21 de junio de 2013

El triunfador "salto" sobre el Polo Norte

Por Andrei Mijailov. Extraído de Pravda.ru. Traducción Borís Alexéev.


Sucedió hace exactamente 76 años. Por la mañana, temprano, el 18 de Junio,  la tripulación de la aeronave ANT-25,  pilotada por los Héroes de la Unión Soviética Valery Chkalov, Georgi Bajdukov y Alexandr Belyakov, empezaron un vuelo sin escalas en la ruta de Moscú al Polo Norte y Estados Unidos, completándola con éxito el 20, aterrizando en el aeropuerto de la ciudad de Vancouver.


 La tripulación con Voroshilov y Stalin.

Ahora estos vuelos transoceánicos son familiares. Pero entonces, en los años 30, había pasión por la aeronaútica, incluso hasta llegar a Marte ...  La idea del vuelo sobre el Polo Norte, la fraguaron los tres famosos pilotos soviéticos después de un largo vuelo que en el año de 1936 se realizó hacia la isla Udd; después de lograrlo, de hecho fueron galardonados con el título de Héroes de la Unión Soviética.
En la primavera de 1937 Chkalov, Belyakov y Bajdukov escribieron sendas cartas solicitando el permiso para acceder a los EE.UU., al Comisario de Defensa Voroshilov, y luego al camarada Stalin. En concreto, tuvieron el permiso para este vuelo, después de que la estación a la deriva "Polo Norte-1" perdiera la comunicación, y solo por radio pudieron ponerse en contacto con los aviones y así pudieron estos, enviar los informes de la estación a la deriva al gobierno. 
La operación había comenzado el 21 de mayo de 1937, y el 25 de mayo se convocó la tripulación de Chkalov al Kremlin, para que informasen sobre el plan de vuelo, obteniendo el permiso para prepararse para ella. El 18 de junio por la mañana Valery Chkalov plantea llevar muy cargado el ANT-25, llevándolo al aeropuerto de Schelkovskogo, despegando el avión hacia el norte.


Por supuesto, el avión iba muy cargado, con combustible principalmente pues era muy importante. Sin embargo, los víveres que se embarcaron eran menos de la cantidad prevista, para un total de 115 kilos de peso. Esta cantidad de alimentos, se refería por supuesto, no sólo a la comida durante el vuelo, incluso previniendo una reserva de emergencia, en caso de un aterrizaje de emergencia. También iban con oxígeno en las botellas.
Un buen número de minutos, de sinsabores y ansiedad, tuvieron averías, mal funcionamiento del motor: fluía el aceite del depósito, el agua se congeló y no funcionaba bien el sistema de refrigeración ... Pero el problema más peligroso era, por supuesto, resguardar del frío a lo importante del avión, sus alas y hélices. Superaron los desastres, y  accidentes. Para evitar la formación de hielo, había que subir por encima de las nubes a la altura de 4000-6000 metros. Y no era difícil de respirar, no tenían suficiente oxígeno..
Los tres heroicos pilotos no esperaban que las nubes, ciclones y otros problemas climáticos les perseguirían durante la mayor parte del camino. El suministro de oxígeno a bordo de la aeronave, estaba limitado al final del trayecto, y casi fue consumido por completo. Una gran cantidad de tiempo, energía y combustible gastaron superando los ciclones.

Después de sobrevolar la costa del Océano Ártico canadiense, los pilotos llegaron a la zona del noroeste de América. El plan de vuelo programado era llegar a San Francisco, pero no pudieron volar hasta allí, ya que, por razones obvias, estaban quedándose sin combustible. Los pilotos optaron por un aterrizaje adecuado lo más cerca posible. Y así el 20 de junio después de 63 horas de vuelo, el agotado ANT-25 aterrizó en el aeropuerto de Vancouver Baraks. La extensión del viaje fue de 8.504 millas.
Imagínense, por así decirlo, el efecto político de este vuelo. La Unión Soviética, tal vez, por primera vez, lanzó su tecnología de la aviación, para "saltar" hacia el Polo Norte. Miles de ciudadanos estadounidenses llegaron al aeropuerto para conocer y saludar por fin a los pilotos soviéticos. En los noticiarios de los años siguientes, ese episodio fue trasladado a las calles de la ciudad norteamericana, se veía a nuestros pilotos paseando en tren, y les daban la bienvenida una ingente multitud, vitoreándoles. Similar recuerdo se repetiría durante los viajes triunfales a todo el mundo del primer cosmonauta, Yuri Gagarin.
La heroica tripulación, nuestros pilotos fueron recibidos en los EE.UU. por el presidente Franklin D. Roosevelt. Fue un triunfo no sólo de Chkalov y sus dos colegas en el "salto", sino también del conjunto de la aviación soviética. Todo el mundo confirmó el aumento de los niveles de calidad obtenidos por la tecnología soviética, y en particular de los aviones.

Por la realización de este vuelo Valery Chkalov y su tripulación fue condecorada con la Orden de la Bandera Roja, puesto que ya tenían el título de Héroes de la Unión Soviética, logrado antes.
Si, por supuesto, Chkalov y su equipo, no pudieron alcanzar el objetivo previsto inicialmente, llegar a San Francisco, debido a la falta de combustible, y el avión aterrizó antes. El equipo estableció un récord nacional para la distancia de vuelo en línea recta, pues batir el récord mundial no fue posible ...


Pero este record tenía que lograrse, y así después de Chkalov, con una nueva tripulación bajo la dirección de Gromov, en la que, además de él, iban el copiloto y navegante A. B. Yumashev y S. A. Danilin, despegaron. Así el 12 de julio de 1937, los pilotos siguieron en vuelo por la misma ruta que Chkalov, pero por suerte con mejor tiempo, siendo capaces de superar, casi en el mismo tiempo 62 horas 17 minutos, una distancia mucho mayor, 11.500 kilometros, a vuelo de pájaro, 10.148 kilómetros. ¡El Récord mundial de la distancia fue conseguido! Es otro triunfo de la Fuerza Aérea Soviética.

El derecho de vivir en paz, Victor Jara recuerda Vietnam

Por Denis Suarez

En los vastos campos del recuerdo colectivo, los oprimidos de manos encallecidas, tenemos muy presente a los chicos de Ho. Aquellos millones de muchachas y aún niños, que se levantaron en un puño gigante contra el muerto viviente, el salvaje cowboy, despanzurrador de naciones. El mundo colonial económico de los amasadores de fortuna, se desperezó, lanzó sus bombas, como en la 2ª Gran Guerra, y creyó exterminar a la hormiga. Pero un gran socavón de sangre inundó las letrinas del Congreso de los EEUU, allí en el delta del Mekong, decenas de miles de sus soldados fueron asesinados por la tiranía de los magnates del petroleo. Años de crímenes contra el valeroso pueblo vietnamita, que les distribuyó un correctivo, que se expandió por la conciencia militante de esforzados luchadores de todo el mundo, permitiendo que el marxismo leninismo fuera sinónimo de libertad.

Mucho tiempo no queda, la guadaña vuelve a afilarse, el perro de la guerra busca nuevas víctimas. Después de perder Saigón, vistió de rojo La Casa de la Moneda, arrebatándonos a nuestro mejor cantautor andino, nuestro genial Victor.

Que esta canción nos recuerde, que las fieras del imperialismo siguen destruyendo vidas. No lograremos la paz, mientras no terminemos con su sistema de opresión de los trabajadores. Así lograremos el derecho de vivir en paz, con nuestros semejantes, con nuestros hermanos del mundo. Y se abrirán las grandes avenidas... del progreso y del socialismo.


20 de junio de 2013

Artiom, apodado El Bolchevique

Por Sergei Buntovsky. Enviado por el periodico "Propaganda". Traducción Igor T.

Este año se cumplen 130 años desde el nacimiento del legendario revolucionario Fiodor Alexéievich Sergéev (Artiom)



 

Todo el mundo sabe que la calle principal de Donetsk se llama Artiom, pero muchos ciudadanos no saben quien fue Artiom y por que tiene ese gran honor. Incluso hicimos un pequeño sondeo para comprobar por qué el nombre de este hombre se hubo olvidado. Al final resultó, que la mayoría de las personas de mediana edad sabían que era un revolucionario, pero que sólo los jóvenes lo nombraban como un deportista, escritor, líder militar ... Sin embargo, la respuesta final puede ser considerada como correcta, ya que nuestro héroe tuvo su vida corta, pero brillante, y dió ordenes en el ejército. Fiodor Sergéev, pasó a la historia bajo el nombre de Artiom. 

Nació el 07 de marzo 1883 en la provincia de Kursk de una familia campesina, pero pronto se trasladó Yekaterinoslav (ahora Dnipropetrovsk), donde se graduó en una escuela técnica. En 1901 ingresó en la Escuela Técnica Superior de Moscú, y ya comenzó a pensar en la necesidad de transformar la sociedad de una manera más equitativa. Estos pensamientos le llevaron a la política, inclinándose a unirse al Partido Obrero Socialdemócrata. Por su parte en una manifestación de estudiantes en 1902, Fiodor fue arrestado y pasó seis meses en la cárcel. Después de su liberación, se trasladó al Donbass, donde comenzó a trabajar como ingeniero asistente del ferrocarril de Catalina. La cárcel no le hizo cambiar sus puntos de vista, y en cuanto se instalaba en un nuevo lugar se sumergía de nuevo en la lucha política. Fue así creado, a través de sus esfuerzos, el sindicato de trabajo de Berestovo-Bogoduhovsky, donde enseñó a la gente a defender sus derechos, para luchar contra la tiranía en los coches de los trenes ... En general, se convirtió en un revolucionario, en esos días de lucha junto a los mineros, Fiodor obtuvo su apodo, Artiom. Era una personalidad carismática, en la rectitud del trabajo por su causa, por su fe en los trabajadores, y esa fe se transmitió a los demás. Se convirtió en el líder de los trabajadores, para los cuales podían confiar en él, sin lugar a dudas. Después del fracaso de la revolución de 1905, en el que Artiom tomó parte activa, fueron a la caza del joven activista. Al año siguiente, fue arrestado, pero Artiom logró escapar. En 1907, fue nuevamente capturado y enviado al exilio en Siberia. Sin embargo, enviado a un penal estatal, volvió a escapar. No le fue posible volver al Donbass, huyendo a través de China llegar a Corea, y desde allí Artiom recaló en Australia. 

Nos parecería que empujado por las penurías de la cárcel, era el momento de sentar cabeza, formar una familia ...Pero Artiom, en el hemisferio sur no ceja en la lucha. En Australia, también comenzó a hacer valer los derechos de la clase obrera, publica un periódico, encabezando la organización de la "Unión de Rusia" compuesto por trabajadores emigrantes. Después de la revolución de febrero de 1917, Artiom regresó a casa y luego encabezó el comité bolchevique del Soviet de Jarkov. 


Entonces la vida se encontraba en pleno apogeo. Fue creándose espontáneamente los diferentes soviets del Donbass, antes eran parcialmente provincias y regiones de cosacos del Don como  Yekaterynoslav, Jarkov, Jerson. Para ser justos, observamos que esta idea la tuvo el gobierno zarista, pero ahora solamente cobró existencia. Ya marzo en 1917 en Bakhmut, tuvo lugar la primera conferencia de los Soviets del Donbass. Un mes más tarde se desarrolló en Jarkov, el Congreso Regional de los Soviets de Donetsk y Krivoy Rog, donde se estableció un Comité Regional (Donkrivbass). Del 13 al 16 julio de 1917 en Jarkov se celebró una conferencia regional del POSDR (b), constituyéndose su propio comité regional. Sus bolcheviques eligieron a su líder de las masas, el hombre con un legendario destino, Fiodor Sergeev (Artiom). Así surgió esta organización administrativa, que cubre toda la parte sur-oriental de Ucrania y una parte de la Federación Rusa. 

Después de la proclamación en Petrogrado del poder soviético, en Kiev tuvo lugar la invasión de la Rada Central, nacionalistas que anunciaron la formación de la República Nacional de Ucrania (UNR). En respuesta, el 30 de Diciembre, el Comité Ejecutivo de los Soviets del Donkrivbass proclamaron que la región no tenía nada que ver con esa Ucrania de los nacionalista y, por tanto, no se incluían en la UNR, no reconociendo a la Rada Central. El Congreso de los Soviets fue convocado por el Donkrivbass, creando un órgano supremo de poder soviético, porque los delegados fueron elegidos en elecciones libres en toda la región. Como resultado del Congreso, en 1918 se proclamó la creación del nuevo Estado, la República del Donetsk-Krivoy Rog, eligiendo su gobierno, a cuya cabeza estaba Artiom. La zona cuenta con una gran masas arbóreas y de arbustos, desde Crimea a la provincia de Kursk y del Dnieper al Don. 


En unos meses de intenso trabajo, el Gobierno de los Soviets del Donetsk-Krivoy Rog alcanzó un gran éxito: en el país se realizó un gran reforma territorial en términos económicos, el Comisariado de Justicia del Pueblo llevó a cabo una reforma judicial, la introducción de una forma común de los procedimientos judiciales. La labor única y primordial del desarrollo del territorio, de sus haciendas, de sus bosques, todo con una planificada política económica, llevada a cabo bajo la bandera de fortalecimiento del papel del Estado en todas las esferas de la vida económica. Sin embargo la vida pacífica no duró mucho. El Ejército del Imperio alemán ocupó Ucrania y llegó a las fronteras del Donbass. La guerra llegó al Donbass, y la república no tenía ninguna posibilidad de ganar. A mediados de abril de 1918, la República de Donetsk-Krivoy Rog fue invadida por las tropas alemanas, y su ejército republicano se retiró a Tsaritsyn para establecer vínculos con el Ejército Rojo. Después de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial las tropas alemanas abandonaron el territorio del Donbass. Sin embargo, no hubo tiempo de instalarse los soviéticos pues la región volvió a ser ocupada, pero los blancos. Por último, el Ejército Rojo recuperó el Donbass a principios de 1920.


... Después de la Guerra Civil, Artiom con su energía característica se centró en desarrollar las minas en el Donbass, pero más tarde fue trasladado para trabajar en Moscú, donde fue elegido Presidente de la Asociación Sindical de Mineros. Durante este tiempo se hizo amigo de Kirov y Stalin, apoyó a este último durante el conflicto con Trotsky. Gozaba de un gran prestigio entre los trabajadores, Artiom podía cambiar seriamente el equilibrio de fuerzas en la escena política, pero el 24 julio de 1921, se fue a probar un nuevo vehículo, el aerovagón. Era un coche especial equipado con un motor y una hélice de dos palas, a través del cual se desarrollaba una velocidad de 140 km. Las pruebas fueron satisfactorias, pero entre Tula y Moscú alguien saboteó con piedras el trayecto, bloqueando los carriles de aerovagón, estrellándose. En el accidente se mató su creador, el ingeniero Valerian Abakovsky y Artiom. Rápidamente se estimó llamarlo un accidente casual, pero muchos pensaban que estuvo mal disfrazado, pues fue un asesinato de un líder emergente soviético. El hijo de Artiom fue adoptada por Stalin, se convirtió en un oficial, fue a la guerra y vivió con una vida digna, como su padre. 


Ver enlace:

18 de junio de 2013

Un salario justo por una jornada justa

Enviado por la Organización de Kirov, del Partido Comunista de los Obreros de Rusia-Partido Comunista Revolucionario.



Este artículo fue publicado por Engels en 1881 en el periódico sindical británico "The Standard" (El Trabajo). En ella -en la forma más popular- examina el fenómeno de la explotación capitalista y criticó la consigna de percepción "justa" o, como se dice hoy, los salarios "decentes".

Las ideas de Karl Marx y Friedrich Engels tuvieron un tremendo impacto en los movimientos internacionales de trabajadores de los siglos XIX-XX  y continúan haciéndolo en la actualidad. La crisis económica mundial hace ver con extraordinaria nitidez, la duda de la viabilidad del sistema capitalista y las formas alternativas de desarrollo de la humanidad. Esta herencia marxista, sin embargo anunciaron recientemente ideólogos liberales, tilda como "obsoleto" el artículo, aunque cuando comprueban la realidad, les quema.


Un salario justo por una jornada justa
"Un salario justo por una jornada justa", ha sido la consigna del movimiento obrero inglés en los últimos cincuenta años. Esta consigna prestó un buen servicio en el período de ascenso de las tradeuniones, después de que en 1824 fueron abolidas las odiosas leyes de asociación*; aún prestó un servicio mejor en el período del glorioso movimiento cartista, cuando los obreros ingleses iban a la cabeza de la clase obrera en Europa. Pero los tiempos cambian, y mucho de lo que era deseable y necesario hace cincuenta años, incluso hace treinta años, es ahora anticuado y estaría por completo fuera de lugar. ¿ No es también ésta la suerte de esa vieja y desde hace tanto tiempo apreciada consigna?

¿Un salario justo por una jornada justa? Pero ¿qué es un salario justo y una jornada justa? ¿Cómo lo determinan las leyes bajo la acción de las cuales vive y se desarrolla la sociedad moderna? Para responder a esta pregunta no debemos acudir a la ciencia de la moral o del derecho y la equidad, ni tampoco a móviles sentimentales de humanitarismo, de justicia o si quiera de caridad. Lo que para la moral o inclusive para el derecho es justo, puede hallarse muy lejos de serlo en el aspecto social. La justicia o la injusticia social vienen determinadas únicamente por una ciencia, por la ciencia que trata de los hechos materiales de la producción y el cambio, la ciencia de la Economía política.


¿Qué es, pues, lo que la Economía política denomina salario justo y jornada justa? Simplemente, la cuantía del salario y la duración e intensidad de la jornada a que se llega como resultado de la competencia entre patronos y obreros en el mercado libre. ¿Qué son, pues, si partimos de esa definición?


Salario justo, en condiciones normales, es la suma precisa para asegurar al obrero los medios de subsistencia necesarios, de conformidad con el nivel de vida dentro de su situación y la del país, para conservar su capacidad de trabajo y para propagar su especie. La cuantía real del salario, atendidas las fluctuaciones de la producción, puede oscilar por encima o por debajo de esta suma; pero, en condiciones normales, dicha suma debe ser la resultante media de todas las oscilaciones.


Jornada justa es aquella que por su duración e intensidad no priva al obrero, a pesar de haber gastado por completo en ese día su fuerza de trabajo, de la capacidad de realizar la misma cantidad de trabajo al día siguiente y en los sucesivos.


La transacción, pues, es así: el obrero entrega al capitalista toda su fuerza de trabajo diaria, es decir, la cantidad que puede dar sin hacer imposible la constante repetición de la transacción. A cambio de ello recibe los objetos justamente necesarios, y no más, para la vida, lo que necesita para que la transacción pueda renovarse un día tras otro. El obrero da tanto y el capitalista da tan poco como la naturaleza de la transacción admite. Tal es esta peculiarísima justicia.


Pero examinemos el asunto algo más a fondo. Considerando que, según los economistas, el salario y la jornada los determina la competencia, la justicia parece exigir que ambas partes sean puestas, desde el principio mismo, en igualdad de condiciones. Pero no sucede así. Si el capitalista no ha podido entenderse con el obrero, se encuentra en condiciones de esperar, viviendo de su capital. El obrero no. No tiene otros medios de vida más que su salario, y por eso se ve obligado a aceptar el trabajo en el tiempo, el lugar y las condiciones en que lo pueda conseguir. Desde el principio mismo, el obrero se encuentra en condiciones desfavorables. El hambre lo coloca en una situación terriblemente desigual.


Pero, según la Economía política de la clase capitalista, esto es el colmo de la justicia.

Pero esto no es aún sino simples minucias. El empleo de la fuerza mecánica y de las máquinas en las nuevas industrias, así como la extensión y el perfeccionamiento de las máquinas en las industrias en las que ya se empleaban, quitan trabajo a un número mayor y mayor de “brazos”; y esto ocurre mucho más de prisa que los ”brazos” desplazados puedan ser absorbidos y encontrar empleo en las fábricas del país. Estos “brazos” desplazados forman un verdadero ejército industrial de reserva, del que se aprovecha el capital. Si los asuntos de la industria van mal, pueden morirse de hambre, pedir limosna, robar o dirigirse a la casa de trabajo; si los asuntos de la industria van bien, siempre están a mano para ampliar la producción; y mientras el último hombre, mujer o niño de este ejército de reserva no encuentre trabajo –lo que ocurre sólo en los períodos de frenética superproducción- , su competencia hará descender el salario y su sola existencia vigorizará la fuerza del capital en su lucha contra el trabajo. En la emulación con el capital, el trabajo no se encuentra únicamente en condiciones desfavorables, sino que debe arrastrar una bala de cañón sujeta al pie. Más eso es lo justo según la economía política de los capitalistas.


Examinemos, sin embargo, de qué fondo paga el capital este salario tan justo. Del capital, se entiende. Pero el capital no produce valor. Quitando la tierra, el trabajo es la única fuente de riqueza; el capital no es otra cosa que producto acumulado de trabajo. Por tanto, el trabajo se paga con trabajo, y el obrero es pagado con su propio producto. Según lo que podemos denominar justicia común, el salario del obrero debe corresponder al producto de su trabajo. Pero, según la Economía política, esto no sería justo. Al contrario, el producto del trabajo del obrero se lo queda el capitalista, y el obrero no recibe de él más de lo estrictamente necesario para la vida. Así, como resultado de esta competición tan desusadamente “justa”, el producto del trabajo de quienes trabajan se va acumulando inevitablemente en las manos de quienes no trabajan, convirtiéndose en una potentísima arma para la esclavización de los mismos que lo produjeron.


¡Un salario justo por una jornada justa! Mucho podría decirse también de la jornada justa, cuya justicia es igual punto por punto a la justicia del salario. Pero habremos de dejarlo para otra ocasión. De lo dicho queda completamente claro que la vieja consigna ha cumplido su misión y que es difícil que se mantenga en nuestros días. La justicia de la Economía política, en la medida en que ésta última formula acertadamente las leyes que dirigen la sociedad moderna, se halla toda a un lado: al lado del capital. 


Así, pues, enterremos para siempre la vieja consigna y sustituyámosla por otra:
LOS MEDIOS DE TRABAJO, MATERIAS PRIMAS, FABRICAS, Y MAQUINAS, DEBEN PERTENECER A LOS OBREROS MISMOS.


* - Se refiere a la abolición del parlamento en 1824 las leyes contra las coaliciones que prohíben la creación y el funcionamiento de cualquier tipo organizaciones laborales. Sin embargo, aprobó en 1825 una ley sobre los sindicatos, o la ley de las coaliciones de trabajo, actividades muy limitadas de los sindicatos. En particular, una campaña sencilla para el ingreso de los trabajadores en la unión y la participación en huelgas era visto como "coacción" y "violencia" y se castiga como un delito penal.

16 de junio de 2013

No utilice a los muertos para crear mitos de lucha contra el comunismo

Por Giovanni Apostolou. Enviado por Il Drapposso. Página Roja. Traducción Fernando Lugones.



Esta imagen (es la composición del CC del Partido Bolchevique en 1917), se cita en el libro de los muertos bolcheviques, por el troskista Ted Grant (Rusia. D.E.L. cuentarrevoluciones, A.C. Coop. Editorial, Milán, 1998), p. 177, con el siguiente comentario debajo de la foto: “(… En 1940, se mantuvo sólo un sobreviviente, así como Stalin)“. Incluyendo a Stalin, hay 18 personas en esta foto.

Doce de ellos son los miembros del Comité Central del Partido Comunista Bolchevique elegido para el 6 º Congreso, celebrado clandestinamente entre el 26 de julio y 03 de agosto 1917 (ver Центральный Комитет, избранный VI-м съездом РСДРП (б) 3 (16). 8.1917, члены. Справочник по истории Коммунистической партии и Советского Союза 1898-1991, en http://www.knowbysight.info/2_KPSS/07179.asp).

Lomov, Stasova y Ioffe fueron elegidos como miembros candidatos, los cuales fueron elegidos por lo menos otros cinco. Elena Stasova también fue elegida como uno de los cinco miembros del Secretariado del Comité Central. 
Ocho de ellos miembros de pleno derecho (entre ellos Uritsky, Shaumian (no “Shomyan”), Sverdlov, Artiom (Sergeev), Nogin y Ioffe), ya estaban fallecidos de hecho antes de 1938.


Veamos: Lenin murió en 1924, mientras Dzerzhinski murió en 1926.
Pero Stalin no tuvo nada que ver con sus muertes.
Moisei S. Uritsky fue asesinado por los eseristas de izquierda el 30 de agosto 1918.
Stepan (Suren) Shaumian fue baleado por los británicos 20 de septiembre 1918, como uno de los “26 comisarios de Bakú”.
A pesar de que la muerte de Shaumian había sido ampliamente difundida desde 1918, sin embargo, en la foto (tomada del Bolletin DELL’OPPOSITION n. 30) se refiere a él como “muertos en las purgas.”

¡Mientras, usted está dispuesto a falsear todo! Uno de los miembros candidatos en la foto, es P. A Dzhaparidze, otro de los comisarios de Bakú, que también fue baleado por los británicos.
¿Por qué en la foto no es mencionado junto con Lomov, Stasova y Ioffe? ¿Tal vez no fue posible encontrar una foto de él?


Yakob Sverdlov murió en marzo de 1919 de tuberculosis.


Artiom murió en 1921 en un accidente de avión. Stalin había tenido a su hijo en su casa. En los años 80, el hijo de Artiom había publicado un libro de memorias de Stalin, donde dice que fue criado en su familia, teniendo una opinión muy favorable a Stalin y arroja luz sobre algunos eventos, como que en 1932, se suicidió la segunda esposa de Stalin, por lo cual hubo muchos rumores anticomunistas (ver Sergei Artiom, E. Glushik, Besedy, Stalin, CONVERSACIONES SOBRE STALIN, Moscú. Crimea. 2006).


Lenin murió en enero de 1924.
Nogin había murió en mayo de 1924.
Dzerzhinsky murió de un ataque al corazón en julio de 1926.
Adolf A. Ioffe, fan de Trotsky, se suicidó 17 de noviembre 1927.
Los tres que tienen el mayor tiempo vivido después de 1938 fueron:
- Alexandra M. Kollontai, que murió 09 de marzo 1952;
- Matvei K. Muranov murió 09 de diciembre 1959;
- Elena D. Stasova murió 31 de diciembre 1966;

¿Por qué habla de difuntos, este individuo cuando utiliza la fotografía para incluir a la mayoría de los miembros del Comité Central, diciendo que habían muerto para dar a entender que de alguna manera Stalin fue responsable de sus muertes, pero sin ninguna evidencia de que él estuvo involucrado?

Esto no tiene nada que ver con la historia, es  un documental de ficción. Y se caracteriza por tener "una técnica de propaganda deshonesta. Sin embargo, esta técnica caracteriza a casi todos los trotskistas, que han escrito sobre el período de Stalin hasta la actualidad, incluyendo los escritos de los eruditos famosos, como Schapiro, Volgonov, Ejnstein.
Me pareció que era justo decir esto para demostrar una vez más cómo podemos deconstruir clichés elevados como un dogma de “verdad histórica”.

14 de junio de 2013

¡Gracias, Padre!


Por A. Yakúbov. Región de Belgorod (Rusia). Enviado por Il Drapporosso. Página Roja. Traducción Fernando Lugones.
Marzo de 1956, las calles de Tbilisi.
Foto cedida por Tatiana Bogdánova, de la Asociación Stalin de Rusia
A pesar de que mis padres se fueron de Rusia, nací en Tbilisi. En Tbilisi pasé mi infancia y adolescencia. Uno de los recuerdos de la época que más me impresionó fue la tragedia que ocurrió en marzo del 1956. El brutal ataque a José Vissariónovich Stalin por Jruschov en el XXº Congreso del PCUS, siendo para nosotros como un rayo caído del cielo. Toda la población se mantuvo en un estado de shock.
La historia:
El 5 de marzo de 1956, en el aniversario de la muerte de Stalin (en menos de un mes, después del XXº Congreso), la gente salió a las calles de Tbilisi. Recuerdo muy bien que era una columna de estudiantes bajo las banderas rojas con retratos de Lenin y Stalin. Se movía lentamente por el camino “Chelyuskintsev.” Todo el tráfico hacia la parte frontal de la columna se detuvo, y luego preguntaron a los estudiantes todos los automovilistas, ¡luego hicieron funcionar las bocinas de sus vehículos, en señal de duelo y de aprecio! Mi padre salió de su “Opel” que mantenía como un trofeo, se quitó el sombrero de piel (aunque caía nieve copiosamente y estaba mojado), y se inclinó ante el retrato de Stalin, “¡Gracias, Padre!”, dijo uno de los jóvenes de la columna.
Durante dos días consecutivos, grandes multitudes de personas se acercaron a los edificios del Comité Central del Partido Comunista de la República Socialista Soviética de Georgia y del Consejo de Ministros, exigiendo la liberación de las personas que salieron a la calle, a los dirigentes de la República.
El tercer día salió el primer secretario del Comité Central del Partido, vicepresidente Mzhavanadze, que tenía, al final de la guerra, el grado de teniente general. De entre la multitud, avanzaron tres hombres con la estrella dorada de Héroes de la Unión Soviética: el glorioso comandante de las unidades guerrilleras, Kovpak; Iljič David Bakradze, tanquista ejemplar ruso,  con su rostro desfigurado por las quemaduras y uno de los mejores kurdos francotiradores del ejército, que se encontraban en Tbilisi.
Iljič David Bakradze se quitó el sombrero de fieltro, y le dijo: “Hemos venido hacia ti, estimado Vasíli, para hablar no sólo de la dirección política de nuestra república, sino también como combatientes de primera línea, que se encuentran con otro luchador de la guerra“.
“La sabiduría convencional nos dice que los muertos o tienen buena reputación o no tienen ninguna”, agregó el combatiente, continuando: “La gente quiere saber por qué el despreciable Nikita ha mancillado la memoria de nuestro querido padre, en cuyo nombre se iban a la muerte para defender la patria.” "¡Cállate, cállate!, respondió airado Vasili Pavlovich”, "No nos amenaces, no tenemos miedo, dijo el tanquista, Cinco veces he estado en un tanque en llamas, y es muy difícil asustarme. ¿Explica mejor porque ahora nuestros enemigos se ríen de nosotros?“. El camarada Mzhavanadze, en este momento, pidió a todos que se calmasen, prometiendo que iba a tratar de resolver la situación. Pero la gente no se movió y continuaron agitándose y protestando.
Fui con mis compañeros de clase todos los días en el monumento de I. V. Stalin en Kura, a la orilla del río, donde por la mañana y por la noche se acercaban los manifestantes en aquellos duros días. Todo el pedestal del monumento estaba cubierto por coronas y ramos de flores frescas, pero la gente siguió depositando más, una y otra vez.
Desde un camión abierto (donde había cajas de jabón), la gente estaba hablando y gritando su indignación por el delitos atroces que decían cometió  su padre, Stalin. Los novelistas populares y compositores georgianos, armenios, kurdos, y azeríes en sus poemas y canciones, glorificaban al Padre de todos nuestros pueblos. Los combatientes veteranos de la Guerra Patriótica, compartían sus recuerdos, de dónde y cuando vieron a Stalin en el frente.
Me impresionó en la memoria, un luchador de Azerbaiyán que juró por Alá,  que en diciembre de 1941, cerca de Moscú, Stalin entró en las trincheras de primera línea y personalmente le dio la mano. Ahora los “demócratas” argumentan que Stalin durante la Segunda Guerra Patria no estaba en el frente, pero también dos miembros de mi familia lo vieron en el frente: un tío mío, coronel de tanques L. P. Ivanov, y mi suegro G.F. Vysotskij que hizo la guerra en la 9ª División de los cosacos de Kubán.
En la noche del 9 de marzo, la gente sabía que en Tbilisi se alojaba el famoso comandante del Ejército de Liberación de China, el mariscal Zhu. Para invitarlo a la reunión fueron enviados los ancianos elegidos por el pueblo. Pronto llegó un automóvil ZIS-110, del que surgió un funcionario chino que hablaba ruso. Se presentó como un dirigente jurídico, quien disculpó al mariscal por no poder venir, por problemas de salud. Cuando se le preguntó que pensaba el camarada Mao Zedon de Stalin, respondió que el jefe del pueblo chino se considera a sí mismo como un estudiante leal y fiel del gran Stalin. Luego trató de conseguir que la gente se separara y se fueran, y les aseguró que todo se aclararía e inclusive las calumnias contra Stalin serían eliminadas. Sin embargo, el pueblo se mantuvo inflexible …
Después de algún tiempo, en el paseo marítimo, llegaron blindados y camiones de transporte de personal, lleno de soldados. Entonces la gente comenzó a enviar a toda prisa a los niños a casa, lejos de las multitudes. Yo y mi amigo fuimos arrastrados por la piel del cuello, por un piloto militar, que nos ordenó correr hacia casa. Por la noche, comenzaron los disparos. Se dijo que muchas personas resultaron heridas y que había muchas víctimas.
En el segundo día, me fui de casa para ir a comprar el pan. La calle estaba llena de policías y militares. La gente estaba confundida y deprimida. Los soldados que se sentaban en las unidades acorazadas bajaban los ojos, tratando de no mirar a los ojos de la gente. Hacia los vehículos blindados se acercaron ex-combatientes, para expresar su opinión e indignación: “¿Por qué las personas se encuentran creeis ofendidas”, “Porque con el nombre del camarada Stalin, los combatientes se lanzaron bajo los tanques”, “Confiamos en él y creemos en él como un padre de nuestra sangre“,”Él fue quién nos guió y nos condujo a la victoria”.
En este momento llegó un kurdo llamado Ozo, que había perdido una pierna en la batalla de Projorovka. La arrastraba, apoyándose en una muleta, se fue directo a los militares. Junto a él, uno de sus hijos con el retrato de Stalin, decorado con hilos de lana de colores con que las mujeres kurdas adornan los retratos de sus más queridos difuntos. Mientras Ozo regañó a los soldados y oficiales, éstos se quedaron en silencio, cabizbajos. En la acera había algunos "dirigentes del comité de la región".
Uno de ellos, hizo una seña a un oficial jóven de milicia de Georgia, señalando con la cabeza a Ozo. El miliciano se acercó a él y con malos modos tendió su mano hacia el retrato de Stalin. Toda la gente alrededor empezaron a gritar e incluso los soldados comenzaron a silbar. El oficial se quitó la gorra de plato, la tiró al suelo y comenzó a pisarla, gritando histéricamente: “¡Que los mutilados vayan paz! ¡Mi padre dio su vida por la patria, por Stalin! ¡Nikita vete tu a sofocar esto con la primera leche de  tu madre! (Esta es una terrible maldición en el Cáucaso, A. Y.) Mientras Ozo, trabajando con la muleta, puso en fuga “a aquellos camaradas dirigentes.”
La unidad de los pueblos soviéticos, y la unidad del partido con toda la población, fueron la fuerza que hizo a nuestro país, indestructible. Y quieren los “demócratas” de hoy, insistir en convencernos de que la hermandad entre los pueblos era un “mito estalinista”. Yo sé la verdad no a partir de los artículos de prensa, sino de la vida real, vivida.
Nuestro pueblo dio la bienvenida a los niños evacuados de la sitiada Leningrado, en el edificio en que se alojaron un buen número, compartimos con ellos nuestras comidas magras, tratándolos de una manera fraternal. Casi toda la gente de nuestra gran barrio multinacional estaban en el frente …
A la cabeza de las mujeres de nuestro barrio, estaba la antigua duquesa Anna Ivanovna, cuyo hijo mayor fue asesinado en las cercanías de Stalingrado. Alentó a las débiles, cuidaba de los niños cuando sus madres estaban en el trabajo, bajo su liderazgo las mujeres cosían uniformes para los soldados en el frente, y siempre, se estuvo organizando la recogida de ropa de abrigo para el Ejército Rojo, cuando esta solicitud fue encomendada a la población por los representantes de la junta directiva del soviet regional, que llevaba el nombre de Stalin.
Desde la pequeña Georgia en los frentes de la Segunda Guerra Patriótica lucharon más de 700.000 personas, de las cuales, más de la mitad no volvió a casa. Todas las mujeres llevaban trajes negros, casi en todas las casas, en las paredes habían tiras de tela negra, en el que Georgia y Rusia escrito colgados los nombres de los caídos.
A esta unidad de los pueblos, se denigró al camarada Stalin por Jruschov, metiendo cizaña. Los georgianos lo tomaron como un insulto, como una ofensa personal de la que se aprovecharían nuestros enemigos para empezar a profundizar una grieta de desconfianza por este delito hacia todos los rusos en general.
 Y el hecho de que esta campaña fuera organizada por el anti-estalinista primer secretario del PCUS, y los otros dirigentes del partido (con algunas excepciones), aunque a regañadientes, la apoyaron, se convirtió en un primer paso decisivo hacia la capitulación, y separación del pueblo del Partido.

13 de junio de 2013

Un Quijote argentino cabalga por América

Por Gabriel Torres Rodriguez. Enviado de La Joven Cuba

“(…) El Che no flaquea, no se deja flaquear, aunque siente que su propio cuerpo es una piedra entre las piedras, pesada piedra que él arrastra avanzando a la cabeza de todos (…) caminan todos al ritmo de los que menos pueden: juntos serán todos salvados o perdidos. La metralla le rompe las piernas. Sentado, sigue peleando, hasta que le vuelan el fusil de las manos. El Che muere de bala, muere a traición, poco antes de cumplir cuarenta años, exactamente a la misma edad a la que murieron, también de bala, también a traición, Zapata y Sandino. ¿Ha muerto en 1967, en Bolivia, porque se equivocó de hora y de lugar, de ritmo y de manera? ¿O ha muerto nunca, en ninguna parte, porque no se equivocó en lo que de veras vale para todas las horas y lugares y ritmos y maneras?”  Eduardo Galeano
Nosotros los cubanos, tenemos esa rara manía de querer apropiarnos del Che sin pensar que es, posiblemente, la figura latinoamericana más universal. Y es que en Cuba el Che trasciende tanto por la estatura de sus acciones -en pos del bien del individuo y la nación- como por su esclarecido pensamiento.
Ernesto Guevara es la síntesis del rudo hombre de acción y el profundo pensador que supo desnudarse de los dogmas, del burocratismo y enfrentar una nueva realidad para América Latina y el mundo. Creo que fue el más revolucionario de los románticos: un extraño Quijote en el convulso siglo XX.
465 días fungió como Presidente del Banco Nacional, y le bastaron para demostrar su capacidad y liderazgo en esta esfera. La contrarrevolución y las ávidas miradas de afuera vieron un ingente peligro en esta designación, y tras la fortaleza demostrada sólo se dedicaron a denigrar su imagen.
Por aquellos días Fidel expresaba: "para que nadie se llame a engaño; el Che no está ahí para hacer ninguna barbaridad, el Che está ahí igual que cuando lo mandamos a Las Villas a impedir que pasaran los tropas enemigas hacia Oriente; lo he mandado al Banco Nacional a impedir que se vayan las divisas y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta correctamente"[1].
Varias medidas por él iniciadas fijaron al país en pos de la independencia económica: el cierre a la fuga de divisas y la nacionalización de todos los bancos y sus sucursales norteamericanas así como la salida de Cuba del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.
Se metamorfoseó en dirigente de la industria y su presencia periódica en los lugares del país donde se acometían las principales inversiones llenaba de orgullo y alegría a los trabajadores. Una gran disciplina y un increíble sentido del deber caracterizaron al guerrillero durante esta etapa.
Su línea política era consecuente con el ejemplo y el sacrificio. Erigió lo que el llamó “trabajo voluntario”, que no fue más que el esfuerzo total y desinteresado de un hombre por el desarrollo de su Patria. Todavía guardan las fotos su imagen sobre la combinada, en un campo de caña; o armada su mano del machete como flamante mambí; o con el saco al hombro bañado de sudor y como escudo su diáfana sonrisa.
Su impacto en la subjetividad de los hijos de esta isla es tan íntimo que aún hoy, en pleno siglo XXI, los pequeños, en la escuela, se proponen ser como él.
El Che fue un gran marxista. Fue un maestro preclaro que explicó cómo debía ser un comunista, y comprendió los retos de la construcción del socialismo en Cuba. Estudió a Lenin, y en unos osados apuntes rebatió la  economía política que estudiaba la URSS.
Y después nos dejó solos y marchó al África. Y ahí comenzó la leyenda del Che Guevara, fue allí donde se hizo universal y de todos. Dejando atrás la comodidad de la familia, dejando todo atrás por un ideal, por un principio revolucionario de verdadero comunista: saldar su deuda con la humanidad.
Y regresó de la tierra negra. Vino a su cuna, como una premonición de su muerte. Recaló en el altiplano boliviano para ofrendar su sangre al continente y a las fuerzas que reaccionan contra los dominios del egoísmo y el capital.
El Che se convirtió en paradigma. En ícono de las juventudes revolucionarias del 68. En el ejemplo a seguir, en el modelo a imitar durante años de dictaduras castrenses y modelos neoliberales en Latinoamérica; durante el descalabro soviético y el despertar de las izquierdas, hoy, en nuestra América.
Pero, ¿por qué el Che? ¿Por qué un universitario francés, un joven de instituto mexicano, un minero en Bolivia o un hippie en los EE. UU levantarían una bandera con su imagen? ¿Qué representa Guevara para el mundo?
Cada quién ha absorbido lo mejor del Che, de sus acciones, de su pensamiento y de su poderosa ética. Cada intelectual ha ofrecido una interpretación de su figura y pensamiento. Muchas objetivas y cargadas de sentido. Otras, débiles y henchidas de subjetividad.
El Che es símbolo de unidad revolucionaria. Así lo demostraba en suMensaje a la Tricontinental: “Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano![2]  Es partidario de la unión y la colaboración de las fuerzas que tienen un mismo camino. Propone unirse contra el capitalismo, y contra todo lo que convierta al hombre en esclavo del hombre.
Otra cuestión que haya expresión en su figura es la solidaridad, traducida como internacionalismo. Entendida como la entrega a otros pueblos del sudor y del alma. Esto lo convierte en mito. Lo identifica con el sueño unitario de Bolívar y Martí. Con la creación de una sola América alejada del imperialismo.
El Che significa revolución, cambio. Representa intransigencia y comunismo. Es un recurso legitimador de movimientos sociales, políticos y hasta culturales que abrazan las ideas de cambio como bandera, el cambio entendido como el ataque a las raíces de los males continentales, provenientes, en gran medida, del imperialismo y las lógicas de dominación capitalistas.
 Instigador del nacimiento del “hombre nuevo” latinoamericano su figura y la influencia de la Revolución Cubana sirvieron de catalizador para la forja de experiencias revolucionarias en todo el continente. Su potencia soñadora, que lo lanzaba a la lucha sin condiciones materiales o políticas, resultó muy atractiva para los sufridos pueblos americanos, para la formación de líderes o vanguardias políticas que a la larga alcanzarían protagonismo en América.
El Che tuvo esa extraña habilidad de siempre discernir del mundo lo nuevo, lo diferente. Esa habilidad de trazar caminos para liberar al ser humano. Luchador ferviente contra el conservadurismo nunca vaciló en defender sus concepciones políticas en cualquier escenario, así fuera en la Asamblea General de las Naciones Unidas o en la fría meseta boliviana agobiado por el asma.
Hoy el Che se nos dibuja gigante. La estrella de su boina se transforma en faro y su estática mirada nos grita que (…) “Cada vez que derriban un árbol, el ruido se escucha muy lejos pero silenciosamente la brisa lleva millares de semillas”.
(La paradigmática figura de Ernesto Guevara de la Serna es hoy más recurrente que nunca. Este argentino cubano, o mejor, ese argentino del mundo, con su ejemplo, por su sacrificio y dolor es guía y motivo, energía y voluntad para esta tierra nuestra “desde el Río Bravo hasta la Patagonia”. Es San Ernesto de la Higuera, que recibe santos rezos en el lugar de su muerte. Es el Che icónico de las manifestaciones, que viaja con los jóvenes en pullovers bajo el golpe de las balas y el empuje de los chorros de agua. Es el Che de las fuerzas de izquierda, de los partidos comunistas y de la Revolución Cubana.)
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[1] Tomado de: Héctor Rodríguez Llompart. Che comunista y economistaen http://emba.cubaminrex.cu/
[2] Tomado de: Che Guevara, el sí­mbolo en los movimientos sociales latinoamericanos en http://www.centroche.co.cu/