17 de julio de 2026

EL CAMINO DEL INTERNACIONALISTA

Por Andréi Petrusha. Traducción y notas añadidas Nestor Guadaño

Alfonso García Martínez nació en 1915 en Segovia. Sus padres eran trabajadores del campo. Estudió en una escuela primaria gratuita. Tras la muerte de su padre en 1922, se vio obligado a trabajar como jornalero. Años después, se trasladó a la ciudad, trabajó como camarero en una cafetería, intentando estudiar en su tiempo libre. A mediados de los años 30 se afilió al sindicato de trabajadores de hostelería, participando en diversas huelgas. 

En diciembre de 1936 se afilió al Partido Comunista de España. Pocos meses después del inicio de la rebelión fascista, comenzó a combatir. Estuvo en el frente de Madrid hasta enero de 1937. Posteriormente, como parte de la primera promoción, fue enviado a una escuela especial de aviación en la URSS.

Alfonso García Martínez regresó a su patria como piloto de bombardero. Participó en combates aéreos contra los golpistas fascistas. En una de esas batallas no tuvo suerte. Pilotando un Tupolev SB-2 “Katiuska”, regresaba de una misión, cuando de repente, surgieron de entre las nubes seis cazas alemanes Me109 de la Legión Cóndor, nazi. Su radio fue destruida y su navegante cayó herido.  El piloto español no tenía ninguna posibilidad. Pero entonces, de entre las nubes, surgió un caza Polikarpov I-16 “Mosca”. Solo contra seis, se lanzó audazmente al ataque. Se movía de un caza enemigo a otro, manteniéndolos ocupados en combate y ahuyentando a los «buitres» con ráfagas de fuego desde el avión republicano. Consiguió derribar un «Messerschmitt». Los demás se centraron en él, lo que le dio al bombardero la oportunidad de escapar.

El aterrizaje de la aeronave dañada fue un fracaso. Alfonso se golpeó y perdió el conocimiento. Su memoria conservó la imagen, de que el avión de su salvador había sido derribado por un «Messerschmitt 109», en cuyo fuselaje aparecía dibujada una serpiente.

Cuando recuperó el conocimiento, lo primero que preguntó fue:

—¿Ha regresado el caza?

—No —le respondieron—. Ha fallecido...

—¿Quién es?

—Un piloto soviético, el capitán Guerásimov.

– ¡Y yo que decía siempre que quien me derribase a mí aún no había nacido!

Un compañero intento consolarlo:

– ¡Hombre, no te quejes! Porque si llevaba pintada una culebra, eso quiere decir que te has enfrentado con un as. Tú ya sabes que eso de pintarrajear bicharracos en los aparatos es un privilegio de marca entre los nazis.

Con muchas horas de vuelo, el joven piloto fue enviado de nuevo a la URSS, en agosto de 1938. Su grupo, en el que se encontraban los tenientes Sepúlveda, Orozco, Díaz, Llorente, Rómulo Negrín y el capitán Morquilla, fue para terminar el curso de la Escuela Superior de Oficiales de Aviación, cuando llegó la terrible noticia: «La República ha perdido la guerra,»

Muchos comunistas y antifascistas españoles, que combatieron en la Guerra Nacional Revolucionaria española aprendieron de forma muy cruel, como actuaban los militares golpistas y reaccionarios. Cómo se ensañaban con la población civil, y el odio hacia los fascistas y nazis, hizo que la mayoría de pilotos no quisieran volver a un país con una dictadura filofascista.

Encontraron en la Unión Soviética, donde su sentido de la defensa de los valores republicanos, de libertad y democracia tenían vigencia. A la vez que defendían el País de los Soviets, fueron nutriéndose de la cultura revolucionaria construida por los trabajadores. Después de recibir los diplomas de oficiales pilotos de combate, profesionales, escogieron diversos destinos laborales. Con el tiempo también, defendieron los valores de la clase obrera y del comunismo.

Menos Negrín que marchó a México a reunirse con su familia, todos los pilotos permanecieron en la URSS. Alfonso solicitó la nacionalidad soviética y se puso de nombre de su valeroso salvador, Alexandr Ivánovich Guerásimov, incorporándose en la aviación civil como instructor y profesor de vuelo, viviendo en el pueblo de Sadovoye, en la región de Vorónezh..

En unos pocos años, estos españoles vieron que la historia se repetía cuando los nazis invadieron la URSS. Por su experiencia se alistaron en el Ejército Rojo, y tras muchas peticiones ingresaron. Muchos de ellos dieron sus vidas por proteger a la Unión Soviética.

En febrero de 1942 volvió al combate en el frente de Vorónezh, pilotando el cazabombardero de picado IL-2 (Sturmovík, avión de asalto), que los alemanes llamaban «la muerte negra». Allí fue donde, un día, con el avión en llamas, aterrizó a tres kilómetros de la línea de fuego, en territorio enemigo. Después de actuar en el frente central, participaría en las batallas de Stalingrado y de Oriol-Kursk, donde tuvo lugar una de las mayores batallas de blindados de las guerras modernas y que le sirvió para revivir un recuerdo que no le abandonó nunca. 

¿En aquella terrible batalla, qué habría visto Alfonso en aquel Messer para atacarlo con tanta saña, exponiéndose a ser abatido por la mayor capacidad de maniobra y rapidez del caza alemán? Esto es, sin duda, lo que se preguntaría el teniente Kémenski, cuando se lanzó a proteger a su camarada.


¡Dejádmelo a mí! ¡Ese es para mí! ¡Dejádmelo!. Gritaba Alfonso por la radio.

Unos segundos después, el caza alemán caía ardiendo como una antorcha. El español ganó el combate en una acción que puede calificarse de suicida, y fue eso lo que debió sorprender y paralizar al aguerrido piloto alemán, lo que provocó su derrota. Porque, por otro lado, aquello era una acción imprevisible tanto para un piloto alemán como para un piloto soviético.

¡Ya me las pagó!. Repetía Alfonso camino de la base, como si acabará de escapar de una pesadilla.

Era el mismo, lo reconocí en seguida. Dijo a sus compañeros nada más tomar tierra.

El que se seguía desconcertado era el teniente Kémenski:

Pero, ¿qué es eso de que era el mismo?. Preguntó el piloto soviético.

El mismo que me derribó en España, hombre. El de la culebra. Os lo he contado mil veces.

Y Kémenski confirmó lo dicho por Alfonso.

Es verdad que ese Messer llevaba una culebra pintada… se la vi perfectamente cuando entró en barrena.

Al frente de una escuadrilla de aviones de ataque Il-2, el teniente primero Guerásimov combatió en los cielos de Stalingrado y Járkov, en el saliente de Kursk y sobre Jítomir. En 1943, Alexandr Guerásimov se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética (bolchevique).

Así siguió ya como comandante de escuadrilla, y el 15 de noviembre de 1943, Guerásimov, al frente de la 208 Regimiento de Ataque Aéreo, participó en un combate contra una concentración de material militar y efectivos enemigos en la zona de Bila Tserkva. Allí salvó al joven piloto Amelin, en una situación similar a aquella en la que él mismo había sido salvado por Guerásimov en la lejana España.

En la operación de Korsun-Shevchenkivskyi, al mando de una escuadrilla de aviación de asalto, destruyó en vuelos rasantes a numerosos blindados alemanes y fuerzas de infantería fascista.

Posteriormente Alfonso García llamado“Serafimov” participaría en las batallas de Kiev, Lvov, Budapest y Cracovia. Efectuó su último combate en Praga.


Cumplió 105 misiones en España, más 119 en la URSS y alcanzó el grado de teniente coronel. Como as piloto soviético, en los combates había derribado en combate directo a 5 aviones, 50 aparatos destruidos en aeródromos, así como 4 convoyes fascistas y 80 tanques. Recibió siete altas condecoraciones, entre ellas la Orden de Alexander Nevski y dos Órdenes de la Guerra Patria, de primer y segundo grado, dos Órdenes de la Bandera Rojay las medallas «Por el valor» y «Por la victoria sobre Alemania en la Gran Guerra Patria de 1941-1945». También fue condecorado por el Gobierno Checoslovaco, con la Cruz Chekoslovaka.

Con motivo de su actuación en la Gran Guerra Patria, en varias ocasiones fue motivo de protagonismo en los periódicos rusos, como el caso del periódico moscovita “Zashitnik Otechestva” (El Defensor de la Patria), en el que el día 18 de enero de 1943 se podía leer esto: “Pongamos en tensión todas nuestras fuerzas, utilicemos nuestra gran experiencia de combate y derrotemos por doquier al enemigo, como lo hacen los pilotos de asalto del capitán Alexandr Guerásimov”.

No fue esta la primera vez ni tampoco la última, en que los periódicos del frente y la prensa de Moscú citasen, para elogio y ejemplo, el nombre del capitán aviador Alexandr Seráfimov.

Según nos pudo informar Clara Rosen (interprete rusa para los pilotos españoles y esposa del también piloto de IL-2, Celestino Martínez), Alfonso Martínez “Seráfimov” fue una persona más bien introvertida en su carácter, hecho que contrasta enormemente con su actividad en combate. Obtuvo la notoria Orden de Alexander Nevski (la cual sólo se concedía a los Comandantes que actuaron en los frentes).

Alfonso después de la guerra trabajó en un Koljoz (granja colectiva) en Tula al sur de Moscú, y allí se caso con una campesina, teniendo 6 hijos. Hecho también curioso, pues teniendo en cuenta su valía y experiencia, además de su posición militar, podría haber optado por un puesto de instructor en una Academia Militar. En 1963 en Moscú en un acto de encuentro de pilotos combatientes se encontró con otros pilotos y con Clara Rosen. Posteriormente, falleció pero no podemos constatar la fecha exacta, ya que no regreso a España.

En la posguerra, Alexandr Ivánovich Guerásimov vivió y trabajó en empresas de la región de Vorónezh. Él y su esposa, María Efímovna, tuvieron seis hijos. Por su labor en la industria, ya había recibido una condecoración «en tiempos de paz»: la Orden «Insignia de Honor». Alexandr Ivánovich Guerásimov —García Martínez— falleció y fue enterrado en la ciudad de Lipetsk en 1989.

Según nos ha informado Evgueni Federiakin, uno de los historiadores de guerra que más ha seguido la increíble historia de Alfonso García Martínez, entrevistó a su nieta:

"Irina me ha contado que el piloto que lo salvó, Alexandr Guerásimov, sobrevivió a la batalla que el describió. Y García se reunió con él veinte años después de la guerra. Estaba buscando a sus familiares, los encontró, ¡y fue el propio Guerásimov quien acudió al encuentro! Es una historia increíble, digna de una película". Además, la nieta me dijo que hubo una película, de ficción, en la que García-Guerásimov es el modelo en el que se basa uno de los personajes. Pero no recuerda cómo se llama la película ni cuándo se estrenó.


Enlaces consultados:

Alfonso García Martínez «Seráfimov», piloto en la guerra contra el fascismo, y luego contra el nazismo. 105 misiones en España, 115 en la URSS. 

11 de julio de 2026

El fascismo contemporáneo, intentan que olvides para que sirves realmente

"Los pueblos del mundo no quieren volver a sufrir los desastres de la guerra" I. V. Stalin.


Por Nestor Guadaño

Veo por todos los parámetros de seguridad, de futuro, de la misma existencia humana, esta sociedad donde el capitalismo se está autodestruyendo, con un imperialismo de tinte prefascista, que intenta mantener su dictadura al máximo en sus negocios y guerras, sabe que tiene los pies embarrados, va hundiéndose, depende de una mayoría de población descontenta y que no quiere ahogarse con su régimen antisocial. Así todo su poder se asienta, para impedir que cada trabajador... piense.

Para que no piense:

Busca que todos tus días, estés agobiado por el trabajo esclavista salarial, y los quehaceres cotidianos, volando las hojas del calendario.

Busca que las rutinas introducidas en tu cerebro, te atrapen a incesantes llamadas al consumo fácil, adictivo e insalubre.

Busca tu inactividad, esa ausencia de inquietudes, con noticias renqueantes sobre los actores políticos, esos mismos que se te muestran como en un tebeo, para que los elijas cada cuatro años.

Busca tu acoplamiento a la continuada generación de plusvalías y ganancias del capital, para que sigas atado a la rueda que hace girar al máximo su explotación. Conseguir llegar a fin de mes, que mantener una nómina sea tu máximo objetivo.

No, no crees que sigues obligatoriamente, esa dependencia, esa sumisión a las órdenes que te dan. Pero, inconscientemente sigues en ese bucle, estrecho, nauseabundo, lleno de sectas religiosas, consumo, juegos, de eventos deportivos o taurinos.

Pero, en algún momento, respira hondo y para... para. Yo mismo he tenido la misma necesidad de parar. Y haz lo que no quieres que realices. Piensa.

Cuando el ruido, la propaganda, la música machacona cesan... te concentras y entiendes por microinstantes ciegos, ¿Qué es tu vida, que haces con ella, si la vives solamente una vez? ¿No voy a hacer nada más que aguantar esta corrompida sociedad de banderas y circos? Sientes agobio e impotencia, porque al día siguiente gira la noria encadenada al hábito.

Es aún más crudamente explicar, esta impotencia: 

Estás en un tremedal, sin salida, no puedes alcanzar la orilla, solo. Vas chapoteando, lleno de cieno, abriéndote con mucho esfuerzo, paso a paso, cubierto de deberes, imposiciones familiares, absurdos pasatiempos. El tiempo corre, los años pasan, alejado de cualquier pensamiento de a quién y para qué sirves realmente.

Creo que el primer paso hacia la libertad, no es aspirar en una serie de motines contra este régimen, sino en una auténtica revolución, evolutiva, la toma de conciencia. La apreciación de tu realidad: quién eres, cómo liberarte del yugo imperialista, cómo luchar por tu emancipación social.

El segundo paso es unirnos, a quienes también ven esta realidad, tal y como es. Organizarnos en un Partido Proletario que entienda que solamente el Comunismo es la salida de éste régimen. Un camarada por sí solo se siente impotente. Dentro de él está el germen de la conciencia de clase, y junto a otros camaradas, dejamos de ser una mera función aislada, y nos convertimos en una comunidad capaz de crear tus propios significados, y defender los derechos de nuestra clase social.

El tercer paso es la revolución. De nada vale lo estudiado en los libros de texto o en las formaciones marxistas, sino vamos hacia la conciencia colectiva en marcha de barricadas y sangre, porque habrá tarde o temprano que enfrentarse al Estado construido, para contener la lucha por nuestra emancipación social. Si, tenemos que destruir este estado de la burguesía imperialista. 

Mas, si no hay una red, silenciosa e invisible que vaya extendiendo entre la mayoría de los trabajadores, la necesidad de estos tres pasos, el sistema dictatorial se mantendrá. Con su carácter destructivo, de normas e imposiciones. 

Romper con esas reglas de aceptación del poder capitalista, con sus leyes y fuerzas de opresión, tanto en la propaganda como en los medios judiciales y políticos ideológicos, es la pieza clave para que germine la conciencia en cada trabajador, para obtener su liberación de este sistema de opresión. 

Si, nuestra lucha nos lleva imparablemente, a que llegue el tiempo del rechazo de las normas impuestas, de la creación de estructuras paralelas, de recuperación del tiempo histórico perdido, de atención y apoyo de cada camarada, llevamos la conciencia a un nivel superior, a la comprensión de la búsqueda de una vida social, plena, cautivadora, real.

Darnos cuenta, que el caos que nos rodea no es casual. Nos lleva al cansancio, a la itinerante vieja manivela de la distracción, sin fin, para que no tengas ningún objetivo distinto que el control de nuestras mentes, para que el resultado sea, tu guion de vida, escrito sin tu voz.

Estos son los uniformes del fascismo contemporáneo: llenos de perjudiciales algoritmos, créditos y estampas informativas. No quieren que pienses, porque cuando eres consciente de tu vida, entiendes el proverbio chino: "no pises demasiado la lengua de latón, pues pueden salir dientes".

Tengo confianza, que esta misiva, que este telegrama, horade las causas de este cerco antihumano, que nos impide progresar.


¡Luchar por el comunismo!

Otro modo de vida, otra sociedad es posible, fuera del actual pantano. Divulgar todos juntos, esta necesidad es trascendental.


7 de julio de 2026

“EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”

Por Esteban Zúñiga.


“… los fusiles maduran en el vientre de las madres,

la muerte ha tomado el color de las aceras de Madrid,

el cielo está desgarrado por las uñas de los aviones…”.
(Tristán Tzara. “Espagne 1936”).

A las seis y media de la tarde del 5 de julio de 1937, se daría inicio a la segunda jornada del IIº Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, inaugurado en Valencia el día anterior 4 de julio de 1937.

Una segunda sesión, presidida por el delegado francés J. Benda, para a continuación hablar Corpus Barga, y después de conceder la palabra a José Bergamín, seguidamente tomó la palabra el camarada Alexéi Tolstoi quien manifestaría que “la lucha heroica del pueblo español por su libertad e independencia, es para todos nosotros parte de nuestra carne y de nuestra sangre”. A continuación intervendría el doctor holandés Brouwer quien resaltaría que “estar al lado del pueblo español es lo más cristiano que cabe”. Luego habló el profesor Xirau, delegado de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza, quien resaltaría el compromiso de los maestros españoles para luchar en el frente. Seguidamente intervendría por Francia, Tristán Tzara del que nos vamos a centrarnos hoy.

Después de éste tomarían al palabra el estadounidense Malcolm Cowley, quien leería un mensaje de los escritores de Norteamérica, la escritora alemana Anna Seghers, quien lanzaría un homenaje a los escritores combatientes, el escritor argentino con antepasados asturianos, Raúl González Tuñón que resaltaría “el pensamiento vivo del mundo se adhiere a la causa de la República Española”, intervino seguidamente, por Méjico, José Mancisidor quien afirmaría que “somos ahora tan españoles como los españoles. Estamos alentados del mismo espíritu de lucha del pueblo español…”, terminando la escritora inglesa Silvia Townsend, quien resaltaría que “cuando la cultura está en peligro, los escritores tienen que defenderla”.

Intervención de TRISTÁN TZARA en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Valencia, 5 de julio de 1937.

A continuación, compartimos las palabras de TRISTÁN TZARA que dejarían una importante huella, y que pasaría a convertirse en uno de los alegatos más importantes de este IIº Congreso.

Un texto que nos muestra su salto ideológico y literario, desde el nihilismo, como rechazo frontal a la existencia de los valores morales de los intelectuales franceses. Fundando en Zurich en 1916 el pensamiento "dadaista", (corriente artística de vanguardia, totalmente revolucionaria, por romper los paradigmas de la historia del arte occidental, llamado en su momento "antiarte", germen del surrealismo) en contra de la Iª Guerra Mundial.

Su nombre era Samuel Rosenstock, de ascendencia judía, rumano de nacimiento. Tristán como se le conoció, trató de conciliar el marxismo con las corrientes nihilistas y surrealistas.

En 1937 por su compromiso social, político y humanista, le llevaría a apoyar a la República Española. Combatió en la Resistencia Francesa en la Segunda Guerra Mundial. Fue miembro del Partido Comunista Francés.

Su intervención es recogida con mucha atención. Reconocida posteriormente bajo el título de “EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”, en el que abogaba por superar la poesía y la literatura como un arma de propaganda política, y entenderla como un modo de vida, y como un acto de defensa de la libertad.

“EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”.

(Fuente: “Nueva Cultura”. Número dedicado al Congreso Internacional de Escritores. TRISTÁN TZARA (Francia). Año III – Números 4-5. Publicada mensualmente en Valencia. Junio-julio de 1937).

“El problema del intelectual, que se plantea hoy con más intensidad, es el de la CONCIENCIA: la conciencia del escritor, y la conciencia que el escritor debe despertar en las masas. Intentaré tratar estos dos aspectos del problema, aspectos de un sólo y mismo problema. Pero únicamente podremos establecer un debate sobre este asunto desde su ángel actual, pues es evidente que desde que el hombre piensa, en cada uno de los grados de su desarrollo, la adquisición de su conciencia y su devenir, han sido el centro de todas las preocupaciones de la razón humana.

Ciertamente, la mayoría de los escritores, tanto por sus orígenes como por el mundo de las ideas en que vivían, se han situado hasta aquí al margen de las luchas sociales. A lo sumo, ha podido influir en ellos el carácter de estas luchas.

Pero en el momento en que estas luchas estáticas, se convierten en luchas dinámicas, en el momento revolucionario que hace estallar la guerra, ante la conflagración general de todos los elementos de una civilización, el escritor, si no quiere correr el riesgo de desaparecer como tal, debe tomar posición.

Por desgracia, hemos visto escritores que vuelven a una torre de marfil que su razón había condenado hacía mucho tiempo. Hemos visto a escritores que, en nombre de la razón misma, se refugiaban, si no en una indiferencia ante los acontecimientos, por lo menos, en un estado de ánimo en que la justicia y la humanidad no tienen nada que hacer y que, bajo la aridez de una balanza de carácter puramente mecánica, oculta la condenación de toda participación activa.

En esta tesitura, hemos de habérnoslas con el espíritu de no intervención, aplicado de manera efectiva al mundo de las letras. Toda la juventud del mundo condena unánimemente a este falso espíritu. ¿Cuáles son hoy los escritores que, basándose en una ideología pacifista o antimilitarista, aplican íntegramente los preceptos formulados en monopolio burgués, de un estado de cosas que representa precisamente la transformación de este estado?

Son los mismos que, atrapando, por así decirlo, por los pies una época de revuelta, tratan de justificar como revolucionarios aquello que hace tiempo ha dejado de serlo.

Nos hallamos nuevamente en presencia de todo un mundo de descontentos, de insatisfechos, que se aplican sus concepciones de contemplación negativa, y las mismas insatisfacciones allá donde los acontecimientos han rebasado sus objetivos. El mundo está en un cambio incesante, en un movimiento continuo. Y es propio de épocas revolucionarias, que estos cambios son rápidos. La espontaneidad de estos cambios, su brusco movimiento, son los que abren las compuertas a razones insospechadas, a energías latentes.

El reconocimiento de estos fenómenos sociales, ante los que el escritor no puede quedar indiferente, implica por su parte el reconocimiento de una CONCIENCIA REVOLUCIONARIA. Se sitúa sobre un nivel superior, en relación con la conciencia pacífica de las épocas pre-revolucionarias. Nada puede impedir la indivisibilidad del espíritu humano. Establecer en este dominio una separación artificial, sería ir contra la naturaleza de las cosas.

La razón humana es UNA E INDIVISIBLE, y sus relaciones con la vida deben ser constantes. Pero, ¿Cuántas veces no hemos oído decir que la libertad de la conciencia, es un bien sagrado de la humanidad que hay que SALVAGUARDAR, PASE LO QUE PASE?

Sí, camaradas, este es nuestro deber. Pero, ¿de qué libertad se trata y de qué conciencia? No tenemos derecho a desplazar el problema. ¿Es de la libertad que, en nombre de una abstracción generosa, pero abstracción al fin, mina los fundamentos de un futuro del que ya se entrevé el sentido? ¿No sabemos ya demasiado que la libertad que usurpa la de otro individuo se llama tiranía? ¿No es acaso la peor tiranía aquella de los instintos incontrolables que, por satisfacciones momentáneas, pone en juego el destino de esta misma libertad que pedimos para los pueblos?

Hay, pues, que denunciar una gran confusión en aquellos que invocan la libertad a toda costa, porque de un lado, la libertad ha de estar forzosamente limitada por necesidades sociales del momento, -en perpetua transformación- y por otro lado la conciencia misma cambia de contenido en cada fase de la historia.

Si la finalidad sigue siendo la misma, la dignidad del hombre en la conciencia y la libertad sería criminal la aplicación en épocas revolucionarias, de yo no sé qué principios paradisíacos, como reivindicación inmediata, que la realidad de las cosas hace imposibles o perjudiciales.

Por esta razón, la palabra puede ser un arma más terrible que los cañones más potentes.

Yo sé hasta qué punto puede agudizarse el conflicto, en un ser sensible entre la conciencia de la finalidad a perseguir, y el pasaje necesario para llegar a esa finalidad. No se trata de aminorar al hombre, de castrarlo, sino, por el contrario, de enriquecerlo, de conducirlo hacia la plenitud.

No se trata de renunciamiento, sino tan sólo de hacer sensible el beneficio en dignidad de la persona humana. He visto aquí, en los frentes, a campesinos que de buen grado han renunciado a cuanto tenían, pero que, no obstante, al adquirir ese MÍNIMUN de conciencia de que son también hombres, – pues que precisamente esto es lo que se les negó durante siglos de opresión- se han sentido lo bastante maduros para dar sus vidas en lo sucesivo, dignificados.

No nos engañemos, además de la adquisición de una conciencia revolucionaria en el escritor, hay que despertar en las masas la conciencia de la calidad de ser humano y el deseo de alcanzar la dignidad, de hacer sentible a los hombres el sentido mismo de esta dignidad.

Las masas son flotantes. El papel del escritor es enorme en la batalla que ha de librar, para romper su indiferencia.

El poeta ya lo ha dicho, es un hombre de acción. Hasta aquí ha rechazado su deseo de acción y lo ha sublimizado para crear un mundo suyo, en el que la plenitud humana podía darse libre curso.

Después de los trágicos acontecimientos, -más, ¡cuán llenos de esperanzas!- que laboran vuestra tierra española, y elevan el espíritu a alturas de una inexpresable pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse en esta pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse con vuestra lucha.

Esta lucha ha sido la solución de sus conflictos interiores. Nada puede impedirles ya que luchen hasta la victoria total, y esta victoria será una nueva luz que brillará en el horizonte del mundo entero, como una señal definitiva de todas las victorias que se trata aún de ganar, y también de merecer.”


5 de julio de 2026

SOBRE EL DESPERTAR DE LOS TRABAJADORES

Por Nikolai Kremen. Traducción y notas de Nestor Guadaño.

26.06.2026

¡Queridos camaradas, compañeros y aliados en la lucha por la justicia social! 

Vivimos una época insólita y muy interesante. Sí, muy dura y difícil, pero que nos brinda la oportunidad de demostrar nuestra valía en la lucha en favor del pueblo trabajador, sencillo y atormentado por los explotadores: los capitalistas y los oligarcas. 

Vivimos, por un lado, una época trascendental de despertar de las masas del sueño burgués y, por otro, una época de dura reacción burguesa y de presión sobre las masas trabajadoras, en la que ya se pisotean abiertamente y sin reparos los derechos y las conquistas de los trabajadores de los últimos 200 años.

¡En Rusia, hay una muy fuerte reacción de la mayoría de los trabajadores, contra este sistema capitalista surgido tras la desintegración de la Unión Soviética! 

Esta reacción se manifiesta, en el aumento de la edad impuesto para tener derecho a la jubilación, en la supresión de muchos derechos y prestaciones sociales para los trabajadores. No sólo se ha creado en el espacio postsoviético, una propiedad capitalista sobre la tierra y los medios de producción, privatizada por los bastardos del capital (antiguos ladrones del hampa, "reket", y criminales siniestros del mundo del crimen, que fueron claves en la destrucción de la URSS, transformados hoy en oligarcas capitalistas). No solamente las tierras, las fábricas y las empresas, sectores enteros de la economía, ya no son de propiedad pública, sino que pertenecen a estos degenerados y sinvergüenzas. 

Constituyen una minoría de la sociedad civil frente a la mayoría del pueblo trabajador, apartado del poder político, engañado por esa élite mafiosa. Son canallas burgueses, que ahora mismo también privan a los trabajadores de sus derechos sociales, mermando sus pensiones y el antiguo descanso social. 

¡Por no hablar ya, de cómo la especialidades médicas son inalcanzables para la mayoría de la población, cuando buscan remedio a sus enfermedades! En las policlínicas y hospitales de asistencia primaria, derivan a hospitales privados el tratamiento de las enfermedades graves. De pago, caras y de mala calidad. Se ha optado por el método de comprar seguros privados, innacesible para la mayoría de la población.

¡De la educación especializada, es aún más dantesca la situación!

¡Para obtener una plaza en la educación universitaria superior, es de acceso restringido para la mayoría! Siguiendo el ejemplo occidental imperialista, si tienen que acceder a un mínimo de calidad, es mediante "másteres" también de pago! 

Así, esta educación es muy embrutecedora. La mayoría de los estudiantes que quieren acceder a una carrera universitaria, tienen una persistente distorsión de los hechos históricos, influyéndoles en su pensamiento, las corrientes de consecución del dinero rápido y fácil, procapitalista y religioso. 

Pero siguiendo el modelo imperialista del poder social, se está realizando una estrategia acaparadora de esclavización salarial, sin precedentes. 

¡En este siglo, han puesto sus miras en arrebatar a los trabajadores los logros sociales, conseguidos por el movimiento sindical mundial! ¡Unas normas, derechos y bienestar obtenidos para la vida de cada trabajador, con 200 años de luchas de clase! 

Y esto ocurre no solo en el espacio postsoviético, sino también en todo el mundo burgués, incluidos los países capitalistas desarrollados de Europa y Estados Unidos. 

¡Me refiero a la jornada laboral de 8 horas, al desalojo de las mujeres de los puestos directivos y a la prohibición del trabajo infantil!  En muchos países europeos ya se habla de una jornada laboral de 12 horas en los órganos legislativos, ¡y en la Rusia actual incluso se está barajando la posibilidad de introducir el trabajo infantil a partir de los 12 años!  

Esto es lo que escribió en su día, allá por el siglo XIX, el publicista y sindicalista inglés Thomas Joseph Dunning, y que sigue siendo de actualidad para el capitalismo hoy y, en general, siempre:

«El capital teme la falta de beneficios o unos beneficios demasiado escasos... Si se le garantiza un 10 %, el capital acepta cualquier tipo de inversión, con un 20 %, se anima, con un 50 %, está dispuesto a romperse la cabeza, con un 100 %, pisotea todas las leyes humanas, con un 300 %, no hay delito alguno que no se atreva a cometer, ni siquiera bajo la amenaza de la horca».

Tal es la sed de lucro de los capitalistas, dispuestos a vender hasta a su propia madre en pos de la ganancia. Todas las guerras actuales se realizan por el afán de enriquecerse con los suministros militares. Y, mientras tanto, los simples trabajadores mueren como carne de cañón. 

¡Todas las guerras en el espacio postsoviético, impulsadas por Occidente siguen esta política del capital depredador, que busca sacar beneficios a costa de la sangre de las masas trabajadoras! 

Por eso siguen siendo de actualidad hoy en día, en relación con las guerras en Karabaj que recientemente han sacudido el Cáucaso, y en el mantenimiento de un régimen nazi actual en el territorio de la Ucrania contemporánea. Aquí vuelven a ser pertinentes las grandes palabras de nuestro líder proletario, el camarada Lenin:

«Los intereses de la burguesía codiciosa, los intereses del capital, dispuesto a vender y arruinar a su propia patria en busca de beneficios, son los que han provocado esta guerra criminal, que acarrea innumerables desastres al pueblo obrero».

«V. I. Lenin, Obras completas, vol. 8».

Hoy en día, en todo el espacio postsoviético, el coste de la vida aumenta y suben los precios de los productos, alimentos y medicamentos más necesarios. Y aquellos que no se venden debido a su elevado precio, una vez caducados, se venden baratos como ofertas. 

¡Así pues, todo lo fresco es para la minoría capitalista rica, y todo lo caducado y de segunda mano, para la mayoría trabajadora y pobre! 

¿Dónde está la justicia, camaradas?  
¿Acaso fue por esto por lo que nuestros bisabuelos y abuelos murieron derramando su sangre en la Guerra Civil (1917-1922) y en la Gran Guerra Patria (1941-1945)? 

¿Fue por esto por lo que, en 1917, las masas revolucionarias tomaron por asalto el Palacio de Invierno, y llevaron a cabo la Gran Revolución Socialista de Octubre, a la que ahora los sinvergüenzas y canallas, lacayos y adeptos de la burguesía y del orden burgués, denominan «golpe de Estado de Octubre»? 

¡Despertad, camaradas!

En el año 2017, se abrió en Novosibirsk una cápsula del tiempo, colocada en 1967 con el siguiente texto:
"Queridos descendientes, hoy estáis viviendo en un año extraordinario, el centenario del poder soviético. Os felicitamos calurosamente por este glorioso y gran aniversario. Sabemos que nuestra época es intensamente fundamental. Y la vuestra aún más. Nosotros vamos construyendo el camino hacia el el comunismo, vosotros vivís en él.
Creemos que habéis seguido comprendiendo y equipando excelentemente nuestro hermoso planeta azul, la Tierra, dominada la luna y aterrizado en Marte. Que seguirán el asalto espacial continuado, iniciado por los humanos en los primeros años cincuenta, y que las naves seguirán recorriendo la Galaxia durante mucho tiempo.
Que los profundos cambios sociales ocurridos, están estableciendo una intensa cooperación científica y cultural con representantes de otras civilizaciones extranjeras. Creemos que el trabajo que nuestros padres y abuelos comenzaron hace 50 años y el trabajo que continuamos, os llevará a un final victorioso. ¡Buena suerte, queridos camaradas descendientes!»
¡Despertad, camaradas, y echad al diablo este odioso e injusto régimen burgués explotador, restaurado por los enemigos de los trabajadores!

¿Cuánto tiempo estaréis dormidos? ¿Cuánto podréis soportar esta humillación y opresión? ¡Hasta dónde podrán llegar con las calumnias anti-soviéticas, que destruyeron nuestra gran Patria Proletaria! 

¡Es tremendamente vergonzoso arrastrar una vida así para nosotros, a nuestros hijos y nietos, del pueblo más grande y libre que ha habido en todo el planeta - los trabajadores soviéticos - que ahora van arrastrándose, y les exprimen con limosnas y salarios  miserables, vendiendo su fuerza de trabajo por centavos a los capitalistas y oligarcas, antisociales y glotones! 

¡Entrad en razón y avergonzaos ante vuestros bisabuelos y abuelos, que dieron su vida en la lucha por vosotros, descendientes, negligentes y perezosos! ¡No lucharon, murieron y vencieron, para que hoy seáis esclavos de un puñado de parásitos explotadores, repugnantes y descarados, que se han apoderado de la propiedad soviética!

¡No dejemos que esos malnacidos, todos los que defienden a la clase burguesa, sigan torturando al forjador pueblo que desarrolló el socialismo! ¡Levántense camaradas, y aplasten esta desagradable hidra llamada imperialismo, y luchen por regresar a las raíces que consiguieron la civilización soviética! ¡Ser dignos herederos de nuestro gran pasado, y nuestras grandes antepasados! 

Hoy en día todo se encarece año tras año, mes tras mes, día tras día, mientras que bajo el poder soviético y bajo el mando del camarada Stalin, cada año, el 1 de abril, los precios de todos los productos y alimentos bajaban y se abarataban.

La situación es difícil hoy, incluso en los países burgueses desarrollados de Europa y Estados Unidos. ¡Allí también la vida empeora y se encarece! 

Allí también se están produciendo ataques contra los derechos y las conquistas de los trabajadores. Y es que el Capital en el Poder, el Imperialismo ya no tiene ante sus ojos a la Unión Soviética, con sus conquistas laborales y sociales para todos los trabajadores. 

Están oprimiendo a sus propios trabajadores, en todos los países bajo su control, con leyes que explotan durante más tiempo la mano de obra con el mayor descaro posible, con decretos parlamentarios abiertamente destructivos para limitar la lucha y reacción de la clase trabajadora. 

Así están actuando los defensores del capitalismo de esos países. 

¡Pero el pueblo está despertando, y se levanta a la lucha, no solo en el espacio postsoviético, sino también en esos países capitalistas, tanto desarrollados como en vías de desarrollo! 

Y cuanto más se deteriora la vida de los trabajadores, cuanto mayor es la opresión y el control autoritario mundial del imperialismo, ¡más y más personas se están despertando del sueño burgués, y se suman a la lucha por sus derechos sociales! Y aquí vuelve a demostrarse la veracidad del viejo y sabio axioma marxista:

¡LA EXISTENCIA DETERMINA LA CONCIENCIA!

Y cuanto peor es la vida y la existencia de las masas trabajadoras en el mundo, y en el espacio postsoviético, más se suman estas masas trabajadoras, a la lucha por sus derechos, y más informadas y organizadas se vuelven en su lucha. 

¡Nos esperan, muy pronto, batallas de clase trascendentales y encarnizadas, y victorias de todas ellas!

¡Recuerda, la felicidad de nuestros hijos y nietos está en tus manos! 


¡Proletarios de todos los países, uníos!


30 de junio de 2026

LA SALVACIÓN DEL PUEBLO AL ESTILO SOVIÉTICO



Camarada, 1954. Marat Samsonov.
















Por Yuri Stoliarov. Redacción y traducción de Nestor Guadaño.

La clase burguesa que ostenta el poder en Rusia, representada por sus miembros y defensores —funcionarios de los más diversos rangos, diputados, oligarcas y simples burgueses adinerados—, aprovecha cualquier oportunidad para lanzar reproches contra el poder bolchevique, a Lenin y a Stalin por todo lo que se les pueda achacar y por lo que, con un mínimo de sensatez, no se les puede achacar en absoluto. En concreto, inventivas tales como «la preservación de la vida humana no era, por decirlo suavemente, una prioridad para el Estado en aquellos años».

Los bolcheviques, desde su llegada al poder hasta la muerte de Stalin, se enfrentaron en tres ocasiones a catástrofes demográficas. Y, a diferencia de los gobernantes actuales, cada vez las superaron en un plazo sorprendentemente breve.

A finales de la primera década del siglo XX, la Rusia soviética sufrió pérdidas demográficas muy graves, provocadas por la Guerra Civil, la emigración masiva, la hambruna y las epidemias. A principio de los años veinte, la mortalidad superaba a la natalidad, según las estimaciones, en 9-10 por mil. Sin embargo, ya en esta década de 1920, comenzó el crecimiento natural de la población, gracias al cual el país salió del «bache demográfico» en menos de cinco años: en 1926, la población de la RSFSR, según datos del Anuario de Rosstat de 2001, ya superaba ligeramente el nivel de la Rusia prerrevolucionaria (dentro de fronteras comparables, 92,7 millones de personas en 1926 frente a 91,0 millones a principios de 1917). El crecimiento natural de la población de la RSFSR continuó durante otros seis años y superó en total los 10 millones de personas.

En 1932 y 1933, la URSS (sobre todo la RSFSR y la República Socialista Soviética de Ucrania) se vio afectada por una grave mala cosecha: si en 1930 la cosecha de cereales ascendió a 83,5 millones de toneladas, en 1931 fue de 69,5 millones de toneladas y en 1932, de 69,9 millones de toneladas. Esta catástrofe tuvo como consecuencia una crisis demográfica: en 1933, la disminución de la población en la RSFSR ascendió a casi 2 millones de personas. Gracias a las eficaces medidas adoptadas por las autoridades, ya en 1934 se reanudó el crecimiento natural de la población en la república, que ascendió a 264.000 personas. En 1935 superó el millón de personas y no volvió a descender por debajo de ese nivel hasta 1941.

Los antisoviéticos intentan convencernos, de que la catástrofe demográfica más grave que ha sufrido el país fue provocada por unas "represiones" a gran escala. Sin embargo, los indicadores objetivos demuestran de forma inequívoca que se trata de una mentira descarada.

En 1936, la tasa de mortalidad en la RSFSR era de 26,2 por mil (número de fallecidos por cada mil habitantes).

En el tan controvertido 1937, la cifra se mantuvo en 26,2.

En 1938, fue de 25,6.

En 1939, de 23,9.

En 1940, de 23,2.

Durante todos esos años, el crecimiento natural de la población de la RSFSR superó el millón de personas y ascendió en total a más de 5 millones.

Estos datos demuestran de forma convincente que en la Rusia soviética, al igual que en la Unión Soviética en su conjunto, no se llevaron a cabo ese tipo de "represiones" a una escala tal, que pudieran afectar de manera significativa a los indicadores demográficos. Esta conclusión queda respaldada también por la siguiente comparación. 

En 1926, la población de la RSFSR ascendía, redondeando, a 93 millones de personas.

En 1939, tras la "hambruna" de 1933 y las denominadas "represiones", la población ascendió a 109 millones (según los datos de los censos de población de toda la Unión de los años correspondientes). El incremento fue de 16 millones, es decir, un 17 %. En el caso de la República Socialista Soviética de Ucrania, estas cifras son las siguientes: en 1926, 29 millones, en 1939, 40 millones. Sin embargo, esa cifra de 40 millones corresponde al periodo posterior a la reunificación de Ucrania con sus territorios occidentales. Sin ellos, la población era de unos 34 millones. El incremento es el mismo: un 17 %. Ya en la época postsoviética, los medios de comunicación publicaron datos según los cuales, en los territorios que se incorporaron a la URSS solo en 1939-1940 y que estaban libres de los «horrores del bolchevismo», el crecimiento demográfico fue de tan solo un 9 %.


El genocidio provocado por los nazis

La invasión de Hitler, puso de manifiesto las consecuencias que tuvo en la demografía soviética, unas pérdidas humanas realmente significativas. 

Además, la mayor parte de las pérdidas se produjeron entre la población en edad fértil. Salir de ese «bache demográfico» resultó difícil, sobre todo porque, tras la guerra, la URSS se vio azotada además por una catástrofe natural: una sequía que provocó una mala cosecha de cereales.

Sin embargo, ya en 1946 el crecimiento natural de la población superó el millón de personas y, a pesar de las numerosas dificultades de los primeros años de la posguerra, no volvió a descender por debajo de ese nivel. En tan solo una década, y sin una afluencia migratoria significativa, se recuperó la población de Rusia de 1940. A partir de entonces, el crecimiento natural de la población continuó... hasta la llamada «victoria demócrata» burguesa de finales de los años ochenta del siglo pasado, cuyas consecuencias devastadoras resultaron ser casi más terribles que la agresión hitleriana.

Si bien el régimen soviético logró compensar en una década, las pérdidas demográficas causadas por la guerra, el régimen antisoviético no ha podido compensar hasta la fecha, las pérdidas de población de Rusia provocadas por la «restauración capitalista». En 1991, la población de Rusia ascendía a 148,4 millones de personas. A principios del siglo XXI, la cifra se había reducido a 146,6 millones. Y en las décadas siguientes, a pesar del enorme flujo migratorio (teniendo en cuenta la «migración» de toda Crimea, unos 7 millones de personas), no se ha logrado recuperar la cifra de población de 1991.

En general, lo que ocurrió en la Unión Soviética, incluida la Rusia soviética, en los años de la posguerra, merece el nombre del «milagro demográfico de la era de construcción del socialismo». La tasa de mortalidad no solo descendió, sino que lo hizo de forma vertiginosa, y en el año 1953 tras el fallecimiento de Stalin se situó en el 9,0 por mil en la URSS y en el 9,2 por mil en la RSFSR.

¿Se tratará quizá de un «mito propagandístico comunista»? Pues no.

En primer lugar, en aquellos años la estadística no era un instrumento de propaganda. Hace unos años se publicó en Internet, el documento original que contiene los principales datos estadísticos sobre la demografía de la URSS desde 1926 hasta 1955, y en él figura la calificación «secreto soviético». 

En segundo lugar, durante la «creación del mito del culto a la personalidad» realizado por de Jruschov, se intentó sacar a relucir cualquier «detalle» que comprometiera el régimen de Stalin, y estos datos no se pusieron en duda. Es más, la tendencia a la disminución de la mortalidad continuó tras la muerte de Stalin, y en 1960 la tasa de mortalidad en la RSFSR alcanzó el nivel de 7,4 por mil.

A primera vista, la explicación de este fenómeno parece estar en la revolución médica que supuso la llegada de los antibióticos y otros medicamentos, que se incorporaron a la práctica clínica en la década de 1940. 

Pero esta es, precisamente, una explicación superficial del milagro demográfico soviético. 

Porque esos remedios milagrosos, también comenzaron a utilizarse ampliamente en los países capitalistas desarrollados. No obstante, ya a mediados de la década de 2010, cuando en los últimos decenios han surgido en la medicina nuevos avances, que en la década de 1950 habrían parecido como de ciencia ficción. 

Por todo ello, resulta revelador el dato que muchos países de la «vieja» Europa capitalista, mucho más "prósperos y acomodados en lo material" que la Unión Soviética de las décadas de 1940-1950, la tasa de mortalidad, según datos de la ONU, era superior a la RSFSR en 1953: 

Alemania — 10,7 por mil, Portugal — 10,6, Italia — 10,5, Dinamarca  10,3, Suecia  10,1, Bélgica 10,0, Reino Unido  9,9, Grecia  9,9, Finlandia  9,7, Austria  9,4.

Así pues, no se trata aquí únicamente de los avances científicos y técnicos de la medicina. 

Sin duda, fue de enorme importancia el hecho de que, en la Unión Soviética, la atención sanitaria de la población fuera siempre, incluso en las condiciones económicas más difíciles, una de las prioridades del Gobierno. 

En la URSS, en 1940, el número de médicos se había multiplicado por siete en comparación con el de la República de Rusia en 1913, el número de hospitales casi se había triplicado, y el número de camas hospitalarias se había más que triplicado. Durante la década siguiente, estas cifras se duplicaron aún más. El crecimiento no fue solo cuantitativo, sino también cualitativo, y se prestó especial atención a la prevención de enfermedades. 

De hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoció que el sistema de salud preventiva creado en la URSS era el mejor del mundo.

Así pues, la reducción de la tasa de mortalidad en la Unión Soviética hasta un nivel que, aún hoy, resulta inalcanzable para muchos Estados capitalistas desarrollados, es la prueba más convincente de que los cambios que se produjeron en las esferas económica, social y espiritual de nuestra sociedad, durante la puesta en práctica del proyecto de Construcción del Socialismo fueron, en su conjunto, un enorme beneficio para el pueblo. 

Gracias a estos cambios, en nuestro país se alcanzó una calidad de vida impensable incluso para los Estados capitalistas más ricos. La razón es profundamente práctica y política. Y no viene determinada por el número de filetes por habitante, o los productos exhibidos en los mostradores de las tiendas, sino fundamentalmente, por la creación de las condiciones que favorezcan el desarrollo del verdadero potencial humano en cada trabajador. 

Durante la puesta en práctica de la Construcción del Socialismo, en la sociedad soviética se crearon para ello unas condiciones sin precedentes en la historia de la humanidad, y por ello, estos índices ejemplares, son tan actuales para el futuro del ser humano.

El heroico trabajo de los médicos soviéticos, durante la Gran Guerra Patria (Segunda Guerra Mundial). 

Por Russia Today. 

Fotos, Agencia de Prensa Sputnik.

Una de las tareas principales de los médicos, era llevarse a los soldados heridos del lugar de las acciones militares, y atenderlos con la mayor rapidez posible, así como prevenir infecciones.

Más de 700.000 miembros del personal médico de la Unión Soviética, lucharon por la vida de los soldados del frente. Durante la contienda unos 85.000 de ellos perdieron la vida, y desaparecieron. Se estimaba que la esperanza de vida media, de los instructores médicos en la vanguardia en 1941 era de unos 40 segundos.

En muchos casos se vieron obligados a llevar a cabo operaciones quirúrgicas complejas, sin los medicamentos ni el instrumental necesarios, con el peligro añadido de tener que trabajar muy cerca de donde se desarrollaban las acciones militares, arriesgando su vida para salvar la de los demás.

Sputnik

Durante poco más de cinco meses desde el inicio de la guerra, en el país se crearon 291 divisiones con batallones sanitarios, 38 compañías de fortalecimiento médico, 380 hospitales de campaña móviles, 12 hospitales para tratar a pacientes con heridas leves, y otras formaciones sanitarias avanzadas en las vanguardias de choque.

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Una de las tareas principales de los médicos era llevarse a los soldados heridos del lugar de las acciones militares, y atenderlos con la mayor rapidez posible, así como prevenir infecciones.

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Debido al gran número de heridos, médicos y enfermeros, se vieron obligados a trabajar sin descanso durante varios días. Muchos de ellos y ellas, ni siquiera tenían tiempo para comer, y llegaban a desmayarse de hambre mientras cumplían con su deber.

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Su trabajo requería también mucha fuerza física, ya que también se encargaban de transportar a los heridos hasta un lugar donde pudieran ser atendidos. De esta manera, una enfermera podía tener que transportar a cinco o seis soldados durante una hora, después de lo cual comenzaba su trabajo.

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También era habitual, que las enfermeras donaran su propia sangre para salvar a los pacientes.

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El mariscal de la Unión Soviética Gueorgui Zhúkov, considerado uno de los mandos más destacados de la Segunda Guerra Mundial, escribió que «en una gran guerra, lograr la victoria sobre el enemigo, depende en no poca medida, del éxito del trabajo de los servicios médicos militares, especialmente los cirujanos militares en el campo de batalla».

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«Lo que hizo la medicina militar soviética, durante los años de la pasada guerra con toda justicia, puede ser descrito como una hazaña», afirmó, por su parte, otro mando soviético, el mariscal Iván Bagramián. 

«Para nosotros, veteranos de la Gran Guerra Patria, la imagen de un médico militar será siempre la de la personificación de un alto humanismo, valor y dedicación», pronunció en una ocasión Bagramián.

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Por la inmensa importancia de su trabajo, unos 116.000 médicos fueron condecorados con órdenes y medallas estatales.

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Enlace original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. PCU(b) - Partido Comunista de toda la Unión, Bolchevique.

El heroico trabajo de los médicos soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial, en imágenes – Diario Octubre