7 de junio de 2026

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”.



Por Esteban Zúñiga y Nestor Guadaño.

“A los soldados del V Cuerpo del Ejército.

Con la más sincera emoción, camaradas, os envío un saludo a esas trincheras cavadas en el suelo de nuestra Patria, donde defendéis la integridad de nuestro territorio y el derecho de nuestro pueblo a disponer de su futuro.

Ayer obreros de la ciudad y los campos, consagrados a las santas faena de la paz y de la cultura, hoy soldados todos, cuando esta paz y esta cultura peligran, todos alistados bajo las banderas de la libertad y de la justicia social…”.

(Antonio Machado. Carta a los combatientes republicanos del V Cuerpo del Ejército del Ebro).

La revista “HORA DE ESPAÑA”, revista literaria de ensayo, crítica y poesía, del mes de Junio de 1938 compartiría unos poemas de ANTONIO MACHADO, -un muy asiduo colaborador de esta revista- una serie de poemas, bajo el título de “VERSOS”:

Primero fueron una colección de ocho poemas: I. “La Primavera” / II. “El poeta recuerda las tierras de Soria” / III. “Amanecer en Valencia (Desde una torre)” / IV. “La muerte del niño herido” / V (Sin título) / VI (Sin título) / VII (Sin título) / VII (Sin título).

Y un segundo bajo el título de “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO” y un tercero, muy breve, “A FEDERICO DE ONÍS”.


Enrique Lister Forján

Enrique Líster nació en Ameneiro, Galicia, en el año 1907. Su padre era cantero y su madre campesina. A los once años, su familia emigra a Cuba, pero acaba regresando en 1925, e ingresa en el Partido Comunista.

Proclamada la II República, por su condición de cuadro destacado del PCE fue enviado a la URSS para cursar estudios de formación política en la Academia Lenin, especializada en la formación política de los oficiales de todas las Fuerzas Armadas.

También recibió formación militar en la Academia Frunze, que era una academia militar del ejército rojo y donde las asignaturas se basaban en disciplina operacional-táctica, marxismo-leninismo, historia y trabajo político del Partido, historia del arte militar y de la guerra, lenguas extranjeras y otras secciones de investigación científica.

Durante su periodo formativo en la URSS formó parte de una brigada de trabajadores encargada de la construcción del metro de la capital, Moscú, siendo muy apreciada su experiencia como cantero en su juventud. 

A su vuelta a la península, se integra en el comité especial especializado en temas militares. La facistización de las formaciones republicanas conservadoras, demostraban una clara evidencia del creciente peligro de un golpe de Estado. Responsable de la agitación antimilitar, escribió continuamente en el periódico  Soldado Rojo

Junto con Juan Modesto Guilloto y otros militares comunistas y republicanos, crea la dirección de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), que funcionaban como fuerza armada de choque del PCE.

Tras el golpe militar, destaca en la organización del Quinto Regimiento en Madrid, la primera escuela militar creada por el Partido Comunista, para formación de milicianos, establecido en un convento socializado de la madrileña calle de Francos Rodríguez. El veinte de septiembre del año 1936, asume la comandancia del Quinto Regimiento. 

Tras los combates en el valle del Tajo, en Toledo y en el suroeste de Madrid, se militariza el Ejército Popular Republicano, convirtiéndose en el comandante de la Primera Brigada Mixta.

Con ella frena la acometida fascista, en las batallas de Madrid del sector de Villaverde. Después es el responsable de la undécima División, convirtiéndola en la más selecta unidad republicana, encargada de soportar los peores combates en las Batallas de Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel. Posteriormente es el Comandante del Vº Cuerpo de Ejército.

Vamos a compartir el poema “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”. Escrito en 1938. Un soneto laudatorio en el que homenajea a uno de los militares comunistas más destacado, desde su reconocimiento y solidaridad de la Causa de la República Española y de su compromiso antifascista.

Antonio Machado ya se identificaba con los combatientes del Vº Cuerpo de Ejército, en estas líneas de la defensa de Cataluña:

“Salud obreros y soldados, combatientes en las filas del V Cuerpo de nuestro gran Ejército de la Victoria. Espero que nada pueda arrebataros el triunfo: estoy seguro de que nadie puede privaros de la gloria de merecerlo”.

En unos versos, realizados cuando Antonio Machado se encontraba en Barcelona, con una salud muy quebradiza, que admira la resistencia del Vº Cuerpo del Ejército que opera en la “lucha santa sobre el campo libre”, que supera la fragilidad (cuando se refiere a la “carne de la muerte”) con la valentía y la firmeza del comandante comunista Enrique Líster.

Un poema que, no obstante, nos deja un interrogante sobre la situación del poeta sevillano:

¿su deseo de apartar su pluma para tomar las armas, refleja una situación de desesperanza al asumir sobre sus débiles hombros la marcha de la guerra?

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO.
Tu carta
–oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.
Fragores en tu carta me han llegado,
de lucha santa sobre el campo ibero,
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,
de monte a mar, esta palabra mía:
“Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría.
Antonio MACHADO.”
(Fuente: “Hora de España”. Revista Mensual. Ensayos. Poesía. Crítica. Al servicio de la causa popular. Núm. XVIII. Páginas 10 y 11. Tipografía La Académica. Barcelona, junio de 1938).

6 de junio de 2026

Los cambios de mentalidad colectiva, proyectados en «Los problemas económicos del socialismo en la URSS» de Stalin.

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Por Evgueni Ivánov. Traducción y redacción Nestor Guadaño. Publicado en

"Pravda Soviética. La Era del Socialismo"

☭ ☆ Советская правда. Эпоха социализма ☆ ☭ 

Vamos a divulgar, metódicamente, el plan de actuación previsto en la obra «Los problemas económicos del socialismo». 

El filósofo burgués inglés Thomas Carlyle, escribió en una ocasión:

«¡Un mundo lleno de héroes en lugar de un mundo lleno de necios, en el que ningún rey valiente pueda reinar, eso es lo que buscamos!...

Deshagámonos de todo lo vil y falso. Entonces tendremos la esperanza de que nos gobiernen la nobleza y la verdad…»

No sabía él, que el camarada bolchevique Stalin, se guiaría en esencia, por esas mismas aspiraciones.  Carlyle se limitaba a reflexionar y soñar con un mundo de héroes liberados. Mas Stalin actuó prácticamente, marcando el rumbo hacia el «hombre nuevo», transformando el país.

En 1950, el artista estadounidense Rockwell Kent, que había viajado a París para asistir a una nueva reunión de partidarios del movimiento por la paz, recibió, para su sorpresa, una invitación para ir a Moscú. En su libro autobiográfico «¡Soy yo, Señor!», escribe lo siguiente al respecto:

«…¡Moscú! ¡Esta capital de cuento de hadas, dónde ir se nos prohíbe! … Y si queremos la paz, ¿Dónde más podemos defenderla, si no es en la principal fortaleza de los llamados enemigos, como parece ser esta ciudad? Así pues, volamos a Moscú…

Moscú se me presentó como una gran ciudad, llena de gente, gente bien vestida y que participaba activamente en la lucha popular por la paz. Vi la ciudad más limpia del mundo, incluso más limpia que Estocolmo y Copenhague…

Cada noche nos llevaban a la ópera, al ballet, al teatro o al cine. Las salas estaban abarrotadas. Nadie entre el público destacaba lo suficiente, como para que se le pudiera calificar de rico o pobre…»

Un «demócrata» de «papel», fruncirá el ceño con desdén: «¡Pintura de escaparate! Los agentes de la NKVD no se le quitaban de encima». Pero tengo que decepcionarlo, porque a continuación Kent escribió lo siguiente:

«Una noche, al volver a casa, me perdí. En busca de un policía que me indicara el camino, recorrí innumerables barrios de Moscú. Al no encontrar a ningún policía, me vi obligado a dirigirme a un transeúnte, que resultó ser muy amable…»

Este es un testimonio sobre la Rusia de principios de los años 50 desde la perspectiva occidental, procedente de un hombre que llegó a la Rusia de la posguerra considerándola su enemiga, pero que se marchó de Rusia siendo su amiga.

Y he aquí un testimonio procedente de Occidente, el de un hombre que llegó a Rusia en tanque durante la guerra y que siguió siendo su enemigo. Me refiero al general de división de la Wehrmacht, Friedrich Wilhelm Von Mellentin, cuyo libro «Panzer battles 1939–1945» («Batallas de tanques 1939-1945») se publicó en Londres en 1956 y en 1957 se editó en nuestro país:

«…El trabajo hábil y tenaz de los comunistas ha llevado a que, desde 1917, Rusia haya cambiado de la manera más sorprendente. No cabe duda de que el ruso desarrolla cada vez más, la capacidad de actuar por sí mismo, y su nivel de educación no deja de crecer…»

Von Mellentin sabía analizar, y por eso captó una característica clave de la nueva Rusia: el nivel de educación cada vez mayor de la población, cada vez más extensa. 

Este nivel ya sorprendió a los nazis alemanes en los soviéticos durante la guerra, y ya en aquel entonces era tan bueno que, al encontrarse en los territorios ocupados o en la propia Alemania con los trabajadores soviéticos, los alemanes no podían sino admirar su capacidad —a diferencia de los propios alemanes— para pensar con amplitud de miras.

Sin embargo, en la Unión Soviética hubo un hombre que mejor que muchos otros, comprendió lo importante que era, no sólo garantizar una educación decente para las nuevas generaciones de la URSS, sino también inculcarles el espíritu de esa libertad única y duradera, que sólo puede alcanzar una personalidad plenamente desarrollada.

Este agudo ser humano, que comprendió la esencia de la época y captó su principal «nervio motor», fue especialmente, Stalin. Y expuso estas ideas al respecto de manera muy clara, precisa y pública. Y sucedió así…

En vísperas de la inauguración del primer congreso de posguerra del PCUS (b) —el XIXº, de él más adelante abundaremos—, en el n.º 278 de «Pravda», del 4 de octubre de 1952, en dos páginas y media, a partir de la segunda, se publicaron por primera vez los famosos «Problemas económicos del socialismo» de Stalin. Y en ese mismo número de «Pravda», en la portada, en el editorial «¡Por nuevas victorias del comunismo!», se hablaba de la «nueva obra clásica del camarada I. V. Stalin».

Esta obra, un artículo corto, resultó ser verdaderamente clásica en muchos aspectos, entre otras lecturas, porque en la URSS, fue «deliberadamente» ignorada, casi inmediatamente tras el fallecimiento de Stalin. 

Y, sin embargo, en esta obra proyectaba el desarrollo triunfal del socialismo, como su posible colapso.

El triunfo de las ideas de Stalin, se hubieran convertido en ideas operativas y vigentes para el país. El colapso, si el potencial de esas ideas se hubiera «frenado», poco a poco. Ocurrió lo segundo, por lo que el colapso del socialismo se hizo posible y luego se materializó.

Inicialmente el artículo comenzó a elaborarse, al contestar a las preguntas de los participantes en un debate sobre cuestiones económicas, iniciado en abril de 1950, en relación con la elaboración del proyecto de un libro de texto de economía política. 

El auténtico hecho que se celebrara este debate, así como su alto nivel de análisis, desmienten el mito que en la URSS era un desierto intelectual, en el que existía solo una voz, la de Stalin. Los participantes en el debate —que fue a puerta cerrada—, expresaron su desacuerdo con Stalin en muchas cuestiones de principio, aunque la historia posterior del país demostró que estaban equivocados. Sin embargo, la importancia de «Los problemas económicos del socialismo» traspasó con creces los límites del debate que suscitó. En esencia, por las respuestas, se convirtió en el testamento político de Stalin a sus camaradas. 

Por desgracia, las soluciones no fueron llevadas a la práctica…

No voy a realizar un análisis completo y detallado de esta última obra de Stalin, no entra es mis actividades actuales. Pero por su trascendencia me detendré en ella…

La tarea de redactar un manual de economía política, para su divulgación popular, lo planteó el propio Stalin, y así explicaba de su necesidad:

«El caso es que cada año se acercan a nosotros, como núcleo dirigente al frente del país, miles de jóvenes cuadros, que arden en deseos de ayudarnos, arden en deseos de demostrar su valía, pero carecen de una formación marxista suficiente y… se ven obligados a vagar en la oscuridad. 

Están aturdidos por los colosales logros del poder soviético, se les va la cabeza con los extraordinarios éxitos del sistema soviético, y empiezan a imaginarse que el poder soviético «puede con todo», que «nada le es imposible», que… puede crear nuevas leyes (se refería a las leyes económicas. E. I.)… Creo que la repetición sistemática de las llamadas verdades que son «de dominio público», requieren de una paciente explicación, y son uno de los mejores medios de la educación marxista…

<…>

Se necesita de un manual, que pueda servir de libro de referencia para la juventud revolucionaria, no solo dentro del país, sino también en el extranjero».

Así pues, la labor del líder de la URSS se dirigía directamente, ante todo, a los jóvenes. Y si hablamos de su idea principal, su eje central, consistía en que los principales problemas económicos del socialismo no son puramente económicos, ya que no residen tanto en el ámbito de la producción como en el ámbito moral y de la cosmovisión.

Stalin repetía una y otra vez la idea de que, para resolver los principales problemas económicos del socialismo y construir una sociedad socialista desarrollada, y posteriormente pasar a la senda comunista, la juventud soviética tenía, utilizando la ya potente base material del socialismo real, que construirse a sí misma, como una nueva comunidad de personas desarrolladas y cultas. Y esta poderosa fuerza joven, para la que no habrá obstáculos ni en el mar ni en la tierra, convertirse en un ejemplo para la juventud de todo el mundo.

Ilustraré lo dicho con ejemplos de la obra de Stalin, pero por ahora diré que constaba de cuatro partes, fechadas el 1 de febrero, el 21 de abril, el 22 de mayo y el 28 de septiembre de 1952: 

«Observaciones sobre cuestiones económicas relacionadas con el debate de noviembre de 1951», «Respuesta al camarada Notkin, Alexander Ilich», «Sobre los errores del camarada Yaroshenko, L. D.» y «Respuesta a los camaradas Sanina, A. V. y Venzher, V. G.».

Cabe suponer que, hacia el otoño de 1952, Stalin se había convencido definitivamente de lo que había escrito en «Problemas económicos», lo cual se ve confirmado por la fecha de su publicación, justo antes del XIX Congreso. Difícilmente habría retrasado la publicación de esta obra si hubiera estado lista mucho antes. La datación de la primera parte permite pensar que Stalin comenzó a estudiar los resultados del debate de noviembre aún durante sus «vacaciones», que en 1951 se prolongaron desde el 10 de agosto hasta el 22 de diciembre.

Tras las vacaciones aparecieron primero las «Observaciones…», y luego, cuando los participantes en el debate se familiarizaron con ellas, y expresaron sus (¡) reservas sobre las «Observaciones…» de Stalin, este escribió las tres partes restantes. Al mismo tiempo, el hecho de que formalmente estuvieran dirigidas a personas concretas no significaba nada. Difícilmente las preguntas de Notkin, las quejas de Yaroshenko de que lo «silenciaban», los artículos de Sanina y Venzher fueron para Stalin un verdadero punto de partida para sus reflexiones. Simplemente se sirvió de una forma conveniente en todos los sentidos. Además, una forma y una táctica: no arremetía, sino que mantenía una conversación al estilo de un debate científico público, invitando así a todos los demás a participar en él.

Quizás una de las ideas principales de Stalin, que los políticos marxistas inteligentes —es decir, los bolcheviques— debían tomar como base para su labor práctica posterior en la construcción del Estado, era la comprensión de que las leyes económicas y sociales, mientras están vigentes, son tan inquebrantables como las leyes de la naturaleza. 

Y son inquebrantables, porque reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la sociedad, del mismo modo que las leyes de la naturaleza reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la naturaleza. La particularidad de las leyes de la economía política consiste, escribía Stalin, en que «sus leyes, a diferencia de las leyes de las ciencias naturales, son efímeras», que «actúan durante un determinado período histórico, tras lo cual… dan paso a nuevas leyes».

Pero mientras estén vigentes, no se pueden eludir ni derogar —como se puede hacer con las leyes jurídicas—, advertía Stalin.

Stalin, por cierto, formuló (¡con absoluta precisión!) la ley económica fundamental tanto del capitalismo como del socialismo:

«Las principales características y exigencias de la ley económica fundamental del capitalismo moderno podrían formularse más o menos de la siguiente manera (observemos la precisión con la que Stalin formula el pensamiento, algo propio solo de los verdaderos científicos. E. I.): garantizar el máximo beneficio capitalista (el énfasis aquí y en adelante es mío. E. I.) mediante la explotación, la ruina y el empobrecimiento de la mayoría de la población de un país determinado, mediante la esclavización y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, especialmente los atrasados, y, por último, mediante las guerras y la militarización de la economía nacional, utilizadas para garantizar las mayores ganancias.

<…>

Las características esenciales y los requisitos de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse aproximadamente de la siguiente manera: garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento de toda la sociedad, mediante el crecimiento y el perfeccionamiento continuos de la producción socialista sobre la base de la tecnología más avanzada».

Y aquí es donde voy a pedir al lector, que se esfuerce un poco más de lo que lo ha hecho hasta ahora, porque durante un tiempo tendrá que lidiar principalmente no con los hechos que expone el autor, sino con sus argumentos —espero que, en mayor o menor medida, sean convincentes—. Y el estimado lector tendrá que reflexionar junto con el autor…

Por todo lo expuesto…

Stalin fue genialmente preciso en las ideas fundamentales de su última obra, y yo, personalmente, sólo lo comprendí plenamente al trabajar en este apartado de mi análisis. Lo repetiré una vez más: afirmó claramente que las leyes de la sociedad son tan inquebrantables —mientras están vigentes— como las leyes de la naturaleza. Pero, ¿Qué se deduce de ello?

Y es que, cuando se ignoran, las leyes económicas sociales se vengan de quienes las infringen con la misma crueldad que las leyes de la naturaleza. Se puede ignorar la ley de la gravedad y dar un paso imprudente hacia el abismo. Pero el resultado será inequívoco.

Bueno, veamos las leyes fundamentales del capitalismo y del socialismo, según Stalin…

¿En qué se basa, según Stalin, la ley fundamental del capitalismo? 

El objetivo absoluto de obtener beneficios. Y nada más. En otras palabras, el capitalismo se basa en la codicia, en el principio: «¡Ojos envidiosos, manos avariciosas!». Los capitalistas parásitos devoradores, siempre han admitido más de una vez, en momentos de franqueza, que ellos mismos no saben para qué multiplican el capital, y explican su comportamiento diciendo que el capital no puede dejar de producir capital.

Es decir, no la producción de felicidad para la población del planeta, sino la producción de nuevos capitales incrementando las ganancias: Esa es la ley económica fundamental del capitalismo. Esto, por cierto, lo confirmó en una ocasión uno de los presidentes de la empresa «General Motors», al afirmar que es un error pensar que su empresa fabrica automóviles: ella es la generadora de beneficios.

Esto se dijo ya tras la muerte de Stalin. Del mismo modo que, cuando falleció, el presidente de los Estados Unidos Eisenhower, advirtió públicamente sobre el peligro de una economía militarizada en los Estados Unidos, y popularizó el concepto de «complejo militar-industrial». Sin embargo, como vemos, ¡fue Stalin quien habló por primera vez del complejo militar-industrial como una amenaza para la humanidad!

Mientras exista el capitalismo, seguirá vigente su ley económica fundamental. No se puede derogar, al igual que no se puede derogar la ley de la gravedad universal o las leyes de Ohm. Y mientras esté vigente, ¡el motor de la economía capitalista es la codicia! Se puede afirmar también lo contrario: mientras la codicia gobierne la sociedad, ¡esa sociedad solo puede ser capitalista ergo imperialista!

¿Es la codicia inherente al ser humano desde el principio? 

Hasta cierto punto, sí. ¿En qué sentido? Pues en el sentido en que dentro de él, en todo el ser humano hay una bestia. Y la sociedad de la propiedad privada, ya en la época de la Antigua Roma proclamó: «Homo homini lupus est»«El hombre es un lobo para el hombre». Es cierto, que estas palabras pertenecían al famoso poeta y comediógrafo romano Tito Maccio Plauto, pero la sociedad de entonces en un mundo controlado por la codicia como norma, elevó este principio propio de explotación, como su motor principal.

Una bestia depredadora que puede mostrarse, en ciertos momentos, cariñosa, afable y casi generosa. Sin embargo, en última instancia, no puede evitar matar. De lo contrario, no sobrevive. El capitalismo puede tener, en algunos de sus rasgos, un rostro benigno. Sin embargo, en última instancia, no puede dejar de basarse en la codicia, pues de lo contrario, desaparece, dejando de existir.

Es decir, el capitalismo no puede evitar de rebajar la capacidad de ser humano —en última instancia— al nivel de una bestia. El capitalismo no puede ofrecer nada más a la humanidad, de acuerdo con su ley económica fundamental, pues mientras exista su poder, es tan inquebrantable la sociedad capitalista como lo son las leyes de Newton en el mundo.

Unas palabras sobre el empobrecimiento… 

Uno de los ideólogos de la globalización, el premio Nobel de Economía de 2001 Joseph Stiglitz, reconoció hace tiempo que, a medida que avanza la globalización, la mayoría de la población mundial no se enriquece, sino que se empobrece cada vez más, y vive con menos de dos dólares al día. Y esta proporción de personas que se empobrecen aumenta, a medida que se intensifica la globalización.

Como «honesto» defensor del sistema burgués clásico, Stiglitz, exvicepresidente del Banco Mundial, intenta en su libro «Globalización. Tendencias preocupantes» encontrar una variante aceptada como «humana» de la globalización, pero el marxista leninista Stalin ya en 1952, explicó claramente que esto es imposible de principio, porque contradice la ley económica fundamental del capitalismo, que no se puede derogar ni modificar mientras exista el capitalismo.

Pero, ¿existen en el ser humano fuerzas más poderosas que la codicia? 

Existen. Cuando crece la voluntad de cambiar su esencia retrógrada recibida, en la medida en que el ser humano ha vencido al animal que lleva dentro, y ha cultivado en sí mismo el ser colectivo. 

Sin embargo, el capitalismo no puede educar a las personas. En última instancia, las conduce al matadero como a animales con apariencia humana.

¿Y qué hay del socialismo, de su ley económica fundamental? 

Recuerden que, según Stalin, consiste en garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento, de toda la sociedad, mediante la creación colectiva constante, y el perfeccionamiento continuo de la producción socialista, sobre la base de la tecnología más avanzada.

Al fin y al cabo, tampoco se trata de un deseo o capricho de nadie: es una ley objetiva que no se puede eludir mientras exista el socialismo. Y mientras esta ley esté en vigor, la sociedad socialista —en plena conformidad con ella— se desarrolle como sociedad socialista. En ella aumenta la prosperidad para toda la sociedad —quizá no para todos a la vez en gran medida, pero de forma continua y para todos los que trabajan—. 

Y aumenta no a partir de robar a nadie (por ejemplo, a base de saquear las materias primas de nuestros propios nietos y bisnietos, como ocurre ahora en «Rusia»), sino por el crecimiento colectivo para lograr otro tipo de sociedad, más igualitaria y libre, perfeccionando continuamente la producción. Y en una sociedad actual, aumenta poco a poco el número de sus miembros conscientes que comprenden que no puede transformarse este sistema social corrupto, sino destruirlo, para utilizar con criterio la «técnica más avanzada».

Al menos desde la segunda mitad de los años treinta hasta finales de los cincuenta, así fue en la URSS. Así fue durante algún tiempo y más tarde se mantuvo por inercia, por los beneficios acumulados para toda la población, conseguidos por el sistema socialista.


Los logros del Poder Soviético.

Seguridad Social

1- Jornada laboral de 7 horas, 6 para especialistas.

2- Jubilaciones y Pensiones: En la Unión Soviética la jubilación siempre fue a la misma edad: 60 años hombres. 55 años mujeres. En trabajos duros (minería, industria pesada…) podía rebajarse a los 50. Para recibir la pensión completa había que trabajar entre 20 y 25 años.

3- Sistema de pensiones para ancianos e inválidos.

4- Baja por maternidad, desde el inicio del embarazo, y un año tras el parto, unos 20 meses en total.

5- Baja por enfermedad: 100% del sueldo.

6- Un mes de vacaciones pagadas por el estado.


Educación

1- En los primeros 40 años, el número de técnicos se multiplicó por 55.

2- El número de estudiantes a tiempo completo, por seis

3- En la URSS, uno de cada tres trabajadores era cualificado, y una gran proporción de hijos de trabajadores tenían acceso a la universidad. El número total de estudiantes de educación técnica, media y superior se cuadruplicó entre 1940 y 1964. En 1970 había 4,6 millones de estudiantes, con 257.000 ingenieros titulados. En comparación, en los EEUU había 50.000 graduados en este campo. 

4- La URSS fue el país donde la cultura llegó a sus máximos niveles de expresión.

5- La URSS era el país donde más periódicos se leían y vendían, donde más libros se vendían (también los más baratos).

6- El país donde más conciertos musicales se celebraban.

7- Era un país donde la mayoría de los obreros acudían a la ópera, teatro y cine, donde más bibliotecas, centros colectivos de aficionados, actos culturales y recreativos, palacios de "pioneros", red de asociaciones y clubes profesionales, teatros, salas de cine, y edificios culturales existían.


Salud

1- Fue el primer estado en la historia de la humanidad en acabar con el hambre, gracias a la colectivización de la tierra, muchos países muy avanzados hoy en día (como EEUU), no han podido acabar con esa lacra (o no han querido).

2- El primer sistema sanitario gratuito y universal

3 – En los primeros 40 años la esperanza de vida se duplicó.

4 – En el mismo periodo la mortalidad infantil se redujo a una novena parte.

5- Se multiplicaron las camas de hospital casi por diez.

6 - Los niños atendidos en guarderías, por 1.385.

7 - El número de médicos por 100.000 habitantes era de 205, comparado con 170 en Italia y Austria, 150 en EEUU, 144 en Alemania Occidental, 110 en Gran Bretaña, Francia y Holanda y 101 en Suecia.

8- Los logros de la erradicación del hambre y del sistema sanitario se vio reflejada en el aumento de la estatura media de los soviéticos, en 1917 1.60m en los 80´s casi 1.80m.

9- Este sistema sanitario soviético descubrió, el parto sin dolor y realizó los primeros trasplantes de órganos.

10- La URSS lideró la campaña mundial para erradicar la viruela en el mundo, una enfermedad que se llevaba millones de vidas al año sobre todo el los países del tercer mundo, en las antiguas colonias de los estados capitalistas. Se trataron 15 millones de casos de viruela en 31 países, erradicando así la enfermedad.

11- El deporte fue ampliamente promovido entre los ciudadanos soviéticos.


Mas Datos

1- En el periodo de la posguerra, sin ningún Plan Marshall de ayuda, la URSS hizo avances colosales en todos los frentes. Gracias a la economía nacionalizada y a la planificación, la Unión Soviética rápidamente reconstruyó sus industrias devastadas, con tasas de crecimiento de más del 10%. Junto con EEUU, la URSS surgió de la guerra como superpotencia mundial. “La historia del mundo no conoce nada parecido”, declara Alec Nove.

Kiev, completamente derruida después de la ocupación nazi, en cinco años fue reconstruida.

2- El Financial Times (18/2/86) escribió que: “... el desarrollo de la tierra yerma y con un clima espantoso de Siberia, en los últimos 15 años es un logro de ingeniería que iguala en escala y dificultad la construcción del Canal de Panamá.”

3- Ya en 1953, la URSS había construido un stock de 1,3 millones de máquinas-herramientas de todo tipo, el doble de las que tenía antes de la guerra. Entre 1945 y 1960, la producción de acero pasó de 12,25 a 65 millones de toneladas; la de petróleo, de 19,4 a 148; y la de carbón, de 149,3 a 513. Entre 1945 y 1964, el ingreso nacional soviético creció un 570%, comparado con el 55% en los EEUU.

4- La Massachusetts Cambridge Engineering Research Association describía la industria del gas natural soviética, que duplicó su producción en menos de diez años, como una “espectacular historia de éxito” (Financial Times, 1/11/85).

5- El gran logro económico que consiguió la URSS, según varios analistas políticos ha sido el crecimiento económico mayor en la historia de la humanidad, consiguiendo situar a una Rusia retrasada y feudal, en una superpotencia económica, que además, mejoró notablemente la vida de sus ciudadanos. Churchill inmortalizaría esta gesta con su popular frase: “Cogió a una Rusia con arados y la dejó equipada con la bomba atómica” refiriéndose a Stalin.

7- Fue el estado que soporto la mayor carga en la segunda guerra mundial al derrotar al ejército nazi, según los analistas militares el 70% del ejército nazi fue derrotado en el frente oriental, unos 24 millones de soviéticos murieron en la mayor guerra de la historia para acabar con Hitler y con su ideología genocida. 

Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación controlados por el imperialismo, sigue mostrando que los EEUU fueron los vencedores de esa guerra, gracias en parte a la hegemonía que ha conseguido Hollywood en el pensamiento colectivo. No olvidemos que EEUU salió de la guerra con todas sus industrias intactas y dos tercios del oro del mundo en sus cajas fuertes. De hecho, se había beneficiado enormemente del esfuerzo de guerra, y como resultado fueron capaces de imponer su dominación en todo el mundo capitalista.

8- Su epopeya espacial. 

Este es de especial importancia ya que consiguió llegar al nivel tecnológico de EEUU -y superarlo- en 40 años, habiendo salido del feudalismo y sin capacidad tecnológica, la URSS fue el primer país en enviar un satélite al espacio -Sputnik-, el primer ser vivo al espacio -con la perra Laika-, el primer hombre en el espacio -Yuri Gagarin- y la primera mujer en el espacio -Valentina Tereshkova-. Sin embargo en el imaginario colectivo nos ha quedado que esta carrera la ganaron los americanos, al ser los primeros en llegar a la Luna.

9- Los alquileres estaban fijados alrededor del 6% de los ingresos mensuales y aumentaron por última vez en 1928. Un pequeño piso en Moscú, hasta hace poco (estos datos son de un artículo redactado hace más de 15 años), costaba unos 12 euros, al mes, incluyendo gas, electricidad, teléfono y agua caliente. El kilo de pan costaba unos 0,24 y, al igual que el azúcar, y la mayor parte de los productos alimentarios, aumentó de precio por última vez en 1955.

  

Enlace consultado original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. vk.ru/wall-57478050_61395


Enlace secundario:

-http://www.taringa.net/posts/info/17806634/Lo-que-no-te-dicen-de-la-union-sovitica.html

28 de mayo de 2026

BERTOLT BRECHT: CANCIÓN SOBRE EL ENEMIGO DE CLASE


Brecht in 1948
Brecht in 1948

 Por Esteban Zúñiga, redacción Nestor Guadaño.

"Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales: en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.

En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una seria de estamentos, dentro de cada uno de los cuales reina, a su vez, una nueva jerarquía social de grados y posiciones. En la Roma antigua son los patronos, los équites, los plebeyos, los esclavos. En la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.

La moderna sociedad burguesa, que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas.

Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, de dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado. (...)".
(Fuente: Karl Marx y Friedrich Engels. "Manifiesto del Partido Comunista". Capítulo 1 ("Burgueses y proletarios"). 1848).

Lucha de clases...

¡¡¡¡¡LUCHA DE CLASES!!!!!.

Un término que hoy en día tiene muy distintas y variadas acepciones y significaciones, como: conflicto de clases, lucha entre explotados y explotadores, antagonismo social, guerra de clases, confrontación social, contradicciones de clases en el mundo real, lucha de clases entre opresores y oprimidos, lucha contra la explotación que padece el proletariado, lucha de la clase trabajadora contra la burguesía capitalistas, lucha contra la explotación capitalista...

"..Con la guerra aumentan las propiedades de los hacendados, aumenta la miseria de los miserables, aumentan los discursos del general, y crece el silencio de los hombres.."

CANCIÓN SOBRE EL ENEMIGO DE CLASE.

Cuando pequeño, fui a la escuela
y aprendí, lo que es mío y lo que es tuyo.

Y cuando todo se había aprendido,
me parecía que algo faltaba.
No tenía desayuno que comer,
y otros si tenían:
y así fue, que sí lo aprendí todo,
sobre la naturaleza del enemigo de clase.

Y aprendí, por qué y debido a que razón,
hay un desgarrón,
atravesando el mundo.
Y éste perdura entre nosotros,
¡Porque la lluvia,
cae de arriba hacia abajo!

Y me dijeron:
Si soy dócil,
entonces llegaré a ser como ellos.
Pero pensé:
Si soy su oveja,
entonces jamás llegaré a carnicero.

Y vi a más de uno, de entre nosotros,
que tragó su anzuelo.
Y cuando le aconteció,
lo que nos aconteció a ti y a mí,
entonces se extrañó.

Mas a mí,
a mí, no me extrañó,
y pronto descubrí su juego:
¡la lluvia, así es,
corre hacia abajo,
y no corre hacia arriba!

Ahí escuché como redoblaron los tambores,
y todos hablaron de eso.
Ahora deberíamos conducir guerras,
por un lugarcito bajo el sol.

Y voces enronquecidas,
nos prometían, cielo, mar y tierra.
Y cabecillas gordos, y grasientos,
gritaron: ¡no os postréis ahora!

Y los creímos,
no quedan más que unas horas,
luego tendremos, esto y aquello.

Pero otra vez,
¡la lluvia corría hacia abajo,
y durante cuatro años,
tragamos hierba!

Y una vez, de repente, se escuchó:
¡Ahora crearemos una República!
Y en ella un hombre, se parece a otro,
sea flaco u gordo.

Y los que estaban cansados,
por el hambre,
jamás, habían estado tan esperanzados.
Pero los que estaban saciados,
porque comían,
estaban esperanzados como ellos.

Y dije: Hay algo que no puede ser cierto.
Estaba lleno de dudas turbadas:
que sí, ¡no es cierto,
lo de la lluvia, parece,
que cae hacia arriba!

Nos dieron papelitos para votar,
y entregamos las armas.
Nos dieron una promesa,
y dimos nuestro fusil.

Y escuchamos: que los que saben de las cosas,
ahora nos ayudarán.
Debemos emprender el trabajo,
ellos harían el resto.

Entonces, me dejé convencer otra vez,
y me quedé quieto, conforme a lo pedido
y pensé:
¡Qué bueno que la lluvia,
está queriendo caer hacia arriba!

Y poco después, escuché decir:
Ahora todo está arreglado ya.
Si aguantamos, una calamidad menor,
nos protegerá de una mayor.

Y tragamos al frailuco Brüning,
para que no sea como Papen.
Y tragamos el junker Papen,
puesto, que de lo contrario,
sería el turno del Schleicher.

Y el frailuco cedió su puesto al junker,
y el junker lo cedió al general.
¡Y la lluvia corría hacia abajo,
corría copiosamente, de verdad!

Mientras anduvimos, con papeletas para votar,
cerraron las fábricas.
Cuando dormimos, frente a las agencias de empleo,
que nos sellan la constancia,
les evitamos, la preocupación por nosotros.

Escuchamos dichos como estos:
¡Siempre tranquilos!
¡Qué esperéis, no más!
Después de una crisis mayor,
¡viene un auge mayor!

Y dije a mis colegas:
¡Así habla el enemigo de clase!
Cuando él habla, de buen tiempo,
se refiere a su tiempo, de él.

¡La lluvia no puede ir hacia arriba!
Aún cuando súbitamente,
tenga buenas intenciones, para nosotros.
¡Lo que puede ser: puede acabar,
y es cuando brilla el sol!

Un día los vi marchando,
detrás de nuevas banderas.
Y muchos de los nuestros dijeron:
NO, hay más enemigo de clase.

Entonces vi, encabezándolos,
a los hocicos, que ya conocía,
y escuché, voces berreando
en el antiguo tono, de sargento.

Y tranquilo, entre banderas y fiestas,
corría la lluvia noche y día.
Y cada uno, que estaba atascado en la calle,
podía sentirla.

Se entrenaban con aplicación, para tirar,
y hablaron ruidosamente,
del enemigo,
y señalaron furiosamente,
más allá de la frontera.

Y es que se referían a nosotros.
Pues nosotros y ellos,
somos enemigos,
en una guerra, en que uno sólo gana.

Pues viven de nosotros, y reinventan,
para que seamos, más, los "coolíes".

Y por esto también,
que no debéis extrañaros,
si se echan sobre nosotros,
¡como la lluvia, se echa sobre el suelo!

Y ese de entre nosotros,
que falleció de hambre,
cayó en una batalla.

Y ese de entre nosotros,
que murió,
ha sido asesinado.

Al que recogieron, sus soldados,
por tener hambre,
no les agradó.

Al que le rompieron la mandíbula a patadas,
había pedido pan.
Al que habían prometido el pan,
ahora le dan caza.
Y al que traen en el ataúd de zinc,
ese dijo la verdad.

Y ese que entonces, les daba confianza,
cuando pretendían ser sus amigos,
lo que sí imaginó,
¡era que la lluvia corra hacía arriba!

Ya que somos enemigos de clase,
sea quien sea, nos dicen:
Ése de entre nosotros,
que no se atrevía a luchar,
se atrevía a morir de hambre.

¡Somos enemigos de clase, tamborilero!
Este hecho, ¡tu compás no lo oculta!
Empresario, general y junker,
nuestro enemigo, ¡eres tú!

¡Debido a ello, nada se moverá,
ni nada se arreglará!
¡La lluvia no corre hacia arriba!
¡Pues ciertamente, no se le exige tal deseo!

Por más que tu pintor retoque,
¡No va a tapar este desgarrón!
¡Uno de los dos perdurará,
y el otro tiene que extinguirse,
o yo, o tú!

Y sea lo que sea: Aprende,
pues sigue siendo el abecé:
Jamás, nada tendré en común,
con el enemigo de mi clase.

No se encontrará,
ninguna palabra, que nos una,
¡La lluvia corre, de arriba hacia abajo!
¡Y tú eres mi enemigo de clase!

Bertolt Brecht