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3 de marzo de 2017

La revolución de Octubre y el ajedrez



Por Alexandre García

El ajedrez aporta la prueba indiscutible de la superioridad de la cultura socialista sobre la cultura decadente de las sociedades capitalistas.”
(Alexander Kótov, obrero y ajedrecista)
De muchos es conocida la hegemonía cuasi absoluta que tuvo la URSS en el ajedrez mundial durante la segunda mitad del siglo XX. De las 19 ediciones del Campeonato Mundial de Ajedrez celebradas entre 1948 hasta la disolución de la URSS, sólo hubo una ocasión en la cual el título mundial fue conseguido por un no-soviético (concretamente en 1972 por el estadounidense Bobby Fischer, quien de hecho había aprendido ruso para poder leer los manuales soviéticos de teoría). Todos los demás campeonatos fueron ganados por jugadores soviéticos. Algo parecido se puede decir de las Olimpiadas de Ajedrez por países, en las que la URSS mantuvo una hegemonía prácticamente ininterrumpida a partir de 1952 (exceptuando las Olimpiadas de Tel Aviv 1964, que la URSS boicoteó, y las de Buenos Aires 1978 en las que la República Popular de Hungría dio la gran sorpresa).
Esto en cuanto al ajedrez masculino. En el ajedrez femenino1, la dominación fue aún más abrumadora. La URSS venció en prácticamente todas las ediciones del Campeonato Mundial Femenino de Ajedrez para mujeres celebradas entre 1950 y 1988 (siendo el campeonato de 1991 ganado por la china Xie Jun), y ello si no contamos con que la jugadora de nacionalidad anglo-checoslovaca Vera Menchik ya lo había ganado en 1927 representando a la URSS. Y en los que respecta a las Olimpiadas de Ajedrez femeninas ocurre lo mismo: la URSS se proclamó ganadora de manera continuada desde su primera edición en 1957 hasta 1986 (las ediciones de 1988 y 1990 siendo ganadas, también, por la República Popular de Hungría).
Pero de lo que se es menos consciente es que aquellos logros tremendos llevan indudablemente el sello de la Gran Revolución de Octubre. Gracias al impulso de la Revolución, la URSS consiguió ser un país donde el ajedrez alcanzó el rango de deporte nacional, de donde salió una cantidad innumerable de Grandes Maestros, y que contribuyó enormemente al ajedrez en el plano teórico, cosa reconocida hoy sin falta por jugadores, especialistas y docentes de todas las opiniones políticas.
Y es que la popularidad que tuvo este juego en la URSS, y el importante lugar que ocupó en la formación intelectual de la sociedad, fueron posibles gracias a un meticuloso trabajo por parte del gobierno soviético a partir de 1917, mediante una política de captación y entrenamiento de talentos infantiles ya desde la escuela, y gracias al cuidado con el que se trataba a los jugadores para que pudiesen desarrollarse hasta niveles profesionales. Tras el triunfo de la Revolución y en la Guerra Civil Rusa (1918-1921), Lenin, que decía que el ajedrez era “la gimnasia de la mente”, así como el conjunto del Partido Comunista (bolchevique), tomaron medidas resueltas para conseguir darle un prestigio intelectual a la nueva Rusia. Los soviéticos quisieron dar un golpe en la mesa, en un afán de demostrar que, en un deporte intelectual, podían ser los mejores.
Antecedentes
Hay que subrayar que previamente a la Revolución, ya existía un cierto de cultivo. El ajedrez se practicaba con cierta dedicación en el Imperio Ruso desde el siglo XVIII, pero estaba reservado para las élites aristocráticas y burguesas: de los 70 millones de personas que habitaban el Imperio, apenas un par de miles practicaban el ajedrez con asiduidad, y solo unos cientos frecuentaban clubes y torneos. La escasez de medios era tal que las personas que poseían algún libro sobre ajedrez no pasaban de las 150.
A pesar de ello, surgió alrededor de una veintena de jugadores que jugaban a un nivel magistral, como Petrov, Shumov, Schiffers, o el más importante de ellos, Mijaíl Chigorin (1850-1908), considerado como el padre de la llamada “escuela rusa de ajedrez”. Pese a no hacerse nunca con el título de campeón del mundo oficial, Chigorin estuvo en la élite mundial entre 1883 y 1898, compitiendo con jugadores de la talla de Wilhelm Steinitz o Emmanuel Lasker, y llegando incluso a disputar el match por el título mundial en La Habana en 1892 contra el mismo Steinitz.
Chigorin fue un jugador creativo, algo irregular en las competiciones, pero que hizo grandes contribuciones a la teoría ajedrecística. Partidario del juego abierto y de la belleza para alcanzar la victoria, fue de los pocos que se atrevieron a refutar algunas de las ideas posicionales de Steinitz que predominaban en la época2. Chigorin defendía que lo fundamental era un rápido desarrollo de las piezas para atacar rápidamente el enroque del rival, y no tanto el ir acumulando pequeñas ventajas. (lo que hoy se llamaría un jugador de ataque). Respondía a las aperturas cerradas defendidas por Steinitz con defensas que no estaban en la teoría, pero que degeneraban en partidas cuyas posiciones se volvían muy abiertas. De esas innovaciones nació, por ejemplo, la llamada “Defensa Chigorin” contra el Gambito de Dama. Si bien esta última no ha alcanzado nunca una gran popularidad, lo cierto es que las ideas de Chigorin supusieron un gran avance en la teoría de aperturas, y sus ideas sirvieron de base sobre la que después se desarrollaría la escuela soviética.
Chigorin desempeñó un importante papel para que el ajedrez adquiera popularidad en Rusia, organizando los primeros torneos exclusivamente para jugadores rusos. Con las ganancias, impulsó varias revistas de ajedrez, como “El heraldo de ajedrez” y “La hoja de ajedrez”, que sacaban unos pocos cientos de ejemplares y apenas se sostenían económicamente. En ellas colaboraban con asiduidad grandes maestros rusos, gracias al tiempo libre que les dejaba la falta de torneos.
Gracias a los esfuerzos de Chigorin y otros colaboradores, a principios del siglo XX ya eran unos 500 en Rusia los aficionados a la práctica organizada del ajedrez. De ellos, medio centenar ya era capaz de competir con los Grandes Maestros de Europa. Pero el nivel de los jugadores rusos aún estaba lejos de alcanzar al de los jugadores alemanes o austriacos.
La misma URSS reconocería más tarde la contribución de Chigorin al ajedrez soviético, cuando en 1958 emitió un sello conmemorando a este jugador.
Chigorin influyó de manera especial en otro jugador, Alexander Alekhine, campeón del mundo en 1927, 1929, 1934 y 1937, y que antes de la I Guerra Mundial, ya cosechaba éxitos en torneos de ajedrez, siéndole entregado el título de Gran Maestro por el mismísimo Zar.

Es difícil relacionar directamente a Alekhine con la URSS, puesto que en el momento de ganar sus cuatro títulos mundiales había adquirido la nacionalidad francesa, y además no era precisamente un bolchevique (su padre era terrateniente y su madre era hija de un empresario). De hecho, con la Revolución de Octubre su familia fue despojada de sus bienes, por lo que emigró a Francia, adoptando la nacionalidad francesa en 1925. No obstante, su carrera coincide parcialmente con la aparición de la URSS, y de hecho, se encontraba en Moscú durante la Revolución.

Exponente de la llamada escuela hipermoderna3 de ajedrez, el juego de Alekhine encerraba una gran riqueza de ideas y una desbordante fantasía. Según Gary Kaspárov fue “probablemente el primer profesional de ajedrez”. Era un jugador muy serio, con una gran capacidad de trabajo, y excelente en muchas facetas del juego. Era un virtuoso del ajedrez de ataque, cosa que aunaba con una técnica exquisita para los finales (hasta el punto de que fue capaz de vencer al gran experto en finales José Raúl Capablanca en el Campeonato Mundial de 1927) y un profundo sentido estratégico. Pese a ser un personaje polémico y políticamente reprobable4, la escuela soviética siempre consideró que había un hilo rojo entre el ajedrez dinámico de Chigorin y Alekhine y el gusto por el juego de ataque de jugadores soviéticos como David Bronstein o Mijaíl Tal.

El impulso de la Revolución de Octubre
Como hemos apuntado antes, a principios del siglo XX, el ajedrez estaba reservado para unas élites restringidas. Esta situación empezó a cambiar radicalmente a partir de la Revolución de Octubre. Siguiendo las directrices de Lenin, los bolcheviques orientaron el juego hacia toda la población, promoviéndolo en la educación primaria, donde pasó a ser una asignatura complementaria. Veían en la práctica del ajedrez un medio para conducir el ideario, la conducta y la disciplina comunista, pues los valores de este juego –paciencia, disciplina, capacidad intelectual y trabajo colectivo, pues el ajedrez es un juego de equipo, en el que cada pieza debe coordinarse con las demás– se ajustaban al sistema de valores que se deseaba defender en la nueva sociedad socialista. Según Nikolai Krylenko, Comisario del Pueblo para Asuntos Militares, el ajedrez era “una expresión de los modos marxistas de pensamiento”.Resultado de imagen de Imágenes Ajedrez en la URSS
Además, las condiciones económicas de la nueva Rusia empujaban a ello. Tras siete años de guerra con Alemania y guerra civil, la pobreza y la devastación de la economía eran abrumadoras. Los dirigentes bolcheviques vieron en el ajedrez un medio barato de prestigiar a la URSS, pues no requería de grandes inversiones. Para impulsar este juego, no hacen falta pistas de atletismo, ni gimnasios ni estadios de futbol, sólo un tablero de madera, unas piezas y un reloj.
 
Anatoli Kárpov describió aquella época con estas palabras: [el ajedrez] era parte de la vida de la alta sociedad rusa y también lo jugaban algunos grandes escritores y científicos en la época imperial. Tras la Revolución, el nuevo poder decidió que Rusia era un país con mal nivel educativo, porque después de la Revolución muchos intelectuales dejaron el país. Eso provocó que hubiera que construir una nueva, por así decirlo, inteligencia o población bien formada. Pensaron que una de las formas más sencillas e inteligentes para hacerlo era a través del ajedrez… El nuevo poder decidió utilizar el ajedrez para educar a la gente y tuvo éxito.”

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La gran tarea de divulgar el ajedrez recayó primero sobre Alexander Ilín-Zhenevski,que se hacía llamar así en recuerdo a su exilio en Ginebra suiza en la época de la lucha en clandestinidad de los bolcheviques.  
Comisario de la Organización General de Reservistas de Moscú. Gran aficionado al ajedrez, introdujo su práctica en el Ejército Rojo. Estaba convencido de que el ajedrez podía jugar un papel importante en el plano político y que debía estar subordinado a la lucha ideológica.
Los primeros progresos tardaron poco en llegar. Antes de la guerra civil (1918-1921), los sindicatos ya organizaban un pequeño torneo en la República Soviética de Transcaucasia. Después, en plena guerra civil, Ilín-Zhenevski organizó la primera Olimpiada de Ajedrez de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia en octubre de 1920. Aquel torneo supuso el aldabonazo inicial para la organización de otros muchos otros en Moscú y Leningrado, como el torneo Internacional de Moscú de 1925 en el que Ilín-Zhenevski se convirtió en el primer soviético en derrotar al campeón mundial José Raúl Capablanca.
En 1924 se fundó la Sección de Ajedrez del Consejo Supremo de Cultura Física, y después se fundaron secciones similares en los Consejos de Cultura Física locales. El comandante en jefe del Ejército Rojo Nikolái Krylenko, a cargo de la misma, lanzó la consigna: “¡Llevad el ajedrez a los trabajadores! Debemos acabar de una vez por todas con la neutralidad del ajedrez, hemos de organizar brigadas de choque de jugadores de ajedrez y empezar de inmediato a cumplir el plan quinquenal del ajedrez.”
La escuela soviética se puso en marcha, caracterizándose por un afán de descubrir jóvenes talentos desde muy temprana edad, con un sistema de entrenamiento al más alto nivel, lográndose grandes avances en los métodos de enseñanza. De esta manera surgieron entrenadores de ajedrez altamente especializados como Romanovsky, Rabinóvich y Levenfish, los cuales, asesorados por especialistas en psicología y pedagogía como Vigotsky, Luria y Leontiev, idearon un sistema de enseñanza de máximo desempeño. Así, el ajedrez llego a tener un lugar reservado en los palacios de pioneros, en los que siempre había siempre una sección de ajedrez compuesta por niños de entre 6 y 17 años.
El sistema educativo soviético se ocupó trató desde el principio de llevar el ajedrez a las escuelas y las fábricas. Ello hizo posible la aparición de jugadores de alto nivel con un origen muy humilde, cosa absolutamente impensable en aquella época en Occidente. Ejemplo de ello lo tenemos en Alexander Kótov, hijo de un obrero de Tula, ingeniero de profesión y ganador del Torneo Interzonal de Estocolmo de 1952, por delante de Petrosián.
El número de aficionados en la URSS se disparó durante los años 20 y 30. De unos 1000 jugadores registrados en 1923, se pasó a 150.000 en 1929. Los sindicatos y los clubes de trabajadores fueron el alma de este movimiento de apasionamiento por el juego. A finales de los años 20, cada sindicato tenía un equipo con 28 jugadores registrados. Para hacernos una idea del lugar que ocupaba el ajedrez entre buena parte del proletariado soviético, baste decir que la fábrica automovilística Likachov de Moscú contaba con clubes de 26 deportes diferentes, siendo el de ajedrez el más grande. También se organizaban competiciones entre universidades e institutos científicos.
El resultado de décadas de dedicación al ajedrez fue que a mediados de los años 80, un total de 4.200.000 personas estaban inscritas en la Federación Soviética de Ajedrez, de las que más de un centenar poseía el título de Gran Maestro. Cada año, cientos de miles de niños participaban en el torneo “Torre Blanca”. En total, se estimaba que unos 12 millones de ciudadanos jugaban al ajedrez con asiduidad.
Inicio de la supremacía soviética
Después del final de la II Guerra Mundial, el trabajo realizado por el gobierno de la URSS empezó realmente a dar sus frutos. Ello se materializó en la persona de Mijaíl Botvínnik (1911-1995), patriarca del ajedrez soviético, seis veces campeón de la URSS y cinco veces campeón del mundo (en 1948, 1951, 1954, 1958 y 1961). Fue el primero de la larga serie de jugadores soviéticos que dominaron el ajedrez mundial durante la segunda mitad del siglo XX. Según Gary Kaspárov, con Botvínnik se produce en el ajedrez un “salto verdaderamente revolucionario.

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Botvínnik fue el precursor del llamado método soviético de preparación, un aspecto del juego que en sí mismo es una de las grandes contribuciones de la URSS. Este cuidadoso sistema de preparación fue hecho posible gracias al apoyo que los jugadores recibían del Estado. A diferencia de en Occidente, a los jugadores soviéticos se les suministraba todo el apoyo económico y material necesario, y se les ponía al corriente de la práctica y las innovaciones teóricas en todo el mundo, facilitándoles gran cantidad de libros, revistas, boletines, etc., que se publicaban permanente en la URSS. Bobby Fischer siempre afirmó envidiar el respeto y el apoyo económico que los jugadores soviéticos recibían por parte del Estado.
En su libro La Escuela Soviética de Ajedrez, Botvínnik decía: “Debe darse crédito a los maestros soviéticos por haber elaborado métodos de preparación. El nuestro, está disponible para todos y podemos asumir que la mayoría de los maestros soviéticos lo emplea cuando se prepara para alguna competencia importante. La parte más destaca del sistema consiste en la preparación de aperturas, entrenamiento físico, prácticas para corregir defectos; también cuestiones relacionadas con la rutina de los torneos”.
Los manuales de preparación de la URSS hacían especial hincapié en la importancia de tener una buena condición física, de tal manera que se aconsejaba a los jugadores que participaran en los programas de entrenamiento físico del GTO (Gotov ka Trudu i Oboronnie, “Preparación para el Trabajo y la Defensa de la URSS”). Los entrenadores se tomaban este aspecto del juego tan en serio que las preparaciones de los torneos se llegaron a hacer en balnearios. En el año 1953, de cara a la preparación del torneo de candidatos al título mundial de Zurich, el equipo nacional soviético (compuesto por Smyslov, Keres, Bronstein, Petrosián, Geller, Kótov, Taimánov, Averbaj y Boleslavski) estuvo dos semanas dedicándose exclusivamente a la preparación física, con entrenadores de natación, atletismo y especialistas en dietética. Solo a partir de la tercera semana empezaron a tocar el tablero.
Es más, hay que subrayar que algunos grandes maestros soviéticos destacaron en otros deportes. Puede mencionarse a Keres, que fue varias veces campeón nacional de tenis en la Estonia independiente, a Geller, notable jugador de baloncesto, y a Spassky, que corría los 100 metros en 11 segundos.
Otro aspecto a destacar del sistema de preparación era el minucioso estudio de las aperturas. Botvínnik cuenta que cuando se preparaba para jugar el match con el checoslovaco Salomon Flohr en 1933, analizó más de 100 partidas suyas antes de decidir qué aperturas tenía que jugar. Casi 30 años después, Botvínnik atribuyó su triunfo en el match de revancha en 1961 por el título mundial contra Mijaíl Tal a la floja preparación de éste en las aperturas.
El simple estudio de las partidas ya consumía para los ajedrecistas soviéticos cientos de horas y meses de estudio. Esto les permitía extraer conclusiones sobre las cualidades y los defectos de los adversarios. También jugaban un papel importante las partidas de entrenamiento, en las cuales se sometían a prueba nuevas variantes y se podían corregir defectos del jugador, llevando las partidas a posiciones en el tablero que no eran de su agrado.
Los soviéticos le daban mucha importancia al estudio de las tres fases del juego (apertura-medio juego-final), en coherencia con una visión dialéctica del mundo, que no concibe las fases del juego como aisladas entre sí. Siguiendo el consejo de Capablanca, que decía que “el ajedrez se aprende empezando por el final”, en las escuelas se hacía especial hincapié en que los niños aprendieran a manejarse en diversos tipos de final de partida, para aprender la autonomía de las piezas y su técnica de manejo (cosa que dio lugar a la expresión periodística sobre “la técnica soviética”), saber en qué casos un alfil es superior a un caballo, etc.

Al mismo tiempo, se analizaban las aperturas en conexión con el medio juego, o inclusive con un posible final de partida, en la que uno u otro bando tenga una desventaja estructural. De hecho, la importancia que se le da hoy en día al hecho de que, tras los primeros movimientos, un bando se queda con una o dos islas de peones y otro con dos o tres islas5, quedando éste en inferioridad estructural, es una aportación típicamente soviética. Mediante el estudio de este aspecto del juego querían saber qué variantes de una apertura permitían llegar una ventaja ganadora.
Y es que anteriormente, había una tendencia a analizar superficialmente las variantes de una apertura, y limitarse a decir que tal o cual bando tenía ventaja. Los soviéticos quisieron ir más lejos, experimentando con las aperturas llevándolas hasta el medio juego, para averiguar de qué manera esa ventaja estratégica podía convertirse en victoria. La mayor preparación que tenían en el estudio del desarrollo del medio juego pudo constatarse en un partida de un match Estados Unidos-URSS de 1945 entre Smyslov y Reschevsky, en la que tras la jugada 20, Smyslov apenas había gastado 6 minutos de reloj, mientras que Reschevsky, que era un genio natural, ya se encontraba apurado de tiempo.
Por último, los especialistas soviéticos consideraban que otro requisito para alcanzar el mayor nivel ajedrecístico era tener una buena cultura general y variados intereses intelectuales. Se pueden mencionar al respecto los trabajos de Botvínnik en el campo de la ingeniería eléctrica, el talento musical de Taimánov y Smyslov, o el hecho de que Kárpov haya sido catedrático de economía en la Universidad Lomonósov de Moscu. Ello se hacía valer oponiéndolo al limitado horizonte intelectual de algunos jugadores de Occidente como Bobby Fischer, que abandonó la escuela secundaria para dedicarse al ajedrez.
Volvamos a la trayectoria Botvínnik. Durante los años 30, los maestros soviéticos eran prácticamente desconocidos en Occidente, hasta que llegó Botvínnik, a quien se le dio un permiso para jugar torneos de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), con la condición de que ganara. Botvínnik pronto alcanzó la élite mundial, ganando en el torneo de Moscú de 1935, por delante de Lasker y Capablanca, y ganando contra Alekhine en el torneo AVRO de Holanda de 1938, donde quedó tercero. Por ello, la popularidad de Botvínnik en la URSS llegó a ser inmensa: todo el mundo, hasta gente analfabeta, sabía por todos los rincones de la URSS quién era Mijaíl Botvínnik.
Tras la II Guerra Mundial, Botvínnik fue miembro del equipo nacional que venció en todas las olimpiadas de ajedrez entre 1952 y 1964. Fue en la olimpiada de Helsinki 1952 cuando se empezó a ver quién iba a dominar el ajedrez mundial. Era la primera vez que la URSS participaba como equipo nacional, además con la incorporación del genial jugador de ataque Paul Keres (gracias a la incorporación de Estonia a la URSS). En aquel torneo se constató lo que todo el mundo ya sospechaba antes: ya en 1948, de los cinco aspirantes individuales al título mundial (que en teoría deberían haber sigo seis, pero el estadounidense Reuben Fine renunció a su plaza), estaban el holandés Euwe y el estadounidense Reshevsky como jugadores no soviéticos, y los otros tres eran Botvínnik, Keres y Smyslov. Era normal sospechar que algo estaba a punto de irrumpir. En las Olimpiadas de 1952, la URSS aplastó al resto de equipos, incluyendo a los Estados Unidos, que habían ganado las anteriores cuatro ediciones. El sueño de Lenin se había hecho realidad.
Cabe subrayar el hecho de que se incluso era más difícil ganar el campeonato nacional de la URSS que el propio título mundial. Ello se debía a que para clasificarse para el campeonato mundial había que jugar un torneo zonal, y luego otro interzonal, del que se clasificaban ocho jugadores para disputar el torneo de candidatos al título mundial, y del cual no se podían clasificar más de tres jugadores con la misma nacionalidad. Pero en cambio jugar el campeonato nacional de la URSS suponía tener que enfrentarse a Keres, Smyslov, Geller, Petrosián, Bronstein, Taimánov, Averbaj, Kótov, Tal, Tolush, Boleslavsky, y un largo etcétera. En la XIX edición del campeonato en 1951, Keres se hizo con el título de campeón nacional, ¡mientras que Botvínnik, que era el campeón del mundo reinante, quedó en quinto lugar! Otro apunte para ilustrar lo tremendamente competitivo que era el campeonato es que el mismísimo Gary Kaspárov nunca fue capaz de ganarlo en solitario: de sus cuatro participaciones, fue noveno en 1978, segundo en 1979, y empató en el primer puesto con Psajis en 1981 y con Kárpov en 1988.
Cuando se habla de la escuela soviética de ajedrez, muchas veces se piensa en jugadores de ataque con un estilo de juego dinámico, rápido y agresivo. Pero Botvínnik era un jugador muy posicional. La clave de su éxito residía en sus rigurosos estudios de las aperturas, muy por encima de cualquier otro jugador de la época, en un cálculo profundo y en una aguda técnicas en los finales. Su estilo de juego era poco apasionante, con planteamientos eran muy lógicos, pero profundizaba como nadie en las posiciones, por lo que era muy difícil ganarle, debido a la solidez de su juego. Sabía explotar la más mínima ventaja que le concediera el rival, estilo de juego emulado posteriormente por jugadores como Petrosián o Kárpov. A partir de 1960 se dedicaría al desarrollo de programas informáticos de ajedrez y a la formación de jóvenes ajedrecistas. Gary Kaspárov y Anatoli Kárpov se encontrarían entre sus alumnos.
Considerado en su época como el mejor jugador de la historia, fue el paradigma del jugador soviético: jugador muy estudioso, que se preparaba mucho las partidas, con un estilo muy profesional. Con él, el ajedrez se convirtió en una verdadera ciencia, demostrando que una buena preparación era la clave de un éxito duradero. Su dedicación era tal, que él, que detestaba el humo de los cigarrillos, se acostumbró a jugar partidas de entrenamiento con Viacheslav Ragozin, fumador asiduo, pidiéndole que fumara constantemente mientras jugaban.
Después de Botvínnik vinieron todos los demás jugadores soviéticos que dominaron el ajedrez mundial de manera ininterrumpida hasta la caída de la URSS, si exceptuamos el breve periodo de Bobby Fischer entre 1972-1975, tras su victoria en el “match del siglo” que le enfrentó a Spassky. Estos jugadores fueron los siguientes: el ruso Vassili Smyslov (1957-1958), el letón Mijaíl Tal (1960-1961), el armenio Tigrán Petrosián (1963-1969), el ruso Boris Spassky (1969-1972), el ruso Anatoli Kárpov (1975-1985) y el ruso-armenio Gary Kaspárov (1985-1990). Después, tras la caída de la URSS, los rusos Anatoli Kárpov y Alexander Jálifman se siguieron proclamando vencedores del campeonato mundial de la FIDE entre 1993 y 1999, mientras que en el campeonato mundial de la Professional Chess Association6, los rusos Gary Kaspárov y Vladimir Kramnik mantuvieron el título mundial entre 1993 y 2004.
En cuanto al Campeonato del Mundo de Ajedrez femenino, éstos son los nombres gloriosos de las jugadoras que llevaron en alto la bandera de la URSS a partir de 1949: la ucraniana Liudmila Rudenko (1949), la rusa Elizavieta Bykova (1953-1959), la georgiana Nona Gaprindachvili (1962-1975) y la georgiana Maia Chiburdanidze (1978-1988). 

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Elizavieta Bykova 

Un legado que pervive
Hoy la URSS ya no existe, pero la influencia del ajedrez soviético se sigue manteniendo a día de hoy, tanto en el plano de la enseñanza como en las competiciones de alto nivel. Las escuelas de Moscú y San Petersburgo en Rusia y las de Kiev, Odessa y Lvov en Ucrania se mantienen entre las líderes del mundo, pero las escuelas de países anteriormente pertenecientes a la URSS, principalmente Armenia, Georgia y Azerbaiyán, compiten con éxito con las rusas y ucranianas. Hoy, es imposible hablar de la historia del ajedrez sin mencionar a los Grandes Maestros de la era soviética, a la vez que su enriquecimiento de la teoría ajedrecística ya es patrimonio de todas las academias y escuelas a lo largo y ancho del mundo.
Estos inmensos logros de la URSS en el campo ajedrecístico son inseparables del socialismo como formación socio-económica superior al sistema capitalista. 

Existe una ligazón estrecha entre socialismo y ajedrez, tanto por sus beneficios en la educación de los niños (desarrollando en ellos valores éticos), como por ser un deporte que estimula la mente, además de fomentar la capacidad de análisis y reflexión, la capacidad de decisión, la creatividad y el espíritu crítico.
Ni qué decir tiene que, debido a la influencia soviética, la popularidad del ajedrez conoció un auge creciente en resto de países de la comunidad socialista o en aquellos que en día iniciaron la senda del socialismo. Finalizaremos este artículo con una serie de datos que en la actualidad demuestran claramente la huella de la Revolución de Octubre y la construcción socialista en el siglo XX en el ajedrez mundial:
  • Tras la caída de la URSS, en todos los Campeonatos del Mundo de la FIDE celebrados entre 1993 y 2006, se proclamaron vencedores jugadores nacidos en países socialistas: como ya hemos dicho anteriormente, los rusos Anatoli Kárpov (1993-1998) y Alexander Jálifman (1999); el ucraniano Ruslán Ponomariov en 2002; el uzbeco Rustam Kasimdzhánov en 2004; el búlgaro Veselin Topálov en 2005, y el ruso Vladimir Krámnik en 2006 (con la excepción del Campeonato Mundial del año 2000 que fue ganado por el hindú Viswanathan Anand, no obstante jugando en la final frente al letón Alexéi Shírov).
  • Esto era en cuanto a la categoría masculina. En el ajedrez femenino, hasta el día de hoy la dominación por parte de mujeres nacidas en países socialistas ha sido absoluta. Estos son los nombres de las campeonas: la china Xie Jun (1991-1993 y 1999-2001); la húngara y hermana de Judit Pólgar, Zsuzsa Polgár (1996); la búlgara Antoaneta Stefanova (2004); la china Xu Yuhua (2006); la búlgara Alexandra Kosteniuk (2008); la china Hou Yifan (2010, 2011, 2013 y 2016) y las ucranianas Anna Ushenina (2012) y Mariya Muzychuk (2015). En el momento de escribir estas líneas, se estaba jugando en Teherán la final del Campeonato Mundial de Ajedrez femenino entre la china Zhongy Tan y la hermana de Mariya Muzychuk, Anna Muzychuk.  

    Todos estos datos nos demuestran hasta qué punto la cuestión del feminismo debe ir unida al comunismo.
  • En cuanto a las Olimpiadas de Ajedrez, también es preciso decir que en la categoría masculina se han proclamado vencedores de manera ininterrumpida países socialistas o países de la antigua URSS entre 1992 y 2014 (hasta que en 2016 los Estados Unidos de América se hicieron la medalla de oro): Rusia (1992-2002); Ucrania (2004 y 2010); Armenia (2006-2008 y 2012) y República Popular China (2014). Huelga subrayar que en las últimas Olimpiadas, en las que los Estados Unidos se proclamaron vencedores, Ucrania y Rusia se hicieron respectivamente con la medalla de plata y la medalla de bronce.
  • En la categoría femenina de las Olimpiadas, los países ganadores han sido, después de Hungría en 1988 y 1990, Ucrania (1992 y 2006); Georgia (1994-1996 y 2008); República Popular China (1998-2004 y 2014-2016); y Rusia (2010-2012).
  • En cuanto al ranking mundial de la FIDE7 (que es algo así como el equivalente del ranking de la ATP en Tenis), hay que decir que en los últimos años han desaparecido de los primeros puestos muchos jugadores provenientes de la antigua URSS (aunque encontramos8, entre otros, a Krámnik en el 4º puesto, a la joven promesa rusa Serguei Karjakin en el 8º, y al cubano Leinier Domínguez en el 22º, un dato que dice mucho sobre los logros de la revolución cubana). Pero en lo que respecta a la clasificación exclusiva de mujeres9, vemos que entre los diez primeros puestos encontramos a dos chinas, dos ucranianas, dos rusas, una lituana y una búlgara.
  • Si en cambio miramos en la página web de la FIDE la clasificación por países10 (mujeres y hombres confundidos), vemos que Rusia está en el primer puesto, la República Popular China en el 3º, Ucrania en el 4º, Azerbaiyán en el 6º, Polonia en el 8º y Armenia en el 10º.

Notas:

1
El ajedrez femenino existe por la sencilla razón de que en general las mujeres (la mayoría) tienen menos nivel que los hombres. Sólo ha habido un caso de mujer capaz de hacerle frente a la élite mundial, la húngara Judit Pólgar, que llegó a alcanzar el octavo puesto del ranking mundial de la FIDE en 2005 (hoy la china Hou Yifan no llega a estar entre los 100 primeros puestos). Es por ello que en ciertos torneos existen las categorías femenil y varonil, para evitar que las mujeres se desanimen por sus malos resultados y abandonen el ajedrez, dándose el caso de que son precisamente ellas quienes solicitan que se mantenga este sistema, como cuenta Leontxo García en su último libro Ajedrez y ciencia. Sin embargo, en muchos torneos (particularmente a nivel magistral) no está prohibido que las mujeres se inscriban en la categoría de los varones. Sin ir más lejos, en 2002 Pólgar venció a Gary Kaspárov en el torneo Rusia contra el resto del mundo, siendo la primera mujer en conseguirlo.
2 Wilhelm Steinitz (Praga, 1836-Nueva York, 1900), primer campeón del mundo oficial de la historia en 1886, es considerado el primer teórico que intentó explicar el ajedrez de forma científica. Precursor del juego estratégico, estableció muchos de los principios en los que se basaría después el moderno juego posicional.
3 Corriente filosófica ajedrecística de los años 20 que reaccionó contra los postulados del ajedrez moderno de finales del siglo XIX que defendían que en la apertura lo fundamental era el control del centro del tablero. La escuela hipermoderna planteó nuevas formas de atacar el centro desde los costados, usando los caballos y peones laterales y sacando los alfiles por las casillas en fianchetto (por las casillas b2, g2, b7 o g7), y desarrollando un plan independiente sin preocuparse al principio de las intenciones del contrincante de ocupar las casillas centrales.
4 Alekhine fue un personaje polémico y sobre todo oportunista. Se dice que apoyó la Revolución de Octubre, pese a ser de origen terrateniente-burgués. En 1919 fue encarcelado en Odessa acusado de espionaje a favor del Ejército Blanco. En la cárcel, tras jugar unas partidas con Trotski, consiguió el favor de éste para ser liberado, tras lo cual emigró a Francia, donde Alekhine adoptó la nacionalidad francesa en 1925. Se sabe que bajo la ocupación alemana de Francia, colaboró con los nazis al redactar varios artículos con un marcado contenido antisemita, lo que le permitió jugar torneos bajo territorio ocupado. Tras la guerra se refugió en el Portugal de Zalazar donde murió en 1946.
5 La expresión ‘isla de peones’ se refiere a una cadena de peones separada de otra cadena de peones, por una o varias columnas. Así, tras distintos cambios de piezas, en una partida lo normal es que en cada bando haya dos, tres o hasta cuatro islas de peones. El hecho de tener varias islas de peones es en sí mismo una debilidad estructural, porque supone la existencia de una columna abierta, aprovechable para una torre, y sobre todo porque supone que hay un peón que ya sólo puede ser defendido por un peón y no dos.
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En 1993 se produjo un cisma en la FIDE, cuando Gary Kaspárov y el aspirante al título mundial Nigel Short se enfrentaron a la FIDE, a la que acusaron de corrupción y falta de profesionalismo. Ambos rompieron con la federación y decidieron crear la Professional Chess Association (PCA), que entre 1993 y 2006 organizó sus propias competiciones internacionales. Con la salida de Kaspárov, la FIDE le despojó de su título de campeón de mundo, lo que permitió que Kárpov volviera a ganar el título mundial en varias ocasiones. En 2006 las dos organizaciones llegaron a un acuerdo para celebrar un match de “unificación” por el título mundial. Hoy la FIDE vuelve a ser la única organizadora oficial del campeonato mundial.
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Esta clasificación cambia constantemente, entonces nótese que lo que decimos siempre es en relación al momento en que se escriben estas líneas.

5 de abril de 2016

El deporte y el movimiento obrero socialista


Por Julián Vadillo




Las críticas que hoy recibe el deporte por sectores de la izquierda no se corresponden con la trayectoria histórica que muchos de esos movimientos imprimieron a inicios del siglo XX.
 
Cuando se reinauguraron los Juegos Olímpicos a finales del siglo XIX (1896) por empeño del aristócrata Pierre de Coubertin, se hizo con una idea de exaltación del individuo impregnado por un darwinismo social muy del gusto de algunas capas de la sociedad de la época. Sin embargo, no todo en el deporte fue esa exaltación de la virilidad y el poder.

Las cuestiones de la salud, de la buena forma física o de la eugenesia como un modelo de regeneración y de perfeccionamiento del ser humano (y no de la raza como desvirtuaron algunos darwinistas sociales y llevaron al extremo los nazis) formó parte también del conjunto de las ideas socialistas. Son muchos los casos que nos sorprenden en esta historia del deporte vinculado al mundo socialista.

Sociedades deportivas

En septiembre de 1914 los socialistas madrileños, gracias al impulso de unas incipientes Juventudes Socialistas, fundan la Sociedad Deportiva Obrera. Querían llevar a cabo una renovación social y una dignificación de las costumbres de los trabajadores jóvenes. Este tipo de sociedades comenzaron a influir en otras agrupaciones de España. Entre 1923 y 1931 surgen sociedades obreras deportivas en Madrid, Eibar, Guadalajara, Valladolid y Barcelona. En ese período se desarrolló en Madrid la Agrupación Deportiva Natura y se trató de formar una Federación Nacional de Educación Física Obrera. Natura languideció hasta 1929, año en que se refundó creando secciones de fútbol, atletismo y excursionismo.

Con la República recién proclamada, los socialistas intentaron incluso la formación de una liga de fútbol independiente de la oficial. En Madrid, los trabajadores de la construcción del barrio de Cuatro Caminos protagonizaron innumerables huelgas. En ese barrio había sido inaugurado en 1924 el estadio Metropolitano, campo del Athletic Club de Madrid. Su masa social eran muchos de esos trabajadores concienciados y militantes de las organizaciones obreras socialistas y anarquistas.

Cuando en 1936 se produce el golpe de Estado contra la República y Madrid permanece leal, el Athletic Club de Madrid es intervenido por socios militantes del Frente Popular, entre ellos José Joaquín Sanchís Zabalza. Muchos jugadores del Athletic de Madrid combatieron en los frentes de guerra defendiendo la República.

Los partidos que jugó el equipo fueron en beneficio de la causa republicana, si bien los resultados no fueron los esperados. En un partido celebrado en Mestalla contra el Valencia a beneficio de las milicias y organizado por las Juventudes de Izquierda Republicana, los colchoneros cayeron por un apabullante 8-1. Se celebraron más partidos, pero la realidad de la guerra hizo que cualquier tentativa de deporte no se llevara a efecto.

A partir de ahí surge una leyenda negra alrededor del Athletic de Madrid. En 1937 en Zaragoza, un militar alcalaíno golpista residente en Azuqueca de Henares, Francisco Vives Camino, promueve la fundación de un equipo de fútbol, el Aviación Nacional. Cuando finaliza la guerra este equipo es fusionado con el Athletic Club de Madrid, surgiendo el Atlético de Aviación. Dos razones movieron esta idea: por una parte, Vives Camino era aficionado del Athletic Club de Madrid antes de la guerra, por otra, el Franquismo quiere evitar que alrededor de un equipo de fútbol surjan sentimientos de oposición. El Atlético era el más indicado para ello, por la ubicación de su estadio y por la masa social que lo compuso antes del estallido del conflicto bélico en España. Algo que ya sucedía con el FC Barcelona.

Las olimpíadas obreras

Los movimientos que se produjeron en España están en consonancia con el movimiento internacional. En 1913 había surgido en Gante la Internacional Deportiva Obrera, de corta existencia por el estallido de la Primera Guerra Mundial. En 1920 se retomó la idea y surgió la Federación Internacional Obrera para el Deporte y el Acondicionamiento Físico, que en 1927 se refundó como Internacional Deportiva Obrero Socialista, que promovió la celebración de las olimpíadas obreras y de la Olimpiada Popular de Barcelona, que no llegó a celebrarse. Pero la ruptura del movimiento obrero tras la Revolución Rusa también se dejó sentir en el deporte.

La Internacional Deportiva Obrero Socialista tenía su rival en la Sportintern, que celebró a lo largo de su existencia hasta tres “espartaquiadas”. A excepción de las Olimpíadas de Checoslovaquia (1921), no reconocidas como obreras al no estar auspiciadas por la Internacional, o la Espartaquiada de Moscú (1928), se celebraron tres olimpíadas obreras: Fráncfort (1925), Viena (1931) y Amberes (1937). Al estallar la Guerra Civil fracasó la organización de la Olimpiada Popular de Barcelona.

Fuente:
"Diagonal", Nº. 132/133, del 14 de septiembre de 2010.

15 de marzo de 2016

Ser como Gómez Pagola

Por Lucas Carvajal.

La historia del futbolista vasco y comunista que resistió al franquismo



Quique Peinado, periodista deportivo español, lanzó en 2013 el interesante libro “Futbolistas de izquierdas”. Se trata de una muy buena recolección de relatos sobre jugadores de balompié que, de una manera otra, escribieron con la zurda su vida política. 

El primero de ellos empieza con una frase digna del dramatismo que solo el fútbol nos regala: “Si los comunistas creen que el fútbol es el opio del pueblo, el Partido Comunista de España en los 60 era un campo de amapolas”. La historia en cuestión es la de Agustín Gómez Pagola, ciudadano de la República Española, nacido en 1922 en la ciudad vasca de Rentería. 

En plena Guerra Civil, el adolescente Agustín huía a la Unión Soviética para salvar su vida: fue uno de los famosos niños de la Guerra, cientos de jóvenes de familias republicanas que marcharon a Moscú ante la inminencia de la victoria franquista. En la URSS, Agustín se convirtió en un ejemplar futbolista del naciente sistema deportivo socialista, jugando con el Torpedo de Moscú y con la selección soviética. Goleador, capitán y stajanovista de las canchas, al lado de sus méritos deportivos guardaba Agustín un honor mucho más discreto: era militante del Partido Comunista de España en el exilio y organizador clandestino de una militancia desperdigada por el mundo entero. Mientras viajaba con su club o su selección, nuestro héroe militaba silenciosamente en el exilio comunista español. 

Después de inscribir su nombre con letras doradas en la historia del Torpedo de Moscú, un Agustín mayorcito volvió a España tras ser fichado brevemente por el Atlético de Madrid. Corría el año del 56 y Franco abría las puertas para quienes quisieran huir del país de los Soviets. Entonces la clandestina militancia comunista de nuestro héroe encontró la mejor tapadera posible: las rayas rojiblancas del equipo colchonero. 

Ya retirado de la práctica profesional, Gómez Pagola se dedica a entrenar equipos de juveniles en Euskadi mientras organiza y coordina a la resistencia comunista vasca, siempre en silencio, sin notoriedad alguna. 

En 1961 es capturado por las fuerzas de seguridad, torturado y liberado gracias a una campaña internacional. Exiliado en Venezuela, continúa en el trabajo internacional de su Partido, siendo integrante del Comité Central. 

Con la aparición de la tendencia eurocomunista en los partidos de Europa Occidental, Gómez Pagola se ubica en el bando de quienes la rechazan y se enfrenta decididamente a Santiago Carrillo en el Comité Central del PCE. Carrillo, secretario general, promueve el antisovietismo y la concertación política. En 1969 la lucha interna lleva a que el sector eurocomunista expulse a los dirigentes del sector marxista-leninista, Gómez Pagola incluido.

La llamada “escisión pro-soviética” de la que Agustín participa, conformaría el Partido Comunista de España (VIII-IX Congreso) del que surgiría el actual Partido Comunista de los Pueblos de España. En 1975, atacado por una enfermedad terminal, fallece nuestro héroe en Moscú. Sus restos descansan en el cementerio de Donskoi, paradójicamente cerca de la tumba de Solzhenitsin.

La vida de Agustín Gómez Pagola, repleta de peligros y de sacrificios, contrasta radicalmente con los arquetipos de futbolistas que se nos presentan día a día. La última entrega del Balón de Oro es paradigmática: jugadores-modelos pisan la alfombra roja, saludan a sus patrocinadores y llenan los bolsillos de sus representantes. 

 ¿De qué era producto Gómez Pagola? ¿De los horrores de la Guerra Civil y el franquismo? ¿De la férrea cultura conspirativa de los comunistas de la posguerra? ¿De la Guerra Fría? Seguramente algo habrá de cada uno de estos elementos. 

Pero un fútbol ajeno a mercantilismos, afín al sentir colectivo de los clubes y los seleccionados, algo habrá tenido que ver. Y así, mientras el circo del fútbol moderno discute sobre quién fichará a cuál jugador o cuáles son los guayos de la temporada, algunos discretamente ponemos el retrato de un vasco calvo y gordito en nuestro santoral de los futbolistas literalmente zurdos. 

Sí, allí, al lado de la foto del Doctor Sócrates que exigía ganar o perder, pero siempre en democracia. O de la de ese Cantoná enemigo del capital financiero. O arribita de la de Caszely negándose a darle la mano a Pinochet. 

Y así, entre tantos héroes y de tantos sueños de alcanzar de un fútbol distinto, nos comprometemos en ser militantes de la talla de Gómez Pagola.

9 de junio de 2015

Una de las armas secretas soviéticas: Las OMSBON

Por Nestor Guadaño.


"Berlín Mayo de 1945, un joven teniente del Ejército Rojo levanta la cabeza y lee esta palabra "Stefanstrasse". Rótulo de la calle, ocupada por los soviéticos. Movido por un resorte, el teniente se baja hasta el suelo, toma un trozo de yeso, sube a lo que fuera una ventana en otros tiempos, y escribe: "Calle José Diaz" El nombre del teniente era José Alberdi, y pertenecía al Batallón Especial, del 79º Cuerpo del 3º Ejército de Choque Soviético".

Cuando la guerra entra en tu casa, no hay lugar para la cultura, el deporte, y la creación. Los forjadores de la cultura soviética y el ámbito deportivo, debido a las hostilidades aparcaron sus obras. El devenir pacífico de la Construcción del Socialismo se trastoca.

Preparación de la Defensa del Proletariado

Ante una agresión al Estado Proletario, la forma de luchar contra el enemigo es diferente, cuando la respuesta es de clase. En la Construcción del Socialismo participaba todo el pueblo. Y en la Defensa del Estado Socialista, por su carácter de lucha contra otros regímenes sociales, requería la formación también del Pueblo Soviético. 

Por ello, para levantar al pueblo soviético en armas contra el fascismo, las lecciones obtenidas en diferentes países agredidos por el imperialismo eran muy importantes, especialmente en China y en España. Había que crear estructuras de participación, de implicación en la defensa de la propia existencia como Sistema Social Socialista. Por ello se aplicaron novedosos sistemas defensivos. En los años 30 los clubes de aficionados ayudaban a las diferentes esferas de la defensa del pueblo: aviación, de tiro, marina, paracaidismo, submarinismo, escalada/esquí, de juegos estratégicos, de perros entrenados, de nuevas especialidades de lucha (sambo), de primeros auxilios, etc... Por todas las repúblicas millones de jóvenes se apuntaban en estos clubes.

Tras lo sucedido en Austria, Checoslovaquia, y España, la URSS al comprender que no quería el imperialismo francés, ingles y yanqui un acuerdo de defensa contra los nazis, formuló el pacto Molotov-Ribentropp a fin de impedir el ataque contra la Unión Soviética, pues no estaba preparada para la guerra. Consiguieron una tregua (de Septiembre de 1939 a Junio de 1941), pero sabían que la hiena imperialista azuzaba al fascismo alemán. Coordinándose con los Departamentos de la Internacional Comunista, se iba preparando la respuesta en los diferentes países, y por supuesto en la Unión Soviética, a sus planes de destrucción de los Partidos Comunistas, y de la URSS. Eminentes comunistas prepararon, con tiempo, las lineas principales de respuesta.

En esos meses, frente al evidente peligro, se fue diseñando un mapa de fuerzas principales y secundarias en cada uno de los territorios en el occidente de la URSS, depósitos de emergencia de municiones, y sobre todo, los responsables del partido que se quedarían tras las líneas enemigas.

A estos efectos, se creó un comando especial de estudio, con los más preparados miembros de la Inteligencia, Ejército y fuerzas del Interior. Veteranos luchadores de la Guerra Civil, concienzudos chekistas e internacionalistas que ayudaron como consejeros a la República Española. Prepararon detalladamente las formas básicas clandestinas, el diseño de los grupos de sabotaje, y la instrucción de operadores de radio a fin de interrumpir las lineas de suministro enemigas, y controlar a sus tropas de ocupación, si hubiese invasión. 

Así cuando esta se produjo, el 27 de junio 1941 el Comisariado del Pueblo firmó un decreto sobre la creación de un Centro de Capacitación para la formación de Brigadas de Designación Especial de Intervención y Reconocimiento (OMSBON) para realizar operaciones tras las líneas enemigas. Así se creó el 4º Departamento de la Defensa del Estado del Ministerio del Interior, bajo la responsabilidad del Comisario P. A. Sudoplatov.




Pavel A. Sudoplatov


Como toda la población soviética, miles de atletas, científicos, investigadores, gimnastas y deportistas se alistaron en las oficinas de reclutamiento, más si cabe por sus excepcionales aptitudes. Varios departamentos del Ejército Rojo, comprendieron rapidamente que los eméritos pensadores y deportistas eran un tesoro. Tanto la Dirección Central de Inteligencia Soviética, el Comisariado de Defensa y de las fuerzas del Ministerio del Interior, antes de la invasión alemana coordinaron a una serie de estos trabajadores especializados para que estuviesen, por sus habilidades, a disposición del Estado Proletario.

Especialmente la Dirección Central de Inteligencia, en sus trabajos de defensa de la Unión Soviética, tanto en comunicaciones, retaguardia y focos de potenciales enemigos del pueblo soviético, dentro del territorio soviético como más allá de sus fronteras, fue situando su red de colaboradores, agentes e informadores.




Victor Abakumov, Responsable de la Contrainteligencia Soviética



Finalidad de la OMSBON

En contados meses, a principios del otoño de 1941, el Centro de Capacitación había creado varios equipos y departamentos autónomos: comunicaciones, zapadores (montaje y destrucción) y vehículos. En octubre, el Centro formó la 1ª Brigada motorizada independiente de la OMSBON. Esta unidad tenía tres Regimientos de infantería motorizada. La constitución de cada regimiento de la unidad era tan elaborada, que aún hoy en los ejércitos profesionales no hay nada parecido. 

Eran únicos, autónomos, por su estructura y secciones: mando logístico, ametralladoras, infantería de reconocimiento mecanizada, cazatanques, morteros, ingenieros, sanidad y radiotelegrafistas. La responsabilidad de la 1ª Brigada recayó en el coronel M. Orlov y el Comisario A. Maximov.

En su composición, a los especialistas del Centro de Capacitación se incorporaron muchachas y muchachos de la juventud comunista leninista, así el 3 de septiembre de 1941 el Comité Central del Komsomol dictó un decreto especial para la movilización de komsomoles. Además un gran número de estudiantes y profesores de las universidades de Moscú, milicianos de las fuerzas de seguridad, chekistas de las fuerzas de investigación, y seleccionados soldados de las fuerzas del Ejército Rojo, asi como guardiafronteras. 

En la brigada fueron incluidos comunistas internacionales, españoles, franceses, alemanes, británicos, checos, austriacos, rumanos, búlgaros, griegos, y polacos.

A sus unidades de adhirieron deportistas campeones de la URSS, como los boxeadores S.Scherbakov y N. Korolev, atletas como S. Znamensky, G. Znamensky, el nadador y buzo G. Mazurov, la esquiadora L. Kulakova y el esquiador I. Makropulo, los levantadores de pesas V. Krylov, N. Shatov, el patinador A. Kapchinsky. También profesionales como el cámara de cine M. Druyan, los artistas D. Tsynovsky, A. Livanov, el corresponsal de "Pravda" A. Sharov, los operadores de radio polares A.Shmarinov y Alexandr Voloshin, el periodista deportivo E. Shister. 

El cuartel general de la Brigada era el estadio del "Dynamo", aquí sus integrantes recibían ropa y equipo, especializando las secciones. En principio cada integrante llevaba una indumentaria similar a todos los combatientes, pero por su versatilidad y ante los retos que tenían que afrontar, cada uno de ellos llevaba chaquetas guateadas contra el frío, fusiles ametralladores PPS43, cuchillos de monte y un pequeño hatillo de supervivencia individual. En el frente y en la retaguardia enemiga usaban encima trajes de camuflaje con capucha, sin casi insignias.

En un pequeño pueblo, Mytishchi, cerca de Moscú, era el campo de entrenamiento. Había sido diseñado un programa de formación, muy duro, exigente para que cada miembro fuera un experto en diferentes materias. Todos sabían del reto que esto exigía, disponibilidad las 24 hs., pero el entusiasmo en la defensa del Estado y del Comunismo suplía todas las dificultades.

El programa de formación era la constatación de una metódica suma de habilidades descomunales, completa, que constaba de las siguientes asignaturas: Creación de dispositivos que fueran un obstáculo, como zanjas, trampas, ingeniería de minas (instalación, extracción y desmontaje), instrucción paracaidista, técnicas de orientación y reconocimiento, técnicas de sabotaje. Los combatientes además fueron especialmente entrenados para la guerra de guerrillas, la lucha armada con diferentes instrumentos y con armas blancas, aprender las técnicas de los zapadores, atravesar los ríos, fueran del tamaño que fueran, construcción y desmontaje de pontones, utilización del fuego como arma. 

Cambio de planes

Ya en Octubre y Noviembre se empiezan a enviar destacamentos a la retaguardia alemana, aprendiendo a calibrar la calidad de las fuerzas, rectificando planeamientos y preparándose para futuras operaciones más coordinadas.

La situación en los frentes se iba haciendo cada vez más peligrosa. El Ejército Soviético a pesar de las pérdidas que ocasionaba al enemigo, tenía muchas bajas e iba retrocediendo, tras la toma nazi de Kiev, Moscú era el objetivo. Por ello, además de la formación guerrillera se llevó a cabo, formación específica de contraataques, y destrucción de la vanguardia enemiga. 

La mayor parte de la Brigada se disemina por los frentes alrededor de Moscú. Se dividen los regimientos en compañías, y se les asignan cometidos de extrema seguridad. Por ejemplo, la 4ª Compañía del 1º Regimiento estaba compuesta totalmente por españoles. Tenían la misión de defender los accesos al Kremlin. En las noches extremadamente frías moscovitas, en torno a un vivac de vigilancia, cerca de la Plaza Roja, se oía: "Si me quieres escribir y saber mi paradero, si me quieres escribir y saber mi paradero, en el Frente de Moscú, primera linea de fuego, en el Frente de Moscú, primera linea de fuego". La población decía: "Estamos tranquilos, nos defienden nuestros "spantsi" (españoles)".



Todas las fuentes consultadas refieren la aparición de las compañías. Algunos historiadores soviéticos lo denominan "los defensores obtienen la seguridad que el Partido no les abandonará nunca". Aparecieron en las cotas más duramente atacadas, donde los panzers nazis avanzaban. De pronto "llegó un capitán con las insignias del cuerpo de combate del Ministerio del Interior, y una orden de ayudar a la unidad. Se informaba de la situación y se encaminaba a la vanguardia con sus fuerzas, armados por todos los costados incluyendo fusiles antitanques". Tras repeler el ataque nazi, se "lanzaban con ira sobre las líneas en retirada alemanas sembrando el pánico, corriendo y disparando a la carrera", al grito "Hurrááá, por la Unión Soviética", los milicianos y soldados seguían aquellos contraataques fantásticos, que nadie olvidó.

Está fue la consecuencia más visible de su actuación en aquellos días. Y sin lugar de dudas, fueron parte esencial de la Defensa de Moscú, así como la determinación del partido, del pueblo soviético y sus representantes de no ceder. 

Muy especialmente, compañías de zapadores-minadores tomaron los puentes sobre los ríos, defendiendo y minando, rechazando las vanguardias nazis, haciendo que los alemanes dieran un rodeo sobre estas posiciones inabordables que quedaron en la retaguardia de su avance. Así a finales de noviembre cuando tuvo lugar el contraataque soviético, estos puentes fueron esenciales en la victoria.

Así todas las fuerzas de choque moscovitas, agotaron a las vanguardias nazis pasando al contraataque las reservas siberianas. Con tan extraordinaria experiencia, las OMSBON afinaron su preparación, tapando bajas y desarrollando nuevos Regimientos. A la vez, los responsables eran conscientes que el tiempo de respuesta era fundamental. Había que elevar a la población soviética en el territorio ocupado para la lucha contra el invasor, además crear enclaves guerrilleros, además llevar el Poder del Proletariado a las regiones sometidas más remotas, además que los criminales sintieran en sus carnes quienes eran "los dueños ficticios y los dueños verdaderos".  



Extensión de sus actividades

Todo el territorio soviético bajo el yugo fascista, fue durante la guerra un Frente Guerrillero Unificado, planificado, con tareas específicas, coordinados todos los combatientes. La guerrilla soviética, al principio fue espontanea en la mayoría de las aldeas y ciudades. Y esta fue la mayor dificultad y a la vez su éxito, pues fue una de las fuerzas principales que derrotaron a la maquinaria de guerra nazi, unir todos los grupos independientes en una temible fuerza coordinada. Y así, de acuerdo al plan previsto, se fueron creando Centros clandestinos en los distritos y ciudades, y grupos de combate en los bosques y aldeas. Así, cada República Socialista Soviética tenía sus Frentes, sus Centros Clandestinos, todos ellos bajo las órdenes del Consejo Estatal de Defensa Soviético a través del Consejo Central Guerrillero. 

Para el apoyo y la creación de los Centros y Grupos de combate, se enviaron los Destacamentos de la OMSBON, la mayoría de las veces en paracaídas, pero en muchas ocasiones, cuando los alemanes ocupaban un territorio se introducían a través de las trincheras, y en largas marchas llegaban a su destino.

Por sus hechos se reconocen

Sobre todo al principio de 1942 en la retaguardia de los ejércitos fascistas "Sur", que ocupaban la mayor parte de Ucrania, se crearon grandes destacamentos guerrilleros como "Los Vencedores", "Olímpicos", "Los Caminantes", "Halcones", "Los Cazadores". Formándose una división entorno a los "Olímpicos", ya en agosto de 1942. Durante los años siguientes se van ampliando, formando grandes unidades. En 1944 y 45 conforme estas unidades se van reintegrando en el Ejército Rojo, crean Batallones Especiales dentro de las mejores unidades de choque soviéticas.

La importancia de la llegada de los paracaidistas es imprescindible para entender la pujanza de la lucha antifascista en los territorios ocupados. No solamente defendieron a la población soviética. 

-Llevaron con ellos, médicos, que capacitaron a enfermeras auxiliares y crearon hospitales móviles. Los lugareños les recibieron como una indispensable liberación, ya que en los territorios ocupados por los nazis, las enfermedades se propagaban ante la ausencia de medios sanitarios. 

-Llegaron los periódicos de la URSS, que informaban a la población sin tapujos del estado de las victorias soviéticas, materiales de estudio, profesores, volvieron las clases a los niños, capacitaron a los jóvenes en diferentes materias que posteriormente fueron sus profesiones, intentaron que la vida soviética reviviera en la profunda retaguardia hitleriana.

-Siguieron impartiéndose las enseñanzas de antes de la guerra: la liberación socialista de la mujer, la creación de milicias de autodefensa, el método científico dialéctico en el trabajo, las charlas políticas de los comisarios con los campesinos instruyéndoles de la propagación del trabajo colectivo, de las comunas populares, los komsomoles ampliaron la educación a toda la juventud de las aldeas recuperando las festividades soviéticas y esparciendo la mentalidad de la hermandad comunista.

Extraigo algunos testimonios de sus hazañas, para mejor valorar lo que significó para la población sometida la llegada de las fuerzas especiales soviéticas:




La División "Alexandr Nevsky"

Cuando fue enviado el destacamento del comandante V. Karasev de la OMSBON, contaba solamente con 56 combatientes, llevando las secciones de demoliciones, ametralladoras, inteligencia, minadores, sanidad y radiotelegrafistas. En febrero de 1943, la unidad llegó a la región de Zhitomir, cruzando por el hielo sobre el rio Pripyat antes de las inundaciones de primavera. En veintinueve días los combatientes cruzaron a pie cerca de dos mil kilómetros, alcanzando su objetivo. Los paracaidistas se instalaron en el bosque, las células locales de resistencia clandestinas les informaron de la situación de las estaciones de ferrocarril, horarios de trenes, número de voluntarios guerrilleros locales y puestos de vigilancia enemigos. En poco tiempo el número de fuerzas de la unidad aumentó significativamente. Se crearon nuevos batallones y hasta un escuadrón de caballería. En total esta "división" alcanzó varios miles de combatientes llevando el nombre de "Alexandr Nevsky". 

Los combatientes guerrilleros tenían la misión de minar las carreteras por donde pasaban los convoyes alemanes y las vías de ferrocarril. En la primavera de 1943 habían descarrilado nueve convoyes nazis. En Ovrucha uno de los batallones destruyó el puesto de las fuerzas de represión nazis liquidando decenas de oficiales y soldados fascistas. En octubre de 1943 la "División" se trasladó a la zona donde operaba la "División" del Comandante Medvedev y juntas las dos agrupaciones continuaron la destrucción, sin día de tregua, de las fuerzas enemigas.

"Los Caminantes" 

También en la región de Zhitomir actuó el destacamento "Los Caminantes". Originalmente fueron lanzados 16 paracaidistas. Después de tres años de actividades guerrilleras, la unidad se convirtió en una temible organización con más de setecientos combatientes, que se autodenomino "Felix Dzershinski". E hicieron honor a su nombre. Durante aquellos años, caminaron y rastrearon alrededor de cuatro mil kilómetros. Sus operaciones aún se recuerdan en aquellas regiones, pues parecen leyendas. Casi todas las misiones que efectuaron la realizaron con éxito, inclusive las más imposibles de realizar.

Como ejemplo, a finales de marzo de 1942 un destacamento bajo el mando del Mayor Korovin esquiaron por la profunda retaguardia del enemigo. Superando cientos de kilómetros, cubiertos de nieve y después de barro. Durante dos semanas, los hombres se desplazaban sólo por la noche, prescindiendo de hogueras, comiendo solamente galletas. Cada combatiente llevaba encima 50 kgs. de equipamiento: municiones, suministros médicos, armas, explosivos, productos. Cuando por fin llegaron al bosque designado estaba completamente inundado. Pero incluso en tales circunstancias, estas verdaderas fuerzas especiales llevaron a cabo su tarea: Minar amplias zonas de ferrocarril. En ese período de tiempo, los luchadores tenían un importante problema de suministro de alimento, pero con su esfuerzo los ferrocarriles hacia el Oeste quedaron bloqueados de 20 a 50 días.




A pesar de la falta de víveres, la unidad recibió una nueva misión: paralizar el tráfico de la principales vías de acceso a Bielorrusia y a la región de Smolensk. Además, sabían que los nazis enviaban contra las fuerzas especiales soviéticas miles de policías de la Gestapo, duplicaron los ferrocarriles de protección, a ambos lados de las vías talaron 200 a 300 metros de bosque y arbustos, y en los pasos a nivel a ambos lados crearon nidos de ametralladoras, minando los alrededores e instalando cercas con alambres. Pero incluso en condiciones tan duras, los comunistas y expertos soldados de Korovin fueron capaces de realizar las misiones de combate, paralizando completamente el tráfico de suministros nazis.

Pero no solamente realizaron misiones ofensivas sino también defensivas. Decenas de carreteras desminaron, y destruyeron bombas de aviación sin explotar que mutilaban a la población. En junio recibieron la orden de regresar. Durante tres semanas, los comandos en grupos pequeños se dirigieron a la línea del frente. Pero solamente llego uno, bajo el mando del sargento Burondasov, pues los demás oficiales cayeron en múltiples combates. Así, el mayor Korovin fue capturado, pero logró escapar y volvió a unirse a otro grupo guerrillero. 

Arma secreta

Solamente en 1943, contra los destacamentos de las fuerzas especiales soviéticas en la retaguardia fascista alemana, actuaron un millar de agentes de las fuerzas de represión alemanas, ayudados por cerca de tres divisiones, que fueron retiradas de los frentes de lucha para combatir a las OMSBON soviéticas.




Durante todo el período de la Gran Guerra Patria, esta organización soviética liquidó miles de infiltrados, espías, colaboradores nacionalistas, desmantelaron cientos de oficinas de expropiación de productos, destruyeron las granjas explotación alemanas, liberaron a muchos prisioneros de los campos de concentración, ejecutaron a los provocadores que propagaban las excelencias de la esclavitud alemana, impidieron que las muchachas y jóvenes campesinos en su radio de acción fueran a las fábricas nazis, eliminaron a los criminales de los destacamentos punitivos, a los altos oficiales de la gendarmería hitleriana, y a los principales verdugos de entre los jerarcas nazis de las zonas ocupadas. 

En los cuatro años estos impresionantes combatientes, destruyeron 145 tanques y otros vehículos blindados, 51 aeronaves, 335 puentes, 13.181 trenes y 1.232 locomotoras. Además, lograron poner fuera de servicio 1.415 convoyes ferroviarios enemigos, destruyeron completamente 148 kms. de vías del ferrocarril, inutilizando otros 400 kms. Los equipos de minadores realizaron heróicas acciones durante más de cuarenta mil minutos. 

Por el valor y heroísmo durante la guerra, más de un millar "omsbistas" fueron galardonados con medallas y órdenes, más de veinte soldados fueron Héroes de la Unión Soviética, la máxima condecoración del pueblo soviético. 

A principios de 1943, una brigada de la OMSBON, se organizó especialmente para servir dentro de un destacamento especial de la NKDV (fuerzas del Ministerio del Interior). Esta brigada se centró específicamente en la realización de operaciones de reconocimiento y sabotaje contra la contrainsurgencia interna en territorio soviético. 

A finales de 1945 las OMSBON fueron disueltas. Después la experiencia de guerra condensada de estas increíbles fuerzas del proletariado soviético, se estudió y sus métodos perfeccionados por la Inteligencia Soviética, y copiados por todas las fuerzas de élite mundiales, a partir de los años 50, en que incluyeron a atletas en sus comandos, imitando las pruebas de la OMSBON.

Y a pesar del hecho de que las actividades de la brigada, fue solamente un pequeño episodio en las acciones de las tropas soviéticas en la Gran Guerra Patria, su labor fue muy significativa. En los álbumes, y en la historia colectiva del pueblo soviético aparecen con frecuencia las llamadas "Brigadas Paracaidistas Rojas" de extraordinaria bravura y temeridad. Tras la guerra en muchas ciudades y aldeas llaman a estas fuerzas las "Brigadas valientes". 

Por desgracia, muchos combatientes murieron, porque su experiencia de combate se extrajo directamente en la lucha, de los que tuvieron la suerte de seguir con vida, muy pocos volvieron al deporte, a la investigación y la cultura.

Los testimonios de la población soviética

Cuenta Alexandr Kuzmenko, habitante de la localidad de Shúbino (Crimea), donde hay un monumento a los paracaidistas españoles caídos.

12.03.1943: "Yo vi todo desde el tejado de mi casa. Vi como disparaban con sus fusiles y sus ametralladoras, como se defendían aquel puñado de valientes contra tantos atacantes. Cayeron luchando valerosamente contra los invasores alemanes. Recogimos datos y probamos que se trataba de un grupo de paracaidistas españoles que mandaban el comandante Boixó y Fusimaña, y que con ellos estaban tres camaradas soviéticos. Abrimos una suscripción voluntaria entre los habitantes de Shubino y del distrito de Kirov para elevarles este monumento". Sobre la lápida están escritos los nombres de los héroes: José Fusimaña, Vera Rodríguez, Juan Armenteros, José Péral, Pedro Panchamé, Juan Pons, Boixó, Mijaíl Bobrov, Igor Kunastin, Alexei Kubáshov y Vadim Tarnovski.

Testimonio de los combates en la región de Zhitómir:
"En una de las aldeas, los guerrilleros se instalaron para pasar la noche. En el transcurso de ésta la casa fue rodeada por un destacamento de las SS, un centenar de soldados. El oficial de las SS propuso a los guerrilleros que se entregasen vivos. ¡Los bolcheviques no se rinden!, respondió Tvórogov y sus camaradas, y abrieron fuego desde las ventanas de la casa. Toda la noche y el día siguiente duró este desigual combate. Los guerrilleros mataron a más de cincuenta SS, pero también entre ellos de catorce camaradas solo quedaban con vida cinco. A la segunda noche, los SS prendieron fuego a la casa. Los guerrilleros saltaron por las ventanas. Consiguieron escapar....Tras múltiples combates solamente quedaron dos, cuyo testimonio nos ha llegado, Kolobov y un español".


Fuentes y obras consultadas:

* La Guerrilla Soviética. Dmitri N. Medvédev. Ediciones Destino. Barcelona 1971. Traducción de la obra de la Editorial del Ministerio de Defensa de la URSS. Moscú 1964.

* Los españoles de Stalin. Daniel Arasa. Editorial Vorágine. Barcelona 1993.

* Abriendo camino. Relatos de un guerrillero comunista. José Gros. Editorial ATE. Barcelona 1977.

* "El Estado Mayor Soviético en la Guerra 1941-45". Sergei Schmenko. (en ruso). Editorial Progreso. Moscú 1971.

* Memorias y batallas. Georgi K. Zhúkov. Editorial Progreso. Moscú 1969.

* Sobre el pasado en aras del futuro. La Gran Guerra Patria: causas, resultados, lecciones. Pável Zhilin, Pável Sebastiánov, Yuri Káshlev, Leonid Dobrojótov, Vladímir Lomeiko, Vladímir Miliutenko, Oleg Rzheshevski. Editorial Novosti. Moscú 1985.

* La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética. J. V. Stalin. Editorial en Lenguas Extranjeras. Moscú 1945.

* La causa de toda mi vida. A. M. Vsilevski. Editorial Progreso. Moscú 1975.

* En la lucha contra el fascismo. N. I. Shishov. Editorial Progreso. Moscú 1984.

* Españoles en la Resistencia. Alberto Fernández. Editorial Zero. Bilbao 1973.

* No hay niños extraños. Nadezhda azhguíjina. Editorial Novosti. Moscú 1988.

* Bajo la misma bandera. I. G. Starinov. Editorial Progreso. Moscú 1963.