25 de junio de 2015

Michel Collon: El objetivo de los EEUU es impedir una gran alianza Sur-Sur

Por el Grupo Investig´action y Cuba Información.

Estudioso del papel que juegan los medios de comunicación al servicio de las grandes potencias, el investigador y periodista belga Michel Collon visitó recientemente Barcelona para presentar la edición en español de su libro "Los siete pecados de Chávez". Allí fue entrevistado en exclusiva para Cubainformación TV. Michel Collon responde a preguntas como "Cuba-Venezuela-EEUU: mientras EEUU quita presión a Cuba, endurece su posición con Venezuela. 

¿Existe una doble estrategia con el mismo fin en ambos casos?", "¿Cómo interpretas la actual campaña mediática para tratar de ligar al narcotráfico al líder bolivariano Diosdado Cabello?", o "¿La ofensiva mediática contra Venezuela ha conseguido hacer retroceder la solidaridad con la Revolución bolivariana?".

También nos da su opinión, sumamente respetuosa, sobre los cambios económicos que está realizando el Gobierno cubano, y hace un repaso histórico al conflicto en la ex-Yugoslavia, cuya desintegración fue -según Collon- el inicio de la ofensiva contra Rusia.

24 de junio de 2015

A los especuladores y contrabandistas en Venezuela, los llevan a barrer calles, plazas y parques

Por Anncol

Los alcaldes de los municipios venezolanos colocan la camisa con el distintivo de “Infractor” a los revendedores de productos básicos en el mercado ilegal y contrabandistas (denominados bachaqueros)  que sean capturados  y los llevan a barrer las calles, plazas y parques.
 
La ciudadanía en el vecino país se encuentra contenta con la medida para atacar a quienes esconden y revenden a precios especulativos  dichos productos o a quienes se asocian con mafias y los trasladan a las fronteras para venderlos a altos precios en países limítrofes.

 “Que trabajen gratis”,  “para el campo a sembrar papa, maíz, cebolla y si se niegan deben ir presos por ladrones”, señala una madre de familia en las redes sociales.

 “Así debería ser con todos y cada uno de los delincuentes de este país, ponerlos a hacer escuelas, casas y carreteras. Claro, no sin antes ponerles su respectivo grillete” indica otro ciudadano bastante indignado por el bachaqueo que atenta contra el normal suministro de alimentos y otros productos en territorio venezolano.

La medida adoptada por los alcaldes de los municipios venezolanos hace parte del conjunto de decisiones implementadas por el Gobierno Revolucionario Bolivariano de Venezuela y el presidente Nicolás Maduro para erradicar la guerra económica de sectores opositores.

23 de junio de 2015

Las bases mediáticas son también bases semánticas

Por Fernando Buen Abad Domínguez

Aquella lucha que no contemple el territorio de los significados, que los ignore o los piense secundarios… habrá cometido un error costosísimo o será, por decirlo suavemente, sospechosa de toda sospecha. En la Guerra Mediática que las oligarquías han desatado contra los pueblos (a partir, por ejemplo, de las “Torres Gemelas”) prima el interés por el dominio sobre las conciencias y eso implica el dominio sobre todos los significados en su valor, en sus jerarquías y en lo que hacen visible o invisible. ¿Es demasiado exagerado? La OTAN dice que lucha por la Paz. 


El abandono -o menosprecio- (cualquiera que sea el argumento) del campo semántico debería encender las alarmas de todo aquel “frente de lucha” que libre tareas emancipadoras en materia de comunicación. No es “cosa menor”, no es tema de “especialistas”, no es pecado “dictatorial” ni es perversión goebeliana. Es una responsabilidad política que debe asumirse como parte fundamental de las batalla democratizadoras de los “medios de comunicación” y como parte nodal en la “Batalla de las Ideas”. La responsabilidad en este campo es inexcusable, ineludible e insustituible. No hay atenuantes ni escapatorias.

Y, ¿quién pone interés a la Semántica cuando reinan, desaforadas, todas las manías del empirismo, de la anarquía conceptual, de la improvisación y del formalismo bobo… haciéndose pasar por “progres” y por “liberales” en sus sentidos más decadentes y más convenientes al régimen de domesticación intelectual burgués? ¿Quién pone interés en la Semántica y en el santoral de las trampas ideológicas más añejas con los silogismos chatarra más socorridos por el “libre mercado”? ¿Quién se ocupa de la Semántica en plena expansión de la industria bélica, es decir del negocio de la muerte planetaria y de todas sus expresiones directas o indirectas bajo los intereses del capitalismo? ¿Quién? Ellos, a cada paso y en cada minuto ellos.

Ni uno solo de los valores que la ideología de la clase dominante ha incubado para la adoración fundamentalista de la mercancía, de su acumulación y de su propiedad privada, han sido olvidados por los laboratorios de guerra psicológica que, durante siglos, abonan sus logros al fetichismo del mercado. Se trata de una orfebrería ideológica pacientemente desarrollada hasta conseguir piezas de “arte mayor” en la refriega de la alienación y el embrutecimiento de la clase trabajadora. Es la barbarie misma cultivada con gran esmero, con mucho dinero y con el plan doblemente perverso de hacerla negocio. Que el esclavo pague y cante las canciones que lo esclavizan, que las disfrute y las defienda como suyas. Que pida su futbol, su telenovela, su noticiero escatológico y lo pague a crédito. Que mire al mundo y sus riquezas como ajenos y que haga todo, incluso dar la vida, por cuidarlo en beneficio de quienes lo explotan, lo excluyen y lo saquean… y encima que lo agradezca. Que para el proletariado la vida signifique sólo lo que significa para su opresor y que viva convencido de que ese es el sentido correcto de “la ley” y del “orden” y nadie deberá alterarlos. Negocio redondo. Claro que existe la “recepción critica” pero en desventaja.

Algún buen día en que la autocrítica sea efectivamente una herramienta de lucha y una prerrogativa revolucionaria de cada día, habremos de poner en evidencia el repertorio inmenso de irresponsabilidades y descuidos que hemos producido en materia de Semántica. Quedará a la vista la holgazanería, el desparpajo y la liviandad con que operamos en uno de los frentes de lucha que, por indivisible e impostergable, más desnuda la ignorancia que nos ahoga y más transparenta el desdén con que abrazamos nuestra lucha en plena Guerra Mediática. Hay descuidos de todo género, hay incoherencias e inconsistencias a mansalva. En un lugar o en otro, se escriben o se dicen superficialidades a granel y reina el facilismo, la desvergüenza y el conformismo. Nuestra lucha comunicación democratizadora y emancipadora que ocurre en condiciones asimétricas y terribles, expone también nuestras condiciones de pobreza intelectual severa. Y eso es sólo responsabilidad nuestra.



Es imposible hacer un padrón completo con las mil y una deficiencias que en materia de Semántica (tanto como de Sintaxis y de distribución) hemos venido acarreando y multiplicando. Pero un día deberíamos comenzarlo. Cada quien habrá hacer su evaluación sincera pero compete a las organizaciones políticas, a los movimientos sociales y a los Gobiernos que con vocación democrática emprendieron revoluciones comunicacionales serias, emprender la gran revolución dentro de la revolución que es la autocrítica dinámica, la que corrige de verdad y la que supera yerros. El “golpe de timón” urgente que de inmediato nos saque de esa ruta errónea y dolorosa que consiste en hacerle, sin saber acaso, el trabajo al enemigo produciendo nuestros mensajes de la manera más incomprensible, más tediosa, más superflua y más terrible que imita, sin saberlo (?) las peores ideas y las peores conductas del enemigo de clase.

Hay excepciones y hay quienes creen que “libres de pecado” pueden lanzar piedras a destajo. La realidad es que la revolución socialista y científica que necesitamos nos quiere parados en la más alta cima de la especie humana con claridad de ideas, sin sectarismos ni individualismos, dispuestos a construir la mejor etapa de nuestra historia, liberados de los yugos del capitalismo. Eso requiere claridad de ideas y medios inteligentes para comunicarnos y comunicarlo. Que se entienda.

Fuente:

Rebelión.

22 de junio de 2015

Día 28 de Junio, 17 hs. en el CAUM, Madrid, Acto de Solidaridad con el Donbass



La Asociación "Blagoe Delo" realiza y prepara este acto importante, un recordatorio de solidaridad con el pueblo ucraniano en lucha. La Asociación de Amistad Hispano Soviética no solamente apoya la celebración de este acontecimiento, sino que insta a todos los comunistas, socialistas y antifascistas a darle publicidad.
 
 
En dicho acto se proyectará el vídeo documental inédito "5.000 kms". También tendrá lugar una video-conferencia en tiempo real con representantes de la República Popular de Lugansk (RPL), además de diferentes materiales de publicidad que se distribuirán para visibilizar la lucha del Donbass contra el imperialismo y el fascismo.
 
El internacionalismo proletario se manifiesta en apoyar, difundir y hacer nuestra la lucha de los trabajadores de todo el mundo. Y más cuando en un país se está asesinando a civiles como en Ucrania. 
 
http://amistadhispanosovietica.blogspot.com.es/2015/06/acto-de-apoyo-la-poblacion-del-donbass.html
 
¡Contra el fascismo en el Donbass!
 
¡Por la solidaridad en la lucha del pueblo ucraniano, contra el estado títere del Imperialismo!
 
¡Viva el Internacionalismo Proletario! 
 

21 de junio de 2015

Así fue el XIII Encuentro de Solidaridad con Cuba del Estado español: solidaridad más fuerte y necesaria que nunca contra bloqueo y guerra mediática

Por Cubainformación. Cámaras de video: Esther Jávega, Ana Gil, Raúl Álvarez de Haro - Fotos: Valentos, Angi Salazar, Esther Jávega, Raúl Álvarez de Haro

Que Cuba perfecciona su socialismo y no irá jamás hacia el capitalismo, y que su decisión de no claudicar, resistir y mantener principios no negociables ha obligado al imperialismo norteamericano a sentarse a dialogar fueron mensajes que se repitieron este pasado fin de semana en Zaragoza, durante el XIII Encuentro de Solidaridad con Cuba del Estado español.



En este evento, que se celebra cada dos años, participaron 46 organizaciones –asociaciones de amistad con Cuba, partidos de izquierda y diversos colectivos solidarios- y 184 participantes inscritos, llenando el máximo del aforo del Centro de Historias de Zaragoza.

Dio inicio con un homenaje al poeta y Apóstol de la Independencia “José Martí”, quien residió un tiempo en la ciudad de Zaragoza, y con las palabras de Miguel Moré, Segundo Jefe de la Misión diplomática cubana en Madrid.

El Encuentro aprobó la línea de trabajo político del Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba, teniendo en cuenta el nuevo momento histórico que vive Cuba, tras el inicio del diálogo con el Gobierno de EEUU hacia una normalización de relaciones, y dentro de un proceso de transformaciones del modelo económico del país.

Este XIII Encuentro ha tenido un significado especial, además, porque es el primero tras la liberación, el 17 de diciembre pasado, por parte del Gobierno de EEUU, de tres de Los Cinco Héroes cubanos que aún continuaban en cárceles norteamericanas. La libertad de Los Cinco ha sido leiv motiv de las campañas del Movimiento de Solidaridad durante los últimos 16 años, y elemento clave de trabajo político en los últimos encuentros de solidaridad. En este encuentro de Zaragoza, además, participó, por primera vez, uno de Los Cinco Héroes, Fernando González.

Intervinieron como panelistas varias personalidades llegadas de Cuba, entre ellas el citado Fernando González, hoy Vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), quien tomó parte en la mesa “Justicia o injusticia internacional”, junto a Francisco Palacios, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza y quien fuera asesor del Gobierno de Venezuela y en el proceso constituyente de Ecuador; Rosa y Paco Bernal, artistas plásticos y miembros de la Asociación de Solidaridad con Cuba “Camilo Cienfuegos” de Alicante; y Araceli Escudero, del Comité por Los Cinco de Madrid.

Fernando González insistió en la necesidad de aprovechar el enorme caudal solidario en red que hoy constituyen cientos de comités por Los Cinco cubanos existentes en el mundo. En el Encuentro se discutieron diversas fórmulas de readaptación de estos comités, entre ellas su conversión en comités de solidaridad con los países del ALBA, comités contra el bloqueo a Cuba y otras fórmulas, sobre las que existe un debate aún no concluido.

El Vicepresidente Primero del ICAP Elio Gámez disertó sobre la readaptación de la estrategia de la solidaridad internacional con Cuba en el nuevo marco histórico, a partir de la victoria para Cuba que supuso la liberación de Los Cinco Héroes y el inicio del diálogo con el Gobierno de EEUU. Hoy, remarcó, la prioridad es empujar entre todos par conseguir el fin del bloqueo económico, financiero y comercial de EEUU a Cuba.

En este sentido, se anticipó la propuesta de organizar una movilización mundial simultánea en contra del bloqueo, y una campaña de envío de firmas a la Casa Blanca exigiendo medidas para su definitiva eliminación.

En la mesa “El bloqueo y la desinformación de los mass media”, el asesor del Consejo de Estado y exministro de Cultura de Cuba Abel Prieto Jiménez recordó que los medios internacionales tratan de divulgar, entre otros elementos de intoxicación, que Cuba camina hacia el capitalismo, lo que sería prueba del fracaso del proyecto revolucionario. “Hay personas -amigas de Cuba- preocupadas por la hipotética imagen de un McDonalds en la Plaza de la Catedral de La Habana Vieja”, ejemplificó de manera irónica Abel Prieto, y remarcó que una tarea de la solidaridad es –precisamente- ayudar a desmontar estos mensajes falsos y desmovilizadores.

En la misma mesa, José Manzaneda, coordinador de Cubainformación y miembro de la asociación vasca Euskadi-Cuba, realizó una propuesta de debate sobre qué puede hacer el Movimiento de Solidaridad frente a la guerra mediática contra Cuba, a través de 13 preguntas, que abrieron paso a intervenciones de varias organizaciones. Como conclusión, el XIII Encuentro decidió celebrar, en los próximos meses, un taller específico dedicado a iniciar el camnio hacia la creación de una Estrategia de Comunicación del Movimiento de Solidaridad con Cuba, que sería coordinada por el equipo de Cubainformación.

El exministro de Economía de Cuba y actual asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial José Luis Rodríguez realizó una brillante exposición sobre las perspectivas económicas de Cuba y aclaró numerosas dudas sobre el proceso de actualización económica que vive el país.

En la mesa “La Mujer y la Juventud hoy” se comparó la situación de los derechos de mujeres y jóvenes entre el Estado español y Cuba, con intervenciones de Arantza Gracia, del Movimiento Feminista de Aragón, de Jorge Sanz, del Movimiento Juvenil de Aragón, y de la Directora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas de La Habana María Isabel Domínguez. Domínguez realizó una exposición sobre derechos conquistados por las mujeres cubanas en el ámbito público, y de los retos y conquistas aún pendientes, principalmente en el ámbito privado. Recordó que Cuba es uno de los pocos países con un parlamento paritario -sin una ley de cuotas- y que el 66 % de las personas profesionales empleadas son mujeres.

El Encuentro culminó con la intervención del Embajador de Cuba ante el Reino de España Eugenio Martínez Enríquez, que habló sobre el momento de las nuevas relaciones entre Cuba y EEUU, proceso que consideró “irreversible” y al que –subrayó- no se habría llegado sin la resistencia del pueblo cubano que, sin concesión de principios, ha sentado a dialogar a la Casa Blanca en pie de igualdad.

El XIII Encuentro aprobó la llamada Carta de Zaragoza, como resolución del Encuentro, en la que se lee que “el objetivo imperial (tanto estadounidense como europeo) no ha variado un ápice y éste sigue siendo acabar con el ejemplo de la Cuba revolucionaria, faro para los pueblos oprimidos”. Además, reafirma el apoyo de las organizaciones al ejemplo de solidaridad que Cuba brinda al mundo: “En Cuba, Patria significa Humanidad, y su apoyo a las causas justas no ha conocido fronteras. Más de 50.000 profesionales de la salud y la educación repartidos por el mundo, trabajando en las zonas más pobres o dañadas del planeta, son buenos embajadores de la solidaridad cubana”.

En la Carta de Zaragoza, se exige al Gobierno de EEUU “el inmediato, total e incondicional levantamiento del bloqueo económico y político a Cuba, la devolución de la base de Guantánamo, territorio ilegítimamente ocupado y utilizado por EEUU como centro de torturas, y el fin de la manipulación mediática contra Cuba y su Revolución”.

Es esta resolución, se incluyen otros aspectos, como una declaración de solidaridad con Venezuela y otros países del ALBA sometidos a campañas de desestabilización, y un mensaje de apoyo a la lucha del pueblo saharaui por su independencia.

La Carta de Zaragoza también respalda de manera explícita el proyecto Cubainformación, que considera una herramienta indispensable del Movimiento de Solidaridad con Cuba.

El próximo IV Encuentro se celebrará en la ciudad vasca de Bilbao, y será organizado por la asociación de amistad Euskadi-Cuba. Este IV Encuentro coincidirá, además, con el 10º aniversario de la creación, precisamente en Bilbao, de la citada asociación.

18 de junio de 2015

El milagro económico soviético

Por Valentin Katassonov (5). Enviado desde Cultura Proletaria

En 1913, la participación de Rusia en la producción industrial mundial era alrededor del 4%. 

En 1937 ya representaba el 10%. A mediados de los años 70 este indicador aumentó al 20% y se mantuvo en este nivel hasta el inicio de la perestroika. En historia de la Unión Soviética, los períodos más dinámicos fueron los años 30 y los años 50. El primer período fue el de la industrialización, llevada a cabo en las condiciones de la “economía de movilización”. A mediados de los años 30, la Unión Soviética se convirtió en el primer país de Europa y el segundo del mundo en términos de producción industrial, justo detrás de los Estados Unidos, pero muy por delante de Alemania, Gran Bretaña y Francia. En tres planes quinquenales incompletos fueron construídas 364 nuevas ciudades, erigidas y colocadas en funcionamientos nueve mil grandes empresas, lo cual es un número colosal: ¡dos grandes empresas por día!
 


Naturalmente, la economía de movilización exigió sacrificios y la máxima utilización de todos los recursos. Sin embargo, en vísperas de la guerra, el nivel de vida del pueblo era sustancialmente más alto que en el inicio del primer plan quinquenal. Todos recordamos la famosa frase de Stalin de que la URSS sufría un retraso de 50 a 100 años en relación a los países industrializados y que la historia nos concedía una década recuperar este retraso, de lo contrario seríamos aplastados. Estas palabras, pronunciadas en febrero de 1931, son sorprendentes por su rigor histórico: el desfase es de apenas cuatro meses.

El segundo período es el del desarrollo económico en la base del modelo que se formó después de la II Guerra Mundial, en cuya definición Stalin participó activamente. Por inercia, este modelo económico continuó funcionando durante años después de su muerte (hasta el momento en que se iniciaron las “experiencias” de cierto modo de N. S. Jruschov). En el período de 1951-1960, el Producto Interior Bruto de la URSS creció dos veces y media, la producción industrial más de tres veces y la producción agrícola cerca del 60%. Si en 1950 el nivel de producción industrial de la URSS representaba el 25% en comparación con los Estados Unidos, en 1960 constituía ya el 50%. El Tío Sam daba señales de nerviosismo, dado que estaba a punto de perder definitivamente la competición económica con la Unión Soviética. El nivel de vida de los soviéticos crecía de manera ininterrumpida, a pesar de que el país destinaba para inversión una parte del PIB mucho más importante que los Estados Unidos y otros países occidentales.

El período de 30 años de nuestra historia (comienzos de los años 30 a comienzos de los años 60) puede ser calificado como “milagro económico” soviético. En este período se incluyen los años de la II Guerra Mundial y de la posterior reconstrucción de la URSS. Nuestro país fue capaz de vencer a Hitler y a todo su coalición. Esto no fue sólo una victoria militar, sino también económica. Después de la guerra, en el período de la reconstrucción del país, fuimos capaces de recuperar el nivel anterior a la guerra más rapidamente que los países europeos, así como para crear un “escudo nuclear”, que tenía una importancia vital para el país en las condiciones de la “guerra fría” declarada por Occidente. En los años 60 comenzamos a perder la dinámica económica que había sido creada durante el período precedente. Y, a mediados de los años 70, comenzaron a hacerse visibles las señales del llamado “estancamiento”, con pérdidas en la fuente de desarrollo interno que eran camufladas con petrodólares que inesperadamente entraron en nuestro país. A partir de mediados de los años 80 comenzó a ser destruido lo que aún quedaba del modelo económico creado en los años del “milagro económico”.

Stalin, un tema tabú


No soy el primero en tratar el “milagro económico de Stalin”. Para explicarlo, otros autores señalan, con razón, que fue creado un modelo fundamentalmente nuevo, distinto del modelo de “economía de mercado” de Occidente (modelo de economía capitalista).

Los primeros años de la historia soviética estuvieron marcados por la economía de “comunismo de guerra” (1917-1921). Se trata de un modelo particular, que evidentemente no tiene nada en común con el “modelo de mercado” (más que eso, es considerado como la antítesis del mercado). Pero tampoco puede ser llamado soviético. Algunos autores, por incomprensión o deliberadamente, tratan de colocar un signo de igualdad entre la economía del “comunismo de guerra” y la “economía de Stalin”. Si quisiéramos personificar la primera, entonces deberíamos llamarla economía de Lenin-Trotski.

Elementos del modelo de “economía de mercado” existían sólo en el período inicial de la historia de la URSS (el período de la NEP: 1921-1929) y en su fase final (la perestroika de M. S. Gorbachov: 1985-1991). Es decir, a lo sumo cerca de 15 años. Si quisiéramos personificar este modelo, entonces podríamos calificarlo simbólicamente de economía de N. Bujarin-M. Gorbachov. Recuerdo que Nikolai Bujarin era considerado en los años 20 el ideólogo principal del Partido y luchó por la construcción del socialismo y del comunismo con base en los principios del mercado. Después se convirtió en un miembro activo de la “nueva oposición”, que combatió fuertemente el modelo propuesto por Stalin y sus partidarios (el “modelo de Stalin”).

Hay un intervalo de tiempo de aproximadamente 25 años (1961-1985), el período del llamado “estancamiento”, en el que no estaba aún en vigor el modelo de mercado, pero el modelo soviético estaba siendo lentamente minado desde dentro, con la ayuda de diferentes “mejoras parciales”, que no aumentaron su eficiencia, sino que la desacreditaron. Todo para que al final de la existencia de la URSS los “jefes de la perestroika” pudiesen decir a viva voz: “el modelo soviético es ineficiente, es necesario sustituirlo por el modelo de mercado“. Si quisiéramos personificar la “economía de estancamiento”, entonces deberíamos llamarla economía de Jhruschov-Brezhnev-Andropov-Chernenko.

De este modo, de toda la historia de los 74 años de existencia de la Unión Soviética (1917-1991), el período del “milagro económico” no duró más de tres décadas. Este período se caracteriza por la permanencia en el poder del I. V. Stalin. Es verdad que entre 1953 y 1960, Stalin ya no existía. Pero la economía creada por él continuaba funcionando sin sufrir grandes alteraciones. Por eso, este período de 30 años (1930-1960) puede ser llamado la época de la “economía de Stalin” y los logros económicos de este período de “milagro económico de Stalin”.

Hoy, en nuestro país, domina el supuesto “pluralismo” de opiniones. Es natural que algunos encuentren defectos en el modelo soviético y prefieran el modelo de la “economía mercado”. Pero no deja de ser sorprendente que el 99,99% de toda la información sobre economía sea dedicada a la “economía de mercado”, y sólo el 0.01% de la información esté relacionada con el modelo soviético. Además de eso, en los materiales publicados, artículos y libros, no hay prácticamente una descripción detallada de este modelo, lo que resulta todo en una “crítica” vacía y en la tradicional conclusión: “es una economía de comando-administrativo”. No se encuentra una definición inteligible de “economía de comando-administrativo”, con excepción de que es la antítesis de la “economía de mercado”.

Parece que fue el economista Gravil Popov, uno de los más acérrimos defensores del mercado, el que inventó esta etiqueta en los albores de la perestroika. “Economía de comando-administrativo” es una especie de veredicto que no necesita justificación. Creo que el silencio alrededor del tema del “modelo económico soviético” tiene un explicación muy simple: un análisis comparativo serio de los dos modelos es extramadamente desfavorable a los que proclaman la ideología de la “economía mercado”. Tal es la política del “Comité del Partido de Washington”.

Intentar evaluar la economía de Stalin en base a los criterios de la “economía de mercado” y a los principios del liberalismo económico es un ejercicio inútil. Estaba en curso una guerra contra la URSS, que por veces se hizo visible y tangible (la Guerra de Finlandia, Jaljin Gol, la II Guerra Mundial), otras veces tomó formas implícitas y camufladas. Ganar tal guerra bajo las reglas de la “economía de mercado” sería lo mismo que si un boxeador gana una pelea en el ring con los ojos tapados.


La esencia de la economía de Stalin


La esencia del modelo soviético (1930-1960) se puede resumir con las siguientes características principales: propiedad social de los medios de producción; papel decisivo del Estado en la economía; dirección centralizada; planificación dirigida; complejo económico nacional unificado; carácter movilizador; autosuficiencia máxima (sobre todo en el período que todavía no había campo socialista); prioridad a los indicadores naturales (físicos), (los indicadores de valor desempeñan un papel auxiliar); carácter limitado de las relaciones monetario-mercantiles; aceleración del desarrollo de las ramificaciones de la industria del grupo A (producción de medios de producción) en relación a las ramificaciones del grupo B (producción de bienes de consumo); combinación de incentivos materiales y morales al trabajo; inadmisibilidad de rendimientos no provenientes del trabajo y acumulación individual excesiva de bienes materiales; garantía de la satisfacción de las necesidades vitales a todos los miembros de la sociedad y aumento incesante del nivel de vida; apropiación social de los resultados de la producción, etc.

El carácter planificado de la economía merece especial atención. Ciertamente, los detractores del modelo de Stalin, al utilizar el término despectivo “sistema de comando-administrativo”, se refieren principalmente a la planificación de la economía nacional, la cual se opone al llamado “mercado”, expresión que esconde una economía orientada hacia el lucro y enriquecimiento. En el modelo de Stalin, de lo que se trata es justamente de una planificación dirigida, en la que el plan maestro tiene el estado de ley y su cumplimiento es obligatorio. Esto lo distingue de los llamados planes indicativos que fueron utilizados después de la II Guerra Mundial en los países de Europa Occidental y en Japón, los cuales tenían un carácter orientador bajo la forma de recomendaciones a los agentes económicos. Por cierto, los planes dirigidos no son sólo característicos de la “economía de Stalin”. Hoy en día todavía existen. ¿Dónde? Te preguntarás. En las grandes corporaciones. Por eso, los detractores del “modelo de Stalin” que les gusta tanto la expresión “sistema de comando-administrativo”, deberían criticar también con el mismo fervor las grandes corporaciones transnacionales como IBM, BP, General Electric o Siemens. En todas ellas, en pleno siglo XXI, existe un estricto sistema de comando-administrativo, sin cualquier tipo de impureza “democrática” o de participación de los trabajadores en la administración.

En una entrevista, el 29 de enero de 1941, Stalin señaló que fue precisamente el carácter planificado de la economía soviética lo que permitió asegurar la independencia económica del país:

“Si no tuviésemos en nuestro país (…) un centro de planificación que asegura la autonomía de la economía nacional, la industria se habría desarrolló por un vía completamente diferente. Todo habría comenzado por la industria ligera y no por la industria pesada. Dimos una vuelta a las leyes de la economía capitalista, las pusimos cabeza abajo. Comenzamos por la industria pesada y no ligera, y ganamos. Sin una economía planificada eso sería imposible. Después de todo, ¿cómo se desarrolló la economía capitalista? En todos los países las cosas comenzaron con la industria ligera. ¿Por qué? Por que la industria ligera proporciona más beneficios. ¿Qué interés tiene para los capitalistas aislados desarrollar la metalurgia, la siderurgia, la industria petrolífera, etc.? Lo que les importa es el lucro, y era sobre todo la industria ligera la que proporciona beneficios. Nosotros, por el contrario, empezamos por la industria pesada, y aquí radica la razón por la cual no somos un apéndice de las economías capitalistas. (…) La rentabilidad es una cuestión que en nuestro país está subordinada a la construcción, en primer lugar, de la industria pesada, la cual exige grandes inversiones por parte del Estado y, naturalmente, no es rentable en el período inicial. Si, por ejemplo, se entregase la construcción de la industria al capital -la industria de harinas es la que da mayores beneficios, y después le sigue, por lo que parece, la producción de juguetes- entonces, el capital comenzaría por aquí a construir la industria“.(1)

El desarrollo acelerado de las ramificaciones del grupo A (producción de medios de producción) con respecto a las ramificaciones del grupo B (producción de bienes de consumo), no es sólo un slogan de la época del “gran comienzo” de los años 30. Es más bien un principio permanentemente en vigor, dado que no se trata aquí de la “sociedad socialista” en abstracto. De lo que se habla es de la economía concreta de la URSS, que se encontraba (y se encontrará en un futuro) bajo el cerco capitalista enemigo. Un cerco que procurará destruir la Unión Soviética tanto por medios económicos como militares. Sólo un alto nivel de desarrollo de las ramificaciones del grupo A podrá garantizar una lucha eficaz de la URSS contra el cerco capitalista enemigo. La consideración ulterior del referido principio significa, de hecho, que el modelo de Stalin es el modelo de la economía de movilización. No podía ser de otro modo. Stalin argumentó esto de una manera absolutamente justa al formular la siguiente tesis geopolítica: El contenido fundamental de la época actual es la lucha entre dos sistemas socioeconómicos, el socialista y el capitalista.

Es ampliamente conocido (de las obras de los clásicos del marxismo) que la principal contradicción del capitalismo es la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiación. Por lo tanto, el principio más importante de la economía Stalin es el carácter social de la apropiación, lo que elimina la “maldita” contradicción existente en el capitalismo. El principio de la distribución según el trabajo es complementado con el principio de la apropiación social. En concreto, esto significa que el sobreproducto creado por el trabajo es distribuido de forma bastante pareja entre todos los miembros de la sociedad, a través del mecanismo de la reducción de los precios de venta de los bienes de consumo y servicios y a través de la dotación de fondos sociales de consumo.

La prioridad que se da en primer lugar a los indicadores naturales (físicos) durante la planificación y la evaluación de los resultados de la actividad económica es otro principio clave. En primer lugar porque los indicadores en valor eran poco fiables (sobre todo en la esfera de la producción, no en el comercio al por menor). Después porque tenían un papel auxiliar. Las ganancias no eran el indicador más importante. El criterio más importante de la eficiencia era, no el aumento del beneficio financiero, sino la reducción del costo unitario de producción.


La economía de Stalin como una enorme corporación


El modelo soviético puede ser equiparado a una corporación gigante llamada “Unión Soviética”, que está compuesta de diferentes secciones y sectores de producción, los cuales trabajan para la creación de un producto final. En la calidad del producto final se analiza, no el resultado financiero (beneficio), sino el conjunto de bienes concretos y servicios que satisfagan las necesidades personales y de la sociedad. El indicador del producto social (y sus elementos) expresado en valor desempeña sólo un papel orientador en la realización de los planes anuales y quinquenales, y en la evaluación de los resultados del cumplimiento de los planes. Gracias a la división del trabajo, la especialización y la estrecha cooperación se obtiene la máxima eficiencia de la producción de toda la corporación. No tiene sentido que exista cualquier tipo de competencia entre secciones y sectores de producción. Tal competencia sólo desorganiza el trabajo de toda la corporación y genera costos innecesarios. En lugar de la competencia hay colaboración y cooperación en el cuadro de proceso común. Determinadas secciones y sectores producen materias primas, energía, prefabricados y componentes, de los que al final se forma el producto social. Después este producto común es distribuído entre todos los participantes en la producción. La distribución y la redistribución del producto social no se efectúa a nivel de las secciones y sectores, excepto en lo que está establecido.

Toda esta enorme producción, intercambio y distribución son administrados por los órganos dirigentes y de coordinación de la corporación “URSS”. Esto incluye el gobierno, varios ministerios y departamentos. En primer lugar los ministerios de ramas de producción. A medida que la estructura de la economía nacional se iba volviendo más compleja, su número crecía constantemente. Dentro de cada ministerio de la Unión aún había subsecciones, llamadas direcciones principales, y diferentes instituciones territoriales en las regiones (en particular los ministerios de las repúblicas de la Unión). Órganos como el Gosplan de la URSS, el Ministerio de Finanzas, el Banco Estatal de la URSS y otros, desempeñaban también un papel de coordinación y control. También tenían su red territorial, particularmente con departamentos con designaciones idénticas al nivel de las repúblicas de la Unión.

Se refiere a la forma en que las grandes compañías occidentales (especialmente las transnacionales), conectadas al sector real de la economía, usan un esquema similar de organización y administración. No hay cualquier relación de mercado en su interior, sólo hay una contabilidad nominal basada en precios de “transferencia” (dentro de la corporación). La diferencia fundamental entre el modelo de las corporaciones Occidentales y el modelo de Stalin es el hecho de que la corporación pertenece a los propietarios privados y su actividad se dirige, en primer lugar, a la obtención de resultados financieros (beneficio). Además de eso, los resultados no son distribuídos entre los trabajadores, sino apropiados por los propietarios de la corporación. Es cierto que hoy en día este esquema de organización y administración de la actividad de las corporaciones está siendo abandonado. La razón es que, en las condiciones actuales de enorme desarrollo del sector financiero de la economía, la actividad productiva dejó de ser competitiva e incluso rentable. Las corporaciones tradicionalmente ligadas a la producción están reorientando su actividad a los mercados financieros. Estas corporaciones financieras están organizadas de modo completamente diferente.

Debo decir que encontré comparaciones de la economía de Stalin con las grandes corporaciones en una serie de autores nacionales y extranjeros. He aquí una cita de un trabajo reciente:
“Mucho antes de la aparición de corporaciones nacionales y transnacionales, la URSS ya era la mayor estructura económica corporativa del mundo. Los objetivos y funciones económicas corporativas del Estado estaban consagradas en la Constitución. Como corporación económica, la URSS desarrolló y puso en práctica un sistema científico de precios vigentes internamente, que permitían utilizar de manera eficiente las riquezas naturales en el interés de la economía nacional. Una de las particularidades de este sistema era, en particular, los precios reducidos de los combustibles, de la energía y otros recursos naturales en comparación con el mercado mundial (…) 

La visión corporativa de la economía, como organismo integral, presupone la liberación de amplios recursos para la inversión, la defensa, el ejército, la ciencia, educación y cultura, a diferencia de las posiciones egoístas y a corto plazo de los sujetos del mercado, para los que lo importante es embolsarse rápidamente las ganancias. El rechazo de la concepción del Estado como corporación económica, la destrucción de los vínculos entre ramas industriales y entre regiones, y el aislamiento de las empresas tuvieron un efecto catastrófico en la economía de Rusia” (2)

Dificilmente se podrá estar en desacuerdo con los autores en lo que respecta a las consecuencias de la destrucción de la “Corporación Económica URSS”. Sólo se puede cuestionar si tal destrucción se produjo instantáneamente, en el momento de la disolución de la URSS, en Diciembre de 1991. En verdad, el proceso de destrucción comenzó antes, en los años 60 del siglo pasado, y se prolongó durante casi tres décadas.


La “economía de Stalin” comprobada por la vida

La economía de Stalin pasó la prueba del tiempo. En el caso de que no se sea un rival prejuicioso o un enemigo de Rusia, entonces se debe reconocer que la economía de Stalin permitió asegurar la superación del atraso económico secular del país, convirtiéndolo, al mismo tiempo que los EE.UU., en la mayor potencia económica del mundo; crear un complejo económico nacional unificado que lo hizo independiente del mercado mundial; vencer a Alemania y a los países de coalición hitleriana; garantizar el aumento incesante del bienestar del pueblo sobre la base de la reducción resultante de los costos de producción; mostrar a todo el mundo la ineficiencia de la llamada economía de “mercado” (capitalista) y reorientar a muchos países hacia la llamada “vía no capitalista, de desarrollo”; garantizar la seguridad militar del país a través de la creación de armas nucleares.

A mí me parece que eso es suficiente para poder comprender con más detalle lo que es la “economía de Stalin”. Nosotros no lo hacemos por mera curiosidad, sino porque vemos que Rusia atraviesa una grave crisis económica. El conocimiento de la economía de Stalin nos permite encontrar más rápidamente la salida al impasse actual.


Sobre las “deformaciones” y “errores” de la “economía de Stalin”

Naturalmente que una serie de principios, antes mencionados, no han sido realizados en la práctica real de la construcción de la economía, en su forma “pura”. Por un lado, debido a ciertas “desviaciones” conscientes a la línea política de Stalin por parte de algunas figuras del Estado; por el otro, debido a la debilidad de la “naturaleza humana” (por ejemplo, debilidades en el control de ejecución), y, finalmente, porque el propio Stalin hizo algunas correcciones a su línea política. Estas correcciones fueron hechas de manera intuitiva, al mismo tiempo que el perfeccionamiento del modelo económico debería haber sido efectuado sobre la base de la profundización teórica. Stalin trató de impulsar el proceso de desarrollo de esta teoría, sobre todo al escribir, en 1952, la obra “Problemas económicos del socialismo en la URSS“.

“El desconocimiento de la teoría es fatal“, acostumbraba a decir Stalin, y desafortunadamente estas palabras resultaron ser proféticas. El desvío brusco e injustificado de estos principios provocaron la erosión y socavaron el modelo de Stalin. La erosión se hizo patente en el período de 1960-1985. Algunos casos ocurrieron después, en la segunda mitad de los años 50, cuando Jruschov comenzó a realizar peligrosos experimentos económicos.

Se pueden dar muchos ejemplos de esta erosión. Ya hemos hablamos del principio de la prevalencia de los indicadores naturales (físicos) en la planificación y evaluación de los resultados de la actividad económica. Pues bien, la reforma de Kossíguine en 1965 comenzó a introducir, como medida principal, el indicador del producto bruto en valor (es decir, el volumen de producción calculado según el llamado “método de fábrica”). Se hizo así posible y ventajoso incrementar este indicador, mientras que la evolución de los indicadores reales (naturales) crecía cada vez más lejos del producto bruto expresado en valor.

La paradoja es que la orientación con fines de lucro hizo la economía cada vez más “gastadora”. Los problemas graves en la planificación fueron camuflados. Formalmente, los planes centralizados comenzaron a cubrir una lista cada vez mayor de productos intermedios y finales de las diferentes ramas de la industria, en comparación con la época de Stalin (esto fue posible gracias a la introducción de las primeras máquinas de computación electrónica en el Gosplan y en muchos ministerios). En los diferentes niveles se decía que en la práctica de la planificación se estaba introduciendo el llamado “método integral programado“. Sin embargo, en la vida real y a todos los niveles, los indicadores concretos del plan no eran definidos en términos de objetivos superiores, sino por el método que partía del nivel “golpeado” del año anterior (el período planificado).

En toda una serie de aspectos, la economía de Stalin no se encuadra en el marxismo. No hubo ninguna fundamentación y profundación teórica previa de este modelo, que fue creado en la práctica según el método de la experimentación y del error. Por cierto, en aquellos años no había ni siquiera un manual de economía política del socialismo. Su elaboración se prolongó durante 30 años, y la primera edición apareció solamente en 1954, después de la muerte de Stalin. Tengamos en cuenta también que el manual contiene contradicciones, pues se trató de unir las realidades de la vida (de la economía de Stalin) al marxismo. No fue en vano lo que Stalin dijo a sus seguidores: “Si para todas las cuestiones buscan las respuestas en Marx, fracasarán. Es necesario pensar por sí mismos“.


El desmantelamiento de la “economía de Stalin”

Desafortunadamente, después de la muerte de Stalin, los dirigentes del Partido y del Estado se negaron a pensar por sí mismos, prefiriendo guiarse por dogmas del marxismo o, simplemente, actuar por inercia, parasitando los logros de la “economía de Stalin”.

Jrushchov consiguió debilitar la economía de Stalin, pero no consiguió destruirla. Un golpe mucho más grave fue asestado por la reforma económica de 1965-1969, personificada entonces por el presidente del Consejo de Ministros de la URSS, A. Kossíguine. A veces también se le conoce como la reforma de E. Liberman, uno de los consultores de Kossíguine. El resultado fue un modelo que los críticos más duros tacharon de capitalismo de Estado. La reforma de 1965-1969 transformó las empresas socialistas en productores de mercado aislados, orientados al lucro (el principal indicador del plan), y no a contribuir a la construcción del resultado del complejo económico nacional unificado. En sustitución del modo socialista de producción surgió el modo mercantil de producción.

Después de la reforma de Kossíguine, no hubo prácticamente más intentos serios de mejoras económicas durante casi dos décadas. Tampoco hubo intentos de suspender la “experiencia” mortal de Kossíguine-Liberman. La economía se hundió en el “estancamiento”, a pesar de que la vida indicaba insistentemente la necesidad de verdaderos cambios para fortalecer el país.

En la primera mitad de los años 70, la URSS alcanzó la paridad militar con los EE.UU. y la OTAN. Teniendo esto en cuenta, era posible y necesario corregir las proporciones del desarrollo de los grupos A y B, a favor del segundo grupo de ramas de la industria. Debería haberse acelerado el desarrollo de ramas como la industria ligera, la industria alimentaria, la fabricación de automóviles, la producción de muebles, electrodomésticos y equipos de radio, así como aumentar la escala de la construcción de viviendas. En cambio, las inversiones fueron dirigidas a la construcción de línea ferroviaria de Baikal-Amur, a la unión de los ríos, etc. Tanto más por que en ese momento llegó la “ayuda” de los petrodólares (aumento de  los precios del “oro negro” en el mercado mundial en 1973). Pero en vez de tirar por el Grupo B, se adoptó la línea de eliminar la escasez de una serie de productos de consumo a través de las importaciones. A partir de 1985 comenzó el período de destrucción deliberada de la economía bajo el slogan ingenioso de la “perestroika”. Se inició una turbulenta transición del capitalismo de Estado a otro modelo de capitalismo, que se puede llamar, en la misma medida, “propietarios privados”, “bandolerismo” o “comprador”.


El “factor humano” y los “fines superiores”


El funcionamiento eficiente de la economía de Stalin dependía no sólo del modo consecuente en que los líderes de la economía nacional aplicaban los principios antes enumerados de la “economía de Stalin.” Dependía aún más del grado de preparación de la sociedad y de cada uno de sus miembros para participar en la realización de los planes. Stalin comprendió esto muy bien. Por eso, en su tiempo, formuló la triple tarea de la construcción del comunismo, que incluía:

a) El desarrollo por todos los medios de las fuerzas productivas;
b) El perfeccionamiento de las relaciones de producción;
c) La formación del “hombre nuevo”.

Los principios de la “economía de Stalin” analizados anteriormente indican el tipo de relaciones de producción necesarias, en aquel momento histórico, para el avence del país hacia el comunismo. La tarea de la formación del “hombre nuevo” fue definida por Stalin de forma mucho más pobre que los dos primeros componentes de esta triple tarea. No sólo por el orden en el que aparecen, sino también por la prioridad que le fue dada, ya que parece en tercer lugar. Sin embargo, se ha hecho mucho en la época de Stalin para realizar esta tercera tarea. Los medios de información de masas, la cultura, la ciencia y la literatura subordinaron a su acción el objetivo de formar el “hombre nuevo”. El problema fue que el concepto de “hombre nuevo” se basó en el fundamento metodológico de el materialismo marxista. Se den las vueltas que se quieran dar, pero en los esquemas marxistas el hombre no es un fin, sino un medio. Tanto es así que fue designado con frecuencia como “factor humano”, “factor de producción”, “fuerza de trabajo”, “recurso laboral”. (3)

A mediados de los años 50 surgió una fórmula más elaborada de la ley fundamental del socialismo que definía como objetivo de la economía socialista “garantizar el bienestar y el desarrollo integral de todos los miembros de la sociedad a través de la más plena satisfacción de sus crecientes necesidades materiales y culturales, lograda por la vía del crecimiento incesante de la producción socialista, con base en el progreso científico-técnico“. El marxismo no logra proponer otros fines más “elevados” (antes que espirituales), simplemente porque es puro materialismo. (…)

Pero hay que decir que en los tiempos de Stalin se ha hecho mucho para que los ciudadanos del País de los Soviets se interesaran de la manera más plena posible por el modelo de “la economía de Stalin”. Se dice que se utilizó métodos coercitivos para imponer esta economía. Sí, al principio esto existió. Me refiero a la colectivización “coercitiva-voluntaria” de la agricultura. Pero no se va muy lejos sólo con métodos coercitivos. El esclavo no puede ser un trabajador eficiente.

Desde mediados de los años 30, Stalin siguió una línea de ascensión por todos los medios del estado de los trabajadores. Los incentivos materiales fueron complementados con estímulos morales. Surgió la emulación socialista (como antítesis de la competencia capitalista). En los años 30, el país fue dominado por el movimiento stajanovista. Fueron instituidos los títulos de “Héroe del Trabajo Socialista”, “Trabajador emérito”, “Figura Emérita”, etc. En todos los niveles se desarrollaba un trabajo de educación, orientado a fortalecer la disciplina en el trabajo, se formó un espíritu de colectivismo, de asistencia mutua, una actitud de cuidado para con la propiedad socialista, etc. Se combatía el parasitismo. De hecho, la lucha consecuente del Estado contra diferentes manifestaciones de riqueza y lujo provenientes de rendimientos ilícitos también consolidó la confianza de la gente en la justicia social y constituía un estímulo al trabajo. Surgió el movimiento de los racionalizadores e inventores, en el cual participaron no sólo los ingenieros y técnicos, sino también millones de simples trabajadores.

Hay que decir que Stalin consiguió en gran medida elevar el activismo laboral de los soviéticos, los métodos coercitivos jugaron aquí un papel secundario. El pueblo soviético se unió al “modelo de Stalin” (aunque no inmediatamente). Esto sucedió precisamente porque este modelo iba más allá del estricto marco de la economía. Este propósito supra-económico era la defensa del país de las agresiones externas. Después la muerte de Stalin, que legó el arma atómica al pueblo soviético, el sentimiento de amenaza externa pasó a un segundo e incluso a un tercer plano (a pesar de que Occidente nos haya declarado la “Guerra Fría”). En primer plano se colocaron las tareas económicas que derivaron de la referida “ley fundamental del socialismo”. Pero esta es la paradoja: los objetivos puramente económicos no consolidan y no movilizan al pueblo, no revelan su potencial creativo, sino por el contrario, quiebran, se debilitan y anulan su creatividad edificante. Esto, en el mejor de los casos, se transforma en el llamado “espíritu empresarial”. (4)

Con objetivos estrictamente económicos, la “economía de Stalin” no funciona, está condenada a la desaparición y a la sustitución por diferentes variantes del modelo de “economía de mercado”.

¿Podremos regresar a la “economía de Stalin”? Podremos si formulamos fines “superiores”, supra-económicos. Estos fines hoy están en el aire. En este momento sería crucial que alguien fuese capaz de enunciar estos fines en voz alta con el fin de ser escuchados por el pueblo. No sólo podemos, debemos regresar a la economía de Stalin. No debemos engañarnos: “la economía de mercado” condena a Rusia a la extinción.


Notas:

(1) Conversación acerca del “Manual de Economía Política” (registro resumido), 29 de enero de 1941, I.V. Stalin, Obras (en ruso), ed. Pissatel 1997, t. 15, p. 8. (N. Ed.).

(2) I.M. Bratichev, C.N. Krachninnikov, “¡Rusia puede ser rica!“, Ed. Grial, Moscú, 1999, pp. 15-16.

(3) Como es evidente, no suscribimos esta posición del autor, cuyo misticismo religioso tergiversa la esencia del marxismo. Al contrario de lo que afirma, el marxismo es la única doctrina política-filosófica que pone al hombre como un fin, liberándolo de la opresión y la explotación, y abriéndole un horizonte de progreso individual y colectivo. Este ideal fue concretado por primera vez en la URSS, lo que por cierto, paradójicamente, nuestro autor también reconoce. (N. Ed.)

(4) Es cierto que la inminente amenaza externa obligó al pueblo soviético a un esfuerzo hercúleo para construir su defensa y vencer al enemigo. Sin embargo, es una explicación demasiado reducida de la extraordinaria movilización social vista en los años 30. El pueblo soviético era consciente de la amenaza, pero lo que lo movilizaba era la defensa de su sistema político, económico y social, la perspectiva de la construcción del socialismo y del avance hacia el comunismo. Ahí está, pues, el ideal supra-económico que, tras la muerte de Stalin, fue desapareciendo, no por falta de promesas de los líderes, sino porque las palabras dejaron de tener correspondencia en los actos y en la realidad de la vida. (N. Ed.)

(5) Valentín Iúrievitch Katassonov (n.1950), como ya hemos mencionado en otro artículo aquí publicado, no es marxista, ni tampoco materialista en el campo filosófico. Sin embargo, la objetividad de su enfoque, a pesar de ser insuficiente en varios aspectos y de las objeciones específicas que plantea, es una valiosa contribución para el establecimiento de la verdad histórica. El presente texto nace de una compilación de ocho artículos publicados por el autor a lo largo del mes de febrero de 2014 en el portal http://www.km.ru. (N. Ed.)

¿Condenar Venezuela? Den ejemplo y condenen ustedes primero al régimen español

Por Pedro Antonio Honrubia Hurtado

Venezuela es, definitivamente, una dictadura muy extraña. Celebran elecciones, auditadas por miles de observadores del mundo entero, y en las que los partidos de oposición son capaces de sacar millones de votos y hasta gobernar en cientos de ciudades, pueblos y estados del país. Hay marchas de la oposición legalizadas sin el menor problema por […]


Venezuela es, definitivamente, una dictadura muy extraña. Celebran elecciones, auditadas por miles de observadores del mundo entero, y en las que los partidos de oposición son capaces de sacar millones de votos y hasta gobernar en cientos de ciudades, pueblos y estados del país. Hay marchas de la oposición legalizadas sin el menor problema por el gobierno cada dos por tres que movilizan a miles de personas en las calles. Tienen decenas de medios de comunicación que hacen una labor furibunda contra el gobierno y cuyos directores incluso viajan por el mundo para contar, de primera mano, lo mal que está todo en Venezuela (sin ir más lejos el director de El Universal, principal diario de Venezuela, hace un par de semanas en la 13TV). Expresidentes de diferentes países latinoamericanos como Colombia o Bolivia, Andrés Pastrana y Jorge Quiroga, que dejaron a sus respectivos países en la miseria durante sus mandatos, pueden ir al país y hacer megaruedas de prensa diciendo de todo al gobierno legítimo de Venezuela, lanzando todo tipo de proclamas contra el chavismo, participando en las marchas de la oposición y no pasa absolutamente nada. La mujer del preso golpista Leopoldo López puede viajar por el mundo reuniéndose con todo tipo de personajes y mandatarios institucionales haciendo un brutal campaña contra el gobierno de su país,. y luego regresar al país sin ningún problema y ponerse al frente de las movilizaciones de la oposición para convocar marchas y ejercer de lideresa de las mismas, y sin problemas. Yo me imagino una dictadura de verdad, como la de Franco en España o la de Videla en Argentina o la de Pinochet en Chile, y pienso, ¿en serio es posible siquiera pensar que algo así pudiera pasar en esos sitios? No sé, no creo que sea tan difícil de entender la comparación.
Venezuela tiene una constitución que es de las más democráticas y avanzadas del mundo, tiene unas elecciones, como decimos, auditadas internacionalmente en las cuales la oposición concurre sin problemas y hasta es capaz de ganar algunos gobiernos locales y estatales sin que vaya nadie a fusilarlos por ello, no solo tiene en vigencia tres poderes del estado separados entre sí, sino que tiene cinco poderes que ejercen como tales y son elegidos de manera democrática, todos los procedimientos ejecutivos son activados mediante respaldo legal-constitucional y los legislativos lo mismo, tiene hasta la posibilidad de activar revocatorios para todos los cargos electos, existe una relativa descentralización que, entre otras cosas, permite que las competencias en materia de seguridad estén en muchos municipios casi copadas por los aytmos. locales en manos de la oposición, los movimientos opositores están legalizados y no son perseguidos en ningún caso (salvo, obviamente, cuando actúan de forma violenta y/o golpista), los opositores entran y salen del país al gusto sin que nadie se lo impida, líderes de la derecha internacional entran y salen del país al gusto, los medios de comunicación están en su mayoría en manos de la iniciativa privada y son duramente críticos con el gobierno, existe libertad de expresión, de información, de culto, de manifestación y de reunión, menuda dictadura extraña, ya digo. 

Claro que la permanente campaña golpista que los opositores vienen desarrollando desde que Chávez asumió el poder puede llevar al gobierno a cometer algunos excesos para defenderse de tales intentos, por ejemplo, lo puede llevar a abusar del procedimiento constitucional de las “leyes habilitantes”, y claro que es verdad que con frecuencia los “chavistas” usan sus mayorías parlamentarias, obtenidas en las urnas, para legislar con el objetivo de cercar a la oposición en sus estrategias desestabilizadoras, y tampoco se puede negar que hay ciertas prácticas gubernamentales que no se deberían dar de esa manera si el país viviera en una deseable situación de normalidad democrática, tales como el control absoluto que el gobierno ejerce sobre los medios públicos o el abuso de los recursos del estado para apoyar la labor gubernamental con campañas de autobombo, etc., pero es que la situación en tal país no es precisamente de normalidad democrática, y muchas de estas cosas además, que condenaríamos en cualquier país del mundo si un gobierno al que no apoyamos los usara contra nosotros, se empiezan a dar después del intento fallido de golpe de 2002 que sacó ilegalmente al Presidente Chávez del gobierno durante dos días, en el momento en que el gobierno entiende su debilidad frente a los poderes fácticos que durante décadas habían gobernado con mano de hierro Venezuela y que ya entonces se negaban a dejar el poder en manos de un gobierno de “advenedizos” y “parias” que estaban desafiando algunos de sus privilegios. No lo justifica ni lo legitima, pero, desde luego, sirve para poner la situación del país en su contexto real. 
Venezuela no es una democracia perfecta (¿lo es algún estado?, ¿lo es España?), claro que no, el país, además, tiene graves problemas sociales, políticos y económicos en diferentes ámbitos (inseguridad, corrupción, desabastecimiento, inflación, etc.) pero llamarlo dictadura es mentir y hacerle el juego a los verdaderos antidemócratas que en Venezuela no son precisamente los que apoyan al gobierno. En Venezuela, con más o menos dificultades, con más o menos problemas, el estado de derecho, el procedimiento electoral, las garantías judiciales y procesales, y el control de unos poderes sobre otros sigue plenamente vigente, y decir lo contrario es negar la evidencia. Se da la paradoja por ejemplo, de ver a esos opositores que salen en los medios de comunicación rodeados de decenas de micrófonos de diferentes medios (la mayoría de ellos privados y opositores como ellos) para decir que en Venezuela no hay libertad de expresión. Es una metáfora de la estrategia opositora en general.
Denuncian que el gobierno hace abusos de autoridad, pero llevan 15 años desarrollando estrategia golpista tras estrategia golpista para desalojarlo de manera violenta y anticonstitucional, ante lo cual, suponemos, esperarán que el gobierno reaccione simplemente mirando para otro lado o “dejándolos estar” aunque ello lleve a incendiar las calles, sabotear la economía del país o directamente derrocar el orden constitucional vía golpe de estado. Critican que las elecciones están amañadas pero se presentan a ellas allí donde creen que pueden vencer y cuando los resultados le son favorables, entonces no dudan de la legalidad y validez de los mismos. Cuestionan la legitimidad constitucional del gobierno en la aplicación de algunas de sus medidas pero hacen uso del revocatorio cuando han creído que les era favorable a su estrategia política y ahora andan haciendo todo los posible para ganar las elecciones legislativas y poder así torpedear, desde la Asamblea Nacional, la labor ejecutiva del gobierno nacional. Se presentan como víctimas de una persecución política pero no han dudado en incendiar las calles o en llamar al asesinato del presidente legítimo del país cada vez que han tenido oportunidad. Se dicen pueblo y en cuanto pudieron pusieron en el gobierno del estado al jefe de la patronal (Pedro Carmona). Se dicen demócratas y lo primero que hicieron tras tomar ilegalmente el poder en 2002 fue firmar un decreto que aniquilaba en su conjunto el orden constitucional (dejando sin validez a la constitución vigente, disolviendo las cámaras legislativas, el poder judicial,y estableciendo un verdadero vacío legal al más puro estilo pinochestista que podía haber justificado cualquier barbaridad). Se llaman patriotas pero apoyan las amenazas y embargos de los EEUU contra su país y hasta llaman a la intervención militar para acabar con el gobierno que la mayoría de su pueblo vota. Y así tantas cosas. 
Los políticos encarcelados que ahora tanto resuenan en los medios internacionales, por cierto, son golpistas, ¡golpistas!, implicados en intentos de golpe de estado o en llamamientos a sacar de manera violenta y anticonstitucional al gobierno desde las calles (operación “la salida”), a ver si nos enteramos de una vez, porque si el caso se diera en el estado español, primero que, salvo que fuera un complot del propio estado para salir de una situación indeseada por esa vía antidemocrática, el castigo sería ejemplar y se aplicaría contra ellos la máxima dureza penal, pero es que además aquí los demócratas los llamaríamos poco menos que fascistas. ¿Cuáles son, entonces, las razones que nos pueden llevar a condenar a Venezuela por simplemente aplicar su orden legislativo y constitucional vigente? Ya lo digo yo. Más allá de los intereses políticos que existen para convertir a Venezuela en un tema de debate continuado en el estado español, ninguna. O al menos, ninguna que no se dé igual en España.
Y si encima son personas como Aznar o Felipe González quienes abanderan esa causa y esa petición, simplemente suena a chiste. Los dos mayores criminales de estado que han pasado por la Moncloa son cualquier cosa menos ejemplos de defensa en el propio estado español de aquello que dicen querer defender en Venezuela (los derechos humanos y la defensa de las libertades). El señor X de los GAL, el que abrazó a Vera y Barrionuevo a la puerta de una cárcel tras ser aquellos condenados por secuestro y torturas, el amigo de Carlos Andrés Pérez que bendijo la masacre del gobierno venezolano en el Caracazo, no puede dar lecciones a nadie, no. Y el tipo que mintió en el Congreso repetidas veces sobre aquello de las armas de destrucción masiva solo para legitimar una guerra que contaba con la oposición de la inmensa mayoría del pueblo, el que no dudó en intentar usar el 11-M para su beneficio político tratando de que los medios del mundo entero dijeran que había sido ETA cuando ya se sabía a ciencia cierta que no lo había sido, el que apoyó el golpe contra Chávez en 2002 y reconoció como legítimo el gobierno liberticida, totalitario y antidemocrático de Pedro Carmona, qué vamos a decir también. 

¿Condenar a Venezuela? Que condenen ellos primero al régimen español y así, de verdad, nos creeremos que sus intenciones son sinceras y podremos empezar a planteárnoslo. Que resulta muy fácil pedir que se condene no se qué ataque a los derechos humanos en Venezuela, pero qué complicado es para algunos, en cambio, llamar aquí a las cosas por su nombre. Venezuela no será el paraíso, desde luego que no, pero no creo que haya absolutamente nada que podamos decir de lo que allí ocurre que no se pueda decir igualmente, y en mayor medida en muchos casos, aquí. Así que lancemos un órdago a los partidos que van de “superdemócratas” por la vida solo porque continuamente se llenan la boca llamando “dictadura” a Venezuela y pidamos a PP, PSOE, Ciudadanos y todos los demás partidos “superdemocráticos” del estilo que CONDENEN el régimen dictatorial español. Razones las hay de sobra.
Se critica que el presidente venezolano pida al parlamento autorización para gobernar a base de decretos-leyes, sin necesidad de tener que pasar continuamente sus leyes por dicho parlamento, y se dice que, con ello, el gobierno “acumula todo el poder”, mediante la aplicación de las conocidas como “leyes habilitantes”. Decir al respecto nuevamente que, sin duda, no es lo más apropiado para garantizar un correcto y normalizado funcionamiento de una democracia, pero sin olvidar que tales leyes y tal actitud tan “antidemocrática” son, en realidad, el resultado de un proceso que está legitimado y desarrollado en la propia constitución, que para ponerlo en marcha hace falta, nada más y nada menos, que haber ganado las elecciones presidenciales, primero, y tener mayoría absoluta en la Asamblea Nacional tras haber ganado las elecciones legislativas, después (que, por si no se sabe, ambos poderes del estado se votan por separado y en periodos electorales distintos), y que, por supuesto, están sujetas las leyes que se aprueben mediante tal procedimiento a las limitaciones constitucionales establecidas en materia de derechos y libertades. Recordar igualmente que, por un lado, una situación de mayoría absoluta en las cortes (como ahora tiene el PP) es en España, de facto, una situación similar que otorga plena capacidad legislativa al ejecutivo (apoyado en su mayoría parlamentaria-legislativa) y que, además, también aquí existen procedimientos similares que permiten al gobierno establecer distintos tipos de estados de alarma, alerta o excepción si las circunstancias así lo requieren, habiéndose activado uno de estos en los últimos años, ante, nada más y nada menos, ¡que una huelga de controladores aéreos! (situación límite, vaya -sic-), lo que permitió a la Guardia Civil entrar a punta de pistola a sacar a los controladores de sus puestos de trabajo (y con un gobierno del PSOE). Si en España se viviera una situación como la que se vive en Venezuela, todo lo que pasó durante las guarimbas con las calles ardiendo, multitud de edificios públicos (incluidos ministerios y hospitales) incendiados, asesinatos de policías en las manifestaciones, o todo lo que tiene que ver con el contrabando, el acaparamiento y demás acciones de guerra y sabotaje económico que están poniendo al país al borde del caos socio/económico -sin pensar en las consecuencias que ello tiene en la gente-, no quiero ni imaginar lo que haría el gobierno. Pero si por una huelga de controladores se hizo eso, imaginemos. Cualquier cosa sería posible y ojalá nunca tengamos que comprobarlo. 
Por otro lado, de presos políticos en el estado español vamos sobrados, de persecución y criminalización de la “disidencia” para qué hablar (empezando por los sindicalistas procesados por hacer piquetes y terminando por el acoso y derribo a la juventud vasca independentista, pasando por muchas otras cosas que bien conocemos quienes nos oponemos a las políticas “oficiales” del estado español), sobre libertad de expresión y control de los medios públicos y privados de comunicación para qué vamos a hablar igualmente (¿cuántos grandes medios opositores al régimen del 78 existen? Ninguno), sobre ataques a la prensa qué decir (esta semana mismo la Federación de Sindicatos de Periodistas -FeSP- hizo público un comunicado denunciando el acosos y derribo del gobierno y el estado a los medios alternativos, ante los varios casos de periodistas detenidos, procesados y hasta encarcelados por ejercer su trabajo -Jaime Alekos, Alicia Armesto, Raúl Capín, Adolfo Luján, Pitu, Iraitz Salegi, Boro o el ataque de agentes de la Policía autonómica catalana a la redacción de Directa, etc-), sobre persecución y cierre de medios de comunicación en Euskal Herria nos pueden decir algo (Egin, Egunkaria, Ardi Beltza, Apurtu, etc.), y de división de poderes mejor no hablamos tampoco que nos puede dar la risa (un constitucional que te tumba la ley andaluza de vivienda pero te legaliza la privatización de la sanidad de Madrid, o que según mayorías vota a favor o en contra del estatuto de Catalunya o la legalización-ilegalización de un determinado partido, una fiscalía que ejerce de manera cotidiana como defensora de corruptos y otros procesados de “alto nivel”, etc, etc.), y en lo que viene a ser respetar el derecho a decidir de los pueblos, el uso de los poderes del estado para impedir la realización del menor movimiento democrático que pueda llevar a consultar a un determinado pueblo sobre sus deseos de futuro, es de conocimiento general, aquí y en Plutón, el talante tan extremadamente “democrático” del estado, con consultas declaradas ilegales, intentos de amedrentar a presidentes autonómicos electos con leyes ad-hominen destinadas establecer el marco legal que permitiese encarcelar a tal presidente en caso de no acatar los mandatos del estado, la amenaza de enviar al ejército a garantizar el “cumplimiento de la ley y la constitución”, etc. En fin, si Venezuela es una dictadura, España debe ser la antesala del infierno totalitario, lo menos.
Así que si vamos a condenar a democracias imperfectas que en algún momento pueden tener algún tipo de tic autoritario asociado a su normal funcionamiento cotidiano e institucional, vamos a hacerlo con todas. Y no vale empezar por aquello que está a miles y miles de kilómetros, que eso es lo fácil y lo cobarde. Empiecen por condenar al régimen español y sus evidentes conductas autoritarias, totalitarias y antidemocráticas, y luego ya, si eso, vemos con calma lo de Venezuela para ver qué se puede hacer o decir al respecto, ¿vale? Mientras tanto, mejor callen y dejen de hacer el ridículo tratando de tapar la ruina a la que están llevando al estado español hablando de Venezuela, que aquí ya nos conocemos todos y sabemos de sobras por dónde van los tiros en ciertos debates impuestos a golpe de titular de prensa,  de programa sensacionalista al más puro estilo película de terror y demás basura mediática.
Ah por cierto, por si no había quedado claro:
Ni condeno ni condenaré a Venezuela por hacer lo que hace actualmente. Os condeno a vosotros por haber vendido la democracia a unos poderes no electos que legislan a golpe de recomendaciones impuestas y que están sumiendo al pueblo en el desempleo, la pobreza, la pérdida de expectativas de futuro, la frustración existencial y la desesperación. Os condeno por, precisamente, ser incapaces de hacer lo que el gobierno de Venezuela lleva haciendo quince años: enfrentar a las órdenes de los ladrones que se esconden tras los “mercados”, las instituciones financieras internacionales y las grandes potencias capitalistas mundiales, con política, democracia y soberanía popular. Os condeno, en definitiva, por ser unos vasallos del poder financiero y haber renunciado a ejercer cualquier mínima capacidad de resistencia democrática ante el mismo. Justo, huelga decirlo, por lo que odiáis tanto a gobiernos como el de Venezuela, porque a su lado no sois más que vulgares estafadores del pueblo, sucios traidores a vuestra gente. Si de algo sois ejemplo para Venezuela, es precisamente para saber lo que alguna vez fueron sus gobiernos y ya nunca más deberán volver a ser por el bien de sus propios intereses como pueblo.