6 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. Parte 7ª.

 Archivo:Joseph Stalin oficial portrait.jpg

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

El estudio de las relaciones con las potencias imperialistas desde la antigüedad.

Stalin sobre la historia rusa

El camarada José Stalin, se opuso a que la historia de Rusia se redujera a la de movimientos revolucionarios:

"En los libros de texto escolares, se quejaba, la historia fue reemplazada por la sociología y la lucha de clases, incidiendo en su periodización y clasificación de los sistemas económicos. También le resultaba inaceptable que la historia rusa se redujera a la de movimientos revolucionarios".

"¡No podemos escribir tal historia! Piotr era Piotr, Ekaterina era Ekaterina. Se apoyaban en ciertas clases, expresaban sus estados de ánimo e intereses, pero actuaban, eran figuras históricas. Aunque no eran nuestro pueblo, es necesario presentar la época histórica, lo que ocurrió, quién gobernó, qué tipo de gobierno hubo, la política que se llevó a cabo y cómo se desarrollaron los acontecimientos." (pag. 131)

Finalmente, el Politburó resolvió crear un grupo de historiadores para trabajar en nuevos libros de texto. La historia de la URSS interesaba por encima de todo a Stalin. El avance del libro fue tan lento, que la dirección decidió organizar un concurso público e invitar a la presentación de varios libros de texto. Como guía de los concursantes, Pravda publicó dos conjuntos de notas, coautorías de Stalin, el difunto Serguéi Kírov, y Andréi Zhdánov, éste principal ideólogo del partido, desarrollaron los esquemas previamente presentados de los libros propuestos.

Las principales críticas a los esquemas de un libro sobre la historia de la URSS fueron: 

Primero, que no era una historia de la Unión Soviética y todos sus pueblos, sino de la Gran Rusia y los rusos. 

Segundo, no enfatizaba suficientemente que en el frente interno, el zarismo era una 'prisión de pueblos', y en su política exterior un 'gendarme internacional' reaccionario. 

Tercero, los autores habían "olvidado que los revolucionarios rusos, se consideraban discípulos y seguidores de los destacados líderes del pensamiento burgués-revolucionario y marxista en Occidente". (pag. 132)

Al final, fue apoyado un grupo de 12 personas encabezado por Andréi Shestakov, historiador en temas agrarios, que recibió un premio de segunda clase (valorado en 75.000 rublos en ese momento). El resultado se anunció en agosto de 1937, justo a tiempo para el vigésimo aniversario de la Revolución de Octubre. Como resultado, el libro de Shestakov se convirtió en un texto designado para la escuela secundaria sobre la historia de Rusia y la URSS. Se imprimieron millones de ejemplares del libro de 223 páginas, "Breve historia de la URSS".

Este libro estaba dirigido a alumnos de tercer y cuarto curso. Posteriormente se produjeron libros de texto, con enfoques similares para ser utilizados por personas mayores y estudiantes universitarios.

Stalin recibió una versión cercana a la original del libro. "Como solía hacer, Stalin suavizó y redujo la cobertura y la admiración hacia él y su vida. Al encontrar su fecha de nacimiento en la cronología, de eventos importantes del libro, la tachó y escribió junto a ella 'Bastardos'." (pag. 133)

"Sus cambios más importantes fueron, en el tratamiento que hacía en el libro de Iván IV (Iván el Terrible, 1530-84). Aprobaba la opinión de los autores, de que Iván había establecido el poder autónomo del zarismo destruyendo a los boyardos aristocráticos, pero con la suma de que al hacerlo había completado la tarea, de unificar los principados dispersos en un solo estado fuerte, que Iván I había puesto en marcha desde el siglo XIV. El veredicto fue, que bajo Iván su "reino se convirtió en uno de los estados más fuertes del mundo". (pag. 135)

El resultado final, fue una "conmovedora historia de una lucha milenaria de Rusia y su sucesor soviético, para construir un estado fuerte que defendiera a su población de incursiones externas". (Ibid pag. 134)

Aunque Stalin nunca dejó de criticar a los zares, su visión del Estado creado por ellos, se resumió durante un brindis por el vigésimo aniversario de la Revolución de Octubre:

"Los zares rusos realizaron muchos actos malos. Robaron y esclavizaron a la gente. Libraron guerras, y se apoderaron de territorios en interés de los terratenientes. Pero hicieron algo bueno: acumularon un estado enorme, hasta Kamchatka. Hemos heredado ese estado. Y, por primera vez, nosotros, los bolcheviques, hemos consolidado y fortalecido ese estado, como un estado unido e indivisible, no en interés de los terratenientes y los capitalistas, sino en beneficio de los trabajadores, de todos los pueblos que conforman ese estado. Hemos unido el Estado de tal manera que, si alguna parte estuviera aislada del Estado socialista común, no solo infligiría daño a este último, sino que no podría existir de forma independiente y acabaría inevitablemente bajo subyugación extranjera." (pag. 135)

En ese mismo año del aniversario, el poeta Alexandr Pushkin fue ensalzado como escritor revolucionario. "Para las nuevas masas que conquistan las alturas de la cultura, Pushkin es un compañero eterno, declaró la revista 'Literatura Contemporánea'. Se reimprimió una obra sobre él de 1931, del fallecido Anatoli Lunacharski"

"'Es Pushkin quien, entre otros, debe convertirse en maestro de proletarios y campesinos en la construcción de su mundo interior ... Cada grano contenido en el tesoro de Pushkin producirá una rosa socialista o un racimo de uvas socialistas en la vida de todo ciudadano.' También se recuperó la reputación heroica de Piotr, Pedro el Grande, en un texto basado en la novela de Alexéi Tolstói de 1934. Piotr fue elogiado como 'una figura nacional fuerte que ganó territorio mediante la guerra y lo defendió mediante la diplomacia' y elogiado por 'el logro de elevar a Rusia al estatus de gran potencia en la escena europea'." (pag. 135)

Aunque fue historiador del mundo antiguo y del cristianismo primitivo, el libro más influyente de Robert Vipper fue Iván el Terrible (Iván Gozni). Desafiaba la visión predominante de que Iván IV era un tirano sediento de sangre.

"El Iván de Vipper, era temible y amenazante con los enemigos internos y extranjeros del Estado ruso. Fortaleció la monarquía cuanto era necesario, para fortalecer al Estado ruso, y las amenazas y presiones externas motivaron su duro régimen interno. Su lucha por el poder contra los barones rusos fue justa, y su aparato de seguridad —la muy criticada 'Oprichnina'—, fue tan honorable como eficaz. También fue un gran caudillo y diplomático, que había convertido a Rusia en uno de los estados más grandes del mundo." (pag. 136)

El libro de Vipper, jugó un papel importante en cambiar la opinión a favor de Iván, que recibió una mención aprobatoria en la Gran Enciclopedia de 1939. El renombrado director de cine Serguéi Eisenstéin (1898-1948), fue encargado de dirigir una película sobre Iván IV, y Alexéi Tolstói para escribir una obra de teatro.

Era justo el momento adecuado para que Vipper, que había emigrado a Letonia a principios de los años 20, regresara a Moscú en mayo de 1945. A su regreso, envió a Stalin un telegrama expresando su "sincero agradecimiento por ayudarle a él y a su familia a regresar con alegría a la tierra del socialismo y prometió lealtad eterna al 'gran líder' del país". (pags. 137-8)

Recibió un puesto en el Instituto de Filosofía, Literatura e Historia de Moscú antes de ser evacuado a Taskent, donde se unió a otros historiadores. En 1942, publicó una segunda edición de Iván Grozni, a la que añadió un nuevo capítulo titulado 'La lucha contra la traición', en el que Vipper, afirmaba claramente que los traidores que Iván había ejecutado eran enemigos reales, no imaginarios, del Estado. (pag. 138)

Porque la percepción común de Iván, lo describían como una figura cruel y tiránica, la opinión de Vipper, era que Iván era una figura majestuosa y poderosa, y el mayor estadista de su tiempo. Que para entender sus duras acciones, la población debía apreciar el alcance de la oposición interna a sus esfuerzos por crear un estado centralizado, así como a los opositores que se habían aliado con enemigos extranjeros.

Vipper fue elegido miembro de la Academia Soviética de Ciencias. En 1944, recibió la Bandera Roja del Trabajo y, en 1945, la Orden de Lenin.

La rehabilitación estética de Iván el Terrible, resultó ser más problemática que la histórica. La obra proyectada de Alexéi Tolstói tenía tres partes. La versión de Tolstói fue criticada en estos términos:

"'Iván IV fue una figura política destacada de la Rusia del siglo XVI', escribió Shcherbakov. ' Completó el establecimiento de un estado ruso centralizado ... aplastando con éxito la resistencia de los representantes del orden feudal.' La 'obra confusa' de Tolstói tenía numerosas inexactitudes históricas y no había 'logrado 'rehabilitar la imagen de Iván IV'. El principal defecto fue no mostrar a Iván como un actor político principal y talentoso, el recolector del Estado ruso y un enemigo implacable de la fragmentación feudal de la Rus' y de los boyardos reaccionarios." (pag. 139)

En respuesta a las críticas, Tolstói reescribió la primera parte y continuó trabajando en la segunda, utilizando el libro de Vipper. La primera parte se estrenó en el Malyi Teatr (Pequeño Teatro) de Moscú en octubre de 1944, pero no tuvo éxito. Así que fue remontada con gran éxito. La segunda parte fue representada por el Teatro de las Artes de Moscú en junio de 1946. La parte final de la trilogía, que trata sobre los últimos años de Iván, aparentemente quedó sin escribir.

La primera parte se volvió a imprimir en noviembre de 1933, cuando Stalin mostró un interés más activo y señaló algunos pasajes del diálogo de Iván, especialmente este:

"Quieren vivir a la antigua costumbre, cada uno sentado en un feudo con su propio ejército, igual que bajo el yugo tártaro ... No tienen pensamientos ni responsabilidad sobre la tierra rusa... Son enemigos del Estado, y si aceptáramos vivir a la antigua manera, Lituania, Polonia, alemanes, tártaros de Crimea y el Sultán cruzarían la frontera y destrozarían nuestros cuerpos y almas. Eso es lo que quieren los príncipes y boyardos: destruir el reino ruso." (pag. 139)

La primera parte de Iván el Terrible de Eisenstein se estrenó en enero de 1945, y en 1946 también recibió un premio Stalin.

A Stalin no le gustó la segunda parte de la película y, en marzo de 1946, su proyección fue prohibida alegando que era histórica y artísticamente defectuosa. Stalin dio la siguiente razón para su desagrado por la segunda parte en una reunión del Orgburó del comité central en agosto de 1946:

"El director se distrajo completamente de la historia. Retrataba a los 'Oprichniki' como sinvergüenzas podridos, degenerados, algo parecido al Ku Klux Klan estadounidense. Eisenstein no se dio cuenta de que las tropas de la 'Oprichnina' eran tropas progresistas. Iván el Terrible confió en ellos, para reunir Rusia en un único estado centralizado contra los príncipes feudales, que querían fragmentarla y debilitarla".

"Eisenstein tiene una actitud antigua hacia la 'Oprichnina'. La actitud de los historiadores antiguos hacia la 'Oprichnina' era toscamente negativa, porque equiparaba la represión de Iván el Terrible con la opresión de Nicolás II ... En nuestra época, hay una visión diferente... Eisenstein no puede evitar saberlo porque existe una literatura al respecto, mientras que él los representaba como degenerados de algún tipo. Iván el Terrible era un hombre de voluntad y carácter, pero en Eisenstein es un Hamlet débil de voluntad." (pag. 140)

A petición de Eisenstein, Stalin se reunió con él en febrero. Tras esa reunión, Eisenstein y Nikolái Cherkásov, el actor principal de la película, informaron de su conversación con Stalin al escritor Borís Agapov, y sus notas constituyen el único registro conocido de este encuentro.

"Iván", dijo Stalin, "fue un gran y sabio gobernante ... Su sabiduría era adoptar un punto de vista nacional, y no permitir la entrada de extranjeros en el país, protegiéndolo de influencias extranjeras... Pedro I también fue un gran gobernante, pero fue demasiado liberal con los extranjeros, abrió las puertas a influencias extranjeras y permitió la germanización de Rusia. Catalina (Ekaterina) lo permitió aún más... ¿Fue la corte de Alejandro I una corte rusa? ¿Fue la corte de Nicolás I una corte rusa? Eran tribunales alemanes".

"Stalin repitió el mismo punto más adelante en la conversación. 'Iván Grozni era un zar más nacionalista, más visionario'. No permitió la entrada de influencias extranjeras en el país. A diferencia de Piotr, que abrió la puerta a Europa y permitió la entrada de demasiados extranjeros".

"Sobre la crueldad de Iván, Stalin dijo lo siguiente":

"'Iván el Terrible fue muy cruel. Se puede mostrar esta crueldad, pero también es necesario mostrar por qué tuvo que ser tan cruel. Uno de sus errores fue no acabar con las cinco grandes familias feudales. Si hubiera destruido a estas cinco familias de boyardos, ni siquiera habría existido un Tiempo de Problemas...'

"En este punto, Molotov intervino diciendo que los acontecimientos históricos debían mostrarse bajo la luz correcta usando el ejemplo negativo de la opereta cómica de Demián Bedny, 'Los bogatiros' (1936), que se burlaba de la conversión rusa al cristianismo. Stalin estuvo de acuerdo: 'Por supuesto, no somos muy buenos cristianos, pero no podemos negar el papel progresista del cristianismo en cierto momento. Este acontecimiento tuvo una gran importancia, porque significó que el Estado ruso se alió con el oeste, en lugar de orientarse hacia el este. No podemos simplemente tirar la historia." (pags. 141-2)

Tras hablar con Stalin, Eisenstein y Cherkásov estuvieron de acuerdo en rehacer la película. Aunque recibió algunos consejos, Stalin dejó el asunto en sus manos de especialistas del arte cinematográfico, insistiendo únicamente en que fueran lo más históricamente precisos.

En la práctica, Eisenstein, que llevaba tiempo sufriendo problemas de salud, murió de un infarto en febrero de 1948. La película permaneció sin revisar, y no se estrenó hasta cinco años después de la muerte de Stalin.


Continuará...


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 7 | The Communists

4 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 6ª Parte.

Joseph Stalin

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

El estudio de la historia y de la diplomacia soviética, cuando se guiaba bajo las premisas de José Stalin, influye especialmente en como fue la gestión de los asuntos exteriores de la URSS, y en particular en sus relaciones con las potencias imperialistas.

Sobre los servicios de inteligencia

Por razones obvias, José Stalin desconfiaba de los espías: debido a la experiencia soviética, en la perenne intriga de la inteligencia extranjera por destruir su sistema social. La Guerra Fría en los medios de comunicación, fue tan feroz como la lucha política este-oeste. En 1949, la Unión Soviética publicó un libro titulado "La verdad sobre los diplomáticos estadounidenses", escrito por Annabelle Bucar, una empleada de la embajada estadounidense en Moscú, que había desertado a la URSS en febrero de 1948. Tras leer el libro en su traducción al ruso, el gobierno de Stalin dio permiso para que se publicara, siempre que se publicara también en inglés, español y francés.

Este libro causó sensación; sus tres copias, publicadas en rápida sucesión, sumando en total algo más de 300.000 ejemplares, fueron bien aceptadas por los lectores.

En el libro de Bucar, se detalla cómo la embajada estadounidense en Moscú era un nido de espías: "El servicio diplomático estadounidense es una organización de inteligencia", escribió, una frase que Stalin subrayó en su ejemplar del libro. El capítulo que más llamó su atención se tituló 'El liderazgo de la camarilla antisoviética en el departamento de Estado'.

Stalin señaló claramente, que el principal culpable de estas acciones era George F. Kennan, el antiguo encargado de negocios de la embajada de Moscú, que había publicado un artículo anónimo en la influyente revista Foreign Affairs en 1947, en el que argumentaba que la URSS era un estado mesiánico y expansionista que debía ser contenido mediante el hábil despliegue del poder contrario. El artículo de Kennan fue ampliamente considerado, como una influencia clave para que el imperialismo estadounidense se orientara hacia la confrontación con la Unión Soviética a finales de los años 40. El libro caracterizaba a Kennan como el representante de los círculos agresivos antisoviéticos en Estados Unidos.

Otra frase del libro subrayada por Stalin fue la afirmación de Kennan de que "la guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética era inevitable", y que Estados Unidos no podía soportar la existencia continuada de un sistema socialista exitoso. La política de contener el comunismo defendida por Kennan, escribió Bucar, era una excusa para justificar la dominación mundial estadounidense.

Es interesante notar la observación de Kennan sobre el camarada Stalin, a quien conoció en dos ocasiones. Escribió sobre Stalin del siguiente modo:

"Sus palabras eran parcas. Generalmente sonaban razonables, de hecho, a menudo lo eran... La grandeza de Stalin se debía a sus dotes como disimulador, que es una parte integral de su importancia como estadista. También lo era, su don para la expresión simple, plausible y aparentemente inocua. Es poco original, en todos los sentidos creativos, aunque siempre había sido el alumno más apto. Poseía una capacidad de observación increíblemente aguda ...

Nunca tuve duda, al visitarle, de que estaba en presencia de uno de los hombres más notables del mundo, un hombre primordial, si se quiere, principalmente en su iniquidad: despiadado, cínico, astuto, eternamente peligroso, salvo por todo esto, uno de los verdaderamente grandes hombres de la época." (pag. 121)

Kennan regresó a Moscú en 1952 como embajador de Estados Unidos. El periódico soviético Pravda, atacó con toda razón sus palabras calumniosas, y fue declarado persona non grata como diplomático, el único embajador estadounidense expulsado de la URSS. Supuestamente abandonó poco después sus opiniones antisoviéticas, como titular diplomático, y desde entonces es considerado como el principal defensor de la distensión con la Unión Soviética, en las décadas de 1950 y 1960. No es difícil de creer, ya que la Unión Soviética para entonces se había recuperado de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y se había convertido en un poderoso estado nuclear.

Stalin leyó una edición rusa de las memorias de Otto von Bismarck. Que con su aprobación, también se publicó en la Unión Soviética. Stalin estaba profundamente interesado en la historia diplomática, esto fue tras leer la biografía de Bismarck. Otro libro sobre Bismarck que llamó la atención de Stalin fue "Bismarck and the European Great Powers, 1879-1885", de Wolfgang Windelband. Por sugerencia de Stalin, también fue traducido al ruso y publicado.

El interés de Stalin por la diplomacia fue legendario. Las decisiones de política exterior en la Unión Soviética eran responsabilidades del Politburó, y como secretario general, estuvo estrechamente involucrado en estas decisiones.

Entre los libros sobre relaciones internacionales de la biblioteca de Stalin, se incluía una traducción al ruso del diario del diplomático británico vizconde D'Abernon. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Stalin se involucró íntima y directamente en la conducción de la diplomacia. Se mostró interesado en que se escribiera una historia soviética de la diplomacia. Vladimir Potemkin, un destacado diplomático soviético en las décadas de 1920 y 1930, fue puesto al frente del proyecto. Tuvo una reunión de una hora con Stalin en mayo de 1940, ese mismo día, el Politburó aprobó una resolución que ordenaba la realización de ese trabajo.

Cuando se publicó el primer volumen a principios de 1941, con una tirada de medio millón de ejemplares, Stalin llamó por teléfono a Potemkin para felicitarle personalmente a él y a su equipo:

"Es bien sabido que el napoleónico [Charles Maurice de] Talleyrand, dijo que el discurso se pronunciaba a los diplomáticos para que pudieran ocultar sus pensamientos. Nosotros, los bolcheviques soviéticos, vemos las cosas de forma diferente y pensamos, que en el ámbito diplomático uno debe ser sincero y honesto", dijo al ministro de Asuntos Exteriores japonés que visitaba en abril de 1941, con quien acababa de acordar un pacto de neutralidad.

También leyó "El Príncipe" de Maquiavelo, y este ejemplar del libro estaba muy marcado.

Césares y zares

En octubre de 1945, Stalin se retiró a su dacha cerca de Sochi, en el mar Negro, la primera de una serie de largas vacaciones que tomó en los años de posguerra. Allí invitó a dos historiadores georgianos, Nikolái Berdzenishvili y Simón Dzanshiya, para debatir sobre su libro de texto 'Historia de Georgia'.

Cuando llegaron, Stalin estaba listo y esperándoles con un ejemplar de su libro en la mano. Su conversación duró increíblemente cuatro días, con amplias discusiones sobre el origen de Georgia y sus conexiones con los pueblos del antiguo oriente. La era feudal en la historia georgiana, la formación de la sociedad georgiana durante la lucha contra el zarismo, y la monarquía del siglo XVIII de Heraclio II, a quien Stalin consideraba un modernizador y constructor del Estado.

"Berdzenishvili escribió un relato casi contemporáneo de su encuentro con el hombre que consideraba un genio. Quedó impresionado por el conocimiento y la erudición de Stalin, preguntándose de dónde había sacado tiempo para leer tanto sobre el antiguo oriente. Ensalzó con palabras líricas sobre Stalin, como patriota georgiano y soviético, y señaló fielmente sus preferencias respecto a los historiadores: 'Le gustan Turaev y Pavlov y no le gustan Struve y Orbeli.'" (pag. 127)

El interés de Stalin por el Imperio Romano no fue un capricho pasajero. Poseía varios libros sobre la historia de Grecia y Roma en tiempos clásicos. Leyó las "Historias" de Heródoto. En el 17º Congreso del partido en enero de 1934, hizo un excelente uso de la historia romana para burlarse del racismo nazi:

"Es bien sabido que la antigua Roma, miraba a los antepasados de los actuales alemanes y franceses de la misma manera, que los representantes de la 'raza superior' miran ahora a las tribus eslavas. Es bien sabido que la antigua Roma, los trataba como una 'raza inferior', como 'bárbaros' destinados a vivir en eterna subordinación a la 'raza superior'...

La antigua Roma tenía algunos motivos para esto, que no pueden decirse de los representantes de la 'raza superior' hoy en día ... La conclusión fue que los no romanos ... unidos contra el enemigo común, se lanzaron contra Roma y la aplastaron subyugándola... ¿Qué garantía hay, de que los políticos literarios fascistas en Berlín serán más afortunados, que los viejos y experimentados conquistadores de Roma?" (pag. 129)

Entre los libros de Stalin sobre historia antigua, se incluían tres libros de Robert Vipper en ruso, a saber, 'Europa antigua y el Este', 'Grecia en tiempos clásicos', y 'Ensayos sobre la historia del Imperio Romano'. Le gustó mucho la sección sobre Esparta en el libro de Vipper sobre Grecia.

"La historia romana ha sido un rico depósito de lecciones, para los gobernantes a lo largo de los siglos, pero, como marxista, Stalin también habría apreciado el esfuerzo de Vipper por contar una historia más profunda. Basado en las conferencias de Vipper, en la Universidad de Moscú en 1899, el objetivo del libro fue describir la política y la sociedad romanas, y explicar las fuerzas de clase que impulsaron la expansión imperial, y las crisis políticas que llevaron a la caída de la república".

"Las cuestiones económicas y financieras, se abordaron tanto como jugadas de poder y las maniobras políticas de los gobernantes de Roma. Combinar tema y cronología, eventos y procesos, lo general y lo particular, fue una característica de los escritos históricos de Vipper, al igual que su exploración de la base material de la política y las ideologías." (pag.130)

En una reunión del Politburó a la que asistieron varios historiadores, que discutían la preparación de nuevos libros de texto, y expresaban su descontento con los libros de historia escolares soviéticos, Stalin aparentemente de acuerdo, dijo:

"Hablan de la 'época del feudalismo', la 'época del capitalismo industrial', la 'época de las formaciones', todas estas épocas son relatadas sin hechos, sin eventos, sin personas, sin información concreta, sin nombres, sin títulos, sin contenido ... Necesitamos libros de texto sobre el mundo antiguo, la Edad Media, la época moderna, la historia de la URSS, la historia de los pueblos colonizados y esclavizados." (pag. 131)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 6 | The Communists

2 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 5ª Parte.

orenshikov joseph stalin portrait russian leaders

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista. 

























El camarada José Stalin solía escribir en los márgenes de los libros que leía, así como subrayaba algunas frases o párrafos. Entre sus expresiones, las había de desaprobación o desprecio, constando expresiones como "jajaja", "galimatías", "tonterías", "naderías", "tonto", "poco sincero", "sinvergüenza", etc.

También podía ser efusivo en sus elogios, escribiendo "sí, sí", "de acuerdo", "bien", "perfecto", "eso es". En ocasiones, sus anotaciones estaban llenas de los insultos más selectos, como "asqueroso", "mentiroso", "tonto".

Si era escéptico respecto al texto, simplemente lo marcaba como "m_da" (que significa más o menos "¿de verdad?").

Como ocurre con V. I. Ulianov "Lenin", su anotación más frecuente era NB, en latín o su equivalente en ruso.

Los pometki (anotaciones) de Stalin, eran "usualmente indicativos, altamente estructurados y disciplinados". Aunque leía principalmente para aprender algo nuevo, "también leía muchos de sus propios escritos. Un ejemplo es su discurso electoral de febrero de 1946".

"En un panfleto que reproducía el texto de su discurso, Stalin señaló los primeros párrafos en los que decía que la guerra no era un accidente ni una función de personalidades, sino el resultado inevitable de una crisis fundamental del sistema capitalista. También señaló los párrafos, en los que afirmaba que la guerra había demostrado la superioridad del sistema social soviético, y la viabilidad de su carácter multinacional".

"Continuó destacando el papel del Partido Comunista en la obtención de la victoria y lo crucial que había sido industrializar el país antes de la guerra. El último párrafo que marcó fue uno al final del discurso en el que señalaba que los comunistas se presentaban a las elecciones al Soviet Supremo como parte de un bloque con personas ajenas al partido." (pag. 99)

Stalin nunca utilizó redactores para los discursos, compuso sus propios discursos. Leyó y remarcó un folleto, que contenía el discurso de Andréi Zhdánov de septiembre de 1947 "Sobre la situación internacional", pronunciado en la conferencia inaugural del Cominform. Fue, en efecto, la respuesta soviética a la guerra fría iniciada por el imperialismo angloamericano. Zhdánov dijo a los delegados de los partidos comunistas europeos, que el mundo de posguerra se había dividido en dos campos polarizados: el campo del imperialismo, la reacción y la guerra, y un campo de socialismo, democracia y paz.

Aunque conocía muy bien el discurso, ya que Zhdánov le había consultado extensamente sobre su contenido, aun así hizo bastantes indicaciones en el folleto. Uno de los temas fueron los esfuerzos del imperialismo, pasado y presente, para destruir la Unión Soviética. Otra era el creciente poder e influencia del imperialismo estadounidense tras la guerra, y que Estados Unidos se dirigía hacia una política de aventurerismo militar.

Esos textos marginales de Stalin, resultaron ser una "evidencia peligrosa para los estudiosos, que buscaban en la biblioteca una prueba irrefutable de sanción, que corroborara sus diversas teorías sobre la psicología y motivaciones de Stalin. Un ejemplo es la breve anotación en un par de páginas, de una traducción rusa de "Under the Rose" (1926) de Anatole France, una serie de diálogos humanistas sobre la existencia y el significado de Dios. Mas la verdad era que estas anotaciones fueron realizadas por Svetlana, no por Stalin." (pag. 100)

Algunas de las anotaciones han sido malinterpretadas por algunos autores, como prueba de que Stalin consideraba a Iván el Terrible su maestro y ejemplo, pero Stalin no tenía tiempo para Iván el Terrible. "Despreciaba a todos los zares, incluso a los grandes como Pedro y Catalina. Su único verdadero héroe y modelo a seguir fue Lenin." (pag. 101)

Stalin veneraba absolutamente a Lenin, a quien conoció por primera vez en diciembre de 1905 en una conferencia del partido en Tampere, Finlandia, entonces una provincia autónoma de la Rusia zarista. En una reunión conmemorativa del recientemente fallecido fundador del Estado soviético, Stalin recordó que lo que le había cautivado de Lenin era la "irresistible fuerza de la lógica" en sus discursos, "dejar de quejarse por la derrota", "nada de jactarse por la victoria", "fidelidad a los principios proletarios", "confianza en el pueblo", y "la visión del genio, su capacidad para captar y adivinar rápidamente el significado interno de los acontecimientos inminentes". (discurso pronunciado en una reunión conmemorativa en la escuela militar del Kremlin, 28 de enero de 1924)

Cuando Stalin ideó su plan de clasificación en las bibliotecas en mayo de 1925, aunque Trotski era su mayor oponente, Stalin lo situó sexto en la lista de autores marxistas, y sus propios escritos en el séptimo lugar, tras Marx, Engels, Lenin, Kautsky, Plejánov y Trotski. Más de "cuarenta libros y panfletos de Trotski ... puede encontrarse entre los restos de la biblioteca de Stalin, pero le interesaban de él, especialmente las polémicas faccionales, como 'La nueva causa' (1923) y 'Las lecciones de octubre' (1924).

"Stalin revisó estos y otros escritos, buscando munición para su crítica a Trotski y al trotskismo. Sus duras críticas a las opiniones de Trotski, le granjeó alrededor de su figura, como a uno de los principales militantes que entraba en las polémicas, con argumentos teóricos contundentes, y consolidaron su autoridad como secretario general del partido. En la 15ª conferencia del partido en noviembre de 1926, fue durísimo en su crítica a la afirmación de Trotski en 'El nuevo rumbo' de que 'el leninismo, como sistema de acción revolucionaria, presupone un instinto revolucionario entrenado por la reflexión y la experiencia que, en el ámbito social, equivale a la sensación muscular de efectuar un trabajo físico'."

Stalin comentó, "el leninismo como una "sensación muscular de trabajo físico". ¿No es nuevo, ni original, ni muy profundo? ¿Puede entenderse como se hace?" (Risas). (pag. 103)

A pesar de todo, era tan excepcional su publicitado brillo intelectual, Trotski no era rival para Stalin. Aquel tenía una historia que se remontaba a 1903, de ataques a Lenin y a los bolcheviques, y solo se unió a ellos en el verano de 1917. Stalin recordó al partido el comportamiento pasado de Trotski:

"Le gustaba especialmente citar el ataque de Trotski en 1915, a la visión de Lenin de que la revolución proletaria y el socialismo eran posibles en un solo país, incluso en una Rusia campesina culturalmente atrasada y económicamente subdesarrollada."

Por cierto, Roberts nos dijo antes que el socialismo en un país era una nueva doctrina creada por Stalin (pag. 64). Ahora, sin embargo, 40 páginas después, se ha convertido, con toda razón, en la opinión de Lenin. La visión de Trotski, de la que nunca se apartó, era que sin una revolución proletaria europea, la Rusia revolucionaria no podría sobrevivir, y mucho menos construir el socialismo. La inmensa mayoría del partido estuvo de acuerdo con la tesis leninista y continuó construyendo el socialismo, con sus logros históricos mundiales.

Volviendo a las anotaciones de Stalin, "Lenin fue el autor más leído de Stalin. En los escritos recopilados de Stalin hay muchas más referencias a Lenin que a cualquier otra persona. Stalin era conocido como el maestro que recogía las citas de Lenin ...".

"En un libro sobre las razones de la victoria bolchevique en la guerra civil, Stalin simplemente resaltó todas las citas de Lenin: los bolcheviques habían ganado gracias a la solidaridad internacional de la clase trabajadora, porque estaban unidos mientras que sus oponentes estaban divididos, y porque los soldados se negaron a luchar contra el gobierno soviético. La referencia de Lenin al fracaso de la predicción de Winston Churchill de que los aliados tomarían Petrogrado en septiembre de 1919 y Moscú en diciembre fue doblemente marcada en el margen." (pag. 102)

En sus anotaciones no hay ninguna pista de un comentario crítico de Stalin, ni sobre Marx ni sobre Lenin, aunque hubo algún comentario crítico ocasional sobre Engels. Aun así, fue muy respetuoso con Engels. "Solo los idiotas no dudan", dijo, "... que Engels fue y sigue siendo nuestro maestro. Pero de esto no se deduce en absoluto que debamos encubrir cualquier carencia de Engels." (Carta al Politburó, 5 de agosto de 1934, véase Roberts pag. 102)

Los libros marcados de Stalin en su biblioteca, revelan que siguió leyendo a Marx, Engels y Lenin hasta el final de su vida.

El brindis de Stalin a los científicos, en una recepción para trabajadores de la educación superior en mayo de 1938, es uno de varios homenajes plenos a Lenin:

"En el transcurso de su desarrollo, la ciencia ha conocido a no pocos hombres valientes capaces de derribar lo antiguo y crear lo nuevo ... científicos como Galileo, Darwin ... Me gustaría centrarme en uno de estos eminentes hombres de ciencia, que al mismo tiempo fue el hombre más grande de los tiempos modernos. Me refiero a Lenin, nuestro maestro, nuestro tutor". (Aplausos)

"Recuerden 1917. Un análisis científico del desarrollo social de Rusia y de la situación internacional, llevó a Lenin a la conclusión de que la única salida a la situación era la victoria del socialismo en Rusia. Esta conclusión sorprendió por completo a muchos hombres de ciencia... Científicos de todo tipo, vociferaron en un aullido diciendo que Lenin estaba destruyendo la ciencia. Pero Lenin no temía ir contra la corriente, contra la fuerza de la rutina. Y Lenin ganó". (Aplausos)" (pags.102-3)

Stalin también desmontó, lo que llamó la 'leyenda' del papel especial de Trotski en 1917:

"Pasemos ahora a la leyenda, sobre el papel especial de Trotski en el levantamiento de octubre. Los trotskistas difunden vigorosamente rumores, de que Trotski inspiró y fue el único líder del levantamiento de octubre. Estos rumores se están difundiendo, con un celo excepcional por el llamado editor de las obras de Trotski, Lentsner".

"El propio Trotski, al evitar consistentemente mencionar al partido, al comité central y al comité de Petrogrado del partido, al no decir nada sobre el papel principal de estas organizaciones en el levantamiento, y al impulsarse vigorosamente como figura central en el levantamiento de octubre, ayuda voluntaria o involuntariamente a difundir los rumores sobre el papel especial que se supone que desempeñó en el levantamiento".

"Estoy lejos de negar el papel indudablemente importante de Trotski en el levantamiento. Sin embargo, debo decir que Trotski no desempeñó ningún papel especial en el levantamiento de octubre, ni pudo hacerlo, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, simplemente cumplió la voluntad de los órganos del partido correspondientes, que dirigieron cada paso que dio Trotski." ("¿Trotskismo o leninismo?", noviembre de 1924)

La diferencia más importante entre Trotski y el partido bolchevique liderado por Stalin, estaba en la cuestión de construir el socialismo en la URSS. Dada la persistencia de Trotski en su postura errónea, las diferencias sobre esta cuestión escalaron, hasta convertirse en una lucha existencial por los objetivos del partido bolchevique.

Trotski, incapaz de conseguir mucho apoyo dentro del partido, siguió el camino de la actividad fraccional, y fue expulsado tras organizar una manifestación antipartidista en el décimo aniversario de la Revolución de Octubre, y también fue enviado al exilio. Él mismo fue el autor de su propia desgracia.

"Fue Trotski quien inició las guerras de la 'historia', sobre quién había hecho más durante la revolución. En 1923, fue Trotski quien rompió la unidad del colectivo directivo del Politburó que había asumido el control, cuando Lenin sufrió una serie de colapsos ... propuso acelerar la industrialización socialista, y modificar la estrategia de la Nueva Política Económica (NEP) ...

Presionando a los camaradas que tenían el liderazgo, Trotski organizó una campaña dentro del partido, que acusaba a la mayoría del Politburó, encabezada por el triunvirato de Stalin, Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, de constituir una 'dictadura faccional'. Fue esta campaña la que llevó a la publicación del 'Nuevo Curso'". Sin embargo, el asunto se resolvió con una contundente victoria del triunvirato en la 13ª Conferencia del partido en enero de 1924.

"El siguiente movimiento de Trotski fue una alianza oportunista y poco acertada, con Kámenev y Zinóviev que, ahora mucho más de izquierdas que en 1917, se habían distanciado de Stalin por la NEP y el socialismo en un solo país. Al igual que la oposición de izquierdas de Trotski en 1923, la oposición unida de Kámenev, Trotski y Zinóviev intentó reunir apoyo dentro del partido, pero fue superado por el poder y la popularidad de Stalin...".

"En octubre de 1926, Trotski fue destituido del Politburó y, un año después, del comité central, al igual que Kámenev y Zinóviev. En noviembre de 1927, Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido, y la derrota se completó en el 15º Congreso en diciembre de 1927, que excluyó a 75 opositores, incluido Kámenev, de sus filas." (pags 109-10)

"Kámenev y Zinóviev, junto con muchos de sus seguidores, pronto retractaron su oposición a la línea mayoritaria y fueron readmitidos en el partido. Trotski persistió en su oposición, declarando que el partido, "como la Revolución Francesa de 1794, había sido capturado por las 'fuerzas termidorianas' contrarrevolucionarias. En enero de 1928, fue exiliado a Alma-Ata, en Kazajstán." (Ídem)

La oposición al partido se caracterizó correctamente, como una desviación y reflejo de la insidiosa influencia de los enemigos de clase.

Inicialmente, los opositores disidentes eran considerados una desviación pequeñoburguesa que era objetivamente, aunque no conscientemente, contrarrevolucionaria. Con el tiempo, la oposición se volvió consciente y activamente contrarrevolucionaria, y fue condenada como tal.

Aunque exiliado a Alma-Ata por actividades contrarrevolucionarias, Trotski continuó con sus actividades fraccionales por correo. Después de eso, fue exiliado a Turquía en 1929, y finalmente privado de su ciudadanía soviética en 1932.

El supuesto terror de Stalin

Trotski y sus seguidores charlaban sobre la "degeneración" del régimen soviético, sobre "Termidor", sobre la "victoria inevitable" del trotskismo, dijo Stalin a los delegados al XVIº Congreso del partido en junio de 1930. "Pero en realidad, ¿qué pasó? Lo que ocurrió fue el colapso, el fin del trotskismo."

En una carta de 1931 a Proletarskaya Gazeta, Stalin mostró considerable preocupación, no por la fuerza del trotskismo, sino por su identificación errónea como una facción del comunismo, cuando en realidad "el trotskismo es el desapego avanzado de la burguesía contrarrevolucionaria."

En noviembre de 1931 le dijo a Emile Ludwig que Trotski había sido en gran medida olvidado por los trabajadores soviéticos, y que si lo recordaban era "con amargura, con exasperación, con odio". En el XVIIº congreso del partido en enero de 1934, el Congreso de los Vencedores (poco después de la exitosa finalización del primer plan quinquenal, con sus espectaculares resultados), Stalin dijo que el grupo antileninista de trotskistas había sido aplastado y dispersado, y que sus "organizadores se encuentran en los patios traseros de partidos burgueses en el extranjero".

Stalin y sus camaradas, quedaron conmocionados por el asesinato en diciembre de 1936 de Serguéi M. Kírov, secretario del partido en Leningrado. El asesino, Leoníd Nikólaev, como se descubriría más tarde, no fue un asesino solitario que disparó a Kírov fuera de su despacho por algún rencor personal, como afirman historiadores burgueses (incluido Roberts), que incluso llegan a difundir la calumnia (no de Roberts), de que Stalin estaba detrás de este vil crimen contra un amigo y camarada muy querido. Para su crédito, Roberts dice que ni siquiera Trotski consideró culpable a Stalin del crimen.

El 16 de diciembre, Kámenev y Zinóviev fueron arrestados por complicidad en el asesinato, mientras que el 29 de diciembre, Nikolaev y sus 13 allegados fueron ejecutados.

Una investigación más profunda reveló, que Kámenev, Zinóviev y Trotski estuvieron activamente implicados en la organización del asesinato de Kírov, así como en conspiraciones contra la vida de Stalin. Estas pruebas los llevaron a la fiscalía general y al juicio público de Kámenev, Zinóviev y otros 14 personas, acusadas de ser los líderes de un "centro unificado trotskista-zinovievista" que había sido responsable del asesinato de Kírov, y que había conspirado para asesinar a otros líderes soviéticos.

El juicio tuvo lugar en Moscú en agosto de 1936, siendo el primero de tres juicios. Los 16 confesaron los crímenes de los que se les imputaba y fueron ejecutados. Trotski y su hijo Lev Sedov fueron condenados a muerte en ausencia.

Las investigaciones que condujeron al primer juicio de Moscú, descubrieron la existencia de un "centro trotskista paralelo antisoviético", destinado a ser una red de reserva en caso de que se descubriera el centro trotskista-zinovievista.

Los principales acusados en este segundo juicio de Moscú, fueron el excomisario adjunto de industria pesada Georgi Piatakóv, el exeditor de Izvestia Karl Radek, y Grígori Sokólnikov el excomisario adjunto de asuntos exteriores. Junto con otros 14, fueron acusados de traición, espionaje y destrucción, con el objetivo final de tomar el poder y restaurar el capitalismo en la Unión Soviética después de que como esperaban, la Unión Soviética hubiera sido derrotada en un conflicto militar por Alemania y Japón. Principalmente eran antiguos trotskistas, que tras sus confesiones, la gran mayoría fueron condenados a muerte.

Los acusados en el segundo juicio implicaron a los líderes de la oposición de derechas: Nikolái Bujárin, y el ex primer ministro Alexéi Rykov. Fueron expulsados del partido en marzo de 1937, lo que llevó a su arresto y a su juicio un año después en el tercer y último juicio de Moscú contra el "Bloque de Derechas y Trotskistas".

Bujárin y Rykov confesaron conscientemente de conspirar con potencias extranjeras para derrocar el poder soviético, por ello junto con la mayoría de los coacusados fueron condenados a muerte y ejecutados. Algunos historiadores burgueses sin sentido, han hecho la afirmación de que Bujárin fue falsamente inducido a confesar ser enemigo del Estado soviético, "al servicio de Stalin", una afirmación tan absurda como siempre, y que Bujárin estaba dispuesto a desempeñar su papel prescrito para salvaguardar el sistema soviético.

Muchos articulistas burgueses, y tras ellos la 'izquierda' imperialista, afirman que los juicios de Moscú fueron "juicios de exhibición", parte del "gran terror" desatado por Stalin contra sus opositores políticos. Ni mucho menos. Los juicios de Moscú demostraron que hasta entonces la Unión Soviética había subestimado los peligros que afrontaba en las condiciones de cerco capitalista, especialmente la penetración en la Unión Soviética por innumerables agentes imperialistas, destructores, espías, distractores y asesinos.

"Fingiendo ser comunistas leales, los opositores engañaron al pueblo soviético, abusaron de la confianza, destruyeron a escondidas y revelaron nuestros secretos de Estado a los enemigos de la Unión Soviética." ("Defectos en el trabajo del partido, y las medidas para liquidar a trotskistas y otros dobles negociantes", informe efectuado en el comité central, 3 de marzo de 1937)

Si el Estado soviético no hubiera tratado con mano de hierro, a los autores de los crímenes cometidos por los acusados, su destino habría sido el mismo que el de la Comuna de París, tras lo cual los contrarrevolucionarios habrían desatado una orgía de asesinatos y masacres masivas, que comparados con los juicios de Moscú, hubieran sido un espectáculo secundario insignificante.

¿Para profundizar en este tema, y se desee saber más sobre los juicios de Moscú y sus críticos es importante consultar el libro de Harpal Brar "Trotskismo o Leninismo"? Aún mejor, le aconsejamos acceder a las "Transcripciones textuales" de estos juicios, que revelan la profundidad de la degeneración de los acusados que, considerando sus posiciones de alta influencia en el partido, sus mentes podridas demuestran hasta donde llegaron en estos juicios.

También tuvo lugar el juicio con corte militar en mayo de 1937, del mariscal N. Tujachévski y otros siete generales, acusados de un complot fascista para derrocar al gobierno soviético. Tras este juicio, fueron declarados culpables y ejecutados.

Roberts afirma que, tras varios intentos, "el NKVD finalmente logró asesinar a Trotksi, en México en agosto de 1940". Pero el servicio secreto soviético no tuvo nada que ver con el asesinato de Trotski. Fue asesinado por un seguidor disgustado, que se enfureció al descubrir que el hombre al que había adorado como deidad no era más que un charlatán. Las autoridades mexicanas y el servicio de inteligencia estadounidense intentaron que dijera que Stalin le había enviado para matar a Trotski, a cambio de lo cual sería liberado. Se negó y cumplió muchos años en una cárcel mexicana.

"Pravda anunció la noticia de la muerte de Trotski en un artículo titulado 'Muerte de un espía internacional'. El artículo terminaba con las palabras: "Trotski fue víctima de sus propias intrigas, negligencias y traiciones. Así terminó de forma poco gloriosa la vida de esta persona despreciable, que se fue a la tumba con el estampado 'espía internacional' en la frente." (24 de agosto de 1940)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 5 | The Communists