7 de agosto de 2020

Pablo Demoor, vida y muerte de un sindicalista marxista

 Pablo Demoor. (Photo DR) 

Foto D. R.

Por Jonathan Lefevre. Publicado en Solidaire.org. Traducción AAHS

“El lunes 27 de julio de 2020, nos llegó un mensaje: Pablo Demoor, ex trabajador y delegado de Volkswagen (VW), se nos ha ido. Pablo fue uno de los primeros sindicalistas que ayudó a construir el PTB en Bruselas”, explica Riet Dhont, ex presidente de Bruselas del partido de izquierda que luchó durante muchos años con él, en VW y en otros lugares. Varios miembros del partido le rinden homenaje.

“Fue pionero en la lucha contra el sindicalismo en una de las compañías automotrices más grandes de nuestro país, Volkswagen (ahora Audi). También fue un internacionalista, llegando a partidos de izquierda en todo el mundo. Era un antifascista, endurecido en la lucha contra el dictador Franco en su segunda patria, España.

Fue uno de los fundadores de la sección de fiestas en Volkswagen, mientras que Stan Van Hulle (fallecido hace un año, nota del editor), su compañero de combate, su amigo, hizo lo mismo en Renault Vilvoorde.

Agradecemos a Pablo por todos sus esfuerzos y su compromiso aquí en Bélgica. Continuó este trabajo en su amada Andalucía. Ahora ha encontrado la paz allí. Renild, su esposa, estaba a su lado. Queremos seguir apoyándolo desde aquí."

Riet Dhont, ex presidente de PTB Bruselas, concejal municipal

“Comencé a trabajar en Volkswagen el 4 de septiembre de 1984. Tenía 20 años. Estaba saliendo de la escuela, no sabía nada sobre los sindicatos, su papel, su importancia. Conocí a un hombrecillo que cojeaba y que me decía palabras que me conmovieron y me hicieron darme cuenta en qué mundo vivimos. Y quién puso los cimientos de mi vida en su lugar. Fundamentos que me han permitido resistir contra viento y marea a pesar de los tiempos muy difíciles en esta vida. Luego, durante muchos años, nos guió en las luchas sindicales que libramos. Y si, incluso hoy, continúo, es sobre todo gracias a todas las discusiones que tuvimos con él. Después de irse a España, había un gran vacío. Pero a menudo pienso en nuestras innumerables discusiones pasadas. Triste día el de la partida de aquel hombrecillo que cojeaba, y que mantendrá un lugar importante en mi corazón y en la conciencia de mi clase."

Stavros Hatzigeorgiou, trabajador de Audi Forest y representante sindical

“Delegado sindical desde la década de 1970 hasta fines de la década de 1980, representó y defendió incansablemente a los trabajadores de la planta de VW en Forest. Pablo lideró muchas luchas allí. Influyó y capacitó a muchos sindicalistas, incluido yo. Incluso hoy, los jóvenes trabajadores de Audi Bruselas (anteriormente VW), sin saberlo, le deben parte de sus "logros". 

Hace 25 años, Pablo recibió su merecida pensión de jubilación anticipada y regresó a España, su tierra natal. Su combatividad y lealtad a la clase trabajadora nunca han flaqueado. Nunca olvidaré a este hombre excepcional, que nos enseñó tanto. Pablo también fue uno de los primeros activistas de PTB. Todas mis condolencias a su esposa e hijos."

Francis Dagrin, trabajador en VW (entonces Audi) Forest durante 35 años, delegado sindical durante 20 años, diputado de Bruselas del PTB

“Conocí a Pablo en 1987, en un momento en que le habían quitado su mandato como delegado sindical. Muchos trabajadores de Volkswagen no aceptaron esto y, junto con un grupo de trabajadores, exigimos que Pablo fuera readmitido en la delegación sindical.

Pablo trabajó incansablemente para resolver todos los problemas de sus colegas. Movilizó a los trabajadores para resistir la creciente presión del trabajo y la flexibilidad de las condiciones de trabajo, muy fuertes en este sector.

Pablo era un hombre cordial y amable, con una convicción sólida como una roca, que había crecido con él gracias a su constante estudio del marxismo. Tenía una concepción muy combativa del trabajo sindical. Seguía diciendo: “Ya entregamos el producto de nuestro trabajo al cliente todos los días, y solo recibimos una parte de él. ¿Por qué deberíamos dar algo más?" Así logró que muchos colegas entendieran las nociones marxistas para que pudieran convertirse en un arma en la lucha de clases.

Fue un ejemplo para la formación de una nueva generación de sindicalistas. Después de su retiro previo y de irse a su país natal, se involucró en organizaciones marxistas en Andalucía.

Fue un shock saber por Renild que Pablo había fallecido. Le deseamos todo el coraje necesario, Renild. ¡Hasta pronto! "


Hugo De Bruyne, ex trabajador de Cockerill Hoboken y ex jefe de la sección de PTB en VW Forest.
 
"Conocí a Pablo en 1982 cuando volví a VWB, y en particular durante las huelgas contra las rupturas de índices decididas por el gobierno de Martens-Gol. Yo solo tenía 25 años en ese momento, pero me llamó la atención su fuerza de convicción y persuasión, aunque todavía yo no era sindicalista en ese momento.  
 
De hecho, él era un hombre cordial y muy social, se convirtió con los años, en una referencia para la delegación de FGTB que le sucedió, y su combatividad fue asumida por los delegados en quienes confiaba, para ser lo que posteriormente el sindicalista en quien me convertí. Pablo fue reconocido de lejos por su cojo andar, y fue un hombre que marcó su época. Me mudé a la FGTB en 1983 bajo el liderazgo de otro delegado muy cercano al de Pablo en ese momento. Ofrezco mis condolencias a su familia".  
 
André Langhendries, ex delegado de FGTB durante casi 30 años en VWB y luego Audi, en retiro anticipado desde el 3-2-2020.
 
 
Enlace original:
 
https://www.solidaire.org/articles/pablo-demoor-vie-et-mort-d-un-syndicaliste-marxiste

5 de agosto de 2020

13 Rosas: "QUE MI NOMBRE NO SE BORRE EN LA HISTORIA."



Por Esteban Zúñiga.

5 de agosto de 1939.
LAS TRECE ROSAS.

TRAS OCHENTA Y UN AÑOS, QUE SUS NOMBRES NO SE BORREN EN LA HISTORIA.

"Las Trece Rosas han pasado a la historia porque se convirtieron en su momento y posteriormente en símbolos de denuncia y de reivindicación, porque su caso despertó una gran polémica y rechazo en todo el mundo (huelga recordar que algunas de ellas eran menores de edad), y ello las ha convertido después en protagonistas de numerosos trabajos de investigación, pero también de múltiples exposiciones, películas, documentales, novelas, canciones, cómics, monumentos, placas ... Pero muchas otras mujeres pasaron por lo mismo que ellas. Algunas no pudieron contarlo, pero otras sí, y sus cartas, sus memorias,sus diarios, sus autobiografías o sus relatos orales constituyen documentos de valor incalculable para los historiadores e historiadoras, pero también para la sociedad en general, pues gracias a ellos resulta posible conocer la historia de nuestro país en aquellos años convulsos, oscuros y tristes, y desvelar ese otro pasado que ha sido ocultado, manipulado y/o tergiversado durante tantos años y que hoy permite devolverles a las víctimas su dignidad, reparar su memoria y pedirles perdón." (Verónica Sierra Salas, profesora de la Universidad de Alcalá de Henares. Autora del libro "Cartas presas. La correspondencia carcelaria en la Guerra Civil y el Franquismo").

El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, de entre 18 y 29 años, serían fusiladas ante las tapias del cementerio del Este, el que actualmente es el cementerio de la Almudena de Madrid; al igual que otros 43 hombres.

Habían sido juzgadas y condenadas a la pena capital, el día anterior por el tribunal de las Salesas, que había utilizado, a puerta cerrada, el procedimiento sumarísimo:
"Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.428 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (...) responsable de adhesión a la rebelión (...). Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (...) a cadena de muerte."

Su trágico destino final se había iniciado el 2 de agosto de 1939 cuando serían convocadas y convocados, en un macrojuicio, a comparecer ante el juez instructor, el magistrado Eduardo Pérez Griffo, de 30 años de edad y capitán honorífico del Cuerpo Jurídico Militar y titulara del Juzgado Militar Nº 8, que ayudado por el secretario y falangista José Zubizarreta Gutiérrez, había instruido la causa 30.426, donde se les acusaba de "rebelión militar", por lo que el fiscal les pedía la pena de muerte.

Pese a que habían sido interrogados por diferentes juzgados y acusadas de diferentes delitos, la autoridad judicial militar había decidido refundir las diferentes causas en una sola. La instrucción finalizaría con un acto de procesamiento por el que se acusaba a las trece jóvenes mujeres y a otros cuarenta y tres hombres de pertenecer a una organización clandestina:
"... de formar parte de las Juventudes Socialistas Unificadas, una de las organizaciones que (...) pretende ejecutar en España las órdenes que le viene del extranjero para procurar el fracaso de las instituciones político-jurídicas del Nuevo Orden Estatal, que el Ejército y la Falange han dado e impuesto a España (...)".

Y de haber repartido octavillas poco antes de la entrada de las tropas franquistas en Madrid y de la gravísima acusación de haber almacenado armas y explosivos para ejecutar:
"un golpe de mano el días del desfile de la Victoria, para lo cual habían recogido armas y explosivos ...", con el fin de "... boicotear las iniciativas de engrandecimiento patrio, y seguir en la paz la misma tónica que en la pasada guerra: infamias, mentiras, atentados, lucha de clases, comunismo, masonería, etc.".

Todo ello meras elucubraciones mentales, cuando lo único que podría demostrar la autoridad militar era la pertenencia de algunas de ellas a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y al Partido Comunista de España (PCE).

Sus nombres eran (Fuente: Arantxa Carceller. "Las Trece Rosas". losojosdehipatía, 5 de agosto de 2019):
"CARMEN BARRERO AGUADO. (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella .Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
MARTINA BARROSO GARCÍA (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
BLANCA BRISAC VÁQUEZ (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aún se conserva.
PILAR BUENO IBÁÑEZ (27 años, modista). Al iniciase la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
JULIA CONESA CONESA (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitarización de éstas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con al JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
AVELINA GARCÍA CASILLAS (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio ordinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
ELENA GIL OLAYA (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
VIRTUDES GONZÁLEZ GARCÍA (18 años). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas9. En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
ANA LÓPEZ GALLEGO (21 años). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el día 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó: "¿Es que a mí no me matan?".
JOAQUINA LÓPEZ LAFFITE (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
DIONISIA MANZANERO SALAS (20 años). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
VICTORIA MUÑOZ GARCÍA (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartín de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
LUISA RODRÍGUEZ DE LA FUENTE (18 años). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a sus primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en prisión."

Dionisia Manzanedo Salas escribiría a su padres y hermanos la siguiente carta, asegurando que no le temblaba el pulso al saber que pronto iba a ser ejecutada, y animándoles a entender que no muere "por criminal ni ladrona, sino por una idea", y que mere inocente:
"Queridísimos padres y hermanos. Quiero en estos momentos tan angustiosos para mí poder mandaros las últimas letras para que durante toda la vida os acordéis de vuestra hija y hermana, a pesar de que pienso que no debiera hacerlo, pero las circunstancias de la vida lo exigen.
Como habéis visto a través de mi juicio, el señor fiscal me conceptúa como un ser indigno de estar en la sociedad de la Revolución Nacional Sindicalista. Pero no os apuréis, conservar la serenidad y la firmeza hasta el último momento, que no os ahoguen las lágrimas, a mí no me tiembla la mano al escribir. Estoy serena y firme hasta el último momento. Pero tened en cuenta que no muero por criminal ni ladrona, sino por una idea.
A Bautista le he escrito, si le veis algún día darle ánimos y decirle que puede estar orgulloso de mí, como anteriormente me dijo.
A toda la familia igual, como no puedo despedirme de todos en varias cartas, lo hago a través de ésta. Que no se preocupen, que el apellido Manzanero brillará en la historia, pero no por crimen.
Nada más, no tener remordimiento y no perder la serenidad, que la vida es muy bonita y por todos los medios hay que conservarla.
Madre, ánimo y no decaiga. Vosotros ayudar a que viva madre, padre y los hermanos. Padre, firmeza y tranquilidad.
Dar un apretón de manos a toda la familia, fuertes abrazos, como también a mis amigas, vecinos conocidos.
Mis cosas ya os las entregarán, conservar algunas de las que os dejo.
Muchos besos y abrazos de vuestra hija y hermana, que muere inocente.
Dioni."

En aquel tiempo la mayoría de edad para las mujeres era de 23 años, por lo que nueve de ellas eran menores de edad.

Sin embargo, la recién creada justicia por el fascismo franquista bajo el paraguas de Ley de Responsabilidades Políticas, del 9 de febrero de 1939, rebajaba, en estos casos, la mayoría de edad a los 14 años:
"Artículo 5º.- Están exentos de responsabilidades los menores de catorce años."
Aunque en el siguiente artículo se afirmaría que se consideraría atenuante ser menor de 18 años:
"Artículo 6º.- Se consideran circunstancias atenuantes para los inculpados:
Primera.- La de ser responsable menor de dieciocho años. (...)".

Las sentencias de este Consejo de Guerra las condenaría a morir en un plazo de 72 horas tras su pronunciamiento, pero se darían una inusitada prisa por cumplir la sentencia.

Verdaderamente, las mujeres fusiladas serían una más, hasta alcanzar la cifre de 14, puesto que habría que añadir a Antonia Torre Vela, que sería fusilada el 19 de febrero de 1940, pues aunque también había sido condenada a muerte el 5 de agosto de 1939, pero a causa de un error mecanográfico pues en la sentencia figuraba el nombre de Antonio Tores Llera, haría que se pospusiera su fusilamiento.

Es importante recordar que en el grupo de fusilados aquel 5 de agosto de 1939 había también cuarenta y tres hombres (43 claveles), entre los que había un adolescente de catorce años.

Julia Conesa, una de las fusiladas, y desde una gran dignidad, tendría tiempo de escribir una última carta a su familia, pidiendo que sus nombres no fueran borrados de la Historia:
"Madre, hermanos con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nada. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar."
La carta finalizaría con un ruego:
 
"QUE MI NOMBRE NO SE BORRE EN LA HISTORIA."


31 de julio de 2020

El poema infinito de la lealtad

Todo hombre es el guardián de algo perdido,

            algo que sólo él sabe, sólo ha visto.

         Y ese enterrado mundo, ese misterio

           de nuestra juventud, lo defendemos

                  como una fantástica esperanza.

                                           Fina García-Marruz

Desde que a sus 25 años, con apenas 6to. grado de escolaridad, absolutamente «impreparado» y a golpe de intuición se hiciera cargo de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, se consagró a materializar, con el sudor cotidiano, el proyecto de sus sueños.

Ha transcurrido poco más de medio siglo y hoy se me antoja vencedor: a enemigos temibles, a obstáculos que parecían infranqueables, a las traiciones más tremendas, a la enfermedad y los padecimientos físicos, al tiempo… Aunque no por esa circunstancia pueden simplificarse su sacrificio, el sentido del deber y la fidelidad a su predecesor, el Doctor Emilio Roig de Leuchsenring, tras cuya muerte en 1964 la institución quedaría huérfana y en cierta forma comenzaba a ser desmantelada, despojada de su caudal.

Durante las décadas del 70 y el 80, el paulatino esplendor del Museo de la Ciudad que él levantó, inspiraba el interés por el preterido Centro Histórico, mientras la puesta en valor de La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones merecía la declaratoria de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad (1982).

En esa etapa en la que edificaba y perfilaba su personaje y su destino, y donde acaso el tiempo se tornaba más precioso, el hombre que ya vestía de gris se preocupó por mantener vivo el espíritu de su Maestro. Pero a diferencia de este, formado como intelectual en nuestra academia, en las tertulias con sus iguales y, sobre todo, en el ejercicio ininterrumpido del periodismo, él fue y ha seguido siendo, en esencia, autodidacta. Eso sí, un autodidacta que supo aprovechar cada tribuna a su alcance, en el afán de sumar voluntades a la causa de sus desvelos.

Poseedor del don de la oratoria, arte casi en desuso en nuestro ámbito, ha compaginado su actividad como gestor, constructor y restañador con la prédica constante, tanto a sus conciudadanos como al resto de los cubanos y extranjeros que ha sabido conquistar con su discurso, con esa voz encendida que produce instantánea adhesión.

Podrían enumerarse muchos, pero entre esos detalles que lo hacen singular, tal vez pocos hayan reparado en lo siguiente: siendo un adorador de la belleza en todas sus manifestaciones, un hombre tremendamente enamorado y también enamoradizo, la novia a la cual se consagró a perpetuidad, La Habana, cumple nada menos que 500 años y él tiene la suerte de celebrarlo.

De hallarse en el reino de los vivos, habría sido esta la respuesta perfecta a su amigo, el insuperable Enrique Núñez Rodríguez, quien una vez comentó que no le perdonaba ser tan inconsecuente. Lo hizo frente a un nutrido auditorio que, como es natural, quedó desconcertado. Pero enseguida despejó el misterio: en vez de fascinarse con las mujeres jóvenes, lo lógico y deseable sería que él se empatara con una anciana y la restaurara.

Pues bien, esa dama que arriba a una edad sin edad tiene su exclusivo poeta de la cotidianidad, su mecenas, guía, defensor de la utopía, patriota, fundador… Más que eso, un hombre de acción cuya esfera de influencia desborda con creces la intención del entrevistador de dotar de sentido a unas páginas en blanco. Y es que las páginas que durante más de 50 años ha llenado y seguirá llenando Eusebio Leal Spengler corresponden a un escenario mayor: la historia de Cuba.

—Muchos se asombran o se espantan cuando descubren que usted debió crecerse en el camino, con su poderosa vocación autodidacta como bitácora y por encima de carencias inimaginables. Más allá de la indisciplina durante su niñez, ¿cómo evocaría aquella etapa?

—No es ocioso recordar esos días en que mi mala conducta en la escuela, hija de tantas y tantas problemáticas que padecíamos, me sacó un día del aula sin haber concluido el 5to. grado. Silvia, mi madre, preocupada por mi destino, me llevó ante don Rogelio Hevia, un asturiano generoso que era dueño de la bodega del barrio, rogándole que pusiera fundamento a mi vida.

«Yo vivía en Hospital 660, entre Valle y Jesús Peregrino, y muy cerca, en aquella dependencia, debí aprender los más modestos menesteres. Y así, de una cosa en otra, la vida fue llevándome en su curso turbulento, hasta que al fin ocurrió un acontecimiento que no me era ajeno y que provocaba el derrumbe de la antigua sociedad: el triunfo, la victoria rotunda de la Revolución, un hecho inédito en la historia de América Latina durante el siglo XX. Por vez primera un ejército revolucionario quebrantaba la columna vertebral de uno profesional, al tiempo que se proponía transformar la sociedad desde el poder.

«Convocado al acto del 26 de Julio de ese año 1959 en el parque frente a la antigua Escuela Normal para Maestros, me escucharon hablar varios dirigentes, entre ellos José Llanusa, recién nombrado Comisionado de La Habana, quien me abordó para preguntarme dónde trabajaba, y le respondí que en ninguna parte. Todos los desempeños habían sido muy humildes; pero, además, estaba absolutamente “impreparado” para asumir otros de mayor calado. Tras escucharme con atención, solo atinó a decir: “No importa. Pasa a verme el lunes”. Era agosto de 1959 cuando ingresé en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales. Tenía apenas 16 años; en septiembre cumpliría los 17».

—Todavía no ha salido de allí, circunstancia que lo convierte en el empleado más antiguo del Gobierno municipal…

—Así es; en agosto pasado cumplí 60 años de trabajo.

—También se produjo entonces el encuentro con Emilio Roig de Leuchsenring, su maestro y predecesor de feliz memoria, como suele decir, el hombre que sentó las bases para luchar por algo que tanto preocupa a todas las generaciones: que no se pierda la memoria de las cosas, de los años por los cuales hemos transitado, de la época en que nos tocó vivir. ¿Y qué sucedió luego?

—Cuando me dieron la bienvenida en el Palacio, procedieron a interrogarme acerca de cuáles eran mis atribuciones intelectuales. Dije que no tenía prácticamente ninguna, y la primera indicación fue matricular la Educación Obrero-Campesina, que culminé días antes de comenzar el gran proceso de la Alfabetización, a la cual me sumé en los barrios más miserables de La Habana. Sin embargo, debo decir que personas maravillosas me acogieron, y sentí el grato placer de transmitir mis modestos conocimientos a una anciana y a otras más, que pudieron asistir al grandioso acto en la Plaza de la Revolución, donde el país fue declarado territorio libre de analfabetismo.

«Luego comencé el lento ascenso, a partir de leer los libros, mejor dicho, de leer con pasión los libros de las más disímiles temáticas: las ciencias naturales, la geografía, la historia como devoción, la oratoria como forma de comunicación…, huyéndole siempre a la temida realidad de mis innumerables faltas de ortografía, que debía ir venciendo».

—¿Cuál ha sido la premisa, lo que ha guiado sus pasos durante este tiempo ya largo?

—Reconstruir, restaurar, insuflar vida con energía, impulsar desde la Oficina una intensa acción cultural, solidaria, participativa, que fuera una especie de luz encendida en medio de un período histórico donde tantas han sido las urgencias y las necesidades de nuestro pueblo. Y tratamos de hacerlo con fruición y lealtad, rasgando con energía el velo decadente que caía cual pesado sudario sobre una urbe necesitada de inversiones económicas sustantivas, encabezando un proyecto descentralizado que fuera una expresión pública de la voluntad política del Estado.

—Calificada como «Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales», La Ciudad de San Cristóbal de La Habana, así proclamada por la carta de su majestad el Rey Felipe II, expedida en el año 1592, llega a un acontecimiento cenital. Otras antiguas villas del país han festejado sus aniversarios amparándose en las fechas primigenias. ¿Por qué esperar hasta ahora para la solemnidad del medio milenio, cuando se sabe que el primer asentamiento corresponde a 1514?

—Hemos priorizado la tradición de conmemorar la fundación de la ciudad tomando el año 1519, tal y como instituyó el Cabildo habanero desde el siglo XVIII. Es cierto que existen evidencias de los cronistas sobre un asentamiento fundacional en la costa sur, en un punto aún indeterminado en la Ensenada de la Broa, según la certeza más íntima que solemnizaron varias generaciones de las pequeñas localidades de Melena del Sur, Batabanó y el Surgidero.

«Observé detenidamente las más antiguas y prestigiosas cartas de navegación y el señalamiento en el mapamundi que decora las galerías del Palacio Apostólico en El Vaticano. Con idéntica avidez, en la Biblioteca Marciana de Venecia, en Simancas o en Sevilla, donde se conserva en su archivo la memoria escrita de las Españas americanas, intenté precisar el lugar exacto. Todo ello por considerar, quizá pragmáticamente, que la villa real y tangible estaba aquí, junto al viejo árbol cuyas astillas en un pequeño cofre con anotaciones de su puño y letra me aseguraba haber recogido, en medio del frenesí de hachas y serrotes el 18 de mayo de 1960, la eximia poeta habanera Dulce María Loynaz, quien además de amiga queridísima, fue para mí “la voz de Clío”.

«Nos debe por tanto la arqueología, en un tiempo que tal vez no sea inmediato, el hallazgo del sitio preciso donde se detuvieron los expedicionarios de Pánfilo de Narváez y Fray Bartolomé de las Casas para colocar la Cruz del campamento, la cual debió dejar obligatoriamente una huella entre el fuego de sus hogueras o en los sepulcros de aquellos que no pudieron continuar el camino.

«Fue por ello que durante mucho tiempo recomendé a las máximas autoridades del Gobierno en la capital apuntar hacia 2019, cuando ingresaríamos en el quinto centenario de su asiento definitivo junto al puerto de Carenas. En esa espera transcurrieron años. Mientras tanto, tratando de ser fieles al legado de mi predecesor, nos consagramos con abnegación a perpetuar la memoria de La Habana, asumiendo la villa de San Cristóbal como el precedente de la bella ciudad que hoy disfrutamos».

—¿Cuál es La Habana que debemos conmemorar?

—La Habana de lo pequeño y de lo grande, la de la cultura del detalle, la de la belleza que subyuga en lo aparente y en lo que no lo es tanto; La Habana monumental que se entrelaza con los parques y los jardines floridos; La Habana que danza al compás del tiempo, sin perder el equilibrio y la fuerza…

—Ahora que menciona danza, equilibrio y fuerza: hace poco menos de un mes despedimos físicamente a una habanera raigal que prodigó su arte y su cubanía por todos los rincones del planeta. Me refiero, desde luego, a Alicia Alonso. Muchos lo vimos, consternado, pronunciar palabras de rendida admiración junto al ataúd con su cuerpo yacente…

—Ese suceso aciago preludia el ocaso natural de una generación fundadora, en el sentido exacto del término. Alicia Alonso, además de una mujer excelsa, es un espíritu y un ser excepcional que marcó in aeternum el destino de Cuba. Solamente su férrea voluntad la pudo llevar a sobreponerse a todos los obstáculos para convertirse en un mito vivo, aclamado en todas las latitudes. Corresponde a los pinos nuevos no dejar que palidezca lo que ella sembró, construyó y dignificó. Ya para siempre me acompañan y enorgullecen su cariño, su protección y su ejemplaridad.

—Tal vez porque usted privilegia la Poesía, ha comparado nuestra ciudad con una crisálida y exhorta sistemáticamente a sus conciudadanos a mirarla con ojos amorosos, a traspasar el velo decadente y mirar con luz larga y optimismo. Sin embargo, me apropio de una frase de Miguel Barnet a modo de eufemismo: «La Habana tiene zonas que nadie ha visto…».

—El deterioro, patente o intangible, opaca el valor intrínseco de esas barriadas que conforman una periferia no tan periférica, puesto que circundan y a veces se entrelazan con el propio corazón de la ciudad, con el nervio que la sostiene y engrandece.

«En lo personal, me duele cada calle o avenida que haya padecido la indolencia, el paso inexorable de los años o el deterioro, la falta de mantenimiento, el irrespeto a las regulaciones urbanísticas y, para rematar, la acción depredadora de vándalos e inescrupulosos. Muchas edificaciones elegantes, con techos de viga y losa, ya no existen en El Cerro, por ejemplo. Pero no podemos desmayar en nuestro empeño de restaurar la ciudad, palmo a palmo, y mirar con luz larga hacia el futuro».

—Además de consumarse un sueño personal, la revitalización del Capitolio constituye la restitución de un símbolo, una página salvada de la desmemoria. No obstante, a la hora de juzgar toda gran obra intervienen pasiones encontradas. ¿Qué les respondería a quienes censuran el elevado costo de la inversión y hasta el laminado dorado de la cúpula?

—Como estoy acostumbrado a ese tipo de cuestionamientos, ni me asusto ni me disgusto. Cada quien es libre de opinar, pero es indispensable hacerlo con conciencia, y en el lugar, la hora y el día que correspondan.

«Tanto el revestimiento en oro de la cúpula como el de la Estatua de la República han sido posibles por la voluntad del Gobierno de la Federación de Rusia, que no solo aportó el metal precioso sino también envió a los especialistas que asumieron esa labor magnífica de restauración, los cuales fueron condecorados por el Presidente de la República de Cuba durante su reciente visita de trabajo a Moscú.

«Que resta mucho por hacer para dignificar los alrededores de ese palacio imponente, es verdad. Pero no es menos cierto que esa cúpula resplandeciente como el sol, esa linterna que ya emite destellos en la noche habanera, viene a coronar esta conmemoración tan esperada por los cubanos. ¡Que se vea esa aguja erguida e indomable que la remata como el símbolo de la unidad de esta nación, cual llama inextinguible!».

Tanto en Cuba como en el extranjero, se ha hecho habitual, con cierta recurrencia durante los últimos años, la entrega de múltiples reconocimientos a Eusebio Leal. El más recientemente anunciado: la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. ¿Qué cualidades suyas intentan enaltecer tales distinciones?

—Creo que se exalta, por encima de todo, la constancia y la lealtad a una idea, a un proyecto al cual he entregado todas mis energías sin esperar nada a cambio, solo por amor. Se premia una vocación patriótica que es la base de cualquier empeño humano.

«No obstante —y créeme que no se trata de falsa modestia—, tengo la sincera impresión de no haber hecho más que cumplir con el deber y el compromiso de la juventud de mi tiempo. En el bregar cotidiano he puesto, sí, toda la fuerza, todos los recursos a mi alcance e incluso los que parecían inalcanzables. Pero no pierdo de vista que esta obra necesita de los esfuerzos y los sacrificios de todos, principalmente de esa legión casi anónima de colaboradores sin los cuales sería otra esta historia. Por lo tanto, deben interpretarse los elogios y las felicitaciones como un elogio y una felicitación a la labor de muchos, y solamente en nombre de todos, los acepto yo gustosamente, para colocarlos, con profunda y verdadera humildad, al pie de la gloriosa bandera de Cuba, como prenda de gratitud a nuestra madre amantísima, a la que todo debemos».

—Usted que ha guiado y conquistado la admiración de incontables jefes de Estado y de Gobierno, intelectuales y artistas, monarcas, príncipes y otros miembros de la nobleza, ¿cómo evaluaría la inminente visita a Cuba de los reyes de España, tan ligada emocional y culturalmente a esta Isla?

—He guiado tanto a reyes como a obreros, a niños y ancianos, para mostrarles la belleza de La Habana. En cuanto a la clave en tu pregunta, es el resultado de una conjunción de factores: los lazos que hacen imposible entender la historia nuestra sin la de aquella que durante cuatro siglos fue metrópoli. Y en una palabra, cultura, lo resumo todo, porque como he dicho otras veces, la sangre llama, pero la cultura es la que determina.

«Nos acogemos a la España de la rabia y de la idea que evocaba Antonio Machado. La España por la que cientos de voluntarios cubanos fueron a morir en tiempos de la Guerra Civil. ¿Cómo fue eso posible, apenas transcurridas cuatro décadas del cese de la dominación colonial en la Isla, y después de 30 años de cruenta guerra para librarnos de un régimen despótico y cruel? Porque, aunque no olvidamos, las ansias libertarias y la esencia del pueblo de Cuba, siguiendo el precepto del Apóstol, no se identifican con el rencor ni con el odio visceral. Martí lo dijo: “La única verdad de esta vida, y la única fuerza, es el amor”. Hay que creer en el poder fecundante del amor. Solo el amor salva.

«Esta visita venía fraguándose hace tiempo, y por motivos de agenda política no había sido posible concretarla. Si se me permite, me atrevo a calificarla también como un reconocimiento tácito de la significación de este medio milenio de La Habana».

—Pero en vísperas del aniversario 500 usted insiste ya en girar la brújula hacia el año 501. ¿Por qué?

—Porque estaríamos absolutamente perdidos si asumimos esta solemnidad como meta y no como punto de partida. Sería irresponsable quedarnos aquí, conformarnos con los resultados que hoy exhibimos y de los cuales nos sentimos orgullosos, pero que no bastan. Han sido años de ingente labor, en espera de esta magna fecha que hoy nos convoca. Hemos llegado. Ahora lo que se impone es seguir trabajando, siempre más, siempre mejor.

—Este 2019 también ha sido un año de intensa batalla y sacrificio personal, de lecciones que los más jóvenes no podremos olvidar. ¿Sigue usted confiado en que su obra perdurará?

—Pasaron los años mozos, la época dorada donde puse a prueba mi voluntad de andar y andar por las calles, con infinita pasión, poniendo siempre en cada cosa y en cada detalle el sincero empeño que ha de colocarse en lo que uno ama. Pero tengo la certeza de que, como te dije una vez, la obra de la Oficina del Historiador ha de trascenderme a mí, a ti y a todos.

—¿En esta hora de recuentos, dígame algo ajeno a su ser, o que le mortifique y le hiera?

—Bueno, la enumeración podría resultar excesiva, así que me ciño a tres conductas ante la vida que detesto: lo primero, la ingratitud. Qué mezquino aquel ser que olvide a los que una vez le tendieron la mano, o lo aconsejaron, o lo protegieron, a veces sin que lo supiera… Sería como traicionarse a uno mismo. Luego, la envidia. Hay que evitar las comparaciones estériles. Es fácil acordarse, elogiar o denostar a los que ya no están, porque no pueden defenderse; pero lo verdadero, lo extraordinario, lo grande, es admirar a nuestros contemporáneos, a los historiadores, a los artistas, los científicos, las glorias deportivas, los músicos…, tantos buenos cubanos de elevados méritos. Y lo tercero: la vanidad, a la cual hay que hacer renuncia pública, porque nada significa cuando uno está a las puertas de la vida o ante el umbral de la muerte. La vanidad no sirve, no ayuda, no construye.

—¿Qué no deberá olvidar aquel que, llegado el día, asuma el cargo de Historiador de la Ciudad, no ya para preservar la autoridad, sino para ganarse la confianza y el corazón de tantos, como usted lo hizo?

—Como no soy partidario de las recetas, porque nadie repite la gestión de otro y tampoco el carácter o la personalidad se calcan, solo te digo que tendrá que labrar su propio destino sin abandonar jamás la humildad. La petulancia y la sobrestimación son enemigas de la victoria. Y un liderazgo no se edifica si no es a fuerza de trabajo y ejemplo, con templanza y seguridad en lo justo, potenciando siempre el equilibrio de fuerzas en pro de la unidad. Si vamos a la médula de nuestra gesta emancipadora, se comprende el efecto nefasto de las guerras intestinas que nos debilitan y no hacen más que distorsionar nuestra razón de ser. Hay que creer en lo que uno ama y defenderlo al precio de la sangre. Es una cuestión de lealtad.

—¿Qué tres deseos pedirá al patrono San Cristóbal mientras lo veamos dar las vueltas a la ceiba la noche de este 15 de noviembre?

—Tiempo, tiempo y más tiempo…

¡Que se vea esa aguja erguida e indomable que la remata como el símbolo de la unidad de esta nación, cual llama inextinguible!. Foto:Joel Guerra


Enlace original:

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2019-11-09/el-poema-infinito-de-la-lealtad?fbclid=IwAR0NhgbLap2lP59YPTqMg6l-XNuTzstXdmlSxHumfCN4vQeikeXhQKmmpWc



30 de julio de 2020

Mensajes de agradecimiento de los cinco héroes cubanos, a todos los que lucharon por su libertad.

Por Cubainformación y Resumen Latinoamericano.

Los protagonistas reales de los hechos que recoge al película "La Red Avispa".

Acusados de espías, cinco de ellos –conocidos como The Cuban Five, Los Cinco Héroes cubanos- pasaron hasta 16 años en prisiones de EEUU. La esposa de Gerardo, Adriana Pérez O´Connor, es interpretada por la actriz Anel Perdomo. Estamos en línea con ambos, desde La Habana.

Adriana Pérez considera que, al margen de errores o inexactitudes, lo esencial de la película es que “refleja el estado de necesidad de Cuba” a la hora de enviar a estas personas a EEUU a recoger información, con el objetivo de prevenir atentados y muertes. “El film desnuda el terrorismo contra Cuba” y cualquier error que tenga “lo subordinamos a su logro de reflejar el terrorismo que hemos sufrido”. Adriana exhorta “a que, cada cual, desde su criterio, vea la `Red Avispa´ y después busque la información que le falta” sobre Los Cinco, en Internet u otros lugares.

Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba, considera “normal” que en el “exilio extremista” de Miami no guste la película y que la boicoteen, porque son los mismos que no quieren relaciones normales entre Cuba y EEUU. “Ellos dicen que quieren libertad para Cuba, pero quieren prohibir una película, ¿qué clase de libertad es esa?”, denuncia.

A quienes se sienten insultados porque la cinta los muestra como terroristas, les propone contestar a una pregunta: “¿Vd. considera que Luis Posada Carriles (autor de numerosos atentados con decenas de muertes) es un terrorista? Dé por seguro que contestarán que no, que no lo es", sentencia.

Preguntamos a Hernández, quien hoy es, en Cuba, Vicecoordinador Nacional de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), acerca de la organización Hermanos al Rescate (HAR), presentada en los medios, durante años, como una asociación humanitaria, pero que en la película aparece vinculada al narco y al terrorismo. Gerardo narra cómo, en los años en que HAR se dedicaba a ayudar a balseros, a quienes lanzaba agua y comida, “jamás tuvo problemas con las autoridades de Cuba”, a pesar de que estas conocían el prontuario terrorista de su líder José Basulto, exagente de la CIA formado en acciones de sabotaje y quien llegó a disparar contra un hotel civil en Cuba. Pero en 1995 la cosa cambió. Tras los acuerdos migratorios Cuba-EEUU y la aprobación de la política estadounidense de “pies secos, pies mojados”, ya los balseros dejaron de ser acogidos si eran interceptados por los Guardacostas de EEUU en alta mar. Quienes aportaban dinero para la supuesta “labor humanitaria” de HAR lo dejaron de dar. Y la organización pasó a la provocación directa, violando el espacio aéreo de Cuba, desobedeciendo las órdenes de la aviación civil de la Isla y poniendo en peligro la navegación aérea, al sobrevolar La Habana, sin permiso, en numerosas ocasiones.

Gerardo explica que “si el FBI pagaba a gente para que, desde dentro, le informara de las actividades de Hermanos al Rescate, es porque sabía de sus actividades, de las armas que movilizaba y de sus planes terroristas”.

La película recoge el derribo, por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, de dos avionetas de HAR que –según la prensa de Miami- solo lanzaban panfletos sobre La Habana. A Gerardo lo acusan directamente de la muerte de cuatro jóvenes que volaban en ellas. “Lamento profundamente esas muertes”, dice, y culpa de ellas a las autoridades de EEUU. Recuerda que Cuba remitió 16 notas diplomáticas pidiendo que se retirara la licencia de vuelo a dicha organización, que impidiera a aquellas personas la violación del espacio aéreo cubano, pero "no hicieron nada". Y hace la siguiente reflexión. “Imagínense que el caso ocurre en EEUU. Alguien como José Basulto –líder de HAR que, entre otras acciones terroristas, en 1962 disparó desde un cañón contra un hotel civil de Cuba- dice que se ha vuelto pacifista y que va a violar el espacio aéreo de EEUU y sobrevolar Washington para `lanzar propaganda´. ¿Cuántos minutos habría durado vivo?”

Recuerda Hernández que una de las personas que más hizo para evitar aquellas muertes fue Juan Pablo Roque, que advirtió a Basulto, en numerosas ocasiones, “no lo hagas, no entres en el espacio aéreo cubano”, precisamente “porque así se lo indicamos que hiciera”, aclara quien fuera su jefe durante años.

Juan Pablo Roque, piloto cubano, fingió su deserción en la Base de Guantánamo. Cumplida su misión de recogida de información en Miami, retornó a Cuba con la ayuda del propio Gerardo Hernández, jefe de la Red Avispa. Este considera que el film –como el libro en que está basado, “Los últimos soldados de la guerra fría”- es injusto con Roque, a quien presenta como una especie de vividor. “Tengo que decir que Juan Pablo Roque es un patriota, un cubano revolucionario que hizo un enorme sacrificio por su país. Y la imagen que proyectaba tenía que ver con el papel, con el rol que tuvo que cumplir en aquella operación”, explica.

Insiste que ni Roque ni él tuvieron implicación ni conocimiento alguno acerca de la decisión de derribar las avionetas. Narra cómo intentaron, una y otra vez, que él se prestara a un show que debía denunciar un supuesto “plan” premeditado de Fidel y Raúl Castro para derribar aquellas naves en aguas internacionales. De este modo ambos dirigentes habrían sido llevados a la Corte Penal Internacional. Al negarse, vino la venganza: dos cadenas perpetuas, dos años en celdas de castigo sin haber cometido indisciplina alguna y 12 años sin ver a su esposa.

La película está basada en hechos reales, pero hay hechos del film que no lo son. Adriana Pérez aclara, por ejemplo, que ella no supo de la labor de su esposo hasta que fue detenido en EEUU. Entonces es cuando la Seguridad del Estado de Cuba le informó de todo. Hasta entonces pensó que su marido estudiaba en el exterior.

"La película está basada en hechos reales, pero hay hechos del film que no lo son"

Gerardo Hernández confirma el nexo entre narcotráfico y organizaciones “anticastristas” de Miami, tal como refleja la película, y recuerda que los hechos “no son inventados”. Por ejemplo, cuando su compañero René González, piloto y protagonista principal del film, se ve involucrado en una operación de traslado de droga desde un país de Centroamérica, y posteriormente denuncia al FBI por propia indicación de él, su jefe, Gerardo Hernández. Este narra, además, cómo -producto de la información aportada por el agente cubano- aquellas personas fueron arrestadas por el FBI y, tiempo después, coincidieron con ellos en prisión.

Adriana Pérez subraya el valor de Los Cinco, que “no cobraron nada por su trabajo, que lo hicieron a puro corazón, como hace Cuba las cosas”, a pesar de jugarse la vida y dejar atrás lo más querido.

Sobre la aparición, también en Miami, de ciertos personajes que dicen ser “agentes cubanos arrepentidos” que aseguran que el objetivo de Los Cinco fue “obtener información del Comando Sur, penetrar bases militares en la Florida”, “introducir armamento en EEUU”, incluso “prender fuego a hangares de avionetas”, Gerardo Hernández recuerda la fábrica de “farsantes” que es la ciudad de Miami. “Si algo de eso, lo más mínimo, fuera cierto, si lo hubieran podido probar, nos hubieran acusado de terrorismo, son cosas muy serias, y no lo hicieron”, explica.

Adriana recuerda el periplo por todo el mundo, junto a Olga Salanueva, interpretada en el film por Penélope Cruz, denunciando el injusto proceso judicial y el encarcelamiento de Los Cinco. No quiere mencionar, para no ser injusta con nadie, los nombres de colectivos y personas que ayudaron para la libertad de Los Cinco, porque son cientos. Pero sí remarca el papel de Patrick Leahy, presidente entonces del Senado de EEUU, hombre clave para el contacto con Barack Obama y para el acuerdo final que acabó con el regreso de los tres héroes cubanos aún presos (dos de ellos se encontraban ya en Cuba tras cumplir su pena íntegra).

Cubainformación y Resumen Latinoamericano consideran un verdadero honor haber sido atendidos, una vez más, por Gerardo Hernández y Adriana Pérez.

 

Coproducción de Cubainformación y Resumen Latinoamericano.

Equipo de producción en La Habana: Syara Salado Massip, Víctor Villalba Gutiérrez, Pablo Luis González Justo, Patricia Moncada Portugal y Graciela Ramírez Cruz.

Edición: Ana Gil y Esther Jávega. Diseño gráfico: Esther Jávega. Redacción y presentación: José Manzaneda.

Ver otros materiales relacionados.-

Enlaces originales:

Entrevistas de Cubainformación y Resumen Latinoamericano sobre "La Red Avispa":

“Boicotean la Red Avispa los mismos que no quieren relaciones normales Cuba-EEUU”: Gerardo Hernández y Adriana Pérez

“La Red Avispa es un film neutral, es lógico que no guste en Miami”: Irma González, protagonista real

"La Red Avispa sigue picando en Miami": hablamos en Cuba con sus protagonistas reales (René González y Olga Salanueva)

Más materiales sobre la película:

"El film Red Avispa refleja el terrorismo contra Cuba y el enorme sacrificio de Los Cinco": José Pertierra

La Red Avispa pica en Miami

“La Red Avispa” o cuando, por algo será, todo el mundo quiere ver una película

Leonardo Sbaraglia, actor argentino en "La red avispa": "La gesta de Los Cinco cubanos fue impresionante"

Las avispas volvieron a picar

"La red avispa", sobre Los Cinco cubanos, llega a Netflix: estreno el 19 de junio

Entrevistas anteriores en Cubainformación a sus protagonistas reales:

`El bloqueo y la Ley Helms-Burton dañan a Cuba, pero también afectan la dignidad y soberanía de los pueblos de Europa´: Fernando González Llort

Entrevista exclusiva a Gerardo Hernández, héroe cubano: `Aún hay muchos presos políticos en EEUU que necesitan nuestro apoyo, como Oscar López Rivera o Mumia Abu-Jamal´ (+ Fotos)

René González, en exclusiva para Cubainformación: `Debemos llevar el caso de Los Cinco a interlocutores, de izquierda o derecha, que lleguen al establishment de EEUU´ (+ Fotos)


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Un poema inédito de Miguel Hernández

Por Mar Campelo Moreno, publicado en La Vanguardia

En 2017, Miguel Hernández, cuando se cumplían 75 años de la muerte del poeta de Orihuela, y como aportación a la celebración de su obra, ha llegado el momento de sacar a la luz un poema que los descendientes de su hermana Elvira consideramos un tesoro celosamente guardado a lo largo de tres generaciones: un poema inédito que, como tantos otros a lo largo de su vida, Miguel Hernández regaló, esta vez a su hermana, mi abuela.

A raíz de la muerte accidental de su amigo Manolo, aguador de Orihuela, Miguel Hernández le dedica esta elegía. Como en muchas otras ocasiones, su primera lectora fue su hermana Elvira, cuya opinión siempre tenía en cuenta. La respuesta de Elvira fue que no publicara el poema, ya que al atribuir la responsabilidad última de la muerte a la “mezquindad” de su madre, acrecentaría el ya insoportable dolor causado por la muerte de un hijo. Después de una discusión, Miguel decide regalarle el poema, mecanografiado por él mismo, a su hermana para que lo guarde o, si así lo desea, lo destruya. Lógicamente lo conservó inédito hasta el final de sus días, con el deseo, que expresó en más de una ocasión, de que yo (su nieta mayor) me hiciera cargo de su publicación cuando ella hubiera muerto.

El original del poema lo conservó la hermana de Miguel Hernández, a quien el poeta se lo había regalado

Elvira conservó este poema, al igual que las cartas y documentos de su hermano, hasta la fecha de su fallecimiento (en 1996), cuando pasan a manos de su hija mayor, Elvira Moreno Hernández, a quien años antes había confiado su custodia. De Elvira Moreno, mi madre, todo el archivo pasa a mi poder en el 2016, con el encargo tácito de que lo haga público en el momento oportuno. Ambas transmisiones se han realizado con el acuerdo tanto de las otras hijas vivas de Elvira Hernández, Rosa y Concha, como del resto de sus nietas y nietos.

El manuscrito no está fechado pero, a través de los datos obtenidos en la hemeroteca, podríamos situarlo en las primeras semanas de agosto de 1935. Los diarios La Verdad (7 de agosto de 1935), El Día (7 de agosto), La Libertad (6 de agosto) y El Luchador (5 de agosto) hacen referencia a la muerte de un aguador de nombre Manuel García Ortuño, alias Solajes, y natural de Orihuela, donde ejercía su oficio. No puedo asegurar que se trate de la misma persona, pero las coincidencias tanto en el nombre, como en el oficio o en la causa de la muerte, pueden hacer pensar con cierta seguridad que este Manuel García Ortuño, que murió ahogado el 4 de agosto de 1935, es el destinatario de la elegía.

Casi con toda seguridad, se trata de uno de los amigos de la calle de Arriba, donde Miguel Hernández vivió su infancia desde los cuatro años. El poeta muestra su dolor por el amigo muerto y la rabia por la injusticia de su muerte, a través de figuras y referencias utilizadas ya en sus poemas anteriores: el agua, la tierra, el yunque, el trueno, el arado, los dientes.

Las similitudes de esta elegía con la dedicada a Ramón Sijé, que Miguel Hernández escribiría pocos meses después –en enero de 1936–, tras la muerte de su amigo el 24 de diciembre de 1935, apoyan la fecha sugerida.

El poema comienza con un verso suelto que es la noticia de la muerte, que ha irrumpido en la juventud feliz de forma violenta. Recordemos la dedicatoria de la Elegía a Ramón Sijé, en la que el autor nos da, igualmente, la noticia del lugar y la causa de la muerte, “como del rayo”. Además de esta similitud en la forma, ambas elegías lloran la muerte de un amigo joven, inevitable en el caso de Sijé e innecesaria en el de Manolo.

El poema muestra similitudes con otro de los más conocidos de Hernández, la ‘Elegía a Ramón Sijé’

La elegía a Manolo el aguador toma la forma más clásica –que ya había utilizado en sus elegías previas– de laudatorio del amigo desaparecido en segunda persona, y sólo en la última estrofa se muestra el autor en su dolor y su ofrenda de lágrimas, de su voz (su arma más valiosa) y una vez más, la tierra, para terminar con dos endecasílabos puramente elegíacos. Esta exposición de sus sentimientos avanza lo que será la expresión del dolor desgarrado en primera persona de la elegía a Ramón Sijé, que es un canto desesperado, en el que arremete contra la muerte que llegó “temprano” y a la que “no perdona” y que culmina con la esperanza irracional de que el amigo vuelva, pues les ha quedado pendiente “hablar de muchas cosas”.

Otra diferencia significativa es la figura de la novia, apasionadamente desesperada la del aguador y apenas sugerida la de Sijé. La novia de Manolo irrumpe en la primera estrofa torturando sus cabellos y llorando la pérdida de su hombre, fuerte y alegre, con cuyo jornal unió el suyo para costear la boda que ya no se celebrará; sin embargo, la de Sijé no se menciona hasta el decimocuarto terceto, disputándose su sangre con las abejas, aunque no debemos olvidar la elegía posterior dedicada a Josefina Fenoll (novia de Marín-Sijé), que “se ha quedado novia por casar”.

Miguel Hernández cultivó las formas clásicas, entre ellas la elegía; dedicó composiciones de este tipo a personajes públicos, a personas de su entorno inmediato y anónimo e incluso a algunos animales, quizá como un mero ejercicio poético. Pero la elegía a “Manolo, aguador ahogado” es la primera en la que la muerte le afecta personalmente y, en consecuencia, la primera con un tono íntimo, que muestra el dolor sincero y que camina hacia la culminación del género elegíaco en la dedicada a su “compañero del alma”.

A MI AMIGO MANOLO, AGUADOR AHOGADO

Por Miguel Hernández

A punto de casarte te has ahogado.

Y una mujer tortura sus cabellos,

echa de menos un timón de olmo,

llora un novio de yunques resistentes,

un corazón de campanario en fiesta,

derramando jornales por el suelo, que unisteis

para pagar el azahar y el hijo.


Y otra mujer, tu madre, tan mezquina

que te crió con hierbas y mendrugos,

gime y te insulta porque ha de pagar tu entierro.


Hoy tendrán sed tinajas y gargantas,

hoy huelgan por ti fuentes y aguadores,

carros y surtidores, con los brazos caídos.


Tu cuerpo estaba hecho de herramientas sonoras:

parecías compuesto de disparos,

tu voz llevaba un trueno de las riendas

y dos trillos tus pasos, tan potentes

que quedaban las huellas de tus pies

grabadas en las losas.


Tú y la chicharra, de la misma especie.

Cuando hacías equilibrios sobre un cuchillo en pie,

cuando sobre tu carro

de cántaros templando sus guitarrones de agua,

relampagueando el látigo mordías al borrico,

cuando te desplegabas sobre tu acordeón,

caía seducida una hortelana.


Tú y Rosendo, los mozos más fornidos, Manolo.

Tu dilatado tórax ocupaba la calle,

a tu sien hondamente negra de juventud

acudían las venas y el amor a manojos,

parecía que nunca te habías de morir,

parecías verdad, y eras mentira.


Viniste al mundo derribando sillas

y levantando arados con los dientes,

tu mano mejoró la del león

y resistió tu espalda la caída de un pino.


Gremio de relucientes puñaladas,

suavemente las aguas te han matado.

Cuatro aguadores de anudados brazos

te llevan con los pies para delante.


Cuenta con mi dolor, cuenta conmigo,

y con mi corazón, y con mi lengua,

cuenta con un puñado de lágrimas y tierra,

cosechero que fuiste del estrépito,

privilegio acabado de la vida.