Conferencia impartida en el Ateneo de Madrid.
Nos acordamos en estos días de otra fecha luctuosa, como fue la fundación del Tribunal Penal Internacional para la
antigua Yugoslavia (25 de mayo). La institución judicial creada por el imperialismo, cuyo objetivo declarado era poner en claro que había de justicia en aquel conflicto, pero en realidad su cometido fue un Tribunal contra los pueblos. Fue un
reflejo de la hipocresía de esta sociedad en la que vivimos. Donde los ricos mediante su sistema opresivo aspiran para establecer en el mundo su voluntad. Los gobiernos controlados por esa mafia de la clase oligárquica son los responsables de aquella matanza, la Organización del Tratado
del Atlántico Norte (OTAN), al margen de cualquier tipo de justicia
internacional, saltándose cualquier votación de la ONU (1).
Se ha hablado
mucho de la condena selectiva a la población serbia. Todos al unísono (OSCE,
UE, y los países de occidente) bajo la égida imperial condenaron a este país y
sus dirigentes. Todos los medios de comunicación satanizaron a las víctimas de
los bombardeos de la OTAN, por no plegarse a las exigencias occidentales.
Pero siguieron
las matanzas. Países enteros fueron destrozados en inumerables intervenciones
tras la caída de la Unión Soviética. Y por último la desaparición de un país: la
República Socialista Árabe Libia, Al Jamairía. Hoy lo que antes llamábamos Libia ha dejado de
existir, repartido entre las multinacionales petroleras con ejércitos
mercenarios, facciones islámicas, que tienen la intención de crear tres
estados.
Mas, tanto
Rusia como China, comprobaron que la ONU, había abandonado su papel de garante de la seguridad contra los incendiarios bélicos, viendo como por mayorías impuestas a los dictados de
la OTAN, corroboraban sus acciones. Y reaccionó Rusia, a petición del gobierno sirio, que no quiso que
fuese otra nación borrada como Libia. Tras soberanas palizas a los
“cortacabezas” islámicos, y los mercenarios estadounidenses y europeos, los
pueblos comprendieron que tenían que ser ellos quienes se defendieran del
neocolonialismo de las multinacionales manejadas por los EEUU y la UE.
Tras el intento
de expansión de la OTAN en el año 2014 hacia el este, queriendo sobornar al
gobierno de Ucrania, tras el rechazo a esta imposición imperial. Las fuerzas reaccionarias ucranianas con el apoyo de los gobiernos occidentales realizaron un golpe de estado "Maydan" transmitido por los medios
imperialistas, saltándose todos los principios “democráticos” de las “Naciones
desunidas”, apoyando a las fuerzas nazis ucranianas contra el presidente electo
Yanukovich, con la promesa de ingreso en la OTAN a las autoridades fascistas.
¿De qué forma se ha impuesto el fascismo en Ucrania?
Desde el año
1992, la oligarquía capitalista instalada tras la desaparición de la URSS,
compuesta ideológicamente por un engendro de concepciones nacionalistas y
antisoviéticas, mutilan de forma histriónica su identidad eslava, separándola
de la historia de las naciones hermanas colindantes. Así, son difundidas esas
gruesas mentiras entre la población. Pero llegan a las escuelas, universidades
y museos esos mitos nacionalistas, como en su momento hicieron los hitlerianos.
La espoleta
preparada por la OTAN llamada “revolución naranja”, con pleno apoyo del
Departamento de Exteriores de los EEUU tiene lugar el dos de Mayo del 2014 en
Odesa con sus crímenes, sin culpables. Se suceden por toda Ucrania las
desapariciones de cualquier tipo de oposición, desde Kiev hasta principalmente Járkov,
segunda ciudad más grande.
Tras el golpe
de estado del Maydán, el gobierno fascista, controlando la Rada (parlamento
ucraniano), se quita la máscara “democrática”. Se emiten una serie de decretos
prohibiendo toda la oposición, asociaciones, ONGs, imponiendose el terror. La caza de los rusoparlantes se agudiza, y las
poblaciones ucranianas de Crimea y del Donbass, donde su lengua vehicular es el
ruso, rompen con el gobierno fascista
Una guerra apoyada
por la OTAN se extiende sobre Donetsk y Lugansk. Masacrando a la población
civil. Muchos países en la ONU, piden detener esa invasión fascista, Rusia y
China se quedan solas en las votaciones. Y los asesinados van multiplicándose.
Mas, la
solidaridad de cientos de asociaciones rusas y de otros países del mundo, en
apoyo de la lucha por la vida de los habitantes de habla rusa de esos
territorios. Así es como actuaron diversas asociaciones en el Reino de España,
especialmente la ucraniana “Blagoe Delo” y nuestra AAHS.
En los medios
controlados por la OTAN, se silencia esta guerra.
Atrás quedaron:
“El derecho de autodeterminación de los pueblos” argüido en la intervención de Kosovo, pero negado a los territorios de
Donesk y Lugansk.
Se ataca el
principio “de la soberanía democrática de
la población” cuando esta es propugnada por el referéndum que se realiza en
Crimea, con un 90 % de apoyo por separarse de Ucrania, y unirse a Rusia.
Sepultan las
enseñanzas del Tribunal de Nuremberg, “Contra la exaltación del Nazifascismo”,
cuando se van creando estatuas, historias escolares, calles y apología del
fascismo ucraniano nazi de Bandera y sus asesinos.
Se intentó por
diferentes formas parar esos asesinatos. En la ciudad bielorrusa de Minsk se
reúnen las autoproclamadas repúblicas rebeldes con el gobierno fascista de Kiev,
la mediación de Rusia y la supervisión de los acuerdos de Alemania y Gran
Bretaña. Pues parar esos combates, era una responsabilidad internacional ante
el veto de los EEUU e Israel en la ONU. Pero tras más de 13.000 muertos, se
llegan a unos acuerdos de coexistencia. Mas la OTAN alienta al régimen nazi, a
terminar su “reconquista” con nuevas ofensivas y nuevos bombardeos sobre la
población civil.
La crisis del imperialismo
Hoy, tras la
intervención rusa en defensa de la República Populares Ucranianas, para detener
la eliminación física de esas poblaciones por los nazis, la OTAN se enfrenta a
un callejón sin salida.
Enfrentarse con
pueblos pequeños y destruirlos es asumible. Hacerlo contra Rusia, apoyada por
China, como sucedió en Siria, es otro cantar. Por muchas declaraciones y apoyos
institucionales y parlamentarios de los países de la UE, y otros sometidos al
imperialismo yanqui, está emergiendo la voluntad de los pueblos por defender su
cultura.
El ejemplo de
Bielorrusia es muy significativo. Intentaron un golpe de estado nacionalista
contra el gobierno electo, fracasó. Y para defender su territorio de las
ambiciones ucranianas fascistas instaladas en Kiev y los soterrados mensajes de
Polonia de recobrar sus fronteras antes de la Gran Guerra Patria, divulgadas
como hechos realizados por Rusia, ignorando a su población bielorrusa son
profundamente nacionalistas.
Y es lógico,
que los pueblos eslavos como Rusia y Bielorrusia pacten defenderse de la OTAN.
Las declaraciones últimas de los gobiernos sueco y finlandés para su
integración en la alianza belicista, confirma las aspiraciones imperiales de
las multinacionales estadounidenses armamentísticas.
Como prueba de
esa sumisión del Reino de España, tras la aprobación de un incremento muy
significativo de gastos militares, tiene lugar la cumbre en Madrid de los
países integrantes de la OTAN el 26 de Junio.
Al mismo
tiempo, me surge la pregunta: ¿ha habido precedentes similares al contexto
actual en Ucrania en el pasado, y cuáles fueron las consecuencias?
En 2003, una
coalición de estados liderada por Estados Unidos y Gran Bretaña llevó a cabo
una invasión militar de Irak. La mayoría de estados mundiales, organizaciones
internacionales y líderes mundiales independientes, como el jefe de la ONU Kofi
Annan, han afirmado abiertamente que la agresión contra Bagdad es contraria al
derecho internacional. Sin embargo, los miembros de la coalición no sufrieron
graves consecuencias. Paralelamente, países como Kuwait o Italia, que dieron
sus territorios como punto de partida para la agresión, quedaron en gran medida
privados de cualquier condena internacional (2).
En este
sentido, cualquier afirmación sobre Bielorrusia como agresor y los intentos de
hacer que Minsk sea responsable de la responsabilidad internacional, es una
clara manifestación de una política de doble moral y enfoques selectivos en la destrucción
de la justicia internacional. La expansión de la OTAN, la insistencia en que
Ucrania se incorporase a la OTAN y la negativa a proporcionar garantías de
seguridad a Rusia, por la negativa a aplicar los Acuerdos de Minsk de 2015 de
los que Alemania y Francia eran garantes. (3)
Biden ha dicho que "habrá un nuevo orden mundial y que
tenemos que liderarlo" porque
"ahora es el momento en que todo está cambiando". El empujón
ruso ha puesto punto final a este "orden imperialista mundial"
surgido tras la desaparición de la URSS. Esto acaba de ser reconocido por
EEUU. El "nuevo orden" que dice Biden es más de lo mismo del de
antes, con el añadido de "orden basado en reglas conspirativas contra los
pueblos". Su orden y sus reglas, están quedando obsoletas también.
En particular,
un grupo de expertos del Mecanismo de Moscú de la OSCE "Sobre
violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, crímenes
de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en Ucrania" no han
concluido en ninguna actuación, dando alas a los criminales para seguir
cometiéndolos. Estas acciones son elementos integrantes de las “nuevas normas
de la hipocresía internacional” amparadas por la ONU.
Además,
actualmente el único mecanismo judicial internacional universal competente para
hacer frente a estos “crímenes de guerra” más graves que preocupen a toda la
comunidad internacional, es La Corte Penal Internacional. Ante ella todos los
países “teóricamente” tienen su soberanía garantizada como Bielorrusia, Rusia, Ucrania,
México, Estados Unidos, China, Turquía, etc.
Teóricamente,
el Consejo de Seguridad de la ONU tiene la posibilidad de someter esta o
aquella situación al tribunal para que la considere, pero cualquiera de sus
países permanentes puede bloquear esta decisión utilizando su poder de veto.
Algunos
expertos llaman la atención sobre la iniciativa del antiguo primer ministro del
Reino Unido, SR. Brown, que pretende cerrar el vacío legal en las posibilidades
de procesar a los altos cargos rusos. Por supuesto, cabe preguntarse por qué
el sr. Brown no mostró una iniciativa similar en relación con su compatriota
SR. Blair, que tomó la decisión de enviar a las tropas británicas a Irak en
2003. Ni de impedir las masacres en el Donbass en el año 2015.
Un grupo de
trabajo jurídico internacional liderado por el antiguo primer ministro
británico trabaja actualmente en la creación de un mecanismo judicial híbrido
inspirado en los tribunales especiales para Líbano, Sierra Leona y Camboya. La
peculiaridad de estos tribunales es que fueron establecidos por resoluciones
del Consejo de Seguridad de la ONU y su ley aplicable eran las normas del
derecho penal nacional de sus respectivos estados.
No hay pues, perspectivas
de intentar crear un tribunal de este tipo para Ucrania a través del Consejo de
Seguridad de la ONU, pues tendrían que revisar todas las argumentaciones en la
secesión de Kosovo. Asimismo, una simple lectura de la Carta de Naciones Unidas
muestra que la Asamblea General de la ONU no tiene estos poderes.
El Tribunal
Internacional para la antigua Yugoslavia también se creó sin que uno de los
países implicados pudiera defenderse. Así estos experimentos conducirán a una
unificación controlada por las grandes corporaciones armamentísticas del
sistema de derecho internacional vigente.
“La historia la
escriben los ganadores, más a pesar de sus intenciones, la ejecutan los pueblos”.
¡Basta
de sanciones a Rusia!
Los que deben ser
condenados son: la ONU, el Consejo de DD HH de Ginebra, La Corte Penal
Internacional y las demás instancias responsables, que permitieron y alentaron
las invasiones de Cuba, Vietnam, República Dominicana, Granada, Yugoslavia,
Panamá, Afganistán, Irak, Libia, Siria y muchos otros países.
Tienen que ser
condenados los gobiernos de EE UU por el bloqueo criminal contra Cuba.
Tienen que ser
condenados los gobiernos de Israel que cometen el genocidio contra el pueblo
palestino y agrede a Siria e Irán.
Tienen que ser
condenados los gobiernos de Colombia que asesina a líderes sociales y ex
guerrilleros.
Tienen que ser
condenados los gobiernos de los Reinos de España y Marruecos que niegan el
derecho de Autodeterminación del pueblo saharaui, e impiden su libre creación
nacional.
Tienen que ser
condenados los gobiernos nazifascistas instalados en Ucrania, por la guerra
extendida en todo su territorio.
Tienen que ser
condenados los gobiernos de Londres que ocupan ilegalmente las islas Malvinas
Argentinas.
Estas resoluciones
son bloqueadas por la OTAN, con imposiciones militares e imponiendo las medidas
a los gobiernos del mundo, proclives a su dominación. Mas esta dictadura está
haciendo aguas, pues las hambrunas que conlleva el incremento de gastos
militares difícilmente pueden ser asumidas por los pueblos. El futuro no está
escrito y son los pueblos quienes lo escribirán.
Quizás
gracias a lo que estamos viviendo en estos meses de 2022, se empiece a
comprender que la barbarie imperialista está tocando fondo y que nos tocará con
suerte vivir la época de un gran cambio y también de un gran juicio
internacional a los crímenes y la guerra de saqueo. El imperialismo capitalista
lleva en su vientre la muerte, por eso no está separado jamás del nazismo,
porque el nazismo no es más que su expresión desnuda, bestial.
NO VA
HABER TÉRMINO MEDIO, EN LA CRISIS QUE SE ESTÁ EXTENDIENDO, FRUTO DE LAS
IMPOSICIONES IMPERIALISTAS, O SE ES CÓMPLICE O SERÁS UN ASESINADO. (4)
Los que
apoyamos a los principios republicanos en el Reino de España, bien conocemos
esta disyuntiva. Nosotros y nuestros ancestros lo hemos experimentado.
Las
palabras “democracia” y “libertad” que los gobiernos de occidente usan para
acusar de dictadura a todos aquellos que no se someten al imperio, es un arma
ideológica poderosa. Rompiendo toda legalidad internacional, agreden y
justifican así el bloqueo, el robo y las intervenciones militares.
La
“democracia” de las grandes potencias es ariete para la injerencia despiadada
en contra de la humanidad entera. Además, esa “democracia” americana y europea
no existe, no existen instituciones ni organismos que representen los anhelos
ni las necesidades de sus propios ciudadanos. Tampoco existe soberanía y las
decisiones de los gobiernos obedecen a la gran corporación financiero militar
que es quien realmente tiene el poder; la injerencia y la violación de las
leyes internacionales de convivencia y de soberanía son una constante.
Si
queremos sobrevivir como especie es necesario romper con la servidumbre y
recuperar la soberanía para avanzar hacia una sociedad socialista, que
garantice la paz en el mundo, solo posible con la derrota del sistema de
explotación capitalista-imperialista que en plena decadencia está siendo
todavía más cruel e inhumano.
La
única democracia posible es la democracia socialista, de allí que el imperio se
esfuerce tanto a través de su guerra ideológica en usar la palabra democracia
para destruirla y avasallarla.
Es
hora de juzgarlos, con pruebas irrefutables de la continuidad del crimen contra
la humanidad.
El
camino está claro, empieza a abrirse un nuevo tiempo y es seguro que lo
lograremos.
OTAN NO, BASES FUERA.
Notas.
1.- Hace exactamente 23 años, los países de la OTAN, sin
autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, ordenaron a sus tropas
bombardear la República Federativa de Yugoslavia como parte de una operación
ofensiva nombrada Fuerza Aliada, bajo el pretexto de una supuesta intervención
humanitaria para "prevenir el genocidio" de los albano-kosovares.
Los ataques aéreos se extendieron por 78 días,
comenzando el 24 de marzo y finalizando el 10 de junio de 1999. Durante ese
tiempo, se utilizaron más de mil aviones para arrojar más de 3 mil misiles de
crucero y alrededor de 80 mil toneladas de bombas sobre el territorio del país
balcánico (que en ese entonces consistía en Serbia y Montenegro). El número de
fallecidos, la mayoría de ellos civiles, oscila entre 2 mil 500 y 3 mil 500
personas. 89 eran niños, lo que significa que, en promedio, la OTAN asesinó a
un niño cada día mientras duraron los bombardeos. Unas 10 mil personas
resultaron gravemente heridas. La mayoría de las víctimas fueron serbios.
Los bombardeos afectaron instalaciones tanto militares
como civiles. Hospitales, puentes, refinerías de petróleo, centrales
eléctricas, sedes de partidos políticos, vías férreas, escuelas y hasta la
embajada de China en Belgrado fueron objetivos de las bombas.
En total, la intervención militar de la OTAN ocasionó
la destrucción de 25 mil edificios residenciales, 450 kilómetros de carretera,
casi 600 kilómetros de vías de ferrocarril, cerca de 40 puentes, 100 escuelas y
guarderías, 30 hospitales y 14 aeródromos. Los daños materiales se cuantifican
en unos 100 mil millones de dólares.
El cinismo de la OTAN es tal, que decidió celebrar una
cumbre de emergencia en el aniversario del inicio de los bombardeos.
Hay que recordar que, siendo senador, Biden fue uno de
los más activos partidarios del bombardeo en 1999, apoyando al secretario
general de la OTAN en aquellas terribles matanzas, Javier Solana.
2.- Ciertamente no está dirigido contra la población
ucraniana. Putin lo ha dicho una y otra vez. También se puede ver en los
hechos. Rusia sigue suministrando gas a Ucrania. Los rusos no han impedido eso.
No han cerrado Internet. No han destruido las plantas eléctricas y el
suministro de agua. Aunque, tales servicios pueden haberse detenido en las
áreas de combate. Pero el enfoque bélico rusos es muy diferente al de los
estadounidenses, están los ejemplos en la ex Yugoslavia, Irak y Libia. Cuando
los países occidentales atacaron a estas naciones, primero destruyeron el
suministro de agua y electricidad y toda la infraestructura.
El
enfoque occidental, es necesario analizarlo desde el punto de vista de su
doctrina operativa, se basa en la idea de que si destruyes la infraestructura,
la población se rebelará contra “el dictador” y podrás deshacerte de él. Esta
fue también la estrategia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando ciudades
alemanas como Colonia, Berlín, Hamburgo, Dresde, etc. fueron bombardeadas hasta
su destrucción. Apuntaron directamente a la población civil para que hubiera un
levantamiento. El gobierno pierde su poder a causa de un levantamiento y ganas
la guerra sin poner en peligro a tus propias tropas.
Por todo ello, es
diferente la forma de intervención rusa: Su objetivo era claramente la
“desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania. En mayo del año 2014, el
nuevo gobierno provisional –surgido del golpe nacionalista de extrema derecha–
como primer acto oficial, cambió la ley de idiomas en Ucrania. Esto demuestra
que el golpe no tuvo nada que ver con la democracia, sino que fue producto de
los ultranacionalistas que organizaron el levantamiento.
Este cambio legal
desató una tormenta en las regiones de habla rusa. Se organizaron grandes
manifestaciones en todas las ciudades del sur de habla rusa, en Odessa,
Mariupol, Donetsk, Lugansk, Crimea, etc. Las autoridades ucranianas
reaccionaron de forma brutal, reprimiendo con el ejército. Se proclamaron
brevemente repúblicas autónomas en Odessa, Járkov, Dnepropetrovsk, Lugansk y
Donetsk. Se combatió con extrema brutalidad y finalmente quedaron dos: Donetsk
y Lugansk, que se autoproclamaron repúblicas autónomas.
La
desmilitarización y desnazificación es el objetivo real. Por supuesto, una
guerra es una guerra y, lamentablemente, siempre hay muertes en el proceso,
pero es interesante ver qué dicen los números. El viernes 4 de marzo, la ONU
informó de 265 civiles ucranianos muertos. Por la noche, el Ministerio de
Defensa ruso calculó el número de soldados muertos en 498. Esto significa que
hay más víctimas entre los militares rusos que entre los civiles del lado
ucraniano. Si ahora compara esto con Irak o Libia, entonces es exactamente lo
contrario con las guerras que desata occidente.
La
gran paradoja es que para la OTAN, creían que empujando al régimen fascista
ucraniano con sus promesas de ayuda militar recuperaría los territorios
perdidos. Asi, el 24 de marzo de 2021, el presidente ucraniano Zelensky emitió
un decreto presidencial para recuperar Crimea. Luego comenzó a mover al
ejército ucraniano al sur y sureste, hacia Donbass. Desde hace un año, hay una
gran concentración tropas ucranianas en la frontera sur de Ucrania. Zelensky
siempre sostuvo que los rusos no atacarían Ucrania. El ministro de Defensa de
Ucrania también lo confirmó en repetidas ocasiones. Por supuesto, los rusos se dieron cuenta de esta concentración de tropas. Al mismo tiempo, la OTAN
realizó grandes ejercicios entre el Báltico y el Mar Negro. Comprensiblemente,
esto llevó a los rusos a reaccionar. Realizaron ejercicios en el distrito
militar sur. Las cosas se calmaron después de eso, y en septiembre Rusia llevó
a cabo los ejercicios «Zapad 21» planeados desde hace mucho tiempo. Estos
ejercicios se realizan cada cuatro años. Al final de los ejercicios, algunas
tropas permanecieron cerca de Bielorrusia. Estas eran unidades del Distrito
Militar del Este. La mayor parte del equipo que quedó allí se guardó para una
gran maniobra planeada con Bielorrusia para principios de este año.
Pero el régimen
fascista ucraniano adelantó sus intenciones. El 16 de febrero hubo un aumento
exagerado en las violaciones del alto el fuego por parte del ejército ucraniano
a lo largo de la línea de alto el fuego, la llamada “línea de contacto”.
Siempre ha habido violaciones en los últimos ocho años, pero desde el 12 de
febrero, el aumento fue descomunal, incluidas las explosiones, especialmente en
las regiones de Donetsk y Lugansk.
Esta
era la fase inicial de una ofensiva contra el Donbass. Cuando el fuego de
artillería se intensificó, las autoridades de ambas repúblicas comenzaron a
evacuar a la población civil hacia Rusia. En una entrevista, Sergei Lavrov
mencionó más de 100.000 refugiados. El 15 de febrero, el parlamento ruso, la
Duma, había adoptado una resolución proponiendo el reconocimiento de la
independencia de estas repúblicas, el gobierno aprobó la resolución el 21 de
Febrero. El mismo día, concluyó tratados de amistad y cooperación con cada una
de ellas. A partir de entonces, podría invocar el artículo 51 de la Carta de
las Naciones Unidas, que le permitía intervenir para asistir a las dos
repúblicas en el marco de la defensa colectiva y la legítima defensa. Así creó
la base legal para su intervención militar.
Los
rusos quieren establecer una distancia entre las fuerzas militares de la OTAN y
Rusia. El poder de la OTAN no es otro que el poder nuclear estadounidense. Esa
es la esencia de la OTAN.
Porque
hay que recordar que la OTAN se fundó en 1949 y el Pacto de Varsovia solo seis
años después. La razón fue el rearme de la RFA y su ingreso en la OTAN en 1955.
Si miras el mapa de 1949, puedes ver una brecha muy grande entre el poder
nuclear de la OTAN y el de la URSS. Mientras la OTAN avanzaba hacia la frontera
rusa, al incluir a Alemania, Rusia reaccionó creando el Pacto de Varsovia. En
ese momento, los países de Europa del Este ya eran todos comunistas y estaban
bajo control de sus propios partidos comunistas. La URSS quería tener un
cinturón de seguridad a su alrededor, por lo que creó el Pacto de Varsovia.
Quería mantener un “glacis” (defensa fortificada) para poder librar una guerra
convencional durante el mayor tiempo posible. Esa era la idea: hacer una guerra
convencional el mayor tiempo posible y evitar meterse en la nuclear.
3.-
Los días 11 y 12 de febrero se celebró en Múnich la conferencia sobre
seguridad. Zelensky estaba allí. Indicó que quería adquirir armas nucleares.
Esto se interpretó como una amenaza potencial y se encendió la luz roja en el
Kremlin. Para entenderlo, tenemos que recordar el Acuerdo de Budapest de 1994.
Se trataba de destruir los misiles nucleares en el territorio de las ex
repúblicas soviéticas, dejando solo a Rusia como potencia nuclear. Ucrania
también entregó las armas nucleares a Rusia a cambio la inviolabilidad de sus
fronteras. Cuando Crimea volvió a Rusia, en 2014, Ucrania dijo que no cumpliría
con el acuerdo de 1994.
4.- Extensión de las guerras híbridas. Estas son intervenciones militares con fuerzas especiales, fuerzas regulares, unidades paramilitares y ciberataques a infraestructuras enemigas. Que siguen o flanquean levantamientos o sanciones económicas y comerciales, insurrecciones populares previamente orquestadas, apoyándose en campañas globales de desinformación para distraer y dividir a la opinión pública internacional y debilitar a los gobiernos legítimos desde dentro.
El dominio absoluto de Estados Unidos sobre la alianza se acentuó aún más con la guerra de
Ucrania, que ve entre las principales víctimas a Europa, que es parte fundamental de la OTAN y que, sin embargo, determina cada vez menos pautas y decisiones.
En fin, hoy en día, la Organización Atlántica puede describirse como una extensión de la fuerza militar estadounidense y no como una coalición internacional, habiendo restringido severamente la atención a los intereses generales de sus miembros en favor del dominio de los intereses estadounidenses.
En la cumbre de la OTAN de Madrid, se han establecido estos axiomas. Imposición del nuevo Concepto Estratégico de la organización atlántica, es decir, ya no es solamente una organización militar, sino sobre todo un organigrama de ingerencia para la imposición de las reglas de opresión y explotación, de las relaciones comerciales en el planeta por occidente controlado por los EEUU.
Las declaraciones de Madrid, no buscan la seguridad global, sino la extensión de sus dominios y gastos militares. Ahora la OTAN considera que los ataques armados, convencionales, son iguales a los derechos de soberanía y defensa de las naciones, organizaciones y personas que le discuten su discurso imperial.
La información, la economía y el cambio climático son su foco de actuación. Este nuevo Concepto Estratégico impone a sus miembros una unidad política. Pues al no ser solamente una organización militar sino también económica y política, quiere representar las acciones represivas y acaparadoras de todo el Occidente.
Enlaces
consultados:
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2022/06/12/la-otan-y-el-juicio-pendiente-por-sara-rosenberg/