19 de junio de 2019

La fosa de Puerto Real como ejemplo del terror franquista


Los restos óseos evidencian la comisión de crímenes de lesa humanidad. / JUAN MIGUEL BAQUERO

Los restos óseos evidencian la comisión de crímenes de lesa humanidad. JUAN MIGUEL BAQUERO

Por Juan Miguel Baquero, en eldiario.es

"Es lo más duro que he visto", dice un miembro del equipo arqueológico que participa en la exhumación de víctimas del franquismo en el cementerio de Puerto Real (Cádiz). Con un centenar de personas localizadas, y lo que queda, es la mayor fosa común abierta hasta ahora en la provincia gaditana.

La dureza de las imágenes no llega tan solo por el número de asesinados que yacen en la sepultura. Las abundantes evidencias de muerte violenta muestran ensañamiento de los golpistas en el momento previo a las ejecuciones. Muertos a balazos en la tapia, tirados junto a la vía del tren para servir de escarmiento, arrojados a la fosa, cadáveres cubiertos en cal viva para facilitar la descomposición.

Casi 80 años después de los asesinatos, los restos óseos muestran que hubo tortura, fracturas peri mortem... episodios infernales. Oculta, en una montonera de huesos, la tumba colectiva se reivindica como prueba de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo. No hubo guerra en Puerto Real, pero sí una carnicería que acabó con cientos de vidas en el pueblo y otros como San Fernando, El Puerto de Santa María, Cádiz o Chiclana de la Frontera.
El trabajo en el camposanto aborda una segunda fase que arrancó en diciembre. La primera, en 2014, recuperó a 35 víctimas. En la actualidad hay 100 cuerpos localizados. Y queda una tercera intervención, en la misma fosa, a lo largo de este mismo año. Una exhumación de la dirección general de Memoria Democrática de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, promovida por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Puerto Real, y en la que participan la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento puertorrealeño.

"Un día le dijeron a mi madre que no volviera más, que no hacía falta"

"En esta fosa están mis tres tíos, hermanos de mi madre. Eran hijos de Cayetano Roldán Moreno, mi abuelo, último alcalde republicano de San Fernando. A todos los mataron. ¿Razones? Ninguna", dice Juan Manuel Fernández Roldán. Es uno de los familiares de víctimas del terror golpista que visitan el trabajo de recuperación de la memoria que se realiza en el cementerio de San Roque.

Enrique Fernández Infante busca a su abuelo, Andrés. Quizás esté entre los restos que aparecen en una fosa que acoge como destino final a ejecutados de diferentes poblaciones de la Bahía de Cádiz. "Mi madre vio cómo lo detuvieron y lo subieron, junto con otras dos personas, en un camión salinero. Siempre dijo que lo llevaron al cementerio de Puerto Real". Andrés Infante era maestro en la escuela de aprendices.
"Mi padre se ganaba la vida con el periodismo, tenía una librería… lo que hicieron con él fue un asesinato puro y duro", relata Elena Fernández Muñoz, hija de José María Fernández Gómez, alcalde de Puerto Real. "Fue detenido sin orden en su despacho, trasladado al penal de El Puerto donde permaneció un mes, y un día le dijeron a mi madre que no volviera más, que no hacía falta. Tenía 33 años".
 Trabajo arqueológico en la fosa de Puerto Real (Cádiz). / JUAN MIGUEL BAQUERO
Trabajo arqueológico en la fosa común de Puerto Real (Cádiz). JUAN MIGUEL BAQUERO

Cádiz, modelo de colaboración institucional

La provincia gaditana es un ejemplo del "principio de colaboración" que señala el director general de Memoria Democrática de la Junta, Javier Giráldez. La exhumación de fosas como "importante" labor "que estamos haciendo entre todos pero falta un elemento fundamental que es el Gobierno del Estado, que hace cuatro años no aporta ni un solo recurso y es una pena", subraya.
La Diputación de Cádiz, por su parte, ha restablecido el servicio de Memoria Histórica coordinado por Carlos Perales e inactivo en el mandato 2011-2015 por decisión del anterior equipo de Gobierno de la Corporación Provincial, en manos del PP. La colaboración del ente en el estudio antropológico de los restos hallados "traslada" el "compromiso real con todas las víctimas y familiares", en palabras de la diputada Elena Anaya.
En la exhumación de la fosa común del cementerio de Puerto Real "encontramos todas las evidencias de lo que a todas luces son crímenes de lesa humanidad", dice el arqueólogo Jesús Román
El Ayuntamiento de Puerto Real, por su parte, aporta personal y maquinaria municipal necesaria en la tarea arqueológica. "Con sus manos –el equipo técnico– están desenterrando cadáveres, cuerpos, y también la verdad, la justicia, el reencuentro con sus seres queridos", manifiesta el concejal Juan Antonio Pontones.
De los ejecutados que aparecen en la excavación de la fosa común, "el 90 por ciento de ellos tienen episodios violentos, huesos rotos antes y durante la hora de la muerte", detalla el presidente de la ARMH puertorrealeña, Francisco Aragón. Para la asociación "y los familiares", dice, el trabajo exhumatorio supone "culminar unos objetivos que nos propusimos desde el año 2003".
La mayor sepultura ilegal abierta en Cádiz, en espera de intervenir en otras como la de Jerez de la Frontera o la propia capital gaditana, como ejemplo de la suma del empuje de la sociedad civil y la colaboración institucional. Con el Gobierno de la Nación mirando hacia otro lado. "Estas personas, las víctimas, son de todos", traza Javier Giráldez.
"Ya el año pasado, en la intervención anterior, recuperamos 35 cuerpos", según el arqueólogo Jesús Román, director de una exhumación que cuenta con los antropólogos Juan Manuel Guijo y Juan Carlos Pecero. En aquel momento, otras tres víctimas quedaron "perfiladas", como indicio de la continuación de la fosa. A la tercera fase se llegará con más de 100 individuos localizados y la cifra final será una incógnita hasta el último momento.

Lo que está claro, precisa Román, "es que encontramos todas las evidencias de lo que a todas luces son crímenes de lesa humanidad".

17 de junio de 2019

VENEZUELA, LOS HECHOS, NADA MÁS QUE LOS HECHOS

Jean Ortiz en Le Grand Soir
 El 5 de octubre de 1971, el presidente Richard Nixon lanzó a su secretario de Estado, Henry Kissinger: "He decidido derrocar a Allende, ese hijo de puta". Admira la elegancia del lenguaje. Nixon continuó: "No podemos dejar a América Latina que piense que puede tomar otro camino sin sufrir las consecuencias". Y para agregar: "Hacedme gritar a la economía" (chilena).
La guerra económica contra el régimen de Unidad Popular fue despiadada. Estos comentarios se han hecho mil veces en todo el mundo, pero "el olvido" de los crímenes y las malas acciones del imperialismo sigue siendo una enfermedad generalizada.
Hoy, Estados Unidos quiere que Cuba, la fuente, la inspiración,  y los que siguen su ejemplo, como la Venezuela bolivariana, sufran la misma suerte que Salvador Allende, de Chile. Se trata de contextualizar, situar, estudiar, la confrontación de clase y sus actores. Los principales medios de comunicación quieren impedirnos que hagamos frente a la mentira, la manipulación.
Sigo comprometido con el chavismo, porque desde la "Bahía de Cochinos" (1961), el derrocamiento de Jacobo Arbenz (1954), septiembre de Chile (1973), los que acampan en la acera opuesta no han cambiado. ; Martirizaron Chile, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Argentina, Uruguay, Paraguay, Honduras.
 CHAVEZ SE FUE
El 5 de marzo de 2013, después de luchar una batalla difícil contra la enfermedad, el presidente Hugo Chávez muere. Esta muerte, inconcebible, traumatiza a un pueblo y un continente, que grita un “¡Ah, Chávez no se va!". Chávez no podía  irse. Fuerza y fragilidad del proceso revolucionario.
Las clases dominantes, instrumentalizadas por Washington, deciden impedir a toda costa que su sucesor, Nicolás Maduro, gobierne ... ¡Que los pobres permanezcan en su lugar! Aunque elegido democráticamente, por lo tanto legítimo, Nicolás Maduro encarna el continuismo chavista y "es solo" proletario, ¡por lo tanto, incompetente!
Los golpistas destacan los viejos clichés: "nunca más una nueva Cuba", se instala la "dictadura". La historia tartamudea. Como lo demuestra el investigador Romain Migus, en sus recientes producciones, "la guerra ya ha comenzado". Donald Trump debe gritar diariamente a su Pompeo como Secretario de Estado. : "¡Hazme gritar a la economía venezolana! Donald Trump lo dijo y repitió: "Todas las opciones están sobre la mesa", incluida la opción militar.
D.Trump lidera una guerra multifacética, con múltiples frentes, simultánea: medidas coercitivas unilaterales (sanciones, embargo comercial), ilegal según el derecho internacional, amenazas, sabotaje industrial, ataques, escasez organizada, ataques contra la moneda (el "bolívar") , estrangulamiento de la economía, comandos terroristas, provocaciones en las fronteras.
 VENEZUELA. La realidad del terreno.
 La combinación de todas las formas de agresión, supuestamente para sofocar el  chavismo interno de Venezuela, provoca intentos de golpe militar.
Chávez, el 4 de febrero de 1992, se erigió durante su  golpe "bolivariano", ratificado  en "la voz de la gente". Todo el mundo todavía tiene en mente el "caracazo"; El presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, enfrentado a los disturbios populares contra las políticas del FMI, llamados "ajustes estructurales", hizo acopio. Conclusión: cientos, para algunos analistas miles de muertes, entre los más pobres, la gente de los "ranchitos" (barrios desfavorecidos), a fines de febrero de 1989. "La oposición" (de la antigua democracia social a la ultra -bien), desde 2014 y desde entonces, hegemonizado por la extrema derecha, lidera una estrategia sediciosa.
¿Por qué cuestionamos hoy la innegable elección del presidente Maduro en un boicot presidencial por un partido de una oposición muy dividida? El mismo Chávez gobernó afirmando al principio la "tercera vía" blairista, pero las condiciones y formas de la lucha de clases, así como la interferencia imperialista (ahora frontal), contra la influencia de Cuba, conducirán al líder, nacido entre los pobres, a politizar rápidamente, hacia la emancipación social y nacional: "socialismo del siglo XXI", "revolución", una semántica más bien relegada a "Occidente". En París, llamamos "populismo" a cualquier movimiento que se escape de los moldes europeos. Chávez se convierte en una especie de explorador, un líder múltiple, una gran levadura. Un Chávez- pueblo, casi como Cristo. Recuerdo aquel 4 de octubre, cuando bajo una ducha de agua pronunció el que sería su último discurso público, cantando, bailando con "su" gente.
Esta misma oposición "democrática" probó varios golpes de estado, incluido el del 11 de abril de 2002. Chávez fue secuestrado por personas encarceladas que de inmediato eligieron como presidente al líder del MEDEF local: la Federación de Cámaras de Comercio.
Una guerra no declarada que quiere hacer sufrir al pueblo para derrocar al régimen.
Liberado por la gente durante el golpe, Chávez acelera ... la revolución chavista se radicaliza. Millones de excluidos finalmente se vuelven "visibles", salud y educación, ahora libres, progresan como nunca antes, avanzan las reformas agrarias, trabajadores, campesinos, la gente de "ranchitos" se autoorganiza. Esto es lo que no soporta Washington, que Chávez no duda en continuar el camino previsto. Su última aparición pública en televisión fue una llamada final para crear "comunas socialistas" en todas partes. ¿Cómo podemos negar el papel histórico de Chávez y Castro en las revoluciones cubana y venezolana?  "Populistas" , señala el bien-pensante.  Pero  populistas son los que renuncian a sus promesas, se erigen como poderosos monarcas jupiterianos y relegan a la gente. En raras ocasiones un político ha sido tan atacado, tan  insultado, opina Ignacio Ramonet.
Los hechos, los hechos obstinados.
A las opiniones, políticas y parciales, es necesario oponerle los hechos. 
Cualquier discusión o debate sobre el país caribeño debe pasar necesariamente por un análisis de las medidas de represalia contra la economía venezolana. Después, solo después, podemos hablar sobre la efectividad o no de las políticas del gobierno de Nicolás Maduro, las opciones económicas o las consecuencias sociales de la situación actual. Esta opinión, compartida por R. Migus y M. Lemoine, lleva consigo el único enfoque honesto.
Resumo la cronología de sanciones económicas contra Venezuela establecida desde 2014 por Romain Migus, especialista en Venezuela, y largamente enriquecida después.
22 de enero de 2010: el Instituto de Estudios Geológicos de los Estados Unidos anuncia que la franja de petróleo del Orinoco puede contar con 513 mil millones de barriles de petróleo, el doble de las estimaciones más serias. Venezuela es el país con más reservas de petróleo en el mundo. Toma, toma...
Entonces, partamos de algunas ideas muy simples:
¿Quién impone el bloqueo? ¿A quién ? ¿Por qué ? Los Estados Unidos y sus clubes de fans están tratando de hacer que parezca que solo son sanciones "dirigidas", es decir con un objetivo (el gobierno).  Pero es todo el pueblo el que está en el objetivo, son todas las personas las que padecen.
¿Por qué matar de hambre a un pueblo entero? Desde 1998, Venezuela se ha alejado del camino liberal. Debe ser castigada.
14 de abril de 2013 Maduro es reelegido Presidente de la República. La oposición "toma la calle". Resultado: 42 muertos. El intento de golpe fracasa y se pone en marcha una nueva estrategia.
En diciembre de 2014, el Congreso de los Estados Unidos aprueba la Ley 113-278, "Ley pública para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil en Venezuela". La ley permite medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela. Washington aconseja trabajar en esta dirección con la OEA y la Unión Europea.
En enero de 2015, la agencia estadounidense de evaluación de los "riesgos de país", bajó la nota de Venezuela para comprometer la reputación financiera de este país ... Todo esto restringe el acceso a la financiación internacional.
Marzo 2015: ¡rebélate! 3 agencias de calificación emiten alertas sobre los  supuestos incumplimiento de Venezuela.
El 8 de marzo de 2015, Barak Obama firmó la Orden Ejecutiva 13692. Él declara: Venezuela "una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos".
En junio de 2015, la entidad financiera francesa Coface describió el "riesgo país" de Venezuela como el más alto de América Latina. El objetivo: secar las fuentes de inversión.
28 de octubre de 2015, el general John Kelly, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, declara que Estados Unidos intervendrá en Venezuela en caso de una crisis humanitaria.
Abril 2016,  comienza el bloqueo financiero, el estrangulamiento.
Abril 2016 Informe del FMI sobre la "catástrofe económica" de Venezuela. Legitima las acciones de la guerra económica liderada por FEDECAMARAS, los empresarios venezolanos.
Mayo de 2016: la Asamblea Nacional (la oposición es mayoritaria) vota una ley que cancela todos los contratos petroleros, las inversiones internacionales y la emisión de deuda. Afirma secar cualquier inyección de dinero fresco en la economía del país.
En julio de 2016, el banco estadounidense Citibank prohibió a su red de intermediarios del Grupo Wolsberg (que incluye a Banco Santander, Credit Suisse, etc.) “hacer tratos con el régimen”.
En agosto de 2016: el cierre unilateral de las cuentas de la administración obliga a Venezuela a operar desde otras monedas, mientras que la mayoría de los ingresos resultantes de la venta de petróleo están en dólares. Las pérdidas debidas a nuevos costos de transacción, divisas, etc., son muy pesadas. Deutsche Bank; Goldman Schahs y JP Morgan Chase ya no pueden comerciar con instituciones venezolanas, incluido el Banco Central de Venezuela.
En mayo de 2017, Julio Borges, Presidente de la Asamblea Nacional, se reúne con el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, General H.R. Mac Master, para coordinar las sanciones financieras y económicas.
El 24 de agosto de 2017, el Presidente Trump firma la Orden Ejecutiva 13.808, titulada "Sanciones adicionales sobre la situación en Venezuela". Este decreto prohíbe toda una serie de transacciones con el Estado venezolano y, en particular, con PDVSA y todas las entidades propiedad del Estado venezolano. Se establece una lista de restricciones a las transacciones financieras.
El decreto 13.808 tiene como objetivo sistematizar los ataques a las empresas estatales venezolanas y las operaciones comerciales y financieras para deconstruir el país y precipitar el colapso.
El ex embajador de Estados Unidos en Venezuela y Colombia, William Bownfield, dice: "La mejor resolución es precipitar el colapso del gobierno venezolano, incluso si implica meses y años de sufrimiento para los venezolanos" 
13.11.2017: La Unión Europea prohíbe la venta de equipos de defensa o seguridad interna en Venezuela.
15 11 2017: Deutsche Bank, el principal intermediario del Banco Central de Venezuela, cierra permanentemente sus cuentas, poniendo en peligro todas las operaciones bancarias
Diciembre de 2017: el Ministerio de Transporte determinó que 471,000 llantas, compradas en el extranjero, no se pudieron enviar debido al bloqueo financiero
29 01 2018: El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos dice: "La campaña de presión contra Venezuela está dando frutos (...) podemos presenciar (...) un colapso económico total". "Nuestra estrategia funciona y la mantendremos".
02 03 2018: Estados Unidos renovó por un año los decretos 13692 (Obama) ° y 13808 (Trump). Están implementando medidas coercitivas para atacar la estabilidad financiera de Venezuela.
19 03 2018: el presidente Trump firma la orden ejecutiva 13827, que prohíbe a cualquier ciudadano o institución realizar transacciones financieras con la nueva moneda, el "petro". El Decreto Ejecutivo de 25 de agosto de 2017 promueve la asfixia financiera de Caracas.
Mayo de 2018: $ 9 millones del estado venezolano están "congelados"; estaban destinados a pacientes sometidos a diálisis (20.000 afectados).
25 06 2018: El Consejo Europeo adopta la Decisión 2018/901 que sanciona a los miembros de la administración venezolana.
01.11. 2018: el presidente Trump firma un nuevo decreto que autoriza al Departamento del Tesoro a confiscar propiedades de operadores en el sector del oro. Esto es para prevenir la recuperación, por parte del Estado venezolano, de la Cuenca Minera del Orinoco, la cuarta reserva de oro más grande del mundo.
28.01.2019: Estados Unidos decide congelar los activos de PDVSA por $ 7 mil millones. El usurpador de Guaido anuncia la congelación de todos los activos de su país en el extranjero. La aerolínea española Iberia se niega a enviar a Venezuela 200,000 cajas de medicamentos destinados a curar enfermedades crónicas.
23.03.2019: Washington propone nuevas sanciones. El asesor de seguridad de Trumpian, John Bolton, dice: Lo que hacemos es como Darth Vader en "Star Wars", que estrangula a alguien. Eso es exactamente lo que estamos haciendo ".
"En realidad, la corrupción, endémica, parte de la anarquía en la distribución de bienes esenciales y el saqueo del estado. Sin embargo, es aconsejable no hacer que el alfa y el omega de la crisis se atribuyan por definición al fallecido Chávez o al presidente Maduro". (LEMOINE, Maurice, "Venezuela, Crónica de la desestabilización", Le Temps des cerises, Montreuil, 2019, 340). Esta opinión de Maurice Lemoine, periodista desde hace mucho tiempo en "Monde Diplomatique", que ha estado trabajando desde 1973 en América Latina, muestra que podemos estar unidos y ser rigurosos. Maurice Lemoine combina trabajo de campo y análisis con lucidez en sus artículos e informes. Los últimos están más a menudo en contra de las producciones dominantes en Venezuela. ¿Está mejor informado que sus colegas? No lo creo. Simplemente practica el estudio de los hechos, en el lugar, y confronta los puntos de vista. Con rigor, honestidad.
Trump: la obsesión venezolana
22 de mayo de 2018: Trump firma un nuevo decreto presidencial que refuerza el embargo, en desafío al derecho internacional; reconoce a Guaido como el único presidente "legítimo". De hecho, un títere nombrado por Trump, en desafío al derecho internacional, (Guaido se "autoproclama" "presidente" el 23 de enero de 2019). Desde entonces, en una situación aún explosiva, el presidente Maduro continúa suplicando la negociación. Es posible?
"El grado de hostilidad ahora ha alcanzado un nivel que parece excluir cualquier verdadera conciliación" (Lemoine, Maurice, supra, en 371).
La batalla principal sigue siendo la construcción del "poder popular", la aceleración del proyecto socialista (50,000 consejos comunales y 3,000 comunas).
El objetivo anunciado a la muerte de Chávez insiste en la Reforma Agraria (distribuir dos millones de hectáreas de tierra a 500,000 agricultores). Los "perros guardianes" pretenden ganar la batalla de la opinión, incluso a costa de mentir. Los que vienen dando lecciones subestiman todo este contexto.
Los hechos, nada más que los hechos.


11 de junio de 2019

Estreno de la 7ª Sinfonía de Shostakóvich: el mayor acontecimiento musical de la 2ª Guerra Mundial

Por Federico Rubio Herrero 

El 9 de agosto de 1975 murió en Moscu el célebre compositor soviético, Dmitri Shostakovich. 
Había nacido en San Petersburgo en 1906. Estudio con Kolazunov, en el Conservatorio de Leningrado y fue discípulo de Rimski-Korsakov y Sokolov. Posteriormente fue profesor, de dicho  Conservatorio en los años 1940, 1941 y 1942. Estaba en posesión del premio Stalin y de la Orden de Lenin desde 1946.

Shostakovich vivía en Leningrado, cuando el 22 de junio de 1941 los alemanes y sus aliados atacaron sorpresivamente la URSS, y llegaron a los aledaños de la ciudad. Fue entonces cuando comenzó a trabajar en su séptima sinfonía coincidiendo con el primer mes del salvaje asedio a la misma. Posteriormente, Stalin ordenó su evacuación a Kúibyshev (1), pero cuando terminó de componer su sinfonía, Shostakovich la dedicó a su ciudad natal.

El estreno en Leningrado de la séptima sinfonía fue el 9 de agosto de 1942. Los alemanes  habían pactado para la captura de la ciudad ese día, y que celebrarían la Victoria en el hotel Astoria (el más lujoso de la ciudad). La fecha para el estreno fue, por tanto, escogida deliberadamente.

Emoción y certidumbre

El director de orquesta, de la Radio de Leningrado, Karl Eliasberg solo había podido celebrar el primer ensayo completo tres días antes (2). Pero a las seis de la tarde hablo por la radio.

"Camaradas, esta a punto de tener lugar un gran acontecimiento en la historia cultural de nuestra ciudad. Dentro de unos minutos oiréis, por primera vez, la séptima sinfonía de nuestro compositor Dmitri Shostakovich. Comenzó a crear esta soberbia composición en Leningrado, cuando el enemigo loco de odio intentó entrar en nuestra ciudad por primera vez. Cuando los cerdos fascistas nos bombardean con cañones y aviones, todos creyeron que los tiempos de Leningrado tocaban a su fin. Pero su composición es una prueba de nuestro espíritu, nuestra valentía y nuestra determinación por continuar existiendo".

Veamos cómo describe Michael Jones, en su libro "El sitio de Leningrado" (3) (pag. 290) el concierto.

"Cuando Eliasberg salió al escenario y se volvió hacia la orquesta se hizo un extraño y profundo silencio  en la sala. El director levantó la batuta y la sinfonía comenzó. En los apartamentos de la ciudad y en las trincheras (donde se habían instalado gigantescos altavoces), civiles y soldados se reunieron para oír la retransmisión del concierto. Un artillero recordó que en el momento en que el primer movimiento entraba en un poderoso crescendo "mi unidad estaba escuchando con los ojos cerrados". Parecía que el cielo sin nubes se hubiera convertido en una tormenta de música que estallaba ante nosotros".

Distintas oleadas de emoción recorrieron la sala de conciertos. Durante el primer movimiento fue furia, durante el segundo tristeza. Al final hubo una ovación atronadora. Subió al escenario una niña que le entregó un ramo de flores a Eliasberg. 
"La gente estaba de pie llorando", recordó el director. "Sabian que aquello no era un episodio más, sino el principio de algo. Lo oímos en la música los presentes en la sala, la gente en sus casas y los soldados en el frente (4). Toda la ciudad reencontró su humanidad. Y en aquel momento triunfamos sobre la desalmada máquina de guerra nazi".

Otras composiciones de Shostakóvich son: "La nariz", óperas como "La joven guardia", ballet como "La edad de oro". Además, sinfonías, música de escena, de jazz, de cine, cuartetos y conciertos para piano y orquesta.

Notas:
1.-  En Kúibyshev tuvo lugar el estreno mundial, el 5 de Marzo, bajo la dirección de Samuil Somosud, dirigiendo a la Orquesta de Bolshói allí trasladada.
2.- Andréi Zhdánov era en ese momento el Responsable Político de la Defensa de Leningrado. Comprendió que no podía realizarse esa ejecución de cualquier forma, tenían que ensayar y preparar concienzudamente su emisión por la ciudad y el frente. Cientos de altavoces se instalaron especialmente hacia las líneas alemanas. Fue un increíble acontecimiento, que supuso un triunfo moral y militar sobre la propaganda alemana, y un estímulo hondamente percibido por la población leningradense. Todos las fuentes consultadas así lo atestiguan, fue una gran victoria psicológica y política.
3.- Jones, Michael (2008). Leningrad: State of Siege.
4.- El concierto contó con el apoyo de una ofensiva militar soviética, cuyo nombre en clave era «Borrasca», con el objetivo de silenciar las fuerzas alemanas durante la interpretación. 

 



Fuente original:

* Cronologia mundial durante el tardofranquismo y la transicion 1973-1979, pags. 125 y 126.

9 de junio de 2019

La esencia del trotskismo y sus manifestaciones en el comunismo de hoy (VIII)


11º) El debate sobre si era posible edificar el socialismo en la URSS

En sus Enseñanzas de la Revolución de Octubre, Trotski presentaba a ésta como el resultado de la victoria del ala izquierda contra el ala derecha del partido bolchevique. Por supuesto que se reivindicaba a sí mismo como una de las figuras representativas de la izquierda, junto a Lenin, y mencionaba a Zinóviev y Kámenev como miembros de la derecha. Tal vez fuera esta acusación la que llevó a éstos a hacer causa común con la mayoría de la dirección del Partido frente a las pretensiones de Trotski (cuya expulsión de las filas del PC (b) de Rusia llegaron a pedir, aunque sin éxito por la oposición del resto de los dirigentes). Zinóviev, presidente entonces de la Internacional Comunista, escribió un artículo[1] titulado El leninismo que, en parte, iba dirigido contra la revisión trotskista de la historia de la revolución y contra la desconfianza trotskista hacia el campesinado. Sin embargo, en él también se sostenía que era imposible construir el socialismo en un país atrasado como la URSS de aquellos años.

Por consiguiente, los trotskistas y zinovievistas discrepaban sobre cuestiones del pasado pero coincidían en la principal cuestión de futuro. Quizás esas discrepancias fueron suficientes como para que Trotski se mantuviera inicialmente al margen de este debate, que era el fundamental aunque sólo emergiera a partir del año 1925. O quizás le desconcertó que fuera la dirección del Partido la que tomara la iniciativa de plantearlo. O quizás se apartara tácticamente para no perjudicar a los zinovievistas, ya que la mayoría del partido lo consideraba un enemigo del leninismo. Es difícil saberlo y tampoco afecta a los hechos. El caso es que Kámenev y Zinóviev no tuvieron el apoyo de los trotskistas durante el primer año de la discusión. Junto a otros pocos dirigentes, formaron una “nueva oposición” a la línea política de la mayoría del Comité Central.

La dirección bolchevique consideraba que el restablecimiento de la economía nacional casi completado no era suficiente para desbaratar una futura agresión de las potencias imperialistas y que la tregua pacífica conquistada permitía avanzar hacia la edificación del socialismo. El XIV Congreso del PC (b) de Rusia de diciembre de 1925 tenía en el orden del día el diseño de una política de industrialización que ponía el acento en la creación de la industria pesada, en el desarrollo de los medios de producción, en la creación de una industria de maquinaria, para superar el atraso y la dependencia de la URSS.

La “nueva oposición” criticó esta política de industrialización por centrarse en la industria pesada y en la independencia nacional, así como la política de alianza con los campesinos medios que interpretaban como conciliación los kulaks. Tomaron como blanco de sus críticas la manera conservadora y derechista en que Bujarin interpretaba la política campesina del Partido (su consigna “¡enriqueceos!” destinada a integrar pacíficamente a los kulaks en el socialismo y su concepción de la NEP que se transforma en socialismo “a paso de tortuga”). Y rechazaron la perspectiva de completar la edificación del socialismo en una URSS cercada por las potencias capitalistas, como una manifestación de estrechez nacional pequeñoburguesa. Para apoyar su posición, rebuscaron en la sociedad soviética y en citas de Marx, Engels y Lenin toda clase de inconvenientes a la construcción del socialismo en el país soviético. Algunos de ellos eran reales, pero el error de los zinovievistas era considerarlos superiores al potencial socialista de los obreros y campesinos trabajadores, equivocar el peligro principal que era el derrotismo “izquierdista” de Trotski y compartir con él su concepción invertida, idealista, del internacionalismo proletario.

Uno de sus argumentos está entre los favoritos de todos los que critican “por la izquierda” al bolchevismo: las empresas estatales de la URSS (y, por extensión, de cualquier país dirigido por la clase obrera) no serían socialismo sino “capitalismo de Estado”. 

Ciertamente, puede ocurrir que el Estado proletario recurra al capitalismo de Estado, es decir, a acuerdos con los capitalistas nacionales o extranjeros para la explotación de determinadas empresas. Pero eso no tiene nada que ver con las empresas que dicho Estado administra en exclusiva. Estas son empresas socialistas que forman el sector socialista de la economía nacional. Los críticos “de izquierda” cuestionan su carácter socialista porque, en ellas, se pueden utilizar métodos inventados por los capitalistas, como el taylorismo, el fordismo, etc.; porque, en ellas, hay una división más o menos permanente del trabajo, una “clase” de dirigentes y una “clase” de dirigidos; porque la retribución de los empleados sigue teniendo el nombre de “salario” y todavía lo es parcialmente; etc. 

Sin embargo, estos críticos pasan por alto que estas empresas tienen como fin directo la producción de valores de uso con arreglo a un plan nacional y no la producción de plusvalía para sus propietarios; que ese plan es discutido y aprobado colectivamente por los obreros de esas empresas que participan también en la dirección de su ejecución; que la retribución de todos, desde el peón hasta el directivo, se calcula según la cantidad y calidad del trabajo y no según el “capital” aportado (que es enteramente propiedad del Estado). 

A fin de cuentas, lo que les sucede a estos críticos es que confunden el socialismo con el comunismo pleno, cuando ya no haya división de la sociedad en clases, cuando la producción ya no sea mercantil-monetaria, cuando la vieja división social del trabajo y el propio Estado se hayan extinguido. No comprender la necesidad del período de transición llamado socialismo no es marxismo sino anarquismo: impaciencia propia del pequeñoburgués arrollado por el desarrollo de las fuerzas productivas sociales y, por lo mismo, incapacitado para resolver la contradicción entre capitalismo y socialismo. 

Los errores teóricos de los trotskistas y zinovievistas tenían relevancia porque, aun contra la voluntad de ellos, servían dentro del partido comunista a los intereses de la parte de la pequeña burguesía que combatía al capitalismo sin asumir la posición de la clase obrera; en definitiva, que combatía tanto a los capitalistas como a los proletarios que actuaban consecuentemente con sus intereses de clase al organizar la edificación de la sociedad socialista.

Stalin respondió teóricamente a ésta y a las demás objeciones durante las sesiones del Congreso[2] y en su obra de 1926 titulada “Cuestiones del leninismo”[3]. En particular, destacó el significado internacionalista de la edificación del socialismo en la URSS:

“¿Qué hace falta para que los proletarios venzan en el Occidente? Ante todo, fe en las propias fuerzas, la conciencia de que la clase obrera puede valerse sin la burguesía, de que la clase obrera no sólo es capaz de destruir lo viejo, sino también de construir lo nuevo, de edificar el socialismo. Toda la labor de la socialdemocracia consiste en inculcar a los obreros el escepticismo y la falta de fe en sus fuerzas, la falta de fe en la posibilidad de lograr por la fuerza la victoria sobre la burguesía. El sentido de todo nuestro trabajo, de toda nuestra edificación, consiste en que este trabajo y esta edificación convencen a la clase obrera de los países capitalistas de que la clase obrera puede valerse sin la burguesía y edificar con sus propias fuerzas la nueva sociedad. (…) Y cuando los obreros de los países capitalistas se contagien de la fe en sus propias fuerzas, podéis estar seguros de que eso será el principio del fin del capitalismo y el más fiel indicio de la victoria de la revolución proletaria. Por eso creo que no trabajamos en vano al edificar el socialismo. Por eso creo que en ese trabajo hemos de vencer en escala internacional”.[4]

Y, más allá, a la vuelta de diez años, la Unión Soviética fue la prueba viviente de que un solo país puede edificar una base económica socialista, es decir, donde la gran mayoría de los medios de producción son propiedad social (estatal o cooperativa) y han sido liquidadas las clases explotadoras, perviviendo únicamente unos residuos de las mismas que, en unión con el capital internacional, continúan luchando contra el proletariado.

Al comprobar Zinóviev la debilidad de su posición en el Congreso, propuso al final del mismo incorporar al CC a representantes de todos los grupos de oposición derrotados anteriormente, en lo que fue el primer paso visible del ensamblaje que llegaría a ser la “oposición de izquierda unificada” formalizada en el verano de 1926.

12º) El error común del trotskismo y de la socialdemocracia

En el fondo, la oposición de 1923, la de 1925 y la unificada de 1926-27 partían de la misma concepción fundamental que Kautsky ya había expresado en la temprana fecha de 1918, de la manera siguiente:

“La revolución bolchevique se basaba en la hipótesis de que sería el punto de partida de una revolución europea general… Según esta teoría, la revolución europea que trajera el socialismo a Europa permitiría también eliminar los obstáculos al desarrollo del socialismo en Rusia, obstáculos creados por el atraso económico de este país. Todo esto estaba muy lógicamente y bastante bien fundamentado, a condición de que la hipótesis de base se realizara, a saber, que la revolución rusa debía abrir inevitablemente la vía a la revolución europea. Pero, ¿qué hacer si esta hipótesis no se realiza? Nuestros camaradas bolcheviques han apostado todo a la carta de la revolución europea general. Como esta carta no ha aparecido, se han visto forzados a emprender una vía que los ha conducido a enfrentar problemas imposibles de resolver.”[5]

A quienes critica aquí Kautsky no es realmente a los bolcheviques, sino a los semi-bolcheviques: es decir a quienes, a diferencia de él, todavía aceptaban la revolución; pero, lo hacían sólo hasta cierto punto, de manera inconsecuente, porque parten, como él, de la misma concepción vulgarmente evolucionista, mecanicista, según la cual el imperialismo es sólo un desarrollo cuantitativo del capitalismo y no su negación como resultado de un salto cualitativo en dicho desarrollo. Los derechistas de la socialdemocracia (incluidos Bujarin y Jruschov) y los “izquierdistas” como Trotski, Zinóviev y otros coinciden en la misma premisa falsa. Unos y otros comparten que el socialismo debe esperar a que el capitalismo madure más de lo que lo había hecho ya a principios del siglo XX.

En esta idea, hay algo cierto, pero es secundario y, si se toma aisladamente, si no se tiene en cuenta otro aspecto opuesto que es principal, se acaba basculando en el campo de la burguesía, contra el proletariado. En abstracto, a escala histórica, es cierto que, cuanto más desarrolle el capitalismo el carácter social de sus fuerzas productivas, mejores condiciones brindará al proletariado para construir el socialismo una vez conquiste éste el poder político. Pero, al mismo tiempo, estas nuevas fuerzas productivas más desarrolladas están en poder de los capitalistas y les proporcionan una mayor capacidad para prevenir y descomponer la revolución proletaria[6].

Ya en el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels observaban que, a lo largo de la historia, la lucha de clases entre explotadores y explotados “conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes”. En el futuro, tampoco podemos considerarnos a salvo de este desenlace regresivo de la lucha entre la burguesía y el proletariado (tal vez por el uso de las armas nucleares y otras de destrucción masiva, por el impacto del desarrollo capitalista de la sociedad sobre la naturaleza, etc.). El materialismo consecuente no se conforma con observar las grandes tendencias abstractas, sino que investiga cuáles son las acciones revolucionarias que pueden inclinar la balanza a favor de las tendencias progresivas y las pone en práctica. Esto es lo que distingue al marxismo genuino de Lenin, cuando se enfrenta al fenómeno del imperialismo, del socialismo semi-marxista de derecha (Kautsky) y de “izquierda” (Trotski), de ese “hay que ser socialistas antes que marxistas” que pronunció Felipe González para ser aceptado por la burguesía como su jefe de gobierno.

El leninismo comprende que el fruto del socialismo ya está maduro en el árbol del capitalismo imperialista y este árbol amenaza con descomponerlo. Por esta razón, los destacamentos nacionales de la clase obrera, una vez cumplidas las tareas democrático-burguesas básicas, deben emprender la construcción del socialismo, aprendiendo con su propia experiencia a extirpar lo viejo y a multiplicar los frutos socialistas sobre las nuevas bases de la dictadura del proletariado y de la propiedad social sobre los principales medios de producción. Así es como han de mostrar con su ejemplo práctico que los explotados pueden organizar la producción de una manera más satisfactoria para sus intereses que la manera capitalista de hacerlo y así es como han de adquirir un poderío material con el que ayudar a sus hermanos de clase del resto del mundo.

El miope determinismo económico de los oposicionistas, que concebía mecánicamente la primacía de las fuerzas productivas sobre las relaciones sociales, necesariamente conducía a negar la posibilidad de construir el socialismo en un país más atrasado si no se conseguía antes en los más adelantados. Es más, Trotski llegaría a empujar este razonamiento viciado hasta sus consecuencias más extremas y contrarrevolucionarias, pero no adelantemos acontecimientos.

En consecuencia, los trotskistas y zinovievistas consideraban que la revolución rusa no debía pretender construir el socialismo en su propio país, sino extender la revolución a los países más desarrollados. Había pues que rechazar y combatir toda idea y toda medida que fuera dirigida a avanzar hacia el socialismo en la URSS. Había que tomar unilateralmente y exagerar todo rasgo atrasado, todo lo que dificultara ese avance y negar o menospreciar todo progreso.

Para sostener su posición contraria a la perspectiva de edificar el socialismo en la URSS, Zinóviev llegó a invocar el texto escrito por Engels en 1847, con anterioridad al Manifiesto del Partido Comunista, en el que decía que la revolución comunista se produciría y desarrollaría más o menos simultáneamente en todas las naciones civilizadas[7]. Además de que Engels se refiere a la revolución comunista completa y contempla diferentes ritmos nacionales en su realización, la base de sus afirmaciones es el capitalismo progresivo que se extiende por el mundo destruyendo los viejos modos de producción, y no el imperialismo que se basa en la explotación de los países dominados. Lo que sí resulta evidente de este texto y de toda la labor teórica y práctica de Marx y Engels, es que ellos empujaban la revolución proletaria todo lo lejos que ésta pudiera llegar en cada lugar, a pesar de que el capitalismo todavía se hallaba en su etapa juvenil: nada que ver con el espíritu derrotista de los oportunistas como Kautsky con sus “problemas imposibles de resolver” o como los oposicionistas rusos con su “imposibilidad de edificar el socialismo en la URSS”.

Ciertamente, no es posible alcanzar el comunismo pleno en un solo país, porque el cerco capitalista al que está sometido le obliga a mantener una fuerte organización estatal dirigida a responder eficazmente a las agresiones bélicas y a la influencia corruptora foránea. A su vez, esta organización estatal equivale a conservar en parte la vieja división social del trabajo que ancla a cierto número de individuos a unas mismas funciones y a una posición particular con respecto a los demás. Y esta vieja división del trabajo es una base embrionaria para el surgimiento continuo de nuevos elementos de burguesía, contra el cual es necesario mantener y ejercer la dictadura del proletariado.

Pero, entre la conquista del poder político por la clase obrera y la completa transformación comunista de la sociedad, hay mucho que hacer en cada país -como lo han demostrado los progresos de la URSS y de otros países socialistas-, a condición de que se quiera, a condición de que no se impongan los agoreros trotskistas y zinovievistas vaticinando la imposibilidad de edificar el socialismo en un solo país. Y esta era la encrucijada en la que se encontraba la Unión Soviética en los años veinte.

Para sostener su punto de vista insostenible, los oposicionistas tenían que mentir y ocultar que Lenin ya había resuelto lo fundamental de esta polémica en sus obras El imperialismo, fase superior del capitalismo, Sobre la consigna de los Estados Unidos de Europa, El programa militar de la revolución proletaria y en las posteriores a Octubre de 1917. Esto es lo que hacía Trotski cuando preguntaba en la XV Conferencia del PC (b) de la URSS: “¿Por qué se exige el reconocimiento teórico de la construcción del socialismo en un solo país? ¿De dónde se ha sacado esta perspectiva? ¿Por qué hasta 1925 nadie planteó esta cuestión?”[8]. Zinóviev, por su parte, interpretaba como negativa a construir el socialismo en la URSS la idea de Lenin de que a los rusos les sería más difícil continuar la revolución proletaria que a los comunistas de Occidente. En cuanto a Kámenev, sostenía que Lenin no se refería a Rusia cuando hablaba sobre la posibilidad de la victoria del socialismo en un solo país.

La mayoría partidaria de la línea bolchevique-leninista no negaba ni menospreciaba las dificultades en el camino de la edificación del socialismo, pero no se rendía ante ellas, como hacían los oposicionistas que rebuscaban en lo dicho por Lenin algún resquicio (o lo tergiversaban) para “justificar” su claudicación ante las fuerzas del capitalismo. Tampoco la mayoría se desentendía de la revolución socialista en otros países, sino que la consideraba la garantía para la victoria definitiva del socialismo, es decir, para evitar que éste fuera destruido desde el exterior. Además, consideraba la solidaridad del proletariado de los países capitalistas con la URSS como una de las palancas que hacía posible la edificación del socialismo en este país y a éste como una base y un ejemplo práctico para potenciar el movimiento obrero revolucionario en aquéllos. En cambio, los oposicionistas menospreciaban el valor de esta solidaridad mientras el proletariado del mundo capitalista no conquistara el poder del Estado. Para ellos, la revolución rusa no podría dar más de sí y debía dedicar sus fuerzas a espolear la revolución en Occidente donde sí sería posible edificar el socialismo (o tampoco, como veremos enseguida).

La mayoría bolchevique perseguía hacer “el máximo de lo realizable en un solo país para desarrollar, apoyar y despertar la revolución en todos los países“[9]; consideraba que el proletariado de cada país debe actuar ante todo sobre el terreno nacional, pero, al hacerlo, resuelve tareas de significación internacional que dimanan de la naturaleza de la clase obrera y de su situación en la sociedad. Así es como, diez años después, la Unión Soviética se convirtió en una gran potencia industrial, la segunda del mundo, con plena independencia económica de los países capitalistas. Gracias a ello, fue capaz de derrotar al desafío fascista del imperialismo, ayudar a extender el campo socialista a un tercio de la humanidad y animar un pujante movimiento obrero en Occidente que arrancó concesiones sin precedentes a los capitalistas.

Profundizando en su concepción equivocada del desarrollo de las fuerzas productivas sociales y de la revolución internacional, Trotski teorizó sobre la “continuidad histórica” de la economía de la URSS como parte de la economía capitalista mundial y su subordinación a ella, como si la revolución no hubiera destruido esa dependencia. El posterior desarrollo de una industria soviética independiente refutó estas especulaciones. Esa supuesta subordinación de las economías nacionales respecto del mercado mundial llevaría a Trotski a negar la posibilidad de edificar el socialismo incluso en los países más desarrollados mientras no triunfara la revolución a escala internacional:

“No sólo la China atrasada, sino, en general, ninguno de los países del mundo podría edificar el socialismo en su marco nacional: el elevado desarrollo de las fuerzas productivas, que sobrepasan las fronteras nacionales, se opone a ello, así como el insuficiente desarrollo de la nacionalización. La dictadura del proletariado en Inglaterra, por ejemplo, chocaría con contradicciones y dificultades de otro carácter, pero acaso no menores de las que se plantearían a la dictadura del proletariado en China. En ambos casos, las contradicciones pueden ser superadas únicamente en el terreno de la revolución mundial”.[10]

Notas:

[5] Kautsky, La dictadura del proletariado.
[6] En uno de sus últimos artículo, Lenin advertía de que tenemos “el inconveniente de que los imperialistas han logrado dividir al mundo en dos campos” (Más vale poco y bueno). En su polémica con Trotski, Bujarin observaba con razón que la mayor parte de la población de Francia está en África y que la mayor parte de la población de Gran Bretaña está en Asia. Y esto proporciona a los capitalistas de las potencias imperialistas una riqueza colosal con la que pueden someter por mucho tiempo a sus propios obreros, dependiendo, claro está, de cuánto se desarrolle la lucha de liberación nacional de los pueblos oprimidos y la solidaridad con ella por parte de aquellos obreros.
[7] Principios del comunismo, Engels. https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/47-princi.htm
[8] Actas taquigráficas, pág. 533; citado en La lucha del partido bolchevique contra el trotskismo, t. 2, pág. 186.
[9] Acerca del infantilismo “izquierdista” y del espíritu pequeñoburgués, Lenin.
[10] La revolución permanente, Trotski, http://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/trotsky_revolucion_permanente.pdf, pág. 129.