20 de mayo de 2015

La educación en Cuba es una inversión, pero…

Por Jesús López Martínez, para La Joven Cuba
Considero que la educación es una inversión, pero no en el sentido tecnocrático, de invertir en educación, por lo que significa poder contar después con mayor cantidad de profesionales para ser empleados. Considero que la educación es una inversión para poder contar después con mejores seres humanos.

Los médicos cubanos poseen un elevado nivel científico, pero además de ello, se destacan en el mundo por su humanismo, solidaridad, su vocación de servir a los demás, por ir a trabajar ante situaciones o lugares donde muy pocos profesionales son capaces de ir, en fin, por concebir la medicina con un carácter humanitario y no como un negocio. En esa actuación de nuestros galenos tiene una importancia fundamental la formación que reciben de sus profesores. No olvidar que nuestras actuales escuelas de medicina, en sus orígenes tuvieron como profesores a aquellos tres mil médicos que no abandonaron su Patria ante los cantos de sirena del imperialismo en los primeros años de la Revolución.
La pedagogía cubana es reconocida internacionalmente, pero junto a sus conocimientos científicos, los educadores del país se destacan por su relación con sus alumnos y sus familiares, por su humildad y su sencillez.
Así podemos referirnos a todo tipo de profesionales cubanos, porque la educación del país, además de estimular el aprendizaje de las ciencias, tiende a fomentar valores que han caracterizado a los principales protagonistas de nuestra historia.
Carlos Manuel de Céspedes no pensó el 10 de octubre de 1868 en vender sus esclavos para obtener ganancias económicas, sino en darles la libertad para ser consecuente con el paso emancipatorio que estaba dando. De todos es conocida la vida austera del Apóstol, sin tocar un centavo del dinero recaudado para la independencia de Cuba y los asaltantes al Mocada no vendieron sus empleos y propiedades para hacerse millonarios cuando triunfara la Revolución, éstos son solo unos ejemplos.
¿Por qué los profesionales cubanos no reciben un mayor salario? ¿Alguien no quiere? ¿Los ministros no se lo pagan para cogerse ese dinero y comprar fincas y casas? ¿Los rectores no le pagan más a los profesores universitarios para invertir ese dinero en hacerse lujosas casas con piscina o invertirlo en algún negocio? ¿No se les paga más a los profesionales porque empresas transnacionales se llevan la “tajada” para el extranjero?
Todos sabemos que hoy el país no puede elevar los salarios sin tener en cuenta la situación productiva, porque se crearía una superinflación muy negativa para nuestra economía y por ende, para toda la población. Fue la Revolución quién dignificó el salario en nuestra sociedad, no solo de los profesionales, sino de toda la población; por tanto, en la medida en que sea posible, se irán mejorando los salarios.


No obstante, cuando nuestra situación económica mejore, no le podremos pagar a nuestros científicos, profesores y profesionales en sentido general, el salario que recibirían en un país desarrollado, por eso los valores que mediante la educación desarrollemos en nuestros estudiantes, es un elemento tan importante.
En la Universidad de Matanzas, en los años más duros del Período Especial, se quedó solo uno de cada tres profesores, pero esos que se quedaron fueron capaces de echarse la universidad sobre sus hombros por el compromiso contraído con la sociedad. Hoy esta universidad es más fuerte que en aquellos momentos, tiene categoría Certificada y un gran reconocimiento social por su pertinencia y calidad.
Por tanto las preguntas no deben ser: ¿por qué se van profesionales del país? ¿por qué una cantidad de ellos trabajan de taxistas de gastronómicos, etc.?
La sorpresa y las preguntas deben ser: ¿por qué la mayoría de los profesionales, muchos de ellos destacadísimos y con reconocimiento internacional no se van del país, son taxistas, gastronómicos, etc? La respuesta en la mayoría de los casos es: porque han recibido una educación patriótica que los hace poner el “ser” por encima del “tener”.

VENEZUELA. Gobierno y pueblo bolivariano defienden a Diosdado Cabello, atacado por el terrorismo mediático

Por Agencia Venezolana de Noticias AVN.

Venezuela emprenderá campaña para derrotar injurias destinadas a socavar moral revolucionaria

 Venezuela cuenta con la reserva moral para neutralizar las arremetidas contra cuadros de la Revolución Bolivariana, como el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Diosdado Cabello, por lo que se iniciará una campaña nacional e internacional para derrotar las infamias que pretenden socavar el proceso de transformación que vive el país desde 1999, indicó este miércoles el primer mandatario nacional, Nicolás Maduro.



En su programa En Contacto Con Maduro, indicó que este miércoles habrá una reunión con un grupo de comunicadores para diseñar una campaña destinada a derrotar los planes de injuria contra Cabello y otras figuras como el actual gobernador de Aragua, Tareck El Aissami, promovidos por medios privados internacionales como ABC.
“Mañana habrá una reunión con Mario Silva, Miguel Pérez Pirela, los compañeros de Zurda Konducta y vamos a activar una campaña nacional e internacional en defensa de Diosdado, de Tareck y de la dignidad de los cuadros de la Revolución Bolivariana y de Venezuela”, expresó el jefe de Estado.
Igualmente exhortó al pueblo venezolano y a todos los poderes públicos a apoyar esta campaña en defensa de la patria y la Revolución Bolivariana.
“Llamo a los movimientos sociales, al gran pueblo patriótico, a la juventud, mujeres, clase obrera, y al Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) a apoyar esta campaña, porque quien se mete con Diosdado, se mete con nosotros, vamos a defenderlo como defendimos nuestro país ante la agresión de EEUU en marzo”, como el presidente Barack Obama firmó el derecho que señala a la nación suramericana como una amenaza, expresó.
El jefe de Estado explicó que los ataques contra Cabello se iniciaron en enero pasado, como parte de una serie de estrategias que incluyeron la guerra económica, la cual pretende generar una desestabilización en el país mediante la especulación de precios, una baja en la producción y el contrabando; así como el plan golpista desarticulado por las autoridades venezolanas en febrero, que contemplaba el ataque a zonas en las cuales convergen instituciones del Estado y áreas residenciales, como el Palacio de Miraflores, en Caracas.
“Estas acciones de la derecha maltrecha responde al mismo esquema derrotado a principios de año, y ante el fracaso del domingo en las elecciones primarias -en las que participó 7,2% de todo el padrón electoral, que supera 19 millones de electores-, sacaron debajo de la manga la carta de atacar a Diosdado Cabello”, advirtió Maduro.
Ataques promovidos por sectores de derecha
Los ataques contra Cabello, promovidos también por medios nacionales como El Nacional, La Patilla y Tal Cual, se inscriben en campañas basadas en mentiras y desprestigio por parte de sectores comunicacionales del extranjero, y propios de la derecha venezolana. Más recientemente, se sumó el diario estadounidense Wall Street Journal y la cadena CNN.
Ante estas arremetidas, este martes, la bancada revolucionaria de la AN aprobó un comunicado de desagravio ante la campaña de infamia en contra del presidente del Parlamento venezolano, la cual es parte de una estrategia de recrudecimiento ante la derrota de la derecha en sus primarias, realizadas este domingo, con la más baja participación electoral en la historia venezolana.
El comunicado será entregado en la Fiscalía General de la República y este miércoles será publicado en todos los medios de comunicación del país
“Es necesario defender la revolución, nuestras instituciones. Esto no es por Diosdado, esto es por la Patria, es por la revolución, es por la paz de este país. Es un ataque contra la institucionalidad venezolana. Tiene mucho que ver con el decreto que sobre nuestra Patria firmó Estados Unidos y que todavía no se ha derogado”, expreso Cabello luego de ser aprobado el comunicado.
Igualmente, en apoyo al Presidente del Poder Legislativo, el pasado 21 de abril fue aprobado un informe presentado por la Comisión Permanente del Poder Popular y Medios de Comunicación, con el que rechazaron las especulaciones amarillistas de las corporaciones internacionales de la mediática mundial en su contra.
Hasta la fecha, ninguna Fiscalía de Estados Unidos (EEUU) ha abierto un procedimiento contra Cabello o algún otro funcionario venezolano.

18 de mayo de 2015

Hace 80 años, los trabajadores construyeron una obra de arte: El Metro de Moscú.

Por Román Gutierrez



Este conjunto histórico es Patrimonio de la Humanidad, y quizá es el único realizado para el transporte de la población, uniendo lo más avanzado del ser humano, tecnológicamente y artísticamente. Solamente fue posible gracias a la existencia del Primer Estado de los Trabajadores del Mundo: La Unión Soviética. Que hoy podamos admirar esta palacio subterráneo, se debe en gran medida a los principios esenciales de su construcción.

Una decisión pragmática socialista

El 15 de Junio de 1931 bajo el informe de L. M. Kaganovich, primer secretario del Partido en Moscú, propuso realizar un metro subterraneo alternativa a los tranvías, ante la saturación de viajeros. 
En 1933, se aprobaron las líneas generales de la edificación, teniendo en cuenta los informes técnicos de los proyectistas,y las recomendaciones de los trabajadores ferroviarios, del Soviet de Moscú, de acuerdo a las necesidades del pueblo. En un ramal experimental de la calle Rusakovskaya se hicieron las pruebas.
Tras decenas de miles de consultas, aportaciones de ingenieros, científicos, comunistas, obreras y hasta de pioneros, quedaron estructuradas una serie de líneas de construcción para entonces,  y para el futuro:
- Las estaciones tienen que ser espaciosas, con andenes amplios, y una isla central (трёхсводчатой) en cada parada, para el flujo de los usuarios.
- Tenían que ser confortables, espejo del socialismo, duraderas, amplias, con márgenes suficientes de conexión, y para ello no importaba la profundidad.
Bajo la supervisión del Ingeniero Responsable V. L. Mokovskim, se realizaron profundas cimentaciones.



La primera línea partió de "Sokolniki" a "Komsomolskaya", y de "Biblioteca Lenin" a "Parque de la Cultura". Así fue inaugurado el 15 de Mayo de 1935, con una red de 11,2 kms.,  con 12 estaciones. Hoy tiene 327,5 kms. con 196 estaciones, siguiendo el patrón de calidad con 155 mts. por anden, con 30 estaciones de transbordo. Hasta ahora ha sido uno de los destinos turísticos en Moscú. Porque 44 de las estaciones son Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Espejo del Socialismo
Desde la primera piedra que se removió, los constructores del Metro tuvieron claro que tenía que ser un reflejo de la vida soviética. Cada kilómetro tiene las manos de decenas de miles de forjadores. Era un derecho, un orgullo, aportar lo más querido. Y hasta cada hora de sudor era un brillante hito de alegría y fraternidad. 

Miles de ejemplos testimonian, ese cariño, por lo bello, lo mejor realizado posible. De cara a los discapacitados, todas están adaptadas, cada estación tiene un pitido distinto que informa de la llegada del próximo tren. En los primeros cinco años, participaron picando brigadas de proletarios, artistas, invitados. Todos querían tener el honor de trabajar, por pequeño que fuera el tiempo, en su crecimiento. 
Cada república soviética enviaba a sus mejores artistas y constructores. 


Duradero

Ni durante la guerra paró su construcción, (en 7 estaciones hay una placa conmemorándolo "construido durante la Gran Guerra Patria"), bajo las penurias, la vida soviética siguió su curso. Sirvió de refugio antiaéreo, en el nacieron 217 niños. Solamente una vez en su historia estuvo cerrado. Fue el 16 de Octubre de 1941, el llamado día del pánico. Ante el peligro de la cercanía de los alemanes, se cerró y se pensó en su demolición, para que no lo utilizasen. Pero, por la noche la orden fue cancelada. 

En 1952, ante la amenaza de una guerra nuclear, se realizó una profunda estación en Arbat, con una colosal cimentación de decenas de metros, para refugios de la población. Hoy, dos líneas paralelas pasan por aquel proyecto (Kaliniskaya-Kievskaya-Filevskaya).



Y así fue creciendo. En 132 estaciones tienen escaleras mecánicas, (la más profunda es la de "Parque de la Victoria" con 63,4 m. de elevación), pero la mayoría desde distintos niveles hasta la superficie, y en las modernas con ascensores. El 15 de Mayo del 2010, en conmemoración del 75º Aniversario, en todas las estaciones se fueron poniendo las placas del día de cada inauguración y de los arquitectos responsables. El horario es de 5,35 hs a 1 de la madrugada, y en los días festivos hasta las 2,30 hs.

En las 44 estaciones galardonadas, diseños, materiales y elaboración, son de la más alta calidad, que solamente se pueden admirar en los museos.

Por ello digo que es como si estuviesen visitando un palacio. Es como estar al aire libre, de grandes y majestuosas son algunas de sus estaciones.

Fuente:
Sitio y página "Historia del Metro de Moscú" de Alexei Goncharov.


16 de mayo de 2015

¿Qué es el Revisionismo?

Por J. M. Olarieta
El revisionismo expresa la influencia de la ideología burguesa dentro en las filas del marxismo-leninismo. De ahí que para saber lo que es el revisionismo hay que definir antes el marxismo-leninismo, lo que no es tan sencillo como parece.


Hay quien opina que el m-l es una teoría, es decir, un cuerpo de conocimientos. Podríamos decir que el otra teoría más de las varias que se pueden encontrar en el supermercado de cualquier facultad de ciencias políticas: liberalismo, socialdemocracia, etc.
Tambien hay quien piensa que el m-l es una práctica, un movimiento que pretende cambiar el actual estado de cosas, el programa de una nueva sociedad.

El m-l se ha entendido de esas dos maneras. En la época se Marx y Engels se consideró la segunda, el marxismo como una práctica revolucionaria y luego se impuso el primero, el marxismo como una teoría.

No obstante, el m-l es ambas cosas y ninguna al mismo tiempo. Es la unión dialéctica, es decir, contradictoria, de la teoría y la práctica. Posiblemente alguno recuerde aquella frase de Lenin que resume esta concepción: “Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario”.
Para una concepción, como la nuestra, incubada bajo la inflencia secular del pensamiento burgués, no es fácil coprender la unidad de la teoría y la práctica, a la que siempre nos presentan por separado. Quizá el mejor ejemplo que se pueda poner sea la medicina, que no es sólo una teoría, por ejemplo, la anatomía, sino una práctica terapéutica al mismo tiempo. La medicina trata de curar a un enfermo como el m-l trata de crear una nueva sociedad. No podemos decir que un buen cirujano es quien ha sacado buenas notas en la facultad de medicina sino quien, ademś, tiene experiencia en el manejo del bisturí. Lo mismo debemos decir del marxista.
Si reducimos el m-l a una teoría, por más que hablemos de una teoría “revolucionaria”, caeremos en el izquierdismo y en el dogmatismo, en repetir frases y consignas más o menos acertadas.
Si reducimos el m-l a una práctica caeremos en el revisionismo, en el pragmatismo, en una política sin principios y sin objetivos.
La historia del movimiento obrero demuestra que este segundo error es mucho más importante y más duradero que el primero, el izquierdismo, lo cual es necesario explicar para poder entenderlo.
La ideología burguesa se incuba a partir del Renacimiento en lucha contra la ideología feuda, que era fundamentalmente religiosa, por lo que tiene una dilatada historia y ya era muy fuerte antes de la burguesía llevara a cabo su revolución en varios países. La ideología burguesa se afianzó en numerosos terrenos y dispuso de numerosos y muy importantes ideólogos en la filosofía (Spinoza), la política (Montesquieu), la economía (Smith) o la ciencia (Newton).
El proletariado no ha tenido esa fuerza ideológica y después de un siglo y medio sólo un grupo reducido de pensadores pueden calificarse como marxistas-leninistas. Se trata, pues, de una ideología joven y débil y, por lo tanto, fácilmente influenciable por la burguesía.

El revisionismo no es, pues, más que expresión de esa debilidad ideológica del proletariado ante la burguesía.
Pero esa debilidad no es sólo ideológica sino pricipalmente económica. La burguesía ya era una clase fuerte económica y socialmente antes de su revolución. En este punto una serie de concepciones erróneas supone que, por su carácter científico, el m-l debería haberse expandido, como si el conocimiento se abriera camino por sí mismo, por su propia validez científica. Pero eso no es así. El conocimiento necesita del poder político, económico y social para difundirse. Las concepciones burguesas de Montesquieu o Rousseau no triunfaron por su propia validez sino porque eran expresión de las necesidades de una clase poderosa, de una clase que ya había triunfado económicamente frente a la aristocracia feudal.
El proletariado no ha vivido ese proceso, salvo en muy pocos momentos de la historia, lo que ha situado al m-l a la defensiva, sometido al acoso de la ideología burguesa.
Por otro lado, el proletariado se ha ido formando históricamente sobre la ruina de los artesanos y campesinos, es decir, de sectores sociales pequeño-burgueses que han llevado a las filas del proletariado su propia ideología, la primera de las cuales fue el socialismo utópico. El m-l se ha nutrido históricamente de esta ideología utópica, forma parte de su propia historia y, al mismo tiempo, rompe con ella. Este tipo de tareas dialécticas son complejas y no siempre se articulan correctamente. ¿Cómo romper con algo que se continúa? Sin embargo, el socialismo científico continúa al utópico y rompe con él, del mismo modo que continúa al idealismo alemán y rompe con él, del mismo modo que continúa a la economía política burguesa y rompe con ella.

Un clase social, como el proletariado, necesita tiempo para formarse, es decir, no sólo para convertirse en una clase “en sí”, como decía Marx, sino para adquirir conciencia “de sí” y la conciencia “de sí” no es una conciencia individual sino de clase, una conciencia de masas, de pertenencia colectiva a una misma clase.

A diferencia del pensamiento burgués, que sólo pretende influir en la clase dominante e inclso sólo en determinados sectores de ella, el marxismo es una ideología de las masas obreras porque son ellas las que, de manera consciente, tienen que dirigir la revolución. En esta situación, en el siglo XIX el marxismo se encontró con que los obreros eran analfabetos y en el siglo XX, cuando dejaron de serlo, su alfabetización corrió a cargo de la burguesía y sus aparatos de dominación ideológica: escuela, radio, cine, prensa, etc.
Finalmente, el imperialismo, al mismo tiempo que ha conducido al capitalismo a las puertas del socialismo, desde otro punto de vista también ha supuesto un obstáculo para el desarrollo de la ideología del proletariado al crear en su seno a un sector privilegiado, al aristocracia obrera, que es la correa de transmisión de la burguesía en las filas del movimiento obrero revolucionario.
El revisionismo tiene muchas facetas, tantas como países y épocas históricas, aunque hay algunos elementos comunes, que hay que poner en primer plano, especialmente uno de ellos, que es el fundamental: el revisionismo surge por el propio triunfo del marxismo como teoría revolucionaria del proletariado. Por lo tanto, le revisionismo surge en Alemania porque es allá donde el marxismo triunfó entre la clase obrera, creando una poderosa organización de clase: el partido socialdemócrata y la II Internacional.
Una vez vencida la fuerza de la ideología burguesa en la filas proletarias, el objetivo del revisionismo consistió en tergiversar el marxismo, en hacer pasar por marxismo algo diferente, reformista, en prolongar el dominio burgués bajo una forma renovada.
Frente al revisionismo surgió el leninismo que demostró en la práctica la verdadera naturaleza de clase del revisionismo construyendo el primer país socialista de la historia que, a su vez, paradójicamente desapareció por lo mismo, por el desarrollo del revisionismo en su propio seno. Lo mismo ha sucedido con la mayor parte de los partidos comunistas del mundo: todos ellos nacen en la lucha contra el revisionismo para caer en el finalmente. ¿Cómo ha sido eso posible? ¿Es inevitable el desarrollo del revisionismo dentro de las propias filas del proletariado y de los partidos comunistas?
No es inevitable, siempre que se tenga en cuenta la experiencia historica, es decir, la lucha ideológica dentro del partido comunista y, singularmente, dentro del partido bolchevique, que ha sido la experiencia más concluyente.

15 de mayo de 2015

Borrando la historia

Por Manlio Dinucci

Estados Unidos ha logrado borrar el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial y de la resistencia de los pueblos soviéticos. Según nos cuentan en Occidente, aquel conflicto mundial se desarrolló alrededor de la cuestión judía, versión que pasa por alto la ideología colonial que justificaba la extensión hacia el este del «Lebensraum» y el exterminio de todos los pueblos eslavos.

El 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo, celebrado en Moscú el 9 de mayo de 2015 [1], fue objeto de un boicot, implantado bajo la presión de Washington, por parte de todos los gobernantes de la Unión Europea –con excepción del primer ministro de Grecia– y silenciado por los medios de prensa occidentales en lo que fue un grotesco intento de borrar la Historia.
Este tipo de intentos ya va arrojando resultados: en Alemania, Francia y Gran Bretaña, el 87% de los jóvenes ignoran el papel de la Unión Soviética en la liberación de Europa del nazismo, papel que fue determinante para la victoria de la coalición antinazi.
Después de haber atacado la URSS, el 22 de junio de 1941, con 5 millones y medio de soldados, 3.500 tanques y 5.000 aviones, la Alemania nazi concentró en territorio soviético 201 divisiones, o sea el 75% de todas sus tropas, y otras 37 divisiones de sus gobiernos satélites, entre ellos, el de Italia.
La URSS solicitó constantemente a los Aliados la apertura de un segundo frente en Europa. Pero Estados Unidos y Gran Bretaña retrasaron ese momento para que el poderío nazi se descargara sobre la URSS, y así debilitarla, y garantizar a Washington y Londres una posición predominante cuando terminase la guerra. El segundo frente se abrió con el desembarco anglo-estadounidense en Normandía, en junio de 1944, en momentos en que la Unión Soviética y los partisanos soviéticos ya habían derrotado a las tropas alemanas y asestado el golpe decisivo a la Alemania nazi.
Fue muy alto el precio que pagó la Unión Soviética: unos 27 millones de soviéticos, más de la mitad de ellos civiles, murieron en la Segunda Guerra Mundial, lo cual significa que un 15% de la población soviética murió en ese conflicto –contra un 0,3% de la población estadounidense–; alrededor de 5 millones de soviéticos fueron deportados a Alemania; más de 1.700 ciudades y localidades, 70.000 aldeas y 30.000 fábricas soviéticas fueron destruidas.


600 000 moscovitas desfilaron, el 9 de mayo de 2015, portando los retratos de sus padres, abuelos y otros familiares que murieron defendiendo la Patria contra el nazismo. Encabezando el cortejo, con la foto de su padre, el presidente Vladimir Putin.

Pero hoy se trata de borrar esa página fundamental de la historia de Europa y de la Historia mundial mediante la falsificación de los acontecimientos. La guerra fría, que dividió nuevamente Europa inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, no fue resultado de una actitud agresiva de la URSS sino del plan de Washington tendiente a imponer la dominación estadounidense en una Europa destruida por el conflicto bélico.
Los hechos históricos también son elocuentes en este sentido. Apenas un mes después del bombardeo atómico estadounidense contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en septiembre de 1945, ya se calculaba en el Pentágono que para atacar la URSS se necesitarían más de 200 bombas atómicas. En 1946, cuando Churchill abría oficialmente la guerra fría con su discurso sobre la «cortina de hierro», Estados Unidos disponía de 11 bombas nucleares, cifra elevó a 235 en 1949, en momentos en que la Unión Soviética ni siquiera tenía aún la bomba atómica. Pero aquel mismo año, la URSS efectuó su primer ensayo nuclear y comenzó a construir su propio arsenal nuclear.
Aquel fue también el año de la fundación de la OTAN, en Washington, con objetivos claramente antisoviéticos, 6 años antes de la constitución del Pacto de Varsovia, firmado en 1955.
Al término de la guerra fría, como resultado de la disolución –en 1991– del Pacto de Varsovia e incluso de la propia Unión Soviética, la OTAN se extendió –también bajo la presión de Washington– hasta penetrar en el territorio de la ex URSS. Y cuando, luego de recuperarse de la crisis, Rusia reconquistó su lugar en la escena internacional estableciendo relaciones económicas cada vez más estrechas con la Unión Europea, el putsch de Ucrania –orquestado por Estados Unidos y la OTAN– vino a reinstaurar en Europa un clima de guerra fría.
Al boicotear, siguiendo los pasos de Washington, el 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo, Europa occidental –o más bien la Europa occidental de los gobiernos– está borrando la historia de su propia Resistencia al nazismo, historia que además traiciona con su respaldo a los nazis que forman parte del régimen de Kiev.
Pero esa misma Europa occidental subestima por demás la capacidad de Rusia para enfrentar las fuerzas que tratan de ponerla contra la pared. Esa Europa occidental vive con la ilusión de que puede seguir imponiendo su voluntad, cuando la presencia en Moscú de los principales dirigentes de las naciones miembros del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), comenzando por el presidente de China, y de muchos otros países, confirma que la dominación imperial de Occidente está en plena decadencia.

[1] «Discurso de Vladimir Putin por el 70º Aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria», por Vladimir Putin, Traducción de Sayed 7asan, Réseau Voltaire, 9 de mayo de 2015.
Fuentes:
Publicado por Il Manifesto (Italia), Traducido al español por la Red Voltaire) a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio.
Manlio Dinucci, es geógrafo y politólogo. Sus últimas obras publicadas son: Laboratorio di geografia, Zanichelli 2014 ;Geocommunity Ed. Zanichelli 2013 ;Escalation. Anatomia della guerra infinita, Ed. DeriveApprodi 2005.

Que la Unión Europea incluya en el PIB el tráfico de drogas es un “cambio metodológico”, que Cuba lo haga con los servicios de salud es una “pantomima estadística”

Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación 
Algunos economistas critican el sistema de medición del Producto Interno Bruto de los países. Quien fuera Economista Jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz (1), afirma que el PIB recompensa “a los gobiernos que aumentan la producción material pero no el bienestar” de su población, y que es engañoso porque “no toma en cuenta –como gasto- la degradación del medio ambiente o la desaparición de los recursos naturales” (2).
En el PIB no se incluyen, por ejemplo, los servicios sociales gratuitos que los Estados brindan a la población y que influyen de manera notable en su calidad de vida; por el contrario, sí se incluyen la producción y venta de armamento o la publicidad comercial, que están bien lejos de ser un indicador de progreso económico (3).

La gran prensa rara vez se atreve a criticar a Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001 (4). Sin embargo, ¿recuerdan cuando el Gobierno de Cuba, en el año 2005, anunció que modificaría el cálculo de su Producto Interno Bruto para incluir los servicios gratuitos de salud y educación? (5) La Habana argumentó entonces que el PIB es un indicador creado para medir las economías de mercado, donde todo o casi todo es objeto de compraventa y tiene precio. Algo que choca con la economía cubana, donde existen numerosos servicios no sujetos a las reglas del mercado (6).
No pocos medios atacaron entonces al Presidente Fidel Castro: una “pantomima estadística” con fines “propagandísticos”, leíamos en uno de tantos artículos publicados (7).
Curiosamente, hace poco la Agencia Europea de Estadística Eurostat revisaba la metodología de cálculo del Producto Interno Bruto pero… justo en sentido contrario al de Cuba. Anunciaba “cambios
metodológicos” y “mejoras estadísticas”, que incluyen la
contabilización ahora de actividades como… el tráfico de drogas, los ingresos por la explotación sexual, y que considera las compras de armas como “inversión” (8).

Así, el PIB de la Eurozona conseguía crecer el 3,3%, haciendo frente a la crisis gracias… a la ingeniería contable que, por supuesto, no tiene nada que ver con la “pantomima estadística” que hizo Cuba en el año 2005.
Ver este mismo video en Youtube en: http://www.youtube.com/watch?v=WdJlDEWQGSw

14 de mayo de 2015

El ataque sorpresa de la aviación soviética contra la Alemania nazi en 1941

En el 70º Aniversario, revelamos una de las impresionantes acciones de la Fuerza Aérea Soviética. En el recuerdo de aquella proeza. También hemos incluido de las memorias del Almirante Kuznetsov, responsable de la operación, como se realizó.

Por Russia Beyond the headlines.

Los bombarderos soviéticos atacaron Berlín en agosto de 1941. Esta arriesgada operación militar tenía como objetivo mostrar al enemigo y a todo el mundo que era pronto para dar por vencida a la aviación soviética.

El 7 de agosto de 1941, cuando se cumplía el 47º día de combates de la Unión Soviética contra Alemania, quince bombarderos DB-3 e Il-4 despegaron de la base aérea del archipiélago Moonsund, ubicado en el mar Báltico, en dirección a Berlín. Los aviones soviéticos debían sobrevolar 1.765 kilómetros sobre territorio enemigo y hacer frente a una defensa aérea muy bien organizada para lograr su objetivo: bombardear el corazón del Tercer Reich.

El Ejército Rojo, que se batía en retirada desde hacía más de un mes, en aquel entonces defendía con gran esfuerzo Smolensk y Kiev. Aviones de la Luftwaffe llevaban bombardeando Moscú desde el 21 de julio.
Su comandante, Hermann Göring, que había conocido numerosas pérdidas a causa de la aviación de la URSS y de la pasividad de los ingleses, declaró de un modo presuntuoso que “ninguna bomba caería sobre la capital del Reich”.  Estas palabras fueron todo un desafío. Las explosiones de las bombas soviéticas en Berlín tenían que demostrar al adversario y al resto del mundo que se habían apresurado al considerar inofensiva a la aviación soviética.
Para que los aviones pudieran volar a la máxima altura hasta Berlín y volver luego a casa, despojaron a los DB-3 de su blindaje. Además tuvieron que despegar desde una pista corta, construida para los cazas.
El trayecto desde la isla de Saaremaa, en Estonia, hasta Szczecin, en Polonia, y luego a Berlín duró siete horas. Para evitar la defensa antiaérea se vieron forzados a volar a una altitud de 7.000 metros, en que la temperatura exterior alcanzaba los 40 grados bajo cero. Los pilotos tuvieron que trabajar  con máscaras de oxígeno todo el tiempo. Volaban con el combustible justo, por lo que no había margen de error: si se desviaban del itinerario la tripulación corría el riesgo de no poder volver a la base.

Soñaban con bombardear el Reichstag

Avión de bombardeo soviético de largo alcance Il4
Para los alemanes, en la retaguardia, el ataque de los bombarderos de la URSS fue toda una sorpresa. En la capital de Alemania se llevaba una vida  tranquila y pacífica en que sólo los soldados y las empresas de defensa  hacían pensar en los combates que se libraban en algún lugar lejano. Hay testigos que llegaron a afirmar que las fuerzas de defensa antiaérea nazis descubrieron los aviones, pero los tomaron por suyos y les sugirieron que se dirigieran al aeródromo más cercano.
Berlín fue bombardeada por apenas cinco de los quince aviones que partieron en misión: a los restantes la acción de las defensas antiaéreas y la falta de combustible les obligó a atacar las afueras de la ciudad, pero las tripulaciones cumplieron su objetivo político con creces. En la madrugada del 8 de agosto el radiotelegrafista Vasili Krotenko transmitió desde una de las aeronaves soviéticas: “Mi lugar es Berlín. Tarea cumplida. ¡Volvemos a la base!”.
Los ataques causaron incendios y el pánico en la ciudad. Incluso desde una gran altura, los DB-3 soviéticos pudieron escoger los objetivos en la gran y bien iluminada ciudad. Hasta un minuto después del inicio del ataque no se dio la orden de oscurecer la capital.
El escritor y corresponsal militar Nikolái Mijailovski, que participó en la cobertura de los acontecimientos, describió lo ocurrido a bordo de uno de los aviones:
“Nuestro objetivo son las fábricas Siemens-Shuckert, pero los pilotos sueñan con llegar al Reichstag o a la Cancillería del Reich. Vania Rudakov  se congeló inmóvil con la ametralladora. Las manos de Preobrazhenski se congelan a los mandos. Pero no importa.  Lo principal es que estamos próximos al objetivo. Nuestro sueño era llegar a toda costa. ¡Y lo conseguimos! A 7 kilómetros de altitud es visible la gran ciudad.  Cubierta por miles de luces se extendía como una araña. No nos esperan.  La voz del piloto: “¡Sobrevolamos el objetivo!”. El avión se estremece, tras saltar ligeramente hacia arriba. En la cabina penetra el característico olor del accionamiento de las llaves de las bombas que, pesadas, caen…”.
“Estos son ingleses”

A pesar de que, junto con las bombas, se tiraron folletos, el mando alemán trató de ocultar el hecho de que los aviones soviéticos habían cruzado el cielo de su capital. Las emisoras de radio alemanas transmitieron lo ocurrido como un intento fallido de 150 aviones ingleses de llegar a Berlín.
Según la prensa alemana, sólo unos cuantos aviones lo consiguieron y seis de ellos fueron abatidos, provocando incendios. En realidad los pilotos soviéticos sólo tuvieron que lamentar la pérdida de una aeronave en esa misión. La BBC desmintió que aviones ingleses sobrevolaran Berlín aquella noche. Los aviones ingleses hacía tiempo que no aparecían en el cielo de Berlín, desde enero de 1941, cuando su mando se percató de que el Tercer Reich estaba reagrupando sus fuerzas aéreas para atacar el este de Europa.

 S. F. Zhavoronkov
El 8 de agosto el Sovinformburó, el Gabinete de Información Soviético, informó a todos los ciudadanos que los bombardeos sobre Moscú del 22 y el 24 de julio, en los que habían perecido cientos de ciudadanos, habían sido vengados. Los miembros de la tripulación de la aeronave comandada por el coronel Preobrazhenski recibieron el título de héroes de la Unión Soviética.
Stalin firmó un decreto en virtud del cual cada miembro de la tripulación obtendría un premio en metálico por valor de 2.000 rublos. Esta cantidad de dinero cuadriplicaba la recompensa habitual por un bombardeo exitoso.
Los siguientes vuelos de las tripulaciones soviéticas no corrieron la misma suerte. El factor sorpresa sólo podía funcionar una vez. Despegando desde las islas próximas a Leningrado, los pilotos realizaron hasta el 5 de septiembre nueve misiones en los que participaron 86 aviones y se tiraron 21 toneladas de bombas, que se saldaron con la pérdida de 18 aviones debido a la artillería antiaérea y diversas negligencias.
Estos vuelos exigían una tensión física máxima y gran fortaleza de espíritu. A veces, junto al mismísimo aeródromo, las manos de los pilotos perdían la capacidad de dirigir los mandos, los ojos se les cerraban del cansancio. A sólo unos cientos de metros de la pista de aterrizaje los aviones a veces caían, se estrellaban. Así murió la tripulación del teniente mayor Nikolái Dashkovski.
Los vuelos soviéticos se interrumpieron después del inicio de los combates  por la isla Moonsund, el 7 de septiembre de 1941, pero cuando se produjeron los ataques “decisivos” contra Alemania, en julio de 1942, los habitantes de la capital del Reich volvieron a ver aviones con estrellas rojas en las alas.

De las memorias del Almirante Kuznetsov:

Almirante Kuznetsov



 "Quisiera hacer una especial mención a la rama aérea de la Flota del Báltico la que actuó desde el primer día de la guerra. Los cazas, cubriendo en la medida de sus fuerzas nuestras bases, nuestros buques y nuestras carreteras.. Durante las incursiones de la Luftwaffe sobre Kronstadt, tallin y Hanko nuestros cazas lucharon furiosamente. 

Aún así, el arma aérea de la flota era evidentemente insuficiente. Como ya he señalado una gran parte de ella se dedicó a atacar objetivos terrestres. Esto se debió a la situación general en el frente de batalla. En la Península de Hanko el enemigo bombardeó cada metro cuadrado de tierra. El bombardeo a nuestros aeródromos era constante. A pesar de ello nuestros pilotos siempre nos dieron una fiable cobertura aérea. Sin ella nuestra base naval, que se encontraba rodeada, hubiese caído. Ya durante los primeros días de la guerra nuestro grupo aéreo de bombarderos lanzaron ataques sobre Memel, Danzig, Gdynia y otros puertos enemigos. A partir del 25 de junio de 1941 se bombardearon los aeródromos y puertos de Finlandia (Finlandia luchaba del lado de Alemania).  Se llevaron a cabo raids en Turku, Kotka, y Tampere. También se sembraron minas en las bases navales enemigas y se efectuaron numerosos ataques a sus convoyes.

A fines de julio, los Nazis ejecutaron su primera incursión aérea sobre Moscú. Inmediatamente quisimos corresponder con una incursión sobre Berlín. Pero, ¿cómo? Habíamos planeado ataques desde la base aérea de Pillau pero ahora estaba en poder de los nazis. 

 Un cálculo preliminar puso de manifiesto que desde un aeródromo de Leningrado nuestros aviones podrían llegar a algún lugar más allá de Libau. Pero si se despegaba de la isla de Osel, podrían atacar a Konigsberg. Y si se volaba en el límite de su resistencia, se podría llegar a Berlín. Es cierto que tenían que volar sobre el mar y,que luego de  arrojar su carga de bombas, deberían regresar de inmediato. No podían gastar más de 20-30 minutos en ello, por que de lo contrario no contarían con el suficiente combustible para volver a sus aeródromos. 

Después de consultar a nuestros especialistas descubrimos que, en caso de que los aviones cargaran todo el combustible que pudieran llevar y no más de 750 kilogramos de bombas cada uno, podrían hacer la distancia a Berlín (cerca de 900 kilómetros) en poco más de tres horas y regresar a casa con el mínimo de combustible en sus tanques. 

"Esto parece tentador", pensé. "Pero, ¿no sería acaso una misión sin retorno…? 


Avión de bombardeo de largo alcance soviético DB3

Zhavoronkov, Comandante de la rama aérea naval,  también se encontraba en una situación difícil. Por un lado, dijo que la operación era factible. Aunque el riesgo era grande, pero aún así,  la misión podría ser ejecutada. Por otra parte, asumió la responsabilidad, en caso de que la misión resultara ser un fracaso y todos los aviones se perdieran. Yo le dije: "Voy a informar el caso a GHQ." Cuando comparecí ante el GHQ para mi informe periódico desplegué ante Stalin un mapa del Mar Báltico. En este mapa aparecía la isla de Osel conectada directamente con Berlín por una línea recta. Al final de los análisis se llegó a la conclusión que aviones cargados con una bomba de 500 kilos o dos de 250 podrían llevar a cabo la misión.

Un bombardeo sobre Berlín, en caso de éxito, sería de enorme importancia. Los nazis habían anunciado a todo el mundo que la Fuerza Aérea Soviética había sido destruida. 

El Cuartel General aprobó nuestra propuesta. Me dijeron que  sería responsable en lo personal por el éxito de la misión. 

La operación era muy difícil. En vista de esto, se encargó su ejecución a Zhavoronkov.  El 2 de agosto, voló a un aeródromo cerca de Leningrado, donde el Primer regimiento de bombarderos torpederos estaba estacionado. Por consideraciones de secreto sólo el Comandante de la Flota del Báltico, y el General de la Fuerza Aérea MI Samokhin, fueron notificados sobre el propósito real de la visita de de Zhavoronkov.

 No había tiempo que perder. Por lo tanto, temprano en la mañana del 4 de agosto, 15  bombarderos Ilyushin DB-3F (Il-4)  aterrizaron en el aeródromo de Kagul.. 

En la noche del 7 al 8 de agosto  los 15 fuertemente cargados bombarderos despegaron con gran dificultad. Su única protección contra la artillería antiaérea y los cazas enemigos era la altitud a la que volaban. 

Se me informó acerca de su partida, inmediatamente antes de venir al GHQ a hacer mi informe periódico. Yo estaba seguro de que la primera pregunta que se me haría sería acerca de la incursión sobre Berlín. 

Y yo tenía razón. Me di la satisfacción de informar que la operación ya se había puesto en marcha.
 
Los alemanes jamás habrían imaginado nuestro ataque. A medida que nuestros aviones se acercaban a Berlín, desde tierra se les solicitaba su identificación y su ruta. Ellos pensaban que se trataba de aviones alemanes extraviados. Incluso se les daban las coordenadas para aterrizar en aeropuertos alemanes cercanos. Hipnotizados por la maquinaria de propaganda de Goebbels los puestos de observación de tierra jamás habrían imaginado que eran aviones soviéticos los que volaban sobre sus cabezas. Mientras las hordas germanas acosan Leningrado y Moscú, bombarderos soviéticos se dirigen a la capital del Reich a una altura de 7.000 metros. 

Los bombarderos avistaron las luces de Berlín desde lejos. La ciudad ni siquiera estaba oculta con oscurecimientos. Las incursiones británicas no habían sido muy exitosas por lo que ni siquiera las alarmas aéreas sonaron.
 
 El navegante Khokhiov se orientó por las luces de la ciudad y las características visibles del terreno, tales como ríos, lagos y carreteras, para determinar el curso y para llevar a los aviones a sus objetivos militares en Berlín. A pesar de que nuestros aviones ya estaban sobre sus blancos, aún no había flak Después de haber lanzado su carga de bombas, los 15 bombarderos revirtieron su curso. No podían permitirse el lujo de observar los resultados de la incursión aérea. Se encendieron los focos de búsqueda y se inició un furioso fuego antiaéreo.

La misión estaba cumplida. La Fuerza Aérea Soviética había realizado su primera incursión de Berlín "la primera en la Gran Guerra Patria " Las tripulaciones estaban tan felices que los peligros del vuelo de ida y vuelta y la reserva limitada de combustible en los tanques estaban casi olvidados. 

Los nazis no podían imaginar que eran aviones soviéticos quienes habían bombardeado su capital. Al día siguiente, en los periódicos alemanes apareció un informe del Alto Mando alemán que decía: 

"La fuerza aérea británica bombardeó Berlín. Hubo víctimas muertos y heridos. Seis bombarderos británicos fueron derribados." Al comentar el informe, el Mando Británico comentó: "Ayer el Alto Mando alemán informó que el jueves por la noche, aviones enemigos atacaron lugares en el oeste de Alemania, lanzando bombas sobre Berlín, causando bajas entre la población civil. 

"Declaramos oficialmente que ningún avión de la Real Fuerza Aérea  ha atacado Berlín durante la noche de ayer." 

No hay razón para dudar de este comentario. Los alemanes se vieron obligados a sacar por conclusión de que el ataque fue ejecutado con éxito por los bombarderos soviéticos. 

La primera incursión fue seguida por otras. Pero las dificultades aumentaron.. El enemigo aumentó ostensiblemente su defensa antiaérea. Berlín fue rodeada por un elaborado sistema de Flak. 

El gabinete de Hitler exigió al Alto Mando que  debería  "eliminar las bases aéreas y navales en las islas de Osel y Dago, y sobre todo los campos de aviación de bombarderos soviéticos que lanzaron raids sobre Berlín." Nos vimos obligados a mejorar la protección de los aeródromos. Gran cantidad de armas antiaéreas fueron trasladadas a Osel y Dago.

 El último ataque se hizo el 5 de septiembre. Cuando las fuerzas soviéticas tuvieron que abandonar Tallinn, fue imposible realizar más bombardeos sobre Berlín. Los bombarderos soviéticos realizaron 10 incursiones sobre Berlín. Lanzaron 311 bombas y se registraron 32 grandes incendios comprobados.