Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad soviética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad soviética. Mostrar todas las entradas

17 de julio de 2026

Yuri Nazarov: «¡SOLO EL COMUNISMO NOS SALVARÁ!»

Yuri Nazarov

Por Aliona Guliaichenko.

No hace falta presentar a Yuri Vladímirovich Nazarov*, a nuestro público. Es Artista Meritorio de la RSFSR y Artista del Pueblo de Rusia. Ha participado en numerosas películas soviéticas famosas que le han reportado gran notoriedad y fama popular.

Sus palabras y sus ideas son muy valiosas para nosotros. Especialmente para la juventud actual, que, en su mayoría, se encuentra socialmente desamparada, a la deriva en su búsqueda política. Esperamos que las palabras de nuestro heredero del cine soviético, ayuden a la joven generación a encontrar el camino correcto en la vida.

Sobre el liberalismo y Nikita Jrushchov.

- El «deshielo» de Jrushchov no es más que una mentira liberal. Sobre la traición a los ideales comunistas:

Ayer gritaban «¡Viva el comunismo, hurra, hurra, hurra!». Hoy han empezado a gritar «¡Maldito sea el comunismo, hurra, hurra, hurra!». Porque Nikita Jrushchov no era comunista en absoluto. Gritar «¡Nuestro objetivo es el comunismo!» no significa necesariamente ser comunista. Y no recuerdo quién dijo que vendría un gran hipócrita, pero sé con certeza que, en la persona de Jrushchov, ese hipócrita llegó.

Quien mejor habló de Jrushchov fue Churchill, cuando le felicitaron por su 80.º cumpleaños. Alguien propuso un brindis por Churchill como el enemigo más acérrimo de la Rusia socialista, y él respondió: «Por desgracia, hay un hombre que ha causado mil veces más daño a la Unión Soviética que yo. Se trata de Nikita Jrushchov. ¡Démosle un aplauso!».

Sobre el avance intelectual.

- La visión integral del intelecto está en Esquilo, Sófocles, Eurípides, Shakespeare, pero aún más en Karl Marx, el analítico Engels y el creador Lenin. Hoy en día, cuando sale por la pantalla algún doctor en ciencias y suelta un sarta de tonterías, ¿se le puede llamar intelectual? Pensadores fueron Juana de Arco, Jan Hus, Tomás Moro, Giordano Bruno… Borís Shchukin, en cuyo honor se bautizó la escuela de teatro, era intelectual, llegó a la escuela directamente desde el frente.

Sobre la santa América.

- Era el 9 de mayo de 1945, un miércoles. Si queréis, comprobadlo. Mi madre trabajaba en el tercer turno, en la central térmica de Ob, en su propia central térmica. Mi padre estaba por la noche en el teatro, cantaba en el coro del Teatro de la Ópera: mis padres eran trabajadores del sector energético, no fueron a la guerra, obtuvieron la exención, había que mantener la industria. En nuestra ciudad, el sol sale cuatro horas antes que en Moscú, y con Berlín hay aún un par de horas de diferencia. Y entonces mi padre llegó a altas horas de la noche y dijo: «Parece que está pasando… parece que es la capitulación…». Y a las seis de la mañana, cuando Levitán anunció la capitulación de Alemania, todos se levantaron de un salto tal y como estaban: mi madre en camisón, mi padre en calzoncillos, yo, seguramente también en calzoncillos, mi abuela, que se había quedado a dormir en nuestra casa, se envolvió en una manta, y todos empezamos a dar vueltas en corro, a bailar. Vivíamos en el quinto piso, en la cocina salí por la ventana al patio… eran las seis de la mañana, estaba vacío, no había nadie. Pasaba una anciana, la lechera, Dios sabe quién era, y le grité: «¡Tía, se ha acabado la guerra!». No «la victoria», sino «se ha acabado la guerra». Bueno, y después salí a celebrarlo con la población en la calle…

En aquel entonces se decía precisamente eso: no «¡victoria!», sino «¡se acabó la guerra!». Aunque nada había cambiado: seguía sin haber nada que comer, en el colegio no teníamos con qué escribir, resolví los problemas en unos papelitos raídos, pero esa sensación de que «se acabó la guerra» me quitó un peso de encima. Se acabó ese horror…

Y cuando, allá por el 3 de septiembre, anunciaron que se había declarado la guerra a Japón, recuerdo mi pesadilla de ocho años: ¡¿Qué?! ¡¿Otra vez la guerra?! Pero, gracias a Dios, no dimos tiempo a asustarnos. La guerra duró una semana y media, y todo se acabó…

Por aquel entonces aún se publicaba una revista llamada «América», una revista de lujo. Y en esa revista de lujo, con papel satinado y una impresión impecable, apareció esa «setita» atómica tan «bonita». Pero Estados Unidos, al fin y al cabo, es santo, mientras que nosotros somos el «imperio del mal».

Pues bien, Estados Unidos es el único país que ha probado la bomba atómica sobre personas vivas. ¡El único! Y hoy en día es un país santo, mientras que nosotros tenemos que arrepentirnos de algo.

Sobre Hollywood y el comunismo.

- ¿Qué ha vencido Hollywood? ¿Dónde ha vencido? ¿Ha vencido a nuestro «Rubliov»? ¿O a «La leyenda de la tierra siberiana»? ¿O a las películas de Iván Piriev?..

Nosotros mismos hemos traicionado nuestro cine, al igual que hemos traicionado a nuestro país. Y todo este dominio de las películas de Hollywood en las pantallas rusas, es hoy el resultado de nuestra traición, con la que, por cierto, hemos echado por tierra nuestra educación…

Vladimir Monómaj, Derzhavin, Lomonosov, el autor de «La canción del ejército de Ígor», todos los pensadores rusos intentaron educar a las personas y convertirlas en seres humanos. Pero nosotros renunciamos a nuestra historia, a nuestro comunismo, y aceptamos a Occidente con su individualismo y su propaganda del lucro. Hollywood es libertinaje, corrupción y decadencia.

Creo que la salvación está en el comunismo.

- Churchill, Truman y Reagan se oponían al comunismo. Su «colega» Hitler también se oponía al comunismo. Y hoy nos hemos sumado a esa misma lista junto a Obama, los Clinton, incluso han cambiado el nombre de la milicia, como en tiempos hitlerianos, por el de policía. Y este es el camino hacia la perdición. Porque Occidente, con sus sacos de dinero, convierte al ser humano en un animal: «yo soy el más importante, necesito placeres, y vosotros podéis iros todos al garete» o, como dijo Alexéi M. Gorki, «o te comes a todos o te quedas tirado en el fango».

Solo el comunismo, tan denostado hoy por todos, salvará no solo a nuestro país, sino a toda la humanidad.

Solo el comunismo, solo la humanidad, el humanismo, el respeto mutuo, la misericordia.

«Con la contemplación de la Trinidad creadora, venced la odiosa discordia de este mundo», decía Sergio de Radonezh, y resulta que él también era un comunista en toda regla. 

La odiosa discordia de este mundo… sigue vigente hasta el día de hoy.

Estamos en el siglo XXI y seguimos matándonos unos a otros. 


* Yuri Vladímirovich Nazarov nació el 5 de Mayo de 1937, en Novosibirsk. Su padre fue Nikolái Aldómirovich Nazarov (1906–1971), teniente soviético checheno del Ejército Rojo, que estuvo en la ofensiva de Crimea en 1944.

En 1989, Nazarov fue nominado al Premio Nika, al Mejor Actor por su actuación en la película Little Vera, interpretando al padre de Vera. Nazarov ha aparecido en el cine soviético y ruso desde 1954. Su aparición más reciente fue en Sophia, una serie de televisión.

En su libro "No solo sobre el cine", se describe a sí mismo como comunista.

Cuando tras el plebiscito popular de unión de Crimea con Rusia en marzo del 2014, Nazarov firmó una carta en apoyo a las políticas del presidente Putin, sobre el Donbáss y Crimea. 

Yuri Nazarov ha protagonizado más de 257 películas y producciones televisivas.


Enlace original:

6 de junio de 2026

Los cambios de mentalidad colectiva, proyectados en «Los problemas económicos del socialismo en la URSS» de Stalin.

thinkstockphotos-515050701_df1xn

Por Evgueni Ivánov. Traducción y redacción Nestor Guadaño. Publicado en

"Pravda Soviética. La Era del Socialismo"

☭ ☆ Советская правда. Эпоха социализма ☆ ☭ 

Vamos a divulgar, metódicamente, el plan de actuación previsto en la obra «Los problemas económicos del socialismo». 

El filósofo burgués inglés Thomas Carlyle, escribió en una ocasión:

«¡Un mundo lleno de héroes en lugar de un mundo lleno de necios, en el que ningún rey valiente pueda reinar, eso es lo que buscamos!...

Deshagámonos de todo lo vil y falso. Entonces tendremos la esperanza de que nos gobiernen la nobleza y la verdad…»

No sabía él, que el camarada bolchevique Stalin, se guiaría en esencia, por esas mismas aspiraciones.  Carlyle se limitaba a reflexionar y soñar con un mundo de héroes liberados. Mas Stalin actuó prácticamente, marcando el rumbo hacia el «hombre nuevo», transformando el país.

En 1950, el artista estadounidense Rockwell Kent, que había viajado a París para asistir a una nueva reunión de partidarios del movimiento por la paz, recibió, para su sorpresa, una invitación para ir a Moscú. En su libro autobiográfico «¡Soy yo, Señor!», escribe lo siguiente al respecto:

«…¡Moscú! ¡Esta capital de cuento de hadas, dónde ir se nos prohíbe! … Y si queremos la paz, ¿Dónde más podemos defenderla, si no es en la principal fortaleza de los llamados enemigos, como parece ser esta ciudad? Así pues, volamos a Moscú…

Moscú se me presentó como una gran ciudad, llena de gente, gente bien vestida y que participaba activamente en la lucha popular por la paz. Vi la ciudad más limpia del mundo, incluso más limpia que Estocolmo y Copenhague…

Cada noche nos llevaban a la ópera, al ballet, al teatro o al cine. Las salas estaban abarrotadas. Nadie entre el público destacaba lo suficiente, como para que se le pudiera calificar de rico o pobre…»

Un «demócrata» de «papel», fruncirá el ceño con desdén: «¡Pintura de escaparate! Los agentes de la NKVD no se le quitaban de encima». Pero tengo que decepcionarlo, porque a continuación Kent escribió lo siguiente:

«Una noche, al volver a casa, me perdí. En busca de un policía que me indicara el camino, recorrí innumerables barrios de Moscú. Al no encontrar a ningún policía, me vi obligado a dirigirme a un transeúnte, que resultó ser muy amable…»

Este es un testimonio sobre la Rusia de principios de los años 50 desde la perspectiva occidental, procedente de un hombre que llegó a la Rusia de la posguerra considerándola su enemiga, pero que se marchó de Rusia siendo su amiga.

Y he aquí un testimonio procedente de Occidente, el de un hombre que llegó a Rusia en tanque durante la guerra y que siguió siendo su enemigo. Me refiero al general de división de la Wehrmacht, Friedrich Wilhelm Von Mellentin, cuyo libro «Panzer battles 1939–1945» («Batallas de tanques 1939-1945») se publicó en Londres en 1956 y en 1957 se editó en nuestro país:

«…El trabajo hábil y tenaz de los comunistas ha llevado a que, desde 1917, Rusia haya cambiado de la manera más sorprendente. No cabe duda de que el ruso desarrolla cada vez más, la capacidad de actuar por sí mismo, y su nivel de educación no deja de crecer…»

Von Mellentin sabía analizar, y por eso captó una característica clave de la nueva Rusia: el nivel de educación cada vez mayor de la población, cada vez más extensa. 

Este nivel ya sorprendió a los nazis alemanes en los soviéticos durante la guerra, y ya en aquel entonces era tan bueno que, al encontrarse en los territorios ocupados o en la propia Alemania con los trabajadores soviéticos, los alemanes no podían sino admirar su capacidad —a diferencia de los propios alemanes— para pensar con amplitud de miras.

Sin embargo, en la Unión Soviética hubo un hombre que mejor que muchos otros, comprendió lo importante que era, no sólo garantizar una educación decente para las nuevas generaciones de la URSS, sino también inculcarles el espíritu de esa libertad única y duradera, que sólo puede alcanzar una personalidad plenamente desarrollada.

Este agudo ser humano, que comprendió la esencia de la época y captó su principal «nervio motor», fue especialmente, Stalin. Y expuso estas ideas al respecto de manera muy clara, precisa y pública. Y sucedió así…

En vísperas de la inauguración del primer congreso de posguerra del PCUS (b) —el XIXº, de él más adelante abundaremos—, en el n.º 278 de «Pravda», del 4 de octubre de 1952, en dos páginas y media, a partir de la segunda, se publicaron por primera vez los famosos «Problemas económicos del socialismo» de Stalin. Y en ese mismo número de «Pravda», en la portada, en el editorial «¡Por nuevas victorias del comunismo!», se hablaba de la «nueva obra clásica del camarada I. V. Stalin».

Esta obra, un artículo corto, resultó ser verdaderamente clásica en muchos aspectos, entre otras lecturas, porque en la URSS, fue «deliberadamente» ignorada, casi inmediatamente tras el fallecimiento de Stalin. 

Y, sin embargo, en esta obra proyectaba el desarrollo triunfal del socialismo, como su posible colapso.

El triunfo de las ideas de Stalin, se hubieran convertido en ideas operativas y vigentes para el país. El colapso, si el potencial de esas ideas se hubiera «frenado», poco a poco. Ocurrió lo segundo, por lo que el colapso del socialismo se hizo posible y luego se materializó.

Inicialmente el artículo comenzó a elaborarse, al contestar a las preguntas de los participantes en un debate sobre cuestiones económicas, iniciado en abril de 1950, en relación con la elaboración del proyecto de un libro de texto de economía política. 

El auténtico hecho que se celebrara este debate, así como su alto nivel de análisis, desmienten el mito que en la URSS era un desierto intelectual, en el que existía solo una voz, la de Stalin. Los participantes en el debate —que fue a puerta cerrada—, expresaron su desacuerdo con Stalin en muchas cuestiones de principio, aunque la historia posterior del país demostró que estaban equivocados. Sin embargo, la importancia de «Los problemas económicos del socialismo» traspasó con creces los límites del debate que suscitó. En esencia, por las respuestas, se convirtió en el testamento político de Stalin a sus camaradas. 

Por desgracia, las soluciones no fueron llevadas a la práctica…

No voy a realizar un análisis completo y detallado de esta última obra de Stalin, no entra es mis actividades actuales. Pero por su trascendencia me detendré en ella…

La tarea de redactar un manual de economía política, para su divulgación popular, lo planteó el propio Stalin, y así explicaba de su necesidad:

«El caso es que cada año se acercan a nosotros, como núcleo dirigente al frente del país, miles de jóvenes cuadros, que arden en deseos de ayudarnos, arden en deseos de demostrar su valía, pero carecen de una formación marxista suficiente y… se ven obligados a vagar en la oscuridad. 

Están aturdidos por los colosales logros del poder soviético, se les va la cabeza con los extraordinarios éxitos del sistema soviético, y empiezan a imaginarse que el poder soviético «puede con todo», que «nada le es imposible», que… puede crear nuevas leyes (se refería a las leyes económicas. E. I.)… Creo que la repetición sistemática de las llamadas verdades que son «de dominio público», requieren de una paciente explicación, y son uno de los mejores medios de la educación marxista…

<…>

Se necesita de un manual, que pueda servir de libro de referencia para la juventud revolucionaria, no solo dentro del país, sino también en el extranjero».

Así pues, la labor del líder de la URSS se dirigía directamente, ante todo, a los jóvenes. Y si hablamos de su idea principal, su eje central, consistía en que los principales problemas económicos del socialismo no son puramente económicos, ya que no residen tanto en el ámbito de la producción como en el ámbito moral y de la cosmovisión.

Stalin repetía una y otra vez la idea de que, para resolver los principales problemas económicos del socialismo y construir una sociedad socialista desarrollada, y posteriormente pasar a la senda comunista, la juventud soviética tenía, utilizando la ya potente base material del socialismo real, que construirse a sí misma, como una nueva comunidad de personas desarrolladas y cultas. Y esta poderosa fuerza joven, para la que no habrá obstáculos ni en el mar ni en la tierra, convertirse en un ejemplo para la juventud de todo el mundo.

Ilustraré lo dicho con ejemplos de la obra de Stalin, pero por ahora diré que constaba de cuatro partes, fechadas el 1 de febrero, el 21 de abril, el 22 de mayo y el 28 de septiembre de 1952: 

«Observaciones sobre cuestiones económicas relacionadas con el debate de noviembre de 1951», «Respuesta al camarada Notkin, Alexander Ilich», «Sobre los errores del camarada Yaroshenko, L. D.» y «Respuesta a los camaradas Sanina, A. V. y Venzher, V. G.».

Cabe suponer que, hacia el otoño de 1952, Stalin se había convencido definitivamente de lo que había escrito en «Problemas económicos», lo cual se ve confirmado por la fecha de su publicación, justo antes del XIX Congreso. Difícilmente habría retrasado la publicación de esta obra si hubiera estado lista mucho antes. La datación de la primera parte permite pensar que Stalin comenzó a estudiar los resultados del debate de noviembre aún durante sus «vacaciones», que en 1951 se prolongaron desde el 10 de agosto hasta el 22 de diciembre.

Tras las vacaciones aparecieron primero las «Observaciones…», y luego, cuando los participantes en el debate se familiarizaron con ellas, y expresaron sus (¡) reservas sobre las «Observaciones…» de Stalin, este escribió las tres partes restantes. Al mismo tiempo, el hecho de que formalmente estuvieran dirigidas a personas concretas no significaba nada. Difícilmente las preguntas de Notkin, las quejas de Yaroshenko de que lo «silenciaban», los artículos de Sanina y Venzher fueron para Stalin un verdadero punto de partida para sus reflexiones. Simplemente se sirvió de una forma conveniente en todos los sentidos. Además, una forma y una táctica: no arremetía, sino que mantenía una conversación al estilo de un debate científico público, invitando así a todos los demás a participar en él.

Quizás una de las ideas principales de Stalin, que los políticos marxistas inteligentes —es decir, los bolcheviques— debían tomar como base para su labor práctica posterior en la construcción del Estado, era la comprensión de que las leyes económicas y sociales, mientras están vigentes, son tan inquebrantables como las leyes de la naturaleza. 

Y son inquebrantables, porque reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la sociedad, del mismo modo que las leyes de la naturaleza reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la naturaleza. La particularidad de las leyes de la economía política consiste, escribía Stalin, en que «sus leyes, a diferencia de las leyes de las ciencias naturales, son efímeras», que «actúan durante un determinado período histórico, tras lo cual… dan paso a nuevas leyes».

Pero mientras estén vigentes, no se pueden eludir ni derogar —como se puede hacer con las leyes jurídicas—, advertía Stalin.

Stalin, por cierto, formuló (¡con absoluta precisión!) la ley económica fundamental tanto del capitalismo como del socialismo:

«Las principales características y exigencias de la ley económica fundamental del capitalismo moderno podrían formularse más o menos de la siguiente manera (observemos la precisión con la que Stalin formula el pensamiento, algo propio solo de los verdaderos científicos. E. I.): garantizar el máximo beneficio capitalista (el énfasis aquí y en adelante es mío. E. I.) mediante la explotación, la ruina y el empobrecimiento de la mayoría de la población de un país determinado, mediante la esclavización y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, especialmente los atrasados, y, por último, mediante las guerras y la militarización de la economía nacional, utilizadas para garantizar las mayores ganancias.

<…>

Las características esenciales y los requisitos de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse aproximadamente de la siguiente manera: garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento de toda la sociedad, mediante el crecimiento y el perfeccionamiento continuos de la producción socialista sobre la base de la tecnología más avanzada».

Y aquí es donde voy a pedir al lector, que se esfuerce un poco más de lo que lo ha hecho hasta ahora, porque durante un tiempo tendrá que lidiar principalmente no con los hechos que expone el autor, sino con sus argumentos —espero que, en mayor o menor medida, sean convincentes—. Y el estimado lector tendrá que reflexionar junto con el autor…

Por todo lo expuesto…

Stalin fue genialmente preciso en las ideas fundamentales de su última obra, y yo, personalmente, sólo lo comprendí plenamente al trabajar en este apartado de mi análisis. Lo repetiré una vez más: afirmó claramente que las leyes de la sociedad son tan inquebrantables —mientras están vigentes— como las leyes de la naturaleza. Pero, ¿Qué se deduce de ello?

Y es que, cuando se ignoran, las leyes económicas sociales se vengan de quienes las infringen con la misma crueldad que las leyes de la naturaleza. Se puede ignorar la ley de la gravedad y dar un paso imprudente hacia el abismo. Pero el resultado será inequívoco.

Bueno, veamos las leyes fundamentales del capitalismo y del socialismo, según Stalin…

¿En qué se basa, según Stalin, la ley fundamental del capitalismo? 

El objetivo absoluto de obtener beneficios. Y nada más. En otras palabras, el capitalismo se basa en la codicia, en el principio: «¡Ojos envidiosos, manos avariciosas!». Los capitalistas parásitos devoradores, siempre han admitido más de una vez, en momentos de franqueza, que ellos mismos no saben para qué multiplican el capital, y explican su comportamiento diciendo que el capital no puede dejar de producir capital.

Es decir, no la producción de felicidad para la población del planeta, sino la producción de nuevos capitales incrementando las ganancias: Esa es la ley económica fundamental del capitalismo. Esto, por cierto, lo confirmó en una ocasión uno de los presidentes de la empresa «General Motors», al afirmar que es un error pensar que su empresa fabrica automóviles: ella es la generadora de beneficios.

Esto se dijo ya tras la muerte de Stalin. Del mismo modo que, cuando falleció, el presidente de los Estados Unidos Eisenhower, advirtió públicamente sobre el peligro de una economía militarizada en los Estados Unidos, y popularizó el concepto de «complejo militar-industrial». Sin embargo, como vemos, ¡fue Stalin quien habló por primera vez del complejo militar-industrial como una amenaza para la humanidad!

Mientras exista el capitalismo, seguirá vigente su ley económica fundamental. No se puede derogar, al igual que no se puede derogar la ley de la gravedad universal o las leyes de Ohm. Y mientras esté vigente, ¡el motor de la economía capitalista es la codicia! Se puede afirmar también lo contrario: mientras la codicia gobierne la sociedad, ¡esa sociedad solo puede ser capitalista ergo imperialista!

¿Es la codicia inherente al ser humano desde el principio? 

Hasta cierto punto, sí. ¿En qué sentido? Pues en el sentido en que dentro de él, en todo el ser humano hay una bestia. Y la sociedad de la propiedad privada, ya en la época de la Antigua Roma proclamó: «Homo homini lupus est»«El hombre es un lobo para el hombre». Es cierto, que estas palabras pertenecían al famoso poeta y comediógrafo romano Tito Maccio Plauto, pero la sociedad de entonces en un mundo controlado por la codicia como norma, elevó este principio propio de explotación, como su motor principal.

Una bestia depredadora que puede mostrarse, en ciertos momentos, cariñosa, afable y casi generosa. Sin embargo, en última instancia, no puede evitar matar. De lo contrario, no sobrevive. El capitalismo puede tener, en algunos de sus rasgos, un rostro benigno. Sin embargo, en última instancia, no puede dejar de basarse en la codicia, pues de lo contrario, desaparece, dejando de existir.

Es decir, el capitalismo no puede evitar de rebajar la capacidad de ser humano —en última instancia— al nivel de una bestia. El capitalismo no puede ofrecer nada más a la humanidad, de acuerdo con su ley económica fundamental, pues mientras exista su poder, es tan inquebrantable la sociedad capitalista como lo son las leyes de Newton en el mundo.

Unas palabras sobre el empobrecimiento… 

Uno de los ideólogos de la globalización, el premio Nobel de Economía de 2001 Joseph Stiglitz, reconoció hace tiempo que, a medida que avanza la globalización, la mayoría de la población mundial no se enriquece, sino que se empobrece cada vez más, y vive con menos de dos dólares al día. Y esta proporción de personas que se empobrecen aumenta, a medida que se intensifica la globalización.

Como «honesto» defensor del sistema burgués clásico, Stiglitz, exvicepresidente del Banco Mundial, intenta en su libro «Globalización. Tendencias preocupantes» encontrar una variante aceptada como «humana» de la globalización, pero el marxista leninista Stalin ya en 1952, explicó claramente que esto es imposible de principio, porque contradice la ley económica fundamental del capitalismo, que no se puede derogar ni modificar mientras exista el capitalismo.

Pero, ¿existen en el ser humano fuerzas más poderosas que la codicia? 

Existen. Cuando crece la voluntad de cambiar su esencia retrógrada recibida, en la medida en que el ser humano ha vencido al animal que lleva dentro, y ha cultivado en sí mismo el ser colectivo. 

Sin embargo, el capitalismo no puede educar a las personas. En última instancia, las conduce al matadero como a animales con apariencia humana.

¿Y qué hay del socialismo, de su ley económica fundamental? 

Recuerden que, según Stalin, consiste en garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento, de toda la sociedad, mediante la creación colectiva constante, y el perfeccionamiento continuo de la producción socialista, sobre la base de la tecnología más avanzada.

Al fin y al cabo, tampoco se trata de un deseo o capricho de nadie: es una ley objetiva que no se puede eludir mientras exista el socialismo. Y mientras esta ley esté en vigor, la sociedad socialista —en plena conformidad con ella— se desarrolle como sociedad socialista. En ella aumenta la prosperidad para toda la sociedad —quizá no para todos a la vez en gran medida, pero de forma continua y para todos los que trabajan—. 

Y aumenta no a partir de robar a nadie (por ejemplo, a base de saquear las materias primas de nuestros propios nietos y bisnietos, como ocurre ahora en «Rusia»), sino por el crecimiento colectivo para lograr otro tipo de sociedad, más igualitaria y libre, perfeccionando continuamente la producción. Y en una sociedad actual, aumenta poco a poco el número de sus miembros conscientes que comprenden que no puede transformarse este sistema social corrupto, sino destruirlo, para utilizar con criterio la «técnica más avanzada».

Al menos desde la segunda mitad de los años treinta hasta finales de los cincuenta, así fue en la URSS. Así fue durante algún tiempo y más tarde se mantuvo por inercia, por los beneficios acumulados para toda la población, conseguidos por el sistema socialista.


Los logros del Poder Soviético.

Seguridad Social

1- Jornada laboral de 7 horas, 6 para especialistas.

2- Jubilaciones y Pensiones: En la Unión Soviética la jubilación siempre fue a la misma edad: 60 años hombres. 55 años mujeres. En trabajos duros (minería, industria pesada…) podía rebajarse a los 50. Para recibir la pensión completa había que trabajar entre 20 y 25 años.

3- Sistema de pensiones para ancianos e inválidos.

4- Baja por maternidad, desde el inicio del embarazo, y un año tras el parto, unos 20 meses en total.

5- Baja por enfermedad: 100% del sueldo.

6- Un mes de vacaciones pagadas por el estado.


Educación

1- En los primeros 40 años, el número de técnicos se multiplicó por 55.

2- El número de estudiantes a tiempo completo, por seis

3- En la URSS, uno de cada tres trabajadores era cualificado, y una gran proporción de hijos de trabajadores tenían acceso a la universidad. El número total de estudiantes de educación técnica, media y superior se cuadruplicó entre 1940 y 1964. En 1970 había 4,6 millones de estudiantes, con 257.000 ingenieros titulados. En comparación, en los EEUU había 50.000 graduados en este campo. 

4- La URSS fue el país donde la cultura llegó a sus máximos niveles de expresión.

5- La URSS era el país donde más periódicos se leían y vendían, donde más libros se vendían (también los más baratos).

6- El país donde más conciertos musicales se celebraban.

7- Era un país donde la mayoría de los obreros acudían a la ópera, teatro y cine, donde más bibliotecas, centros colectivos de aficionados, actos culturales y recreativos, palacios de "pioneros", red de asociaciones y clubes profesionales, teatros, salas de cine, y edificios culturales existían.


Salud

1- Fue el primer estado en la historia de la humanidad en acabar con el hambre, gracias a la colectivización de la tierra, muchos países muy avanzados hoy en día (como EEUU), no han podido acabar con esa lacra (o no han querido).

2- El primer sistema sanitario gratuito y universal

3 – En los primeros 40 años la esperanza de vida se duplicó.

4 – En el mismo periodo la mortalidad infantil se redujo a una novena parte.

5- Se multiplicaron las camas de hospital casi por diez.

6 - Los niños atendidos en guarderías, por 1.385.

7 - El número de médicos por 100.000 habitantes era de 205, comparado con 170 en Italia y Austria, 150 en EEUU, 144 en Alemania Occidental, 110 en Gran Bretaña, Francia y Holanda y 101 en Suecia.

8- Los logros de la erradicación del hambre y del sistema sanitario se vio reflejada en el aumento de la estatura media de los soviéticos, en 1917 1.60m en los 80´s casi 1.80m.

9- Este sistema sanitario soviético descubrió, el parto sin dolor y realizó los primeros trasplantes de órganos.

10- La URSS lideró la campaña mundial para erradicar la viruela en el mundo, una enfermedad que se llevaba millones de vidas al año sobre todo el los países del tercer mundo, en las antiguas colonias de los estados capitalistas. Se trataron 15 millones de casos de viruela en 31 países, erradicando así la enfermedad.

11- El deporte fue ampliamente promovido entre los ciudadanos soviéticos.


Mas Datos

1- En el periodo de la posguerra, sin ningún Plan Marshall de ayuda, la URSS hizo avances colosales en todos los frentes. Gracias a la economía nacionalizada y a la planificación, la Unión Soviética rápidamente reconstruyó sus industrias devastadas, con tasas de crecimiento de más del 10%. Junto con EEUU, la URSS surgió de la guerra como superpotencia mundial. “La historia del mundo no conoce nada parecido”, declara Alec Nove.

Kiev, completamente derruida después de la ocupación nazi, en cinco años fue reconstruida.

2- El Financial Times (18/2/86) escribió que: “... el desarrollo de la tierra yerma y con un clima espantoso de Siberia, en los últimos 15 años es un logro de ingeniería que iguala en escala y dificultad la construcción del Canal de Panamá.”

3- Ya en 1953, la URSS había construido un stock de 1,3 millones de máquinas-herramientas de todo tipo, el doble de las que tenía antes de la guerra. Entre 1945 y 1960, la producción de acero pasó de 12,25 a 65 millones de toneladas; la de petróleo, de 19,4 a 148; y la de carbón, de 149,3 a 513. Entre 1945 y 1964, el ingreso nacional soviético creció un 570%, comparado con el 55% en los EEUU.

4- La Massachusetts Cambridge Engineering Research Association describía la industria del gas natural soviética, que duplicó su producción en menos de diez años, como una “espectacular historia de éxito” (Financial Times, 1/11/85).

5- El gran logro económico que consiguió la URSS, según varios analistas políticos ha sido el crecimiento económico mayor en la historia de la humanidad, consiguiendo situar a una Rusia retrasada y feudal, en una superpotencia económica, que además, mejoró notablemente la vida de sus ciudadanos. Churchill inmortalizaría esta gesta con su popular frase: “Cogió a una Rusia con arados y la dejó equipada con la bomba atómica” refiriéndose a Stalin.

7- Fue el estado que soporto la mayor carga en la segunda guerra mundial al derrotar al ejército nazi, según los analistas militares el 70% del ejército nazi fue derrotado en el frente oriental, unos 24 millones de soviéticos murieron en la mayor guerra de la historia para acabar con Hitler y con su ideología genocida. 

Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación controlados por el imperialismo, sigue mostrando que los EEUU fueron los vencedores de esa guerra, gracias en parte a la hegemonía que ha conseguido Hollywood en el pensamiento colectivo. No olvidemos que EEUU salió de la guerra con todas sus industrias intactas y dos tercios del oro del mundo en sus cajas fuertes. De hecho, se había beneficiado enormemente del esfuerzo de guerra, y como resultado fueron capaces de imponer su dominación en todo el mundo capitalista.

8- Su epopeya espacial. 

Este es de especial importancia ya que consiguió llegar al nivel tecnológico de EEUU -y superarlo- en 40 años, habiendo salido del feudalismo y sin capacidad tecnológica, la URSS fue el primer país en enviar un satélite al espacio -Sputnik-, el primer ser vivo al espacio -con la perra Laika-, el primer hombre en el espacio -Yuri Gagarin- y la primera mujer en el espacio -Valentina Tereshkova-. Sin embargo en el imaginario colectivo nos ha quedado que esta carrera la ganaron los americanos, al ser los primeros en llegar a la Luna.

9- Los alquileres estaban fijados alrededor del 6% de los ingresos mensuales y aumentaron por última vez en 1928. Un pequeño piso en Moscú, hasta hace poco (estos datos son de un artículo redactado hace más de 15 años), costaba unos 12 euros, al mes, incluyendo gas, electricidad, teléfono y agua caliente. El kilo de pan costaba unos 0,24 y, al igual que el azúcar, y la mayor parte de los productos alimentarios, aumentó de precio por última vez en 1955.

  

Enlace consultado original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. vk.ru/wall-57478050_61395


Enlace secundario:

-http://www.taringa.net/posts/info/17806634/Lo-que-no-te-dicen-de-la-union-sovitica.html

9 de mayo de 2026

¡Cuando en el Estado ejerce el poder, el trabajador soviético!

государство_это_мы














¡El Estado somos nosotros, el pueblo trabajador soviético!

Por el Partido Comunista de Azerbaiyán. Traducción de Marina Svetlova.

Dedicado al 104 aniversario del nacimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Una esperanza compartida, única, la hazaña de la creación de la Unión Soviética.

La formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue un espectacular desarrollo social, único en la práctica histórica mundial.

Antes del nacimiento de la URSS, la historia mundial de la humanidad no conocía tantas uniones voluntarias a gran escala, de tantas naciones y número de nacionalidades en estados integrales. Esto fue posible gracias a la victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre, que liberó a los pueblos del Imperio ruso, de la opresión y la explotación social, lo que abrió considerables oportunidades para su libre desarrollo.

El fenómeno de la Unión Soviética fue que, por primera vez en el proceso histórico mundial, la vida pública del país más grande del planeta se construyó sobre una base científica. El programa científico para construir una sociedad socialista en la URSS fue desarrollado por V. I. Lenin. Contenía el uso de leyes objetivas de desarrollo social, con la realidad práctica de la construcción socialista. Este programa representó la combinación de la teoría científica del socialismo, con la práctica pública de su construcción en el país soviético en la primera mitad del siglo XX.

La creación de una sociedad socialista en la Unión Soviética, fue un salto revolucionario en el desarrollo histórico del país. Este avance sin precedentes en el progreso social de la civilización humana, fue asegurado por el papel pionero del Partido Comunista, que aplicó de manera sistemática la teoría científica del socialismo, para realizar la transformación socialista de la sociedad. Como resultado, es el primer ejemplo de socialismo real en la historia mundial, y comenzó en la URSS.

El socialismo original fue construido en la URSS, cuya base material se hizo por el desarrollo de la gran industria integral de maquinaria. El objetivo de la producción colectiva, era satisfacer las necesidades materiales, sociales y culturales de los trabajadores. La base económica correspondiente del socialismo, -propiedad pública para medios de producción- había sido plenamente aprobada. Sobre esta base, se garantizó la libertad social del hombre frente a la opresión y la explotación, se estableció la unidad primordial de la sociedad socialista. Constituyendo el mayor logro del progreso social de la humanidad en el siglo XX.

El mundo observó de cerca la formación del socialismo en la URSS. La clase trabajadora expresó su admiración, por la liberación de los pueblos soviéticos de la desigualdad social y el antagonismo, la formación de la unidad social de la sociedad multinacional, la formación de un estilo de vida socialista para toda la población, la afirmación de la civilización y la cultura socialista.

Por primera vez en la historia, se ha comenzado a formar una sociedad libre de ataduras, desarrollando su vida sobre principios colectivistas y humanistas, con perspectivas audaces e imprevisibles del futuro.

El imperialismo mundial es hostil a la Unión Soviética. Desde su formación se fueron observando continuas violaciones de su soberanía, por parte de acciones imperialistas para la destrucción de la URSS. El imperialismo tiene como pilar fundamental la ejecución del antisovietismo, convirtiéndose en una característica de su existencia, porque sabe que hemos entrado en la era histórica de la transición revolucionaria de la humanidad del capitalismo al socialismo.

Pero la colisión con el socialismo soviético, en la reacción imperialista tras la Segunda Guerra Mundial, ha dado como resultado la victoria histórica del socialismo. Su avance desde las naciones antiguamente capitalistas hasta las expansiones internacionales de las ideas socialistas, se convierten en globales, pues este logro ha permitido el actual equilibrio con el sistema capitalista mundial.

Cuando en la segunda mitad del siglo XX, la revolución científica y técnica global presentó a la humanidad nuevos requisitos objetivos cualitativos para su mayor progreso histórico. Incluso la Unión Soviética - que consiguió ser el país más rico del mundo -, fue insuficiente su capacidad material para dominar adecuadamente, su logros productivos con esta revolución en el desarrollo de fuerzas productivas.

Ahora en las sociedades existentes, hay una crisis global imperialista, que afecta a la civilización humana en todo el planeta, como nunca se había conocido. Esta crisis especial fue observada, y combatida, para que no afectase en la Unión Soviética.

La reacción imperialista fue catastrófica. Aprovechó el impacto destructivo de esta crisis global en el proceso económico del mundo, recurriendo a la destrucción de la Unión Soviética desde dentro. Pero cuando la URSS fue desmembrada, la reacción cruzó un límite crítico en el desarrollo social global, la humanidad por lo tanto se ha convertido en rehén de sus actividades criminales.

La destrucción del país soviético en 1991, ha sido el colapso en el equilibrio de fuerzas de clase en el escenario internacional, una violación destructiva del desarrollo social global, una desestabilización completa del proceso histórico mundial, una nueva división territorial del mundo, una exacerbación extrema de la la crisis global de la civilización humana. Su crecimiento arbitrario para implementar este caos global, lo maneja la "cima" imperialista gobernante del mundo.

Pero además como resultado, ha tenido lugar la reacción fascista del imperialismo, que ante esta posición "excepcional", no puede dominar a los pueblos que no aceptan esta imposición, y por lo tanto el imperialismo no tiene salida, está condenado a una muerte inevitable.

Aunque la Unión Soviética fue destruida, sus logros en todos los ámbitos de la vida de la sociedad no han perdido su significado histórico mundial, sino que están siendo complementados y enriquecidos por muchos otros países y pueblos. Objetivamente debido a la revolución científica y técnica global, las necesidades esenciales de la vida de la humanidad están orientadas a la formación de una nueva unión estatal, más poderosa que la antigua Unión Soviética.

El ejemplo de la URSS, servirá como paradigma del estado de la unión mundial de los pueblos del planeta, que en realidad es posible sobre una base socialista.

LA URSS ES EL EJEMPLO DEL MEJOR PAÍS, EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

No, no fue la Guardia Blanca, ni los soldados de Vlasov, ellos mismos son "parásitos" y "montajes", pues su incidencia fue nula. Ya es visible para todos. Pero desafortunadamente, los ideólogos alojados en el Kremlin, como no tienen nada más que ofrecer al país, desde sus posiciones procapitalistas, simplemente no saben como ofrecer una alternativa seria. Por lo tanto, esas bromas absurdas revisadas por Zhirinovski, como un juglar, quiere hacer olvidar a Lenin, Stalin, la URSS, y el PCUS, no impresionando al pueblo ruso.

Hoy en día, los historiadores a menudo se refieren a la URSS como la continuación del Imperio Ruso. Son los primeros "profesionales" que están molestos por la ideología soviética, mas están satisfechos con la forma como se logró llegar a ser un país poderoso e influyente.

Por tanto la verdad incómoda para estos señores, es que la Unión Soviética no es de ninguna manera una reencarnación de la Rusia imperial. La URSS es un país completamente nuevo, basado en principios completamente diferentes, que tal vez estuvo muy adelantado a su época.

La Revolución de 1917 fue como el Big Bang, que formó el universo. Los antiguos paradigmas burgueses quedaron viejos, sus pensamientos nada nuevo aportan, y contra la realidad soviética encendieron una lucha dura, muy dura, sangrienta. Pero lo que emergió valió la pena.

La energía de los pueblos que formaban el Imperio Ruso, comprimida bajo la dictadura de clase de los oligarcas, recuperaron su libertad para desarrollarse. Los campesinos analfabetos, que tuvieron acceso a la educación, dieron al mundo toda una constelación de científicos, poetas, escritores, constructores de aviones y sistemas de cohetes.

El proletariado de Occidente, cuyos derechos eran conseguidos en una lucha difícil constante y a veces infructuosa, aprendieron de golpe que la URSS implementaba, todo lo que los trabajadores ni siquiera podían soñar: educación gratuita, asistencia universal sanitaria, acceso libre a los tesoros de la cultura mundial, comprensión de un arte proletario, relaciones sociales, libertad... tenían futuro.

El modo soviético de relaciones de producción se ha convertido en un faro, que en las próximas décadas obligará al mundo a cambiar de sistema social.

Un Estado sin precedentes apareció en el mundo, en el que los trabajadores lideraban el poder del cambio social, no eran una élite filosófica sino práctica. Su existencia, con el paso de los años, es el factor principal que obligará al mundo dominado por el imperialismo a cambiar de sistema social.

La idea misma de que el orden global puede organizarse sobre principios diferentes a los capitalistas, obligó a los industriales occidentales a humanizar las relaciones laborales.

Por supuesto, el capitalista todavía estaba dispuesto a cometer cualquier crimen por el bien del 300 por ciento de las ganancias, pero la idea de que su propio país se convertiría muy rápidamente en otra república de la URSS, promovió realizar cuanto antes las mayores atrocidades del mundo.

Lo hemos visto durante todos estos años que han pasado desde el colapso de la URSS. Han combatido su historia, vertiendo machaconamente toda basura propagandística, falsedades comprobadas, a fin de mantener el nuevo poder oligarca.

La explicación de esto es muy simple. Los países recién formados, sus indicadores de producción y sociales son demostrativos, que están controlados por parásitos, que acumulan la riqueza, contestando ferozmente con su dictadura, del porqué fue innecesaria la salida de la Unión.

Como esto es así de claro, escuchamos en los medios de comunicación, las inventadas historias sobre cientos de millones de reprimidos, sobre hambrunas y escasez.

Pero bueno díganos tras los hechos, como contestan a estas preguntas:
¿pueden aceptar verdades incuestionables, como que el número total de contrarrevolucionarios ejecutados durante más de treinta años, no supera los 2 millones de personas en la Unión Soviética?
¿Cómo que las pérdidas del Ejército Rojo en la Gran Guerra Patriótica, son bastante comparables a las pérdidas de Hitler y sus aliados?
¿Cómo puede ser que tras la guerra, la población soviética no falleció de hambre, se alimentaron con productos naturales de calidad, con los estantes de los supermercados llenos, al contrario de los países del "libre mercado" donde si hubo un hambre masivo, hurgando en la basura la población, buscando algo para comer?

Pero gimiendo según la versión de los historiadores actuales, sobre una hipotética opresión totalitarista, cómo responden a la pregunta, aún más molesta:
¿Por qué el país de los trabajadores, no se derrumbó bajo los golpes del ejército más poderoso del mundo, como lo hicieron todas las democracias europeas, y así se convirtió en una seña de identidad, por la liberación para todas las naciones del mundo, al romper la columna vertebral del fascismo?
y...

¿Europa al final, esclavizada, cuando se liberará?

¿Cómo se atreven a atacar a un país, que sin el chantaje de ningún "Plan Marshall", no sólo emergió de las cenizas, sino 12 años después de la guerra más cruel en su territorio, pusiese un satélite en órbita, y 16 años después llevase el primer hombre al espacio?

La Unión Soviética no tuvo necesidad de enviar a sus hijos huérfanos a ninguna parte, como lo está intentando el actual gobierno burgués "caritativo", porque el sistema soviético de educación y formación, están en las cotas más altas de calidad en el mundo. Al igual que el sistema de salud soviético, que estuvo durante décadas por delante de las tendencias sanitarias sociales globales.

La Unión Soviética no se enfrentó al problema irresoluble de combatir la delincuencia, porque la tasa de delincuencia en el país era tan baja, que comparada con los países occidentales, éstos sólo pueden morderse los codos por su propia impotencia .

La Unión Soviética, promovió el sistema de relaciones internacionales, construido sobre la base del internacionalismo proletario, que proporciona una verdadera estabilidad en la sociedad. El libre desarrollo de las diferentes confesiones religiosas ha impedido la creación de tensiones interreligiosas.

La Unión Soviética, consiguió hitos impensables para la ciencia, pues durante su existencia, estaba al frente de las más importantes desarrollos científico del mundo, asegurando el desarrollo estable del estado.

Eso no significa que no hubiera problemas. Lo tuvieron, siempre lo han tenido. Porque sólo ellos fueron los primeros que se atrevieron a crear un nuevo sistema social. Pero cuando en el contexto de la crisis económica mundial, las élites regionales soviéticas comenzaron a destrozar el país, el destructivo y cobarde político Mijaíl Gorbachov no sólo fue incapaz de tomar las medidas necesarias para parar el robo sistemático, sino también por su inacción condujo al país al abismo.

Las hipótesis de que el colapso de la Unión Soviética fue inevitable, están encabezadas por quienes son directamente culpables de su destrucción, o por aquellos que, por razones ideológicas, tienen un visceral miedo a que vuelva la experiencia de la URSS.

La sociedad del consumo así creada desde entonces, que reina tras la caída del sistema socialista, ha frustrado el futuro de cientos de millones de personas, es una estafa para los trabajadores. Las corrientes religiosas radicales, que intentan dar a la gente alternativas a esta sociedad, están creando el alejamiento de las ideas sociales, perpetuando el miedo al futuro.

Pero hay otro camino, que fue señalado por la Unión Soviética.

La respuesta no es si vamos a ir por ese camino otra vez, ¡sino cuándo!

El socialismo es inevitable, y será un socialismo muy superior en la vía del comunismo.

¡Un estado que mientras continúe destruyendo el imperialismo, no deje de construir una sociedad comunista, que no se detenga en la estación del socialismo, sino que siga adelante!

Sí, el país será diferente. Pero una cosa es cierta, primero debería convertirse en un país donde ejerzan el poder los trabajadores, el poder soviético.

Y la URSS es el poder soviético.

LA URSS ES INMORTAL

A veces en Internet nos encontramos con gente extraña, que tratan de demostrarle a todo el mundo que legalmente la URSS todavía existe. Y a aquellos, que a su alrededor simpatizan con ellos...

Porque aunque tengan razón, disertar de esa manera no cambia nada. Las forzosas visiones idealistas, van en contra de que el mantenimiento de la justicia social por leyes humanas, sólo están garantizadas por las fuerzas objetivas que las apoyan, y luchan por alcanzar aquel sistema social.

Todas estos comentarios, explicando estas leyes sociales que tienen que imperar, por sí mismas son vacilantes, y no cuestan el papel en el que están escritas. Por lo tanto, levantarlas como una bandera, simplemente no tienen sentido, sino hay construcción práctica.

Y vamos a más, incluso si devolvemos como en la URSS, a su antigua calidad de vida, es más fácil desarrollar este sistema de leyes, por uno nuevo desde cero, para desmontar lo que hay, y dar vida a la legislación soviética, que ha sido enterrada por el capital durante 30 años...

Por todo ello, seguimos exhortando, que no podemos estar en desacuerdo con ellos, pero respaldados por una verdad objetiva, de que la URSS realmente existe, y existirá por siempre, porque es un paradigma social que se halla dentro de cada uno de nosotros.

La URSS existe en la historia de la humanidad, en la memoria de cada trabajador, en sus esperanzas y aspiraciones de un futuro mejor, como una encarnación práctica sobre las ideas de libertad y justicia.

La URSS, cada año más se convierte en nuestra memoria común de futuro.

Por todo ello, la URSS fue, es y existirá por siempre, y entonces es bastante lógico que exista una propaganda capitalista muy dañina antisoviética como contrapeso. Lo que significa que la propaganda soviética es tan necesaria como el aire.

Al menos, para preservar la brillante memoria de la URSS, de la calumnia de los odios anti-soviéticos, al servicio y cebo del gobierno anti-nacional, para compartir la verdad sobre la URSS con la juventud.

Tomado de: