19 de junio de 2018

Conferencia en Valencia presentando el blog "El Bloque del Este"

Nos hacemos eco de esta presentación del blog, "El bloque del Este". 

El debate lo llevará a término Oscar Diaz, colaborador de nuestra Asociación de Amistad Hispano Soviética. 

También es miembro del Mas, Movimiento de Apoyo a Siria.

Esperamos que la conferencia tenga una buena acogida.


18 de junio de 2018

El intento de golpe contrarrevolucionario de 1953 en la RDA: lo que no te contarán nunca los medios hegemónicos

Por Berlín Confidencial.



Cientos de miles de berlineses se manifestaron en la tarde del 26 de junio de 1953 ante la Cámara de Ministros en la Leipziger Strasse, expresando su apoyo al gobierno de la RDA y al Partido Socialista Unificado (SED). Foto: Jóvenes de Berlín Este desfilan por la avenida Karl-Marx-Allee [antes Stalinallee]. La pancarta dice “Nuestra respuesta a los provocadores: la confianza firme en nuestro gobierno”

Este año (hoy 17 de junio) se cumple el 65 aniversario del llamado propagandísticamente por Occidente “levantamiento de 1953”, una serie de revueltas supuestamente “populares” que acontecieron en varias ciudades de la República Democrática alemana contra el gobierno del país. El descontento de un sector de los trabajadores por la difícil situación económica de la RDA, país que había partido desde un contexto desfavorable tras la II Guerra Mundial, fue aprovechado por un numeroso grupo de agitadores venidos de Berlín occidental, previamente adiestrados para la realización de sabotajes y actos terroristas, quienes pretendieron desestabilizar y cambiar el curso socialista del país. No sólo en los medios de comunicación, sino también en los libros de historia de la República Federal de Alemania y, en general, de Occidente, hoy se difunden amplias falsedades de lo que fue el intento de golpe contrarrevolucionario en la RDA, el 17 de junio de 1953, cuyo objetivo no era otro que el de provocar la anexión “expréss” de la RDA a la RFA e integrarse en el área de influencia de EEUU y la OTAN.

En los textos escolares de Alemania, y en los libros de historia occidentales, se pueden leer falsificaciones como las siguientes: “Los trabajadores de la RDA exigieron libertad política, elecciones libres y secretas y la retirada del Ejército Rojo”. Esto es completamente falso ya que esas demandas provinieron, fundamentalmente, de los agentes provocadores que EEUU y la RFA enviaron a la RDA, a través de Berlín Occidental, para radicalizar las protestas y cometer violencia en varias ciudades alemanas orientales, de modo que condujesen a la caída del gobierno comunista. Gracias a la intervención del ejército soviético y la firme determinación de la mayoría del pueblo de la RDA se pudo evitar un golpe de Estado. Pero el rodillo capitalista se ha encargado siempre de dar una versión sobre el golpe de 1953, y sobre la historia de la RDA, absolutamente manipulado.

Resulta cuanto menos curioso cómo la versión de aquellos acontecimientos de 1953 propagada por la Alemania Federal-Unificada es coincidente con la de algunos criminales de guerra nazis como el caso del que fue comandante de las SS en Italia, Erich Priebke, (quien ordenó la matanza de 335 civiles en las Fosas ardeatinas de Roma) cuando éste, en una alocución dada en el Colegio Alemán-nazi de Bariloche (Argentina), en 1975, donde estaba prófugo, dijo que el “levantamiento de 1953 fue un acto pacífico y popular” al mismo tiempo que se atrevía a recordar a las supuestas “víctimas” de aquellos hechos. De las suyas, en Italia, nunca se acordó, claro. Pero lo que verdaderamente recordaba y homenajeaba Priebke era a sus amigos nazis reclutados como grupos terroristas por Alemania Occidental (el Grupo de Lucha contra la Inhumanidad, entre otros) que fueron enviados a Berlín Este para ejecutar la fallida contrarrevolución fascista con el apoyo de los que estaban infiltrados en los comités de huelga, muchos de ellos con pasado nazi.

De lo que no cabe la menor duda es que el “experimento” occidental del “levantamiento” de la RDA, de 1953, sirvió como modelo a Occidente para ser puesto en práctica años después en Hungría (1956), Checoslovaquia (1968), en la guerra de EEUU, Alemania y la OTAN contra Yugoslavia (años 90) y más modernamente en las llamadas  “revoluciones de colores” (Georgia o el golpe nazi de Maidan, en Ucrania, apoyado por EEUU y la UE), el derrocamiento de Gadafi en Libia o en la campaña terrorista de EEUU, Israel y la OTAN en Siria apoyando a sus diferentes marcas “yihadistas”.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: LA GUERRA ENCUBIERTA DE OCCIDENTE CONTRA LA RDA

El 7 de octubre de 1949, el primer estado socialista se había fundado en suelo alemán con la constitución de la República Democrática Alemana.  A diferencia de la “otra” Alemania, en la RDA los criminales nazis fueron barridos casi en su totalidad (por supuesto, quedaron simpatizantes o ex militantes del NSDAP) y no se les permitió que accediesen a ningún tipo de responsabilidad gubernamental sino que, al contrario, recibieron su justo castigo en los Juicios de Waldheim siendo condenados y sus bienes expropiados, algo que, obviamente, sentó muy mal en Alemania del Oeste que se había convertido en un cómodo refugio para miles de criminales de guerra nazis y fervientes militantes de la causa nacionalsocialista (aunque ahora integrados, la mayoría de ellos, en las siglas conservadoras del CDU-CSU).

La revancha contra los que iniciaron aquellos juicios contra el nazismo en la RDA, se materializó tras la ilegal anexión de la RDA en 1989, lo que hizo posible que se abriesen procesos penales contra jueces y fiscales de la RDA, como Otto Fuchs, (del que hablaré en la segunda parte del genocidio silencioso contra la RDA) que habían condenado a criminales de guerra nazis. Otro elemento revanchista lo constituyó el hecho de que en la RDA, tras la constitución como Estado, se había iniciado una reforma agraria que supuso que a los grandes terratenientes, industriales y bancos, la columna vertebral crucial del régimen de Hitler, les fueran expropiados sus bienes sin compensación alguna. Tras la “reunificación” alemana en 1990 aquéllos bienes fueron reintegrados a sus antiguos propietarios nazis.

EEUU, nada más terminar la II Guerra Mundial, comenzó su andadura anticomunista, cerrando el falso teatro anti-nazi de Nuremberg con la ejecución de los más relevantes del III Reich, y empezó a hacer borrón y cuenta nueva con el acopio de notables nazis que habían dirigido o ejecutado asesinatos masivos de civiles (sobre todo en el frente oriental) con el objetivo de utilizarles en la demolición del bloque soviético. En particular, servicios de espionaje como la CIA, y su aliado neohitleriano, el BND de la República Federal de Alemania, más el MI6 inglés, reclutaron ex miembros de la Gestapo y ex soldados las Waffen SS como tropas mercenarias de combate. La política exterior de EEUU y sus lacayos imperialistas de Europa Occidental se encaminó a la tarea de “liquidar” el comunismo a cualquier precio.

La estrategia operativa anticomunista de Washington fue encabezada por los hermanos Dulles, el que era jefe de la CIA, Allen Dulles (quién dijo, en plena II Guerra Mundial, en referencia a los nazis “nos hemos equivocado de enemigo”) y John Foster Dulles, a la sazón Secretario de Estado, cuya tarea fue la de hacer creer a la opinión pública estadounidense que el plan de lucha contra el comunismo no era otra cosa que una “cruzada por la libertad”. La doctrina era bien nítida: era legítimo interferir en los asuntos internos de otros países, especialmente los socialistas, mediante cualquier método, ya fuese el uso del terrorismo u otros tipos de intimidación para socavar el orden comunista.

Para hacer efectiva esta doctrina había que cercar a los países socialistas a través del uso, por ejemplo, de bases militares y tratados bilaterales que reforzasen la presencia estadounidense en Europa. La creación, en 1949, de un instrumento militar agresivo, neocolonial e imperialista como fue la OTAN sirvió para este pretexto, consolidando, al mismo tiempo, el dominio estadounidense sobre sus vasallos europeos. Esta fue la principal herramienta de ataque contra los países socialistas en el área europea e incluso para extender la influencia imperial incluso mucho más allá y el punto de partida para la creación de nuevos sistemas de pactos en otras partes del mundo, donde el imperialismo estadounidense decidió reforzar su dominación sobre otras regiones, como se ha podido ver recientemente con la adhesión de Colombia a la OTAN.

El vínculo decisivo en la estrategia neocolonial estadounidense contra los estados socialistas del Este de Europa fue la Alemania Federal del canciller Konrad Adenauer, un personaje del que cabe recordar fue blanqueado su pasado por los Aliados occidentales para comandar el país heredero del III Reich. Adenauer, siendo alcalde de Colonia, había sido muy condescendiente con la parafernalia nazi (desfiles, estandartes nazis en el Ayuntamiento, etc), además de pertenecer a la pronazi Orden Teutónica, cuya simbología copió el régimen nacionalsocialista, y de estar presuntamente implicado en el intento de golpe pro-nazi del ex Secretario del Ministerio de Propaganda de Goebbels, Werner Naumann, en 1953. La idea imperialista del Secretario de Estado norteamericano de Eisenhower en los años 50, John Foster Dulles, para la RDA era la siguiente: “Al llevar a Alemania Oriental a la esfera occidental de poder, se podría obtener una posición estratégica avanzada en Europa Central que socavaría las posiciones militares y políticas comunistas soviéticas en Polonia, Checoslovaquia, Hungría y otros países vecinos”

Con este fin, los EEUU diseñaron una campaña de agresión dirigida contra la RDA, la República Popular de Polonia, la Unión Soviética y Checoslovaquia con la que pretendían liquidar el sistema socialista y reorganizar territorialmente Europa Central y Oriental. El gobierno neohitleriano de Bonn (RFA), con el Canciller Adenauer, consideró que esta “política de fuerza” era el principal instrumento para la plasmación de sus objetivos agresivos y revanchistas. Esta fortaleza debía lograrse mediante el poder económico, la remilitarización y la potenciación de sus propios poderes sobre la OTAN, donde la RFA, a través de la influencia militar de los criminales de guerra nazis de Hitler (Erich Von Mannstein o Adolf Heusinger, entonces en la cúpula  militar del ejército heredero de la Wehrmacht, el Bundeswehr) estaba buscando puestos de mando.

Después de 1949, en la RFA esperaban que la RDA pudiera ser “engullida” rápidamente debido a su menor territorio, población y poder económico. En la RFA se esforzaron en presentar a la RDA como un Estado que no existía en el Derecho internacional, que no tenía legitimidad alguna y que pertenecía por derecho a la RFA. La llamada “doctrina Hallstein” (en honor a su promotor, el ex nazi Walter Hallstein, uno de los fundadores de la Comunidad Europea, luego Unión Europea, otro personaje al que también le fue blanqueado oportunamente su pasado nazi) propugnaba el aislamiento y el no reconocimiento de la RDA en los foros internacionales.

La llamada “crisis de Berlín de 1961” (un conjunto de provocaciones militares de Occidente destinadas a desestabilizar el territorio de la RDA que hizo que el líder soviético Jrushchov emitiese un ultimatúm a las potencias occidentales para que retirasen de Berlín Occidental todas sus tropas mlitares y la ciudad se convirtiera en zona neutral) fue abortada por la determinación del poder de los trabajadores y campesinos de la RDA, así como por la unidad del resto de países socialistas que fraternalmente dieron su apoyo a la RDA y que culminó con la construcción de la Barrera Protectora Antifascista en agosto de 1961 (llamada despectivamente en Occidente “Muro de Berlín” o de la “vergüenza”).

El llamado “Muro” fue una necesidad histórica del país, no sólo para cerrar el paso a las redes nazi-fascistas del Oeste (la Organización Gehlen y otras como el Grupo de Combate contra la Inhumanidad, que actuaba disfrazada de organización de “derechos humanos”), impermeabilizando con una frontera el paso de terroristas, sino también para evitar una invasión de la OTAN quien tenía planes preparados para ello (el llamado plan DECO II) y, sobre todo, para acabar con el ignominioso contrabando económico que estaba afectando gravemente a la economía de la RDA. Occidente dio otro relato propagandístico a la “crisis de 1961”: la RDA quería impedir la fuga de sus ciudadanos del país.

El peligro inmediato de una nueva guerra, que habría convertido a Alemania en un infierno 16 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, fue evitado por la prudencia de la RDA de construir la barrera antifascista de 1961. 

LA CRISIS DE 1953 Y EL FRACASO DEL GOLPE DE ESTADO DE ALEMANIA FEDERAL Y EEUU CONTRA LA RDA

El comienzo del rearme de la República Federal de Alemania a principios de los años cincuenta, su inclusión en el sistema de alianzas occidentales y la campaña de Occidente de pasar a la “acción” contra el socialismo en detrimento de la política de “contención”, requirió contramedidas apropiadas en los países socialistas y en la RDA.  Para la RDA, esto significaba la necesidad de hacer nuevos planes, a través de la tarea adicional de desarrollar sus propias fuerzas de defensa en una medida mucho mayor de lo planeado. Como no había recursos financieros y laborales disponibles para esta tarea, esto significó recortar todos los demás programas presupuestarios del plan económico.  Las dificultades a las que vió abocada la economía de la RDA se evidencian claramente en un borrador de una carta del Comité Central del SED dirigida al Gobierno de la URSS en enero de 1953.

De este modo, El 20 de enero de 1953, el Buró Político del Comité Central del SED confirmó que el proyecto de presupuestos para 1953 se basaba en un programa de medidas de austeridad, donde se iba a contener el gasto en administración, cultura, salud, aumento de precios en varios productos básicos, la supresión de reducciones en tarifas y otras 33 medidas de austeridad que totalizaron, finalmente, alrededor de un billón y medio de marcos.

Así pues, ya a comienzos de 1953, especialmente bajo una fuerte presión política, económica e ideológica del imperialismo, hubo disrupciones en la economía de la RDA.  Esto ocasionó dificultades en la población, lo que a veces condujo a la insatisfacción entre las capas pequeñoburguesas de la gente, pero también entre la clase trabajadora, lo que ocasionó una situación muy favorable para todas las fuerzas antisocialistas de dentro y fuera de la RDA. El Politburó del Comité Central del Partido Socialista Unificado (SED, 9 de junio de 1953) y el Consejo de Ministros de la RDA (11 de junio de 1953) adoptaron inmediatamente medidas para superar las dificultades. Bajo estas premisas, las fuerzas reaccionarias imperialistas decidieron intentar, aprovechando una coyuntura que les era favorable, un golpe contrarrevolucionario contra la RDA, antes de que las medidas del partido y el gobierno fueran exitosas.

El 17 de junio de 1953, fue el día señalado por el Oeste para dar comienzo al golpe de Estado contra la RDA. Innumerables agentes de varios servicios de inteligencia occidentales (entre ellos la CIA y el BND de la RFA), fueron transferidos desde Berlín Occidental a la capital de la RDA (Berlín Este) y a algunos otros distritos-ciudades del país (recordemos que no existía la frontera o Muro de defensa antifascista y Berlín Oeste estaba en territorio RDA). Los agitadores tuvieron éxito, en un principio, en su cometido, tanto en Berlín Este como en otros lugares de la República Democrática ya que lograron promover paros temporales y manifestaciones.  Mientras, en algunas ciudades, grupos perfectamente organizados de provocadores y criminales se dedicaron al saqueo, a ejecutar incendios, arrancar lemas socialistas e incluso a golpear y asesinar a trabajadores. También lograron sacar de las cárceles a criminales de guerra nazis y pidieron el derrocamiento del Estado de Obreros y Campesinos.

Sin duda, se trataba de una prueba de fuego para el joven Estado socialista de la RDA que, pese a la perversa propaganda que ha ido vertiendo a lo largo de los años la República Federal alemana y el resto de Occidente sobre estos acontecimientos, hay que decir que una mayoría aplastante de la clase trabajadora y el resto del país se mantuvo al lado del gobierno socialista de la RDA. En numerosas empresas, las más grandes, como la Eisenhüttenkombinat Ost, en las fábricas de hierro en la parte oeste del país (Calbe), en la industria minera, así como en la acería y las factorías de laminación de Brandenburg, los trabajadores rechazaron enérgicamente a los provocadores.

Para proteger al país del hampa subversiva de Occidente se organizaron guardias obreros de combate en las fábricas y los que no estaban, en un principio, al tanto del carácter golpista de las movilizaciones contrarrevolucionarias luego se fueron dando cuenta de ello y se distanciaron de los agitadores violentos. Regresaron al trabajo y ayudaron, en muchos casos, a arrestar a los delincuentes-provocadores. Gracias a la acción decidida de los sectores de vanguardia de la clase obrera y sus aliados, junto a las fuerzas soviéticas y las fuerzas armadas de la RDA, el golpe contrarrevolucionario fue destruido en 24 horas. El intento de eliminar por la fuerza a la RDA y el socialismo en suelo alemán había fracasado.

Una manifestación multitudinaria, el 26 de junio de ese año, en Berlín Oriental, de cientos de miles de personas mostró su apoyo al gobierno de la RDA y en contra de las provocaciones golpistas de Occidente. Otto Grotewohl, primer jefe de gobierno de la RDA, dijo del intento de golpe de 17 de junio de 1953: “Muchos trabajadores con conciencia de clase presenciaron los sucesos y afirmaron: Hemos visto muchas huelgas, pero donde se destruyen casas de trabajadores, se saquean empresas nacionales, se derriban banderas rojas y se incendian allí ya no se habla de una lucha por los intereses de los trabajadores sino que el enemigo de clase está actuando contra ellos”.

Sin embargo, a pesar del revés sufrido en 1953, en la RDA, Occidente no abandonó su política agresiva hacia la RDA.  Por el contrario, persistieron en sus acciones hostiles contra la RDA y el resto de los países socialistas. Dos años después del intento fallido de golpe de Estado contra la RDA, en la primavera de 1955, se elaboró en los EEUU un plan de acción detallado contra la RDA para el cual se crearon organizaciones e instituciones especiales para la desestabilización del Este socialista de Europa.  El principal centro de propaganda fue el “Comité para una Europa Libre”, que, si bien era oficialmente considerado como una institución privada, en realidad estaba financiado y dirigido en su totalidad por el gobierno de los Estados Unidos.  El Comité creó la estación de radio “Europa libre” en Munich y dirigió innumerables acciones criminales contra los países socialistas.

El ejemplo de lo sucedido con los acontecimientos golpistas en Hungría en 1956 puso de relieve el papel involucionista desempeñado por las naciones imperialistas. La analogía húngara con la alemana de la RDA en 1953 fue muy similar. La economía húngara, al igual que las de otros países socialistas, tuvo que luchar casi en solitario frente al boicot capitalista, por lo que sufrió fuertes desequilibrios que provocó dificultades de suministro e insatisfacción entre la población.  A estas dificultades de desarrollo en la construcción del socialismo en Hungría, se añadió el informe-basura “antiestalinista” del líder soviético, Nikita Jruschov, en febrero de ese año, durante el XX Congreso del PCUS, que posibilitó que hubiera un escenario adecuado para Occidente con el que forzar la propaganda antisoviética dentro del país magiar.

Aunque la contrarrevolución húngara de 1956 ya se trató ampliamente en otra entrada conviene, de nuevo, recordar, que el imperialismo jugó en Hungría con las mismas bazas subversivas que en el mal llamado “levantamiento de 1953” en la RDA: introdujo armas y elementos hostiles golpistas en Hungría, propagó y diseminó en el país, incesantemente, publicidad agresiva llamando al derrocamiento del gobierno socialista húngaro a través de Radio Free Liberty o lanzando propaganda que había sido fabricada en Baviera, en Alemania Federal, mediante el envío de globos al espacio aéreo húngaro y también mediante la infiltración de grupos de terroristas (pro-nazis y pro-occidentales) que cometieron innumerables crímenes contra funcionarios comunistas húngaros o simples ciudadanos no conformes con la violencia perpetrada por las bandas nazi-húngaras.

En definitiva, en el levantamiento de 1953 en la RDA no estuvieron en juego ni “elecciones libres”, ni mejorar el nivel de vida de los germano orientales, ni la manoseada “libertad capitalista”, sino que grupos bien organizados de provocadores procedentes de Berlín Occidental se aprovecharon de la buena fe de una parte de los trabajadores de Berlín Este y otras ciudades de la RDA para organizar paros armados y manifestaciones violentas de modo que desembocasen en una represión que hiciera caer al gobierno comunista. El Politburó del SED aplicó todas las medidas necesarias y correctas para eliminar las causas de la insatisfacción en la población y mejorar el sustento de los trabajadores, algo que pretendieron evitar los agentes terroristas enviados desde el Oeste cuya intentona golpista, finalmente, fue aplastada por la fuerzas  populares de la RDA y el ejército de la Unión Soviética.

A partir de entonces, el acoso contra la RDA fue “in crescendo”, con Occidente conspirando, un día sí y otro también, para derrocar el Estado de obreros y campesinos a través de sus agentes terroristas y saboteadores, algo que finalmente fue cortado o evitado en agosto de 1961 cuando las autoridades de la RDA decidieron poner fín a la campaña de provocaciones terroristas y contrabandismo en el país con la construcción de la Barrera Protectora Antifascista en Berlín Oriental, que no evitó, a pesar de ello, ni la construcción de túneles desde “el otro lado del Muro” ni el asesinato de guardias fronterizos de la RDA (que cumplían su deber de proteger el país).

Lo que queda en el aire es la cuestión de por qué el movimiento comunista, tanto en la RDA como en otros países socialistas, no encontró las fuerzas internas necesarias para poner fin al proceso revisionista iniciado por Jrushchov en la URSS en 1953, un proceso que hizo que el bloque socialista (incluida la Unión Soviética) optara por seguir la senda tramposa de la “coexistencia pacífica” y el postcomunismo-farsa del prestidigitador soviético y fueran capitulando por etapas hasta llegar a la implosión precipitada por el agente de Occidente en la URSS, Mijaíl Gorbachov. en 1985. Tal vez la respuesta, o una de ellas, esté en que había una inevitable (por tanto, necesaria) dependencia militar y también económica de los países socialistas con el gigante soviético que condicionaba cuestionar las directrices del Kremlin. Una prueba de ello es cuando Stalin falleció: Moscú ordenó que todos sus retratos y calles fueran retirados/suprimidas en todos los países del Pacto de Varsovia.

En cualquier caso, como decía el historiador comunista alemán occidental, Kurt Gossweiler “Solo cuando se dé la respuesta correcta, el movimiento comunista volverá a ser una fuerza que dé forma al futuro”.


1 de junio de 2018

9 de Junio, 18 hs. Ateneo de Madrid "De Marx a la Unión Soviética"

La Asociación de Amistad Hispano-Soviética te anima a participar en la charla-coloquio que se celebrará el sábado 9 de junio a las 18 horas en el Ateneo de Madrid (C/ Prado 21), bajo el título: "De Marx a la Unión Soviética".

En la primera parte de este acto público, expondremos las conclusiones que hemos extraído del estudio de la experiencia soviética hasta la Segunda Guerra Mundial, en relación con la situación actual y los retos futuros. Más concretamente, nos centraremos en tres cuestiones: revolución mundial y edificación del socialismo en la URSS; viraje al socialismo de la agricultura soviética; resistencia y victoria sobre el nazi-fascismo.

En la segunda parte, conoceremos las preguntas y opiniones de l@s asistentes que deseen intervenir.

24 de mayo de 2018

La Revolución en Venezuela ha logrado incrementar 458% construcción de centros de salud



Por Resumen Latinoamericano

La Revolución ha logrado incrementar de 5.346, en 1998, a 24.478, en la actualidad, el número de centros de salud creados en el país para atender a la población, hecho que significa un incremento de 458% y que demuestra el apoyo que en los últimos años ha recibido el sistema de salud pública y gratuita en Venezuela.

Así lo indicó la viceministra de Redes de Atención Ambulatoria de Salud de Venezuela, Indhriana Parada, durante su intervención en la plenaria de la 71º Asamblea Mundial de la Salud, que se realizará hasta este 26 de mayo en Ginebra, Suiza.

En representación del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), cuya presidencia pro témpore es presidida por Venezuela, destacó la importancia de la Misión Barrio Adentro, que en 2017 logró la cobertura 100 % en comunidades del territorio nacional.

“En materia de acceso y cobertura universal de salud, en Venezuela tenemos hoy la Misión Barrio Adentro 100% cobertura, donde existe un médico con un equipo básico de salud por cada 1.337 habitantes para las zonas más vulnerables y de difícil acceso”, destacó Parada, citada en nota de prensa de la Misión de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

También se refirió a la transformación del sistema de salud en el país, gracias a iniciativas como la Misión Barrio Adentro.

“Hemos pasado de un sistema de salud asistencialista, privatizador y desigual a un sistema integral y preventivo, equitativo, de acceso gratuito y universal y progresivamente participativo”, resaltó.

La Misión Barrio Adentro nació en Venezuela en 2003 y desde entonces se han mantenido esfuerzos para dar continuidad a este programa social, que está dirigido a toda la población y, especialmente, a sectores históricamente desasistidos.

17 de mayo de 2018

Naciones Unidas y la salud en Cuba




Por Jesús López Martínez, en La Joven Cuba.
 
Las noticias actualmente me llenan de ojerizas por el poder que tienen los medios de comunicación. Casi todo el mundo se convenció del ataque a Irak porque el criminal de Hussein usó armas químicas  y después…nunca aparecieron las armas químicas. Hace poco Trump lanza más de cien cohetazos a Siria; sin tener en cuenta al Congreso, ni al Consejo de Seguridad, porque según dice él usaron armas químicas contra el pueblo. Los grandes medios no preguntan por las pruebas, ni qué lo autoriza a actuar como si hubieran derramado algo en un pasillo en la torre que lleva su nombre. Ya esos medios no hablan más de los cohetazos.

Me sorprende que funcionarios de la ONU,  caracterizados por ser muy medidos en sus declaraciones,  cuando hablan de la salud de Cuba, lo hagan de forma extremadamente elogiosa.

Cristián Morales Fuhrimann, representante en Cuba de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS), en conferencia de prensa con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud, este 7 de abril expresó: “Cuando se hable de una cobertura universal de la salud, del derecho de todas las personas a recibir atención médica sin distinción, Cuba es ejemplo, en tanto promueve un sistema también equitativo, accesible y en transformación constante para satisfacer las necesidades de la población e incrementar su calidad de vida. El funcionario elogió los resultados del país, llevando los servicios de salud a cada rincón de la geografía cubana, aun cuando a nivel mundial la mitad de la población carece del acceso a este tipo de servicios o tiene que destinar cuantiosas cantidades de dinero para recibirlos”.

Ahora el Director General de la OMS doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha dicho en La Habana: “No puedo más que agradecer a Cuba por el sistema de salud modelo que tiene, que lo hace situarse entre los mejores del mundo”. Añadió que aunque es un derecho humano “más de la mitad del mundo carece de servicios médicos”.

Carissa Etienne, directora del a Organización Panamericana dela Salud añadió: “Más de la  tercera parte de los habitantes de esta región no tienen acceso a los servicios de salud integrales. En los años 2013 y 2014 se produjeron más de 1,2 millones de muertes que hubieran podido evitarse”.

Sé que la salud en Cuba ha dado un cambio de 180 grados después de 1959 (lo he vivido), pero lo dicen estos numeritos: En 1958 contábamos con 1076 habitantes por médico (mucho menor en La Habana y las capitales de provincia y mucho mayor en el campo); en 1970 teníamos 1393 (recuerden que en los primeros años de la Revolución se llevaron la mitad de nuestros médicos), pero con los 3.000 patriotas que no se fueron, trabajamos y trabajamos y hoy tenemos 125 habitantes por médico.

Bueno, pensé, muchos en La Joven Cuba comentan que han pasado 60 años, que el mundo ha cambiado, que esas comparaciones no son válidas. Estos directivos de la ONU viajan por el mundo, pero… ¿no estarán influenciados por los medios cubanos, porque dicen lo mismo que Granma y la Mesa Redonda? Entonces me dio por buscar en Internet la situación de la salud en varios países (no dispongo de mucho tiempo). Busqué países de los que en este blog alaban porque son democráticos, tienen muchos partidos, eligen al presidente directamente y creo que “esa democracia” debe servir para algo y no tienen bloqueo de la nación de mayores recursos técnicos en la salud. Me encontré lo siguiente:


La salud pública de la República Dominicana es altamente deficiente, lo que se evidencia por una alta mortalidad de pacientes, por la falta de equipos o medicamentos en los hospitales, debilidad en la atención y bajos niveles de calidad. (…)

Esos conceptos fueron emitidos ayer por el doctor Fulgencio Severino en el panel sobre la “Situación y perspectiva de la salud pública en el país”, organizado por el Centro Bonó. (…)Sostuvo que no se le puede decir a una persona de Elías Piña que cada vez que quiera un servicio se traslade a la capital “porque se va a morir en el camino y no puede ser y si busca una ambulancia tienen que pagarle viáticos al chofer y echar gasolina”.


(..) Estas cifras nos indican que en México todavía hay más de 30 millones de personas sin protección social en salud. Esta población recurre, para atender sus necesidades de salud, a los servicios de la SSa, los SESA e IMSS-O. Alrededor de 24 millones se consideran responsabilidad de la SSa y los SESA, y alrededor de siete millones se atienden en las unidades del programa IMSS-O.

https://www.elconfidencial.com/mundo/2015-09-07/sanidad-publica-en-brasil-una-odisea-con-tintes-de-pesadilla_1001446/

“Las personas enferman por el hambre, por la falta de saneamiento, y cuando buscan ayuda en hospitales, cargan sobre nosotros sus frustraciones. La violencia es una constante en los centros médicos brasileños, sobre todo en los que se encuentran cerca de favelas en guerra. Isabela, una Mir procedente del Nordeste, trabajaba hasta hace dos meses en un centro de la periferia de Río de Janeiro. Acaba de dejar su trabajo. “Había un tiroteo por día. Nos pasábamos el tiempo debajo de una mesa esperando que los tiros acabasen pronto. No hay derecho, no se puede trabajar en estas condiciones. Yo lo siento por los pacientes que he dejado atrás, pero no quiero morir por ejercer mi profesión, reconoce Isabela.

A esta situación de crisis constante, se suma una falta crónica de médicos, por una falla en la planificación desde el Estado Federal. Es una lacra que el Gobierno de Dilma Rousseff ha intentado paliar con la ‘importación’ de facultativos desde Cuba a través del programa ‘Más médicos’. Desde que arrancó hace dos años, este programa ha traído a Brasil a 18.240 profesionales, en su mayoría médicos de cabecera que trabajan en las áreas rurales deprimidas del norte y el nordeste del país. (Cuando llegué a aquí, pensé… ¿será por esto que está preso Lula?)

La razón de este programa, ampliamente criticado por la oposición (¡Qué democracia!)  y por muchos médicos brasileños, radica en la esencia elitista de la universidad brasileña. A pesar de los avances de la era del PT, hoy solo el 11% de la población llega a la universidad, y eso que en la última década se ha duplicado la población universitaria en el país tropical. "Estudiar medicina a día de hoy sigue siendo un privilegio para las clases altas.” 

A esto que viene a continuación no le tomé el link, pero puedo asegurarles que no ocurre en el país de un solo partido y sin democracia que “dicen que es Cuba”:
“La mortalidad materna, neonatal, infantil y en la niñez ha tendido al descenso alcanzando los valores más bajos del decenio; sin embargo, estas muertes son evitables, innecesarias y consideradas injustas. Se proyecta que manteniendo las variables constantes, para 2020 su comportamiento continuará decreciente.
Variables como la ubicación geográfica, la etnia, la pobreza y el porcentaje de analfabetismo han demostrado ser determinantes de estas muertes; por lo tanto, su intervención debe estar enfocada al mejoramiento de las condiciones sociales que generan brechas de desigualdad.”

Resulta evidente, los funcionarios de la OMS y la OPS no hacen esas declaraciones porque lean Granma o vean la Mesa Redonda, sino porque recorren muchos “países democráticos” y saben la situación que tiene en ellos la atención a la salud de la población que no dista mucho de la que tenía Cuba hace 60 años.

14 de mayo de 2018

VENEZUELA: 58% los electores prefiere que sea Nicolás Maduro quien resuelva situación económica




Por AVN, recogido de Resumen Latinoamericano.

El más reciente estudio realizado por Hinterlaces, basado en 1.580 entrevistas directas aplicadas en hogares del país, indicó que 58% de las personas que ejercerán su derecho al sufragio el próximo 20 de mayo prefiere que sea el presidente de la República, Nicolás Maduro, quien solvente la situación económica que atraviesa Venezuela.

El sondeo, efectuado entre el 27 de abril y el 9 de mayo, reveló que 41% de los venezolanos se inclinaría por un gobierno de oposición, representado por cualquier dirigente, para la aplicación de medidas que contribuyan a estabilizar la economía nacional. Un 1% no se decidió por ninguna opción.

Los resultados responden a la apreciación del 57% de los encuestados que afirmaron participar en los comicios que determinarán al Presidente de la República y miembros de consejos legislativos, y que manifestaron estar en desacuerdo con el llamado abstencionista de los partidos de oposición.

En cuanto a la intención de voto, el candidato presidencial por el Frente Amplio de la Patria, Nicolás Maduro, cuenta con el 47% de la aprobación popular, seguido por el abanderado por Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y Copei, Henri Falcón con 34%, y de Esperanza por el Cambio, Javier Bertucci, con 14%.

Consultados sobre su percepción respecto a los resultados electorales, 71% de los electores señaló que ganaría Nicolás Maduro, mientras que 17% eligió a Henri Falcón. En el caso del postulado presidencial Javier Bertucci, 8% de los encuestados aseguró que resultaría victorioso y 4% no tomó partido por ninguno de los candidatos.

Señaló Hinternlaces que la encuesta tiene un nivel de confiabilidad del 95%, con un nivel de error máximo admisible de +/- 2,5%.


Maduro destinó recursos para fortalecer programas sociales en Apure


El presidente de la República, Nicolás Maduro, aprobó recursos financieros para rehabilitar la infraestructura hospitalaria y profundizar el alcance de políticas de protección social en el estado Apure.

Desde la avenida Carabobo, ubicada en San Fernando de Apure, aprobó 2 billones 500 mil bolívares para la conclusión de labores de restauración en el Hospital General y Materno Infantil, situado en la capital del estado llanero.

Respecto al área habitacional, el Jefe de Estado anunció la construcción de 50 mil nuevas viviendas, cuya asignación se realizará a través del sistema Carnet de la Patria.

En el estado Apure, la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), programa creado en el año 2011, ha entregado 52 mil 515 viviendas.

En el ámbito productivo, el Mandatario informó sobre la próxima incorporación de 10.000 nuevos jóvenes apureños al Plan Chamba Juvenil. Esta cifra, se sumará a los 45 mil jóvenes registrados en la entidad.

El programa productivo está orientado a la formación de jóvenes, entre 15 y 35 años de edad, en el área industrial banca, seguros, seguridad, transporte, servicios, alimentación, telecomunicaciones, electricidad e hidrología a fin de impulsar el desarrollo económico de la nación.

El Mandatario recordó, a propósito del Día de la Madre, la activación de la sección Madre Patriota en la aplicación Venezuela QR (VeQR) para la asignación de una bonificación especial de 1 millón 500 mil bolívares para las jefas de hogar.

11 de mayo de 2018

El trotskismo contra el leninismo y la revolución

Durante el año pasado, con motivo del centenario de la Revolución de Octubre en Rusia, se han difundido muchas informaciones, verdaderas y falsas, así como muchas opiniones, favorables y contrarias. Las opiniones aparentemente positivas llegan, sin embargo,  a conclusiones opuestas. Por una parte, están los marxistas-leninistas que estiman correcta la política aplicada por la dirección revolucionaria bolchevique hasta varios decenios después. Por la otra, están los trotskistas que la consideran equivocada, sobre todo tras la muerte de Lenin en 1924. Entre medias, hay quienes que se muestran confusos sobre esta controversia y sobre la defensa de la experiencia socialista soviética frente a sus detractores. En su legítimo afán de unir fuerzas, pasan por alto que la unidad de las masas obreras y populares sólo puede alcanzarse luchando contra quienes las engañan y las dividen. Su confusión se ha visto acrecentada porque la explicación dominante sobre la sorprendente derrota final de la URSS es la que ofrecen los capitalistas y los trotskistas. Pero, ¿será verdad esa explicación por el mero hecho de que nos la impongan? Es sabido que los capitalistas están mucho menos interesados por la verdad que por seguir lucrándose de la explotación del trabajo asalariado. ¿Y los trotskistas?

Las diferencias entre el marxismo-leninismo y el trotskismo atañen a la conducta de los revolucionarios tanto después como antes de que éstos conquisten el Poder político. No sólo se refieren a objetivos todavía lejanos, sino también a los pasos inmediatos hacia ellos. Por este motivo, arrojar luz sobre ellas es una necesidad urgente. La Asociación de Amistad Hispano-Soviética inicia a continuación la publicación de artículos aclaratorios sobre esta polémica, los primeros de ellos extraídos del libro de Harpal Brar ¿Trotskismo o leninismo?



Por Harpar Brar

El partido de vanguardia de la clase obrera y la teoría leninista de la revoluciónen contra de la teoría trotskista de la “revolución permanente”
El proletariado no tiene otra arma en su lucha por el poder que la organización.
(Lenin, Un paso adelante, dos pasos hacia atrás)
Sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario.
(Lenin, ¿Qué hacer?)

El trotskismo es una ideología burguesa en las filas de la clase obrera.

Mientras no esté enterrado, y no sea expulsado del movimiento obrero, seguirá causando gran confusión y mucho daño y, por este motivo, perturbará gravemente la organización del proletariado con vistas a una revolución proletaria. De ahí la necesidad de superar el trotskismo. De ahí la necesidad de enterrarlo para siempre como tendencia ideológica.

En Gran Bretaña, actualmente, el trotskismo no es más que una corriente ideológica antileninista y anticomunista burguesa y engañosa dentro del movimiento obrero. Busca a sus seguidores sobre la base de una plataforma antileninista y anticomunista, a pesar de que su antileninismo y su anticomunismo se camuflan bajo la llamada a luchar contra el “estalinismo” o la “burocracia estalinista”. Es la naturaleza antileninista de su programa la que hace que los intelectuales pequeñoburgueses y las personas con tendencias individualistas, especialmente los jóvenes de las universidades y colegios, encuentren tanto atractivo en el trotskismo. De ahí la composición mayoritariamente pequeñoburguesa de la mayoría de las organizaciones trotskistas en Gran Bretaña. Pero a pesar de esta característica, es innegable que el trotskismo continúa disfrutando de algo de apoyo entre algunos sectores de la clase obrera.

¿Por qué? Debido a que, tras la bancarrota del Partido Comunista revisionista de Gran Bretaña (CPGB), el trotskismo ha sido capaz de ofrecerse como una alternativa “militante de izquierda” al revisionismo; porque el movimiento marxista-leninista de este país es muy débil, de hecho; y porque todavía no existe un genuino Partido revolucionario marxista-leninista del proletariado.

Sin embargo, dado que el movimiento marxista-leninista se desarrolla constantemente y que el trotskismo se debilita proporcionalmente, este último dejará de ser una corriente más -antileninista, anticomunista, engañosa, pero una corriente a fin de cuentas-, y en palabras de Stalin, será empujado a convertirse en “una banda de saboteadores frenéticos y sin principios, agentes de distracción y asesinos que actúan bajo las órdenes de los servicios de espionaje de los Estados extranjeros” (Stalin 3- 3-1937, p. 67), es decir, en un destacamento avanzado de la burguesía. Así lo fue de hecho en la década de 1930. El trotskismo se alió con el fascismo; hizo todo lo posible para lograr el derrocamiento del primer Estado de la clase obrera – la U.R.S.S. – y no hay duda en nuestras mentes de que, si surgiera la necesidad de nuevo, el trotskismo llegaría a las posiciones que ocupó en la década de 1930. De tendencia burguesa del movimiento obrero, se convertiría en un destacamento avanzado de la burguesía.

Es por eso que debemos emprender un estudio del contenido del trotskismo y de las causas de su degeneración. 

Denunciar al trotskismo como una ideología contrarrevolucionaria, antileninista además, que, de ser seguida por los trabajadores, solo puede conducir a su propia esclavización, es de extrema importancia desde el punto de vista del desarrollo del movimiento revolucionario de este país. A veces, los camaradas afirman que “el trotskismo es contrarrevolucionario, que no necesitamos perder el tiempo en el tema y que todos saben que es contrarrevolucionario”. Este enfoque no es correcto. Hay personas que no saben que el trotskismo es contrarrevolucionario. Ejerce una influencia considerable y, como tal, es nuestro deber revelar de una manera científica la esencia interna contrarrevolucionaria del trotskismo, para arrancar la máscara “ultraizquierdista” que esconde su rostro y denunciar su verdadera esencia de derecha. Y debemos hacerlo apoyándonos en la verdad histórica, en la documentación cierta y no en el chismorreo vulgar, el método favorito de los trotskistas.

Es nuestro deber no tomar el trotskismo a la ligera (aunque con razón, tratemos a ciertos trotskistas como vulgares farsantes), sino como una ideología que causa graves daños en el movimiento obrero. Debemos refutar esta ideología burguesa de forma científica y demostrar a los trabajadores (y no a nosotros mismos) que el trotskismo es una ideología contrarrevolucionaria burguesa, anticomunista y antileninista, aunque, por sus conveniencias y engaños, ella prefiera operar bajo la etiqueta de “marxismo-leninismo”.

Lenin libró una lucha constante y despiadada contra el trotskismo, y el trotskismo fue derrotado, arrojado a la basura, su biotopo natural, durante los acontecimientos que desembocaron en la Revolución de Octubre. El hecho de que unas semanas antes de que la Revolución de Octubre, Trotski fuera forzado por los acontecimientos – es decir, por la realidad – a salir de su antigua posición, de sumarse al Partido bolchevique y de aceptar su programa, demuestra suficientemente que el trotskismo había sido  desacreditado y refutado completamente.

Después de la muerte de Lenin, el trotskismo hizo otro intento por regresar a la escena y tomar el lugar del leninismo. Experimentó un desastre completo, como se verá en los capítulos dedicados al juicio de Moscú, y fue derrotado.

Desde mediados de la década de 1950, el trotskismo ha hecho otro intento de sustituir al leninismo y, admitámoslo, con cierto éxito. 

Esto se debe a que el troskismo fue resucitado y recibió un rayo de vida gracias a la traición al marxismo-leninismo por parte de la camarilla de renegados revisionistas que dirigía la Unión Soviética. En los tiempos del 20º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (P.C.U.S.), hubo un verdadero golpe de Estado, que llevó al poder a la misma camarilla de renegados y amarillistas, dirigidos por N. S. Jruschov. Su objetivo principal era restaurar el capitalismo en la Unión Soviética. Sin embargo, no podían hacerlo sin desacreditar los logros de la construcción socialista durante los treinta años anteriores al 20º Congreso del Partido y sin desacreditar, al mismo tiempo, al hombre bajo cuyo liderazgo estas conquistas del socialismo fueron realizadas. Es por este camino que debemos entender los ataques contra el camarada Stalin. 

Los revolucionarios de todo el mundo tienen un enorme respeto y afecto por este gran marxista-leninista que ha mantenido muy alto el estandarte del marxismo-leninismo, el estandarte de la revolución proletaria. Con una obstinación y un valor incomparables, Stalin defendió la dictadura del proletariado en la Unión Soviética contra los enemigos de la clase obrera tanto dentro como fuera del movimiento obrero. 

Mao Zedong, el gran dirigente de la revolución china, le dedicó estas palabras en el 60° cumpleaños de Stalin:
“Stalin es el gran dirigente de la revolución mundial. Esto es de suma importancia. Es de importancia capital que la humanidad tenga la oportunidad de tener a Stalin. Desde que lo tenemos, las cosas van bien. Como todos saben, Marx está muerto, al igual que Engels y Lenin. Si no hubiera estado Stalin, ¿quién hubiera estado allí para dar instrucciones? Pero, lo tenemos, y es realmente una gran suerte. Hoy en día, existe una Unión Soviética, un Partido Comunista y un Stalin en el mundo. Por esto, los asuntos mundiales pueden ir muy bien.”

Esto realmente resume los sentimientos del pueblo revolucionario en todo el mundo sobre Stalin. Fue precisamente por esta razón que se había vuelto de suma importancia para los enemigos de la clase obrera, atacar al camarada Stalin antes de que pudieran derrotar al leninismo en el propio país de Lenin, antes de que pudieran apoderarse de la fortaleza desde el interior y preparar el camino para la restauración del capitalismo. El ataque de la camarilla de renegados revisionistas no fue un ataque a Stalin como individuo. 


Fue un ataque contra Partido Bolchevique, un ataque contra sus métodos y formas de organización, un ataque contra la construcción socialista llevada a cabo bajo la dirección del Partido Bolchevique dirigido por el camarada Stalin, un ataque contra la victoria de la Unión Soviética bajo la dirección del Partido bolchevique y Stalin durante la guerra antifascista. Sólo porque Stalin, durante esta lucha, se presentó como el portavoz más representativo del Partido Bolchevique, centró el odio de todos los reaccionarios. Y es en esta oposición y su ataque contra el partido bolchevique y contra la dictadura del proletariado que los revisionistas renegados en el poder en la Unión Soviética se pueden meter en el mismo saco que los trotskistas.

¿Debemos extrañarnos, en este caso, de que “la loca campaña de la dirección del P.C.U.S. contra Stalin hiciera que los trotskistas, que durante mucho tiempo no eran más que cadáveres políticos, se reanimaran y proclamaran que Trotski debía ser ‘rehabilitado’?” (Renmin Ribao y Hongqi 13-9-1963)

Así que, después del 20º Congreso del Partido, el trotskismo, por mucho tiempo desacreditado y enterrado por los pueblos del mundo, fue exhumado para causar confusión en las filas del proletariado.

En un país como Gran Bretaña, donde los trotskistas están más enraizados que en cualquier otro país avanzado de Europa occidental, están relativamente bien posicionados para engañar a la clase obrera y a las masas militantes.

Teniendo en cuenta lo que se ha dicho, se convierte en el deber de todo marxista-leninista revolucionario llevar a cabo una lucha sin cuartel y sin piedad contra el trotskismo, que no es sino una influencia ideológica de la burguesía en las filas es de la clase obrera.

Pero para dirigir la lucha contra el trotskismo, primero debemos conocer la naturaleza del trotskismo, los métodos que adopta y las formas que adquiere para hacer su horrible aparición, de vez en cuando.

La esencia del trotskismo radica en el hecho de que es una ideología burguesa, no proletaria, irreductiblemente opuesta al leninismo, es decir, al bolchevismo revolucionario. 

Esta verdad es necesario que los revolucionarios y los proletarios de todo el mundo la entiendan por completo. El trotskismo se opone al leninismo en cuestiones tan importantes como la naturaleza y el papel del Partido, la teoría de la revolución y el papel de la dirección. Desde 1903 hasta la Revolución de Octubre, el trotskismo como ideología se enfrascó en una amarga lucha contra el leninismo y el bolchevismo. De hecho, el trotskismo nunca ha dejado de librar esta violenta lucha contra el leninismo. 

Mientras que antes de la Revolución de Octubre el trotskismo estaba involucrado en un ataque frontal abierto contra el leninismo, durante y después de la Revolución de Octubre, adoptó una política de socavamiento insidioso del leninismo, haciéndolo cada vez bajo el disfraz de “alabar” a Lenin y al leninismo, por supuesto, y esto, porque el trotskismo había sido debilitado e inutilizado por  las tres revoluciones rusas – la de 1905, la de febrero de 1917 y la gran revolución socialista de Octubre de 1917. El leninismo, por su parte, había salido victorioso y había demostrado sus méritos después de haber pasado la prueba de tres revoluciones. Así es como el camarada Stalin describía la debilidad del trotskismo, como consecuencia de la Revolución de Octubre:
“El nuevo trotskismo ya no es una simple repetición del antiguo; ha perdido sus plumas y está bastante fangoso; es incomparablemente más dulce de espíritu y más moderado en su forma que el antiguo trotskismo; pero, en esencia, indudablemente conserva todas las características del antiguo trotskismo. El nuevo trotskismo no se atreve a afirmarse como una fuerza militante contra el leninismo; prefiere operar bajo la bandera común del leninismo, bajo el lema de la interpretación y la mejora del leninismo. Esto es porque es débil. No se puede culpar al azar de que la aparición del nuevo trotskismo coincidiera con la muerte de Lenin. Durante la vida de Lenin, no se habría atrevido a dar ese arriesgado paso.” (Stalin. Cuestiones del leninismo)

Ahora es necesario añadir algo a esta profunda declaración del camarada Stalin acerca de las características del nuevo trotskismo, en el sentido de que el trotskismo no se atrevería a lanzar más ataques directos, abiertos o subrepticios, contra el leninismo. Por el contrario,  perseguía desde ese momento el mismo viejo objetivo de atacar al leninismo y de tomar su lugar por un método indirecto, envolvente y, por lo tanto, incomparablemente más peligroso y dañino, que consistía en tomar por objetivo todas las bases de leninismo atacando a Stalin y al “estalinismo”, y esto, siempre en nombre de la “defensa” del leninismo, naturalmente.

El verdadero carácter del trotskismo reside en el uso de expresiones de “izquierda” con la intención de enmascarar una falta de fe en la clase obrera y en las masas importantes del pueblo y de enmascarar, igualmente, una voluntad de rendirse al capitalismo. La esencia del trotskismo no se revela en su fraseología ultra-“izquierdista”, sino en sus actividades, mucho más alejadas de la izquierda: “una fraseología ultraizquierdista para ocultar acciones extremadamente contrarrevolucionarias”, tal es la naturaleza del trotskismo.

Muchas personas que crecieron con las leyendas y las mentiras trotsko-burguesas llegan a decir: “Trotski era un cercano camarada de lucha de Lenin; Trotski nunca dijo nada malo de Lenin; Trotski era un bolchevique que se había comprometido a defender al leninismo en la lucha de este mismo leninismo contra el estalinismo”, etc. Pero tal visión es errónea y denota una falta total de lucidez, así como una completa ignorancia de la verdad histórica. 

Que Trotski luchó ferozmente contra el leninismo revolucionario y el bolchevismo y que Lenin, durante un largo período (de 1903 a 1917, antes de la revolución de octubre, y después también), condujo una lucha sin cuartel contra el trotskismo contrarrevolucionario, son hechos históricos bien conocidos que “han escapado a la atención” de los trotskistas, ya sea porque no quieren saber la verdad o porque son, en la terminología de Lenin, completos “ignorantes”, “hombres sin pantalones” que nunca han aprendido o incluso leído ninguna historia del bolchevismo revolucionario, pero que han ido a parar tontamente en círculos trotskistas, donde “andar desnudo se considera lo último” en relación al conocimiento del bolchevismo y todo lo que representa. Que Trotski haya lanzado ataques virulentos contra Lenin y el leninismo no es una “invención” de Stalin, como generalmente afirman los trotskistas, sino que se puede demostrar en los siguientes pasajes de una carta de Trotski a Chjeidze en 1913:
“En una palabra, todo el leninismo en este momento se basa en la mentira y la falsificación y lleva en sí el germen de su propia descomposición.”

Un poco antes, en la misma carta, Trotski describe a Lenin como “explotador profesional de la rutina del movimiento obrero ruso.”

Aquí, de la fuente más segura, tenemos en forma inalterada la verdadera opinión que tiene el trotskismo del leninismo: considera que “todo el leninismo” ha sido “basado la mentira y la falsificación” y considera a Lenin “un explotador profesional de la rutina del movimiento obrero ruso”.

Sin embargo, esto no impidió a Trotski, después de la muerte de Lenin, pretender que él era el mayor leninista en lucha contra la “burocracia estalinista”. Tampoco impide que los trotskistas de hoy, en su incesante lucha contra el leninismo, también pretendan ser los defensores incansables del leninismo en contra de la “burocracia estalinista”, usar el mismo nombre del gran Lenin y pronunciar falsas verdades tan descaradas como la afirmación de que Trotski era el hermano de armas de Lenin, así como un gran leninista.

La verdad es que el trotskismo está tan alejado del leninismo como la tierra del cielo. La verdad es que el trotskismo luchó contra el leninismo en el pasado y todavía lucha contra él hoy en día. Antes de la Revolución de Octubre, combatió abiertamente contra el leninismo; desde la Revolución de Octubre no lo ha hecho tan abiertamente.


Hoy, combate indirectamente contra el leninismo al lanzar ataques virulentos contra Stalin y el “estalinismo”. ¿Por qué? Porque la denuncia de Stalin es una precondición necesaria para la denuncia del leninismo y del bolchevismo, de la dictadura del proletariado y de la construcción del socialismo en la U.R.S.S., en la época de Lenin y de Stalin. 

Stalin fue un gran marxista-leninista que durante tres décadas aplicó con éxito el leninismo a las condiciones existentes en la U.R.S.S., y en el mundo. Fue bajo la dirección de Lenin y bajo la hostilidad de la oposición trotskista, que el pueblo soviético construyó el socialismo en la U.R.S.S. y guió a los pueblos del mundo en la guerra contra el fascismo. En efecto,hubo gloriosas realizaciones. Si uno niega estos logros y tres décadas de la aplicación más brillante del leninismo, ¿qué queda en este caso del leninismo? ¿No está claro para todos, entonces, que este ataque contra el “estalinismo” es de hecho un ataque contra el leninismo, que representa otra -¡una más!- tentativa de los trotskistas de sustituir el leninismo por el trotskismo. Así es como el trotskista usa el “leninismo” para luchar contra el leninismo.

Que el trotskismo luche contra el leninismo abiertamente o no, es una cuestión de detalle técnico que pertenece al campo de la metodología. Pero no cambia nada la realidad desnuda de que el trotskismo sigue atacando al leninismo (ciertamente, de manera más sofisticada que antes de 1917, pero aún así continúa combatiendo al leninismo).

En resumen, trotskismo es sinónimo de antilenismo, de anti-bolchevismo. El trotskismo es contrarrevolucionario.

El leninismo, por otro lado, es el bolchevismo revolucionario:
“El leninismo es el marxismo de la era del imperialismo y de la revolución proletaria. Más exactamente, el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular.” (Stalin, Los fundamentos del leninismo)

Estas dos ideologías, el trotskismo por un lado y el leninismo por el otro, son enemigos irreconciliables. No se puede aceptar una de estas dos ideologías sin, al mismo tiempo, rechazar la otra. No se puede ser leninista sin rechazar el trotskismo. Del mismo modo, uno no puede ser trotskista sin rechazar el leninismo. Es lo uno o lo otro: el trotskismo o el leninismo.

Ahora conviene justificar estas afirmaciones. Para este propósito, es decir, con el fin de revelar la verdadera naturaleza del trotskismo, de revelarla en su forma realmente oportunista, contrarrevolucionaria, aligerándolo de toda su fraseología “ultraizquierdista”, es obligatoriamente necesario hacer referencia, aunque sea brevemente, a la teoría y la práctica de Trotski y sus seguidores, es decir, al punto de vista teórico y práctico del trotskismo sobre los problemas y movimientos más importantes durante un período que abarca un buen medio siglo. 
 
¿Cuál fue, por ejemplo, la posición de Trotski sobre el Partido Bolchevique, y cuáles fueron su estrategia y táctica para la revolución rusa? Sería necesario examinar cuidadosamente la posición tomada por Trotski y sus seguidores a propósito de la controversia que hizo estragos sobre el problema de construir el socialismo en un país y luego pasar al examen crítico la reacción de Trotski y sus discípulos tras la derrota de su política de oposición a la construcción del socialismo en un país: ¿Trotski y sus seguidores, por ejemplo, recurrieron a actividades contra el Partido, al terror y al asesinato, a la destrucción y al sabotaje para lograr lo que no habían podido hacer, debido a la intervención de una abrumadora mayoría del proletariado soviético? ¿Se unieron, sí o no, con los fascistas con el propósito de atacar al Estado de los trabajadores, hacia el cual su odio era tan grande que estaban dispuestos a firmar una alianza con los nazis? ¿Intentaron o no sabotear los movimientos de Frente Popular en todo el mundo antes de la Segunda Guerra Mundial? ¿Consiguieron, sí o no, sabotear con éxito el Frente Popular en España y, al hacerlo, contribuir a la victoria de los fascistas liderados por Franco en este país? Examinaremos igualmente el punto de vista de Trotski y del resto de la oposición en lo que concierne a la revolución china.