10 de agosto de 2026

La «Smersh» («Muerte a los espías»), la Contrainteligencia Soviética.

Por @bulochnikov. Publicado en Livejournal. Traducción Marina Svetlova y Nestor Guadaño.

La defensa del Ejército.

En el ámbito militar, la tesis de que «quien controla la información, controla el mundo» adquiere una importancia especial: Cuánto sepas sobre el enemigo y de lo poco que él sepa sobre ti, depende que salgas victorioso o sufras una derrota. 

¿Quién protege la información que el enemigo desea obtener sobre tu ejército? El servicio de contrainteligencia. A veces, un solo espía enemigo puede causar un daño mucho mayor que todo un ejército. Alguien tiene que luchar contra los espías y descubrir a los agentes enemigos. Se podría discutir quiénes han sido más útiles: los tanquistas, los pilotos, los artilleros o los agentes de la Contrainteligencia. 

Al fin y al cabo, un solo agente enemigo que se les haya escapado podría echar por tierra el esfuerzo bélico de todos los demás, y provocar enormes pérdidas.

Si el Ejército Soviético velaba por la seguridad del Estado y del pueblo, la Contrainteligencia era la protección del propio ejército, su servicio de seguridad. Y también en la retaguardia (sin cuyo funcionamiento eficaz no se ganan las guerras). Y es que una fábrica militar en la retaguardia, volada por saboteadores, se traducirá en una escasez de material y munición en el frente. Por lo tanto, será más difícil luchar, y habrá más bajas entre los soldados y oficiales.

Pero las tareas a las que se enfrentaban los agentes de contrainteligencia eran, sin duda, mucho más amplias. Por ejemplo, entre ellas se encontraba la detección de indicios de deserción y traición, algo que muchos consideran éticamente cuestionable. Pero se trataba de una necesidad vital, relacionada con la capacidad de combate del ejército. 

El pánico es terrible en caso de incendio, ¡y qué decir entonces de una situación de combate! Alguien tenía que frenarlo, llevar a cabo una labor preventiva sistemática e identificar a los potenciales alarmistas y cobardes. Al igual que una oveja sarnosa puede echar a perder todo el rebaño, un solo alarmista o cobarde detectado a destiempo puede arruinar toda la unidad y frustrar el cumplimiento de la misión de combate.

O la lucha contra la deserción. Digamos que, ya a 10 de octubre de 1941, los cordones operativos de las unidades especiales y las brigadas de bloqueo del NKVD (que no deben confundirse con las brigadas de bloqueo del ejército, creadas tras la orden n.º 227), habían detenido a 657.364 militares que se habían separado de sus unidades y habían huido del frente. De este número, la inmensa mayoría fue enviada de vuelta al frente. Se detuvo a 25.878 soldados (1.505 espías, 308 saboteadores, 8.772 desertores y 1.671 que se habían disparado a sí mismos). 10.201 fueron fusilados.
El espacio de este artículo, no permite abordar la magnitud del trabajo de los agentes de contrainteligencia en toda una serie de ámbitos. Por ejemplo, en la identificación de agentes enemigos en la zona de frente. 

El libro de Bogomolov que mencionamos como enlace consultado, «En agosto del 44», está basado en hechos reales: La operación de búsqueda de agentes alemanes en la zona del 2.º Frente Bielorruso, llevada a cabo por la Unidad de Contrainteligencia Soviética «Smersh» («Muerte a los espías») del frente, en noviembre de 1944, en la que participaron 56 grupos móviles de búsqueda, 61 patrullas móviles y 279 puestos de bloqueo... 
O tomemos como ejemplo el reconocimiento en primera línea: por esta vía, los organismos de contrainteligencia prepararon e infiltraron en la retaguardia enemiga más de 2.200 grupos operativos, de los que se recibieron 4.400 informes de inteligencia importantes, entre ellos sobre la preparación de una ofensiva en la zona de Orel y Kursk, lo que permitió anticiparse al ataque del enemigo. 
Por ejemplo, solo en junio de 1944 operaban en la retaguardia alemana 118 grupos operativos con un total de 7.000 efectivos... En las operaciones de información diaria radiadas, en determinados periodos de la guerra, los agentes del NKVD y la «Smersh» llevaron a cabo hasta 70 de ellas simultáneamente, desde la retaguardia profunda y desde zonas situadas cerca del frente... 
El movimiento guerrillero, en cuya organización desempeñó un papel clave "los paracaidistas rojos" del NKVD: en las agrupaciónes de «Vencedores» de D. N. Medvédev, «Inalcanzables» de M. S. Prudnikov, «Locales» de S. A. Vaupshasov, y cientos de otros destacamentos partisanos, creados a partir de los destacamentos operativos lanzados en la retaguardia... 

Las operaciones especiales llevadas a cabo por los agentes de Contrainteligencia, durante el avance de las tropas soviéticas.
A menudo, los grupos operativos especiales de Contrainteligencia soviéticos, eran los primeros en entrar en las ciudades liberadas, incluso antes de que el enemigo cesara su resistencia. 
Por ejemplo, el 13 de octubre de 1944, un grupo operativo especial de la «Smersh» del 2.º Frente del Báltico, compuesto por cinco agentes de la Cheká, bajo el mando del capitán Pospelov, se infiltró en Riga, que aún estaba en manos de los alemanes. El objetivo era hacerse con el archivo y el fichero de las unidades del Abwehr en Riga («Abwehrstelle-Ostland»), que los alemanes se disponían a evacuar durante la retirada. El grupo de Pospelov, tras eliminar a los miembros del Abwehr, se apoderó del edificio junto con el fichero y, a continuación, libró una batalla durante toda la noche contra los refuerzos alemanes que se habían acercado, hasta que las unidades de vanguardia del Ejército Rojo entraron en la ciudad.

Sobre la legalidad y las «represiones masivas» durante los años de la guerra

Los hechos y los datos de archivo, desmienten la tesis tan extendida en Occidente, de que los miembros de la Contrainteligencia soviética catalogaban indiscriminadamente a todo el mundo, —en particular a quienes habían estado en cautiverio— como «enemigos del pueblo»... 

Por ejemplo, entre octubre de 1941 y marzo de 1944, 317.594 antiguos prisioneros de guerra fueron sometidos a investigación o se encontraban (en ese momento) en proceso de investigación. 

De ellos: 

223.281 (70,3 %) fueron destinados al Ejército Rojo, 

4. 337 (1,4 %), a las tropas de vigilancia del NKVD, 

5.716 (1,8 %), a la industria de defensa, 

1.529 (0,5 %) fueron ingresados en hospitales. 

Se destinó a unidades de castigo a 8.255 (2,6 %) y se detuvo a 11.283 (3,5 %). 

En cuanto al resto (61.394), la investigación continuaba (Revista de Historia Militar, 1997, n.º 5). De ello se desprende que algo más del 6 % fue objeto de represalias, y que la mayor parte de ellos tuvo la oportunidad de recuperar sus derechos a través de las unidades de castigo.

¿Y qué ocurrió después de la guerra? 

¿Es cierta la afirmación que se repite con bastante frecuencia, de que «desde los campos de Hitler se les enviaba a los soviéticos»? No. 

Según los datos del Archivo Estatal de la Federación Rusa (GARF), que cita I. Pijalov en su estudio «La verdad y la mentira sobre los prisioneros de guerra soviéticos»  (stalinism.narod.ru\plen.htm), a 1 de marzo de 1946, se habían repatriado 4.199. 488 ciudadanos soviéticos (2.660.013 civiles y 1.539.475 prisioneros de guerra), de los cuales 1.846.802 procedían de las zonas de operaciones de las tropas soviéticas en el extranjero y 2.352.686 fueron entregados por los angloamericanos y llegaron desde otros países. 

¿Cuáles son, pues, los resultados de la verificación y el filtrado?

El resultado es muy claro. 

De los civiles, 2.146.126 (80,68 %) fueron enviados a sus lugares de residencia. 

263.647 (9,91 %) fueron incorporados a batallones de trabajo. 

141.962 (5,34 %) fueron reclutados en el ejército. 

61.538 (2,31 %) se encontraban en centros de concentración y tránsito, y fueron empleados en trabajos para unidades militares, e instituciones soviéticas en el extranjero. 

Y solo 46.740 (1,76 %) fueron puestos a disposición de la NKVD. ¡Menos del 2 %!

De entre los antiguos prisioneros de guerra: 

659.190 (42,82 %) fueron reclutados en el ejército. 

344.448 (22,37 %) fueron incorporados a batallones de trabajo. 

281.780 (18,31 %) fueron enviados a sus lugares de residencia. 

27.930 (1,81 %) fueron empleados en trabajos para unidades militares e instituciones soviéticas en el extranjero. 

Por su parte, 226.127 (14,69 %) quedaron a disposición de la NKVD. 

¿Quiénes eran ese menos del 15 %? Colaboradores de los ocupantes: los seguidores de Vlasov, el personal directivo y de mando de la policía colaboradora con los nazis, policías rasos que participaron en operaciones punitivas. 

Y es fácil aclarar los embustes, que fueron condenados antiguos militares del Ejército Rojo, por pasarse al lado soviético de forma voluntaria, porque actuaron contra personas inocentes, no tiene sentido. 

Pero la realidad es más contundente. Los que se pasaron a los nazis: como alcaldes, altos funcionarios fascistas, procedentes de antiguos ciudadanos soviéticos, colaboradores de la Gestapo y de otros órganos alemanes de represión e inteligencia como la SD, jefes de aldea que colaboraron con los ocupantes... esos, específicamente esos, recibieron su merecido, como traidores al pueblo soviético. 

Por cierto, hablando de sospechas. 

Como se ha señalado, los agentes de la OSIP (como se llamaron a los camaradas de la «Smersh» desde abril de 1943), llevaban a cabo una labor de detección de indicios de deserción y traición. Si se revisan las películas mencionadas al principio de este artículo, se tiene la siguiente impresión: cuanto más heroicamente combate un oficial o soldado, más «investigan» los agentes de la OSIP, intentan convertirlo en enemigo bajo cualquier pretexto inventado. ¿Así fue en realidad? ¡Exactamente al contrario!

¿Por qué la contrainteligencia sometía a los soldados del Ejército Rojo, a un control especial y les abría expedientes operativos? Pues por algún chiste de carácter antisoviético, que con frecuencia se contaba, por una frase dicha en un arrebato, y cosas por el estilo. 

Los camaradas estaban vigilantes, aún con el desasosiego de recelar demasiado. 

¡Pero! En cuanto un combatiente demostraba valentía y fidelidad al juramento, se le retiraban todas las sospechas por la vía administrativa. 

He aquí el informe del comandante de la Unidad de Contrainteligencia «Smersh» del Frente Central, el general de división Vadis, con fecha del 13 de agosto de 1943, dirigido al responsable de dicha estructura, Abakúmov (sobre la labor del «Smersh» en el frente durante el mes de julio de 1943). Entre otras cosas, nos enteramos de que una parte de los militares que anteriormente figuraban en el registro operativo, «especialmente bajo las calificaciones de “traición a la patria” y “elemento antisoviético”, han sido retirados de dicho registro».

En concreto: 

«El imputado en el caso calificado como “traición a la patria”, de nacionalidad chechena, ya había mostrado anteriormente actitudes traicioneras. Así, en el mes de mayo, al expresar su descontento con la comida, comentó entre sus compañeros: «...No hay suficiente pan, y con la papilla que nos dan, más vale rendirse al enemigo». Posteriormente, al enterarse de que querían trasladarlo a un batallón de infantería motorizada, el checheno declaró: «...Si eso ocurre, levantaré las manos y me iré con los alemanes a tomar té»... Se citaron otras declaraciones similares del checheno. 

Cabe señalar, por cierto, que nadie detuvo a este combatiente (aunque, aparentemente, había motivos evidentes para hacerlo). Pero en julio se archivó el expediente operativo contra el checheno. Leemos el motivo: 

«Mientras se encontraban en la línea del frente y participaban en los combates defensivos de julio, durante un ataque aéreo del enemigo, nuestros artilleros de mortero se escondieron en los blocaos. ... Y es, cuando este camarada checheno empezó a gritar a los artilleros de mortero: «... ¿Dónde os escondéis en esas trincheras? Hay que cumplir la orden del comandante. Abrid fuego contra los alemanes que se acercan»«Con su comportamiento heroico, el combatiente checheno animó a los artilleros de mortero a salir de las trincheras y abrir fuego de mortero contra el enemigo».

Otro ejemplo del mismo informe: 

«En el departamento de contrainteligencia «SMERSH»... figuraba en los registros el soldado Naidenov, del batallón de infantería motorizada, que anteriormente había residido en territorio ocupado por los alemanes... En la batalla por la localidad de Goreloie, al repeler un contraataque del enemigo, camuflado en un refugio, derribó dos tanques alemanes con un fusil antitanque... Ha sido propuesto para la condecoración gubernamental: la Orden de Lenin».

Otro informe: 
«El soldado Gunold, inscrito en el registro... antes del inicio de las hostilidades con el enemigo, manifestaba opiniones antisoviéticas... Durante el combate, Gunold, en su función de cochero, bajo el fuego intenso del enemigo y arriesgando su vida, suministró munición a la primera línea en el momento oportuno, al tiempo que evacuó del campo de batalla a 34 heridos... Se propone a Gunold para una condecoración gubernamental»...Etc.
En el informe hay multitud de ejemplos similares. Al final, ha una nota explicativa al margen: 
«Se están revisando los expedientes operativos de los militares, que han demostrado su lealtad en los combates por la Patria, con vistas a su cierre» 
(V. Abramov, «SMERSH. La contrainteligencia militar soviética contra la inteligencia del Tercer Reich». — Moscú, 2005. — páginas. 422-425).
En cuanto a la legalidad, fueron precisamente los miembros de la NKVD quienes intentaron defenderla en las especiales condiciones en el combate. 
Así, el comandante de la dirección «Smersh» del Frente Noroeste, el general de división Eduinov, informó el 17 de junio de 1943 al Consejo Militar del frente: 
«Se están produciendo casos de arbitrariedad, violencia física y trato grosero, burlón y contrario a los principios soviéticos, por parte de algunos comandantes hacia sus subordinados. Además, en algunas unidades de la 23.ª División de Infantería de la Guardia, estos casos son generalizados, lo que facilita en gran medida la labor del enemigo»
El general Eduinov propone al Consejo Militar que advierta a todo el cuerpo de mando del frente de que, por los «excesos antes mencionados», los culpables serán sometidos a severas sanciones, que podrán llegar hasta el enjuiciamiento ante un tribunal militar. 
Cita también este ejemplo: 
«... debido a la incompetencia de los oficiales, durante varios días (¡y en ocasiones hasta 19!) en la 117.ª División de Infantería, del 22.º Ejército no se relevaban las guardias de combate, y los soldados del Ejército Rojo no descansaban» 
(«Revista de Historia Militar», 2006, n.º 2).
Las disposiciones del reglamento exigían, que el relevo de las guardias se realizara en un plazo máximo de 24 horas... Es decir, los miembros del SMERSH inculcaban a los comandantes negligentes la necesidad de cuidar a los soldados, y de atenerse estrictamente al reglamento.

Los hechos demuestran de forma bien evidente, que se imponían requisitos bastante estrictos a los agentes del Departamento Especial, en materia de respeto a la legalidad, a pesar de las «condiciones especiales de la guerra». 

Tomemos como ejemplo la carta del jefe del Departamento Especial del NKVD del Frente Sur, Sharashenidze, dirigida al Departamento Especial del NKVD del 12.º Ejército, con fecha del 4 de marzo de 1942: 

«Al devolverles los expedientes de investigación, que me enviaron sobre las personas descubiertas como agentes de la inteligencia alemana, quiero llamar su atención sobre las graves violaciones de las leyes y normas del Código de Procedimiento Penal, cometidas en toda una serie de expedientes de investigación»... 

A continuación se enumeran una decena de casos, en los que se llevaron a cabo detenciones sin la autorización del fiscal, y se formularon acusaciones infringiendo el Código de Procedimiento Penal.

Destacan especialmente dos casos: 

El de Popovich y el de Ermakov. 

«En el primer interrogatorio... Popovich confesó su pertenencia al servicio de inteligencia alemán. El 17 de diciembre de 1941, Popovich... se retractó de las declaraciones que había prestado anteriormente, afirmando... que eran... inventadas... Resulta incomprensible sobre la base de qué pruebas… fue detenido Popovich». 

Además: «Suscita dudas la verosimilitud de las declaraciones de Popovich en lo que respecta al plazo de ejecución de las misiones del servicio de inteligencia alemán… Según indica Popovich, el oficial alemán no fijó un plazo para la ejecución de dicha misión, sino que le dijo: «Cuando vengas, entonces será».... Es decir, en otras palabras: Popóvich se contradijo (no se descarta que fuera con la «ayuda» de un investigador diligente), lo cual se observó en la instancia superior, que exigió restablecer la legalidad».

O bien el caso n.º 308 contra Vladimir Antonovich Ermakov, acusado en virtud del artículo 54-1 «a», del Código Penal de la República Socialista Soviética de Ucrania. 

«El propio Ermakov, nacido en 1926, es semianalfabeto y, según el dictamen de la comisión médica, presenta un desarrollo intelectual deficiente. Teniendo en cuenta estas circunstancias, cabe dudar de la verosimilitud de las declaraciones que ha prestado, en particular en lo que respecta al atentado contra el cuartel general del Ejército Rojo. 

En las declaraciones de Ermakov, no se indica absolutamente nada sobre cómo y con qué medios debía llevar a cabo la explosión. Las declaraciones realizadas por Ermakov, en el puesto de control n.º 23, sobre su paso por una escuela alemana de exploradores son inventadas, y no son más que un invento del propio interrogador de Ermakov...» 

(Abramov, «Smersh...»... — páginas 112-115).

La NKVD en el frente

El papel de los miembros de la NKVD en la Gran Guerra Patria, no se limitó al desempeño de funciones estrictamente de investigación y vigilancia, específicas y profesionalmente muy delicadas. Y, desde luego, no actuaron solamente en la retaguardia, como se les insulta y ataca actualmente en los medios de masas informativos. 

Esta mentira ofende la memoria de muchos miles de agentes del NKVD que perecieron en el frente, y de aquellos veteranos de la Cheká que cumplieron honradamente con su deber, y han llegado hasta nuestros días. ¡Les están obligando a que se avergüencen, de haber servido en las fuerzas del Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos!

¿Quiénes fueron los primeros en recibir el ataque enemigo en la madrugada del 22 de junio? Como hemos demostrado, fueron ¡Los chekistas! 

Porque tenemos que recordar especialmente, que las tropas fronterizas formaban parte del Comisariado de Asuntos Internos. Además, en la frontera occidental prestaban servicio unidades de cuatro divisiones, dos brigadas y varios regimientos operativos independientes del NKVD. La mayoría de ellas entró en combate desde las primeras horas de la guerra. En concreto, el personal de las guarniciones que custodiaba los puentes ferroviarios, líneas fronterizas, grandes carreteras de acceso, instalaciones de especial importancia, fortalezas defensivas de primera línea, etc.

Cuando éramos escolares, conocimos la inscripción que dejó uno de los defensores de la fortaleza de Brest: «¡Muero, pero no me rindo! ¡Adiós, Patria! 20/VII — 1941». Estas palabras están escritas en las paredes del cuartel de la fortaleza de Brest, que defendió el 132.º batallón independiente de las tropas del NKVD, cuyos combatientes y comandantes lucharon heroicamente en la guarnición de la fortaleza.

Y precisamente por la defensa de la Unión Soviética, como país que estaba construyendo el socialismo frente al imperialismo, es por lo que se ataca hoy en día, en el mundo occidental dominado por la Dictadura Imperialista, a los comunistas que cayeron en combate. Ya que es una realidad totalmente confirmada, que fueron los chekistas los primeros que se enfrentaron (sus fuerzas fronterizas) a las hordas nazis.

Los hechos evidencian esta verdad objetiva, pues hubo miles de ejemplos del heroísmo de los chekistas guardafronteras. 

Y algunos sobresalen. ¡El puesto de guardia del teniente Lopatín (del Cuerpo Fronterizo de Vladímir-Volynsk), repelió durante 11 días, los ataques de fuerzas enemigas que le superaban en número con creces! Lopatín murió heroicamente en combate, y fue condecorado póstumamente con el título de Héroe de la Unión Soviética. En la actualidad, ese puesto fronterizo lleva su nombre.

Memorables son los milicianos del Báltico. Cinco días después del ataque fascista, se formó la 22.ª División de Infantería Motorizada del NKVD, que combatió junto con el 10.º Cuerpo de Infantería del Ejército Soviético, cerca de Riga y Tallin. Cabe destacar que, en el propio 10.º Cuerpo de Infantería, más de la mitad de sus miembros eran personal subalterno del Comisariado del Pueblo del Pueblo para los Asuntos Internos-NKVD. Perecieron como auténticos titanes en los primeros días de la guerra. 

Bajo el mando del Departamento Especial de la Flota del Báltico, se encontraba un destacamento de barrera (400 chekistas), que perdió el 60 % de sus fuerzas, mientras cubría la retirada de las tropas soviéticas de Tallin.

Y desde el inicio de la guerra, en el territorio que abarcaba el Distrito Militar de Moscú, las tropas del NKVD comenzaron a formar 15 divisiones de infantería para el Ejército Rojo, destinando a cada una de ellas 500 miembros del personal de mando, y 1.000 mandos subalternos y soldados del Ejército Rojo.

Porque dar a conocer estos hechos, son responsabilidad de todo el pueblo ruso, para conocer y defender su historia. ¡La auténtica, no la impuesta por la actual burguesía imperante!

En la batalla de Moscú participaron, 7 divisiones, 3 brigadas y 3 trenes blindados de las tropas del NKVD. Entre las unidades que participaron en el histórico desfile del 7 de noviembre de 1941, desde donde partieron directamente hacia el frente, se encontraban la División Dzerzhinski, los regimientos combinados de la 2.ª División del NKVD, una brigada independiente de infantería motorizada de misión especial y la 42.ª Brigada del NKVD. Por cierto, la orquesta combinada estaba dirigida en aquel momento por el autor de la famosa marcha «Despedida eslava», V. Agapkin, director de la orquesta de la división del NKVD «Dzerzhinski».

La Brigada Independiente de Infantería Motorizada de Misión Especial (OMSBON) del NKVD desempeñó un papel especial en la defensa de Moscú, ya que creó barreras de minas y explosivos en los accesos a la ciudad y llevó a cabo acciones de sabotaje en la retaguardia del enemigo... La OMSBON se convirtió en un centro de formación para grupos y destacamentos de reconocimiento y sabotaje (formados por agentes del NKVD, voluntarios deportistas y extranjeros antifascistas). 

Durante los cuatro años de guerra, la OMSBON formó, mediante programas especiales, a 212 destacamentos y grupos con un total de 7.316 combatientes. Estos llevaron a cabo 1.084 operaciones de combate, aniquilaron a unos 137.000 fascistas y eliminaron a 87 dirigentes de la administración alemana y a 2.045 agentes alemanes.

Las tropas del NKVD también destacaron en la defensa de Leningrado. 

Allí combatieron las divisiones 1.ª, 20.ª, 21.ª, 22.ª y 23.ª de las fuerzas del NKVD. Fueron precisamente las tropas del NKVD, las que desempeñaron un papel clave en el restablecimiento de las comunicaciones entre la ciudad sitiada y el continente, mediante la construcción de la «Carretera de la Vida». Gracias a las dos columnas de vehículos del 13.º Regimiento de Infantería Motorizada del NKVD, durante los 100 días y noches del primer invierno del asedio, transportaron por la ruta helada 674 toneladas de mercancías diversas, y se evacuó de la ciudad a más de 30.000 personas, en su mayoría niños. 

Y en diciembre de 1941, por decisión del Consejo Militar del Frente de Leningrado, la vigilancia de los cargamentos que circulaban por la «Ruta de la Vida», se encomendó a la 23.ª División de las tropas del NKVD... 

En cuanto a los miembros del Comisariado, a finales de 1941 habían fallecido en los frentes cercanos a Leningrado 300 milicianos, entre ellos 25 comandantes y adjuntos, de los departamentos especiales de las divisiones y brigadas.

Este trabajo, es un emocionado homenaje a las mujeres y hombres del Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos. 

Porque en la fase inicial de la guerra, las tropas del NKVD sufrieron bajas mucho más elevadas, en comparación con las unidades del Ejército Rojo.

Porque eran comunistas bolcheviques, excepcionalmente valiosos por sus convicciones y comportamiento. Se explica, por sus características específicas de Defensa del Pueblo Soviético, por los hechos realizados por sus efectivos en tiempos de paz, por su honradez, modestia, entereza. Y por estas aptitudes, sobresalieron como fuerzas de choque (sin abundantes medios antitanque ni antiaéreos, ni artillería ni otro armamento pesado)...

Más. ¿Y quiénes fueron los primeros en enfrentarse a los alemanes cerca de Stalingrado? 

Lo hemos publicado en otro artículo:

¡Las tropas del NKVD! 

La principal fuerza de combate en la ciudad, la constituían cinco regimientos de la 10.ª División del NKVD, con un total de 7.900 efectivos. El comandante de la división era el coronel A. Saraev (que era jefe de la guarnición de Stalingrado y de su zona fortificada). Tras ocupar el 23 de agosto de 1942 el sector defensivo a 35 km en el frente, fue precisamente la 10.ª División del NKVD, cuyo núcleo lo formaban guardias fronterizos, la que repelió los intentos de las unidades de vanguardia del 6.º Ejército alemán, de tomar Stalingrado al asalto de un solo golpe.

La división libró los combates más encarnizados, en las proximidades del túmulo de Mamáiev, en la zona de la fábrica de tractores y en el centro de la ciudad. 
Durante 56 días y noches de combates ininterrumpidos, hasta que las unidades, ya diezmadas, fueron retiradas a la orilla izquierda del Volga, la división infligió importantes pérdidas al enemigo: 113 tanques fueron inutilizados o incendiados, y más de 15.000 soldados y oficiales fueron aniquilados. El 2 de diciembre de 1942, la 10.ª División del NKVD, fue condecorada con la Orden de Lenin y, posteriormente, se le otorgó el nombre honorífico «Stalingradka-De Stalingrado».
Además de la 10.ª División del NKVD, participaron activamente en la defensa de Stalingrado los regimientos fronterizos 2.º, 79.º, 91.º y 98.º, de las tropas de protección de la retaguardia del ejército en campaña. 
Por ejemplo, fue precisamente al 79.º regimiento fronterizo al que, durante la batalla en la ciudad, le correspondió vigilar y defender el cruces más importante sobre el Volga, junto a la fábrica de tractores, que era objeto de un bombardeo incesante de artillería y morteros, además de sufrir ataques aéreos. 
También se distinguió en la defensa de Stalingrado el 91.º regimiento, que fue condecorado con la Orden de la Bandera Roja, al igual que el 73.º tren blindado independiente del NKVD.

¿Y en las batallas defensivas del Cáucaso? 

Hay muchos, muchos testimonios del heroísmo de los chekistas.

El mariscal Grechko escribió: 
«En agosto de 1942, surgió la amenaza que el enemigo cruzara los pasos de la cordillera principal del Cáucaso... La defensa del paso de Belorechensk se encomendó a las unidades del regimiento 379 de la 20.ª División de Infantería de Montaña... Del 20 al 25 de agosto se libraron encarnizados combates en el desfiladero al este del monte Fisht. 
Para reforzar a nuestro grupo, se enviaron los regimientos fronterizos 23.º y 33.º del NKVD, que el 25 de agosto atacaron de inmediato y, tras superar la resistencia de las unidades de la 97.ª División nazi de Infantería de Montaña, el 10 de octubre hicieron retroceder al enemigo de los pasos de la cordillera principal del Cáucaso. Se eliminó la amenaza de que el enemigo llegara a la costa del mar Negro a través del paso de Belorechensk» 
(La batalla por el Cáucaso. — Moscú, 1969. — pag. 146)... 
Por último, fueron precisamente tropas del NKVD de la milicia georgiana, en colaboración con el 214.º regimiento de caballería, las que expulsaron de las montañas del Cáucaso a las unidades de élite de la división de infantería nazi de montaña «Edelweiss».
Durante el invierno de 1942-1943, el Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos, formó un Ejército Independiente del NKVD, compuesto por seis divisiones. 
A principios de febrero de 1943, pasó a formar parte del ejército de campaña, pasando a denominarse 70.º Ejército (integrado en el Frente Central). Los soldados de esta formación demostraron su heroísmo en la batalla de Kursk, al detener al grupo de ataque del 9.º Ejército Nazi, que intentaba abrirse paso hacia Kursk. Posteriormente, el 70.º Ejército se distinguió en las operaciones ofensivas de Lublin-Brest, Pomerania Oriental y Berlín. Al final de la guerra, todas las divisiones de la 70.º Ejército fueron condecorados con órdenes y recibieron denominaciones honoríficas.
¿Quién no conoce las hazañas de los legendarios francotiradores soviéticos, que «eliminaron» varios cientos de miles de nazis durante la guerra? 
¡Es ya de sí impresionante, que la inmensa mayoría de los francotiradores procedían del NKVD! 
Ya antes de la Gran Guerra Patria, se habían incorporado secciones de francotiradores a las plantillas de las unidades encargadas de la protección de las infraestructuras ferroviarias, de las fábricas de especial importancia y de las empresas industriales estratégicas, así como de las fuerzas de vigilancia. 
Todos ellos, fueron movilizados, al empezar la contienda a los principales frentes, resultando esencialmente útiles. Por ejemplo, en el mencionado frente de Leningrado, en 1941, los francotiradores de la 1.ª División del NKVD, I. Vezhlivtsev y P. Golichenkov, eliminaron a 134 y 140 soldados y oficiales enemigos, respectivamente 
(El 6 de febrero de 1942, a ambos se les concedió el título de Héroe de la Unión Soviética). Y en total —según datos del subcomandante en jefe de las Fuerzas Armadas del Ministerio del Interior de la Federación Rusa, V. Baranov—: 
¡los francotiradores del NKVD eliminaron a más de 200.000 oficiales y soldados enemigos! 

Muchos francotiradores pasaron posteriormente a formar parte del servicio de contrainteligencia «Smersh»

Por ejemplo, Vasíli Mijáilovich Chebotarev. En junio de 1944 era teniente y agente operativo del «Smersh», en la 192.ª Brigada Blindada de la Guardia, del 5.º Ejército Blindado de la Guardia. Como miembro de un grupo especial de asalto, participó en la toma del vado sobre el río Bobr (en Bielorrusia). Murió en combate cuerpo a cuerpo, tras haber logrado eliminar a más de una decena de enemigos. Por esta hazaña, a V. M. Chebotarev se le concedió a título póstumo el título de Héroe de la Unión Soviética.

Solo en virtud del decreto del Comité Estatal de Defensa (GKO) del 26 de julio de 1942, se enviaron al frente 75.000 milicianos adicionales procedentes de las tropas del NKVD. 

Y durante los primeros años de guerra, las tropas del NKVD encuadradas en diferentes divisiones, se transfirieron al Ejército Rojo, 29 divisiones (que integraron los 29.º, 30.º, 31.º, 34.º y 70.º ejércitos). En total, a lo largo de los años de guerra, 58 divisiones y 20 brigadas del NKVD formaron parte del ejército en activo, durante períodos de diversa duración, y participaron en las operaciones bélicas.

Más de 100.000 milicianos chekistas fueron condecorados con órdenes y medallas. 

Más de 200 recibieron el título de Héroe de la Unión Soviética

Más de 100.000 dieron su vida por conseguir la Victoria sobre el fascismo.


Enlace original:

Чекисты в Великой отечественной войне.

(http://www.vpk-news.ru/article.asp? pr_sign=archive.2005.113.articles.history_02).

Книга «В августе 44-го» (ВОЕННАЯ ЛИТЕРАТУРА --[ Проза ]-- Богомолов В.О. Момент истины. (В августе сорок четвертого...)

6 de agosto de 2026

LAS HAZAÑAS DE LOS CHEKISTAS NO HA SIDO RECONOCIDAS, 2ª Parte

Emblema del NKVD

Por Nestor Guadaño. Enlaces consultados del portal ВКП(б)-ЛИНИЯ СТАЛИНА,PCUS (b)-LA LÍNEA DE STALIN, a partir de entrevistas y artículos.


Algunas de sus más increíbles hazañas.

Al comienzo de la guerra, el Comité Estatal de Defensa (GKO) encargó al NKVD que desplegara sus actividades de inteligencia, sabotaje y combate en la retaguardia nazi. Estos objetivos concretos se asignaron al principio, a la Brigada Separada de Fusileros Motorizados de Propósito Especial del NKVD (OMSBON). Se constituyó totalmente el 2 de octubre de 1941, a partir de cinco destacamentos de tropas, de un grupo especial de militantes comunistas dentro de las fuerzas del Comisariado, dependiendo directamente del 2.º Departamento Especial, transformado el 18 de enero de 1942 en la 4.ª Dirección (de sabotaje) del NKVD de la URSS. Desde el principio, su comandante fue el teniente general de la Seguridad del Estado, Pavel Sudoplatov, subcomandante Naum Isaakovich Eitingon.

La brigada estaba compuesta principalmente por agentes de la Cheká —alumnos de las escuelas superiores fronterizas, y de la milicia contra el crimen central del NKVD—, deportistas distinguidos, internacionalistas, comunistas de diferentes países, duchos en el combate, agrupados en los llamados internacionalistas.

Para entender lo que tenían de "especial" estas brigadas, voy a detallar su composición.

La 1ª Brigada, cuyo comandante fue el Coronel M. F. Orlov. Quedó completamente preparada el 3 de agosto de 1941. Tenía 4 batallones (1º Escuela NKVD, 2º Comintern, 3º y 4º Deportistas y Juventud Trabajadora).

La 2ª Brigada, comandante Mayor S. V. Ivanov. Tenía 3 batallones (Todos de voluntarios, estudiantes moscovitas, milicia y bomberos).

Pero además cada brigada de fusileros motorizados contaba con un pelotón de comandancia, otro de reconocimiento, dos compañías de ametralladoras y zapadores, una sección de comunicaciones y radio. Poco a poco fueron integrándose una compañía de transporte motorizado, un destacamento médico avanzado, y en la base moscovita diferentes subdivisiones de soporte material y de apoyo logístico.

El 5 de Octubre de 1943, fueron creadas de las dos brigadas, 2 batallones de paracaidistas 

minadores, directamente enviados a la retaguardia nazi, para el sabotaje y aniquilamiento: 

1.650 especialistas.

Entre ellos los «spanski» españoles, como bien conocía Pavel. Estuvo en la península como

Consejero de Inteligencia. Los primeros voluntarios españoles llegaron en julio de 1941, formándose una compañía completa, la famosa 4ª, mandada por el capitán Peregrin Perez Galarza, que ante el golpe de estado militar fascista, fue comisario político del 14º Cuerpo del Ejército Republicano, formado por guerrilleros, y después jefe de la 75 división del ejército.

En la 4ª, de unos 125 españoles, había 6 mujeres. Fueron agrupándose a su alrededor, revolucionarios y exiliados de diversas nacionalidades, que constituyeron un batallón cercano a los mil hombres, de los cuales muchos habían participado en las Brigadas Internacionales.

De la importancia de que se le dio a los españoles, 22 de ellos fueron honrados con el título máximo de Héroes de la Unión Soviética.

Además incorporaron deportistas destacados del «Dínamo» y otras asociaciones deportivas, y estudiantes del Instituto Estatal de Educación Física de Moscú.

La dotación total durante la Gran Guerra Patria superó los 10.500 miembros, siendo condecorados en total unos 6.000.. La OMSBON contó con un cuartel general, dos regimientos de fusileros, motocicletas y servicios médicos, y una sección de aviación. Incluso tenía un periódico propio, "Victoria para los nuestros".


La Batalla por Moscú

Durante esta batalla, la OMSBON, se integró en la 2.ª División de Infantería Motorizada de Misión Especial de las tropas del NKVD, siendo directamente enviada al frente. Sus misiones sobre todo fueron infiltrarse en la retaguardia enemiga.

A la brigada se le asignaron las siguientes misiones: llevar a cabo operaciones de reconocimiento contra Alemania y sus aliados, organizar la guerra de guerrillas, crear una red de agentes en los territorios bajo ocupación alemana y dirigir operaciones especiales de contrainteligencia con los servicios de espionaje nazi, con el objetivo de desinformar al enemigo.

El 7 de noviembre de 1941, el batallón combinado del OMSBON participó en el legendario desfile de la Plaza Roja de Moscú. Al frente del batallón marchaban el comandante de la 2.ª Brigada de Infantería Motorizada de Misión Especial, S. V. Ivanov, y el comisario S. T. Stéjov.

Entre noviembre y diciembre de 1941, el destacamento combinado (especial) del OMSBON del NKVD (denominado en las órdenes del Frente Occidental «Destacamento de tropas de ingeniería del NKVD») colocó barreras de minadas tanto frente a las trincheras como de acceso a Moscú, llevó a cabo operaciones de voladuras de puentes, y preparativos por si fuesen necesario del metro, del Kremlin, y edificios gubernamentales, del entonces Frente Occidental.

A mediados de noviembre, cuando Stalin y su gobierno decidieron que el GKO (Consejo Central de Defensa) no abandonaba la capital, la OMSBON desplegó todas sus fuerzas en la vigilancia de los accesos principales, plazas, centros industriales, de comunicaciones y ferroviarios. 

Además de reforzar los efectivos de combate del Oeste y Noroeste de la batalla. Participaron en la creación de las líneas defensivas más expuestas, construyendo puntos de tiro y barricadas en los dos sectores del frente. En la propia capital, cuyo eje era la calle Gorki desde la estación de tren de Belorusski hasta el Kremlin. Con el agravamiento de la situación cerca de Moscú, junto con las unidades de ingeniería del Ejército Rojo, bajo fuego enemigo, los zapadores de la OMSBON crearon una línea de campos minados en la zona de Klin-Yajroma-Rogachev-Dmitrov y en otros lugares. La OMSBON ayudó a ganar tiempo operativo, y a detener al enemigo en la zona de acción de los ejércitos nazis 16º, 30º y otros.

En la entrada del estadio «Dínamo» de Moscú se conserva una placa conmemorativa en la que están grabadas las siguientes líneas:

«Aquí, en el estadio «Dínamo», en los días difíciles de la Gran Guerra Patria, el 27 de junio de 1941, se formaron a partir de deportistas voluntarios los primeros destacamentos de la Brigada Independiente de Infantería Motorizada de Misión Especial (OMSBON), que lucharon heroicamente en los frentes y en la retaguardia del enemigo…».

Como un derecho y por vocación, acudieron aquí destacados deportistas del país, representantes de diversas disciplinas: corredores de atletismo, lanzadores de disco, luchadores, boxeadores, esquiadores, alpinistas, remeros… La preparación de los esquiadores se llevó a cabo mucho antes del inicio de la Gran Guerra Patria. En la Oficina Federal de Seguridad de Rusia (UFSB) de la región de Cheliábinsk se conserva un documento en el que se menciona la realización, en febrero de 1941, de una travesía de esquí de una semana por la ruta Cheliábinsk-Sverdlovsk por parte de empleados de la dirección de la NKVD, bajo los auspicios de la sociedad «Dínamo».

Los esquiadores se «bautizaron» en los combates durante la defensa de Moscú. A principios de diciembre, se encomendó a un destacamento de fusileros, bajo el mando del teniente Pavel Klochkov —uno de los mejores esquiadores de «Dínamo» de la época anterior a la guerra—, la misión de acercarse sigilosamente por la noche, esquiando, a las posiciones enemigas e iniciar un combate para distraer al enemigo del ataque principal que se estaba preparando.

Tras acercarse sigilosamente a las posiciones de los fascistas, los combatientes lanzaron granadas contra las trincheras y los búnkeres del enemigo, destruyeron los puestos de fuego y acribillaron con sus fusiles automáticos a decenas de fascistas que huían presos del pánico. Al amanecer, Krjukovo había sido completamente liberado, con lo que se eliminó uno de los principales nodos defensivos de los fascistas.

Según ha informado el servicio de prensa de la dirección regional del FSB de Rusia, el 18 de enero de 1942, cuatro destacamentos del NKVD llegaron al acuartelamiento de la 328.ª División de Infantería. Los combatientes del NKVD gozaban de una excelente forma física, estaban bien armados y dominaban las técnicas de combate cuerpo a cuerpo. El 22 de enero, el destacamento del teniente primero Kiril Lazniuk, compuesto por 27 esquiadores de la Cheká, recibió la orden de cruzar la línea del frente y expulsar a los alemanes de la localidad de Judnovo, de gran importancia estratégica. El punto de apoyo ocupado por los combatientes del comandante Lazniuk, debía mantenerse hasta la llegada de las fuerzas principales de la 328.ª División.

Durante la noche del 22 de enero, el destacamento realizó una marcha forzada de 30 kilómetros y se acercó al pueblo. Los esquiadores enviados en misión de reconocimiento descubrieron que, en lugar de una sección, en Judnovo pernoctaban 400 soldados alemanes con cañones y morteros, así como cuatro tanques, por lo que decidieron atacar al enemigo. Se contaba con el factor sorpresa y con la llegada rápida de refuerzos.

Los esquiadores, ataviados con camuflajes blancos, se acercaron silenciosamente a las afueras del pueblo, neutralizaron sin hacer ruido a los centinelas y ocuparon sus posiciones. A medianoche del 23 de enero, los esquiadores comenzaron a disparar simultáneamente contra las casas en las que pernoctaban los nazis. En los primeros minutos del combate, el soldado Zájarov lanzó granadas contra la cabaña donde se encontraban los oficiales enemigos.

Los alemanes salían corriendo de las casas presos del pánico, y quedaban atrapados en el fuego cruzado. Un grupo independiente del sargento de la Seguridad del Estado Egortsev, impidió que los tanquistas se acercaran a los vehículos. El suboficial Boichenko, el fusilero Moskalenko y el sargento Egortsev destruyeron los tanques con granadas.

El punto de inflexión de la batalla se produjo cuando, desde el pueblo de Maklákovo, entró en Judnovo una columna blindada alemana, mientras que los regimientos de la 328.ª División se retrasaban en el camino. Los esquiadores quedaron acorralados en un doble cerco. Tras los primeros disparos de los vehículos blindados enemigos, el teniente primero Lazniuk recibió dos heridas, una de ellas en la cabeza.

El sargento Egortsev asumió el mando y ordenó a sus camaradas heridos, Krugliakov y Anufriev, sacaran del campo de batalla al comandante, que había perdido el conocimiento. Los esquiadores que quedaban en combate resistieron durante varias horas, ocupando una posición defensiva circular en un granero a las afueras de Judnovo.

La batalla se prolongó hasta la mañana y terminó cuando los alemanes derribaron la construcción de madera con fuego de mortero, bajo cuyos escombros perecieron los restos del destacamento. Cuando los nazis se acercaron a las ruinas del cobertizo, el explorador Lázar Papernik hizo estallar su última granada, volándose a sí mismo y a una decena de alemanes.

De los 27 combatientes soviéticos, sobrevivieron el teniente primero Lazniuk, dos soldados que le acompañaban, y los esquiadores Korolkov y Perlin. Los combatientes supervivientes, continuaron luchando en el destacamento combinado de esquiadores del teniente Krivtsov. Prácticamente todos los agentes de la Cheká perecieron, pero lograron aniquilar a 100 soldados nazis. La llegada de refuerzos alemanes impidió la derrota total del enemigo.

En el invierno de 1941-1942, los alemanes quedaron atrapados en las nieves de las afueras de Moscú. Las tropas nazis llegaron casi hasta la capital soviética, pero la feroz resistencia de los combatientes del Ejército Rojo, las defensas creadas por la población moscovita y la firme decisión de no retroceder, frustraron los planes de Hitler de derrotar rápidamente a la URSS. En un gran extensión de bosques intransitables y llanuras nevadas, demostraron su eficacia los batallones de esquiadores del Ejército Rojo, a los que se denominaba «caballería de nieve».

En un informe de combate dirigido al Estado Mayor del Frente Occidental, el comandante del 16.º Ejército, el teniente general Rokossovski, y el miembro del Consejo Militar Lobachev escribieron:

«La misión encomendada por el mando al destacamento del teniente primero K. Lazniuk se ha cumplido. Los héroes chekistas contuvieron a los fascistas cerca de la aldea de Judnovo hasta la llegada de las fuerzas principales del 16.º Ejército. Esto permitió que, gracias a la acción conjunta de las unidades del 10.º y el 16.º Ejército, se derrotara a un importante grupo de tropas hitlerianas en Sujinichi. Los esquiadores de la Cheká realizaron una hazaña inmortal, y son merecedores de una alta condecoración».

Por el valor y el heroísmo demostrados, los 22 combatientes fallecidos de la OMSBON, fueron condecorados a título póstumo con la Orden de Lenin. El suboficial político Lazar Papernik, que se inmoló con una granada junto con los fascistas que lo rodeaban, fue galardonado con el título de Héroe de la Unión Soviética (a título póstumo).


Las garras se extienden

A partir de 1942, la tarea principal de la brigada pasó a ser la preparación de unidades para actuar en la retaguardia profunda del enemigo. A principios de ese otoño, se habían infiltrado 58 de estas unidades en la retaguardia enemiga. Por regla general, estas se convertían posteriormente en grandes unidades guerrilleras. Durante la guerra se formaron 212 destacamentos y grupos con un total de 7.316 combatientes (los destacamentos «Vencedores» al mando del mismo D. N. Medvedev, y «Caminantes» al mando de E. I. Mirkovski, la brigada partisana «Inalcanzables» bajo el mando de M. S. Prudnikov, entre otros).

Entre 1941 y 1944, las brigadas entrenaron y enviaron más de 200 grupos operativos a la retaguardia enemiga.

Esta labor tan intensa y extensa, no ha tenido el reconocimiento de los historiadores y las autoridades rusas, puesto que fueron fundamentales en la Gran Guerra Patria. Desarrollaron primordialmente el movimiento guerrillero soviético en todo el territorio temporalmente ocupado de la RSFS de Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Lituania. Sobre la base de muchos de estos grupos, se crearon grandes destacamentos y formaciones partisanas. Los ejemplos más destacados tuvieron lugar en las batallas por Kiev, Stalingrado, Leningrado, Riga, Moscú, Tula y otras ciudades.

A finales de octubre de 1941, los fascistas se acercaron mucho a Tula y ocuparon Yasnaya Polyana y la localidad de Kosaya Gora. No había grandes formaciones del Ejército Rojo cerca de Tula. Las fuerzas disponibles eran: el 732.º Regimiento Independiente de Artillería Antiaérea, y el 156.º regimiento de la 69.ª brigada de las tropas del NKVD para la protección de importantes empresas industriales. Esta brigada, estaba formada por batallones de combate y destacamentos de la milicia popular, toda ella a partir del regimiento obrero de milicianos voluntarios de Tula, más un batallón de la milicianos locales, que asumieron el peso principal de los ataques enemigos durante los primeros días de la defensa de la ciudad. Los nazis no pasaron de Tula, fue una de las grandes proezas del Ejército Rojo.

En Leningrado, toda la milicia local se incorporó a las zonas de defensa, constituyendo un batallón en otoño de 1941. En el libro del reconocido especialista en la historia de la Gran Guerra Patria, G. A. Kumanev, se recogen numerosos ejemplos de la participación miliciana en las acciones bélicas. Mencionaremos algunos hechos relacionados con la «joven» milicia de las repúblicas bálticas, que acababan de incorporarse a la Unión Soviética.

El comandante de la milicia del distrito de Tukums, pasó a ser Comandante del Regimiento de Cazadores Voluntarios Rojos Letones, que «...comenzó a cumplir importantes misiones de combate, llevando a cabo acciones activas contra las tropas hitlerianas que avanzaban, y las bandas de nacionalistas burgueses».

El 1.º Batallón del Regimiento Miliciano Obrero de Narva, formado en agosto de 1941, estaba compuesto casi en su totalidad por militantes comunistas y agentes de la milicia.

En los combates por Tallin, junto con las tropas regulares, las unidades de la milicia «repelieron heroicamente los ataques de las tropas de élite de las divisiones nazis de infantería 254, 61, 217 y 291». El Batallón de la Milicia Estonia, casi todos bolcheviques, asombró por su capacidad al enemigo abrumadoramente más numeroso, resistiendo hasta el último miliciano.



Stalingrado

A principios de 1942, el comité regional del partido y el comité municipal de defensa crearon una división nueva en Stalingrado. Más tarde, ésta fue una de las primeras unidades en enfrentarse en un combate desigual, contra las tropas alemanas que habían irrumpido en la ciudad.

Los plazos para la formación de la división y su composición quedaron determinados por una resolución especial del Comité Estatal de Defensa (GKO). Las unidades de la 10.ª División de Infantería de las tropas del NKVD, al mando del coronel Alexandr Andrévich Saráev, llegaron a Stalingrado en enero de 1942. El mayor Vasíli Ivánovich Zaitsev fue nombrado Comandante del Estado Mayor de la división. El núcleo de la división lo formaban combatientes y mandos de las tropas fronterizas, entre ellos habitantes de los Urales y de Siberia procedentes de Sverdlovsk, Irkutsk y Novosibirsk, pero el núcleo principal de los regimientos 269 y 270, lo constituían los habitantes de Stalingrado, enviados de las organizaciones del Partido y del Komsomol de la ciudad. Tres mil habitantes de Stalingrado lucharon en las filas de la legendaria división.

La división, junto con las milicias populares, recibió en el verano de 1942 el primer ataque del enemigo, que avanzaba hacia el Volga. Además de las unidades de la 10.ª División de las tropas del NKVD, durante la batalla de Stalingrado también se encontraban en la ciudad agentes de la milicia criminal y la Contrainteligencia. En más de una ocasión tuvieron que participar en operaciones de reconocimiento, y salir a capturar a paracaidistas enemigos, espías y saboteadores.

Por el cumplimiento ejemplar de las misiones de combate encomendadas por el mando soviético en la defensa de las orillas del Volga, el 2 de diciembre de 1942, la 10.ª División de las Fuerzas del NKVD, fue condecorada con la Orden de Lenin. Cientos de sus combatientes, comandantes y responsables políticos fueron galardonados con distinciones gubernamentales. Veinte milicianos de la división recibieron el título de Héroe de la Unión Soviética. Nueve de ellos no llegaron a ver el Día de la Victoria, y cinco de ellos fueron condecoradas con las Órdenes de la Gloria en sus tres grados.

Posteriormente, los soldados de la división enriquecieron las tradiciones bélicas, construidas de la ciudad heroica a orillas del Volga, en las batallas del Arco de Kursk, durante el cruce del Vístula, y en los combates por Breslavl.

En total, gracias a la actuación de las brigadas, se descarrilaron 1.415 trenes enemigos que transportaban efectivos, material militar, municiones y combustible, así como 5 trenes blindados.

Durante la Gran Guerra Patria, los combatientes del NKVD de OMSBON participaron en la Batalla de Moscú en 1941-1942, llevando a cabo misiones de combate tras las líneas enemigas en los bosques de la región de Smolensk, la región de Briansk, en la tierra de Kaluga, en territorio de los Estados Bálticos, Bielorrusia y Ucrania. En 1943, los francotiradores de la brigada escalaron el Elbrus, izaron la bandera alemana desde su cima y izaron la Bandera Roja. En la fase final de la guerra, destacamentos y grupos de combatientes del NKVD de OMSBON operaron en el territorio de Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Yugoslavia y Alemania.

Se destruyeron además, 1.232 locomotoras de vapor, 13.181 vagones, plataformas y cisternas, 2.323 vehículos, tractores y motocicletas, se volaron 92,2 km de vías férreas, destruyéndose 335 puentes ferroviarios y de carretera. El tráfico ferroviario se interrumpió más de 450 veces.

Se destruyeron 145 tanques y vehículos blindados, y se derribaron 51 aviones. Se inutilizaron unos 700 km de cable de líneas telefónicas y telegráficas, incluidos hasta 240 km de cable que conectaban el mando del Frente Oriental alemán con el cuartel general de Hitler.

Se llevaron a cabo más de 400 actos de sabotaje adicionales, que tuvo como resultado, la voladura de 344 empresas industriales y almacenes nazis. Asimismo, se produjeron 1.084 enfrentamientos bélicos con el enemigo y se aniquilaron 122 guarniciones, comisarías de gendarmería y policía, comandancias de colaboradores y cuarteles generales de ejércitos nazis.

En combate directo, se aniquilaron 136.130 soldados y oficiales del enemigo. Se eliminaron 87 altos oficiales de los ocupantes, 2.045 agentes fascistas y colaboradores del enemigo. Se capturaron como botín 45 cañones, morteros y ametralladoras, más de 850 fusiles y metralletas, 21 tanques, piezas de artillería autopropulsadas y tractores, más de 100 motocicletas y bicicletas.


Apéndice.


* Una noche Félix Dzerzhinski caminaba a su casa. Era otoño. Lloviznaba, había niebla. Una multitud se reunió cerca de una vieja casa en ruinas. Dzerzhinski se acercó y escuchó las conversaciones.



«¿Qué pasó?» Preguntó.

«Un niño, sin hogar, o algo así», dijo una mujer con un abrigo de piel de oveja, «cayó en el sótano, sí, aparentemente, y cayó enfermo de tifus. Yace inconsciente, pero es imposible socorrerlo. Las ventanas son altas y la puerta está bloqueada».

Dzerzhinski se fue y regresó un cuarto de hora después con una docena de hombres del Ejército Rojo. Golpearon el yeso, desmantelaron parte de la pared, ladrillo por ladrillo y entraron al sótano. Dzerzhinski entró primero.

El niño fue encontrado en la esquina más alejada. Félix Edmúndovich encendió un fósforo y se arrodilló junto al niño. «Las ratas lo mordieron», dijo con voz apagada, «también su brazo y hombro». «Cayó enfermo, aparentemente perdió el conocimiento, y las ratas se abalanzaron sobre él».

«¡¡¡Alúmbrame, lo sacaré!!!» Levantó al niño en sus brazos y, tratando de no tropezar, lo llevó cuidadosamente a la brecha en la pared. Ya era de día. Todavía había una multitud fuera de la casa.

Dzerzhinski puso al niño en una camilla, el Ejército Rojo lo recogió y se lo llevó. Dzerzhinski los siguió.

Cuando la gente desapareció bajo la lluvia y la niebla, la mujer del abrigo de piel de oveja preguntó:

«¿Y quién es este que llevó al niño?» ese de la cara larga y cansada. Un marinero desconocido con una gorra respondió: «Este es Dzerzhinski. Presidente de la Cheká».

Y el presidente de la Cheká siguió a la camilla, limpiándose ocasionalmente la cara mojada por la lluvia, y tosiendo.

No fue a su casa esa noche. Directamente del hospital, donde el Ejército Rojo llevó al niño, regresó a su oficina y se sentó en su escritorio para trabajar.

Comprendió que el futuro de los niños abandonados tenía que solucionarse radicalmente. Y asumió la tarea de recoger, mantener y educarlos, a cargo del Estado Soviético, como una tarea de la Cheká.

Mientras en EE.UU vendían niños, en la URSS se crearon ya en los años 20 del siglo pasado, hace más de 100 años, las primeras casas de acogida y colonias de educación que recogieron a todos los niños y niñas que eran huérfanos o estaban solos, vagabundos, o delincuentes juveniles, con progresos pedagógicos que supusieron esa diferencia abismal entre el método socialista y los centros de internamiento capitalistas, auténticas cárceles de niños.