¡El Estado somos nosotros, el pueblo trabajador soviético!
Por el Partido Comunista de Azerbaiyán. Traducción de Marina Svetlova.
¡El Estado somos nosotros, el pueblo trabajador soviético!
Por el Partido Comunista de Azerbaiyán. Traducción de Marina Svetlova.
Por Nestor Guadaño.
La Gran Guerra Patria, a diferencia de otras guerras anteriores y posteriores, no solamente fue un conflicto de un invasor sobre otro, sino una pugna existencial de regímenes sociales. El imperialismo yanqui y sus aliados imperialistas occidentales, ligaron su lucha de clase contra el primer estado socialista del mundo, en su destrucción. Y toda, su estrategia en los años treinta del siglo pasado, fue precisamente enfilar la bestia creada por las grandes corporaciones alemanas, como era el nazismo, a una invasión del Estado Proletario.
Era una lucha desigual, una gran batalla de clases. Todos los trabajadores del mundo defendían la sociedad surgida de la Revolución de Octubre, pues era el ejemplo real que se puede conseguir el empoderamiento de la clase obrera. Al pueblo soviético le veían como la principal llama, que guiaba el futuro del proletariado mundial, por ello los partidos que defendían el socialismo, crearon las Conferencias Internacionales para frenar al imperialismo, que quería acabar con los partidos comunistas.
Por todo ello, al comenzar la Gran Guerra Patria, todos los trabajadores y campesinos del mundo, organizaciones y fuerzas que luchaban contra el fascismo, defendían al primer Estado Libre de Explotación Asalariada, defendían el socialismo.
La burguesía ha vaciado de sentido del Día de la Victoria.
Para los capitalistas y las personas que apoyan su dictadura de clase, ha convertido este día en una fiesta nacional, ajena a los logros sociales, permitida por la élite capitalista, sin recuerdo del socialismo.
Sin el recuerdo del poder de la clase obrera, sin el recuerdo de aquello por lo que realmente lucharon millones de personas soviéticas, la supervivencia de su sistema social y la exterminación implementada por los nazis.
La historia no puede separarse de su contenido de clase. La Victoria de la Unión Soviética fue posible gracias al sistema socialista, a la economía planificada, al trabajo colectivo y a la conciencia del pueblo soviético. Fue precisamente el socialismo lo que permitió al país resistir el golpe más terrible, y derrotar al fascismo.
Lenin tenía razón cuando decía que el orden capitalista, “impone constante e inevitablemente, aun en el curso más pacífico de los acontecimientos, incontables sacrificios a la clase obrera”.
“El leninismo enseña —y la experiencia histórica lo confirma— que las clases dominantes no ceden voluntariamente el Poder”. Ningún gobierno reaccionario se vendrá abajo ni siquiera en tiempos de crisis si no se le empuja. Esta es una ley general de la lucha de clases.
El Día de la Victoria también nos enseña que por difíciles que sean las condiciones y cualesquiera que sean los sacrificios y derrotas, los comunistas, los bolcheviques, los revolucionarios proletarios, tienen que educar en todo momento la población, en el espíritu revolucionario, y mantener firmemente la bandera revolucionaria en vez de abandonarla.
Ahora, en este tiempo de incertidumbre, el partido del proletariado, mientras dirige a las masas en la lucha cotidiana, tiene que efectuar la preparación ideológica, política y orgánica de sus propias filas, y de las masas populares, para la revolución.
Alcanzamos la Victoria sobre el Nazismo, sí, pero la revancha imperialista está creando nuevas organizaciones fascistas. Así pues, nuestra respuesta es hacer avanzar la lucha revolucionaria, a fin de no perder la oportunidad para derrocar la dominación reaccionaria, y establecer un nuevo Poder estatal cuando estén maduras las condiciones para la revolución.
De otro modo, aun cuando estén maduras las condiciones objetivas, el partido proletario dejará simplemente escapar la oportunidad de conquistar la victoria de la revolución.
El carácter de clase de la Victoria, nos recuerda que estamos en la etapa crucial, socialmente más importante en el mundo, del paso del imperialismo al socialismo.
En la actualidad es evidente para todo el mundo que los países capitalistas están fortaleciendo su aparato estatal, y en particular su aparato militar, lo cual tiene como propósito, antes que nada, reprimir a los pueblos de sus propios países. Los medios de comunicación imperialistas, están enalteciendo la facistización de la sociedad.
Todos nosotros comprendemos esta verdad histórica, que hoy intentan ocultar y distorsionar, que esta guerra de liberación del nazismo fue realizada por un país socialista.
Ante este ataque a la conciencia de los trabajadores, el partido del proletariado debe prepararse para dos eventualidades, es decir, mientras se preparan para un desarrollo pacífico de la revolución, tiene que prepararse plenamente para un desarrollo no pacifico. Debe concentrar su principal atención en la ardua tarea de acumular fuerzas revolucionarias, y prepararse para conquistar la victoria de la revolución cuando las condiciones estén maduras, o para dar duros contragolpes al imperialismo y a la reacción, cuando éstos lancen ataques sorpresivos y acometidas armadas.
Si el partido del proletariado no se prepara de esta manera, paralizará la voluntad revolucionaria del proletariado, lo desarmará ideológicamente, se encontrará completamente desprevenido y pasivo, tanto en lo político como en materia de organización y, por consiguiente, arruinará la causa revolucionaria del proletariado.
Incontables hechos han demostrado, que dondequiera que exista la tenebrosa dominación del imperialismo, y de los reaccionarios, el pueblo trabajador, que constituye más del noventa por ciento de la población, se levantará de todas maneras, para hacer la revolución.
Si los comunistas se apartan de las demandas revolucionarias de las masas populares, perderán infaliblemente la confianza de las masas y el torrente revolucionario los dejará atrás.
Si la dirección de un partido adopta una línea no revolucionaria y convierte su partido en un partido reformista, su lugar en la revolución será ocupado por los marxistas-leninistas que haya dentro y fuera del partido, los cuales dirigirán al pueblo en la revolución, o en otras circunstancias, los revolucionarios burgueses se presentarán a dirigir la revolución y el partido del proletariado perderá su hegemonía en la revolución. Y cuando la burguesía reaccionaria traicione a la revolución y reprima al pueblo, la línea oportunista causará a los comunistas y a las masas revolucionarias sacrificios trágicos e innecesarios.
Si los comunistas se deslizan por el camino del oportunismo, degenerarán en nacionalistas burgueses, y en apéndices del imperialismo y de la burguesía reaccionaria.
El rasgo característico principal de este cambio radica en que ya existe en el mundo, en vez de uno solo, una serie de países socialistas, que forman un poderoso campo socialista, y que los pueblos que han emprendido el camino del socialismo ya tienen, en vez de cerca de doscientos millones, mil millones de habitantes, o sea, una tercera parte de la población mundial.
El campo socialista es producto de la lucha del proletariado internacional y de los demás trabajadores. Pertenece no sólo a los pueblos de los países socialistas, sino también al proletariado internacional y a todos los trabajadores.
Recordando el 9 de Mayo, comprendemos que aquel hecho nos ha desarrollado un espíritu social colectivo, que todos los años se renueva y no se extingue:
Por Nestor Guadaño.
Urge, una nueva Revolución de Octubre. Potemkin fue la señal de aviso. La señal de la necesidad de un cambio social. Y ésta ha empezado a sonar en cada corazón.
La realidad:
Por la ACNC, recogido por la Asociación de Amistad Hispano Coreana en Euskadi (KFA Euskalerría)
Los periódicos centrales coreanos publicaron hoy en sus ediciones, las
editoriales en homenaje al aniversario 136° del Primero de Mayo, Día
Internacional de los Trabajadores. Además, tuvo lugar en la noche
del 30 de abril, en la Plaza Kim Il Sung, la velada y la marcha con
antorchas encendidas «Hasta el fin, en pos del Comité Central del
Partido» de los jóvenes y niños escolares.
El Primero de Mayo es la fiesta significativa, en que se manifiesta
plenamente el espíritu revolucionario de los trabajadores coreanos, que
crean los milagros y cambios seculares, superando las pruebas de toda
índole, bajo la guía de gran Partido, señala el diario Rodong Sinmun y
prosigue:
Recibiendo beneficios socialistas cada día más crecientes, y teniendo
presente la gratitud del Partido y del Estado, los trabajadores coreanos
dedican toda su entereza para la prosperidad de la patria.
Los trabajadores coreanos se percatan del ambicioso proyecto del
Comité Central del Partido, en sus ideas y lineamientos, y el pueblo coreano
es el sujeto activo que cumple sin falta todas las decisiones del Partido.
Con las armas poderosas de la ideología Juche, y las creaciones simbólicas de
la época, está impregnada la fidelidad infinita de los trabajadores coreanos.
Las bases de desarrollo independiente de la economía nacional, y el crecimiento
vertiginoso de la producción agrícola, dan testimonio del patriotismo de los
obreros y trabajadores agrícolas.
Gracias a ellos se ha iniciado nueva corriente de desarrollo integral, y
se ha preparado una firme garantía, capaz de saltar a la etapa más elevada.
Al tener a los trabajadores fieles y patrióticos, el Partido del Trabajo de
Corea se hace más fuerte, y el socialismo coreano sale siempre victorioso.
El periódico Minju Joson subraya, que la gran historia del milagro y la
transformación, se llevará adelante por los trabajadores de la Corea de
la ideología Juche, quienes hacen esfuerzos sinceros por la prosperidad de la
patria, bajo la dirección revolucionaria del estimado camarada Kim Jong Un.
Velada y marcha con antorchas juvenil
Por la víspera del Primero de Mayo, salieron a la tribuna de la Plaza
Kim Il Sung, los camaradas Kim Jae Ryong y Ri Il Hwan, miembros del
Presidium del Buró Político y secretarios del CC del PTC, Ju Chang Il,
miembro del BP y secretario del CC del PTC, Kim Song Gi, miembro del
BP del CC del PTC y jefe de la Dirección Política General del Ejército
Popular de Corea, los directivos del CC de la Unión de la Juventud
Patriótica Socialista, y los ejemplares cuadros juveniles.
Se distinguían en los asientos para invitados y espectadores, los
participantes en el 11º Congreso de la UJPS, los jóvenes y estudiantes
de esta capital, y los integrantes del grupo de felicitación de la Unión de
Jóvenes Coreanos en Japón, el de la Asociación de Jóvenes Coreanos
en China, y el grupo de visita a la patria de los graduandos de la
Universidad Coreana de la Asociación General de Coreanos en Japón
(Chongryon).
Cuando se interpretaba la canción «Por tener al Partido», y se lanzaban
las salvas hacia el cielo nocturno de la plaza, comenzó la velada dedicada
al gran conclave de los jóvenes.
La canción «Padre afectuoso» llevó al clímax el ambiente de velada,
reflejando la veneración infinita al estimado padre Mariscal Kim Jong Un,
quien forma a los jóvenes como héroes de la época con su amor y
benevolencia, practicando la política de dar primacía a la población
juvenil.
Todos los participantes siguieron bailando, coreando el himno de todo
el pueblo, con el gran orgullo y felicidad de glorificar su juventud, en el
regazo del gran padre.
La velada terminó con la interpretación de la canción «Somos coreanos».
Acto seguido, se inició la marcha con antorchas.
Mientras se interpretaba la canción revolucionaria «Oda al General
Kim Jong Un», las columnas juveniles entraron en la plaza formando
las letras «vanguardista», siguiendo a las que describen el nombre
respetable del estimado padre Mariscal Kim Jong Un.
También pasaron las filas, que describían las letras alusivas al
ímpetu vigoroso de los jóvenes de la gran época de Kim Jong Un,
tan decididos a empeñarse al frente de la sagrada lucha por la
prosperidad de la República, tomando el patriotismo y la fidelidad al
Partido y la revolución, como poste de la convicción y como bandera
de creaciones y proezas.
El emblema del PTC y las letras «Unión de la Juventud» y «Hasta el
fin en pos del Comité Central del Partido», aparecidos en la plaza,
demostraron la convicción y voluntad de los mozos de la marcha hasta
el fin, por el camino de la causa jucheana levantando en alto la
antorcha de la revolución, bajo la guía del PTC que se responsabiliza
del destino y futuro de los jóvenes de todo el país.
Todos los participantes gritaron a toda voz las consignas alusivas a
sus determinaciones de ser vanguardistas, infinitamente fieles al
Mariscal, y se lanzaron de nuevo fuegos artificiales.