Por Nestor Guadaño. Enlaces consultados del portal ВКП(б)-ЛИНИЯ СТАЛИНА, PCUS (b)-LA LÍNEA DE STALIN, a partir de entrevistas y artículos.
Así nació la VChK (Cheká-Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje).
En 1934, de la VChK, todas las competencias de Seguridad Interior mediante un decreto del Soviet Supremo de la URSS, pasan al Comisariado Popular de Asuntos Internos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (NKVD de la URSS), encargado de la lucha contra la delincuencia y el mantenimiento del orden público.
La espada de protección proletaria contra los enemigos de clase.
Difícilmente se encontrará en los medios de comunicación, tanto de ahora como de la época de la perestroika y de los años posteriores, un colectivo que haya sido objeto de tal difamación y calumnias como los agentes de las fuerzas de seguridad soviéticas. El ocultamiento a gran escala de su labor, sobre todo en los primeros años de la revolución, y especialmente su actuación durante la Gran Guerra Patria.
Pero la verdad objetiva, es que los órganos del NKVD (En ruso: НКВД, Народный Комисариат Внутренних Дел-Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), desempeñaron un papel decisivo en los días más tensos y cruciales de la contienda. Voluntarios, la mayoría miembros del Partido Bolchevique, ideológicamente avanzados, que entonces prestaban servicio en diferentes instancias del Comisariado.
La NKVD combinaba las funciones de la milicia popular ordinaria, formada por comunistas y simpatizantes, con otras competencias muy amplias de la seguridad del Estado. Sus labores de la defensa social de clase público, se unía a las específicas tareas semejantes a la investigación de delitos comunes, control de tráficos y servicios administrativos. Su labor es aún más importante si lo comparamos con otros países, pues gracias a la unidad de funciones, asumió las responsabilidades de:
Dirección de la milicia popular administrativa y preventiva.
Gestión de los campos de trabajo y correccionales. Centros de detención y deportación.
Guardias fronterizos y tropas fronterizas.
Brigadas de bomberos, control de transportes y expedición, y migraciones internas.
Servicios de inteligencia interior y contrainsurgencia.
Las necedades vertidas sobre ellos han sido muy utilizadas. Una descompuesta película contemporánea de sus miembros, irreal, muy casposa: el agente de la NKVD debía tener necesariamente un rostro regordete y reluciente, vestido con un uniforme nuevo y llevar lujosas botas cromadas. Si se queda en la retaguardia, se dedica a vigilar a presos inocentes, condenados sin falta en virtud del artículo 58, el «antisoviético». Y si se quedaba en la retaguardia del frente, no hacía más que redactar denuncias contra soldados y comandantes, o disparaba con ametralladoras, como unidades de barrera, provocando muertes sin sentido, de una multitud de reclutas desarmados e inocentes. Además, tenía que ser sin falta, un sádico, un depravado y un borracho.
La realidad fue bien distinta. La mayoría del pueblo soviético estimaba orgullosamente a los camaradas de los cuerpos chekistas, porque por su entrega, su fidelidad a la clase obrera, eran muy queridos. A diferencia del ejército, estuvieron mejor preparados para la guerra. y, ya a última hora de la noche del 21 de junio de 1941, las tropas internas y de los distritos fronterizos, —que por entonces formaban parte de la estructura de los órganos de asuntos internos— fueron puestos en estado de alerta.
En vísperas de la Gran Guerra Patria, el Ministerio de Asuntos Internos de la URSS contaba, además de las tropas fronterizas, con tropas encargadas de la protección de las infraestructuras ferroviarias y de las empresas industriales de especial importancia, así como como tropas de escolta y de unidades operativas del Interior.
Al comienzo de la guerra, las tropas del NKVD estaban compuestas por 14 divisiones, 18 brigadas y 21 regimientos independientes de diversos destinos, de los cuales se encontraban en los distritos occidentales 7 divisiones, 2 brigadas y 11 regimientos operativos de las tropas internas, antes de la guerra, en los distritos especiales del Báltico, del Oeste y de Kiev. Meses antes se habían formado las divisiones motorizadas de infantería chekistas n.º 21, n.º 22 y n.º 23. Además, en la frontera occidental de la URSS, en los 8 distritos fronterizos, contaban con 49 destacamentos fronterizos y otras unidades.
Entonces, las tropas fronterizas del NKVD contaban con 167.600 milicianos, mientras que las tropas internas del NKVD —173.900—, entre los que se incluían:
* tropas de protección de las vías férreas: 63.700 efectivos.
* tropas operativas (sin contar de las academias militares): 27.300 efectivos.
* tropas de protección de instalaciones industriales de especial importancia: 29.300 efectivos.
El número de efectivos de las tropas de vigilancia ascendía a 38.300 personas.
Las tareas de las tropas fronterizas del NKVD consistían en la protección de la frontera estatal de la Unión Soviética, la lucha contra los saboteadores y la identificación de quienes infringían el régimen fronterizo.
La misión de las tropas operativas del NKVD era la lucha contra el bandolerismo: la detección, el bloqueo, la persecución y la aniquilación de las bandas.
Las tareas de las tropas ferroviarias del NKVD consistían tanto en la protección como en la defensa de las instalaciones, para lo cual disponían, en particular, de trenes blindados.
El servicio de las tropas del NKVD para la protección de instalaciones industriales de especial importancia se llevaba a cabo con los mismos métodos que la protección de la frontera estatal.
La misión de las tropas de vigilancia del NKVD consistía en escoltar a los condenados, los prisioneros de guerra y los deportados, así como en vigilar los campos de prisioneros de guerra, las cárceles y las instalaciones en las que se utilizaba mano de obra de los condenados.
El 22 de junio de 1941, entraron en combate contra las tropas alemanas 47 unidades fronterizas terrestres y 6 marítimas, así como 9 comandancias fronterizas independientes del NKVD. Al jefe del puesto fronterizo, A. V. Lopatin, graduado de la 4.ª Escuela de Guardia Fronteriza y Tropas de la OGPU de Saratov (actualmente, Escuela Superior de Mando «Bandera Roja» del Ministerio del Interior de Rusia), se le concedió a título póstumo el título de Héroe de la Unión Soviética.
De los campos de trabajo para condenados por diferentes penas, tuvieron un papel significativo en la formación de las unidades del Ejército Rojo, especialmente durante el primer año de la Gran Guerra Patria. A petición de la dirección del NKVD, el Presidium del Consejo Supremo de la URSS aprobó en dos ocasiones, el 12 de julio y el 24 de noviembre de 1941, decretos de amnistía y liberación de presos. En virtud de estos dos decretos, hasta finales de 1941 se destinaron al Ejército Rojo alrededor de 420.000 amnistiados, lo que equivalió a 29 divisiones. En total, a lo largo de los años de la guerra, se incorporaron a las filas de las fuerzas armadas unos 975.000 amnistiados, con los que se completaron 67 divisiones.
Asimismo, durante la Gran Guerra Patria, se formaron grupos operativos especiales del NKVD para operar en las primeras líneas de frente. Comunistas de la Milicia Criminal y de la Contrainteligencia, creados para localizar y detener a los traidores y a los «polizais» que se habían escondido entre los evacuados al este, así como para ayudar a los departamentos del SMERSH y a los órganos de la propia inteligencia chekista, en la búsqueda de agentes del enemigo en los territorios liberados del enemigo.
Además, durante la Gran Guerra Patria, la Milicia Criminal y la Contrainteligencia, además de sus funciones principales, se dedicaron activamente a la lucha contra las acciones de sabotaje, el vandalismo, el saqueo, el alarmismo y la deserción. Asimismo, muchos agentes de la Milicia Criminal y de la Contrainteligencia, formaron parte de las unidades de combate encargadas de aniquilar a los grupos de reconocimiento del enemigo, y de llevar a cabo acciones de sabotaje en la retaguardia enemiga.
Durante la Gran Guerra Patria, además de participar en las operaciones bélicas, una de las principales tareas de los agentes de la Contrainteligencia era controlar el abastecimiento del frente, y de la industria de defensa con los recursos necesarios.
En la defensa de Leningrado y el mantenimiento del orden público, participó la 41.ª Brigada Independiente de Tropas de Vigilancia del NKVD.
En la defensa de Stalingrado participó activamente la 10.ª División de Infantería del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos.
Durante la Gran Guerra Patria, las tropas internas del NKVD llevaron a cabo 9.292 operaciones de lucha contra el bandolerismo, en las que murieron 47.451 bandidos y fueron capturados 99.732, sumando un total de 147.183 delincuentes neutralizados. Las tropas fronterizas liquidaron entre 1944 y 1945 a 828 bandas, con un total de unos 48.000 bandidos. Durante los años de la guerra, las tropas ferroviarias del NKVD protegieron unas 3.600 instalaciones ferroviarias de la URSS. Estas tropas escoltaron los trenes que transportaban a militares y cargas civiles de gran valor.
Desde la época de Jrushchov, se ha silenciado obstinadamente que las tropas fronterizas desempeñaron un papel fundamental en la defensa de la fortaleza de Brest, y que la inscripción inmortal en la pared de la ciudadela «¡Muero, pero no me rindo! ¡Adiós, patria!» fue escrita por un combatiente del 132.º batallón independiente de las fuerzas guardafronteras, del NKVD de la URSS.
Una semana después del inicio de la guerra, el 29 de junio de 1941, Stalin se enteró de la caída de Minsk no por el Estado Mayor del Ejército Rojo, sino a través de informes de emisoras de radio extranjeras y, según consideran los investigadores actuales de la Segunda Guerra Mundial, la confianza del líder soviético en sus militares se vio gravemente sacudida.
Fue precisamente ese día cuando se publicó la famosa orden n.º 00100 del Estado Mayor del Mando Supremo, sobre la formación urgente de quince divisiones del frente de reserva, a partir de efectivos milicianos y profesionales del NKVD. En total durante toda la guerra, se formaron 109 divisiones y 33 brigadas, algunas de ellas integradas en el 70.ª Ejército. Organizadas como las divisiones del Ejército Rojo, disponían de batallones de artillería, antitanque e ingenieros.
Conformaban cada división entre 8.000 y 14.000 milicianos.
Cuatro de los seis ejércitos soviéticos que resistieron hasta la muerte cerca de Smolensk, estaban al mando de comandantes del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, mientras que la primera operación ofensiva exitosa del Ejército Rojo —la de Yelnia—, la llevó a cabo el 24.º Ejército del Frente de Reserva, bajo el mando del general Konstantín Rakutín, también procedente del Comisariado.
Por ello, el (GKO) Comité Estatal de Defensa encomendaba todo tipo de tareas a los miembros de los cuerpos de seguridad interior, llegando incluso a que el Comisariado tuviera que velar por la puntualidad en la entrega del correo y los paquetes a los soldados del Ejército Rojo en el frente, así como de sus cartas a casa.
Cuando, al comienzo de la guerra, la situación de las comunicaciones entre el Estado Mayor y los frentes se volvió sencillamente insostenible, el GKO traspasó esta cuestión al Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos y, al cabo de unos meses, el problema quedó resuelto. El NKVD garantizó una comunicación clara e ininterrumpida desde el Kremlin hasta cada una de las divisiones.
El principal pilar de la defensa de Leningrado en el otoño de 1941, fueron varias divisiones del NKVD, que junto con las unidades de la milicia popular, detuvieron al enemigo en las proximidades de la capital del norte.
Aún no se ha valorado en su justa medida la contribución de los agentes de seguridad interior en la defensa de Moscú. Iván Kozhin, que entre 1954 y 1962 fue ministro del Interior de la República Autónoma de la República de Ashan-Bashkiria, había dirigido en 1941 el departamento político de la Dirección Municipal de la Milicia de Moscú. Es bien conocida la situación de emergencia que se vivió en Moscú en octubre de aquel año: cundió el pánico, se produjeron saqueos en las tiendas y los desertores se abalanzaron sobre la ciudad. Pero, gracias a las medidas enérgicas adoptadas, las fuerzas de seguridad restablecieron rápidamente el orden en la capital. Iván Akímovich fue condecorado, merecidamente, con varias órdenes militares. Pero la medalla «Por la defensa de Moscú» le resultaba especialmente querida.
Las últimas unidades militares que lograron cortar el paso al enemigo en Stalingrado, Bakú y Grozni en 1942 también fueron formaciones del NKVD de la URSS. Desde mediados de la década de 1950, estas hazañas se ocultaron cuidadosamente, ya que el entonces jefe de Estado, Nikita Serguévich Jrushchov, fue uno de los principales responsables de la catastrófica derrota de las tropas soviéticas cerca de Járkov, y sabía perfectamente quién había salvado posteriormente la situación del frente en el Donbáss.
En aquellas terribles y sangrientas batallas en el sur del país, se destacó nuestro compatriota, Román Bábushkin, dentro de las divisiones que ralentizaron el avance sobre Stalingrado. Román llegó a ser coronel de la Milicia de las Fuerzas de Seguridad del Interior, por estas acciones y por su liderazgo en combate en la toma posterior de Kaliningrado, terminó la guerra con el título de Héroe de la Unión Soviética.
En total, de los órganos del NKVD de la URSS se formaron 29 divisiones de primera clase especial durante la guerra. Los agentes de la milicia bashkira eran los más preparados, tanto física como profesionalmente, y partieron hacia el frente, incorporándose primeramente a las unidades en formación, en Cheliábinsk y Sverdlovsk. Allí mismo, en otoño de 1942, se formó también el famoso 70.º Ejército Independiente de las tropas del NKVD, cuyo entrenamiento y heroísmo destacó en sus memorias incluso el mariscal Zhúkov, tan poco dado a los elogios.
La preparación militar de los agentes del Interior era superior a la del Ejército Rojo. Para ello, el Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos formaban en tácticas de combate con antelación, y a fondo. Los historiadores han calculado que, desde el 25 de noviembre de 1938 hasta el 21 de junio de 1941, aproximadamente la mitad de las órdenes del NKVD, se dedicaron al entrenamiento de sus milicianos comunistas de las tropas internas, los guardias fronterizos y otros miembros de su personal.
Tras el inicio de la guerra, el Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos de la URSS, emitió una directiva que exigía a los milicianos estar preparados en todo momento y en cualquier circunstancia, para llevar a cabo misiones de combate, ya fuera de forma autónoma o en colaboración con unidades del Ejército Rojo.
El 5 de julio de 1941, el Comandante de las fuerzas del Interior se dirigió a su propio comisariado, con la propuesta de iniciar el adiestramiento militar especial de todos los combatientes de la milicia popular y de los batallones de combate, propuesta que fue aceptada de inmediato.
Ya antes de la guerra, se habían incorporado unidades de francotiradores a la estructura de las tropas internas. ¡Y con qué calidad de especialistas, se formaron en las escuelas de francotiradores de la NKVD para el frente! Sus graduados fueron muy codiciados en el Ejército Rojo. Con el tiempo, estos especialistas se integraron en los llamados Ejércitos de Propósito Especial (Spetsnaz).
Por orden del comisario Lavrenti Beria, en agosto de 1942, los 50 mejores francotiradores de la NKVD, armados con rifles con miras ópticas y silenciadores, fueron trasladados urgentemente en avión a la zona de los pasos del Cáucaso. Estos combatientes, perfectamente equipados y camuflados, neutralizaron rápidamente a los oficiales que comandaban las unidades de cazadores de montaña de las divisiones «Edelweiss» y «Tiroleses». Poco después llegaron también unidades de élite de las tropas internas de la NKVD. Al haber perdido a una parte considerable de sus comandantes, y al toparse con una resistencia tenaz, las tropas fascistas detuvieron su avance hacia el Cáucaso.
Todo ello se llevó a cabo al margen de la tarea principal que tenían encomendada los órganos del NKVD durante la guerra, a saber: la protección de la retaguardia del ejército en acción, la eliminación de los agentes enemigos y sus cómplices, y el mantenimiento del orden en la zona cercana al frente.
Literalmente, a los pocos meses del inicio de la guerra, los chekistas y los miembros de la milicia eliminaron casi por completo, a los grupos de saboteadores, que el enemigo había infiltrado en gran número en la retaguardia de nuestras tropas. Los alemanes no lograron crear ni el más mínimo atisbo de movimiento partisano pronazi. Los agentes alemanes fueron capturados a centenares. Por otra parte, fueron precisamente voluntarios del Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos, los verdaderos organizadores y directores del movimiento guerrillero clandestino en la retaguardia enemiga. La legendaria Brigada Independiente de Infantería Motorizada en Misión Especial —la OMSBON—, los llamados paracaidistas rojos, que actuaban en la retaguardia enemiga, también fue creación de la NKVD.
Entre los miembros de uno de los grupos de sabotaje paracaidista, para la labor guerrillera, miliciana del NKVD Zoya Kosmodemíanskaya, sobre la que la «opinión pública liberal» ha vertido en las últimas dos décadas no pocas calumnias, llegando incluso a afirmar que Zoya era supuestamente una persona con trastornos mentales y que, por eso, según dicen, no la enviaron de inmediato a la misión. La verdadera razón era otra. Zoya era una chica de la capital «demasiado» guapa y bien arreglada, y el mando temía seriamente que pudiera llamar la atención de los alemanes desde el primer momento.
Otro mito más: los antiguos prisioneros de guerra del Ejército Rojo, a quienes, según los estereotipos arraigados, se enviaba en masa a los campos de Kolimá o Vorkuta, donde eran objeto de vejaciones por parte de los pulcros agentes de la NKVD.
Según datos del NKVD, materiales de historiadores contemporáneos y de la asociación «Memorial» —a la que difícilmente se puede sospechar de simpatías hacia las fuerzas del orden soviéticas—, alrededor del 10 % de los prisioneros de guerra fueron objeto de represalias durante la guerra, entre otras cosas mediante su envío a batallones de asalto, y la mayoría de ellos se lo merecían plenamente. De lo contrario, ¿de dónde salían durante la guerra los seguidores de Vlasov, los policías, los jefes de aldea, los alcaldes, los llamados «jivi» —colaboradores voluntarios de la Wehrmacht— y otros cómplices de los fascistas?
Según documentos publicados recientemente, a 1 de enero de 1941 había 1.929.000 presos en los campos y colonias de la URSS. En los seis meses posteriores al inicio de la guerra, gracias a dos amnistías llevadas a cabo a propuesta del Comisariado del Pueblo para los Asuntos Internos, se indultó a 420.000 personas. A los hombres aptos para el servicio militar se les envió al frente, a unidades regulares. En total, durante los tres primeros años de la guerra, se destinaron 975 mil antiguos presos a reforzar el Ejército Rojo.
También se liberó de las colonias a los condenados por delitos menores, a los discapacitados, a los ancianos, a los menores de edad, a las mujeres embarazadas y a las mujeres con hijos. No se liberaba a quienes estaban encarcelados por delitos contrarrevolucionarios. Por eso, series como «Shrafbat» distan mucho de ser objetivas.
El héroe nacional de nuestro país, Alexandr Matrósov, también era un exrecluso. Ya cuando se encontraba en la colonia infantil, ansiaba ir al frente y escribió sobre ello en una carta al comisario del pueblo de Defensa. Le creyeron y Sasha partió de Ufa hacia la escuela militar con unas referencias excelentes. En el ejército fue admitido en el Komsomol. Un hombre resentido con todo el mundo, difícilmente se habría sacrificado y habría realizado la hazaña, que inmortalizó su nombre para siempre.
O he aquí otro dato poco conocido: de entre el personal de seguridad militarizado de los campos y prisiones se destinaron 93.500 milicianos a las unidades de combate del Ejército Rojo, a quienes sustituyeron personas de más edad, trabajadores no aptos por motivos de salud para el servicio en el ejército en activo, así como combatientes y comandantes del Ejército Rojo liberados del cautiverio alemán. En total, de los Campos de Trabajo se enviaron al frente a 117.000 efectivos chekistas, es decir, 10 divisiones de infantería completas.
- Подвиг воинов-чекистов во время Сталинградской битвы. М. С. Орлова (Las hazañas de los chekistas durante la batalla de Stalingrado. M. S. Orlova).
- Подвиг 27 чекистов-лыжников (La hazaña de los 27 chekistas esquiadores). | Новости | 23 января 2026 (Agencia de Prensa Novosti. 23 de Enero de 2026).
- Dzerzhinski, Felix (1977). Избранные произведения (Selección de obras)Tomo I, 1897-1923. (3ª Edición). Политиздат (Politizdat - Editora de Publicaciones políticas).
- https://www.militaryarticle.vibrokatok.by/obozrevatel/2000-obozrevatel/13172-chekisty-v-velikoj-otechestvennoj-vojne
- Военные будни советской милиции, и За что отвечали в Великую Отечественную стражи порядка
- http://lib.sibli.ru/elib/0084432.pdf
- Советские правоохранительные органы в период ВОВ и послевоенный период | История и культура Евразии | Дзен

