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5 de marzo de 2026

La importancia del organizador colectivo. ¿Qué hacer? Lenin. 3ª Parte

Extraído de la página de Unión Proletaria.

Resumen audiovisual del quinto capítulo, de la obra de Lenin "¿Qué hacer?". En ella expone el plan que permitió organizar un partido comunista que consiguió dirigir la revolución socialista proletaria a la victoria. Las claves de este plan siguen vigentes: hay que estudiarlas concienzudamente y volver a ponerlas en práctica.

Después hemos incluido a modo de conclusión un síntesis de toda la obra.


1 de marzo de 2026

Nadezhda Krupskaya: "El comunismo es una cosmovisión científica y materialista que requiere estudio, disciplina de pensamiento y conexión con la práctica de la lucha de clases"

Krupskaya

Extraído del Partido Comunista de Toda la Unión, (bolchevique). Línea Stalin. ВКП(б)--ЛИНИЯ СТАЛИНА. Todos los artículos traducidos por Nestor Guadaño, Marina Svetlova y Vladímir Suarez.

Camaradas.

Hace 157 años nació Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya (1869-1939), una figura destacada del movimiento obrero internacional, marxista convencida, bolchevique, revolucionaria, pedagoga innovadora y una de las creadoras del sistema soviético de educación popular. Toda su vida estuvo dedicada a la lucha por la liberación de los trabajadores de la explotación, la construcción de una sociedad socialista y la formación de un nuevo hombre consciente.

La compañera en vida de Vladímir Ilich Ulianov (Lenin), que contribuyó de manera inestimable al trabajo teórico, organizativo y cultural-educativo del partido, Aportó muy importantes medidas por la liberación socialista de la mujer trabajadora, el desarrollo de la revolución pedagógica soviética y señaló la senda a recorrer por la humanidad en el futuro, de los múltiples avances en la construcción del comunismo.

«El marxismo me dio la mayor felicidad que un ser humano puede desear: saber hacia dónde ir, la tranquila confianza en el resultado final de la causa a la que dediqué mi vida», escribió Krúpskaya en su autobiografía.

Con estas palabras se resume la esencia de la cosmovisión de una revolucionaria marxista: la comprensión científica de la historia, la firme confianza en la victoria del socialismo y el servicio consciente a la causa de la liberación de la humanidad.

Sus obras completas en diez volúmenes, han sido escasamente traducidas al español.

Pocas personas tan humanas, han tenido el honor de vivir una vida tan significativa y fructífera. Fue precisamente Krúpskaya y sus compañeros bolcheviques, quienes impulsaron el avance de la historia, convirtiendo la teoría marxista leninista, en la fuerza esencial material de transformación social.

Camaradas.

Hemos tenido que desarrollar durante días una recopilación de los diferentes escritos realizados por Nadia, traduciendo directamente del ruso, ante la falta de publicaciónes de su pensamiento, en su forja pedagógica tan importante para el proletariado moderno. Hoy recomendamos un libro muy valioso de Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya, "Los fundamentos de Lenin en el campo de la iluminación popular".
Este pequeño pero extremadamente significativo trabajo, fue publicado poco después de la muerte de V. И. Lenin. Es un intento de resumir sus opiniones sobre la escuela, la educación y la formación laboral. Krúpskaya, como camarada más cercana de Ilich, y organizadora práctica de la educación nacional, no transmite solamente sus pensamientos, sino que los muestra como una guía para la acción.
El punto principal del libro es simple, y al mismo tiempo profundamente marxista: la escuela nunca existe, sin lucha de clases. La burguesía utiliza la educación como herramienta de su dominación, para sembrar enemistad nacional, sumisión, prejuicios religiosos y sociales. Por lo tanto, la tarea de la dictadura del proletariado no es sólo reformar la vieja escuela, sino transformarla de raíz.
Lenin, como demuestra Krúpskaya, vio en esa iluminación, esa educación popular, una de las condiciones decisivas para la victoria del socialismo. La clase obrera, después de haberse empoderado, debe no sólo administrar fábricas y tierras, sino también dominar la ciencia, la cultura y la tecnología. Aquí viene su demanda: dar a los trabajadores una escuela que sirva a los intereses de la mayoría, no de una minoría privilegiada.
El libro muestra claramente la línea Lenin:

La escuela debe ser una escuela formativa práctica, es decir, para elevar a los trabajadores.
La educación debe estar vinculada al trabajo productivo.
La educación es parte primordial de la lucha general por el exterminio de las aulas de enseñanza.
La escuela del período dictadura del proletariado, exige educar a una generación de constructores del comunismo.
Es especialmente importante que Krúpskaya destaque, que la lucha por una nueva escuela no es un asunto secundario, sino el frente central de la lucha de clases. Sin el aumento cultural de toda la población, sin la eliminación del analfabetismo, sin dominar la ciencia, es imposible gestionar la economía, ni construir una sociedad socialista.
Para los camaradas de hoy, este libro es muy valioso, porque muestra claramente el enfoque de Lenin a la educación: no como una esfera neutral, sino como un campo de lucha ideológica y de clases. Bajo el capitalismo, la escuela sigue enseñando a reproducir esclavos sumisos contratados. Por lo tanto, los escritos de Lenin en el campo de la formación ideológica, especialmente siguen siendo muy relevantes hoy en día.
Recomendamos este libro a todos los camaradas dedicados a la educación política, a los que trabajan en círculos de formación, y buscan respuestas en la teoría marxista. Este es un relato claro y combativo de la línea Lenin, en el aspecto de la formación de una clase trabajadora nueva, consciente y educada para nuestro futuro.

"El marxismo como cosmovisión proletaria" (1923) 

«Nada, tal vez, puede arrojar más luz sobre el significado efectivo de Karl Marx que señalar que el hilo rojo, que recorre toda la acción revolucionaria y todo pensamiento en Karl Marx, es la reforma de la conciencia. Desde los artículos del primer programa en las "Revistas Alemanas-Francesas" hasta el último volumen de "El Capital", en todas partes nos encontramos con esta búsqueda del autodescubrimiento, para poner a prueba nuestro propio juicio sobre el significado social oculto de todo lo que sucede en la superficie de la vida cotidiana pública. Y el lema del análisis económico, por el cual Marx completa esta aspiración, puede servir como las palabras que escribió al principio de sus actividades: "La reforma de la conciencia consiste sólo en permitir que el mundo adopte su conciencia, para despertarla de su barro dormido sobre sí mismo, para aplicarse sus propias acciones".

Cumpliendo con este deseo de auto-conocimiento, Marx llega a destapar las leyes internas del mundo capitalista, que resultan ser contradicciones con la clase económica que afectan -más allá de la esfera económica-, a la esfera general de la vida social. Y esto se manifiesta al mismo tiempo en la cuestión de la realización de la deseada reforma de la conciencia».
El libro es valioso por lo que muestra: el marxismo abarca no sólo la economía, sino también toda la vida pública: política, cultura, derecho, moral. Lo expone, como la forma primordial de relaciones de clase, y así da a la clase trabajadora la clave para entender la realidad.
Para los camaradas modernos, esta obra es útil sobre todo porque recuerda: el marxismo no es un conjunto de citas o retórica "izquierdista", sino una cosmovisión científica y materialista que requiere estudio, disciplina de pensamiento y conexión con la práctica de la lucha de clases. Sin tal cosmovisión del mundo, el movimiento laboral inevitablemente se desliza hacia la economía natural o hacia pequeñas ilusiones burguesas.
Por lo tanto, el libro puede servir como una buena introducción a la comprensión del marxismo, como todo un sistema de cosmovisión de clase trabajadora, un sistema que no conduce a una "reforma consciente" abstracta, sino a una transformación revolucionaria de la sociedad.

Y sobre la aplicación del materialismo dialéctico a la vida personal.


Es posible y necesario comenzar a seguir estos principios para organizar nuestra vida desde hoy mismo. Sí, dialécticamente. «En su vida personal, el comunista debe guiarse siempre por los intereses del comunismo».

¿Qué significa esto?
Significa que, por mucho que, por ejemplo, quiera quedarse en el ambiente familiar y acogedor de su hogar, si es necesario para la causa, para el éxito de la causa comunista, debe dejarlo todo e ir al lugar más peligroso, y el comunista lo hace.
Significa que, por muy difícil y responsable que sea la tarea que se le encomiende al comunista, si es necesario, el comunista la asume y se esfuerza por llevarla a cabo en la medida de sus fuerzas y habilidades.
Significa que el comunista siempre deja en segundo plano sus intereses personales, sometiéndolos a los intereses generales.

Significa que el comunista no pasa indiferente ante lo que ocurre a su alrededor, que lucha activamente contra todo lo que perjudica la causa del comunismo, lucha contra todo lo que perjudica los intereses de los trabajadores, y, por otro lado, defiende activamente estos intereses, los considera propios.

Extractos de sus pensamientos.

Por Andréi Petrusha.

Recogemos artículos relacionados con sus ideas prácticas de cambio social, realizadas por la emancipación del proletariado tras la Revolución de Octubre.

«Las relaciones entre las personas serán completamente diferentes bajo el socialismo, las personas bajo el socialismo pensarán, sentirán y disfrutarán de manera diferente, toda la vida será diferente, más rica en experiencias, más brillante, más colorida. Desaparecerá toda la miseria de una existencia solitaria, abandonada y que no le importa a nadie, desaparecerá la mezquindad, la envidia y la misantropía. El poderoso pensamiento colectivo, y el poderoso sentimiento por defender lo colectivo, sustituirán al dolor solitario y a las búsquedas solitarias del pensador».

«La opresión de las naciones más débiles, el fomento de la enemistad nacional: todas estas son características distintivas del imperialismo moderno. La clase obrera de todo el mundo se opone a la política imperialista de la clase dominante con su política internacional. «¡Proletarios de todos los países, uníos!», escribieron los trabajadores en su bandera. A la enemistad nacional oponen la hermandad de todos los pueblos, su unión fraternal. La República Soviética, en el marco de la URSS, intenta llevar a cabo la unión fraternal de las diferentes nacionalidades y se esfuerza por borrar todos los vestigios de la antigua opresión nacional. La unión fraternal de las nacionalidades es el gran experimento social que el comunismo está llevando a cabo ante los ojos del mundo entero. En nuestras escuelas enseñamos a los niños a respetar la nacionalidad ajena, les enseñamos que los trabajadores de todo el mundo son hermanos que luchan por un gran futuro. «La Internacional» es una canción que cantan los niños de todas las escuelas de la URSS».

*****

«Los profesores burgueses no se avergüenzan de afirmar públicamente que las prostitutas no son esclavas, ¡que ellas mismas han elegido voluntariamente este camino! Es la misma hipocresía repugnante que afirma que nada impide al obrero abandonar la fábrica, donde no se puede respirar debido al polvo, los vapores tóxicos, el calor, etc. Él «voluntariamente» se queda a trabajar en ella, «voluntariamente» trabaja entre 16 y 18 horas al día».
*****

«Solo la victoria del socialismo en todo el mundo pondrá fin a los sueños de los fascistas de una nueva guerra».

Enlaces en ruso:

О коммунистах и коммунистическом образование
—————-
Н.К.Крупская. Как изучать ленинизм?
——————
О мировоззрении, самообразовании и диалектическом методе в обучении.

18 de febrero de 2026

La importancia del organizador colectivo. ¿Qué hacer? Lenin. 2ª Parte

Extraído de la página de Unión Proletaria.

Resumen audiovisual del tercer y cuarto capítulo, de la obra de Lenin "¿Qué hacer?". En ella expone el plan que permitió organizar un partido comunista que consiguió dirigir la revolución socialista proletaria a la victoria. Las claves de este plan siguen vigentes: hay que estudiarlas concienzudamente y volver a ponerlas en práctica.



La importancia del organizador colectivo. ¿Qué hacer? Lenin 1ª Parte

Extraído de la página de Unión Proletaria.

Resumen audiovisual del primer y segundo capítulo, de la obra de Lenin "¿Qué hacer?". En ella expone el plan que permitió organizar un partido comunista que consiguió dirigir la revolución socialista proletaria a la victoria. Las claves de este plan siguen vigentes: hay que estudiarlas concienzudamente y volver a ponerlas en práctica.




6 de noviembre de 2025

7 de Noviembre, De la Revolución de Octubre a la Emancipación Universal de la Clase Obrera

 

Por Esteban Zúñiga. Redacción Nestor Guadaño.

LOS OBJETIVOS INSCRITOS EN LAS BANDERAS DEL 7 DE NOVIEMBRE DE 1936 MADRILEÑO, SIGUEN EN PIE, EN LAS BANDERAS DE LA LUCHA DE AQUEL 7 DE NOVIEMBRE DE 1948, COMO HOY POR LA EMANCIPACIÓN UNIVERSAL DE LA CLASE OBRERA.

"¡7 de noviembre!
Glorioso 7 de noviembre, preñado de recuerdos y de emociones para todos los hombres que supieron con su gesta asombrar al mundo.
En estas horas en que celebramos el primer aniversario de la Defensa de Madrid, no podemos por menos de, a la par que juramos defenderle como hasta ahora, dedicar un recuerdo a aquellos compañeros nuestros que en fechas tan gloriosas lograron obstaculizar con sus cuerpos los accesos que conducen a la capital del antifascismo mundial, y al hacerlo supieron caer sin una protesta, sin una queja y con una sonrisa en los labios que nos animaba a seguir luchando con todo el coraje que era necesario en tan decisivos momentos.
Fecha gloriosa, fecha que para siempre vivirá en los corazones de todos los españoles conscientes. En ese día cayeron nuestros mejores cuadros, en ese día vimos cómo nuestros más fieles amigos, cómo nuestros hermanos sucumbían ante los criminales ataques de la facción. Pero en esta fecha histórica, que no podrá superar ninguna en grandeza, ni aun la del triunfo final, es cuando empezamos a elaborar nuestra victoria, es cuando nos dimos cuenta de lo que era la guerra.
Por eso compañeros todos, es necesario que, conmemorando ese día prometemos por aquellos valientes camaradas, que España, que nuestro glorioso Madrid, nunca será del fascismo alemán e italiano."
(Miguel Hernández. "Nuestro homenaje al 7 de noviembre". Fuente: "AVANZADILLA". Órgano de la 36ª Brigada Mixta. Segunda época. Año I - Núm. 17 - Página 5. Madrid, 16 de diciembre de 1937).

Los días 5, 6, 7 y 8 de noviembre de 1936 quedarían grabados en el ideario de los comunistas españoles, como una de las jornadas más épicas vividas en Madrid en su Historia, cuando sería repelido el ataque frontal de las fuerzas fascistas.

Una épica defensa de Madrid que no había nacido por generación espontánea, sino que estaba fuertemente enraizada en el seno de las capas populares que se enfrentarían con gran valentía en la defensa de sus vidas ante los ataques del fascismo, tanto del interior como internacional. basadas en la lucha por la independencia y la soberanía nacionales.

Unidos todos bajo el pensamiento, de que tras las armas del enemigo estaba quien iba a venir a someterlos a un negro porvenir, que la reacción española les había preparado con la conculcación de todos los derechos conquistados: teniendo muy claro en la conciencia de cada uno lo que significaría el triunfo del fascismo.

Un Madrid defendido por sus trabajadores, por su pueblo, bajo el heroico anhelo de salvar la República. Así los defensores de Madrid dispondrían de una arma formidable, e imprescindible, la UNIDAD, de la que sería partícipes también todos los dirigentes, políticos: socialistas, comunistas, anarquistas, republicanos...

La consigna de Dolores Ibárruri: "¡NO PASARÁN!", se haría carne y hueso entre las masas obreras, que mostrarían de lo que era capaz un pueblo unido bajo la idea de un mejor y más justo porvenir.

La defensa de Madrid nos enseña cada día, el crucial e importantísimo valor de la unidad, basada no sólo en la unidad de los diferentes partidos que conformaban el Frente Popular, sino también en la unidad y camaradería construidas en las fábricas, en los talleres, en los barrios, en las calles...

Doce años después, en 1948, la DEFENSA DE MADRID seguía siendo la joya más preciada del tesoro que cada comunista, cada revolucionario y cada demócrata la lucha por la independencia y por la libertad de España, que había sido forjada con esfuerzo, con sacrificio y con sangre. Y de hecho que Madrid hubiera sido capaz de que España entrara por el gran portal de la Historia.

En un artículo aparecido en el primer número del mes de noviembre de 1948, el Partido Comunista de España (PCE) celebraría el XIIº Aniversario bajo las ideas de que los objetivos inscritos en las banderas de 1936 seguían vigentes en las banderas del Partido de 1948, en su lucha contra el fascismo y la reacción, y eran capaces de hacer frente a la sanguinaria dictadura franquista, y luchar para que volviera a nacer una España democrática, independiente y en paz.

Reclamando que las luchas de los héroes de Madrid que tuvieron lugar en noviembre de 1936, tenían como fin garantizar la independencia y la soberanía nacionales:
- la necesidad de ofrecer a los campesinos españoles tierra, trabajo, libertad y bienestar, cortar lo privilegios escandalosos de los grandes capitalistas financieros e industriales, que las nacionalidades no fueran vejadas ni oprimidas, que todos los españoles tuvieran acceso a la cultura...
seguían presentes en la España de 1948.
"MUNDO OBRERO"
PORQUE FUE POSIBLE TANTO HEROÍSMO.
BANDERAS DEL 7 DE NOVIEMBRE Y DE HOY.
(Fuente: "Mundo Obrero". Órgano del Partido Comunista de España. Semanario. Núm. 142 - Páginas 1 y 2. París, 4 de noviembre de 1948).
"El heroísmo del pueblo no surge de la nada por generación espontánea, no cae llovido del cielo. El heroísmo del pueblo tiene su vértebras que le dan consistencia, sus bases donde se cimenta, sus resortes que le dan impulso. Las bases, los resortes que le dan impulso. Las bases, los resortes que dieron horizontes claros a la épica defensa de Madrid, que, por eso mismo, contribuyeron a hacerla posible y a levantarla hasta la altura inmarcesible que ocupa en la Historia, nacieron de la clara conciencia que las masas populares y los combatientes tenían de los fines que inspiraban -y que siguen inspirando, la lucha del pueblo español.

Las trincheras de Carabanchel y de la Casa de Campo, de la Ciudad Universitaria y de Usera, defendían, con la capital de España, las realizaciones de la República democrática popular y las prometedoras perspectivas de su desarrollo. Los esforzados pechos que se irguieron ante las tropas de la invasión y de la reacción, en los arrabales del Oeste madrileño, se levantaron a cerrar el paso de las calles de Madrid y, con ello, a guarecer de los furiosos ataques de la reacción y del fascismo internacional las conquistas democráticas alcanzadas en España. En las gloriosas banderas que flamearon en Madrid sobre la inmortal gesta del 7 de noviembre, están inscritos con letras de fuego y de sangre, los principios y los objetivos de la revolución democrática.

Luchaban los héroes de Madrid, para garantizar la independencia y la soberanía nacionales. Las tropas enemigas eran lanzadas, por la reacción y los imperialismos extranjeros, al asalto de la capital invicta para sepultar la personalidad de España, como Estado independiente, para borrarla del mapa de las naciones soberanas, para reducir, de esta manera, al pueblo español a la categoría de pueblo colonial. Los combatientes de la República en la capital de España lo sabían; y sabían que, por eso mismo, sus fusiles eran el baluarte tras el cual se mantenía la integridad de la independencia patria.

Luchaban los héroes de Madrid, para defender el derecho soberano del pueblo a regirse por sí mismo, a elegir con verdadera libertad su régimen político y su gobierno. Porque estaban convencidos, de que tras las bayonetas enemigas venía el negro afán de la reacción española de concluir todos los derechos ciudadanos de los españoles, de ahogar toda expresión de la voluntad popular.

Luchaban, para que los campesinos españoles tuvieran tierra, trabajo, libertad y bienestar; para terminar con la oprobiosa dominación de terratenientes, caciques y usureros; para que los trabajadores del campo pudieran disponer del fruto de su trabajo. Por eso se agolparon en las filas de los defensores de Madrid, fundiendo su ardor combativo con el de otros sectores, campesinos de Andalucía y de la Mancha, campesinos de tosas las zonas donde la República, por medio del decreto de 7 de octubre elaborado por nuestro camarada Vicente Uribe, que había entregado la tierra a los obreros agrícolas y campesinos pobres.

Luchaban los héroes de Madrid, para que la República, poniendo coto a los escandalosos privilegios de los grandes capitalistas financieros e industriales, garantizando a los obreros un nivel de vida decoroso y en mejoría creciente. Ya el Gobierno se incautaba de las empresas abandonadas por los grandes capitalistas reaccionarios; ya iba nacionalizando las industrias aptas para la producción de guerra dando a los obreros participación en la gestión de las mismas, a través de los Consejos de dirección y administración y de los Comités de Control obrero. Los trabajadores de la industria empezaban a verse libres de los tentáculos de los capitalistas industriales; empezaban a verse dueños y principales beneficiarios de su esfuerzo de producción. Por eso los obreros empuñaban con más fuerza los fusiles, y cerraban más resueltamente el paso a Madrid de las mesnadas del reacción y del fascismo internacional.

Luchaban los héroes de Madrid, para que en España no hubiera nacionalidades vejadas ni oprimidas; para que todos los pueblos de nuestra gran patria española vieran su personalidad nacional reconocida. respetada y exaltada como corresponde. Y eso daba más ahínco en el combate a los vascos del Parque del Oeste, a los catalanes de las columnas que acudieron en auxilio de la capital amenazada, lo mismo que a los gallegos que, unidos a los madrileños y manchegos, valencianos y andaluces, se clavaban en la tierra de la Casa de Campo o de la Moncloa para no dejar pasar al fascismo y a la invasión.

Luchaban los héroes de Madrid, para que todos los españoles tuvieran libre acceso a la cultura en todos sus grados; para que el Ejército español fuera un ejército democrático, verdadera emanación del pueblo, verdadera garantía de la integridad y de la independencia de España; luchaban para que existiera una auténtica libertad de conciencia y de cultos, y para que por consiguiente, las altas jerarquías de la Iglesia no pudiesen intervenir contra el pueblo en la vida política y social de la nación.

Luchaban, en suma, para asestar más sólidamente las conquistas democráticas logradas, y para tener abierto el camino a un desarrollo más profundo de la democracia.

Cada defensor de la capital de España sentía hondamente, que en el metro de tierra confiado a su guarda se cimentaban las premisas del porvenir de paz, independencia, bienestar y progreso anhelado por nuestro pueblo. Sentía que en aquel metro de tierra estaba sembrado del pan más blanco y más abundante para el mañana, el porvenir radiante para sus hijos; sentía que en aquel metro de tierra, ásperamente defendido, se proyectaban los horizontes de democracia, de cultura, de verdadera libertad que el pueblo español ansía... De esta honda conciencia nacía el heroísmo de cada uno.

Y de la suma de todos estos heroísmos nació el gesto inmortal.
¡Madrid!

¡Qué profunda lección! ¡Qué enseñanza! Cuando el pueblo sabe bien; cuando está bien penetrado de los fines de su acción, sus fuerzas se multiplican y su lucha lo puede todo.

Los objetivos inscritos en las banderas del 7 de noviembre madrileño siguen en pie, y son los que están inscritos en las banderas de la lucha actual de nuestro pueblo. Por estar hondamente penetrados de la importancia y de la necesidad de alcanzar esos objetivos, los defensores de Madrid fueron capaces de realizar la maravillosa epopeya; lógico es, pues, afirmar que a medida que las más amplias capas del pueblo español vayan comprendiendo mejor la importancia y la necesidad de batirse para alcanzar esos fines, también serán capaces de seguir haciendo frente con creciente éxito, al criminal terror franquista, de reconquistar para España la democracia, la independencia y la paz.

Por lo tanto, hay que intensificar, por todos los medios, la explicación a los obreros, a la juventud trabajadora que ha crecido en las tinieblas del franquismo, a los campesinos, a las amplias masas populares, cuáles son los objetivos de la revolución democrática española.

Hay que hacerles ver cómo ha agravado el franquismo esos problemas pendientes en nuestro país, y sin la solución de los cuáles, no hay bienestar y progreso posibles.

Hay que hacerlo comprender, prodigando pacientes y tenaces esfuerzos, que en la preparación, en la explicación entre la clase obrera y las masas de esos objetivos está el primer tramo del esfuerzo que liberará a España de la sanguinaria opresión franquista y garantizará a nuestro país la paz, la independencia nacional y la democracia."

Enlace adicional:

20 de abril de 2025

¿Por qué odian a Lenin?


SCRSS Lenin

Por Evgueni Ivánov. Extraído del Portal Jose Vissaronovich Stalin. Traducido por Nestor Guadaño.

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FacebookPor Evguéni Ivánov. Recogida de la página José Visarronovich Stalin. Traducción Nestor Guadaño.

En Rusia, la población, empezando por los niños en las escuelas, esta intentando formar una imagen ruda de los bolcheviques - que fueron los destructores del Imperio Ruso, unos rebeldes revolucionarios, quienes fueron culpables de la muerte de la "vieja Rusia" donde todo estaba bien, de la destrucción de la "élite" de la sociedad - del sacerdocio, nobleza, oficialidad, mercancías, etc. Para ello, tachan a Lenin y los comisarios bolcheviques como una fuerza impura, que mató y pisoteó a la Santa Rusia.

En general Lenin y Bolcheviques, desde la década de 1990, sigue tildándose de una imagen de traidores sangrientos, sin ley, contratados por el espionaje alemán, que destruyó el estado ruso, que desmoronó su independencia, mataron al rey y a su familia, comenzaron una sangrienta guerra civil, ahogaron al país en la sangre de millones de víctimas inocentes, por tomar el poder. Y después de la victoria en los años veinte, que organizaron un campo de concentración totalitario en Rusia, según estos parámetros era el "imperio del mal", la URSS.

Así, la nueva "élite" rusa, instalada en Rusia, que saqueó mal el país, y sigue viviendo del legado de la civilización soviética hasta el día de hoy, intenta ocultar muchas preguntas inconvenientes a su población. Después de todo, la historia de los objetivos de la revolución de 1917 -febrero y octubre-, tras ella la Guerra Civil y los sucesos posteriores, hasta la época del tildado "sangriento Stalin", esconde una amenaza inquietante para esta "élite": el despertar del pueblo ruso, que siempre defiende la verdad y la justicia social.

Los hechos son irrefutables, ni Lenin ni los bolcheviques perdieron el territorio del Imperio ruso y su independencia. Lenin estaba en el exilio, casi no tuvo influencia en Rusia hasta después de la Revolución de febrero, y se pensó que no sobreviviría hasta la revolución proletaria. Los bolcheviques en los años de la 1ª Guerra Mundial fueron perseguidos, huyeron del país, arrojados a prisiones, exiliados a Siberia. Aunque, se trataba de un pequeño partido que no tuvo una gran influencia en la sociedad hasta la caída del zarismo. En el momento social del cambio burgués, eran tanto liberales como cadetes quienes gobernaron. Entre la mayoría de los trabajadores, eran los mencheviques y eseristas los que impulsaban los cambios

Cuando Lenin, junto con los líderes de otros partidos revolucionarios y sociales, impulsaron otra forma de transformar la sociedad rusa, los alemanes se aprovecharon de ello. La guerra seguía su curso, Berlín encontró muchas oportunidades para debilitar al enemigo. Los revolucionarios comprendieron ese juego, de engaño de unos a otros. Además, no hay que olvidar que entonces los gobiernos tras el mes de febrero, estaban tutelados por los antiguos "militares zaristas", el servicio secreto del Imperio Ruso subsistía vigilando estrechamente las actividades de los revolucionarios. Hay incluso evidencias, que algunos bolcheviques trabajaron en interés de esos servicios secretos.

La verdad es que la independencia rusa y el Imperio ruso no fueron destruidos por los comisarios de Lenin, sino por los jefes de aquella "vieja Rusia", de grandes príncipes y aristócratas, generales y altos funcionarios, miembros de la Duma, y líderes de partidos liberales, banqueros e industriales, de esa burguesía y casposa urdimbre zarista. Incluso los miembros de la iglesia participaron en ese acoso.

Una parte especuladora, rica y educada en el capitalismo de la sociedad rusa, quería vivir "como en Occidente", para establecer un "dulce régimen" como en Holanda, Inglaterra o Francia en Rusia. Sin un rey, con un autogobierno, "con sus sobrevivientes imposiciones feudales, sobre los derechos y las libertades". Querían crear una república parlamentaria. Hacer de Rusia parte de la podrida civilización europea. Un antiguo sueño de las potencias occidentales. En 1917, estos dominaban a los revolucionarios de febrero.

Febreristas de alto rango y totalmente asentados, fueron destruyendo la independencia rusa de Occidente, abriendo conscientemente la Caja de Pandora. Profundas contradicciones y luchas de clase se habían acumulado en Rusia durante siglos. La intransigencia y un ejército fuerte, fueron los últimos elementos básicos que contenían la agitación social. Las élites occidentales veían que había que destruir esa independencia, pues la ebullición social había comenzado. Guerra soterrada entre el campesinado y la ciudad. Se fraguaba una revolución radical. Se pensaba en una intervención directa. Pues era muy evidente, que la guerra se cernía entre los proyectos revolucionarios y los conservadores. "La marcha era hacia la soberanía."

Lenin y los bolcheviques salvaron la civilización rusa.

El gobierno postimperial, comprando los señuelos de Occidente y participando en la guerra mundial, seguido por el Gobierno Provisional, llevaba a la destrucción de la civilización, el estado y el pueblo ruso. La guerra civil comenzó ya en los primeros días de febrero, extendiéndose a las exigencias del campesinado, las huelgas fabriles y las manifestaciones del pueblo. El gobierno interino impuesto, había intentado controlar las prerrogativas de los mandos del antiguo ejército imperial, y su poder militar. El país se estaba cayendo a pedazos. Los separatistas de diferentes regiones, y nacionalistas de otras naciones, incluidos los cosacos que declararon ser un pueblo separado, iban destrozando la unidad de Rusia. Ninguno de los problemas principales fueron resueltos. La agitación extremadamente sangrienta de los enfrentamientos, y la intervención de fuerzas externas secretas, ponían una lápida al mundo ruso y su población.

Rusia fue salvada sólo por la Revolución de Octubre. Los comunistas rusos, Lenin y los bolcheviques, tomaron el poder que estaba tirado en el barro.

Respondieron a las principales demandas: paz a las naciones, tierra a los campesinos, fábricas de los trabajadores, el poder de los Soviets era el poder del pueblo, derecho de las naciones a la autodeterminación. Los comunistas rusos rompieron decisivamente con el mundo pasado, no trataron de resucitar el cadáver. Y sobre todo, ofrecieron al pueblo una nueva realidad y un nuevo mundo. Los bolcheviques tenían una imagen de la nueva sociedad, atractiva, para la parte abrumadora mayoritaria de la población (campesinos, trabajadores, parte de los cosacos y de la pequeña burguesía), pues su partido tenía una voluntad de hierro, energía, fe y organización.

El ideal comunista coincidía con el "código matriz humanista" de la civilización rusa y del pueblo. Era una comunidad de habitantes que vivían con la conciencia de un mejor futuro y auténtica verdad. Un mundo sin explotación del hombre por el hombre, sin parasitismo social. No fue una coincidencia que las ideas del comunismo coincidieran con los pensamientos de muchos rusos pensadores-filósofos de mente cristiana. Los bolcheviques estaban a favor de la justicia social, rechazando el espíritu de robo, apropiación y parasitismo (capitalismo predatorio). El comunismo se basaba en la ética del trabajo honesto, la solidaridad como base social, la unidad entre el esfuerzo y la creación, que también correspondía a los cimientos del mundo antiguo ruso.

Mas, también había ideas revolucionarias que imponían la realidad sobre las leyes, la equiparación de la identidad material con la espiritual. Esta fue la gran fortaleza de la nueva sociedad del futuro. Fábricas, institutos y laboratorios, en lugar de calabozos y burdeles.

Así, Lenin y los comunistas rusos ofrecieron al pueblo un proyecto rojo liberatorio. Se convirtieron en la única fuerza que, después de los motines y la catástrofe estatal de principios de 1917, ofreció una nueva realidad que estaba cercana a la "matriz rusa". Al hacerlo, salvaron a la civilización rusa y al pueblo de la destrucción completa, de la extinción como un "caldo nutritivo" para otros proyectos (fundamentalmente occidentales), de dominación de clase por otros estados. Le dieron a Rusia un nuevo aliento y vida. Ellos crearon un proyecto soviético, la civilización del futuro.

El hombre que cambió el mundo.

Lenin salvó a Rusia del colapso. Los bolcheviques, los comunistas rusos, reprimieron la contrarrevolución con mano de hierro. Derribaron el proyecto "blanco", el intento de restaurar una sociedad burguesa, y con ella el capitalismo. Lograron seducir a la aldea, que se enfrentaba a cualquier forma de poder estatal obrero. La delincuencia fue erradicada, aunque la lucha contra las pandillas, grandes o pequeñas, más o menos mafiosas, duró bastante. Derrotaron a los separatistas, incluyendo a los Basmachí (los precursores de los actuales yihadistas). Forzaron la salida del ejército de intervención, catorce potencias occidentales, que acometieron el territorio ruso. Lenin y los bolcheviques sentaron las bases de la nueva gran potencia en Rusia y los demás territorios, la URSS.

Bajo la inteligencia de Lenin, los trabajadores comenzaron a recibir vivienda gratuita y educación gratuita por primera vez, los hijos de campesinos y trabajadores se convirtieron en oficiales, mariscales, ministros, profesores, médicos, constructores, inventores, maestros y médicos. Los trabajadores soviéticos fueron los primeros en Europa en introducir una jornada laboral de 8 horas, eliminaron la explotación más cruel de la clase trabajadora, introdujeron las vacaciones anuales pagadas, que antes no existían. Los bolcheviques introdujeron el derecho universal a la atención médica gratuita y al seguro social completo. Es decir, todos los logros del estado social, que los actuales plutócratas capitalistas están destruyendo constantemente.

Pero además, Lenin se convirtió con sus medidas, en un símbolo de justicia social que mostró a toda la humanidad que es posible crear un nuevo mundo, para desafiar al despiadado sistema imperialista, de la explotación y la esclavitud, fue el creador del estado social. Con esta creación de un estado de trabajadores y campesinos con garantías sociales en Rusia, revolucionó esta conciencia a preparar la revolución mundial. En todo el mundo, los pueblos oprimidos y esclavizados lograron la libertad, y desarrollar transformaciones auténticamente sociales. El mundo del capitalismo imperialista tuvo que esconder su faz depredadora mientras la Unión Soviética influía en el mundo.

En la Rusia moderna, combatiendo a los neonazis y ladrones-oligarcas de Ucrania, regularmente, el gobierno intenta recordar a la población, que sus medidas están acordes con la destrucción del anterior sistema socialista de los años 90, del siglo pasado.

Para ello quieren "enterrar" a Lenin. Representantes de la "élite" burguesa de la Federación Rusa realizan constantemente acciones en la idea que el pueblo eslavo, sobre todo, olvide que Lenin es el ser humano más imprescindible de los siglos actuales. Gracias a la Gran Revolución de Octubre, toda la historia mundial cambió. Muchos pueblos y países recibieron su libertad y derechos sin precedentes.

Porque Lenin es un gran filósofo y pensador, economista y sociólogo, estadista y político. No tiene, ni ha tenido comparación como telón de fondo, con los políticos de entonces y actuales, simplemente hipócritas. No mejor se puede decir, pues Lenin es un verdadero titán.

Obviamente, la "élite" burguesa, incluyendo esa burocracia bien pagada, y la inteligencia liberal, están contentos con el lugar de Rusia en el mundo (una periferia semicolonial del mundo capitalista occidental). Pero todos ellos aún siguen temiendo asustados, que se acuerde su población del legado teórico y práctico de Lenin y Stalin. El crecimiento de su popularidad entre el pueblo, es para ellos aterrador.

No les gusta que este patrimonio ideológico tenga una manera de salir, práctica, a la crisis actual y a las próximas debacles económicas y sociales. Un nuevo proyecto socialista se está abriendo camino entre los jóvenes, con la autoorganización popular y la transición del poder a los Soviets Populares, a la nacionalización del sistema financiero, bancos e industrias estratégicas.

¡Con el eslogan, por la justicia social!

Con el rechazo del modelo occidental, depredador, parasitario, de una sociedad occidental de consumo sin futuro, siempre detrás del "becerro de oro". En Rusia, se plantea abiertamente la creación del mundo y la cultura rusa, la reunificación de todas las tierras rusas. Creando una sociedad como la "edad dorada soviética", una sociedad donde el trabajador sea el centro del universo, su creador.

De ahí el odio de los actuales burgueses, capitalistas y sus partidarios hacia la inteligencia de Lenin y Stalin. Este es el temor de los partidarios capitalistas de Europa, desde Lisboa hasta Vladivostok (o los Urales), a la posibilidad del renacimiento de un estado ruso, genuino, social que restaure la justicia social.


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