20 de mayo de 2015

La educación en Cuba es una inversión, pero…

Por Jesús López Martínez, para La Joven Cuba
Considero que la educación es una inversión, pero no en el sentido tecnocrático, de invertir en educación, por lo que significa poder contar después con mayor cantidad de profesionales para ser empleados. Considero que la educación es una inversión para poder contar después con mejores seres humanos.

Los médicos cubanos poseen un elevado nivel científico, pero además de ello, se destacan en el mundo por su humanismo, solidaridad, su vocación de servir a los demás, por ir a trabajar ante situaciones o lugares donde muy pocos profesionales son capaces de ir, en fin, por concebir la medicina con un carácter humanitario y no como un negocio. En esa actuación de nuestros galenos tiene una importancia fundamental la formación que reciben de sus profesores. No olvidar que nuestras actuales escuelas de medicina, en sus orígenes tuvieron como profesores a aquellos tres mil médicos que no abandonaron su Patria ante los cantos de sirena del imperialismo en los primeros años de la Revolución.
La pedagogía cubana es reconocida internacionalmente, pero junto a sus conocimientos científicos, los educadores del país se destacan por su relación con sus alumnos y sus familiares, por su humildad y su sencillez.
Así podemos referirnos a todo tipo de profesionales cubanos, porque la educación del país, además de estimular el aprendizaje de las ciencias, tiende a fomentar valores que han caracterizado a los principales protagonistas de nuestra historia.
Carlos Manuel de Céspedes no pensó el 10 de octubre de 1868 en vender sus esclavos para obtener ganancias económicas, sino en darles la libertad para ser consecuente con el paso emancipatorio que estaba dando. De todos es conocida la vida austera del Apóstol, sin tocar un centavo del dinero recaudado para la independencia de Cuba y los asaltantes al Mocada no vendieron sus empleos y propiedades para hacerse millonarios cuando triunfara la Revolución, éstos son solo unos ejemplos.
¿Por qué los profesionales cubanos no reciben un mayor salario? ¿Alguien no quiere? ¿Los ministros no se lo pagan para cogerse ese dinero y comprar fincas y casas? ¿Los rectores no le pagan más a los profesores universitarios para invertir ese dinero en hacerse lujosas casas con piscina o invertirlo en algún negocio? ¿No se les paga más a los profesionales porque empresas transnacionales se llevan la “tajada” para el extranjero?
Todos sabemos que hoy el país no puede elevar los salarios sin tener en cuenta la situación productiva, porque se crearía una superinflación muy negativa para nuestra economía y por ende, para toda la población. Fue la Revolución quién dignificó el salario en nuestra sociedad, no solo de los profesionales, sino de toda la población; por tanto, en la medida en que sea posible, se irán mejorando los salarios.


No obstante, cuando nuestra situación económica mejore, no le podremos pagar a nuestros científicos, profesores y profesionales en sentido general, el salario que recibirían en un país desarrollado, por eso los valores que mediante la educación desarrollemos en nuestros estudiantes, es un elemento tan importante.
En la Universidad de Matanzas, en los años más duros del Período Especial, se quedó solo uno de cada tres profesores, pero esos que se quedaron fueron capaces de echarse la universidad sobre sus hombros por el compromiso contraído con la sociedad. Hoy esta universidad es más fuerte que en aquellos momentos, tiene categoría Certificada y un gran reconocimiento social por su pertinencia y calidad.
Por tanto las preguntas no deben ser: ¿por qué se van profesionales del país? ¿por qué una cantidad de ellos trabajan de taxistas de gastronómicos, etc.?
La sorpresa y las preguntas deben ser: ¿por qué la mayoría de los profesionales, muchos de ellos destacadísimos y con reconocimiento internacional no se van del país, son taxistas, gastronómicos, etc? La respuesta en la mayoría de los casos es: porque han recibido una educación patriótica que los hace poner el “ser” por encima del “tener”.

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