20 de agosto de 2015

Un año del Donbás resistente

Por el territorio del Lince.

La historia que son miles de historias

El número de bajas causado por la agresión neonazi es alto, muy alto. Los números son lo de menos (unos 11.000 muertos y unos 17.000 heridos, más de dos millones de refugiados y desplazados…) pero lo importante es el espíritu y el deseo de resistencia. Como he venido diciendo, ya no hay vuelta atrás y el Donbás se ha perdido irremisiblemente para Ucrania. Sólo una guerra a gran escala para recuperar este territorio lo logrará, pero eso es imposible porque provocaría la intervención rusa.

Así que voy a cerrar, por el momento, esta serie mencionando algo que no se suele publicar: el número de desaparecidos en la parte del Donbás que controlan los neonazis de Kiev: 1.592 personas han desaparecido en este año. No se sabe nada de ellas y lo más probable es que estén muertas. Como en Chile, como en Argentina, como en la España franquista estarán en las cunetas de las carreteras, enterados bajo cal viva para que sus cuerpos no sean nunca encontrados. Nadie les reclama, nadie les recuerda. Son 115 ciudadanos, hombres y mujeres de Artemovsk, 88 de Selidovo, 82 de Slavianks, 69 de Dzerzhinsk, 61 de Mayinsky, 66 en el distrito de Oktyabrsky de Mariupol… así hasta los 1.592 que están contabilizados con nombres y apellidos. Quienes residen en estas ciudades arriesgan todos los días su vida para que esto se conozca en el mundo; su trabajo es muchas veces clandestino y las informaciones las pueden sacar no sin dificultad porque los neonazis tienen todo controlado, incluyendo internet. Pero ya sabéis, Ucrania es democrática amparada y arropada por el muy democrático Occidente (EEUU y sus vasallos europeos).

Poco a poco aparecerán sus fotos, tal vez algún vídeo de sus esperanzas. Así que os dejo un vídeo que resume la historia de todas las historias. Es la historia de Anna Tuv y aunque está en un castellano bastante defectuoso se entiende perfectamente. Es el resumen de una película documental sobre una mujer joven con su vida rota por los neonazis arropados y amparados por Occidente. Anna Tuv representa un año del Donbás resistente.




La guerra



Los II Acuerdos de Minks están muertos. El precario alto el fuego se está erosionando a gran velocidad y parece que se está a las puertas de una nueva agresión, a una escala mucho mayor que las dos anteriores. Los neonazis de Kiev tienen claro que cada día que pasa, que cada día que el Donbás sobrevive, se agranda la distancia que separa a esta zona de Ucrania. Porque se refuerza y se consolida la posibilidad de vida independiente, de un Estado independiente. O unos Estados, puesto que ya os dije que, por ahora, tanto Donetsk como Luganks prefieren ir por su cuenta y sólo han formado una confederación.


El tiempo juega a favor del Donbás. Está el caso de Osetia del Sur, de Abjasia (perdidas para Georgia después de una guerra), de Transnistria (perdida para Moldavia después de una guerra). Conflictos "congelados" pero ya irreversibles salvo otra guerra a una escala mucho mayor que las anteriores. La lección que se saca de estos casos es que las líneas de un alto el fuego temporal que se alarga llegan a convertirse en permanentes y así se refuerzan los parámetros que hacen posible un Estado: territorio, población y lengua.


Pero es que hay otro factor que hay que tener en cuenta: Ucrania se puede comenzar a mirar en el espejo del Donbás. Mientras que los neonazis están desmantelando el Estado, privatizando todo por exigencias de la Unión Europea y del FMI, el Donbás está fortaleciendo el Estado, manteniendo bajo su control -o intentándolo- los principales sectores estratégicos, como la metalurgia y el carbón. Eso permite generar unos ingresos con los que satisfacer las cuestiones sociales, como esas "panaderías sociales" de las que os hablé, y subvencionar los precios de algunos productos básicos, como el pan. En estos momentos, el precio del pan en Ucrania es casi el triple del precio en el Donbás, por dar un dato.


Sin embargo, la lentitud mostrada por las dirigencias de Donetsk y Luganks en lo referente a los procesos de unificación, o a la búsqueda de un mercado común entre ambas repúblicas, hace que sigan siendo entidades vulnerables y en peligro de extinción súbita si la ofensiva neonazi es total, como se espera, y si Rusia duda a la hora de defender a las repúblicas populares.


La junta neonazi de Kiev ha dejado claro que no quiere, ni puede, aplicar ni uno solo de los puntos del II Acuerdo de Minsk. Hace poco he leído en un medio de propaganda ucraniano que Poroshenko dijo en una reunión interna de su gabinete de seguridad que "había leído el Acuerdo de Minsk". Sólo faltaría que no lo hubiera hecho, pero con los neonazis todo es posible. Pero si lo ha leído, lo tiene que haber comprendido. Y no tiene pinta que haya sido así. Porque si fuese así, tendría que haber establecido contacto directo con las dirigencias de Donestk y Luganks, aceptar que las elecciones en el Donbás se hagan según la legislación propia y no la de Ucrania, que las dos repúblicas populares sigan controlando las fronteras con Rusia -como ahora ocurre-, pagar las pensiones...


Está en una situación políticamente débil, con una rebelión popular incipiente ante las privatizaciones, alza del nivel de vida, escasez de productos y empobrecimiento masivo de la población y sólo puede salir del atolladero con una guerra que distraiga la atención de estos problemas. La junta neonazi utilizará el discurso de la "seguridad nacional" y de la "amenaza rusa" para aplacar las protestas y, de paso, intentará, de nuevo, un mayor margen de maniobra con los plazos impuestos por la UE y el FMI al tiempo que buscará más y mejores armas.


No me cabe la menor duda que el objetivo a largo plazo de Rusia es conseguir el reconocimiento, digámoslo así, de la capacidad de resistencia del Donbás y de su permanencia "independiente" de hecho de Ucrania y que el modelo que está siguiendo es el de Osetia del Sur y el de Abjasia. Estas dos repúblicas ex soviéticas son independientes de Georgia pero dependientes, valga el juego de palabras, de Rusia. Por ello no tengo tampoco muchas dudas respecto a una intervención directa de Rusia en el conflicto si Occidente da el paso de apoyar militarmente a Ucrania en una nueva guerra. Rusia impulsó los II Acuerdos de Minks, que se mire como se mire favorecen las aspiraciones del Donetsk y Luganks, para evitar una guerra abierta en la que se vería involucrada de todas, todas. Buscaba parar la confrontación militar y facilitar un acuerdo político que es, ya, imposible salvo la derrota total de la junta neonazi de Kiev. Porque, hay un hecho a resaltar: las milicias, que ya son ejércitos incipientes, más coordinados y con una mayor unidad de mando, son capaces por sí mismas de frenar la ofensiva, pero la superioridad en armas y hombres de los neonazis es grande y todo dependerá de cuánto de todo ello, hombres y material, se utilice en la nueva agresión.


Mirad, un compendio de todo lo que os he venido diciendo en estas tres entregas de análisis: es la entrega de medallas y otros reconocimientos a una unidad de tanquistas, incluyendo a familiares de los muertos. Podéis ver tres cosas: la bandera que lo preside, la gente que está luchando y la sencillez de la ceremonia que se celebra en un memorial muy significativo en el Donbás y con una simbología muy significativa. Este es ejército popular, hombres y mujeres que son nuestra primera línea contra el fascismo y a quienes hay que apoyar y defender.
 

No obstante se puede ser optimista

Todas y cada una de las ofensivas neonazis se han saldado con estrepitosas derrotas, la última de ellas la de Debaltsevo hace seis meses. Los neonazis copìaron, literalmente, la táctica soviética en la II Guerra Mundial en el estratégico Kursk: una serie de trincheras y anillos concéntricos que defendían lo que era, para ellos, una ciudad inexpugnable. Pero los ucranianos de hoy no son soviéticos, ni siquiera les llegan a la altura de la suela de los zapatos: no tienen su disciplina, ni su arrojo, ni su capacidad de reaccionar ante los imprevistos, ni su heroísmo. Ni siquiera algo mucho más simple: cadena de mando. Así que resultó que en cada trinchera mandaba uno, en cada anillo mandaba uno, y todos estaban descoordinados entre sí. La milicia lo tuvo muy fácil para rodearles y hacer el famoso "caldero" en el que fueron cociendo a fuego lento. Poroshenko no tuvo el menor empacho en hablar de "gran victoria" por, dijo, haber logrado la retirada de la práctica totalidad de tropas y armas del "caldero". La siempre parcial Cruz Roja no fue tan benigna y dijo que los neonazis habían perdido 1.200 soldados. La milicia habla de una cifra mucho mayor: 4.000 muertos. Con ser importantes las cifras, sean de la siempre parcial Cruz Roja o de las milicias, lo verdaderamente importante fue el alto número de armas capturadas o en perfecto estado o con muy leves daños y que han sido fácil y rápidamente reparadas y puestas al servicio de las milicias: 337 tanques, transportes blindados y piezas de artillería. Además, se recuperaron unas 3.000 toneladas de todo tipo de pertrechos militares, desde munición a chalecos y otras utilidades de intendencia.


Reforestación del Donbass


Cada vez hay más posibilidades de una reanudación de la guerra. Dentro de un tiempo la UE tiene que volver a aprobar las sanciones impuestas a Rusia. La excusa de la injerencia en Ucrania pierde cada día que pasa más fuerza, dado que quien únicamente cumple los II Acuerdos de Minsk es el Donbás. Hasta la OCDE, siempre tan parcial, ha tenido que reconocer que quien más viola dichos acuerdos es Ucrania.


Veamos lo que decía ayer la misión de la OSCE: “se ha constatado el uso de la artillería por las dos partes. En la región de Donetsk hay combates en Marinka, Krasnogórovka, Avdétevka, Górlovka y el aeropuerto de Donetsk". Dicho así, la culpa se reparte, pero lo que no dice la OSCE, aunque lo sabe, es que las cinco ciudades mencionadas están en manos de las milicias, luego si las milicias responden es porque alguien ataca. Y ese alguien son los neonazis de Kiev.


Por lo tanto, Ucrania está obligada a reiniciar la guerra para agitar otra vez el espantajo ruso frente a Europa. Al igual que los terremotos pueden ser previstos porque antes hay una serie de señales, como temblores, de mayor o menor intensidad, la guerra puede ser prevista a medida que se van recrudeciendo las hostilidades, en este caso las agresiones de los neonazis que ya han llegado a afectar, otra vez, al aeropuerto de Donetsk como reconoce la propia OSCE.

La importancia que da Ucrania a este aeropuerto tiene que ver con dos cosas: evitar la consolidación de Donetsk como entidad independiente e impedir que llegue a través de él ayuda militar rusa. Este aeropuerto está prácticamente en la línea de separación de unas fuerzas y otras, pero no ocurre lo mismo con el de Luganks, que está mucho más alejado y en una parte relativamente segura. Las tropas neonazis fueron desalojadas del mismo en septiembre de 2014 y desde entonces se ha acometido una ligera reconstrucción para permitir una cierta actividad, incluso de transporte de pasajeros. El gobierno de esta república ha anunciado que estará operativo en seis meses, aunque no podrá acoger vuelos pesados como los de transporte de tropas o de material, por ejemplo, porque para ello hay que alargar la pista y eso significa disponer de recursos que ahora se tienen que dedicar a otros menesteres más importantes. 

"Actualizar la URSS"


Un año del Donbás resistente. Un año de guerra y de esperanzas. Una de ellas, la que más se repite, es que lo que la inmensa mayoría quiere es "actualizar la URSS". Voy a traducir este deseo. La lucha contra los nazis en la II Guerra Mundial tuvo en Ucrania uno de sus puntos centrales. Alemania se había trazado tres metas para destruir la URSS: tomar Leningrado, tomar Moscú y llegar hasta Bakú y hacerse con el control de los campos petrolíferos. No logró ninguna de ellas. Pero para alcanzar cada una de esas metas tenía que pasar por dos sitios que se convirtieron en verdaderos avisperos: Bielorrusia y Ucrania (toda la URSS era un avispero para los nazis). En el primer territorio, los grupos guerrilleros surgieron a miles, se calcula que en toda Bielorrusia hubo en el momento más álgido de la guerra 340.000 partisanos, verdaderos ejércitos puesto que se conocen grupos que contaban con hasta 2.000 integrantes; en Ucrania los combates fueron feroces en todo el país, sobre todo en una zona: el Donbás. La Tumba de Saur, destruida por los nazis en la fracasada ofensiva del verano de 2014, es el ejemplo más sobresaliente de ello. El monumento, que el gobierno de Donetsk se ha comprometido a restaurar, albergaba un memorial en homenaje a los 23.238 soldados soviéticos que murieron en la zona. Es un símbolo soviético, sí, pero irrenunciable para los habitantes del Donbás. No es extraño entonces ver imágenes como la de esta mujer, que acudió a votar en las elecciones que tuvieron lugar en noviembre de 2014, en Luganks, orgullosa de portar su carnet de la Unión Soviética. El simbolismo de la Tumba de Saur es tan fuerte que la República Popular de Donetsk ha emitido una tarjeta de crédito con su imagen, que os pongo abajo y os vuelvo a ofrecer el homenaje a los combatientes soviéticos y a los milicianos muertos en su defensa y reconquista a los neonazis de Kiev.


Actualizar la URSS. Difícil aspiración cuando los poderes realmente existentes en Donetsk y Luganks aún no han sido capaces de deshacerse del entramado de oligarcas locales que les apoyan. Esos que no tienen reparo en ir deshaciéndose de quienes les cuestionan y critican, como el comandante de la Brigada "Prizrak" (Fantasma), Aleksei Mozgovoi, asesinado en marzo. Las investigaciones prometidas para resolver el asesinato de un hombre crucial en la defensa del Donbás ante la agresión nazi no han avanzado ni un milímetro. Pero el sentimiento soviético está muy arraigado y el que se mantengan, y se repongan, las estatuas de Lenin y otros dirigentes soviéticos es algo más que un sentimiento nostálgico: es la realidad de lo que vive, y siente, la gente. Si hubiera que poner un porcentaje a esa esperanza de "actualizar la URSS" diría que está, hoy por hoy, por encima del 60%.

Pese a que la industria está casi totalmente destruida, que poco a poco se recuperan fábricas y minas, son las masas trabajadoras, esas que crean el Producto Interior Bruto de las repúblicas populares, las que abogan con mayor fuerza tanto por "actualizar la URSS" como por incorporarse a Rusia. Y son los habitantes de las ciudades que más han sufrido la agresión nazi las que manifiestan estos anhelos con mayor fuerza. Cuando las milicias entraron en estas ciudades, los pocos habitantes que quedaban en ellas les abrazaban, besaban y agasajaban con lo poco que tenían. El Donbás es ya irrecuperable para Ucrania. No hay la menor disposición a volver a Ucrania. Expresiones como "acepto un menor nivel de vida del que llevaba si con ello el Donbás no vuelve a Ucrania" no son aisladas, son bastante comunes.
Porque lo que le espera, lo dejaron muy clarito los nazis con la quema de la casa de los sindicatos de Odesa. 

Cuanto más hacen los neonazis de Kiev por tratar de escapar de lo inevitable, de la separación del Donbás, más acerca al Donbás a la independencia. Y el Donbás se ha puesto a ello. Si tienen problemas de este tipo, lo que había que hacer es crear su propio sistema fiscal y financiero. Así que ya tiene un sistema bancario propio, débil aún, incipiente, pero propio. La única lucha contra los oligarcas que, por ahora, han llevado a cabo las dos repúblicas populares de Donetsk y Luganks ha sido nacionalizar sus bienes sólo si han tomado partido por la junta de Kiev. Y lo mismo han hecho con los bienes que pertenecían al estado ucraniano. Sobre todo, los bancos.


Así se ha creado el Banco Central de la República de Donetsk, que es donde se centraliza toda la ayuda social de la que os hablaba el miércoles aunque se me olvidó mencionar un dato: esa ayuda social abarca al menos a un tercio de la población del Donbás. Sólo en el caso de Donetsk se calcula que hay 700.000 personas "socialmente vulnerables" y, de ellas, medio millón son pensionistas a quienes la junta neonazi de Kiev ha dejado sin pensiones desde hace un año. En Luganks las pensiones se están pagando desde el mes de abril, pero a través de la Empresa Unitaria Estatal de Correos. En esta república popular se incluye también a las madres solteras y a los húerfanos de guerra en los pagos que hace el, digamos, Estado.

Las dos repúblicas populares están estudiando unificar sus sistemas de pago, aunque quien ha avanzado más en el proceso de independencia bancaria es Donetsk. El BCR ha dado un salto espectacular al pasar de ofrecer sólo servicios al Estado y a personalidades jurídicas, es decir, a empresas a comenzar a operar con cuentas corrientes de ciudadanos normales. Esto ha comenzado a realizarse en marzo de este año y ya se está generalizando el uso de la tarjeta bancaria que os mostré el miércoles.



Donetsk y Luganks han creado la Confederación de Nueva Rusia. El proceso de unificación va muy lento y, por el momento, cada uno quiere ir por su lado. Eso ha frenado en seco las aspiraciones de contar con una moneda propia, aunque sí han decidido dotarse de un sistema multimoneda: el grivna ucraniano, el dólar estadounidense, el euro europeo y el rublo ruso. Las dos primeras monedas desaparecerán progresivamente, el grivna este mismo año y el dólar el primer semestre del que viene (aunque mientras esté tan fuerte como el euro será difícil que desaparezca de hecho), mientras que el euro se mantendrá al menos todo el 2016. Por lo tanto, el Donbás queda virtualmente unido a Rusia a través de su moneda. Así será más fácil todo, desde la compra de bienes que llegan desde Rusia hasta la integración política y económica en el futuro.



Con este sistema multimoneda el Donbás hace algo de lo que os hablaba el miércoles: legalizar, de hecho, el mercado negro, muy abundante, y hacer aflorar la economía sumergida. ¿Recordáis lo de los licores ilegales? Pues eso y otras cosas. Por ejemplo, controlar la venta ilegal de carbón, crucial en el invierno puesto que la temperatura media en esa zona no sobrepasa los 3 grados centígrados. En una situación de guerra hay gente sin escrúpulos, que busca un enriquecimiento fácil. Son los especuladores, y alguno de ellos ha sido fusilado. Eso es lo que están intentando atajar porque de no hacerlo el mercado negro se convertiría en un cáncer que aplastaría cualquier ansia emancipatoria: alcanzaría a la ayuda humanitaria que llega desde Rusia, incluso a las armas y a los automóviles. Es un parche, sin duda, que se queda a medias en el proceso de independencia tal vez para no molestar a Rusia pero dejando abierto el camino, listo sólo para recorrerlo cuando desde Moscú se dé luz verde.



No obstante, el paso dado es enorme puesto que también permite recibir, y transferir, dinero. Ya el lunes os mostraba una tarjeta de crédito con la imagen de la Tumba de Saur, el memorial soviético que se defiende a capa y espada en el Donbás, el símbolo del antifascismo. Pues bien, eso pone de manifiesto que ya hay un sistema bancario propio y en funcionamiento y, lógicamente, ya se están recibiendo las primeras transferencias de dinero. No sólo desde Rusia, sino sobre todo desde Osetia del Sur. Esto es importante porque Osetia del Sur es el único país que ha reconocido a las repúblicas de Donetsk y Luganks como entidades independientes de Ucrania. A su vez, Osetia del Sur es reconocida por Rusia, Nicaragua, Venezuela y Nuaru, mientras que Vanuatu y Tuvalu han reconocido la independencia de Osetis del Sur sólo parcialmente. Eso significa que el Donbás puede, a través de Osetia, llegar a los mercados de esos países aunque, como es lógico, el más importante es Rusia.



Los neonazis de Kiev, al enterarse -las informaciones las ha hecho públicas la República Popular de Donetsk anunciando, además, que hay operativas 221 oficinas del BCR- han puesto el grito en el cielo y afirman que "se están vendiendo equipos ucranianos" al exterior. Dirán lo que quieran, pero lo cierto es que ya hay un sistema bancario totalmente autónomo conectado con el exterior y que Osetia del Sur se convierte en el punto a través del cual entrará y saldrá dinero desde el Donbás sin tener que pasar necesariamente ni por Rusia ni, sobre todo, por Ucrania. La independencia financiera es ya un hecho.



Esto significa que las repúblicas populares de Donetsk y Luganks pueden ya cobrar sus propios impuestos y que es un dinero que no va a ir a Ucrania. Por lo tanto, la situación de los neonazis sólo puede empeorar y es por ello por lo que ahora están concentrando hombres y material para volver a relanzar la guerra. El Donbás está pagando ya a los jubilados, que llevaban casi un año sin recibir sus pensiones por el bloqueo ucraniano, está protegiendo a quienes han sido desprotegidos por los neonazis de Kiev. El lunes os hablaba de las "panaderías sociales". Es solo un gesto, pero necesario.

17 de agosto de 2015

Venezuela: el pueblo comunero se forma en planificación

Por Fernando Vicente Prieto, recogido desde Caracas para Resumen Latinoamericano.
 

  
El 31 de julio culminó en la Escuela Venezolana de Planificación (EVP) el Primer Diplomado en Planificación dirigido a militantes de las comunas y trabajadoras/es públicos relacionados con el ámbito comunal.
 
En la actividad de cierre participaron el presidente Nicolás Maduro y los vicepresidentes de Socialismo Territorial, Elías Jaua, y de Planificación y Conocimiento, Ricardo Menéndez.

“Sólo a través de la acción, que responda a un concepto estratégico, a una visión de país y a una planificación lo más científica posible, se podrá construir el socialismo en todas las dimensiones de nuestra Patria. Debemos avanzar en el desarrollo del carácter productivo de los consejos comunales y de las comunas del país, como una de las líneas vitales. La orden está dada: el Poder Popular debe ir liberando cada territorio. Es vital la formación en un nuevo concepto de Patria, la formación en la capacidad de planificar”, expresó Maduro ante los 232 diplomados, que aplaudían con entusiasmo. La participación del presidente no estaba prevista hasta pocas horas antes y fue recibida como un respaldo importante al proceso de organización comunal.

El mandatario afirmó que “las comunas y los consejos comunales son las fuerzas que nos llevarán a una escala superior. Nunca es tarde cuando accionamos sobre la línea correcta, así que las Comunas tienen que ser la máxima expresión del Poder Popular gobernando”. A su vez destacó que los Consejos Presidenciales de Gobierno Popular “son la comuna hecho presidente y hecho poder”.

Previo a su intervención, una vocera del curso, la comunera Yorbelis Timaure -integrante de la Comuna Santiago y Santa Ana, del municipio Torres, Estado Lara- señaló que “aquí estamos llevando la práctica del proceso participativo. Con este diplomado tenemos una serie de herramientas. Queremos que las comunas sean autosustentables, autónomas. En el proceso revolucionario es el mismo pueblo organizado el que ejerce y planifica las diferentes acciones de las comunidades”.

La joven destacó además que “todos los ministerios, instituciones y entes del Estado deben trabajar articuladamente con el poder popular” y añadió entre los aplausos de las demás comuneras que “los medios de producción y los medios de distribución deben estar en manos del poder popular. El campesino produce, ¿pero en manos de quién cae? del capitalismo y sufre el pueblo. No solo la producción, sino también la distribución debe estar en manos del pueblo”, explicó.


El vicepresidente de Planificación y Conocimiento, Ricardo Menéndez, resaltó que el diplomado “surge como una decisión, nada más y nada menos, que del Consejo Presidencial del Gobierno Popular para las Comunas, creado para la transformación del Estado venezolano”. Menéndez caracterizó a los Consejos Presidenciales como “parte de la transición hacia un nuevo Estado, un Estado popular, un Estado revolucionario”.

A continuación, Elías Jaua, ministro de Comunas y vicepresidente de Socialismo Territorial, también resaltó el diplomado como una propuesta del poder popular y la necesidad de “una nueva agenda, sobre todo basada en lo que planteaba Yorbelis: una ofensiva económica productiva definitiva para darle un golpe estructural al capitalismo y que ‘insurja’ de verdad la economía socialista”.

Participación argentina

El curso, que duró seis meses, se originó y fue puesto en práctica con el aporte de la Brigada Eva Perón, que el Movimiento Popular Patria Grande organiza en solidaridad con la Revolución Bolivariana desde hace dos años y medio.

Melisa Suárez, en Venezuela desde octubre de 2013, estuvo a cargo de la coordinación general del diplomado, lo que implicó participar en el armado del programa y la metodología, además de facilitar algunas de las clases. Manuela Cattaneo, brigadista desde mayo de 2014, participó como facilitadora, acompañando a integrantes de 15 comunas del Estado Yaracuy.

La iniciativa se desarrolló a partir de enero de 2015, aunque en realidad surge de una experiencia que tuvo lugar en Lara entre 2013 y 2014, en articulación con el movimiento popular y la dirección estadal del ministerio de Comunas, a cargo de Gerardo Rojas.

“A fines de 2014, con la asunción de Ada Rizzo como viceministra de Formación del ministerio de Comunas; y con el apoyo de los ministros de Comunas y de Planificación, la experiencia de Lara sirvió para pensar un proyecto de mayor alcance: un espacio de formación oficial y a la vez popular, que fortalezca las capacidades organizativas del pueblo comunero”, informa Suárez. “Al cierre, se graduaron 143 comuneros y 89 servidores públicos de cuatro Estados: Lara, Yaracuy, Zulia y Falcón”, agrega.

“Para nosotras, y en general para nuestra organización, vincularnos a la experiencia más avanzada de superación del modelo de democracia liberal, con todas las tensiones y contradicciones que implica eso en la realidad, es una experiencia única en todo sentido: desde lo político hasta lo afectivo -dice Manuela Cattaneo-. Los comuneros, las comuneras, nos agradecen, dicen ellos ‘por enseñarnos’. Pero las que más aprendemos en todo esto somos nosotras”.

Melisa subraya que “Patria Grande tiene un compromiso con esta revolución, nos sentimos parte de una nueva generación que en toda Nuestra América levanta las banderas de Chávez y se propone construir una izquierda popular”. Desde allí “la Brigada intenta aportar en lo concreto, vinculándonos con el pueblo venezolano, con sus organizaciones, ayudando en algunos procesos formativos y también poniendo un granito de arena en lo comunicacional, para que se conozca más de esta Revolución”.

La militante popular considera que “hay mucha manipulación informativa de la derecha y también hay mucho desconocimiento por parte de una izquierda ‘libresca’, acostumbrada a juzgar procesos que desconoce y que tampoco intenta conocer por medio de la experiencia directa, dialogando con los protagonistas. Acá hay bastante pueblo que lucha por construir el socialismo y una democracia participativa y protagónica, desde los territorios, que ha realizado cambios más importantes que aquellos que la critican guiándose por lo poco que les llega. Por supuesto que hay cosas para mejorar y para cambiar, pero eso lo tiene muy claro el propio pueblo, que es el primero en defender la Revolución”.

“Construir el Estado comunal implica formarse y articularse para ser gobierno”

Entre enero y julio de 2015 se desarrolló en la Escuela Venezolana de Planificación el primer Diplomado en Planificación para comuneros y comuneras. Entrevista a Melisa Suárez y Manuela Cattaneo, militantes internacionalistas en Venezuela y participantes de esta experiencia.

 
– ¿En qué contexto se da y cuál es el objetivo político del diplomado?
– Melisa Suárez: El diplomado surge como respuesta a una demanda concreta del Consejo Presidencial del Gobierno Popular de las Comunas (CPGPC), donde se definió que las Comunas se integren a la Comisión Nacional de Planificación, que es la instancia superior del Sistema Nacional de Planificación Pública y Popular.
Así, el objetivo político es aportar herramientas concretas para que las comunas elaboren su Plan de Desarrollo, que es un paso necesario para la inserción de las comunas en el sistema nacional de planificación: para que se inserte en los Consejos de Planificación municipales, estatales y desde el CPGPC, en la Comisión Nacional de Planificación. Esto permitiría articular, en base a las necesidades y potencialidades de las comunas, las políticas para la consolidación del socialismo a partir de la construcción del Estado comunal.

– ¿Qué temas se abordaron como parte de la currícula?
– Melisa Suárez: Los contenidos fueron: historia de Venezuela; capitalismo versus socialismo; la planificación en la transición al socialismo; el Plan de la Patria y su “comunalización”; nueva geometría del poder, caracterización y análisis territorial; gestión territorial y planificación, objetivos estratégicos de la planificación pública en la comuna y herramientas para la elaboración del Plan de Desarrollo Comunal (PDC), como análisis estadístico y construcción de indicadores. Sobre esa base se acompañó la elaboración del PDC.
Además de trabajar estos temas en talleres, también se realizaron conferencias. Entre otros ponentes, participaron Iraida Vargas y Mario Sanoja, que hicieron un recorrido por los antecedentes históricos de la organización popular y las raíces de las comunas. El ministro de Planificación, Ricardo Menéndez, abordó el sistema nacional de planificación y la planificación estratégica de las comunas, articuladas en sistemas de agregación territorial. Pedro Calzadilla trabajó la historia insurgente, identificando al pueblo como sujeto histórico, revolucionario, en ejercicio para la liberación. Juan Antonio Calzadilla hizo una lectura dirigida de la Carta de Jamaica, a casi 200 años de su elaboración por parte de Bolívar. También participaron Lenin Romero, Hernán Peralta y Andrés Antillano, entre otros.

– ¿Cómo fue el proceso -avances, tensiones, desafíos- y en qué medida se cumplieron los objetivos?
– Melisa Suárez: A la formación se convocaba a integrantes de las instancias de planificación de las comunas, con designación del parlamento y compromiso de la comunidad de acompañar a esa persona en la construcción del Plan de Desarrollo Comunal, ya que luego de cada sesión teórico-práctica, había actividades de “despliegue territorial”: de trabajo en la comunidad para compilar información que tributara a la construcción del Plan, caracterizando el territorio -“¿Qué tenemos?”-, recuperando la historia de la comuna y proyectándola en objetivos estratégicos, acciones y metas: “¿Qué queremos? ¿Qué haremos?”.
En este proceso se presentaron tensiones entre la formación individual y la articulación de la organización comunal, entre los tiempos del proceso formativo y el tiempo del poder popular para llevar adelante sus procesos, que fue también un desafío: que asistiendo una sola persona se construyera el Plan de Desarrollo de la Comuna. Se elaboraron 139 planes de desarrollo.
- Manuela Cattaneo: En este sentido, se vio un crecimiento muy grande de la visión que tenían en principio las comunas en cuanto a qué es un Plan de Desarrollo. Aparecieron muchos elementos que se relacionan con la construcción del socialismo en el territorio, como por ejemplo la cuestión de género, la articulación con la política nacional expresada en el Plan de la Patria, la forma de potenciar el autogobierno, apostando a no dejar al Estado aquello que pueden resolver las comunidades, por sí o en articulación con otras. Por ejemplo, cómo articular redes de producción y distribución.
- Melisa Suárez: El proceso de formación en planificación fue pensado para aportar herramientas a un sujeto que opera en un territorio, que se organiza para su transformación, lo que coloca por encima el proceso político de construcción del socialismo por sobre los límites y las normas típicas de la academia. Esto entra en tensión por ejemplo con el “perfil del ingresante” a la EVP, ya que muchas compañeras y compañeros eran campesinos y poseían bajo nivel de instrucción en el sistema formal de educación. Eso generó contradicciones fuertes con la institucionalidad respecto a quiénes podían desarrollar un diplomado. Aunque es parte de un proceso, logramos que en cuanto a la certificación se priorice el proceso político por sobre lo académico.
También hay tensiones en el debate en torno a la competencia del pueblo en el diseño de las políticas. Para muchos, el pueblo debe ocuparse de ejecutar la política que se diseña desde la institucionalidad o reducir su política sólo al ámbito de la comuna, ejecutando proyectos locales. Sin embargo, las comunas se proponen construir un nuevo Estado, y eso implica articularse para ser gobierno, trabajar la política en lo profundo: el proyecto estratégico del Estado comunal. Entonces organizamos los equipos en función a la proximidad territorial, para que desde el debate y el conocerse, se pudiera ver las articulaciones posibles, trascendiendo los límites de cada comuna.
- Manuela Cattaneo: Un dato para destacar es la participación de las mujeres en el diplomado, que tiene que ver con el protagonismo de las compañeras en la organización popular en general, y en las comunas en particular. Casi el 60% de las personas que se graduaron fueron mujeres: 129 de un total de 232.


– ¿Qué representa para la Brigada Eva Perón este trabajo en el marco del diplomado y en general con las comunas de Venezuela?
– Manuela Cattaneo: Para nosotras el trabajo con las comunas es esencial porque vemos que el socialismo se construye desde las bases. Es ahí donde está el germen del socialismo. Entonces, poder construir los Planes de Desarrollo Comunal con varias comunas es una experiencia muy enriquecedora. Ahí se pueden ver las potencialidades, los núcleos conflictivos, las proyecciones de cada comuna. También nos permite pensar cómo potenciar el plan de acción de una o de varias comunidades. Poder pensarlo desde lo económico, desde lo social, desde lo político, desde lo ético-moral, desde lo cultural-comunicacional.
- Melisa Suárez: La Brigada Eva Perón, como parte de Patria Grande, se nutre del conocer y aprender junto al pueblo venezolano. El trabajo con las comunas, que como brigada estamos desarrollando desde bastante tiempo, permitió seguir conociendo el potencial del pueblo organizado. También nos permite reflexionar sobre las tensiones y contradicciones de todo proceso revolucionario. Y lo que implica para la militancia el desarrollo de estos procesos: pensar de manera integral, donde la política la define el pueblo organizado y no una vanguardia iluminada o sólo la conducción del Estado. Esto es un gran desafío porque implica pensar la construcción estratégica en una coyuntura compleja, ante el acecho del imperio y las acciones de la burguesía para revertir este proceso revolucionario.


La Unión Soviética: El primer país en que el aborto fue legal y gratuito.

Por Ivonne Leites.


En 1917 el proletariado tomó el poder en la Unión Soviética y empezó a construir una nueva sociedad socialista. Antes de la revolución las mujeres sufrían una horrible opresión. No era inusual que las mujeres fueran compradas y vendidas como esposas o sirvientas. Eran tratadas como bestias de carga en granjas y hacían trabajos denigrantes en talleres. 
  
La victoria de la revolución cambió de inmediato y por completo la vida de las mujeres. Las nuevas leyes despojaron a los hombres de los derechos sobre esposas e hijos, aseguraron el derecho al divorcio y establecieron salarios iguales para hombres y mujeres. El matrimonio ya no lo legalizaba la iglesia, sino una ceremonia civil. Las mujeres que daban a luz en hospitales no tenían que pagar nada. El aborto se descriminalizó y después se legalizó en 1920. Ya no se castigaba a las prostitutas y más tarde se eliminó la prostitución. Se abolió el matrimonio infantil, así como la compraventa de mujeres. Los lugares de trabajo permitieron que las mujeres se ausentaran por maternidad y aborto. Lenin, líder de la revolución rusa, dijo: "La experiencia de todo movimiento de liberación ha demostrado que el éxito de una revolución depende del grado de participación de la mujer".

EL ABORTO: LEGAL Y A QUIEN LO SOLICITARA 

En 1920 el gobierno soviético emitió un decreto anulando la penalización criminal del aborto. Fue el primer gobierno del mundo en hacerlo: “Mientras los remanentes del pasado y las difíciles condiciones del presente obliguen a algunas mujeres a practicarse el aborto, el Comisariato del Pueblo para la Salud y el Bienestar Social y el Comisariado del Pueblo para la Justicia consideran inapropiado el uso de medidas penales y por lo tanto, para preservar la salud de las mujeres y proteger la raza contra practicantes ignorantes o ambiciosos, se resuelve: “I. El aborto, la interrupción del embarazo por medios artificiales, se llevará a cabo gratuitamente en los hospitales del estado, donde las mujeres gocen de la máxima seguridad en la operación.” 

>Decreto del Comisariado del Pueblo para la Salud y el Bienestar Social y del Comisariato del Pueblo para la Justicia en la Rusia Soviética”, traducido de Die Kommunistische Fraueninternationale [La Internacional Comunista de las Mujeres], abril de 1921, en Women and Revolution No. 34, primavera de 1988.

En la Rusia zarista las mujeres eran legalmente esclavas de sus maridos. Según las leyes zaristas: “La esposa tiene que obedecer a su marido, como jefe de familia, permanecer junto a él, amarle, respetarle, obedecerle siempre, hacer todo lo que le favorezca y demostrarle su afecto como esposa”. El programa del Partido Bolchevique de 1919 decía: “En el momento actual, la tarea del partido es trabajar en primer lugar, en el reino de las ideas y la educación, para destruir completamente todos los vestigios de desigualdad o viejos prejuicios, particularmente entre las capas más atrasadas del proletariado y el campesinado. Sin limitarse sólo a las igualdades formales de las mujeres, el partido tiene que liberarlas de las cargas materiales del obsoleto trabajo familiar y sustituirlo por casas comunales, comedores públicos, lavanderías, guarderías, etc”. 



La mujer en la Unión Soviética disfrutaba de muchas ventajas, como guarderías sostenidas por el estado, pleno derecho al aborto, acceso a una amplia gama de oficios y profesiones y un alto grado de igualdad económica con sus compañeros de trabajo hombres; en pocas palabras, tenían un estatus que en muchos aspectos era mucho más avanzado que el de las sociedades capitalistas actuales. La revolución desató una oleada de optimismo y expectativas de una sociedad construida sobre principios socialistas. Entre los jóvenes había muchísimas discusiones sobre las relaciones sexuales, el cuidado de los niños y la naturaleza de la familia en la transición al socialismo.
  La legislación soviética de entonces dio a la mujer de Rusia un grado de igualdad y libertad que no ha sido alcanzado ni siquiera por los países capitalistas “democráticos” económicamente más avanzados de hoy.  

Apenas poco más de un mes después de la revolución, dos decretos establecieron el matrimonio civil y permitieron el divorcio a petición de cualquiera de los cónyuges, logrando mucho más de lo que el Ministerio de Justicia prerrevolucionario, los periodistas progresistas, los feministas o la Duma jamás habían siquiera intentado. En el siguiente periodo el número de divorcios subió a niveles altísimos. En octubre de 1918 el Comité Ejecutivo Central (CEC), el órgano estatal de gobierno, ratificó todo un Código sobre el Matrimonio, la Familia y la Custodia que barría con siglos de poder patriarcal y eclesiástico, y establecía una nueva doctrina basada en los derechos individuales y la igualdad entre los sexos.


 Los bolcheviques también abolieron las leyes contra los actos homosexuales y todas las formas de actividad sexual consensual. El director del Instituto de Higiene Social de Moscú, Grigorii Batkis, explicó la posición bolchevique en un folleto de 1923 titulado La revolución sexual en Rusia: "En agosto de 1918 se estableció un comité encabezado por A.G. Goijbarg, un profesor de derecho y ex menchevique, para redactar el proyecto del nuevo Código Familiar. Los juristas describían al código como “no legislación socialista sino legislación del periodo de transición”, así como el propio estado soviético, en tanto dictadura del proletariado, era un régimen preparatorio de transición del capitalismo al socialismo" (citado en Goldman, Op. cit.). 

Los bolcheviques anticiparon la capacidad de “eliminar la necesidad de ciertos registros, como el registro de los matrimonios, ya que la familia pronto será remplazada por otras diferenciaciones más razonables, más racionales, basadas en los individuos separados”, como dijo Goijbarg con demasiado optimismo. Luego añadió: “El poder proletario construye sus códigos y sus leyes dialécticamente, de manera que cada día de su existencia va minando su razón de ser.” Cuando “los grilletes entre marido y mujer” se hayan vuelto “obsoletos”, la familia se extinguirá, remplazada por relaciones sociales revolucionarias basadas en la igualdad de la mujer. Sólo entonces, en palabras de la socióloga soviética S.Ia. Volfson, la duración del matrimonio “estaría definida exclusivamente por la mutua inclinación de los cónyuges” (citado en Ibíd.). El divorcio se lograría con sólo cerrar una puerta, según lo pronosticaba el arquitecto soviético L. Sabsobich.
  “La legislación soviética se basa en el siguiente principio: declara la absoluta no interferencia del estado y la sociedad en asuntos sexuales, en tanto que nadie sea lastimado y nadie se inmiscuya con los intereses de alguien más.” El código de 1918 eliminó la distinción entre los hijos “legítimos” e “ilegítimos” usando en su lugar la formulación cuidadosamente redactada “hijos cuyos padres no estén en un matrimonio registrado”. Así, una mujer podía reclamar la manutención infantil de un hombre con el que no estuviera casada. El Código también establecía el derecho de todos los niños a la manutención por parte de los padres hasta la edad de 18 y el derecho de cada cónyuge a conservar su propia propiedad. Al llevar a cabo las medidas del Código, los jueces favorecían a las mujeres y a los niños sobre la base de que establecer la manutención del hijo tenía prioridad sobre la protección de los intereses financieros de la parte masculina. En un caso, un juez dividió la manutención de un niño entre tres, pues su madre se había estado acostando con tres hombres diferentes.

LA PROTECCIÓN DE LA MATERNIDAD 


Se tomaron medidas para liberar a las mujeres de tareas como el cuidado de los niños, cocinar y limpiar. Se establecieron guarderías y cocinas comunales en barrios y en grandes factorías. Hacia 1920-21, 12 millones de personas comían en cafeterías comunales (más del 80% de la población de Petrogrado y 93% de la población de Moscú). Los niños comían gratis. 

Inmediatamente después de la revolución, el gobierno lanzó una campaña para brindarle a las trabajadoras instalaciones sociales y culturales y servicios comunales, y para atraerlas a programas educativos y de capacitación. El Código Laboral de 1918 garantizaba un receso pagado de media hora al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. Para su protección, durante el embarazo y la lactancia las mujeres tenían prohibido el trabajo nocturno y las horas extras. Esto implicó una lucha constante contra algunos administradores estatales que veían en estas medidas una carga financiera adicional. 

La mayor conquista legislativa de las mujeres trabajadoras fue el programa de seguro de maternidad de 1918 diseñado e impulsado por Alexandra Kollontai, primera Comisaria del Pueblo para el Bienestar Social y presidenta del Zhenotdel de 1920 a 1922. La ley otorgaba ocho semanas de licencia de maternidad plenamente remunerada, recesos para la lactancia e instalaciones de descanso en las fábricas, servicios médicos gratuitos antes y después del parto y bonos en efectivo. El programa estaba administrado por una Comisión para la Protección de Madres e Infantes —adjunta al Comisariato de Salud— y encabezado por la doctora bolchevique, Vera Lebedeva. Con su red de clínicas de maternidad, consultorios, estaciones de alimentación, enfermerías y residencias para madres e infantes, este programa fue quizá la innovación más popular de todas las del régimen soviético entre las mujeres rusas.

LICENCIA MENSTRUAL

 
En las décadas de 1920 y 1930, frecuentemente se permitía a las mujeres tomarse un descanso de unos cuantos días en forma de licencia menstrual. En la historia de la protección a la mujer obrera, la URSS fue probablemente única en esto. Los especialistas investigaban los efectos del trabajo pesado en la mujer. Una académica escribió: “Mantener la salud de los obreros parece haber sido una preocupación central en la investigación relacionada con la protección laboral en este periodo (Melanie Ilic, Women Workers in the Soviet Interwar Economy: From “Protection” to “Equality” [Trabajadoras en la economía soviética de la entreguerra: De la “protección” a la “igualdad”], Nueva York: St. Martin’s Press, 1999). El trabajo extenuante podía llevar a la interrupción o el retraso en el ciclo menstrual especialmente entre las campesinas.
   
"Alguien que sepa algo de historia sabe que son imposibles las transformaciones sociales importantes sin la agitación entre las mujeres”  (K. Marx carta a Kugelmann).
   
“El camarada Lenin hablo conmigo repetidas veces sobre la cuestión femenina. Evidentemente, atribuía al movimiento femenino una gran importancia, como parte esencial del movimiento de masas, del que, en determinadas condiciones puede ser una parte decisiva. De suyo se comprende que concebía la plena igualdad social de la mujer como un principio completamente indiscutible para un comunista” (Klara Zetkin “Mis recuerdos sobre Lenin”).
 
“El grado de emancipación femenina es la mediad natural del grado de emancipación natural” (K. Marx “La sagrada familia”)... “el cambio de una época histórica puede ser siempre determinado en función del progreso de las mujeres hacia la libertad” (K. Marx “La sagrada familia”)... “Nadie resulta más profundamente condenado que el propio hombre por el hecho de que la mujer permanezca en la esclavitud” (K. Marx “La sagrada familia”).

  “CON LA MONOGAMIA HACEN SU APARICION, DE MANERA PERMANENTE, DOS FIGURAS SOCIALES CARACTERÍSTICAS: EL AMANTE DE LA MUJER Y EL CORNUDO. LOS HOMBRES HABIAN LOGRADO SU VICTORIA SOBRE LAS MUJERES, PERO LAS VENCIDAS SE ENCARGARON DE CORONAR GENEROSAMENTE LA FRENTE DE LOS VENCEDORES” (Federico Engels “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”).

15 de agosto de 2015

Periodismo autónomo

Por Ilka Oliva Corado


Muy bonito se lee  eso de periodismo independiente y es sin duda el lema de muchos medios de información que están en el mercado pero, ¿realmente, es independiente? ¿Un periodismo, consecuente? La  mayoría son medios de manipulación masiva que responden a intereses paralelos, tienen como única misión crear confusión a través  de la mediatización.  Cubren todo el tiempo las espaldas de los impunes y  están regados por todo el mundo, no hay país que se salve de estos bandoleros. 

Gracias a la rebeldía de los necios existe el verdadero periodismo autónomo y éste se puede encontrar en  los medios que no figuran en los listados oficiales,  son de contra injerencia que en una lucha frontal contra el mangoneo se levantan desde el corazón del dominio. 

Son tan necesarios como el oxígeno. Su  misión es cuestionar, informar, desmenuzar con el único objetivo de llevar al lector la verdad de los hechos. El periodismo autónomo está en peligro de extinción, los medios de contra injerencia reciben todos los días las estocadas mortales que les lanzan los gobiernos, la oligarquía y las bandas delictivas que trafican con la inteligencia de las masas. A pesar siguen en pie, honrados. 

La mayoría de medios se mantienen con vida gracias al esfuerzo comprometido de editores, programadores, columnistas, reporteros que con su trabajo voluntario y sin esperar un solo centavo a cambio son capaces de llevar una información verídica que desenmascara la impunidad que cubren los medios oficiales. 

El periodismo independiente es de suma importancia en la lucha contra la impunidad, la violencia de género, la desinformación masiva, el robo de tierras, feminicidios, manipulaciones gubernamentales, fronteras custodiadas por el tráfico. 

Cada día nacen más medios independientes en los rincones más olvidados, cada día en trabajo de hormiga logran construir puentes, enlazar países y luchas. Cada día el periodismo independiente, con sus plataformas de contra injerencia, logran entretejer un canal de comunicación que atraviesa todo tipo de fronteras, para hermanarse en la lucha contra la deshumanización que estamos viviendo. 

Y a pesar de los golpes y de las traiciones es motivante saber que cada día se unen más personas comprometidas con la Memoria Histórica, la identidad, la justicia,  con la denuncia y la investigación, con las fuentes limpias de todo soborno y manipulación.

El periodismo totalmente autónomo siempre será el de contra injerencia capitalista, lo demás son babosadas. El periodismo autónomo, ético y comprometido no siempre viene con un cartón de universidad. Nace de la conciencia, se siente en la sangre hirviente de las luchas sociales, viene de la marginación de género, de la inexistencia de los Derechos Humanos,  se presenta puntual con el alba y nunca duerme porque siempre, siempre su misión será la de llevar al lector, radio escucha o televidente la veracidad de los hechos.

El periodismo autónomo nace de la inequidad social, de la insatisfacción y de la necesidad de luchar contra toda intromisión imperialista. El periodismo autónomo siempre se sitúa a la izquierda  en donde está la coraza y la voz de los excluidos.

14 de agosto de 2015

VENEZUELA: ¿Dónde está la estética de la Revolución?

Por Marco Teruggi. Reproducido en la Haine y Resumen Latinoamericano 

“El arte revolucionario debe surgir como expresión monumental. El pueblo que lo nutre deberá verlo en su vida cotidiana. Hay que pasar al arte de masas, es decir, al arte”.

 
Romper mitos y construir épica, podría ser una manera de describir un movimiento permanente de la Revolución. ¿Cuáles mitos? La política pertenece a lxs políticxs, la economía a lxs economistas, el arte y su compresión a quienes lo ejecutan, la estética a lxs especialistas, por ejemplo. En cada uno de ellos un punto en común: la ausencia de capacidad del pueblo, la especialización/acaparamiento en minorías.

En cuanto a la épica, presente desde el 27 de febrero de 1989, como punto bisagra: la recuperación de poderes en manos del pueblo, el cuestionamiento de los mitos ordenadores.

El trascurso del proceso fue ofreciendo certezas sobre algunas formas para esa recuperación: la reabsorción de la política en el ejercicio cotidiano de las mayorías populares, del Estado burgués al Estado comunal, de la economía académica a las empresas de propiedad social y el control obrero. ¿Y la estética, el arte?

“El arte revolucionario debe surgir como expresión monumental y pública. El pueblo que lo nutre deberá verlo en su vida cotidiana. De la pintura de caballete, como lujoso vicio solitario, hay que pasar resueltamente al arte de masas, es decir, al arte”, era la perspectiva que escribía Ricardo Carpani, artista plástico y militante argentino en 1959, en el manifiesto del grupo Espartaco.

Gran parte de su vida, de su trabajo había ido y seguiría en una dirección: “La inserción activa de la imagen estética en la lucha revolucionaria”. Fuera de los salones, los brindis lujosos, las galerías como subastas, “del arte como mercancía de consumo individual”; junto con una clase obrera como nunca tan enfrentada al poder capitalista acorralado, tan cerca del suyo.

Porque la estética, como la economía y cada una de las esferas mayores de la sociedad, le fue arrebatada al pueblo, a su vida cotidiana. Y puesta más allá, inalcanzable: “Se ha mantenido en torno al arte y su conocimiento una estela de misterio. A través de jergas confusas trátase de ocultar su razón y causas materiales, mientras se acentúa la intención de mostrarlo como algo esencialmente divino”, reflexionaba César Rengifo, artista plástico, poeta, dramaturgo venezolano, a mediados del siglo XX.

Inmerso en un país que se daba la espalda a sí mismo, que deseaba con la mirada del colonizado aquello que viniera de fuera, en particular el arte, signado por su desencuentro con las mayorías populares; Rengifo hacía, buscaba, creaba.

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Si la Revolución es en parte la ruptura de las apropiaciones minoritarias, ¿quién hace, entonces, la estética que nos rodea en este cotidiano? Porque siempre han existido propuestas estéticas en los procesos políticos: desde aquéllas desarrolladas por Acción Democrática, hasta las impuestas por las dictaduras cívico-militares. ¿Podría existir la política, el intento de construcción hegemónica, sin estética?

Si algo es seguro, y ésa fue una de las conclusiones en el Foro Permanente de Pensamiento y Acción acerca de este debate, es que no existe una estética sino varias, y que esa multiplicidad —como imágenes de un país urbano, juvenil, campesino, costero, indígena, etc.—  ha ido cambiando en las diferentes etapas del proceso.

Y que, como el mismo avance revolucionario, su fuente creadora ha residido en gran parte en el pueblo —marcado a fuego por sus relaciones con Hugo Chávez, el Estado; sus enfrentamientos con la burguesía, el imperialismo; su exposición a los medios de comunicación de la hegemonía capitalista—, en su proceso de apropiación de los espacios y las cosas: calles, paredes, edificios, vestimenta, habla, escritura, poética. La exclusividad creadora comenzó a perderse, y la obra popular —en el equilibrio inestable y rico entre lo individual y lo colectivo— empezó a emerger.

Una estética hecha con contradicciones, desde el reencuentro del pueblo con el pueblo —somos el centro de la obra, pero ¿quiénes somos?—. El regreso del arte al espacio público reinsertándose en la vida social, donde comenzaron a encontrar su lugar expresiones artísticas irreverentes poniendo la estética por sobre el valor de cambio, insumisas a cánones y órdenes rígidos destinados mantener los status quo.

¿Qué apareció en ese abrir? La historia nacional, Simón Bolívar, Negro Primero, Ezequiel Zamora, los pueblos indígenas, las resistencias de cada etapa histórica, la imagen del mismo pueblo y sus héroes olvidados, un nosotrxs imperfecto y épico venido de lejos. La estética de la Revolución se fue haciendo en diálogo con el ascenso de las masas a la vida pública, esxs miles que no habían sido nunca, o casi, objetos ni sujetos del arte.

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Hay estéticas espontáneas, comunitarias, ministeriales, obras de artistas individuales, colectivos militantes, a su vez insertos en comunidades e instituciones. Con tensiones, como las tiene el proceso, en su lucha entre una nueva hegemonía todavía contrahegemónica, y la certeza de que el arte, la estética, puede ser utilizada, como afirmaba Rengifo, para “propagar e imponer ideas; influir sobre la conciencia colectiva, orientar o desorientar; exaltar o confundir”.

Y desde quienes producen hechos culturales/artísticos, como teatro, música, cuentos, literatura, pintura, artes plásticas, cine, etc., parece haberse conformado la idea dominante de que no existe lugar para el universo anterior: una estética destinada a galerías, muestras en Nueva York, abstraccionismo puro, encierros existenciales negando todo vínculo con el mundo en movimiento.

La Revolución puso sobre la mesa, como nunca antes, la necesidad de construir lo venezolano, dejando de buscar los modelos en el extranjero europeo y norteamericano, un nacionalismo en diálogo con el continente y el mundo, un arte nacional, popular, desde y para la clase trabajadora, una de las principales preocupaciones que tuvieron, entre tantxs, Carpani y Rengifo.

Se fueron haciendo artistas buscando el diálogo con el pueblo, como parte del pueblo, de sus luchas, desafíos, angustias, poniendo allí, en el hombre y la mujer venezolana, la épica, el centro de la palabra, la pintura, la escena, la vida.

¿Cómo?, ¿con qué formas, colores, técnicas, formas narrativas, estilos musicales? Buscando algo del realismo que sostenía Rengifo: “Con lenguaje claro, que exprese los ideales de las masas y vaya a ellas a exaltar su vivencia y su destino”;  de la certeza de Carpani: “Es imprescindible dejar de lado todo tipo de dogmatismo en materia estética”; y el intento por la creación como punto nodal: ¿Un arte que no crea, es arte?

Tal vez suceda en el futuro que el arte en Venezuela, como el Estado, la política y la economía, desaparezca finalmente como actividad especializada, exterior a la vida cotidiana, y sea apropiada por miles, como quehacer propio. De eso hay indicios, intentos, ensayos del socialismo en creación.

Mientras vamos hacia lo nuevo, la Revolución seguirá creando sus estéticas, nacidas cada vez más de lo colectivo, en movimiento, cambiantes, contradictorias, y el arte irá encontrando sus nuevos lugares, “ya que —decía Carpani— el destino del arte se halla identificado con el destino de la revolución, que es como decir con el destino de la humanización real del hombre, humanización de la cual el arte es, precisamente, la más completa expresión”.