5 de julio de 2016

1 de julio de 1936: Mussolini vendió armas a los monárquicos españoles para el golpe fascista

Por la Agencia Sirius

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El golpe de Estado del 18 de julio contó con la connivencia y el apoyo de la Italia de Mussolini. Los monárquicos de Calvo Sotelo contrataron 17 días antes del golpe el suministro de una cantidad ingente de material bélico, entre los que se incluyen más de 40 aviones y miles de bombas, para una campaña bélica rápida y mortal, tal y como había escrito el general Mola. De hecho, la fecha de inicio del golpe de Estado, el 18 de julio, tiene más relación con la adquisición de este armamento de primer nivel y la seguridad del apoyo fascista de Italia que, tal y como se ha difundido históricamente, con el asesinato de Calvo Sotelo (14 de julio), que, precisamente, a mitad de junio y el 1 de julio elogió públicamente al fascismo en el Congreso de los Diputados.

Esta revelación no es nueva. La publicó el prestigioso historiador Ángel Viñas en la obra colectiva Los mitos del 18 de julio (Editorial Crítica) en el año 2013, pero ahora, cuando se van a cumplir 80 años del golpe de Estado militar que provocó la Guerra Civil española conviene recordar este descubrimiento reciente para tener claro quién provocó la Guerra Civil saltándose las normas de la democracia y el veredicto de las urnas. "Los monárquicos calvosotelistas empezaron a preparar la sublevación meses antes del asesinato de su líder. Dado que Juan March (importante banquero español que financió el golpe de Estado militar) les envió medió millón de libras en marzo de 1936, por lo que entiendo que es entonces cuando se plantearon los contactos que ya habían comenzado en 1932 y reeditado en 1934", señala a Público Ángel Viñas que apunta que "las armas se necesitaban para una guerra que se presumía corta".

La aportación de Ángel Viñas a la historiografía permite conocer que los civiles que secundaron el golpe de Estado tuvieron una gran incidencia en el éxito del mismo ya que consiguieron el apoyo de Italia y de Alemania transformando aquel golpe de Estado que prácticamente había fracasado en una guerra civil que habría sido inviable si no hubiesen contado con su apoyo. Por tanto, el "Glorioso Movimiento Nacional" tuvo menos de Nacional de lo predicado por los militares que perpetraron el golpe.

"Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que nos ha acompañado durante décadas de las dos Españas destinadas a enfrentarse (más o menos de forma inevitable), del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiera una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años 30. También desmiente que media España se levantase rebelada contra la otra media, que es lo que sugería la palabra "alzamiento", que tanto gustaba a los sublevados", el historiador Francisco Sánchez, de la Universidad Carlos III de Madrid, en la obra Los Mitos del 18 de julio. El "Glorioso Movimiento Nacional" tuvo menos de Nacional de lo predicado por los militares que perpetraron el golpe. Concretamente, los monárquicos cercanos a Calvo Sotelo, bajo la firma del diputado de Renovación Española Pedro Sainz Rodríguez compraron más de 40 aviones, más de 10.000 bombas de 2 kilos, más de 2.000 de 50 kilos o más, carburantes, gasolina etilada, ametralladoras, proyectiles perforantes, etc. por valor de más de 39 millones de liras, 339 millones de euros en la actualidad, que fueron aportados por el banquero Juan March.

Los contratos dejan negro sobre blanco que las armas debían entregarse durante el mes de julio. “Es decir, eran la punta de lanza que había de asegurar el éxito de la sublevación en el curso de las siguientes semanas", dice Ángel Viñas. La misión exitosa de Sainz Rodríguez, remachada junto a Antonio Goicoechea, fue, en opinión del historiador Francisco Sánchez Pérez, "difícilmente desconocida por Calvo Sotelo, líder natural de los monárquicos", y por el "exrey y su hijo, don Juan, pues vivían en Roma". "Con la muerte de Sanjurjo los monárquicos perdieron a su mejor baza, después del asesinato de Calvo Sotelo. Éste tenía preparada la salida de Madrid pero no le dio tiempo. De un documento que tengo que contextualizar adecuadamente se desprende la idea de que Calvo Sotelo jugaba a ser presidente del Gobierno, bajo Sanjurjo", explica a Público el historiador Ángel Viñas.

La adquisición del material de guerra permite al historiador Viñas afirmar que los monárquicos pensaban en "una guerra corta". Pero no nos engañemos. Para perpetrar el golpe y que éste tuviera éxito sabían que necesitarían de más apoyos internacionales. En este sentido, el profesor Viñas ha demostrado también que los gobiernos conservadores británicos ayudaron en la medida de los posible a los franquistas y perjudicaron al Gobierno de la II República. La adquisición del material de guerra permite al historiador Viñas afirmar que los monárquicos pensaban en "una guerra corta" "Fueron muy importantes los contactos con los diplomáticos ingleses para tenerlos al corriente de lo que pasaba y alejar la sospecha de que la sublevación iba a hacerse bajo un signo pro-italiano. Lo que ocurre es que el Gobierno republicano no se desplomó como probablemente pensaban", añade Viñas.

De esta manera, Viñas ha acreditado que la participación de los civiles monárquicos fue fundamental para garantizar el apoyo de Mussolini y la inhibición británica. No así en la participación de Hitler, que fue un éxito del propio Francisco Franco y que ayudó a su encumbramiento como Generalísimo. Los monárquicos también fueron clave para trasladar a Franco desde Canarias, para terminar con la vida de Amado Balmes, gobernador militar de Las Palmas, y para crear el "ambiente" propicio para un golpe de Estado a través de discursos incendiarios en las Cortes.

La venta de material bélico de primer orden a la República para perpetrar el golpe de Estado, además allá de la ayuda prestada desde el 18 de julio al bando franquista, no fue la única ayuda que la Italia del agente fascista de las monarquías europeas Mussolini dio a los golpistas. El historiador Ángel Viñas ya documentó hace más de 40 años cómo el dictador italiano financió a la Falange. "La cosa fue muy simple. José Antonio Primo de Rivera acudía en persona a la embajada italiana en París donde el agregado del ministerio de Información le daba la subvención. No sé si en liras o en pesetas", apunta Viñas. De esta manera, ya está más que documentado que el golpe de Estado del 18 de julio no se hubiese podido realizar, al menos con la fortaleza con la que se ejecutó, sin la ayuda de Mussolini. "En mi opinión [el Duce] jugó sobre todas las teclas: Falange, monárquicos y elementos fascistizables. Mussolini tuvo inquina a la República desde el primer momento", sentencia el historiador.

Mussolini, agente secreto británico del MI5

El MI5 contrató al dictador Mussolini, en 1917 cuando era periodista para hacer propaganda a favor de la guerra. Los servicios de Inteligencia británicos fueron el primer paso del dictador italiano Benito Mussolini en la política. Unos documentos del MI5 hechos públicos revelan que el Reino Unido le pagaba a Mussolini en 1917 cuando era periodista, 100 libras a la semana por hacer campaña a favor de la guerra en Europa. La cifra parece pequeña, pero adaptada a nuestros tiempos supone que Mussolini cobraba 6.000 libras (7.500 euros) a la semana por supuestamente sólo hacer propaganda.

El trabajo de Mussolini no se basaba solo en convencer a la opinión pública de que Italia debía permanecer en la Primera Guerra Mundial luchando con el bando aliado, sino que además debía utilizar las técnicas necesarias para evitar las manifestaciones pacifistas, según un artículo publicado este miércoles por el diario The Guardian. El jefe de Mussolini en su colaboración con el espionaje británico era el diputado Sir Samuel Hoare, que representaba al MI5 en Roma y había contratado a 100 agentes en todo el país. Mussolini dirigía entonces el periódico Il Poppolo d'Italia, pero además de su labor como propagandista, tenía barra libre para frenar a los manifestantes contra la guerra. Entonces ya controlaba a los camisas negras fascistas que hicieron su labor amenazando a los trabajadores de Milán para que no fueran a la huelga en plena guerra.

El descubridor de estos documentos ha sido el historiador de Cambridge, Peter Martland. Según él, Reino Unido debía hacer todo lo posible para que Italia siguiera luchando después de la retirada de Rusia. Hoare citaba su contratación en varios informes en 1954 pero los detalles del salario de Mussolini los encontró analizando varios papeles del diputado. Lo que Londres pagaba a Mussolini era calderilla en comparación con lo que gastaba en la guerra

Para Martland, "lo último que le interesaba al Reino Unido era una huelga pacifista en las fábricas de Milán en plena guerra. Se puede pensar que lo que ganaba Mussolini era mucho dinero, pero si se compara con los cuatro millones de libras que se gastaba al día el país en la guerra era solo calderilla". La relación entre Mussolini y Hoare no terminó en Roma. En 1935 Hoare era ministro de Exteriores y firmó el pacto Hoare-Laval para el reparto de Abisinia, cuyo control quedó en manos italianas y sirvió de base de operaciones de los fascistas de Mussolini en la Segunda Guerra Mundial.

“Los muertos no cuentan la historia", Benito Mussolini


Ya quedó claro hace años, para los historiadores, que la II Guerra Mundial comenzó con los planes italogermanos de invasión y dominio de Libia, Sudán y Etiopía (Abisinia), por sus recursos petrolíferos, agrícolas y mineros. Y que sólo fue posible, para Alemania e Italia, lanzarse a aquella aventura criminal, tras la victoria del eje fascista en España, cuyo rey era huésped del italiano. Porque, sin la estratégica y rica, en productos agrícolas y ganaderos, España, bajo control fascista, Hitler no podría mantener una larga guerra, alimentar a sus tropas y a las naciones sometidas y arrasadas. Los datos de Hugh Thomas sobre las ventas de alimentos de Franco a Hitler –mientras el hambre asolaba España- las concesiones de los recursos minerales y la producción de hierro y acero en una España destrozada, son asaz elocuentes para quien quiera verlos.

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