En
1944, cuando las tropas alemanas se batían en retirada, los cuerpos
de operaciones especiales germanos diseñaron un plan con el que
esperaban dar un vuelco a la guerra que estaban perdiendo:
enviar dos asesinos a Moscú para que eliminasen al líder de
la URSS.
En
el verano de 1944, la unidad especial de la Lufwaffe KG 200, que
además de estar especializada en vuelos de larga distancia y
lanzamiento de espías y saboteadores, operaba aviones capturados a
los aliados, recibió una llamativa consulta del mismísimo
Ernst Kaltenbrunner, jefe de la RSHA (Oficina Central de
Seguridad del Reich). ¿Podían lanzar con éxito en paracaídas
a un hombre a unos 100 kilómetros de Moscú, muy por delante de
las débiles líneas alemanas?
La
respuesta, como no podía ser de otra forma, fue afirmativa. En la
noche del 4 al 5 de septiembre de 1944, un avión de transporte
Arado Ar 232B despegaba de un aeródromo
en la actual Letonia y se dirigía, entre tinieblas, al destino
marcado, situado entre Smolensk y la capital soviética.
Traidores
y asesinos
En
la parte trasera del transporte alemán, en la semioscuridad y
movidos por las turbulencias, viajaban dos ciudadanos
soviéticos. Un ex oficial del Ejército Rojo y una mujer. Los
dos se habían casado en vísperas de la misión que les llevaba al
corazón de Rusia.
Piotr
Tavrin (su apellido real era Shilo) era un delincuente común que
había sido reclutado como soldado soviético gracias a documentos
falsificados y que, temiendo que se le descubriese, había sellado su
destino desertando en mayo de 1942. Tras ser reclutado en un campo de
prisioneros, fue trasladado a Berlín, donde se le presentó a Heinz
Gräfe, uno de los responsables del proyecto Zeppelin. Tras este
nombre se ocultaba un ambicioso plan, diseñado para eliminar el
mayor obstáculo para una cada vez más complicada victoria del
Tercer Reich: Stalin. El colaboracionista soviético fue entrenado en
Pskov y más tarde en Riga, bajo la supervisión de un legendario
especialista en operaciones especiales: Otto Skorzeny.
Objetivo:
tomar el Kremlin
El
plan para asesinar al líder soviético requería de una fuerte moral
y de cierto grado de alienación total, por lo descabellado de este.
SegúnKG
200: The True Story,
deP.
W. Stahl,
Tavrin y su esposa Lidia Shílova (encargada de coordinar las
comunicaciones por radio con Alemania) iban a ser lanzados sobre
territorio soviético para luego dirigirse hacia Moscú y conectar
allí con líderes de la oposición clandestina rusa. Junto con otros
conspiradores, Tavrin debía irrumpir en el Kremlin con documentos
falsos durante una de las recepciones que allí se celebraban. Una
vez estuviese lo suficientemente cerca del líder soviético, debía
asesinarle con balas envenenadas. La muerte de Stalin sería la señal
para que tropas germanas aterrizaran entonces en las afueras de Moscú
para tomar con la mayor rapidez un Kremlin supuestamente
desmoralizado y paralizado por la sorpresa. El plan de reserva era
disparar a través del blindaje del coche de Stalin con un pequeño
lanzacohetes especialmente diseñado para la ocasión (se escondía
en la manga de la chaqueta), cuando el cortejo de Stalin se dirigiese
al Kremlin.
El
asesino y su esposa Lidia, recibirían una motocicleta y las armas
necesarias para matar a Stalin mientras se desplazaba por la ciudad.
Aunque la misión tenía un eminente carácter suicida, al matrimonio
de ejecutores se les aseguró que se habían preparado un escondite
en Moscú, así como provisiones para esconderse y escapar en cuanto
surgiese la oportunidad.
Una
serie de catastróficas desdichas
Se
lanzó primero un grupo de paracaidistas sobre la zona de aterrizaje
del avión alemán. Debían confirmar a Berlín que se cumplían las
condiciones sobre el terreno para la llegada del aparato. Así lo
hicieron. Sin embargo, ni los potenciales verdugos de Stalin, ni la
inteligencia alemana, supo que el equipo de avanzada había sido
capturado, y obligado a enviar la señal de radio convenida a
Alemania.
El
Arado 232B, mientras tanto, cuando realizaba el vuelo dentro del
espacio aéreo soviético, fue dañado por fuego antiaéreo. Dada la
intensidad de este, el piloto acabó por elegir un lugar de
aterrizaje alternativo en las cercanías de Karmanovo, al este de
Smolensk. Sin embargo, una de las alas de avión chocó al tomar
tierra con un árbol, arrancando un motor y prendiendo un fuego que,
estaban seguros, no tardaría en atraer tropas soviéticas al lugar.
Camino
de Moscú
La
tripulación del avión siniestrado se dirigió a pie, con la vana
esperanza de alcanzar las líneas alemanas. La tripulación llevaba
mapas, así como provisiones, sí, pero no hablaban ruso, y llevaban
uniformes alemanes. Casi todos fueron hechos prisioneros.
El
supuesto Mayor Tavrin y la falsa subteniente Shílova, subieron a la
motocicleta que habían sacado del fuselaje del Arado y se dirigieron
hacia Moscú, cargados con 428.000 rublos, sellos de caucho y una
serie de documentos en blanco que, en teoría, una vez cumplimentados
les permitirían entrar en el Kremlin, y acercarse lo suficiente a
Stalin como para terminar con su vida.
Detenidos
Los
asesinos viajaron en mitad de la noche. Todo parecía ir bien hasta
que su suerte terminó de gafarse cuando fueron detenidos en un
control de carreteras. Los dos hablaban ruso, por supuesto, y sus
uniformes y medallas atestiguaban que eran oficiales de alto rango.
Además, todos sus documentos parecían reales. Sin embargo, un
pequeño detalle, un error de los que nos irritan cuando lo notamos
en una película, les delató.
Un
centinela se dio cuenta de que tanto la motocicleta como la pareja
estaban totalmente secos, aunque había llovido hasta no mucho antes.
Claro, los sicarios de Hitler no se habían empapado en el interior
del avión. El guarda ruso dio la señal de alarma y los agentes
nazis fueron arrestados.
Trabajo
para el contraespionaje soviético
El
joven capitán Grígori Grígorenko, del departamento especializado en
radio de la SMERSH (abreviatura de SMERt
SHpiónam o
“muerte a los espías”), recibió el encargo de usar a los
agentes detenidos contra los alemanes. Tavrin aceptó colaborar, con
tal de salvar el cuello, y envió un mensaje por radio a Berlín en
el que informaba sobre su exitosa llegada a Moscú. Los germanos se
tragaron el anzuelo, con lo que iniciaba la operación Tumán
(Niebla, en español).
Con
este plan, se estableció como objetivo identificar a espías
alemanes operando en la capital soviética, con la excusa de que
debían conectar con Piotr Tavrin para ayudarle a llevar a cabo el
magnicidio contra Stalin. La operación Tumán se llevó a cabo hasta
el final de la guerra.
Shilo/Tavrin,
dejó de ser de utilidad para aquellos a los que había traicionado,
fue condenado a muerte y ejecutado el 28 de marzo de 1952. Su esposa,
Lidia Shílova, sufrió el mismo triste destino el día 2 de abril
del mismo año.
Fuentes:
-
Hitler's
Intelligence Chief: Walter Schellenberg,de Reinhard
Doerries.
-
The
Brandenburger Commandos: Germany's Elite Warrior Spies in World War
II, deFranz
Kurowski.
-
The
Third Reich's Intelligence Services,deKatrin
Paehler.
-
Operaciones
secretas de la Segunda Guerra Mundial,de Jesús
Hernández Martínez.
Por Serguei Piatakov. Traducción y fuentes añadidas, Nestor Guadaño.
El 19 de abril de 1943 en la Unión Soviética se creó la Contrainteligencia Militar SMERSH, abreviatura de "Muerte a los Espías".
Durante la Gran Guerra Patria, los nazis cometieron un sinnúmero de
crímenes de guerra. Entre ellos, asesinatos sádicos de mujeres, ancianos
y niños que fueron investigados gracias al trabajo de Smersh.
La tarea principal de la unidad SMERSH no era solo contrarrestar al espionaje nazi, sino también la necesidad de introducir oficiales de contrainteligencia soviéticos en los niveles más altos del poder en la Alemania nazi y en las escuelas de inteligencia, la destrucción de grupos de sabotaje, así como la lucha contra espías y traidores a la Patria.
Gracias a la introducción de oficiales de inteligencia en las fuerzas alemanas, los agentes Smersh lograron descubrir varias varias ofensivas
enemigas. Una de ellas era de gran importancia pues alertaron del despliegue de ejércitos de blindados nazis, cerca de las ciudades de Oriol, Kursk y Belgorod. Con estos informes el Consejo Estatal de Defensa Soviético ganó un tiempo precioso y gracias a ello se previno oportunamente al Ejército soviético. Hablamos de la Batalla de Kursk.
Durante los años de la guerra, la organización logró neutralizar a 30.000 espías, 3.500 saboteadores y 6.000 terroristas. Así durante los operativos, los agentes Smersh tenían derecho de
requisar lugares, confiscar documentos, arrestar a soldados soviéticos y
civiles sospechosos de actividades criminales. Sin embargo, todas las
acciones, especialmente las detenciones de soldados y oficiales, se
coordinaban con la fiscalía militar.
Los oficiales de contrainteligencia militar arriesgaron sus vidas no
menos que los soldados y comandantes del Ejército Rojo que estaban en la
línea del frente. Junto con ellos, se enfrentaron en combate con las
tropas alemanas el 22 de Junio de 1941. En el caso de la muerte del comandante de
la unidad, los reemplazaron, mientras continuaban realizando sus tareas:
lucharon contra la deserción, el alarmismo, los saboteadores y los
agentes enemigos.
A
pesar de que el Smersh tenía tal poder, no se practicaron
acusaciones indiscriminadas e infundadas. La investigación fue muy
minuciosa y las sentencias fueron dictadas por los tribunales militares
de campo, a menudo en una situación de combate.
Durante
la Gran Guerra Patria, los agentes Smersh llevaron a cabo cerca de 190
operativos de desinformación contra el enemigo. Los alemanes a menudo
enviaban espías con estaciones de radio para recibir información, pero
docenas de ellos fueron capturados y los pusieron a trabajar bajo el
control de la contrainteligencia soviética, es así que en lugar de
enviar la información esperada, lo que hacían era desinformarlos.
Para reponer las filas de la contrainteligencia militar, al principio se reconvirtió a veteranos de los cuerpos de seguridad, tanto de la milicia como del Comisariado del Interior. Rápidamente se abrieron cursos, con un estudio de 4 meses en Novosibirsk y Sverdlovsk
(para 200 seleccionados). En noviembre de 1943, los cursos de Novosibirsk
se transformaron en la escuela de la Administración General con un
curso de 6 meses y luego de un año (para 400 preagentes).
Los cursos de Sverdlovsk en junio de 1944 también se convirtieron en una
escuela con un término de meses 6-9, con 350 cadetes.
Como se creó y actuó el Smersh.
Por Víctor Baranets | Komsomólskaya Pravda
Conversamos sobre ello con Alexandr Smirnov, experto en servicios especiales y Doctor en Historia.
- Alexandr Anatolievich, ¿cuándo y cómo nació el legendario servicio especial «Smersh»?
La
decisión de crearlo la tomó personalmente Stalin en la primavera de
1943. Por cierto, también sugirió el nombre Smersh (abreviado como
«muerte a los espías»). Antes de eso, el Comandante Supremo invitó por
primera vez a su oficina a casi todos los jefes de los departamentos
especiales de los frentes, los ejércitos y el aparato central. Habló con
todos. Y el 19 de abril apareció el Decreto del Consejo de Comisarios
del Pueblo de la URSS: “Retirar la Dirección de Departamentos Especiales
de la NKVD de su jurisdicción y transferirla al Comisariado de Defensa
del Pueblo, reorganizándola en la Dirección Principal de
Contrainteligencia «Smersh».
- ¿Cuáles eran sus tareas?
En
este documento del Consejo de Comisarios del Pueblo se repite a menudo:
«lucha». La lucha contra el espionaje, el sabotaje, las actividades
terroristas de los servicios de inteligencia extranjeros en partes del
Ejército Rojo. La lucha contra los elementos antisoviéticos que
penetraron en el Ejército Rojo. La lucha contra la traición a la Patria.
La lucha contra la deserción en los frentes. Bueno, el Smersh también
impidió el paso de agentes enemigos por la línea del frente. Revisó a
los que habían sido capturados y rodeados por el enemigo.
-¿Cuál era el sistema de control del Smersh?
La
contrainteligencia militar estaba subordinada directamente a Stalin. El
joven pero experimentado Comisario de Seguridad del Estado de segundo
rango Viktor Abakumov, de 35 años, fue nombrado jefe de Smersh.
Se creó su propio Smersh también en la marina. Y en la NKVD, para trabajar en la Frontera, las Tropas Internas y la policía.
- ¿Cuáles fueron los resultados del trabajo del Smersh?
En
1943, el Smersh impidió atentados contra los futuros Mariscales Victor
Rokossovski y Govorov, y en 1944 contra Stalin. Este intento fue
preparado por los terroristas Tavrin y su socio Shilova, abandonados en
la URSS. Solo para la preparación de esta operación, Alemania tiró al
viento dos millones de Reichsmarks. Y después de la exposición, Tavrin y
Shilova fueron utilizados en el juego de radio Fog, que continuó hasta
el final de la guerra. El último radiograma salió al aire el 9 de abril
de 1945.
Durante todos los años de la guerra, el Smersh neutralizó a más de 30.000 espías, más de 3.000 saboteadores y 6.000 terroristas.
- Hay muchas leyendas sobre cómo nuestra contrainteligencia engañó a los alemanes…
Sí,
junto con el Estado Mayor, Smersh creó un sistema para desinformar al
enemigo. De hecho, fue el «Gran Juego». El jefe de Smersh, Abakumov,
logró liberar a los agentes enemigos que se entregaron a la
responsabilidad penal. Estas personas se sintieron atraídas por los
juegos de radio. ¡La escala de esa “guerra en el aire” fue increíble!
Los intentos de la Abwehr de crear agentes y focos de resistencia de
criminales y nazis dentro de la URSS se vieron frustrados. Los
paracaidistas alemanes abandonados en la retaguardia fueron arrestados.
En su nombre, se transmitieron radiogramas a Alemania sobre los éxitos
de grupos de combate inexistentes. Una y otra vez, sus «propietarios» se
vieron obligados a transferir equipos de radio y armas al frente, para
reponer la composición supuestamente cada vez más reducida de los
«rebeldes» con nuevas fuerzas: graduados de escuelas de inteligencia y
oficiales de la Abwehr. En total, Smersh realizó 183 juegos de radio.
- ¿Y cómo actuó Smersh en el campo del enemigo?
Se
llamaba «trabajo de frente». Desde octubre de 1943 hasta mayo de 1944,
345 de nuestros agentes de primera línea se desplegaron detrás de las
líneas enemigas. 102 de ellos, habiendo regresado de la misión,
proporcionaron información sobre 620 oficiales regulares de inteligencia
del enemigo y sobre 1.103 de sus agentes.
Por ejemplo, la
introducción de Alexandr Kozlov en la escuela de inteligencia del
comando Abwehr-103 (distintivo de llamada «Saturno») fue un éxito. Pasó
información sobre 127 agentes de la Abwehr al Smersh.
Al mismo
tiempo, durante toda la guerra, los servicios especiales del enemigo no
lograron adquirir un solo agente en nuestro cuartel general.
- Dicen
que Smersh envió indiscriminadamente a los soldados del Ejército Rojo
que habían estado en cautiverio alemán a los campos estalinistas.
La
filtración, es decir, controlar a las personas que fueron capturadas,
vivieron en la ocupación o fueron conducidas a trabajar en Alemania, se
ha llenado de mitos. El Comité de Defensa del Estado ordenó que todos
nuestros prisioneros de guerra liberados fueran enviados a repuestos
especiales.
El Smersh tuvo que completar el control de quienes
llegaron a estas unidades dentro de 1 a 2 meses. Y no despertar
sospechas para su envio al frente.
Desde septiembre de 1944 hasta
junio de 1945, después de tales controles, 1,2 millones de exprisioneros
fueron enviados al ejército.
La mayoría entendió la necesidad de
auditorías. Después de todo, cientos de vlasovistas, castigadores y
agentes se disolvieron en una gran masa de exprisioneros.
- ¿Y cómo se evaluó el trabajo de Smersh en la sede alemana?
Aquí
hay algunas declaraciones. Mariscal de campo Keitel, Jefe de Estado
Mayor de la Wehrmacht:
«Los datos de nuestros agentes se referían
únicamente a tácticas, y nunca se ha recibido información que tuviera un
impacto grave en el desarrollo de las operaciones militares…».
Schellenberg, jefe de inteligencia de la Dirección Principal de
Seguridad Imperial:
«Durante algún tiempo, Moscú suministró información
veraz para convertir a los principales líderes alemanes en víctimas de
una desinformación fatal en un momento decisivo».
El jefe de la
contrainteligencia militar alemana Abwehr-3, el teniente general Von
Bentivenyi:
“Casi ni un solo agente alemán abandonado tras las líneas
del Ejército Rojo escapó al control de las autoridades soviéticas, la
mayoría de los agentes alemanes fueron arrestados por los rusos , y si
regresaron, a menudo con desinformación».
- ¿Cómo se seleccionaron los agentes?
De
hecho, todo el país se completó en la contrainteligencia militar. Por
ejemplo, el futuro jefe de contrainteligencia militar en 1974 – 1987, el
coronel general Nikolai Dushin, antes de la guerra, trabajó como
director de escuela, se enfrentó a la guerra como oficial político de la
compañía y fue enviado a un departamento especial del correo, como
comandante de una compañía de fusileros.
Pocas personas saben que
la Héroe de la Unión Soviética, Marina Raskova, siendo la comandante del
regimiento de aviación de mujeres, siguió siendo la detective principal
del departamento de aviación de Smersh hasta su muerte.
O aquí hay otro
hecho poco conocido para usted: el teniente general Nikolái
Selivanovski era adjunto de Abakumov. Siendo el jefe de un departamento
especial y sabiendo sobre el débil mando de las tropas, se dirigió
personalmente a Stalin con una propuesta para cambiar la dirección del
Frente de Stalingrado. Según los historiadores, este acto audaz de
Selivanovskiy se convirtió en una de las garantías de la victoria en la
Batalla de Stalingrado.
A costa de la vida de 6.000 de sus agentes, la contrainteligencia militar protegió al ejército y la
armada de espías, saboteadores y terroristas. Cuatro de los oficiales de
contrainteligencia militar, Zhidkov, Kravtsov, Krygin y Chebotarev,
recibieron póstumamente el título de Héroe de la Unión Soviética.
En total, desde abril de 1943 hasta mayo de 1946, el SMERSH arrestó a unos 630.000 espías, saboteadores, terroristas, traidores, desertores, miembros de organizaciones antisoviéticas y otros elementos hostiles.
Es de destacar que durante los tres años de existencia del SMERSH no hubo un solo caso de traición o deserción al lado enemigo en las filas de los oficiales de contrainteligencia. Ningún agente enemigo logró infiltrarse en sus filas.
Por
Nikita Buránov. Publicado en Stalinism.ru. Traducción Juan Delgado.
Últimamente han
aumentado las especulaciones de "historiadores" sin escrúpulos y del
público "no indiferente", sobre el viaje del Comandante en Jefe Supremo
del Ejército Rojo, Stalin, al frente. Hoy hemos decidido poner por fin, los
puntos sobre las íes, en este asunto.
Muchos, por la razón
que sea, creen que Stalin se retiró de la dirección del país y del ejército al
comienzo de la guerra (pero esto es un completo disparate). A ellos se suman
otros comentaristas, que señalan que el cobarde Stalin se encerró en el Kremlin
y permaneció allí sentado durante toda la guerra, temeroso de salir.
Podemos afirmar con
total seguridad, basándonos en los documentos, que tales afirmaciones son pura
mentira. Además, es bastante obvio que el Comandante en Jefe estuvo en el
frente, y no sólo una vez, como muchos piensan. Stalin, revolucionario
experimentado y participante en muchas batallas, no tenía miedo de viajar al
frente, pero era importante mantener el secreto mientras lo hacía. Descuidar la
seguridad conllevaba la pérdida de altos mandos militares, era algo inaceptable
durante la guerra. Un ejemplo fue la trágica muerte del general de ejército N. F.
Vatutin, que cayó en una emboscada durante una visita al ejército.
Los
señores de la guerra y el frente
Sin duda en la
antigüedad, un líder militar tenía que estar presente durante una batalla en
persona, ya que no había otra forma de dirigir a las tropas: sólo desde el
campo de batalla. Pero incluso en la Antigüedad existía una caza intencionada
de comandantes y líderes. Recordemos al menos un caso de la historia de la
Antigua Roma, cuando Cayo Mucio Escevola se introdujo en un campamento etrusco
y mató a un soldado raso que iba vestido como el general etrusco Lars Porsenna,
mientras que el verdadero Porsenna se encontraba en otro lugar.
Sin embargo, a medida
que la estructura militar se hizo más compleja y extensa, y se desarrollaron
las comunicaciones, esta necesidad de secreto quedó obsoleta. Y la figura del
comandante, de todos los rangos, se hizo cada vez más importante. En una guerra
como la Gran Guerra Patria, en la que se enfrentaron ejércitos de muchos
millones de personas, la figura de cada comandante individual significaba
mucho, y la importancia aumentaba en la medida del rango superior de los comandantes.
Guerra Civil Rusa. Stalin y Voroshilov junto a un tren blindado en el frente de Tsaritsyin. Cortesía de Vasíli Jvostenko.
No es ningún secreto
que para las unidades especiales, los espías, los saboteadores y los
francotiradores el objetivo principal eran los comandantes enemigos. Por eso
los viajes de los oficiales superiores a las tropas eran a veces espontáneos y,
lo que es más importante, estrictamente confidenciales. Por eso durante mucho
tiempo (incluso después de la guerra) los documentos relativos a estos viajes
(y hubo bastantes) del Comandante en Jefe Supremo se mantuvieron en secreto.
Algunos
documentos
Otro mito sin
sentido, el miedo, pánico de Stalin al frente. Con todo lo que se sabe hoy
sobre Stalin, debo decir: el Comandante Supremo sí estuvo en líneas avanzadas
del frente.
“Dio la
casualidad de que yo participé en una de las visitas del Comandante Supremo al
frente. En total, durante la defensa de Moscú Stalin visitó el frente dos
veces. Me llamó la atención la propia organización de estos viajes. Nadie ni
ellos los habían planeado de antemano. Por ejemplo, cuando partió hacia la zona
de Volokolamsk, de repente convocó a Zhukov y a mi padre, les dijo que junto
con ellos tenía la intención de visitar ese día, una de las líneas del frente. Les
acompañaron dos compañías del regimiento del NKVD... Stalin pasó algún tiempo
en el puesto de mando, examinó la línea del frente alemán y regresaron a Moscú.
No estaba planeada, repito, fue de repente. En este sentido, y a menudo yo
mismo me aseguraba de ello, era una persona muy original...", recuerda Serguéi Beria en su libro: "Mi padre, Lavrenty
Beria".
Hoy en día, los
archivos y libros de memorias de participantes directos en los acontecimientos,
nos permiten reconstruir la imagen, y ver que Stalin no tenía ningún miedo de
viajar al frente. A diferencia de sus colegas extranjeros y de su principal
adversario, Hitler, que sólo visitaban los territorios ocupados, Stalin visitó
los frentes y los cuarteles generales de primera línea más de una vez. Veamos
más de cerca dónde apareció.
Así, el teniente
superior I. A. Sokolov, ayudante de campo del mariscal Nikolái Vóronov, recordó
que Stalin apareció varias veces en los cuarteles generales de los frentes
occidental y de Kalinin, en el período comprendido entre agosto de 1941 y
agosto de 1943.
Estos recuerdos
también se ven confirmados, por los largamente publicados del diario de las
recepciones del camarada Stalin en el Kremlin de Moscú. Los registros de
archivo nos permiten ver esos intervalos, en la recepción de invitados y
visitantes del Comandante Supremo en Jefe, cuando éste se encontraba lejos del
Kremlin, en el frente. Por ejemplo, desde las 22.30 del 1 de agosto hasta las
21.55 del 5 de agosto de 1941.
Stalin estuvo en las
zonas de defensa de Solnechnogorsk, Mozhaisk y Zvenigorod. También visitó el
16º Ejército del futuro mariscal Rokossovsky, en la dificilísima dirección de
Volokolamsk.
Después del famoso
desfile del 7 de noviembre de 1941, el camarada Stalin fue personalmente a
inspeccionar las divisiones siberianas que descargaban cerca de Moscú y que
iban directamente al frente. Y uno de sus guardias, Rybin, menciona en sus
memorias que Stalin había estado incluso en el campo de batalla de la famosa
316ª División de Fusileros de Panfílov.
"Para
animar a Eremenko a ser más activo".
Pero el viaje más
famoso de Stalin al frente a 230 kms. de Moscú, del que se tiene constancia, y está fechado en agosto
de 1943. Sabemos de él no sólo por fuentes de archivo, sino también por las
memorias recientemente publicadas del general Ivan Serov, uno de los oficiales
de alto rango del NKVD.
"El siguiente destino
fue el frente de Kalinin, donde Stalin se detuvo en el pueblo de Joroshevo, en
el distrito de Rzhev. Junto con el Mariscal Eremenko se culminaron los
preparativos de la operación "Suvorov", para liberar Smolensk y
derrotar el ala izquierda del Grupo de Ejércitos Centro alemán. Y también fue
aquí, donde el Comandante en Jefe Supremo decidió celebrar las victorias y la
liberación de las ciudades soviéticas con salvas":
"En
la antigua Rusia, la victoria de las tropas se celebraba durante Iván el
Terrible con repique de campanas, hogueras, festejos; durante Pedro el Grande -
con fuegos artificiales-, y nosotros también deberíamos celebrar tales
victorias. Creo que deberíamos disparar salvas desde los cañones en honor de
las tropas victoriosas".
La
Stavka y el frente
Podemos contar diez
visitas del camarada Stalin al frente. Puede que hubiera más, pero no tenemos
datos, porque se mantuvieron en extremo secreto. Pero podemos descartar con
seguridad cualquier especulación de que el Comandante en Jefe Supremo tuviera
miedo de algo. Contrariamente a las historias posteriores, Stalin no se sentó
en su dacha al principio de la guerra y siempre trató de mantener la mano en el
pulso de los acontecimientos, como atestigua el mismo registro de visitas a su
despacho.
En 2015, en una
pequeña casa de madera cerca de Rzhev, en el pueblo de Joroshevo, donde el
Comandante Supremo en José Stalin pasó la noche del 4 al 5 de agosto de 1943, y
ordenó el primer saludo en Moscú en honor a la liberación de Orel y Belgorod,
la Sociedad Histórica Militar Rusa abrió el Museo "El Frente Kalinin. Agosto de 1943".
En total, los
miembros y representantes autorizados del Estado Mayor de la URSS realizaron
durante la guerra más de 60 viajes a todos los frentes de la Gran Guerra
Patria. Stalin recibió personalmente más de 150 informes de los comandantes de
los frentes que acudieron a él. También el Comandante Supremo celebró casi 1.500
reuniones con representantes del Estado Mayor Supremo (Stavka), y de los Estados
Mayores de los Frentes del Ejército Rojo durante la guerra.
Estos hechos y cifras
demuestran claramente que fue la Stavka y personalmente Stalin quienes contribuyeron
de manera significativa a la victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra
Patria.
La Orden 227 fue una orden introducida el 28 de julio de 1942 por el Comisario del Pueblo para la Defensa de la Unión Soviética, José Stalin. De este texto surgió el lema : Ни шагу назад!(en español: ¡Ni un paso atrás!).
Esta orden era en parte la misma que la Orden 270, que se había
introducido un año antes en un momento crítico de la Segunda Guerra
Mundial.
La Orden 227 establecía lo siguiente:
Que en cualquier circunstancia se erradique con determinación a
las tropas en retirada y que se impida la propaganda que les permita
continuar la retirada hacia el este.
Que se creen de 5 a 10
compañías de castigo formadas por soldados y suboficiales que hayan roto
la disciplina por cobardía o inestabilidad. Estas unidades serán
desplegadas en los sectores más difíciles del frente, dándoles la
oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra la patria.
Que
se creen de 1 a 3 batallones penales con 800 miembros, formados por
comandantes, comandantes supremos y oficiales políticos que rompieran la
disciplina por cobardía o inestabilidad. Estos batallones serán
colocados en las partes más difíciles de un frente, dándoles la
oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra la patria.
Que
se coloquen de tres a cinco unidades de guardia bien armadas detrás de
las divisiones inestables. Estarán obligadas a ejecutar a los que buscan
el pánico y a los cobardes en el acto en caso de pánico y de retirada
caótica, dando a los soldados leales la oportunidad de cumplir con su
deber por la patria.
Que todos los comandantes del ejército, los
comisarios, los comandantes de regimiento y los comandantes de batallón
que permitan que sus tropas se retiren sin el permiso de los
comandantes del ejército sean destituidos de sus cargos y castigados
adecuadamente.
La intención era endurecer la moral del Ejército Rojo. En realidad,
tuvo un efecto generalmente perjudicial y no se aplicó de forma
coherente.
Los comandantes consideraban un desperdicio de mano de obra, municiones y armas el establecimiento de unidades de guardia.
Las unidades de guardia fueron disueltas por Stalin en 1944 con la
Orden 349 después de revisar el cambio de la situación en el frente.
El texto de la Orden 227
El enemigo aporta cada vez más recursos al frente y avanza sin
prestar atención a sus pérdidas. Penetran cada vez más profundamente en
la Unión Soviética, conquistan nuevos territorios, destruyen y saquean
nuestras ciudades y pueblos, violan, matan y roban al pueblo soviético.
Los combates tienen lugar en Voronezh, cerca del Don, en el sur
de Rusia y a las puertas del norte del Cáucaso. Los invasores alemanes
avanzan hacia Stalingrado, hacia el Volga, y quieren conquistar a toda
costa Kuban y el Cáucaso Norte con sus riquezas de petróleo y pan.
El enemigo ya ha capturado Voroshilovgrad, Starobelsk, Rossosh, Kupiansk, Valuiki, Novocherkassk, Rostov del Don
y la mitad de Voronezh. Algunas unidades del Frente Sur, siguiendo a
los alarmistas, han abandonado Rostov y Novocherkassk sin resistencia
seria y sin órdenes de Moscú. Por vergüenza cubren sus banderas.
El pueblo de nuestro país, que trata al Ejército Rojo con amor y
respeto, está empezando a sentirse decepcionado y está perdiendo la fe
en él. Muchos de ellos maldicen al ejército por huir al este y dejar a
la población bajo la ocupación alemana.
Algunos insensatos del frente se consuelan con argumentos de que
podemos continuar la retirada hacia el este, ya que tenemos vastas
zonas; mucha tierra, mucha gente, y que siempre tendremos abundancia de
pan.
Con estos argumentos intentan justificar su vergonzoso comportamiento
en el frente. Pero todos estos argumentos son completamente falsos,
están falseados y funcionan en beneficio de nuestros enemigos.
Cada comandante, cada soldado y cada funcionario político debe
darse cuenta de que nuestros recursos no son infinitos. El territorio de
la Unión Soviética no es un desierto; es gente, trabajadores,
campesinos, intelectuales, nuestros padres y madres, esposas, hermanos e
hijos.
El territorio de la URSS que ha sido conquistado por el enemigo y
que el enemigo quisiera conquistar es el pan y otros recursos para el
ejército y los civiles, el hierro y el combustible para las industrias,
las fábricas que suministran municiones al ejército; también son los
ferrocarriles.
Con la pérdida de Ucrania, Bielorrusia, los Estados Bálticos, la
cuenca de Donetsk y otras zonas, hemos perdido vastas áreas. Eso
significa que hemos perdido mucha gente, pan, metales y fábricas. Ya no
tenemos superioridad sobre el enemigo en cuanto a recursos humanos y
suministro de pan.
Continuar la retirada significa destruirnos a nosotros, y también
a nuestra patria. Cada nuevo trozo de territorio que dejemos al enemigo
fortalecerá a nuestro enemigo y nos debilitará a nosotros, a nuestra
defensa, a nuestra patria.
Por lo tanto, debemos erradicar las conversaciones de que podemos
retroceder sin fin, que tenemos mucho territorio, que nuestro país es
grande y rico, que tenemos muchos habitantes y que siempre tendremos
suficiente pan.
Estas conversaciones son falsas y perjudiciales, porque nos
debilitan y fortalecen al enemigo, porque si no dejamos de retroceder,
nos quedaremos sin pan, sin combustible, sin metales, sin materias
primas, sin fábricas y sin ferrocarriles.
La conclusión es que es hora de dejar de retroceder. ¡No hay
retirada en absoluto! Este debería ser nuestro lema a partir de ahora.
Debemos proteger obstinadamente cada punto fuerte, cada metro de
suelo soviético, hasta la última gota de sangre. Coge cada trozo de
nuestro suelo y defiéndelo todo lo que puedas. Nuestra patria está
pasando por momentos difíciles.
Debemos detenernos, luchar y destruir al enemigo, sin importar lo
que nos cueste. Los alemanes no son tan fuertes como dice el pánico.
Están estirando sus fuerzas hasta el límite. Resistir su golpe ahora es
asegurar la victoria en el futuro.
¿Podemos levantarnos y echar al enemigo hacia el oeste? Sí,
podemos, ya que nuestras fábricas en la retaguardia funcionan
perfectamente y nuestro ejército suministra cada vez más tanques,
aviones, artillería y morteros.
Entonces, ¿qué nos falta? Nos falta orden y disciplina en las
compañías, regimientos y divisiones, en las unidades de tanques y en la
escuadra de la fuerza aérea. Esta es nuestra mayor desventaja. Tenemos
que introducir el orden más estricto y una fuerte disciplina en nuestro
ejército si queremos salvar la situación y defender nuestra patria.
No podemos seguir tolerando a los comandantes, comisarios y
funcionarios políticos cuyas unidades abandonan arbitrariamente sus
defensas.
No podemos seguir tolerando que los comandantes, comisarios y
oficiales políticos permitan que varios cobardes dirijan el teatro de
operaciones en el campo de batalla, que los combatientes del pánico
arrastren a otros soldados en su retirada y abran el camino al enemigo.
Hay que exterminar en el acto a los que tienen pánico y a los cobardes.
A partir de ahora, la ley de hierro de la disciplina para todo
oficial, soldado, político debe ser: ni un solo paso atrás sin una orden
de arriba.
Los comandantes de compañías, batallones, regimientos y
divisiones, así como los comisarios y oficiales políticos de los rangos
correspondientes que se retiran sin una orden de arriba, son traidores a
la patria. Deben ser tratados como traidores a la patria. Esta es la
llamada de nuestra patria.
Cumplir este mandato significa defender nuestro país, salvar nuestra patria, destruir y vencer al odiado enemigo.
Después de su retirada invernal bajo la presión del Ejército
Rojo, cuando la moral y la disciplina de las tropas alemanas cayeron,
los alemanes tomaron algunas medidas estrictas que condujeron a
resultados bastante buenos. Formaron 100 compañías de castigo formadas
por soldados que rompían la disciplina por cobardía o inestabilidad; los
desplegaron en las partes más peligrosas del frente y les ordenaron
redimir sus pecados con sangre.
Más adelante, formaron una decena de batallones de castigo,
formados por oficiales que habían roto la disciplina por su cobardía e
inestabilidad, los despojaron de sus condecoraciones y los colocaron en
zonas aún más peligrosas del frente y les ordenaron redimir sus pecados
con sangre.
Por último, los alemanes formaron unidades especiales de guardia y
las colocaron detrás de las divisiones inestables y les ordenaron
ejecutar en el acto a los soldados presa del pánico si intentaban
abandonar sus posiciones defensivas sin órdenes o si intentaban
rendirse.
Como sabemos, estas medidas fueron eficaces y las tropas alemanas
luchan ahora mejor que en invierno. Lo que tenemos aquí es que las
tropas alemanas tienen una buena disciplina, aunque no tienen la elevada
misión de proteger la patria, y sólo tienen un objetivo: conquistar un
país extranjero. Nuestras tropas, cuya misión es la defensa de la patria
contaminada, no tienen esta disciplina y por eso sufren la derrota.
¿No deberíamos aprender esta lección de nuestro enemigo? Tal y
como hicieron nuestros antepasados para vencer a sus enemigos? Esto
debemos hacerlo
El Mando Supremo del Ejército Rojo manda:
1. Los consejos militares de los frentes y, en primer lugar, los
comandantes de los frentes deben:a) En todas las circunstancias,
erradicar con decisión la actitud de retirada entre las tropas e impedir
con mano de hierro la propaganda de que podemos y debemos continuar la
retirada hacia el este, y que esta retirada no será perjudicial para
nosotros;b) En todas las circunstancias, destituir a los comandantes del
ejército y enviar a un consejo de guerra a Stavka a quienes permitieron
la retirada de sus tropas, sin permiso del mando del frente;c) Dentro
de cada frente, formar de 1 a 3 (dependiendo de la situación) batallones
penales (800 efectivos), a los que deben ser enviados los comandantes,
los comandantes supremos y los oficiales políticos de los rangos
correspondientes de todos los servicios, que hayan roto la disciplina
por cobardía o inestabilidad. Estos batallones deben ser colocados en
las partes más difíciles de un frente, dándoles la oportunidad de pagar
con sangre sus crímenes contra la patria.
2. Los Consejos Militares de los ejércitos y los comandantes de
los ejércitos deben:
a) Destituir en cualquier circunstancia a los
comandantes de los cuerpos, de los ejércitos y a los comisarios a los
que se les hayan retirado las tropas sin permiso del mando del ejército.
Envíalos ante el consejo de guerra de los Consejos Militares de los
Frentes.
b) Formar de 3 a 5 unidades de guardia bien armadas, despliégalas
detrás de las divisiones inestables y oblígalas a ejecutar a los
buscadores de pánico y a los cobardes en el acto en caso de pánico y de
retirada caótica, dando a los soldados leales la oportunidad de cumplir
con su deber para con la patria.
c) Formar de 5 a 10 (según la situación)
compañías de castigo a las que deben ser enviados los soldados y
suboficiales que hayan roto la disciplina por cobardía o inestabilidad.
Estas unidades deben ser desplegadas en los sectores más difíciles del
frente, dándoles la oportunidad de pagar con sangre sus crímenes contra
la patria.
3. Los comandantes y comisarios de cuerpo y de división deben:
a)
Retirar bajo cualquier circunstancia a los comandantes y comisarios de
regimiento y de batallón que hayan permitido la retirada de sus tropas
sin permiso del mando de división o de cuerpo. Privarles de sus honores
militares y enviarles a los consejos del frente militar para un consejo
de guerra.
b) Dar toda la ayuda y el apoyo posibles a las unidades de
guardia del ejército en su trabajo para reforzar la disciplina y el
orden en las unidades.
Esta orden debe leerse en todas las compañías, tropas, baterías, escuadrones, equipos y personal.