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20 de octubre de 2024

Operación Zeppelin: el plan nazi para asesinar a Stalin en 1944


스탈린은 "말을 잘하지 못했"지만 "자주 무식정이처럼 욕" 하는 인물로 묘사된다. 그는 "인육을 먹는다는 소문"이 나돌 정도로 척박한 환경에서도 수출에 꼭 필요하다는 이유로 곡물을 앗아갔다. 한국일보 자료사진

Por Jaime Noguera. Publicado en Russia Beyond.

En 1944, cuando las tropas alemanas se batían en retirada, los cuerpos de operaciones especiales germanos diseñaron un plan con el que esperaban dar un vuelco a la guerra que estaban perdiendo: enviar dos asesinos a Moscú para que eliminasen al líder de la URSS.

En el verano de 1944, la unidad especial de la Lufwaffe KG 200, que además de estar especializada en vuelos de larga distancia y lanzamiento de espías y saboteadores, operaba aviones capturados a los aliados, recibió una llamativa consulta del mismísimo Ernst Kaltenbrunner, jefe de la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich). ¿Podían lanzar con éxito en paracaídas a un hombre a unos 100 kilómetros de Moscú, muy por delante de las débiles líneas alemanas?

La respuesta, como no podía ser de otra forma, fue afirmativa. En la noche del 4 al 5 de septiembre de 1944, un avión de transporte Arado Ar 232B despegaba de un aeródromo en la actual Letonia y se dirigía, entre tinieblas, al destino marcado, situado entre Smolensk y la capital soviética.

 

Traidores y asesinos

En la parte trasera del transporte alemán, en la semioscuridad y movidos por las turbulencias, viajaban dos ciudadanos soviéticos. Un ex oficial del Ejército Rojo y una mujer. Los dos se habían casado en vísperas de la misión que les llevaba al corazón de Rusia.

Piotr Tavrin (su apellido real era Shilo) era un delincuente común que había sido reclutado como soldado soviético gracias a documentos falsificados y que, temiendo que se le descubriese, había sellado su destino desertando en mayo de 1942. Tras ser reclutado en un campo de prisioneros, fue trasladado a Berlín, donde se le presentó a Heinz Gräfe, uno de los responsables del proyecto Zeppelin. Tras este nombre se ocultaba un ambicioso plan, diseñado para eliminar el mayor obstáculo para una cada vez más complicada victoria del Tercer Reich: Stalin. El colaboracionista soviético fue entrenado en Pskov y más tarde en Riga, bajo la supervisión de un legendario especialista en operaciones especiales: Otto Skorzeny.


Objetivo: tomar el Kremlin

El plan para asesinar al líder soviético requería de una fuerte moral y de cierto grado de alienación total, por lo descabellado de este. Según KG 200: The True Story, de P. W. Stahl, Tavrin y su esposa Lidia Shílova (encargada de coordinar las comunicaciones por radio con Alemania) iban a ser lanzados sobre territorio soviético para luego dirigirse hacia Moscú y conectar allí con líderes de la oposición clandestina rusa. Junto con otros conspiradores, Tavrin debía irrumpir en el Kremlin con documentos falsos durante una de las recepciones que allí se celebraban. Una vez estuviese lo suficientemente cerca del líder soviético, debía asesinarle con balas envenenadas. La muerte de Stalin sería la señal para que tropas germanas aterrizaran entonces en las afueras de Moscú para tomar con la mayor rapidez un Kremlin supuestamente desmoralizado y paralizado por la sorpresa. El plan de reserva era disparar a través del blindaje del coche de Stalin con un pequeño lanzacohetes especialmente diseñado para la ocasión (se escondía en la manga de la chaqueta), cuando el cortejo de Stalin se dirigiese al Kremlin.

El asesino y su esposa Lidia, recibirían una motocicleta y las armas necesarias para matar a Stalin mientras se desplazaba por la ciudad. Aunque la misión tenía un eminente carácter suicida, al matrimonio de ejecutores se les aseguró que se habían preparado un escondite en Moscú, así como provisiones para esconderse y escapar en cuanto surgiese la oportunidad.

Una serie de catastróficas desdichas

Se lanzó primero un grupo de paracaidistas sobre la zona de aterrizaje del avión alemán. Debían confirmar a Berlín que se cumplían las condiciones sobre el terreno para la llegada del aparato. Así lo hicieron. Sin embargo, ni los potenciales verdugos de Stalin, ni la inteligencia alemana, supo que el equipo de avanzada había sido capturado, y obligado a enviar la señal de radio convenida a Alemania.

El Arado 232B, mientras tanto, cuando realizaba el vuelo dentro del espacio aéreo soviético, fue dañado por fuego antiaéreo. Dada la intensidad de este, el piloto acabó por elegir un lugar de aterrizaje alternativo en las cercanías de Karmanovo, al este de Smolensk. Sin embargo, una de las alas de avión chocó al tomar tierra con un árbol, arrancando un motor y prendiendo un fuego que, estaban seguros, no tardaría en atraer tropas soviéticas al lugar.

Camino de Moscú

La tripulación del avión siniestrado se dirigió a pie, con la vana esperanza de alcanzar las líneas alemanas. La tripulación llevaba mapas, así como provisiones, sí, pero no hablaban ruso, y llevaban uniformes alemanes. Casi todos fueron hechos prisioneros.

El supuesto Mayor Tavrin y la falsa subteniente Shílova, subieron a la motocicleta que habían sacado del fuselaje del Arado y se dirigieron hacia Moscú, cargados con 428.000 rublos, sellos de caucho y una serie de documentos en blanco que, en teoría, una vez cumplimentados les permitirían entrar en el Kremlin, y acercarse lo suficiente a Stalin como para terminar con su vida.

Detenidos

Los asesinos viajaron en mitad de la noche. Todo parecía ir bien hasta que su suerte terminó de gafarse cuando fueron detenidos en un control de carreteras. Los dos hablaban ruso, por supuesto, y sus uniformes y medallas atestiguaban que eran oficiales de alto rango. Además, todos sus documentos parecían reales. Sin embargo, un pequeño detalle, un error de los que nos irritan cuando lo notamos en una película, les delató.

Un centinela se dio cuenta de que tanto la motocicleta como la pareja estaban totalmente secos, aunque había llovido hasta no mucho antes. Claro, los sicarios de Hitler no se habían empapado en el interior del avión. El guarda ruso dio la señal de alarma y los agentes nazis fueron arrestados.

Trabajo para el contraespionaje soviético

El joven capitán Grígori Grígorenko, del departamento especializado en radio de la SMERSH (abreviatura de SMERt SHpiónam o “muerte a los espías”), recibió el encargo de usar a los agentes detenidos contra los alemanes. Tavrin aceptó colaborar, con tal de salvar el cuello, y envió un mensaje por radio a Berlín en el que informaba sobre su exitosa llegada a Moscú. Los germanos se tragaron el anzuelo, con lo que iniciaba la operación Tumán (Niebla, en español).

Con este plan, se estableció como objetivo identificar a espías alemanes operando en la capital soviética, con la excusa de que debían conectar con Piotr Tavrin para ayudarle a llevar a cabo el magnicidio contra Stalin. La operación Tumán se llevó a cabo hasta el final de la guerra.

Shilo/Tavrin, dejó de ser de utilidad para aquellos a los que había traicionado, fue condenado a muerte y ejecutado el 28 de marzo de 1952. Su esposa, Lidia Shílova, sufrió el mismo triste destino el día 2 de abril del mismo año.


Fuentes:

- Hitler's Intelligence Chief: Walter Schellenberg, de Reinhard Doerries.

- The Brandenburger Commandos: Germany's Elite Warrior Spies in World War II, de Franz Kurowski.

- The Third Reich's Intelligence Services, de Katrin Paehler.

- Operaciones secretas de la Segunda Guerra Mundial, de Jesús Hernández Martínez.



2 de mayo de 2024

El Smersh el servicio secreto soviético, papel clave de la victoria durante la Gran Guerra Patria

Smersh

Por Serguei Piatakov. Traducción y fuentes añadidas, Nestor Guadaño.

El 19 de abril de 1943 en la Unión Soviética se creó la Contrainteligencia Militar SMERSH, abreviatura de "Muerte a los Espías". Durante la Gran Guerra Patria, los nazis cometieron un sinnúmero de crímenes de guerra. Entre ellos, asesinatos sádicos de mujeres, ancianos y niños que fueron investigados gracias al trabajo de Smersh.
 
La tarea principal de la unidad SMERSH no era solo contrarrestar al espionaje nazi, sino también la necesidad de introducir oficiales de contrainteligencia soviéticos en los niveles más altos del poder en la Alemania nazi y en las escuelas de inteligencia, la destrucción de grupos de sabotaje, así como la lucha contra espías y traidores a la Patria.

Gracias a la introducción de oficiales de inteligencia en las fuerzas alemanas, los agentes Smersh lograron descubrir varias varias ofensivas enemigas. Una de ellas era de gran importancia pues alertaron del despliegue de ejércitos de blindados nazis, cerca de las ciudades de Oriol, Kursk y Belgorod. Con estos informes el Consejo Estatal de Defensa Soviético ganó un tiempo precioso y gracias a ello se previno oportunamente al Ejército soviético. Hablamos de la Batalla de Kursk.

Durante los años de la guerra, la organización logró neutralizar a 30.000 espías, 3.500 saboteadores y 6.000 terroristas. Así durante los operativos, los agentes Smersh tenían derecho de requisar lugares, confiscar documentos, arrestar a soldados soviéticos y civiles sospechosos de actividades criminales. Sin embargo, todas las acciones, especialmente las detenciones de soldados y oficiales, se coordinaban con la fiscalía militar.

Los oficiales de contrainteligencia militar arriesgaron sus vidas no menos que los soldados y comandantes del Ejército Rojo que estaban en la línea del frente. Junto con ellos, se enfrentaron en combate con las tropas alemanas el 22 de Junio de 1941. En el caso de la muerte del comandante de la unidad, los reemplazaron, mientras continuaban realizando sus tareas: lucharon contra la deserción, el alarmismo, los saboteadores y los agentes enemigos.

A pesar de que el Smersh tenía tal poder, no se practicaron acusaciones indiscriminadas e infundadas. La investigación fue muy minuciosa y las sentencias fueron dictadas por los tribunales militares de campo, a menudo en una situación de combate.

Durante la Gran Guerra Patria, los agentes Smersh llevaron a cabo cerca de 190 operativos de desinformación contra el enemigo. Los alemanes a menudo enviaban espías con estaciones de radio para recibir información, pero docenas de ellos fueron capturados y los pusieron a trabajar bajo el control de la contrainteligencia soviética, es así que en lugar de enviar la información esperada, lo que hacían era desinformarlos.

Para reponer las filas de la contrainteligencia militar, al principio se reconvirtió a veteranos de los cuerpos de seguridad, tanto de la milicia como del Comisariado del Interior. Rápidamente se abrieron cursos, con un estudio de 4 meses en Novosibirsk y Sverdlovsk (para 200 seleccionados). En noviembre de 1943, los cursos de Novosibirsk se transformaron en la escuela de la Administración General con un curso de 6 meses y luego de un año (para 400 preagentes). Los cursos de Sverdlovsk en junio de 1944 también se convirtieron en una escuela con un término de meses 6-9, con 350 cadetes.

 

Como se creó y actuó el Smersh.

Por Víctor Baranets | Komsomólskaya Pravda

Conversamos sobre ello con Alexandr Smirnov, experto en servicios especiales y Doctor en Historia.

- Alexandr Anatolievich, ¿cuándo y cómo nació el legendario servicio especial «Smersh»?

La decisión de crearlo la tomó personalmente Stalin en la primavera de 1943. Por cierto, también sugirió el nombre Smersh (abreviado como «muerte a los espías»). Antes de eso, el Comandante Supremo invitó por primera vez a su oficina a casi todos los jefes de los departamentos especiales de los frentes, los ejércitos y el aparato central. Habló con todos. Y el 19 de abril apareció el Decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo de la URSS: “Retirar la Dirección de Departamentos Especiales de la NKVD de su jurisdicción y transferirla al Comisariado de Defensa del Pueblo, reorganizándola en la Dirección Principal de Contrainteligencia «Smersh».

- ¿Cuáles eran sus tareas?

En este documento del Consejo de Comisarios del Pueblo se repite a menudo: «lucha». La lucha contra el espionaje, el sabotaje, las actividades terroristas de los servicios de inteligencia extranjeros en partes del Ejército Rojo. La lucha contra los elementos antisoviéticos que penetraron en el Ejército Rojo. La lucha contra la traición a la Patria. La lucha contra la deserción en los frentes. Bueno, el Smersh también impidió el paso de agentes enemigos por la línea del frente. Revisó a los que habían sido capturados y rodeados por el enemigo.

-¿Cuál era el sistema de control del Smersh?

La contrainteligencia militar estaba subordinada directamente a Stalin. El joven pero experimentado Comisario de Seguridad del Estado de segundo rango Viktor Abakumov, de 35 años, fue nombrado jefe de Smersh.

Se creó su propio Smersh también en la marina. Y en la NKVD, para trabajar en la Frontera, las Tropas Internas y la policía.

- ¿Cuáles fueron los resultados del trabajo del Smersh?

En 1943, el Smersh impidió atentados contra los futuros Mariscales Victor Rokossovski y Govorov, y en 1944 contra Stalin. Este intento fue preparado por los terroristas Tavrin y su socio Shilova, abandonados en la URSS. Solo para la preparación de esta operación, Alemania tiró al viento dos millones de Reichsmarks. Y después de la exposición, Tavrin y Shilova fueron utilizados en el juego de radio Fog, que continuó hasta el final de la guerra. El último radiograma salió al aire el 9 de abril de 1945.

Durante todos los años de la guerra, el Smersh neutralizó a más de 30.000 espías, más de 3.000 saboteadores y 6.000 terroristas.

- Hay muchas leyendas sobre cómo nuestra contrainteligencia engañó a los alemanes…

Sí, junto con el Estado Mayor, Smersh creó un sistema para desinformar al enemigo. De hecho, fue el «Gran Juego». El jefe de Smersh, Abakumov, logró liberar a los agentes enemigos que se entregaron a la responsabilidad penal. Estas personas se sintieron atraídas por los juegos de radio. ¡La escala de esa “guerra en el aire” fue increíble! Los intentos de la Abwehr de crear agentes y focos de resistencia de criminales y nazis dentro de la URSS se vieron frustrados. Los paracaidistas alemanes abandonados en la retaguardia fueron arrestados. En su nombre, se transmitieron radiogramas a Alemania sobre los éxitos de grupos de combate inexistentes. Una y otra vez, sus «propietarios» se vieron obligados a transferir equipos de radio y armas al frente, para reponer la composición supuestamente cada vez más reducida de los «rebeldes» con nuevas fuerzas: graduados de escuelas de inteligencia y oficiales de la Abwehr. En total, Smersh realizó 183 juegos de radio.

- ¿Y cómo actuó Smersh en el campo del enemigo?

Se llamaba «trabajo de frente». Desde octubre de 1943 hasta mayo de 1944, 345 de nuestros agentes de primera línea se desplegaron detrás de las líneas enemigas. 102 de ellos, habiendo regresado de la misión, proporcionaron información sobre 620 oficiales regulares de inteligencia del enemigo y sobre 1.103 de sus agentes.

Por ejemplo, la introducción de Alexandr Kozlov en la escuela de inteligencia del comando Abwehr-103 (distintivo de llamada «Saturno») fue un éxito. Pasó información sobre 127 agentes de la Abwehr al Smersh.

Al mismo tiempo, durante toda la guerra, los servicios especiales del enemigo no lograron adquirir un solo agente en nuestro cuartel general.

- Dicen que Smersh envió indiscriminadamente a los soldados del Ejército Rojo que habían estado en cautiverio alemán a los campos estalinistas.

La filtración, es decir, controlar a las personas que fueron capturadas, vivieron en la ocupación o fueron conducidas a trabajar en Alemania, se ha llenado de mitos. El Comité de Defensa del Estado ordenó que todos nuestros prisioneros de guerra liberados fueran enviados a repuestos especiales.

El Smersh tuvo que completar el control de quienes llegaron a estas unidades dentro de 1 a 2 meses. Y no despertar sospechas para su envio al frente.

Desde septiembre de 1944 hasta junio de 1945, después de tales controles, 1,2 millones de exprisioneros fueron enviados al ejército.

La mayoría entendió la necesidad de auditorías. Después de todo, cientos de vlasovistas, castigadores y agentes se disolvieron en una gran masa de exprisioneros.

- ¿Y cómo se evaluó el trabajo de Smersh en la sede alemana?

Aquí hay algunas declaraciones. Mariscal de campo Keitel, Jefe de Estado Mayor de la Wehrmacht: 

«Los datos de nuestros agentes se referían únicamente a tácticas, y nunca se ha recibido información que tuviera un impacto grave en el desarrollo de las operaciones militares…».  

Schellenberg, jefe de inteligencia de la Dirección Principal de Seguridad Imperial: 

«Durante algún tiempo, Moscú suministró información veraz para convertir a los principales líderes alemanes en víctimas de una desinformación fatal en un momento decisivo»

El jefe de la contrainteligencia militar alemana Abwehr-3, el teniente general Von Bentivenyi: 

“Casi ni un solo agente alemán abandonado tras las líneas del Ejército Rojo escapó al control de las autoridades soviéticas, la mayoría de los agentes alemanes fueron arrestados por los rusos , y si regresaron, a menudo con desinformación».

- ¿Cómo se seleccionaron los agentes?

De hecho, todo el país se completó en la contrainteligencia militar. Por ejemplo, el futuro jefe de contrainteligencia militar en 1974 – 1987, el coronel general Nikolai Dushin, antes de la guerra, trabajó como director de escuela, se enfrentó a la guerra como oficial político de la compañía y fue enviado a un departamento especial del correo, como comandante de una compañía de fusileros.

Pocas personas saben que la Héroe de la Unión Soviética, Marina Raskova, siendo la comandante del regimiento de aviación de mujeres, siguió siendo la detective principal del departamento de aviación de Smersh hasta su muerte. 

O aquí hay otro hecho poco conocido para usted: el teniente general Nikolái Selivanovski era adjunto de Abakumov. Siendo el jefe de un departamento especial y sabiendo sobre el débil mando de las tropas, se dirigió personalmente a Stalin con una propuesta para cambiar la dirección del Frente de Stalingrado. Según los historiadores, este acto audaz de Selivanovskiy se convirtió en una de las garantías de la victoria en la Batalla de Stalingrado.

A costa de la vida de 6.000 de sus agentes, la contrainteligencia militar protegió al ejército y la armada de espías, saboteadores y terroristas. Cuatro de los oficiales de contrainteligencia militar, Zhidkov, Kravtsov, Krygin y Chebotarev, recibieron póstumamente el título de Héroe de la Unión Soviética.

En total, desde abril de 1943 hasta mayo de 1946, el SMERSH arrestó a unos 630.000 espías, saboteadores, terroristas, traidores, desertores, miembros de organizaciones antisoviéticas y otros elementos hostiles.

Es de destacar que durante los tres años de existencia del SMERSH no hubo un solo caso de traición o deserción al lado enemigo en las filas de los oficiales de contrainteligencia. Ningún agente enemigo logró infiltrarse en sus filas.

 

Fuentes consultadas:

https://latamnews.lat/20201203/smersh-el-servicio-secreto-sovietico-con-un-rol-clave-durante-la-gran-guerra-patria--1093715170.html 

https://nuevarevolucion.es/smersh-la-agencia-sovietica-de-inteligencia-mas-exitosa-de-la-historia/

https://es.topwar.ru/27023-19-aprelya-1943-g-organizovano-glavnoe-upravlenie-kontrrazvedki-smersh.html

9 de julio de 2023

¿Estuvo Stalin en el frente, durante la Gran Guerra Patria? La orden de "Ni un paso atrás".

  

Cartel de Stalin. Fuente: Bioeticablog

Por Nikita Buránov. Publicado en Stalinism.ru. Traducción Juan Delgado.

Últimamente han aumentado las especulaciones de "historiadores" sin escrúpulos y del público "no indiferente",  sobre el viaje del Comandante en Jefe Supremo del Ejército Rojo, Stalin, al frente. Hoy hemos decidido poner por fin, los puntos sobre las íes, en este asunto.

Muchos, por la razón que sea, creen que Stalin se retiró de la dirección del país y del ejército al comienzo de la guerra (pero esto es un completo disparate). A ellos se suman otros comentaristas, que señalan que el cobarde Stalin se encerró en el Kremlin y permaneció allí sentado durante toda la guerra, temeroso de salir.

Podemos afirmar con total seguridad, basándonos en los documentos, que tales afirmaciones son pura mentira. Además, es bastante obvio que el Comandante en Jefe estuvo en el frente, y no sólo una vez, como muchos piensan. Stalin, revolucionario experimentado y participante en muchas batallas, no tenía miedo de viajar al frente, pero era importante mantener el secreto mientras lo hacía. Descuidar la seguridad conllevaba la pérdida de altos mandos militares, era algo inaceptable durante la guerra. Un ejemplo fue la trágica muerte del general de ejército N. F. Vatutin, que cayó en una emboscada durante una visita al ejército.

Los señores de la guerra y el frente

Sin duda en la antigüedad, un líder militar tenía que estar presente durante una batalla en persona, ya que no había otra forma de dirigir a las tropas: sólo desde el campo de batalla. Pero incluso en la Antigüedad existía una caza intencionada de comandantes y líderes. Recordemos al menos un caso de la historia de la Antigua Roma, cuando Cayo Mucio Escevola se introdujo en un campamento etrusco y mató a un soldado raso que iba vestido como el general etrusco Lars Porsenna, mientras que el verdadero Porsenna se encontraba en otro lugar.

Sin embargo, a medida que la estructura militar se hizo más compleja y extensa, y se desarrollaron las comunicaciones, esta necesidad de secreto quedó obsoleta. Y la figura del comandante, de todos los rangos, se hizo cada vez más importante. En una guerra como la Gran Guerra Patria, en la que se enfrentaron ejércitos de muchos millones de personas, la figura de cada comandante individual significaba mucho, y la importancia aumentaba en la medida del rango superior de los comandantes.

Imagen
Guerra Civil Rusa. Stalin y Voroshilov junto a un tren blindado en el frente de Tsaritsyin. Cortesía de Vasíli Jvostenko.

No es ningún secreto que para las unidades especiales, los espías, los saboteadores y los francotiradores el objetivo principal eran los comandantes enemigos. Por eso los viajes de los oficiales superiores a las tropas eran a veces espontáneos y, lo que es más importante, estrictamente confidenciales. Por eso durante mucho tiempo (incluso después de la guerra) los documentos relativos a estos viajes (y hubo bastantes) del Comandante en Jefe Supremo se mantuvieron en secreto.

Algunos documentos

Otro mito sin sentido, el miedo, pánico de Stalin al frente. Con todo lo que se sabe hoy sobre Stalin, debo decir: el Comandante Supremo sí estuvo en líneas avanzadas del frente.

“Dio la casualidad de que yo participé en una de las visitas del Comandante Supremo al frente. En total, durante la defensa de Moscú Stalin visitó el frente dos veces. Me llamó la atención la propia organización de estos viajes. Nadie ni ellos los habían planeado de antemano. Por ejemplo, cuando partió hacia la zona de Volokolamsk, de repente convocó a Zhukov y a mi padre, les dijo que junto con ellos tenía la intención de visitar ese día, una de las líneas del frente. Les acompañaron dos compañías del regimiento del NKVD... Stalin pasó algún tiempo en el puesto de mando, examinó la línea del frente alemán y regresaron a Moscú. No estaba planeada, repito, fue de repente. En este sentido, y a menudo yo mismo me aseguraba de ello, era una persona muy original...", recuerda Serguéi Beria en su libro: "Mi padre, Lavrenty Beria".

Hoy en día, los archivos y libros de memorias de participantes directos en los acontecimientos, nos permiten reconstruir la imagen, y ver que Stalin no tenía ningún miedo de viajar al frente. A diferencia de sus colegas extranjeros y de su principal adversario, Hitler, que sólo visitaban los territorios ocupados, Stalin visitó los frentes y los cuarteles generales de primera línea más de una vez. Veamos más de cerca dónde apareció.

Así, el teniente superior I. A. Sokolov, ayudante de campo del mariscal Nikolái Vóronov, recordó que Stalin apareció varias veces en los cuarteles generales de los frentes occidental y de Kalinin, en el período comprendido entre agosto de 1941 y agosto de 1943.

Estos recuerdos también se ven confirmados, por los largamente publicados del diario de las recepciones del camarada Stalin en el Kremlin de Moscú. Los registros de archivo nos permiten ver esos intervalos, en la recepción de invitados y visitantes del Comandante Supremo en Jefe, cuando éste se encontraba lejos del Kremlin, en el frente. Por ejemplo, desde las 22.30 del 1 de agosto hasta las 21.55 del 5 de agosto de 1941.

Stalin estuvo en las zonas de defensa de Solnechnogorsk, Mozhaisk y Zvenigorod. También visitó el 16º Ejército del futuro mariscal Rokossovsky, en la dificilísima dirección de Volokolamsk.

Después del famoso desfile del 7 de noviembre de 1941, el camarada Stalin fue personalmente a inspeccionar las divisiones siberianas que descargaban cerca de Moscú y que iban directamente al frente. Y uno de sus guardias, Rybin, menciona en sus memorias que Stalin había estado incluso en el campo de batalla de la famosa 316ª División de Fusileros de Panfílov.

"Para animar a Eremenko a ser más activo".

Pero el viaje más famoso de Stalin al frente a 230 kms. de Moscú, del que se tiene constancia, y está fechado en agosto de 1943. Sabemos de él no sólo por fuentes de archivo, sino también por las memorias recientemente publicadas del general Ivan Serov, uno de los oficiales de alto rango del NKVD.

"El siguiente destino fue el frente de Kalinin, donde Stalin se detuvo en el pueblo de Joroshevo, en el distrito de Rzhev. Junto con el Mariscal Eremenko se culminaron los preparativos de la operación "Suvorov", para liberar Smolensk y derrotar el ala izquierda del Grupo de Ejércitos Centro alemán. Y también fue aquí, donde el Comandante en Jefe Supremo decidió celebrar las victorias y la liberación de las ciudades soviéticas con salvas":

"En la antigua Rusia, la victoria de las tropas se celebraba durante Iván el Terrible con repique de campanas, hogueras, festejos; durante Pedro el Grande - con fuegos artificiales-, y nosotros también deberíamos celebrar tales victorias. Creo que deberíamos disparar salvas desde los cañones en honor de las tropas victoriosas".

La Stavka y el frente

Podemos contar diez visitas del camarada Stalin al frente. Puede que hubiera más, pero no tenemos datos, porque se mantuvieron en extremo secreto. Pero podemos descartar con seguridad cualquier especulación de que el Comandante en Jefe Supremo tuviera miedo de algo. Contrariamente a las historias posteriores, Stalin no se sentó en su dacha al principio de la guerra y siempre trató de mantener la mano en el pulso de los acontecimientos, como atestigua el mismo registro de visitas a su despacho.

En 2015, en una pequeña casa de madera cerca de Rzhev, en el pueblo de Joroshevo, donde el Comandante Supremo en José Stalin pasó la noche del 4 al 5 de agosto de 1943, y ordenó el primer saludo en Moscú en honor a la liberación de Orel y Belgorod, la Sociedad Histórica Militar Rusa abrió el Museo "El Frente Kalinin. Agosto de 1943".

En total, los miembros y representantes autorizados del Estado Mayor de la URSS realizaron durante la guerra más de 60 viajes a todos los frentes de la Gran Guerra Patria. Stalin recibió personalmente más de 150 informes de los comandantes de los frentes que acudieron a él. También el Comandante Supremo celebró casi 1.500 reuniones con representantes del Estado Mayor Supremo (Stavka), y de los Estados Mayores de los Frentes del Ejército Rojo durante la guerra.

Estos hechos y cifras demuestran claramente que fue la Stavka y personalmente Stalin quienes contribuyeron de manera significativa a la victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria.

 

Enlace original:

https://stalinism.ru/stalin-i-armiya/byl-li-stalin-na-fronte.html

 

 La Orden 227: "Ni un paso atrás"

Por "Segundaguerramundial.es"

La Orden 227 fue una orden introducida el 28 de julio de 1942 por el Comisario del Pueblo para la Defensa de la Unión Soviética, José Stalin. De este texto surgió el lema : Ни шагу назад! (en español: ¡Ni un paso atrás!). Esta orden era en parte la misma que la Orden 270, que se había introducido un año antes en un momento crítico de la Segunda Guerra Mundial.

La Orden 227 establecía lo siguiente:

  1. Que en cualquier circunstancia se erradique con determinación a las tropas en retirada y que se impida la propaganda que les permita continuar la retirada hacia el este.
  2. Que se creen de 5 a 10 compañías de castigo formadas por soldados y suboficiales que hayan roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estas unidades serán desplegadas en los sectores más difíciles del frente, dándoles la oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra la patria.
  3. Que se creen de 1 a 3 batallones penales con 800 miembros, formados por comandantes, comandantes supremos y oficiales políticos que rompieran la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estos batallones serán colocados en las partes más difíciles de un frente, dándoles la oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra la patria.
  4. Que se coloquen de tres a cinco unidades de guardia bien armadas detrás de las divisiones inestables. Estarán obligadas a ejecutar a los que buscan el pánico y a los cobardes en el acto en caso de pánico y de retirada caótica, dando a los soldados leales la oportunidad de cumplir con su deber por la patria.
  5. Que todos los comandantes del ejército, los comisarios, los comandantes de regimiento y los comandantes de batallón que permitan que sus tropas se retiren sin el permiso de los comandantes del ejército sean destituidos de sus cargos y castigados adecuadamente.

La intención era endurecer la moral del Ejército Rojo. En realidad, tuvo un efecto generalmente perjudicial y no se aplicó de forma coherente.

Los comandantes consideraban un desperdicio de mano de obra, municiones y armas el establecimiento de unidades de guardia.

Las unidades de guardia fueron disueltas por Stalin en 1944 con la Orden 349 después de revisar el cambio de la situación en el frente.

El texto de la Orden 227

El enemigo aporta cada vez más recursos al frente y avanza sin prestar atención a sus pérdidas. Penetran cada vez más profundamente en la Unión Soviética, conquistan nuevos territorios, destruyen y saquean nuestras ciudades y pueblos, violan, matan y roban al pueblo soviético.

Los combates tienen lugar en Voronezh, cerca del Don, en el sur de Rusia y a las puertas del norte del Cáucaso. Los invasores alemanes avanzan hacia Stalingrado, hacia el Volga, y quieren conquistar a toda costa Kuban y el Cáucaso Norte con sus riquezas de petróleo y pan.

El enemigo ya ha capturado Voroshilovgrad, Starobelsk, Rossosh, Kupiansk, Valuiki, Novocherkassk, Rostov del Don y la mitad de Voronezh. Algunas unidades del Frente Sur, siguiendo a los alarmistas, han abandonado Rostov y Novocherkassk sin resistencia seria y sin órdenes de Moscú. Por vergüenza cubren sus banderas.

El pueblo de nuestro país, que trata al Ejército Rojo con amor y respeto, está empezando a sentirse decepcionado y está perdiendo la fe en él. Muchos de ellos maldicen al ejército por huir al este y dejar a la población bajo la ocupación alemana.

Algunos insensatos del frente se consuelan con argumentos de que podemos continuar la retirada hacia el este, ya que tenemos vastas zonas; mucha tierra, mucha gente, y que siempre tendremos abundancia de pan.

Con estos argumentos intentan justificar su vergonzoso comportamiento en el frente. Pero todos estos argumentos son completamente falsos, están falseados y funcionan en beneficio de nuestros enemigos.

Cada comandante, cada soldado y cada funcionario político debe darse cuenta de que nuestros recursos no son infinitos. El territorio de la Unión Soviética no es un desierto; es gente, trabajadores, campesinos, intelectuales, nuestros padres y madres, esposas, hermanos e hijos.

El territorio de la URSS que ha sido conquistado por el enemigo y que el enemigo quisiera conquistar es el pan y otros recursos para el ejército y los civiles, el hierro y el combustible para las industrias, las fábricas que suministran municiones al ejército; también son los ferrocarriles.

Con la pérdida de Ucrania, Bielorrusia, los Estados Bálticos, la cuenca de Donetsk y otras zonas, hemos perdido vastas áreas. Eso significa que hemos perdido mucha gente, pan, metales y fábricas. Ya no tenemos superioridad sobre el enemigo en cuanto a recursos humanos y suministro de pan.

Continuar la retirada significa destruirnos a nosotros, y también a nuestra patria. Cada nuevo trozo de territorio que dejemos al enemigo fortalecerá a nuestro enemigo y nos debilitará a nosotros, a nuestra defensa, a nuestra patria.

Por lo tanto, debemos erradicar las conversaciones de que podemos retroceder sin fin, que tenemos mucho territorio, que nuestro país es grande y rico, que tenemos muchos habitantes y que siempre tendremos suficiente pan.

Estas conversaciones son falsas y perjudiciales, porque nos debilitan y fortalecen al enemigo, porque si no dejamos de retroceder, nos quedaremos sin pan, sin combustible, sin metales, sin materias primas, sin fábricas y sin ferrocarriles.

La conclusión es que es hora de dejar de retroceder. ¡No hay retirada en absoluto! Este debería ser nuestro lema a partir de ahora.

Debemos proteger obstinadamente cada punto fuerte, cada metro de suelo soviético, hasta la última gota de sangre. Coge cada trozo de nuestro suelo y defiéndelo todo lo que puedas. Nuestra patria está pasando por momentos difíciles.

Debemos detenernos, luchar y destruir al enemigo, sin importar lo que nos cueste. Los alemanes no son tan fuertes como dice el pánico. Están estirando sus fuerzas hasta el límite. Resistir su golpe ahora es asegurar la victoria en el futuro.

¿Podemos levantarnos y echar al enemigo hacia el oeste? Sí, podemos, ya que nuestras fábricas en la retaguardia funcionan perfectamente y nuestro ejército suministra cada vez más tanques, aviones, artillería y morteros.

Entonces, ¿qué nos falta? Nos falta orden y disciplina en las compañías, regimientos y divisiones, en las unidades de tanques y en la escuadra de la fuerza aérea. Esta es nuestra mayor desventaja. Tenemos que introducir el orden más estricto y una fuerte disciplina en nuestro ejército si queremos salvar la situación y defender nuestra patria.

No podemos seguir tolerando a los comandantes, comisarios y funcionarios políticos cuyas unidades abandonan arbitrariamente sus defensas.

No podemos seguir tolerando que los comandantes, comisarios y oficiales políticos permitan que varios cobardes dirijan el teatro de operaciones en el campo de batalla, que los combatientes del pánico arrastren a otros soldados en su retirada y abran el camino al enemigo. Hay que exterminar en el acto a los que tienen pánico y a los cobardes.

A partir de ahora, la ley de hierro de la disciplina para todo oficial, soldado, político debe ser: ni un solo paso atrás sin una orden de arriba.

Los comandantes de compañías, batallones, regimientos y divisiones, así como los comisarios y oficiales políticos de los rangos correspondientes que se retiran sin una orden de arriba, son traidores a la patria. Deben ser tratados como traidores a la patria. Esta es la llamada de nuestra patria.

Cumplir este mandato significa defender nuestro país, salvar nuestra patria, destruir y vencer al odiado enemigo.

Después de su retirada invernal bajo la presión del Ejército Rojo, cuando la moral y la disciplina de las tropas alemanas cayeron, los alemanes tomaron algunas medidas estrictas que condujeron a resultados bastante buenos. Formaron 100 compañías de castigo formadas por soldados que rompían la disciplina por cobardía o inestabilidad; los desplegaron en las partes más peligrosas del frente y les ordenaron redimir sus pecados con sangre.

Más adelante, formaron una decena de batallones de castigo, formados por oficiales que habían roto la disciplina por su cobardía e inestabilidad, los despojaron de sus condecoraciones y los colocaron en zonas aún más peligrosas del frente y les ordenaron redimir sus pecados con sangre.

Por último, los alemanes formaron unidades especiales de guardia y las colocaron detrás de las divisiones inestables y les ordenaron ejecutar en el acto a los soldados presa del pánico si intentaban abandonar sus posiciones defensivas sin órdenes o si intentaban rendirse.

Como sabemos, estas medidas fueron eficaces y las tropas alemanas luchan ahora mejor que en invierno. Lo que tenemos aquí es que las tropas alemanas tienen una buena disciplina, aunque no tienen la elevada misión de proteger la patria, y sólo tienen un objetivo: conquistar un país extranjero. Nuestras tropas, cuya misión es la defensa de la patria contaminada, no tienen esta disciplina y por eso sufren la derrota.

¿No deberíamos aprender esta lección de nuestro enemigo? Tal y como hicieron nuestros antepasados para vencer a sus enemigos? Esto debemos hacerlo

El Mando Supremo del Ejército Rojo manda:

1. Los consejos militares de los frentes y, en primer lugar, los comandantes de los frentes deben:a) En todas las circunstancias, erradicar con decisión la actitud de retirada entre las tropas e impedir con mano de hierro la propaganda de que podemos y debemos continuar la retirada hacia el este, y que esta retirada no será perjudicial para nosotros;b) En todas las circunstancias, destituir a los comandantes del ejército y enviar a un consejo de guerra a Stavka a quienes permitieron la retirada de sus tropas, sin permiso del mando del frente;c) Dentro de cada frente, formar de 1 a 3 (dependiendo de la situación) batallones penales (800 efectivos), a los que deben ser enviados los comandantes, los comandantes supremos y los oficiales políticos de los rangos correspondientes de todos los servicios, que hayan roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estos batallones deben ser colocados en las partes más difíciles de un frente, dándoles la oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra la patria.

2. Los Consejos Militares de los ejércitos y los comandantes de los ejércitos deben:

a) Destituir en cualquier circunstancia a los comandantes de los cuerpos, de los ejércitos y a los comisarios a los que se les hayan retirado las tropas sin permiso del mando del ejército. Envíalos ante el consejo de guerra de los Consejos Militares de los Frentes.

b) Formar de 3 a 5 unidades de guardia bien armadas, despliégalas detrás de las divisiones inestables y oblígalas a ejecutar a los buscadores de pánico y a los cobardes en el acto en caso de pánico y de retirada caótica, dando a los soldados leales la oportunidad de cumplir con su deber para con la patria.

c) Formar de 5 a 10 (según la situación) compañías de castigo a las que deben ser enviados los soldados y suboficiales que hayan roto la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estas unidades deben ser desplegadas en los sectores más difíciles del frente, dándoles la oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra la patria.

3. Los comandantes y comisarios de cuerpo y de división deben:

a) Retirar bajo cualquier circunstancia a los comandantes y comisarios de regimiento y de batallón que hayan permitido la retirada de sus tropas sin permiso del mando de división o de cuerpo. Privarles de sus honores militares y enviarles a los consejos del frente militar para un consejo de guerra.

b) Dar toda la ayuda y el apoyo posibles a las unidades de guardia del ejército en su trabajo para reforzar la disciplina y el orden en las unidades.

Esta orden debe leerse en todas las compañías, tropas, baterías, escuadrones, equipos y personal.

Comisario del Pueblo para la Defensa, José Stalin

 

Enlace original:

https://segundaguerramundial.es/horrores/orden-227-ni-un-paso-atras/