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31 de diciembre de 2013

¡Feliz cumpleaños, Unión Soviética!

En estos días celebramos aparte del final del año 2013, la creación de un nuevo marco estatal. Una voluntaria determinación de los trabajadores del antiguo imperio zarista, en desarrollar las ideas del internacionalismo proletario, para romper los esquemas caducos del nacionalismo burgués. Uniendo el fragmentado mapa, aplicando el principio de Carlos Marx, los "obreros no tienen patria", les impulsó su firme decisión de vivir en paz, con la decisión de desarrollar una sociedad más libre y con futuro: El Socialismo.

Recibido de URSS Life. Traducción Volodia Hernández.




La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el antiguo país, que fue el más grande del mundo en superficie, la segunda potencia económica y militar, y el tercero en cuanto a población. La Unión Soviética que ocupó la mitad oriental de Europa, y el tercio norte de Asia. La URSS fue creada 30 de diciembre 1922, cuando se aprobó en el Iº Congreso de los Soviets, con la Declaración sobre la Formación de la URSS ...

DECLARACIÓN DE LA FORMACIÓN DE LA UNIÓN DE REPÚBLICAS SOCIALISTAS SOVIÉTICAS

(Adoptada por los delegados del 1º Congreso de los Soviets de toda la Unión, celebrado en Moscú el 30 de diciembre 1922)

Desde la formación de las Repúblicas Soviéticas, las naciones del mundo se dividieron en dos campos: el campo del capitalismo y el campo socialista.

Allí, en el campo del capitalismo, el odio étnico y la desigualdad, la esclavitud colonial y el chovinismo, la opresión nacional y las masacres, atrocidades, y la guerra imperialista.

Aquí, en el campo del socialismo, la confianza mutua y la paz, la libertad nacional y la igualdad, la coexistencia pacífica y la cooperación fraterna entre las naciones.




Los intentos del mundo capitalista, que durante décadas quisieron resolver los problemas entre las naciones, mediante la combinación del desarrollo de los pueblos con el sistema de explotación del hombre por el hombre, han resultado infructuosos. A la inversa, una maraña de contradicciones nacionales cada vez más complejas, han amenazado la existencia misma del capitalismo. La burguesía se ha mostrado incapaz de alcanzar un acuerdo armónico entre los pueblos.

Solamente en el libre desarrollo del campo soviético, bajo la dictadura del proletariado, ha reunido en torno a él a la mayor parte de la población, siendo posible destruir la raíz de la opresión nacional, para crear un ambiente de confianza mutua, y sentar las bases de la cooperación fraterna entre los pueblos. Sólo debido a estas circunstancias, lograron repeler, juntos, el ataque contra las conquistas soviéticas por parte de las repúblicas imperialistas de todo el mundo, por medios internos como externos. Sólo debido a estas circunstancias, nos las arreglamos para terminar con éxito la guerra civil, para asegurar nuestra existencia pacífica y comenzar la construcción económica.

Pero los años de guerra han dejado su huella. Los campos mancillados, las fábricas ociosas, que han destruído las fuerzas productivas y han agotado los recursos económicos, es una herencia de esta guerra, y haremos los esfuerzos suficientes para que cada república, individualmente y en conjunto, realicemos la construcción económica. La recuperación de la economía ha resultado imposible con la existencia separada de cada República.

Por otro lado, la inestabilidad de la situación internacional y el peligro de nuevos ataques, hacen inevitable la creación de un frente común formado por las repúblicas soviéticas frente al cerco capitalista.

Por último, la propia estructura del poder soviético, a nivel internacional por su naturaleza de clase, empuja a las masas trabajadoras hacia las repúblicas soviéticas, por la senda de la unificación en una sola familia socialista.

Todas estas circunstancias exigen imperiosamente, la unión de las repúblicas soviéticas en un estado federal, capaz de proporcionar la seguridad exterior, y la prosperidad económica interna, la libertad, y el desarrollo nacional de los pueblos.


La Voluntad de los Pueblos de las Repúblicas Soviéticas, que recientemente nos hemos reunido en el Congreso de los Soviets, hemos decidido por unanimidad formar la "Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas", teniendo una firme confianza en que esta Unión es una unión voluntaria de naciones iguales, garantizando a cada República  el derecho a separarse de la Unión, si así lo decidiere, quedando el acceso a la Unión abierto a todas las Repúblicas Socialistas Soviéticas que quieran integrarse, tanto las existentes como las que lo pidiesen en el futuro. El nuevo gobierno federal, con este acto culmina dignamente las expectativas realizadas en octubre del 1917, creando las bases de la convivencia, y la cooperación de los pueblos hermanos, en paz, que va a servir como un baluarte fiable contra el capitalismo global y un paso decisivo hacia la unión de los trabajadores de todos los países en el mundo, la República Socialista Soviética.

Afirmamos todo esto al mundo, y solemnemente declaramos la inviolabilidad de las bases del poder soviético, que encontró su expresión en las declaraciones de las repúblicas soviéticas socialistas; nosotros, los delegados de estas repúblicas, sobre la base de nuestros poderes, decidimos firmar el acuerdo sobre la formación de la "Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas".

La URSS fue creada el 30 de diciembre 1922. En esta fecha, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR), se asoció con la República Socialista de Ucrania y la República Socialista Soviética de Bielorrusia y la República Socialista Federitiva de Transcaucasia, y así este día es considerado como el día de la URSS.

Estas repúblicas surgieron después de la Revolución de Octubre de 1917, tras la caída del Imperio ruso. Originalmente la URSS sólo incluyó las cuatro repúblicas soviéticas, y en los años siguientes se crearon y se incorporaron otras repúblicas a la Unión Soviética.




De 1956 a 1991, la URSS incluyó 15 repúblicas en la Unión: el RSFS de Rusia, RSS de Ucrania, RSS de Bielorrusia, RSS de Uzbekistán, RSS de Kazajstán, RSS de Georgia, RSS de Azherbaiyán, RSS de Lituania, RSS de Moldavia, RSS de Letonia, RSS de Kirguistán, RSS de Tayikistán, RSS de Armenia, RSS de Turkmenistán, y  RSS de Estonia.

16 de julio de 2012

Los "Soviets", la llamada "ocupación" de los Estados bálticos, en hechos y cifras

Extraído del Partido Comunista de los Obreros de Rusia-Partido Comunista Revolucionario. Traducción Kristaps Pikieris.

Del 21 a 22 julio se cumple el próximo 72 º aniversario de las fundaciónes de las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Letonia, Lituania y Estonia.


Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах
Riga. El ejército soviético en Letonia


Y los hechos que entonces ocurrieron, inciden en la educación dada a los jóvenes a causa de la controversia que aquellas fechas producen. A principios de los años 90, Vilnius, Riga y Tallin son capitales de estados independientes, y en la mayoría de estos estados no están en silencio por esta controversia, de lo que realmente sucedió en el Báltico en 1939-1940: la entrada pacífica y voluntaria en la Unión Soviética, o según ahora, la agresión soviética, que se tradujo en una ocupación de 50 años.

En los manuales actuales, en 1939, de acuerdo con el gobierno de la Alemania nazi (Pacto Molotov-Ribbentrop) los Estados Bálticos se convirtieron en territorio soviético; así no es exagerado consignar que en los estados bálticos merced a esta interpretación, ciertas fuerzas nacionalistas se alzan con la victoria en las elecciones. La "ocupación" por los soviets es el tema recurrente, borrando los agujeros del pueblo, sin embargo, cuando se presentan los documentos históricos, podemos ver que el tema de la ocupación, es una gran burbuja que ciertas fuerzas están inflando enormemente. Pero como usted sabe, incluso la burbuja más hermosa, va a estallar tarde o temprano, rociando sus gotas frías al celoso provocador.

Por lo tanto, los políticos de los países bálticos que tienen la opinión de que la adhesión de Lituania, Letonia y Estonia a la URSS en 1940 era una ocupación, diciendo que si las tropas soviéticas no intervienen, esos estados serían independientes y neutrales, pues así sus gobiernos de entonces lo declaraban. Esta opinión no puede ser defendida así, porque nace de un profundo error. Ni Lituania ni Letonia, ni Estonia, simplemente, no podían permitirse el lujo de declarar la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, como lo hizo, por ejemplo, Suiza, porque los países bálticos, claramente no tenían los instrumentos financieros, que poseían los bancos suizos. Por otra parte, el sistema económico de los Estados del Báltico en 1938-1939 muestran que sus gobiernos estaban atados, no tenían soberanía ni política ni económica. Aquí hay algunos ejemplos.


Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах
Aunque acoge con satisfacción los barcos soviéticos en Riga


La producción industrial en Letonia en 1938 ascendía a no más del 56,5 % del volumen de producción de 1913, cuando Letonia era parte del Imperio Ruso. Sorprende el porcentaje de la población analfabeta de los países bálticos en 1940. Este porcentaje se situaba alrededor del 31 % de la población. Más del 30 % de los niños de 6-11 años, no asistían a la escuela, porque eran obligados a trabajar en el sector agrícola, con la excusa de colaborar, por así decirlo, en el apoyo económico de las familias. Solamente durante el período 1930 a 1940 en Letonia, se cerraron más de 4.700 explotaciones por sus enormes deudas, que fueron "reconconducidas" a grandes "independientes" propietarios. Otro dato elocuente del "desarrollo" en el período de "independencia de los Países Bálticos" (1918-1940) es el número de trabajadores empleados en la construcción, cómo se dice ahora, del parque de viviendas. En 1930 en Letonia, ascendía a 815 personas ... y ante los ojos que veían decenas de edificios de gran altura hasta el horizonte, dejaban que las fábricas las construyeran estos 815 constructores incansables ...

Y siendo tales número e indicadores económicos en los países bálticos de 1940, alguien cree realmente que estos países podrían imponer condiciones a la Alemania nazi, diciendo que ella les ofrecería la neutralidad.

Teniendo en cuenta el hecho que los políticos burgueses de Lituania, Letonia y Estonia querían ser "independientes" después de julio de 1940, sería interesante proporcionar unos cuantos datos constrastados para los partidarios de la "ocupación soviética". Da idea el documento del 16 de julio 1941, cuando Adolf Hitler debatía sobre el futuro de las tres repúblicas bálticas. Como resultado, decidió: en lugar de 3 estados anteriormente independientes (que ahora tratan de explotar los nacionalistas bálticos), establecer una unidad territorial, a una parte de la Alemania nazi, llamadola Ostland. El centro administrativo de esta formación habia sido elegido Riga. Al mismo tiempo, en el documento aprobado la lengua oficial del Ostland era el alemán (esta era la respuesta que los nazis alemanes "libertadores" permitiría a las tres repúblicas para desarrollar "el camino de la independencia y la autenticidad"). En el territorio de Lituania, Letonia y Estonia tenían que ser cerradas las universidades, y se les permitió abrir solamente a las escuelas de comercio. La política alemana hacia la población del territorio de Ostland lo describe elocuentemente un ministro de los territorios orientales del Tercer Reich. En este memorando, curiosamente adoptado el 02 de abril 1941, fue antes de la supuesta creación del Ostland. En la exposición, la mayoría de la población de Lituania, Letonia y Estonia no era apta para la germanización, y por lo tanto estaba sujeta al reasentamiento en el este de Siberia. En junio de 1943, cuando Hitler había acariciado las ilusiones sobre el éxito de la guerra contra la Unión Soviética adoptó una directiva sobre el hecho de que la tierra del Ostland tendría que convertirse en feudos de los soldados que se han distinguido especialmente en el Frente Oriental. En este caso los propietarios "independientes" de la tierra lituanos, letones y estonios, tenían que se reubicados en otras áreas o utilizados como mano de obra barata para sus nuevos amos. Es el principio que se utilizó en la Edad Media, cuando los caballeros recibieron tierras en los territorios conquistados, siendo los amos de los antiguos propietarios.


Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах


Después de familiarizarse con estos documentos, se puede adivinar, hasta donde lleva la paranoía de la corriente nacionalista ultra del Báltico, con la idea de que la Alemania nazi hubiera dado "independencia" a esos países.

El siguiente argumento de los defensores de la "ocupación soviética" de los países bálticos es que, la entrada de Lituania, Letonia y Estonia en la Unión Soviética disminuyó el nivel de vida de estos países, retrocediendo varias décadas en su desarrollo socio-económico. Y estas palabras son bien diferentes a la realidad, no puede ser llamadas como una ilusión. Durante el período de 1940 a 1960 en Letonia, solamente hubo más de dos docenas de grandes empresas industriales, que nunca habían existido en toda su historia. En 1965, la producción industrial en el centro de las repúblicas bálticas había crecido más de 15 veces en comparación con el nivel de 1939. De acuerdo con estudios económicos occidentales, el nivel de inversión en Letonia Soviética al comienzo de los años 80 era de unos 35 millones de dólares USA. Si se traduce todo esto en sus inversiones económicas dentro de cada uno de los países bálticos, resulta por ejemplo que la inversión directa de Moscú fue casi 900 % de la cantidad de bienes producidos por la propia Letonia, tanta de las necesidades de su economía interna y como de las necesidades de la economía de la Unión. Esa es la "ocupación" rara que hace que los "invasores" invierten un montón de dinero, entregándolo a los que "ocupan". Tal vez en esa ocupación, aún hoy, muchos países sólo podrán soñar haberla tenido. Grecia, con mucho gusto le gustaría, no de Angela Merkel, que con sus miles de millones en inversiones, han "ocupado" de intereses a devolver, como se suele decir, hasta la segunda venida del Salvador a la tierra.


Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах
Dieta de Letonia da la bienvenida a los manifestantes


Otro argumento sobre la "ocupación": los referendos sobre la adhesión de los países bálticos a la Unión Soviética se llevaron a cabo ilegítimamente. Dicen que sólo los comunistas lanzaron sus propias listas, por lo que para ellos, el pueblo de los Estados bálticos votó casi por unanimidad, bajo presión. Sin embargo, si hubiese sido así, no cuadra entonces y no se vuelve muy claro este argumento, cuando por las calles de las ciudades bálticas decenas de miles de personas recibieron la noticia con alegría, de que se adhirieron como una república a la Unión Soviética. Bastante alegría, e incomprensible que en el Parlamento de Estonia, cuando en julio de 1940 Estonia se convirtió en la nueva República Soviética. Y si los habitantes bálticos, no "hubiesen deseado incluirse en un protectorado de Moscú", como dicen los voceros nacionalistas de hoy día, no esta claro porque su población y autoridades no siguieron el ejemplo de Finlandia, que no quisieron ser ciudadanos soviéticos.

En general, la saga sobre la "ocupación soviética", en los Estados bálticos, la siguen escribiendo personas afectadas moralmente, muy parecidas a un libro llamado "cuentos falsos de los pueblos del mundo".


Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах
Soldados en una manifestación dedicada a la anexión soviética de Letonia


Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах
Riga. Los trabajadores celebran la anexión soviética de Letonia


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Manifestación que acoge con satisfacción a los delegados a la Duma en Tallinn, Estonia, después de la anexión de Estonia por la Unión Soviética


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Reunión en Tallin




Советская «оккупация» Прибалтики в цифрах и фактах
Un rally en honor de la anexión soviética de Estonia

10 de junio de 2011

Letonia y Lituania ahora son patio trasero de la Unión Europea

Escrito por Ivan Saveliev. Ría Novosti

En la época de la Unión Soviética las repúblicas bálticas, Letonia, Lituania y Estonia para nuestros ciudadanos tenían el atractivo de ser “como en el extranjero”. Efectivamente, el nivel de vida de las entonces Repúblicas Bálticas soviéticas se diferenciaba en gran medida de la Rusia profunda. Los productos de las Repúblicas bálticas (ya fueran trenes, pescado en lata o bálsamo de Riga) se consideraban un ejemplo de calidad en toda la Unión.
A la vez, la mayoría de letones, lituanos y estonianos nunca hicieron ningún esfuerzo para mezclarse en la “nueva comunidad histórica”, con el pueblo único soviético; y manifestaban - casi siempre a nivel doméstico - su aspiración a la independencia.

La Perestroika dio un fuerte impulso al fortalecimiento de las tendencias centrífugas en estas repúblicas. En la primavera del 1990 el Soviet Supremo de la República Soviética de Lituania fue el primero en proclamar la independencia de Lituania. En el territorio de la república la constitución de la URSS dejó de tener validez y entró en vigor la antigua constitución lituana de 1938. Seguidamente, el Soviet Supremo de Letonia anunció el reestablecimiento de la independencia.

La Unión respondió a esto con la introducción de un bloqueo económico en la relación con Lituania y Letonia. La tensión continuó aumentando y llegó a su apogeo a principios de 1991. El gobierno de Lituania anunció una subida brusca de los precios de menudeo. Como respuesta, las fuerzas sindicales organizaron un mitin multitudinario en Vilna bajo el lema “¡A bajo el parlamento! ¡Viva la Unión de Repúblicas Soviéticas!”. La noche del 13 de enero dos columnas de blindados soviéticos aparecieron en el centro de Vilna. Los acontecimientos trágicos tuvieron lugar delante del edificio de la televisión central. Los conflictos entre las fuerzas del orden y los defensores de la televisión central ocasionaron 15 muertos y 600 heridos. Hasta el día de hoy no se conoce quién fue el primero en abrir fuego aquella noche.

La tensión se trasladó a la vecina Letonia. El 20 de enero de 1991 el la policía antidisturbios de Riga (OMON), directamente subordinado al Ministerio de Asuntos Internos de la URSS, empezó el desarme del departamento de la policía de Riga. Pero les dispararon desde el edificio del Ministerio de Asuntos Interiores de Letonia, después de lo que se tomó la decisión de atacar el edificio. Hubo víctimas de los dos bandos y entre ellos algunos transeúntes ocasionales.

Las Repúblicas bálticas obtuvieron la independencia definitivamente en septiembre de 1991 después del fracaso del Comité Central de Estado de Emergencia, la junta formada por golpistas que intentaron fallidamente derrocar al presidente soviético Mijail Gorbachov.

Letonia en seguida empezó reformas económicas radicales, a menudo ambiguas. Se liquidaron la mayoría de grandes empresas, entre ellas las fábricas más importantes VEF (Fábrica estatal de equipos eléctricos de Riga), RAF (fábrica de autobuses de Riga) y otras, donde fundamentalmente trabajaban rusohablantes. Las consideraron innecesarias para la nueva economía letona. Además, por culpa de la pérdida del mercado ex-soviético, disminuyó bruscamente la industria del pescado. El apoyo principal para la creación de una economía independiente vino dado por el sector bancario y los servicios de tránsito. Durante algunos años el tránsito de productos rusos a través de los puertos de Letonia constituía hasta el 25 por ciento del PIB del país.

Parecía que esta política empezaba a obtener sus frutos. Hacia mediados de los 90 el PIB de Letonia volvió (en precios comparativos) al nivel del año 1990 y continuó creciendo. Al país llegó un afluente de inversiones de occidente. En 2008 el sueldo medio de los letones era de 479 latos, o 8179 euros al año. Letonia con orgullo empezó a llamarse “el tigre báltico”. Pero el reflorecimiento económico duró poco. Rusia empezó a reducir bruscamente el tránsito de cargas (sobre todo de petróleo y derivados del petróleo) a través de Letonia, reorientando los flujos de exportación a los nuevos puertos de la región de Leningrado.

La crisis económica mundial tuvo consecuencias catastróficas para la economía letona. Como resultado de 20 años de independencia de Letonia el PIB a principios del 2011 apenas constituía el 90% del nivel del año 1990. El sueldo en 2010 cayó en un 11% en comparación al año 2008. El gobierno se vio obligado a una reducción drástica del gasto público y a una subida de los impuestos, lo que conllevó un encarecimiento de casi todos los productos. El más significativo el precio de la gasolina. Desde enero de 2011 el litro de gasolina 95 octanos ha llegado a 1,2 euros.

El primer ministro letón habla de la necesidad de una subsiguiente reducción de los gastos presupuestarios. “Hemos tenido un debate con acreedores internacionales tanto sobre la cantidad, como sobre el plan de acción”. – dijo el primer ministro Vladis Dombrovskis. El volumen del embargo es de 71 millones de euros complementarios.

La reducción concierne, sobre todo, al sector social. Se pretende reducir los gastos de mantenimiento de los hospitales y los centros de atención primaria, y hacer que sus servicios sean básicamente de pago.

El tema del desempleo en Letonia es extremamente delicado. Según informa la agencia estatal de ocupación letona, en diciembre del año pasado el paro llegó al 14,3%. En el recuento se incluyeron 162 463 personas. El desempleo ha conllevado un abandono masivo del país de la población económicamente activa. Solo en Irlanda ahora viven permanentemente 45 mil ciudadanos letones. En general, desde la independencia la población del país ha disminuido en 400 mil.

La crisis llevó a un hundimiento de los precios en el sector de la inmobiliaria en Letonia. En diciembre del 2010 el precio medio de un metro cuadrado en Riga era de 579 euros. Con todo, 2 euros por metro cuadrado para gastos de mantenimiento de la vivienda se considera un precio bajo.

Para los políticos letones el restablecimiento de las relaciones con Rusia es actualmente una tarea prioritaria dentro de su política exterior. La visita oficial del presidente de Letonia Valdis Zatler a Moscú el 20 de diciembre de 2010 es muy importante para el restablecimiento de las relaciones normales entre nuestros países (la primera desde la proclamación de la independencia). Durante el encuentro Zatlers invitó a Medvédev a visitar Riga. “Me invitaron de buen grado. Nunca he estado en Riga ni en Letonia. Será interesante. Hay de qué hablar y hay qué visitar” – señaló el presidente de la Federación Rusa.

Pero cualquier iniciativa, hasta la más prudente, para la normalización de las relaciones con Rusia despierta una reacción negativa a la coalición dirigente de centroderechas. “El presidente de Letonia Zatlers a duras penas aguantará en su cargo 4 años más”, - anunció el representante de la fracción parlamentaria de la alianza política dirigente “Vienotības” Dzintars Zakis.

Las elecciones presidenciales de Letonia han sido anunciadas para el verano de 2011. Para entonces estará más claro cuál es el rumbo del país en relación con Rusia.

Entre tanto, la economía independiente de Lituania no ha resistido la crisis global. La influyente edición “The Economist” señala que los índices del PIB de Lituania en 2010 sufrieron una bajada del 3,5% - este es uno de los índices más altos no solo de Europa, sino del mundo. Y aunque el gobierno Lituano declara que la economía del país empieza a salir de la crisis, los hechos demuestran lo contrario. El nivel de desempleo a finales del 2010 superó el 14%. El sueldo ha disminuido en comparación con los años anteriores una media del 3,2%. La deuda estatal crece de manera acelerada. En 2008 era del 17,37 mil millones de litas (cerca de 7 mil millones de dólares), en 2010 prácticamente se duplicó, en 2011, según los pronósticos, es ya de 16,6 mil millones de dólares.

Vilna tenía la intención de anexionarse a la Zona euro en 2011, ahora por culpa de la insuficiente situación macroeconómica la fecha de anexión ha sido transpuesta hasta el 2014. La crisis en Lituania llevó, igual que a Letonia, una reducción de los precios del sector inmobiliario. El precio del metro cuadrado de la vivienda en Vilna es ahora de 1100 euros, en Kaunas de 870 euros. Según datos oficiales del Departamento de estadística lituano a finales del 2010 en Lituania vivían 3,2 millones de personas en contra de los 3,3 durante el mismo periodo del año 2009.

En 2010 las relaciones económicas entre Rusia y Lituania que antes fueron casi iguales empeoraron de manera brusca.

El verano pasado el gobierno lituano estudió el proyecto de ley de la división de la corporación de gas nacional “Lietuvos dujos” (Gas de Lituania) en dos empresas: la compañía de transporte y la de comercio, antes del marzo de 2012. Esta posibilidad prevé el tercer paquete energético de la UE aprobado el año 2009 destinado al desarrollo de la competencia de mercados energéticos. La rusa “Gazprom” (a la que le pertenece más del 37 por ciento de las acciones de Lietuvos dujos) anunció la posibilidad de sanción en el caso de que Lituania reformule el sistema de transporte de gas sin consultar a la corporación. “Gazprom” se negó a bajar el precio del contrato del gas a Lituania (a Estonia y Letonia lo bajó un 15%).

En un intento de distracción de la opinión pública lituana sobre los problemas crecientes, en 2010 el gobierno anunció ya varias veces la posibilidad de exigir a Rusia una compensación por los hechos sucedidos en enero de 1991.

Es poco probable que el ex “tigre báltico” cuente con una ayuda económica friccionada por parte de la UE en 2011.

La máxima preocupación de Bruselas actualmente es los problemas financieros del sur de Europa e Irlanda.

Así pues, cada vez parece más necesario un “viraje” económico hacia el Este para las ex-Repúblicas soviéticas.

11 de septiembre de 2010

Estonia Socialista, un glorioso pasado que iluminará el futuro

Extraído del blog: http://socialismo-solucion.blogspot.com/

Escudo de la RSS de Estonia

Bandera de la RSS de Estonia

¿Quién traicionó a la primera República de Estonia?

El 26 de octubre de 1917, al día siguiente del triunfo de la revolución de Petrogrado, el Poder soviético fue instaurado en Tallinn y pronto en toda la parte continental de Estonia. Precedieron este acontecimiento muchas acciones unitarias del proletariado ruso y estonio, la primera de las cuales fue la huelga en la Manufactura de Kreenhlm que tuvo una gran resonancia (1872). El movimiento obrero estonio recibió una inmensa ayuda del Partido Socialdemócrata Ruso con Lenin al frente. El periódico Kiir (El rayo) editado en Narva de 1912 a 1914 publicó artículos de Lenin traducidos al estonio. Lenin tenía en gran estima el aporte que los obreros de Estonia hacían a la causa común del proletariado de Rusia. Señaló que “los socialdemócratas estonios… son parte de nuestro Partido”.

Los revolucionarios estonios Jaan Anvelt, Viktor Kingissep, Hans Pögelman, Nikolai Janson y otros contribuyeron a que las organizaciones marxistas extendiesen su influencia en Estonia.

Jaan Anvelt

Viktor Kingissep

En Estonia, igual que por doquier en el país, el poder pasó después de la revolución a la clase obrera, a la cual se le unió el campesinado trabajador. El Comité Ejecutivo de los Soviets del territorio de Estlandia se convirtió provisionalmente en órgano máximo de poder. Fue la primera forma de Estado nacional en la historia estonia.

El pueblo trabajador de Estonia comprendía que no tendría garantizado su desarrollo nacional libre si se separaba de Rusia, sino estrechando su alianza estatal, económica y militar con los trabajadores de todos los pueblos que la integraban. En el proyecto de la primera Constitución del Estado soviético estonio –Comuna de Trabajadores de Estlandia- hecho público en enero de 1918 se decía que esta última era una “parte autónoma de la República Soviética de Rusia” y se consignaba que “las relaciones mutuas con la República de Rusia y los asuntos exteriores de la Comuna de Estlandia se determinarían mediante el acuerdo con el poder central de la República Soviética de Rusia”. Luego se señalaba que “la Comuna de Trabajadores de Estlandia es completamente autónoma en todos los asuntos locales y tiene derecho incondicional de separarse de Rusia y bien asociarse con cualquiera de los otros Estados o bien proclamarse independiente en cualquier momento y sin requerir el consentimiento de otros pueblos o Gobiernos”.

El 7 de diciembre de 1918 el Gobierno de la Rusia soviética dictó un decreto especial, firmado por Lenin, reconociendo la independencia de la República Soviética de Estonia y de su Gobierno.

La Revolución de Octubre creó las premisas políticas necesarias para realizar transformaciones económicas y culturales en todo el país. En las fábricas de Estonia fue implantado el control obrero sobre la producción, el gasto de materias primas, la venta de la producción y las finanzas, y establecida la jornada laboral de 8 horas (había sido de 10 a 14 horas). Los bancos se nacionalizaron. Para dirigir la economía se formó el Consejo de Economía Nacional.

Por primera vez los trabajos de oficina empezaron a traducirse al estonio. La enseñanza escolar comenzó a impartirse en el idioma vernáculo también.

El problema agrario se resolvió de una manera especial. En vista de que los jornaleros rurales carecían de animales de tiro y de aperos de labranza, se decidió entregarles en usufructo colectivo las haciendas confiscadas a los barones, porque repartirlas sería dejar a aquellos sin medios para subsistir.

Los trabajadores de Estonia construían la vida nueva virtualmente encañonados por fusiles enemigos: en las islas se hallaban las tropas alemanas, cuya protección estaban buscando los barones y la gran burguesía del país que habían quedado en la república. El 18 de febrero de 1918, aprovechando las complicaciones surgidas al concertarse entre Rusia y Alemania el Tratado de Paz de Brest-Litovsk, las tropas germanas intervinieron y, rompiendo la resistencia tenaz que les oponían los destacamentos obreros recién formados y mal armados, ocuparon Estonia en febrero y marzo. Les ayudó la traidora burguesía estonia: les fue abierto un frente a cien kilómetros de Tallinn y se pasó a su lado una unidad militar al mando de oficiales nacionalistas.

Bajo la ocupación, a la población de Estonia se le impuso un racionamiento de hambre. En junio de 1918 la ración diaria de pan fue reducida a 50 gramos por persona. Los precios de harina y de patatas subieron en 35 veces.

El idioma y la cultura estonios se menospreciaban por todos los medios. El alemán fue proclamado el idioma oficial y en él se impartió la enseñanza secundaria y superior. El jefe del Estado Mayor del ejército del Káiser, un tal Ludendorf, escribió abiertamente: “Yo aspiro a unir a los estonios y los letones educados en el espíritu de la cultura alemana, en un solo Estado gobernado por los alemanes”.

Pero estos planes quedaron frustrados. El 9 de noviembre de 1918 estalló la revolución en la propia Alemania. Los líderes de los Estados de la Entente, temerosos de que en la zona del Báltico se restableciese el Poder soviético, acordaron con el mando de las tropas intervencionistas germanas que entregaría oficialmente el poder a un Gobierno provisional formado por la burguesía estonia. “La burguesía estonia nos traicionó a los opresores extranjeros –se decía en un llamamiento que el Soviet de Diputados Obreros de Tallinn dirigió a la Rusia soviética-. La burguesía estonia se puso en estrecho contacto con los imperialistas de Inglaterra y Norteamérica. Pero el pueblo trabajador de Estonia tiende su mano hermana al pueblo trabajador de Rusia para luchar contra un enemigo común por la República Soviética de Estonia”.

Los regimientos de tiradores rojos estonios, formados de los obreros militantes de la Guardia Roja, emprendieron la ofensiva contra las tropas ocupacionistas alemanas. En unión con ellos actuaron unidades del Ejército Rojo, enviadas de la Rusia soviética por petición del Soviet de Tallinn. Con ayuda eficaz de los obreros nativos fue liberada Narva, donde el 29 de noviembre de 1918 se proclamó la República Soviética de Estonia en calidad de un Estado soberano denominado Comuna Trabajadora de Estlandia.

Esta última no duró mucho (en la mayor parte del territorio de Estonia, solo un mes y medio, y en total, seis meses y siete días), pero dejó una huella profunda en la historia del pueblo estonio.

El Soviet de la Comuna –Gobierno de la república- presidido por Jaan Anvelt partía de que, dado el cerco imperialista, todo Estado socialista, si deseaba garantizar su existencia y avanzar rumbo al comunismo, debía colaborar estrechamente con los demás Estados socialistas en todos los ámbitos: económico, militar, político e ideológico, lo cual no limitaba su soberanía nacional, pero permitía, en caso de necesidad, organizar la resistencia a las fuerzas contrarrevolucionarias.

En la economía y la cultura continuaron tomándose las medidas interrumpidas por la ocupación alemana. Es de señalar que la Comuna Trabajadora de Estlandia recibía ayuda de la Rusia soviética, pese a que esta última pasaba por enormes dificultades. Así, en diciembre de 1918 el Consejo de Comisarios del Pueblo de la Federación Rusa concedió un crédito por 60 millones de rublos a Estonia, a cuya industria fueron facilitadas materias primas y materiales, y a los ferrocarriles, material rodante. Pero pronto la situación cambió bruscamente.

El 12 de diciembre de 1918 en la rada de Tallinn ancló una flota militar británica al mando del almirante Sinclair. Esta escuadra se sumó de inmediato a las operaciones militares contra los tiradores estonios. A fines de diciembre, a Tallinn fueron transportados de Finlandia los primeros grupos de guardias blancos.

Al obtener el apoyo extranjero, la burguesía estonia se apresuró a formar sus propios destacamentos de choque desatando de esta manera una guerra civil. A los embates de dichas fuerzas unificadas, los tiradores rojos se vieron obligados a retroceder, y para el verano de 1919 la Comuna dejó de existir.

Más tarde la burguesía estonia llamó “liberadora” aquella guerra, afirmando que correspondía a los intereses nacionales. Pero el bolchevique estonio Viktor Kingissep calificó así los móviles verdaderos que tenían los burgueses nativos: “¡Ellos no querían la independencia! Sin embargo, cuando la revolución de los trabajadores retiró el veto a la independencia y acabó a la vez con la opresión nacional, entonces ellos, para liberarse del yugo de los trabajadores, ansiaron la independencia”.

Bajo el yugo de la “independencia”

Una vez en el poder, la burguesía estonia restableció los viejos órdenes capitalistas y reimplantó muchas leyes zaristas. En su política exterior, Estonia se orientó fundamentalmente a Gran Bretaña y rompió los vínculos con Rusia consagrados por la historia.

Esta ruptura tuvo malas consecuencias. La cuestión radicaba en que, si bien el capital extranjero tenía fuertes posiciones en la economía estonia, ésta se había basado, por lo principal, en los mercados y las fuentes de materias primas de Rusia. La zona del Báltico estaba industrializada, con una concentración bastante alta de la producción. Pero el capital occidental no mostraba interés por impulsar la industria estonia. Al contrario, quería él mismo, a su vez explotar los recursos naturales de Estonia y sacarle el jugo vendiéndole a ésta sus productos a altos precios monopólicos. La burguesía estonia se vio obligada a acceder a la desindustrialización, a la reducción de la gran industria nacional.

Así, durante dos decenios del Gobierno burgués el labrado de metales disminuyó en unas 10 veces; la fabricación de tejidos de algodón, en unas 4 veces; la producción de cemento en 1937 no pudo alcanzar el nivel registrado en 1917.

Al decrecer la producción, fue disminuyendo el número de obreros. En 1916 en las grandes empresas de Estonia trabajaban 50 mil personas; en 1924 eran 24,5 mil; en 1932, solo 21,6 mil. A comienzos de los años 30, durante una aguda crisis económica, en la bolsa de trabajo de Estonia estaban registrados 16 mil desempleados; otros 10 mil ciudadanos estaban ocupados en las “obras públicas” temporales, cobrando míseros jornales. Muchos desempleados simplemente no estaban registrados. Los cálculos más aproximados hacen deducir que en 1932 en las ciudades de Estonia había de 47 a 50 mil parados, cantidad que superaba en más de dos veces la de los ocupados en la industria.

Haciendo alarde de su “independencia”, la Estonia burguesa no podía, de hecho, aplicar una política económica autónoma. En última instancia, la determinaban los grandes países occidentales. Así, la producción más compleja en la república fue el montaje de receptores de radio marca “Philips”, de las piezas suministradas por esta firma. La extracción y la transformación de los recursos naturales nacionales –esquistos, principalmente- las acapararon casi por entero los empresarios extranjeros.

Los rubros más sustanciales de la exportación eran materias primas, productos semiacabados y agrícolas. Pese a lo reducidos que eran los recursos forestales del territorio y a las necesidades que presentaba la industria celulósico-papelera propia, se vendían a occidente grandes cantidades de madera. Por ejemplo, en 1934 Estonia exportó madera aserrada por 10 millones de coronas, mientras que máquinas, solo por 349 mil coronas. Por precios monopólicamente bajos se vendía al extranjero más del 80 por ciento de la mantequilla que se producía y la mayor parte del bacón y los huevos. “Exportamos madera y tocino e importamos sedalina y bastones”, se ironizaba con amargura en uno de los periódicos de aquel tiempo. En 1939 la deuda exterior de Estonia casi equivalía en su total al valor de los fondos básicos de su industria.

La lucha contra la política del gobierno no cesaba. La dirigían los comunistas, pese a que este Partido, además de rigurosamente prohibido –la militancia en él se castigaba con trabajos forzados o la pena de muerte-, había sido anunciado enemigo número uno del pueblo estonio. La policía política, toda una legión de agentes secretos y el servicio de contraespionaje: todo el aparato represivo tenía como tarea destruir el Partido Comunista.

Un proceso judicial seguía a otro. Según datos incompletos, de 1920 a 1925 se reunieron más de cien tribunales políticos. Asesinar a los líderes comunistas era un fenómeno corriente. Esto se hacía abiertamente, en medio de la calle y en las cárceles. Jaan Kreuks, miembro del Comité Central del Partido Comunista y candidato obrero al Parlamento, cayó de un tiro recibido en la nuca. En 1922 fue fusilado Viktor Kingissep. Varios cientos de obreros fueron asesinados después de sofocada la insurrección del proletariado de Tallinn de diciembre de 1924.

El país estaba deslizándose al fascismo. En 1934 fue disuelto el Parlamento; en 1935, prohibidos todos los partidos políticos, creándose uno solo, el fascista “Isamaaliit” (El frente patrio). Sin embargo, al cabo de un año en el país empezaron a darse los indicios de un nuevo auge revolucionario.

¿Avasallamiento o liberación?

Estonia no podía mantenerse al margen de los agudos choques políticos que estremecieron a Europa a finales de la década del 30. Hitler anexó Austria, desmembró y ocupó Checoslovaquia, y se preparaba a agredir a Polonia.

Los mandatarios de los Estados bálticos asumieron en esa situación una actitud ambigua: por una parte, firmaron con la Unión Soviética pactos de ayuda mutua y le facilitaron en su territorio bases militares y navales; por otra, sostuvieron negociaciones con la Alemania de Hitler dándole a entender que apoyarían su agresión a la URSS.

Los trabajadores de Estonia estaban ante la disyuntiva de seguir soportando el yugo de la burguesía con el riesgo de verse involucrados en una guerra antisoviética o de acabar con el fascismo y, por medio de una alianza en pie de igualdad con la URSS, fortalecer la seguridad nacional. El Gobierno soviético no se entrometía en los acontecimientos, pero la posición que asumía sirvió, naturalmente, de apoyo moral a quienes estaban al lado de las fuerzas democráticas.

En la mañana del 21 de junio de 1940 en Tallinn resonaron sirenas fabriles. Era una señal para una huelga general y una manifestación. En una plaza del centro urbano se reunieron de 30 a 40 mil ciudadanos. Tuvo lugar un mitin en el cual se adoptó una resolución exigiendo formar un nuevo Gobierno democrático. Esta reivindicación fue entregada al Presidente, que se negó a cumplir la voluntad del pueblo. Entonces los trabajadores ocuparon la sede del Gobierno y empezaron a poner en libertad a los presos políticos. Se formaron destacamentos de defensa popular.

El mismo día mítines y manifestaciones se efectuaron en otras ciudades. Al empuje de las masas revolucionarias, el presidente se vio obligado a dar el visto bueno a un nuevo Gobierno encabezado por Johannes Vares, famoso escritor antifascista. Formaron parte del mismo personalidades del frente único de la clase obrera y representantes de la intelectualidad democrática.

Johannes Vares

Al día siguiente el nuevo Gobierno hizo público su programa. En la política exterior creía su primera tarea respetar el pacto de asistencia mutua concertado con la URSS, con la cual establecería y desarrollaría relaciones de buena vecindad a base de una estrecha alianza. En la política interior se proponía garantizar el poder del pueblo, mejorar la situación material de éste y tomar medidas para desarrollar la cultura nacional.

El Gobierno de J. Vares anunció las elecciones libres a una nueva Duma de Estado. Por iniciativa del Partido Comunista que se hizo legal, todas las organizaciones estonias de izquierda –los sindicatos, la Unión de Trabajadores del Campo, la Unión de Juventudes Comunistas, la Unión de Cajas de Hospital, la Liga Deportiva Obrera y otras- formaron un bloque electoral único de trabajadores: la Unión del Pueblo Trabajador. Acudieron a las urnas más del 88 por ciento de los electores: semejante actividad no se registró jamás en las elecciones habidas en la Estonia burguesa. Todos los candidatos presentados por el bloque de los trabajadores fueron elegidos diputados a la Duma de Estado: recibieron 548.631 votos (los del 92,8 por ciento de los electores que participaron en el sufragio).

La Duma de Estado reunida a su primera sesión el 21 de julio de 1940 proclamó Estonia una República Socialista Soviética. Al día siguiente aprobó una declaración sobre el particular. “La Duma de Estado –se decía en este documento- está segura que el ingreso de Estonia en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas garantiza una verdadera soberanía a nuestro Estado, un desarrollo nacional libre a nuestro pueblo, el auge a nuestra industria y agricultura y la cultura nacional, un poderoso ascenso del nivel de vida y de cultura del pueblo estonio y la prosperidad a nuestra amada Patria”.

El 6 de agosto de 1940 el Soviet Supremo de la URSS satisfizo la petición de la Duma de Estado y admitió en la URSS a la República Socialista Soviética de Estonia.

La Duma de Estado proclamó la tierra patrimonio de todo el pueblo y exoneró de todas las deudas, atrasos y multas a los campesinos. Aprobó una declaración sobre la nacionalización de los bancos, la gran industria, las minas y el transporte.

En Estonia comenzó a construirse el socialismo. Ya en el primer año del Poder soviético el nivel de la producción industrial se elevó en más del 60 por ciento. Se acabó con el desempleo. Casi 50 mil antiguos jornaleros recibieron en usufructo cerca de 400 mil hectáreas de tierra. La enseñanza se hizo gratuita en todos los centros docentes, la escuela superior inclusive. Fueron asignadas becas estudiantiles, lo cual dio acceso a la escuela superior a los hijos de obreros y campesinos.

La construcción del socialismo en Estonia se vio interrumpida en 1941 por la agresión y la ocupación de la Alemania de Hitler, y continuó cuando, a fines de 1944, Estonia fue liberada por el Ejército Soviético.

Tales son los hechos, contrariamente a los cuales, en occidente se han divulgado con bastante amplitud las tesis sobre el avasallamiento de Estonia, Letonia y Lituania por el más poderoso Estado soviético. De hecho, los destinos de estas repúblicas los decidieron sus propios pueblos. En la zona del Báltico existieron, realmente, fuerzas enemigas del Poder soviético. También no pocos ciudadanos carecían de claros criterios políticos y subestimaban toda la complejidad del ambiente internacional y la agudeza de la lucha de clases. Pero el papel decisivo en la elección de la vía de desarrollo, lo jugó el proletariado que manifestó abiertamente sus simpatías y luchó por una vida nueva. Los acontecimientos acaecidos en la zona del Báltico en 1940 fueron la continuación, en rigor, de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia.

La ocupación hitleriana causó un inmenso daño material a la economía de Estonia: 16 mil 200 millones de rublos, o unos 15 mil rublos per capita. Estaban en ruinas el 45 por ciento de las empresas industriales, las ciudades de Narva (por completo), Tallinn y Tartu. El número de cabezas de ganado se redujo a la mitad.

Pero ya en 1946 el nivel de la producción registrado en preguerra fue superado. ¿Habría podido hacerlo Estonia sin la ayuda de otras repúblicas, ante todo de la Federación Rusa? Según datos incompletos, de 1945 a 1948 fueron suministrados a Estonia bienes de equipo, materias primas y materiales para la industria, así como artículos de amplio consumo por más de 2 mil 600 millones de rublos. En 1945 le fueron asignados complementariamente al presupuesto federal más de 300 millones de rublos (la mitad de su propio presupuesto). Todo esto se hizo cuando la URSS entera estaba empeñada en los indecibles esfuerzos de restañar las heridas causadas por la guerra.

13 de mayo de 2010

Celebración del 9 de Mayo en tierras soviéticas


Por toda la Unión Soviética se celebró el 9 de Mayo. Multitud de actos jalonan las diferentes repúblicas, hoy burguesas, demostrando una parte significativa de su población su homenaje a la memoria de los combatientes, del pueblo y de la sociedad soviética, que hizo posible la victoria sobre el fascismo.


Homenaje a los caídos en Tbilisi, capital georgiana, a pesar de que el tirano Shaajashvili hubiese preferido caer a los pies de sus amos gringos, británicos y de la OTAN


Aunque durante la Gran Guerra Patria los jefes tribales chechenos traicionaron criminalmente a la Patria soviética colaborando con el III Reich, el 9 de mayo unidades chechenas desfilaron con banderas rusas.


Antifascistas en Tallin, capital de la muy reaccionaria república de Estonia, rindieron homenaje al Soldado soviético libertador, algo que desespera a los filonazis en el poder.


Los dirigentes del Partido Comunista de Ucrania (PCU) rinden homenaje a los caídos por el comunismo y la Humanidad en combate con la fiera fascista.


Con la "pilotka", boina militar, en honor a los héroes de la Gran Guerra Patria




También el pueblo ucraniano rinde homenaje al héroe universal: Stalin


Tropas ucranianas, rusas y bielorrusas desfilaron conjuntamente en un hermoso gesto de amistad eslava y soviética.


Por su vida entera dedicada al comunismo les debemos nuestro respeto profundo


Futuros protagonistas de la Ucrania soviética de mañana






Soldados con el uniforme de los héroes de Stalin




El camarada secretario general del Partido Comunista de Ucrania Piotr Simonenko


Gloria a los veteranos antifascistas del Ejército soviético que nunca traicionaron a la Patria socialista


Esta niña educada en los sagrados valores soviéticos construirá la Ucrania socialista, democrática, antifascista y próspera de mañana.