1 de febrero de 2026

"Cuando hay suficiente para todo, no hace falta nada más". Serguéi Vladímirovich Iliúshin.


Por Evguéni Ivanov. Extraído de la página Línea Stalin. Traducción y redacción Nestor Guadaño.

Serguéi Iliúshin, autodidacta obrero soviético, trabajador de la construcción, jardinero y posteriormente obrero de limpieza y nivelación del campo de aviación en un aeropuerto, pasó a ser uno de los ingenieros aeronáuticos más importantes de la Unión Soviética. Su vocación por el estudio, le llevó a dominar las matemáticas, la física, la química, aprendiendo la mecánica de los aviones. Tras la Revolución de Octubre superó el examen de piloto de aviación. En Octubre del año 18, se afilió al Partido Comunista bolchevique.

"Cuando hay suficiente para todo, no hace falta nada más". Por esta concepción de la vida, Stalin apreciaba al diseñador Iliúshin.

Como mencioné en el artículo anterior, Serguéi Vladímirovich Iliúshin fue la única persona en la URSS que recibió siete Premios Stalin, y ocho Órdenes de Lenin. Sin duda, fue un destacado diseñador aeronáutico y se ganó estos premios con su trabajo, pero creo que Stalin lo apreciaba y destacaba no solo por su labor, sino también por sus cualidades humanas.

Una característica distintiva de Ilúshin era su rectitud. No se adaptaba a sus superiores, decía lo que pensaba. Cuando no estuvo de acuerdo con la decisión de Stalin de prohibir volar a los diseñadores, le escribió a Stalin sin rodeos: «No estoy de acuerdo con su decisión». Cuando los militares exigieron modificar su Il-2, se resistió y llamó al Kremlin: «¡Soy el diseñador de este avión y respondo categóricamente ante la patria!». Y, contrariamente a todas las leyendas sobre la intolerancia de Stalin, este apreciaba y respetaba al obstinado e íntegro Iliúshin.

Pero lo que más destacaba a Iliúshin de entre los demás, era que siempre pensaba en los intereses del Estado (que parecen que eran palabras trilladas, pero en su caso realmente era así), mientras que él mismo vivía de forma sencilla y modesta.

Esto es lo que aprendemos sobre Iliúshin en el libro de F. Chuev:

«Su objetivo era fabricar aviones que se amortizaran rápidamente, reportaran los máximos beneficios al Estado, volaran mucho y no se quedaran obsoletos técnicamente durante mucho tiempo», afirma V. N. Semiónov [empleado de la oficina de diseño de Iliúshin]. «Este objetivo principal determinó la dirección básica de todo nuestro trabajo».

Repitió en numerosas ocasiones que nuestro país es rico, pero no derrochador, y que tiene muchos gastos urgentes. Podemos fabricar un avión caro y la industria lo construirá, pero eso quedará en nuestra conciencia. Si podemos fabricar un avión igual, pero aunque sea un poco más barato, estamos obligados a hacerlo. Un buen diseño es un diseño barato, y barato significa sencillo, pero no primitivo...

Pero lo que más destacaba a Iliúshin entre los demás, era que siempre pensaba en los intereses del Estado (palabras trilladas, pero en su caso realmente ciertas), mientras que él mismo vivía de forma sencilla y modesta.

Consciente de que no era posible lograr la simplicidad deseada mediante órdenes, inculcó sin descanso a los diseñadores el gusto por las soluciones sencillas, valoraba este tipo de soluciones y daba consejos sobre cómo lograrlo. Una construcción sencilla, decía, es una construcción con pocos detalles, y sus piezas se fabrican mediante fundición, estampado y prensado.

...A sus espaldas lo llamaban «el amo», y no por casualidad. Ahorraba lápices, hojas de papel y el tiempo de los empleados. La misma actitud tenía hacia la producción y hacia los aviones.

...No soportaba el lujo ni el derroche de dinero y vivía de forma admirablemente modesta. En el Gobierno se debatió la cuestión de que personas como Iliúshin debían vivir totalmente a cargo del Estado. Él lo rechazó.

Y en el trabajo era igual: «¿Para qué necesitamos un edificio de dos plantas? ¡Cabemos en uno de una sola planta! ¡Vamos, chicos, prescindamos de eso, que cuesta dinero!».

Pocos en su lugar habrían actuado así. Y eso que era una época en la que la aviación gozaba de gran prestigio, y él era el diseñador más respetado del país.

Hay que decir que su enfoque tan prudente y el hecho de que no se aprovechara de su alta posición resultaban extraños para muchos trabajadores:

«Iliúshin puso en práctica el famoso lema "La economía debe ser ahorrativa". Ahorraba en todo, dice A. V. Shaposhnikov. Cuando me convertí en director de la fábrica, le guardé un gran rencor a Iliúshin, porque no teníamos una base aérea en Zhukovsky, solo había un cobertizo insignificante. Y Tupolev tenía palacios. ¿Por qué Iliúshin no hizo nada de eso? ¿Qué le costaba levantar el teléfono y hablar con Stalin, sabiendo lo insistente que era Tupolev en ese sentido, por decirlo suavemente?

Ahora nos reprochan que la empresa de Tupolev sea el doble de grande que la nuestra. Pero Iliúshin se enorgulleció toda su vida de tener cuatro veces menos personal que Tupolev, de realizar tareas no menos interesantes y complejas, y de construir aviones que no eran peores. Esto se olvida».

Él decía: «Soy un hombre de Estado, y nuestro lema principal es: "¡Con pocos recursos, grandes cosas!"».

Pero, como comprenderán, no se trataba de tacañería. La lógica de Iliúshin es simple: si tiene un buen apartamento y le alcanza el dinero para todo, ¿para qué necesita además una pensión completa del Estado? Si su oficina de diseño construye los mejores aviones del mundo en las condiciones actuales, ¿por qué iba a necesitar aumentar la plantilla y construir palacios?
«No es necesario», decía Iliúshin. Porque lo más importante son los intereses del Estado, y las preferencias y privilegios superfluos no sirven para nada.
E incluso el dinero que le entregaron por los premios "Stalin", que recibió más que nadie en la historia, lo gastaba, por ejemplo, de forma colectiva, (aunque fueran de poca cuantía):
«Los votantes [Iliúshin era también diputado] le pedían que llevara a los niños al sanatorio, y les daba su dinero para el viaje.
Durante la guerra, se acercaba y les daba caramelos a los niños. Cuando venía a Dilialevo después de la guerra, compraba todo lo que se podía comprar sin cartilla y se lo llevaba a los niños del pueblo».
O así (de una carta abierta a Stalin, publicada en el periódico Izvestia):
«¡Querido Iósif Vissariónovich!

Con el deseo de ayudar a nuestro heroico Ejército Rojo a derrotar y destruir más rápidamente a las bandas fascistas alemanas, deposité 75.000 rublos en la oficina regional del Banco Estatal en Moscú y el 1 de febrero de 1943 depositaré otros 35.000 rublos para la construcción de la unidad aérea «Moscú».

Ay, estimado lector, qué nos vendrían bien que ahora hubiese líderes así. Pero el capitalismo no produce trabajadores de este tipo. O, para ser más precisos, el capitalismo produce anti-Iliúshins, que aprovechan cualquier oportunidad para acaparar todo lo que pueden y a los que nunca les basta con lo que tienen. Si les dices a estas personas que hay que vivir como Iliúshin, se reirán. Aunque, con todos sus yates, palacios y clubes de fútbol, no le llegan ni a la suela de los zapatos.

En este artículo solo he mencionado una pequeña parte de los episodios que caracterizan a Iliúshin como persona. En el libro de F. Chuev, su personalidad se revela de forma mucho más completa, y espero, lector, que si puedes conseguirlo, lo leas. Para resumir la conversación sobre Iliúshin, me gustaría citar lo siguiente:
«No era un hombre cualquiera. Era un líder, y su organización se asemejaba al modelo de un Estado fuerte. El Estado era poderoso, precisamente, porque estaba formado por organizaciones tan sólidas como la suya. El propio Iliúshin, al igual que Stalin a escala nacional, trabajaba más que los demás y era un ejemplo para los demás, eso es innegable. Y hablaba igual con una limpiadora que con el primer ministro...».
Respeto al destacado lider soviético Serguéi Iliúshin podríamos aproximarnos mucho más.. Mas, para terminar, añadiré que, antes de conocer su biografía, ya sentía una gran simpatía por él, que me había transmitido al ver sus fotografías. Por supuesto, esto es subjetivo, pero ... miren a Iliúshin. En mi opinión, hay algo claro y fundamental en él, que llama la atención. _____ Fuente en ruso: Chuev F. «Iliúshin». Autor del artículo original: Dmitri Golubov.


26 de enero de 2026

Conferencia sobre "Stalingrado"

El próximo día 30 de Enero, a las 18,30 hs., en AMAL Alto Tietar, Carretera de Casillas, nº 6, Planta Primera, en Sotillo de la Adrada, Ávila


nuestra asociación expondrá junto con el escritor Alberto Cruz, esta Conferencia "Stalingrado, el principio del fin del nazismo".

Quienes puedan asistir, sean bienvenidos, habrá un debate posterior.


Como aperitivo, subimos hace unos días en nuestro blog, un testimonio directo de la cultura soviética:

Amistad Hispano-Soviética: La Batalla de Stalingrado, para entender la importancia de los valores que priman la existencia o no de humanidad.


¿POR QUÉ EL SOCIALISMO NO SURGE DE LA COMPETENCIA?

Gente Real"La realidad de nuestro programa es la gente real, estamos unidos", de G. Klustis, publicado en 1931.

Por Evgueni Ivánov. Redacción, traducción y notas de Nestor Guadaño. 

PRÓLOGO  

Algunos trabajadores todavía no se han enterado bien, qué es el socialismo utópico y por qué es insostenible. Aunque la historia de la sociedad precapitalista y del capitalismo ha respondido a estas preguntas de forma bastante inequívoca. Hasta principios del siglo XX, todas las revoluciones sociales provenían de la economía: primero se formaban nuevas relaciones en la sociedad y luego se producía una convulsión política. Lo mismo ocurrió con el capitalismo, cuando la burguesía ganó poder en la antigua sociedad de clases, y luego se deshizo de la pantalla inútil en forma de reyes, zares y demás aristocracia tribal. Basándose en observaciones históricas, las ideas del socialismo utópico se formaron en la competición entre el trabajo libre y el trabajo bajo premisas capitalistas. Los utópicos se limitaron a trasladar al futuro los acontecimientos del pasado, sin comprender el papel del Estado, de la sociedades burguesas capitalistas imperantes y de las técnicas de producción.

En oposición al socialismo utópico, se desarrolló la ideología liberadora de la lucha de clases, y del derrocamiento de los capitalistas por los obreros rebeldes conscientes de su futuro. Partiendo de lo que ocurría en estas sociedades, de este enfrentamiento entre clases, Marx y Lenin, recogieron las más importantes evidencias, con unos estudios más profundos de la historia social. 

En economía, destacaron el papel preponderante de la producción compleja a gran escala. En la época de la vida de Marx, tal producción era ya fábricas y "truts". Las cuales, debido a la piedra angular del capitalismo - la desigualdad de la propiedad - simplemente no podían pertenecer a la clase obrera, y, por lo tanto, la competencia entre la economía capitalista y la economía socialista simplemente no podía tener lugar. Y en la época de la Revolución de Octubre en Rusia, el mundo ya estaba invadido por imperios financieros e industriales, aún más inaccesibles para los trabajadores.

Basándose en este estado de cosas, Lenin escribe la obra "El Estado y la revolución", en la que defiende el papel del Estado como instrumento de dominación política de la clase dominante. En otras palabras, nada cambiará fundamentalmente en la sociedad hasta que se produzca una revolución política, hasta que la clase obrera se convierta en la nueva clase dominante del país. El curso posterior de la historia dio la razón a Lenin y al Partido Bolchevique, que consiguieron persuadir a los obreros de que no compitieran con la burguesía en el marco de la república de febrero, sino que acabaran con la burguesía, debilitada en el curso de la revolución, arrancándole la tierra de debajo de los pies: el derecho a la propiedad privada.

Los utopistas no retrocedieron. Siguieron rechazando los innegables éxitos de Octubre, esperando una competencia "natural". Y en todas partes esta competencia fracasó. Todos los intentos de negociar con la burguesía en paz, de salvarla para la "competencia", se convirtieron en tragedias sangrientas. Así, por ejemplo, el analfabetismo político de los socialistas alemanes llevó al mundo entero al borde de la catástrofe, llevando al poder a Hitler, que no dudó en eliminar toda competencia, y al mismo tiempo a los propios socialistas.

VOLVIENDO A LA ACTUALIDAD, VEMOS CUANTA RAZÓN TENÍA LENIN 

Hoy todo está subordinado a la burguesía y a sus instituciones coercitivas. Todo el poder estatal trabaja exclusivamente en interés de los mayores capitalistas, llamados oligarcas. Todo el poder económico pertenece a los bancos y grandes exportadores de capitales. 

Sí, los trabajadores pueden pedir un préstamo al banco para montar una "innovadora empresa", pero al principio no entenderán que no podrán trabajar sin un dueño que tutela su progresión. El banco les sacará el tributo anual, los socios de los proveedores industriales, las corporaciones de energía, así esta pirámide se va extendiendo, es la misma burguesía. Pero supongamos que esa empresa "pequeñoburguesa" tiene tanto éxito que paga al banco para siempre, habiéndose liberado enteramente de la gran burguesía. Entonces el Estado, que tiene un montón de maneras (desde la extorsión, competencia, eliminación impositiva, hasta la nacionalización) pugna por quitarle la empresa rentable a estos "innovadores", obligándoles a desprenderse de ella. ¿Y qué les quedará a estos balbucientes empresarios en este caso? A lo largo de estos siglos, está claro, múltiples entramados tribunales, que en el capitalismo vuelven a tener todo atado a los intereses de los oligarcas....

La competencia, de la que tanto hablan los utópicos, no es posible en el capitalismo bajo la época imperialista. Sino cuando el poder pertenezca a los trabajadores, entonces es posible en un corto período de tiempo de lucha económica, como fue la NEP. Durante ese período, los restos residuales burgueses se verán obligados a seguir nuestras leyes, a respetar realmente los avances laborales y sociales para nuestra emancipación, y a pagar impuestos honrados, para beneficiar a toda la población y sobre todo a la clase obrera. Y es precisamente en estas condiciones de igualdad, cuando la producción antes capitalista sufre siempre su colapso natural, eliminándose ante la gran economía socialista, igual que la rueca perdió en su día ante el telar....

¿POR QUÉ LOS DUEÑOS PRIVADOS GOBIERNAN EN EL MUNDO MODERNO?
La situación habitual en la economía para nosotros, hoy, es una repetición del pasado. En el período de la historia antes del capitalismo, se formaron las condiciones en la sociedad para que el trabajo individual lo dominara. Las herramientas de producción que existían en esos tiempos irrevocablemente pasados, y como consecuencia, la propia producción, eran principalmente individuales. Por ejemplo, un martillo del herrero o con el caballo del campesino, permitió trabajar a ellos mismos: el herrero forjó una herradura él mismo, y el campesino cultivó trigo él mismo. Sobre esta base de producción, surgieron los propietarios privados que poseían sus propios medios de producción individuales: un martillo o un caballo, etc. De los más apropiadores, de los depredadores sin límites, más tarde emergió el capitalismo, una estructura social fundada en la dictadura de esos propietarios privados, que formaron su estado para cumplir su voluntad, por la fuerza y la coacción.

De fabricantes individuales y eliminadores libres de los productos recibidos, los propietarios privados promulgan la ley básica de su estado burgués, la apropiación privada de productos manufacturados bajo el derecho de propiedad de los medios de producción. No hubo controversia, el fabricante, utilizando sus herramientas, y el trabajo de campesinos reducidos a siervos de las fábricas, produjo y extendió su dictadura de clase, permitiendo así la capacidad de deshacerse libremente del producto producido, y controlar el mercado donde se realizaba sus ganancias.
Pero esa igualdad no duró mucho tiempo. Muy rápidamente como resultado de la competencia burguesa entre fabricantes controladores de diferentes ramas de producción, (entonces la calidad y cantidad de los productos dependían directamente de los avances de los fabricantes), les llevó a su desintegración: algunos se enriquecieron y otros quebraron. Los fabricantes más ricos trataron de mejorar y expandir su producción mediante el uso de una mano de obra colectiva. La primera forma de uso de este trabajo colectivo, en manos del propietario privado fue la manufactura. Los propietarios de la fabricación ya no trabajaban con su trabajo físico, buscaban como mantenerse y aumentar sus ganancias, al principio frente a otros propietarios: organizando y administrando la producción.

Fruto del poder burgués en los mercados, los trabajadores contratados ya entonces estaban en bancarrota (principalmente campesinos), que a menudo perdían todas las propiedades excepto sus propias manos. La extrema extinción de él y su familia, la necesidad de aceptar cualquier trabajo, fuera el más nocivo, cuantas horas pudiese soportar, para salvarse de la inanición, permitió a los propietarios fabricantes a comenzar a apropiarse de la vida de otros, ya no eran máquinas, sino era la sangre de la mayor parte del trabajo colectivo de los trabajadores.

Así, la pobreza masiva se ha convertido en una fuente permanente de riqueza para un puñado de propietarios de medios de producción. Además con el desarrollo de herramientas laborales y tecnologías de fabricación, ya desde el siglo XVIII y aún más los siglos XIX, XX y XXI, se han convertido en siglos de revolución técnica, del período de crecimiento activo de la producción a los grandes conglomerados mundiales. Las máquinas expulsaron completamente el trabajo individual en la ciudad, y luego se dirigieron a la aldea. Los fabricantes individuales desaparecieron por completo (ya que sus herramientas de trabajo, como un martillo o el caballo se han convertido exclusivamente en inútiles y reaccionarios). La clase social de los propietarios acaparadores privados de medios de producción, tornan a quedarse no solamente las de los pequeños artesanos individuales, sino también de los servicios públicos.
Hoy en día, la obra pública (mental y física), y la producción social siguen estando dominadas por estos acaparadores mundiales, durante demasiado tiempo. Pero la forma de apropiarse, de los resultados obtenidos, siguen la misma forma terrorista privada, como desde los antiguos estados burgueses. La base tecnológica (económica) de la sociedad ha cambiado radicalmente, y su estado (legal) reflejado en las leyes, va a la zaga detrás de la realidad. Y cada vez más: el proletariado (todos los trabajadores contratados, asalariados en la producción y sostenedores de los servicios públicos) son los creadores de toda la riqueza, y la burguesía que no quiere así denominarse (siguen siendo los propietarios privados de toda la plusvalía y las ganancias de la producción y de su reproducción pública).

Estos apropiadores actuales solamente buscan más riquezas, y para ello marcan sus territorios con unas pautas de formas de información dictatoriales, que excluyen la existencia del nombre y la voluntad del proletariado. Y a pesar de los gobiernos impuestos por esta burguesía apropiadora, de sus medidas apaciguadoras, los intereses de la mayoría de la población asalariada están subordinados a la dirección de la minoría empresarial opresora. Son dos clases irreconciliablemente hostiles entre sí. La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, hoy, no es una ficción comunista, sino una consecuencia directa de la inconsistencia de los estados existentes que operan en sus propias industrias, en sus controlados mercados, bajo los barnices parlamentarios o fascistas.

LA DICTADURA DE CLASE CAPITALISTA TIENE QUE MORIR
Las empresas privadas, son incapaces de trabajar unificadas para el Estado que ellas mismas han creado. Lo sostienen con sus farsas demócratas y de igualdad impositiva, para intentar obtener algún tipo de prebenda. No puede haber igualdad en una sociedad así. La desigualdad económica y social, continuará porque la actual senda imperialista es hacerse con todos los medios de producción y servicios públicos, en detrimento de las necesidades de la mayoría de la población. Por eso "los capitalistas que poseen un estado burgués, que es un instrumento de dominación y coacción, resistirán ferozmente el embate del socialismo. Aquí es donde surge la lucha de clases en el capitalismo". (V. I. Lenin "El Estado y la Revolución)"
Sobre la base de lo que se afirma, nosotros, los comunistas, decimos con absoluta confianza que no hay obstáculos materiales para la formación del socialismo en todo el mundo hoy. Porque fueron precisamente los trabajadores soviéticos con su mentalidad colectiva quienes consiguieron los derechos sociales que disfrutamos, y los exportaron al resto del mundo civilizado. El socialismo se puede lograr en este momento, a pesar de esa fachada de poder omnímodo imperialista. La colisión entre los diferentes estados, inoculados por las grandes multinacionales ávidas de acaparación, están derrochando materias primas, acelerando la pobreza en el mundo. Y también tienen como objetivo inmediato, destruir paulatinamente el bienestar social y económico de la mayoría de la población de cada país.

Son enfrentamientos económicos y de manipulación informativa, están permitiendo desarrollar escandalosas catástrofes medioambientales, de salud y de acceso a las fuentes básicas económicas. Hay un acuerdo de los distintos imperialismos en la utilización del hambre, la información, la violencia, las guerras, no importándoles que sean crímenes de lesa humanidad. La ejercen contra cualquier pueblo que quiera ser soberano e independiente, por encima de los acuerdos, y las organizaciones de apaciguamiento, para seguir ejerciendo el férreo control de esta clase militarista parasitaria.

MAKARENKO SOBRE LA ÉTICA DEL COLECTIVISMO

Sobre todo los medios educativos y de información, atacan constantemente la construcción del socialismo en la vía del comunismo. 
* ¿Porqué la prensa hace creer que el socialismo no es progreso? 
* ¿Porqué hablan que en la Unión Soviética se moría de hambre la gente, cuando las cifras y las vivencias de los trabajadores soviéticos nos dicen que vivían una era de prosperidad e ilusiones? 
* ¿Porqué se destinaron tantos recursos para alfabetizar, dar seguridad frente al futuro, viviendas y jubilaciones dignas, un empleo continuo, unos estímulos materiales y sociales impensables en el capitalismo, para todos los trabajadores y campesinos? 
* ¿Nos están mintiendo los políticos, escritores y periodistas? 
* ¿Es una gran estafa, vivir en estas sociedades donde la hipocresía social es la norma? 
* ¿O se realiza esta persecución de las ideas comunistas, para que no pensemos en otra sociedad, el Socialismo, y en realidad estamos a las puertas de una pura y dura Lucha de Clases?
"Una persona educada en la ética colectivista, una persona que conecta armoniosamente sus intereses con intereses comunes, es capaz de entender muy simple y muy fácilmente el significado de la famosa fórmula: a cada uno según sus habilidades, cada uno según sus necesidades. Un individuo nunca podría entender esta fórmula. Para él, las necesidades de todos están determinadas por la codicia de todos.
Y junto con él, alguien más levanta las manos y se pregunta: ¿Cómo es eso posible? Si a todos se les da de acuerdo a sus necesidades, todo el mundo le echará a perder el bien social. Afortunadamente, este no es el caso. Ya hay mucha gente en nuestro país que es capaz de vivir con esta fórmula, y no agarrarán nada ni arrastrarán nada a sus hogares. Ellos ya entienden, que no puedes determinar mis necesidades si no piensas en las necesidades de toda la sociedad."

A. S. Makarenko. "Sobre la ética comunista." 1939

Estas reflexiones ¿a quienes sirven? A muchos adultos, mujeres y hombres, jóvenes o jubilados, que también encuentran ese vacío de respuestas y sobre todo, esa miasma repetitiva de vida, que no permite crear nuevos avances sociales.

EPÍLOGO

De acuerdo que no era perfecta la URSS. Abrumar con las cifras conseguidas en la construcción del socialismo no llevan a ningún lado, si no lo unimos a la situación presente. Estos artículos buscan sobre todo incentivar ese cambio de mentalidad del trabajador. Lograr que cada uno sea miembro de "una clase para sí". Y esta transformación se realizará, sin ninguna duda, uniéndonos en esta noción con cada vez más oprimidos, ya sean amigos, compañeros de trabajo, camaradas, vecinos, asalariados, obreros, y los antiguos ilusos despojados de sus negocios.

En otros momentos en que la humanidad era destrozada por el hambre y las guerras, escritores, ensayistas, bolcheviques y pensadores por la nueva sociedad se enfrentaron con el mismo problema.

"... Vivir - ¿No significa tener fe inquebrantable en la victoria? 

El socialismo debe dejar de ser sólo la previsión científica del futuro. Debería convertirse en la antorcha que enciende la fe inquebrantable y la energía en los corazones de las personas ....

... Es necesario inculcar en las masas nuestra propia confianza en la quiebra inevitable del mal, para que se queden sin duda, por lo que van a pasar por este momento en apretadas filas, preparado para la batalla. Esta es la tarea de los teóricos. Sin embargo, las tareas de los demás son para desnudar y mostrar esta mal, para poner al descubierto los sufrimientos y tormentos de los trabajadores y de los combatientes individuales arrancadas de su medio por el enemigo, para darles el significado que realmente tiene, y que da ellos la fuerza para soportar todo con valentía, sin vacilar. Sólo de esta manera es posible inculcar en los asalariados coraje y la comprensión de la necesidad de la lucha. Los que influyen en la mente, y los que ponen la confianza en la victoria en el corazón y la mente son a la vez necesarias. Los científicos y los poetas se necesitan como maestros y propagandistas". (1)

“Puedes vivir sin dulces, sin camisas de seda, sin silla, pero no puedes vivir sin futuro. La esperanza es tan esencial para un hombre como el aire. Cuando se deja de desear, soñar, deja de vivir, su conciencia se derrumba, las acciones se vuelven mecánicas, pierde el derecho a ser llamado humano. " (2)


Notas:

1.- F. E. Dzerzhinsky. Obras Seleccionadas. 2 volúmenes: 1897-1923; 1924-1926. Editorial del Ministerio del Interior (Gospolitizdat). 1957. Edición. Politizdat, 1977. (En ruso).

2.- Ilyá Grígorievich Erenburg, escritor, poeta y publicista soviético, ganador de dos Premios Stalin de primer grado.

Enlaces originales en ruso:

Дмитрий ВеригоЕсть два пути: путь вперед – к социализму и путь назад – капитализму

- ПОЧЕМУ В СОВРЕМЕННОМ МИРЕ ГОСПОДСТВУЮТ ЧАСТНЫЕ СОБСТВЕННИКИ? ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков.

 


24 de enero de 2026

La Batalla de Stalingrado, para entender la importancia de los valores que priman la existencia o no de humanidad.

Stalingrado 2 febrero de 1943

Subido de la página original por María Kassari. Traducción Nestor Guadaño.

"Mi Führer, permítanos capitular. Pero la única respuesta que recibimos fue una criminal invitación al suicidio". Escrito por el oficial nazi cercado en Stalingrado, Wilhelm Adam.

Hay intensos legados históricos de la guerra, que permanecen para siempre no sólo en los libros de texto, sino también en la conciencia humana. La batalla de Stalingrado es, sin duda, un momento así. Pero la historia de las últimas horas del 6º ejército alemán, es igual de tétrica y dramática. Subimos el relato contado por un oficial del estado mayor alemán, cuyas ilusiones se derrumbaron, cuando vio la cara de su vencedor.

Sin rendición: hasta la última bala...
Comienzos de enero de 1943. El 6º Ejército alemán estaba encerrado en la llamada "caldera" de Stalingrado. Las tropas del Ejército Rojo, después de su ofensiva de embolsamiento de los ejércitos del Eje, metódicamente iban apretando el anillo, que sugirieron al comandante de 6º, el coronel general Friedrich Von Paulus, a rendir sus armas. Los aviones soviéticos estaban lanzando folletos, los altavoces exhortaban a finalizar los combates. Era la oportunidad para salvar decenas de miles de vidas.
El general Paulus no era ciego. Envió un informe desesperado al Comandante en Jefe Supremo para permitir la rendición. Pero la respuesta del Führer llegó inmediatamente, como un ultimátum: "La rendición está descartada. Cada día extra que el ejército aguanta ayuda a todo el frente...".
Tras la negativa a rendirse, el 10 de enero de 1943, las fuerzas soviéticas lanzaron la Operación Anillo, con el objetivo de desmantelar y destruir todo el ejército cercado, cercenándolo por partes.
Así del 22 al 26 de enero, se dividió por la mitad. La situación se tornó catastrófica. Y temprano en la mañana del 24 de enero, Paulus se dirigió a Hitler otra vez con su último y angustiado informe.
"... Tengo un ejército sin munición ni comida. El control unificado de las tropas ya no es posible... 18 mil heridos con muy poca ayuda... Prolongar la defensa, no tiene sentido. La derrota es inevitable. Con el fin de salvar a aquellos que todavía están vivos, el ejército pide permiso inmediato para rendirse.".
La respuesta de Hitler fue rápida y breve. Otra vez sonaba como una cínica burla a los moribundos: "Se descarta la rendición. El Sexto Ejército está llevando a cabo su misión histórica, luchando hasta la última bala para permitir la creación de una nueva línea de defensa en el ala sur del frente.".
Después de leer este radiograma, Wilhelm Adam (este oficial de Estado Mayor cuyo informe es la base de este artículo) le dijo abiertamente a Paulus que consideraba esta orden como criminal, y por lo tanto no tenía la obligación de acatarla. Pero el jefe del Estado Mayor, el teniente general Schmidt, por el contrario, exigió aferrarse al ultimátum.
Y esa en sí era la tragedia: Paulus, criado en el espíritu de obediencia absoluta, siguió siendo un soldado obediente. Facilitando así a Hitler sus acciones criminales contra el 6º Ejército.

¿Qué opinan, queridos lectores, dónde está la línea entre el deber militar y la responsabilidad humana? ¿Sabía Paulus que esta orden condenaba a la muerte a decenas de miles de personas, que podrían haber sobrevivido? ¿Debería él, como comandante, romper la orden criminal de Hitler para salvar las vidas de sus soldados, o su misión principal era la fe ciega de lealtad al juramento?
El 31 de enero de 1943 a las 7:00 a. m. A la tenue luz del amanecer, Paulus todavía estaba durmiendo, inmerso en un laberinto de atormentados pensamientos y sueños de pesadilla. Llamaron a la puerta. El jefe de gabinete Schmidt entró. Un pedazo de papel retenía entre tus manos.
"¡Felicidades por su ascenso a mariscal de campo! - anunció Schmidt - Este es el último radiograma recibido".
No era una felicitación, sino una llamada al suicidio. En la historia de Alemania, no había habido ocasión de que un mariscal de campo fuera capturado. Hitler le exigió a Paulus que pusiera una bala en su frente.
"Esto debería ser una invitación al suicidio", dijo Paulus después de leer la nota. "Pero no les daré este placer".
Schmidt continuó: "Al mismo tiempo, debo informar que los rusos han llegado.".
Él abrió la puerta, y un general soviético con un traductor entró en la habitación.
"Los declaramos prisioneros de guerra", dijo el general secamente.
Dejamos nuestras armas sobre la mesa. El general soviético dijo que les llevaría a la retaguardia soviética alrededor de las nueve horas, y se fueron en sus coches. Únicamente me quedaba un acto. Completé mi último deber oficial: escribí en el libro del soldado Paulus la promoción de general a mariscal de campo, lo sellé, e inmediatamente lo arrojé al horno.
Entonces salí a comprobar y averiguar qué pasó por la noche. Resulta que Schmidt ordenó al traductor ir con una bandera blanca a un tanque soviético parado frente a la choza, accediendo a entregar el blocao del estado mayor.
Cuando el general soviético llegó más tarde y anunció las condiciones de la rendición, Schmidt intervino en la conversación. Exigió privilegios especiales para Paulus: pasar a ser un ciudadano común, el derecho a recoger su propia comida, e incluso un equipo de escolta del Ejército Rojo, para la protección personal del Mariscal de Campo durante su viaje al cautiverio.
Paulus nunca autorizó a Schmidt a alcanzar condiciones especiales para él. Esto era una tontería descarada, y esa redacción contradecía las demandas justas de un prisionero.
Estos hechos se agolparon en mi cerebro durante mucho tiempo.
"Lo consideré una maldad por parte de Schmidt", recordé más tarde, "quizá fue una excusa para conseguir concesiones para sí mismo".
Decidí no decirle a Paulus nada sobre esto. Él, se encontraba sentado a la mesa completamente ajeno, reflexionando, y cuando llegó el minuto de irse, simplemente se levantó.
Salimos al patio exactamente a las nueve. La gran entrada al sótano que servía de habitáculo, estaba cerrada, y custodiada por fusileros del Ejército Rojo. El oficial de servicio nos permitió a mí y al conductor entrar al patio donde estaban estacionados los coches. Y entonces me sorprendió lo que vi.
Soldados soviéticos y alemanes, que hace tan solo unas horas, se disparaban unos a otros, pacíficamente estaban parados juntos. Las armas las mantenían en las manos o en el cinturón.
¡Pero qué radicalmente diferente era su apariencia!
Soldados soviéticos, saciados, llenos de fuerza, con un hermoso uniforme de invierno. Y los soldados alemanes envueltos con trozos de capotes desgastados, como si hubieran sido deformados de un golpe los uniformes. Delgados como esqueletos, agotados muchos, como medio muertos. Caras hinchadas y sin afeitar. La aparición de los soldados del Ejército Rojo me pareció simbólica. Este era el aspecto del vencedor.
Sin embargo, me sentí profundamente conmovido por otra circunstancia que siempre ha quedado grabada en mi memoria, y ha destrozado todas las nociones que tenía del "bárbaro oriente".
Nuestros soldados no fueron golpeados ni disparados.
Además, los soldados soviéticos, que habían luchado entre las ruinas de su ciudad, que fue destruida por nosotros, sacaron de sus bolsillos, y ofrecieron a los soldados alemanes, a estos medio cadáveres, algunos cigarrillos y (majorca) tabaco de liar.
No podía articular palabra.
Este acto de humanidad, manifestado en el momento de triunfo absoluto, en medio del odio y la ruina, fue más fuerte que cualquier propaganda. Fue un símbolo no sólo de victoria, sino también de dignidad humana, que tan demostrativamente pisoteó mi propio ejército.
Exactamente a las nueve en punto, el Jefe de Estado Mayor del 64º Ejército Soviético llegó para recoger al comandante del 6º Ejército Alemán, vencido, junto a su cuartel general. Nos subimos a los transportes soviéticos que esperaban. Paulus y Schmidt se fueron en el primer coche. Me acomodé en el segundo vehículo, escoltado por un teniente superior del Ejército Rojo.
Había aquí y allá, ruidos lejanos de batalla. La "caldera" del sur había dejado de existir.
Paulus, a pesar de estar obligado por la orden de Hitler a resistir, el tomó una decisión distinta, aunque no consideró tener derecho a ordenar a los demás comandantes de otras unidades cercadas que se rindieran. El "caldero" del norte aguantó dos días más hasta que sus comandantes emitieron una orden de rendición en la mañana del 2 de febrero de 1943.

La batalla del Volga así terminó...
La historia de Stalingrado será siempre, un golpe para entender la forma de vivir y entender la importancia de los valores que priman la existencia o no de humanidad.

Pero este relato, contado por un oficial alemán, golpea el corazón: se trata de cómo se derrumbó las nociones antiguas sobre la "barbarie rusa". Los oficiales de la Wehrmacht, criados en el mito de que todos los demás eran seres "humanos menores", vio la verdadera cara del combatiente opuesto, del soldado que ganó la guerra. Y no era la cara de un vengador violento, sino la cara de un hombre que, parado entre las ruinas de su propia ciudad, compartía el último pedazo de pan con quienes transformaron en escombros la urbe.

Fue un gesto atronador, que rompió todas las quimeras, mejor que cualquier bala.

Cuántos soldados alemanes, como los que estuvieron en ese patio, estaban dispuestos a admitir: que los que gobiernan el mundo actualmente realizan una propaganda tóxica contra el País de los Soviets, en contra de la más alta dignidad humana.

Cuantos soldados soviéticos, cuando hubieron dado su propio pan, encarnaron el mismo poder de espíritu, que no puede ser derrotado ni por tanques, ni por las órdenes criminales de un Führer...

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