18 de marzo de 2018

¿Cómo conseguir pensiones dignas?

El gobierno y demás lacayos de la clase capitalista siguen atacando a los pensionistas del presente y del futuro, es decir, a la parte de la clase obrera que ya ha sido estrujada hasta el límite. Rebajan el poder adquisitivo de las pensiones, retrasan la edad de jubilación, aumentan los años de trabajo necesarios, etc.


El pretexto es que vivimos más tiempo y con mejor salud (cree el ladrón que todos son de su condición), por lo cual aumenta la proporción de beneficiarios con respecto a quienes están en activo.

El engaño está en ocultar que crece mucho más deprisa la productividad por trabajador, que a los empresarios se les rebajan las cotizaciones y se les regalan subvenciones por “crear” empleo precario.…

El verdadero motivo es convertir las pensiones públicas en capital, en dinero que se apropia la burguesía para aumentar sus ganancias.

Los capitalistas lo necesitan porque, aunque ganen cada vez más, no es suficiente para contrarrestar la caída de su tasa de beneficio experimentada sobre todo a partir de la crisis estructural de los años 70. Las burbujas y las crisis financieras no han destruido el suficiente capital sobrante para relanzar el capitalismo a velocidad de crucero. Las grandes masas de capital están en poder de gigantescos monopolios que soportan las periódicas catástrofes económicas, haciendo que éstas sean más y más graves.

Los capitalistas, además, pueden permitirse el lujo de acelerar su enriquecimiento a costa del salario directo, indirecto y diferido de los trabajadores, debido a que la actual correlación de fuerzas de clase les favorece.

La clase obrera alcanzó el derecho a jubilarse con pensión –al igual que otros derechos- porque luchaba por un objetivo que iba mucho más allá de estos derechos: su liberación de la explotación capitalista y la reorganización socialista de la sociedad. 

Las reformas son un subproducto de la lucha revolucionaria por el socialismo.

Fue sobre todo a partir de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 en Rusia y de la victoria de la Unión Soviética sobre el nazi-fascismo que los gobiernos capitalistas fueron concediendo políticas de seguridad social para los asalariados. No lo hicieron por generosidad, sino para contentarlos con unas migajas y evitar que éstos les arrebataran el poder político y los frutos de la explotación de los trabajadores.

Las demandas del movimiento obrero ya no venían impulsadas únicamente por un ideal de justicia, sino por el ejemplo práctico de la URSS y del campo socialista. La revolución soviética las satisfizo desde sus inicios y cada vez más: la jubilación con pensión al cumplir 50-60 años, la jornada de 8 y luego 7 horas, las vacaciones pagadas, los continuos incrementos salariales reales, la educación y la sanidad totalmente gratuitas, el pleno empleo, la alfabetización total, etc.

Y todo esto, a pesar del cerco hostil de los Estados capitalistas que no pararon de hacerle la guerra al socialismo. ¡Qué osadía la de esa “chusma obrera” que pretende sacudirse el yugo del capitalismo y organizarse libremente sin explotación de unos seres humanos por otros! Difamar la teoría y la práctica del marxismo-leninismo puede dar un respiro temporal a la burguesía, pero restableceremos la verdad y tumbaremos su régimen explotador.

La clase obrera nunca se conformará con limosnas. Luchará por las pensiones y otras reivindicaciones parciales, pero no como un fin en sí mismo, sino para entrenar y aumentar así la masa de combatientes por la Revolución Socialista. Tal es el movimiento y la organización que ahora necesitamos.

1 comentario:

Julio T. dijo...

Las grandes manifestaciones de pensionistas son el claro ejemplo del ánimo de lucha revolucionaria que se está produciendo, es la muestra para una clara concienciación social, especialmente para la juventud, que sabe perfectamente que no tendrán jamás futuro como personas, y menos cobrar una, aúnque fuese una mísera pensión.
Es hora que las organizaciones sindicales estudien la ampliación de este conflicto a los centros de trabajo para desencadenar una potente huelga general en toda España.