Por @bulochnikov. Publicado en Livejournal. Traducción Marina Svetlova y Nestor Guadaño.
La defensa del Ejército.
En el ámbito militar, la tesis de que «quien controla la información, controla el mundo» adquiere una importancia especial: Cuánto sepas sobre el enemigo y de lo poco que él sepa sobre ti, depende que salgas victorioso o sufras una derrota.
¿Quién protege la información que el enemigo desea obtener sobre tu ejército? El servicio de contrainteligencia. A veces, un solo espía enemigo puede causar un daño mucho mayor que todo un ejército. Alguien tiene que luchar contra los espías y descubrir a los agentes enemigos. Se podría discutir quiénes han sido más útiles: los tanquistas, los pilotos, los artilleros o los agentes de la Contrainteligencia.
Al fin y al cabo, un solo agente enemigo que se les haya escapado podría echar por tierra el esfuerzo bélico de todos los demás, y provocar enormes pérdidas.
Si el Ejército Soviético velaba por la seguridad del Estado y del pueblo, la Contrainteligencia era la protección del propio ejército, su servicio de seguridad. Y también en la retaguardia (sin cuyo funcionamiento eficaz no se ganan las guerras). Y es que una fábrica militar en la retaguardia, volada por saboteadores, se traducirá en una escasez de material y munición en el frente. Por lo tanto, será más difícil luchar, y habrá más bajas entre los soldados y oficiales.
Pero las tareas a las que se enfrentaban los agentes de contrainteligencia eran, sin duda, mucho más amplias. Por ejemplo, entre ellas se encontraba la detección de indicios de deserción y traición, algo que muchos consideran éticamente cuestionable. Pero se trataba de una necesidad vital, relacionada con la capacidad de combate del ejército.
El pánico es terrible en caso de incendio, ¡y qué decir entonces de una situación de combate! Alguien tenía que frenarlo, llevar a cabo una labor preventiva sistemática e identificar a los potenciales alarmistas y cobardes. Al igual que una oveja sarnosa puede echar a perder todo el rebaño, un solo alarmista o cobarde detectado a destiempo puede arruinar toda la unidad y frustrar el cumplimiento de la misión de combate.
Los hechos y los datos de archivo, desmienten la tesis tan extendida en Occidente, de que los miembros de la Contrainteligencia soviética catalogaban indiscriminadamente a todo el mundo, —en particular a quienes habían estado en cautiverio— como «enemigos del pueblo»...
Por ejemplo, entre octubre de 1941 y marzo de 1944, 317.594 antiguos prisioneros de guerra fueron sometidos a investigación o se encontraban (en ese momento) en proceso de investigación.
De ellos:
223.281 (70,3 %) fueron destinados al Ejército Rojo,
4. 337 (1,4 %), a las tropas de vigilancia del NKVD,
5.716 (1,8 %), a la industria de defensa,
1.529 (0,5 %) fueron ingresados en hospitales.
Se destinó a unidades de castigo a 8.255 (2,6 %) y se detuvo a 11.283 (3,5 %).
En cuanto al resto (61.394), la investigación continuaba (Revista de Historia Militar, 1997, n.º 5). De ello se desprende que algo más del 6 % fue objeto de represalias, y que la mayor parte de ellos tuvo la oportunidad de recuperar sus derechos a través de las unidades de castigo.
¿Y qué ocurrió después de la guerra?
¿Es cierta la afirmación que se repite con bastante frecuencia, de que «desde los campos de Hitler se les enviaba a los soviéticos»? No.
Según los datos del Archivo Estatal de la Federación Rusa (GARF), que cita I. Pijalov en su estudio «La verdad y la mentira sobre los prisioneros de guerra soviéticos» (stalinism.narod.ru\plen.htm), a 1 de marzo de 1946, se habían repatriado 4.199. 488 ciudadanos soviéticos (2.660.013 civiles y 1.539.475 prisioneros de guerra), de los cuales 1.846.802 procedían de las zonas de operaciones de las tropas soviéticas en el extranjero y 2.352.686 fueron entregados por los angloamericanos y llegaron desde otros países.
¿Cuáles son, pues, los resultados de la verificación y el filtrado?
El resultado es muy claro.
De los civiles, 2.146.126 (80,68 %) fueron enviados a sus lugares de residencia.
263.647 (9,91 %) fueron incorporados a batallones de trabajo.
141.962 (5,34 %) fueron reclutados en el ejército.
61.538 (2,31 %) se encontraban en centros de concentración y tránsito, y fueron empleados en trabajos para unidades militares, e instituciones soviéticas en el extranjero.
Y solo 46.740 (1,76 %) fueron puestos a disposición de la NKVD. ¡Menos del 2 %!
De entre los antiguos prisioneros de guerra:
659.190 (42,82 %) fueron reclutados en el ejército.
344.448 (22,37 %) fueron incorporados a batallones de trabajo.
281.780 (18,31 %) fueron enviados a sus lugares de residencia.
27.930 (1,81 %) fueron empleados en trabajos para unidades militares e instituciones soviéticas en el extranjero.
Por su parte, 226.127 (14,69 %) quedaron a disposición de la NKVD.
¿Quiénes eran ese menos del 15 %? Colaboradores de los ocupantes: los seguidores de Vlasov, el personal directivo y de mando de la policía colaboradora con los nazis, policías rasos que participaron en operaciones punitivas.
Y es fácil aclarar los embustes, que fueron condenados antiguos militares del Ejército Rojo, por pasarse al lado soviético de forma voluntaria, porque actuaron contra personas inocentes, no tiene sentido.
Pero la realidad es más contundente. Los que se pasaron a los nazis: como alcaldes, altos funcionarios fascistas, procedentes de antiguos ciudadanos soviéticos, colaboradores de la Gestapo y de otros órganos alemanes de represión e inteligencia como la SD, jefes de aldea que colaboraron con los ocupantes... esos, específicamente esos, recibieron su merecido, como traidores al pueblo soviético.
Por cierto, hablando de sospechas.
Como se ha señalado, los agentes de la OSIP (como se llamaron a los camaradas de la «Smersh» desde abril de 1943), llevaban a cabo una labor de detección de indicios de deserción y traición. Si se revisan las películas mencionadas al principio de este artículo, se tiene la siguiente impresión: cuanto más heroicamente combate un oficial o soldado, más «investigan» los agentes de la OSIP, intentan convertirlo en enemigo bajo cualquier pretexto inventado. ¿Así fue en realidad? ¡Exactamente al contrario!
¿Por qué la contrainteligencia sometía a los soldados del Ejército Rojo, a un control especial y les abría expedientes operativos? Pues por algún chiste de carácter antisoviético, que con frecuencia se contaba, por una frase dicha en un arrebato, y cosas por el estilo.
Los camaradas estaban vigilantes, aún con el desasosiego de recelar demasiado.
¡Pero! En cuanto un combatiente demostraba valentía y fidelidad al juramento, se le retiraban todas las sospechas por la vía administrativa.
He aquí el informe del comandante de la Unidad de Contrainteligencia «Smersh» del Frente Central, el general de división Vadis, con fecha del 13 de agosto de 1943, dirigido al responsable de dicha estructura, Abakúmov (sobre la labor del «Smersh» en el frente durante el mes de julio de 1943). Entre otras cosas, nos enteramos de que una parte de los militares que anteriormente figuraban en el registro operativo, «especialmente bajo las calificaciones de “traición a la patria” y “elemento antisoviético”, han sido retirados de dicho registro».
En concreto:
«El imputado en el caso calificado como “traición a la patria”, de nacionalidad chechena, ya había mostrado anteriormente actitudes traicioneras. Así, en el mes de mayo, al expresar su descontento con la comida, comentó entre sus compañeros: «...No hay suficiente pan, y con la papilla que nos dan, más vale rendirse al enemigo». Posteriormente, al enterarse de que querían trasladarlo a un batallón de infantería motorizada, el checheno declaró: «...Si eso ocurre, levantaré las manos y me iré con los alemanes a tomar té»... Se citaron otras declaraciones similares del checheno.
Cabe señalar, por cierto, que nadie detuvo a este combatiente (aunque, aparentemente, había motivos evidentes para hacerlo). Pero en julio se archivó el expediente operativo contra el checheno. Leemos el motivo:
«Mientras se encontraban en la línea del frente y participaban en los combates defensivos de julio, durante un ataque aéreo del enemigo, nuestros artilleros de mortero se escondieron en los blocaos. ... Y es, cuando este camarada checheno empezó a gritar a los artilleros de mortero: «... ¿Dónde os escondéis en esas trincheras? Hay que cumplir la orden del comandante. Abrid fuego contra los alemanes que se acercan». «Con su comportamiento heroico, el combatiente checheno animó a los artilleros de mortero a salir de las trincheras y abrir fuego de mortero contra el enemigo».
Otro ejemplo del mismo informe:
«En el departamento de contrainteligencia «SMERSH»... figuraba en los registros el soldado Naidenov, del batallón de infantería motorizada, que anteriormente había residido en territorio ocupado por los alemanes... En la batalla por la localidad de Goreloie, al repeler un contraataque del enemigo, camuflado en un refugio, derribó dos tanques alemanes con un fusil antitanque... Ha sido propuesto para la condecoración gubernamental: la Orden de Lenin».
Los hechos demuestran de forma bien evidente, que se imponían requisitos bastante estrictos a los agentes del Departamento Especial, en materia de respeto a la legalidad, a pesar de las «condiciones especiales de la guerra».
Tomemos como ejemplo la carta del jefe del Departamento Especial del NKVD del Frente Sur, Sharashenidze, dirigida al Departamento Especial del NKVD del 12.º Ejército, con fecha del 4 de marzo de 1942:
«Al devolverles los expedientes de investigación, que me enviaron sobre las personas descubiertas como agentes de la inteligencia alemana, quiero llamar su atención sobre las graves violaciones de las leyes y normas del Código de Procedimiento Penal, cometidas en toda una serie de expedientes de investigación»...
A continuación se enumeran una decena de casos, en los que se llevaron a cabo detenciones sin la autorización del fiscal, y se formularon acusaciones infringiendo el Código de Procedimiento Penal.
Destacan especialmente dos casos:
El de Popovich y el de Ermakov.
«En el primer interrogatorio... Popovich confesó su pertenencia al servicio de inteligencia alemán. El 17 de diciembre de 1941, Popovich... se retractó de las declaraciones que había prestado anteriormente, afirmando... que eran... inventadas... Resulta incomprensible sobre la base de qué pruebas… fue detenido Popovich».
Además: «Suscita dudas la verosimilitud de las declaraciones de Popovich en lo que respecta al plazo de ejecución de las misiones del servicio de inteligencia alemán… Según indica Popovich, el oficial alemán no fijó un plazo para la ejecución de dicha misión, sino que le dijo: «Cuando vengas, entonces será».... Es decir, en otras palabras: Popóvich se contradijo (no se descarta que fuera con la «ayuda» de un investigador diligente), lo cual se observó en la instancia superior, que exigió restablecer la legalidad».
O bien el caso n.º 308 contra Vladimir Antonovich Ermakov, acusado en virtud del artículo 54-1 «a», del Código Penal de la República Socialista Soviética de Ucrania.
«El propio Ermakov, nacido en 1926, es semianalfabeto y, según el dictamen de la comisión médica, presenta un desarrollo intelectual deficiente. Teniendo en cuenta estas circunstancias, cabe dudar de la verosimilitud de las declaraciones que ha prestado, en particular en lo que respecta al atentado contra el cuartel general del Ejército Rojo.
En las declaraciones de Ermakov, no se indica absolutamente nada sobre cómo y con qué medios debía llevar a cabo la explosión. Las declaraciones realizadas por Ermakov, en el puesto de control n.º 23, sobre su paso por una escuela alemana de exploradores son inventadas, y no son más que un invento del propio interrogador de Ermakov...»
(Abramov, «Smersh...»... — páginas 112-115).
La NKVD en el frente
El papel de los miembros de la NKVD en la Gran Guerra Patria, no se limitó al desempeño de funciones estrictamente de investigación y vigilancia, específicas y profesionalmente muy delicadas. Y, desde luego, no actuaron solamente en la retaguardia, como se les insulta y ataca actualmente en los medios de masas informativos.
Esta mentira ofende la memoria de muchos miles de agentes del NKVD que perecieron en el frente, y de aquellos veteranos de la Cheká que cumplieron honradamente con su deber, y han llegado hasta nuestros días. ¡Les están obligando a que se avergüencen, de haber servido en las fuerzas del Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos!
¿Quiénes fueron los primeros en recibir el ataque enemigo en la madrugada del 22 de junio? Como hemos demostrado, fueron ¡Los chekistas!
Porque tenemos que recordar especialmente, que las tropas fronterizas formaban parte del Comisariado de Asuntos Internos. Además, en la frontera occidental prestaban servicio unidades de cuatro divisiones, dos brigadas y varios regimientos operativos independientes del NKVD. La mayoría de ellas entró en combate desde las primeras horas de la guerra. En concreto, el personal de las guarniciones que custodiaba los puentes ferroviarios, líneas fronterizas, grandes carreteras de acceso, instalaciones de especial importancia, fortalezas defensivas de primera línea, etc.
Cuando éramos escolares, conocimos la inscripción que dejó uno de los defensores de la fortaleza de Brest: «¡Muero, pero no me rindo! ¡Adiós, Patria! 20/VII — 1941». Estas palabras están escritas en las paredes del cuartel de la fortaleza de Brest, que defendió el 132.º batallón independiente de las tropas del NKVD, cuyos combatientes y comandantes lucharon heroicamente en la guarnición de la fortaleza.
Y precisamente por la defensa de la Unión Soviética, como país que estaba construyendo el socialismo frente al imperialismo, es por lo que se ataca hoy en día, en el mundo occidental dominado por la Dictadura Imperialista, a los comunistas que cayeron en combate. Ya que es una realidad totalmente confirmada, que fueron los chekistas los primeros que se enfrentaron (sus fuerzas fronterizas) a las hordas nazis.
Los hechos evidencian esta verdad objetiva, pues hubo miles de ejemplos del heroísmo de los chekistas guardafronteras.
Y algunos sobresalen. ¡El puesto de guardia del teniente Lopatín (del Cuerpo Fronterizo de Vladímir-Volynsk), repelió durante 11 días, los ataques de fuerzas enemigas que le superaban en número con creces! Lopatín murió heroicamente en combate, y fue condecorado póstumamente con el título de Héroe de la Unión Soviética. En la actualidad, ese puesto fronterizo lleva su nombre.
Memorables son los milicianos del Báltico. Cinco días después del ataque fascista, se formó la 22.ª División de Infantería Motorizada del NKVD, que combatió junto con el 10.º Cuerpo de Infantería del Ejército Soviético, cerca de Riga y Tallin. Cabe destacar que, en el propio 10.º Cuerpo de Infantería, más de la mitad de sus miembros eran personal subalterno del Comisariado del Pueblo del Pueblo para los Asuntos Internos-NKVD. Perecieron como auténticos titanes en los primeros días de la guerra.
Bajo el mando del Departamento Especial de la Flota del Báltico, se encontraba un destacamento de barrera (400 chekistas), que perdió el 60 % de sus fuerzas, mientras cubría la retirada de las tropas soviéticas de Tallin.
Y desde el inicio de la guerra, en el territorio que abarcaba el Distrito Militar de Moscú, las tropas del NKVD comenzaron a formar 15 divisiones de infantería para el Ejército Rojo, destinando a cada una de ellas 500 miembros del personal de mando, y 1.000 mandos subalternos y soldados del Ejército Rojo.
Porque dar a conocer estos hechos, son responsabilidad de todo el pueblo ruso, para conocer y defender su historia. ¡La auténtica, no la impuesta por la actual burguesía imperante!
En la batalla de Moscú participaron, 7 divisiones, 3 brigadas y 3 trenes blindados de las tropas del NKVD. Entre las unidades que participaron en el histórico desfile del 7 de noviembre de 1941, desde donde partieron directamente hacia el frente, se encontraban la División Dzerzhinski, los regimientos combinados de la 2.ª División del NKVD, una brigada independiente de infantería motorizada de misión especial y la 42.ª Brigada del NKVD. Por cierto, la orquesta combinada estaba dirigida en aquel momento por el autor de la famosa marcha «Despedida eslava», V. Agapkin, director de la orquesta de la división del NKVD «Dzerzhinski».
La Brigada Independiente de Infantería Motorizada de Misión Especial (OMSBON) del NKVD desempeñó un papel especial en la defensa de Moscú, ya que creó barreras de minas y explosivos en los accesos a la ciudad y llevó a cabo acciones de sabotaje en la retaguardia del enemigo... La OMSBON se convirtió en un centro de formación para grupos y destacamentos de reconocimiento y sabotaje (formados por agentes del NKVD, voluntarios deportistas y extranjeros antifascistas).
Durante los cuatro años de guerra, la OMSBON formó, mediante programas especiales, a 212 destacamentos y grupos con un total de 7.316 combatientes. Estos llevaron a cabo 1.084 operaciones de combate, aniquilaron a unos 137.000 fascistas y eliminaron a 87 dirigentes de la administración alemana y a 2.045 agentes alemanes.
Las tropas del NKVD también destacaron en la defensa de Leningrado.
Allí combatieron las divisiones 1.ª, 20.ª, 21.ª, 22.ª y 23.ª de las fuerzas del NKVD. Fueron precisamente las tropas del NKVD, las que desempeñaron un papel clave en el restablecimiento de las comunicaciones entre la ciudad sitiada y el continente, mediante la construcción de la «Carretera de la Vida». Gracias a las dos columnas de vehículos del 13.º Regimiento de Infantería Motorizada del NKVD, durante los 100 días y noches del primer invierno del asedio, transportaron por la ruta helada 674 toneladas de mercancías diversas, y se evacuó de la ciudad a más de 30.000 personas, en su mayoría niños.
Y en diciembre de 1941, por decisión del Consejo Militar del Frente de Leningrado, la vigilancia de los cargamentos que circulaban por la «Ruta de la Vida», se encomendó a la 23.ª División de las tropas del NKVD...
En cuanto a los miembros del Comisariado, a finales de 1941 habían fallecido en los frentes cercanos a Leningrado 300 milicianos, entre ellos 25 comandantes y adjuntos, de los departamentos especiales de las divisiones y brigadas.
Este trabajo, es un emocionado homenaje a las mujeres y hombres del Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos.
Porque en la fase inicial de la guerra, las tropas del NKVD sufrieron bajas mucho más elevadas, en comparación con las unidades del Ejército Rojo.
Porque eran comunistas bolcheviques, excepcionalmente valiosos por sus convicciones y comportamiento. Se explica, por sus características específicas de Defensa del Pueblo Soviético, por los hechos realizados por sus efectivos en tiempos de paz, por su honradez, modestia, entereza. Y por estas aptitudes, sobresalieron como fuerzas de choque (sin abundantes medios antitanque ni antiaéreos, ni artillería ni otro armamento pesado)...
Más. ¿Y quiénes fueron los primeros en enfrentarse a los alemanes cerca de Stalingrado?
Lo hemos publicado en otro artículo:
¡Las tropas del NKVD!
La principal fuerza de combate en la ciudad, la constituían cinco regimientos de la 10.ª División del NKVD, con un total de 7.900 efectivos. El comandante de la división era el coronel A. Saraev (que era jefe de la guarnición de Stalingrado y de su zona fortificada). Tras ocupar el 23 de agosto de 1942 el sector defensivo a 35 km en el frente, fue precisamente la 10.ª División del NKVD, cuyo núcleo lo formaban guardias fronterizos, la que repelió los intentos de las unidades de vanguardia del 6.º Ejército alemán, de tomar Stalingrado al asalto de un solo golpe.
¿Y en las batallas defensivas del Cáucaso?
Hay muchos, muchos testimonios del heroísmo de los chekistas.
Muchos francotiradores pasaron posteriormente a formar parte del servicio de contrainteligencia «Smersh».
Por ejemplo, Vasíli Mijáilovich Chebotarev. En junio de 1944 era teniente y agente operativo del «Smersh», en la 192.ª Brigada Blindada de la Guardia, del 5.º Ejército Blindado de la Guardia. Como miembro de un grupo especial de asalto, participó en la toma del vado sobre el río Bobr (en Bielorrusia). Murió en combate cuerpo a cuerpo, tras haber logrado eliminar a más de una decena de enemigos. Por esta hazaña, a V. M. Chebotarev se le concedió a título póstumo el título de Héroe de la Unión Soviética.
Solo en virtud del decreto del Comité Estatal de Defensa (GKO) del 26 de julio de 1942, se enviaron al frente 75.000 milicianos adicionales procedentes de las tropas del NKVD.
Y durante los primeros años de guerra, las tropas del NKVD encuadradas en diferentes divisiones, se transfirieron al Ejército Rojo, 29 divisiones (que integraron los 29.º, 30.º, 31.º, 34.º y 70.º ejércitos). En total, a lo largo de los años de guerra, 58 divisiones y 20 brigadas del NKVD formaron parte del ejército en activo, durante períodos de diversa duración, y participaron en las operaciones bélicas.
Más de 100.000 milicianos chekistas fueron condecorados con órdenes y medallas.
Más de 200 recibieron el título de Héroe de la Unión Soviética.
Más de 100.000 dieron su vida por conseguir la Victoria sobre el fascismo.
Enlace original:
Чекисты в Великой отечественной войне.
(http://www.vpk-news.ru/article.asp? pr_sign=archive.2005.113.articles.history_02).
- Книга «В августе 44-го» (ВОЕННАЯ ЛИТЕРАТУРА --[ Проза ]-- Богомолов В.О. Момент истины. (В августе сорок четвертого...)

