Por Yuri Stoliarov. Enlaces y traducción efectuadas por Nestor Guadaño.
Es evidente el papel de vanguardia del gobierno de Putin, frente a las ambiciones imperialistas que quieren fragmentar el territorio ruso, bloqueando y saqueando sus recursos materiales y financieros. Y especialmente su lucha por detener la agresión de signo antihumano, fascista. Es una seña de identidad que apoyamos. Somos una mayoría en el planeta. Todos abogamos con parar los designios de concentración de la economía mundial, en manos de unas élites norteamericanas y europeas, que gobiernan en nombre de las grandes multinacionales imperialistas.
Pero también hay que anotar, que la actualidad política y económica en Rusia, es cada vez más evidente. Que hay una lucha por el poder, entre tres grupos de la burguesía rusa.
En primer lugar, la facción oligárquica actualmente en el poder:
Un puñado de monopolistas mafiosos, gigantescos, que se han hecho con el control de los sectores estratégicos de la economía, y los altos cargos del Estado. Que defienden sus intereses, frente a otras opciones (por eso designaron a Putin). Luchan por mantener el poder y no cederlo a la burguesía rival, (Manteniendo esa dictadura, con el fin de que ningún proyecto ponga fin a su poderío económico. Si pierden el poder, perderían también sus enormes riquezas).
En segundo lugar:
Una vendedora y acaparadora burguesía liberal prooccidental, vinculada al capital financiero occidental, al imperialismo, copiando los partidos "demócratas liberales" europeos ligados a sus dictaduras de clase.
En tercer lugar:
La burguesía nacional, no vinculada al capital occidental y que, para sobrevivir, se esfuerza por protegerse de su competencia («nacionalistas», «estatalistas», «industriales»). Luchan por arrebatar el poder de las manos de sus competidores —los oligarcas que apoyan a Putin—, para extender un reparto de la propiedad privada sobre todos los medios de producción, para quedarse con las partes más jugosas de las que ahora disfruta el clan de Putin.
En definitiva, se trata de una lucha entre los que solo piensan en su propio interés y los nuevos codiciosos. Una lucha entre los saqueadores y los explotadores, cuyos objetivos son depredadores, con medidas más explotadoras para esquilmar lo más posible a la clase obrera rusa.
Naturalmente, estas capas burguesas no tienen intención de exponerse ellas misma a las balas, ni de derramar ni gota de su sangre. Ese papel queda reservado a tropas salidas del pueblo trabajador, es decir, de nosotros. Tendremos que dar la vida, para que alguna de estas facciones, mantenga los aparatos industriales de guerra, y salga victoriosa, se instale sobre nuestros hombros, de la forma más cómoda posible, sin la rivalidad de sus competidores.
Y para que aboguemos por sus intereses, la burguesía se esfuerza por convencernos de sus buenas, nobles y maravillosas intenciones. Las tres fuerzas burguesas se muestran ahora muy conciliadoras, no escatiman loas a la paz, y nos prometen de todo. Y, en particular, todas auguran un auge económico sin precedentes. De hecho, aseguran que repetirán el milagro económico soviético: Potente en la economía, la ciencia y la cultura que siguió al establecimiento del poder soviético.
Naturalmente, cada una de estas facciones burguesas tiene su propia receta para lograrlo. La camarilla gobernante de Putin propone lo mismo que ha venido instrumentalizando durante casi veinte años: apoyar incondicionalmente al poder, reforzar la estabilidad económica y política, elevar la espiritualidad… y así los gobiernos lograrán ese milagro económico.
Los «nacionalistas» tienen su propia receta: introducir una política proteccionista en beneficio del capital nacional, nacionalizar el sector de las materias primas (es decir, convertirlo en propiedad privada colectiva de diferentes jerarcas bien posicionados) e introducir, dentro de esa propiedad nacionalizada, una regulación y una planificación estatales (por supuesto en beneficio de esos monopolistas).
Los «liberales» también tienen su propia receta. Consideran que, por el contrario, no hay que nacionalizar, sino vender todo lo que aún queda en manos del Estado, renunciar a cualquier tipo de regulación estatal de la economía, y a cualquier política proteccionista, abrir las fronteras al capital occidental, y someter por completo nuestra economía a sus intereses.
Y todos estos "señores" se desahogan a más no poder, todos nos aseguran que su receta nos llevará sin duda alguna a la prosperidad económica, que nos permitirá repetir el milagro económico soviético.
Pues bien, a todos estos dirigentes burgueses se les puede decir una sola cosa:
¡No se tengan ningún tipo de ilusión, señores!
No van a repetir nada, ningún tipo de milagro económico soviético. Están tan lejos de eso como de llegar a pie a la Luna.
LA PALABRA «TERROR» A LO LARGO DE LOS AÑOS DEL CAPITALISMO RESTAURADO, SE HA CONVERTIDO EN LA MÁS UTILIZADA.
En la vida diaria, me dan miedo lo siguiente, la ausencia absoluta de garantías para el futuro, todo queda en el aire, de gobiernos, extorsiones, pérdidas:
1.º Me da miedo quedarme sin pensión ni ayudas del Estado: ¿de qué voy a vivir, cómo voy a sobrevivir, si de repente dejan de pagarme la pensión…?
2.º Me da miedo guardar mis ahorros en los bancos: de repente, puede el dinero desaparecer, como ocurrió en los años 90, o… podrían liquidar el banco…
3.º Me da miedo comprar una propiedad inmobiliaria, por ejemplo, una casita en el campo: podrían desaparecer todas las infraestructuras de alrededor, la oficina de correos, la caja de ahorros, las tiendas, las cafeterías, los comedores, el suministro de agua, la electricidad y el gas, o… podrían derribar la vivienda construida.
4.º Da miedo cambiar rublos por divisas extranjeras para guardar algo para un «día negro»: de repente, la ley podría cambiar y te quedarías «sin un duro», sin ni un céntimo en la cartera o… los «centavos» del bolsillo no tienen valor. Además, da miedo que los rublos ganados con tanto esfuerzo, puedan esfumarse de la tarjeta sin saber adónde van a parar.
5.º Da miedo comprar joyas, ya que uno puede equivocarse al comprobar la autenticidad: de las piedras, del oro o la plata, que podrían resultar ser, sin quererlo, artificiales en lugar de naturales, y que no servirán de nada en tiempos difíciles en los que andas sin efectivo.
6.º Da miedo comprar electrodomésticos tan caros: frigoríficos, lavadoras, aspiradoras, equipos eléctricos y de gas, etc., de escasa calidad, que se estropean al cabo de un año, como mucho dos… Y no he tenido tiempo ni he podido ahorrar para comprarlos y sustituirlos…
7.º Da miedo comprar alimentos: en tiendas, quioscos, supermercados, mercados, bazares o a particulares, porque, en cualquier momento, te puedes intoxicar…
8.º Da miedo comprar ropa y calzado: las prendas están compuestas principalmente por tejidos sintéticos, al igual que las pieles. El calzado es de espuma o de imitación de piel. Los tejidos en contacto con la piel, provocan erupciones y alergias, y el calzado… si te dura medio año, es una suerte, porque si no, se estropea al cabo de un mes o mes y medio.
9.º Da miedo mantener relaciones afectuosas y cálidas: con los hijos, los nietos, los padres, las hermanas, los hermanos, y los parientes cercanos y lejanos, que, a la primera de cambio, pueden estafarte o… algo peor, matarte, degollarte, acabar contigo por un piso, una casa o cualquier otra cosa…
10.º Da miedo amar: ya que pueden traicionarte, mutilarte e incluso… aniquilarte, privarte de tus hijos. Se está extendiendo el miedo a casarse.
11.º Da miedo concebir y dar a luz a hijos: miedo por su futuro. Si te quedas sin trabajo, ¿con qué les vas a dar de comer, calzar y educar? La vivienda es insegura, donde puedan crecer y madurar: porque cualquier hipoteca puede ser un arma de los ladrones.
12.º Dan miedo los desastres recibidos: o por la acción humana, o naturales, por la falta de previsión como inundaciones, incendios, terremotos, huracanes, tifones, volcanes, tsunamis.
13.º Da miedo ir de vacaciones: en autobús, en coche o… viajar en tren o en avión. Incluso da miedo caminar por la calle o cruzar los pasos de peatones. La vida de cualquier miembro explotado de la sociedad no tiene garantía de defensa, así que hay que mirar bien a ambos lados para que no te atropellen los coches, de alta gama, que van a gran velocidad.
14.º Da miedo morir…: existe el temor de que no te entierren como es debido. Es un terror impuesto dentro de los miedo adquiridos. Por ti y tus allegados…
Toda esta caterva de idealistas y "emprendedores" recuerdan el milagro económico soviético. Pero la fuente dimanadora de felicidad y logros soviéticos, no pueden alcanzarla.
Porque la base del milagro económico soviético es, en primer lugar, un modo de producción más avanzado, el socialista. Un sistema económico más perfeccionado, que acabó con la fragmentación y las caóticas fuerzas económicas burguesas, las fusionó en un solo flujo, les dio una dirección común y, con ello, multiplicó por mil su potencia.
Y, en segundo lugar, el heroísmo laboral del pueblo soviético. El pueblo, que había llevado a cabo la revolución, y estableció su propio poder popular y obrero, se sentía y era el dueño del país. Estaba increíblemente animado, especialmente en la época de construcción del socialismo hasta los años cincuenta del siglo pasado. Rebosaba entusiasmo, tenía futuro y confianza en sí mismo. Trabajaba en el apogeo de su fuerza creativa. Por eso hacía milagros.
Pero ustedes, señores, no tienen intención alguna de pasar al modo de producción socialista, ni la oligarquía de Putin, ni los «liberales», ni los «nacionalistas». Todos ustedes muestran los dientes y gruñen de odio en cuanto se habla de la abolición de la propiedad privada. Verdugos por igual, tienen la intención de mantener la propiedad privada, la fragmentación económica, el caos productivo y la incompetencia.
Ninguno, necios que no quieren oír hablar de que el pueblo trabajador se convierta en dueño: ni los partidarios de Putin, ni los «liberales», ni los «nacionalistas».
¡Todos están convencidos, que en cualquier caso, los dueños seguirán manteniendo su poder de clase burguesa, por medio de la extorsión, y si es necesario por la violencia.
¡Sea quien sea, de entre las tres facciones, quien se apropie del poder, la verdad de los hechos, es que el pueblo trabajador seguirá esclavizado!
Y un pueblo esclavizado no puede obrar ningún milagro. No puede tener esa explosión de entusiasmo creativo, que tuvo el proletariado ruso victorioso tras el año diecisiete. Y es que el pueblo comprende que ahora, con la propiedad privada, no trabaja por el bien de toda la sociedad, sino para el enriquecimiento de los capitalistas. ¿Cómo puede haber entonces entusiasmo, inspiración o heroísmo laboral? ¿Cómo puede el trabajo convertirse en alegría, aportar satisfacción y felicidad?
El proletario no siente ningún entusiasmo, sino aversión hacia el trabajo forzado, pues la carga que realiza tiene como único fin dar beneficios al patrón, sostener su vida, agobiado por las deudas. El trabajo no es una alegría, sino una obligación, un pesado fardo, un tormento y una maldición.
Así que no os hagáis ilusiones. La burguesía no puede ser capaz de repetir el milagro económico soviético. Solo nosotros, la clase obrera lo conseguiremos, una vez que recuperemos el poder obrero, y volvamos a ser los dueños de nuestro país.
Ahora bajo el dominio del capital, toda la energía creadora de nuestro pueblo está oprimida y sofocada por la necesidad de trabajar para sobrevivir.
Cuando el poder lo han detentado los trabajadores, esa energía creativa se libera. Entonces la clase obrera demuestra de lo que es capaz. Y entonces se volverá a hablar del «milagro económico proletario». Aunque, en realidad, no hay ningún milagro. Lo que hay es el trabajo libre y colectivo de trabajadores emancipados, en beneficio de toda la sociedad.
Solo el poder de la clase obrera acabará con todo esto. Poniéndose manos a la obra con firmeza y resolución. Expulsará a los ladrones insaciables, devolverá las riquezas del país a todo el pueblo, establecerá un control estricto sobre los funcionarios y castigará severamente a quienes utilicen sus cargos para fines personales.
Así fue precisamente cuando el proletariado en muchos países tuvieron partidos bolcheviques, marxistas leninistas que consagraron sus vidas para elevar la conciencia de clase y avanzar hacia una nueva sociedad de liberación. Sobre todo en la época de la construcción del socialismo, bajo la dirección de José Stalin. Bajo el poder de la clase obrera, se controló meticulosamente a los funcionarios para que ayudasen a organizarse al pueblo soviético, y por ello, en aquellas decenas de años, estos no se atrevían a descarrilarse.
En cuanto a la democracia: tendremos democracia, integralmente avanzada. Pero no una democracia burguesa, sino obrera. El pueblo trabajador gobernará en defensa de sus propios intereses, y reprimirá con dureza todos los intentos de los explotadores derrocados por restablecer los antiguos órdenes burgueses.
Esto es lo correcto y lo justo. Ya hemos visto a qué terribles desgracias nos han llevado la contrarrevolución burguesa y la restauración del capitalismo. No queremos que esto se repita. Por eso, la clase obrera defenderá con firmeza su poder. No tendrá miramientos con los enemigos de clase.
Enlace original:
- ВКП(б) - Всесоюзная Коммунистическая партия большевиков.
- https://publizist.ru/blogs/111579/32882/-



