25 de julio de 2026

La Unión Soviética construyó uno de los sistemas de turismo local y reposo para los trabajadores más ambiciosos de la historia.

 

Por Marta Vital. Publicado en Nuevarevolucion.es

En la Unión Soviética, el verano no era solo una temporada. Era un derecho conquistado. Mientras en gran parte del mundo capitalista las vacaciones seguían siendo un lujo reservado a la clase dominante, la URSS construyó uno de los sistemas de turismo local y reposo más ambiciosos de la historia: las putiovki, bonos que permitían a millones de obreros, empleados, campesinos y sus familias acceder a sanatorios y casas de descanso a precios simbólicos o totalmente gratuitos.

Un derecho constitucional

El artículo 119 de la Constitución soviética de 1936 lo expresaba con claridad: “Los ciudadanos de la URSS tienen derecho al descanso”. Este derecho se materializaba en jornada laboral reducida, vacaciones pagadas anuales y, sobre todo, en un vasto sistema de instalaciones destinadas al reposo y la recuperación de la salud. No era caridad ni propaganda: era uno de los frutos de la revolución. El trabajo creaba riqueza colectiva y, a cambio, el Estado devolvía parte de esa riqueza en forma de tiempo libre reparador.

Las putiovki (literalmente “vales” o “bonos de viaje”) eran distribuidas principalmente a través de los sindicatos, las fábricas, los koljoses y las instituciones. Un obrero metalúrgico de Leningrado, una maestra de Ucrania o un minero de Donbass podía recibir uno al año. El coste solía ser entre el 10% y el 30% del valor real; en muchos casos, especialmente para trabajadores destacados, veteranos o personas con problemas de salud, era gratuito. Las empresas y los sindicatos cubrían el resto.

Sanatorios y casas de descanso: salud y ocio con dignidad

Existían dos tipos principales. Los sanatorios (sanatori) eran centros médicos con tratamientos especializados. Ubicados en zonas de clima favorable —las costas del Mar Negro (Sochi, Yalta), el Cáucaso, los Cárpatos o balnearios con aguas minerales—, combinaban descanso con terapias: baños de barro, inhalaciones, masajes, dietas controladas y ejercicio. No eran hospitales fríos, sino complejos con parques, bibliotecas, salas de cine y conciertos. Muchos tenían médicos residentes y programas de rehabilitación.

Por otro lado, estaban las casas de descanso (dom otdija), más orientadas al ocio puro. Senderismo, deportes, excursiones culturales, baños en el mar o lago, bailes y actividades colectivas. Familias enteras podían ir juntas, fortaleciendo los lazos comunitarios.

En los años 70 y 80, el sistema alcanzaba cifras impresionantes: decenas de millones de putiovki al año. Solo en 1980, alrededor de 40-50 millones de personas pasaron por estas instalaciones. Era un turismo de masas, pero sin masificación mercantil: no había hoteles de lujo para ricos ni playas privatizadas.

Una experiencia transformadora

Los testimonios de la época describen una sensación de dignidad poco común. Un trabajador que pasaba once meses en la fábrica o el campo recibía, de repente, tres o cuatro semanas en un lugar hermoso, con comida abundante, atención médica y tiempo para leer, pasear o simplemente no hacer nada.

El sistema no solo mejoraba la salud física. Fomentaba la cultura: conferencias, proyecciones de películas soviéticas y extranjeras, grupos de aficionados al teatro o la música. También reforzaba la idea de igualdad: directores de fábrica y obreros compartían espacios similares.

Legado y contraste actual

Tras la disolución de la URSS, muchos sanatorios se privatizaron, encarecieron o cerraron. Lo que era un derecho se convirtió en un lujo. Hoy, en varios países postsoviéticos, algunos complejos sobreviven como destinos turísticos, pero ya no son accesibles para la mayoría de los trabajadores.

El modelo soviético de putiovki demostró que otra organización del tiempo libre es posible. No se trataba de “vacaciones de lujo”, sino de reposo reparador como elemento esencial de la reproducción de la fuerza de trabajo y del bienestar colectivo. En una época como la actual, donde la explotación capitalista, la ansiedad y las vacaciones precarizadas (o inexistentes) son la norma en muchos países, mirar hacia atrás a la experiencia soviética invita a preguntarse: 

¿por qué el descanso sigue siendo un privilegio en lugar de un derecho universal?

La URSS demostró que es posible conquistar el derecho a las vacaciones y a la salud para el pueblo, a través de un sistema que devuelve al trabajador parte de lo que produce: tiempo, salud y dignidad. 

22 de julio de 2026

La hazaña cantada por Okudzhava "Solo necesitamos una victoria": seis contra mil


Por Koba. Traducción y notas Nestor Guadaño.

En mayo de 1943, en pleno apogeo de la Gran Guerra Patria, seis zapadores minadores del 10.º Batallón Independiente de Zapadores de la Guardia, del 43.º Ejército del Frente de Kalinin, bajo el mando del teniente primero Nikolái Kolósov, recibieron la misión de destruir un gran depósito de municiones del enemigo en la retaguardia de las tropas alemanas.

Este depósito era un objetivo de importancia estratégica, preparado por los nazis para la ofensiva de verano. El grupo de Kolósov, formado por jóvenes de entre 19 y 22 años, fue lanzado en paracaídas en la zona del bosque de Rudnián, en la región de Smolensk.

Consiguieron establecer contacto con los guerrilleros locales, y juntos comenzaron con su actividad de sabotaje: volar trenes de municiones, almacenes de combustible y municiones, así como recabar información para la inteligencia del cuartel general del Frente de Kalinin.

El 8 de mayo de 1943, el grupo localizó el gran almacén de municiones cerca de la aldea de Savostie.

Esperaron tres días a que llegara el momento oportuno para llevar a cabo la operación. La explosión se produjo de forma instantánea, pero la retirada del grupo vino acompañada de potentes detonaciones que llamaron la atención del enemigo. Los minadores sabían que los perseguirían, pero cumplieron su misión a pesar del peligro mortal.

El mando alemán, al considerar que una gran unidad militar operaba en la retaguardia, envió en su búsqueda un destacamento de castigo, un "sonderkomando" de las SS, una brigada compuesta por más de 1.000 nazis. Los minadores conscientes de que no tenían posibilidades de salvarse, se atrincheraron en una colina cerca del pueblo de Kniazhino.

En la noche del 11 al 12 de mayo, se parapetaron en la posición escudándose con todas las reglas del arte militar: cavaron completamente trincheras, minaron los accesos, prepararon una posición de reserva e instalaron potentes minas antipersonales.

Por la mañana del 12 de mayo comenzó el ataque. Los alemanes avanzaban en formaciones de línea, desde tres flancos, pero los zapadores, aprovechando hábilmente el relieve del terreno y su armamento, contuvieron el empuje enemigo. Dejaron que el enemigo se acercara a corta distancia, y abrieron fuego intenso con sus fusiles automáticos. Los dos primeros ataques fueron repelidos con grandes bajas para el enemigo.

Sin embargo, los alemanes, sin tener en cuenta las bajas, continuaban avanzando. Los combatientes aprovecharon hábilmente el relieve natural del terreno, y las posiciones preparadas de antemano.

Cuando los nazis trajeron la artillería y atacaron la colina, Kolosov se adelantó al enemigo: el grupo se desplazó cien metros hacia el interior de su posición, dejando las trincheras en sus posiciones anteriores, totalmente minadas. El resultado fue fulminante: el siguiente ataque del enemigo se topó con una potente explosión.

La batalla duró más de dos horas. Los combatientes cayeron uno tras otro: primero Bazílev, luego Miagki, Efímov, Goriáchev y Bezrukov. El último en perecer fue Nikolái Kolósov.
Cuando los granaderos nazis vieron que sólo les habían detenido seis hombres, se enfurecieron y comenzaron a destrozar los cuerpos de los héroes.

Sin embargo, al poco rato llegó el comandante de las tropas de represión, quien, tras inspeccionar el campo de batalla, ordenó que cesaran los atropellos. Ordenó que se enterrara a los paracaidistas con honores militares, permitiendo que los vecinos asistieran a la ceremonia.

Los alemanes se recompusieron, formaron filas y el coronel se dirigió a sus soldados instándoles a luchar con la misma valentía que aquellos seis soviéticos. Para concluir, se realizó una salva de tres disparos con armas de fuego.

Tras la liberación de la región de Smolensk en diciembre de 1943, el mando del Frente de Kalinin tuvo conocimiento de la hazaña de los seis minadores. A partir de las huellas recientes, se reconstruyó el desarrollo de la batalla. Los seis fueron propuestos póstumamente para la máxima condecoración de la Patria.

Sus restos fueron enterrados inicialmente cerca del pueblo de Kniazhino y, en 1975, con motivo del 30.º aniversario de la Victoria, fueron trasladados al pueblo de Mikulino, donde se erigió un complejo conmemorativo con un monumento de 12 metros y una llama eterna.
Los nombres de los héroes han quedado inmortalizados no solo en la piedra, sino también en los corazones de la gente. En su honor se han bautizado calles y colegios, y se organizan competiciones deportivas. Por ejemplo, en Omsk, el instituto n.º 12 lleva el nombre de Vladimir Goriáchev, uno de los mineros. En Izhevsk se ha creado un museo escolar dedicado a la hazaña de los héroes.

El coronel de las tropas de ingeniería Vladímir Tishchenko, desempeñó un papel especial en la preservación de la memoria de esta hazaña. Durante décadas recopiló material sobre los zapadores minadores, y escribió el libro «Nuestro décimo batallón de paracaidistas y sus héroes», en el que describió detalladamente su trayectoria bélica.

Tishchenko destacó que la hazaña de los seis minadores fue increíble: se trata del único caso en la historia, en el que todos los combatientes de una misma unidad quedaron inscritos para siempre en las condecoraciónes de la unidad.

En su opinión, fue precisamente el 10.º batallón independiente de minadores de la Guardia, el que inspiró a Bulat Okudzhava a componer la canción «Solo necesitamos una victoria».
La hazaña de los seis paracaidistas minadores, se convirtió en un símbolo de resistencia, valentía y abnegación. Sus acciones no solo infligieron un daño considerable al enemigo, sino que también permitieron salvar a un grupo de guerrilleros de más de 350 personas.

Gracias a su hazaña, se interrumpió la logística de las tropas alemanas, que desempeñó un papel importante en los preparativos para la batalla de Kursk.

Este episodio de la Gran Guerra Patria, nos recuerda que la victoria se logró gracias al heroísmo de soldados corrientes, como Nikolái Kolósov, Vladímir Goriáchov, Slava Efímov, Iván Bazílev, Mijaíl Miagki y Fílip Bezrukov.

Sus nombres han quedado grabados para siempre en la historia de nuestro país, como ejemplo de amor incondicional a la madre patria, y su disposición a dar la vida por su libertad.

La hazaña de los seis minadores no es solo una página de la historia militar, sino también una lección para las generaciones futuras.

Nos enseña a valorar la paz, a recordar quienes la conquistaron, y a ser dignos continuadores de su memoria.

Subimos la canción en su honor.

17 de julio de 2026

Yuri Nazarov: «¡SOLO EL COMUNISMO NOS SALVARÁ!»

Yuri Nazarov

Por Aliona Guliaichenko.

No hace falta presentar a Yuri Vladímirovich Nazarov*, a nuestro público. Es Artista Meritorio de la RSFSR y Artista del Pueblo de Rusia. Ha participado en numerosas películas soviéticas famosas que le han reportado gran notoriedad y fama popular.

Sus palabras y sus ideas son muy valiosas para nosotros. Especialmente para la juventud actual, que, en su mayoría, se encuentra socialmente desamparada, a la deriva en su búsqueda política. Esperamos que las palabras de nuestro heredero del cine soviético, ayuden a la joven generación a encontrar el camino correcto en la vida.

Sobre el liberalismo y Nikita Jrushchov.

- El «deshielo» de Jrushchov no es más que una mentira liberal. Sobre la traición a los ideales comunistas:

Ayer gritaban «¡Viva el comunismo, hurra, hurra, hurra!». Hoy han empezado a gritar «¡Maldito sea el comunismo, hurra, hurra, hurra!». Porque Nikita Jrushchov no era comunista en absoluto. Gritar «¡Nuestro objetivo es el comunismo!» no significa necesariamente ser comunista. Y no recuerdo quién dijo que vendría un gran hipócrita, pero sé con certeza que, en la persona de Jrushchov, ese hipócrita llegó.

Quien mejor habló de Jrushchov fue Churchill, cuando le felicitaron por su 80.º cumpleaños. Alguien propuso un brindis por Churchill como el enemigo más acérrimo de la Rusia socialista, y él respondió: «Por desgracia, hay un hombre que ha causado mil veces más daño a la Unión Soviética que yo. Se trata de Nikita Jrushchov. ¡Démosle un aplauso!».

Sobre el avance intelectual.

- La visión integral del intelecto está en Esquilo, Sófocles, Eurípides, Shakespeare, pero aún más en Karl Marx, el analítico Engels y el creador Lenin. Hoy en día, cuando sale por la pantalla algún doctor en ciencias y suelta un sarta de tonterías, ¿se le puede llamar intelectual? Pensadores fueron Juana de Arco, Jan Hus, Tomás Moro, Giordano Bruno… Borís Shchukin, en cuyo honor se bautizó la escuela de teatro, era intelectual, llegó a la escuela directamente desde el frente.

Sobre la santa América.

- Era el 9 de mayo de 1945, un miércoles. Si queréis, comprobadlo. Mi madre trabajaba en el tercer turno, en la central térmica de Ob, en su propia central térmica. Mi padre estaba por la noche en el teatro, cantaba en el coro del Teatro de la Ópera: mis padres eran trabajadores del sector energético, no fueron a la guerra, obtuvieron la exención, había que mantener la industria. En nuestra ciudad, el sol sale cuatro horas antes que en Moscú, y con Berlín hay aún un par de horas de diferencia. Y entonces mi padre llegó a altas horas de la noche y dijo: «Parece que está pasando… parece que es la capitulación…». Y a las seis de la mañana, cuando Levitán anunció la capitulación de Alemania, todos se levantaron de un salto tal y como estaban: mi madre en camisón, mi padre en calzoncillos, yo, seguramente también en calzoncillos, mi abuela, que se había quedado a dormir en nuestra casa, se envolvió en una manta, y todos empezamos a dar vueltas en corro, a bailar. Vivíamos en el quinto piso, en la cocina salí por la ventana al patio… eran las seis de la mañana, estaba vacío, no había nadie. Pasaba una anciana, la lechera, Dios sabe quién era, y le grité: «¡Tía, se ha acabado la guerra!». No «la victoria», sino «se ha acabado la guerra». Bueno, y después salí a celebrarlo con la población en la calle…

En aquel entonces se decía precisamente eso: no «¡victoria!», sino «¡se acabó la guerra!». Aunque nada había cambiado: seguía sin haber nada que comer, en el colegio no teníamos con qué escribir, resolví los problemas en unos papelitos raídos, pero esa sensación de que «se acabó la guerra» me quitó un peso de encima. Se acabó ese horror…

Y cuando, allá por el 3 de septiembre, anunciaron que se había declarado la guerra a Japón, recuerdo mi pesadilla de ocho años: ¡¿Qué?! ¡¿Otra vez la guerra?! Pero, gracias a Dios, no dimos tiempo a asustarnos. La guerra duró una semana y media, y todo se acabó…

Por aquel entonces aún se publicaba una revista llamada «América», una revista de lujo. Y en esa revista de lujo, con papel satinado y una impresión impecable, apareció esa «setita» atómica tan «bonita». Pero Estados Unidos, al fin y al cabo, es santo, mientras que nosotros somos el «imperio del mal».

Pues bien, Estados Unidos es el único país que ha probado la bomba atómica sobre personas vivas. ¡El único! Y hoy en día es un país santo, mientras que nosotros tenemos que arrepentirnos de algo.

Sobre Hollywood y el comunismo.

- ¿Qué ha vencido Hollywood? ¿Dónde ha vencido? ¿Ha vencido a nuestro «Rubliov»? ¿O a «La leyenda de la tierra siberiana»? ¿O a las películas de Iván Piriev?..

Nosotros mismos hemos traicionado nuestro cine, al igual que hemos traicionado a nuestro país. Y todo este dominio de las películas de Hollywood en las pantallas rusas, es hoy el resultado de nuestra traición, con la que, por cierto, hemos echado por tierra nuestra educación…

Vladimir Monómaj, Derzhavin, Lomonosov, el autor de «La canción del ejército de Ígor», todos los pensadores rusos intentaron educar a las personas y convertirlas en seres humanos. Pero nosotros renunciamos a nuestra historia, a nuestro comunismo, y aceptamos a Occidente con su individualismo y su propaganda del lucro. Hollywood es libertinaje, corrupción y decadencia.

Creo que la salvación está en el comunismo.

- Churchill, Truman y Reagan se oponían al comunismo. Su «colega» Hitler también se oponía al comunismo. Y hoy nos hemos sumado a esa misma lista junto a Obama, los Clinton, incluso han cambiado el nombre de la milicia, como en tiempos hitlerianos, por el de policía. Y este es el camino hacia la perdición. Porque Occidente, con sus sacos de dinero, convierte al ser humano en un animal: «yo soy el más importante, necesito placeres, y vosotros podéis iros todos al garete» o, como dijo Alexéi M. Gorki, «o te comes a todos o te quedas tirado en el fango».

Solo el comunismo, tan denostado hoy por todos, salvará no solo a nuestro país, sino a toda la humanidad.

Solo el comunismo, solo la humanidad, el humanismo, el respeto mutuo, la misericordia.

«Con la contemplación de la Trinidad creadora, venced la odiosa discordia de este mundo», decía Sergio de Radonezh, y resulta que él también era un comunista en toda regla. 

La odiosa discordia de este mundo… sigue vigente hasta el día de hoy.

Estamos en el siglo XXI y seguimos matándonos unos a otros. 


* Yuri Vladímirovich Nazarov nació el 5 de Mayo de 1937, en Novosibirsk. Su padre fue Nikolái Aldómirovich Nazarov (1906–1971), teniente soviético checheno del Ejército Rojo, que estuvo en la ofensiva de Crimea en 1944.

En 1989, Nazarov fue nominado al Premio Nika, al Mejor Actor por su actuación en la película Little Vera, interpretando al padre de Vera. Nazarov ha aparecido en el cine soviético y ruso desde 1954. Su aparición más reciente fue en Sophia, una serie de televisión.

En su libro "No solo sobre el cine", se describe a sí mismo como comunista.

Cuando tras el plebiscito popular de unión de Crimea con Rusia en marzo del 2014, Nazarov firmó una carta en apoyo a las políticas del presidente Putin, sobre el Donbáss y Crimea. 

Yuri Nazarov ha protagonizado más de 257 películas y producciones televisivas.


Enlace original:

EL CAMINO DEL INTERNACIONALISTA

Por Andréi Petrusha. Traducción y notas añadidas Nestor Guadaño

Alfonso García Martínez nació en 1915 en Segovia. Sus padres eran trabajadores del campo. Estudió en una escuela primaria gratuita. Tras la muerte de su padre en 1922, se vio obligado a trabajar como jornalero. Años después, se trasladó a la ciudad, trabajó como camarero en una cafetería, intentando estudiar en su tiempo libre. A mediados de los años 30 se afilió al sindicato de trabajadores de hostelería, participando en diversas huelgas. 

En diciembre de 1936 se afilió al Partido Comunista de España. Pocos meses después del inicio de la rebelión fascista, comenzó a combatir. Estuvo en el frente de Madrid hasta enero de 1937. Posteriormente, como parte de la primera promoción, fue enviado a una escuela especial de aviación en la URSS.

Alfonso García Martínez regresó a su patria como piloto de bombardero. Participó en combates aéreos contra los golpistas fascistas. En una de esas batallas no tuvo suerte. Pilotando un Tupolev SB-2 “Katiuska”, regresaba de una misión, cuando de repente, surgieron de entre las nubes seis cazas alemanes Me109 de la Legión Cóndor, nazi. Su radio fue destruida y su navegante cayó herido.  El piloto español no tenía ninguna posibilidad. Pero entonces, de entre las nubes, surgió un caza Polikarpov I-16 “Mosca”. Solo contra seis, se lanzó audazmente al ataque. Se movía de un caza enemigo a otro, manteniéndolos ocupados en combate y ahuyentando a los «buitres» con ráfagas de fuego desde el avión republicano. Consiguió derribar un «Messerschmitt». Los demás se centraron en él, lo que le dio al bombardero la oportunidad de escapar.

El aterrizaje de la aeronave dañada fue un fracaso. Alfonso se golpeó y perdió el conocimiento. Su memoria conservó la imagen, de que el avión de su salvador había sido derribado por un «Messerschmitt 109», en cuyo fuselaje aparecía dibujada una serpiente.

Cuando recuperó el conocimiento, lo primero que preguntó fue:

—¿Ha regresado el caza?

—No —le respondieron—. Ha fallecido...

—¿Quién es?

—Un piloto soviético, el capitán Guerásimov.

– ¡Y yo que decía siempre que quien me derribase a mí aún no había nacido!

Un compañero intento consolarlo:

– ¡Hombre, no te quejes! Porque si llevaba pintada una culebra, eso quiere decir que te has enfrentado con un as. Tú ya sabes que eso de pintarrajear bicharracos en los aparatos es un privilegio de marca entre los nazis.

Con muchas horas de vuelo, el joven piloto fue enviado de nuevo a la URSS, en agosto de 1938. Su grupo, en el que se encontraban los tenientes Sepúlveda, Orozco, Díaz, Llorente, Rómulo Negrín y el capitán Morquilla, fue para terminar el curso de la Escuela Superior de Oficiales de Aviación, cuando llegó la terrible noticia: «La República ha perdido la guerra,»

Muchos comunistas y antifascistas españoles, que combatieron en la Guerra Nacional Revolucionaria española aprendieron de forma muy cruel, como actuaban los militares golpistas y reaccionarios. Cómo se ensañaban con la población civil, y el odio hacia los fascistas y nazis, hizo que la mayoría de pilotos no quisieran volver a un país con una dictadura filofascista.

Encontraron en la Unión Soviética, donde su sentido de la defensa de los valores republicanos, de libertad y democracia tenían vigencia. A la vez que defendían el País de los Soviets, fueron nutriéndose de la cultura revolucionaria construida por los trabajadores. Después de recibir los diplomas de oficiales pilotos de combate, profesionales, escogieron diversos destinos laborales. Con el tiempo también, defendieron los valores de la clase obrera y del comunismo.

Menos Negrín que marchó a México a reunirse con su familia, todos los pilotos permanecieron en la URSS. Alfonso solicitó la nacionalidad soviética y se puso de nombre de su valeroso salvador, Alexandr Ivánovich Guerásimov, incorporándose en la aviación civil como instructor y profesor de vuelo, viviendo en el pueblo de Sadovoye, en la región de Vorónezh..

En unos pocos años, estos españoles vieron que la historia se repetía cuando los nazis invadieron la URSS. Por su experiencia se alistaron en el Ejército Rojo, y tras muchas peticiones ingresaron. Muchos de ellos dieron sus vidas por proteger a la Unión Soviética.

En febrero de 1942 volvió al combate en el frente de Vorónezh, pilotando el cazabombardero de picado IL-2 (Sturmovík, avión de asalto), que los alemanes llamaban «la muerte negra». Allí fue donde, un día, con el avión en llamas, aterrizó a tres kilómetros de la línea de fuego, en territorio enemigo. Después de actuar en el frente central, participaría en las batallas de Stalingrado y de Oriol-Kursk, donde tuvo lugar una de las mayores batallas de blindados de las guerras modernas y que le sirvió para revivir un recuerdo que no le abandonó nunca. 

¿En aquella terrible batalla, qué habría visto Alfonso en aquel Messer para atacarlo con tanta saña, exponiéndose a ser abatido por la mayor capacidad de maniobra y rapidez del caza alemán? Esto es, sin duda, lo que se preguntaría el teniente Kémenski, cuando se lanzó a proteger a su camarada.


¡Dejádmelo a mí! ¡Ese es para mí! ¡Dejádmelo!. Gritaba Alfonso por la radio.

Unos segundos después, el caza alemán caía ardiendo como una antorcha. El español ganó el combate en una acción que puede calificarse de suicida, y fue eso lo que debió sorprender y paralizar al aguerrido piloto alemán, lo que provocó su derrota. Porque, por otro lado, aquello era una acción imprevisible tanto para un piloto alemán como para un piloto soviético.

¡Ya me las pagó!. Repetía Alfonso camino de la base, como si acabará de escapar de una pesadilla.

Era el mismo, lo reconocí en seguida. Dijo a sus compañeros nada más tomar tierra.

El que se seguía desconcertado era el teniente Kémenski:

Pero, ¿qué es eso de que era el mismo?. Preguntó el piloto soviético.

El mismo que me derribó en España, hombre. El de la culebra. Os lo he contado mil veces.

Y Kémenski confirmó lo dicho por Alfonso.

Es verdad que ese Messer llevaba una culebra pintada… se la vi perfectamente cuando entró en barrena.

Al frente de una escuadrilla de aviones de ataque Il-2, el teniente primero Guerásimov combatió en los cielos de Stalingrado y Járkov, en el saliente de Kursk y sobre Jítomir. En 1943, Alexandr Guerásimov se afilió al Partido Comunista de la Unión Soviética (bolchevique).

Así siguió ya como comandante de escuadrilla, y el 15 de noviembre de 1943, Guerásimov, al frente de la 208 Regimiento de Ataque Aéreo, participó en un combate contra una concentración de material militar y efectivos enemigos en la zona de Bila Tserkva. Allí salvó al joven piloto Amelin, en una situación similar a aquella en la que él mismo había sido salvado por Guerásimov en la lejana España.

En la operación de Korsun-Shevchenkivskyi, al mando de una escuadrilla de aviación de asalto, destruyó en vuelos rasantes a numerosos blindados alemanes y fuerzas de infantería fascista.

Posteriormente Alfonso García llamado“Serafimov” participaría en las batallas de Kiev, Lvov, Budapest y Cracovia. Efectuó su último combate en Praga.


Cumplió 105 misiones en España, más 119 en la URSS y alcanzó el grado de teniente coronel. Como as piloto soviético, en los combates había derribado en combate directo a 5 aviones, 50 aparatos destruidos en aeródromos, así como 4 convoyes fascistas y 80 tanques. Recibió siete altas condecoraciones, entre ellas la Orden de Alexander Nevski y dos Órdenes de la Guerra Patria, de primer y segundo grado, dos Órdenes de la Bandera Rojay las medallas «Por el valor» y «Por la victoria sobre Alemania en la Gran Guerra Patria de 1941-1945». También fue condecorado por el Gobierno Checoslovaco, con la Cruz Chekoslovaka.

Con motivo de su actuación en la Gran Guerra Patria, en varias ocasiones fue motivo de protagonismo en los periódicos rusos, como el caso del periódico moscovita “Zashitnik Otechestva” (El Defensor de la Patria), en el que el día 18 de enero de 1943 se podía leer esto: “Pongamos en tensión todas nuestras fuerzas, utilicemos nuestra gran experiencia de combate y derrotemos por doquier al enemigo, como lo hacen los pilotos de asalto del capitán Alexandr Guerásimov”.

No fue esta la primera vez ni tampoco la última, en que los periódicos del frente y la prensa de Moscú citasen, para elogio y ejemplo, el nombre del capitán aviador Alexandr Seráfimov.

Según nos pudo informar Clara Rosen (interprete rusa para los pilotos españoles y esposa del también piloto de IL-2, Celestino Martínez), Alfonso Martínez “Seráfimov” fue una persona más bien introvertida en su carácter, hecho que contrasta enormemente con su actividad en combate. Obtuvo la notoria Orden de Alexander Nevski (la cual sólo se concedía a los Comandantes que actuaron en los frentes).

Alfonso después de la guerra trabajó en un Koljoz (granja colectiva) en Tula al sur de Moscú, y allí se caso con una campesina, teniendo 6 hijos. Hecho también curioso, pues teniendo en cuenta su valía y experiencia, además de su posición militar, podría haber optado por un puesto de instructor en una Academia Militar. En 1963 en Moscú en un acto de encuentro de pilotos combatientes se encontró con otros pilotos y con Clara Rosen. Posteriormente, falleció pero no podemos constatar la fecha exacta, ya que no regreso a España.

En la posguerra, Alexandr Ivánovich Guerásimov vivió y trabajó en empresas de la región de Vorónezh. Él y su esposa, María Efímovna, tuvieron seis hijos. Por su labor en la industria, ya había recibido una condecoración «en tiempos de paz»: la Orden «Insignia de Honor». Alexandr Ivánovich Guerásimov —García Martínez— falleció y fue enterrado en la ciudad de Lipetsk en 1989.

Según nos ha informado Evgueni Federiakin, uno de los historiadores de guerra que más ha seguido la increíble historia de Alfonso García Martínez, entrevistó a su nieta:

"Irina me ha contado que el piloto que lo salvó, Alexandr Guerásimov, sobrevivió a la batalla que el describió. Y García se reunió con él veinte años después de la guerra. Estaba buscando a sus familiares, los encontró, ¡y fue el propio Guerásimov quien acudió al encuentro! Es una historia increíble, digna de una película". Además, la nieta me dijo que hubo una película, de ficción, en la que García-Guerásimov es el modelo en el que se basa uno de los personajes. Pero no recuerda cómo se llama la película ni cuándo se estrenó.


Enlaces consultados:

Alfonso García Martínez «Seráfimov», piloto en la guerra contra el fascismo, y luego contra el nazismo. 105 misiones en España, 115 en la URSS. 

11 de julio de 2026

El fascismo contemporáneo, intentan que olvides para que sirves realmente

"Los pueblos del mundo no quieren volver a sufrir los desastres de la guerra" I. V. Stalin.


Por Nestor Guadaño

Veo por todos los parámetros de seguridad, de futuro, de la misma existencia humana, esta sociedad donde el capitalismo se está autodestruyendo, con un imperialismo de tinte prefascista, que intenta mantener su dictadura al máximo en sus negocios y guerras, sabe que tiene los pies embarrados, va hundiéndose, depende de una mayoría de población descontenta y que no quiere ahogarse con su régimen antisocial. Así todo su poder se asienta, para impedir que cada trabajador... piense.

Para que no piense:

Busca que todos tus días, estés agobiado por el trabajo esclavista salarial, y los quehaceres cotidianos, volando las hojas del calendario.

Busca que las rutinas introducidas en tu cerebro, te atrapen a incesantes llamadas al consumo fácil, adictivo e insalubre.

Busca tu inactividad, esa ausencia de inquietudes, con noticias renqueantes sobre los actores políticos, esos mismos que se te muestran como en un tebeo, para que los elijas cada cuatro años.

Busca tu acoplamiento a la continuada generación de plusvalías y ganancias del capital, para que sigas atado a la rueda que hace girar al máximo su explotación. Conseguir llegar a fin de mes, que mantener una nómina sea tu máximo objetivo.

No, no crees que sigues obligatoriamente, esa dependencia, esa sumisión a las órdenes que te dan. Pero, inconscientemente sigues en ese bucle, estrecho, nauseabundo, lleno de sectas religiosas, consumo, juegos, de eventos deportivos o taurinos.

Pero, en algún momento, respira hondo y para... para. Yo mismo he tenido la misma necesidad de parar. Y haz lo que no quieres que realices. Piensa.

Cuando el ruido, la propaganda, la música machacona cesan... te concentras y entiendes por microinstantes ciegos, ¿Qué es tu vida, que haces con ella, si la vives solamente una vez? ¿No voy a hacer nada más que aguantar esta corrompida sociedad de banderas y circos? Sientes agobio e impotencia, porque al día siguiente gira la noria encadenada al hábito.

Es aún más crudamente explicar, esta impotencia: 

Estás en un tremedal, sin salida, no puedes alcanzar la orilla, solo. Vas chapoteando, lleno de cieno, abriéndote con mucho esfuerzo, paso a paso, cubierto de deberes, imposiciones familiares, absurdos pasatiempos. El tiempo corre, los años pasan, alejado de cualquier pensamiento de a quién y para qué sirves realmente.

Creo que el primer paso hacia la libertad, no es aspirar en una serie de motines contra este régimen, sino en una auténtica revolución, evolutiva, la toma de conciencia. La apreciación de tu realidad: quién eres, cómo liberarte del yugo imperialista, cómo luchar por tu emancipación social.

El segundo paso es unirnos, a quienes también ven esta realidad, tal y como es. Organizarnos en un Partido Proletario que entienda que solamente el Comunismo es la salida de éste régimen. Un camarada por sí solo se siente impotente. Dentro de él está el germen de la conciencia de clase, y junto a otros camaradas, dejamos de ser una mera función aislada, y nos convertimos en una comunidad capaz de crear tus propios significados, y defender los derechos de nuestra clase social.

El tercer paso es la revolución. De nada vale lo estudiado en los libros de texto o en las formaciones marxistas, sino vamos hacia la conciencia colectiva en marcha de barricadas y sangre, porque habrá tarde o temprano que enfrentarse al Estado construido, para contener la lucha por nuestra emancipación social. Si, tenemos que destruir este estado de la burguesía imperialista. 

Mas, si no hay una red, silenciosa e invisible que vaya extendiendo entre la mayoría de los trabajadores, la necesidad de estos tres pasos, el sistema dictatorial se mantendrá. Con su carácter destructivo, de normas e imposiciones. 

Romper con esas reglas de aceptación del poder capitalista, con sus leyes y fuerzas de opresión, tanto en la propaganda como en los medios judiciales y políticos ideológicos, es la pieza clave para que germine la conciencia en cada trabajador, para obtener su liberación de este sistema de opresión. 

Si, nuestra lucha nos lleva imparablemente, a que llegue el tiempo del rechazo de las normas impuestas, de la creación de estructuras paralelas, de recuperación del tiempo histórico perdido, de atención y apoyo de cada camarada, llevamos la conciencia a un nivel superior, a la comprensión de la búsqueda de una vida social, plena, cautivadora, real.

Darnos cuenta, que el caos que nos rodea no es casual. Nos lleva al cansancio, a la itinerante vieja manivela de la distracción, sin fin, para que no tengas ningún objetivo distinto que el control de nuestras mentes, para que el resultado sea, tu guion de vida, escrito sin tu voz.

Estos son los uniformes del fascismo contemporáneo: llenos de perjudiciales algoritmos, créditos y estampas informativas. No quieren que pienses, porque cuando eres consciente de tu vida, entiendes el proverbio chino: "no pises demasiado la lengua de latón, pues pueden salir dientes".

Tengo confianza, que esta misiva, que este telegrama, horade las causas de este cerco antihumano, que nos impide progresar.


¡Luchar por el comunismo!

Otro modo de vida, otra sociedad es posible, fuera del actual pantano. Divulgar todos juntos, esta necesidad es trascendental.