
El día 16 de Enero, en el Ateneo de Madrid (calle del Prado, 21), daremos una conferencia en la Tertulia Republicana a las 19 hs.
De esta forma responderemos a muchos de los interrogantes abiertos en el artículo:

El día 16 de Enero, en el Ateneo de Madrid (calle del Prado, 21), daremos una conferencia en la Tertulia Republicana a las 19 hs.
De esta forma responderemos a muchos de los interrogantes abiertos en el artículo:

Foto del libro autobiográfico de Ignacio Hidalgo de Cisneros
Por Arturo del Villar
El pacto de no intervención
Es cierto que la Unión Soviética se adhirió al vergonzoso pacto de no intervención en la guerra de España, consumado el 9 de setiembre de 1936, cuando se celebró en Londres la primera reunión del Comité de No Intervención, integrado por 22 países: para entonces se hallaba más que probada la intervención de Alemania e Italia con hombres y equipamiento militar.
El 8 de octubre el delegado soviético, Iván Maisk, denunció la descarada injerencia nazifascista, y anunció que la Unión Soviética no podía permanecer impasible ante esa continuada agresión extranjera al pueblo español. Naturalmente, sabían muy bien todos los firmantes del pacto de no intervención quiénes estaban interviniendo, pero se mantuvieron las apariencias. La política internacional la marca el más fuerte.
Connie explica en sus memorias la actitud de la Unión Soviética con relación al pacto, y sus razonamientos son tan lógicos que no pueden ser discutidos:
"El Pacto de No-Intervención, aquel invento de León Blum, salido de los laboratorios británicos, había sido creado para "impedir" y "detener" la invasión armada de España por Hitler y Mussolini. Todo el mundo sabía ya, que habían llegado tropas italianas a la península; que los nazis habían formado con personal escogido su famosa Legión Cóndor, para combatir en España; que aviones alemanes e italianos bombardeaban los pueblos, antes de que entrasen en ellos los rebeldes; pero, ¿y si la URSS se hubiese negado a firmar el Pacto de No-Intervención? ¡Qué más hubiera querido el Gobierno Británico para acabar de pintar nuestra guerra como una lucha entre dos ideologías, entre fascismo y comunismo!
No; la Unión Soviética no
tenía ninguna ambición de dominar España, ni ninguna necesidad de intervenir,
como lo estaban haciendo Italia y Alemania […] y al adherirse al Comité de
No-Intervención esperaba todavía poder obligar a los demás firmantes a que
cumpliesen las condiciones del Pacto". (P. 339.)
Es una valoración exacta de lo sucedido: Stalin no abandonó a la República Española, porque mientras se adhería al pacto de no intervención encargaba a sus ayudantes que reclutaran unas Brigadas Internacionales para combatir en España, y que organizasen el envío cauteloso de material bélico a puertos españoles. Ningún historiador demócrata será capaz de censurar ese doble juego político, encaminado a mantener la democracia en España y por derivación en Europa.
La astucia política de Stalin le permitió ir armando a su patria y colaborando con la República Española, al mismo tiempo, en tanto entretenía a su inquietante vecino alemán. Esa sutileza quedó demostrada una vez más el 23 de agosto de 1939, vencida ya la República Española, cuando consiguió firmar un pacto de no agresión con Alemania, en vísperas del comienzo de la guerra europea.
De ese modo logró unos meses de respiro, para continuar la fabricación de material bélico estajanovistamente, con el que armar a su ejército y organizar la defensa de su país, antes de que se produjera la invasión nazi: sabía que era inevitable, porque Hitler la había anunciado sin tapujos, y su locura, secundada por la mayoría del pueblo alemán, le hacía soñar con el dominio de todo el mundo.
La URSS y la República Española
De manera que la Unión Soviética expedía material de guerra al Ejército leal, aunque el Frente Popular de la República Francesa detenía en la frontera el que pasaba por su territorio, y muchos mercantes fueron hundidos por los submarinos nazis y fascistas con absoluta impunidad.
Además, la Unión Soviética
mandaba a los puertos leales barcos cargados de alimentos y de medicamentos,
que se repartían entre los milicianos y la población civil, venciendo las
dificultades de abastecimiento en una economía de guerra.
Además, la Unión Soviética encargó a la Komintern la organización de las Brigadas Internacionales, que permitieron venir a España a hombres y mujeres de cincuenta y tres países, para combatir junto al Ejército leal por la libertad en el mundo.
Además, la Unión Soviética envió a España asesores militares, que transformaron a las milicias desorganizadas y desabastecidas en el Ejército Popular de la República.
Además, la Unión Soviética aceptó que unos cientos de jóvenes españoles se trasladaran a sus propias escuelas de aviación, para que se formaran, mediante cursillos acelerados de seis meses, como pilotos de los aviones que proporcionaba al Gobierno legítimo.
Además, la Unión Soviética acogió a 2.895 niños españoles evacuados a consecuencia de la guerra, y llevó a 300 maestros españoles para que los educaran en su idioma, creando unos albergues para ellos, adornados con recuerdos de España. Con el tiempo, estos niños ingresaron en universidades soviéticas y se graduaron en las especialidades de su preferencia.
Además, los trabajadores soviéticos destinaron un día de su salario, en agosto de 1936, para ayudar a los trabajadores españoles enfrentados al nazifascismo. Gracias a este gesto de solidaridad se recaudaron catorce millones de rublos, invertidos en armamento que se envió a la zona leal.
Por todas estas razones se comprende la determinación tomada por Connie e Ignacio de afiliarse al Partido Comunista, la misma que inspiró a otros muchos españoles sensatos. Fue también el motivo de que adoptaran la decisión de enviar a su hija Luli a la Unión Soviética, en un barco que partió de Alicante rumbo a Odessa. Querían librarla de los riesgos inevitables en una guerra, y asegurarse de que tendría una educación completa en todos los órdenes. El tiempo les demostró que estuvieron acertados, porque Luli se lo agradeció cuando llegó a ser una mujer con excelente formación intelectual y moral.
Ignacio Hidalgo de Cisneros participó en la sublevación militar de Cuatro Vientos en favor de la II República y contra Alfonso XIII.
“General de la aviación y héroe del pueblo español”. Así reza en la lápida colocada en 1994 en el cementerio de Santa Isabel con motivo del traslado de sus restos. La placa es una copia de la que se colocó en Bucarest cuando fue allí sepultado. Un caballero en el mejor sentido de la palabra, un hombre honesto, con conciencia, fiel a la palabra dada, capaz de arriesgarlo todo, hasta la vida, por lo que consideraba justo.
En “Cambio de rumbo”, su autobiografía, repite varias veces que no es escritor, incluso se disculpa por no poder transmitir adecuadamente la emoción y el respeto que siente por aquellos que dieron tantas muestras de heroísmo y sacrificio, por no encontrar las palabras oportunas para expresar la frustración ante la indecisión o la repugnancia hacia la traición.
Con la República.
Entre sus compañeros republicanos se encontraban Antoine de Saint-Exupéry, Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí, Rafael Albertí, Teresa León, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Ernest Hemingway, Eleanor Roosevelt, Martha Gellhorn, Robert Cappa, John Dos Pasos, André Malraux,…, Indalecio Prieto, el doctor Juan Negrin, Dolores Ibarruri, Enrique Lister, el jefe Bucharaya hermano del sultán azul...
Conoció personalmente a Mussolini, Stalin, Molotov, Unamuno,... le tocó vivir una época convulsa y estuvo allí, en el ojo del huracán, aunque nunca pretendiera tal protagonismo e incluso quisiera rechazarlo en muchas ocasiones. Pero su sentido del deber le obligó a dar un paso al frente.
Los que lo conocieron hablan de él en términos elogiosos: siempre educado, fino sentido del humor, inteligente, caballeroso, humano, caritativo, nunca remiso a cumplir con lo que consideraba su deber, fiel a la palabra dada… en sus memorias enfatiza sus defectos, dice que no era un intelectual, que era incapaz de no aceptar un reto, se acusa de inconsciencia,… lo que no dice y sin embargo se intuye al “escucharle” es que se exigía demasiado.

Foto del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz
Hijo de Ignacio Hidalgo de Cisneros Unzueta y de Maria López Montenegro González de Castejón, cuñados, casados en segundas nupcias, miembros de la nobleza y carlistas. Se educó en los Marianistas, pasaba largas temporadas en las fincas propiedad de sus familiares. Misas y tertulias, meriendas con la alta sociedad y escapadas con sus compañeros. En especial con sus mejores amigos Heraclio Alfaro Fournier, Ramón Ciria y José Martinez de Aragón, con quienes le unía una pasión desbocada por la recién nacida aviación. Los cuatro construyeron el ACHA I y II, cuyos sucesivos fracasos se saldaron con un brazo roto de Ramón.
La pasión por volar fue una constante en sus vidas. Y la única forma de entrar entonces en la aviación era a través del ejército, de paso así satisfacía las expectativas familiares sumándose a la tradición militar. No fue un buen estudiante hasta que inició los cursos específicos para pilotar. En cambio se convirtió en un experto en la noche madrileña, cartaginesa, melillana, sevillana….
Si cuando era un niño ya se sentía incómodo mientras disfrutaba de sus privilegios delante de los más desfavorecidos, esa desazón se vuelve cada vez más patente hasta llegar a la indignación. Sus amigos pertenecen a todas las capas sociales y con algunos “señoritos” tiene algún encontronazo por el modo en que tratan a los que ellos consideran inferiores.
Uno de sus primeros destinos le llevó a Marruecos, allí hubo de lanzar gas mostaza (iperita) sobre la población, algo de lo que se avergonzó toda su vida. También con el tiempo fue comprendiendo lo injusto de aquella guerra. Pero a pesar de su juventud y la educación recibida ya empezaba a mostrar un comportamiento diferente al esperado.
Exigía un trato honorable para con los prisioneros “moros”. La esclavitud le parecía inaceptable, por eso él y algunos compañeros acogían a los negros fugados y llegaron a comprar a todos los servidores del fuerte para liberarlos de sus amos.
Su naturalidad, el trato igualitario que daba a compañeros y subalternos le hicieron ser una persona muy apreciada. No hacia distingos por extracción social o color de piel. Su gesto de acoger con las mayores muestras de hospitalidad a una tribu que había sido atacada por bandidos, fue compensada con la amistad del jefe Bucharaya, hermano del Sultán azul y una invitación para visitarle en el desierto que él aceptó.

Ignacio Hidalgo de Cisneros, foto tomada de su libro "Cambio de Rumbo"
Participó en la sublevación de 1930 contra Allfonso XIII en Cuatro Vientos.Tras aquel fracaso hubo de partir al exilio por primera vez. En París coincidió con políticos e intelectuales, escuchaba más que hablaba pues, insiste en su ignorancia sobre política. Allí hizo amistad con Don Inda (Indalecio Prieto) al que más tarde, en el bienio radical-cedista, salvaría ayudándole a huir.
Volvió con el triunfo de la República y se encontró metido de lleno en labores que no creía poder llevar a buen término, pero lo hizo. Su sentido del deber le obligó a darlo todo. Llegó a ser agregado militar en las embajadas de Roma y Berlín, constatando el peligro del fascismo. A Mussolini lo describe como un hombre obsesionado por parecer joven y atlético, pose de galán maduro entrado en carnes.
En Alemania le pasó algo que parece más propio de una comedia. A pesar de que en el estado había triunfado la derecha más radical se olvidaron de él y los nazis lo trataron como si fuera “uno de los suyos”, mostrándole todas sus fábricas e ingenios militares, hasta que se dieron cuenta de su error y fue llamado rápidamente a Madrid. Fue destinado a Tablada, un nido de derechistas, monárquicos y fascistas, que intentaron hacerle la vida imposible. Estaba amenazado de muerte. Muchos amigos fueron asesinados por bandas de mercenarios, él estaba en la lista. Los mecánicos, sargentos y soldados de clase cuidaron de él, vigilando su avión para evitar sabotajes y escoltándole por la ciudad.
Con el triunfo del Frente Popular intentó por todos los medios descabezar la reacción. La miopía de los dirigentes, su excesivo cuidado por no ofender a nadie y muchas veces su excesiva ingenuidad precipitaron el desastre. Podría haber sido peor si Ignacio no hubiera estado ahí, consiguió que la mayoría de la aviación permanecería fiel a la república. Se destila su indignación cuando recuerda el absoluto cinismo con el que Yagüe asegura a Casares que ha jurado lealtad a la república y es un hombre de honor.
O la traición de Ramón Franco (héroe de la aviación y hermano del dictador), cuando después de sus públicas denuncias contra el fascismo, su participación en la intentona de cuatro vientos, su posición a favor de la república, contra su hermano, previendo el triunfo de la sublevación le dice: “Mira Ignacio, entre que me den ricino o darlo yo, prefiero lo último”. Ignacio nunca había esperado nada bueno de su hermano Francisco, que siempre se había mostrado hosco, desagradable y prepotente, pero Ramón…
No fueron los únicos. Las “naciones democráticas” les abandonaron, una supuesta política de No-Intervención mientras facilitaban el triunfo de los sublevados con materiales y entorpeciendo o evitando de cualquier forma, incluso por la fuerza, la llegada de materiales y víveres al bando del gobierno legítimo. Francia, Inglaterra y EE.UU. parecían impacientes por reconocer el régimen de Franco. Portugal, y sobre todo Italia y Alemania apoyan con decisión a los fascistas. Armas, material de guerra, tropas, víveres…
Aun así la República resiste tenazmente, el pueblo y los leales luchan hasta la extenuación. Unícamente la URSS, y parcialmente México ayudaron. La Unión Soviética enviando comida, expertos, provisiones, aviones, armas… pero el bloqueo les impidió en muchos casos la llegada de este balón de oxígeno. Las Brigadas Internacionales demostraron un arrojo y compromiso conmovedor.
Ignacio se emociona recordando a la Brigada Garibaldi, (una de las Brigadas Internacionales, formada mayoritariamente por comunistas italianos) quer derrotaron a una fuerza que los triplicaba formada por fascistas italianos en la defensa de Madrid.
Menciona a muchos otros héroes. Al sargento Urtubi, otro vitoriano, cuyo valor en innumerables hazañas le costó la vida, a todos los militares que se negaron a traicionar la palabra dada y fueron asesinados,…. tantos héroes, tanta sangre… Ignacio era un militar que odiaba la guerra (decía que solo a un loco, un malvado o aun tonto le podía gustar), pero admiraba el heroísmo y el compromiso.
Se quedó hasta el último momento, resistiendo, esperando una ayuda que nunca llegó y que hubiera podido contener el avance de los sublevados hasta que estallara la IIª Guerra Mundial (era obvio que era inminente). La traición de Casado impidió esa posibilidad y acabó con toda esperanza.
Salió con los últimos miembros del gobierno, Rafael Alberti, Teresa León y Dolores Ibarruri. Naturalmente le acompañaba Connie, quien durante toda la guerra se ocupó de organizar la protección de niños y heridos, y de las relaciones con la prensa internacional (hablaba con fluidez 4 idiomas).
Un exilio largo: París, URSS, EE.UU, Méjico, Polonia, Rumania,… reuniéndose con exiliados, peleando por la república, participando con Radio Pirenaica.
Murió en Bucarest donde fue enterrado con honores de General con mando en plaza. Hasta 1994 no pudieron volver sus restos su tierra natal. Hoy reposa en el cementerio de Santa Isabel, calle San Ignacio número 70.
“Pero aunque se haya ido,
nadie piensa que ha partido
quien tan alto ejemplo diera”
Rafael Alberti

https://www.youtube.com/watch?v=ytrc99oCUTo&t=340s
Documental The Spanish Earth, 1937, subtitulada en español.
Enlaces:
https://www.gasteizhoy.com/ignacio-hidalgo-de-cisneros-aviador-ii-republica/
http://www.elindependientedegranada.es/blog/cambio-rumbo-i-parte-memorias-ignacio-hidalgo-cisneros-jefe-aviacion-republicana-durante-guerra
http://quefluyalainformacion.blogspot.com/2019/07/constancia-de-la-mora-fantasma-de-la.html
Este próximo sábado día 07 de Enero, a las 19 hs. en el "C.S. Potemkin", calle Mira el sol, 17, en Madrid, continuamos nuestro ciclo de Obras Maestras del Cine Soviético, con esta joya del cine mundial, "El Camino de la vida".
Película muy elaborada para su tiempo, e innovadora, tanto por su temática y sobre todo las soluciones.
Ponencia
“El camino de la vida” (Путёвка в жизнь)
Nikolai Ekk, 1931.
Año: 1931
Duración: 119 min.
País: Unión Soviética (URSS)
Dirección: Nikolai Ekk.
Guión: Nikolai Ekk, Osip Brik, Aleksandr Stolper, Regina Yanushkevich, Antón Makárenko.
Música: Yakov Stollyar
Fotografía: Vasili Pronin
Reparto: Nikolai Batalov, Yvan Kyrlya, Mikhail Dzhagofarov, Mikhail Zharov, Aleksandr Novikov, Mariya Andropova, Vladimir Vesnovsky, Mariya Gonfa, Regina Yanushkevich.
Producido por Mezhrabpom film.
Género Drama.
El Camino de la Vida, es la primera película sonora del cine soviético y una de las primeras europeas que aplicaron el sonido a la imagen. Estamos hablando de una auténtica joya cinematográfica, que más allá de los episodios que cuenta, emana de cada encuadre un mensaje optimista, humanista y de esperanza.
El guión fue debatido y elaborado por varios pedagogos soviéticos, incluido Antón Semiónovich Makárenko, quien en dos de sus libros "Poema Pedagógico" y "Banderas en las torres" vierte sus experiencias personales en la conducción hacia “la vida creadora” de los jóvenes abandonados.
Porque es aquí, donde se diferencia este tipo de películas impactantes de las demás, que por aquellos años se realizaban en Occidente, que ensalzaban los valores cristianos de las instituciones privadas escolares.
Estamos hablando de una gran epopeya soviética para buscar soluciones en la educación infantil. Tuvieron que expwrimentar, fracasar, volver a experimentar y triunfar en un campo donde había más palabras que hechos. No era lo mismo, educar a una pequeña comunidad que a millones.
Y hablamos de un filme de 1931, increible por su originalidad, desarrollo estético y concrección estilistica sobre la futura personalidad de los jóvenes. Mas, la pericia obtenida durante la década anterior por los directores soviéticos, encuentran en la palabra, como otra herramienta de introducción, de acrecentamiento de nuevos valores técnicos del 7º Arte.
Sinopsis
Tras la Revolución de Octubre, la guerra civil y los desmanes que tuvieron lugar en muchas repúblicas de la URSS, el problema de los niños abandonados, los llamados “bezprizorni” huérfanos, tanto niñas como niños muy jóvenes, que se habían hecho delincuentes habituales era monstruoso.
La película nos muestra a esos mismos niños, malviviendo, robando o estafando a otros niños más pequeños por las calles de una gran ciudad. Entran y salen de los calabozos policiales para enrolarse en las pandillas callejeras, y así reincidentes van creciendo en un mundo de penurias.
Pero a ellos llega Nikolai, un miembro del consejo pedagógico, encargado de reconducir sus vidas, escuchándoles, y les propone crear una comunidad propia de estudio y trabajo que les haría librarse del hambre y la delincuencia.
La vida sin artificios
Así vamos encontrando a los personajes tratados de forma coloquial, realizándose un gran trabajo de complicidad con el espectador.
Todo el edificio educacional soviético es creado en aquellos años. Y empezaron por los abandonados, por la obra más difícil de realizar. El problema era tan grande, que el Comisariado para la Educación Infantil no podía atender de golpe de siete a once millones de niños delincuentes.
Para evitar que todos estos jóvenes cayeran en las redes mafiosas de las ciudades, el Partido Comunista Bolchevique halló la solución vertebrando una nueva concepción educativa: las comunas infantiles de educación y trabajo. Al frente de todos ellos pusieron a los más aptos bolcheviques, la Cheká y los pedagogos comunistas.
Para desarrollar la lucha por rehabilitar a esos niños vagabundos Félix Dzerzhinski, se reunió con los más eminentes cientifícos soviéticos que experimentaban técnicas nuevas educativas en gran amplitud, creándose el Departamento de Asistencia a la Infancia.
Se buscaron profesores, artesanos, edificios, herramientas, libros, komsomoles tanto chicas como chicos, que bajo las directrices propuestas lograrán en aquellos tiempos tan difíciles, cobijar a los pequeños abandonados, enseñarles una profesión, y darles una educación similar a la campaña de alfabetización que se estaba dando en toda la Unión Soviética. De hecho la mayoría de aquellos huérfanos tuvieron carrerras universitarias e ingenierías técnicas.
Porqué nos encanta la película
Más allá de lo que se cuenta y cómo se relata, tenemos que pensar porque está pelícual aún hoy sigue vetada en la mayoría de las enciclopedias y visiones de la Europa Occidental. Hay como una vergonzosa la barrera de silencio que los medios pedagógicos occidentales, con este género de películas, basadas todas ellas en diferente hechos reales, unidas por un auténtico nexo: la educación integral de los escolares.
De hecho el trabajo interpretativo de los dos principales personajes del filme Nikolai Batalov e Iván Kyrlya son una de las mayores cimas artísticas europeas, escasamente vistas en el Reino de España. Recordemos que Nikolai ya había realizado un excelente papel en la película de Vsovolov Pudovkin “La Madre” de 1926. Y el trabajo que realiza en esta película como pedagogo, sin lugar a dudas, requirió una intensa retrovisión para crear un papel muy duro de interiorizar, para no caer en la comedia, y centrar la visión en el carisma auténtico del pedagogo soviético.
De la escuela cinematográfica recibida percibimos que su personaje es inconfundible en sus gestos, miradas, semisonrisas, la evolución secuencial educativa de ida y vuelta con los jóvenes (la escena impresionante para ganarse su confianza ofreciéndoles tabaco). Se nota que Nikolai siente simpatía por ellos y no puede evitar reírse de algunas de sus travesuras.
El otro gran papel lo desarrolla Iván Kyrlya. Un gran descubrimiento para el cine. De extracción campesina, muy humilde, de etnia Mari. Perdió a su padre cuanto este murió en una pelea a puñetazos. Se unió en Kazán a la Universidad Obrera. Atraído por la mímica y el teatro, tras una audición, Ekk, le propone como coprotagonista. El personaje de Mustafá, cobra así de una fuerza sacada de sus tiempos infantiles cuando mendigaba por las calles. Su papel es impecable, en el hay violencia, ternura, mofa, malicia con sus pequeños ojos de pillo y una contagiosa risa sonora.
La dirección de Nikolai Ekk (pseudónimo de Nikolai Ivakin), proporciona otra línea para la conducción de las siguientes producciones soviéticas.
Colaborador del Teatro Soviético junto a Meyerhold, sigue los parámetros de ajustarse lo más nitidamente a la realidad. Sus aportes al cine son muy importantes desconocidos en Occidente. Tras realizar esta película, filmó la primera en color europea (El ruiseñor 1936), siendo un director de vanguardia que influyó grandemente en todos los realizadores posteriores.
Y se nota que para esta película, tuvo lugar un trabajo de producción muy exhaustivo. Así, muchos de los intérpretes fueron antiguos niños vagabundos y algunos de los personajes que interpretan a los profesores son verdaderamente pedagogos.
Por todo ello, planifica cada uno de los encuadres, y utiliza profusamente el montaje posterior. Sin estridencia y con una sencillez pasmosa, al revés que las anteriores películas mudas, Ekk vertebra una secuencia de aportaciones fundamentales al cine europeo, muy alejadas del cine hollywodiense: lenguaje cinematográfico en constante evolución, donde a veces las palabras sobran y son más importantes los silencios (por ello realiza dos guiones uno mudo y otro sonoro), primeros planos de una quietud sublime, utilización de la música como vehículo de emociones, utilización de la cámara fija, extasiándose con las expresiones de las caras, donde el tiempo se detiene y lo son todo.
Esta música de Stollyar, sigue todo el metraje al dedillo, llegando del suspense a las notas de emoción finales, nos damos cuenta que nada es superfluo y la obra coral se manifiesta con toda intensidad.
En su momento tuvo un enorme éxito a nivel internacional y sirvió como modelo a otros autores respecto al uso del sonido. Nunca se ha visto en las redes comerciales cinematográficas españolas.