirau, delegado de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza, quien resaltaría el compromiso de los maestros españoles para luchar en el frente. Seguidamente intervendría por Francia, Tristán Tzara del que nos vamos a centrarnos hoy.

Después de éste tomarían al palabra el estadounidense Malcolm Cowley, quien leería un mensaje de los escritores de Norteamérica, la escritora alemana Anna Seghers, quien lanzaría un homenaje a los escritores combatientes, el escritor argentino con antepasados asturianos, Raúl González Tuñón que resaltaría “el pensamiento vivo del mundo se adhiere a la causa de la República Española”, intervino seguidamente, por Méjico, José Mancisidor quien afirmaría que “somos ahora tan españoles como los españoles. Estamos alentados del mismo espíritu de lucha del pueblo español…”, terminando la escritora inglesa Silvia Townsend, quien resaltaría que “cuando la cultura está en peligro, los escritores tienen que defenderla”.

Intervención de TRISTÁN TZARA en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Valencia, 5 de julio de 1937.

A continuación, compartimos las palabras de TRISTÁN TZARA que dejarían una importante huella, y que pasaría a convertirse en uno de los alegatos más importantes de este IIº Congreso.

Un texto que nos muestra su salto ideológico y literario, desde el nihilismo, como rechazo frontal a la existencia de los valores morales de los intelectuales franceses. Fundando en Zurich en 1916 el pensamiento "dadaista", (corriente artística de vanguardia, totalmente revolucionaria, por romper los paradigmas de la historia del arte occidental, llamado en su momento "antiarte", germen del surrealismo) en contra de la Iª Guerra Mundial.

Su nombre era Samuel Rosenstock, de ascendencia judía, rumano de nacimiento. Tristán como se le conoció, trató de conciliar el marxismo con las corrientes nihilistas y surrealistas.

En 1937 por su compromiso social, político y humanista, le llevaría a apoyar a la República Española. Combatió en la Resistencia Francesa en la Segunda Guerra Mundial. Fue miembro del Partido Comunista Francés.

Su intervención es recogida con mucha atención. Reconocida posteriormente bajo el título de “EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”, en el que abogaba por superar la poesía y la literatura como un arma de propaganda política, y entenderla como un modo de vida, y como un acto de defensa de la libertad.

“EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”.

(Fuente: “Nueva Cultura”. Número dedicado al Congreso Internacional de Escritores. TRISTÁN TZARA (Francia). Año III – Números 4-5. Publicada mensualmente en Valencia. Junio-julio de 1937).

“El problema del intelectual, que se plantea hoy con más intensidad, es el de la CONCIENCIA: la conciencia del escritor, y la conciencia que el escritor debe despertar en las masas. Intentaré tratar estos dos aspectos del problema, aspectos de un sólo y mismo problema. Pero únicamente podremos establecer un debate sobre este asunto desde su ángel actual, pues es evidente que desde que el hombre piensa, en cada uno de los grados de su desarrollo, la adquisición de su conciencia y su devenir, han sido el centro de todas las preocupaciones de la razón humana.

Ciertamente, la mayoría de los escritores, tanto por sus orígenes como por el mundo de las ideas en que vivían, se han situado hasta aquí al margen de las luchas sociales. A lo sumo, ha podido influir en ellos el carácter de estas luchas.

Pero en el momento en que estas luchas estáticas, se convierten en luchas dinámicas, en el momento revolucionario que hace estallar la guerra, ante la conflagración general de todos los elementos de una civilización, el escritor, si no quiere correr el riesgo de desaparecer como tal, debe tomar posición.

Por desgracia, hemos visto escritores que vuelven a una torre de marfil que su razón había condenado hacía mucho tiempo. Hemos visto a escritores que, en nombre de la razón misma, se refugiaban, si no en una indiferencia ante los acontecimientos, por lo menos, en un estado de ánimo en que la justicia y la humanidad no tienen nada que hacer y que, bajo la aridez de una balanza de carácter puramente mecánica, oculta la condenación de toda participación activa.

En esta tesitura, hemos de habérnoslas con el espíritu de no intervención, aplicado de manera efectiva al mundo de las letras. Toda la juventud del mundo condena unánimemente a este falso espíritu. ¿Cuáles son hoy los escritores que, basándose en una ideología pacifista o antimilitarista, aplican íntegramente los preceptos formulados en monopolio burgués, de un estado de cosas que representa precisamente la transformación de este estado?

Son los mismos que, atrapando, por así decirlo, por los pies una época de revuelta, tratan de justificar como revolucionarios aquello que hace tiempo ha dejado de serlo.

Nos hallamos nuevamente en presencia de todo un mundo de descontentos, de insatisfechos, que se aplican sus concepciones de contemplación negativa, y las mismas insatisfacciones allá donde los acontecimientos han rebasado sus objetivos. El mundo está en un cambio incesante, en un movimiento continuo. Y es propio de épocas revolucionarias, que estos cambios son rápidos. La espontaneidad de estos cambios, su brusco movimiento, son los que abren las compuertas a razones insospechadas, a energías latentes.

El reconocimiento de estos fenómenos sociales, ante los que el escritor no puede quedar indiferente, implica por su parte el reconocimiento de una CONCIENCIA REVOLUCIONARIA. Se sitúa sobre un nivel superior, en relación con la conciencia pacífica de las épocas pre-revolucionarias. Nada puede impedir la indivisibilidad del espíritu humano. Establecer en este dominio una separación artificial, sería ir contra la naturaleza de las cosas.

La razón humana es UNA E INDIVISIBLE, y sus relaciones con la vida deben ser constantes. Pero, ¿Cuántas veces no hemos oído decir que la libertad de la conciencia, es un bien sagrado de la humanidad que hay que SALVAGUARDAR, PASE LO QUE PASE?

Sí, camaradas, este es nuestro deber. Pero, ¿de qué libertad se trata y de qué conciencia? No tenemos derecho a desplazar el problema. ¿Es de la libertad que, en nombre de una abstracción generosa, pero abstracción al fin, mina los fundamentos de un futuro del que ya se entrevé el sentido? ¿No sabemos ya demasiado que la libertad que usurpa la de otro individuo se llama tiranía? ¿No es acaso la peor tiranía aquella de los instintos incontrolables que, por satisfacciones momentáneas, pone en juego el destino de esta misma libertad que pedimos para los pueblos?

Hay, pues, que denunciar una gran confusión en aquellos que invocan la libertad a toda costa, porque de un lado, la libertad ha de estar forzosamente limitada por necesidades sociales del momento, -en perpetua transformación- y por otro lado la conciencia misma cambia de contenido en cada fase de la historia.

Si la finalidad sigue siendo la misma, la dignidad del hombre en la conciencia y la libertad sería criminal la aplicación en épocas revolucionarias, de yo no sé qué principios paradisíacos, como reivindicación inmediata, que la realidad de las cosas hace imposibles o perjudiciales.

Por esta razón, la palabra puede ser un arma más terrible que los cañones más potentes.

Yo sé hasta qué punto puede agudizarse el conflicto, en un ser sensible entre la conciencia de la finalidad a perseguir, y el pasaje necesario para llegar a esa finalidad. No se trata de aminorar al hombre, de castrarlo, sino, por el contrario, de enriquecerlo, de conducirlo hacia la plenitud.

No se trata de renunciamiento, sino tan sólo de hacer sensible el beneficio en dignidad de la persona humana. He visto aquí, en los frentes, a campesinos que de buen grado han renunciado a cuanto tenían, pero que, no obstante, al adquirir ese MÍNIMUN de conciencia de que son también hombres, – pues que precisamente esto es lo que se les negó durante siglos de opresión- se han sentido lo bastante maduros para dar sus vidas en lo sucesivo, dignificados.

No nos engañemos, además de la adquisición de una conciencia revolucionaria en el escritor, hay que despertar en las masas la conciencia de la calidad de ser humano y el deseo de alcanzar la dignidad, de hacer sentible a los hombres el sentido mismo de esta dignidad.

Las masas son flotantes. El papel del escritor es enorme en la batalla que ha de librar, para romper su indiferencia.

El poeta ya lo ha dicho, es un hombre de acción. Hasta aquí ha rechazado su deseo de acción y lo ha sublimizado para crear un mundo suyo, en el que la plenitud humana podía darse libre curso.

Después de los trágicos acontecimientos, -más, ¡cuán llenos de esperanzas!- que laboran vuestra tierra española, y elevan el espíritu a alturas de una inexpresable pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse en esta pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse con vuestra lucha.

Esta lucha ha sido la solución de sus conflictos interiores. Nada puede impedirles ya que luchen hasta la victoria total, y esta victoria será una nueva luz que brillará en el horizonte del mundo entero, como una señal definitiva de todas las victorias que se trata aún de ganar, y también de merecer.”


7 de junio de 2026

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”.



Por Esteban Zúñiga y Nestor Guadaño.

“A los soldados del V Cuerpo del Ejército.

Con la más sincera emoción, camaradas, os envío un saludo a esas trincheras cavadas en el suelo de nuestra Patria, donde defendéis la integridad de nuestro territorio y el derecho de nuestro pueblo a disponer de su futuro.

Ayer obreros de la ciudad y los campos, consagrados a las santas faena de la paz y de la cultura, hoy soldados todos, cuando esta paz y esta cultura peligran, todos alistados bajo las banderas de la libertad y de la justicia social…”.

(Antonio Machado. Carta a los combatientes republicanos del V Cuerpo del Ejército del Ebro).

La revista “HORA DE ESPAÑA”, revista literaria de ensayo, crítica y poesía, del mes de Junio de 1938 compartiría unos poemas de ANTONIO MACHADO, -un muy asiduo colaborador de esta revista- una serie de poemas, bajo el título de “VERSOS”:

Primero fueron una colección de ocho poemas: I. “La Primavera” / II. “El poeta recuerda las tierras de Soria” / III. “Amanecer en Valencia (Desde una torre)” / IV. “La muerte del niño herido” / V (Sin título) / VI (Sin título) / VII (Sin título) / VII (Sin título).

Y un segundo bajo el título de “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO” y un tercero, muy breve, “A FEDERICO DE ONÍS”.


Enrique Lister Forján

Enrique Líster nació en Ameneiro, Galicia, en el año 1907. Su padre era cantero y su madre campesina. A los once años, su familia emigra a Cuba, pero acaba regresando en 1925, e ingresa en el Partido Comunista.

Proclamada la II República, por su condición de cuadro destacado del PCE fue enviado a la URSS para cursar estudios de formación política en la Academia Lenin, especializada en la formación política de los oficiales de todas las Fuerzas Armadas.

También recibió formación militar en la Academia Frunze, que era una academia militar del ejército rojo y donde las asignaturas se basaban en disciplina operacional-táctica, marxismo-leninismo, historia y trabajo político del Partido, historia del arte militar y de la guerra, lenguas extranjeras y otras secciones de investigación científica.

Durante su periodo formativo en la URSS formó parte de una brigada de trabajadores encargada de la construcción del metro de la capital, Moscú, siendo muy apreciada su experiencia como cantero en su juventud. 

A su vuelta a la península, se integra en el comité especial especializado en temas militares. La facistización de las formaciones republicanas conservadoras, demostraban una clara evidencia del creciente peligro de un golpe de Estado. Responsable de la agitación antimilitar, escribió continuamente en el periódico  Soldado Rojo. 

Junto con Juan Modesto Guilloto y otros militares comunistas y republicanos, crea la dirección de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), que funcionaban como fuerza armada de choque del PCE.

Tras el golpe militar, destaca en la organización del Quinto Regimiento en Madrid, la primera escuela militar creada por el Partido Comunista, para formación de milicianos, establecido en un convento socializado de la madrileña calle de Francos Rodríguez. El veinte de septiembre del año 1936, asume la comandancia del Quinto Regimiento. 

Tras los combates en el valle del Tajo, en Toledo y en el suroeste de Madrid, se militariza el Ejército Popular Republicano, convirtiéndose en el comandante de la Primera Brigada Mixta.

Con ella frena la acometida fascista, en las batallas de Madrid del sector de Villaverde. Después es el responsable de la undécima División, convirtiéndola en la más selecta unidad republicana, encargada de soportar los peores combates en las Batallas de Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel. Posteriormente es el Comandante del Vº Cuerpo de Ejército.

Vamos a compartir el poema “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”. Escrito en 1938. Un soneto laudatorio en el que homenajea a uno de los militares comunistas más destacado, desde su reconocimiento y solidaridad de la Causa de la República Española y de su compromiso antifascista.

Antonio Machado ya se identificaba con los combatientes del Vº Cuerpo de Ejército, en estas líneas de la defensa de Cataluña:

“Salud obreros y soldados, combatientes en las filas del V Cuerpo de nuestro gran Ejército de la Victoria. Espero que nada pueda arrebataros el triunfo: estoy seguro de que nadie puede privaros de la gloria de merecerlo”.

En unos versos, realizados cuando Antonio Machado se encontraba en Barcelona, con una salud muy quebradiza, que admira la resistencia del Vº Cuerpo del Ejército que opera en la “lucha santa sobre el campo libre”, que supera la fragilidad (cuando se refiere a la “carne de la muerte”) con la valentía y la firmeza del comandante comunista Enrique Líster.

Un poema que, no obstante, nos deja un interrogante sobre la situación del poeta sevillano:

¿su deseo de apartar su pluma para tomar las armas, refleja una situación de desesperanza al asumir sobre sus débiles hombros la marcha de la guerra?

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO.
Tu carta
–oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.
Fragores en tu carta me han llegado,
de lucha santa sobre el campo ibero,
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,
de monte a mar, esta palabra mía:
“Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría.
Antonio MACHADO.”
(Fuente: “Hora de España”. Revista Mensual. Ensayos. Poesía. Crítica. Al servicio de la causa popular. Núm. XVIII. Páginas 10 y 11. Tipografía La Académica. Barcelona, junio de 1938).