30 de mayo de 2016

El cisne negro...

Por El territorio del Lince
El Cisne negro...aparece radiante, bello, con fuerza. Es el cisne negro antifascista en Ucrania.

El fascismo en Ucrania es difícilmente ocultable, por más que los supuestos demócratas occidentales intenten hacerlo. Para Occidente, Ucrania es blanca, nazi, pero blanca, inmaculadamente demócrata.

Pero también es difícilmente ocultable el valor del pueblo ucraniano antifascista, aunque para el muy democrático Occidente no exista. Con el Partido Comunista prohibido, con las estatuas que recuerdan el pasado soviético demolidas, con el cambio de nombres de calles, de ciudades...; con las constantes prohibiciones: la cinta de San Jorge, la bandera roja...; con medidas tan inauditas como estúpidas como que el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, deje de ser festivo "porque en ningún país occidental lo es" (sic)...; a pesar de todo ello el pueblo ucraniano antifascista no olvida, sale a la calle y reivindica y conmemora.

Es lo que pasó el día 9 de mayo, el día de la victoria sobre el fascismo, un día que la junta neonazi de Kiev quiere erradicar del imaginario popular y prohibió las manifestaciones. 

En Kiev




¿Alguna protesta en el muy democrático Occidente? Por supuesto que no. Pero la gente hizo caso omiso de la prohibición y salió a la calle, a pesar de los nazis (en los vídeos veréis lo que hacen), a pesar de la policía, a pesar de los pesares.

En Járkov




Y salió para honrar al "Regimiento Inmortal". Salió a la calle para recordar la historia y que esa historia es la que es y no la que Occidente (y los nazis ucranianos a quienes apoya) quiere reescribir.

En Nikolaev




El Ministerio del Interior de Ucrania, poco sospechoso de bolchevismo o similar, ha dicho que alrededor de un millón, sí, habéis leído bien, un millón de personas "desafió la ley" y acudió a las manifestaciones del "Regimiento Inmortal" en todo el país.

En Odessa


 


Cuando los pueblos pierden el miedo comienzan a tener todo ganado. En Ucrania cada vez hay menos miedo. A pesar de los asesinatos, a pesar de los atentados, a pesar de las detenciones, a pesar de las intimidaciones, a pesar de Occidente.

Ejemplos hay a miles. El día 2 de mayo se conmemoró el ataque a la casa de los sindicatos de Odesa. Más de medio centenar de muertos sin que haya ni uno solo acusado, sin que se haya avanzado ni un milímetro en la investigación. Occidente "exigió" al gobierno neonazi ucraniano una investigación. Ni se ha hecho ni se hará. Han pasado dos años. Occidente calla y deja hacer a los nazis. Este pasado día 2 las madres de los asesinados salieron a recordar a sus hijos asesinados. La cita era en la Plaza Kulikovo, cerca del lugar y que estaba acordonado por 2.500 policías. Sí, habéis vuelto a leer bien, 2.500 policías para hacer frente a un puñado de madres.

Como las Madres de Mayo argentinas, como las mexicanas de Ayotzinapa, estas madres están solas reclamando justicia para sus hijos. Son unas cuantas, pero serán miles. A pesar de la represión. Victoria Machulko, la madre más activa, fue detenida y su casa registrada. Ahora está en libertad con la prohibición de hablar en público -¡viva la libertad de expresión defendida por los muy demócratas gobiernos occidentales que apoyan a los nazis ucranianos!-, y lo mismo ocurre con uno de los más conocidos impulsores de las manifestaciones del 9 de mayo, Valentín Lukyanik, un conocido cardiólogo de Kiev.

El cisne negro antifascista está comenzando a batir sus alas. Los fascistas comienzan a temblar.

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