12 de abril de 2026

14 de Abril, Día de la República. "EL EMPECINADO", UN MAGNÍFICO COMBATIENTE AL SERVICIO DE LA CAUSA IDEAL DE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA.

Por Esteban Zúñiga. Con un escrito realizado por ANTONIO MACHADO.
"El carácter y contenido de la guerra impuesta al pueblo español son de tal naturaleza, que de una guerra de defensa de nuestro pueblo, de sus derechos y libertades democráticas, de sus conquistas economicosociales y culturales, contra la rebelión militar de los oficiales terrestres y traidores a su patria, se ha transformado en una guerra de independencia nacional contra la invasión militar colonizadora del imperialismo fascista de Alemania e Italia, ayudadas por otros países fascistas."
(Resolución del Pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista de España, sobre el informe realizado por el camarada José Díaz, el 5 de marzo de 1937. Ediciones del Partido Comunista de España. Comisión Nacional de Agit-Prop. 1937).
Tanto la memoria del 2 de mayo de 1808 como la Guerra de la Independencia serían aprovechadas por el Partido Comunista de España para legitimar y acrecentar la lucha antifranquista, emulando la defensa de la soberanía y la independencia de España con la sublevación contra la invasión de Napoleón. Era un significado importante, pues la guerra de 1936-1939 adquiría una nueva lucha por la libertad y la independencia, contra el fascismo internacional de los nazis alemanes y de los fascistas italianos, conectando la resistencia y la represión francesa con la destrucción y ataque sobre Madrid durante la guerra de 1936-1939.

Pudiendo asumir esta guerra como un nuevo levantamiento popular -aludiendo al ejemplar antecedente de 1808-, y así deslegitimar tanto los ejércitos invasores participantes, como denunciar la errónea política internacional de "No Intervención". Pudiendo, en resumen, identificar a Hitler y Mussolini con Napoleón.

Un ejemplo de estas tesis, sería el representado por ANTONIO MACHADO, quien en una de sus publicaciones dedicada a la defensa de Madrid, aludiría a JUAN MARTÍN "EL EMPECINADO", aparecido en el mes de abril de 1938, en el primer número de la revista militar "NUESTRO EJÉRCITO".

"El Empecinado" había combatido fieramente a las tropas napoleónicas, pasando a convertirse en un símbolo patrio de la resistencia popular. A quién Antonio Machado rememoraría como uno de los héroes liberales más populares, conectándole con la tradición de la lucha por la libertad que era enfrentada a la España absolutista.

Un texto que compartimos a continuación, y en el que se sirve de un dibujo de Goya para ilustrar la figura histórica de un símbolo del arrojo de los guerrilleros contra la invasión francesa. Convirtiéndose en es un héroe guerrillero importantísimo, en la primera guerra de la independencia de España del invasor francés, mártir contra la invasión de Napoleón.

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"NUESTRO EJÉRCITO".
Los héroes de la primera Guerra de la Independencia.
JUAN MARTÍN. "EL EMPECINADO".
Por ANTONIO MACHADO.
(Fuente: "Nuestro Ejército". Revista Militar. Año I - Núm. 1 - Página 15. Barcelona, abril de 1938).
"Al pincel de don Francisco Goya debemos un retrato insuperable de Juan Martín Díez, a quien llamaron en su tiempo el "Empecinado", con mote alusivo acaso a la "pecina" de su pueblo -según algunos autores, el mote de Empecinado, alude al oficio de zapatero que profesaron muchos de sus familiares- y a quien hoy, más de un siglo después de su muerte, recuerdan con el mismo apodo muchos que ignoran la existencia de Castrillo del Duero y del arroyo de aguas cenagosas y negruzcas que cruza la triste villa, cuna del guerrillero inmortal. Tuvo Juan Martín un alias bien "pizmiento" -hubiese dicho Cervantes-, que el tiempo se ha encargado de convertir en nombre claro y significativo.

La figura goyesca del Empecinado, que muchos admiramos en una ya remota Exposición madrileña, coincide en muchos de sus rasgos, pero no en todos, con la epopeya galdosiana. Acaso don Benito no consultó, para sus "Episodios Nacionales" con el retrato de Juan Martín, que había pintado el maestro de Fuendetodos.

Aquel "moreno amarillento" del semblante a que alude Galdós, dista mucho -si la memoria no me traiciona- de la color un tanto aborrachada, hacia el rojo sanguíneo, que domina en la pintura. En lo demás, parecen de acuerdo pintor y novelista. Para ambos era Juan Martín "un cuerpo de bronce que encerraba la energía, la resistencia, la terquedad, el arrojo frenético del meridional junto a la paciencia de la gente del Norte". Para ambos eran "vivos" los ojos de Juan Martín, su pelo aplastado sobre la frente junto a las cejas bien pobladas. Y su "afeite a la rusa", que unía el "bigote a las patillas", dejando "la barba limpia de todo pelo". Sobre este último detalle -tan sugestivo en nuestros días- insiste Galdós, recordándonos que era propio de los guerrilleros, antes que Zumalacárregui y otros jefes carlistas que lo pusieran de moda entre sus gentes.

El afeite a la rusa -añadimos nosotros- era una caracterización popular, algo anterior a nuestros guerrilleros, a nuestras guerras civiles y a nuestros bandidos generosos.

¡El Empecinado!... Con este nombre evocamos hoy las páginas heroicas de nuestra primer guerra de la independencia, la guerra de España, la España de entonces contra los ejércitos de Bonaparte, y contra el "fascio" de los comienzos de aquella centuria, contra los invasores de fuerza y los traidores de nuestra propia casa.

Sí, "mutatis mutandis", el trance de España de entonces era el de la España actual. Entonces como hoy, se luchaba por la integridad de nuestra patria y por el derecho de los españoles a perdurar en la historia. Si, no lo dudéis, el guerrillero de ayer, el más ilustre sin duda de todos los guerrilleros de su tiempo, abrazaría hoy fraternamente, con viril efusión a muchos capitanes no menos egregios de nuestros días.

El que salió de Aranda con un "ejército de dos hombres en 1808, a las primeras noticias de la invasión francesa, y llegaría a tres mil soldados en 1811", el que mereció de las Cortes de Cádiz el mando en jefe de la Quinta división el segundo Ejército, era "pueblo", profundamente pueblo, y había nacido capitán en el más alto y noble sentido de la palabra. Yo no sé si la ciencia bélica, en su capítulo de guerra de guerrillas, habrá estudiado tanto en las acciones que ordenó Juan Martín como en las batallas, asaltos y emboscadas que dirigieron otros adalides de su tiempo.

Muchos fueron entonces los buenos guerrilleros, y sin duda los hubo más sabios, más hábiles y de mayor capacidad militar. Hablen los técnicos. Desde un punto de vista ético, que es a fin de cuentas el de la historia y el de la leyenda, ninguno de ellos pudo superar al Empecinado. El sentido frívolamente objetivo de nuestra crítica y torpemente realista, es nuestra novela. Hábil para calumniar con la verdad anecdótica, para enturbiar con detalles aprendidos o averiguados la claridad de una visión de lo esencial. El mismo Galdós -tan poeta a su modo y profundo vidente de lo español-, insiste demasiado sobre la mala prosodia y pésima ortografía del héroe. "¡Oh, aquellos despachos y oficios que tan mal redactaba, y tanto peor hubiera manuscrito Juan Martín!"...

Sin duda. Pero aquellos mismos partes de guerra eran frecuentemente, ¿por no decirlo?, verdaderamente modelos de modestia, de veracidad y de disciplina. Porque Juan Martín fue muchos más que un simple guerrillero, más que un ilustre salteador de la guerra. La hombría integral de aquel analfabeto, podía estar supeditada a misiones más amplias, a poderes más altos. Con hombres del temple moral de Juan Martín -lo estamos viendo en nuestros días-, se hubiera podido hacer un ejército, un magnífico instrumental de combate al servicio de una causa ideal.

Algo de esto debieron sospechar los enemigos de Juan Martín, los viles aduladores del rey canalla, que tan mala suerte le dieron, después de haberlo escarnecido tanto. ¿Qué otra cosa puede significar la pasión y muerte del Empecinado? Fue víctima Juan Martín, como todos sabemos, de la abominable reacción fernandina. Era Juan Martín lo más peligroso, y lo que más podían temer y abominar, los reaccionarios y absolutistas de aquellos días.

Porque Juan Martín era el pueblo contaminado de liberalismos, el "ethos" popular, que mira hacia el futuro, y que pretende vivir en el sentido esencial de la historia. No era Juan Martín un simple aventurero, maestro en la arte de la sorpresa y la encrucijada, que hubiera servido a todas las causas, por amor a la guerra y a la aventura. Juan Martín no podía obedecer a un rey felón que adulaba la fuerza, felicitando a Bonaparte por sus victorias en España. Ni a aquellos que, para ahogar el ímpetu progresivo de su raza, abrieron las fronteras a los ejércitos de Angulema, a los cien mil hijos de San Luis.

Los de ayer, el 19 de agosto de 1825, que acribillaron con sus bayonetas serviles el noble pecho de Juan Martín (murió Juan Martín forcejeando con el verdugo y la escolta que le conducía al suplicio), era muy semejantes a los que gritan hoy "¡arriba España!" después de haber abierto todas sus puertas a los mal contados "cien mil hijos de Hitler y de Mussolini", los mismos que no se atreven a gritar: "¡abajo el pueblo"... cuando éste quiere ser próspero y libre, cuando aspira a la dignidad y a la cultura.

Os envío este escrito:

No lo dudéis, egregios capitanes, amigos queridos del Ejército Popular, la sombra de Juan Martín, os acompaña.

Con vosotros estuvo, combatiendo al "fascio", a las puertas de Madrid.

Estará con vosotros allí donde os encontréis.

Con vosotros, y al lado de nuestra gloriosa República, incorporada al gran ejército de la victoria."

Los crímenes de los fascista letones.

Monumento a los Fusileros Letones, por ...
Monumento dedicado a los Fusileros Rojos Letones.

Extraído de Bloque del Este.

Para que no se olvide, como por medio del terror, la llamada "democracia burguesa letona" impuso su poder.

Los crímenes contra los trabajadores se extendían desde 1918. Los burgueses odiaban el socialismo. En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1919, 11 ciudadanos de Valmiera, del Komsomol, fueron asesinados a tiros por nacionalistas burgueses letones.
¡Recordemoslos hoy y honremos la memoria de los héroes! https://telegra.ph/VALMIERSKIE-GEROI-12-04
Las víctimas de la masacre de los nacionalistas burgueses, se cebaron en un experimentado comunista letón, participante activo desde la Revolución de 1905:
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Yanis Ozols-Ziedonis. Cuya traducción al idioma ruso es Янис Озолс-Зиедонис (1885-1919) (https://t.me/socialistbloc/26578)
Además, fueron ejecutados 10 jóvenes comunistas letones, miembros del Komsomol Leninista de Valmiera y Ruiena, participantes del círculo socialdemócrata juvenil "Darbs":
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Karlis Leinerts (1901-1919) https://t.me/socialistbloc/26584
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Edouard Kalninch (1898-1919) https://t.me/socialistbloc/26582 )
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Ernest Ditzmanis (1901-1919) https://t.me/socialistbloc/26585 )
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Yanis Taurinsh (1897-1919) https://t.me/socialistbloc/26586 )
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Karlina Soldava (1900-1919) https://t.me/socialistbloc/26587
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Martha Aboltyna (1896-1919) https://t.me/socialistbloc/26588 )
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Elsa Aure (1897-1919) https://t.me/socialistbloc/26589 )
🔸
Christina Krievinya (1901-1919) https://t.me/socialistbloc/26590 )
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Alvina Libia Sermoule (1895-1919) https://t.me/socialistbloc/26592 )
🔸
Johanna Danilevich (1903-1919) https://t.me/socialistbloc/26593 )

¡Memoria eterna a los héroes que dieron sus jóvenes vidas en la lucha por un futuro mejor!

Para que no se olvide...

Los policías nazis, más crueles, en Letonia.

Por Evgueni Ivanov. Traducción Nestor Guadaño, extraído de la página de ☭ ☆ ИОСИФ ВИССАРИОНОВИЧ СТАЛИН ☭ ☆



Aunque desde 1920 la clase burguesa, de nacionalistas "democráticos", con la república de Letonia, puso  una especie de Parlamento (Saeima), la persecución de las ideas socialistas fue en aumento. Las dificultades planteadas por la crisis económica mundial de 1929, las condiciones de vida de la mayoría de la población letona descendió brúscamente, donde el hambre y las enfermedades hicieron reaccionar a todos los sectores sociales. Huelgas económicas pero sobre todo políticas, exigiendo las destituciones de los sucesivos gobiernos de la burguesía nacional. 

Ante esta situación, el primer ministro que ejercía el poder desde 1918 Karlis Úlmanis, dio un golpe de estado (1934), llevado a cabo por el ejército y las unidades paramilitares "Aizsargi", proclamó un estado de guerra y disolvió todos los partidos políticos, organizaciones sociales y medios de comunicación, cerrando el parlamento, y encerrando en campos de concentración y cárceles a miles de trabajadores. Úlmanis acu­muló todos los poderes (1936) y propugnó una estrategia bálti­ca conjunta.

Tras las elecciones democráticas del 15 de Julio de 1940, la mayoría de la población votó por el Bloque del Partido Popular Letón, una coalición de organizaciones sociales que abogaban por el fin de la Dictadura de Úlmanis. El triunfo cambió la sociedad, abrió las cárceles, los campesinos ocuparon las tierras ancestrales comunales ocupadas por terratenientes, etc. El 5 de Agosto, se proclamó la República Socialista Soviética de Letonia.

«El Comando de Arajs»: los policías nazis, más crueles del territorio ocupado de la URSS durante la guerra.

El 10 de Julio de 1941, la maquinaria de guerra nazi ocupó Letonia, con el apoyo de la minoría nacionalista letona. Está colaboró con el mando del "reichskommissariat Ostland", impuesto por los agresores.

Desde el inicio de la guerra, las principales tareas de los represores letones consistieron en organizar, preparar y llevar a cabo fusilamientos masivos de civiles. Una de las figuras más siniestras entre los sádicos fue un tal Arajs, cuyos ancianos compañeros son homenajeados hoy en día en la República de Letonia.

Viktor Arajs, nacido en 1910, natural de Letonia, organizó en los primeros días de la ocupación de la ciudad de Riga por las tropas alemanas, a principios de julio de 1941, enroló a delincuentes e individuos que profesaban ideas nacionalistas, la mayoría exiliados, que volvieron tras el saqueo de la República Socialista Soviética de Letonia, un denominado «Comando de seguridad», que posteriormente pasó a denominarse «Policía Auxiliar de Seguridad Letona».

Ya, en la primera quincena de julio de 1941, Arajs y sus secuaces organizaron la quema de sinagogas judías en la ciudad de Riga. A partir de la segunda quincena de julio de 1942, el «Comando de seguridad» llevó a cabo fusilamientos masivos de civiles, que tuvieron lugar en el bosque de Bikernieki. El propio Arajs, según testigos presenciales, extorsionaba exigiendo dinero a los detenidos bajo la amenaza de ejecución. Los que no podían pagar eran fusilados inmediatamente, el resto después de pagar.

En algunos fusilamientos se asesinó hasta 2.000 personas. El 8 de diciembre, dispararon a los niños en el hospital de la calle Ludzas, en el gueto de Riga, bajo el pretexto de que la mayoría eran judíos. 
A partir de enero de 1942, este «Comando de Arajs» «perfeccionó» el método de fusilamiento. Si antes los condenados a muerte se colocaban en pequeños grupos al borde de la zanja y los ametralladores, a la señal, realizaban disparos en ráfaga, a partir de principios de 1942 las víctimas, desnudadas hasta la ropa interior y a veces completamente desnudas, debían bajar sobre los cadáveres de personas asesinadas anteriormente y colocarse de tal manera que sus cuerpos cayeran hacia abajo en pilas ordenadas.

Según el testimonio de Ligotnis, miembro del «Comando de Arajs», solo entre enero y marzo de 1943, más de 10.000 personas fueron fusiladas por estos criminales.
El propio Arajs participaba activamente en los fusilamientos, y exigía lo mismo de sus subordinados. Es conocida su frase: «¿Qué clase de oficial es aquel que no ha matado ni a un solo judío?».

En 1942, por su celo demostrado, el mando hitleriano concedió a Arajs el grado de Sturmbanführer de las SS, y en julio de 1943 fue condecorado con la Cruz de Mérito Militar con espadas.
Sin duda, el «Comando de Arajs» ocupaba el primer lugar entre todas las formaciones policiales de Letonia en cuanto al número de crímenes. Muchos de sus miembros recibieron después de la guerra el merecido castigo. Algunos lograron escapar con las tropas alemanas en retirada. Lamentablemente, entre ellos se encontraban el propio Viktor Arajs, así como su subordinado, el excomandante de la compañía de guardia del campo de concentración de Salaspils (un campo de exterminio dónde fueron asesinados más 100.000 internados, 60.000 de ellos, judíos), Konrad Kalejs, expulsado en enero de 2000 del Reino Unido. Konrad Kalejs falleció antes de su extradición.

Fuente: Kalganov, A. «Caso n.º 2783: Los crímenes de guerra no se olvidan».

Enlace original en ruso:

10 de abril de 2026

Día de la Cosmonaútica. Cuando los obreros expertos soviéticos, se adelantaron una década en la exploración del espacio.













Por Yuri Stoliarov. Publicado en ¡СТАЛИН - НАШЕ ЗНАМЯ! (¡STALIN - NUESTRA BANDERA!) y ☭ ☆ ИОСИФ ВИССАРИОНОВИЧ СТАЛИН ☭ ☆(IOSIF BISSARIONOVICH STALIN). Traducción Nestor Guadaño.

CON MOTIVO DEL PRÓXIMO DÍA DE LA COSMONAUTICA

Quedan pocos días para el aniversario de un acontecimiento verdaderamente grandioso, una fecha que conservará su importancia mientras siga existiendo la civilización humana. El 12 de abril de 1961, un hombre cumplió el sueño de toda una vida: dio un paso más allá de los límites de la Tierra, hacia el espacio… 

¡Y fue un hombre nuestro, un hombre soviético! La hazaña de Yuri Gagarin, que superó todas las etapas de un entrenamiento extremadamente complejo, agotador y sencillamente peligroso, que se subió a la nave espacial sabiendo, por palabras de Koroliov, que la probabilidad de éxito era de aproximadamente el 50 %, y que, a pesar de ello, encontró en sí mismo la fuerza para pronunciar, sonriendo, su famoso «Vamos» —¡eso es una hazaña!

Sin embargo, lo más importante ni siquiera es eso: en el cuerpo de cosmonautas había muchas personas dignas y, por ejemplo, Germán Titov, el suplente de Gagarin, bien podría haberse convertido en el primer cosmonauta de la Tierra. Lo importante es que el Estado, el pueblo y la Unión Soviética fueron capaces de crear unas condiciones, una tecnología y unas personas que, a pesar de las dificultades, a veces increíbles, lograron alcanzar el liderazgo en este gran camino hacia las estrellas.

Todo el mundo sabe que la URSS libró una lucha sin cuartel contra los países occidentales en todos los frentes, incluido el espacial… ¿Por qué fuimos los primeros? ¿Por qué Estados Unidos, que contaba con el potencial científico del antiguo programa espacial alemán y con sus científicos, en particular con Wernher Von Braun y su equipo, quedó en segundo lugar? ¿Cómo es posible que un país que, apenas 12 años antes, había sufrido la guerra más terrible de su historia y de la historia de la humanidad, que participaba en la carrera armamentística, y que estaba colonizando las tierras vírgenes, lanzara el 4 de octubre de 1957 el primer satélite artificial de la Tierra y, en 1961, enviara al primer cosmonauta?

Este logro histórico fue posible porque toda la Unión Soviética, se lanzó de forma organizada, meditada, y con gran entusiasmo, a la realización del proyecto espacial y estaba mejor preparada que nadie para tareas de este tipo. 

Una de las ventajas más importantes del socialismo, que permite resolver tareas de proporciones titánicas, es la posibilidad de concentrar de forma centralizada las fuerzas productivas y los recursos en los sectores clave. Por esta razón, a la hora de llevar a cabo grandes iniciativas y proyectos, el capitalismo siempre saldrá perdiendo frente al socialismo. 

Por cierto, la posibilidad de ganar la carrera lunar a los Estados Unidos solo surgió cuando se convirtió en una cuestión de interés nacional, y se empezó a abordar con métodos cercanos a los socialistas.

No voy a detenerme en detalle en cómo se preparó el lanzamiento de Gagarin, en la «epopeya canina» ni en el desarrollo del vuelo. Pero hay que destacar sin falta los brillantes logros que alcanzó la ciencia soviética en aquella época. 

Ya en vida de Stalin, en 1953, comienzan los trabajos sobre el cohete R-7. Oficialmente, se trataba de un cohete militar, destinado a transportar munición nuclear a una distancia de entre 8.000 y 10.000 kilómetros. Pero el proyecto lo dirigía un hombre cuyo nombre pronto pasaría a la historia, un hombre que, al crear el R-7, no podía dejar de pensar en su sueño: el vuelo al espacio, hacia otros mundos y estrellas. Serguéi Pavlovich Koroliov, una de las pocas personas a las que se puede llamar sin rodeos genios… Sin embargo, como dice el refrán, «uno solo no es un ejército»: Koroliov dirigía la OKB-1, que contaba con numerosos científicos magníficos, y también había muchos de ellos en la OKB-456 y en el TsAGI.

Nombres como Glushko y Yangel —dos grandes «impulsores»—, el teórico de la cosmonáutica Keldysh, el maestro de los satélites y las naves espaciales Chelomei, y muchos otros pueden citarse en esta ilustre lista. 

Todos ellos son alumnos de la escuela científica soviética y de la escuela del trabajo soviética. Sus éxitos demuestran claramente la fuerza, la sabiduría y la incondicional viabilidad del modelo soviético de orden socioeconómico. Porque, como decía Aristóteles: «Un buen Estado engendra grandes hombres, y uno malo, lo contrario». Un papel enorme para que el primer hombre en pisar el espacio fuera nuestro, lo desempeñaron también esos miles de trabajadores soviéticos anónimos, pero no por ello menos importantes y nobles en su labor. Obreros expertos, que fueron capaces de crear aparatos cuyos equivalentes solo pudieron fabricarse tres o cinco años más tarde gracias al poderío científico conjunto de Occidente.

No es de extrañar que, cuando regresó, todo el país lo celebrara al unísono: fue nuestra gran victoria común. Los Estados y los pueblos pasan a la historia de diversas maneras: unos se hacen famosos por sus conquistas, otros por su riqueza. 

Pero lo que ocurrió entonces glorificará para siempre al gran Estado y al gran pueblo que abrieron una nueva era para toda la humanidad: la era de la expansión hacia un espacio ilimitado e inexplorado, la era de la gran conquista de horizontes infinitos, la era en la que el hombre llevará la vida al universo para, algún día, tal vez, encontrarse con seres similares a él. Y entonces todo el planeta ardía con ese entusiasmo: olvidando los terribles cuentos y la propaganda, los habitantes de los países capitalistas lo recibían con flores y manifestaciones a Él, el vencedor, el hombre soviético… 

Por desgracia, a Gagarin no le estaba destinado llegar a una vejez venerable, pero su muerte fue digna de su vida. Tras realizar su hazaña, no se «subió a la nube» ni se «convirtió en una estatua de bronce», sino que continuó una vida activa, llena de riesgos y victorias. Siguió trabajando como piloto de pruebas y murió en el cumplimiento de su deber a los 34 años, en 1968.

La Cosmonaútica. 

Una gran industria, el futuro de la humanidad. Hubo un tiempo en que esta sola palabra podía despertar en el ciudadano soviético un sentimiento de orgullo ardiente y merecido. Fuimos los primeros. Tanto en 1957 con el Sputnik como en 1961 con Gagarin. 

Fuimos los mejores: en cuanto al número total de lanzamientos de cohetes desde 1957, nuestro país supera a EE. UU. en más del doble. Es más, en los años 70 y 80, los años del «estancamiento», la diferencia a favor de la URSS era colosal: 909 lanzamientos en la década de 1970 por nuestra parte frente a 273 en Estados Unidos, y en la década de 1980, nada menos que 954 frente a 161. No solo fuimos los primeros, sino también los mejores. 

Ampliamos los límites de lo posible para la humanidad. En sentido literal práctico y también figurado de futuro, alcanzábamos alturas y distancias que eran inalcanzables para nadie más. Incluso en las canciones, incluso en los chistes, lo sabíamos con certeza: ¡pero nosotros fabricamos cohetes! ¡El espacio era el sueño de generaciones!

¿Y qué pasa ahora? 

La actual Roscosmos, ha empezado a aparecer con mucha más frecuencia en el torbellino informativo, no por descubrimientos espaciales, sino por escándalos espaciales.

Mientras tanto, el señor Rogozin no deja de lanzar ideas. Por ejemplo, propuso decorar los cohetes nacionales con motivos de Gzhel y Jochlomá. El espectáculo debe de ser, sin duda, inolvidable. Bromas aparte, cuando el autor de estas líneas leyó por primera vez sobre una idea tan racional y oportuna del jefe de la cosmonaútica nacional, pensó: «¿No será hora de llamar a los enfermeros?». 

Incluso en nuestro mundo, gravemente enfermo de la cabeza y sumido en una crisis global de la formación capitalista, esto resulta un poco excesivo. Demasiado delirante para ser verdad. ¡Pero no, subestimé de lo que es capaz nuestra burocracia rusa!

Lo que en su día fue una industria puntera —en el país y en el mundo—, una industria símbolo, una industria de orgullo, una industria de ensueño, se desliza vertiginosamente, a la velocidad de un cohete, hacia una especie de vergüenza incesante. Todos los que miran con el corazón en un puño el cielo nocturno, todos los que recuerdan y aman la inolvidable sonrisa de Gagarin: ¿acaso vamos a permitir que todo esto siga así? 

El sueño espacial de generaciones se desvanece, lo achican y lo destrozan por la pobreza, y en realidad, por la flagrante ineficacia del sistema actual. Un sistema que no necesita lejanías ni alturas. Un sistema al que no le importa el espacio. En su momento, el pueblo cuyo símbolo era la estrella roja casi alcanzó otros astros e inscribió sus nombres con letras de oro en la historia de la civilización. ¿Hoy por qué nos recordarán a nosotros?

Precisamente ahora, precisamente hoy —en vísperas del próximo Día de la Cosmonáutica—, es necesario hablar y reflexionar sobre esto…

Enlace original

Enlace adicional:

El lanzamiento de "Luna 1", convirtió a la cosmonáutica soviética en una idea exclusivamente terrenal.

Inscrito por Pável Vich. Redactado por Vladímir Barishev. Traducción Nestor Guadaño.

Para lograr el hito de enviar el primer ser humano al espacio, la URSS circunnavegó la luna y envió otras misiones posteriores, a fin de investigar nuestro satélite, también es importante consignar esta hazaña soviética.

El 2 de enero de 1959, el primer intento de la humanidad por llegar a la Luna no salió según lo planeado. La estación Soviética "Luna 1" falló su objetivo, pero en lugar de fracaso trajo descubrimientos, que cambiaron las nociones de espacio para siempre, y abrieron el camino al espacio interplanetario.

El lanzamiento de la estación tuvo lugar el 2 de enero de 1959 a las 22 horas 41 minutos hora de Moscú desde el cosmódromo de Baikonur. Para recuperar la máquina se utilizó una modificación de un cohete intercontinental P-7 con una tercera etapa adicional diseñada para impulsar la máquina a una segunda velocidad espacial. Después del lanzamiento, las primeras etapas del cohete funcionaron correctamente. Sin embargo, se produjo un error en el sistema de control de la tercera etapa mientras se formaba una trayectoria. Como resultado, el motor funcionó más tiempo que el tiempo calculado, informando al dispositivo con exceso de velocidad.
Esto dio como resultado que la estación pasara junto a la luna a una distancia de unos seis mil kilómetros y no pudiese chocar con su superficie. Sin embargo, el dispositivo no se perdió: continuó volando en la órbita heliocéntrica, y cumplió una parte significativa del programa científico.
Durante el vuelo, "Luna 1" recibió datos previamente no disponibles para la ciencia.
Un viento solar fue registrado por primera vez - una corriente de partículas cargadas que emiten del Sol, que se convirtió en la base para más investigación sobre el clima espacial. El dispositivo aclaró la estructura de los cinturones de radiación de la Tierra y mostró la ausencia de un campo magnético expresado de la Luna.
El experimento con la emisión de la nube de vapor de sodio, que permitió confirmar visualmente la trayectoria de vuelo de la estación, así como la exitosa comunicación por radio a distancias previamente consideradas inalcanzables, merece especial atención.
A pesar de no aterrizar en la luna, no se puede sobreestimar la importancia de la misión. "Luna 1" se convirtió en:
El primer aparato que alcanza la segunda velocidad espacial.
El primer objeto artificial que abandona la órbita terrestre.
El primer satélite del sol.
La experiencia adquirida directamente llevó al éxito de las siguientes misiones: "Luna-2", llegó a la superficie de la luna por primera vez, y "Luna-3", descubrió el lado opuesto del satélite de la Tierra.
El lanzamiento de "Luna 1" se convirtió en el momento en que la cosmonáutica dejó de ser exclusivamente terrenal. Este vuelo demostró que el acceso al espacio interplanetario es posible incluso con imperfecciones tecnológicas y errores inevitables de ingeniería.