24 de diciembre de 2016

Bruno Rodríguez Parrilla en 1991. “El relevo de la Revolución está asegurado por la Revolución misma”

Por Sergio Rodríguez Gelfenstein

Al parecer, mi artículo de la semana pasada sobre la transición en Cuba, despertó cierto interés en quienes lo leyeron. Algunos de ellos, me escribieron o se comunicaron conmigo para recordar mi libro publicado en 1993 con el sugestivo título de ¿Y cuándo Fidel no esté?, insinuándome que hablara de ello. Aunque en agosto del año pasado, escribí sobre el tema, me pareció válido rememorarlo a partir de la dinámica que ha adquirido el mismo tras el fallecimiento del líder cubano Fidel Castro.

relevo de la Revolución

Inquieto por la situación que habría de crearse cuando ello ocurriera, en fecha tan lejana como 1991 me propuse indagar acerca del pensamiento y la visión de los jóvenes cubanos sobre el tema. Entre diciembre de ese año y enero de 1992 realicé en La Habana una serie de entrevistas a mujeres y hombres cubanos que bordeaban los 30 años. Trece de estas entrevistas dieron origen en 1993 a este libro con portada del artista plástico Aníbal Ortizpozo y publicado por el Vice rectorado Administrativo de la UCV que conducía el profesor Elías Eljuri en coedición con la revista Ko´eyú Latinoamericana que dirigía el entrañable amigo Joel Cazal. En la presentación del libro se expone que el mismo cubre ”un espectro de la juventud cubana suficientemente representativo a pesar que el imperativo del regreso nos obligó a postergar otras conversaciones que también tentaban nuestro interés”.

Hoy, ante la fatalidad del hecho cierto: la desaparición física del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro, me parece muy pertinente, dar a conocer nuevamente la respuesta final a la pregunta que cierra la entrevista (que además es la última del libro) a Bruno Rodríguez Padilla,   quien en ese momento, a sus 33 años, era miembro del Buro Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), y director de su órgano oficial, el periódico Juventud Rebelde. Desde marzo de 2009, Rodríguez Parrilla, quien es abogado de profesión, es el ministro de relaciones exteriores de Cuba y desde diciembre de 2012 miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, la más alta instancia de conducción política del país.

Las opiniones dadas hace 25 años por el hoy Canciller cubano cobran gran vigencia y legitimidad cuando se observan en el contexto del momento actual que vive Cuba.  Quisiera extraer dos respuestas de la entrevista que podrían dar luces a aquellos que se inquietan por la llamada “transición cubana” y suponen que la misma comenzó ahora, tras el fallecimiento de Fidel.

Ante la pregunta de ¿Qué significa para un joven cubano en lo individual, y qué significa para tu generación, “mantener el poder conquistado en 1959 en las nuevas condiciones” (difíciles por lo demás?), Bruno afirmó que: “Yo conquisté el poder con un año de edad, en el 59. Se oye mucho en el mundo discutir sobre el poder, sobre cuotas de poder: Mi generación participa del poder, como participan las otras, lo que no quiere decir que la Juventud (Se refiere a al UJC. Nota del autor) no favorezca procesos que aceleren la promoción social de los jóvenes, la presencia de los jóvenes  en las tareas vitales del país, incluso en los niveles de dirección y en las responsabilidades políticas y estatales más importantes: por eso más que consecuencias de una política , es consecuencia de un hecho de la realidad, como te decía la juventud tiene el espacio que nadie le ha dado, sino que se lo ha ganado con su presencia, donde se decide la Revolución, donde se hace la revolución todos los días. Si tú te pones a revisar la composición del partido, de los órganos locales de gobierno, de los aparatos económicos, de las empresas encontrarás a una generación muy fuerte representada, incluso a generaciones más jóvenes. Eso significa que nosotros asumimos siempre una gran responsabilidad, de hecho sentimos la responsabilidad de compartir el poder de una manera importante. No pretendemos mayores ni menores cuotas de poder, porque en una revolución que sobrevive en las circunstancias actuales, no es realista pretender distribuir el poder en cuotas”.

Agregó que “Esta es una Revolución y un país cuyo poder se sustenta en las mayorías. Lo único que nos queda son las mayorías. A un amigo le preguntaba hace poco: ´¿Ustedes piensan abandonar, dejar la Revolución?`. Él decía ´Eso no lo podemos hacer porque en Cuba lo único que hay es Revolución y mosquitos`. De manera que nosotros participamos del poder de la Revolución en todos los órdenes, en lo que hacemos y en la mayoría que aportamos. El día que la Revolución no tenga una sustancial mayoría, dejará de ser, y dejará de ser una Revolución auténtica”.

Finalmente, la indagatoria cerró con la siguiente pregunta: “¿Consideras que tu generación está capacitada para asumir responsabilidades superiores? Y entre otras cosas algo que en Cuba es una realidad: ¿podrán suplir el ascendiente moral, la capacidad y la experiencia de la generación que derrocó a Batista, en particular el presidente Fidel Castro? ¿Crees que les den esa posibilidad de sustituirlos?

He aquí su respuesta: “En lo personal me siento cumpliendo funciones y asumiendo tareas muy responsables. Me es difícil decir si estoy preparado para desarrollar nuevas responsabilidades en el entendido de responsabilidades superiores. Francamente no me siento desbordado, pero si ante una responsabilidad que considero muy grande, está relacionada con un trabajo en la Juventud y con la dirección de un periódico en las condiciones actuales del país. Es difícil imaginarme una tarea que me sea más complicada. Me siento privilegiado de tener una responsabilidad, la cual todos los días se me presenta difícil, me exige soluciones y me deja poco tiempo.

En lo personal, estoy preparado para hacer varias cosas distintas. He tenido una vida muy dispersa. Fui bastante tiempo dirigente estudiantil, soy abogado, trabajé en los medios académicos, fui profesor universitario, trabajé en los sectores artísticos y literarios ya en la Juventud, estuve en las Fuerzas Armadas un tiempo, estuve en el trabajo internacional de la Juventud y en el servicio exterior y ahora soy director de un periódico, es decir, he hecho cosas bastante diferentes”.

Agregaba más adelante “Hay gente con una visión extraña de la juventud, a veces peyorativa, son los que hablan mucho de la madurez, como si fuera cronológica, y uno no conociera gente muy madura y muy joven y gente muy inmadura y poco joven, como los conozco yo también.

En fin, en esto hay que avanzar, pero, creo que esta es una generación que dispone de un espacio amplísimo, dispone de todo el espacio que se ha ganado, lo cual es decir mucho, y también es decir que los espacios de que no se dispone hoy, son espacios a ganarse.

La Revolución es mucho más que Fidel. Sin lugar a dudas que su peso y su participación son extraordinarios, sobre todo en la conducción de este momento súper crítico, no sólo de la Revolución, sino de la historia nacional, pero estoy convencido que no se trata de salir a buscar otro Fidel, entre otras cosas porque no se puede. Tuvimos un Martí, y no tenemos otro, tenemos ahora a Fidel, y soy un convencido, no vamos a tener otro, porque eso es irrepetible, pero hay una generación, (política más que biológicamente hablando) de la que han surgido una cantidad importante de compañeros cuya madurez es capaz de suplir el vacío que deje la dirección histórica de la revolución. Si eso saliera mal, querrá decir que nos equivocamos rotundamente y lo que hicimos tuvo poco valor, pero es necesario decir que una de las extraordinarias virtudes de Fidel, es precisamente ser portador de ese concepto, el haber inculcado eso, el abrir esos canales de participación, y estoy seguro que sin Fidel, todo el mundo, quien esté y quien no esté en la dirección, sentirá una responsabilidad mayor que la que siente hoy.

El relevo de la Revolución está asegurado por la Revolución misma. Es parte de la obra de la Revolución. Ella existe hoy y seguirá existiendo, porque como hasta hoy, en cada momento ha habido una generación que ha asumido su responsabilidad con la patria, y lo que es más importante, ha gestado y ha hecho crecer el relevo necesario”.

Fuente:
Barómetro Internacional.

La clase obrera es más poderosa que la represión

Esta hoja ha sido difundida por los miembros de la Asociación de Amistad Hispano Soviética en una manifestación de trabajadores. En ella insistimos en que la clase obrera prosiga el "Camino de Octubre".



Centenario de la Revolución de Octubre

La situación de la población trabajadora no deja de empeorar desde que la Unión Soviética y el campo socialista se descompusieron. Y este deterioro se ha acelerado a partir de la última crisis económica. Despidos, desempleo, inestabilidad laboral, rebajas salariales, aumento de la jornada y de la carga de trabajo, desahucios, pobreza, recortes de servicios sociales, endeudamiento, guerras de rapiña, etc., son la consecuencia necesaria de la concurrencia capitalista en pos del máximo beneficio. La resistencia sindical puede contrarrestar esta ley absoluta, pero se ve sin cesar socavada por la ilusión de que nos irá mejor colaborando con los empresarios (diálogo social), por la competencia entre los propios obreros y por la represión: así, los patronos amenazan con el despido a quienes hagan uso de sus derechos y el Estado burgués apalea a manifestantes y huelguistas, los detiene, los multa y los encarcela.
 
Pero, la clase obrera puede unirse y vencer esta opresión. Lo ha demostrado a lo largo de los últimos 100 años, desde que la revolución proletaria triunfó en Rusia. Para ello, es absolutamente necesario organizar una dirección revolucionaria que se base en la teoría científica del marxismo-leninismo, que la transmita a las masas obreras y que confíe en la capacidad de éstas para asimilarla y ponerla en práctica. Así es como los trabajadores rusos conquistaron el pan, el trabajo, el techo y la dignidad que los capitalistas les negaban y que ahora nos están arrebatando.
 
La Rusia prerrevolucionaria era un país atrasado, semi-feudal. Los campesinos tenían que sobrevivir trabajando para los terratenientes, pagándoles una renta y sufriendo multas y penas corporales. El gobierno del Zar discriminaba a los no-rusos y azuzaba a unas nacionalidades contra otras (pogromos y matanzas entre tártaros y armenios). La industria capitalista y la clase obrera se fueron desarrollando poco a poco, con jornadas de trabajo de más de 12 horas y salarios de miseria, sobre todo para las mujeres y los niños. No había seguros frente al desempleo, la enfermedad y vejez. Los obreros vivían hacinados en tugurios (diez o más personas por habitación). Los multaban en el trabajo por cualquier pretexto y los estafaban en tiendas explotadas por sus mismos patronos. Entonces, surgieron las primeras huelgas y organizaciones obreras que duraban pocos meses antes de ser aniquiladas por el gobierno. La primera gran huelga estalló en 1885 en la fábrica Morósov: fue aplastada por las armas, siendo apresados 600 trabajadores y decenas de ellos procesados.
 
Una década después, surgieron las primeras organizaciones que combinaban la lucha por reivindicaciones económicas con la lucha política por el derrocamiento del zarismo y del capitalismo; es decir, que unían el socialismo con el movimiento obrero. Y, con ello, vinieron las primeras victorias obreras, como la huelga de la fábrica Thornton y la del textil, en San Petersburgo, que arrancó del gobierno una ley de reducción de la jornada máxima de trabajo a 11 horas y media. Pero los dirigentes marxistas como Lenin y otros eran perseguidos, detenidos, encarcelados, torturados, deportados y, en ocasiones, ejecutados. Las hojas volantes y los periódicos revolucionarios estaban prohibidos y tenían que hacerse en el extranjero (igual que los congresos obreros) y reproducirse en imprentas clandestinas.
 
Con la crisis económica de finales del siglo XIX y los despidos que ésta provocó, los capitalistas revocaron las pequeñas concesiones hechas al movimiento obrero. Pero creció la intensidad de éste y las huelgas adquirieronun carácter político. La del 1o de Mayo de 1901, en la fábrica de armamento Obújov, acabó en un choque sangriento entre las tropas y los obreros armados con piedras y herramientas: fueron detenidos unos 800 obreros y muchos de ellos, encarcelados. En la de Róstov (1902), participaron treinta mil obreros y el gobierno tuvo que traer tropas de otros lugares para reprimirla, matando a varias personas. Mayores aun fueron las de Transcaucasia y Ucrania en 1903. 

El movimiento obrero fue animando las luchas de los campesinos contra los terratenientes, también respondidas a tiros por el gobierno. Asimismo, estimuló las movilizaciones de estudiantes que fueron reprimidas con la clausura de las universidades y el encarcelamiento de cientos de estudiantes. Las cárceles y lugares de deportación estaban repletos.

La represión se cebaba también con otros pueblos, como el chino, que se levantaba contra las potencias imperialistas que lo oprimían. En su afán expansionista hacia el Oriente, la Rusia zarista chocó con las ambiciones del Japón imperial y entró con él en una guerra que acabaría perdiendo, con miles de bajas rusas.

Estos hechos convencieron al movimiento obrero de la necesidad de una revolución contra el régimen autocrático. Estallaron grandes huelgas primero en Bakú y en la capital San Petersburgo. En ella, una organización dirigida por un cura convenció a masas de obreros para que marcharan en procesión al palacio del Zar a rogarle que atendiera sus reivindicaciones. Pero éste quiso aprovechar la oportunidad para dar un escarmiento a los trabajadores: dio orden de disparar, abatiendo a un millar de obreros e hiriendo a más de dos mil. Fue el "Domingo Sangriento" de enero de 1905 en que el pueblo perdió la fe en su monarca y el movimiento huelguístico se elevó hasta un nivel insurreccional. 

Los choques entre huelguistas y tropas se extendieron por todo el país, siendo abatidos centenares de obreros. Le siguieron los levantamientos campesinos y las rebeliones de soldados y marineros (como la del acorazado Potemkin), también reprimidos de manera cruenta. Fue entonces cuando las masas obreras crearon los primeros soviets, que eran las instituciones representativas desde las que organizarían la insurrección y su propio poder político.

El gobierno hizo el amago de abrir la mano, pero al mismo tiempo creaba las bandas parapoliciales conocidas como Centurias Negras, precursoras de las organizaciones fascistas. Concertó la paz con Japón y pudo entonces emplear a las tropas para aplastar la insurrección popular (en Moscú, redujo a escombros la barriada de Krásnaia Presnia). Además, recibió para ello la ayuda económica y militar de los imperialistas franceses y alemanes.

Comenzaron las expediciones de castigo que sembraron el terror contra quienes hubieran participado en la revolución. En junio de 1907, el gobierno dio un golpe de Estado, disolvió la Duma (parlamento), detuvo y deportó a  Siberia a los 65 diputados socialistas, fusiló o ahorcó a miles de obreros y campesinos, sometió a castigos corporales, martirios y torturas a los revolucionarios, persiguió con crueldad las organizaciones obreras, creó listas negras de obreros reivindicativos para que no tuvieran empleo, etc.

Los revolucionarios marxistas agrupados en el Partido bolchevique extrajeron preciosas enseñanzas de esta primera revolución rusa que aplicaron con éxito en los años siguientes. 

Tras un breve período reaccionario, el movimiento obrero perdió el miedo a la represión y empezó a reanimarse a partir de 1912, cuando la gendarmería zarista abrió fuego contra los huelguistas del Lena, abatiendo e hiriendo a más de 500. Los bolcheviques pudieron entonces editar el periódico legal Pravda (La Verdad) que, no obstante, fue prohibido en ocho ocasiones, teniendo a cada vez que cambiar su cabecera. Las movilizaciones yhuelgas obreras alcanzaban ya en 1914 el nivel que habían conocido en vísperas de la Revolución de 1905.

Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial dio un respiro al gobierno zarista, al aprovechar éste los sentimientos patrióticos de una parte de la población. Los diputados bolcheviques se mantuvieron firmes en la condena de esta guerra por su carácter imperialista, por lo que fueron detenidos, inhabilitados y deportados a Siberia por "alta traición". La guerra truncó el auge del movimiento obrero, pero las derrotas de Rusia en el frente, los millones de muertos y mutilados, el hambre, las epidemias, etc., despertaron nuevamente la indignación del pueblo trabajador. 

A inicios de 1917, volvieron las huelgas, las manifestaciones y también las matanzas policiales. La revolución contra el zar triunfaría en febrero gracias a que los soldados se pasaron en masa al bando de los insurrectos. Sin embargo, la burguesía liberal usurpó el poder al pueblo, con la complicidad de los "socialistas moderados" que habían conseguido la mayoría en los soviets de diputados. El gobierno provisional burgués, lejos de satisfacer las demandas populares, pretendió intensificar la participación de Rusia en la guerra y reprimió a tiros las protestas antibélicas. Además, destruyó la redacción de Pravda, empezó a  desarmar a los guardias rojos, intentó detener a los dirigentes bolcheviques con acusaciones falsas e inventadas y, para remate, urdió un golpe de Estado que fracasó gracias a la resistencia de las masas obreras dirigidas por el Partido.

Fueron estos acontecimientos los que movieron a éstas a renovar los soviets con una mayoría de comunistas, y a preparar la insurrección que daría el triunfo a la Gran Revolución Socialista de Octubre.

Toda la represión zarista y burguesa había resultado impotente frente a la clase obrera ilustrada y organizada por su partido marxista-leninista.

En adelante, la violencia reaccionaria proseguiría contra los obreros y campesinos rusos, pero éstos tenían ya en sus manos el poder del nuevo Estado soviético para defenderse: durante la guerra civil y la intervención extranjera (1918-21), frente al "cordón sanitario" de entreguerras, contra la agresión nazi-fascista (1941-45) y, después, en la Guerra Fría (chantaje nuclear de los Estados Unidos, OTAN, ASEAN, cinturón de bases militares alrededor de la URSS, etc.).

A pesar de esta permanente hostilidad de los capitalistas del mundo entero, la  clase obrera soviética siguió progresando hacia la abolición de las clases, construyendo una poderosa economía socialista y mejorando las condiciones de vida de todos los habitantes del país e incluso del resto del mundo, pues los
capitalistas tuvieron que hacer concesiones al movimiento obrero occidental -el mal llamado "Estado del bienestar"- para evitar que se desarrollara por el camino de la Revolución de Octubre.

El grado en que la clase obrera es capaz de conquistar sus reivindicaciones -incluso las más inmediatas- depende de cuánto ambicione alcanzar su meta final. Por eso, desde nuestra asociación, os animamos a complementar la lucha sindical cotidiana con la celebración -a lo largo del año próximo- del Centenario de la Revolución de Octubre, que será una excelente oportunidad para devolver a la clase obrera lo que tanto se empeñan en arrebatarle: su identidad revolucionaria.

“No hay ningún movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria”

Hace 100 años, comenzó el futuro.

Algunos logros del socialismo en la URSS:
 
- Los medios de producción que acaparaban los capitalistas y los terratenientes fueron socializados y convertidos en propiedad de todo el pueblo o en propiedad de las cooperativas campesinas.

- La competencia capitalista fue sustituida por la ayuda mutua y la emulación socialista.

- A través de las asambleas de trabajadores, se planificó la economía de manera racional para cubrir las necesidades de toda la población, en vez de servir para acrecentar los beneficios de los ricos.

- La producción se desarrolló sin crisis a un ritmo jamás visto. Entre 1929 y 1939, el PIB real por habitante creció un 4,9% cada año. Entre 1928 y 1953, el volumen del producto social global se multiplicó por diez y el ritmo medio anual de crecimiento de la producción industrial fue del 19%, frente al 3,5% en los Estados Unidos. La Unión Soviética se convirtió en la segunda economía mundial.

- Erradicó el desempleo (desde 1930), el hambre y el analfabetismo.

- El salario real de los obreros se multiplicó por seis entre 1917 y 1953. La jornada máxima de trabajo se estableció en 7 horas. Los impuestos, alquileres y cargas residenciales no superaban el 15% del salario. Los precios de los artículos de consumo se mantenían o incluso se reducían.

- Fue el primer país del mundo en que se generalizaron las vacaciones pagadas y los seguros sociales de enfermedad y jubilación para los trabajadores.

- Eran totalmente gratuitas la sanidad y la educación (hasta la universidad, con becas-salario para todos sus estudiantes).

- Las mujeres consiguieron el derecho de sufragio, de divorcio y de aborto, la igualdad salarial con el hombre por el mismo trabajo, la supresión de toda la legislación discriminatoria, la apertura de guarderías gratuitas en los centros de trabajo, etc.

- Las nacionalidades de la Unión Soviética gozaban del derecho a la autodeterminación y de la plena igualdad jurídica entre sí. Fueron abolidas las lenguas oficiales, se crearon alfabetos para idiomas que no lo tenían y se garantizó la educación y la difusión cultural en la lengua propia de cada lugar.

15 de diciembre de 2016

Derechos Humanos en Cuba: una “omisión” mediática

Por Laura V. Mor, en Resumen Latinoamericano

fidel-castro6-580x396
Foto de archivo: Fidel Castro parte un trozo de pan que le fue ofrecido luego del XXVI Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, región de Moscú, Rusia, 1981 (tenía 55 años), Prensa Latina

“Para hablar de Derechos Humanos, sencillamente, hay que dejar de ser capitalistas”.

Fidel Castro Ruz, Moscú, 5 de abril de 1975.


El 10 de diciembre, en conmemoración a la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se celebra mundialmente el Día Internacional de los Derechos Humanos, derechos que le corresponden a todo ser humano, solo, por el hecho de serlo.

Pensando en ese día recordé aquel graffiti que leí algunos años atrás: “300 millones de niños duermen en la calle. Ninguno es cubano”.  También en la campaña histórica del imperialismo contra Cuba en esta materia.

A veces me pregunto cuánto de Cuba en verdad se conoce, porque aquello que se muestra desde el poder mediático hegemónico poco se ajusta a la realidad.  Recordé la cruda respuesta de Sebastián, un argentino de clase alta, que había visitado Cuba por primera vez antes que yo, allá por el 2008, cuando le pregunté “como anda la cosa” -como dicen aquí-: “Dirán lo que quieran pero yo no ví a nadie revolviendo basura como acá, y mirá que busqué..”, me dijo en un simpático tono porteño.

Casi un año llevo viviendo en Cuba y  no he visto ningún niño descalzo -fuera del ámbito del juego bajo la lluvia- o durmiendo a la intemperie. Tampoco familias desamparadas viviendo bajo puentes o niños trabajando en luegar de asistir a la escuela para ayudar a la manutención familiar.

No he visto gente mendigando ni niños haciendo malabares en los semáforos por algunas monedas que les permitan al menos comer algo al día.  Sí he visto la mirada horrorizada de cubanos y cubanas cuando me preguntan si es “tan así” como se muestra  la realidad social de mi país, inmerso en un capitalismo financiero neoliberal.  En unos días estaré nuevamente en Argentina. Me pregunto si veré lo mismo que en Cuba…

Pocas veces hemos tenido noticias sobre la aplicación efectiva de los Derechos Humanos en Argentina o en cualquier otro país capitalista y mucho menos sobre sus violaciones, que en contadas ocasiones salen a la luz fuera de las fronteras del país.  Con Cuba todo es diferente.  Ese pequeño país del Caribe se atrevió a ser socialista a 90 millas del Imperio que antiguamente lo dominaba y pasó a ser un “mal ejemplo” para los pueblos oprimidos del mundo, por lo cual cuanto mayor sea la satanización mediática, menor es el riesgo de que se intente imitarlo.

Existen distintas generaciones de Derechos Humanos: la primera, derechos civiles y políticos, la segunda, derechos económicos, sociales y culturales, y  la tercera, lo referido a paz, solidaridad y calidad de vida, que son contemplados en diferentes pactos subyacentes a la Declaración original y que derivan obligación de cumplimiento para los países que han firmado su ratificación.  Cuba es uno de ellos.

Pero hablemos de derechos humanos….en Cuba. 

En Cuba no hay esclavitud, tan siquiera opresión del hombre por el hombre.  En Cuba existe la libertad de pensamiento, conciencia y religión.  Alcanza con caminar por el habanero residencial barrio de Miramar un domingo para ver las rondas de las Damas de Blanco, cubanas a las que Estados Unidos y la contrarrevolución financian desde el exterior para manifestarse aquí; observar las cuantiosas Catedrales, iglesias y templos que existen a lo largo de la isla; caminar por los barrios para notar cómo se entremezclan católicos, evangélicos, yorubas, judíos y musulmanes en total armonía y respeto.

Cualquiera que transite habrá visto cubanos y cubanas de la religión yoruba vestidos completamente de blanco y adornados con pulsos y collares coloridos según su santo.  Es verdad que no hay educación formal religiosa, como en la mayoría de nuestros países en lo referido a la educación pública.  La diferencia es que en Cuba el sistema educacional es totalmente público y gratuito, por tanto, respetando la diversidad del ámbito privado, laico.

Todos los ciudadanos cubanos tienen derecho a recibir asistencia en todas las instituciones de salud del país, la cual es también gratuita.  Cuba cuenta con una de las más bajas tasas de mortalidad infantil del mundo: 4,9 cada mil nacidos vivos de 35,9 a inicios de la Revolución en 1961 y con una esperanza de vida al nacer superior a la de muchos países desarrollados: 77,97 años en promedio entre mujeres y hombres.

En 1959 el analfabetismo alcanzaba al 30% de la población, hoy en día la tasa de escolarización alcanza el 100%, habiéndose declarado al país libre de analfabetismo en 1961 tras las campañas nacionales de alfabetización que miles de voluntarios cubanos llevaron adelante en el país.  Cuba cuenta también con uno de los mayores índices de desarrollo humano (IDH) según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un indicador social que mide la vida larga y saludable, educación y nivel de vida.

Cuba es miembro fundador del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, la Declaración Internacional de los derechos del niño y la Convención Internacional para la Protección de todas las personas contra las Desapariciones Forzadas, entre otros.

El derecho a la salud, la vivienda y la alimentación  son también Derechos Humanos.  Me pregunto en cuantos países del mundo están universalmente garantizados, y cuántos de esos países son del llamado Primer Mundo.  Cuba los garantiza para el 100% de la población, aún con un bloqueo criminal que ahoga su economía; pero eso no sale en las noticias.

Sí se violan algunos Derechos Humanos en Cuba…en la Bahía de Guantánamo, territorio cubano usurpado y utilizado por Estados Unidos, donde desde el centro de detención allí instalado se tortura a los presos políticos.

Cuba es un claro ejemplo de la aplicación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero eso es algo que a los intereses políticos y económicos de las grandes potencias no les conviene aceptar y mucho menos publicar en los medios.

Si pensamos en el hecho de que Cuba cuenta con un bloqueo económico, comercial y financiero hace 55 años, que en lugar de vaciarse de contenido se ha ido recrudeciendo a lo largo de las diferentes administraciones estadounidenses, el logro se hace mil veces mayor, casi heroico, para un país pequeño y pobre del Tercer Mundo. Ya lo ha dicho Fidel: “por encima de las montañas de calumnias imperialistas se yergue firme  invencible la realidad histórica”.

14 de diciembre de 2016

Para Fidel: FIDEL CASTRO-RUZ (1926-2016): ¡VIVA FIDEL!

Por Mumia Abú-Jamal, traducción Fatirah Aziz, en REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas

Resultado de imagen de Frases+de+Mumia+Abú-Jamal

Fidel Castro, padre de la Revolución Cubana de 1959, ha muerto después de 90 años de una vida de rebelión y resistencia. Que esta extraordinaria figura revolucionaria haya tenido tan larga vida es, en verdad, una victoria sin precedentes, porque Fidel sobrevivió por lo menos 11 atentados contra su vida por parte de la Central de Inteligencia  de los Estados Unidos, la CIA.

¡El gobierno de los Estados Unidos ha admitido 11 atentados contra la vida de Fidel!

En su juventud, Fidel se graduó como abogado, pero nunca practicó esa profesión; él tomó el camino revolucionario --y empezó su lucha contra Fulgencio Batista, el dictador cubano mantenido por los Estados Unidos.  Esa lucha, que culminó con la caída de Batista, inspiró a los pueblos alrededor del mundo.

Uno de los inspirados por la Revolución Cubana fue el ya desaparecido, Huey P. Newton, co-fundador del Partido de las Panteras Negras, quien en una entrevista desde la cárcel, en 1967, dijo:
“Cuando Fidel Castro, con Che Guevara y 12 más, comenzó la Revolución, ellos pensaron que no podrían derrotar al opresivo régimen de Cuba. Esencialmente ellos  eran un grupo educativo. Ellos confrontaron al ejército, pelearon contra el ejército, y mostraron al pueblo que el ejército no era a prueba de balas, que la policía no era a prueba de balas.  Y que el régimen de Batista no era un régimen imposible de derrocar, entonces el pueblo cubano sintió la fuerza de su poder.”                                                                                                         ---Dr. Huey P. Newton.

Fidel fue amigo de Malcolm X, y por toda su vida fue amigo de África. El régimen racista del Apartheid de África del Sur fue derrotado en Angola, con decenas de miles de tropas cubanas en los campos de batalla. En la célebre batalla de Cuito Carneval, Angola, fue donde el Apartheid de África del Sur vió las señales sangrientas de su destrucción.

Fidel Castro dijo una vez:
“Sangre africana corre por nuestras venas. Muchos de nuestros antepasados vinieron de África como esclavos a nuestras tierras. Sufrieron mucho como esclavos. Lucharon como parte del ejército libertador de Cuba. Nosotros somos hermanos y hermanas de los pueblos de África, y estamos listos a luchar con los pueblos Africanos.”

Fidel Castro y la Revolución Cubana jamás se inclinaron al Imperio de los Estados Unidos...  Ni una sola vez, jamás, en más de medio siglo.

La Revolución Cubana produjo el mejor sistema de educación en el Caribe y en gran parte del mundo. Han enviado sus médicos a curar por todas partes, alrededor de la Tierra.

El mundo llora hoy la muerte de un gigante.

Fidel Castro-Ruz, Comandante de la Revolución. 

¡Presente! 

Resultado de imagen de Frases+de+Mumia+Abú-Jamal

Original en inglés:

Fidel Castro, father of the 1959 Cuban Revolution, has died, after 90 years of a life of rebellion and resistance. That this bold revolutionary figure lived as long as he did is itself a victory, for he outlived at least 11 assassination attempts launched by the CIA.

11 times that the US gov't has admitted!

As a young man, he earned a law degree, but he never practiced; he took the revolutionary path--and began a struggle against the US-supported Cuban dictator, Fulgencia Batista. That struggle, which led to the fall of Batista, inspired people all around the world.

One of those inspired was the late Huey P. Newton, cofounder of the Black Panther Party, who, in a 1967 jail interview, noted:
“When Fidel Castro started the Revolution, along with Che Guevara, with 12 of them altogether, they realized that they wouldn't be able to topple the, uh, oppressive regime in Cuba. What they were essentially was an educational body. They engaged with the Army, they fought with the Army, and, uh, they showed the people that the army was not bullet-proof, that the police were not bullet-proof. And that Batista's regime was not a regime that was impossible to topple, so the people began to feel their strength.” --Dr. Huey P. Newton.

Fidel was a friend of Malcolm X, and a life long friend of Africa. The racist regime of Apartheid South Africa got whipped in Angola, with tens of thousands of Cuban troops in the field. The notorious battle of Cuito Carneval, Angola was where South Africa saw the bloody handwriting on the wall.

Castro once said:
“African blood flows in our veins. Many of our Ancestors came as slaves from Africa to this land. As slaves they struggled quite a great deal. They fought as members of the liberating army of Cuba. We're brothers and sisters of the people of Africa and we are ready to fight in their behalf.”

Fidel Castro and the Cuban Revolution never bowed to the US Empire--not once in over ½ a century.

The Cuban Revolution produced the finest educational system in the Caribbean and much of the world. They have sent their doctors all around the Earth.

The world mourns the passing of a giant.

Fidel Castro-Ruz, Comandante de la Revolución. 
 
¡Presente!

12 de diciembre de 2016

La paz en Cuba

Por Javier Gómez Sánchez, en La Joven Cuba.

Asaltantes al cuartel Moncada. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate
Fidel Castro siempre fue identificado con su uniforme verde olivo. Aunque más simbólico que jerárquico, era un uniforme militar sin dudas. Eso podía relacionar al líder revolucionario con la guerra de una manera absoluta.
A los que le acusan de crear una Cuba de odio y de abismo entre cubanos. Habría que recordarles que esa separación existe desde hace 150 años. Es parte de la identidad divisoria ante el concepto de nación desde su propio surgimiento.
En las Guerras de Independencia, los patriotas cubanos no se enfrentaron solamente al ejército enviado por Su Majestad, sino también a miles de integrantes del Cuerpo de Voluntarios, cubanos sin sentimiento nacional que defendían a la metrópoli. Fueron ellos los que descargaron su odio en los bárbaros Sucesos del Teatro Villanueva y los que exigieron el fusilamiento de los Estudiantes de Medicina.
Martí sufrió prisión bajo trabajo forzado por escribir una carta recriminatoria a un compañero de estudios que entró a las filas del grupo paramilitar. A lo largo de su vida revolucionaria, Martí tuvo que enfrentar a anexionistas y autonomistas, más las intrigas entre los propios independentistas.
En el combate de Dos Ríos, los primeros enemigos en llegar al cuerpo sin vida del Apóstol no fueron los quintos españoles, si no contraguerrilleros cubanos pagados al servicio de la Corona.
Años atrás las familias criollas de la sacarocracia colonial habían salido a regodearse en el espectáculo del cuerpo de Ignacio Agramonte arrastrado por las calles.
Ya en la República, liberales y conservadores fueron a la Guerrita de Agosto, blancos y negros a la de los Independientes de Color, antes de que la farsa republicana desembocara en la sangrienta dictadura machadista y la violenta revuelta de 1933.
Los torturadores al servicio de Machado no fueron llevados a juicio, la muchedumbre enardecida se encargó de ajusticiarlos. Una foto iconográfica perpetuó al soldado sublevado que acabó con la vida del Jefe de la Porra machadista, con su fusil en alto y el cuerpo casi levitando como en éxtasis.
Después vino Atarés, el Morrillo fatal, Orfila. La guerra entre los grupos que parecía no tener fin. Hasta el golpe batistiano.
Había entre Auténticos y Batistianos un desprecio mutuo: Los primeros, blancos y nacidos en el occidente, representantes de la burguesía y de una clase política tradicional y corrupta; los segundos en su mayoría mestizos orientales de origen pobre sin ilustración ni escrúpulos, ávidos de fortuna a toda costa.
La sentencia entre ambos era a muerte y tras la toma del poder muchos auténticos debieron exiliarse o vivir bajo acoso con el peligro de ser asesinados.
En medio, los Ortodoxos que buscaban por la vía política lograr el rescate moral de la República, se dividieron al morir su líder Eduardo Chibás.
Entonces nace una fuerza nueva, minoritaria, con la calidad como premisa más que la cantidad de sus integrantes. Así surgió la Generación del Centenario que luego se convirtió en Movimiento 26 de Julio y de una FEU pusilánime salió un puñado de valientes que crearon el Directorio Revolucionario.
Todo eso en medio de una Cuba hecha de odio, de un odio mucho mayor y cotidiano, que es el odio más profundo y el que ha intentado sanar la Revolución. El odio entre los ricos y los pobres, entre el desprecio paternalista de los señores blancos y el odio callado de su empleada negra. Entre el bodeguero y el que no tenía para comprar un pan, entre el soldado que se enrolaba para dar de comer a sus hijos sabiendo que estaba eligiendo por el hambre o el desprecio y el civil atropellado que lo despreciaba. La Cuba tremendamente dividida entre el que tenía para salvarse la vida ante una enfermedad y el que estaba condenado por ser pobre sabiendo que había cura.
La Cuba de una división mucho más honda y lacerante, la de las familias donde el hijo varón era enviado a estudiar y la hija hembra condenada a los deberes del hogar. Así de generación en generación.
La del empleado que soportaba con los dientes apretados la humillación de cada día de su patrón para poder llevar un mísero salario a su hogar. Hasta que se hizo miliciano y sintió un enorme placer al poner sobre la fachada del comercio un cartel de ¨Nacionalizado¨
En la Cuba en que vivimos queda algo de aquellos males o han incluso resurgido. Somos conscientes de ello. Preservar valores contra ese resurgir no es ser conservador, si no tan revolucionario como luchar por lo que debe cambiarse. El cambio de mentalidad que se exige hoy es administrativo, porque el cambio de mentalidad moral, de mentalidad social, de mentalidad histórica que son los más difíciles hace tiempo lo hizo la Revolución.
No es necesario ser revolucionario, basta con entender la revolución.
Quién no entienda nada de esto, no podrá nunca comprender la Revolución Cubana. Como una joven ignorante (por desconocedora, no por joven) que reprochaba que en la Cuba de hoy hubiera diferencias entre ricos y pobres. Pensé al escucharla: No sabe ella que gran elogio le está haciendo a la Revolución. Porque este era un país dividido entre los ricos tremendamente ricos y los pobres miserablemente pobres.
Una clase media alienada se debatía entre los dos. Vivía como viven las clases medias, entre el sueño enajenante de ser ricos y la pesadilla permanente de caer en la pobreza. Fue solo cuando esa clase media buscó a los pobres y se unió a ellos que se pudo hacer la Revolución. Todo lo anterior fue frustración.
Pero menos aún se logrará entender la enorme paz que esa Revolución nos trajo. La paz tremenda que viene de la victoria de una fuerza sobre otra 100 años después de 1868.
En 1965, cuatro años después de Girón, se capturó en la Sierra del Escambray al último grupo armado contra la Reforma Agraria. Desde entonces solo el terrorismo y las ayudas en tierras lejanas enlutaron en Cuba a los cubanos.
Esa ha sido la paz que ha vivido desde entonces mi generación y bajo la cual está naciendo la generación siguiente. Ninguno de mis compañeros de edad o estudios saben lo que es reconocer a un familiar entre un grupo de cadáveres, ninguno ha tenido que ir a una fosa común, ninguno ha visto morir a nadie de una muerte atroz, como ninguno ha disparado un arma más allá de los varones en el formal acto del servicio militar.
La generación de Julián del Casal no pudo decir lo mismo, la de Villena tampoco, ni la de los Hermanos Saíz. Nosotros sí podemos, mientras nos dedicamos a polemizar desde dentro o fuera de Cuba.
Entre mis amigos y colegas tengo muchos contrarios políticos como tengo muchos compañeros. No por eso dejo de tener sentimientos de amor y simpatía hacia ellos.
El líder de mi bando, imperfecto y criticable, se ha ido. Esperemos que no se vaya con él nunca la paz que logró y que nunca volvamos al campo de batalla en nuestros roles históricos de revolución y contrarrevolución.
Esperemos que la luz del civismo nos ilumine. Será difícil.
Si no ocurre, ojalá alguien ore por nosotros.
Que lo haga doble por nuestros enemigos.

“KUBA EGUNA 2016”

Por Cuba Información.

Tributo a Fidel: por un 2017 sin Bloqueo a Cuba


¿Qué es “Kuba eguna”?
El sábado 17 de diciembre, se celebrará la primera edición del “Kuba eguna”, Día de Cuba en Euskal Herria, una fiesta que organiza la asociación de amistad y solidaridad Euskadi-Cuba, en colaboración con las asociaciones de la emigración cubana “Desembarco del Granma” y “Sierra Maestra”.

“Kuba eguna” rendirá un sentido homenaje a Fidel Castro, Comandante de la Dignidad, líder de la Revolución cubana y una de las grandes figuras políticas de nuestro tiempo.

“Kuba eguna” será un día de acercamiento a la música, la danza, la religión o el deporte de Cuba. Pero también de reivindicación, para reclamar al presidente de EEUU Donald Trump la abolición definitiva del bloqueo económico, financiero y comercial que impone EEUU a la Isla, que sigue intacto y genera carencias materiales y sufrimientos de todo tipo a la población.

“Kuba eguna” también asume la agenda de reclamaciones históricas de Cuba ante EEUU: la devolución del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo; la indemnización por los daños humanos y materiales tras casi 60 años de bloqueo; y el cese de la financiación millonaria de los programas de injerencia, guerra mediática y desestabilización política en la Isla.

La fecha del 17 de diciembre es doblemente especial para el pueblo cubano: se celebra el Día de San Lázaro (Babalú Ayé en la santería), y se cumplen dos años del restablecimiento de relaciones diplomáticas EEUU-Cuba. Dos años, además, de la liberación de los Cinco Héroes cubanos, presos injustamente en cárceles norteamericanas, por los que Euskadi-Cuba y el conjunto del Movimiento de Solidaridad de Cuba lucharon durante 16 años.

Programa:


11,00 Hinchables, talleres infantiles, stands de organizaciones, artesanía cubana, ajedrez, dominó cubano, exposiciones
12,00 Mesa redonda (modera el periodista Ramón Bustamante): “Cuba: el legado de Fidel y el futuro de la Revolución”. Estarán presentes el Embajador de Cuba D. Eugenio Martínez y varios miembros del Parlamento Vasco.
13,30 Cancionero participativo y tributo a Fidel, con Orlis Pineda, trovador cubano
18,00 Baile cubano participativo
18,45 Danza a San Lázaro (Babalú Ayé), con  Sierra Maestra
19,00 Orlis Pineda, trovador cubano. Presentación del disco “Baracoa” (localidad afectada por el Huracán Matthew)
20,30 Concierto Havana 537 (son cubano)

¿Dónde y quiénes?
           
            Arenal (Tinglados)
Bilbao, sábado 17 de diciembre de 2016
Gratuito
Organiza: Euskadi-Cuba
Apoyan: “Desembarco del Granma”, “Sierra Maestra” y Ayuntamiento de Bilbao

Contacto de prensa: 94-4151107 y 656410687