23 de junio de 2026

LA CLASE OBRERA EXISTE: NO HA DESAPARECIDO NI SE HA DEGENERADO

Dia Internacional del Trabajo – Mural Industria Automotriz – Diego Rivera | Murales Buenos Aires










Por Yuri Stoliarov. Traducción Nestor Guadaño.

Hoy en día, se oye decir a diversos críticos y detractores del marxismo que, supuestamente, la clase obrera está desfasada. Que sus fundadores basaron sus conclusiones en las realidades de la época en la que vivían, y que supuestamente, esas conclusiones son inaplicables en la era actual del progreso científico y técnico, de las altas tecnologías, etc. Argumentan, que muchas cosas han cambiado, incluido el propio carácter del trabajo. 

Esto se aplica también al concepto de proletariado.

Mas, vamos a dejarnos de proseguir en las fantasías, o incluso calumnias interesadas de clase, y acudamos a nuestros propios clásicos: Karl Marx y Friedrich Engels.

Anterior a «Principios del comunismo», Engels desarrolla en el artículo «La Ideología de los comunistas» y en los «Principios del comunismo», una definición de importancia fundamental de lo que es el proletariado, la clase obrera, los trabajadores, en contraposición a la clase capitalista.

En «La Ideología de los comunistas» escribe:

«El proletariado es aquella clase social que vive exclusivamente de su trabajo, y no de los beneficios de algún capital…»

En los «Principios del comunismo» leemos:

«Se denomina proletariado, a aquella clase social que se gana la vida exclusivamente mediante la venta de su trabajo, y no vive de los beneficios de ningún capital… En definitiva, el proletariado, o clase proletaria, es la clase trabajadora del siglo XIX… El proletariado surgió como resultado de la revolución industrial, que tuvo lugar en Inglaterra en la segunda mitad del siglo pasado, y que posteriormente se repitió en todos los países civilizados del mundo».

En una nota a la edición inglesa del «Manifiesto del Partido Comunista» (1888), Engels repite una definición similar:

«Por burguesía se entiende a la clase de los capitalistas actuales, propietarios de los medios de producción social, que emplean mano de obra asalariada. Por proletarios se entiende la clase de los trabajadores asalariados actuales que, al carecer de medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder vivir».

El estudio del modo de producción capitalista llevó a Karl Marx, en su obra principal, *El Capital*, al concepto de «trabajador colectivo».

En 1862, en el segundo borrador de *El Capital*, Marx señala:

«Entre los trabajadores productivos se incluyen, por supuesto, todos aquellos que, de una forma u otra, participan en la producción de mercancías, desde el obrero en el sentido estricto de la palabra, hasta el director o el ingeniero (a diferencia del capitalista)».

En 1873, en la edición francesa autorizada del volumen I de *El Capital*, Marx concreta esta definición:

«... uno trabaja más con las manos, otro más con la cabeza, uno como directivo, ingeniero, técnico, etc., otro como capataz, y un tercero directamente como trabajador manual o incluso como simple ayudante».

Por último, en la tercera y última edición en vida del primer volumen de *El Capital* (1883), Marx ofrece la formulación definitiva, introduciendo el concepto de «trabajador global colectivo» y resumiéndolo en la siguiente idea:

«Mientras el proceso de trabajo es puramente individual, un mismo trabajador reúne todas aquellas funciones que posteriormente se dividen. En la apropiación individual de los objetos de la naturaleza para sus fines vitales, el trabajador se controla a sí mismo. 

Posteriormente, es controlado por otros. El individuo no puede actuar sobre la naturaleza sin poner en movimiento sus propios músculos bajo el control de su propio cerebro. Así como en la propia naturaleza la cabeza y las manos pertenecen a un mismo organismo, también en el proceso de trabajo se unen el trabajo intelectual y el físico. Posteriormente, se separan y llegan a una oposición hostil.

El producto pasa, en general, de ser un producto directo de un productor individual a ser un producto social, un producto común del conjunto de trabajadores, es decir, del personal de trabajo combinado, cuyos miembros se encuentran más o menos alejados de la acción directa sobre el objeto de trabajo. 

Por lo tanto, el propio carácter cooperativo del proceso de trabajo amplía inevitablemente el concepto de trabajo productivo y el de su portador, el trabajador productivo. Ahora, para trabajar de forma productiva, no es necesario intervenir directamente con las propias manos. Basta con ser un órgano del colectivo de trabajadores y desempeñar una de sus subfunciones. La definición inicial del trabajo productivo expuesta anteriormente, deducida de la propia naturaleza de la producción material, conserva siempre su significado cuando se aplica al colectivo de trabajadores, considerado como un todo. Pero ya no se ajusta a cada uno de sus miembros, considerado por separado».

Diez años más tarde, desarrollando la idea de Marx, Engels introduce el concepto de «proletariado del trabajo intelectual». En 1893, en su intervención en el Congreso Internacional de Estudiantes Socialistas, dijo:

«Que vuestros esfuerzos, conduzcan a que los estudiantes tomen conciencia de que es precisamente de entre sus filas, de donde debe surgir ese proletariado del trabajo intelectual que está llamado a desempeñar, codo con codo, y en las mismas filas que sus hermanos trabajadores dedicados al trabajo físico, un papel significativo en la revolución que se avecina».

«Los revolucionarios burgueses del pasado solo exigían a las universidades abogados, como la mejor materia prima a partir de la cual se formaban sus líderes políticos. Para la liberación de la clase obrera se necesitarán, además, médicos, ingenieros, químicos, agrónomos y otros especialistas, pues se trata de hacerse con el control no solo de la maquinaria política, sino también de toda la producción social, y para ello no bastarán en absoluto las frases grandilocuentes, sino que se necesitarán conocimientos sólidos».

Así pues, el proletariado del trabajo intelectual, según la definición de Engels, está formado por médicos, ingenieros, químicos, agrónomos y otros especialistas. Hoy en día, a ellos se pueden añadir los trabajadores de oficina —lo que se suele llamar «funcionarios»—, los programadores, los operadores de máquinas y equipos controlados por ordenador, los ajustadores de tecnología y aparatos complejos, los controladores aéreos, etc. 

La clase obrera no ha desaparecido ni se ha degenerado en nada, como sostienen algunos de los actuales detractores de Marx y Engels. Es cierto que ha cambiado la naturaleza del trabajo, que la especialización se ha vuelto más compleja y variada, y que su nivel intelectual ha aumentado, pero el trabajador, obligado a vender sus capacidades físicas e intelectuales para sobrevivir, ya sea minero o siderúrgico, conductor de tractor o agrónomo, ingeniero o directivo, ha sido y sigue siendo la principal fuerza productiva, sometida a una cruel explotación en la sociedad capitalista.

En general como vemos, los clásicos del marxismo dieron una definición clara de la clase obrera en toda la diversidad que la caracteriza. Al mismo tiempo, en combinación con la concepción de Engels sobre el aumento del papel de la conciencia social en la vida de la sociedad y, por consiguiente, con el aumento del papel de lo que Marx y Engels denominaban «producción espiritual» —lo cual queda claramente demostrado por la actual revolución científica, tecnológica e informativa—, y teniendo en cuenta el carácter dialéctico del desarrollo y del conocimiento, las ideas de Marx y Engels sobre la clase obrera nos orientan hacia los fundamentos teóricos para su desarrollo posterior, al igual que los conceptos sobre su dominio político en el período de transición hacia el comunismo.

La emancipación de la clase obrera de la esclavitud asalariada, es el futuro de la humanidad. 

El imperialismo está continuamente engañando a la población por los medios de comunicación, con su propaganda de limosnas empresariales, en este Reino y en EE UU o Europa. Venden las fundaciones como su caridad particular, de cara a los organismos internacionales, para tapar sus impresionantes ganancias y crímenes anuales, por hambre, falta de agua y guerras. Subimos un estudio sobre esta caridad, sobre las Fundaciones Imperialistas.

LA CARIDAD NO SALVARÁ AL MUNDO DE LOS PROBLEMAS DEL CAPITALISMO.

Por Yuri Stoliarov. Traducción Nestor Guadaño.

La caridad del gran capital no es altruismo ni una muestra de buena voluntad. Es un instrumento de estabilización del sistema capitalista, que permite a la élite mantener el control sobre los recursos, obtener privilegios fiscales y legitimar su riqueza, al tiempo que «remienda» esas brechas sociales que el propio sistema crea. Para comprender este mecanismo, es necesario mirar más allá de la fachada de las cenas benéficas de gala y los cheques públicos, hasta llegar a las fuentes de la «generosidad», a los códigos fiscales y a la experiencia histórica de modelos alternativos de distribución.

La filantropía corporativa a gran escala, surgió al mismo tiempo que la formación del capital privado a gran escala, a finales del siglo XIX y principios del XX. En los EE. UU., John Rockefeller se convirtió en una figura clave al crear en 1913 la Fundación Rockefeller (Rockefeller Foundation). En ese mismo periodo, Andrew Carnegie desarrolló un modelo similar, a través de una red de fundaciones y proyectos bibliotecarios.

En Europa, las grandes dinastías también crearon fundaciones como forma institucional de gestión del capital.

Desde el principio, la filantropía desempeñó una doble función: devolvía parcialmente a la sociedad los fondos obtenidos como resultado de la monopolización de los mercados y, al mismo tiempo, legitimaba la propia existencia de una riqueza extremadamente concentrada. En un contexto de investigaciones antimonopolio y críticas sociales, las fundaciones se convirtieron en un instrumento para reducir la presión pública.

La historia de la caridad no comienza con las donaciones, sino con la apropiación. 

Para que un multimillonario pueda «donar» un millón, primero es necesario apropiarse de mil millones del patrimonio público. Hoy en día, los grandes fondos no son «huchas para repartir», sino estructuras de inversión. Estos fondos se invierten a través de una cartera de instrumentos financieros, generan ingresos y los pagos anuales se limitan a un porcentaje determinado de los activos.

La extracción de más plusvalía de los trabajadores, les lleva a la creación de otra forma de obtener más beneficios, crear nuevos fondos de inversión bajo la apariencia de una organización benéfica. Mediante Fundaciones, se hace creer a la población que son inversiones sin ánimo de lucro, como las limosnas a la población común. Pero su fin, es más terrorífico, es conseguir beneficios netos e influencia política en los gobiernos de turno.

En EE. UU., la legislación obliga a los fondos privados a destinar a subvenciones al menos el 5 % de sus activos al año. El 95 % restante sigue operando en el mercado financiero.

Esto significa que el fondo puede existir prácticamente de forma indefinida, conservando y aumentando su capital a través de las inversiones de estas Fundaciones, al tiempo que marca la agenda, en materia de sanidad, educación y política internacional. Formalmente, el dinero es «donado», pero, en realidad, sigue buscando más ganancias, bajo el control de un círculo reducido de personas.

Tomemos como ejemplo a Jeff Bezos y la empresa Amazon. En 2021, el salario medio de un empleado del gigante del comercio electrónico era de 31.000 dólares al año, apenas por encima del umbral de subsistencia para una persona sola en EE. UU. Al mismo tiempo, la fortuna de Bezos, fundador y entonces director ejecutivo de la empresa, aumentó en 21 mil millones de dólares durante ese mismo año. Su fundación «Bezos OnDay», creada para luchar contra la falta de vivienda y el cambio climático, recibió donaciones por valor de 125 millones de dólares, lo que supone apenas el 0,6 % del incremento de su capital. Al donar las acciones, Bezos obtuvo una deducción fiscal de aproximadamente 50 millones de dólares, con un tipo impositivo federal del 40 %. Es decir, el 40 % de su «caridad» lo pagaron, de hecho, los contribuyentes estadounidenses, incluidos esos mismos empleados de Amazon.

La paradoja radica, en el contraste espantoso entre el gesto benéfico y las condiciones laborales de los empleados de su propia empresa. Las investigaciones de los medios de comunicación occidentales, dibujaban un panorama distópico: los trabajadores de los almacenes de Amazon, se ven obligados a llevar consigo botellas de plástico para orinar en ellas, ya que los responsables registran cada ausencia, incluso las visitas al baño. Hay personas a las que se han llevado en ambulancia, directamente desde sus puestos de trabajo por agotamiento tras semanas laborales de 55 horas. A los empleados que sufren lesiones, debido a incumplimientos de las normas de seguridad, se les retira el seguro y acaban en la calle.

La familia Walton, propietaria del imperio minorista Walmart, muestra la misma lógica de una forma aún más evidente. En 2024, la fortuna conjunta de los seis herederos del imperio de Sam Walton superó los 432.000 millones de dólares, una cifra superior a los presupuestos de la mayoría de los países del mundo. En los veinte años de existencia de su Fundación en un fondo familiar, se han donado 5.500 millones de dólares, lo que supone tan sólo el 1,3 % de la fortuna actual de la familia.

No menos revelador es el ejemplo de Elon Musk, cuya "Fundación benéfica", según datos de Bloomberg, donó en 2024 la cifra récord de 474 millones de dólares. La cifra es impresionante, pero el análisis del destino de estos fondos, nos lleva a ver la situación desde otra perspectiva. Una parte considerable se destinó a entidades vinculadas a nuevas fuentes de ganancia, en negocios que de una u otra forma van al propio Musk y a sus proyectos comerciales: colegios e iniciativas educativas que llevan su nombre, así como organizaciones que trabajan en los ámbitos de la inteligencia artificial, el espacio, la energía y la educación STEM. Es decir, precisamente allí donde el acaparador tiene intereses empresariales directos.

Los críticos señalan acertadamente que las fundaciones a menudo no se utiliza para apoyar programas independientes, sino para financiar proyectos que benefician a su imperio empresarial. Es más, el aumento del volumen de las donaciones tiene una razón puramente lucrativa: cuando inviertes en la fundación al cumplir con el requisito de la Agencia Tributaria de EE. UU. de realizar pagos mínimos anuales, buscan también como "hacer más caja". La ley obliga a las organizaciones sin ánimo de lucro a gastar al menos el 5 % de sus activos al año, de lo contrario, se exponen a perder su estatus y sus ventajas fiscales. Anteriormente, tal y como informaron The New York Times y otras publicaciones, la fundación de Musk no había alcanzado este umbral durante varios años, y fue objeto de críticas por acumular miles de millones mientras permanecía prácticamente inactiva.

Al mismo tiempo, el dinero permanece en un ciclo cerrado: la plusvalía extraída del trabajo de millones de personas se concentra en manos de unos pocos y, posteriormente, vuelve a la sociedad en forma de «caridad» controlada, que no altera la estructura misma de la explotación.

En Europa, las grandes fundaciones privadas ejercen una influencia considerable en la política y el ámbito académico. El Wellcome Trust desempeña un papel clave en la financiación de la investigación biomédica en el Reino Unido. En Alemania, la Bertelsmann Stiftung participa en la elaboración de recomendaciones sobre política educativa y social. En Asia, crece el papel de las fundaciones privadas creadas por multimillonarios del sector tecnológico.

La tendencia general es la misma: la concentración de recursos en manos de entidades privadas que, formalmente, no rinden cuentas ante la sociedad, pero que, de hecho, influyen en las decisiones estatales a través de la dependencia de las subvenciones por parte de universidades, ONG y centros de investigación.

Quizá el ejemplo más claro de la crisis sistémica de la filantropía haya sido el fracaso del «Compromiso de Donación», una iniciativa puesta en marcha en 2010 por Warren Buffett, Bill y Melinda Gates. La idea parecía noble: multimillonarios de todo el mundo se comprometían a donar al menos la mitad de su patrimonio a causas benéficas, ya fuera en vida o por testamento. En los dos primeros meses, 40 de las familias más ricas de Estados Unidos se sumaron a la iniciativa y parecía que el mundo se encontraba en los albores de una nueva era de la filantropía. Han pasado 15 años y, según un informe del Instituto de Estudios Políticos, los resultados han sido desalentadores.

De las 256 personas que firmaron el compromiso, solo una familia cumplió su promesa en vida: los cónyuges Laura y John Arnold, que donaron unos 4.76 mil millones de dólares en 2010. De los 22 participantes fallecidos, solo 8 legaron al menos la mitad de su patrimonio a obras benéficas. Uno de ellos, Chuck Feeney, se hizo famoso por haber repartido todo su patrimonio en vida. El resto, o bien no cumplieron su promesa, o bien su voluntad quedó sin cumplir.

Sin embargo, aquí también hay una paradoja. Los expertos han calculado que, si todos los participantes vivos en el juramento quisieran cumplir hoy su promesa, tendrían que destinar de una sola vez a obras benéficas unos 367 mil millones de dólares. Tales donaciones supondrían una pérdida de hasta 272 mil millones de dólares en ingresos fiscales para el presupuesto federal de EE. UU., ya que los donantes ricos tienen derecho a una deducción de hasta el 74 % del importe de la donación. En otras palabras, el sistema está diseñado de tal manera que el propio Estado subvenciona la caridad de los ricos, perdiendo dinero que podría destinarse a la educación, la sanidad y los programas sociales para todos.

La caridad actual funciona a través de tres mecanismos interrelacionados, que convierten el acto de «ayuda» en un instrumento para mantener la dominación de clase.

1º. La primera y más cínica: las desgravaciones fiscales, que en la práctica constituyen una subvención directa del Estado a los ricos. En Estados Unidos, la donación de acciones exime al donante del pago del impuesto sobre las plusvalías, una de las principales fuentes de ingresos de los más ricos. Al mismo tiempo, dicha donación permite una deducción de hasta el 60 % de la base imponible. En 2022, Warren Buffett donó 4.1 mil millones de dólares en acciones de Berkshire Hathaway a la fundación de Melinda French Gates. Al hacerlo, no pagó ni un céntimo en concepto de impuesto sobre las plusvalías de dichas acciones y obtuvo una deducción de aproximadamente 1.6 mil millones de dólares. Según datos del Centro de Política Fiscal correspondientes a 2022, el 86 % de todas las deducciones fiscales por donaciones benéficas las recibe el 1,3 % de los estadounidenses más ricos. Los estudios demuestran, que las ventajas fiscales para los grandes donantes suponen una redistribución de la carga presupuestaria hacia los sectores menos favorecidos de la población.

2º. El segundo mecanismo es el blanqueo de sus actos criminales. El capital obtenido mediante la explotación, los delitos medioambientales o la producción de productos letales, se transforma en capital cultural y político a través de la filantropía. 

La familia Sackler, propietaria de la empresa farmacéutica Purdue Pharma, ganó 35.000 millones de dólares con la fabricación y la comercialización agresiva del medicamento opioide oxicodona, lo que provocó la muerte de más de 500.000 estadounidenses en la epidemia de opioides. Tras numerosas demandas y la indignación pública, los Sackler donaron 250 millones de dólares a los principales museos y universidades: el Museo Metropolitano, la Tate Modern y Harvard. Esto supuso menos del 0,7 % de los beneficios obtenidos a costa del sufrimiento de los adictos a las drogas. 

La familia real saudí, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, donó 20 millones de dólares a la Universidad de Harvard y 15 millones a la de Georgetown. El propio Bankman-Fried, fundador de la plataforma de cripto FTX, creó el fondo Future Fund para luchar contra los riesgos globales, al tiempo que desviaba 8.000 millones de dólares de los fondos de sus clientes para su uso personal. La caridad, en estos casos, no es una forma de expiar la culpa, sino una inversión en imagen que permite seguir acumulando capital a pesar de la condena pública.

3º. El tercer mecanismo consiste en mantener el control sobre los recursos bajo el pretexto de «donarlos». Las fundaciones benéficas privadas de EE. UU., están obligadas por ley a destinar anualmente solo el 5 % de sus activos a fines benéficos. El 95 % restante puede invertirse y generar ingresos, permaneciendo bajo el control total de los fundadores. Según datos del Instituto de Estudios Políticos correspondientes a 2022, las cincuenta familias más ricas de EE. UU. gestionan 1,3 billones de dólares a través de fundaciones benéficas, pero cada año destinan a programas reales tan solo entre 65.000 y 90.000 millones de dólares, lo que supone entre el 5 % y el 7 % del volumen total.

No se trata de una redistribución de la riqueza, sino de su conservación en manos de la élite bajo el pretexto de «filantropía». El contraste con la redistribución estatal es fundamental: los impuestos se ingresan en el presupuesto, y se distribuyen a través de instituciones democráticas, por control parlamentario, a las autoridades locales, o a los ministerios públicos.

Para comprender la alternativa al modelo caritativo, es necesario recurrir a la experiencia histórica de los países que construyeron el sistema socialista. 

En la Unión Soviética, las necesidades básicas —agua, sanidad y educación— no se consideraban dentro de un proceso de «caridad de la élite», sino un derecho fundamental del trabajador, garantizado por el Estado. 

En 1985, según datos del Consejo de Abastecimiento de Agua y Saneamiento de las Naciones Unidas, el 98 % de la población urbana y el 85 % de la rural tenían acceso a un sistema de abastecimiento de agua centralizado. Estos logros no se consiguieron gracias a las donaciones de Rockefeller o Ford, sino mediante la planificación estatal y la movilización de recursos. El sistema sanitario gratuito situó a la URSS, en 1970, en el primer puesto mundial en cuanto al número de médicos por cada diez mil habitantes. Y la educación universal y gratuita, permitió erradicar el analfabetismo y formar a millones de especialistas.

La historia del movimiento obrero, ofrece otro contraste con el modelo caritativo: el contraste entre la caridad y el derecho. 

Entre los años 1930 y 1950, en Estados Unidos y Europa Occidental, el auge del movimiento sindical llevó a que los salarios reales de los trabajadores se duplicaran en dos décadas. La huelga de los trabajadores de la industria automovilística en Flint, Míchigan, en 1937, que duró 44 días, concluyó con el reconocimiento del sindicato UAW y un aumento salarial del 30 % para 250.000 personas. No se trató de una «ayuda» por parte de Henry Ford o Alfred Sloan, sino de una victoria de la lucha colectiva que otorgó a los trabajadores el derecho a una parte del valor creado por su trabajo.

Tras el debilitamiento de los sindicatos, durante el periodo de la contrarrevolución neoliberal de los años 1980 a 2020, los salarios reales en EE. UU. se estancaron, a pesar del aumento de la productividad laboral. Al mismo tiempo, aumentaban las donaciones benéficas de los multimillonarios, pero estas no compensaban las pérdidas de los trabajadores. 

La diferencia es fundamental: una huelga otorga a los trabajadores el derecho a una parte del valor que ellos mismos han creado como resultado de su trabajo. La caridad les ofrece la limosna de quienes se han apropiado de ese valor, en el ámbito y en la cuantía que ha determinado el propietario.

Para comprender la profundidad del cinismo del sistema descrito, es necesario comparar las pérdidas derivadas de los paraísos fiscales, con el coste real de resolver los problemas globales más acuciantes. Los datos de las organizaciones internacionales muestran que las sumas que se escapan cada año a paraísos fiscales, podrían cambiar radicalmente la vida de cientos de millones de personas. El coste de una planta desalinizadora en Senegal, capaz de abastecer de agua potable a millones de personas, asciende a 800 millones de dólares, una cifra inferior a la que Elon Musk gastó en publicidad política en 2024.

Según datos de la OMS, el déficit anual de financiación sanitaria de los 32 países más pobres del mundo asciende a 54 mil millones de dólares, lo que supone aproximadamente una quinta parte de lo que el mundo pierde cada año debido a las deducciones fiscales de las empresas. El presupuesto anual de la ONU para la ayuda humanitaria destinada a 240 millones de personas, que sufren conflictos y hambruna en 2026 asciende a 33.000 millones de dólares, ocho veces y media menos que las pérdidas anuales derivadas de los paraísos fiscales. Las necesidades de emergencia de la OMS, para combatir los brotes de enfermedades y responder a las crisis en 2026 ascienden a solo 1.000 millones de dólares, una cantidad que algunos multimillonarios gastan en sus derroches personales.

El informe «Desigualdad mundial 2026», elaborado por 200 investigadores y publicado en diciembre de 2025, recoge tendencias alarmantes. 

Según el informe, los ingresos del 10 % de los habitantes con grandes fortunas del planeta, superan los ingresos del resto del 90 % de la población mundial en su conjunto. 

No, no es un error tipográfico: una décima parte de la población gana más que el resto de la humanidad. La situación es aún más escandalosa en lo que respecta a la propiedad de activos: el 10 % de los propietarios más ricos posee más del 75 % de todos los activos mundiales, mientras que a la mitad más pobre de la humanidad, le corresponde realmente menos del 2 % de la propiedad total.

La conclusión más impactante se refiere a la élite multimillonaria: 

Menos de 60.000 personas poseen una riqueza tres veces mayor que toda la mitad más pobre de la humanidad. Desde 1995, la proporción de la riqueza mundial que pertenece a este grupo microscópico ha pasado del 4 % a más del 6 %, y el patrimonio de los millonarios y multimillonarios crece cada año aproximadamente un 8 %, casi el doble de rápido que los ingresos del resto de la población.

La filantropía no es una ficción, es una aberración. Pues hipotéticamente salva vidas y apoya la investigación. Pero es un sistema que por principio, es incapaz de resolver el problema sistémico de la desigualdad, porque en sí mismo es un producto y un pilar dictatorial del mismo sistema de apropiación de las riquezas del planeta. Permite a los ricos elegir qué problemas abordar, en función de sus propias preferencias, en lugar de que sea la población de las sociedades de cada estado, a través de sus instituciones democráticas. 

Las Fundaciones establecen las prioridades, impidiendo que se distribuya equitativamente la carga fiscal.

Ya es hora de dejar de aplaudir las limosnas, y ver detrás de ellas, la injusticia de un Sistema dictatorial de los multimillonarios. Cuando un multimillonario dona miles de millones, y sus empleados viven en sus coches, eso no es generosidad, es cinismo rayando el terrorismo en su máxima expresión. 

Cuando la fundación de Musk transfiere dinero a sus propios proyectos, para rendir cuentas ante la Reserva Federal, no es altruismo, es optimización. El sistema actual está basado en la corrupción absoluta. Y no puede arreglarse con limosnas ni con esa "caridad privada". 

Se necesita otra distribución, de lo creado gracias al trabajo de millones de personas. Se necesita un sistema en el que los recursos pertenezcan a quienes los crean, y no a quienes se apoderan de ellos. 

La caridad empresarial no salva al mundo, lo destruye.


Enlace original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков.




21 de junio de 2026

Para romper con la Dictadura Imperialista, NO HAY OTRA SALIDA PARA LA HUMANIDAD QUE EL COMUNISMO

Por Nestor Guadaño

Tras decenas de años compartiendo experiencias, estimo conveniente puntualizar varias ideas claras, que nos ayuden a plantear una más avanzada concreción ideológica, recurriendo al materialismo histórico.


La represión ideológica de Jruschov.

Este nuevo proceso interno del Partido Comunista de la Unión Soviética, tras la muerte de Stalin, produjo varios hechos comprobados en los siguientes años:

- Un alejamiento de los trabajadores en la defensa de la sociedad socialista, poco a poco al principio se manifestaba, ante la incomprensión de las medidas tanto políticas como económicas, que adoptaba el nuevo gobierno, que fue una de las causas principales del retroceso en el apoyo al Partido.

- Pasados los primeros años, se desarrollaba una desconfianza manifiesta cuando comprobaban, que había fuertes diferencias entre las palabras y los hechos. Mientras se hablaba de Socialismo se introducían normas y directrices capitalistas, como el crecimiento de un mercado legal e ilegal.

- A partir de 1953, el camino de la construcción del comunismo en la URSS, fue objetivamente perdiéndose, pues en la lucha de clases desatada contra las medidas de Jruschov en todos los ámbitos de la vida social, alejó definitivamente a los más comprometidos trabajadores, que comprendían la necesidad del control proletario de la producción en las fábricas.

Si nos atenemos a los aspectos fundamentales ideológicos de esta destrucción, comprobamos que para determinar cómo fue la restauración del capitalismo en la URSS, reconoceremos que se realizó un retroceso esencial, pues para el avance hacia el comunismo es necesaria la primacía de la política sobre la economía en la época de transición del capitalismo al comunismo, y no al revés.

En época actual, el incuestionable poder de las grandes corporaciones del imperialismo que ejercen sobre los estados, se asienta en la consolidación de una economía de rapiña y acumulación, independientemente de la voluntad de toda la población. Ésta, se ve obligada a seguir pastorilmente esas relaciones de producción sin entender a dónde la llevan. Los instintos sociales primitivos, reflejos de lucha por sus intereses materiales, son sistemáticamente canalizados.

La conflictividad social que surgió por ello, en los albores de los siglos anteriores, dio lugar en la mente de todos los trabajadores, de la necesidad básica de utilizar la violencia de clase contra clase, cuando el Estado impone el poder de la oligarquía, utilizando las fuerzas del "orden público".

Al mismo tiempo, hay un aplastamiento de la conciencia de los oprimidos, mediante una persistente propaganda del Estado de la Burguesía bajo el imperialismo, como forma de dominio ideológico, de justificación de la propiedad privada, de la explotación y de la violencia.

Como bien anotaba Federico Engels: «¿Para qué luchamos entonces por la dictadura política del proletariado, si el poder político es económicamente impotente? ¡La violencia (es decir, el poder estatal) es también una fuerza económica!»

(Carta a K. Schmidt, 27 de octubre de 1890).

Por todo esto, Lenin, refutando a Trotski y a Bujarin, explicaba:
«La política no puede dejar de tener primacía sobre la economía, olvidarlo significa olvidar el abecedario del marxismo»

(«Una vez más sobre los sindicatos, sobre el momento actual y sobre los errores de los camaradas Trotski y Bujarin»).

Así pues, la causa principal de la restauración del capitalismo en la URSS, ha sido la pérdida del poder político del proletariado, de la dictadura de la clase obrera sobre el ascenso de la burguesía capitalista. Para lograrlo los revisionistas tenían antes que descomponer la herramienta de la clase trabajadora, el partido. Ya que en la época socialista de la primera etapa al comunismo, es el desarrollo o retroceso del partido, la principal palanca de su continuación. No puede existir ninguna otra fuerza social, capaz de gobernar el Estado y conducirlo hacia el comunismo.

En primer lugar, para mantener el poder se necesita el apoyo y la organización de la clase obrera, su integración en el gobierno del estado, impulsando las medidas socialistas para el afianzamiento de tal objetivo, también consolidando su integración en su organización de vanguardia: el partido.

En segundo lugar, la sociedad comunista se aplica en la práctica con las conclusiones del materialismo científico, el paso de los objetivos logrados hacia su culminación, y esto significa que se necesita un partido marxista leninista que guíe a la sociedad.

Tanto lo uno como lo otro son una consecuencia necesaria. Una gran mayoría de la vanguardia bolchevique en tiempos del camarada Stalin era consciente, que era estratégico para el futuro del socialismo, elevar el nivel de conciencia de clase del proletariado. Esta firme convicción parte del hecho, de que la cosmovisión marxista, antes y ahora, no se ha convertido dentro del pensamiento de los trabajadores, en su aspiración principal de vida, de futuro.

Por consiguiente, si el partido pierde autoridad, si pierde la capacidad de dar orientaciones sobre cada cuestión política, económica y cultural importante, si cae en una práctica unilateral de coacción, entonces el sistema de la dictadura de la clase obrera se degrada.

Tras la muerte de Stalin, en el PCUS se apartaron a los militantes que alertaban sobre el peligro del oportunismo, y la ley objetiva de la lucha revolucionaria sobre la irreconciliabilidad de las ideologías. De este modo, los dirigentes revisionistas que dieron el golpe de estado, exhortaron a que el fraccionalismo se consideraba como una mera discrepancia insignificante, en la comprensión del marxismo, una peculiar aceptación de puntos de vista. El oportunismo en el propio PCUS, se hundió hasta las orejas, en el lodazal para la destrucción de la Unión Soviética.

Los enfoques antimarxistas

Así pues las medidas erróneas políticas y económicas, tomadas por la mayoría revisionista del partido en los años sesenta, provocaron una considerable pérdida de autoridad del partido entre los jóvenes y la vanguardia obrera. Fue el auténtico colapso de la dictadura de la clase obrera.

Sin embargo la historia de este colapso dentro del PCUS, demostró que en la URSS, la defensa del régimen socialista era una inercia social, tan fuerte, que incluso un político tan insignificante como Gorbachov, tuvo que utilizar esa defensa para destruirlo. El prestigio del PCUS, a pesar de toda la flagrante actividad saboteadora de Jruschov y sus sucesores, desde Brezhnev, Andrópov y sus secuaces, incluido Gorbachov, se mantuvo la identidad de apoyo al socialismo en el pueblo soviético, incluso a principios de la década de 1990.

La actividad del partido como fuerza dirigente de la dictadura de la clase obrera, es lo primordial en relación con la política, los objetivos estratégicos, la táctica y el trabajo cotidiano. Cuando esta impregnación social va siendo arrinconada, se desacredita la comprensión del marxismo leninismo. Efectivamente hay un menoscabo ideológico y teórico de la autoridad de la ideología materialista y el partido, de la monolítica coherencia científica entre la teoría y la práctica marxista.

Jruschov y sus seguidores causaron una profunda quiebra social. Reformas antisocialistas, tanto ideológicas como económicas, que socavaron conscientemente los cimientos del futuro hacia el comunismo en la URSS. Decretos que impulsaban el mercado, tales como la transferencia de la maquinaria de las MTS a las granjas colectivas, el gobierno autónomo de los directores de las empresas estatales sin control obrero, la destrucción del plan reforestal del 48, la reforma de todos los postulados en 1957, etc.

Estas series de actuaciones partieron desde un único proceso: el «montaje del culto a la personalidad de I. V. Stalin». Al eliminar sus bases prácticas e ideológicas del marxismo-leninismo, el sabotaje que hizo Jruschov del camino hacia el comunismo, reestructuró la conciencia social y la ética del partido. Trastocó por completo a una intelectualidad ya de por sí ideológicamente débil, y socavó la autoridad del comunismo, y la unidad de los partidos comunistas del mundo.

Pero esto resultaba insuficiente para la restauración del capitalismo en la URSS. Era pues necesario formar una clase burguesa a partir de las empresas. Se cambiaron planes de estudio, se difundieron consignas de conciliación de clases, "la paz social con los imperialistas y la inhibición ante cualquier proceso revolucionario de los pueblos". Los argumentos hacia la vuelta del mercado y la imitación intelectual por el capitalismo occidental, fueron recurrentes y muy dañinos en la conciencia de clase del pueblo.

Conseguido aupar esta ideología burguesa en el seno de la dirección del partido, se llega a la desmovilización social, al control de las empresas por las diferentes mafias de sus directores, la exclusivista mediocre élite intelectual burguesa de los años 70. Fueron el detonante del golpe final del 91, inevitable.

Pero en este siglo, para la humanidad no hay otra salida que el comunismo, las increíbles hazañas de construcción del socialismo en la URSS, así lo evidencian.

El victorioso período de esta construcción demostró que el factor subjetivo de la revolución puede considerarse maduro, si al frente del partido hay los líderes que dominen el marxismo leninismo, y lo apliquen hábilmente en una práctica organizativa hacia nuestra clase y el pensamiento revolucionario.

El período postestalinista de la existencia del PCUS, demostró que si un partido marxista, en condiciones de un entorno capitalista, no trabaja con suficiente intensidad en su formación revolucionaria por el empoderamiento de la clase obrera, como fue en tiempos de Lenin y Stalin, la construcción del comunismo se estanca y, en última instancia, el partido se degrada y se destruye.

Y tanto es así, porque junto a Lenin y Stalin trabajaban camaradas fieles, que compartían los mismos criterios de clase en torno a ellos, y multiplicaban así su fuerza. Junto a Lenin, el propio Stalin fue el más firme innovador, de total confianza de Lenin, a la vez que Sverdlov, Krúpskaya, Dzerzhínski y muchos otros. Posteriormente, del equipo ideológico y político en tiempos de Stalin, fueron emergiendo activistas de gran talla como Kirov, Zhdánov, Mólotov, Malénkov, a pesar de todos los golpes contra la clase obrera y el partido revolucionario.

Hay que remarcar claramente, que la causa de la restauración del capitalismo en la URSS es la incompetencia de los miembros del PCUS, puesto que no desarrollaron la antorcha que ilumina a la humanidad, no llevaron el nombre del partido hacia la construcción práctica del comunismo.

¡Sí! Trágico para todos nosotros ha sido que la URSS volviese hacia el capitalismo.

Pero esto ha sucedido antes. También a lo largo del camino hollado por los oprimidos (Espartaco, la Comuna de París, etc.), tuvieron lugar lapsos de tiempo que la marcha para su emancipación, se detuvo e incluso retrocedió, desde una estructura nueva hacia una más vieja, destructiva.

En este camino de la historia de la humanidad, el comunismo ya ha sido algo primario, natural. Incluso hubo el Comunismo primitivo.

Cuando en este siglo, la conciencia vaya avanzando, el comunismo traspasará a otro nivel cualitativamente superior.

Si el avance hacia la sociedad comunista, no se hubo desarrollado en la anterior etapa junto a la URSS, con toda la plenitud de sus fuerzas productivas, con el avance de unas nuevas fuerzas que se sumen al comunismo, se logrará mediante la abundancia conjunta de todas las máximas fuerzas productivas, la erradicación del capitalismo y el imperialismo.
No puede ser de otra manera. Estas sociedades corruptas que se van canibalizando ellas mismas, y serán destruidas, porque el corazón de este sistema social tiene una contradicción insoluble: la forma privada de propiedad y apropiación del trabajo socialmente necesario que se contradice con el carácter social-colectivo de la producción, que no corresponde con el poder omnímodo imperialista.

El carácter social-colectivo de la producción en el sistema imperialismo, no puede tener otra salida si no hay un cambio absoluto del paradigma de poder. Solamente si se cambia de Sistema Social.

Construir una sociedad que abandone la propiedad privada de los medios de producción migrando a la propiedad colectiva social de los trabajadores, pues ellos son la clase de productores, forjadores e innovadores, de los oprimidos en todo el mundo, quienes realizarán la revolución socialista en cada país.
Sólo hay un camino, ancho y profundo.

¡Hacia una sociedad comunista, a través de la primera fase del comunismo, el socialismo!

Lo sabemos. Hemos tratado de describir al detalle las etapas, las causas y la solución. El sistema actual imperialista retrógrado, es un fenómeno temporal.

¡La victoria será de la clase obrera,
porque el comunismo es el futuro de la humanidad!

7 de junio de 2026

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”.



Por Esteban Zúñiga y Nestor Guadaño.

“A los soldados del V Cuerpo del Ejército.

Con la más sincera emoción, camaradas, os envío un saludo a esas trincheras cavadas en el suelo de nuestra Patria, donde defendéis la integridad de nuestro territorio y el derecho de nuestro pueblo a disponer de su futuro.

Ayer obreros de la ciudad y los campos, consagrados a las santas faena de la paz y de la cultura, hoy soldados todos, cuando esta paz y esta cultura peligran, todos alistados bajo las banderas de la libertad y de la justicia social…”.

(Antonio Machado. Carta a los combatientes republicanos del V Cuerpo del Ejército del Ebro).

La revista “HORA DE ESPAÑA”, revista literaria de ensayo, crítica y poesía, del mes de Junio de 1938 compartiría unos poemas de ANTONIO MACHADO, -un muy asiduo colaborador de esta revista- una serie de poemas, bajo el título de “VERSOS”:

Primero fueron una colección de ocho poemas: I. “La Primavera” / II. “El poeta recuerda las tierras de Soria” / III. “Amanecer en Valencia (Desde una torre)” / IV. “La muerte del niño herido” / V (Sin título) / VI (Sin título) / VII (Sin título) / VII (Sin título).

Y un segundo bajo el título de “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO” y un tercero, muy breve, “A FEDERICO DE ONÍS”.


Enrique Lister Forján

Enrique Líster nació en Ameneiro, Galicia, en el año 1907. Su padre era cantero y su madre campesina. A los once años, su familia emigra a Cuba, pero acaba regresando en 1925, e ingresa en el Partido Comunista.

Proclamada la II República, por su condición de cuadro destacado del PCE fue enviado a la URSS para cursar estudios de formación política en la Academia Lenin, especializada en la formación política de los oficiales de todas las Fuerzas Armadas.

También recibió formación militar en la Academia Frunze, que era una academia militar del ejército rojo y donde las asignaturas se basaban en disciplina operacional-táctica, marxismo-leninismo, historia y trabajo político del Partido, historia del arte militar y de la guerra, lenguas extranjeras y otras secciones de investigación científica.

Durante su periodo formativo en la URSS formó parte de una brigada de trabajadores encargada de la construcción del metro de la capital, Moscú, siendo muy apreciada su experiencia como cantero en su juventud. 

A su vuelta a la península, se integra en el comité especial especializado en temas militares. La facistización de las formaciones republicanas conservadoras, demostraban una clara evidencia del creciente peligro de un golpe de Estado. Responsable de la agitación antimilitar, escribió continuamente en el periódico  Soldado Rojo

Junto con Juan Modesto Guilloto y otros militares comunistas y republicanos, crea la dirección de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), que funcionaban como fuerza armada de choque del PCE.

Tras el golpe militar, destaca en la organización del Quinto Regimiento en Madrid, la primera escuela militar creada por el Partido Comunista, para formación de milicianos, establecido en un convento socializado de la madrileña calle de Francos Rodríguez. El veinte de septiembre del año 1936, asume la comandancia del Quinto Regimiento. 

Tras los combates en el valle del Tajo, en Toledo y en el suroeste de Madrid, se militariza el Ejército Popular Republicano, convirtiéndose en el comandante de la Primera Brigada Mixta.

Con ella frena la acometida fascista, en las batallas de Madrid del sector de Villaverde. Después es el responsable de la undécima División, convirtiéndola en la más selecta unidad republicana, encargada de soportar los peores combates en las Batallas de Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel. Posteriormente es el Comandante del Vº Cuerpo de Ejército.

Vamos a compartir el poema “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”. Escrito en 1938. Un soneto laudatorio en el que homenajea a uno de los militares comunistas más destacado, desde su reconocimiento y solidaridad de la Causa de la República Española y de su compromiso antifascista.

Antonio Machado ya se identificaba con los combatientes del Vº Cuerpo de Ejército, en estas líneas de la defensa de Cataluña:

“Salud obreros y soldados, combatientes en las filas del V Cuerpo de nuestro gran Ejército de la Victoria. Espero que nada pueda arrebataros el triunfo: estoy seguro de que nadie puede privaros de la gloria de merecerlo”.

En unos versos, realizados cuando Antonio Machado se encontraba en Barcelona, con una salud muy quebradiza, que admira la resistencia del Vº Cuerpo del Ejército que opera en la “lucha santa sobre el campo libre”, que supera la fragilidad (cuando se refiere a la “carne de la muerte”) con la valentía y la firmeza del comandante comunista Enrique Líster.

Un poema que, no obstante, nos deja un interrogante sobre la situación del poeta sevillano:

¿su deseo de apartar su pluma para tomar las armas, refleja una situación de desesperanza al asumir sobre sus débiles hombros la marcha de la guerra?

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO.
Tu carta
–oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.
Fragores en tu carta me han llegado,
de lucha santa sobre el campo ibero,
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,
de monte a mar, esta palabra mía:
“Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría.
Antonio MACHADO.”
(Fuente: “Hora de España”. Revista Mensual. Ensayos. Poesía. Crítica. Al servicio de la causa popular. Núm. XVIII. Páginas 10 y 11. Tipografía La Académica. Barcelona, junio de 1938).

6 de junio de 2026

Los cambios de mentalidad colectiva, proyectados en «Los problemas económicos del socialismo en la URSS» de Stalin.

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Por Evgueni Ivánov. Traducción y redacción Nestor Guadaño. Publicado en

"Pravda Soviética. La Era del Socialismo"

☭ ☆ Советская правда. Эпоха социализма ☆ ☭ 

Vamos a divulgar, metódicamente, el plan de actuación previsto en la obra «Los problemas económicos del socialismo». 

El filósofo burgués inglés Thomas Carlyle, escribió en una ocasión:

«¡Un mundo lleno de héroes en lugar de un mundo lleno de necios, en el que ningún rey valiente pueda reinar, eso es lo que buscamos!...

Deshagámonos de todo lo vil y falso. Entonces tendremos la esperanza de que nos gobiernen la nobleza y la verdad…»

No sabía él, que el camarada bolchevique Stalin, se guiaría en esencia, por esas mismas aspiraciones.  Carlyle se limitaba a reflexionar y soñar con un mundo de héroes liberados. Mas Stalin actuó prácticamente, marcando el rumbo hacia el «hombre nuevo», transformando el país.

En 1950, el artista estadounidense Rockwell Kent, que había viajado a París para asistir a una nueva reunión de partidarios del movimiento por la paz, recibió, para su sorpresa, una invitación para ir a Moscú. En su libro autobiográfico «¡Soy yo, Señor!», escribe lo siguiente al respecto:

«…¡Moscú! ¡Esta capital de cuento de hadas, dónde ir se nos prohíbe! … Y si queremos la paz, ¿Dónde más podemos defenderla, si no es en la principal fortaleza de los llamados enemigos, como parece ser esta ciudad? Así pues, volamos a Moscú…

Moscú se me presentó como una gran ciudad, llena de gente, gente bien vestida y que participaba activamente en la lucha popular por la paz. Vi la ciudad más limpia del mundo, incluso más limpia que Estocolmo y Copenhague…

Cada noche nos llevaban a la ópera, al ballet, al teatro o al cine. Las salas estaban abarrotadas. Nadie entre el público destacaba lo suficiente, como para que se le pudiera calificar de rico o pobre…»

Un «demócrata» de «papel», fruncirá el ceño con desdén: «¡Pintura de escaparate! Los agentes de la NKVD no se le quitaban de encima». Pero tengo que decepcionarlo, porque a continuación Kent escribió lo siguiente:

«Una noche, al volver a casa, me perdí. En busca de un policía que me indicara el camino, recorrí innumerables barrios de Moscú. Al no encontrar a ningún policía, me vi obligado a dirigirme a un transeúnte, que resultó ser muy amable…»

Este es un testimonio sobre la Rusia de principios de los años 50 desde la perspectiva occidental, procedente de un hombre que llegó a la Rusia de la posguerra considerándola su enemiga, pero que se marchó de Rusia siendo su amiga.

Y he aquí un testimonio procedente de Occidente, el de un hombre que llegó a Rusia en tanque durante la guerra y que siguió siendo su enemigo. Me refiero al general de división de la Wehrmacht, Friedrich Wilhelm Von Mellentin, cuyo libro «Panzer battles 1939–1945» («Batallas de tanques 1939-1945») se publicó en Londres en 1956 y en 1957 se editó en nuestro país:

«…El trabajo hábil y tenaz de los comunistas ha llevado a que, desde 1917, Rusia haya cambiado de la manera más sorprendente. No cabe duda de que el ruso desarrolla cada vez más, la capacidad de actuar por sí mismo, y su nivel de educación no deja de crecer…»

Von Mellentin sabía analizar, y por eso captó una característica clave de la nueva Rusia: el nivel de educación cada vez mayor de la población, cada vez más extensa. 

Este nivel ya sorprendió a los nazis alemanes en los soviéticos durante la guerra, y ya en aquel entonces era tan bueno que, al encontrarse en los territorios ocupados o en la propia Alemania con los trabajadores soviéticos, los alemanes no podían sino admirar su capacidad —a diferencia de los propios alemanes— para pensar con amplitud de miras.

Sin embargo, en la Unión Soviética hubo un hombre que mejor que muchos otros, comprendió lo importante que era, no sólo garantizar una educación decente para las nuevas generaciones de la URSS, sino también inculcarles el espíritu de esa libertad única y duradera, que sólo puede alcanzar una personalidad plenamente desarrollada.

Este agudo ser humano, que comprendió la esencia de la época y captó su principal «nervio motor», fue especialmente, Stalin. Y expuso estas ideas al respecto de manera muy clara, precisa y pública. Y sucedió así…

En vísperas de la inauguración del primer congreso de posguerra del PCUS (b) —el XIXº, de él más adelante abundaremos—, en el n.º 278 de «Pravda», del 4 de octubre de 1952, en dos páginas y media, a partir de la segunda, se publicaron por primera vez los famosos «Problemas económicos del socialismo» de Stalin. Y en ese mismo número de «Pravda», en la portada, en el editorial «¡Por nuevas victorias del comunismo!», se hablaba de la «nueva obra clásica del camarada I. V. Stalin».

Esta obra, un artículo corto, resultó ser verdaderamente clásica en muchos aspectos, entre otras lecturas, porque en la URSS, fue «deliberadamente» ignorada, casi inmediatamente tras el fallecimiento de Stalin. 

Y, sin embargo, en esta obra proyectaba el desarrollo triunfal del socialismo, como su posible colapso.

El triunfo de las ideas de Stalin, se hubieran convertido en ideas operativas y vigentes para el país. El colapso, si el potencial de esas ideas se hubiera «frenado», poco a poco. Ocurrió lo segundo, por lo que el colapso del socialismo se hizo posible y luego se materializó.

Inicialmente el artículo comenzó a elaborarse, al contestar a las preguntas de los participantes en un debate sobre cuestiones económicas, iniciado en abril de 1950, en relación con la elaboración del proyecto de un libro de texto de economía política. 

El auténtico hecho que se celebrara este debate, así como su alto nivel de análisis, desmienten el mito que en la URSS era un desierto intelectual, en el que existía solo una voz, la de Stalin. Los participantes en el debate —que fue a puerta cerrada—, expresaron su desacuerdo con Stalin en muchas cuestiones de principio, aunque la historia posterior del país demostró que estaban equivocados. Sin embargo, la importancia de «Los problemas económicos del socialismo» traspasó con creces los límites del debate que suscitó. En esencia, por las respuestas, se convirtió en el testamento político de Stalin a sus camaradas. 

Por desgracia, las soluciones no fueron llevadas a la práctica…

No voy a realizar un análisis completo y detallado de esta última obra de Stalin, no entra es mis actividades actuales. Pero por su trascendencia me detendré en ella…

La tarea de redactar un manual de economía política, para su divulgación popular, lo planteó el propio Stalin, y así explicaba de su necesidad:

«El caso es que cada año se acercan a nosotros, como núcleo dirigente al frente del país, miles de jóvenes cuadros, que arden en deseos de ayudarnos, arden en deseos de demostrar su valía, pero carecen de una formación marxista suficiente y… se ven obligados a vagar en la oscuridad. 

Están aturdidos por los colosales logros del poder soviético, se les va la cabeza con los extraordinarios éxitos del sistema soviético, y empiezan a imaginarse que el poder soviético «puede con todo», que «nada le es imposible», que… puede crear nuevas leyes (se refería a las leyes económicas. E. I.)… Creo que la repetición sistemática de las llamadas verdades que son «de dominio público», requieren de una paciente explicación, y son uno de los mejores medios de la educación marxista…

<…>

Se necesita de un manual, que pueda servir de libro de referencia para la juventud revolucionaria, no solo dentro del país, sino también en el extranjero».

Así pues, la labor del líder de la URSS se dirigía directamente, ante todo, a los jóvenes. Y si hablamos de su idea principal, su eje central, consistía en que los principales problemas económicos del socialismo no son puramente económicos, ya que no residen tanto en el ámbito de la producción como en el ámbito moral y de la cosmovisión.

Stalin repetía una y otra vez la idea de que, para resolver los principales problemas económicos del socialismo y construir una sociedad socialista desarrollada, y posteriormente pasar a la senda comunista, la juventud soviética tenía, utilizando la ya potente base material del socialismo real, que construirse a sí misma, como una nueva comunidad de personas desarrolladas y cultas. Y esta poderosa fuerza joven, para la que no habrá obstáculos ni en el mar ni en la tierra, convertirse en un ejemplo para la juventud de todo el mundo.

Ilustraré lo dicho con ejemplos de la obra de Stalin, pero por ahora diré que constaba de cuatro partes, fechadas el 1 de febrero, el 21 de abril, el 22 de mayo y el 28 de septiembre de 1952: 

«Observaciones sobre cuestiones económicas relacionadas con el debate de noviembre de 1951», «Respuesta al camarada Notkin, Alexander Ilich», «Sobre los errores del camarada Yaroshenko, L. D.» y «Respuesta a los camaradas Sanina, A. V. y Venzher, V. G.».

Cabe suponer que, hacia el otoño de 1952, Stalin se había convencido definitivamente de lo que había escrito en «Problemas económicos», lo cual se ve confirmado por la fecha de su publicación, justo antes del XIX Congreso. Difícilmente habría retrasado la publicación de esta obra si hubiera estado lista mucho antes. La datación de la primera parte permite pensar que Stalin comenzó a estudiar los resultados del debate de noviembre aún durante sus «vacaciones», que en 1951 se prolongaron desde el 10 de agosto hasta el 22 de diciembre.

Tras las vacaciones aparecieron primero las «Observaciones…», y luego, cuando los participantes en el debate se familiarizaron con ellas, y expresaron sus (¡) reservas sobre las «Observaciones…» de Stalin, este escribió las tres partes restantes. Al mismo tiempo, el hecho de que formalmente estuvieran dirigidas a personas concretas no significaba nada. Difícilmente las preguntas de Notkin, las quejas de Yaroshenko de que lo «silenciaban», los artículos de Sanina y Venzher fueron para Stalin un verdadero punto de partida para sus reflexiones. Simplemente se sirvió de una forma conveniente en todos los sentidos. Además, una forma y una táctica: no arremetía, sino que mantenía una conversación al estilo de un debate científico público, invitando así a todos los demás a participar en él.

Quizás una de las ideas principales de Stalin, que los políticos marxistas inteligentes —es decir, los bolcheviques— debían tomar como base para su labor práctica posterior en la construcción del Estado, era la comprensión de que las leyes económicas y sociales, mientras están vigentes, son tan inquebrantables como las leyes de la naturaleza. 

Y son inquebrantables, porque reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la sociedad, del mismo modo que las leyes de la naturaleza reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la naturaleza. La particularidad de las leyes de la economía política consiste, escribía Stalin, en que «sus leyes, a diferencia de las leyes de las ciencias naturales, son efímeras», que «actúan durante un determinado período histórico, tras lo cual… dan paso a nuevas leyes».

Pero mientras estén vigentes, no se pueden eludir ni derogar —como se puede hacer con las leyes jurídicas—, advertía Stalin.

Stalin, por cierto, formuló (¡con absoluta precisión!) la ley económica fundamental tanto del capitalismo como del socialismo:

«Las principales características y exigencias de la ley económica fundamental del capitalismo moderno podrían formularse más o menos de la siguiente manera (observemos la precisión con la que Stalin formula el pensamiento, algo propio solo de los verdaderos científicos. E. I.): garantizar el máximo beneficio capitalista (el énfasis aquí y en adelante es mío. E. I.) mediante la explotación, la ruina y el empobrecimiento de la mayoría de la población de un país determinado, mediante la esclavización y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, especialmente los atrasados, y, por último, mediante las guerras y la militarización de la economía nacional, utilizadas para garantizar las mayores ganancias.

<…>

Las características esenciales y los requisitos de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse aproximadamente de la siguiente manera: garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento de toda la sociedad, mediante el crecimiento y el perfeccionamiento continuos de la producción socialista sobre la base de la tecnología más avanzada».

Y aquí es donde voy a pedir al lector, que se esfuerce un poco más de lo que lo ha hecho hasta ahora, porque durante un tiempo tendrá que lidiar principalmente no con los hechos que expone el autor, sino con sus argumentos —espero que, en mayor o menor medida, sean convincentes—. Y el estimado lector tendrá que reflexionar junto con el autor…

Por todo lo expuesto…

Stalin fue genialmente preciso en las ideas fundamentales de su última obra, y yo, personalmente, sólo lo comprendí plenamente al trabajar en este apartado de mi análisis. Lo repetiré una vez más: afirmó claramente que las leyes de la sociedad son tan inquebrantables —mientras están vigentes— como las leyes de la naturaleza. Pero, ¿Qué se deduce de ello?

Y es que, cuando se ignoran, las leyes económicas sociales se vengan de quienes las infringen con la misma crueldad que las leyes de la naturaleza. Se puede ignorar la ley de la gravedad y dar un paso imprudente hacia el abismo. Pero el resultado será inequívoco.

Bueno, veamos las leyes fundamentales del capitalismo y del socialismo, según Stalin…

¿En qué se basa, según Stalin, la ley fundamental del capitalismo? 

El objetivo absoluto de obtener beneficios. Y nada más. En otras palabras, el capitalismo se basa en la codicia, en el principio: «¡Ojos envidiosos, manos avariciosas!». Los capitalistas parásitos devoradores, siempre han admitido más de una vez, en momentos de franqueza, que ellos mismos no saben para qué multiplican el capital, y explican su comportamiento diciendo que el capital no puede dejar de producir capital.

Es decir, no la producción de felicidad para la población del planeta, sino la producción de nuevos capitales incrementando las ganancias: Esa es la ley económica fundamental del capitalismo. Esto, por cierto, lo confirmó en una ocasión uno de los presidentes de la empresa «General Motors», al afirmar que es un error pensar que su empresa fabrica automóviles: ella es la generadora de beneficios.

Esto se dijo ya tras la muerte de Stalin. Del mismo modo que, cuando falleció, el presidente de los Estados Unidos Eisenhower, advirtió públicamente sobre el peligro de una economía militarizada en los Estados Unidos, y popularizó el concepto de «complejo militar-industrial». Sin embargo, como vemos, ¡fue Stalin quien habló por primera vez del complejo militar-industrial como una amenaza para la humanidad!

Mientras exista el capitalismo, seguirá vigente su ley económica fundamental. No se puede derogar, al igual que no se puede derogar la ley de la gravedad universal o las leyes de Ohm. Y mientras esté vigente, ¡el motor de la economía capitalista es la codicia! Se puede afirmar también lo contrario: mientras la codicia gobierne la sociedad, ¡esa sociedad solo puede ser capitalista ergo imperialista!

¿Es la codicia inherente al ser humano desde el principio? 

Hasta cierto punto, sí. ¿En qué sentido? Pues en el sentido en que dentro de él, en todo el ser humano hay una bestia. Y la sociedad de la propiedad privada, ya en la época de la Antigua Roma proclamó: «Homo homini lupus est»«El hombre es un lobo para el hombre». Es cierto, que estas palabras pertenecían al famoso poeta y comediógrafo romano Tito Maccio Plauto, pero la sociedad de entonces en un mundo controlado por la codicia como norma, elevó este principio propio de explotación, como su motor principal.

Una bestia depredadora que puede mostrarse, en ciertos momentos, cariñosa, afable y casi generosa. Sin embargo, en última instancia, no puede evitar matar. De lo contrario, no sobrevive. El capitalismo puede tener, en algunos de sus rasgos, un rostro benigno. Sin embargo, en última instancia, no puede dejar de basarse en la codicia, pues de lo contrario, desaparece, dejando de existir.

Es decir, el capitalismo no puede evitar de rebajar la capacidad de ser humano —en última instancia— al nivel de una bestia. El capitalismo no puede ofrecer nada más a la humanidad, de acuerdo con su ley económica fundamental, pues mientras exista su poder, es tan inquebrantable la sociedad capitalista como lo son las leyes de Newton en el mundo.

Unas palabras sobre el empobrecimiento… 

Uno de los ideólogos de la globalización, el premio Nobel de Economía de 2001 Joseph Stiglitz, reconoció hace tiempo que, a medida que avanza la globalización, la mayoría de la población mundial no se enriquece, sino que se empobrece cada vez más, y vive con menos de dos dólares al día. Y esta proporción de personas que se empobrecen aumenta, a medida que se intensifica la globalización.

Como «honesto» defensor del sistema burgués clásico, Stiglitz, exvicepresidente del Banco Mundial, intenta en su libro «Globalización. Tendencias preocupantes» encontrar una variante aceptada como «humana» de la globalización, pero el marxista leninista Stalin ya en 1952, explicó claramente que esto es imposible de principio, porque contradice la ley económica fundamental del capitalismo, que no se puede derogar ni modificar mientras exista el capitalismo.

Pero, ¿existen en el ser humano fuerzas más poderosas que la codicia? 

Existen. Cuando crece la voluntad de cambiar su esencia retrógrada recibida, en la medida en que el ser humano ha vencido al animal que lleva dentro, y ha cultivado en sí mismo el ser colectivo. 

Sin embargo, el capitalismo no puede educar a las personas. En última instancia, las conduce al matadero como a animales con apariencia humana.

¿Y qué hay del socialismo, de su ley económica fundamental? 

Recuerden que, según Stalin, consiste en garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento, de toda la sociedad, mediante la creación colectiva constante, y el perfeccionamiento continuo de la producción socialista, sobre la base de la tecnología más avanzada.

Al fin y al cabo, tampoco se trata de un deseo o capricho de nadie: es una ley objetiva que no se puede eludir mientras exista el socialismo. Y mientras esta ley esté en vigor, la sociedad socialista —en plena conformidad con ella— se desarrolle como sociedad socialista. En ella aumenta la prosperidad para toda la sociedad —quizá no para todos a la vez en gran medida, pero de forma continua y para todos los que trabajan—. 

Y aumenta no a partir de robar a nadie (por ejemplo, a base de saquear las materias primas de nuestros propios nietos y bisnietos, como ocurre ahora en «Rusia»), sino por el crecimiento colectivo para lograr otro tipo de sociedad, más igualitaria y libre, perfeccionando continuamente la producción. Y en una sociedad actual, aumenta poco a poco el número de sus miembros conscientes que comprenden que no puede transformarse este sistema social corrupto, sino destruirlo, para utilizar con criterio la «técnica más avanzada».

Al menos desde la segunda mitad de los años treinta hasta finales de los cincuenta, así fue en la URSS. Así fue durante algún tiempo y más tarde se mantuvo por inercia, por los beneficios acumulados para toda la población, conseguidos por el sistema socialista.


Los logros del Poder Soviético.

Seguridad Social

1- Jornada laboral de 7 horas, 6 para especialistas.

2- Jubilaciones y Pensiones: En la Unión Soviética la jubilación siempre fue a la misma edad: 60 años hombres. 55 años mujeres. En trabajos duros (minería, industria pesada…) podía rebajarse a los 50. Para recibir la pensión completa había que trabajar entre 20 y 25 años.

3- Sistema de pensiones para ancianos e inválidos.

4- Baja por maternidad, desde el inicio del embarazo, y un año tras el parto, unos 20 meses en total.

5- Baja por enfermedad: 100% del sueldo.

6- Un mes de vacaciones pagadas por el estado.


Educación

1- En los primeros 40 años, el número de técnicos se multiplicó por 55.

2- El número de estudiantes a tiempo completo, por seis

3- En la URSS, uno de cada tres trabajadores era cualificado, y una gran proporción de hijos de trabajadores tenían acceso a la universidad. El número total de estudiantes de educación técnica, media y superior se cuadruplicó entre 1940 y 1964. En 1970 había 4,6 millones de estudiantes, con 257.000 ingenieros titulados. En comparación, en los EEUU había 50.000 graduados en este campo. 

4- La URSS fue el país donde la cultura llegó a sus máximos niveles de expresión.

5- La URSS era el país donde más periódicos se leían y vendían, donde más libros se vendían (también los más baratos).

6- El país donde más conciertos musicales se celebraban.

7- Era un país donde la mayoría de los obreros acudían a la ópera, teatro y cine, donde más bibliotecas, centros colectivos de aficionados, actos culturales y recreativos, palacios de "pioneros", red de asociaciones y clubes profesionales, teatros, salas de cine, y edificios culturales existían.


Salud

1- Fue el primer estado en la historia de la humanidad en acabar con el hambre, gracias a la colectivización de la tierra, muchos países muy avanzados hoy en día (como EEUU), no han podido acabar con esa lacra (o no han querido).

2- El primer sistema sanitario gratuito y universal

3 – En los primeros 40 años la esperanza de vida se duplicó.

4 – En el mismo periodo la mortalidad infantil se redujo a una novena parte.

5- Se multiplicaron las camas de hospital casi por diez.

6 - Los niños atendidos en guarderías, por 1.385.

7 - El número de médicos por 100.000 habitantes era de 205, comparado con 170 en Italia y Austria, 150 en EEUU, 144 en Alemania Occidental, 110 en Gran Bretaña, Francia y Holanda y 101 en Suecia.

8- Los logros de la erradicación del hambre y del sistema sanitario se vio reflejada en el aumento de la estatura media de los soviéticos, en 1917 1.60m en los 80´s casi 1.80m.

9- Este sistema sanitario soviético descubrió, el parto sin dolor y realizó los primeros trasplantes de órganos.

10- La URSS lideró la campaña mundial para erradicar la viruela en el mundo, una enfermedad que se llevaba millones de vidas al año sobre todo el los países del tercer mundo, en las antiguas colonias de los estados capitalistas. Se trataron 15 millones de casos de viruela en 31 países, erradicando así la enfermedad.

11- El deporte fue ampliamente promovido entre los ciudadanos soviéticos.


Mas Datos

1- En el periodo de la posguerra, sin ningún Plan Marshall de ayuda, la URSS hizo avances colosales en todos los frentes. Gracias a la economía nacionalizada y a la planificación, la Unión Soviética rápidamente reconstruyó sus industrias devastadas, con tasas de crecimiento de más del 10%. Junto con EEUU, la URSS surgió de la guerra como superpotencia mundial. “La historia del mundo no conoce nada parecido”, declara Alec Nove.

Kiev, completamente derruida después de la ocupación nazi, en cinco años fue reconstruida.

2- El Financial Times (18/2/86) escribió que: “... el desarrollo de la tierra yerma y con un clima espantoso de Siberia, en los últimos 15 años es un logro de ingeniería que iguala en escala y dificultad la construcción del Canal de Panamá.”

3- Ya en 1953, la URSS había construido un stock de 1,3 millones de máquinas-herramientas de todo tipo, el doble de las que tenía antes de la guerra. Entre 1945 y 1960, la producción de acero pasó de 12,25 a 65 millones de toneladas; la de petróleo, de 19,4 a 148; y la de carbón, de 149,3 a 513. Entre 1945 y 1964, el ingreso nacional soviético creció un 570%, comparado con el 55% en los EEUU.

4- La Massachusetts Cambridge Engineering Research Association describía la industria del gas natural soviética, que duplicó su producción en menos de diez años, como una “espectacular historia de éxito” (Financial Times, 1/11/85).

5- El gran logro económico que consiguió la URSS, según varios analistas políticos ha sido el crecimiento económico mayor en la historia de la humanidad, consiguiendo situar a una Rusia retrasada y feudal, en una superpotencia económica, que además, mejoró notablemente la vida de sus ciudadanos. Churchill inmortalizaría esta gesta con su popular frase: “Cogió a una Rusia con arados y la dejó equipada con la bomba atómica” refiriéndose a Stalin.

7- Fue el estado que soporto la mayor carga en la segunda guerra mundial al derrotar al ejército nazi, según los analistas militares el 70% del ejército nazi fue derrotado en el frente oriental, unos 24 millones de soviéticos murieron en la mayor guerra de la historia para acabar con Hitler y con su ideología genocida. 

Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación controlados por el imperialismo, sigue mostrando que los EEUU fueron los vencedores de esa guerra, gracias en parte a la hegemonía que ha conseguido Hollywood en el pensamiento colectivo. No olvidemos que EEUU salió de la guerra con todas sus industrias intactas y dos tercios del oro del mundo en sus cajas fuertes. De hecho, se había beneficiado enormemente del esfuerzo de guerra, y como resultado fueron capaces de imponer su dominación en todo el mundo capitalista.

8- Su epopeya espacial. 

Este es de especial importancia ya que consiguió llegar al nivel tecnológico de EEUU -y superarlo- en 40 años, habiendo salido del feudalismo y sin capacidad tecnológica, la URSS fue el primer país en enviar un satélite al espacio -Sputnik-, el primer ser vivo al espacio -con la perra Laika-, el primer hombre en el espacio -Yuri Gagarin- y la primera mujer en el espacio -Valentina Tereshkova-. Sin embargo en el imaginario colectivo nos ha quedado que esta carrera la ganaron los americanos, al ser los primeros en llegar a la Luna.

9- Los alquileres estaban fijados alrededor del 6% de los ingresos mensuales y aumentaron por última vez en 1928. Un pequeño piso en Moscú, hasta hace poco (estos datos son de un artículo redactado hace más de 15 años), costaba unos 12 euros, al mes, incluyendo gas, electricidad, teléfono y agua caliente. El kilo de pan costaba unos 0,24 y, al igual que el azúcar, y la mayor parte de los productos alimentarios, aumentó de precio por última vez en 1955.

  

Enlace consultado original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. vk.ru/wall-57478050_61395


Enlace secundario:

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