20 de junio de 2021

Ventiladores pulmonares de emergencia hechos en Cuba ya están autorizados para su uso en salas de posoperatorio

Foto: Cortesía Centro de Neurociencias

 Por Yaditza del Sol González y Maby Martínez Rodríguez, internet@granma.cu

Uno de esos proyectos es el Ventilador de Emergencia Pcuvente –desarrollado en menos de un año por el Centro de Neurociencias de Cuba, de conjunto con otras instituciones–, y que con un plan de fabricación de 250 unidades, le permitirá al país, ante una situación crítica, contar con mayor capacidad de respuesta.

Desde el orgullo que encierra contar con cinco candidatos vacunales, hasta la producción nacional de hisopos y mascarillas, o las variantes aplicadas en el tratamiento a la enfermedad, no pocos han sido los aportes de la ciencia cubana en esta continua batalla contra la COVID-19.

Uno de esos proyectos es el Ventilador de Emergencia Pcuvente –desarrollado en menos de un año por el Centro de Neurociencias de Cuba (Cneuro), de conjunto con otras instituciones–, y que con un plan de fabricación de 250 unidades, le permitirá al país, ante una situación crítica, contar con mayor capacidad de respuesta.

Se trata de un producto orientado a la ventilación mecánica de emergencia en pacientes adultos, y que aprovecha las facilidades de uso de las bolsas de resucitación manuales diseñadas para la reanimación cardiopulmonar, explicó Ernesto Velarde Reyes, ingeniero en Telecomunicaciones del Cneuro y uno de los jóvenes profesionales que participan en la conducción del proyecto.

Este equipo, precisó, ya obtuvo la autorización para su uso en las salas de posoperatorio, y actualmente estamos inmersos en el proceso de certificar que puede utilizarse también en las terapias intensivas. Dichas pruebas, añadió, se realizan con una muestra de 35 pacientes en cuatro hospitales de la capital y, hasta el momento, los resultados son alentadores.

Acerca de las características y funciones del Pcuvente, Velarde Reyes destacó que está especialmente diseñado para la ventilación de emergencia por periodos no mayores de 24 horas de trabajo ininterrumpido, y puede resultar de gran ayuda tanto en las unidades de cuidados intensivos de emergencia, como en salas de recuperación y durante el traslado dentro y fuera del hospital.

Por ejemplo, expuso, cuando el paciente sale de una intervención quirúrgica, en la sala de posoperatorio tiene que haber un ventilador pulmonar, por si el enfermo aún no se ha recuperado de la anestesia y requiere ventilación controlada o asistida; el Pcuvente brinda esa posibilidad.

«Ello, a su vez, alivia la carga de tener que emplear para una situación menos compleja otros equipos de ventilación pulmonar, que poseen  mayores prestaciones y que sí son necesarios para cuidados intensivos».

Además de este prototipo, el Cneuro también participa en la producción de un ventilador no invasivo. 

 

Enlaces originales:

http://www.granma.cu/cuba-covid-19/2021-06-14/ventiladores-pulmonares-de-emergencia-hechos-en-cuba-ya-estan-autorizados-para-su-uso-en-salas-de-posoperatorio-14-06-2021-21-06-35

 

 

 

16 de junio de 2021

Cine Soviético "Ven y Mira"

Dentro del ciclo Obras Maestras del Cine Soviético, este sábado día 19 de Junio a las 18 hs., en el Ateneo de Madrid, en la Sala de la Estafeta, calle del Prado, 21. Madrid, proyectamos esta incomparable creación.

 

Realizada por Elem Klimov en 1985, es su obra cumbre, donde de una forma magistral, nos transporta a través de los ojos de un adolescente soviético, de su aldea de bosques majestuosos al terror más absoluto del fascismo.

Esta considerada una de las mejores películas realizadas sobre las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Cada año que pasa es más actual, por sus palabras de advertencia a la humanidad... 

Ponencia.

Película de encargo para celebrar el 40 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre los nazis. La película se inspira en un hecho real: la masacre de Jatyn, una sangrienta limpieza étnica auspiciada por las SS-Sturmbrigade Dirlewanger en territorio bielorruso. Hasta  628 aldeas fueron destruidas de manera similar, incendiados con sus habitantes dentro, durante la invasión alemana de Bielorrusia, solamente en el año 1943.

La cámara nos impregna de imágenes, muy contrapuestas, que son desarrolladas en tres actos: un primero de una cierta irrealidad, que a la vez es un canto de la belleza de los bosques bielorrusos pero que tras las canciones se introducen los paracaidistas alemanes tenebrosamente, cayendo como gotas de lluvia. Un segundo, de un surrealismo físico y grotesco, que nos lleva a observar el esperpento que supone la ocupación alemana (las escenas de la vaca y el monigote), en un sensación de oculto horror invisible, como un espectro que se acerca al protagonista.  Y un tercero, el más descarnado  que muestra  la barbarie cometida por los soldados alemanes al llegar a una población.

Esta película adapta la novela Soy de una aldea en llamas, del escritor bielorruso Alés Adámovich, quien se inspiró en su propias experiencia, y de personas que milagrosamente sobrevivieron a los horrores del genocidio fascista en Bielorrusia.  Adámovich, coautor también del guion, refleja lo que vieron sus propios ojos.

Además,  Elem Klimov oriundo de Stalingrado,  de niño fue testigo de los horrores de la Gran Guerra Patria. En varias entrevistas consigna sus recuerdos de  la evacuación nocturna a lo largo del Volga, cuando, rodeado entre las explosiones de bombas, vio cómo ardía la ciudad que se extendía por muchos kilómetros a lo largo de la costa. Esas fuertes impresiones de su infancia permanecieron en Klimov para siempre, y consideró como su objetivo para la cultura humana,  hacer una película sobre ese período de la historia de la URSS. Por todo ello el guión fue de los dos Adámovich y Klimov.

El adolescente protagonista (interpretado por Alexéi Kravchenko), va hacia una progresiva pérdida de la razón, por la sinrazón de la brutalidad de los SS. Conmociona emocionalmente por su realismo condensado de simbolismo, y así nos parece, que estamos viendo un diario de una persona que ha vivido ese horror, un niño bielorruso que de golpe se convierte en un anciano.

Los actores se combinan habitantes bielorrusos como intérpretes lituanos y bielorrusos profesionales, como Liubomiras Laucevicius (el comandante guerrillero Kosach), Vladas Baddonas (el guerrillero que lleva el pelele) o Victor Lorents y Jüri Lumiste (el comandante alemán y el SS).

Porqué es tan importante esta película.

Porque justificadamente, es un viaje veraz y al mismo tiempo aterrador al infierno de la barbarie, más allá de la guerra.  Ven y mira no es una película sangrienta. No muestra vísceras. Apenas hay violencia. Mas, el espectador asiste a la deshumanización de unos individuos, que se aprovechan de la inocencia de los más perjudicados por el conflicto bélico, la población civil, y ningún espectador que la vimos por primera vez, por muchas películas que han hablado de la guerra, podemos olvidar…

Nos agudiza los sentidos con la precisión documental, pues el director crea la ilusión de una realidad torturante, saturando imágenes, con coloridas metáforas visuales que simbolizan el cinismo y la ideología de la muerte, del pensamiento antihumano del fascismo, por encima de la vida: Arenas movedizas llenas de cadáveres. Flotando en el cielo como un ángel de la muerte, el cuadrado con cuernos de un avión de reconocimiento alemán. 

La música es de Oleg Yanchenko. Sólo en algunos momentos clave de la película se utiliza partes originales, a veces mezclada con acordes clásicos como el Danubio Azul de Johan Strauss II. También aparecen la Obertura de Tannhauser de Richard Wagner y trozos de Las Valquirias. Al final, también aparece El Requiem de Mozart “Lacrimosa”. Estas músicas dan fuerza y gravitan sobre el genocidio. Pero en contraste la felicidad soviética aparece también en el baile de Glasha (cuya intérprete fue Olga Mironova, aficionada que no realizó ninguna otra película), tiene como música de fondo el tema principal de la película “El circo” 1936, de Grígori Alexandrov.

Fotograma a fotograma nos invade la partitura musical con el esperpento del genocidio. Un campo cubierto de espesa bruma gris, del que como la cabalgada de las Valquirias emergen despiadados motoristas con el cadáver de un hombre desnudo y fusilado en un remolque. O la escena del loris juguetón en el hombro del Sturmbannführer, haciendo arrumacos mientras  da  la orden de destruir el pueblo…

Klimov combina la solidez narrativa y la fuerza visual del cine revolucionario soviético de los años 20 con la escuela desarrollada en los años cuarenta por los excelentes directores de cine soviéticos, que contaban “lo que desgarraba interiormente a cada ser, la guerra impuesta por el fascismo”.  

Klímov sabía perfectamente que no hacía falta explicitar más aún el sufrimiento: los gritos de las madres y sus hijos ardiendo en el interior de una iglesia, la mirada vacía y embrutecida del pequeño Fliora, la abyección de los rostros de los nazis que, sonrientes, violan a adolescentes que aún no son adultas, las imágenes de un montón de cadáveres a lo lejos, apilados tras una casita de madera: todo se sugiere o se muestra en segundo plano. Klímov nunca se regodea en el sufrimiento porque no es necesario.

Detrás de la cámara está Alexéi Rodionov, quien de forma magistral utiliza las cámaras como una herramienta de lenguaje fílmico, como antes le precedieron Vertob, Eisenstéin o Pudovkin. Tomas largas y panorámicas, descriptivas, con diferentes tiempos, que resaltan distintas situaciones simultáneas en un mismo plano. Los primeros planos de frente de los personajes, colocando al espectador como interlocutor del niño, creando casi una ruptura de la cuarta pared, parece que somos conscientes que estamos tras la cámara y nos imploran socorro.

La propia historia nos lleva a la reflexión colectiva, para que nuestros hombros soporten las imágenes recibidas. Toda la narración es profundamente soviética, difícilmente reconocible en una sociedad como la actual, donde las imágenes se introducen como formas estéticas. Al contrario este filme conscientemente está muy elaborado. 

Klimov estuvo buscando durante siete años la forma de retratar lo que vivió de niño, tanto lo que se muestra, lo que se narra, lo que se habla, hasta el impresionante final, que ha quedado como “Fondo Inmaterial de la Inhumanidad”.

Influencia y legados.

Como dijo en una entrevista Alés Adámovich “Teníamos que mostrarla. Klimov tras el primer montaje arguyó que las imágenes impactarían fuertemente en el espectador por su realismo y muchos no podrían verla”.  Adamovich replicó “¡Que no miren. No podemos olvidar que ocurrió. Es necesario mostrarla como prueba de guerra, como una súplica de que siempre haya paz!”.

El título final procede a sugerencia de Elem del "Apocalipsis" bíblico, donde se encuentran las siguientes líneas (capítulo 6, versículo 7): “Y cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal, que decía: 'Ven y mira'. Y miré, y he aquí un caballo pálido, y sobre él un jinete, cuyo nombre es "muerte",  y el infierno lo siguió..”. En uno de los debates televisivos en Alemania Democrática, se levantó  un anciano alemán y dijo: “Fui soldado de la Wehrmacht. Además, un oficial. Recorrí Polonia, Bielorrusia, llegué a Ucrania. Testifico que todo lo que se cuenta en esta película es cierto. Y lo más terrible y vergonzoso para mí es que mis hijos y nietos verán esta película… ”.

Y así es. Porque su visionado es como asistir a una clase. Sus imágenes nos producen  el mismo shok de asco que a su protagonista. Es una obra imprescindible. La mayoría de los críticos a nivel mundial, la han catalogado como una de las mejores películas de todos los tiempos, y sin lugar a dudas, la mayor obra maestra de denuncia de la barbarie a la que lleva el fascismo.

Pero también es un homenaje al pueblo soviético bielorruso, que en respuesta a las atrocidades de los invasores, formaron cientos de destacamentos guerrilleros.  A finales de 1941, ya combatían 230 destacamentos con 12.000 luchadores en sus filas. El número de guerrilleros soviéticos bielorrusos al final de la guerra superó los 374 mil .. Se unieron en 1.255 destacamentos, de los cuales 997 formaban parte de 213 brigadas y regimientos, y 258 destacamentos operaban de forma independiente .

Cada año que pasa, es más apreciada. Se conserva como un triunfo de la inteligencia sobre la sinrazón. Numerosos visionados en las filmotecas (Recientemente en la española) de numerosos países, siguen congregando a miles de espectadores por todo el mundo.

 

Enlace para ver la película:

https://zoowoman.website/wp/movies/masacre-ven-y-mira/


14 de junio de 2021

¿Qué hizo Muamar el Gadafi por Libia?

Muamar Gadafi llevó adelante la transformación social, política y económica de Libia.

Por TeleSUR

Muamar Gadafi unificó a Libia e impulsó el desarrollo social y económico de la nación africana.

Este lunes se conmemora el aniversario número 79 del natalicio de Muamar Gadafi (1942-2011), el líder africano que unificó a Libia e impulsó el desarrollo social y económico de su nación.

Libia, durante el Gobierno de Gadafi, era un ejemplo para las naciones africanas y árabes, así lo expresó el analista internacional Basem Taljedine en entrevista para TeleSUR. 
 
Taljedine comentó que durante los más de 40 años de mandato de Gadafi, Libia mostró un significativo avance en materia social, política y económica, que tras su asesinato en 2011 se perdió.

Libia antes de Gadafi 

El analista internacional sostuvo que antes de Gadafi, Libia era un país sumido en el atraso en materia de educación, salud, vivienda, seguridad social, entre otros.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Libia fue cedida a Francia y el Reino Unido; en 1949, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que promovió la independencia de Libia antes de 1952.

Londres favoreció la aparición de una monarquía controlada por Arabia Saudita, dinastía Senussis, que gobernó el país desde la "independencia" en 1951. El régimen extranjero promovía los intereses económicos y militares anglosajones.

Hacia 1963 comenzaron las excavaciones de petróleo y gas, sin embargo, la riqueza proveniente del petróleo no se tradujo en beneficios para el pueblo.

De acuerdo al artículo "Libia según la ONU y la dura realidad" de Thierry Meyssan, en la nación africana no habían escuelas y los graduados universitarios apenas eran 16. Habían apenas 2 abogados y ni un solo médico, ingeniero, topógrafo o farmacéutico de origen libio en el reino. Sólo 250.000 habitantes de los 4 millones totales sabían leer y escribir.

La situación de Libia con Gadafi

De acuerdo al analista, Muamar Gadafi llevó a Libia a ser un país ejemplo para África y el mundo árabe, pues el líder libio unificó a la nación, creó instituciones y ministerios para fortalecer la institucionalidad del país.

Muamar Gadafi lideró Libia desde 1969 cuando derrocó la monarquía del rey Idris, quien se encontraba en Turquía. Se instauró un Consejo de la Revolución que declaró al país musulmán, nasserista (movimiento revolucionario de Egipto que proclamaba el fin de la monarquía) y socialista. 

La Revolución Verde, como fue conocido el movimiento, emprendió una reforma agraria, impulsó un sistema de seguridad social, asistencia médica gratuita y participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas del Estado.

Representantes del pueblo libio escuchan discurso de Muamar Gadafi. | Fuente: EFE

Gadafi adelantó una agenda social para avanzar en el desarrollo humano de Libia, garantizó el acceso al agua, educación gratuita y salud.

El líder libio nacionalizó la industria petrolera para distribuir las ganancias producto de la venta del crudo, construir vías de comunicación y apuntalar la agenda social. 

Según el activista irlandés-palestino contra la guerra, Kenneth Nichols O'Keefe, durante los 42 años de mandato de Gadafi, la electricidad empezó a llegar de manera gratuita a la población, así como los servicios médicos y la alfabetización, que incrementó de 5 a 83 por ciento.

Si un libio poseía un terreno y lo utilizaba para labores agrícolas, el Gobierno le otorgaba créditos y apoyo en maquinaria, semillas y asesoramiento del Estado.

La vivienda era considerada un derecho humano, por lo que los recién casados recibían un bono equivalente a 50 mil dólares para comprar una casa. 

Los préstamos de cualquier clase tenían cero por ciento de tasa de interés, el Banco Central de Libia era una institución soberana al servicio de los ciudadanos libios.

Taljedine recordó que Gadafi impulsó la cooperación de los países de África a través de la Unión Africana fundada en mayo de 2001. El analista indicó que Gadafi tenía pensado la creación de una moneda única soportada por las reservas de oro de Libia. 

Libia se convirtió con Gadafi en el país africano con mayor ingreso per cápita. 

Libia después de Gadafi

Taljedine comentó que tras la invasión por parte de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en febrero de 2011 y el asesinato de Muamar Gadafi en octubre de ese mismo año, el país se encuentra en peores condiciones que antes de la llegada al poder del líder libio.

El conflicto armado abierto desde 2011 se ha cobrado la vidas de más de cinco mil personas, casi un millón han huido de sus hogares, sus exportaciones de crudo han descendido un 90 por ciento y las pérdidas de su PIB se contabilizan aproximadamente en 200.000 millones de euros durante los últimos ocho años, según cifras recogidas por Middle East Monitor.

Las exportaciones de hidrocarburos, que representan más del 70 por ciento del PIB de Libia y el 95 por ciento de las exportaciones totales, han caído en picado.
 
Libia ha sido usado por las mafias para el tránsito y comercio de refugiados desde África hacia el continente europeo.

Libia es un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN liderada por Estados Unidos y Francia derrocara al expresidente Muamar al Gadafi.

El Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) se instaló en Trípoli en 2016 con apoyo de la ONU mientras que el mariscal Jalifa Hafter, líder militar y tutor del antiguo Gobierno no reconocido en el este del país, incorporó a sus filas miles de mercenarios sudaneses, chadianos y árabes.

Desde marzo de 2021, el poder está en manos del Gobierno Nacional de Unidad (GNU), elegido por el Foro para el Diálogo Político de Libia (FDPL), un organismo no electo creado por la ONU al margen de los gobiernos hasta entonces enfrentados y que debe unificar el país, mantener el alto el fuego y conducirlo hasta la elecciones legislativas.

 

 

12 de junio de 2021

Algunas reflexiones sobre el centenario de la fundación del Partido Comunista de China

 

Lanzamiento del logotipo para la celebración del centenario de la fundación  del Partido Comunista de China

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Pablo Rovetta

El próximo 1 de Julio se cumplen cien años de la fundación del Partido Comunista de China. 

Es algo indiscutible, y reconocido de forma general, que la China de hoy es una de las principales potencias económicas, comerciales, industriales y científicas del mundo, y va camino de convertirse en la número uno en todos esos campos, y muchos más. Nadie lo niega, independientemente de su posición política, y los principales organismos internacionales lo corroboran.

Pero independientemente de las frías cifras económicas –que en muchos casos no reflejan la realidad social de un país- hay aspectos muy importantes que cualquier visitante de China, o quien haya estado en el país años atrás y hoy regrese a él, podrá comprobar con facilidad. Y me estoy refiriendo al espectacular incremento del nivel de vida de su población, a la transformación industrial y tecnológica que está llegando hasta los últimos rincones del país, y a una red de modernas infraestructuras que han contribuido y lo siguen haciendo, a ese desarrollo económico y a la mejora en la calidad de vida de los habitantes del país más poblado del mundo.

Y en el fondo, todos esos logros de la República Popular, son en definitiva logros del Partido Comunista de China. 
 
Esta debería ser una conclusión sencilla y lógica; pero muchas veces, a algunos “se les olvida” y no lo mencionan. Es más, cuando una parte de la prensa internacional habla de esos éxitos no menciona al Partido Comunista; sin embargo, al criticar algún aspecto del país, entonces sí hablan despectivamente de “las autoridades chinas” o “las autoridades comunistas”

Si China ha tenido ese gran desarrollo y ha obtenido todos esos logros habría que recordar que esto se ha debido y se debe a que es el Partido Comunista quien está al frente de la vida política y económica del país.

Estas no son opiniones, sino que son hechos.
 
PC de China se aproxima a los 100 años de su fundación – El Siglo


 
 
 
 
Y también es un hecho que esta China que estamos viendo hoy es consecuencia directa de una revolución emprendida por el Partido Comunista desde su fundación un siglo atrás, revolución que llevó a la fundación de la República Popular China el 1 de Octubre de 1949. Este acontecimiento puso fin a más de un siglo de humillaciones, agresiones y desprecios por parte de potencias extranjeras que la llamaban despectivamente “el enfermo de Asia”, y de guerras civiles en un territorio que se disputaban los “señores de la guerra” para desgracia de su empobrecida población.

No todo han sido éxitos en este largo recorrido de un siglo, durante el cual el Partido Comunista ha pasado por muchas dificultades y ha cometido errores –algunos de ellos reconocidos de forma pública por el mismo Partido-. Sin embargo, el balance general es el país que estamos viendo hoy: un Estado fuerte, un territorio donde ya no quedan colonias extranjeras, una población que ya no vive en la pobreza extrema y que tiene cada vez mayores posibilidades para mejorar su calidad de vida y desarrollarse personal y profesionalmente.

Ni durante la revolución, ni en las primeras décadas desde el establecimiento de la República Popular, ni tras el comienzo del período de reformas después de 1978, el Partido Comunista tuvo un “modelo” a seguir que se adaptara exitosamente a la situación práctica (histórica, cultural, geográfica, demográfica, económica, y un largo etc.) de su país. Por eso, tuvo que ir buscando su propio camino –muchas veces después de haber pagado un alto precio por los errores cometidos-, y ese fue el de combinar los principios básicos del marxismo a la realidad concreta de China. Ya lo planteó Mao Zedong en la fase de la revolución al lanzar la consigna de “rodear las ciudades con el campo” y es lo que los dirigentes del país llaman desde hace tiempo “el socialismo con características chinas”.

Desde que llegué a China en el año 1975 no he dejado de escuchar los pronósticos más pesimistas sobre la República Popular, en muchos casos refiriéndose al posible estallido de guerras civiles o incluso a la desintegración del país.

Sólo por poner unos pocos ejemplos, lo vi en 1976 tras la muerte de Mao, entre 1989 y 1991 después de la desintegración del llamado bloque socialista de Europa del Este y de la URSS, o cuando la crisis financiera originada en el sudeste asiático en 1997.

También leí y escuché los pronósticos más pesimistas cuando la crisis del SARS estalló en el 2002 y más recientemente con la pandemia del COVID.

Es muy frecuente que después de cada cifra positiva que las autoridades anuncian sobre la economía china, parte de los analistas y de la prensa internacional pongan un “pero”. Las exportaciones han crecido, “pero…”; el PIB se ha incrementado, “pero…”. A veces la gente se olvida que estamos hablando del país más poblado de la tierra y que gestionarlo bien, hacer que “funcione” no es una tarea fácil. Y sino, veamos cuál es la situación en aquellos países que demográficamente pueden ser parecidos a China.

Se van a cumplir cien años desde la fundación del Partido Comunista, y ya han pasado más de setenta desde la fundación de la República Popular y, a pesar de todas las dificultades, de los defectos que se puedan encontrar, la realidad es que China está más fuerte que nunca y que su desarrollo es imparable.

A medida que China ha ido desarrollándose y fortaleciéndose, han ido creciendo las críticas y actitudes negativas y contrarias hacia el país asiático, por parte de algunos gobiernos y medios de prensa occidentales. Muchas de esas críticas que se hacen ahora son sobre aspectos que ya existían en el país en las últimas más de cuatro décadas, por acotar el tiempo al período que comienza en la etapa de las reformas y apertura al exterior. En este largo período de tiempo, y al igual que ahora, el país estaba gobernado también por el Partido Comunista, pero esos que ahora la critican no decían nada entonces ya que podían aprovecharse de los beneficios y oportunidades económicas que les ofrecía ese gigantesco mercado. En esos años China “no era mala”. 
 
Por decirlo de una manera coloquial, China se convirtió “en la mala de la película” cuando su capacidad económica, industrial y científica, entre otros aspectos, la fueron convirtiendo en el país poderoso que es hoy.

Muchas de las cosas que se critican ahora de China, o ante las cuales se lanzan llamados de alerta, son exactamente las mismas que décadas atrás aplicaban esos países para entrar en el mercado chino: ventajas financieras, apoyo a empresas -no sólo públicas sino también privadas- o el respaldo institucional a sus empresarios.

Se mencionan con frecuencia las frases “China contra el mundo” o “reacción contra China en la comunidad internacional”. Para empezar, los que las dicen tienen una visión muy limitada de lo que es “el mundo” o “la comunidad internacional”. Y además no se tiene en cuenta que, en la práctica, en muchas ocasiones es ese “mundo” el que está actuando contra China, alertando de “la amenaza” y “el peligro” de la República Popular.

Leyendo algunos artículos da la impresión de que antes de la llegada de Xi Jinping a la secretaria del Partido Comunista a finales del 2012, ese Partido no era el que estaba al frente del gobierno desde 1949. Y se pasa por alto que  China y el mundo en los últimos diez años no son lo mismo que en la década de los ochenta o noventa del siglo pasado.

¿Podemos comparar el mundo de entonces con el de los últimos diez años? 
 
Sinceramente, creo que no. Y al igual que no se puede usar de forma simple esta comparación cuando hablamos de China, tampoco la podemos usar cuando hablamos de otros países.

En todo caso, aunque a algunos no les guste, habrá que acostumbrarse y adaptarse a un mundo multipolar, en el cual China ya juega y seguirá jugando un papel cada vez más importante.

Los cien años del Partido Comunista darían para muchas reflexiones de todo tipo (históricas, ideológicas, geopolíticas, económicas, culturales y un largo etc.) pero para eso no sirven las sencillas entradas de esta página.

Y por eso termino destacando que, como en el siglo pasado se decía “sin el Partido Comunista no existiría la nueva China”, hoy podemos decir que “sin el Partido Comunista no existiría la China próspera y fuerte de la actualidad”.
 
Enlace:
https://baserrigorri.blogspot.com/2021/06/algunas-reflexiones-sobre-el-centenario.html