22 de marzo de 2013

Efecto mordaza de las querellas contra el periodismo independiente


Mensualmente recibimos multitud de artículos denunciando a los medios de comunicación en manos del capitalismo monopolista. Si las voces que denuncian en los medios burgueses son censuradas, maniatadas e inclusive encarceladas, impiden los mínimos derechos democráticos para una gran parte de la población que no quiere el actual sistema, que realizarían si el socialismo va ganando espacio en esos mismos medios. Pero decir nombres y apellidos es comprometido hasta para los propios periodistas. Esta actual sociedad imperialista, monopolizando hasta el pensamiento, penaliza cualquier intento que ataque su dominación de clase. Cuando una tempestad de blogs., colectivos sociales, sindicales y reivindicativos, partidos políticos y trabajadores comprendan que el capitalismo monopolista no tiene futuro, exigirán otra sociedad más libre e igualitaria: El Socialismo y El Comunismo.
Esta denuncia es una muestra esclarecedora de la actual situación de impotencia ante la Dictadura de clase del Capital.

Por Patricia Manrique. Enviado desde Rebelión

Desarrollar periodismo de investigación en medios locales independientes es una difícil tarea por la presión de los ‘caciques’ locales, a menudo mediante la vía judicial.

“En el vídeo que ahora tenemos que retirar, apuntábamos hace un año a o que ahora están investigando la Guardia Civil, la Fiscalía, los jueces… pero, aun así, no sólo vamos a tener que retirar el vídeo, sino que tal vez tengamos que pagar una multa de diez mil euros”, explica con indignación Albano Dante, periodista y editor de la revista Cafè Amb Llet, un día antes de retirar el vídeo “El robo más grande de la historia de Cataluña”, resultado de una investigación de dos años del semanario, en el que denuncian “la enorme opacidad en el sistema sanitario catalán y cómo esta opacidad permite enriquecerse a unas cuantas personas”.
Dante está especialmente indignado porque otras dos de las personas nombradas en la investigación han pasado a disposición judicial esa misma semana: Carles Manté, exdirector del Servicio Catalán de la Salud, y Josep Prat, presidente del Instituto Catalán de la Salud hasta junio de 2012, detenidos por presunta estafa, apropiación indebida y malversación de fondos públicos en el marco de la “Operación Cirugía”, por denuncias que parten del nodo local de la CUP en Reus y del partido local Ara Reus. Antes que ellos, Ramón Bagó, otro objeto de sus investigaciones, fue investigado por la Fiscalía Anticorrupción por contratar a sus propias empresas del grupo Sehrs mediante su cargo en el Consorcio de Salud y Social de Cataluña. Y otro de los mencionados en el reportaje, el diputado de CiU en el Parlament y exalcalde de Lloret de Mar, Xabier Crespo, ha sido imputado por su vínculo con la mafia rusa. “Mientras tanto, nosotros somos los únicos condenados”, subraya Marta Sibina, coeditora del semanario.
El promotor de la querella, Josep María Vía, destacado cargo de la sanidad pública y privada catalana y asesor de Artur Mas, tan sólo aparecía nombrado en el vídeo a colación de un artículo en El País en el que reflexionaba sobre el exceso de control en la sanidad catalana; sin embargo, a la juez María Millán Gisbert –condecorada el 17 de noviembre de 2011 por el mismo Artur Mas, como ha destacado el semanario catalán La Directa–, el hecho de aparecer en un documento visual en cuyo título figura la palabra “robo”, y la frase “gente como usted, como Bagó, como Manté y tantos otros, que se han enriquecido a costa de hundir nuestra sanidad” le han parecido motivos suficientes para condenarles por lesión al honor de Vía a pagar 10.000 euros y retirar la información. Reporteros Sin Fronteras ha criticado duramente la sentencia, y el exfiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, ha señalado que “una vez más, la balanza se ha inclinado a favor de quienes ocupan posiciones de poder frente a quienes, con rigor y valentía, se atreven a denunciarlas”.
NO ME TOQUES LO CONCRETO
El sistema tolera toda la presión del mundo en opinión, incluso en las redes, pero el zapatazo te lo dan cuando denuncias algo concreto”, señala Patxi Ibarrondo, director del desaparecido semanario cántabroLa Realidad. Este periodista, que trabajó para diversos medios, como El País, Cambio 16 o La Hoja del Lunes, se lanzó allá por el año 2000 a impulsar la creación de un semanario independiente con un fuerte componente de denuncia. “Se volcaron a fondo para cargarse el periódico”, explica. Lo molesto que era para los poderes locales devino en el cierre del semanario: una denuncia tras otra, casi todas archivadas, amenazaban cada semana su existencia. En 2001, llegó la querella definitiva: la presentada por el entonces secretario general del PP de Cantabria, diputado autonómico y presidente de Caja Cantabria, Carlos Sáiz, por una nota en la sección sarcástica denominada “Tinta Confidencial” firmada por Ulises Quintacolumna, en la que se reseñaba que, allá por 1996, “a raíz de una elecciones municipales”, Sáiz y una secretaria del partido “fueron por carretera hasta Zúrich (Suiza) de los bancos a manejar fondos” y que “a la entidad bancaria entró solamente la secretaria porque Carlos Sáiz no quería que le filmasen las cámaras de seguridad”. Esta y otra nota similar, también de corte humorístico, bastaron para que la juez Laura Cuevas Ramos estimase que se lesionaba “objetivamente” el honor de Sáiz. La condena inicial fue de 120.000 euros, y se ejecutó provisionalmente, con lo que la falta de recursos económicos para atender a la misma provocó la quiebra de la cooperativa de trabajadores que editaba el periódico. Finalmente quedó en 12.000, 27.000 con los costes procesales e intereses. Ibarrondo, que enfermó de párkinson, aún sigue pagando a Sáiz con el embargo de una parte de su pensión de invalidez.
‘La Realidad’ sufrió el acoso constante, semana tras semana, de demandas que no prosperaron
Ya por aquel entonces, el desaparecido periodista Javier Ortiz, que denunció el caso desde las páginas delEl Mundo, apuntaba las dificultades de ejercer el periodismo independiente, mayores en el ámbito local. “Los obstáculos son constantes y las presiones más fuertes en el periodismo de investigación periférico”, apunta Ibarrondo: “Cantabria –y, como aquí, ocurre en otros territorios– es un coto cerrado de caciques que se reparten el pastel en plan mafia, y rige la omertá siciliana, el silencio cómplice”. A su juicio, “se han cargado el periodismo de investigación porque atenta contra los cimientos de la impunidad”, y éste ha dado paso al “periodismo de filtración”, espoleado, demasiado a menudo, por intereses espurios.
El periodista Carlos Otto sufrió también presiones en el ámbito local. Trabajaba en El Día de Ciudad Real, periódico propiedad del constructor Domingo Díaz de Mera, uno de los principales promotores del aeropuerto de Ciudad Real, ligado durante muchos años a diversos medios de comunicación y al extinto club Balonmano Ciudad Real. En octubre de 2008, cuando estaba a punto de abrirse el aeropuerto, se denegó la licencia de apertura por diversas irregularidades y Otto, en su blog personal Modus Tollens, escribió un post muy duro contra varias de las personalidades ligadas al aeropuerto, a quienes llamó “capos”, denunciando la compra de favores y el amiguismo existente en la Comisión de Seguimiento de la Declaración de Impacto Ambiental. Entre los mencionados, se hallaba el director de su periódico, “cosa que yo sabía perfectamente, pero lo hice porque lo tenía que hacer”, explica el propio Otto. El post fue portada en Menéame. Al día siguiente, el periodista fue despedido. Poco después, recibía la comunicación para tres actos de conciliación, que auguraban las correspondientes querellas, firmadas las tres por el mismo abogado en representación del propio Díaz de Mera, de Juan Antonio León Treviño, presidente del aeropuerto, y de la gerente del El Día, Carmen García de la Torre. No se avino a las condiciones de la conciliación –disculpas, eliminación del artículo y 6.000 euros por caso–, y se dispuso a esperar las querellas… que nunca llegaron. El despido, eso sí, fue declarado procedente.
HACER PERIODISMO SIN MIEDO
Mi sensación era que, aparte de amedrentar, intentaban lanzar al resto el mensaje de que esto es lo que pasa si se critica a quien no se debe”, explica. A su juicio, “ha habido una ‘burbuja’ de medios de comunicación, fruto de la burbuja inmobiliaria, montados por personas que no sólo no tienen nada que ver con la comunicación, sino para quienes la libertad de expresión seguramente sea su mayor enemigo”. Por aquel entonces, la mayor parte de Ciudad Real desconocía, por ejemplo, que Díaz de Mera había sido investigado por la Fiscalía Anticorrupción. Sus medios no informaban sobre esas cuestiones.
Con todo, Ibarrondo, Otto, Dante o Sibina no se arrepienten de nada. Para Dante, “si la gente sale a las calles y se arriesga a que le arranquen un ojo, los periodistas también tendrán que empezar a arriesgarse”. Cafè amb llet consiguió mediante un crowdfunding 23.000 euros para pagar la multa, Otto recibió un gran apoyo en internet. Ibarrondo no tuvo tanta suerte, pues su caso se produjo en una era preinternet. “El grupo PRISA tiene dinero –reflexiona Dante–, nosotros tenemos una comunidad inmensa. Cuanto más apoyo tengan de la ciudadanía los medios pequeños, más podrán hacer el trabajo de plantar cara al poder”, subraya. Y en ello siguen.
EL EFECTO ‘CHILLING’, AMENAZAS QUE CALLAN
Hay un concepto en el periodismo norteamericano, el de chilling effect, sobre cómo ante la dificultad total de que las cosas sean claras, por miedo, nadie acaba diciendo nada”, explica Albano Dante, de la revistaCafè amb Llet. La expresión, que podría traducirse al castellano como “efecto intimidatorio”, se refiere a un fenómeno bautizado por un juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en 1950, y se utiliza para señalar el efecto de determinadas actuaciones judiciales que amedrentan y provocan autocensura en la labor que desempeñan periodistas, pero también intelectuales y activistas.
Casos como los reseñados, y algunos de otra naturaleza como los de Egin, Egunkaria o Ardi Beltza, publicaciones clausuradas por actuaciones judiciales que después no tendrían refrendo en tribunales, pero acabaron con su labor periodística, son ejemplos que pueden provocar este fenómeno. En el caso de Cafè amb Llet, el exfiscal anticorrupción Jiménez Villarejo, entre otras voces críticas, ha valorado que “la juez ha preferido optar por la vía más directa y represiva”.
En sentido contrario al “efecto chilling”, el “efecto Streisand” es un fenómeno de internet en el que un intento de censura u ocultamiento de cierta información fracasa o incluso es contraproducente para el censor, ya que la información acaba siendo más divulgada al recibir mayor publicidad que si no se la hubiese pretendido acallar. Esto último ocurría la semana pasada con el vídeo de Cafè amb Llet, que se replicó en multitud de servidores.

Cumpleaños de la República Socialista de Hungría

Por Sergei Korniénko. Enviado por Comstol. info. Traducción Igor T.


El 21 de marzo es una fecha importante en la historia del pueblo húngaro. Hace 94 años en este día la clase obrera de Hungría tomó el poder y proclamó la República Soviética. Hungría fue el primer país bajo la influencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre, donde el proletariado salió victorioso.

Poco antes, de finales de octubre de 1918, en Hungría, hubo una revolución democrático-burguesa. Llegando al poder la burguesía. Por supuesto, ella no le dio al pueblo los derechos prometidos políticos, ni a las diferentes nacionalidades, ni por supuesto la igualdad, el trabajo, ni la capacidad de trabajar para todos, ni a los agricultores la tierra. Así pues, continuó la lucha revolucionaria. Todos los esfuerzos para ahorrar concesiones de los reformistas burgueses y distraer a los trabajadores de la lucha revolucionaria fueron en vano. En noviembre de 1918, el Partido Comunista Húngaro fue instaurado. La burguesía, asustada por la creciente influencia del Partido Comunista, recluyó en febrero de 1919, a prisión a casi todos sus líderes. Pero esto no salvó a la burguesía. La clase obrera húngara tomó el poder tras el ejemplo del pueblo ruso, por sus propias manos y el 21 de marzo de 1919 proclamó la República Soviética Húngara.

Fueron 133 días de existencia de la República Soviética, fue un periodo de la heroica lucha de los obreros y de los campesinos pobres de Hungría. Las autoridades soviéticas nacionalizaron 27 mil empresas, bancos, y fincas de más de 100 Ha. Por primera vez en la historia de Hungría declaró que la tierra es "de quien la trabaja".

El Gobierno Soviético introdujo en el país ocho horas laborales de trabajo, y el aumento de los salarios. Los trabajadores empezaron a ganar un promedio de 17,6% más que en el período anterior a la guerra, y en más de un 23,8% que durante la república democrático-burguesa.

Los apartamentos amplios y luminosos burgueses pasaron a ser ocupados por trabajadores de los barrios pobres de las familias trabajadoras. Sólo en Budapest fueron realojadas alrededor de 30 mil familias proletarias. Al mismo tiempo se inició una directiva de construcción para asegurar una amplia labor en la construcción de nuevas viviendas y edificios públicos.

Se reorganizó radicalmente la educación. Las mansiones de los terratenientes y los jardines de infancia y guarderías creados por la burguesía, fueron transformados para atender las necesidades de toda la población escolar. Muchas residencias se convirtieron en sanatorios para los enfermos y los discapacitados.

La victoria del poder soviético en Hungría provocó una furiosa rabia de los imperialistas. El Consejo de la Entente aprobó el plan para derrotar a la República de Hungría. El bloqueo económico de la Hungría soviética fue lanzada por los aliados desde finales de marzo de 1919.

El 16 de abril 1919 los Aliados lanzaron sus tropas sobre Hungría. En este día, se entabló la lucha de la clase obrera de Hungría contra los agresores. Durante los combates, el Ejército Rojo se formó, sumando más de 280 mil combatientes, y tuvo una especial relevancia su artillería. La joven república intentó establecer contacto con la Rusia soviética. Y en junio, después de haber hecho su legendaria Expedición al Norte, el Ejército Rojo húngaro rompió el anillo de los invasores. Fruto de esta expedición es que en el territorio eslovaco contribuyó a la creación de la República Eslovaca Soviética.

Pero la situación interna de la Hungría soviética era socavada por los reformistas, quienes estaban en el gobierno. Así el 1 de agosto 1919, expulsaron a los comunistas del gobierno.

"No hay que olvidar las lecciones de la República Soviética Húngara. La coalición con los reformistas fue pagada muy cara por el proletariado comunista." (V. I. Lenin)

La República Soviética Húngara dejó de existir. Comenzó la matanza. La independencia nacional se vendió de nuevo a los imperialistas. Pero ningún terror sangriento blanco, con este engaño tan vil, no debe hacer olvidar a los trabajadores la memoria de la revolución húngara proletaria de 1919.


Fuente:
Подробнее: http://comstol.info/2013/03/obshhestvo/6206#ixzz2OGVaV3b4



18 de marzo de 2013

Siguen volando nuestras heroínas

Por Katia Fúrmanova. Traducción Igor T.




|Е.Крылатов / Е.Евтушенко :
"Когда вы песни на земле поёте" 
Когда вы песни на земле поёте,
Тихонечко вам небо подпоёт.
Погибшие за Родину в полёте
Мы вечно продолжаем наш полёт.

Мы вальс и метели безмолвные.
Мы ветер и крик журавлей.
Погибшие в небе за Родину
Становятся небом над ней.

Мы дышим, согревая птичьи гнёзда,
Баюкаем детей в полночный час.
Вам кажется, что с неба светят звёзды,
А это мы с небес глядим на вас.

Мы вальс и метели безмолвные.
Мы ветер и крик журавлей.
Погибшие в небе за Родину
Становятся небом над ней.

Мы стали небом, стали облаками
И, видя сверху наш двадцатый век,
К вам тихо прикасаемся руками,
И думаете вы, что это снег.

Мы вальс и метели безмолвные.
Мы ветер и крик журавлей.
Погибшие в небе за Родину
Становятся небом над ней.

Мы дышим, согревая птичьи гнёзда,
Баюкаем детей в полночный час.
Вам кажется, что с неба светят звёзды,
А это мы с небес глядим на вас.

Мы вальс и метели безмолвные.
Мы ветер и крик журавлей.
Погибшие в небе за Родину
Становятся небом над ней

Cuando cantáis ahí, en la tierra
Música: E.Krylátov. Letra: E. Evtushenko
Traducción: Marina Svetlova

Cuando cantáis ahí, en la tierra
El cielo os acompaña cantando bajito.
Caídas por nuestra Tierra Madre en el vuelo,
Seguimos nuestro vuelo eternamente.

Somos un vals y ventiscas calladas,
Somos el viento y el grito de las grullas.
Perecidas en el cielo por la Tierra Madre,
Se convierten en el cielo sobre ella.

Respiramos, calentando los nidos de las aves,
Acunamos a los niños,  cantándoles para que se duerman, a medianoche.
Os parece que en el cielo brillan las estrellas,
Y somos nosotras que os miramos desde los cielos.

Nos hemos convertido en el cielo y en las nubes
Y, mirando desde arriba a nuestro siglo XX, 
Os tocamos ligeramente con nuestras manos,
Y vosotros creéis que es la nieve.

Somos un vals y las ventiscas calladas,
Somos el viento y el grito de las grullas.
Perecidas en el cielo por la Tierra Madre,
Se convierten en el cielo sobre ella.



De izquierda a derecha: Rufa Gasheva, Natalia Meklin, Marina Chechneva, Nadezhda Popova, Sima Amosova, Dina Nikulina, Evdoikia Bershanskaya, María Smirnova, Evgenia Zhigulenko.  

Este artículo no es un recuerdo. Es una advertencia. Si en 1943 aviones de bombardeo soviético del Regimiento 588, en vuelos nocturnos de bombardeo, mujeres soviéticas bajo sus mandos volaron trenes, estaciones, estados mayores y cientos de nazis a reunirse en el otro mundo con sus parientes, que harían ahora. Ahora que esos mismos nazis, vestidos con levitas de petroleo, que se han desparramado por el mundo con las riquezas que nos han robado durante 40 años, convirtiendo a Moscú en la ciudad más cara del mundo.

Necesitamos muchas más Natalias Meklin, Marinas Ráskova, Lidias Litvak, heroínas de la Unión Soviética, pilotos de combate que lucharon contra el fascismo, que lucharon contra el régimen actual de hambre que nos han impuesto los herederos de Hitler, llámense Putin, Obama, Merkel. 

En las noches estrelladas de mi ciudad, cuando aún puedo oler a ajenjo, cierro los ojos. Los aprieto fuertemente para estar en contacto con mis camaradas, con mis compañeras de lucha. ¡Oíd sus motores!. Es tan duro el día, buscando que te contraten por migajas, harta de buitres. 

Seguiré vuestro ejemplo, luchando. Quitando horas de sueño para realizar pancartas y pegar los carteles. El hombro con la barbilla de mi compañero, en nuestro destartalado apartamento. Un minuto realizando labores de lucha por el Socialismo es un minuto de felicidad. ¡Seguid volando mis camaradas! ¡Tras vuestra estela, contra estos canallas, continuamos!

¡Por el Socialismo y el Comunismo!

17 de marzo de 2013

De cómo engordé buscando el hambre en la Rusia Soviética

Por William H. Duprey. Extraído de Kinokulak. 

PRÓLOGO
Fui uno de los doce obreros y campesinos elegidos por sus propios sindicatos y organizaciones fraternales, auspiciados por el Grupo de Amigos de la Unión Soviética, para visitar la URSS e informar sobre cómo funciona en la práctica el Socialismo. William Randolph Hearst, en su cadena de periódicos como el Boston American, el Boston Advertiser, el New York Evening Journal, y demás, ha estado difundiendo declaraciones acerca de que en la Unión Soviética no existen verdaderos sindicatos, de que los ciudadanos soviéticos pasan hambre, de que la Unión Soviética está dirigida por un dictador. Obreros y campesinos fuimos enviados allá para averiguar si Hearst decía la verdad o mentía, para enterarnos de cómo los ciudadanos soviéticos trabajan y se divierten, qué comen, cómo funcionan sus sindicatos y cooperativas de producción agrícola, si tienen desempleo, qué medidas se toman para la vejez y la discapacidad, cómo se tratan a las mujeres y niños, y muchas otras cuestiones.

Había entre nosotros representantes de Amalgamated Association of Iron, Steel, and Tin Workers (A. F. of L.) , de United Mine Workers of America (A. F. of L.) , de United Textile Workers of America (A. F. of L.) , de Wisconsin Cooperative Milk Pool, de International Brotherhood of Electrical Workers (A. F. of L.) , de Dyers Local No. 1773, Paterson, N. J. , y de muchas otras organizaciones. Cuatro somos miembros del Partido Socialista. Había un minifundista de Michigan, un pequeño productor lechero de Winsconsin, un maestro de escuela y un doctor. Varias nacionalidades y etnias estaban representadas: lituanos, italianos, polacos, judíos, negros, franco-canadienses. En el grupo había católicos y protestantes.

Fui elegido por obreros textiles, entre otros, en una asamblea de New Bedford, Massachusetts, que fue respaldada por el Sindicato de Tejedores, U.T.W.A. (A. F. of L.). Varias organizaciones eclesiásticas y clubes religiosos ayudaron a completar la suma necesaria para el viaje. Soy ayudante de operario de máquinas textiles y trabajo en el proceso final del hilo de algodón, montando y dimensionando los extremos antes de que vayan a los telares. Gano 16.70 dólares por semana. Soy católico practicante, miembro activo del Partido Socialista y ex miembro de la Guardia Nacional. Mi padre es un trabajador textil, miembro del sindicato durante cuarenta y cinco años. Tengo ascendencia franco-canadiense, y en casa hablábamos el inglés y el francés.


¡Cuánto he escrito sobre nosotros! Lo más importante es lo que sigue: qué fue lo que vimos en la Unión Soviética.

DE CÓMO ENGORDÉ BUSCANDO EL HAMBRE EN LA RUSIA SOVIÉTICA. 
Por William H. Duprey

Marineros franceses y marineros rusos

Viajamos en tercera clase hasta Londres en el transatlántico francés Ile de France, y desde Londres a Leningrado en el barco ruso Cooperatzia. Los tripulantes del Ile de France nos dijeron que todos pertenecían al Partido Socialista Francés. Al enterarse de que cuatro de nosotros éramos Socialistas, insistieron en que nos uniéramos en un frente unido a los obreros comunistas, de la manera en que ellos habían hecho en Francia. Los marineros franceses tenían que trabajar muy duro y casi no tenían tiempo para sí mismos. La disciplina era muy estricta, los oficiales se oponían a que los pasajeros hablaran con los marineros.

La atmósfera en el barco soviético era extrañamente diferente. Los marineros no saludaban a los oficiales, sino que los llamaban “camarada”. Cuando estaban fuera de servicio, me sorprendió ver al capitán y a los miembros de la tripulación juntos cantando con todas sus fuerzas. Había una gran habitación común para marineros y oficiales, y una “esquina roja” con un busto de Lenin, libros y artículos. Me comentaron que el trabajo de la tripulación no era muy duro. Estarían en tierra durante el próximo viaje del Cooperatzia con el pago completo —hacían un viaje de cada dos, de manera de poder estar en casa con sus mujeres y familiares la mitad del tiempo. Me di cuenta de que la disciplina era estricta cuando estaban de servicio, y tanto los oficiales como los marineros parecían competentes en su trabajo.


Leningrado

Fuimos recibidos en el muelle de Leningrado por representantes de los sindicatos, reporteros de periódicos y fotógrafos. Había una banda de obreros de un taller que era muy buena. Después de los discursos en ruso y en inglés nos fuimos a nuestro hotel y cenamos. La cena fue excelente pero el servicio era escaso. Me explicaron que no había suficientes camareros y la razón de esto era que tomaban otros trabajos.

Al día siguiente visitamos la Fortaleza de Pedro y Pablo, una antigua mazmorra para presos políticos —obreros hechos prisioneros por los capitalistas rusos porque luchaban por sus derechos y por un gobierno obrero. Ahora es un museo. El antiguo palacio del Zar es también un museo —todo ha quedado como lo dejó la familia del Zar. Vi en la Unión Soviética que los lugares históricos —antiguas prisiones, palacios, muchas de las iglesias— se mantienen intactos, se han vuelto museos.

Sabía que había sido mandado por los trabajadores de New Bedford para algo más importante que visitar museos, así que los pocos días siguientes los dediqué a investigar las fábricas textiles de Leningrado. Durante mi estancia en la Unión Soviética me concentré en las fábricas textiles y en los talleres de ropas, viendo con mis propios ojos cómo funcionan, qué tipo de maquinarias usan, cómo están organizados los sindicatos y cómo se desempeñan, los horarios, los salarios, y las condiciones de vida de los obreros textiles y de la ropa.


Labor de detective aficionado en la Unión Soviética

Antes de salir de Estados Unidos algunos de mis amigos me aconsejaron que no creyera en todo lo que me contaran. “Te mostrarán solamente lo que ellos quieren que tú veas”, me advirtieron. “Así que mantén los ojos bien abiertos”.

Por eso fue que durante mi estancia en la Unión Soviética realicé una pequeña labor de detective aficionado. Las delegaciones de los sindicatos venían a informarnos sobre las fábricas textiles que serían las más apropiadas para visitar. Después de haberles dado las gracias con mucha amabilidad, con mi compañero delegado, Adam Chada, un minero lituano de Pennsylvania que hablaba ruso, salíamos a investigar las fábricas textiles que el sindicato no había recomendado. Más tarde iríamos a examinar también las fábricas modelo. Casi siempre viajábamos montados en tranvías. Le tiraba de la manga a Chada y le decía: “Bajémonos aquí”. Descendíamos y nos dirigíamos a la casa de algún obrero. Chada explicaba quienes éramos y el obrero nos mostraba su casa. Nunca pudimos escaparnos hasta no haber ingerido una comida con el obrero y haber bebido algún buen vino soviético. De este modo llegamos a promediar unas seis comidas al día. En mis intentos de encontrar una familia hambrienta en Rusia, que es de lo que habla Mr. Hearst, gané 15 libras (6,8 kg) de peso.

Fábricas textiles en la Unión Soviética

Visité la fábrica “La Rosa Roja” en Leningrado, que es la mayor fábrica textil de Europa. Fabricaban productos acabados de algodón y algo de lana. En 1930 el salario promedio en la fábrica era de 93 rublos al mes. En 1935 es de 184, y muchos obreros ganan bastante más. La mayor parte del trabajo es a destajo. No tienen relojes contadores, pero usan su propio sistema para medir el trabajo— supervisado, habría que decirlo, por los propios trabajadores. Las mujeres reciben igual salario que los hombres por el mismo trabajo.

Todas las máquinas peligrosas están protegidas. Algunas máquinas que no habríamos pensado en proteger en los Estados Unidos (por ejemplo, las poleas de correa inferiores en la sala de corte) están cubiertas. En la sala de tejido se cubre la zona donde la lanzadera golpea el interior de la carcasa.

La comida de un obrero con familia cuesta alrededor de 168 rublos al mes. Los trabajadores pagan el 10% de su salario por el alquiler. Las cuotas sindicales representan el 1% de los salarios mensuales.

De esta forma, una pareja en la que ambos trabajan, tendría dinero tanto para cubrir sus necesidades como para muchas comodidades. No cabría preguntarse entonces por qué el 70% de los obreros de la Unión Soviética posee cuentas bancarias. 

Un tejedor de seda se ocupa de tres telares como promedio —nunca de seis como ocurre en los Estados Unidos. El máximo número de telares que un técnico de reparación se encarga, es de 40 en las fábricas textiles— nunca de 100 como ocurre aquí. En la sala de corte, cada ayudante realiza las dimensiones para su propio operario de tejedoras, y se encarga de una sola máquina. En los Estados Unidos un ayudante se ocupa de tres máquinas.


Descubrí que los métodos de eficiencia se usan en la URSS al igual que en los Estados Unidos, aunque con propósitos diferentes. En los Estados Unidos se le pide al experto en eficiencia obtener más beneficios para los accionistas, mientras que en la URSS la eficiencia se utiliza para sacar más producción con el objetivo de abastecer la demanda de los consumidores, ya que hay un déficit de textiles. El producto de este incremento de la producción se devuelve a los obreros en forma de salarios más altos, nuevas maquinarias, más vacaciones, etc.

Puedo decir con toda franqueza que el sistema de stretchout no se usa. Para que puedan entender aquellos que no están familiarizados con la industria textil debo decir que el stretchoutes un esquema capitalista con el cual una tarea se incrementa con el fin de obtener la misma cantidad de trabajo mediante el empleo de un menor número de personas y el pago de menores salarios. Por ejemplo, en la sala de tejido, donde esta práctica es más usada, tres hombres pueden estar ocupándose de sesenta telares, o de veinte telares cada uno. Los patrones se dan cuenta de que no producen suficientes ganancias, entonces despiden a un hombre, y ponen a los otros dos a ocuparse de sesenta telares entre ellos. Esto significa un 33⅓% de incremento de trabajo. En muchos casos se les recorta el salario y se les dice que podrán tener muchos mejores salarios con los telares extras. Resulta que cada obrero nunca recibe más del 10% del salario que ganaba cuando se ocupaba de sus 20 telares originales, pero produce un tercio más que anteriormente. Los dos obreros juntos ganan 20% más de salario—si tienen suerte— mientras el bolsillo del patrón recibe el resto.


Condiciones de trabajo

La iluminación en las fábricas soviéticas es excelente. Las ventanas tienen una separación de alrededor de seis pies (1,8 m) , y miden seis pies de ancho y ocho (2,4 m) de altura. La ventilación es tan buena que los sistemas de ventilación mecánicos en uso son prácticamente innecesarios. Sin embargo, las condiciones de los inodoros en las fábricas soviéticas son muy malas. Cuando hice esta observación me dijeron que el gobierno está dedicando millones de rublos anuales para resolver esto.

Los obreros reciben inspecciones de salud obligatorias dos veces al año, y cualquiera sin la salud adecuada se le libera del trabajo y se le manda a descansar a casa, a un sanatorio o a un hospital. Mientras tanto recibe su paga total, así como atención médica y alojamiento gratuitos.

Tan pronto como una mujer sabe estar embarazada se lo dice al supervisor, y si está haciendo un turno nocturno se le libera de éste. Se le dan dos meses de vacaciones antes de que nazca el niño, y regresa al trabajo dos meses después del nacimiento. Mientras tanto la madre recibe la paga completa, y los servicios médicos y cuidados hospitalarios son gratuitos. El hospital le proporciona al bebé un equipo completo, que consiste en ropa, cama y mantas. También la madre recibe una comida especial durante cierto período de tiempo, antes y después del nacimiento del niño. Cada taller o fábrica tiene una guardería. Si la madre está amamantando a su hijo se le permite un período de lactancia cada tres horas para ir a la guardería y alimentar al niño.

Los obreros comen en un comedor anexo al taller que está gestionado por los mismos obreros. Los comedores son largos y aireados, la comida es buena y su precio es muy bajo.

Todos los obreros que no están educados asisten a la escuela que dispone el taller para sus obreros.

Horarios

Los obreros textiles trabajan siete horas por día durante cinco días a la semana. El sexto día es de descanso. No pueden fumar en las máquinas, pero existe una sala de fumadores y una biblioteca. Tienen un período de 5 minutos de descanso cada hora.

Los trabajadores de hasta 18 años de edad tienen una jornada de seis horas. De estas, trabajan cuatro horas en el taller y estudian dos, sin embargo, se les pagan las seis horas completas. Por debajo de la edad de 18 a nadie se le permite trabajar en el turno nocturno.

Cuando le hablé de esto a una amiga en Estados Unidos, me dijo: “Bueno, tenemos una imagen en nuestras mentes de esas condiciones ideales, pero ellas no corresponden a la realidad de Estados Unidos. Yo tengo que trabajar en un taller de algodón desde las 6 de la mañana hasta la 1:30 de la tarde. Durante estas 7½ horas no me permiten tiempo de comida— tengo que comer mientras trabajo.”

Estos buenos salarios, condiciones y horarios son posibles gracias al resultado del maravilloso plan de seguro social que tiene la Unión Soviética, y por los cuales nosotros los obreros norteamericanos, estamos luchando duro para obtener con nuestro Proyecto de Seguro Social Obrero —H.R. 2827.

Talleres de confecciones

También investigué la industria costurera en la Unión Soviética. Un taller de confecciones de prendas en Simferopol da una buena idea de la industria costurera en la Unión Soviética. Este taller emplea 2,200 trabajadores— tártaros, judíos, ucranianos, rusos y otras 18 nacionalidades. No existe discriminación racial o nacional contra alguno de ellos.

El departamento de corte de este taller trabaja dos turnos de 7 horas. Los obreros mayores trabajan 7 horas, los jóvenes menores de 18 trabajan 6 horas. Los diseñadores ganan 600 rublos por mes. El salario de los cortadores varía entre 200 y 300 rublos al mes.

Los salarios no son tan altos en los comercios de prendas de vestir como en la industria textil. Sin embargo, al igual que en todas las demás fábricas, existe asistencia médica gratuita, las mismas vacaciones y liberaciones por enfermedad con pago, la misma atención especial para las madres y para los obreros jóvenes. Talleres y fábricas tienen sus propias tiendas de víveres. Algo que noté fue la gran cantidad de frutas frescas y vegetales que se exhibían en estas tiendas.

Las mesas de trabajo para las muchachas obreras estaban construidas en forma de grandes herraduras. Dentro de estas herraduras se sientan las obreras con los codos apoyados en la mesa. El sistema de transporte se utiliza para traerle el trabajo al obrero y para retirarlo también. De los 2,200 trabajadores de este taller solo una muchacha usaba luz artificial. Había muchísima luz natural para el resto.

No había jefes merodeando y diciéndole a las muchachas de apurarse o si no perdían el trabajo. Las muchachas tampoco tenían que salir con los jefes para mantener sus puestos de trabajo.

Aquí, como en cualquier parte de la Unión Soviética, no había desempleo. En el momento que lo desee, un obrero puede cambiar de puesto de trabajo. Simplemente le dice al supervisor a dónde quiere ir y le da un preaviso con siete días de anticipación. Entonces se le transfiere a su nuevo puesto de trabajo sin pérdida de salario. No pude evitar hacer una comparación mental con la incapacidad de la mayoría de los obreros norteamericanos para mantener su empleo, ya no hablemos de cambiar de un trabajo a otro sin pérdida de salario.

Los sindicatos en la U.R.S.S. 

Los obreros dirigen sus sindicatos al igual que dirigen su gobierno. Durante toda mi estancia en la Unión Soviética no vi ninguna huelga o manifestación con policías apaleando a obreros. Cuando le comenté esto a un obrero, éste me dijo: “Cuando queremos mejoras de las condiciones, podemos conseguirlas a través de nuestro sindicato. El gobierno es nuestro gobierno, dirigido por nosotros a través de nuestros sindicatos, por lo que no hay necesidad de hacer huelgas contra nosotros mismos”.

Los sindicatos en la U.R.S.S. son industriales y no divididos por oficios. Cada fábrica trabaja a tiempo completo, la mayoría en tres turnos de 7 horas. Los miembros de los sindicatos que muestran algún talento particular en alguna especialidad determinada —actuación, escritura, medicina, ciencia, investigación, etc— son liberados por los sindicatos del trabajo en las fábricas y se mandan a la escuela o a la Universidad, y mientras estudian se les paga. Conocí a un actor que actuó en la película Chapaev— anteriormente era un trabajador textil como yo.

El salario promedio en la Unión Soviética en 1932 era de 108 rublos al mes. En 1933 fue de 198, en 1934 de 217 rublos al mes. En la medida que suben los salarios, el costo de la vida baja. Antes de la revolución, el salario promedio era de 27 a 38 rublos al mes. ¡Y hoy el poder adquisitivo del rublo es tres veces mayor!

¿Cómo es posible que el costo de la vida descienda mientras los salarios suben? En la medida que los trabajadores en las fábricas, minas y talleres, sacan más producción, más y mejores bienes, más riqueza social se produce. Como resultado del aumento de la producción, más y mejores maquinarias se pueden instalar, y los salarios se elevan. Y debido a que no hay beneficios y no existen dueños privados de las fábricas o accionistas, los precios bajan. La producción de las fábricas se establece para un año determinado a través del Comisariado de la Industria Ligera, y se basa en las necesidades de las personas del país, en los materiales que se disponen y en la capacidad de los trabajadores para producir. El cincuenta por ciento de las riquezas incrementadas se destina cada año al Fondo de Condiciones de Vida, lo cual se utiliza para seguir mejorando las condiciones de vivienda y de vida.

Un ejemplo interesante de la manera en que los obreros están protegidos por sus propios sindicatos ocurrió en una fábrica que visité, donde un médico visitante descubre una obrera que se quejaba de dolores en la espalda. A las 10 am recomendó que su banco se levantara en un pie (0,3 m). A las 11:30 el banco había sido elevado de acuerdo con la recomendación del doctor.


Religión en la Unión Soviética

En Leningrado me encontré con un antiguo compañero de escuela, Rev. Padre Leopold Brim, quien había asistido conmigo a la escuela parroquial “Sagrado Corazón” en New Bedford. Es un sacerdote católico romano, de ascendencia franco-canadiense como yo, que vive en la Unión Soviética y practica su fe allí. Desde luego resultaba de gran interés para mí, por el hecho de ser yo un practicante católico y de haberme encontrado con un amigo de la infancia que era un sacerdote católico en la Unión Soviética.

Me dijo que el gobierno soviético no tenía ningunas intenciones de interferir con él o con sus feligreses, ni de impedir que practicase libremente su religión. Por supuesto que existe mucho sentimiento antirreligioso entre los obreros, me dijo. Esto es natural, porque, como me explicó, durante el zarismo la religión fue usada por el capitalismo para reprimir a los obreros. Desde que los obreros tienen ahora su propio gobierno y no existe más un gobierno capitalista, la iglesia ha sido separada del Estado. La religión es ahora lo que debe ser: un asunto personal. Cuando le pregunté por qué muchas iglesias se han cerrado y han sido usadas para otros fines, me explicó que la mayoría de la gente que sigue las doctrinas de la iglesia son personas mayores, y que son muy pocos como para contribuir al mantenimiento de tantas iglesias y pagar los impuestos de los bienes de la iglesia.

Primero de Mayo en Moscú

No tengo las dotes de orador o poeta para poder describir el Primero de Mayo en Moscú. El espectáculo de obreros libres y felices, marchando por millones, despreocupados, cantando, ciento por ciento apoyando a su gobierno, mientras el Ejército Rojo marchaba y aviones rugían en lo alto para mostrar al mundo la disposición de los obreros soviéticos en defender su gobierno; el temple de los jóvenes; las personas de 75 años o más, que habían conocido la opresión bajo el zar, marchando cogidos de los brazos con los niños que habían crecido bajo el Socialismo— todo eso fue una experiencia tremenda para mi, de la cual jamás podré olvidarme.

El Primero de Mayo en Moscú sin dudas hace de Mr. Hearst un mentiroso, así como a sus escritorzuelos pagados, a los así llamados “Socialistas” como Lang, Smith, Admiral Stirling, Ripley, y al resto de esa jauría. En mis 6.000 millas de viaje por la Unión Soviética, incluyendo Ucrania, no vi un solo caso de hambre o desnutrición, sino todo lo contrario, un pueblo sano y feliz trabajando valientemente para construir el socialismo. Mandamos un telegrama a los Amigos de la Unión Soviética y a las sedes del Partido Socialista confirmando esto.

Educación

La Unión Soviética es el único país del mundo donde a los estudiantes se les paga mientras estudian. En todos los lugares donde estuvimos se construían nuevas escuelas. La gente leía en cada fábrica o taller, en los tranvías, en la calle. El día en que se publica alguna nueva novela sobre el avance del Socialismo en la Unión Soviética, se produce una carrera desenfrenada en las librerías, y con frecuencia, antes de que anochezca, la primera edición completa se agota.

En Gorlooka visité una casa de húerfanos, donde niños desde 4 a 12 años, cuyos padres han muerto, viven y estudian. Elegí a un chico de alrededor de 11 años y lo entrevisté a través de un intérprete. Sus respuestas claras y la aprehensión de la información me asombraron.

“¿Qué forma de gobierno preferirías tener — el de Alemania o el de la Unión Soviética?”, le pregunté.

“¿Se da cuenta usted de todo lo que tendríamos que sacrificar si regresáramos al capitalismo?”, respondió. “Aquí todo el mundo trabaja, tenemos bastante para comer, ropas, y sobre todo, libertad. ¿Qué tienen en Alemania? La opresión de la clase dominante. No hay libertad de expresión. Existe un loco que se llama Hitler que masacra o manda a las prisiones aquellos que discrepan de él y no aprueban su forma de gobierno.”

Intenté ponérselo más complicado, pensando que seguramente no sabría nada al respecto, y le pregunté: “¿Qué piensas de Huey Long?” El chico me contestó: “Tenemos algunos Huey Longs en Rusia, solo que aquí los llamamos por su nombre: globos. Grandes bolsas rellenas de aire caliente.”

Cuando terminé de preguntarle, entonces él comenzó a entrevistarme a mí. Preguntó muchas cosas acerca de nuestros sindicatos, de las condiciones de trabajo en Estados Unidos, y así sucesivamente. “¿Qué piensa usted de la N.R.A. (National Recovery Administration)?”, me preguntó de repente.

Le hice un guiño al intérprete. “Es algo bueno,” le dije al chico. “Si se pone al servicio del trabajo vamos a obtener todo lo que queremos.”


El chico miró perplejo y le dijo al intérprete: “O este tipo está loco, o es muy ignorante, o simplemente se está burlando de mi. Todo el mundo sabe que la N.R.A. es buena para una sola cosa: para incrementar los beneficios de los dueños a costa de los obreros.”

Quiero enfatizar el hecho de que los niños rusos, sin embargo, no son amanerados, ni están mimados, ni son impertinentes. Son brillantes, saludables, están bien informados y se interesan por el deporte y por los juegos. Tienen una seguridad y un dominio de sí mismos que solo la verdadera libertad puede ofrecerles.

De vuelta a la tierra del desempleo

Al regreso de Leningrado por la ruta del Canal de Kiel, veíamos con frecuencia obreros alemanes. Los saludábamos y ellos nos respondían con el saludo nazi alargando sus brazos hacia afuera en ángulo. Luego miraban cuidadosamente a su alrededor, llevaban lentamente sus brazos hacia atrás y apretaban sus puños en saludo rojo a la hoz y al martillo que ondeaba en nuestra proa.

En Londres dos cosas me llamaron la atención: la suciedad del metro en comparación con el de Moscú, y las multitudes de personas paradas mirando las vidrieras de los negocios, en los cuales difícilmente alguien entraba. En Moscú las tiendas están repletas de personas, y el gentío corre de una tienda a otra, como si tuvieran temor de que los productos fueran a desaparecer antes de poderlos comprar.

No hacía ni cinco minutos que me encontraba en Nueva York cuando vi una manifestación con policías que amenazaban a los manifestantes.

Mucho más no puedo relatar por falta de espacio. Me hubiera gustado hablar de cómo se tratan a las 168 diferentes nacionalidades de la URSS y la absoluta falta de prejuicios raciales que existe; haber escrito largo sobre el Ejército Rojo y su papel en promover la paz; de la libertad de prensa y la enorme cantidad de periódicos y libros que se venden o se entregan a los obreros; del maravilloso nuevo metro de Moscú, donde al dejar caer una colilla de cigarro, recibí una reprimenda de un obrero protestándome por estar ensuciando su metro con una simple colilla; de las nuevas casas, escuelas, fábricas y hospitales que se construyen por todas partes; de la maravillosa solidaridad de los obreros; de cómo me divertí con ellos en sus días de descanso, yendo a picnics, cantando con ellos, comiendo su buena comida, bebiendo su buen vino; de las cooperativas de producción agrícola, en una de las cuales, después de inspeccionar la porqueriza, nuestro delegado campesino dijo: “Diablos, aquí tratan mejor a los cerdos que como nos tratan a los campesinos en Michigan”; de los teatros obreros, museos, parques de cultura y descanso, y muchas otras cosas más.

Todo lo que puedo decir es esto: HEARST MIENTE. El Socialismo funciona; lo he visto yo funcionar en la Unión Soviética.

No aprendan sobre la Unión Soviética de los enemigos de los obreros— los Hearts, los Langs, la prensa capitalista. Conozcan de la Unión Soviética a partir de las publicaciones de los Amigos de la Unión Soviética, de los hermanos de sus sindicatos, miembros de sus iglesias y organizaciones fraternales, que han estado allá y han visto el Socialismo en la práctica, que se han dado cuenta de que sí funciona.

Notas:

WILLIAM H. DUPREY, era miembro de la Delegación de Obreros que fueron a la URSS, miembro de los Obreros Téxtiles Unidos de América. (AMERICAN FEDERATION OF LABOR, [A. F. OF L.].)

Este escrito fue publicado en 1936.
DISTRITO DE AMIGOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA DE NEW ENGLAND
12 NEWBURY STREET, BOSTON, MASS



*El artículo original en inglés se puede descargar en diferentes formatos desde esta página:http://archive.org/details/HowIGotFatLo ... vietRussia

La "Varshavianka" himno de lucha

Por Oleg K.


La Варшавянка (Varshavianka) es una canción que fue compuesta en 1883 por el poeta polaco Waclaw Swiecicki cuando se encontraba en prisión, cuando Polonia era una provincia del Imperio Zarista Ruso. Es una canción mítica que han cantado los revolucionarios, primeramente polacos, después rusos y de otras nacionalidades del mundo. La canción se basó en un tema popular polaco (otras versiones apuntan a "La Marcha de los Zuavos" o "Les Hussards de Bercheny"). Se cantó, por vez primera, en la manifestacion obrera del 2 de marzo de 1885 en Varsovia y se popularizó de tal forma que fue adoptada en 1897 por G. Krjijanovsky. La versión del video corresponde a esta adaptación. El partido bolchevique hizo suya esta versión. Durante mucho tiempo era la canción de combate del proletariado internacional. En España donde los anarquistas se apropiaron de este himno, sustituyéndolo con otra letra llamada "A las barricadas". 

La letra original demuestra el ímpetu y la resolución de los obreros contra el yugo de los ricos. La importancia de no detener la lucha, ante las dificultades, ante las derrotas momentáneas, pues la liberación del yugo de la explotación asalariada es nuestro objetivo, y hasta que no lo consigamos no debemos retroceder ni dar ningún minuto de tregua al enemigo.


Rusia moderna ¿madre o madrastra? Los rusos de las antiguas repúblicas soviéticas ¡responded!


Últimamente en los medios de comunicación, en páginas web de todo el mundo, bitácoras y comunicaciones que nos llegan por facebook, entre trabajadores y personas que luchan contra los efectos de la sociedades imperialistas, van compartiendo diferentes experiencias. La mayoría se quedan entre los internautas. Pero con esas cartas, con sus recuerdos, van desgranando que en el Socialismo no todo era perfecto, pero era una sociedad más libre e igualitaria, con más bienestar con sus deberes y derechos, sabiendo que el esfuerzo era recompensado para cada trabajador, muy diferente a la actual sociedad. Inclusive en las repúblicas socialistas soviéticas de Asia. Iremos traduciendo estas cercanas páginas, retazos de la auténtica vida soviética, para que los jóvenes sepan que otra sociedad, mejor y más justa para los obreros, es posible.

Una de estas cartas, por su crudeza y su sencilla relación con la URSS, la transcribimos, traducida.

Extraído de Nostalgia/USSR. СССР, то ли ещё было. Traducción Marina Svetlova

Yo nací y viví la mayor parte de mi vida en Asia Central. Mi bisabuelo era un trabajador del ferrocarril y servía en el ferrocarril de Asia Central, y mi abuela nació en el territorio de la actual Turkmenistán en 1905. Es decir, nuestra familia vivía en Asia central a lo largo de la vida de casi cuatro generaciones.



Puedo decir que en la Unión Soviética, vivíamos bien, del mismo modo que moraron las personas que me rodeaban. Sé que todo lo dicho sobre el hecho de que los rusos eran colonialistas en Asia Central, y que todos ahí trabajaban para ellos, es una tontería. En las universidades, en primer lugar se admitían a los estudiantes indígenas. Mi compañera rusa incluso cambió su apellido y tomó el apellido de su padrastro y su nacionalidad para tener más facilidades para el ingreso a la universidad. Mi padre trabajó toda su vida como profesor de secundaria, así que sé de lo que hablo. 
Por cierto, entre la gente de las nacionalidades locales hubo pocos obreros, ellos no tendían a trabajar en las fábricas, prefiriendo  ser médicos, trabajar en el comercio, etc. Mi madre trabajó durante 50 años en la fábrica de aviones, que producía (aerobuses) grandes aviones y aviones de transporte pesado,  y yo también estaba trabajando allí, así que de nuevo, sé lo que digo...  

Al igual que todos los demás, íbamos a recoger el algodón, viviendo allí durante 2-3 meses, hasta la caída de la nieve. Cuando dicen que Rusia alimentaba a las periferias nacionales, de nuevo sé que esto no es verdad, porque nuestra periferia abastecía de algodón a todo el país. En el cultivo de algodón se utilizaban los defoliantes (sustancias químicas que causan la caída de las hojas de las plantas), puesto que las hojas impiden a las máquinas quitar las cáscaras de algodón. Los defoliantes son sustancias sumamente peligrosas que afectan a la herencia humana. Y todos nosotros, los que participaron en la campaña de algodón, respirábamos esa porquería, bebíamos el agua potable, que podía contener los defoliantes, etc.  

Así que las periferias nacionales con creces pagaron con su trabajo el abastecimiento, que se dice que era mejor que en Rusia. Pero tuvimos un país para todos y no distinguimos de qué nacionalidad era cada uno, en mi entorno así era. Pero la Unión Soviética dejó de existir, y todo cambió. Rusia para mí, personalmente, no ha sido la madre sino la madrastra. 

Recuerdo que en el año 2.000, V.Putin llegó a nuestra ciudad, recién elegido presidente. Pueblo ruso salió y se paró en la orilla del camino, donde iba a pasar V.Putin con su escolta. Fueron a saludarlo voluntariamente, porque asociaban a esa persona con la esperanza que podría traer el bien. Tenían la esperanza de que Rusia necesitaba de ellos y que ella no iba a abandonar a sus hijos. ¡Ingenuos! En 2001, Putin firmó la ley de ciudadanía, según la cual los rusos de las antiguas repúblicas soviéticas se quedaron a la par que los negros de Zimbabwe. Personalmente, yo, una mujer rusa, solicité con ahínco la ciudadanía rusa durante 7 años. Y mi caso no es excepcional, conozco un montón de gente como yo. Y sin ciudadanía era imposible conseguir un trabajo decente, obtener una educación, etc. Creo que eso no podría pasar en un país democrático como Alemania, que recoge los alemanes de todo el mundo, ni en Israel ni, de hecho, en cualquier otro lugar. Según entendí, era una política estatal de Rusia: dejar de lado los rusos de las antiguas repúblicas soviéticas. 

Creo que esta Rusia nos necesitaba como unos rehenes, como herramienta de influencia. Ahora, las autoridades parecen haber cambiado de repente su política al respecto, instan a los ciudadanos rusos a regresar a su patria histórica, pero ahora es tarde: casi todos ya se han ido afuera, por las buenas o de forma ilegal. 

Por lo tanto, nunca aceptaré que la URSS era una cárcel de naciones, y que vivir en ella fuera tan malo. Yo trato con normalidad a las personas de las antiguas repúblicas que vienen a Rusia a trabajar. Se ven obligados a hacerlo para no morir de hambre. Yo no sé a quién trajo la felicidad la destrucción de la Unión Soviética, creo que a la gente normal ha sido poco probable. Invito a todos los que alguna vez vivieron en las antiguas repúblicas de la Unión Soviética, a compartir sus recuerdos e impresiones.