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30 de enero de 2021

Ho Chi Minh e I. V. Stalin: "Entre comunistas y trotskistas no hay ningún lazo, absolutamente ningún lazo"

 

Carta al Partido Comunista Indochino (1)

Queridos camaradas:

En el pasado, según mi opinión y la de un buen número de camaradas, el trotskismo nos ha parecido una cuestión de lucha entre las tendencias en el seno del Partido Comunista chino. 

Por eso casi no le prestábamos atención. 

Pero, poco antes del estallido de la guerra, más exactamente desde finales del año 1936, y sobre todo durante la guerra, la propaganda criminal de los trotskistas nos ha abierto los ojos. 

Después, nos pusimos a estudiar el problema. 

Y nuestro estudio nos ha llevado a las siguientes conclusiones:

1 – El problema del trotskismo no es una lucha entre las tendencias en el seno del Partido Comunista chino. Porque entre comunistas y trotskistas no hay ningún lazo, absolutamente ningún lazo. Se trata de un tema que concierne al pueblo entero: la lucha contra la patria.

2 – Los fascistas japoneses y extranjeros lo saben. Por eso buscan crear desacuerdos para engañar a la opinión y perjudicar el renombre de los comunistas, haciendo creer a la gente que comunistas y trotskistas son del mismo campo.

3 – Los trotskistas chinos (como los trotskistas de otros países) no representan un grupo, mucho menos a un partido político. No son más que una banda de malhechores, de perros de caza del fascismo japonés (y del fascismo internacional).

4 – En todos los países, los trotskistas se dieron buenos apelativos para enmascarar su sucia tarea de bandidos. Por ejemplo, en España, se llaman Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). 

¿Sabían ustedes que son ellos los que constituyen los nidos de espías en Madrid, en Barcelona y en otros lugares, al servicio de Franco? Son ellos los que organizan la célebre «quinta columna», organismo de espionaje del ejército de los fascistas italianos y alemanes. 

En Japón, se llaman Liga Marx-Engels-Lenin (MEL). Los trotskistas japoneses atraen a los jóvenes a su liga, luego los denuncian a la policía. Buscan penetrar en el Partido Comunista japonés con el objetivo de destruirlo desde adentro.

 Según mi opinión, los trotskistas franceses, actualmente organizados en torno al grupo Revolución Proletaria se fijaron como meta sabotear el Frente Popular. Sobre este tema, pienso que ustedes estarán mejor informados que yo. 

En nuestro país de China [se refiere a Indochina, N. del E.], los trotskistas se agrupan en formaciones tales como La Lutte, Guerra contra los japoneses, Cultura y Bandera roja.

5 – Los trotskistas no son solamente enemigos del comunismo, sino también enemigos de la democracia y el progreso. Son los traidores y los espías más infames.

Quizás han leído las actas de acusación de los procesos en la Unión Soviética contra los trotskistas. Si no las han leído, les aconsejo que lo hagan y que se las hagan leer a sus amigos. Es una lectura muy útil.

 Les ayudará a ver el verdadero rostro repugnante del trotskismo y de los trotskistas. Aquí, me permito extraerles algunos pasajes concernientes directamente a la China.

Frente al tribunal, el trotskista Rakovsky confesó que en 1934, cuando estaba en Tokio (como representante de la Cruz Roja soviética) un alto personaje del gobierno japonés le había dicho: «Tenemos el derecho de esperar de los trotskistas un cambio de estrategia.

 No quiero entrar en detalles. Solamente quisiera decirle que esperamos de parte de los trotskistas, acciones que favorezcan nuestra intervención en los asuntos de China».

Respondiendo a este japonés, Rakovsky decía: «Le escribiré a Trotsky respecto a esto». 

En diciembre de 1935, Trotsky le envió a sus partidarios en China, instrucciones en las que destacaba varias veces esta frase: «No crear obstáculos a la invasión japonesa a China».

Y ¿cómo han actuado los trotskistas de China? Están apurados por saberlo, ¿no es cierto?

Pero, amados camaradas, no podré responderles más que en mi próxima carta. ¿Ustedes no me recomendaron escribir cartas cortas?

Espero verlos pronto.

 

Ordinary boy to arch-dictator: Stalin and the power of absolute conviction


 

 

Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo  (2)

Estimados camaradas:

Protesto enérgicamente por la publicación, en la revista Proletárskaia Revolutsia (núm. 6, 1930), del artículo antipartido y semitrotskista de Slutski Los bolcheviques a propósito de la socialdemocracia alemana en el período de su crisis de anteguerra como artículo de discusión.

Slutski afirma que Lenin (los bolcheviques) menospreciaba el peligro del centrismo en la socialdemocracia alemana y, en general, en la socialdemocracia de anteguerra, es decir, menospreciaba el peligro del oportunismo encubierto, el pe ligro de conciliación con el oportunismo. Dicho de otra manera, resulta, según Slutski, que Lenin (los bolcheviques) no sostuvo una lucha implacable contra el oportunismo, puesto que menospreciar el centrismo significa, en el fondo, renun ciar a la lucha abierta contra el oportunismo. Resulta, de esta manera, que Lenin, en el período anterior a la guerra, no era todavía un auténtico bolchevique, que hasta el período de la guerra imperialista, más aún, hasta el fin de esta guerra, Lenin no se hizo un auténtico bolchevique.

Esto es lo que sostiene Slutski en su artículo. Y vosotros, en vez de condenar a este “historiador” de nuevo cuño como calumniador y falseador, os enzarzáis en una discusión con él, le dais tribuna. No puedo dejar de protestar por la publicación, en vuestra revista, del artículo de Slutski como artículo de discusión, puesto que el bolchevismo de Lenin, si Lenin sostuvo o no una lucha implacable de principios contra el centrismo como determinado aspecto del oportunismo, si Lenin fue o no un verdadero bolchevique, son cosas que no cabe someter a discusión.

En vuestra “Nota de la Redacción”, enviada al Comité Central el 20 de octubre, vosotros reconocéis que la redacción ha cometido un error al publicar el artículo de Slutski en calidad de articulo de discusión. Esto, naturalmente, está bien, a pesar de que esta nota de la redacción viene con un gran retraso. Pero en vuestra nota cometéis un nuevo error al declarar que “la redacción considera de extrema actualidad y necesidad políticas seguir estudiando, en las páginas de Proletárskaia Revolutsia, todo el conjunto de problemas concernientes a las relaciones entre los bolcheviques y la II Internacional de anteguerra”. Es decir, tenéis el propósito de suscitar de nuevo una discusión sobre cuestiones que son axiomas del bolchevismo. Es decir, tratáis de nuevo de convertir el bolchevismo de Lenin, de un axioma, en un problema que debe “seguirse estudiando”. ¿Por qué?, ¿con qué razón?

Todo el mundo sabe que el leninismo nació, creció y se fortaleció en lucha implacable contra el oportunismo de toda laya, incluidos el centrismo en el Occidente (Kautsky) y el centrismo en nuestro país (Trotski y otros). Esto no lo pueden negar ni siquiera los enemigos declarados del bolchevismo. Esto es un axioma. Y vosotros queréis hacernos retroceder al intentar convertir un axioma en un problema que debe “seguirse estudiando”. ¿Por qué? ¿Con qué razón? ¿Quizá por desconocimiento de la historia del bolchevismo? ¿Quizá en aras de un liberalismo podrido, para que los Slutski y demás discípulos de Trotski no puedan decir que les tapan la boca? Liberalismo bastante extraño, a costa de intereses vitales del bolchevismo. . .

¿Qué es, propiamente dicho, lo que la redacción considera digno de ser discutido en el articulo de Slutski?

1) Slutski afirma que Lenin (los bolcheviques) no se orientó hacia la ruptura, hacia la escisión con los oportunistas de la socialdemocracia alemana, con los oportunistas de la II Internacional del periodo de anteguerra. Vosotros queréis discutir esta tesis trotskista de Slutski. Pero ¿qué hay aquí que merezca ser discutido? ¿Acaso no está claro que Slutski calumnia simplemente a Lenin, a los bolcheviques? La calumnia hay que condenarla, y no ponerla a discusión.

Todo bolchevique sabe, si es realmente un bolchevique, que Lenin, mucho antes de la guerra, a partir, más o menos, de 1903-1904, cuando se formó en Rusia el grupo de los bolcheviques y cuando por primera vez se dieron a conocer los izquierdistas en la socialdemocracia alemana, se orientó hacia la ruptura, hacia la escisión con los oportunistas, tanto en el Partido Socialdemócrata de Rusia como en la II Internacional, particularmente en la socialdemocracia alemana.

Todo bolchevique sabe que, precisamente por esto, los bolcheviques, ya entonces (1903-1905), se conquistaron en las filas de los oportunistas de la II Internacional el honroso título de “escisionistas” y “desorganizadores”. Pero ¿qué podía hacer Lenin, qué podían hacer los bolcheviques, si los socialdemócratas de izquierda en la II Internacional y, ante todo, en la socialdemocracia alemana eran un grupo débil e impotente, sin cuajar en el terreno de la organización, sin forjar ideológicamente, que temía hasta pronunciar las palabras “ruptura”, “escisión”? No se puede exigir que, en lugar de los izquierdistas, Lenin, los bolcheviques organizaran desde Rusia la escisión en los partidos occidentales.

No hablo ya de que la debilidad en el terreno de la organización y de la ideología fue el rasgo característico de los socialdemócratas de izquierda no sólo en el período de anteguerra. Como se sabe, los izquierdistas conservaron este rasgo negativo también en el período de la postguerra. Todo el mundo conoce el juicio que los socialdemócratas de izquierda alemanes merecen a Lenin en su conocido artículo Sobre el folleto de Junius, publicado en octubre de 1916, es decir, a los dos años largos de comenzar la guerra, donde Lenin, criticando todo un cúmulo de graves errores políticos come tidos por los socialdemócratas de izquierda en Alemania, habla de “la debilidad de todos los izquierdistas alemanes, envueltos desde todas partes por la abominable red de la hipocresía kautskiana, de la pedantería kautskiana, de la ‘benevolencia’ kautskiana hacia los oportunistas “, donde dice que “Junius no se ha liberado por entero del “medio ambiente” de los socialdemócratas alemanes, incluso de izquierda, que temen la escisión, que temen la proclamación franca de las consignas revolucionarias“.

De todos los grupos de la II Internacional, el de los bolcheviques rusos fue, entonces, el único capaz, por su experiencia de organización y por su preparación ideológica, de hacer algo serio en el sentido de la ruptura declarada, de la escisión con sus oportunistas en la socialdemocracia rusa. Si los Slutski intentaran, no ya demostrar, sino tan siquiera suponer que Lenin y los bolcheviques rusos no utilizaron todo su poder para organizar la escisión con los oportunistas (Plejánov, Mártov, Dan) y expulsar a los centristas (Trotski y demás partidarios del Bloque de Agosto), sería posible discutir acerca del bolchevismo de Lenin, acerca del bolchevismo de los bolcheviques. Pero la cosa consiste, precisamente, en que los Slutski no se atreven ni siquiera a abrir la boca en favor de una suposición tan insensata. No se atreven, porque saben que los notorios hechos de la decidida política de ruptura con los oportunistas de toda laya, aplicada por los bolcheviques rusos (1904-19I2), claman contra tal suposición. No se atreven, porque saben que al día siguiente serían puestos en la picota.

Cabe, sin embargo, preguntar: ¿podían los bolcheviques rusos realizar la escisión con sus oportunistas y centristas-conciliadores mucho antes de la guerra imperialista (1904 19I2), y no orientarse, al mismo tiempo, hacia la ruptura, hacia la escisión con los oportunistas y centristas de la II Internacional? ¿Quién puede dudar de que los bolcheviques rusos consideraban su política respecto a los oportunistas y centristas como el modelo de la política a seguir por los izquierdistas del Occidente? ¿Quién puede dudar de que los bolcheviques rusos impulsaban por todos los medios a los socialdemócratas de izquierda del Occidente, y en particular a los izquierdistas de la socialdemocracia alemana, a la ruptura, a la escisión con sus oportunistas y centristas? No es culpa de Lenin ni de los bolcheviques rusos si los socialdemócratas de izquierda del Occidente no habían alcanzado la suficiente madurez para seguir los pasos de los bolcheviques rusos.

2) Slutski reprocha a Lenin y a los bolcheviques que no apoyaran decidida e irrevocablemente a los izquierdistas en la socialdemocracia alemana, que sólo los apoyaran con serias reservas, que consideraciones de fracción les impidieran apoyar consecuentemente a los izquierdistas. Vosotros queréis discutir contra este reproche propio de un charlatán y falso hasta la médula. Pero ¿qué hay realmente aquí que merezca ser discutido? ¿Acaso no está claro que Slutski maniobra y trata de encubrir, mediante un hipócrita reproche a Lenin y a los bolcheviques, las verdaderas fallas en la posición mantenida por los izquierdistas alemanes? ¿Acaso no está claro que, a menos de traicionar a la clase obrera y a su revolución, los bolcheviques no podían sostener, sin serias reservas, sin una seria crítica de sus errores, a los izquierdistas de Alemania, que vacilaban a cada paso entre el bolchevismo y el menchevismo? Las maniobras fraudulentas hay que condenarlas, y no ponerlas a discusión.

Sí, los bolcheviques apoyaron a los socialdemócratas de izquierda en Alemania con serias reservas, criticando sus errores semimencheviques. Y por esto se les debe felicitar, en vez de hacerles reproches.

¿Hay quien duda de ello?

Recordemos los hechos más conocidos de la historia.

a) En 1903 se advirtieron hondas discrepancias entre los bolcheviques y los mencheviques en Rusia acerca de la condición de miembro del Partido. Con su fórmula, que definía la condición de miembro del Partido, los bolcheviques querían crear, en materia de organización, un freno contra la afluencia de elementos no proletarios al Partido. El peligro de esta afluencia era entonces más que real, dado el carácter democrático-burgués de la revolución rusa. Los mencheviques rusos defendían la posición contraria, que abría de par en par las puertas del Partido a los elementos no proletarios. En vista de la importancia que los problemas de la revolución rusa tenían para el movimiento revolucionario mundial, los socialdemócratas del Occidente de Europa decidieron tomar cartas en el asunto. También lo hicieron los socialdemócratas de izquierda de Alemania, Parvus y Rosa Luxemburgo, entonces líderes de los izquierdistas. ¿Y qué ocurrió? Ambos se pronunciaron en favor de los mencheviques y contra los bolcheviques. Se acusó a los bolcheviques de ultracentralismo y de tendencias blanquistas. Más tarde, estos chabacanos y filisteos epítetos fueron adoptados por los mencheviques y difundidos por el mundo entero.

b) En 1905 se desarrollaron las discrepancias entre bolcheviques y mencheviques en Rusia sobre el carácter de la revolución rusa. Los bolcheviques defendían la idea de la alianza de la clase obrera con los campesinos bajo la hegemonía del proletariado. Los bolcheviques afirmaban que se debía ir hacia la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos, con el fin de pasar inmediatamente de la revolución democrático-burguesa a la revolución socialista, asegurándose el apoyo de los campesinos pobres. Los mencheviques en Rusia rechazaban la idea de la hegemonía del proletariado en la revolución democrático-burguesa. A la política de alianza de la clase obrera con los campesinos, preferían la política de componendas con la burguesía-liberal, y tildaron a la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos de esquema reaccionario blanquista, en pugna con el desarrollo de la revolución burguesa. ¿ Qué actitud adoptaron respecto a estas discusiones los izquierdistas de la socialdemocracia alemana, Parvus y Rosa Luxemburgo? Inventaron un esquema utópico y semimenchevique de revolución permanente (imagen deformada del esquema marxista de la revolución) penetrado hasta la médula por la negación menchevique de la alianza entre la clase obrera y los campesinos, y lo contrapusieron al esquema bolchevique de la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos. Más tarde, este esquema semimenchevique de la revolución permanente fue adoptado por Trotski (y en parte por Mártov) y convertido en arma de lucha contra el leninismo.

c) En el período de anteguerra, en los partidos de la II Internacional salió a la palestra, como uno de los problemas más actuales, la cuestión nacional y colonial, de las naciones oprimidas y de las colonias, de la liberación de las naciones oprimidas y de las colonias, la cuestión de los medios para luchar contra el imperialismo, de los medios para derrocar el imperialismo. A fin de desarrollar la revolución proletaria y de cercar al imperialismo, los bolcheviques propusieron una política de apoyo al movimiento de liberación de las naciones oprimidas y de las colonias, sobre la base de la autodeterminación de las naciones, y elaboraron el esquema de frente único entre la revolución proletaria de los países avanzados y el movimiento revolucionario de liberación de los pueblos de las colonias y de los países oprimidos. Los oportunistas de todos los países, los social-chovinistas y social-imperialistas de todos los países arremetieron en el acto contra los bolcheviques. Los bolcheviques eran perseguidos como perros rabiosos. ¿Qué actitud adoptaron entonces los socialdemócratas de izquierda en el Occidente? Desarrollaron una teoría semimenchevique acerca del imperialismo, rechazaron el principio de la autodeterminación de las naciones en su concepción marxista (hasta la separación y formación de Estados independientes), descartaron la tesis de la gran importancia revolucionaria del movimiento de liberación de las colonias y de los países oprimidos, rechazaron la tesis de la posibilidad de un frente único entre la revolución proletaria y el movimiento de liberación nacional y contrapusieron todo ese galimatías semimenchevique, que es una desestimación completa de la cuestión nacional y colonial, al esquema marxista de los bolcheviques. Es sabido que este galimatías semimenchevique fue recogido después por Trotski y utilizado como arma de lucha contra el leninismo.

Tales son los errores públicos y notorios de los socialdemócratas de izquierda de Alemania.

No hablo ya de otros errores de los izquierdistas alemanes, criticados en los correspondientes artículos de Lenin.

No hablo tampoco de los errores que cometieron al enjuiciar la política de los bolcheviques en el período de la Revolución de Octubre.

¿Qué denotan estos errores de los izquierdistas alemanes, tomados de la historia del período de anteguerra, sino que los socialdemócratas de izquierda, a pesar de su izquierdismo, no se habían liberado aún del bagaje menchevique?

Naturalmente, los izquierdistas en Alemania no tienen sólo en su haber serios errores. También tienen en su haber grandes y serios hechos revolucionarios. Me refiero a sus múltiples méritos y acciones revolucionarias en las cuestiones de política interior y, particularmente, de la lucha electoral, en las cuestiones de la lucha parlamentaria y extraparlamentaria, de la huelga general, de la guerra, de la revolución de 1905 en Rusia, etc. Precisamente por esto, los bolcheviques les tomaban en consideración como izquierdistas y les apoyaban, les empujaban hacia adelante. Pero esto no desmiente, ni puede desmentir que los socialdemócratas de izquierda de Alemania tenían, al mismo tiempo, la contrapartida de múltiples errores políticos y teóricos muy graves; que no se habían liberado aún del lastre menchevique y necesitaban, por lo tanto, la crítica más severa por parte de los bolcheviques.

Juzgad ahora vosotros mismos: ¿Podían Lenin y los bolcheviques apoyar a los socialdemócratas de izquierda del Occidente sin serias reservas, sin una crítica severa de sus errores, a menos de traicionar los intereses de la clase obrera, a menos de traicionar los intereses de la revolución, a menos de traicionar el comunismo?

¿Acaso no está claro que Slutski, al reprochar a Lenin y a los bolcheviques una cosa por la que debería aplaudirles si fuera un bolchevique, se descubre por completo como un semimenchevique, como un trotskista enmascarado?

Slutski hace la suposición de que Lenin y los bolcheviques, al enjuiciar a los izquierdistas del Occidente, se basaban en consideraciones de fracción, de que, en consecuencia, los bolcheviques rusos sacrificaban a los intereses de su fracción la gran causa de la revolución internacional. Huelga demostrar que no puede haber nada más vulgar e infame que esa suposición. No puede haber nada más vulgar, porque hasta los mencheviques rematadamente vulgares comienzan a comprender que la revolución rusa no es un asunto privado de los rusos, que, por el contrario, es la causa de la clase obrera del mundo entero, la causa de la revolución proletaria mundial. No puede haber nada más infame, porque hasta los calumniadores profesionales de la II Internacional comienzan a comprender que el internacionalismo consecuente y revolucionario hasta el fin, que practican los bolcheviques, es un modelo de internacionalismo proletario para los obreros de todos los países.

Sí, los bolcheviques rusos destacaban a primer plano las cuestiones cardinales de la revolución rusa, tales como las concernientes al Partido, a la actitud de los marxistas hacia la revolución democrático-burguesa, a la alianza entre la clase obrera y los campesinos, a la hegemonía del proletariado, a la lucha parlamentaria y extraparlamentaria, a la huelga general, a la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, a la dictadura del proletariado, al imperialismo, a la autodeterminación de las naciones, al movimiento de liberación de las naciones oprimidas y de las colonias, a la política de apoyo a este movimiento, etc. Planteaban estas cuestiones como piedra de toque en la cual contrastaban la firmeza revolucionaria de los socialdemócratas de izquierda del Occidente. ¿Tenían derecho a ello? Sí. No sólo lo tenían, sino que estaban obligados a obrar de esa forma. Estaban obligados a obrar de esa forma, ya que todas estas cuestiones eran, al mismo tiempo, cuestiones cardinales de la revolución mundial, a cuyas tareas subordinaban los bolcheviques su política, su táctica. Estaban obligados a obrar de esa forma, ya que sólo en estas cuestiones era posible comprobar verdaderamente el revolucionarismo de unos u otros grupos de la II Internacional. ¿Dónde está, pues, en nada de eso, el “fraccionalismo” de los bolcheviques rusos y qué tienen que ver aquí las consideraciones de “fracción”?

Lenin, ya en 1902, escribió en su folleto ¿Qué hacer? que “la historia plantea hoy ante nosotros una tarea inmediata, que es la más revolucionaria de todas las tareas inmediatas del proletariado de ningún otro país“, que “la realización de esta tarea, la demolición del más poderoso baluarte, no ya de la reacción europea, sino también (hoy podemos afirmarlo) de la reacción asiática, convertiría al proletariado ruso en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional“. Desde la publicación del folleto ¿Qué hacer? han pasado treinta años. Nadie se atreve a negar que los acontecimientos de este período han confirmado brillantemente las palabras de Lenin. Pero ¿no se desprende esto que la revolución rusa era (y sigue siendo) el punto crucial de la revolución mundial, que las cuestiones cardinales de la revolución rusa eran, al mismo tiempo (y lo son ahora), cuestiones cardinales de la revolución mundial?

¿Acaso no está claro que sólo en estas cuestiones cardinales era posible comprobar verdaderamente el revolucionarismo de los socialdemócratas de izquierda del Occidente?

¿Acaso no está claro que quienes consideran estas cuestiones como cuestiones de “fracción” se desenmascaran por entero como gentes vulgares y degeneradas?

3) Slutski afirma que aún no se ha encontrado suficiente cantidad de documentos oficiales que demuestren la existencia de una lucha decidida e intransigente de Lenin (de los bolcheviques) contra el centrismo. Y opera con esta tesis burocrática como argumento irrebatible en favor de la idea de que Lenin (los bolcheviques) menospreciaba el peligro del centrismo en la II Internacional. Vosotros os ponéis a discutir contra este galimatías, contra este desvergonzado y retorcido argumento. Pero ¿qué hay aquí, en rigor, que merezca ser discutido? ¿Acaso no está suficientemente claro que, con esa charlatanería acerca de los documentos, Slutski intenta ocultar la pobreza y la falsedad de su pretendido planteamiento?

Slutski considera que no bastan los documentos de Partido existentes. ¿Por qué?, ¿con qué razón? ¿Acaso los documentos del dominio público concernientes a la II Internacional, así como a la lucha en el seno de la socialdemocracia rusa, no bastan para demostrar con toda claridad la intransigencia revolucionaria de Lenin y de los bolcheviques en su lucha contra los oportunistas y centristas? ¿Conoce, en general Slutski estos documentos? ¿Qué más documentos necesita?

Admitamos que, aparte de los documentos ya conocidos, aparezca todo un montón de otros documentos, por ejemplo: resoluciones de los bolcheviques que traten una vez más de la necesidad de acabar con el centrismo. ¿Significa esto que la existencia de unos documentos escritos baste por sí sola para demostrar el revolucionarismo auténtico y la auténtica intransigencia de los bolcheviques frente al centrismo? ¿Quién, excepto los burócratas incurables, puede fiarse sólo de documentos escritos? ¿Quién, excepto los ratones de biblioteca, no comprende que a los partidos y a los líderes hay que comprobarlos, ante todo, por sus hechos, y no sólo por sus palabras? La historia conoce a no pocos socialistas que suscribían complacidos cualquier resolución revolucionaria, con tal de zafarse de los críticos importunos. Pero esto no significa, ni mucho menos, que llevaran a la práctica estas resoluciones. La historia conoce, además, no pocos socialistas que exigían a voz en grito a los partidos obreros de otros países las acciones más revolucionarias que pueda haber. Pero esto no significa, ni mucho menos, que no cediesen en su partido o en su país ante sus oportunistas, ante su burguesía. ¿No nos enseñó por esto Lenin a comprobar los partidos revolucionarios, las tendencias, a los líderes, no por sus declaraciones y resoluciones, sino por sus hechos?

¿No está claro que si en realidad Slutski quisiera comprobar la intransigencia de Lenin y de los bolcheviques en su actitud hacia el centrismo, no debía tomar como base de su artículo unos u otros documentos y dos o tres cartas particulares, sino juzgar a los bolcheviques por sus hechos, por su historia, por su actuación? ¿Acaso en la socialdemocracia rusa no hubo oportunistas y centristas? ¿Acaso los bolcheviques no libraron una lucha decidida e intransigente contra todas estas tendencias? ¿Acaso estas tendencias no estaban ligadas ideológicamente y en el terreno de la organización con los oportunistas y centristas del Occidente? ¿Acaso los bolcheviques no aplastaron a los oportunistas y centristas como no los aplastó ningún grupo de izquierda en el mundo? ¿Cómo se puede decir, después de todo esto, que Lenin y los bolcheviques menospreciaban el peligro del centrismo? ¿Por qué Slutski ha desdeñado estos hechos, que tienen una importancia decisiva para caracterizar a los bolcheviques? ¿Por qué no ha utilizado el método más seguro de juzgar a Lenin y a los bolcheviques por sus obras, por sus actos? ¿Por qué ha preferido el método menos seguro de rebuscar en papeles elegidos al azar?

Porque el método más seguro, el método de juzgar a los bolcheviques por sus hechos, hubiera refutado al instante de arriba abajo todo el planteamiento de Slutski.

Porque la comprobación de los bolcheviques por sus hechos hubiera demostrado que los bolcheviques son la única organización revolucionaria del mundo que aplastó totalmente a los oportunistas y centristas y los arrojó del seno del Partido.

Porque el método de recurrir a los hechos verdaderos y a la verdadera historia de los bolcheviques hubiera demostra do que los maestros de Slutski, los trotskistas, fueron el grupo principal y fundamental que cultivó el centrismo en Rusia y que creó para esto una organización especial, como foco del centrismo: el Bloque de Agosto.

Porque la comprobación de los bolcheviques por sus hechos hubiera desenmascarado definitivamente a Slutski como falsificador de la historia de nuestro Partido, falsificador que intenta encubrir el carácter centrista del trotskismo de anteguerra acusando calumniosamente a Lenin y a los bolcheviques de menospreciar el peligro del centrismo.

Esto es lo que ocurre, camaradas redactores, con Slutski y su artículo.

Como veis, la redacción ha cometido un error al admitir una discusión con un falsificador de la historia de nuestro Partido.

¿Qué ha podido llevar a la redacción a esta senda equivocada?

Yo creo que la ha llevado a esta senda el liberalismo podrido, que tiene actualmente cierta difusión entre una parte de los bolcheviques. Algunos bolcheviques creen que el trotskismo es una fracción del comunismo, que, ciertamente, comete errores, hace muchas tonterías, a veces hasta es antisoviética, pero que, a pesar de todo, es una fracción del comunismo. De aquí nace cierto liberalismo para con los trotskistas y los que piensan como ellos Huelga demostrar que tal opinión sobre el trotskismo es profundamente errónea y dañina. En realidad, el trotskismo hace ya mucho que dejó de ser una fracción del comunismo. En realidad, el trotskismo es el destacamento de vanguardia de la burguesía contrarrevolucionaria, que lucha contra el comunismo, contra el Poder Soviético, contra la edificación del socialismo en la U.R.S.S.

¿Quién dio a la burguesía contrarrevolucionaria un arma moral, un arma ideológica contra el bolchevismo como la tesis de la imposibilidad de la edificación del socialismo en nuestro país, como la tesis de la inevitabilidad de la degeneración de los bolcheviques, etc.? Esta arma se la dio el trotskismo. No se puede considerar fortuito que todos los grupos antisoviéticos en la U.R.S.S., en sus intentos de argumentar la inevitabilidad de la lucha contra el Poder Soviético, invocaran la conocida tesis del trotskismo de la imposibilidad de edificar el socialismo en nuestro país, de la inevitabilidad de la degeneración del Poder Soviético, de la probabilidad del retorno al capitalismo.

¿Quién dio a la burguesía contrarrevolucionaria en la U.R.S.S. un arma táctica como los intentos de acciones públicas contra el Poder Soviético? Esta arma se la dieron los trotskistas, que intentaron organizar manifestaciones antisoviéticas en Moscú y en Leningrado el 7 de noviembre de 1927. Es un hecho que estas acciones antisoviéticas de los trotskistas alentaron a la burguesía y desencadenaron el trabajo de sabotaje de los técnicos burgueses.

¿Quién dio a la burguesía contrarrevolucionaria un arma de organización como los intentos de crear organizaciones clandestinas antisoviéticas? Esta arma se la dieron los trotskistas al organizar su propio grupo antibolchevique ilegal. Es un hecho que el trabajo clandestino antisoviético de los trotskistas permitió que los grupos antisoviéticos en la U.R.S.S. adoptaran forma orgánica.

El trotskismo es el destacamento de vanguardia de la burguesía contrarrevolucionaria.

Por eso, el liberalismo respecto al trotskismo, aunque éste se halle derrotado y enmascarado, es una imbecilidad rayana en el crimen, en la traición a la clase obrera.

Por eso, los intentos de ciertos “literatos” e “historiadores” de meter de matute en nuestra literatura la basura trotskista enmascarada deben ser rechazados enérgicamente por los bolcheviques.

Por eso, no se debe admitir una discusión literaria con los matuteros trotskistas.

Me parece que los “historiadores” y “literatos” del corte de los contrabandistas trotskistas intentan alijar su contrabando, hasta ahora, por dos cauces.

En primer lugar, intentan demostrar que Lenin, en el período de anteguerra, menospreciaba el peligro del centrismo, y con esto se induce al lector inexperto a suponer que Lenin, por lo tanto, no era todavía entonces un verdadero revolucionario, que no lo fue hasta después de la guerra, hasta después de “reequiparse” con la ayuda de Trotski. Se puede considerar a Slutski un ejemplar típico de este género de contrabandistas.

Hemos visto antes que Slutski y compañía no valen la pena de que se pierda el tiempo con ellos.

En segundo lugar, intentan demostrar que Lenin, en el período de anteguerra, no comprendía la necesidad de transformar la revolución democrático-burguesa en revolución socialista, y con esto se induce al lector inexperto a suponer que Lenin, por lo tanto, no era todavía entonces un verdadero bolchevique, que no comprendió la necesidad de esta transformación hasta después de la guerra, hasta después de “reequiparse” con la ayuda de Trotski. Se puede considerar como un ejemplar típico de este género de contrabandistas a Volosiévich, autor del Curso de Historia del P.C (b) de la U.R.S.S.

Bien es verdad que Lenin, ya en 1905, escribió que “de la revolución democrática comenzaremos a pasar en seguida, y precisamente en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista“, que “nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida“, que “no nos quedaremos a mitad de camino“. Bien es verdad que en las obras de Lenin se podrían encontrar gran cantidad de hechos y documentos de carácter análogo. Pero ¿qué les importan a los Volosiévich los hechos de la vida y de la actividad de Lenin? Los Volosiévich escriben para, con la máscara de bolcheviques, pasar su contrabando antileninista, calumniar a los bolcheviques y falsear la historia del Partido Bolchevique.

Ya veis que tanto valen los Volosiévich como los Slutski.

Estos son “los caminos y las encrucijadas” de los contrabandistas trotskistas.

Vosotros mismos comprenderéis que no es tarea de la redacción de Proletárskaia Revolutsia facilitar la labor contrabandística de semejantes “historiadores”, concediéndoles una tribuna de discusión.

La tarea de la redacción consiste, a mi modo de ver, en elevar las cuestiones de la historia del bolchevismo a la altura debida, colocando el estudio de la historia de nuestro Partido sobre un terreno científico, bolchevique, y acentuar la vigilancia contra los trotskistas y toda suerte de falsificadores de la historia de nuestro Partido, arrancándoles sistemáticamente la careta.

Esto es tanto más necesario por cuanto incluso algunos de nuestros historiadores -me refiero a los historiadores sin comillas, a los historiadores bolcheviques de nuestro Partido- no están exentos de errores que llevan el agua al molino de los Slutski y los Volosiévich. Por desgracia, tampoco es una excepción el camarada Yaroslavski, cuyos libros sobre la historia del P.C.(b) de la U.R.S.S., a pesar de su valor, contienen errores de principio y de carácter histórico.

Con saludos comunistas, J. Stalin

 

Notas bibliográficas:

1.- https://www.marxists.org/espanol/ho/1939/carta-mayo-10.htm

2.- https://www.marxists.org/espanol/stalin/1930s/sta1931.htm

4 de junio de 2020

República Socialista de Vietnam a punto de declarar bajo control la epidemia de Covid-19



Por Prensa Latina

Vietnam acerca por días la fecha en que declarará bajo control la epidemia de Covid-19 al eslabonar hoy 39 jornadas consecutivas sin reportar contagios autóctonos y disminuir progresivamente el número de casos bajo cuarentena.

Según la comisión nacional encargada de contener la enfermedad, de los 325 que han dado positivo al nuevo coronavirus ya están restablecidos 267.

Los 185 que cayeron enfermos desde el 16 de abril a la fecha son repatriados desde otras naciones donde la situación epidemiológica es complicada. El último, reportado ayer, es una vietnamita que regresó de Rusia el 13 de mayo, refiere Prensa Latina.

Obviamente esas operaciones entrañan riesgos, pero el gobierno toma todas las previsiones para impedir la propagación del mal. A su llegada, los repatriados son sometidos a examen médico y, den positivo o no, cumplen una cuarentena de dos semanas.

Según indicó la comisión, los 58 aún hospitalizados evolucionan positivamente, incluido un ciudadano británico que en determinado momento estuvo al borde de la muerte.

Entre ellos, además, 11 dieron negativo a las primeras o segundas pruebas de detección del SARS-CoV-2, por lo que la cifra de restablecidos debe aumentar en los próximos días.

Vietnam es uno de los pocos países que pese a reportar más de 250 aquejados por el síndrome respiratorio agudo severo no reporta pérdidas humanas.

Ante la ostensible mejora de la situación epidemiológica, el gobierno consideró que ya es posible centrarse en la reanimación de la economía dentro de una ‘nueva normalidad’ que implica la observancia de ciertas medidas preventivas.

20 de abril de 2020

La estrategia de bajo costo de Vietnam contra el COVID-19

Por Hong Kong Nguyen *, publicado en Projet Syndicate.
In a war, we draw': Vietnam's artists join fight against Covid-19 ...













En tanto el COVID-19 se vaya expandiendo por todo el hemisferio sur, los gobiernos tendrán mucho que aprender de la estrategia de Vietnam. Una comunicación clara y una cooperación entre el gobierno y los ciudadanos , apalancada en la tecnología, son las principales razones por las que el país ha tenido relativamente pocos casos.

Se ha prestado mucha atención a otros modelos en Asia. Las autoridades de salud taiwanesas investigaron casos de neumonía reportados en Wuhan antes de que ocurriera la transmisión comunitaria. Corea del Sur instaló un sistema de respuesta de emergencia ininterrumpido para escanear a todos los viajeros que ingresaban al país provenientes de Wuhan a comienzos de enero. De la misma manera, Singapur movilizó un grupo de trabajo entre agencias para un amplio rastreo de contactos, una cuarentena comunitaria selectiva y un testeo agresivo, a la vez que cubrió los costos del escaneo y del tratamiento.

La respuesta oportuna de estos países estuvo arraigada en la conciencia palpable de sus líderes de la gravedad del nuevo virus. El gobierno de Vietnam reforzó los controles fronterizos y colocó a los hospitales y departamentos de salud locales en estado de máxima alerta frente a los nuevos casos de neumonía el 3 de enero –antes de la primera víctima fatal en China y sólo tres días después de la confirmación del brote allí-. Los primeros casos de Vietnam se registraron el 23 de enero, y la situación parecía estar bajo control hasta una ola adicional de casos generada por turistas extranjeros y viajeros y estudiantes que regresaban al país. Aun así, Vietnam manejó tan bien la crisis que evitó convertirse en un punto candente.
Quizá lo más destacable, a diferencia de Corea del Sur, que ha invertido fondos considerables en un testeo agresivo, o Singapur, que ha establecido una fuerte vigilancia epidemiológica, Vietnam ha seguido una estrategia de bajo presupuesto que ha resultado igualmente efectiva. A pesar de las expectativas de altas tasas de transmisión, debido a una frontera compartida con China y al alto volumen de comercio bilateral, Vietnam ha registrado sólo una quinta parte de las infecciones que tiene el tan elogiado Singapur, sin ninguna muerte reportada hasta la fecha. Nuestro estudio reciente sobre las políticas de Vietnam contra el COVID-19 atribuyó el éxito inicial del país a la hora de desacelerar la tasa de infección al foco que pusieron las autoridades en la comunicación y en la educación pública a través de plataformas tecnológicas y un rastreo sistemático de los portadores patógenos.

El 65% de los 96 millones de habitantes de Vietnam están online y esto permitió que los medios oficiales y las redes sociales (60% están en Facebook) compartieran exitosamente información sobre el nuevo virus. En una época en que es difícil rastrear y frenar la difusión de información errónea o desinformación, entender la amenaza, particularmente su tasa de contagio, ha sido clave para que los ciudadanos estuvieran dispuestos a cooperar, ya sea a través del distanciamiento social o del autoconfinamiento.

Desde el 3 de enero, los medios vietnamitas vienen describen a la enfermedad originada en Wuhan como una neumonía “extraña” o “misteriosa”. Entre el 9 de enero y el 15 de marzo, se publicó diariamente un promedio de 127 artículos sobre el tema en 13 de los sitios de noticias más populares, lo que dejó poco espacio para que se propagaran rumores y noticias falsas. Como resultado de ello, los vietnamitas en general no han visto al COVID-19 como otra gripe estacional más, sino como una enfermedad grave tan amenazadora como el brote de 2003 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS). La experiencia de la población con el SARS, así como con la gripe porcina y aviar, han ayudado a moldear las percepciones del COVID-19, y probablemente esto haya influido en la voluntad de respuesta de la gente.

El rastreo integral de contactos funciona solamente cuando los individuos entienden la urgencia de la cuestión y están dispuestos a brindar una descripción honesta y detallada de sus viajes e interacciones. Esto es válido inclusive en países bajo un régimen de partido único. En Vietnam, los ciudadanos han compartido voluntariamente información de salud personal a través de una aplicación lanzada por el gobierno llamada NCOVI. Se ha convertido en la aplicación gratuita más popular en Vietnam desde su lanzamiento el 10 de marzo.

Si bien no hay ningún equivalente vietnamita de las aplicaciones desarrolladas por las comunidades que rastrean los lugares comprometidos o los individuos con síntomas sospechosos, como en Taiwán y Corea del Sur, las plataformas basadas en la tecnología han resultado valiosas. Ofrecen información actualizada sobre el brote y consejos para la prevención de la enfermedad, corrigen rápidamente la información errónea, recogen información sistemáticamente e identifican grupos de casos lo antes posible.

La tecnología también está ayudando a quienes combaten la pandemia. En los tres meses transcurridos desde el inicio del brote, los hospitales locales, los institutos de investigación y las universidades han creado plataformas confiables para rastrear casos de cuarentena por COVID-19, aumentar la producción de desinfectantes para manos, publicar descubrimientos clínicos importantes sobre la enfermedad y desarrollar kits de prueba de bajo costo para el virus que la causa.

Las inversiones en mitigación y respuesta pueden adoptar otras formas simples, pero a la vez potentes. La canción “Ghen Co Vy”, que se hizo viral a nivel global (sin intención de broma alguna) después de aparecer en Last Week Tonight with John Oliver, ayudó a generar conciencia pública del nuevo virus y la importancia de lavarse las manos. En particular, cuando las cuarentenas selectivas y obligatorias de todos los viajeros de regreso se hicieron más estrictas a fines de marzo, las actualizaciones y comentarios individuales sobre la disponibilidad y calidad de las habitaciones, alimentos, controles sanitarios y testeo gestionados por el gobierno atrajeron miles de reacciones en Facebook. Cientos de fotos de desayunos, almuerzos, cenas y snacks de medianoche cuidadosamente empaquetados han circulado tan profusamente que el período de aislamiento de dos semanas es percibido favorablemente, lo cual alentó el cumplimiento.

En tanto la pandemia global empeora diariamente y la incertidumbre envuelva a gran parte del mundo, la experiencia de Vietnam demuestra que, al centrarse en una evaluación temprana del riesgo, una comunicación efectiva y una cooperación entre gobierno y ciudadanos, un país de pocos recursos con un sistema de atención médica precario puede gestionar la pandemia. Frente a una incógnita indefinida, un liderazgo decisivo, información precisa y solidaridad comunitaria empoderan a la gente para protegerse –y proteger a los demás.


* Hong Kong Nguyen es investigadora en el A.I., para el Laboratorio Social de Datos en Hanoi.

10 de abril de 2020

Éxitos del socialismo: Vietnam no tiene muertos por el CoVid19

Un nuevo partido en Vietnam intentará rivalizar el poder con los comunistas

Por Agitprop

A pesar de la inumerable cantidad de desventajas que tuvo Vietnam para enfrentar la pandemia mundial ha logrado ser uno de los países que mejor enfrentó la situación. Es que aunque en las últimas décadas el sistema de salud vietnamita ha mejorado constantement, al compararlo con sus vecinos como China o Corea, aún le queda mucho camino por recorrer. A esto se sumó que el virus llegó muy pronto a Vietnam por lo que no pudo aprender de aciertos y errores de otros países como ocurre en América. Tampoco pudo recurrir a los testeos masivos dada la falta de kits, aunque en la última semana ha importado más de 200.000 y han conseguido comenzar a fabricarlos localmente.

¿Cómo entonces ha conseguido tantas recuperaciones y ningún muerto? 

"Para explicar el éxito de Vietnam se pueden destacar tres puntos: la inversión realizada en tiempos pacíficos, la activación temprana del sistema de respuesta y la manera en que toda la sociedad lo ha encarado con un liderazgo fuerte desde arriba",dijo Park Kidong, funcionario de la OMS en Hanoi.

El primer caso se detectó el 23 de enero, con visitantes chinos que llegaron a Hanoi. Un día después, el Ministro de Salud interino Vu Duc Dam ordenó la activación del Centro de Prevención de Epidemias de Emergencia. Un día después, el Ministro de Salud interino Vu Duc Dam ordenó la activación del Centro de Prevención de Epidemias de Emergencia.

El 1 de febrero, con tan sólo 6 casos en el país, decidieron suspender los vuelos hacia y desde China, cerrar las escuelas, y a ello sumaron una cuarentena de 21 días en la provincia de Hanoi. Este fue el primer país en tomar tal medida luego de China.

Las medidas no terminaron allí. Impusieron medidas de confinamiento por 14 días para todos los viajeros que ingresaron al país y ordenó a los ciudadanos utilizar barbijos en lugares públicos. A su vez, aisló a las personas infectadas y se realizó un rastreo pormenorizado de todas las personas que habían estado en contacto con los infectados para frenar los contagios locales. Para este propósito el gobierno creó una aplicación de teléfono móvil. 

Sin embargo, lo que mayor efecto surtió fue la vigilancia de los ciudadanos. Al control popular que se ejerció sobre la cuarentena, se sumó una larga tradición de solidaridad creada por el socialismo en Vietnam, la cual fue capaz de vencer la guerra contra los EEUU e incluso al virus del SARS.

Vietnam, con el Partido Comunista (PC) al mando, cuentan con un sistema organizado que le permitió tomar decisiones ágilmente y ponerlas en práctica con celeridad. Por ejemplo, se han puesto multas a quienes difundan noticias falsas sobre el coronavirus y desinformación. En este tipo de controles, participaron los propios trabajadores del país.

Medidas que difieren de las del mundo capitalista son también que el gobierno dispuso cancelar la exportación de alimentos para asegurar el suministro de la población y el cierre de todos los negocios no esenciales (restaurants, teatros, centros turísticos, etc.). 

Aunque lugares como los supermercados permanecen abiertos el funcionamiento está organizado a través de instrucciones del PC, por ejemplo se les chequea la temperatura a las personas al ingresar al recinto y se les provee a cada uno de guantes de latex. También el Partido Comunista ha dispuesto un duro régimen de control de precios y ha tomado una medida esencial: para asegurar la calidad de vida de los trabajadores el gobierno invertió 111 millones de dólares para pagar los costos de todo lo que necesiten los trabajadores en cuarentena o internados.  

No hay que olvidar que Vietnam también fue, en 2003, el primer país en contener la epidemia del SARS. 

Estos no son milagros o hechos fortuitos, sino que son los resultados que brindan el tener una economía planificada con un gobierno socialista que pone a las personas por sobre las ganancias.

10 de noviembre de 2018

Primer ministro de Vietnam recibe a Díaz-Canel



Recibimiento oficial de Nguyen Xuan Phuc a Miguel Díaz-Canel. Foto: Estudios Revolución.


Por Alberto Salazar Gutiérrez.

Cuba y Vietnam ratificaron hoy la voluntad de catalizar sus relaciones económicas y de cooperación para equipararlas con las políticas, durante un encuentro hoy en Hanoi entre sus jefes de gobierno, Miguel Díaz-Canel y Nguyen Xuan Phuc.

En una atmósfera de visible cordialidad, los dos dirigentes se congratularon por la firma -apenas media hora antes y en presencia del presidente Nguyen Phu Trong- de un nuevo acuerdo comercial bilateral.

Ambos países trabajaron arduamente en los últimos meses para dar forma definitiva al documento que regirá sus vínculos económicos, comerciales y de cooperación en los próximos años.

En el último lustro los intercambios comerciales en uno y otro sentido estuvieron sobre los 240 millones de dólares por año, pero la intención es más que duplicarlo en el corto plazo y reafirmar a Vietnam como el segundo más importante socio de Cuba en Asia.

Díaz-Canel y Xuan Phuc coincidieron en que a la mayor sintonización de las relaciones políticas, económicas y de cooperación pueden dar un valioso aporte los intercambios de experiencias sobre los procesos de construcción socialista que tienen lugar en cada país según sus situaciones específicas.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba destacó la participación del empresariado vietnamita en la dinamización de la economía de la isla a través de diversos proyectos y, consecuentemente, en el proceso de actualización de su modelo económico-social.

El primer ministro vietnamita, a su vez, manifestó la voluntad de que esa participación sea creciente y redunde en el fortalecimiento de las históricas relaciones de amistad entre las dos naciones y en beneficios tangibles para sus pueblos.

En el primer día de su visita oficial y amistosa a Vietnam, el presidente cubano se reunió antes con su par de este país y secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong.

Este manifestó su convicción de que Cuba saldrá fortalecida de los procesos de renovación de su modelo económico-social y de discusión y aprobación de una nueva Constitución.

Díaz-Canel y Phu Trong pasaron revista a los vínculos bilaterales y formularon votos porque el recién suscrito acuerdo comercial se traduzca en beneficios mutuos y en un paradigma de la amistad de larga data que sembraron los líderes históricos de las dos naciones, Fidel Castro y Ho Chi Minh.

Durante el encuentro se corroboró asimismo el alto nivel de coincidencia entre los dos países en los principales temas de la agenda internacional y de cooperación en los foros multilaterales.

Díaz-Canel tiene previsto entrevistarse en la tarde de hoy con la presidenta de la Asamblea Nacional, Nguyen Thi Kim Ngan, y participar en una ronda de negocios con empresarios locales.


Fuente original:
Resumen Latinoamericano

3 de octubre de 2018

EL HOMBRE Y EL ARMA

Por Armando Soto.

Este artículo fue publicado originalmente en la revista Hoc Tap (Estudio), órgano teórico del Consejo Central del Partido del Trabajo de Vietnam y reunido junto a otros trabajos en volumen por Ediciones en Lenguas Extranjeras, Hanoi, en 1965.


Según el marxismo-leninismo, el motor del desarrollo de la sociedad humana dividida en clases, es la lucha de clases, y son las masas populares las que siempre hacen la historia. Por lo tanto, al analizar la relación entre el hombre y el arma, nuestro partido afirma que es el hombre el factor decisivo, y critica enérgicamente la teoría burguesa según la cual el arma es lo decisivo. Tratando de salvarse del peligro de su aniquilamiento, el imperialismo lleva a cabo, con todos sus esfuerzos, la propaganda sobre la “omnipotencia de las armas” y en realidad utiliza el arma para dominar al hombre, amenazando y reprimiendo el movimiento revolucionario de los pueblos trabajadores. 

Para revisar los puntos de vista fundamentales del marxismo-leninismo sobre la lucha de clases, los revisionistas contemporáneos se apoyan sobre el arma nuclear. Consideran que, ante el gran poderío del arma nuclear, los pueblos trabajadores oprimidos y explotados no tienen otro camino que el de sustituir la lucha de clases por la conciliación de clases. Toman la llamada “contradicción entre la humanidad y el arma nuclear” para sustituir la contradicción de clases y no distinguen el amigo del enemigo, las guerras justas de las injustas, los instigadores de guerra de los defensores de la paz. 

Los marxistas consideran que el arma nuclear tiene gran potencia, pero que no es mas que un instrumento de la lucha de clases y que no la sustituye. El arma nuclear influye enormemente en la estrategia y táctica militares, pero no cambia la estrategia revolucionaria del proletariado ni le hace confundir acerca de cuáles son sus enemigos y cuáles sus amigos. Las armas nucleares influyen en el desarrollo de las hostilidades y la victoria pero no es el elemento determinante de la victoria y tampoco hacen cambiar la perspectiva de desarrollo de la sociedad. En la guerra el factor decisivo es y será siempre el hombre; las masas populares son y seguirán siendo las forjadoras de la historia. 

El proletariado y el pueblo trabajador, oprimidos y explotados, han derribado, en la lucha de clases, el yugo dominante de la clase explotadora, han conquistado triunfos consecutivos y continúan venciendo apoyados principalmente en su nivel de conciencia y espíritu organizativo. De haber escuchado las tesis que consideran al arma como factor decisivo y al poseedor de muchas y buenas armas como seguro vencedor sobre el que tiene pocas y malas, el proletariado y los pueblos trabajadores oprimidos se habrían cruzado de brazos y encaminado por un callejón sin salida y no habrían podido construir, partiendo con las manos vacías, la obra que actualmente han realizado. (...)

La guerra es la continuación de la lucha política mediante las armas. Toda guerra tiene carácter de clase. La lucha armada de los pueblos oprimidos y explotados es la lucha contra la clase opresora y explotadora por la conquista de la independencia nacional, la democracia y el derecho a vivir del hombre. Así, en la formación de las fuerzas armadas, a fin de lograr la victoria en la guerra, ¿cómo concebir y resolver el problema del hombre y el arma? Partiendo de la afirmación de que los promotores principales de nuestra revolución son las masas obreras y campesinas bajo la dirección del Partido de la clase obrera, nuestro partido preconizó, desde el día de su fundación y en su programa político: “fundar un ejercito obrero-campesino”. Los hombres de las fuerzas armadas de nuestro partido y pueblo no son más que el obrero, el campesino y el pueblo trabajador. Son los que tienen como Miliciano del Ejército Popular de Liberación. Política y Teoría objetivo de lucha la independencia nacional, la tierra para los que la trabajan y el avance hacia el socialismo. 
 
Con tan justa causa por objetivo, con el invencible ideal del marxismo-leninismo, los combatientes y cuadros revolucionarios de las fuerzas armadas del pueblo vietnamita son persistentes y férreos núcleos unidos que ninguna violencia podrá quebrantar; por cruel que sea el enemigo, no lo temen; por más armas modernas que este tenga a su alcance no podrá derrotarlos. La historia de la lucha y el crecimiento durante veinte años de nuestro ejército y su tradición de “resueltos a combatir y a vencer” demuestran elocuentemente que nuestro ejército ha conseguido una poderosa fuerza de lucha porque es un ejército obrero-campesino, formado por elementos destacados del proletariado y campesinado, creados por el pueblo, organizado y dirigidos por el Partido de la clase obrera. 

Así, cuando apreciamos el papel del hombre en la lucha armada y en las fuerzas armadas, debemos señalar claramente su carácter de clase, es decir, ver cuál es la clase que lleva a cabo la guerra y la naturaleza de clase de esas fuerzas armadas. Allí reside la diferencia fundamental entre la ciencia militar proletaria y la ciencia militar burguesa. (...) Logrado el punto de vista marxista sobre el papel del hombre vemos, inmediatamente, la perspectiva del ejército y del lado de quién se encuentra la victoria. Esto refleja el carácter invencible de la guerra justa dirigida por el proletariado -y de su ejército- representante del modo de producción más progresista de la historia. Refleja también la derrota inevitable de la guerra injusta llevada a cabo por una clase moribunda y la disgregación inevitable de todos los ejércitos de la clase explotadora. Nuestro Partido enfrentó firmemente el problema clave, vital, cual es la naturaleza proletaria en la formación del ejército. Así nuestro ejército fue probado en el fuego de la lucha y creció rápidamente como el “Apóstol Llong”. De hoy en adelante, en cuanto a nuestra observación de la situación del hombre dentro de las fuerzas armadas, debemos mantener firmemente este problema vital. 

Cualquiera que sea el ejército, al analizar sus características, vemos que ellas resultan de la coordinación entre dos factores fundamentales, cuyas relaciones son inseparables: el hombre y el arma. Pero el carácter de la relación entre esos dos factores lo decide la naturaleza de clase del ejército y de la guerra que lleva a cabo. En el ejército de la clase explotadora, dedicado a realizar guerras injustas, de acuerdo con la contradicción antagónica existente entre los explotadores, dueños de las armas, y las masas militares pertenecientes a las clases explotadas, obligadas a ser carne de cañón y a luchar como mercenarios, la ley de la coordinación entre el hombre y el arma es opuesta, el arma es la que domina al hombre; también aquí, entre el hombre y el arma, existe una contradicción antagónica, reflejo del antagonismo de clase entre el hombre explotador y el explotado, entre los explotadores dueños de las armas y los que las empuñan como mercenarios. No obstante, cuando el soldado ignorante de sus intereses de clase empuña el arma para combatir y obtiene victorias, cada victoria obtenida es su propia derrota, ya que es un trabajador oprimido y explotado. Los intereses de los trabajadores solamente serán garantizados cuando rechace el uso de las armas para combatir como mercenario, realice la lucha contra la guerra y vuelva el cañón del fusil para disparar a la cabeza de los explotadores, poseedores de las armas. 

Ese es el camino de lógico desarrollo de los ejércitos de la clase explotadora, especialmente los del imperialismo, sus títeres y lacayos; porque, de acuerdo a las leyes de la historia, son las masas explotadas las que vencerán a las clases explotadoras; porque, el hombre es quien fabrica el material y lo domina y no se deja nunca dominar por el material. A pesar de que los explotadores realizan todas las maniobras posibles, desde la acción psicológica, el soborno, la demagogia, la corrupción, el libertinaje, hasta el apremio brutal –atan con cadenas las piernas del soldado a las ametralladoras para conseguir en sus tropas la cohesión entre el arma y el hombre- y pese a que logran algunos éxitos momentáneos, su ejercito no podrá escapar de la derrota. Así lo demostró la realidad del Cuerpo expedicionario francés y de las tropas títeres de Bao Dai en la pasada guerra en todo el país, como la actual del ejército yanqui en el sur. 

Por el contrario, en el ejército del proletariado, debido a que no existe la contradicción de clase antagónica, y a que los intereses de clase son unánimes –bases de la cohesión política y moral-, la ley de la coordinación entre el hombre y el arma es la del dominio del hombre sobre el arma. En el seno de esta relación entre el hombre y el arma no existe la contradicción antagónica entre el hombre y el arma sino una relación dialéctica de mutua influencia en la cual el hombre juega el papel dirigente. Por eso, solamente aquí se realiza la unidad entre el hombre y el arma de manera completa e integra; el hombre puede desarrollar su moral y todas sus capacidades a fin de desarrollar hasta el máximo el poderío de las armas, de mantenerse firme frente a todas las circunstancias políticas complejas, así como vencer en las mas difíciles fases del combate. Eso hace del ejército proletario un ejército invencible, resuelto a combatir y a vencer. 

La cohesión en el ejército proletario entre el hombre y el arma tiene bases de clase, se mueve y desarrolla a través de las actividades conscientes del hombre. Éste realiza su papel decisivo en el combate en un todo unido estrechamente con el arma porque, en la particularidad de la forma de acción armada, el arma es el instrumento fundamental del hombre para convertir la posibilidad de sus fuerzas morales en fuerzas materiales capaces de destruir al enemigo. Por eso, al apreciar al hombre dentro de las fuerzas armadas, después de señalar claramente su naturaleza de clase, debe vérsele en su relación orgánica con el arma y el desarrollo dialéctico de esta relación según el desarrollo de la revolución, de la lucha de clases en cada momento. 

Notas:

1. Este artículo fue publicado originalmente en la revista Hoc Tap (Estudio), órgano teórico del Consejo Central del Partido del Trabajo de Vietnam y reunido junto a otros trabajos en volumen por Ediciones en Lenguas Extranjeras, Hanoi, en 1965. Fue editado en Buenos Aires en 1968 por La Rosa Blindada, editorial cuyo director es José Luis Mangieri, y que también publicó “Guerra del pueblo, Ejército del pueblo” del mismo Giap y una “Selección de escritos políticos” y los “Cuadernos de la cárcel” de Ho Chi Minh.