4 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 6ª Parte.

Joseph Stalin

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

El estudio de la historia y de la diplomacia soviética, cuando se guiaba bajo las premisas de José Stalin, influye especialmente en como fue la gestión de los asuntos exteriores de la URSS, y en particular en sus relaciones con las potencias imperialistas.

Sobre los servicios de inteligencia

Por razones obvias, José Stalin desconfiaba de los espías: debido a la experiencia soviética, en la perenne intriga de la inteligencia extranjera por destruir su sistema social. La Guerra Fría en los medios de comunicación, fue tan feroz como la lucha política este-oeste. En 1949, la Unión Soviética publicó un libro titulado "La verdad sobre los diplomáticos estadounidenses", escrito por Annabelle Bucar, una empleada de la embajada estadounidense en Moscú, que había desertado a la URSS en febrero de 1948. Tras leer el libro en su traducción al ruso, el gobierno de Stalin dio permiso para que se publicara, siempre que se publicara también en inglés, español y francés.

Este libro causó sensación; sus tres copias, publicadas en rápida sucesión, sumando en total algo más de 300.000 ejemplares, fueron bien aceptadas por los lectores.

En el libro de Bucar, se detalla cómo la embajada estadounidense en Moscú era un nido de espías: "El servicio diplomático estadounidense es una organización de inteligencia", escribió, una frase que Stalin subrayó en su ejemplar del libro. El capítulo que más llamó su atención se tituló 'El liderazgo de la camarilla antisoviética en el departamento de Estado'.

Stalin señaló claramente, que el principal culpable de estas acciones era George F. Kennan, el antiguo encargado de negocios de la embajada de Moscú, que había publicado un artículo anónimo en la influyente revista Foreign Affairs en 1947, en el que argumentaba que la URSS era un estado mesiánico y expansionista que debía ser contenido mediante el hábil despliegue del poder contrario. El artículo de Kennan fue ampliamente considerado, como una influencia clave para que el imperialismo estadounidense se orientara hacia la confrontación con la Unión Soviética a finales de los años 40. El libro caracterizaba a Kennan como el representante de los círculos agresivos antisoviéticos en Estados Unidos.

Otra frase del libro subrayada por Stalin fue la afirmación de Kennan de que "la guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética era inevitable", y que Estados Unidos no podía soportar la existencia continuada de un sistema socialista exitoso. La política de contener el comunismo defendida por Kennan, escribió Bucar, era una excusa para justificar la dominación mundial estadounidense.

Es interesante notar la observación de Kennan sobre el camarada Stalin, a quien conoció en dos ocasiones. Escribió sobre Stalin del siguiente modo:

"Sus palabras eran parcas. Generalmente sonaban razonables, de hecho, a menudo lo eran... La grandeza de Stalin se debía a sus dotes como disimulador, que es una parte integral de su importancia como estadista. También lo era, su don para la expresión simple, plausible y aparentemente inocua. Es poco original, en todos los sentidos creativos, aunque siempre había sido el alumno más apto. Poseía una capacidad de observación increíblemente aguda ...

Nunca tuve duda, al visitarle, de que estaba en presencia de uno de los hombres más notables del mundo, un hombre primordial, si se quiere, principalmente en su iniquidad: despiadado, cínico, astuto, eternamente peligroso, salvo por todo esto, uno de los verdaderamente grandes hombres de la época." (pag. 121)

Kennan regresó a Moscú en 1952 como embajador de Estados Unidos. El periódico soviético Pravda, atacó con toda razón sus palabras calumniosas, y fue declarado persona non grata como diplomático, el único embajador estadounidense expulsado de la URSS. Supuestamente abandonó poco después sus opiniones antisoviéticas, como titular diplomático, y desde entonces es considerado como el principal defensor de la distensión con la Unión Soviética, en las décadas de 1950 y 1960. No es difícil de creer, ya que la Unión Soviética para entonces se había recuperado de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y se había convertido en un poderoso estado nuclear.

Stalin leyó una edición rusa de las memorias de Otto von Bismarck. Que con su aprobación, también se publicó en la Unión Soviética. Stalin estaba profundamente interesado en la historia diplomática, esto fue tras leer la biografía de Bismarck. Otro libro sobre Bismarck que llamó la atención de Stalin fue "Bismarck and the European Great Powers, 1879-1885", de Wolfgang Windelband. Por sugerencia de Stalin, también fue traducido al ruso y publicado.

El interés de Stalin por la diplomacia fue legendario. Las decisiones de política exterior en la Unión Soviética eran responsabilidades del Politburó, y como secretario general, estuvo estrechamente involucrado en estas decisiones.

Entre los libros sobre relaciones internacionales de la biblioteca de Stalin, se incluía una traducción al ruso del diario del diplomático británico vizconde D'Abernon. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Stalin se involucró íntima y directamente en la conducción de la diplomacia. Se mostró interesado en que se escribiera una historia soviética de la diplomacia. Vladimir Potemkin, un destacado diplomático soviético en las décadas de 1920 y 1930, fue puesto al frente del proyecto. Tuvo una reunión de una hora con Stalin en mayo de 1940, ese mismo día, el Politburó aprobó una resolución que ordenaba la realización de ese trabajo.

Cuando se publicó el primer volumen a principios de 1941, con una tirada de medio millón de ejemplares, Stalin llamó por teléfono a Potemkin para felicitarle personalmente a él y a su equipo:

"Es bien sabido que el napoleónico [Charles Maurice de] Talleyrand, dijo que el discurso se pronunciaba a los diplomáticos para que pudieran ocultar sus pensamientos. Nosotros, los bolcheviques soviéticos, vemos las cosas de forma diferente y pensamos, que en el ámbito diplomático uno debe ser sincero y honesto", dijo al ministro de Asuntos Exteriores japonés que visitaba en abril de 1941, con quien acababa de acordar un pacto de neutralidad.

También leyó "El Príncipe" de Maquiavelo, y este ejemplar del libro estaba muy marcado.

Césares y zares

En octubre de 1945, Stalin se retiró a su dacha cerca de Sochi, en el mar Negro, la primera de una serie de largas vacaciones que tomó en los años de posguerra. Allí invitó a dos historiadores georgianos, Nikolái Berdzenishvili y Simón Dzanshiya, para debatir sobre su libro de texto 'Historia de Georgia'.

Cuando llegaron, Stalin estaba listo y esperándoles con un ejemplar de su libro en la mano. Su conversación duró increíblemente cuatro días, con amplias discusiones sobre el origen de Georgia y sus conexiones con los pueblos del antiguo oriente. La era feudal en la historia georgiana, la formación de la sociedad georgiana durante la lucha contra el zarismo, y la monarquía del siglo XVIII de Heraclio II, a quien Stalin consideraba un modernizador y constructor del Estado.

"Berdzenishvili escribió un relato casi contemporáneo de su encuentro con el hombre que consideraba un genio. Quedó impresionado por el conocimiento y la erudición de Stalin, preguntándose de dónde había sacado tiempo para leer tanto sobre el antiguo oriente. Ensalzó con palabras líricas sobre Stalin, como patriota georgiano y soviético, y señaló fielmente sus preferencias respecto a los historiadores: 'Le gustan Turaev y Pavlov y no le gustan Struve y Orbeli.'" (pag. 127)

El interés de Stalin por el Imperio Romano no fue un capricho pasajero. Poseía varios libros sobre la historia de Grecia y Roma en tiempos clásicos. Leyó las "Historias" de Heródoto. En el 17º Congreso del partido en enero de 1934, hizo un excelente uso de la historia romana para burlarse del racismo nazi:

"Es bien sabido que la antigua Roma, miraba a los antepasados de los actuales alemanes y franceses de la misma manera, que los representantes de la 'raza superior' miran ahora a las tribus eslavas. Es bien sabido que la antigua Roma, los trataba como una 'raza inferior', como 'bárbaros' destinados a vivir en eterna subordinación a la 'raza superior'...

La antigua Roma tenía algunos motivos para esto, que no pueden decirse de los representantes de la 'raza superior' hoy en día ... La conclusión fue que los no romanos ... unidos contra el enemigo común, se lanzaron contra Roma y la aplastaron subyugándola... ¿Qué garantía hay, de que los políticos literarios fascistas en Berlín serán más afortunados, que los viejos y experimentados conquistadores de Roma?" (pag. 129)

Entre los libros de Stalin sobre historia antigua, se incluían tres libros de Robert Vipper en ruso, a saber, 'Europa antigua y el Este', 'Grecia en tiempos clásicos', y 'Ensayos sobre la historia del Imperio Romano'. Le gustó mucho la sección sobre Esparta en el libro de Vipper sobre Grecia.

"La historia romana ha sido un rico depósito de lecciones, para los gobernantes a lo largo de los siglos, pero, como marxista, Stalin también habría apreciado el esfuerzo de Vipper por contar una historia más profunda. Basado en las conferencias de Vipper, en la Universidad de Moscú en 1899, el objetivo del libro fue describir la política y la sociedad romanas, y explicar las fuerzas de clase que impulsaron la expansión imperial, y las crisis políticas que llevaron a la caída de la república".

"Las cuestiones económicas y financieras, se abordaron tanto como jugadas de poder y las maniobras políticas de los gobernantes de Roma. Combinar tema y cronología, eventos y procesos, lo general y lo particular, fue una característica de los escritos históricos de Vipper, al igual que su exploración de la base material de la política y las ideologías." (pag.130)

En una reunión del Politburó a la que asistieron varios historiadores, que discutían la preparación de nuevos libros de texto, y expresaban su descontento con los libros de historia escolares soviéticos, Stalin aparentemente de acuerdo, dijo:

"Hablan de la 'época del feudalismo', la 'época del capitalismo industrial', la 'época de las formaciones', todas estas épocas son relatadas sin hechos, sin eventos, sin personas, sin información concreta, sin nombres, sin títulos, sin contenido ... Necesitamos libros de texto sobre el mundo antiguo, la Edad Media, la época moderna, la historia de la URSS, la historia de los pueblos colonizados y esclavizados." (pag. 131)


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Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 6 | The Communists

2 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 5ª Parte.

orenshikov joseph stalin portrait russian leaders

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista. 

























El camarada José Stalin solía escribir en los márgenes de los libros que leía, así como subrayaba algunas frases o párrafos. Entre sus expresiones, las había de desaprobación o desprecio, constando expresiones como "jajaja", "galimatías", "tonterías", "naderías", "tonto", "poco sincero", "sinvergüenza", etc.

También podía ser efusivo en sus elogios, escribiendo "sí, sí", "de acuerdo", "bien", "perfecto", "eso es". En ocasiones, sus anotaciones estaban llenas de los insultos más selectos, como "asqueroso", "mentiroso", "tonto".

Si era escéptico respecto al texto, simplemente lo marcaba como "m_da" (que significa más o menos "¿de verdad?").

Como ocurre con V. I. Ulianov "Lenin", su anotación más frecuente era NB, en latín o su equivalente en ruso.

Los pometki (anotaciones) de Stalin, eran "usualmente indicativos, altamente estructurados y disciplinados". Aunque leía principalmente para aprender algo nuevo, "también leía muchos de sus propios escritos. Un ejemplo es su discurso electoral de febrero de 1946".

"En un panfleto que reproducía el texto de su discurso, Stalin señaló los primeros párrafos en los que decía que la guerra no era un accidente ni una función de personalidades, sino el resultado inevitable de una crisis fundamental del sistema capitalista. También señaló los párrafos, en los que afirmaba que la guerra había demostrado la superioridad del sistema social soviético, y la viabilidad de su carácter multinacional".

"Continuó destacando el papel del Partido Comunista en la obtención de la victoria y lo crucial que había sido industrializar el país antes de la guerra. El último párrafo que marcó fue uno al final del discurso en el que señalaba que los comunistas se presentaban a las elecciones al Soviet Supremo como parte de un bloque con personas ajenas al partido." (pag. 99)

Stalin nunca utilizó redactores para los discursos, compuso sus propios discursos. Leyó y remarcó un folleto, que contenía el discurso de Andréi Zhdánov de septiembre de 1947 "Sobre la situación internacional", pronunciado en la conferencia inaugural del Cominform. Fue, en efecto, la respuesta soviética a la guerra fría iniciada por el imperialismo angloamericano. Zhdánov dijo a los delegados de los partidos comunistas europeos, que el mundo de posguerra se había dividido en dos campos polarizados: el campo del imperialismo, la reacción y la guerra, y un campo de socialismo, democracia y paz.

Aunque conocía muy bien el discurso, ya que Zhdánov le había consultado extensamente sobre su contenido, aun así hizo bastantes indicaciones en el folleto. Uno de los temas fueron los esfuerzos del imperialismo, pasado y presente, para destruir la Unión Soviética. Otra era el creciente poder e influencia del imperialismo estadounidense tras la guerra, y que Estados Unidos se dirigía hacia una política de aventurerismo militar.

Esos textos marginales de Stalin, resultaron ser una "evidencia peligrosa para los estudiosos, que buscaban en la biblioteca una prueba irrefutable de sanción, que corroborara sus diversas teorías sobre la psicología y motivaciones de Stalin. Un ejemplo es la breve anotación en un par de páginas, de una traducción rusa de "Under the Rose" (1926) de Anatole France, una serie de diálogos humanistas sobre la existencia y el significado de Dios. Mas la verdad era que estas anotaciones fueron realizadas por Svetlana, no por Stalin." (pag. 100)

Algunas de las anotaciones han sido malinterpretadas por algunos autores, como prueba de que Stalin consideraba a Iván el Terrible su maestro y ejemplo, pero Stalin no tenía tiempo para Iván el Terrible. "Despreciaba a todos los zares, incluso a los grandes como Pedro y Catalina. Su único verdadero héroe y modelo a seguir fue Lenin." (pag. 101)

Stalin veneraba absolutamente a Lenin, a quien conoció por primera vez en diciembre de 1905 en una conferencia del partido en Tampere, Finlandia, entonces una provincia autónoma de la Rusia zarista. En una reunión conmemorativa del recientemente fallecido fundador del Estado soviético, Stalin recordó que lo que le había cautivado de Lenin era la "irresistible fuerza de la lógica" en sus discursos, "dejar de quejarse por la derrota", "nada de jactarse por la victoria", "fidelidad a los principios proletarios", "confianza en el pueblo", y "la visión del genio, su capacidad para captar y adivinar rápidamente el significado interno de los acontecimientos inminentes". (discurso pronunciado en una reunión conmemorativa en la escuela militar del Kremlin, 28 de enero de 1924)

Cuando Stalin ideó su plan de clasificación en las bibliotecas en mayo de 1925, aunque Trotski era su mayor oponente, Stalin lo situó sexto en la lista de autores marxistas, y sus propios escritos en el séptimo lugar, tras Marx, Engels, Lenin, Kautsky, Plejánov y Trotski. Más de "cuarenta libros y panfletos de Trotski ... puede encontrarse entre los restos de la biblioteca de Stalin, pero le interesaban de él, especialmente las polémicas faccionales, como 'La nueva causa' (1923) y 'Las lecciones de octubre' (1924).

"Stalin revisó estos y otros escritos, buscando munición para su crítica a Trotski y al trotskismo. Sus duras críticas a las opiniones de Trotski, le granjeó alrededor de su figura, como a uno de los principales militantes que entraba en las polémicas, con argumentos teóricos contundentes, y consolidaron su autoridad como secretario general del partido. En la 15ª conferencia del partido en noviembre de 1926, fue durísimo en su crítica a la afirmación de Trotski en 'El nuevo rumbo' de que 'el leninismo, como sistema de acción revolucionaria, presupone un instinto revolucionario entrenado por la reflexión y la experiencia que, en el ámbito social, equivale a la sensación muscular de efectuar un trabajo físico'."

Stalin comentó, "el leninismo como una "sensación muscular de trabajo físico". ¿No es nuevo, ni original, ni muy profundo? ¿Puede entenderse como se hace?" (Risas). (pag. 103)

A pesar de todo, era tan excepcional su publicitado brillo intelectual, Trotski no era rival para Stalin. Aquel tenía una historia que se remontaba a 1903, de ataques a Lenin y a los bolcheviques, y solo se unió a ellos en el verano de 1917. Stalin recordó al partido el comportamiento pasado de Trotski:

"Le gustaba especialmente citar el ataque de Trotski en 1915, a la visión de Lenin de que la revolución proletaria y el socialismo eran posibles en un solo país, incluso en una Rusia campesina culturalmente atrasada y económicamente subdesarrollada."

Por cierto, Roberts nos dijo antes que el socialismo en un país era una nueva doctrina creada por Stalin (pag. 64). Ahora, sin embargo, 40 páginas después, se ha convertido, con toda razón, en la opinión de Lenin. La visión de Trotski, de la que nunca se apartó, era que sin una revolución proletaria europea, la Rusia revolucionaria no podría sobrevivir, y mucho menos construir el socialismo. La inmensa mayoría del partido estuvo de acuerdo con la tesis leninista y continuó construyendo el socialismo, con sus logros históricos mundiales.

Volviendo a las anotaciones de Stalin, "Lenin fue el autor más leído de Stalin. En los escritos recopilados de Stalin hay muchas más referencias a Lenin que a cualquier otra persona. Stalin era conocido como el maestro que recogía las citas de Lenin ...".

"En un libro sobre las razones de la victoria bolchevique en la guerra civil, Stalin simplemente resaltó todas las citas de Lenin: los bolcheviques habían ganado gracias a la solidaridad internacional de la clase trabajadora, porque estaban unidos mientras que sus oponentes estaban divididos, y porque los soldados se negaron a luchar contra el gobierno soviético. La referencia de Lenin al fracaso de la predicción de Winston Churchill de que los aliados tomarían Petrogrado en septiembre de 1919 y Moscú en diciembre fue doblemente marcada en el margen." (pag. 102)

En sus anotaciones no hay ninguna pista de un comentario crítico de Stalin, ni sobre Marx ni sobre Lenin, aunque hubo algún comentario crítico ocasional sobre Engels. Aun así, fue muy respetuoso con Engels. "Solo los idiotas no dudan", dijo, "... que Engels fue y sigue siendo nuestro maestro. Pero de esto no se deduce en absoluto que debamos encubrir cualquier carencia de Engels." (Carta al Politburó, 5 de agosto de 1934, véase Roberts pag. 102)

Los libros marcados de Stalin en su biblioteca, revelan que siguió leyendo a Marx, Engels y Lenin hasta el final de su vida.

El brindis de Stalin a los científicos, en una recepción para trabajadores de la educación superior en mayo de 1938, es uno de varios homenajes plenos a Lenin:

"En el transcurso de su desarrollo, la ciencia ha conocido a no pocos hombres valientes capaces de derribar lo antiguo y crear lo nuevo ... científicos como Galileo, Darwin ... Me gustaría centrarme en uno de estos eminentes hombres de ciencia, que al mismo tiempo fue el hombre más grande de los tiempos modernos. Me refiero a Lenin, nuestro maestro, nuestro tutor". (Aplausos)

"Recuerden 1917. Un análisis científico del desarrollo social de Rusia y de la situación internacional, llevó a Lenin a la conclusión de que la única salida a la situación era la victoria del socialismo en Rusia. Esta conclusión sorprendió por completo a muchos hombres de ciencia... Científicos de todo tipo, vociferaron en un aullido diciendo que Lenin estaba destruyendo la ciencia. Pero Lenin no temía ir contra la corriente, contra la fuerza de la rutina. Y Lenin ganó". (Aplausos)" (pags.102-3)

Stalin también desmontó, lo que llamó la 'leyenda' del papel especial de Trotski en 1917:

"Pasemos ahora a la leyenda, sobre el papel especial de Trotski en el levantamiento de octubre. Los trotskistas difunden vigorosamente rumores, de que Trotski inspiró y fue el único líder del levantamiento de octubre. Estos rumores se están difundiendo, con un celo excepcional por el llamado editor de las obras de Trotski, Lentsner".

"El propio Trotski, al evitar consistentemente mencionar al partido, al comité central y al comité de Petrogrado del partido, al no decir nada sobre el papel principal de estas organizaciones en el levantamiento, y al impulsarse vigorosamente como figura central en el levantamiento de octubre, ayuda voluntaria o involuntariamente a difundir los rumores sobre el papel especial que se supone que desempeñó en el levantamiento".

"Estoy lejos de negar el papel indudablemente importante de Trotski en el levantamiento. Sin embargo, debo decir que Trotski no desempeñó ningún papel especial en el levantamiento de octubre, ni pudo hacerlo, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, simplemente cumplió la voluntad de los órganos del partido correspondientes, que dirigieron cada paso que dio Trotski." ("¿Trotskismo o leninismo?", noviembre de 1924)

La diferencia más importante entre Trotski y el partido bolchevique liderado por Stalin, estaba en la cuestión de construir el socialismo en la URSS. Dada la persistencia de Trotski en su postura errónea, las diferencias sobre esta cuestión escalaron, hasta convertirse en una lucha existencial por los objetivos del partido bolchevique.

Trotski, incapaz de conseguir mucho apoyo dentro del partido, siguió el camino de la actividad fraccional, y fue expulsado tras organizar una manifestación antipartidista en el décimo aniversario de la Revolución de Octubre, y también fue enviado al exilio. Él mismo fue el autor de su propia desgracia.

"Fue Trotski quien inició las guerras de la 'historia', sobre quién había hecho más durante la revolución. En 1923, fue Trotski quien rompió la unidad del colectivo directivo del Politburó que había asumido el control, cuando Lenin sufrió una serie de colapsos ... propuso acelerar la industrialización socialista, y modificar la estrategia de la Nueva Política Económica (NEP) ...

Presionando a los camaradas que tenían el liderazgo, Trotski organizó una campaña dentro del partido, que acusaba a la mayoría del Politburó, encabezada por el triunvirato de Stalin, Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, de constituir una 'dictadura faccional'. Fue esta campaña la que llevó a la publicación del 'Nuevo Curso'". Sin embargo, el asunto se resolvió con una contundente victoria del triunvirato en la 13ª Conferencia del partido en enero de 1924.

"El siguiente movimiento de Trotski fue una alianza oportunista y poco acertada, con Kámenev y Zinóviev que, ahora mucho más de izquierdas que en 1917, se habían distanciado de Stalin por la NEP y el socialismo en un solo país. Al igual que la oposición de izquierdas de Trotski en 1923, la oposición unida de Kámenev, Trotski y Zinóviev intentó reunir apoyo dentro del partido, pero fue superado por el poder y la popularidad de Stalin...".

"En octubre de 1926, Trotski fue destituido del Politburó y, un año después, del comité central, al igual que Kámenev y Zinóviev. En noviembre de 1927, Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido, y la derrota se completó en el 15º Congreso en diciembre de 1927, que excluyó a 75 opositores, incluido Kámenev, de sus filas." (pags 109-10)

"Kámenev y Zinóviev, junto con muchos de sus seguidores, pronto retractaron su oposición a la línea mayoritaria y fueron readmitidos en el partido. Trotski persistió en su oposición, declarando que el partido, "como la Revolución Francesa de 1794, había sido capturado por las 'fuerzas termidorianas' contrarrevolucionarias. En enero de 1928, fue exiliado a Alma-Ata, en Kazajstán." (Ídem)

La oposición al partido se caracterizó correctamente, como una desviación y reflejo de la insidiosa influencia de los enemigos de clase.

Inicialmente, los opositores disidentes eran considerados una desviación pequeñoburguesa que era objetivamente, aunque no conscientemente, contrarrevolucionaria. Con el tiempo, la oposición se volvió consciente y activamente contrarrevolucionaria, y fue condenada como tal.

Aunque exiliado a Alma-Ata por actividades contrarrevolucionarias, Trotski continuó con sus actividades fraccionales por correo. Después de eso, fue exiliado a Turquía en 1929, y finalmente privado de su ciudadanía soviética en 1932.

El supuesto terror de Stalin

Trotski y sus seguidores charlaban sobre la "degeneración" del régimen soviético, sobre "Termidor", sobre la "victoria inevitable" del trotskismo, dijo Stalin a los delegados al XVIº Congreso del partido en junio de 1930. "Pero en realidad, ¿qué pasó? Lo que ocurrió fue el colapso, el fin del trotskismo."

En una carta de 1931 a Proletarskaya Gazeta, Stalin mostró considerable preocupación, no por la fuerza del trotskismo, sino por su identificación errónea como una facción del comunismo, cuando en realidad "el trotskismo es el desapego avanzado de la burguesía contrarrevolucionaria."

En noviembre de 1931 le dijo a Emile Ludwig que Trotski había sido en gran medida olvidado por los trabajadores soviéticos, y que si lo recordaban era "con amargura, con exasperación, con odio". En el XVIIº congreso del partido en enero de 1934, el Congreso de los Vencedores (poco después de la exitosa finalización del primer plan quinquenal, con sus espectaculares resultados), Stalin dijo que el grupo antileninista de trotskistas había sido aplastado y dispersado, y que sus "organizadores se encuentran en los patios traseros de partidos burgueses en el extranjero".

Stalin y sus camaradas, quedaron conmocionados por el asesinato en diciembre de 1936 de Serguéi M. Kírov, secretario del partido en Leningrado. El asesino, Leoníd Nikólaev, como se descubriría más tarde, no fue un asesino solitario que disparó a Kírov fuera de su despacho por algún rencor personal, como afirman historiadores burgueses (incluido Roberts), que incluso llegan a difundir la calumnia (no de Roberts), de que Stalin estaba detrás de este vil crimen contra un amigo y camarada muy querido. Para su crédito, Roberts dice que ni siquiera Trotski consideró culpable a Stalin del crimen.

El 16 de diciembre, Kámenev y Zinóviev fueron arrestados por complicidad en el asesinato, mientras que el 29 de diciembre, Nikolaev y sus 13 allegados fueron ejecutados.

Una investigación más profunda reveló, que Kámenev, Zinóviev y Trotski estuvieron activamente implicados en la organización del asesinato de Kírov, así como en conspiraciones contra la vida de Stalin. Estas pruebas los llevaron a la fiscalía general y al juicio público de Kámenev, Zinóviev y otros 14 personas, acusadas de ser los líderes de un "centro unificado trotskista-zinovievista" que había sido responsable del asesinato de Kírov, y que había conspirado para asesinar a otros líderes soviéticos.

El juicio tuvo lugar en Moscú en agosto de 1936, siendo el primero de tres juicios. Los 16 confesaron los crímenes de los que se les imputaba y fueron ejecutados. Trotski y su hijo Lev Sedov fueron condenados a muerte en ausencia.

Las investigaciones que condujeron al primer juicio de Moscú, descubrieron la existencia de un "centro trotskista paralelo antisoviético", destinado a ser una red de reserva en caso de que se descubriera el centro trotskista-zinovievista.

Los principales acusados en este segundo juicio de Moscú, fueron el excomisario adjunto de industria pesada Georgi Piatakóv, el exeditor de Izvestia Karl Radek, y Grígori Sokólnikov el excomisario adjunto de asuntos exteriores. Junto con otros 14, fueron acusados de traición, espionaje y destrucción, con el objetivo final de tomar el poder y restaurar el capitalismo en la Unión Soviética después de que como esperaban, la Unión Soviética hubiera sido derrotada en un conflicto militar por Alemania y Japón. Principalmente eran antiguos trotskistas, que tras sus confesiones, la gran mayoría fueron condenados a muerte.

Los acusados en el segundo juicio implicaron a los líderes de la oposición de derechas: Nikolái Bujárin, y el ex primer ministro Alexéi Rykov. Fueron expulsados del partido en marzo de 1937, lo que llevó a su arresto y a su juicio un año después en el tercer y último juicio de Moscú contra el "Bloque de Derechas y Trotskistas".

Bujárin y Rykov confesaron conscientemente de conspirar con potencias extranjeras para derrocar el poder soviético, por ello junto con la mayoría de los coacusados fueron condenados a muerte y ejecutados. Algunos historiadores burgueses sin sentido, han hecho la afirmación de que Bujárin fue falsamente inducido a confesar ser enemigo del Estado soviético, "al servicio de Stalin", una afirmación tan absurda como siempre, y que Bujárin estaba dispuesto a desempeñar su papel prescrito para salvaguardar el sistema soviético.

Muchos articulistas burgueses, y tras ellos la 'izquierda' imperialista, afirman que los juicios de Moscú fueron "juicios de exhibición", parte del "gran terror" desatado por Stalin contra sus opositores políticos. Ni mucho menos. Los juicios de Moscú demostraron que hasta entonces la Unión Soviética había subestimado los peligros que afrontaba en las condiciones de cerco capitalista, especialmente la penetración en la Unión Soviética por innumerables agentes imperialistas, destructores, espías, distractores y asesinos.

"Fingiendo ser comunistas leales, los opositores engañaron al pueblo soviético, abusaron de la confianza, destruyeron a escondidas y revelaron nuestros secretos de Estado a los enemigos de la Unión Soviética." ("Defectos en el trabajo del partido, y las medidas para liquidar a trotskistas y otros dobles negociantes", informe efectuado en el comité central, 3 de marzo de 1937)

Si el Estado soviético no hubiera tratado con mano de hierro, a los autores de los crímenes cometidos por los acusados, su destino habría sido el mismo que el de la Comuna de París, tras lo cual los contrarrevolucionarios habrían desatado una orgía de asesinatos y masacres masivas, que comparados con los juicios de Moscú, hubieran sido un espectáculo secundario insignificante.

¿Para profundizar en este tema, y se desee saber más sobre los juicios de Moscú y sus críticos es importante consultar el libro de Harpal Brar "Trotskismo o Leninismo"? Aún mejor, le aconsejamos acceder a las "Transcripciones textuales" de estos juicios, que revelan la profundidad de la degeneración de los acusados que, considerando sus posiciones de alta influencia en el partido, sus mentes podridas demuestran hasta donde llegaron en estos juicios.

También tuvo lugar el juicio con corte militar en mayo de 1937, del mariscal N. Tujachévski y otros siete generales, acusados de un complot fascista para derrocar al gobierno soviético. Tras este juicio, fueron declarados culpables y ejecutados.

Roberts afirma que, tras varios intentos, "el NKVD finalmente logró asesinar a Trotksi, en México en agosto de 1940". Pero el servicio secreto soviético no tuvo nada que ver con el asesinato de Trotski. Fue asesinado por un seguidor disgustado, que se enfureció al descubrir que el hombre al que había adorado como deidad no era más que un charlatán. Las autoridades mexicanas y el servicio de inteligencia estadounidense intentaron que dijera que Stalin le había enviado para matar a Trotski, a cambio de lo cual sería liberado. Se negó y cumplió muchos años en una cárcel mexicana.

"Pravda anunció la noticia de la muerte de Trotski en un artículo titulado 'Muerte de un espía internacional'. El artículo terminaba con las palabras: "Trotski fue víctima de sus propias intrigas, negligencias y traiciones. Así terminó de forma poco gloriosa la vida de esta persona despreciable, que se fue a la tumba con el estampado 'espía internacional' en la frente." (24 de agosto de 1940)


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Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 5 | The Communists

28 de marzo de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 4ª Parte.

bubnov stalin portrait painting

Stalin aprobando un modelo soviético del pabellón para la Exposición Universal de París en 1937, Alexandr Bubnov, 1940.

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

Geoffrey Roberts calcula el tamaño de la biblioteca del camarada José Stalin en unos 25.000 libros, folletos y publicaciones periódicas.

En la colección de Stalin, "Aparte de las obras de Marx, Engels, Kautski y Luxemburgo, tuvo pocas traducciones extranjeras. Excepciones notables, se incluyen traducciones al ruso del libro de Winston Churchill sobre la Primera Guerra Mundial, "The Word Crisis". Tres libros del socialdemócrata revisionista alemán Eduard Bernstein. Dos libros de Keynes, entre ellos "Las consecuencias económicas de la paz". La "Historia de la Gran Revolución Francesa" de Jean Jaurès, la "Revolución mundial" de Tomáš Masaryk, del economista alemán Karl Wilhelm Bucher "Work an Rhythm", una obra temprana de Karl Wittfogel sobre el 'despertar' de China, "Imperialismo" de John Hobson, el libro de Werner Sombart sobre el capitalismo moderno, algunas obras del fundador de la Turquía moderna, Kemal Atatürk, del marxista italiano Antonio Labriola sobre el materialismo histórico, "México insurgente" de John Reed, varias obras del escritor estadounidense Upton Sinclair, y las cartas de los anarquistas estadounidenses ejecutados, Sacco y Vanzetti".

"Entre las muchas obras sobre economía de la colección, se encuentra una traducción de "La riqueza de las naciones" de Adam Smith. En tres volúmenes, muy marcados de comentarios sobre la obra El Capital de Karl Marx, realizada por David Rozenberg.  Stalin mostró un interés particular por las secciones sobre comercio, y por Adam Smith." (pag. 86)

Algunos de los escritores de la colección de Stalin fueron purgados, pero sus escritos permanecieron en la colección.

En la colección también se encontraban unos 150 libros en lenguas extranjeras, en su mayoría en francés, alemán e inglés, incluyendo un libro sobre la guerra civil española, una copia firmada de la edición de 1935 de "Soviet Communism: a New Civilisatión" de Sidney y Beatrice Webb, y  diversas traducciones a otros idiomas de obras de Lenin, Stalin, Trotski, Bujarin y Radek.

Un libro acaparó los intereses de Stalin sobre historia militar, es el texto de 1923 sobre la historia de los ejércitos revolucionarios de Nikolai Lukin (1885-1940), basado en sus conferencias para la Academia del Estado Mayor General del Ejército Rojo. Este libro trataba sobre la Revolución Francesa, y la Comuna de París, pero fue el capítulo sobre Cromwell, y su modelo de Nuevo Ejército, que más le interesó. Stalin aprovechó bien sus conocimientos de historia inglesa en una entrevista con H. G. Wells en julio de 1934:

"'Recuerde la historia de Inglaterra en el siglo XVII. ¿No decían muchos que el antiguo sistema social había decaído? Pero, ¿no fue necesario, sin embargo, un Cromwell para aplastarlo por la fuerza?'. Cuando Wells objetó que Cromwell actuaba constitucionalmente, Stalin replicó: '¡En nombre de la constitución recurrió a la violencia, decapitó al rey, dispersó el Parlamento, arrestó a algunos y decapitó a otros!'"

"En esa misma entrevista le dio una conferencia a Wells sobre la historia británica del siglo XVIII y el papel del movimiento cartista radical en las reformas políticas democráticas de esa época." (pag. 88)

La declaración más llamativa de Stalin sobre la historia rusa, llegó en su discurso de febrero de 1931, sobre la urgencia del impulso hacia la modernización y la industrialización:

"La historia de la antigua Rusia consistió, entre otras cosas, en que se ensañaron con el estado, realizado por otros imperios, debido a su atraso. Fue derrotada por los Janes mongoles. Fue derrotada por los Beys turcos. Fue derrotada por los gobernantes feudales suecos. Fue derrotada por los señores polaco-lituanos. Fue derrotada por los barones japoneses".

"Todos le dieron una paliza por su atraso. Por el atraso militar, por el atraso cultural, por el atraso estatal, por el atraso industrial, por el atraso agrícola".

"La golpearon porque era rentable y podía hacerse con impunidad ... Así es la ley de los explotadores: golpea a los que están al revés porque son débiles, así estáis equivocados, y por tanto podéis ser golpeados y esclavizados... Nos hemos quedado atrás respecto a los países avanzados entre 50 y 100 años. Debemos cerrar esa brecha en diez años. O hacemos esto o seremos aplastados." (pag. 89)

Las memorias y diarios, fueron otra categoría de libros que interesaron a Stalin, entre ellos las memorias del espía británico R. H. Bruce-Lockhart, del general alemán de la Primera Guerra Mundial Erich Ludendorff, y de Annabelle Bucart, que desertó a la Unión Soviética desde la embajada estadounidense en Moscú en 1948, convirtiéndose después en una estrella de la radiodifusión en inglés de Radio Moscú.

Los boletines de la Agencia Tass en varios países, fueron una de las fuentes más importantes de información internacional de Stalin a principios de los años 30, y prestó especial atención a los reportajes desde y sobre Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial, su equipo le elaboró un boletín informativo que contenía material traducido y resumido de la prensa extranjera, especialmente informes sobre la Unión Soviética. (pag. 90)

A la luz de todo el material que tenía, a pesar de la denigración de Stalin como un tirano mediocre, Stalin emerge como un gigante intelectual, comprometido en cada fibra de su cuerpo con la causa del socialismo y la liberación de la humanidad. Alguien que, en medio de la increíble carga de sus responsabilidades, encontraba tiempo para leer una cantidad monumental de libros y reunir una gran colección de libros que cubrían diversos aspectos del conocimiento humano.

"La idea de que Stalin fuera un intelectual, que había leído y coleccionado muchos libros, no era inusual, a pesar de la caricatura de Trotski de él como mediocridad. Era, al fin y al cabo, un autor publicado", cuya reputación como teórico marxista fue reconocida y "una sucesión de deslumbrantes intelectuales, diplomáticos y políticos occidentales habían elogiado públicamente su conocimiento y erudición ..."

"Pero el descubrimiento de su biblioteca personal, centró la atención en el aspecto intelectual de la personalidad e identidad de Stalin. Lo crucial, es que sus biógrafos ahora disponían de una fuente que podían usar para explorar el funcionamiento de su mente junto con sus estudios sobre el ejercicio de su poder." (pag. 90)

Uno de los fallos comunes de los opositores a Stalin, había sido subestimar su intelecto y erudición. El descubrimiento de su biblioteca puso fin a esas tonterías, y arrojó luz sobre los talentos multifacéticos de este gigante intelectual y revolucionario.

Tras el colapso de la URSS, el pueblo ruso empezó a apreciar la contribución de Stalin y a desechar las calumnias vertidas sobre sobre él, que habían difundido los jruschovistas, trotskistas, académicos burgueses y otros sinvergüenzas similares. No es de extrañar, entonces, que, según una encuesta de opinión de marzo de 2018, Stalin fuera elegido "el mayor líder de todos los tiempos para los rusos". (pag. 96)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 4 | The Communists

18 de marzo de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 3ª. Parte.

José Stalin, 1932

Los bolcheviques otorgan un gran valor a la educación, y a la difusión del conocimiento entre la población. En 1928, el número de libros publicados en la URSS superó el pico zarista de 34.000 títulos, que era superado por el alemán. Ese mismo año, la Unión Soviética imprimió 270 millones de ejemplares de libros, más del doble que en tiempos zaristas.

Además de su propia vasta colección, a Stalin le gustaba pedir prestados libros de otras bibliotecas, tanto personales como institucionales, y su fuente favorita era la "Leninka" la Biblioteca Lenin de Moscú.

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista. 

Muerte de la esposa de Stalin

Hay muchos cotilleos sobre la vida familiar de Stalin, pero, "Por lo que se sabe, los años 20 fueron una época bastante feliz para la familia Stalin." Lamentablemente, el idilio familiar terminó abruptamente cuando Nadezhda ('Nadia') Alliluyeva murió en noviembre de 1932. La razón y las circunstancias de su muerte seguían siendo desconocidas. Sin embargo, las historias sobre sus malas relaciones con Stalin y las diferencias políticas entre ellos son obra de la febril imaginación de emigrados soviéticos, y de los opositores políticos de Stalin.

Su muerte fue anunciada en Pravda: "En la noche del 9 de noviembre, la activa y dedicada miembro del partido Nadezhda Serguéievna Alliluyeva falleció." La dedicatoria que siguió fue firmada por los principales líderes soviéticos y sus esposas.

"Hemos perdido a una estimada y querida camarada con un alma hermosa. Una joven bolchevique de choque, dedicada sin límites al partido y a la revolución, ya no está... La memoria de Nadezhda Serguéievna, bolchevique dedicada, amiga cercana y fiel colaboradora del camarada Stalin, permanecerá para siempre muy querida para nosotros."

Más homenajes llegaron en el momento de su entierro en el cementerio de Novodevichy el 12 de noviembre, y pocos días después Stalin respondió públicamente a todos los mensajes de simpatía que había recibido.

"Con sincero agradecimiento a todas las organizaciones, camaradas y trabajadores que han expresado sus condolencias por la muerte de mi amiga cercana y camarada Nadezhda Serguéievna Alliluyeva. Stalin." (pags. 76-7)

La dacha de Stalin

En 1933-34 se construyó una nueva dacha para Stalin: la mansión de Kuntsevo a sólo diez minutos en coche del Kremlin. De ahí su nombre coloquial 'Blizhnaya' [cerca]. Tras la muerte de Nadia, la vida diaria de Stalin adoptó un nuevo patrón. Casi nunca se quedaba a dormir en su apartamento del Kremlin, trabajaba hasta tarde y luego lo trasladaban a la Blizhnaya. No era hasta las primeras horas de la mañana cuando se iba a la cama.

Aparte de las habitaciones, el centro de la nueva dacha sin embargo, era su biblioteca, una sala de 30 metros cuadrados con cuatro grandes estanterías cuyas estanterías eran lo suficientemente profundas como para albergar dos filas de libros. Pero la mayor parte de la colección de Stalin... se almacenaban en un edificio separado cercano."

Cuestiones de geografía

"El vestíbulo de la dacha mostraba tres grandes mapas multicolores: un mapa mundial, un mapa de Europa y uno de la Rusia europea. El yugoslavo Djilas informó que durante su visita a la dacha en junio de 1944, Stalin se detuvo ante el mapa mundial y señaló a la URSS, que estaba teñida de rojo, exclamando que los capitalistas 'nunca podrían aceptar la idea de que un espacio tan grande fuera rojo, ¡nunca, nunca!'"

En el XXº Congreso del partido, donde Jruschov lanzó su calumniosa campaña antiStalin, acusó a Stalin de planear operaciones militares en todo el globo. Aunque Stalin sí tenía un gran globo terráqueo, en o cerca, de su oficina en el Kremlin, "la calumnia de Jruschov ha sido rechazada por miembros del alto mando soviético que trabajaron estrechamente con él durante la guerra." (pags. 77-8)

Mientras Stalin se centraba en los países y territorios fronterizos con la Unión Soviética, "su visión geopolítica era global. Como internacionalista bolchevique, prestó atención a las luchas revolucionarias en todo el mundo. Entre los restos de su biblioteca hay muchos libros sobre Gran Bretaña, Francia, Alemania, China y Estados Unidos, así como un buen número de textos sobre Irlanda, India, Indochina, Indonesia, Italia, Japón y México (incluida una traducción del libro de John Reed sobre la revolución mexicana), así como volúmenes sobre imperialismo, colonialismo, esclavitud, petróleo y política mundial." (pag. 79)

Un trabajador incansable

La dacha de Stalin era cercana y segura a su oficina en el Kremlin, le servía como lugar donde sus hijos podían jugar y donde podía recibir a comunistas extranjeros visitantes. Donde podía escuchar su vasta colección de discos por el gramófono. También era un lugar para relajarse y hacer jardinería.

"Pero, sobre todo, el tiempo que pasaba en la dacha era de descanso de los asuntos de Estado, y una oportunidad para hojear sus libros. Nunca tuvo ese tiempo libre durante la guerra, cuando Stalin trabajó turnos de doce a quince horas en el Kremlin."

Roberts continúa citando el siguiente párrafo de la biografía de Stalin escrita por Deutscher, que ofrece una imagen gráfica de la carga de trabajo que Stalin cargó sobre sus hombros, durante los largos años de la guerra:

"En efecto, era su propio comandante en jefe, su propio ministro de defensa, su propio intendente, su propio ministro de Asuntos Exteriores e incluso su propio chef de protocolo ... Así siguió, día tras día, durante cuatro años de hostilidades: un prodigio de paciencia, tenacidad y vigilancia, casi omnipresente, casi omnisciente."

Roberts añade: "La investigación en el archivo ruso ha confirmado ampliamente, la imagen gráfica que Deutscher tiene de Stalin siempre ocupado como un señor de la guerra."

Las últimas palabras de esta frase, son un insulto gratuito lanzado sin sentido a Stalin. Sólo puede haber una de estas dos explicaciones. Primero, que Roberts no sabe distinguir entre un líder en tiempo de guerra, y un señor de la guerra, lo cual es poco probable considerando que era una persona culta y un erudito serio. ¿Por qué debería aplicarse este epíteto a Stalin, y no a Churchill y Roosevelt, nos preguntamos?

La segunda, y más plausible razón para esto, así como otros insultos antiStalin esparcidos en las páginas de su libro, es que intenta complacer a sus editores, así como a la academia y a los que mandan, y asegurarles que, aunque haya retratado a Stalin con sinceridad como un intelectual y teórico erudito, de primera clase, además de ser el brillante líder de la construcción socialista y comandante en jefe del Ejército Rojo, que su mayor logro en la Gran Guerra Patria devino en la derrota de la Alemania nazi, él, Roberts, no era en absoluto partidario de Stalin.

José Stalin murió en su dacha el 5 de marzo de 1953. En septiembre de 1953, la dirección soviética tomó la decisión de establecer un museo de Stalin en su dacha, pero el plan fue abandonado tras el discurso 'secreto' antiStalin de Jruschov en el XXº Congreso del PCUS(b).

Pero Stalin siguió siendo popular en Georgia, donde, en 1957, se inauguró un museo en su honor en su ciudad natal, Gori. El museo sigue existiendo y celebrando al hijo más glorioso de Georgia, a pesar de la caída de la URSS.

Según la biógrafa Evguénia Zolotújina: "Stalin era una persona culta. Se irritaba muchísimo cada vez que se encontraba con errores gramaticales y ortográficos, que corregía cuidadosamente con ... un lápiz rojo." (pag. 82)

Leía toda la literatura de emigrados que aparecía en ruso, escrita por los Guardias Blancos, obras de la oposición —aquellos a quienes Stalin consideraba opositores ideológicos o simplemente enemigos—, y las leía con gran atención.

Leía ficción y a menudo utilizaba personajes de estas obras para burlarse de críticos extranjeros de la constitución soviética, por ejemplo, que afirmaban que la constitución era un fraude, comparándola con los falsos 'pueblos Potemkin' construidos para impresionar a Catalina la Grande mientras viajaba por el campo ruso:

"En uno de sus relatos, el gran escritor ruso Shchedrin retrata a un funcionario terco, muy cerrado y obtuso, pero seguro de sí mismo y celoso hasta el extremo. Después de que este burócrata estableciera el 'orden y la tranquilidad' en la región 'bajo su mando', habiendo exterminado a miles de sus habitantes y quemado decenas de pueblos en el proceso, miró a su alrededor y, en el horizonte, divisó América un país poco conocido por supuesto, donde al parecer, existen libertades de algún tipo que sirven para agitar al pueblo, y donde el estado se administra de manera diferente. El burócrata vio a América y se indignó:

"'¿Qué país es ese, cómo llegó allí, por qué derecho existe?' (Risas y aplausos) Por supuesto, fue descubierto accidentalmente hace varios siglos, pero ¿no podría volver a cerrarse para que no quedara ni un solo fantasma de él? (Risas generales) Entonces escribió una orden: '¡Cerrad América otra vez!' (Risas generales)" (pags. 83-4, del Informe sobre el proyecto de Constitución presentado en el octavo congreso extraordinario de los Soviets, 25 de noviembre de 1936).


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 3 | The Communists