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30 de junio de 2026

LA SALVACIÓN DEL PUEBLO AL ESTILO SOVIÉTICO



Camarada, 1954. Marat Samsonov.
















Por Yuri Stoliarov. Redacción y traducción de Nestor Guadaño.

La clase burguesa que ostenta el poder en Rusia, representada por sus miembros y defensores —funcionarios de los más diversos rangos, diputados, oligarcas y simples burgueses adinerados—, aprovecha cualquier oportunidad para lanzar reproches contra el poder bolchevique, a Lenin y a Stalin por todo lo que se les pueda achacar y por lo que, con un mínimo de sensatez, no se les puede achacar en absoluto. En concreto, inventivas tales como «la preservación de la vida humana no era, por decirlo suavemente, una prioridad para el Estado en aquellos años».

Los bolcheviques, desde su llegada al poder hasta la muerte de Stalin, se enfrentaron en tres ocasiones a catástrofes demográficas. Y, a diferencia de los gobernantes actuales, cada vez las superaron en un plazo sorprendentemente breve.

A finales de la primera década del siglo XX, la Rusia soviética sufrió pérdidas demográficas muy graves, provocadas por la Guerra Civil, la emigración masiva, la hambruna y las epidemias. A principio de los años veinte, la mortalidad superaba a la natalidad, según las estimaciones, en 9-10 por mil. Sin embargo, ya en esta década de 1920, comenzó el crecimiento natural de la población, gracias al cual el país salió del «bache demográfico» en menos de cinco años: en 1926, la población de la RSFSR, según datos del Anuario de Rosstat de 2001, ya superaba ligeramente el nivel de la Rusia prerrevolucionaria (dentro de fronteras comparables, 92,7 millones de personas en 1926 frente a 91,0 millones a principios de 1917). El crecimiento natural de la población de la RSFSR continuó durante otros seis años y superó en total los 10 millones de personas.

En 1932 y 1933, la URSS (sobre todo la RSFSR y la República Socialista Soviética de Ucrania) se vio afectada por una grave mala cosecha: si en 1930 la cosecha de cereales ascendió a 83,5 millones de toneladas, en 1931 fue de 69,5 millones de toneladas y en 1932, de 69,9 millones de toneladas. Esta catástrofe tuvo como consecuencia una crisis demográfica: en 1933, la disminución de la población en la RSFSR ascendió a casi 2 millones de personas. Gracias a las eficaces medidas adoptadas por las autoridades, ya en 1934 se reanudó el crecimiento natural de la población en la república, que ascendió a 264.000 personas. En 1935 superó el millón de personas y no volvió a descender por debajo de ese nivel hasta 1941.

Los antisoviéticos intentan convencernos, de que la catástrofe demográfica más grave que ha sufrido el país fue provocada por unas "represiones" a gran escala. Sin embargo, los indicadores objetivos demuestran de forma inequívoca que se trata de una mentira descarada.

En 1936, la tasa de mortalidad en la RSFSR era de 26,2 por mil (número de fallecidos por cada mil habitantes).

En el tan controvertido 1937, la cifra se mantuvo en 26,2.

En 1938, fue de 25,6.

En 1939, de 23,9.

En 1940, de 23,2.

Durante todos esos años, el crecimiento natural de la población de la RSFSR superó el millón de personas y ascendió en total a más de 5 millones.

Estos datos demuestran de forma convincente que en la Rusia soviética, al igual que en la Unión Soviética en su conjunto, no se llevaron a cabo ese tipo de "represiones" a una escala tal, que pudieran afectar de manera significativa a los indicadores demográficos. Esta conclusión queda respaldada también por la siguiente comparación. 

En 1926, la población de la RSFSR ascendía, redondeando, a 93 millones de personas.

En 1939, tras la "hambruna" de 1933 y las denominadas "represiones", la población ascendió a 109 millones (según los datos de los censos de población de toda la Unión de los años correspondientes). El incremento fue de 16 millones, es decir, un 17 %. En el caso de la República Socialista Soviética de Ucrania, estas cifras son las siguientes: en 1926, 29 millones, en 1939, 40 millones. Sin embargo, esa cifra de 40 millones corresponde al periodo posterior a la reunificación de Ucrania con sus territorios occidentales. Sin ellos, la población era de unos 34 millones. El incremento es el mismo: un 17 %. Ya en la época postsoviética, los medios de comunicación publicaron datos según los cuales, en los territorios que se incorporaron a la URSS solo en 1939-1940 y que estaban libres de los «horrores del bolchevismo», el crecimiento demográfico fue de tan solo un 9 %.


El genocidio provocado por los nazis

La invasión de Hitler, puso de manifiesto las consecuencias que tuvo en la demografía soviética, unas pérdidas humanas realmente significativas. 

Además, la mayor parte de las pérdidas se produjeron entre la población en edad fértil. Salir de ese «bache demográfico» resultó difícil, sobre todo porque, tras la guerra, la URSS se vio azotada además por una catástrofe natural: una sequía que provocó una mala cosecha de cereales.

Sin embargo, ya en 1946 el crecimiento natural de la población superó el millón de personas y, a pesar de las numerosas dificultades de los primeros años de la posguerra, no volvió a descender por debajo de ese nivel. En tan solo una década, y sin una afluencia migratoria significativa, se recuperó la población de Rusia de 1940. A partir de entonces, el crecimiento natural de la población continuó... hasta la llamada «victoria demócrata» burguesa de finales de los años ochenta del siglo pasado, cuyas consecuencias devastadoras resultaron ser casi más terribles que la agresión hitleriana.

Si bien el régimen soviético logró compensar en una década, las pérdidas demográficas causadas por la guerra, el régimen antisoviético no ha podido compensar hasta la fecha, las pérdidas de población de Rusia provocadas por la «restauración capitalista». En 1991, la población de Rusia ascendía a 148,4 millones de personas. A principios del siglo XXI, la cifra se había reducido a 146,6 millones. Y en las décadas siguientes, a pesar del enorme flujo migratorio (teniendo en cuenta la «migración» de toda Crimea, unos 7 millones de personas), no se ha logrado recuperar la cifra de población de 1991.

En general, lo que ocurrió en la Unión Soviética, incluida la Rusia soviética, en los años de la posguerra, merece el nombre del «milagro demográfico de la era de construcción del socialismo». La tasa de mortalidad no solo descendió, sino que lo hizo de forma vertiginosa, y en el año 1953 tras el fallecimiento de Stalin se situó en el 9,0 por mil en la URSS y en el 9,2 por mil en la RSFSR.

¿Se tratará quizá de un «mito propagandístico comunista»? Pues no.

En primer lugar, en aquellos años la estadística no era un instrumento de propaganda. Hace unos años se publicó en Internet, el documento original que contiene los principales datos estadísticos sobre la demografía de la URSS desde 1926 hasta 1955, y en él figura la calificación «secreto soviético». 

En segundo lugar, durante la «creación del mito del culto a la personalidad» realizado por de Jruschov, se intentó sacar a relucir cualquier «detalle» que comprometiera el régimen de Stalin, y estos datos no se pusieron en duda. Es más, la tendencia a la disminución de la mortalidad continuó tras la muerte de Stalin, y en 1960 la tasa de mortalidad en la RSFSR alcanzó el nivel de 7,4 por mil.

A primera vista, la explicación de este fenómeno parece estar en la revolución médica que supuso la llegada de los antibióticos y otros medicamentos, que se incorporaron a la práctica clínica en la década de 1940. 

Pero esta es, precisamente, una explicación superficial del milagro demográfico soviético. 

Porque esos remedios milagrosos, también comenzaron a utilizarse ampliamente en los países capitalistas desarrollados. No obstante, ya a mediados de la década de 2010, cuando en los últimos decenios han surgido en la medicina nuevos avances, que en la década de 1950 habrían parecido como de ciencia ficción. 

Por todo ello, resulta revelador el dato que muchos países de la «vieja» Europa capitalista, mucho más "prósperos y acomodados en lo material" que la Unión Soviética de las décadas de 1940-1950, la tasa de mortalidad, según datos de la ONU, era superior a la RSFSR en 1953: 

Alemania — 10,7 por mil, Portugal — 10,6, Italia — 10,5, Dinamarca  10,3, Suecia  10,1, Bélgica 10,0, Reino Unido  9,9, Grecia  9,9, Finlandia  9,7, Austria  9,4.

Así pues, no se trata aquí únicamente de los avances científicos y técnicos de la medicina. 

Sin duda, fue de enorme importancia el hecho de que, en la Unión Soviética, la atención sanitaria de la población fuera siempre, incluso en las condiciones económicas más difíciles, una de las prioridades del Gobierno. 

En la URSS, en 1940, el número de médicos se había multiplicado por siete en comparación con el de la República de Rusia en 1913, el número de hospitales casi se había triplicado, y el número de camas hospitalarias se había más que triplicado. Durante la década siguiente, estas cifras se duplicaron aún más. El crecimiento no fue solo cuantitativo, sino también cualitativo, y se prestó especial atención a la prevención de enfermedades. 

De hecho, la Organización Mundial de la Salud reconoció que el sistema de salud preventiva creado en la URSS era el mejor del mundo.

Así pues, la reducción de la tasa de mortalidad en la Unión Soviética hasta un nivel que, aún hoy, resulta inalcanzable para muchos Estados capitalistas desarrollados, es la prueba más convincente de que los cambios que se produjeron en las esferas económica, social y espiritual de nuestra sociedad, durante la puesta en práctica del proyecto de Construcción del Socialismo fueron, en su conjunto, un enorme beneficio para el pueblo. 

Gracias a estos cambios, en nuestro país se alcanzó una calidad de vida impensable incluso para los Estados capitalistas más ricos. La razón es profundamente práctica y política. Y no viene determinada por el número de filetes por habitante, o los productos exhibidos en los mostradores de las tiendas, sino fundamentalmente, por la creación de las condiciones que favorezcan el desarrollo del verdadero potencial humano en cada trabajador. 

Durante la puesta en práctica de la Construcción del Socialismo, en la sociedad soviética se crearon para ello unas condiciones sin precedentes en la historia de la humanidad, y por ello, estos índices ejemplares, son tan actuales para el futuro del ser humano.

El heroico trabajo de los médicos soviéticos, durante la Gran Guerra Patria (Segunda Guerra Mundial). 

Por Russia Today. 

Fotos, Agencia de Prensa Sputnik.

Una de las tareas principales de los médicos, era llevarse a los soldados heridos del lugar de las acciones militares, y atenderlos con la mayor rapidez posible, así como prevenir infecciones.

Más de 700.000 miembros del personal médico de la Unión Soviética, lucharon por la vida de los soldados del frente. Durante la contienda unos 85.000 de ellos perdieron la vida, y desaparecieron. Se estimaba que la esperanza de vida media, de los instructores médicos en la vanguardia en 1941 era de unos 40 segundos.

En muchos casos se vieron obligados a llevar a cabo operaciones quirúrgicas complejas, sin los medicamentos ni el instrumental necesarios, con el peligro añadido de tener que trabajar muy cerca de donde se desarrollaban las acciones militares, arriesgando su vida para salvar la de los demás.

Sputnik

Durante poco más de cinco meses desde el inicio de la guerra, en el país se crearon 291 divisiones con batallones sanitarios, 38 compañías de fortalecimiento médico, 380 hospitales de campaña móviles, 12 hospitales para tratar a pacientes con heridas leves, y otras formaciones sanitarias avanzadas en las vanguardias de choque.

Sputnik

Una de las tareas principales de los médicos era llevarse a los soldados heridos del lugar de las acciones militares, y atenderlos con la mayor rapidez posible, así como prevenir infecciones.

Sputnik

Debido al gran número de heridos, médicos y enfermeros, se vieron obligados a trabajar sin descanso durante varios días. Muchos de ellos y ellas, ni siquiera tenían tiempo para comer, y llegaban a desmayarse de hambre mientras cumplían con su deber.

Sputnik

Su trabajo requería también mucha fuerza física, ya que también se encargaban de transportar a los heridos hasta un lugar donde pudieran ser atendidos. De esta manera, una enfermera podía tener que transportar a cinco o seis soldados durante una hora, después de lo cual comenzaba su trabajo.

Sputnik

También era habitual, que las enfermeras donaran su propia sangre para salvar a los pacientes.

Sputnik

El mariscal de la Unión Soviética Gueorgui Zhúkov, considerado uno de los mandos más destacados de la Segunda Guerra Mundial, escribió que «en una gran guerra, lograr la victoria sobre el enemigo, depende en no poca medida, del éxito del trabajo de los servicios médicos militares, especialmente los cirujanos militares en el campo de batalla».

Sputnik

«Lo que hizo la medicina militar soviética, durante los años de la pasada guerra con toda justicia, puede ser descrito como una hazaña», afirmó, por su parte, otro mando soviético, el mariscal Iván Bagramián. 

«Para nosotros, veteranos de la Gran Guerra Patria, la imagen de un médico militar será siempre la de la personificación de un alto humanismo, valor y dedicación», pronunció en una ocasión Bagramián.

Sputnik

Por la inmensa importancia de su trabajo, unos 116.000 médicos fueron condecorados con órdenes y medallas estatales.

Sputnik
Sputnik


Enlace original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. PCU(b) - Partido Comunista de toda la Unión, Bolchevique.

El heroico trabajo de los médicos soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial, en imágenes – Diario Octubre

6 de junio de 2026

Los cambios de mentalidad colectiva, proyectados en «Los problemas económicos del socialismo en la URSS» de Stalin.

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Por Evgueni Ivánov. Traducción y redacción Nestor Guadaño. Publicado en

"Pravda Soviética. La Era del Socialismo"

☭ ☆ Советская правда. Эпоха социализма ☆ ☭ 

Vamos a divulgar, metódicamente, el plan de actuación previsto en la obra «Los problemas económicos del socialismo». 

El filósofo burgués inglés Thomas Carlyle, escribió en una ocasión:

«¡Un mundo lleno de héroes en lugar de un mundo lleno de necios, en el que ningún rey valiente pueda reinar, eso es lo que buscamos!...

Deshagámonos de todo lo vil y falso. Entonces tendremos la esperanza de que nos gobiernen la nobleza y la verdad…»

No sabía él, que el camarada bolchevique Stalin, se guiaría en esencia, por esas mismas aspiraciones.  Carlyle se limitaba a reflexionar y soñar con un mundo de héroes liberados. Mas Stalin actuó prácticamente, marcando el rumbo hacia el «hombre nuevo», transformando el país.

En 1950, el artista estadounidense Rockwell Kent, que había viajado a París para asistir a una nueva reunión de partidarios del movimiento por la paz, recibió, para su sorpresa, una invitación para ir a Moscú. En su libro autobiográfico «¡Soy yo, Señor!», escribe lo siguiente al respecto:

«…¡Moscú! ¡Esta capital de cuento de hadas, dónde ir se nos prohíbe! … Y si queremos la paz, ¿Dónde más podemos defenderla, si no es en la principal fortaleza de los llamados enemigos, como parece ser esta ciudad? Así pues, volamos a Moscú…

Moscú se me presentó como una gran ciudad, llena de gente, gente bien vestida y que participaba activamente en la lucha popular por la paz. Vi la ciudad más limpia del mundo, incluso más limpia que Estocolmo y Copenhague…

Cada noche nos llevaban a la ópera, al ballet, al teatro o al cine. Las salas estaban abarrotadas. Nadie entre el público destacaba lo suficiente, como para que se le pudiera calificar de rico o pobre…»

Un «demócrata» de «papel», fruncirá el ceño con desdén: «¡Pintura de escaparate! Los agentes de la NKVD no se le quitaban de encima». Pero tengo que decepcionarlo, porque a continuación Kent escribió lo siguiente:

«Una noche, al volver a casa, me perdí. En busca de un policía que me indicara el camino, recorrí innumerables barrios de Moscú. Al no encontrar a ningún policía, me vi obligado a dirigirme a un transeúnte, que resultó ser muy amable…»

Este es un testimonio sobre la Rusia de principios de los años 50 desde la perspectiva occidental, procedente de un hombre que llegó a la Rusia de la posguerra considerándola su enemiga, pero que se marchó de Rusia siendo su amiga.

Y he aquí un testimonio procedente de Occidente, el de un hombre que llegó a Rusia en tanque durante la guerra y que siguió siendo su enemigo. Me refiero al general de división de la Wehrmacht, Friedrich Wilhelm Von Mellentin, cuyo libro «Panzer battles 1939–1945» («Batallas de tanques 1939-1945») se publicó en Londres en 1956 y en 1957 se editó en nuestro país:

«…El trabajo hábil y tenaz de los comunistas ha llevado a que, desde 1917, Rusia haya cambiado de la manera más sorprendente. No cabe duda de que el ruso desarrolla cada vez más, la capacidad de actuar por sí mismo, y su nivel de educación no deja de crecer…»

Von Mellentin sabía analizar, y por eso captó una característica clave de la nueva Rusia: el nivel de educación cada vez mayor de la población, cada vez más extensa. 

Este nivel ya sorprendió a los nazis alemanes en los soviéticos durante la guerra, y ya en aquel entonces era tan bueno que, al encontrarse en los territorios ocupados o en la propia Alemania con los trabajadores soviéticos, los alemanes no podían sino admirar su capacidad —a diferencia de los propios alemanes— para pensar con amplitud de miras.

Sin embargo, en la Unión Soviética hubo un hombre que mejor que muchos otros, comprendió lo importante que era, no sólo garantizar una educación decente para las nuevas generaciones de la URSS, sino también inculcarles el espíritu de esa libertad única y duradera, que sólo puede alcanzar una personalidad plenamente desarrollada.

Este agudo ser humano, que comprendió la esencia de la época y captó su principal «nervio motor», fue especialmente, Stalin. Y expuso estas ideas al respecto de manera muy clara, precisa y pública. Y sucedió así…

En vísperas de la inauguración del primer congreso de posguerra del PCUS (b) —el XIXº, de él más adelante abundaremos—, en el n.º 278 de «Pravda», del 4 de octubre de 1952, en dos páginas y media, a partir de la segunda, se publicaron por primera vez los famosos «Problemas económicos del socialismo» de Stalin. Y en ese mismo número de «Pravda», en la portada, en el editorial «¡Por nuevas victorias del comunismo!», se hablaba de la «nueva obra clásica del camarada I. V. Stalin».

Esta obra, un artículo corto, resultó ser verdaderamente clásica en muchos aspectos, entre otras lecturas, porque en la URSS, fue «deliberadamente» ignorada, casi inmediatamente tras el fallecimiento de Stalin. 

Y, sin embargo, en esta obra proyectaba el desarrollo triunfal del socialismo, como su posible colapso.

El triunfo de las ideas de Stalin, se hubieran convertido en ideas operativas y vigentes para el país. El colapso, si el potencial de esas ideas se hubiera «frenado», poco a poco. Ocurrió lo segundo, por lo que el colapso del socialismo se hizo posible y luego se materializó.

Inicialmente el artículo comenzó a elaborarse, al contestar a las preguntas de los participantes en un debate sobre cuestiones económicas, iniciado en abril de 1950, en relación con la elaboración del proyecto de un libro de texto de economía política. 

El auténtico hecho que se celebrara este debate, así como su alto nivel de análisis, desmienten el mito que en la URSS era un desierto intelectual, en el que existía solo una voz, la de Stalin. Los participantes en el debate —que fue a puerta cerrada—, expresaron su desacuerdo con Stalin en muchas cuestiones de principio, aunque la historia posterior del país demostró que estaban equivocados. Sin embargo, la importancia de «Los problemas económicos del socialismo» traspasó con creces los límites del debate que suscitó. En esencia, por las respuestas, se convirtió en el testamento político de Stalin a sus camaradas. 

Por desgracia, las soluciones no fueron llevadas a la práctica…

No voy a realizar un análisis completo y detallado de esta última obra de Stalin, no entra es mis actividades actuales. Pero por su trascendencia me detendré en ella…

La tarea de redactar un manual de economía política, para su divulgación popular, lo planteó el propio Stalin, y así explicaba de su necesidad:

«El caso es que cada año se acercan a nosotros, como núcleo dirigente al frente del país, miles de jóvenes cuadros, que arden en deseos de ayudarnos, arden en deseos de demostrar su valía, pero carecen de una formación marxista suficiente y… se ven obligados a vagar en la oscuridad. 

Están aturdidos por los colosales logros del poder soviético, se les va la cabeza con los extraordinarios éxitos del sistema soviético, y empiezan a imaginarse que el poder soviético «puede con todo», que «nada le es imposible», que… puede crear nuevas leyes (se refería a las leyes económicas. E. I.)… Creo que la repetición sistemática de las llamadas verdades que son «de dominio público», requieren de una paciente explicación, y son uno de los mejores medios de la educación marxista…

<…>

Se necesita de un manual, que pueda servir de libro de referencia para la juventud revolucionaria, no solo dentro del país, sino también en el extranjero».

Así pues, la labor del líder de la URSS se dirigía directamente, ante todo, a los jóvenes. Y si hablamos de su idea principal, su eje central, consistía en que los principales problemas económicos del socialismo no son puramente económicos, ya que no residen tanto en el ámbito de la producción como en el ámbito moral y de la cosmovisión.

Stalin repetía una y otra vez la idea de que, para resolver los principales problemas económicos del socialismo y construir una sociedad socialista desarrollada, y posteriormente pasar a la senda comunista, la juventud soviética tenía, utilizando la ya potente base material del socialismo real, que construirse a sí misma, como una nueva comunidad de personas desarrolladas y cultas. Y esta poderosa fuerza joven, para la que no habrá obstáculos ni en el mar ni en la tierra, convertirse en un ejemplo para la juventud de todo el mundo.

Ilustraré lo dicho con ejemplos de la obra de Stalin, pero por ahora diré que constaba de cuatro partes, fechadas el 1 de febrero, el 21 de abril, el 22 de mayo y el 28 de septiembre de 1952: 

«Observaciones sobre cuestiones económicas relacionadas con el debate de noviembre de 1951», «Respuesta al camarada Notkin, Alexander Ilich», «Sobre los errores del camarada Yaroshenko, L. D.» y «Respuesta a los camaradas Sanina, A. V. y Venzher, V. G.».

Cabe suponer que, hacia el otoño de 1952, Stalin se había convencido definitivamente de lo que había escrito en «Problemas económicos», lo cual se ve confirmado por la fecha de su publicación, justo antes del XIX Congreso. Difícilmente habría retrasado la publicación de esta obra si hubiera estado lista mucho antes. La datación de la primera parte permite pensar que Stalin comenzó a estudiar los resultados del debate de noviembre aún durante sus «vacaciones», que en 1951 se prolongaron desde el 10 de agosto hasta el 22 de diciembre.

Tras las vacaciones aparecieron primero las «Observaciones…», y luego, cuando los participantes en el debate se familiarizaron con ellas, y expresaron sus (¡) reservas sobre las «Observaciones…» de Stalin, este escribió las tres partes restantes. Al mismo tiempo, el hecho de que formalmente estuvieran dirigidas a personas concretas no significaba nada. Difícilmente las preguntas de Notkin, las quejas de Yaroshenko de que lo «silenciaban», los artículos de Sanina y Venzher fueron para Stalin un verdadero punto de partida para sus reflexiones. Simplemente se sirvió de una forma conveniente en todos los sentidos. Además, una forma y una táctica: no arremetía, sino que mantenía una conversación al estilo de un debate científico público, invitando así a todos los demás a participar en él.

Quizás una de las ideas principales de Stalin, que los políticos marxistas inteligentes —es decir, los bolcheviques— debían tomar como base para su labor práctica posterior en la construcción del Estado, era la comprensión de que las leyes económicas y sociales, mientras están vigentes, son tan inquebrantables como las leyes de la naturaleza. 

Y son inquebrantables, porque reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la sociedad, del mismo modo que las leyes de la naturaleza reflejan procesos objetivos que tienen lugar independientemente de la voluntad de las personas en la naturaleza. La particularidad de las leyes de la economía política consiste, escribía Stalin, en que «sus leyes, a diferencia de las leyes de las ciencias naturales, son efímeras», que «actúan durante un determinado período histórico, tras lo cual… dan paso a nuevas leyes».

Pero mientras estén vigentes, no se pueden eludir ni derogar —como se puede hacer con las leyes jurídicas—, advertía Stalin.

Stalin, por cierto, formuló (¡con absoluta precisión!) la ley económica fundamental tanto del capitalismo como del socialismo:

«Las principales características y exigencias de la ley económica fundamental del capitalismo moderno podrían formularse más o menos de la siguiente manera (observemos la precisión con la que Stalin formula el pensamiento, algo propio solo de los verdaderos científicos. E. I.): garantizar el máximo beneficio capitalista (el énfasis aquí y en adelante es mío. E. I.) mediante la explotación, la ruina y el empobrecimiento de la mayoría de la población de un país determinado, mediante la esclavización y el saqueo sistemático de los pueblos de otros países, especialmente los atrasados, y, por último, mediante las guerras y la militarización de la economía nacional, utilizadas para garantizar las mayores ganancias.

<…>

Las características esenciales y los requisitos de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse aproximadamente de la siguiente manera: garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento de toda la sociedad, mediante el crecimiento y el perfeccionamiento continuos de la producción socialista sobre la base de la tecnología más avanzada».

Y aquí es donde voy a pedir al lector, que se esfuerce un poco más de lo que lo ha hecho hasta ahora, porque durante un tiempo tendrá que lidiar principalmente no con los hechos que expone el autor, sino con sus argumentos —espero que, en mayor o menor medida, sean convincentes—. Y el estimado lector tendrá que reflexionar junto con el autor…

Por todo lo expuesto…

Stalin fue genialmente preciso en las ideas fundamentales de su última obra, y yo, personalmente, sólo lo comprendí plenamente al trabajar en este apartado de mi análisis. Lo repetiré una vez más: afirmó claramente que las leyes de la sociedad son tan inquebrantables —mientras están vigentes— como las leyes de la naturaleza. Pero, ¿Qué se deduce de ello?

Y es que, cuando se ignoran, las leyes económicas sociales se vengan de quienes las infringen con la misma crueldad que las leyes de la naturaleza. Se puede ignorar la ley de la gravedad y dar un paso imprudente hacia el abismo. Pero el resultado será inequívoco.

Bueno, veamos las leyes fundamentales del capitalismo y del socialismo, según Stalin…

¿En qué se basa, según Stalin, la ley fundamental del capitalismo? 

El objetivo absoluto de obtener beneficios. Y nada más. En otras palabras, el capitalismo se basa en la codicia, en el principio: «¡Ojos envidiosos, manos avariciosas!». Los capitalistas parásitos devoradores, siempre han admitido más de una vez, en momentos de franqueza, que ellos mismos no saben para qué multiplican el capital, y explican su comportamiento diciendo que el capital no puede dejar de producir capital.

Es decir, no la producción de felicidad para la población del planeta, sino la producción de nuevos capitales incrementando las ganancias: Esa es la ley económica fundamental del capitalismo. Esto, por cierto, lo confirmó en una ocasión uno de los presidentes de la empresa «General Motors», al afirmar que es un error pensar que su empresa fabrica automóviles: ella es la generadora de beneficios.

Esto se dijo ya tras la muerte de Stalin. Del mismo modo que, cuando falleció, el presidente de los Estados Unidos Eisenhower, advirtió públicamente sobre el peligro de una economía militarizada en los Estados Unidos, y popularizó el concepto de «complejo militar-industrial». Sin embargo, como vemos, ¡fue Stalin quien habló por primera vez del complejo militar-industrial como una amenaza para la humanidad!

Mientras exista el capitalismo, seguirá vigente su ley económica fundamental. No se puede derogar, al igual que no se puede derogar la ley de la gravedad universal o las leyes de Ohm. Y mientras esté vigente, ¡el motor de la economía capitalista es la codicia! Se puede afirmar también lo contrario: mientras la codicia gobierne la sociedad, ¡esa sociedad solo puede ser capitalista ergo imperialista!

¿Es la codicia inherente al ser humano desde el principio? 

Hasta cierto punto, sí. ¿En qué sentido? Pues en el sentido en que dentro de él, en todo el ser humano hay una bestia. Y la sociedad de la propiedad privada, ya en la época de la Antigua Roma proclamó: «Homo homini lupus est»«El hombre es un lobo para el hombre». Es cierto, que estas palabras pertenecían al famoso poeta y comediógrafo romano Tito Maccio Plauto, pero la sociedad de entonces en un mundo controlado por la codicia como norma, elevó este principio propio de explotación, como su motor principal.

Una bestia depredadora que puede mostrarse, en ciertos momentos, cariñosa, afable y casi generosa. Sin embargo, en última instancia, no puede evitar matar. De lo contrario, no sobrevive. El capitalismo puede tener, en algunos de sus rasgos, un rostro benigno. Sin embargo, en última instancia, no puede dejar de basarse en la codicia, pues de lo contrario, desaparece, dejando de existir.

Es decir, el capitalismo no puede evitar de rebajar la capacidad de ser humano —en última instancia— al nivel de una bestia. El capitalismo no puede ofrecer nada más a la humanidad, de acuerdo con su ley económica fundamental, pues mientras exista su poder, es tan inquebrantable la sociedad capitalista como lo son las leyes de Newton en el mundo.

Unas palabras sobre el empobrecimiento… 

Uno de los ideólogos de la globalización, el premio Nobel de Economía de 2001 Joseph Stiglitz, reconoció hace tiempo que, a medida que avanza la globalización, la mayoría de la población mundial no se enriquece, sino que se empobrece cada vez más, y vive con menos de dos dólares al día. Y esta proporción de personas que se empobrecen aumenta, a medida que se intensifica la globalización.

Como «honesto» defensor del sistema burgués clásico, Stiglitz, exvicepresidente del Banco Mundial, intenta en su libro «Globalización. Tendencias preocupantes» encontrar una variante aceptada como «humana» de la globalización, pero el marxista leninista Stalin ya en 1952, explicó claramente que esto es imposible de principio, porque contradice la ley económica fundamental del capitalismo, que no se puede derogar ni modificar mientras exista el capitalismo.

Pero, ¿existen en el ser humano fuerzas más poderosas que la codicia? 

Existen. Cuando crece la voluntad de cambiar su esencia retrógrada recibida, en la medida en que el ser humano ha vencido al animal que lleva dentro, y ha cultivado en sí mismo el ser colectivo. 

Sin embargo, el capitalismo no puede educar a las personas. En última instancia, las conduce al matadero como a animales con apariencia humana.

¿Y qué hay del socialismo, de su ley económica fundamental? 

Recuerden que, según Stalin, consiste en garantizar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante crecimiento, de toda la sociedad, mediante la creación colectiva constante, y el perfeccionamiento continuo de la producción socialista, sobre la base de la tecnología más avanzada.

Al fin y al cabo, tampoco se trata de un deseo o capricho de nadie: es una ley objetiva que no se puede eludir mientras exista el socialismo. Y mientras esta ley esté en vigor, la sociedad socialista —en plena conformidad con ella— se desarrolle como sociedad socialista. En ella aumenta la prosperidad para toda la sociedad —quizá no para todos a la vez en gran medida, pero de forma continua y para todos los que trabajan—. 

Y aumenta no a partir de robar a nadie (por ejemplo, a base de saquear las materias primas de nuestros propios nietos y bisnietos, como ocurre ahora en «Rusia»), sino por el crecimiento colectivo para lograr otro tipo de sociedad, más igualitaria y libre, perfeccionando continuamente la producción. Y en una sociedad actual, aumenta poco a poco el número de sus miembros conscientes que comprenden que no puede transformarse este sistema social corrupto, sino destruirlo, para utilizar con criterio la «técnica más avanzada».

Al menos desde la segunda mitad de los años treinta hasta finales de los cincuenta, así fue en la URSS. Así fue durante algún tiempo y más tarde se mantuvo por inercia, por los beneficios acumulados para toda la población, conseguidos por el sistema socialista.


Los logros del Poder Soviético.

Seguridad Social

1- Jornada laboral de 7 horas, 6 para especialistas.

2- Jubilaciones y Pensiones: En la Unión Soviética la jubilación siempre fue a la misma edad: 60 años hombres. 55 años mujeres. En trabajos duros (minería, industria pesada…) podía rebajarse a los 50. Para recibir la pensión completa había que trabajar entre 20 y 25 años.

3- Sistema de pensiones para ancianos e inválidos.

4- Baja por maternidad, desde el inicio del embarazo, y un año tras el parto, unos 20 meses en total.

5- Baja por enfermedad: 100% del sueldo.

6- Un mes de vacaciones pagadas por el estado.


Educación

1- En los primeros 40 años, el número de técnicos se multiplicó por 55.

2- El número de estudiantes a tiempo completo, por seis

3- En la URSS, uno de cada tres trabajadores era cualificado, y una gran proporción de hijos de trabajadores tenían acceso a la universidad. El número total de estudiantes de educación técnica, media y superior se cuadruplicó entre 1940 y 1964. En 1970 había 4,6 millones de estudiantes, con 257.000 ingenieros titulados. En comparación, en los EEUU había 50.000 graduados en este campo. 

4- La URSS fue el país donde la cultura llegó a sus máximos niveles de expresión.

5- La URSS era el país donde más periódicos se leían y vendían, donde más libros se vendían (también los más baratos).

6- El país donde más conciertos musicales se celebraban.

7- Era un país donde la mayoría de los obreros acudían a la ópera, teatro y cine, donde más bibliotecas, centros colectivos de aficionados, actos culturales y recreativos, palacios de "pioneros", red de asociaciones y clubes profesionales, teatros, salas de cine, y edificios culturales existían.


Salud

1- Fue el primer estado en la historia de la humanidad en acabar con el hambre, gracias a la colectivización de la tierra, muchos países muy avanzados hoy en día (como EEUU), no han podido acabar con esa lacra (o no han querido).

2- El primer sistema sanitario gratuito y universal

3 – En los primeros 40 años la esperanza de vida se duplicó.

4 – En el mismo periodo la mortalidad infantil se redujo a una novena parte.

5- Se multiplicaron las camas de hospital casi por diez.

6 - Los niños atendidos en guarderías, por 1.385.

7 - El número de médicos por 100.000 habitantes era de 205, comparado con 170 en Italia y Austria, 150 en EEUU, 144 en Alemania Occidental, 110 en Gran Bretaña, Francia y Holanda y 101 en Suecia.

8- Los logros de la erradicación del hambre y del sistema sanitario se vio reflejada en el aumento de la estatura media de los soviéticos, en 1917 1.60m en los 80´s casi 1.80m.

9- Este sistema sanitario soviético descubrió, el parto sin dolor y realizó los primeros trasplantes de órganos.

10- La URSS lideró la campaña mundial para erradicar la viruela en el mundo, una enfermedad que se llevaba millones de vidas al año sobre todo el los países del tercer mundo, en las antiguas colonias de los estados capitalistas. Se trataron 15 millones de casos de viruela en 31 países, erradicando así la enfermedad.

11- El deporte fue ampliamente promovido entre los ciudadanos soviéticos.


Mas Datos

1- En el periodo de la posguerra, sin ningún Plan Marshall de ayuda, la URSS hizo avances colosales en todos los frentes. Gracias a la economía nacionalizada y a la planificación, la Unión Soviética rápidamente reconstruyó sus industrias devastadas, con tasas de crecimiento de más del 10%. Junto con EEUU, la URSS surgió de la guerra como superpotencia mundial. “La historia del mundo no conoce nada parecido”, declara Alec Nove.

Kiev, completamente derruida después de la ocupación nazi, en cinco años fue reconstruida.

2- El Financial Times (18/2/86) escribió que: “... el desarrollo de la tierra yerma y con un clima espantoso de Siberia, en los últimos 15 años es un logro de ingeniería que iguala en escala y dificultad la construcción del Canal de Panamá.”

3- Ya en 1953, la URSS había construido un stock de 1,3 millones de máquinas-herramientas de todo tipo, el doble de las que tenía antes de la guerra. Entre 1945 y 1960, la producción de acero pasó de 12,25 a 65 millones de toneladas; la de petróleo, de 19,4 a 148; y la de carbón, de 149,3 a 513. Entre 1945 y 1964, el ingreso nacional soviético creció un 570%, comparado con el 55% en los EEUU.

4- La Massachusetts Cambridge Engineering Research Association describía la industria del gas natural soviética, que duplicó su producción en menos de diez años, como una “espectacular historia de éxito” (Financial Times, 1/11/85).

5- El gran logro económico que consiguió la URSS, según varios analistas políticos ha sido el crecimiento económico mayor en la historia de la humanidad, consiguiendo situar a una Rusia retrasada y feudal, en una superpotencia económica, que además, mejoró notablemente la vida de sus ciudadanos. Churchill inmortalizaría esta gesta con su popular frase: “Cogió a una Rusia con arados y la dejó equipada con la bomba atómica” refiriéndose a Stalin.

7- Fue el estado que soporto la mayor carga en la segunda guerra mundial al derrotar al ejército nazi, según los analistas militares el 70% del ejército nazi fue derrotado en el frente oriental, unos 24 millones de soviéticos murieron en la mayor guerra de la historia para acabar con Hitler y con su ideología genocida. 

Sin embargo, hoy en día los medios de comunicación controlados por el imperialismo, sigue mostrando que los EEUU fueron los vencedores de esa guerra, gracias en parte a la hegemonía que ha conseguido Hollywood en el pensamiento colectivo. No olvidemos que EEUU salió de la guerra con todas sus industrias intactas y dos tercios del oro del mundo en sus cajas fuertes. De hecho, se había beneficiado enormemente del esfuerzo de guerra, y como resultado fueron capaces de imponer su dominación en todo el mundo capitalista.

8- Su epopeya espacial. 

Este es de especial importancia ya que consiguió llegar al nivel tecnológico de EEUU -y superarlo- en 40 años, habiendo salido del feudalismo y sin capacidad tecnológica, la URSS fue el primer país en enviar un satélite al espacio -Sputnik-, el primer ser vivo al espacio -con la perra Laika-, el primer hombre en el espacio -Yuri Gagarin- y la primera mujer en el espacio -Valentina Tereshkova-. Sin embargo en el imaginario colectivo nos ha quedado que esta carrera la ganaron los americanos, al ser los primeros en llegar a la Luna.

9- Los alquileres estaban fijados alrededor del 6% de los ingresos mensuales y aumentaron por última vez en 1928. Un pequeño piso en Moscú, hasta hace poco (estos datos son de un artículo redactado hace más de 15 años), costaba unos 12 euros, al mes, incluyendo gas, electricidad, teléfono y agua caliente. El kilo de pan costaba unos 0,24 y, al igual que el azúcar, y la mayor parte de los productos alimentarios, aumentó de precio por última vez en 1955.

  

Enlace consultado original:

ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков. vk.ru/wall-57478050_61395


Enlace secundario:

-http://www.taringa.net/posts/info/17806634/Lo-que-no-te-dicen-de-la-union-sovitica.html

9 de mayo de 2026

El 9 de Mayo, La Victoria fue conseguida por el pueblo soviético, gracias a sus logros socialistas.

¡Viva el Día de la Victoria Sobre el Nazismo! 1

Por Nestor Guadaño.

La Gran Guerra Patria, a diferencia de otras guerras anteriores y posteriores, no solamente fue un conflicto de un invasor sobre otro, sino una pugna existencial de regímenes sociales. El imperialismo yanqui y sus aliados imperialistas occidentales, ligaron su lucha de clase contra el primer estado socialista del mundo, en su destrucción. Y toda, su estrategia en los años treinta del siglo pasado, fue precisamente enfilar la bestia creada por las grandes corporaciones alemanas, como era el nazismo, a una invasión del Estado Proletario.

Era una lucha desigual, una gran batalla de clases. Todos los trabajadores del mundo defendían la sociedad surgida de la Revolución de Octubre, pues era el ejemplo real que se puede conseguir el empoderamiento de la clase obrera. Al pueblo soviético le veían como la principal llama, que guiaba el futuro del proletariado mundial, por ello los partidos que defendían el socialismo, crearon las Conferencias Internacionales para frenar al imperialismo, que quería acabar con los partidos comunistas. 

Por todo ello, al comenzar la Gran Guerra Patria, todos los trabajadores y campesinos del mundo, organizaciones y fuerzas que luchaban contra el fascismo, defendían al primer Estado Libre de Explotación Asalariada, defendían el socialismo.

La burguesía ha vaciado de sentido del Día de la Victoria.

Para los capitalistas y las personas que apoyan su dictadura de clase, ha convertido este día en una fiesta nacional, ajena a los logros sociales, permitida por la élite capitalista, sin recuerdo del socialismo.

Sin el recuerdo del poder de la clase obrera, sin el recuerdo de aquello por lo que realmente lucharon millones de personas soviéticas, la supervivencia de su sistema social y la exterminación implementada por los nazis. 

La historia no puede separarse de su contenido de clase. La Victoria de la Unión Soviética fue posible gracias al sistema socialista, a la economía planificada, al trabajo colectivo y a la conciencia del pueblo soviético. Fue precisamente el socialismo lo que permitió al país resistir el golpe más terrible, y derrotar al fascismo.

Lenin tenía razón cuando decía que el orden capitalista, “impone constante e inevitablemente, aun en el curso más pacífico de los acontecimientos, incontables sacrificios a la clase obrera”.

“El leninismo enseñay la experiencia histórica lo confirmaque las clases dominantes no ceden voluntariamente el Poder”. Ningún gobierno reaccionario se vendrá abajo ni siquiera en tiempos de crisis si no se le empuja. Esta es una ley general de la lucha de clases.

El Día de la Victoria también nos enseña que por difíciles que sean las condiciones y cualesquiera que sean los sacrificios y derrotas, los comunistas, los bolcheviques, los revolucionarios proletarios, tienen que educar en todo momento la población, en el espíritu revolucionario, y mantener firmemente la bandera revolucionaria en vez de abandonarla.

Ahora, en este tiempo de incertidumbre, el partido del proletariado, mientras dirige a las masas en la lucha cotidiana, tiene que efectuar la preparación ideológica, política y orgánica de sus propias filas, y de las masas populares, para la revolución.

Alcanzamos la Victoria sobre el Nazismo, sí, pero la revancha imperialista está creando nuevas organizaciones fascistas. Así pues, nuestra respuesta es hacer avanzar la lucha revolucionaria, a fin de no perder la oportunidad para derrocar la dominación reaccionaria, y establecer un nuevo Poder estatal cuando estén maduras las condiciones para la revolución. 

De otro modo, aun cuando estén maduras las condiciones objetivas, el partido proletario dejará simplemente escapar la oportunidad de conquistar la victoria de la revolución.

El carácter de clase de la Victoria, nos recuerda que estamos en la etapa crucial, socialmente más importante en el mundo, del paso del imperialismo al socialismo.

En la actualidad es evidente para todo el mundo que los países capitalistas están fortaleciendo su aparato estatal, y en particular su aparato militar, lo cual tiene como propósito, antes que nada, reprimir a los pueblos de sus propios países. Los medios de comunicación imperialistas, están enalteciendo la facistización de la sociedad.

Todos nosotros comprendemos esta verdad histórica, que hoy intentan ocultar y distorsionar, que esta guerra de liberación del nazismo fue realizada por un país socialista.

Ante este ataque a la conciencia de los trabajadores, el partido del proletariado debe prepararse para dos eventualidades, es decir, mientras se preparan para un desarrollo pacífico de la revolución, tiene que prepararse plenamente para un desarrollo no pacifico. Debe concentrar su principal atención en la ardua tarea de acumular fuerzas revolucionarias, y prepararse para conquistar la victoria de la revolución cuando las condiciones estén maduras, o para dar duros contragolpes al imperialismo y a la reacción, cuando éstos lancen ataques sorpresivos y acometidas armadas.

Si el partido del proletariado no se prepara de esta manera, paralizará la voluntad revolucionaria del proletariado, lo desarmará ideológicamente, se encontrará completamente desprevenido y pasivo, tanto en lo político como en materia de organización y, por consiguiente, arruinará la causa revolucionaria del proletariado.

Incontables hechos han demostrado, que dondequiera que exista la tenebrosa dominación del imperialismo, y de los reaccionarios, el pueblo trabajador, que constituye más del noventa por ciento de la población, se levantará de todas maneras, para hacer la revolución.

Si los comunistas se apartan de las demandas revolucionarias de las masas populares, perderán infaliblemente la confianza de las masas y el torrente revolucionario los dejará atrás.

Si la dirección de un partido adopta una línea no revolucionaria y convierte su partido en un partido reformista, su lugar en la revolución será ocupado por los marxistas-leninistas que haya dentro y fuera del partido, los cuales dirigirán al pueblo en la revolución, o en otras circunstancias, los revolucionarios burgueses se presentarán a dirigir la revolución y el partido del proletariado perderá su hegemonía en la revolución. Y cuando la burguesía reaccionaria traicione a la revolución y reprima al pueblo, la línea oportunista causará a los comunistas y a las masas revolucionarias sacrificios trágicos e innecesarios.

Si los comunistas se deslizan por el camino del oportunismo, degenerarán en nacionalistas burgueses, y en apéndices del imperialismo y de la burguesía reaccionaria.

El rasgo característico principal de este cambio radica en que ya existe en el mundo, en vez de uno solo, una serie de países socialistas, que forman un poderoso campo socialista, y que los pueblos que han emprendido el camino del socialismo ya tienen, en vez de cerca de doscientos millones, mil millones de habitantes, o sea, una tercera parte de la población mundial.

El campo socialista es producto de la lucha del proletariado internacional y de los demás trabajadores. Pertenece no sólo a los pueblos de los países socialistas, sino también al proletariado internacional y a todos los trabajadores.

Recordando el 9 de Mayo, comprendemos que aquel hecho nos ha desarrollado un espíritu social colectivo, que todos los años se renueva y no se extingue: 


¡Feliz día de la gran victoria patriótica sobre el fascismo y el capital, obtenido por el estado proletario de trabajadores y campesinos!

¡El sistema socialista es el que pudo romper la máquina de guerra del imperialismo alemán!

¡Protegiendo la Patria Socialista, el poder de los trabajadores, sus fábricas, tierra y futuro, crearemos un mundo nuevo, sin explotación humana!

¡Todos nosotros, "Somos la URSS"!

Proletarios de todos los países, ¡Uníos!