4 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 6ª Parte.

Joseph Stalin

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

El estudio de la historia y de la diplomacia soviética, cuando se guiaba bajo las premisas de José Stalin, influye especialmente en como fue la gestión de los asuntos exteriores de la URSS, y en particular en sus relaciones con las potencias imperialistas.

Sobre los servicios de inteligencia

Por razones obvias, José Stalin desconfiaba de los espías: debido a la experiencia soviética, en la perenne intriga de la inteligencia extranjera por destruir su sistema social. La Guerra Fría en los medios de comunicación, fue tan feroz como la lucha política este-oeste. En 1949, la Unión Soviética publicó un libro titulado "La verdad sobre los diplomáticos estadounidenses", escrito por Annabelle Bucar, una empleada de la embajada estadounidense en Moscú, que había desertado a la URSS en febrero de 1948. Tras leer el libro en su traducción al ruso, el gobierno de Stalin dio permiso para que se publicara, siempre que se publicara también en inglés, español y francés.

Este libro causó sensación; sus tres copias, publicadas en rápida sucesión, sumando en total algo más de 300.000 ejemplares, fueron bien aceptadas por los lectores.

En el libro de Bucar, se detalla cómo la embajada estadounidense en Moscú era un nido de espías: "El servicio diplomático estadounidense es una organización de inteligencia", escribió, una frase que Stalin subrayó en su ejemplar del libro. El capítulo que más llamó su atención se tituló 'El liderazgo de la camarilla antisoviética en el departamento de Estado'.

Stalin señaló claramente, que el principal culpable de estas acciones era George F. Kennan, el antiguo encargado de negocios de la embajada de Moscú, que había publicado un artículo anónimo en la influyente revista Foreign Affairs en 1947, en el que argumentaba que la URSS era un estado mesiánico y expansionista que debía ser contenido mediante el hábil despliegue del poder contrario. El artículo de Kennan fue ampliamente considerado, como una influencia clave para que el imperialismo estadounidense se orientara hacia la confrontación con la Unión Soviética a finales de los años 40. El libro caracterizaba a Kennan como el representante de los círculos agresivos antisoviéticos en Estados Unidos.

Otra frase del libro subrayada por Stalin fue la afirmación de Kennan de que "la guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética era inevitable", y que Estados Unidos no podía soportar la existencia continuada de un sistema socialista exitoso. La política de contener el comunismo defendida por Kennan, escribió Bucar, era una excusa para justificar la dominación mundial estadounidense.

Es interesante notar la observación de Kennan sobre el camarada Stalin, a quien conoció en dos ocasiones. Escribió sobre Stalin del siguiente modo:

"Sus palabras eran parcas. Generalmente sonaban razonables, de hecho, a menudo lo eran... La grandeza de Stalin se debía a sus dotes como disimulador, que es una parte integral de su importancia como estadista. También lo era, su don para la expresión simple, plausible y aparentemente inocua. Es poco original, en todos los sentidos creativos, aunque siempre había sido el alumno más apto. Poseía una capacidad de observación increíblemente aguda ...

Nunca tuve duda, al visitarle, de que estaba en presencia de uno de los hombres más notables del mundo, un hombre primordial, si se quiere, principalmente en su iniquidad: despiadado, cínico, astuto, eternamente peligroso, salvo por todo esto, uno de los verdaderamente grandes hombres de la época." (pag. 121)

Kennan regresó a Moscú en 1952 como embajador de Estados Unidos. El periódico soviético Pravda, atacó con toda razón sus palabras calumniosas, y fue declarado persona non grata como diplomático, el único embajador estadounidense expulsado de la URSS. Supuestamente abandonó poco después sus opiniones antisoviéticas, como titular diplomático, y desde entonces es considerado como el principal defensor de la distensión con la Unión Soviética, en las décadas de 1950 y 1960. No es difícil de creer, ya que la Unión Soviética para entonces se había recuperado de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y se había convertido en un poderoso estado nuclear.

Stalin leyó una edición rusa de las memorias de Otto von Bismarck. Que con su aprobación, también se publicó en la Unión Soviética. Stalin estaba profundamente interesado en la historia diplomática, esto fue tras leer la biografía de Bismarck. Otro libro sobre Bismarck que llamó la atención de Stalin fue "Bismarck and the European Great Powers, 1879-1885", de Wolfgang Windelband. Por sugerencia de Stalin, también fue traducido al ruso y publicado.

El interés de Stalin por la diplomacia fue legendario. Las decisiones de política exterior en la Unión Soviética eran responsabilidades del Politburó, y como secretario general, estuvo estrechamente involucrado en estas decisiones.

Entre los libros sobre relaciones internacionales de la biblioteca de Stalin, se incluía una traducción al ruso del diario del diplomático británico vizconde D'Abernon. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Stalin se involucró íntima y directamente en la conducción de la diplomacia. Se mostró interesado en que se escribiera una historia soviética de la diplomacia. Vladimir Potemkin, un destacado diplomático soviético en las décadas de 1920 y 1930, fue puesto al frente del proyecto. Tuvo una reunión de una hora con Stalin en mayo de 1940, ese mismo día, el Politburó aprobó una resolución que ordenaba la realización de ese trabajo.

Cuando se publicó el primer volumen a principios de 1941, con una tirada de medio millón de ejemplares, Stalin llamó por teléfono a Potemkin para felicitarle personalmente a él y a su equipo:

"Es bien sabido que el napoleónico [Charles Maurice de] Talleyrand, dijo que el discurso se pronunciaba a los diplomáticos para que pudieran ocultar sus pensamientos. Nosotros, los bolcheviques soviéticos, vemos las cosas de forma diferente y pensamos, que en el ámbito diplomático uno debe ser sincero y honesto", dijo al ministro de Asuntos Exteriores japonés que visitaba en abril de 1941, con quien acababa de acordar un pacto de neutralidad.

También leyó "El Príncipe" de Maquiavelo, y este ejemplar del libro estaba muy marcado.

Césares y zares

En octubre de 1945, Stalin se retiró a su dacha cerca de Sochi, en el mar Negro, la primera de una serie de largas vacaciones que tomó en los años de posguerra. Allí invitó a dos historiadores georgianos, Nikolái Berdzenishvili y Simón Dzanshiya, para debatir sobre su libro de texto 'Historia de Georgia'.

Cuando llegaron, Stalin estaba listo y esperándoles con un ejemplar de su libro en la mano. Su conversación duró increíblemente cuatro días, con amplias discusiones sobre el origen de Georgia y sus conexiones con los pueblos del antiguo oriente. La era feudal en la historia georgiana, la formación de la sociedad georgiana durante la lucha contra el zarismo, y la monarquía del siglo XVIII de Heraclio II, a quien Stalin consideraba un modernizador y constructor del Estado.

"Berdzenishvili escribió un relato casi contemporáneo de su encuentro con el hombre que consideraba un genio. Quedó impresionado por el conocimiento y la erudición de Stalin, preguntándose de dónde había sacado tiempo para leer tanto sobre el antiguo oriente. Ensalzó con palabras líricas sobre Stalin, como patriota georgiano y soviético, y señaló fielmente sus preferencias respecto a los historiadores: 'Le gustan Turaev y Pavlov y no le gustan Struve y Orbeli.'" (pag. 127)

El interés de Stalin por el Imperio Romano no fue un capricho pasajero. Poseía varios libros sobre la historia de Grecia y Roma en tiempos clásicos. Leyó las "Historias" de Heródoto. En el 17º Congreso del partido en enero de 1934, hizo un excelente uso de la historia romana para burlarse del racismo nazi:

"Es bien sabido que la antigua Roma, miraba a los antepasados de los actuales alemanes y franceses de la misma manera, que los representantes de la 'raza superior' miran ahora a las tribus eslavas. Es bien sabido que la antigua Roma, los trataba como una 'raza inferior', como 'bárbaros' destinados a vivir en eterna subordinación a la 'raza superior'...

La antigua Roma tenía algunos motivos para esto, que no pueden decirse de los representantes de la 'raza superior' hoy en día ... La conclusión fue que los no romanos ... unidos contra el enemigo común, se lanzaron contra Roma y la aplastaron subyugándola... ¿Qué garantía hay, de que los políticos literarios fascistas en Berlín serán más afortunados, que los viejos y experimentados conquistadores de Roma?" (pag. 129)

Entre los libros de Stalin sobre historia antigua, se incluían tres libros de Robert Vipper en ruso, a saber, 'Europa antigua y el Este', 'Grecia en tiempos clásicos', y 'Ensayos sobre la historia del Imperio Romano'. Le gustó mucho la sección sobre Esparta en el libro de Vipper sobre Grecia.

"La historia romana ha sido un rico depósito de lecciones, para los gobernantes a lo largo de los siglos, pero, como marxista, Stalin también habría apreciado el esfuerzo de Vipper por contar una historia más profunda. Basado en las conferencias de Vipper, en la Universidad de Moscú en 1899, el objetivo del libro fue describir la política y la sociedad romanas, y explicar las fuerzas de clase que impulsaron la expansión imperial, y las crisis políticas que llevaron a la caída de la república".

"Las cuestiones económicas y financieras, se abordaron tanto como jugadas de poder y las maniobras políticas de los gobernantes de Roma. Combinar tema y cronología, eventos y procesos, lo general y lo particular, fue una característica de los escritos históricos de Vipper, al igual que su exploración de la base material de la política y las ideologías." (pag.130)

En una reunión del Politburó a la que asistieron varios historiadores, que discutían la preparación de nuevos libros de texto, y expresaban su descontento con los libros de historia escolares soviéticos, Stalin aparentemente de acuerdo, dijo:

"Hablan de la 'época del feudalismo', la 'época del capitalismo industrial', la 'época de las formaciones', todas estas épocas son relatadas sin hechos, sin eventos, sin personas, sin información concreta, sin nombres, sin títulos, sin contenido ... Necesitamos libros de texto sobre el mundo antiguo, la Edad Media, la época moderna, la historia de la URSS, la historia de los pueblos colonizados y esclavizados." (pag. 131)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 6 | The Communists

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