8 de julio de 2018

Lenin nos indicó como luchar contra el Imperialismo


Por Alexandr Alexándrovich Zinóviev *. Extraído de un artículo más extenso, (al final indicamos el artículo original), publicado en "Soviétskaya Rossía". Traducido por Mijaíl Pavlov, redactado por N.G.

 

"Mi evaluación de Lenin, que he expresado en repetidas ocasiones, es:
Es una de las personas más relevantes en la historia de la humanidad y el hombre que más ha influído en el siglo XX".


Mis conclusiones
Cuando me pidieron que nombrara a las personas más grandes del siglo pasado, no lo dudé, y ahora de nuevo: Lenin y Stalin.

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El gran mérito histórico de Lenin es que desarrolló una ideología anti-Racista, teniendo en cuenta los cambios que tuvieron lugar en la humanidad a principios del siglo XX, creó una enseñanza que podría ser llamada "leninismo", y que fue definida por muchos científicos como "Un Paso Adelante de la Humanidad".


En la historia no conozco otro ejemplo de misma magnitud, cuando el papel de un individuo haya sido tan inconmensurable.

Si no hubiera existido Lenin, y después su práctico camarada Stalin, probablemente La Gran Revolución Socialista de Octubre y luego la Unión Soviética, en la historia humana no se habría desarrollado una línea evolutiva tan completa... 

Y esta nueva línea evolutiva ha tenido un gran impacto en todo el desarrollo humano posterior.


Si, desde este punto de vista, por influencia directa de Lenin y Stalin... muchos logros que se pueden observar ahora en occidente no hubieran sido realizados, de no ser por la existencia y los logros obtenidos en la Unión Soviética. 

Al analizar como se desarrolla la vida, la existencia de los habitantes del mundo occidental, es evidente que puedo demostrar lo mucho que occidente ha tomado prestado de la Revolución, y lo que ha sido influenciado, y tomado por el éxito del movimiento comunista.


En mi juventud, por ignorancia, estaba fascinado por las críticas al periodo del Socialismo Real.


Y luego, por mi propio análisis y comprensión, comencé a discurrir:

 
- Muy bien, Zinoviev, ¿no estás contento con las acciones de Lenin o Stalin, pero estando en su lugar, qué hubieras hecho?


Y llegué por los miles de datos a esta conclusión:


- De otra forma, contrariamente a como se hizo, no podría haberse realizado.


Así que no hay necesidad de especular sobre, las letanías de si hubo "crueldad", "represión" y epítetos parecidos. Todo lo que se hizo fue hecho por pura necesidad, para el desarrollo de la Humanidad, para el avance social de la mayoría de la población.



Por otra parte, si hay algo que reprochar a Stalin y a Lenin en este tema, yo diría:


¡No debísteis ejecutar tan rápido! (pues muchas escorias se quedaron, y se escondieron). Porque después, ¡cuanto daño hicieron esos revisionistas a nuestro país! Es un daño causado por "estos errores" de Lenin y Stalin.


Por primera vez en la historia, ¡la mortalidad actual deviene por un exceso de fertilidad en tiempos pasados!, cuando en estos años hay un disminución absoluta de la población rusa. ¡Estamos siendo destruidos en todo el sentido de la palabra! 

Y en este contexto, continúo citando a Lenin y Stalin. Obligado por tantas personas que quieren que otras olviden, lo que fue nuestra sociedad, y todos juntos hubimos creado.








Se ha cometido un gran crimen contra las mejores personas del país. Y continúa, liderado por el poder supremo, apoyado por la llamada élite intelectual y cultural.


¡Es demasiado para nuestra propia dignidad como pueblo, y nosotros mismos! 

Lenin en comparación es un titán, ahora sus adversarios son pigmeos. Todo lo que hacen es esencialmente, destrucción...


Hay dos maneras de analizar los hechos pasados:

¡Para hacer algo superior, mejor que los que lo hicieron antes, o los que vivieron antes que ellos!

O los predecesores son solamente testigos, y proclaman las mentiras de los delincuentes profesionales, infravalorandose y viéndoles como dioses. 

De la segunda forma actúan. Por allí se fueron, esos "intelectuales".

¡Pero no creo que puedan escapar del tribunal de la historia!


"Y la importancia de Lenin, el gran nivel de su personalidad, su mérito excepcional no sólo en Rusia, sino para toda la humanidad, es un hecho contrastado, lo demás son calumnias."




Nota:

* Alexandr Alexándrovich Zinóviev, esforzado luchador en la gran guerra patriótica (piloto de aviones de asalto), sociólogo, escritor, doctor de ciencias filosóficas, profesor.



Fuente original:

6 de julio de 2018

La Sexta y La Razón: el mismo perro contra Willy Toledo y contra Cuba

Por Cuba Información.

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.- “Me gustaría que este señor (…) alguna vez condenase el asesinato de homosexuales en Cuba por el hecho de ser homosexuales” (Eduardo Inda, tertuliano y director de OK diario). “En Cuba hay todavía homosexuales en las prisiones” (Javier Sardá, showman y tertuliano). ¿Homosexuales encarcelados, asesinados en Cuba? ¿Les parece si escuchamos a las “víctimas”? “La sociedad cubana tiene todavía mucho que cambiar, pero con respecto a nosotros los homosexuales y los travestis, ha habido bastantes avances y eso se lo agradecemos, sobre todo, a la Revolución, porque nos ha dado nuestro espacio” (1). “Es lo mejor, porque nos ha dado esta libertad y nos va a seguir dado libertad, esperamos”. “Yo solo puedo opinar que estoy muy contento de que en mi país se hagan galas (contra la homofobia) como esta y de que se apoye a la juventud gay” (2). Son opiniones recogidas por Cubainformación TV, el pasado mayo, en las calles de la Isla. 



En Cuba se han dado pasos importantes en el respeto a la libre orientación sexual y de género, y campañas contra la homofobia y la transfobia recorren las calles, los medios y las escuelas del país (3). Pero, como en tantos temas, la realidad de la Isla va por un lado, y lo que oímos en los medios de comunicación -españoles, por ejemplo- va por otro

El conocido showman y tertuliano Javier Sardá atacaba a Cuba, en esta misma línea, mencionando al escritor cubano Reinaldo Arenas. “Reinaldo Arenas, escritor cubano que estuvo en la cárcel, que le machacaron, que le destruyeron por homosexual…”.  Es curioso que el caso Arenas, que ocurrió hace más de 40 años, sea el argumento hoy para atacar al sistema político cubano (4). El actor Willy Toledo replicaba a Sardá citando los asesinatos de estado cometidos, en aquella época, por la “democracia” española: “Si hablamos de Reinaldo Arenas hablemos de Lasa y Zabala” –torturados, asesinados y enterrados en cal viva por la Guardia Civil en 1983- “que no estuvieron presos, sino que fueron asesinados por el sistema español” (5). 

La escena corresponde al programa “Al rojo vivo” del canal español La Sexta, que invitó a Willy Toledo a su plató el pasado 27 de junio (6). Un hecho excepcional, ya que el actor, desde que en 2010 realizó unas declaraciones sobre Cuba inaceptables para los círculos de poder mediático (7), y por su actividad sindical en el sector audiovisual (8), sufre un boicot laboral (9) y un permanente linchamiento en los medios españoles (10). 

El programa tuvo minutos de inusual libertad de expresión, cuando Toledo habló de presos políticos, torturas y falta de democracia en España; o cuando realizó una defensa de procesos, demonizados en los medios, como los de Cuba y Venezuela. “Todas las mentiras que vertéis sobre Venezuela, sobre Cuba, contra todos aquellos países y sistemas políticos que no os interesan...” Aunque para ello tuviera que lidiar no solo contra la mayoría de tertulianos, sino contra el propio presentador, convertido en juez y parte. “Creo que nuestra perspectiva sobre Venezuela no es exactamente la misma que otros medios de comunicación de este país” (Antonio García Ferreras, director y presentador del programa). “Prácticamente. Al final, con una pátina `sociata´, `progre´, estáis diciendo lo mismo y diciendo las mismas barbaridades, como por ejemplo que (Nicolás) Maduro es un dictador, que (Hugo) Chávez era un dictador” (Willy Toledo). “No me parece la democracia de mayor calidad la de Maduro” (A. G. Ferreras). “Pero es que es mentira que en Venezuela se persiga a los medios de comunicación, es mentira” (W. Toledo). “¿Y quién se lo ha inventado, Willy?” (Javier Sardá, tertuliano). “Vds. Y los medios de comunicación capitalistas, que están dispuestos a mentir hasta el último extremo con tal de derribar sistemas políticos contrarios a sus intereses” (W. Toledo).
 
Willy Toledo aprovechó el espacio para adentrarse en un tema tabú: el de la propiedad de los medios de comunicación, que condiciona la información y la selección de opiniones de acuerdo a sus intereses e ideología (11). “Que Vds. crean que tenemos dónde elegir es una falacia como la copa de un pino”. “Los mismos dueños de esta cadena que pasa por ser la cadena `progre´ de este país son los dueños del diario `La Razón´, que es el diario nacional católico fascista español. Esto es una cuestión de nichos (de mercado)”, explicó el actor. “Esto se llama libertad de prensa”, le respondió Ferreras. “¿Qué libertad de prensa?” (W. Toledo). “Hay un editor que invierte en lo que quiere y monta el medio de comunicación que considere” (A. G. Ferreras). “Como decía el gran Carlos Marx, la libertad de prensa es la libertad del dueño de la imprenta, y en este país hay dos grupos de comunicación que controlan el 85 % de los medios” (W. Toledo).
 
Toledo fue más allá, y puso el dedo en la llaga, al tocar uno de los temas blindados por la censura: el de la explotación laboral en las empresas periodísticas (12). “Tú te has preguntado y preocupado alguna vez de los sueldos de esta gente que está aquí detrás cámaras, gente de producción, becarios, cuánto cobra esta gente? (…) ¿700 euros te parece bien, te parece un buen sueldo?”, se dirigió a Antonio García Ferreras.  “¿Pero por qué hablas en nombre de ellos?, respondió este. “Porque no tienen altavoz. Tienen voz, pero no altavoz” (W. Toledo). “Tienen voz y altavoz...” (A. G. Ferreras). “¿Tú has traído alguna vez a un cámara a que explique las condiciones laborales de este programa? ¿Por qué hablo en su nombre? Porque tengo el privilegio, entre otros muchos, de tener un micro y me lo ponéis. Y como mis compañeras trabajadoras, obreras, no tienen ese micro, yo hablo y denuncio su situación”, explicó el actor entre constantes interrupciones.
Días después, otro programa del canal, La Sexta Noche, volvió a hablar sobre Willy Toledo (13). Y bajo un gran titular de tono burlesco (“¡Liberad a Willy!”), varios tertulianos se dedicaron a insultar al actor, esta vez sin su presencia (14). “Es un fascista Willy Toledo, además es un actor mediocre. (...) Lo que define a Willy Toledo es que es un botarate”, decía Francisco Marhuenda, director del diario La Razón. “A Willy Toledo hay que llevarlo a un frenopático. (...) Un psiquiatra para Willy Toledo, hay que hacer una cuestación para pagarle un psiquiatra a Willy Toledo”, añadía Eduardo Inda, director de OK diario.

Este tertuliano, Eduardo Inda, recriminaba el apoyo del actor a Cuba, con los siguientes argumentos:Me gustaría que este señor (Willy Toledo), que vive a cuerpo de rey en El Laguito, que es el mejor sitio de Cuba (…) alguna vez condenase el asesinato de homosexuales en Cuba por el hecho de ser homosexuales, y alguna vez condenase las ejecuciones sumarias que se siguen produciendo en Cuba”. En menos de 20 segundos, Inda decía tres mentiras de manual. Una, Willy Toledo no vive ya en Cuba, y en su estancia de un año residió de alquiler en un pequeño apartamento de La Habana, jamás en “El Laguito”, residencia de protocolo internacional (15); dos, en Cuba no hay ninguna “ejecución sumaria” y la pena de muerte está en moratoria desde hace 15 años (16); y tres, en Cuba ni se “asesinan homosexuales” ni se conocen crímenes de odio por orientación sexual, en contraste con países como México, Honduras o Colombia (17). 

Willy Toledo denunció también la persecución política y mediática que sufre: “Pero voy a sufrir consecuencias. La libertad de expresión, insisto, es el derecho a hablar y el derecho a no ser perseguido por hablar, y a mí me persiguen”. La periodista y tertuliana Nativel Preciado, lejos de solidarizarse con el actor, justificaba su persecución: “Consecuencias porque se pone Vd. en evidencia, porque no está bien informado, porque confunde un totalitarismo con una democracia, porque defiende al régimen de Cuba y al de Venezuela”. Y es que no son solo los dueños y los consejos de redacción de los medios. También su élite de periodistas seleccionados respalda la censura, la represión y la persecución de quienes osan, en los resquicios mínimos que deja el sistema mediático, apoyar a la Revolución cubana y bolivariana. 

“Como decía Malcolm X, si no estamos alertas ante los medios de comunicación, nos harán odiar al oprimido y amar al opresor”, recordaba Willy Toledo desde un plató de televisión. 

Edición: Esther Jávega.


Notas:

Ver este vídeo en: http://www.cubainformacion.tv/index.php/en-portada/80015-la-sexta-y-la-razon-el-mismo-perro-contra-willy-toledo-y-contra-cuba.
  
Porque en el canal de video youtube fue censurado por Atresmedia.


29 de junio de 2018

Ochenta años de la violación y muerte de Fidelita Díez a manos de una manada de cinco falangistas

Por José Ramón Saiz Viadero


“Al poco tiempo murió  y se llevó a la tumba todas las aberraciones que le hicieron aquellas hienas”

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Fueron cinco… fueron cinco”. Solamente estas palabras, repetidas entrecortada y compulsivamente pero en voz baja, pudieron extraer de la joven Fidelita sus compañeras de cautiverio. Por la noche había entrado en aquella cárcel una manada compuesta por cinco falangistas y, con la complicidad de las carceleras, se habían llevado a la muchacha: cuando la devolvieron, estaba destrozada y apenas podía musitar una frase de denuncia.

“No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”

Era la actuación de la manada como una de las consecuencias de poder campar a sus anchas en tiempos de terror e impunidad, siguiendo las directrices pregonadas desde los micrófonos de Radio Sevilla por el general Queipo de Llano cuando anunciaba: “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”. Toda una llamada a la agresión sexual y también una patente de corso ideológica para sus seguidores.

El 25 de junio de 1938 falleció y el certificado defunción decía que a consecuencia de una tuberculosis, siendo enterrada al día siguiente en el cementerio torrelaveguense de Geloria, en la soledad de un acto casi clandestino efectuado bajo los ecos de los festejos de San Juan celebrados en algunos pueblos de las riberas del Besaya y el Pas, pese a la tristeza derivada de la guerra civil.
Fidela Díez Cuevas, así se llamaba la joven, cumpliría 18 años durante los meses de permanencia forzada en una de las cárceles habilitadas en la ciudad de Torrelavega para albergar provisionalmente a los millares de personas detenidas después de la entrada en la provincia de las tropas sublevadas, a fines de agosto de 1937. Para las mujeres se había requisado el Salón Olimpia, un cine propiedad de una familia republicana también represaliada y que se hallaba repleto de mujeres jóvenes y mayores procedentes de las inmediaciones, cuyo único delito, en principio, consistía en haber hecho suya la voz que la República les había concedido para poder participar en la vida social, cultural y política. Fidelita, con sus pocos años, era una de ellas.
Fidelita era una niña-prodigio en el campo de la poesía

Según la descripción hecha muy posteriormente por una de sus compañeras de cautiverio, una joven modista llamada Antolina Matarranz, era “muy guapa, de unos diez y siete años (…), una muchacha encantadora, pero cuyo delito fue ser hija de padres de izquierdas y recitar poesías en el teatro (…)”. Efectivamente, Fidelita era lo que pudiéramos considerar una niña-prodigio en el campo de la poesía. Hija del mejor ebanista de Torrelavega y premiado carrocista, cuyas horas de ocio estaban siempre entregadas a la actividad cultural; Fidel Díez Asenjo (1892-1954) –El Maño como popularmente se le conocía–, fue uno de los animadores de la sección Amigos del Arte que en los años de la Segunda República funcionó con gran éxito dentro de las actividades de la Biblioteca Popular de Torrelavega, de la que cual directivo así como afiliado del Partido Republicano Radical. Su hija, pues, heredaría estas aficiones desde muy pequeña y también siendo aún una niña comenzó a dar ejemplos públicos de sus aptitudes para el verso y la declamación.

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Fidelita Díez en 1936 | Archivo AGE Cantabria

A partir de 1933 mostró sus aptitudes en diversas entidades culturales, protagonizando recitales en la Biblioteca Popular de Torrelavega, Comillas, Cultural Vimenor de Renedo de Piélagos, Ateneo Popular y Ateneo de Santander, Teatro Principal y Cinema Solvay, además de ante los micrófonos de Radio Santander, siempre con gran éxito ya que, como ha recordado el cronista de Torrelavega Aurelio García Cantalapiedra, “asombró a los asistentes por sus condiciones como rapsoda, tanto por la manera de decir como por la memoria de que hacía gala”. Su repertorio estaba compuesto, principalmente, por obras de Antonio Machado, Federico García Lorca y Jesús Cancio, y los medios de comunicación de Cantabria y La Habana se hicieron eco de su trabajo en más de 30 recitales.

Pero no todo el mundo debió de ver con buenos ojos la exhibición de sus facultades porque una vez cayó Cantabria en poder de los sublevados, fue conducida a la improvisada prisión, donde, como a todas las presas, a Fidelita “las carceleras le cortaron el pelo al cero y para ridiculizarla todavía más le dejaron un mechón largo atrás, para amarrarle un lazo rojo”. Pero ella preguntaba ingenuamente:
– ¿Verdad que me sienta muy bien esto, Antolina?
– ¡Sí, Fidelita, estás encantadora!”

Según se desprende del contenido de una dedicatoria suya, este castigo, añadido al del encierro, no fue suficiente para doblegar su espíritu, puesto que escribía a una amiga: “Hoy, 17 de marzo, 6 meses de nuestro ingreso en Prisión… que sirva este pequeño recuerdo como estímulo a nuestra gran amistad que aquí, en la cárcel hicimos. Cariñosamente. Fidelita Díez”.

“Al poco tiempo murió  y se llevó a la tumba todas las aberraciones que le hicieron aquellas hienas”.

Este escrito estaba dirigido a Antolina, quien tuvo mejor suerte que su amiga, porque una tarde, según esta recuerda, visitaron la cárcel los componentes de un grupo de falangistas “y acordaron, junto con las guardianas, sacarla aquella noche. Las compañeras quedaron horrorizadas cuando, a las pocas horas, vieron llegar a Fidelita hecha una piltrafa humana. Cayó de bruces y las compañeras no fueron capaces de que ella contara qué habían hecho con ella aquellos asesinos. Sólo podía repetir: “fueron cinco, fueron cinco”. Al poco tiempo murió  y se llevó a la tumba todas las aberraciones que le hicieron aquellas hienas”. Así lo transcribiría en sus memorias el antiguo guerrillero Felipe Matarranz, apodado Capitán Lobo, según el relato tomado de su hermana Antolina.

Quienes decidieron poner punto final a la existencia de una joven que aún no había cumplido los 18 años eran correligionarios de los que un año antes asesinaron a Federico, encerraron a Jesús Cancio y, un año después, mandaron a morir en el exilio a Antonio Machado. Fidelita se había quedado sin la voz viva de los poetas de su repertorio, pero enterado de su fallecimiento cuando él estaba también en la cárcel de partido de Torrelavega, el poeta comillano Cancio escribiría a modo de elogio fúnebre su Romance del entierro de la gentil recitadora de mis versos, un poema que no ha logrado ver la luz hasta hace unos pocos años.

Cumplida la condena impuesta a Eloy se vieron obligad@s a un destierro voluntario en Vigo.

Su familia estaba completamente destruida, porque el padre hubo de pasar muchos años en las prisiones franquistas hasta conseguir la libertad condicional, el hermano mayor Eloy Díez Cuevas (1916-1994), teniente del Ejecito Republicano, acusado de un delito de excitación a la rebelión fue condenado a la pena de doce años de prisión y enviado a un batallón disciplinario en Tenerife, mientras que a su madre, Eloína Cuevas Ibáñez, le había sido denegada la licencia para su puesto fijo y tenía que conformarse con establecer una máquina ambulante en la Plazuela del Sol, vendiendo castañas como única forma de subsistencia para ella y para sus tres hij@s Fidel, Claudio y Mercedes, hasta que cumplida la condena impuesta a Eloy se vieron obligad@s a un destierro voluntario en Vigo para así sustraerse de la persecución política que sobre la familia se ejercía.
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Eloína con sus tres hij@s menores Fidel, Claudio y Mercedes | Gentileza de Eva Díez

Desde entonces, sobre la figura de Fidelita se corrió un velo de silencio, de tal manera que incluso en el monolito levantado en el cementerio en memoria de los republicanos fusilados en Torrelavega no figura su nombre. Pero podemos sospechar que en algunos ambientes de la ciudad aún se recuerda tanto su final como la personalidad de unos verdugos que en medio de la  impunidad desatada en aquellos años públicamente se vanagloriarían de la hazaña perpetrada.
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Fuente de la noticia: El Diario Cantabria





22 de junio de 2018

Chocolate espeso.

Por Amaro Villanueva

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Vea don Nemesio: yo, d’ eso, poco entiendo. Y no me aflijo. Trabajo, me pagan y sanseacabó. Las cuentas claras, ¿sabe? Lo demás es puro enredo. Dejemos eso pa los dotores y los políticos, que entienden la letra menuda y saben sacar provecho jorobando a los pobres… ¡qué quiere!

-Estás errao, muchacho: si precisamente con lo que hay que acabar es con el enredo, empezando por aclararnos el asunto. Y, siguiendo tu parecer, vamos a ir a parar en que somos edénticos a los bichos, a los animales… Sí, señor. Vos, muchas veces, me has ponderao mi caballo, qu’ es todo mi lujo…

-Así es, don Nemesio: su doradillo es un lindo pingo, verdaderamente. Créame que muchas veces me da lástima verlo en las varas del carretón…

-Y güeno: mi caballo (perdóname la comparancia ¿no?) también trabaja, come y descansa. Y sanseacabó. Pero, por más lindo que sea mi doradillo, ni a mí, ni a vos, ni a naides le gusta que lo tengan en la condición de caballo. Y un poco ‘e la lástima que le tenemos al pingo debemos dejarla pa nosotros mismos.

-Oh!... Es moy distinto, don Nemesio… ¡Moy distinto! A mí me pagan mi trabajo con plata. Y yo gasto mi plata como me parece mejor: atiendo a mi familia, me doy algún gusto y hasta, sin ser fantástico, m’ empilcho más o menos…

-¡Ajáh!... claro: a vos, igual que a mí, Laureano, no te dan una ración de maíz, o de alfa, sinó que te pagan con plata. Y por eso ya se te hace que la cosa es muy distinta. Las cuentas claras, me decís. Pero, ponete a sacar cuentas, muchacho, que p’algo sirve haber pasao el tercer grado.

-Las cuentas las hacen ellos, don Nemesio, las hacen los patrones. Yo sé cuándo están bien y cuando están mal. Si están bien, bien; y si están mal, reclamo y me hago pagar lo que deben pagarme.

-Eso es muy cierto, eso que has dicho: las cuentas las hacen los patrones. Muy cierto: las hacen los que manejan la plata. ¿Y nunca te ha dao la curiosidá por fijarte cómo las hacen?... Mirá, yo te viá decir: las hacen como yo se las hago a mi caballo. Yo a mi caballo lo cuido pa que siempre se mantenga en buen estao, porque lo preciso todos los días pa’l carretón de reparto. Y hasta algún domingo, si mal no viene, lo ensillo, como la gente, pa dir a visitar un amigo’el campo, por acá cerca no más, claro. Y güeno: lo mesmito hacen con nosotros los que manejan la plata. Creeme Laureano: nos pagan pa que nos mantengamos y podamos seguir burriando y rindiendo en el trabajo lo más posible. Eso es todo m’hijo.

Hay un silencio largo. Laureano mira hacia abajo, como sin ver. Mira pensando. Es un hombre joven, que no debe tener ni treinta años, de linda planta y moreno rostro simpático. Don Nemesio Burgos es hombre ya de edad y debe andar pisando los sesenta, que, aunque muy bien llevados, se denuncian en su frente espaciosa de calvo -una frente clara y austera- y en las hebras blancas que salpican su pequeña barba en punta. Viste con pulcra sencillez obrera. En su cara atezada, de criollo, brillan unos ojos vivos, con esa lucecita cordial con que miran los antiguos. Y fuma con reposada lentitud, como olvidándose del cigarrillo fuerte. Amigo íntimo del finado padre de Laureano, siguen siendo vecinos, ahí por donde se ha formado ahora el barrio del Frigorífico Municipal.
-Algo de razón le hallo -dice, por fin, Laureano-. Pero es bastante esagerao su modo de compararnos…

-¡Esagerao! -arguye el de más edad-. Ponete a sacar cuentas, a ver si esagero. Mirá, vos ganás como 40 pesos de jornal, ¿no es así? Güeno: y trabajás entre 22 y 26 días al mes. Ponele 25. Y te redondiás al mes unos 1.000 pesos, cuando ganás más. Y… ¿querés decirme qué te quedan, después de todo?

-¿Qué nos queda? Unos 100 pesos pa los vicios, que son el cigarrillo y alguna copa el día domingo. Y p’alguna güelta que vamos al cine, o salimos por ahí, con la patrona y los dos chicos. Eso me queda.

-Y te queda… porque tironiás bastante la rienda ‘e tus necesidades. Y porque tenés una mujer reguapa, que cincha en las casas, de sol a sol, y sabe desempeñarse en la cocina, pa hacerte los gustos, sin cair en gastos mayores.

-Eso es verdad, don Nemesio.

Y güeno… pero ahura verás lo que no le ves a la cosa: a vos te pagan 40 pesos por día, (¿no es así?, qu ’en realidá son por las ocho horas de trabajo, ¿sabés?...

-¡Y claro, don Nemesio! ¡No me van a pagar por las horas que no trabajo!

-No se apure, amigo: despacito por las piedras, como dice el pato Bogado. A vos te pagan por las ocho horas de trabajo y ganan con el trabajo que vos hacés, ¿no?

-¡Seguro! Si no ganaran no me tendrían de pión, pues.

-Güeno, ganan con tu trabajo, con lo que hacés en las ocho horas que te pagan por día. Vos trabajás esas 8 horas y después te vas a tu casa, a descansar. Pero a tu casa no te la pagan ellos. Te la pagás vos, ¿no es cierto? Güeno: y ahí te van sacando otra ganancia, de la plata ‘e tu trabajo. Vos llegás a tu casa, te sentás en una banquilla y te prendés con el mate que ya te tiene preparao tu patrona, mientras te fumás un cigarrillo a gusto. Y ni al fuego en que se calienta l’agua, ni al mate, ni al cigarrillo te lo pagan ellos, sino que te lo pagás vos. Y ahí ya te sacan otra ganancia más de la plata de tus 8 horas de trabajo. Después llega la hora de cenar, y vos, tu mujer y tus dos muchachos se sientan a comer un guiso, un puchero o un asao. Y sos vos el que paga la leña o el carbón, y la carne, y el fideo, y todo lo demás, en lo que también te van sacando otra ganancia. ¿Comprendés? Porque la comida no te la pagan ellos…

-¡Pero, seguro! Si es pa mí y pa mi gente. La pago yo.

-Aguardate. Eso es dos veces por día. Todos los días, trabajés o no trabajés. Y cuando no trabajás es pior; porqu’ellos no te pagan el día que no trabajás. Y si es un domingo, que te encontrás con unos amigos, toman la copa y vos pagás una güelta, o dos, correspondiendo, ya t’están sacando otra ganancia en eso, los que manejan la plata. Y si te vas al cine o a pasiar, por ahí, con tu mujer y tus chicos: que por el ómnibus, que por las entradas p’al cine, que porque la convidás a tu mujer con un chop y a los chicos con unas galletitas o con caramelos, ya vas dejando en cada cosa otras ganancias pa los que manejan la plata. Agregale que tu chiquilín más grande ya v’a la escuela, desde hace dos años, y que guardapolvo, y que zapatillas, y que cuaderno, y que libro y libreta, y que goma y lápiz, qu ’estampilla p’al ahorro, y seguile echando, qu ‘en todo eso le vas dejando más ganancias a los que manejan la plata. ¿No es así?

-Así que…

-¡Y!... Que desde que te levantás hasta que te acostás, y hasta cuando estás durmiendo, t’están sacando ganancia m’hijo, los que manejan la plata. Porque, ¿qué te queda al fin del día, y ahí está lo cierto, de los cuarenta pesos? O, ¿qué te queda, al fin del mes, de los novecientos y tantos? ¡Nada, che! Quiere decir que te han hecho trabajar y no has ganao nada.

-Pero ¿y lo que me han pagao?

-¿Y no has visto? Lo que te han pagao, igual que lo que me pagan a mí, es como la ración de maíz o de alfa que yo le doy a mi doradillo pá que pueda seguir tirando del carretón de reparto. Te han pagao, pero vos no has ganao nada, al fin de cuentas. Toda la ganancia ‘e tu trabajo, y hasta los cuarenta pesos del salario que te pagan cuando trabajás, al fin del día están con ellos, con los que manejan la plata. Lo hemos visto bien clarito.

-Y sí, no hay nada que hacerle. Pero la verdá es que no caigo, don Nemesio, en cómo es que nos embroman tan fiero…

-Mirá, nos pagan por día, dicen, pero no nos pagan más que las horas que trabajamos, ¿no es así?, y vos trabajás hoy, pongamos por caso, pero pa trabajar mañana otra vez precisás descansar, asearte, tener una muda’e ropa, comer, dormir y, si es posible, distrairte un poco, lo que se llama reponer tu fuerza, tus energías, porque si no, al otro día no hay pión, o hay un pión que no rinde. ¿No es verdá?... Y güeno, eso te quiere decir qu’el descanso, la comida, la ropa, el sueño y todo lo demás que precisás pa reponer tus energías, lo precisás pa poder cinchar las ocho horas de trabajo al día siguiente, así como precisás las herramientas, ya sea una pala, una llave, un cepillo o un torno, pa’l trabajo que te mandan hacer. A la herramienta te la dan, pa que trabajés mejor y rindás más en el trabajo, pero no te dan la comida, ni el descanso, ni todo lo otro que precisás pa reponerte en las horas que no trabajás. A eso te lo cobran, y de yapa, te le sacan ganancia, igual que a tu trabajo. Así que te pagan pa que podás dir tirando, y nada más. Y vos, encima d’eso, tenés que criar tus hijos, pa qu ’ellos, los platudos, tengan piones a quienes sacarles el jugo mañana, cuando vos ya no des. ¿Me has comprendido? 

Laureano, que está muy pensativo, dice que sí con un movimiento de cabeza, que traduce, al mismo tiempo, su íntimo asombro al comprender, con tanta claridad, el problema que le explica su compañero. Don Nemesio continúa:

-Es como si yo dijera que le pago a mi mancarrón… O qu’el doradillo gana algo, trabajando por mi cuenta… Los únicos que ganan son los que tienen la plata, cremeló. Y ahura verás el tuétano d’este caracú, porque, como decía el finao Martín Fierro, “vamos dentrando recién a la parte más sentida…” Tu patrón te paga un salario ¿no? Entonces, ¿qu’es lo que vos le vendés, o qu’él te compra, por ese salario? Te compra la fuerza, m’hijo, tu energía y tu baquía pa’l trabajo. Pero lo que vos producís trabajando, ya sea que hagás alpargatas o sombreros, cuchillos de mesa o mecheros pa calentadores, vale más que la fuerza y la baquía que vos gastás en hacerlo. Porque vos bien sabés que no vale lo mismo un cuero ‘e vacuno qu’el lazo que podés hacer con él, o los pares de botas que podés hacer con ese cuero. Como no vale lo mismo un tronco de árbol que los muebles que podés sacar d’ese tronco… Por lo consiguiente, con lo que vos producís trabajando cuatro horas, pongamos por caso, quedarías a mano con tu patrón, por el salario que te paga. Y a pesar d’eso tenés que trabajar otras cuatro horas, vale decir, el doble, pa enterar la jornada ‘e trabajo. Y lo que vos producís en esas otras cuatro horas ya es ganancia limpita qu’el patrón le saca a tu trabajo. Y se la embolsica nada más que porque tiene plata p’hacerte trabajar por su cuenta, ¿m’entendés? Así que, nada más que porque tiene plata pa pagarte, él gana en el día, con tu trabajo, por lo menos tanto como lo que te hacen creer que vos ganás chorriando la gota gorda. Pero como tu patrón tiene otras cuarenta o cincuenta personas que trabajan, como vos, por el salario que les paga, él s’embolsica en el día, con el trabajo de esa gente, una ganancia igual a los cuarenta o cincuenta salarios de sus piones ¿sabés?... Y, ahura, calculá lo que ganarán aquellos patrones que tienen plata p’hacer trabajar por su cuenta a mil o a diez mil obreros… Porque los platudos son los únicos que ganan, haciendo trabajar por su cuenta a los demás. Y de ahí que sean también los que cada día tienen más plata, pa explotar a más gente pobre, mientras que los trabajadores, los que le producimos esa ganancia, seamos más pobres cada vez.

Don Nemesio toma ahora del brazo a Laureano para reiniciar la caminata interrumpida. Y ya de camino, le dice:

-Estas son las cuentas claras, Laureano, como las hacen los patrones. Hace un rato, cuando vos me contestaste así, yo me acordé del finao tu padre, que fue’l que m’hizo ver cómo eran las cosas. El qu ’era tan letor desde que la parálisis l’envaró las piernas y lo tuvo sentado más de cuatro años, hasta que lo tragó el hoyo, fue’l que m’ enseñó lo qu t’he dicho. Entonces, cuando no pudo manejar más el martillo con el que hacía aquellas rejas de fierro que parecían un ramo ‘e flores, se dio a ler, p’ayudarnos a entender nuestras cosas. Los domingos nos juntábamos en tu casa unos cuantos obreros, qu ’íbamos a visitarlo, y él nos leía y nos esplicaba lo que no entendíamos. Vos eras chiquito, pero a lo mejor te acordás… yo, qu ‘era vecino, m’iba todas las santas tardes, después del trabajo a pasar un rato con él, matiando, leyendo y conversando. Y, una güelta, cuando conseguimos entender esto de que hemos hablado, me acuerdo patente, como si juera ayer, el finao me dijo: “Mirá, Nemesio: ¡esta cuenta si qu’ es clara! Y ya sabés qué dice el refrán: “las cuentas, claras, y el chocolate, espeso”. Y se le llenaron los ojos de alegría, lo que habíamos llegao a saber, por fin, como era la cosa, como es que hacen esto que se llama la explotación del hombre por el hombre. ¡Amigo! ¡Qué hombre de linda cabeza era el finao tu padre, che Laureano!...

Y, con el sol a la espalda, un sol ya de horizonte, las siluetas de los dos vecinos del barrio del frigorífico se agrandan, como sus sombras, en el fraternal regreso a las casas, identificados en una misma conciencia de porvenir.