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2 de septiembre de 2026

Entrevista concedida por el camarada José Stalin al periodista estadounidense Roy Howard en 1936

Por Bitácora Marxista Leninista.

La siguiente entrevista, fue concedida por José Stalin al periodista estadounidense Roy Howard el 1 de marzo de 1936. Una época de grandes tensiones internacionales, pero también, de varios notables sucesos en la Unión Soviética, como se reflejará en la entrevista. Veremos en los análisis de Stalin sobre todos estos acontecimientos, una comprobación una vez más, de la lucidez del bolchevique a la hora de responder a las preguntas del entrevistador.

Esta entrevista además, sirve para comprobar la justeza de la línea soviética a nivel exterior. Por ejemplo, como prometió Stalin en esta entrevista, la Unión Soviética estaba dispuesta a ofrecer su ayuda a la República Popular de Mongolia en caso de ser invadida por el imperialismo japonés, esta promesa se hizo realidad en 1939 en la batalla de Jaljin Gol, donde las fuerzas japonesas sufrieron una grave derrota frente a las fuerzas soviético-mongolas, derrota que haría que Japón no invadiera ninguno de los dos países durante la Segunda Guerra Mundial.

También, cuando le preguntan sobre los focos de guerra, el georgiano apunta que la guerra se podría iniciar o bien por el extremo oriente, por Japón y las políticas belicistas contra otros Estados, o en Europa, no tanto con Italia, sino más bien por Alemania. Igualmente, responde como marxista-leninista, que el peligro de la guerra, no reside solamente en el fascismo, sino también en otros Estados imperialistas no fascistas, ya que su naturaleza contradictoria, solo les deja la guerra como solución a sus descompensaciones internas.


En cuanto a las acusaciones a la Unión Soviética, de querer expandir el comunismo a fuerza de bayoneta, contesta, que nadie puede obligar a otro pueblo a hacer una revolución, por lo tanto los comunistas no exportan revoluciones, es deber de los pueblos, de saber lidiar contra su reacción, y hacer sus deberes.


De igual modo, se señala que la Unión Soviética podrá convivir pacíficamente con otros Estados capitalistas mientras llega la revolución en el resto de países, pero que no debe existir ninguna ilusión sobre la conversión de un sistema en otro, lo que por tanto descarta la introducción en la sociedad soviética de mecanismos políticos, económicos o culturales del mundo burgués y capitalista.


En cuanto a la política interior. Le pregunta si guarda relación las nacionalizaciones del nazismo alemán, o del fascismo italiano, con el estatismo soviético. Aquí correctamente, Stalin indica de forma llana y clara que en esos regímenes fascistas, por tanto capitalistas burgueses, existe una estatización de ciertos sectores de la industria, que se realiza para satisfacer una acción interesada de la burguesía capitalista por medio de la cual se establece el capitalismo de Estado, y que además, en esos países capitalistas, en otros sectores de la propia industria existe la propiedad privada individual, por no hablar ya del campo, donde la propiedad privada individual es mayoritaria. Sin embargo, en el régimen socialista de la Unión Soviética, tanto en la industria como en la agricultura no existe propiedad privada, en la industria existe la propiedad estatal completa, y en el campo existe la propiedad colectiva –koljoses– y estatal –sovjoses–, y una progresiva transformación hacía esta última, y lo más importante, las diferencias en las relaciones de producción en las leyes socialistas, con respecto a las leyes de economía capitalista de esos dos países fascistas.


Stalin en la última parte, reafirma de nuevo el axioma sobre el sistema socialista, explica, como hiciera igualmente en su obra de finales de 1936: «Sobre el proyecto de constitución de la Unión Soviética», que la Unión Soviética es ahora un país que ha construido el socialismo, y eliminado las clases explotadoras como los terratenientes, kulaks, burgueses, etc., y que también ha trastocado y transformado por tanto a las clases explotadas que quedan –debido precisamente al hecho de acabar con el poder económico de las clases explotadoras– como los propios obreros y campesinos del país, y que ahora además –gracias al control político del proletariado– en el país se nutre a la capa de la intelectualidad a partir de la clase obrera y sus principios. Por lo tanto, no puede tener un sistema de varios partidos como en la sociedad capitalista donde existen clases explotadas y explotadoras con sus contradicciones antagónicas de clase y sus partidos con sus respectivos intereses burgueses, pequeño burgueses, etc. Sino que en un país socialista debe existir un solo partido, el comunista, y que este representa los intereses del nuevo campesinado  y la nueva clase obrera –que tienen objetivos comunes–, y que es comandado todavía por esta última, ya que el campesinado todavía no es un todo –hay koljosianos y sovjosianos, pese a que se proletarizan poco a poco con estos últimos– y poseen todavía una mayor cantidad de prejuicios culturales pequeño burgueses.


En cuanto a los derechos de los ciudadanos soviéticos en las elecciones, se adelanta en esta entrevista que existirá garantía de igualdad de género –entre hombres y mujeres–, raza –entre los diferentes pueblos de la Unión Soviética–, clase social trabajadora –vale igual el voto de un obrero que el de un campesino–, voto directo y secreto –para salvaguardar la privacidad del votante, y elegir directamente a quién quiere elegir al cargo–. Se advierte de que, por si el entrevistador no lo sabe, en las elecciones votan todos excepto quienes tengan restricción de voto, y que pueden presentar candidaturas a éstas no solo los miembros del partido comunista sino de todas las organizaciones de trabajadores como sindicatos, asociaciones juveniles, de deporte, etc.


Dicho esto, cuando el entrevistador saca el tema de las libertades, el entrevistado coherentemente contesta que un país que no puede garantizar esto, ni la eliminación del paro, un buen servicio de calidad y gratuito de casa, trasporte, sanidad, y demás, para sus ciudadanos, de poca libertad puede alardear.



Reproducimos la entrevista completa *:


HOWARD: ¿Qué consecuencias traerán, a su juicio, para la situación en Extremo Oriente los recientes acontecimientos del Japón?

STALIN: Por el momento es difícil decirlo. Disponemos de pocos materiales pasa ello. El cuadro no es suficientemente claro.


H: ¿Cuál será la posición de la Unión Soviética, en caso de que el Japón se decidiese a un ataque serio contra la República Popular de Mongolia?

- En el caso de que el Japón se decidiese a atacar a la República Popular de Mongolia, atentando contra su independencia, tendríamos que ayudar a dicha República.

El sustituto de Litvínov, Stomoniákov, se lo ha hecho saber recientemente al embajador del Japón en Moscú, señalando las invariables relaciones de amistad que la Unión Soviética mantiene con la República Popular de Mongolia desde 1921. Ayudaremos a esta República lo mismo que la ayudamos en 1921.


H: Entonces, el intento japonés de ocupar Ulán Bator, ¿determinaría una acción positiva por parte de la Unión Soviética?

-Sí, la determinaría.


H: ¿Han desarrollado los japoneses durante estos últimos días, en los territorios fronterizos a la República Popular de Mongolia, alguna actividad que en la Unión Soviética pueda ser considerada como agresiva?

-Parece que los japoneses continúan concentrando tropas junto a las fronteras de la República Popular de Mongolia. Pero por el momento no se registra ningún nuevo intento de choques fronterizos.

La Unión Soviética teme que Alemania y Polonia abriguen intenciones agresivas dirigidas contra ella, y que preparen una colaboración militar que habría de ayudar a poner en práctica estas intenciones. Sin embargo, Polonia declara que no está dispuesta a consentir que tropas extranjeras utilicen su territorio como base de operaciones contra un tercer Estado.


H: ¿Cómo se ve en la Unión Soviética el ataque por parte de Alemania? ¿Desde qué posiciones, en qué dirección pueden operar las tropas alemanas?

-La historia nos dice que cuando cualquier Estado quiere guerrear contra otro Estado, aún cuando no sea vecino, comienza a buscar las fronteras por las cuales puede llegar hasta las del Estado al que quiere atacar.

Por lo general, el Estado agresor encuentra esas fronteras. O bien las encuentra por medio de la fuerza, como ocurrió en 1914, cuando Alemania invadió Bélgica para lanzarse contra Francia, o bien toma esas fronteras «a crédito», como lo hizo Alemania respecto a Letonia, por ejemplo, en 1918, intentando avanzar hacia Leningrado a través de ella.

Yo no sé concretamente qué fronteras podrá utilizar Alemania para sus fines. Pero creo que no faltarán aficionados que le ofrezcan sus fronteras «a crédito».


H: En todo el mundo se habla de guerra. Si realmente la guerra es inevitable, ¿cuándo, míster Stalin, estallará, a su juicio?

-Eso no se puede predecir. La guerra puede encenderse de un modo inesperado.

Hoy día las guerras no se declaran, sino que comienzan, sencillamente. Pero por otra parte, yo entiendo que las posiciones de los amigos de la paz se fortalecen. Los amigos de la paz pueden laborar abiertamente, se apoyan en la potencia de la opinión pública, tienen a su disposición instrumentos como, por ejemplo, la Sociedad de Naciones.

Este es el «haber» de los amigos de la paz.

Su fuerza está en que su actividad contra la guerra, se apoya en la voluntad de las extensas masas populares. No hay en todo el mundo ningún pueblo que quiera la guerra. En cambio, los enemigos de la paz se ven obligados a trabajar secretamente.

Este es el «haber» de los enemigos de la paz.

Por lo demás, no está fuera de lo posible que, precisamente a causa de esto, se decidan a lanzarse a una aventura guerrera como un acto desesperado. Uno de los éxitos más recientes de la causa de los amigos de la paz, es la ratificación del Pacto franco-soviético de asistencia mutua por la Cámara de los Diputados de Francia. Este pacto representa un cierto obstáculo para los enemigos de la paz.


H: Si se enciende la guerra, ¿en qué parte del mundo estallará antes? ¿Dónde se han acumulado más las nubes de tormenta de la guerra, en Oriente o en Occidente?

-Hay, a mi juicio, dos focos de peligro de guerra. El primer foco se encuentra en Extremo Oriente, en la zona del Japón. Me remito a las reiteradas declaraciones de militares japoneses, con amenazas dirigidas a otros Estados. El segundo foco se encuentra en la zona de Alemania.

Es difícil decir cuál de los dos focos es el más amenazador, pues ambos existen y trabajan. Comparada con estos dos focos fundamentales de peligro de guerra, la guerra italo-abisinia no es más que un episodio. Por el momento, el que revela más actividad es el foco de peligro de Extremo Oriente.

Es posible, sin embargo, que el centro de este peligro se desplace a Europa. Así parece indicarlo, por ejemplo, la reciente interviú concedida por el señor Hitler a un periódico francés.

En esta entrevista, Hitler intenta decir cosas pretendidamente pacificas, pero salpimienta tan copiosamente ese «pacifismo» suyo, con amenazas dirigidas a Francia y a la Unión Soviética, que del «pacifismo» no queda ni rastro. Como se ve, el señor Hitler, hasta cuando quiere hablar de paz, no sabe arreglárselas sin amenazas. Es un síntoma.


H: ¿Dónde reside, a su juicio, la causa fundamental del actual peligro de guerra?

-En el capitalismo.


H: ¿En qué fenómenos del capitalismo, concretamente?

-En sus fenómenos imperialistas, anexionistas. Usted recuerda cómo surgió la primera guerra mundial. Surgió del deseo de proceder a un nuevo reparto del mundo. Hoy se dan idénticos motivos.

Hay Estados capitalistas que se consideran lesionados en el reparto precedente de esferas de influencia, territorios, fuentes de materias primas, mercados, etc., y que querrían volver a repartirlos en provecho propio. El capitalismo, en su fase imperialista, es un sistema que considera la guerra como un método legal para resolver las contradicciones internacionales como un método, si no jurídico, por lo menos, substancialmente legal.


H: ¿No considera usted que en los países capitalistas puede haber el temor fundado, de que la Unión Soviética quiera imponer por la fuerza su teoría política a otros pueblos?

-No hay ningún fundamento para tales temores. Si usted cree que la población soviética quiere cambiar por sí misma, y además por la fuerza, la fisonomía de los Estados circundantes, se equivoca lamentablemente.

El pueblo soviético quiere, naturalmente, que la fisonomía de los Estados circundantes cambie. Pero esto es incumbencia de esos mismos Estados.

Yo no veo qué peligro pueden ver. En las ideas del pueblo soviético, los Estados circundantes se mantendrán, si estos Estados se asientan realmente sobre una base sólida.


H: Esta declaración de usted, ¿significa que la Unión Soviética ha abandonado hasta cierto punto, sus planes e intenciones de llevar a cabo la revolución mundial?

-Nosotros nunca tuvimos tales planes e intenciones.


H: A mí me parece, míster Stalin, que durante largo tiempo se produjo en el mundo entero otra impresión.

-Eso es el fruto de un equívoco.


H: ¿De un equívoco trágico?

-No, cómico. O, tal vez, tragicómico.

Mire usted: nosotros, como marxistas, entendemos que la revolución se hará también en los demás países. Pero solo se hará, cuando los revolucionarios de esos países lo crean posible o necesario.

La exportación de revoluciones es un absurdo. Cada país hace por sí mismo su revolución cuando quiere, y si no quiere no hay revolución. Nuestro país, por ejemplo, quiso hacer la revolución, y la hizo, y ahora construimos la nueva sociedad sin clases.

Pero afirmar que nosotros pretendemos hacer la revolución en otros países, inmiscuyéndonos en su vida, es decir lo que no es y lo que nosotros no hemos predicado jamás.


H: Al establecerse las relaciones diplomáticas entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, entre el presidente Franklin D. Roosevelt y el señor Maxím Litvínov se cambiaron unas notas idénticas sobre el problema de la propaganda. En el párrafo 4.° de la carta del señor Litvínov al presidente Roosevelt, se decía que el gobierno soviético se obligaba a «no permitir que en su territorio se creen o residan cualesquiera organizaciones o grupos, así como a tomar dentro de su territorio medidas preventivas, contra la actuación de cualesquiera organizaciones o grupos, o contra los representantes y funcionarios de cualesquiera organizaciones o grupos, con respecto a los Estados Unidos en conjunto o a cualquiera de sus partes, territorios o posesiones, que tengan como fin derrocar o preparar el derrocamiento, o la transformación por la fuerza del régimen político o social».

Le ruego, míster Stalin, que me explique por qué el señor Litvínov firmó esta carta, si el cumplimiento de las obligaciones contenidas en este punto, es incompatible con los deseos de la Unión Soviética, o no está dentro de su poder.

-El cumplimiento de las obligaciones contenidas en el punto citado por usted, está dentro de nuestro poder, y esas obligaciones han sido cumplidas por nosotros y seguirán siéndolo.

Según nuestra constitución, los emigrados políticos tienen derecho a vivir en nuestro territorio. Los concedemos el derecho de asilo, exactamente lo mismo que en los Estados Unidos conceden el derecho de asilo a los emigrados políticos.

Es absolutamente evidente que cuando Litvínov firmó esta carta, partía de que las obligaciones contenidas en ella tenían carácter recíproco. ¿Entiende usted míster Howard, que contradiga al acuerdo pactado entre Roosevelt y Litvínov, el que en el territorio de los Estados Unidos se encuentren emigrados rusos, guardias-blancos que hacen propaganda contra los soviets, y en favor del capitalismo, que gozan de la ayuda material de ciudadanos estadounidenses y a veces forman grupos de terroristas?

Es evidente que estos emigrados gozan del derecho de asilo, que existe también en los Estados Unidos. Por lo que a nosotros se refiere, jamás hemos tolerado en nuestro territorio a un solo terrorista, fuese quien fuese aquel contra el que urdiera sus crímenes.

Por lo visto, en los Estados Unidos el derecho de asilo se interpreta más ampliamente que en nuestro país. Pero nosotros no formulamos, a pesar de ello, ninguna pretensión.

Tal vez objetará usted, que nosotros simpatizamos con estos emigrados políticos que residen en nuestro territorio. Pero ¿acaso no hay ciudadanos estadounidenses, que simpatizan con los emigrados guardias-blancos, que hacen propaganda a favor del capitalismo y en contra de la Unión Soviética? ¿De qué se trata, por tanto? Se trata de no ayudar a estas personas, de no financiar sus actividades.

Se trata de que los funcionarios de ambos países, no se inmiscuyan en la vida interna del otro país. Nuestros funcionarios cumplen honradamente esta obligación.

Si alguno de ellos ha incurrido en alguna falta, que se nos diga. Sí yendo demasiado allá, se exigiese la expulsión de los Estados Unidos de todos los emigrados guardias-blancos, esto sería un atentado contra el derecho de asilo, proclamado tanto en los Estados Unidos como en la Unión Soviética.

Aquí hay que reconocer una cierta línea divisoria racional, para las reclamaciones y las contrarreclamaciones. Litvínov no firmó su carta al presidente Roosevelt con carácter particular, sino como representante del Estado, exactamente lo mismo que lo hizo el presidente Roosevelt.

Su acuerdo, es un acuerdo entre dos Estados. Al firmar este acuerdo, tanto Litvínov como el presidente Roosevelt, como representantes de dos Estados, se referían a las actividades de los agentes de sus Estados, que no deben inmiscuirse ni se inmiscuirán en los asuntos internos de la otra parte.

Este acuerdo no podía afectar al derecho de asilo proclamado por ambos países.

Dentro de estos límites es como hay que interpretar el acuerdo entre Roosevelt y Litvínov, como el acuerdo entre los representantes de dos Estados.


H: ¿Pero es que en el VII.º Congreso de la Komintern, que se celebró en Moscú el año pasado, los delegados estadounidense Earl Browder y Samuel Adams Darcy, no hicieron un llamamiento para derribar por la violencia el gobierno estadounidense?

-Confieso que no recuerdo los discursos de los camaradas Browder y Darcy, ni recuerdo siquiera de qué hablaron. Es posible que dijesen algo por el estilo.

Pero no fueron hombres soviéticos los que fundaron el Partido Comunista de los Estados Unidos. Lo fundaron individuos estadounidenses.

Este partido existe en los Estados Unidos legalmente, y presenta sus candidatos a las elecciones, incluyendo las presidenciales. Y si los camaradas Browder y Darcy, pronunciaron por una vez un discurso en Moscú, en su casa, en los Estados Unidos habrán pronunciado discursos parecidos, y hasta es probable que más enérgicos cientos de veces. Pues todo comunista estadounidense tiene la posibilidad de propagar libremente sus ideas.

Sería completamente falso, considerar al gobierno soviético responsable por la actuación de los comunistas estadounidenses.


H: Sí, pero aquí se trata de la actuación de comunistas estadounidenses dentro del territorio soviético, infringiendo el punto 4.° del acuerdo Roosevelt-Litvínov.

-¿Qué es la actuación de un partido comunista, en qué puede manifestarse?

Esta actuación reside usualmente en la organización de las masas obreras, en la organización de mítines, manifestaciones, huelgas,etc.

Es absolutamente comprensible, que los comunistas estadounidenses no pueden hacer todo esto en territorio soviético. En la Unión Soviética no hay obreros estadounidenses.


H: ¿Puedo entender su declaración en el sentido, de que se puede encontrar una interpretación de las obligaciones mutuas con la que se puedan mantener y proseguir las buenas relaciones entre nuestros países?

-Sí, incondicionalmente.


H: Usted reconoce, que en la Unión Soviética no se ha construido todavía la sociedad comunista. Se ha construido el socialismo de Estado. El fascismo en Italia y el nacionalsocialismo en Alemania, afirman que han conseguido análogos resultados. ¿No es un rasgo general de todos los Estados mencionados, la infracción de las libertades personales y otras privaciones impuestas en interés del Estado?

-La expresión del «socialismo de Estado» es imprecisa. Por este término entienden muchos el orden de cosas en que una cierta parte de las riquezas, parte a veces bastante considerable, pasa a manos del Estado o bajo su control, mientras en la inmensa mayoría de los casos la propiedad sobre los talleres, sobre fábricas y sobre la tierra sigue en manos de particulares.

Así es como muchos entienden el «socialismo de Estado». A veces, se esconde detrás de este término el orden de cosas bajo el cual el Estado capitalista, en interés de la preparación o el mantenimiento de la guerra, se hace cargo de la financiación de una cantidad: de empresas privadas.

La sociedad que nosotros hemos construido, no puede llamarse en modo alguno «socialismo de Estado». Nuestra sociedad soviética es una sociedad socialista, porque en nuestro país se ha abolido y transformado en propiedad social la propiedad privada sobre los talleres, las fábricas, la tierra, los Bancos, los medios de transporte.

La organización social creada por nosotros puede llamarse organización soviética socialista, no está acabada de construir todavía, pero que es en su raíz una organización socialista de la sociedad.

La base de esta sociedad es la propiedad social: la propiedad del Estado, es decir, de todo el pueblo, y también la propiedad cooperativa de los koljoses. Ni el fascismo italiano ni el nacional«socialismo» alemán, tienen nada que ver con esta sociedad. Ante todo, porque allí han dejado intacta la propiedad privada sobre los talleres y las fábricas, sobre la tierra, sobre los Bancos, sobre el transporte, etc., razón por la cual el capitalismo conserva en Alemania y en Italia todas sus fuerzas. Sí, tiene usted razón cuando dice que no hemos construido todavía la sociedad comunista.

El construir esta sociedad no es tan fácil. Usted conoce seguramente la diferencia que existe entre la sociedad socialista y la comunista. En la sociedad socialista hay todavía algunas desigualdades patrimoniales. Pero en la sociedad socialista no hay ya paro forzoso, no hay ya explotación, no hay ya opresión nacional.

En la sociedad socialista todo individuo tiene la obligación de trabajar, aunque no obtenga todavía por su trabajo lo que corresponde a sus necesidades, sino lo que corresponde a la cantidad y a la calidad del trabajo rendido.

Por eso existe aún el salario, y además un salario desigual, diferenciado.

Solo cuando se consiga crear un orden de cosas, en que los hombres perciban de la sociedad a cambio de su trabajo no lo que corresponde a la cantidad y calidad de éste, sino lo que corresponde a sus necesidades, podremos decir que hemos construido la sociedad comunista. Dice usted que para construir nuestra sociedad socialista, hemos sacrificado las libertades personales y sufrido privaciones.

En su pregunta se trasluce la idea de que la sociedad socialista niega la libertad personal. Esto es falso. Claro está que para poder construir algo nuevo, hay que imponer economías, acumular recursos, restringir temporalmente las necesidades, tomar prestado de otros.

Si quieres construir una casa nueva, reúnes el dinero, limitas temporalmente tus necesidades, pues de otro modo no podrías construir la casa. Y esto es mucho más legitimo cuando se trata de construir toda una sociedad humana enteramente nueva.

Ha sido necesario limitar temporalmente algunas necesidades, acumular los recursos correspondientes, poner en tensión las fuerzas. Así es, en efecto, como nosotros hemos procedido y como hemos construido la sociedad socialista.

Pero no hemos construido esta sociedad para restringir la libertad personal, sino para que las personas se sientan realmente libres. La hemos construido gracias a la verdadera libertad personal, a una libertad sin comillas.

A mí se me hace difícil imaginarme, cuál puede ser la «libertad personal» de un obrero parado, que anda muerto de hambre, y no encuentra aplicación para su trabajo. La auténtica libertad, solo existe allí donde ha sido destruida la explotación, donde no hay opresión de unos hombres por otros, donde no hay paro, ni miseria, donde el hombre no tiembla pensando que puede quedarse mañana sin trabajo, sin techo, sin pan. Solo en una sociedad así puede haber una libertad personal y de todas clases, auténtica, y no sobre el papel.


H: ¿Considera usted compatible, el desarrollo paralelo de la democracia estadounidense y del sistema soviético?

-La democracia estadounidense y el sistema soviético pueden convivir y competir pacíficamente. Pero no pueden desarrollarse hasta convertirse el uno en el otro. El sistema soviético no se transformará gradualmente en la democracia estadounidense, ni viceversa. Podremos convivir pacíficamente si no nos buscamos líos el uno al otro por cada pequeñez.


H: En la Unión Soviética se está elaborando una nueva constitución, que prevé un nuevo sistema electoral. ¿Hasta qué punto este nuevo sistema puede cambiar la situación en la Unión Soviética, si en las elecciones solo va a seguir tomando parte, igual que antes, un único partido?

-Aprobaremos nuestra nueva constitución, seguramente, a fines de este año. La comisión encargada de elaborarla trabaja y debe terminar pronto su labor. Como ya se ha declarado, según la nueva constitución las elecciones serán generales, iguales, directas y secretas.

A usted le desconcierta el que en estas elecciones solo vaya a tomar parte un único partido.

No ve qué lucha electoral puede haber en estas condiciones. Es evidente que en las elecciones no presentará candidaturas solamente el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, sino que las presentarán también toda clase de organizaciones sociales sin partido. Y de éstas hay centenares en nuestro país. En nuestro país no existen partidos contrapuestos los unos a los otros, exactamente lo mismo que no existen la clase de capitalistas y la clase de los obreros explotados por los capitalistas, contrapuestas la una a la otra.

Nuestra sociedad está formada exclusivamente, por trabajadores libres de la ciudad y del campo: obreros, campesinos, intelectuales.

Cada una de estas capas sociales puede tener sus intereses especiales, y expresarlos a través de las numerosas organizaciones sociales existentes.

Pero desde el momento en que no hay clases, desde el momento en que los limites entre las clases se van borrando, desde el momento en que solo existan algunas, aunque no radicales, diferencias entre las diversas capas de la sociedad socialista, no puede haber ambiente para la creación de partidos que luchen entre sí. Donde no hay diferentes clases, no puede haber diferentes partidos, pues el partido es parte de una clase. En el nacional«socialismo» existe también un solo partido. Pero éste sistema fascista de un solo partido no conduce a nada.

La cosa está en que en Alemania subsiste el capitalismo, subsisten las clases y la lucha de clases, que, pese a todo, saldrán a la superficie, incluso en el terreno de la lucha entre partidos, que representan a clases contrapuestas, lo mismo que ha salido a la superficie, por ejemplo, en España.

En Italia también existe un solo partido, fascista. Pero tampoco allí, y por la misma causa, esto conduce a nada.

¿Por qué nuestras elecciones serán generales? Porque todos los ciudadanos, con excepción de los privados judicialmente del derecho de sufragio, tendrán derecho a elegir y a ser elegidos. ¿Por qué nuestras elecciones serán iguales? Porque ni las diferencias de carácter patrimonial –que todavía existen parcialmente–, ni el hecho de pertenecer a una raza o a una nación irán en privilegio, o en quebranto de nadie. Las mujeres disfrutarán del derecho electoral activo y pasivo, en el mismo plano que los hombres.

Nuestras elecciones serán auténticamente iguales.

¿Por qué secretas?

Porque queremos dar a los soviéticos plena libertad para que voten por aquellos a quienes quieran elegir, a quien confíen la defensa de sus intereses.

¿Por qué directas?

Porque las elecciones directas celebradas en cada localidad, para todas las instituciones representativas, hasta llegar a los órganos supremos, garantizan mejor los intereses de los trabajadores de nuestro inmenso país. A usted le parece que no habrá lucha electoral. Pero la habrá, y yo preveo una lucha electoral muy reñida.

En nuestro país hay no pocas instituciones que trabajan mal. Suele ocurrir que tal o cual órgano local de poder, no sabe satisfacer tales o cuales necesidades tan complejas, y cada día mayores de los trabajadores de la ciudad y del campo. ¿Has construido o no has construido una buena escuela? ¿Has mejorado las condiciones de la vivienda? ¿No eres un burócrata? ¿Has ayudado a hacer nuestro trabajo más eficaz, a hacer nuestra vida más culta? Tales serán los criterios con que millones de electores abordarán a los candidatos, dejando a un lado y borrando de las listas a los que no sirvan, destacando los mejores y presentando sus candidaturas.

Sí, la lucha electoral será reñida. Girará en torno a una multitud de problemas candentes, principalmente en torno a problemas prácticos que tienen una importancia primordial para el pueblo.

Nuestro nuevo sistema electoral hará andar derechas a nuestras instituciones, y organizaciones, y las obligará a mejorar su trabajo.

Las elecciones generales, iguales, directas y secretas en la Unión Soviética, pondrán en manos del pueblo un látigo contra los órganos de poder que trabajen mal. Nuestra nueva constitución soviética será, a mi juicio, la constitución más democrática de cuantas existen en el mundo.


Fuente original:

* I. V. Stalin, Obras Completas en 18 Volúmenes. Imprimidos en Kalinin-Tver, de 1946-2006. Volumen 14.

(Los volúmenes 1-13 fueron preparados por el Instituto Marx-Engels-Lenin dependiente del Comité Central del PCUS(b) entre 1946 y 1952. Los volúmenes 14-18 fueron preparados y publicados, bajo la dirección general del doctor en Filosofía y catedrático R. I. Kosolapov entre 1997 y 2006.)

17 de julio de 2026

Yuri Nazarov: «¡SOLO EL COMUNISMO NOS SALVARÁ!»

Yuri Nazarov

Por Aliona Guliaichenko.

No hace falta presentar a Yuri Vladímirovich Nazarov*, a nuestro público. Es Artista Meritorio de la RSFSR y Artista del Pueblo de Rusia. Ha participado en numerosas películas soviéticas famosas que le han reportado gran notoriedad y fama popular.

Sus palabras y sus ideas son muy valiosas para nosotros. Especialmente para la juventud actual, que, en su mayoría, se encuentra socialmente desamparada, a la deriva en su búsqueda política. Esperamos que las palabras de nuestro heredero del cine soviético, ayuden a la joven generación a encontrar el camino correcto en la vida.

Sobre el liberalismo y Nikita Jrushchov.

- El «deshielo» de Jrushchov no es más que una mentira liberal. Sobre la traición a los ideales comunistas:

Ayer gritaban «¡Viva el comunismo, hurra, hurra, hurra!». Hoy han empezado a gritar «¡Maldito sea el comunismo, hurra, hurra, hurra!». Porque Nikita Jrushchov no era comunista en absoluto. Gritar «¡Nuestro objetivo es el comunismo!» no significa necesariamente ser comunista. Y no recuerdo quién dijo que vendría un gran hipócrita, pero sé con certeza que, en la persona de Jrushchov, ese hipócrita llegó.

Quien mejor habló de Jrushchov fue Churchill, cuando le felicitaron por su 80.º cumpleaños. Alguien propuso un brindis por Churchill como el enemigo más acérrimo de la Rusia socialista, y él respondió: «Por desgracia, hay un hombre que ha causado mil veces más daño a la Unión Soviética que yo. Se trata de Nikita Jrushchov. ¡Démosle un aplauso!».

Sobre el avance intelectual.

- La visión integral del intelecto está en Esquilo, Sófocles, Eurípides, Shakespeare, pero aún más en Karl Marx, el analítico Engels y el creador Lenin. Hoy en día, cuando sale por la pantalla algún doctor en ciencias y suelta un sarta de tonterías, ¿se le puede llamar intelectual? Pensadores fueron Juana de Arco, Jan Hus, Tomás Moro, Giordano Bruno… Borís Shchukin, en cuyo honor se bautizó la escuela de teatro, era intelectual, llegó a la escuela directamente desde el frente.

Sobre la santa América.

- Era el 9 de mayo de 1945, un miércoles. Si queréis, comprobadlo. Mi madre trabajaba en el tercer turno, en la central térmica de Ob, en su propia central térmica. Mi padre estaba por la noche en el teatro, cantaba en el coro del Teatro de la Ópera: mis padres eran trabajadores del sector energético, no fueron a la guerra, obtuvieron la exención, había que mantener la industria. En nuestra ciudad, el sol sale cuatro horas antes que en Moscú, y con Berlín hay aún un par de horas de diferencia. Y entonces mi padre llegó a altas horas de la noche y dijo: «Parece que está pasando… parece que es la capitulación…». Y a las seis de la mañana, cuando Levitán anunció la capitulación de Alemania, todos se levantaron de un salto tal y como estaban: mi madre en camisón, mi padre en calzoncillos, yo, seguramente también en calzoncillos, mi abuela, que se había quedado a dormir en nuestra casa, se envolvió en una manta, y todos empezamos a dar vueltas en corro, a bailar. Vivíamos en el quinto piso, en la cocina salí por la ventana al patio… eran las seis de la mañana, estaba vacío, no había nadie. Pasaba una anciana, la lechera, Dios sabe quién era, y le grité: «¡Tía, se ha acabado la guerra!». No «la victoria», sino «se ha acabado la guerra». Bueno, y después salí a celebrarlo con la población en la calle…

En aquel entonces se decía precisamente eso: no «¡victoria!», sino «¡se acabó la guerra!». Aunque nada había cambiado: seguía sin haber nada que comer, en el colegio no teníamos con qué escribir, resolví los problemas en unos papelitos raídos, pero esa sensación de que «se acabó la guerra» me quitó un peso de encima. Se acabó ese horror…

Y cuando, allá por el 3 de septiembre, anunciaron que se había declarado la guerra a Japón, recuerdo mi pesadilla de ocho años: ¡¿Qué?! ¡¿Otra vez la guerra?! Pero, gracias a Dios, no dimos tiempo a asustarnos. La guerra duró una semana y media, y todo se acabó…

Por aquel entonces aún se publicaba una revista llamada «América», una revista de lujo. Y en esa revista de lujo, con papel satinado y una impresión impecable, apareció esa «setita» atómica tan «bonita». Pero Estados Unidos, al fin y al cabo, es santo, mientras que nosotros somos el «imperio del mal».

Pues bien, Estados Unidos es el único país que ha probado la bomba atómica sobre personas vivas. ¡El único! Y hoy en día es un país santo, mientras que nosotros tenemos que arrepentirnos de algo.

Sobre Hollywood y el comunismo.

- ¿Qué ha vencido Hollywood? ¿Dónde ha vencido? ¿Ha vencido a nuestro «Rubliov»? ¿O a «La leyenda de la tierra siberiana»? ¿O a las películas de Iván Piriev?..

Nosotros mismos hemos traicionado nuestro cine, al igual que hemos traicionado a nuestro país. Y todo este dominio de las películas de Hollywood en las pantallas rusas, es hoy el resultado de nuestra traición, con la que, por cierto, hemos echado por tierra nuestra educación…

Vladimir Monómaj, Derzhavin, Lomonosov, el autor de «La canción del ejército de Ígor», todos los pensadores rusos intentaron educar a las personas y convertirlas en seres humanos. Pero nosotros renunciamos a nuestra historia, a nuestro comunismo, y aceptamos a Occidente con su individualismo y su propaganda del lucro. Hollywood es libertinaje, corrupción y decadencia.

Creo que la salvación está en el comunismo.

- Churchill, Truman y Reagan se oponían al comunismo. Su «colega» Hitler también se oponía al comunismo. Y hoy nos hemos sumado a esa misma lista junto a Obama, los Clinton, incluso han cambiado el nombre de la milicia, como en tiempos hitlerianos, por el de policía. Y este es el camino hacia la perdición. Porque Occidente, con sus sacos de dinero, convierte al ser humano en un animal: «yo soy el más importante, necesito placeres, y vosotros podéis iros todos al garete» o, como dijo Alexéi M. Gorki, «o te comes a todos o te quedas tirado en el fango».

Solo el comunismo, tan denostado hoy por todos, salvará no solo a nuestro país, sino a toda la humanidad.

Solo el comunismo, solo la humanidad, el humanismo, el respeto mutuo, la misericordia.

«Con la contemplación de la Trinidad creadora, venced la odiosa discordia de este mundo», decía Sergio de Radonezh, y resulta que él también era un comunista en toda regla. 

La odiosa discordia de este mundo… sigue vigente hasta el día de hoy.

Estamos en el siglo XXI y seguimos matándonos unos a otros. 


* Yuri Vladímirovich Nazarov nació el 5 de Mayo de 1937, en Novosibirsk. Su padre fue Nikolái Aldómirovich Nazarov (1906–1971), teniente soviético checheno del Ejército Rojo, que estuvo en la ofensiva de Crimea en 1944.

En 1989, Nazarov fue nominado al Premio Nika, al Mejor Actor por su actuación en la película Little Vera, interpretando al padre de Vera. Nazarov ha aparecido en el cine soviético y ruso desde 1954. Su aparición más reciente fue en Sophia, una serie de televisión.

En su libro "No solo sobre el cine", se describe a sí mismo como comunista.

Cuando tras el plebiscito popular de unión de Crimea con Rusia en marzo del 2014, Nazarov firmó una carta en apoyo a las políticas del presidente Putin, sobre el Donbáss y Crimea. 

Yuri Nazarov ha protagonizado más de 257 películas y producciones televisivas.


Enlace original:

5 de julio de 2026

SOBRE EL DESPERTAR DE LOS TRABAJADORES

Por Nikolai Kremen. Traducción y notas de Nestor Guadaño.

26.06.2026

¡Queridos camaradas, compañeros y aliados en la lucha por la justicia social! 

Vivimos una época insólita y muy interesante. Sí, muy dura y difícil, pero que nos brinda la oportunidad de demostrar nuestra valía en la lucha en favor del pueblo trabajador, sencillo y atormentado por los explotadores: los capitalistas y los oligarcas. 

Vivimos, por un lado, una época trascendental de despertar de las masas del sueño burgués y, por otro, una época de dura reacción burguesa y de presión sobre las masas trabajadoras, en la que ya se pisotean abiertamente y sin reparos los derechos y las conquistas de los trabajadores de los últimos 200 años.

¡En Rusia, hay una muy fuerte reacción de la mayoría de los trabajadores, contra este sistema capitalista surgido tras la desintegración de la Unión Soviética! 

Esta reacción se manifiesta, en el aumento de la edad impuesto para tener derecho a la jubilación, en la supresión de muchos derechos y prestaciones sociales para los trabajadores. No sólo se ha creado en el espacio postsoviético, una propiedad capitalista sobre la tierra y los medios de producción, privatizada por los bastardos del capital (antiguos ladrones del hampa, "reket", y criminales siniestros del mundo del crimen, que fueron claves en la destrucción de la URSS, transformados hoy en oligarcas capitalistas). No solamente las tierras, las fábricas y las empresas, sectores enteros de la economía, ya no son de propiedad pública, sino que pertenecen a estos degenerados y sinvergüenzas. 

Constituyen una minoría de la sociedad civil frente a la mayoría del pueblo trabajador, apartado del poder político, engañado por esa élite mafiosa. Son canallas burgueses, que ahora mismo también privan a los trabajadores de sus derechos sociales, mermando sus pensiones y el antiguo descanso social. 

¡Por no hablar ya, de cómo la especialidades médicas son inalcanzables para la mayoría de la población, cuando buscan remedio a sus enfermedades! En las policlínicas y hospitales de asistencia primaria, derivan a hospitales privados el tratamiento de las enfermedades graves. De pago, caras y de mala calidad. Se ha optado por el método de comprar seguros privados, innacesible para la mayoría de la población.

¡De la educación especializada, es aún más dantesca la situación!

¡Para obtener una plaza en la educación universitaria superior, es de acceso restringido para la mayoría! Siguiendo el ejemplo occidental imperialista, si tienen que acceder a un mínimo de calidad, es mediante "másteres" también de pago! 

Así, esta educación es muy embrutecedora. La mayoría de los estudiantes que quieren acceder a una carrera universitaria, tienen una persistente distorsión de los hechos históricos, influyéndoles en su pensamiento, las corrientes de consecución del dinero rápido y fácil, procapitalista y religioso. 

Pero siguiendo el modelo imperialista del poder social, se está realizando una estrategia acaparadora de esclavización salarial, sin precedentes. 

¡En este siglo, han puesto sus miras en arrebatar a los trabajadores los logros sociales, conseguidos por el movimiento sindical mundial! ¡Unas normas, derechos y bienestar obtenidos para la vida de cada trabajador, con 200 años de luchas de clase! 

Y esto ocurre no solo en el espacio postsoviético, sino también en todo el mundo burgués, incluidos los países capitalistas desarrollados de Europa y Estados Unidos. 

¡Me refiero a la jornada laboral de 8 horas, al desalojo de las mujeres de los puestos directivos y a la prohibición del trabajo infantil!  En muchos países europeos ya se habla de una jornada laboral de 12 horas en los órganos legislativos, ¡y en la Rusia actual incluso se está barajando la posibilidad de introducir el trabajo infantil a partir de los 12 años!  

Esto es lo que escribió en su día, allá por el siglo XIX, el publicista y sindicalista inglés Thomas Joseph Dunning, y que sigue siendo de actualidad para el capitalismo hoy y, en general, siempre:

«El capital teme la falta de beneficios o unos beneficios demasiado escasos... Si se le garantiza un 10 %, el capital acepta cualquier tipo de inversión, con un 20 %, se anima, con un 50 %, está dispuesto a romperse la cabeza, con un 100 %, pisotea todas las leyes humanas, con un 300 %, no hay delito alguno que no se atreva a cometer, ni siquiera bajo la amenaza de la horca».

Tal es la sed de lucro de los capitalistas, dispuestos a vender hasta a su propia madre en pos de la ganancia. Todas las guerras actuales se realizan por el afán de enriquecerse con los suministros militares. Y, mientras tanto, los simples trabajadores mueren como carne de cañón. 

¡Todas las guerras en el espacio postsoviético, impulsadas por Occidente siguen esta política del capital depredador, que busca sacar beneficios a costa de la sangre de las masas trabajadoras! 

Por eso siguen siendo de actualidad hoy en día, en relación con las guerras en Karabaj que recientemente han sacudido el Cáucaso, y en el mantenimiento de un régimen nazi actual en el territorio de la Ucrania contemporánea. Aquí vuelven a ser pertinentes las grandes palabras de nuestro líder proletario, el camarada Lenin:

«Los intereses de la burguesía codiciosa, los intereses del capital, dispuesto a vender y arruinar a su propia patria en busca de beneficios, son los que han provocado esta guerra criminal, que acarrea innumerables desastres al pueblo obrero».

«V. I. Lenin, Obras completas, vol. 8».

Hoy en día, en todo el espacio postsoviético, el coste de la vida aumenta y suben los precios de los productos, alimentos y medicamentos más necesarios. Y aquellos que no se venden debido a su elevado precio, una vez caducados, se venden baratos como ofertas. 

¡Así pues, todo lo fresco es para la minoría capitalista rica, y todo lo caducado y de segunda mano, para la mayoría trabajadora y pobre! 

¿Dónde está la justicia, camaradas?  
¿Acaso fue por esto por lo que nuestros bisabuelos y abuelos murieron derramando su sangre en la Guerra Civil (1917-1922) y en la Gran Guerra Patria (1941-1945)? 

¿Fue por esto por lo que, en 1917, las masas revolucionarias tomaron por asalto el Palacio de Invierno, y llevaron a cabo la Gran Revolución Socialista de Octubre, a la que ahora los sinvergüenzas y canallas, lacayos y adeptos de la burguesía y del orden burgués, denominan «golpe de Estado de Octubre»? 

¡Despertad, camaradas!

En el año 2017, se abrió en Novosibirsk una cápsula del tiempo, colocada en 1967 con el siguiente texto:
"Queridos descendientes, hoy estáis viviendo en un año extraordinario, el centenario del poder soviético. Os felicitamos calurosamente por este glorioso y gran aniversario. Sabemos que nuestra época es intensamente fundamental. Y la vuestra aún más. Nosotros vamos construyendo el camino hacia el el comunismo, vosotros vivís en él.
Creemos que habéis seguido comprendiendo y equipando excelentemente nuestro hermoso planeta azul, la Tierra, dominada la luna y aterrizado en Marte. Que seguirán el asalto espacial continuado, iniciado por los humanos en los primeros años cincuenta, y que las naves seguirán recorriendo la Galaxia durante mucho tiempo.
Que los profundos cambios sociales ocurridos, están estableciendo una intensa cooperación científica y cultural con representantes de otras civilizaciones extranjeras. Creemos que el trabajo que nuestros padres y abuelos comenzaron hace 50 años y el trabajo que continuamos, os llevará a un final victorioso. ¡Buena suerte, queridos camaradas descendientes!»
¡Despertad, camaradas, y echad al diablo este odioso e injusto régimen burgués explotador, restaurado por los enemigos de los trabajadores!

¿Cuánto tiempo estaréis dormidos? ¿Cuánto podréis soportar esta humillación y opresión? ¡Hasta dónde podrán llegar con las calumnias anti-soviéticas, que destruyeron nuestra gran Patria Proletaria! 

¡Es tremendamente vergonzoso arrastrar una vida así para nosotros, a nuestros hijos y nietos, del pueblo más grande y libre que ha habido en todo el planeta - los trabajadores soviéticos - que ahora van arrastrándose, y les exprimen con limosnas y salarios  miserables, vendiendo su fuerza de trabajo por centavos a los capitalistas y oligarcas, antisociales y glotones! 

¡Entrad en razón y avergonzaos ante vuestros bisabuelos y abuelos, que dieron su vida en la lucha por vosotros, descendientes, negligentes y perezosos! ¡No lucharon, murieron y vencieron, para que hoy seáis esclavos de un puñado de parásitos explotadores, repugnantes y descarados, que se han apoderado de la propiedad soviética!

¡No dejemos que esos malnacidos, todos los que defienden a la clase burguesa, sigan torturando al forjador pueblo que desarrolló el socialismo! ¡Levántense camaradas, y aplasten esta desagradable hidra llamada imperialismo, y luchen por regresar a las raíces que consiguieron la civilización soviética! ¡Ser dignos herederos de nuestro gran pasado, y nuestras grandes antepasados! 

Hoy en día todo se encarece año tras año, mes tras mes, día tras día, mientras que bajo el poder soviético y bajo el mando del camarada Stalin, cada año, el 1 de abril, los precios de todos los productos y alimentos bajaban y se abarataban.

La situación es difícil hoy, incluso en los países burgueses desarrollados de Europa y Estados Unidos. ¡Allí también la vida empeora y se encarece! 

Allí también se están produciendo ataques contra los derechos y las conquistas de los trabajadores. Y es que el Capital en el Poder, el Imperialismo ya no tiene ante sus ojos a la Unión Soviética, con sus conquistas laborales y sociales para todos los trabajadores. 

Están oprimiendo a sus propios trabajadores, en todos los países bajo su control, con leyes que explotan durante más tiempo la mano de obra con el mayor descaro posible, con decretos parlamentarios abiertamente destructivos para limitar la lucha y reacción de la clase trabajadora. 

Así están actuando los defensores del capitalismo de esos países. 

¡Pero el pueblo está despertando, y se levanta a la lucha, no solo en el espacio postsoviético, sino también en esos países capitalistas, tanto desarrollados como en vías de desarrollo! 

Y cuanto más se deteriora la vida de los trabajadores, cuanto mayor es la opresión y el control autoritario mundial del imperialismo, ¡más y más personas se están despertando del sueño burgués, y se suman a la lucha por sus derechos sociales! Y aquí vuelve a demostrarse la veracidad del viejo y sabio axioma marxista:

¡LA EXISTENCIA DETERMINA LA CONCIENCIA!

Y cuanto peor es la vida y la existencia de las masas trabajadoras en el mundo, y en el espacio postsoviético, más se suman estas masas trabajadoras, a la lucha por sus derechos, y más informadas y organizadas se vuelven en su lucha. 

¡Nos esperan, muy pronto, batallas de clase trascendentales y encarnizadas, y victorias de todas ellas!

¡Recuerda, la felicidad de nuestros hijos y nietos está en tus manos! 


¡Proletarios de todos los países, uníos!


30 de junio de 2026

LA SALVACIÓN DEL PUEBLO AL ESTILO SOVIÉTICO



Camarada, 1954. Marat Samsonov.
















Por Yuri Stoliarov. Redacción y traducción de Nestor Guadaño.

La clase burguesa que ostenta el poder en Rusia, representada por sus miembros y defensores —funcionarios de los más diversos rangos, diputados, oligarcas y simples burgueses adinerados—, aprovecha cualquier oportunidad para lanzar reproches contra el poder bolchevique, a Lenin y a Stalin por todo lo que se les pueda achacar y por lo que, con un mínimo de sensatez, no se les puede achacar en absoluto. En concreto, inventivas tales como «la preservación de la vida humana no era, por decirlo suavemente, una prioridad para el Estado en aquellos años».

Los bolcheviques, desde su llegada al poder hasta la muerte de Stalin, se enfrentaron en tres ocasiones a catástrofes demográficas. Y, a diferencia de los gobernantes actuales, cada vez las superaron en un plazo sorprendentemente breve.

A finales de la primera década del siglo XX, la Rusia soviética sufrió pérdidas demográficas muy graves, provocadas por la Guerra Civil, la emigración masiva, la hambruna y las epidemias. A principio de los años veinte, la mortalidad superaba a la natalidad, según las estimaciones, en 9-10 por mil. Sin embargo, ya en esta década de 1920, comenzó el crecimiento natural de la población, gracias al cual el país salió del «bache demográfico» en menos de cinco años: en 1926, la población de la RSFSR, según datos del Anuario de Rosstat de 2001, ya superaba ligeramente el nivel de la Rusia prerrevolucionaria (dentro de fronteras comparables, 92,7 millones de personas en 1926 frente a 91,0 millones a principios de 1917). El crecimiento natural de la población de la RSFSR continuó durante otros seis años y superó en total los 10 millones de personas.

En 1932 y 1933, la URSS (sobre todo la RSFSR y la República Socialista Soviética de Ucrania) se vio afectada por una grave mala cosecha: si en 1930 la cosecha de cereales ascendió a 83,5 millones de toneladas, en 1931 fue de 69,5 millones de toneladas y en 1932, de 69,9 millones de toneladas. Esta catástrofe tuvo como consecuencia una crisis demográfica: en 1933, la disminución de la población en la RSFSR ascendió a casi 2 millones de personas. Gracias a las eficaces medidas adoptadas por las autoridades, ya en 1934 se reanudó el crecimiento natural de la población en la república, que ascendió a 264.000 personas. En 1935 superó el millón de personas y no volvió a descender por debajo de ese nivel hasta 1941.

Los antisoviéticos intentan convencernos, de que la catástrofe demográfica más grave que ha sufrido el país fue provocada por unas "represiones" a gran escala. Sin embargo, los indicadores objetivos demuestran de forma inequívoca que se trata de una mentira descarada.

En 1936, la tasa de mortalidad en la RSFSR era de 26,2 por mil (número de fallecidos por cada mil habitantes).

En el tan controvertido 1937, la cifra se mantuvo en 26,2.

En 1938, fue de 25,6.

En 1939, de 23,9.

En 1940, de 23,2.

Durante todos esos años, el crecimiento natural de la población de la RSFSR superó el millón de personas y ascendió en total a más de 5 millones.

Estos datos demuestran de forma convincente que en la Rusia soviética, al igual que en la Unión Soviética en su conjunto, no se llevaron a cabo ese tipo de "represiones" a una escala tal, que pudieran afectar de manera significativa a los indicadores demográficos. Esta conclusión queda respaldada también por la siguiente comparación. 

En 1926, la población de la RSFSR ascendía, redondeando, a 93 millones de personas.

En 1939, tras la "hambruna" de 1933 y las denominadas "represiones", la población ascendió a 109 millones (según los datos de los censos de población de toda la Unión de los años correspondientes). El incremento fue de 16 millones, es decir, un 17 %. En el caso de la República Socialista Soviética de Ucrania, estas cifras son las siguientes: en 1926, 29 millones, en 1939, 40 millones. Sin embargo, esa cifra de 40 millones corresponde al periodo posterior a la reunificación de Ucrania con sus territorios occidentales. Sin ellos, la población era de unos 34 millones. El incremento es el mismo: un 17 %. Ya en la época postsoviética, los medios de comunicación publicaron datos según los cuales, en los territorios que se incorporaron a la URSS solo en 1939-1940 y que estaban libres de los «horrores del bolchevismo», el crecimiento demográfico fue de tan solo un 9 %.


El genocidio provocado por los nazis

La invasión de Hitler, puso de manifiesto las consecuencias que tuvo en la demografía soviética, unas pérdidas humanas realmente significativas. 

Además, la mayor parte de las pérdidas se produjeron entre la población en edad fértil. Salir de ese «bache demográfico» resultó difícil, sobre todo porque, tras la guerra, la URSS se vio azotada además por una catástrofe natural: una sequía que provocó una mala cosecha de cereales.

Sin embargo, ya en 1946 el crecimiento natural de la población superó el millón de personas y, a pesar de las numerosas dificultades de los primeros años de la posguerra, no volvió a descender por debajo de ese nivel. En tan solo una década, y sin una afluencia migratoria significativa, se recuperó la población de Rusia de 1940. A partir de entonces, el crecimiento natural de la población continuó... hasta la llamada «victoria demócrata» burguesa de finales de los años ochenta del siglo pasado, cuyas consecuencias devastadoras resultaron ser casi más terribles que la agresión hitleriana.

Si bien el régimen soviético logró compensar en una década, las pérdidas demográficas causadas por la guerra, el régimen antisoviético no ha podido compensar hasta la fecha, las pérdidas de población de Rusia provocadas por la «restauración capitalista». En 1991, la población de Rusia ascendía a 148,4 millones de personas. A principios del siglo XXI, la cifra se había reducido a 146,6 millones. Y en las décadas siguientes, a pesar del enorme flujo migratorio (teniendo en cuenta la «migración» de toda Crimea, unos 7 millones de personas), no se ha logrado recuperar la cifra de población de 1991.

En general, lo que ocurrió en la Unión Soviética, incluida la Rusia soviética, en los años de la posguerra, merece el nombre del «milagro demográfico de la era de construcción del socialismo». La tasa de mortalidad no solo descendió, sino que lo hizo de forma vertiginosa, y en el año 1953 tras el fallecimiento de Stalin se situó en el 9,0 por mil en la URSS y en el 9,2 por mil en la RSFSR.

¿Se tratará quizá de un «mito propagandístico comunista»? Pues no.

En primer lugar, en aquellos años la estadística no era un instrumento de propaganda. Hace unos años se publicó en Internet, el documento original que contiene los principales datos estadísticos sobre la demografía de la URSS desde 1926 hasta 1955, y en él figura la calificación «secreto soviético». 

En segundo lugar, durante la «creación del mito del culto a la personalidad» realizado por de Jruschov, se intentó sacar a relucir cualquier «detalle» que comprometiera el régimen de Stalin, y estos datos no se pusieron en duda. Es más, la tendencia a la disminución de la mortalidad continuó tras la muerte de Stalin, y en 1960 la tasa de mortalidad en la RSFSR alcanzó el nivel de 7,4 por mil.

A primera vista, la explicación de este fenómeno parece estar en la revolución médica que supuso la llegada de los antibióticos y otros medicamentos, que se incorporaron a la práctica clínica en la década de 1940. 

Pero esta es, precisamente, una explicación superficial del milagro demográfico soviético. 

Porque esos remedios milagrosos, también comenzaron a utilizarse ampliamente en los países capitalistas desarrollados. No obstante, ya a mediados de la década de 2010, cuando en los últimos decenios han surgido en la medicina nuevos avances, que en la década de 1950 habrían parecido como de ciencia ficción. 

Por todo ello, resulta revelador el dato que muchos países de la «vieja» Europa capitalista, mucho más "prósperos y acomodados en lo material" que la Unión Soviética de las décadas de 1940-1950, la tasa de mortalidad, según datos de la ONU, era superior a la RSFSR en 1953: 

Alemania — 10,7 por mil, Portugal — 10,6, Italia — 10,5, Dinamarca — 10,3, Suecia — 10,1, Bélgica— 10,0, Reino Unido — 9,9, Grecia — 9,9, Finlandia — 9,7, Austria — 9,4.

Así pues, no se trata aquí únicamente de los avances científicos y técnicos de la medicina. 

Sin duda, fue de enorme importancia el hecho de que, en la Unión Soviética, la atención sanitaria de la población fuera siempre, incluso en las condiciones económicas más difíciles, una de las prioridades del Gobierno. 

En la URSS, en 1940, el número de médicos se había multiplicado por siete en comparación con el de la República de Rusia en 1913, el número de hospitales casi se había triplicado, y el número de camas hospitalarias se había más que triplicado. Durante la década siguiente, estas cifras se duplicaron aún más. El crecimiento no fue solo cuantitativo, sino también cualitativo, y se prestó especial atención a la prevención de enfermedades. 

De hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoció que el sistema de salud preventiva creado en la URSS era el mejor del mundo.

Así pues, la reducción de la tasa de mortalidad en la Unión Soviética hasta un nivel que, aún hoy, resulta inalcanzable para muchos Estados capitalistas desarrollados, es la prueba más convincente de que los cambios que se produjeron en las esferas económica, social y espiritual de nuestra sociedad, durante la puesta en práctica del proyecto de Construcción del Socialismo fueron, en su conjunto, un enorme beneficio para el pueblo. 

Gracias a estos cambios, en nuestro país se alcanzó una calidad de vida impensable incluso para los Estados capitalistas más ricos. La razón es profundamente práctica y política. Y no viene determinada por el número de filetes por habitante, o los productos exhibidos en los mostradores de las tiendas, sino fundamentalmente, por la creación de las condiciones que favorezcan el desarrollo del verdadero potencial humano en cada trabajador. 

Durante la puesta en práctica de la Construcción del Socialismo, en la sociedad soviética se crearon para ello unas condiciones sin precedentes en la historia de la humanidad, y por ello, estos índices ejemplares, son tan actuales para el futuro del ser humano.

El heroico trabajo de los médicos soviéticos, durante la Gran Guerra Patria (Segunda Guerra Mundial). 

Por Russia Today. 

Fotos, Agencia de Prensa Sputnik.

Una de las tareas principales de los médicos, era llevarse a los soldados heridos del lugar de las acciones militares, y atenderlos con la mayor rapidez posible, así como prevenir infecciones.

Más de 700.000 miembros del personal médico de la Unión Soviética, lucharon por la vida de los soldados del frente. Durante la contienda unos 85.000 de ellos perdieron la vida, y desaparecieron. Se estimaba que la esperanza de vida media, de los instructores médicos en la vanguardia en 1941 era de unos 40 segundos.

En muchos casos se vieron obligados a llevar a cabo operaciones quirúrgicas complejas, sin los medicamentos ni el instrumental necesarios, con el peligro añadido de tener que trabajar muy cerca de donde se desarrollaban las acciones militares, arriesgando su vida para salvar la de los demás.

Sputnik

Durante poco más de cinco meses desde el inicio de la guerra, en el país se crearon 291 divisiones con batallones sanitarios, 38 compañías de fortalecimiento médico, 380 hospitales de campaña móviles, 12 hospitales para tratar a pacientes con heridas leves, y otras formaciones sanitarias avanzadas en las vanguardias de choque.

Sputnik

Una de las tareas principales de los médicos era llevarse a los soldados heridos del lugar de las acciones militares, y atenderlos con la mayor rapidez posible, así como prevenir infecciones.

Sputnik

Debido al gran número de heridos, médicos y enfermeros, se vieron obligados a trabajar sin descanso durante varios días. Muchos de ellos y ellas, ni siquiera tenían tiempo para comer, y llegaban a desmayarse de hambre mientras cumplían con su deber.

Sputnik

Su trabajo requería también mucha fuerza física, ya que también se encargaban de transportar a los heridos hasta un lugar donde pudieran ser atendidos. De esta manera, una enfermera podía tener que transportar a cinco o seis soldados durante una hora, después de lo cual comenzaba su trabajo.

Sputnik

También era habitual, que las enfermeras donaran su propia sangre para salvar a los pacientes.

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El mariscal de la Unión Soviética Gueorgui Zhúkov, considerado uno de los mandos más destacados de la Segunda Guerra Mundial, escribió que «en una gran guerra, lograr la victoria sobre el enemigo, depende en no poca medida, del éxito del trabajo de los servicios médicos militares, especialmente los cirujanos militares en el campo de batalla».

Sputnik

«Lo que hizo la medicina militar soviética, durante los años de la pasada guerra con toda justicia, puede ser descrito como una hazaña», afirmó, por su parte, otro mando soviético, el mariscal Iván Bagramián. 

«Para nosotros, veteranos de la Gran Guerra Patria, la imagen de un médico militar será siempre la de la personificación de un alto humanismo, valor y dedicación», pronunció en una ocasión Bagramián.

Sputnik

Por la inmensa importancia de su trabajo, unos 116.000 médicos fueron condecorados con órdenes y medallas estatales.

Sputnik
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Enlace original:

- ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. PCU(b) - Partido Comunista de toda la Unión, Bolchevique.

- El heroico trabajo de los médicos soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial, en imágenes – Diario Octubre