Por Nestor Guadaño.
Hay en esta década del presente siglo, una angustiosa caída de confianza en el futuro de la mayoría de los trabajadores. Vemos que estamos en una mediocre existencia repetitiva, como una conserva que se abre y deglute bajo la batuta del imperialismo. Las tiras de velos orquestados se suceden cada mes, en torno a eventos dirigidos por los medios de comunicación de masas.
Y están destruyendo nuestras mejores y más importantes cualidades humanas como la honestidad, la decencia, la compasión y el deseo de servir a la sociedad. Pues la mayoría de los compañeros, en activo o jubilados con los que trato, imitan sin consciencia de sus palabras o actos, la brutal propaganda imperialista, que es un pañuelo dantesco al aire, que va despidiéndose de la esperanza. Es una tétrica sensación de ausencias, de motivaciones, de confianza en que pueda obtenerse un futuro más creativo, sano. Mas lo peor, es que mucha población sigue reproduciendo las estrofas desfasadas de los autónomos o rentistas ricos. Adoradores catatónicos del capital, cuyo único sentido de sus vidas, son conseguir dinero, buscar ganancias rápidas, en sus ideas, loterías y juegos de suertes variados.
Por ello, los gobiernos títeres en consonancia con sus retrógradas simas de vida, ni ven a los que se denominan de "izquierdas", como un peligro. Por ello, inclusive elogian a quienes practican la solidaridad de clase y manifiestan estar de acuerdo con las luchas sociales. Las toleran y aplauden, pero sin su concurrencia y limitando la intervención de sus vástagos. Porque, esos hijos de esta sociedad capitalista moribunda, desde su infancia se les ha inculcado otras cualidades, mas "honorables" y "adecuadas": hipocresía, descaro, cinismo, crueldad, falta de escrúpulos, para conseguir vivir de acuerdo a las normas de estos tiempos frenéticos de la sociedad imperialista impuesta por la UE.
Esta lógica destructiva imperialista, lleva contradictoriamente su extinción, pues para contener a los miles de rebeldes que se manifiestan contra su tiranía, tiene una única salida. Sus soluciones pasan por la guerra, de ahí la militarización, los presupuestos invertidos en el control de la sociedad, la facistización en las ideas y la destrucción de las conquistas sociales.
Pero a la vez hay una contundente llamada en todas las movilizaciones, a defender lo colectivo, lo que llaman lo público, que no es otra forma de recuperar la idea del socialismo como desarrollo de la humanidad.
Pero el concepto en los hechos, es combatido por la burguesía. Y aún más, el socialismo, la misma palabra, es borrada de telediarios y medios de comunicación.
¿En qué se basa la propaganda burguesa sobre la imposibilidad del socialismo?
Su principal y antidiluviano argumento, es la afirmación de que bajo el socialismo, sin la "iniciativa privada", se detiene el desarrollo de la economía y de toda la sociedad (una vaguedad, demostrada completamente falsa, como comprobamos del ejemplo seguido actualmente por los países socialistas).
Otra "inescrutable" afirmación es machacada en los cerebros de los trabajadores: La economía y la sociedad solo se desarrollan gracias a la competencia. Sin competencia, no hay desarrollo. El socialismo elimina la competencia y, con ello, supuestamente detiene el desarrollo de la sociedad. Por eso el socialismo es imposible e inviable, ya que es un sistema que condena a la sociedad al estancamiento y al retroceso.
La evidencia de los hechos, frente a los conceptos.
En nuestros días, la labor principal de los ideólogos imperialistas consiste en impedir que el proletariado se organice. Que empiece a entender su fuerza y capacidad para obtener su emancipación como clase. Realizan por todos los medios, las medidas necesarias para confundir, fraccionar y dividir a las fuerzas que luchan contra su dictadura. Su marcada hoja de ruta es impedir que la mayoría de los trabajadores crean que es posible avanzar hacia el socialismo, como la única solución de su explotación.
Esta clase parasitaria de accionistas y empresarios, están aupando a su herramienta terminal, el fascismo. Por ello actúan por todos los medios en interés propio, como la condición para su supervivencia. De ahí, que inculquen este mensaje cotidianamente entre toda la población. "Todo se vende y se compra" hasta las relaciones humanas, focalizándolas en la frase "deja de pensar", e imperativamente dictan "vete a lo tuyo", para la separación de los miembros de la sociedad que comprenden, que hay que luchar para defender las limosnas que han conseguido en épocas pasadas.
Todos los derechos sociales y democráticos, se han conseguido a través de la acción colectiva de los trabajadores, pero por otra parte han sido una concesión de la clase dominante preocupada "por evitar lo peor". En las tres últimas décadas ha tenido lugar una ofensiva contra nuestra clase. Hay una reapertura por parte de los estados imperialistas para privatizar estos derechos conseguidos. Para ello, se han servido de la socialdemocracia, destruyendo en lo posible la fuerza sindical de clase, disgregándola, para que sea lo más mansa y espontanea.
La huelga como medio más directo de enfrentamiento de la clase obrera contra el sistema capitalista, es combatida con medidas represoras. Los servicios mínimos en las entidades públicas (sanitarias en los hospitales, asistenciales de las empresas o públicas como los bomberos, policías o ejército), destrucción de los piquetes informativos con multas coercitivas, prohibición de los cordones de actividad en los polígonos industriales y puertos. Se ataca, con toda la violencia "democrática de este reino", la libertad de expresión, llevando a los obreros a las mazmorras, por un ente jurídico-político de la clase capitalista, la Audiencia Nacional, persiguiendo las manifestaciones sean legales o no autorizadas, se persiguen los objetivos y proclamas.
Cambio de paradigma social
Muchas ideas van lentamente germinando. Y hay muchos elementos no descritos. Yákob Sverdlov, en muchas de sus conferencias lo describió, con dos conceptos claros, muy claros que fueron tomados como base de la Universidad Comunista: Una formación integral a partir de los clásicos del Marxismo. Los dos conceptos son: conciencia y educación.
La extraordinaria importancia de comprender que el camino pasa por la emancipación de la clase obrera, y su estudio para conseguirla (como diría Lenin: Estudia, Estudia, Estudia), las condiciones cambiantes de lucha para derrocar la sociedad imperialista y continuar el desarrollo social dentro del socialismo. Por ello, se llama Revolución de Octubre, y no una somera insurrección.
No. Tuvo lugar, una Revolución de las Conciencias, de la actitud ante la vida de cada miembro de la sociedad creada, y unas aspiraciones comunistas para transformar el mundo y por ende, el universo de todas las esferas conocidas.
En la sociedad comunista, todas las cualidades nobles del ser humano no solo se fomentarán, sino que se convertirán en la norma. Trabajar por el bien de la sociedad será, para el ser humano del futuro, tan natural como respirar. Sin ello, el ser humano de la sociedad comunista no podrá imaginar su vida.
Frente al capitalismo que antepone el beneficio privado a las necesidades sociales, defendemos una alternativa: el Estado socialista, basado en la propiedad social de los sectores estratégicos de la economía, la planificación democrática de los recursos, el control público de los servicios esenciales y la distribución justa de la riqueza. Un modelo que ponga la economía al servicio de las personas, que garantice los derechos sociales y oriente la inversión hacia el bienestar colectivo y el desarrollo humano.
La dignidad no puede ser un privilegio. Las pensiones no son una limosna: son un derecho conquistado con décadas de trabajo. La sanidad, la educación, la vivienda y los cuidados no deben depender de la capacidad económica de cada persona.
Si no logramos hacernos comprender y explicamos a los trabajadores que el capitalismo contemporáneo, el imperialismo, quiere que las fuerzas obreras se limiten a repetir dogmáticamente que el proletariado se contrapone a la burguesía, el socialismo al capitalismo, la dictadura a la democracia, etc., nos lleva únicamente al oportunismo y a la derrota.
Necesitamos la Revolución Socialista, y por ello el paradigma es claro: Revolucionar las Conciencias. Para cambiar en cada trabajador su actitud ante la vida, forjándoles en implementar una continua defensa de este paradigma para transformar el mundo.

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