8 de abril de 2010

Berthold Brecht, el renovador del teatro social


Oleg K.
«Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles».
bertolt brecht
(Eugen Berthold Friedrich Brecht; Augsburg, 1898 - Berlín oriental, 1956) Escritor alemán. Además de ser uno de los dramaturgos más destacados e innovadores del siglo XX, cuyas obras buscan siempre la reflexión del espectador, y fomentar el activismo político con las letras de sus lieder, a los que Kurt Weill puso la música. Aparte de estas dos facetas, cabe destacar también su prosa breve de carácter didáctico y dialéctico. La base de toda su producción es, ya desde los tiempos de Múnich, una posición antiburguesa, una crítica a las formas de vida, la ideología y la concepción artística de la burguesía, poniendo de relieve al mismo tiempo la necesidad humana de felicidad como base para la vida.
Comenzó en Múnich sus estudios de Literatura y Filosofía en 1917, a los que añadiría posteriormente los de Medicina. Durante la I Primera Guerra Mundial comenzó a escribir y publicar sus obras. Luego, entre 1918 y 1920 escribió una pieza sobre el revolucionario antiesclavista, Espartaco, que después sería retitulada a Tambores en la noche, influída por la revolución en Alemania. El final de esta obra sacude al auditorio: "Todo esto no es más que puro teatro. Simples tablas y una luna de cartón. Pero los mataderos que se encuentran detrás, ésos sí que son reales". La moralidad de la obra suplanta al teatro tradicional, que pretende ser imparcial. También por aquella época, la agitación revolucionaria bávara de 1918 llevó a Brecht a ingresar en 1919 en el partido social-demócrata independiente.
Desde 1920 frecuentó el mundo artístico de Múnich y trabajó como dramaturgo y director de escena. En este entorno conoció a F. Wedekind, K. Valentin y L. Feuchtwanger, con quienes mantuvo siempre un estrecho contacto. En 1924 se trasladó a Berlín, donde trabajó como dramaturgo a las órdenes de Max Reinhardt en el Deutsches Theater; posteriormente colaboró también en obras de carácter colectivo junto con Elisabeth Hauptmann, Erwin Piscator, Kurt Weill, Hans Eisler y Slatan Dudow, y trabó relaciones con el pintor Georg Grosz.
En 1926 comenzó su dedicación intensiva al marxismo y estableció un estrecho contacto con Karl Korsch y Walter Benjamin. Esta relación, hizo que sus obras se vertebraran enfrentadas al decadente juego burgués teatral del individuo aislado, a enmarcarse en el ámbito del conjunto de la sociedad: el individuo autónomo aniquilado por el capitalismo (Mann ist Mann, El hombre es el hombre, 1924/25) consigue nuevas cualidades dentro del colectivo. Su Dreigroschenoper (Operade cuatro centavos, 1928) obtuvo en 1928 el mayor éxito conocido en la República de Weimar junto a la música del compositor alemán Kurt Weill. Este musical, basado en The Beggar's Opera (1728) del dramaturgo inglés John Gay, era una cáustica sátira del capitalismo y se convirtió en el éxito teatral más importante de Brecht. Se estrenó en 1928 en Berlín. La ópera Ascensión y caída de la ciudad de Mahagonny (1927-1929), también con música de Weill, volvía a criticar severamente el capitalismo.
En 1929 ingresa en el Partido Comunista Alemán. Las penalidades de los obreros y su forma de entender el teatro, que valoraba sobre todo la crítica a un sistema social capitalista que enseñaba sus colmillos ante el mundo, sin disfraces democráticos, le hace reflexionar seriamente de cómo tiene que ser el teatro del futuro, la cultura debe ser como un cuchillo que abra los cerebros, para entender que el comunismo es la respuesta humana a la evolución social. Es en está época cuando realiza una de sus más impresionantes obras La excepción y la regla (1930), un alegato hacia el futuro, de increíble alcance filosófico comunista. Brecht, era un hombre por y para el teatro social, fuera de las tendencias del teatro expresionista. Quería mostrar que ese camino, por la nuevas sociedad y estética liberadora, era posible y necesaria. Su versátil empleo de la lengua y de las formas poéticas -lenguaje clásico mezclado con el habla del hombre de la calle, versos libres e irregulares- lo dirigió a sacudir la conciencia del público y a llevarlo de una pasividad acrítica a la reflexión y, esperanzadamente, a la acción. Brecht llevó sus ideas comunistas al cine con Kuhle Wampe (o ¿A quién le pertenece el mundo?), dirigida por Slatan Dudow y con música de Hanns Eisler, que muestra lo que podría ofrecer el Comunismo a un pueblo alemán azotado por la crisis.
brecht
En 1933 Hitler sube al poder, y durante la representación de la obra La toma de medidas fue interrumpida por la policía y los organizadores fueron acusados de alta traición. El 28 de febrero de 1933, un día después de la quema del Parlamento alemán, Brecht comenzó su camino hacia el exilio en Svendborg (Dinamarca), donde la lucha antifascista le inspiró los excepcionales poemas “Svendborger Gedichte" (Poemas de Svendborg, 1939). Sus libros son quemados por los nazis y prohibidos para la población.

Tras una breve temporada en Austria, Suiza y Francia, marchó a Dinamarca, donde se estableció con su mujer y dos colaboradoras, Margarethe Steffin y Ruth Berlau. En 1935 viajó a Moscú, Nueva York y París, donde intervino en el Congreso de Escritores Antifascistas, suscitando una fuerte polémica. Mostró su apoyo por la Segunda República Española. Varias canciones militares para las Brigadas Internacionales se basan en textos suyos, o contaron con su colaboración, como Einheitsfrontlied ('La canción del frente unido').
En 1939, temiendo la ocupación alemana, se marchó a Suecia; en 1940, a Finlandia, país del que tuvo que escapar ante la llegada de los nazis; y en 1941, a través de la Unión Soviética (vía Vladivostok), a Santa Monica, en los Estados Unidos, donde permaneció aislado seis años, viviendo de arreglar guiones de otros para Hollywood, pero los suyos no fueron aceptados por ninguna de las corporaciones cinematográficas. En 1947 se llevó a la pantalla Galileo Galilei, con muy poco éxito. A raíz del estreno de esta película, el Comité de Actividades Antinorteamericanas le consideró elemento sospechoso y tuvo que marchar a Berlín Este (1948), donde organizó primero el Deutsches Theater y, posteriormente, el Theater am Schiffbauerdamm. Antes había pasado por Suiza, donde colaboró con M. Frisch y G. Weisenborn.
En Berlín, ya creada la República Democrática Alemana, junto con su esposa Helene Weigel, fundó en 1949 el conocido Berliner Ensemble, y se dedicó exclusivamente al teatro. Aunque siempre denunció irónicamente, con duras y mordaces críticas, el proceso de restauración política capitalista de la República Federal. A lo largo de su vida escribió también varias colecciones de poemas, que, con sus obras de teatro, lo sitúan entre los más grandes autores alemanes. Brecht siempre buscó en sus montajes asociarse al pensamiento del espectador, que quien le oyera compartiese con él su periplo descriptivo, por ello en la DDR se apoyó en los medios de comunicación de masas para la educación del pueblo: radio, teatro, cine, conferencias, escenificaciones de calle, representaciones infantiles, etc. Su meta fue alcanzar un cambio social, individual y colectivo. En 1955 recibió el Premio “Stalin” de la Paz. Murió el 14 de agosto de 1956 en Berlín, de una trombosis coronaria.
Proyección de su pensamiento
Con el personaje que da título a su drama Baal (1922), Brecht creó un tipo que aparece a lo largo de toda su producción en diversas variaciones (Schweyk im Zweiten Weltkrieg, Schweyk en la Segunda Guerra Mundial, 1943) y que se expresa de manera mucho más radical en los fragmentos Untergang des Egoisten Johann Fatzer (El ocaso del egoísta Johann Fatzer, 1927/30) y Die Reisen des Glücksgotts (Los viajes del dios de la suerte, 1941). Mientras el teatro nacido de las concepciones aristotélicas propone la ilusión de que lo actuado en el escenario es un trozo de vida real, en el que el público participa con sus emociones, Brecht postula que el espectador debe darse cuenta, a través de varios artificios, de que lo presenciado es un espectáculo. Por lo tanto, la intención final no ser la catarsis aristotélica -método para que el público purifique sus sentimientos- sino el despertar de una actitud crítica racional frente a lo mostrado.
El colectivo revolucionario y los dialécticos (Geschichten von Herrn Keuner, Historias del señor Keuner, 1930), es la antítesis del teatro burgués. El desarrollo literario de Brecht, que en su lírica pasa desde un acercamiento crítico a la "Neue Sachlichkeit" hasta formas de resistencia colectiva (Lieder-Gedichte-Chöre, Canciones-Poemas-Coros, 1934), está influido por la Biblia de Lutero, la obra de Shakespeare y la Antigüedad Clásica, así como por el teatro asiático y la filosofía china. Desmenuza en todas sus obras desde 1930, la crápula respetabilidad burguesa, su hipocresía, su falta de principios, su “subversión social” que lo aleja del progreso, la robotización de los trabajadores como mercancía, el estado capitalista del máximo beneficio, como juez del poder sobre la humanidad.
Brecht entiende la filosofía como la doctrina del buen comportamiento, una categoría que resulta fundamental en su obra. En este sentido entiende sus textos como intentos progresivos de provocar asombro, reflexión, reproducción y cambios de actitud y de comportamiento en el espectador. Para ello utiliza el conocido "efecto de distanciamiento" ("Verfremdungseffekt"), que no debe ser entendido sólo como una técnica estética, sino como "una medida social", esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su respuesta emocional y por el contrario, le obligaba a pensar. Sus intentos dramáticos más radicales de carácter pedagógico y político son Lindberghflug (El vuelo de Lindbergh, 1929), Das Badener Lehrstück und der Neinsager (La parábola de Baden y el que decía que no, 1930), Die Maßnahme, (La medida, 1930), Die Ausnahme und die Regel (La excepción y la regla, 1930) y Die Horatier und die Kuratier (Los horacianos y los curacianos, 1934); en todos ellos se pone de relieve una fuerte separación entre escenario y espectador. La preocupación por la justicia fue un tema fundamental en su obra. Durante este periodo inicial de su carrera, Brecht dirigía a los actores y empezó a desarrollar una teoría de técnica dramática conocida como teatro épico. Ejemplo las obras La toma de medidas, La excepción y la regla, El que dice sí y e que dice no, expresiones del propósito socialista de Brecht.
En el exilio, Brecht escribió sin publicarlas algunas de sus piezas más conocidas: Leben des Galilei (Vida de Galileo Galilei, que apareció en 3 versiones: una danesa de 1938-39, otra americana de 1945-46, y la tercera, berlinesa, de 1953-55), Mutter Courage und ihre Kinder (Madre Coraje y sus hijos, 1939), Der gute Mensch von Sezuan (El hombre bueno de Sezuan, 1943), Herr Puntila und sein Knecht Matti (El señor Puntila y su criado Matti, 1940), aparte de escritos teóricos sobre teatro (Der Messingkauf, La compra de latón, 1939/40) y algunos apuntes para unas novelas (Tui-Roman, Novela de Tui, 1930/42; Die Geschäfte des Herrn Julius Caesar, Los negocios del señor Julio César, 1938/39).


Brecht y Weigel en 1954 en Berlin Este


Hasta el fín de su vida, siempre proclamó que el teatro social podía contribuir a modificar el mundo.
Para ello fue creando una nueva idea del arte como comprensión total y activa de la historia: no contemplación lírica de las cosas y ni tampoco interiorización subjetiva, sino elecciones humanas y morales, verificación de los valores tradicionales y elaboración de una nueva presencia de la poesía en la sociedad. Propone continuamente un teatro al servicio del conocimiento "...Nuestro teatro debe suscitar el deseo de conocer y organizar el placer que se experimenta al cambiar la realidad, dice Brecht, nuestros espectadores deben no sólo aprender cómo se libera a Prometeo encadenado, sino también prepararse para el placer que se siente liberándolo". Sus ideas han impregnado el teatro en el mundo, pero la sociedad burguesa ha corrompido su mensaje colectivo social. Será la sociedad del futuro, el Comunismo, quien haga realidad sus tesis.

Trozos de su pensamiento


Preguntas de un Obrero ante un libro
Bertolt Brecht

Tebas, la de las siete puertas ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes ¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruída tantas veces
¿quién la volvió a construir otras tantas?
¿en qué casas de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la muralla china ¿adónde fueron los albañiles? Roma la grande está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada
¿Tenía solo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India
¿Él solo?
César venció a los galos
¿No llevó consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció la guerra de los siete años ¿quién la venció, además?
Una victoria en cada página
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un hombre cada diez años
¿Quién pagaba sus gastos?
Una pregunta para cada historia.

Alabanza del Comunismo

Es razonable, todo el
mundo lo entiende.

Es sencillo.
Tú que no eres explotador
puedes entenderlo.

Es bueno para ti. Informate al respecto.

Los estúpidos lo llaman
estúpido, y los sucios
lo llaman sucio.

Es contrario a la suciedad y a la estupidez.

Los explotadores lo llaman crimen.

Pero nosotros lo sabemos:
es el fin de los crímenes.

No es una locura,
sino el fin de la locura.

No es el enigma,
sino la solución.

Es lo sencillo que resulta difícil de realizar.

§ "Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime." (Poema Sobre la violencia)

§
"Lo difícil se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida."


§
"Con la guerra aumentan las propiedades de los hacendados, aumenta la miseria de los miserables, aumentan los discursos del general, y crece el silencio de los hombres"


§
"Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque."


§
"Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo."


§
"Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad."


§
"El arte, cuando es bueno, es siempre entretenimiento."


§
"El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma."


§
"El hombre que no debe seguir tal como es, es necesario verlo también como podría ser y acostumbrarse a esa visión"


§
"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."


§
"El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida."


§
"Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.
"

§
"Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.
"

§ "
Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países.
"

§
"Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada". (Las cinco dificultades para decir la verdad)


§
"Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después. Esos que no se olvidan de cuidar nuestra formación, sin que por ello dejen de engordar, escuchen esto: por más que le den vueltas, primero es comer, y después de hartos ¡venga la moral!"


§
"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."


§
"La historia ama las paradojas" (dice Brecht en una de sus cartas).


§
"La naturaleza tiene perfecciones para demostrar que es imagen de Dios e imperfecciones para probar que sólo es una imagen."


§
"Las madres de los soldados muertos son jueces de la guerra."


§
"Las revoluciones se producen, generalmente, en los callejones sin salida."


§
"Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo como era su casa."


§
"Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia."


§
"Erst kommt das Fressen, dann kommt die Moral." ("Primero va el comer, luego va la moral."
)

§
Otra traducción posible (que modifica el sentido de la traducción anterior): "Primero viene el devorar, luego la moral." En sentido sarcástico, aplícase a los políticos. (Ópera de los cuatro centavos)


§
"Reía porque sus enemigos no podían alcanzarlo, ignoraba que ejercitaban para errar el tiro."


§
"Señores, no estén tan contentos con la derrota [de Hitler]. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo" ( 6 de mayo de 1945, se refiere al capitalismo como causa del fascismo)


§
"Sr. Wurlitzer, en este momento estoy en posición de recibir su órgano."


§
"Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño."


§
"Un hombre debe tener por lo menos dos vicios, uno solo es demasiado."


§
"El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante. Pero el que la conoce y la llama mentira, ¡ése es un criminal!..."


§
"¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?"


§
Otra versión: "¿Qué delito es el robo de un banco comparado con el hecho de fundar uno?" (Ópera de los cuatro centavos)


§
"Instruído por impacientes maestros, el pobre oye que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona." (Loa de la Duda)


§
"No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar
."


Primero se llevaron a los negros,
pero a mi no me importó
porque yo no lo era.
Enseguida se llevaron a los judíos,
pero a mí no me importó,
porque yo tampoco lo era.
Después detuvieron a los curas,
pero como yo no soy religioso,
tampoco me importó.
Luego apresaron a unos comunistas,
pero como yo no soy comunista,
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde.

El Partido somos nosotros

¿Quién es entonces el Partido?

¿ Vive entre cuatro paredes?

¿ Está prisionero en las cárceles?

¿ Escucha en el auricular de los teléfonos?

¿ Son sus pensamientos secretos sus conclusiones desconocidas?

¿Quién es entonces el Partido?

El partido somos nosotros, Tú, yo, y nosotros, nosotros todos.

Se viste con tu ropa Y piensa en tu cabeza.

Donde nosotros estemos, allí estará el Partido, donde se le ataca allí combate.

Muéstranos el camino que debemos seguir y nosotros lo seguiremos contigo. Pero no sigas sin nosotros el camino sin nosotros ese camino es el peor no te separes de nosotros podemos equivocarnos y tú tener razón, luego, no te alejes de nosotros.

Nadie lo niega, vale más el camino corto que el largo, pero si uno de nosotros lo conoce y no lo puede demostrar ¿de qué nos sirve su sabiduría? Sé sabio, pero sé sabio con nosotros. No te alejes jamás de nosotros.


http://amistadhispanosovietica.blogspot.com.es/2013/12/el-jamas-se-convierte-en-hoy-mismo.html

6 de abril de 2010

Resolución del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba

Segunda jornada del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, el 4 de abril de 2010

A continuación trasmitimos el texto íntegro de la declaración emitida hoy por el IX Congreso de la UJC en rechazo a las campañas mediáticas y la resolución anticubana aprobada recientemente por el Parlamento Europeo:

DECLARACIÓN DE LOS JÓVENES CUBANOS CONTRA LA MENTIRA Y EL ODIO

Hace sólo unos días, conmemoramos el 132 aniversario de que un joven de apenas 33 años, mayor general de humilde estirpe y con tanta fuerza en la mente como en el brazo, levantó la voz de la dignidad para desterrar cualquier pretensión de una Cuba sin independencia.

En esa ocasión nuestro Titán de Bronce, Antonio Maceo y Grajales, dejó sentado como un principio que trascendió a su época, la determinación de que en este pueblo jamás se aceptarían órdenes, pactos o exhortaciones que impliquen el desprecio a nuestras decisiones o la ilusión de vernos otra vez de rodillas.

El pasado 11 de marzo, cuatro días antes de esta efeméride, la necedad de quienes se creen con el derecho de condenar o juzgar, parió una resolución contra nuestro país, que nos ofende por su inmoralidad, pero no nos sorprende, porque quienes la aprobaron poco saben, y menos aún les interesa saber, la esencia real de nuestros asuntos, nuestras conquistas, limitaciones y propuestas, a ellos les basta con hacer de peones bien pagados en la guerra sucia contra Cuba.

La Unión Europea debería haberse preguntado y preguntarnos primero, antes de proclamar sus hipocresías asombrosas, por qué a pesar de los problemas, las carencias, el golpe de los huracanes y el genocidio cotidiano del bloqueo, que ya dura casi 50 años para rendirnos por hambre, los jóvenes cubanos hemos decidido seguir adelante, decirnos las cosas entre revolucionarios, debatirlas y buscar soluciones que no impliquen bajar la cabeza y olvidar la historia.

Sabemos que estas interrogantes habrían traído respuestas que los enemigos de la Revolución no quieren escuchar; argumentos que la prensa occidental está obligada a callar, pues su libertad de expresión termina, allí donde comienzan nuestras verdades.

No somos una juventud contenida y apresada en resentimientos y frustraciones, como quieren hacer creer al mundo, sabemos distinguir entre la autocrítica que aporta al bien social y la trampa sutil de los que tienden sus manos repletas de monedas, sin haber limpiado de ellas la sangre de más de más de 3 mil cubanos asesinados en acciones terroristas y de miles de otras víctimas esparcidas por todo el mundo, lo cual incluye a Europa, que esconde bajo el desgaste de su culta imagen, las penas y desdichas de millones de jóvenes y niños con carencias y discriminaciones, para quienes jamás habrá resoluciones en el Parlamento Europeo, como tampoco las hemos encontrado en condena al injusto encarcelamiento que sufren cinco héroes cubanos, verdaderos luchadores contra el odio y el terror, a quienes se les han violado los más elementales derechos en las cárceles de los Estados Unidos.

Nos unimos al rechazo que ha generado en toda la isla y en amplios sectores del mundo, este ejercicio de guerra imperialista, que no ha cambiado su esencia, ahora con la utilización de formas más sutiles y encubiertas de subversión e influencia psicológica, utilizando campañas mediáticas dirigidas a justificar sus planes de agresión, divulgar mentiras y construir pretextos, expresión de rencor feroz contra un pueblo, que está acostumbrado a ser agredido, desde que plantó su decisión de ser diferente, a 90 millas de quienes no toleran la libertad de ser distintos, en un claro desdén a la verdadera democracia y respeto entre las naciones.

Los derechos para los humanos que habitamos este país han sido garantizados por primera vez después del Primero de Enero de 1959; ni delincuentes comunes devenidos en suicidas, lo cual lamentamos, ni grupusculeras con acompañantes asalariadas lograrán confundirnos ni atemorizarnos.

Con las jóvenes generaciones de cubanos jamás podrán contar en su propósito de regresarnos al pasado, los embustes que descaradamente fabrican y que tan ágilmente multiplican los poderosos medios del imperialismo mundial, no lograran sus objetivos, no vamos a ceder ante sus chantajes. Nuestro pueblo, encabezado por sus jóvenes responderá con inteligencia y energía, nos asiste la más firme convicción de que defendemos una obra mayúscula de justicia y humanidad: esta Revolución cubanísima; nuestras calles, bastión revolucionario y miliciano, sólo serán tomadas por la alegría de niños y jóvenes, que disfrutamos el privilegio de construir todos los días, junto a los que han hecho posible la esperanza, esta historia por Cuba y por los pobres de la tierra.

Desde nuestro IX Congreso, al que han contribuido con sus opiniones y criterios, cientos de miles de jóvenes, levantamos la voz firme y segura para condenar a quienes nos agreden y a los que, a cambio de míseras limosnas, se apuran en traicionar a su pueblo, como si la historia no les hubiese enseñado, que por encima de los que se quiebran y renuncian, siempre ha pasado la inmensa mayoría de los cubanos con su juventud al frente.

1 de abril de 2010

Una canción a Stalin (Nicolás Guillén)


"El amanecer de nuestra patria" (F. Shurpin)

Stalin, Capitán,

a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún.(1)
A tu lado, cantando, los hombres libres van:
el chino, que respira con pulmón de volcán,
el negro, de ojos blancos y barbas de betún,
el blanco, de ojos verdes y barbas de azafrán.
Stalin, Capitán.
Tiembla Europa en su mapa de piedra y de cartón.
Mil siglos se desploman rodando sin contén.
Cañón del Austro al Septentrión.
Cabezas y cabezas cortadas a cercén.
El mar arde lo mismo que un charco de alquitrán.
Bocas que ayer cantaban a la Verdad y el Bien
Hoy bajo cuatro metros de amargo sueño están...
Stalin, Capitán.
Pero el futuro afinca, levanta su ilusión
allá en tu roja tierra donde es feliz el pan,
y altos pechos armados de una misma canción
las plumas de los buitres detienen, detendrán,
allá en tu helado cielo de llama y explosión,
Stalin, Capitán.
El jarro de magnolias, el floreal corazón(2)
de Buda, despereza su extático ademán;
gravita un continente sobre el Mar del Japón:
rudo bloque de sangre de Siberia a Ceylán
y de Esmirna a Cantón...
Stalin, Capitán.
Tambores africanos con resonante son
sobre selva y desierto su vivo alerta dan,
más fiero que el metal con que ruge el león;
y alzando hasta el Pichincha la tormentosa sien(3)
América convoca su puma y su caimán,
pero además engrasa su motor y su tren.
Odio por dondequiera verá el ciego alemán
la paloma, el avión,
el pico del tucán,
el zoológico río de vasta indignación,
las flechas venenosas que en pleno blanco dan,
y aun el viento, impulsando sus ruedas de ciclón...
Stalin, Capitán,
a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún...
A tu lado, cantando, los hombres libres van:
el chino, que respira con pulmón de volcán,
el negro, de ojos blancos y barbas de betún,
el blanco, de ojos verdes y barbas de azafrán...
¡Stalin, Capitán,
los pueblos que despierten junto a ti marcharán!

Notas:

1. Changó y Ochún son dos dioses de ciertas religiones politeístas negroafricanas, cuya memoria se ha conservado en la cultura afroamericana del Caribe (santería cubana y otros fenómenos de sincretismo religioso similares).

2. Esta estrofa alude en particular a la cultura del extremo oriente, incorporada a la lucha planetaria encabezada por Hitler y que incluía al Imperio Japonés. Es sobre todo una referencia a la cultura china.

3. El Pichincha es uno de los montes volcánicos de la cordillera andina, y da nombre a la provincia ecuatoriana en la que está ubicada la capital de esa República, Quito. La estrofa alude a la gran alianza planetaria antihitleriana en la cual se incorporan los pueblos americanos.

22 de marzo de 2010

Voluntad Democrática de los Pueblos Soviéticos

Extraído del blog Civilización Socialista


El 17 de marzo de 1991 el debilitado y decadente gobierno de Gorbachov realizó un referendo en todas las repúblicas soviéticas para saber si los pueblos querían seguir viviendo juntos en la Unión Soviética. El pueblo debía responder si o no, o abstenerse o votar en blanco a esta pregunta: "¿Considera Usted necesario el mantenimiento de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas como una federación renovada de repúblicas soberanas con iguales derechos en las cuales sean garantizados por completo los derechos y las libertades de cualquier persona independientemente de su nacionalidad?".

De 186 millones de ciudadanos llamados a votar, lo hicieron 149 millones y 114 millones votaron a favor del mantenimiento de la gloriosa Unión, primer estado de obreros y campesinos del Mundo. No todas las repúblicas votaron en las mismas proporciones. Las repúblicas soviéticas centroasiáticas fueron las que más apoyaron la continuidad de la Unión:

Turkmenistán con una participación del 97,7 % dijeron SI en un 97, 9 %. El pueblo turkmeno sabía lo que le venía encima: fuera de la Unión iba a ser un pueblo miserable dominado por un dictador y al margen de la Historia.

Tayikistán con 94,7 % dijo SI en un 96,2 %. Fuera de la Unión el pueblo tayiko sufrió una horrible guerra civil de la que aún no se ha recuperado.

En Kirguistán con un 92,4 % el SI fue de un 96,4%.

Azerbaiyán en el Cáucaso Sur y en el Mar Caspio con 85,1 % las masas dijeron SI en un 93,3 %.

En Kazajstán con 88,2 % el pueblo dijo SI a la Unión con un 94,1 %.

En Uzbekistán con 95,4 % el pueblo dijo SI en 93,7%.

Estos proporciones evidencian que la Unión no era un reino hegemónico de los rusos ni de los eslavos sino una unión absolutamente igualitaria multinacional y multicultural que protegía a los pueblos no eslavos más pequeños. En Rusia con participación del 75,4 % el SI fue del 71,3 %. En 1991 ya levantaba cabeza un nacionalismo ruso reaccionario, antisemita y anticomunista.

¿Porqué fue violada la voluntad democrática de los pueblos soviéticos? Porque falló completamente la dirección del Partido Comunista, penetrada por el revisionismo, quién debía de haber movilizado a las masas obreras y campesinas y a las fuerzas armadas para defender por todos los medios la gran potencia socialista soviética.

Ahora los pueblos soviéticos están empeñados en reconstruir la Unión y obligar al imperialismo a que respete su sagrada voluntad.

¡Viva la reconstrucción revolucionaria de la Unión Soviética!

¡Viva el Estado unido Rusia-Belarus, primer paso en esa línea!

¡Vivan los pueblos soviéticos!

19 de marzo de 2010

¿Que es la Revolución Comunista?


Bajo el capitalismo... ¡Bajo el socialismo! (1948)

Este sistema es el que nos ha metido en la situación en que nos encontramos hoy y que nos mantiene ahí. Y es por medio de la revolución como se acaba con este sistema y nosotros mismos podríamos dar origen a un sistema mucho mejor. El objetivo final de esta revolución es el comunismo: un mundo en que las personas trabajen y luchen juntas por el bien común, en que todos contribuyan a la sociedad lo que puedan y reciban lo que necesitan para tener una vida digna de un ser humano, en que ya no haya divisiones entre las personas en que algunas gobiernan y oprimen a otras, arrebatándoles no sólo los medios para obtener una vida digna sino también el conocimiento y un medio para entender bien el mundo y tomar acciones para cambiarlo.

Esta revolución es necesaria y posible a la vez.

Este sistema capitalista imperialista está en crisis, este es un sistema en bancarrota, este es un sistema podrido hasta la médula, este sistema se basa en la explotación despiadada, este sistema comete tantos crímenes monstruosos y causa tanto sufrimiento innecesario. No hace falta sacrificarnos aún más para “rescatar” este sistema. Hace falta barrer con este sistema, parar en seco sus crímenes contra la humanidad, desmantelar sus instituciones y reemplazarlas con unas que le den el poder a la gente con el que construir una nueva sociedad sin explotación y opresión.

La mentira más grande de todas es decir que no existe ninguna otra opción salvo este sistema, o que los esfuerzos de forjar en serio un camino diferente, por medio de la revolución y el avance hacia el comunismo, han traído algo mucho peor. Los condenados de la tierra han hecho la revolución y se han embarcado en el camino hacia el comunismo y al hacerla han alcanzado grandes hazañas antes de que las fuerzas del viejo orden las hicieran retroceder. La verdad es que no solo se ha hecho esto antes, sino que podemos volver a hacerlo — y hacerlo aun mejor. Se oculta esta verdad y se miente al respecto, pero nosotros tenemos los hechos y el análisis para respaldar esto — se ha sintetizado de manera científica una formidable experiencia histórica y está a la mano para aprender de ella y como base para avanzar.

Nos toca a nosotros: despertarnos, sacudirnos lo que nos imponen, las formas en que nos tienen pensando para que puedan mantenernos sometidos y atrapados en el mismo ajetreo cotidiano de siempre, levantarnos, como Emancipadores de la Humanidad conscientes. Los días en que este sistema simplemente puede seguir haciendo lo que le hace a la gente en todo el mundo, en que la gente no tiene la inspiración ni la organización para hacerle frente a estas barbaridades y acumular las fuerzas para poner fin a esta locura... esos días deben TERMINAR. Y esto SE PUEDE hacer.

“Pero la gente es un desastre. La situación siempre es así a causa de la naturaleza humana, la que no se puede cambiar”.

Sí se puede. Ha ocurrido antes — cuando la gente se ha levantado para hacer la revolución. Se puede y se debe hacer de nuevo — y se puede y se debe ir aún más lejos. Nosotros, a millones y millones, podemos cambiarnos a nosotros mismos y capacitarnos para el ejercicio del poder y para rehacer la sociedad en beneficio de los intereses de la humanidad — pero solamente podemos hacerlo en la medida en que luchemos para cambiar las condiciones generales, para quitarnos de encima la opresión, a la vez que nos unamos con otras personas por todo el mundo para cambiar el mundo entero. Eso es lo que quiere decir luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución.

“Pero no estamos en una posición para hacer la revolución, ellos tienen demasiado poder y jamás nos dejarán lograr tanto”.

Nadie está más consciente que nosotros de las dificultades, los riesgos y los peligros de hacer la revolución. Todos los días aquí en la sociedad estamos trabajando por esto. Conocemos el precio que se tiene que pagar y sabemos que vale la pena, y que nada es más valioso que entregar la vida a esto. Sabemos que ellos quieren detener esta revolución — aplastarla y enterrarla antes de que pueda ponerse en marcha en serio, pero también sabemos que se puede librar una lucha y que podemos tener una posibilidad de ganarla, para plasmar esta revolución. Y sí, es cierto — hoy aún no es el momento, de jugárselo todo para tomar el poder de los que nos gobiernan y crear un nuevo poder al servicio de nuestros intereses. Pero ahora SÍ ES el momento de estar TRABAJANDO PARA LA REVOLUCIÓN — de estar aumentando la resistencia mientras que se está forjando un movimiento para la revolución— a fin de prepararse para el momento en que SÍ SERÁ posible jugárselo todo para tomar el poder.

Se puede hacer la revolución cuando exista una situación revolucionaria, una crisis aún mayor en la sociedad en conjunto: cuando muchas más personas lleguen a sentir y entender profundamente que el actual poder no tiene legitimidad, que solamente sirve a un puñado de opresores, que aprovecha mentiras y engaños, corrupción y la fuerza y violencia completamente injustas para mantener en pie este sistema y “mantener en su debido lugar a la gente”, cuando millones de personas vean la necesidad de luchar para quebrar este poder y establecer un nuevo poder que pueda llevar a cabo los cambios que la gente desesperadamente necesita y quiere. Para tener una revolución, hace falta un pueblo revolucionario entre todos los sectores de la sociedad pero con su base más profunda en los que viven el infierno de este sistema todos los días, la gente que esté resuelta a luchar por el poder con la finalidad de cambiar radicalmente la sociedad, para deshacerse de la opresión y la explotación. Pero he aquí lo importante: no podemos y no debemos sentarnos de brazos cruzados y esperar que llegue “un buen día” en que se dé esta situación revolucionaria y que aparezca en el escenario este pueblo revolucionario. No. Debemos —y podemos— trabajar para generar un pueblo revolucionario, para capacitar a las personas de modo que vean por qué no deben tener fe en este sistema y por qué no deben vivir y morir de modo que se mantenga a flote este sistema, sino al contrario, deberían dedicar la vida a resistir la opresión y prepararse para el momento en que podamos deshacernos de la causa de toda esta opresión.

Tomado de Revolución

Publicado por El Socialismo es la solución

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14 de marzo de 2010

Los combatientes rojos de Stalingrado

El combate cuerpo a cuerpo, clave en la victoria de Stalingrado

Hace un mes celebramos el aniversario del fin de la batalla de Stalingrado. Aún la prensa burguesa en todo el mundo, silencia que fue el principio del fin de la IIa Guerra Mundial. Pero para la clase obrera es una lección indispensable conocer como ante un enemigo superior en fuerzas, logística y armamento se le puede derrotar. Sucedió más tarde en Vietnam. Recordemos que ante la barbarie capitalista, no hay término medio, sino la violencia revolucionaria.

Extraído de La Neta del Obrero Revolucionario

http://rwor.org/

El punto de viraje de la II Guerra Mundial ocurrió en una ciudad rusa que se extiende a lo largo del río Volga: Stalingrado. Durante 80 días y noches de intensos combates callejeros en 1942, los soldados y obreros rojos de la Unión Soviética (entonces socialista) enfrentaron y derrotaron al moderno ejército nazi. Esta es la historia de cómo los combatientes revolucionarios aplicaron los principios militares y políticos que les permitieron "hacer lo imposible" y cambiar la historia universal.

Contemplar la pelea de los tigres desde la cumbre

El 22 de junio de 1941, la Alemania nazi invadió la Unión Soviética con uno de los ejércitos más grandes de la historia universal. Hitler creía que iba a derrotar a los soviéticos en un lapso de tres meses, y casi todos los expertos militares y políticos del mundo estaban de acuerdo.

La Alemania imperialista tenía las FFAA más modernas del mundo. Su fuerza de invasión constaba de tres millones de soldados, 3300 tanques, 7000 cañones de grueso calibre y 2000 aviones. Sus FFAA acababan de conquistar país tras país en Europa: Checoslovaquia, Polonia, Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Noruega.

En 1941, la Unión Soviética solo había experimentado 20 años de paz desde la última invasión imperialista. Bajo la dirección del Partido Comunista y de José Stalin, el país había vivido dos décadas de intensas luchas de clase y de construcción socialista. A pesar de grandes problemas, en ese entonces era un país auténticamente revolucionario y socialista. La revolución bolchevique puso en el poder a la clase obrera, eliminó los privilegios y la riqueza de los ricos, creó la primera economía socialista planificada y el primer sistema de agricultura colectiva, y transformó la estructura y la propiedad de la industria. La lucha de clases había sido muy difícil y llegó al borde de la guerra civil.

Los ejércitos soviéticos tenían muchos soldados pero poco equipo militar. Durante los agudos conflictos políticos de los años 30, se remplazó a gran parte de los altos oficiales con una nueva generación que no se había puesto a prueba.

Así que los expertos occidentales creían que la URSS de Stalin era un país dividido y sumamente débil en la esfera militar. No pensaban que tendría la capacidad de derrotar a Alemania.

Es más, los imperialistas estadounidenses e ingleses esperaban que la enorme invasión alemana agotara a la URSS. Por eso, mientras los ejércitos de Hitler golpeaban la URSS, pospusieron su invasión del continente europeo. Mao Tse-tung dijo que el plan del bloque occidental era "contemplar la pelea de los tigres desde la cumbre".

Tanto Hitler como las potencias occidentales subvaloraron la fuerza del socialismo soviético. Con increíble abnegación, el pueblo soviético se movilizó y libró una gran guerra, una justa guerra, para enfrentar a los invasores. En una ciudad industrial llamada Stalingrado (que quiere decir "ciudad de Stalin"), los supuestos ejércitos "invencibles" de Hitler se tropezaron con los resueltos combatientes rojos.

Hoy, cuando los gobernantes del mundo dicen que el "comunismo ha muerto" y que "todos los experimentos del comunismo han fracasado", es muy oportuno recordar las lecciones del Stalingrado de 1942, donde 80 días de luchas de casa en casa comprobaron la superioridad del socialismo y la fuerza de un pueblo revolucionario armado.

La lógica imperialista de la guerra relámpago

La invasión alemana se basaba en la estrategia del blitzkrieg, o guerra relámpago, cuyo propósito era ganar una victoria rápida que no intensificara los conflictos de clase entre los imperialistas y el pueblo alemán. Su meta era tumbar al gobierno de la clase obrera y el socialismo, esclavizar al pueblo soviético y destruir esa base clave de la revolución mundial. Con tales metas y estrategias, las fuerzas nazis adoptaron métodos de lucha sumamente brutales.

Inmediatamente antes de la invasión, Hitler les dijo a sus generales: "No se podrá librar la guerra contra Rusia de una manera caballerosa. Será una lucha de ideologías y de diferencias de raza y tendremos que librarla con una dureza sin precedente, sin merced e inexorable... Los comisarios [los militantes comunistas del Ejército Rojo-OR] promulgan una ideología directamente opuesta a la del nazismo. Por eso tendremos que aniquilarlos. Los soldados alemanes culpables de violar el derecho internacional... serán perdonados".

En todos los territorios de la Unión Soviética que conquistaron, los ejércitos nazis quemaron pueblos enteros y dejaron sin enterrar los cadáveres. De los 5.700.000 prisioneros de guerra soviéticos, 3.300.000 murieron de hambre, frío y ejecutados. Los nazis mandaron a casi tres millones de soldados y civiles soviéticos a Alemania como esclavos.

Aprender a contrarrestar la estrategia nazi

Al comienzo, el Ejército Rojo de Stalin tuvo que retirarse de grandes territorios a lo largo de todo el frente, dejando atrás tierras arrasadas. Con dolor, los soldados soviéticos destruyeron los campos y las vías ferroviarias de su economía socialista para que no le sirvieran al invasor.

En el curso de la retirada, el Ejército Rojo aprendió métodos para luchar "a nuestra manera", para contrarrestar la movilidad y fuerza alemanas. El Partido Comunista movilizó a las masas para una lucha de vida o muerte "no solo por el pueblo soviético, sino para liberar a todos los pueblos que sufren bajo la opresión fascista".

Los comunistas organizaron ejércitos guerrilleros en los bosques para hostilizar a los invasores por todas partes. Los soldados soviéticos aprendieron a usar "armas populares", como granadas y cócteles molotov, contra los tanques. Desmantelaron fábricas enteras y las trasladaron a Siberia para seguir produciendo fuera del alcance del enemigo. Convirtieron ciudades como Leningrado y Moscú en plazafuertes militares.

La ofensiva decisiva de Hitler

Al acercarse el invierno de 1941, la invasión no había logrado la rápida victoria que esperaban los imperialistas alemanes. Sus ejércitos habían conquistado enormes regiones del oeste, pero se encontraban empantanados en medio del país. Tenían que defender vías de abastecimiento de miles de kilómetros de largo ante el acoso constante de la guerrilla. Las batallas y el crudo invierno ya les habían costado un millón y medio de bajas.

A mediados de 1942, el ejército alemán ya no podía lanzar una ofensiva general a lo largo de todo el frente. Hitler tuvo que escoger un solo objetivo para una gran ofensiva del verano. Despachó 1.500.000 soldados hacia el suroeste para conquistar los campos petroleros de los montes Cáucasos. Su propósito era cortar el suministro de petróleo de los ejércitos soviéticos y abastecer a sus propias fuerzas.

Hitler reunió las mayores fuerzas posibles, envió a sus mejores generales e incluso transfirió aviones y tanques del frente de África del Norte. Les ordenó conquistar primero la ciudad de Stalingrado para cimentar el flanco norte. Su plan era avanzar desde Stalingrado hacia otros objetivos más importantes al sur.

Mao Tsetung describió el ataque contra Stalingrado como una ofensiva "de la que dependía la existencia misma del fascismo".

El 23 de agosto, el VI Ejército alemán, dirigido por el general Friedrich von Paulus, logró cruzar el río Volga al norte de Stalingrado. Desde el aire, la fuerza aérea soltó miles y miles de bombas sobre la ciudad y la dejó en llamas. Docenas de miles murieron en el ataque inicial. Los miembros de los grupos juveniles comunistas movilizaron a la población para buscar sobrevivientes colectivamente entre los escombros.

Mientras tanto, los tanques y soldados nazis avanzaban hacia la ciudad, que se extiende por las alturas de la orilla occidental del río Volga. Su plan era atrapar a los ejércitos soviéticos contra el río y derrotarlos allí, todo en un lapso de 24 horas.

Confrontación en una ciudad que llevaba el nombre de Stalin

El líder soviético José Stalin y el alto mando de las FFAA soviéticas tenían una visión distinta: después de una larga retirada a lo largo del río Don, decidieron confrontar a los nazis en Stalingrado. S.J. Leonard escribió en su libro Just War, Unjust War: An Historial Survey (Guerra justa, guerra injusta: Un examen histórico):
"A muchos les parecía que la Unión Soviética estaba a punto de derrumbarse; de hecho, la larga retirada por el río Don no indicaba eso. En realidad, le permitió trasladar sus divisiones del centro al sur y movilizar sus fuerzas y pertrechos del este de los montes Urales. También le permitió aprender tácticas militares flexibles contra el blitzkrieg, en lugar de las tácticas tradicionales que la llevaron una y otra vez a caer en una posición de envolvimiento."

Así que ese momento de gran debilidad contenía las semillas de la victoria venidera. El Partido Comunista inició una campaña para llevar a miles de sus cuadros más resueltos a Stalingrado para convertir conscientemente la ciudad en el mayor desafío político y militar posible para el Wehrmacht [ejército alemán]".

El plan de la dirección soviética era convertir la ciudad en una enorme esponja para absorber y empantanar la mayor cantidad posible de tropas alemanas, mientras concentraba en secreto grandes ejércitos al norte y al sur de la ciudad, y así rodear, atrapar y aniquilar todo el VI Ejército alemán.

Una encarnizada guerra de guerrillas urbana era la clave de este plan. El Partido Comunista envió a miles de sus mejores militantes a la ciudad.

Hay que imaginar los febriles preparativos e intensos debates políticos mientras que el enorme ejército alemán penetraba las defensas soviéticas y avanzaba hacia la ciudad. Bajo la dirección de las organizaciones comunistas, las famosas fábricas Barricada y Octubre Rojo, junto con la central eléctrica, pasaron a ser centros de preparativos militares. Miles de obreros formaron unidades de combate, armados con brazaletes y rifles. Veteranos de la revolución bolchevique y de la guerra civil, trabajadores de las acerías, de los ferrocarriles y de los astilleros, ingenieros de tractores, barqueros del Volga, oficinistas-mujeres y hombres- se preparaban para luchar al lado de los soldados. Alrededor de las fábricas, otros trabajadores cavaban trincheras para defenderlas.

Durante el avance de las fuerzas alemanas, la población de Stalingrado se precipitó a recoger los cultivos y a cavar trincheras contra los tanques. Antes de la llegada de los alemanes, se logró evacuar a la mayoría de los 500.000 habitantes de la ciudad al otro lado del río. Los bombarderos alemanes Stuka atacaron en pleno río muchos botes que transportaban civiles y soltaron bombas de dispersión en medio de las multitudes que esperaban traslado.

Un historiador burgués describió la primera batalla en las trincheras alrededor de Stalingrado: "De la noche a la mañana, la milicia rusa llevó a cabo un milagro: cavó puestos fortificados interconectados y asimiló los puntos básicos de la guerra moderna. Ahora, vestidos en su ropa de trabajo o ropa elegante de domingo, se acurrucaban detrás de los morteros y ametralladoras para desafiar al mejor ejército de tanques del mundo. Cuando el Grupo de Combate [alemán] Krupen tambaleó ante su barrera de artillería, los rusos incluso iniciaron un contraataque, dirigido por tanques T-34 sin pintar, que salieron directamente de las líneas de ensamblaje".

Mientras tanto, se desenvolvía una intensa lucha política contra los dirigentes locales del partido y las FFAA que opinaban que era imposible defender la ciudad y abogaban por huir al otro lado del Volga. Pero Stalin rechazó los planes de abandonar la ciudad: "Lo más importante es no permitir que domine el pánico, no tener miedo ante las amenazas del enemigo y mantener la fe en nuestra victoria final". La lucha de líneas políticas volvió a estallar varias veces durante la larga batalla. Un factor importante fue que el encargado de la dirección de la batalla, el general Vasili Chuikov, compartía la firme resolución de ganar de Stalin.

Por supuesto, no se podía informar a toda la población del plan de atrapar a los alemanes. Pero cuando los defensores recibieron sus órdenes de luchar hasta la muerte para defender la ciudad, se dieron cuenta de que les correspondía cumplir una misión histórica. En el corazón del pueblo creció una fiera unidad y resolución. Su consigna era: "Stalingrado será la tumba del hitlerismo!"

El escenario para una confrontación histórica estaba preparado.

Calle por calle

Los alemanes atacaron con una fuerza muy superior de soldados, tanques y aviones. En una batalla tras otra, solo avanzaron unos pocos metros al día. Pero cuando llegaron al Volga el 10 de septiembre, atraparon al 62 Ejército contra el río. Allí empezaron los combates callejeros.

El 13 de septiembre, los alemanes lanzaron un ataque concentrado contra el centro. Querían conquistar un gran cerro llamado Mamayev Kurgan. Desde sus alturas, hubieran podido atacar con su artillería toda la ciudad, y en particular los barrios obreros y los embarcaderos por donde llegaban pertrechos para los soldados soviéticos. En dos días de fieros combates, los alemanes perdieron entre 8000 y 10.000 soldados y 54 tanques. Un lugar estratégico cambió de manos 15 veces durante cinco días. Pero los alemanes no llegaron a la cumbre del cerro.

Miles de combatientes rojos dieron la vida para detener el avance alemán. Su sacrificio permitió a sus camaradas ganar tiempo para reorganizarse.

El 24 de septiembre, los alemanes controlaban la mayor parte de la ciudad: kilómetro tras kilómetro de escombros en llamas. Pero habían perdido la décima parte del VI Ejército, y la resistencia continuaba en los distritos industriales del norte. Muchos de los refuerzos soviéticos que llegaron en esos días del otro lado del Volga eran adolescentes de las regiones fronterizas del Asia soviética.

El 14 de octubre, los alemanes lanzaron una gran ofensiva (que esperaban sería la última). Empezaron con 3000 bombardeos de aviones, seguidos por un ataque de tres divisiones de infantería y dos de tanques. El 30 de octubre, el 62 Ejército soviético solo controlaba tres pequeños territorios a lo largo del río, pero de todos modos los alemanes no lo podían derrotar.

Un oficial de tanques alemán escribió: "Hemos peleado 15 días para conquistar una sola casa, con morteros, granadas, ametralladoras y bayonetas. El tercer día había 54 cadáveres alemanes en los sótanos, los rellanos y las escaleras. El frente es un corredor entre las habitaciones quemadas; es el techo entre dos pisos. Los refuerzos llegan de las casas vecinas por medio de chimeneas y escaleras de incendios. Hay un sinfín de peleas del mediodía al anochecer. De un piso al otro, con la cara cubierta de sudor, nos atacamos el uno al otro con granadas en medio de las explosiones, las nubes de polvo y el humo... Pregúntenle a cualquier soldado qué quiere decir luchar cuerpo a cuerpo en una batalla así".

El 11 de noviembre, los alemanes lanzaron lo que iba a ser su última ofensiva; tuvieron que pelear por cada metro y cada ladrillo. Al segundo día, el 12 de noviembre, se agotaron.

Luchando con arrojo

Los nazis tenían muchas armas de grueso calibre, tanques, cañones y aviones. Las fuerzas comunistas soviéticas tenían algunas armas pesadas, como artillería antiaérea; pero en general tenían que bastarse con armas ligeras: granadas, cocteles molotov y metralletas como las Gats de hoy.

Las armas pesadas del ejército imperialista alemán definían su "manera de luchar", muy semejante a la del ejército yanqui de hoy.

Por lo general, la fuerza aérea alemana esperaba hasta que se estableciera una clara "tierra de nadie" entre las fuerzas alemanas y las soviéticas, y luego bombardeaba las trincheras y puestos fortificados de los soviéticos. Los tanques no entraban en combate sino hasta después del ataque de los aviones. Y los soldados de infantería no entraban en la batalla sino hasta después de que los tanques penetraran las barricadas y destruyeran los puestos fortificados soviéticos. Cuando las fuerzas alemanas no podían luchar de esa manera a causa de las tácticas de las fuerzas soviéticas, paraban o se retiraban.

Los comandantes soviéticos descubrieron que cuando empleaban la táctica de combate cuerpo a cuerpo, a los alemanes les era imposible luchar "a su manera". El comandante del 62 Ejército soviético, Chuikov, escribió: "Así que nos dimos cuenta de que debíamos reducir a lo mínimo la tierra de nadie, si era posible a la distancia de una granada". Los soldados soviéticos trataban de acercarse tanto al enemigo que la fuerza aérea alemana no podía bombardear las unidades soviéticas del frente ni sus trincheras sin arriesgar la vida de los soldados alemanes.

Chuikov escribió que los alemanes odiaban esa manera de luchar: "Su moral no lo podía tolerar. No tenían suficiente valor como para mirar al soldado soviético cara a cara. Se podía identificar a un soldado enemigo en su puesto de avanzada desde lejos, especialmente durante la noche, porque constantemente, cada cinco o diez minutos, disparaba su metralleta con el fin de reforzar su moral. De esa manera nuestros soldados encontraban a esos 'guerreros', se les acercaban sigilosamente y los aniquilaban con una bala o bayoneta".

La ofensiva dentro de la defensiva

En general el 62 Ejército luchaba a la defensiva, defendiendo territorio e impidiendo el avance de los alemanes para permitir que los demás ejércitos soviéticos los cercaran. Pero incluso dentro de esa batalla defensiva, era sumamente importante tomar la ofensiva y lanzar ataques. Las acciones ofensivas restringían la iniciativa del ejército alemán: su capacidad para decidir dónde y cuándo luchar.

Chuikov describió esas acciones ofensivas: "Dondequiera que el enemigo penetrara nuestras líneas, lo aniquilaban nuestros disparos o contraataques que, por lo general, eran ataques sorpresa en su flanco o retaguardia".

Los soldados rojos emboscaban los tanques que viajaban por rutas predecibles. Esperaban hasta que los tanques casi les pasaran por encima y les disparaban con rifles antitanques y otras armas más pesadas. Así lograban detener el avance de la infantería, que por lo general seguía de cerca a los tanques y se escondía detrás de los tanques en llamas. Además, de esa manera los soldados soviéticos lograban acercarse a la infantería alemana para impedir que sus aviones Stuka y JU-88 los atacaran desde el aire.

Chuikov escribió: "Destruimos por separado la infantería y los tanques que penetraron nuestras líneas: los tanques no podían hacer mucho sin la infantería, y por eso se retiraron después de sufrir grandes pérdidas... En los contraataques el enemigo siempre sufría muchas bajas y tenía que abandonar un ataque. Después tenía que recorrer el frente en busca de un punto débil en nuestras defensas, perdiendo tiempo e iniciativa... Muchas veces nuestro propósito no solo era causarles pérdidas sino, por medio de un ataque sorpresa de infantería y tanques, y con la ayuda de nuestra artillería y aviones, penetrar sus posiciones, trastornar sus formaciones, quebrantar su ataque y ganar tiempo".

Debido a la naturaleza de la guerra urbana, era difícil comandar y maniobrar con grandes unidades de tropas. Chuikov describió cómo los soldados rojos aprovechaban la situación: "La guerra urbana es una clase especial de combate. Las cosas no se resuelven por medio de la fuerza, sino por la habilidad, la ingeniosidad y la rapidez... lo clave son las pequeñas unidades de infantería y las armas y tanques individuales".

Los comandantes soviéticos aprendieron a organizar sus fuerzas en pequeñas unidades móviles llamadas "grupos de tormenta". Chuikov las describió: "Eran pequeños pero fuertes, tan astutos como serpientes e irrefrenables en el combate". Lo que llevaba al éxito en esas operaciones era escoger el momento oportuno y atacar con sorpresa, rapidez y osadía.

Para los alemanes era muy difícil atacar esas unidades desde el aire. Se infiltraban entre las posiciones alemanas para atacar. Avanzaban a rastras, escondiéndose en los cráteres y escombros. Durante la noche cavaban túneles y pasajes y los camuflaban. De repente, aparecían en medio de las fuerzas alemanas, donde éstas no podían usar su artillería, tanques ni aviones. Los soldados rojos atacaban cuando tenían la ventaja: mientras los alemanes dormían o comían o cuando estaban a punto de cambiar de turno. En combates de cuerpo a cuerpo con revólveres, puñales y palas afiladas, los combatientes rojos empujaron a los nazis de una a otra casa, sótano o cuarto.

El Partido Comunista inició un "movimiento de francotiradores" entre los combatientes del 62 Ejército. Los soldados trataban de dar en el blanco con toda bala. Practicaban la puntería y discutían los mejores métodos. Escondidas en los escombros, pequeñas unidades de francotiradores podían hacer añicos unidades enemigas mucho más grandes.

El Ejército Rojo se apoyaba en las masas, en los que se quedaron en Stalingrado, para enterarse de los planes del enemigo. Por ejemplo, en un momento clave una valiente mujer emergió de detrás de las líneas alemanas, a través del humo y los escombros, e informó de un ataque que estaban a punto de lanzar.

Los soldados soviéticos que esperaban cruzar el río Volga leían volantes que explicaban el estilo de combate cuerpo a cuerpo, titulados "Lo que necesita saber un soldado sobre cómo actuar en la guerra urbana". Aplicando de esa manera la línea de masas, los dirigentes soviéticos desencadenaron a los soldados y los obreros para esforzarse al máximo para alcanzar la victoria. Luchando "a nuestra manera", las fuerzas soviéticas neutralizaron la superioridad en armas pesadas del enemigo. Esa manera de luchar requería un alto nivel de conciencia política y gran dedicación. Las repetidas victorias, incluso en combates pequeños, aumentaban la moral de los soldados rojos.

Por otro lado, esas tácticas desmoralizaban a los soldados alemanes, que frecuentemente se retiraban, abandonando incluso puestos fortificados clave.

Puestos fortificados antinazis

El comandante soviético Chuikov escribió: "Los edificios de una ciudad son como un rompeolas. Dividen las formaciones enemigas y las obligan a avanzar por las calles. Por eso defendimos resueltamente los edificios fuertes y establecimos en ellos pequeñas guarniciones capaces de disparar en todas direcciones en caso de envolvimiento. Los edificios especialmente fuertes nos permitieron crear posiciones defensivas fuertes, de donde nuestros soldados podían aniquilar a los alemanes con ametralladoras y metralletas".

Chuikov escribió que a los combatientes rojos les gustaba establecerse en los edificios de piedra quemados porque los nazis no los podían incendiar durante un ataque. Había puestos fortificados de muchos tamaños; a algunos los defendían escuadrones pequeños, y a otros un batallón entero. Se organizaban para poder disparar en todas las direcciones al mismo tiempo y para seguir combatiendo incluso si los alemanes lograban aislarlos varios días.

Los combatientes rojos cavaban trincheras y conectaban sus puestos fortificados a través de los albañales. A los soldados enemigos que intentaban pasar entre los puestos fortificados los atrapaban en un fuego cruzado. Chuikov escribió: "Un grupo de puestos fortificados, con una red de fuego común, bajo un mando unificado y abastecido para defenderse, era un centro de resistencia".

Las mujeres combatientes de Stalingrado

Muchas mujeres se presentaron de voluntarias al ejército para remplazar a los soldados del Ejército Rojo caídos al comienzo de la guerra.

Chuikov escribió: "No es una exageración decir que las mujeres lucharon al lado de los hombres en todas partes... Cualquiera que iba al frente veía a las mujeres disparar los cañones, pilotar los aviones en las batallas contra la fuerza aérea alemana o comandar los barcos blindados del Volga que llevaban pertrechos de la orilla occidental a la orilla oriental, y de regreso, en condiciones increíblemente difíciles..."

La mayoría de las tripulaciones de los cañones antiaéreos y de las luces reflectoras eran mujeres... Se mantenían firmes y seguían disparando aún cuando las bombas estallaban a su alrededor, cuando parecía imposible incluso quedarse en su puesto. En medio de los incendios y el humo, en medio de los estallidos de las bombas, aparentemente sin importarles las columnas de tierra que saltaban al aire por todas partes, se mantenían firmes hasta el fin. Por eso, y a pesar de grandes bajas, los aviones alemanes siempre tropezaban con un fuego concentrado y sufrían muchas pérdidas. Las artilleras bajaron docenas de aviones alemanes encima de la ciudad".

Muchos de los más famosos pilotos de bombarderos en los ataques nocturnos eran mujeres.

Los nazis caen en la trampa

El 19 de noviembre, todo el mundo en Stalingrado oyó la artillería en la distancia: la gran contraofensiva soviética había comenzado! Los heroicos combatientes rojos habían defendido la ciudad el tiempo necesario para permitir a sus camaradas atrapar a todo el ejército alemán.

Los comandantes alemanes sabían que se estaba movilizando una gran fuerza soviética, pero nunca soñaron que el pueblo soviético fuera capaz de organizar una contraofensiva tan grande. Más de un millón de soldados soviéticos avanzaron muy rápidamente al norte y al sur de la ciudad. En cuatro días y medio, los ejércitos rojos cercaron a todos los 330.000 soldados del VI Ejército alemán en una trampa de hierro. Dos ataques para penetrar el cerco fracasaron. Los combates siguieron dentro de la ciudad hasta el 31 de enero, cuando las fuerzas soviéticas capturaron al general von Paulus y su cuartel general.

Fue una de las más importantes victorias militares de la historia. Los combatientes de Stalingrado dejaron boquiabierto al mundo. Incluso Douglas MacArthur, el general archiimperialista de la clase dominante yanqui, dijo que "por su escala y grandeza es la mayor hazaña militar de toda la historia".

La batalla de Stalingrado fue el comienzo de la derrota de la Alemania hitleriana. El Ejército Rojo empujó a los invasores del territorio de la URSS y los persiguió hasta Berlín, donde Hitler y su gobierno fueron destruidos.

Stalingrado: Una batalla por el futuro del mundo

Cuando los nazis invadieron la Unión Soviética en 1941, los capitalistas anunciaron que el comunismo estaba condenado a muerte. Pero subvaloraron la fuerza del socialismo soviético y la increíble resolución de las masas para defender su sociedad. En los escombros de Stalingrado, se ve la verdad de que las masas pueden derrotar a un enemigo capitalista fuertemente armado y muy avanzado en el campo de la tecnología.

La clave de la victoria fue la dirección del Partido Comunista y la organización del pueblo después de décadas de fieras luchas de clase. En respuesta al llamamiento de Stalin, miles de comunistas se unieron a los soldados del frente. En cada batalla, los comunistas fueron los combatientes más resueltos e intrépidos. Cuando el Ejército Rojo necesitaba unidades especiales para penetrar las líneas alemanas, se ofrecían voluntarios de las organizaciones juveniles comunistas. En medio de los combates callejeros y por todas partes, los comunistas hacían trabajo político y llevaron a las masas de combatientes a comprender que la batalla era una causa por la que valía la pena matar y morir.

Mientras que a los soldados alemanes los sobrecogía el temor y el desánimo, los soldados rojos luchaban sin temer la muerte, incluso cuando se encontraban aislados y cercados.

Los pueblos del mundo deben mucho a los luchadores de Stalingrado: por su victoria contra Hitler y por las valerosas lecciones sobre la guerra urbana revolucionaria que podemos aprender de ellos.

¡Muerte al invasor alemán!

http://revcom.us/a/v22/1090-99/1099/stalingrad_s.htm
Alineación a la izquierda