
Aunque desde 1920 la clase burguesa, de nacionalistas "democráticos", con la república de Letonia, puso una especie de Parlamento (Saeima), la persecución de las ideas socialistas fue en aumento. Las dificultades planteadas por la crisis económica mundial de 1929, las condiciones de vida de la mayoría de la población letona descendió brúscamente, donde el hambre y las enfermedades hicieron reaccionar a todos los sectores sociales. Huelgas económicas pero sobre todo políticas, exigiendo las destituciones de los sucesivos gobiernos de la burguesía nacional.
Ante esta situación, el primer ministro que ejercía el poder desde 1918 Karlis Úlmanis, dio un golpe de estado (1934), llevado a cabo por el ejército y las unidades paramilitares "Aizsargi", proclamó un estado de guerra y disolvió todos los partidos políticos, organizaciones sociales y medios de comunicación, cerrando el parlamento, y encerrando en campos de concentración y cárceles a miles de trabajadores. Úlmanis acumuló todos los poderes (1936) y propugnó una estrategia báltica conjunta.
Tras las elecciones democráticas del 15 de Julio de 1940, la mayoría de la población votó por el Bloque del Partido Popular Letón, una coalición de organizaciones sociales que abogaban por el fin de la Dictadura de Úlmanis. El triunfo cambió la sociedad, abrió las cárceles, los campesinos ocuparon las tierras ancestrales comunales ocupadas por terratenientes, etc. El 5 de Agosto, se proclamó la República Socialista Soviética de Letonia.
«El Comando de Arajs»: los policías nazis, más crueles del territorio ocupado de la URSS durante la guerra.
El 10 de Julio de 1941, la maquinaria de guerra nazi ocupó Letonia, con el apoyo de la minoría nacionalista letona. Está colaboró con el mando del "reichskommissariat Ostland", impuesto por los agresores.


