2 de abril de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 5ª Parte.

orenshikov joseph stalin portrait russian leaders

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista. 

























El camarada José Stalin solía escribir en los márgenes de los libros que leía, así como subrayaba algunas frases o párrafos. Entre sus expresiones, las había de desaprobación o desprecio, constando expresiones como "jajaja", "galimatías", "tonterías", "naderías", "tonto", "poco sincero", "sinvergüenza", etc.

También podía ser efusivo en sus elogios, escribiendo "sí, sí", "de acuerdo", "bien", "perfecto", "eso es". En ocasiones, sus anotaciones estaban llenas de los insultos más selectos, como "asqueroso", "mentiroso", "tonto".

Si era escéptico respecto al texto, simplemente lo marcaba como "m_da" (que significa más o menos "¿de verdad?").

Como ocurre con V. I. Ulianov "Lenin", su anotación más frecuente era NB, en latín o su equivalente en ruso.

Los pometki (anotaciones) de Stalin, eran "usualmente indicativos, altamente estructurados y disciplinados". Aunque leía principalmente para aprender algo nuevo, "también leía muchos de sus propios escritos. Un ejemplo es su discurso electoral de febrero de 1946".

"En un panfleto que reproducía el texto de su discurso, Stalin señaló los primeros párrafos en los que decía que la guerra no era un accidente ni una función de personalidades, sino el resultado inevitable de una crisis fundamental del sistema capitalista. También señaló los párrafos, en los que afirmaba que la guerra había demostrado la superioridad del sistema social soviético, y la viabilidad de su carácter multinacional".

"Continuó destacando el papel del Partido Comunista en la obtención de la victoria y lo crucial que había sido industrializar el país antes de la guerra. El último párrafo que marcó fue uno al final del discurso en el que señalaba que los comunistas se presentaban a las elecciones al Soviet Supremo como parte de un bloque con personas ajenas al partido." (pag. 99)

Stalin nunca utilizó redactores para los discursos, compuso sus propios discursos. Leyó y remarcó un folleto, que contenía el discurso de Andréi Zhdánov de septiembre de 1947 "Sobre la situación internacional", pronunciado en la conferencia inaugural del Cominform. Fue, en efecto, la respuesta soviética a la guerra fría iniciada por el imperialismo angloamericano. Zhdánov dijo a los delegados de los partidos comunistas europeos, que el mundo de posguerra se había dividido en dos campos polarizados: el campo del imperialismo, la reacción y la guerra, y un campo de socialismo, democracia y paz.

Aunque conocía muy bien el discurso, ya que Zhdánov le había consultado extensamente sobre su contenido, aun así hizo bastantes indicaciones en el folleto. Uno de los temas fueron los esfuerzos del imperialismo, pasado y presente, para destruir la Unión Soviética. Otra era el creciente poder e influencia del imperialismo estadounidense tras la guerra, y que Estados Unidos se dirigía hacia una política de aventurerismo militar.

Esos textos marginales de Stalin, resultaron ser una "evidencia peligrosa para los estudiosos, que buscaban en la biblioteca una prueba irrefutable de sanción, que corroborara sus diversas teorías sobre la psicología y motivaciones de Stalin. Un ejemplo es la breve anotación en un par de páginas, de una traducción rusa de "Under the Rose" (1926) de Anatole France, una serie de diálogos humanistas sobre la existencia y el significado de Dios. Mas la verdad era que estas anotaciones fueron realizadas por Svetlana, no por Stalin." (pag. 100)

Algunas de las anotaciones han sido malinterpretadas por algunos autores, como prueba de que Stalin consideraba a Iván el Terrible su maestro y ejemplo, pero Stalin no tenía tiempo para Iván el Terrible. "Despreciaba a todos los zares, incluso a los grandes como Pedro y Catalina. Su único verdadero héroe y modelo a seguir fue Lenin." (pag. 101)

Stalin veneraba absolutamente a Lenin, a quien conoció por primera vez en diciembre de 1905 en una conferencia del partido en Tampere, Finlandia, entonces una provincia autónoma de la Rusia zarista. En una reunión conmemorativa del recientemente fallecido fundador del Estado soviético, Stalin recordó que lo que le había cautivado de Lenin era la "irresistible fuerza de la lógica" en sus discursos, "dejar de quejarse por la derrota", "nada de jactarse por la victoria", "fidelidad a los principios proletarios", "confianza en el pueblo", y "la visión del genio, su capacidad para captar y adivinar rápidamente el significado interno de los acontecimientos inminentes". (discurso pronunciado en una reunión conmemorativa en la escuela militar del Kremlin, 28 de enero de 1924)

Cuando Stalin ideó su plan de clasificación en las bibliotecas en mayo de 1925, aunque Trotski era su mayor oponente, Stalin lo situó sexto en la lista de autores marxistas, y sus propios escritos en el séptimo lugar, tras Marx, Engels, Lenin, Kautsky, Plejánov y Trotski. Más de "cuarenta libros y panfletos de Trotski ... puede encontrarse entre los restos de la biblioteca de Stalin, pero le interesaban de él, especialmente las polémicas faccionales, como 'La nueva causa' (1923) y 'Las lecciones de octubre' (1924).

"Stalin revisó estos y otros escritos, buscando munición para su crítica a Trotski y al trotskismo. Sus duras críticas a las opiniones de Trotski, le granjeó alrededor de su figura, como a uno de los principales militantes que entraba en las polémicas, con argumentos teóricos contundentes, y consolidaron su autoridad como secretario general del partido. En la 15ª conferencia del partido en noviembre de 1926, fue durísimo en su crítica a la afirmación de Trotski en 'El nuevo rumbo' de que 'el leninismo, como sistema de acción revolucionaria, presupone un instinto revolucionario entrenado por la reflexión y la experiencia que, en el ámbito social, equivale a la sensación muscular de efectuar un trabajo físico'."

Stalin comentó, "el leninismo como una "sensación muscular de trabajo físico". ¿No es nuevo, ni original, ni muy profundo? ¿Puede entenderse como se hace?" (Risas). (pag. 103)

A pesar de todo, era tan excepcional su publicitado brillo intelectual, Trotski no era rival para Stalin. Aquel tenía una historia que se remontaba a 1903, de ataques a Lenin y a los bolcheviques, y solo se unió a ellos en el verano de 1917. Stalin recordó al partido el comportamiento pasado de Trotski:

"Le gustaba especialmente citar el ataque de Trotski en 1915, a la visión de Lenin de que la revolución proletaria y el socialismo eran posibles en un solo país, incluso en una Rusia campesina culturalmente atrasada y económicamente subdesarrollada."

Por cierto, Roberts nos dijo antes que el socialismo en un país era una nueva doctrina creada por Stalin (pag. 64). Ahora, sin embargo, 40 páginas después, se ha convertido, con toda razón, en la opinión de Lenin. La visión de Trotski, de la que nunca se apartó, era que sin una revolución proletaria europea, la Rusia revolucionaria no podría sobrevivir, y mucho menos construir el socialismo. La inmensa mayoría del partido estuvo de acuerdo con la tesis leninista y continuó construyendo el socialismo, con sus logros históricos mundiales.

Volviendo a las anotaciones de Stalin, "Lenin fue el autor más leído de Stalin. En los escritos recopilados de Stalin hay muchas más referencias a Lenin que a cualquier otra persona. Stalin era conocido como el maestro que recogía las citas de Lenin ...".

"En un libro sobre las razones de la victoria bolchevique en la guerra civil, Stalin simplemente resaltó todas las citas de Lenin: los bolcheviques habían ganado gracias a la solidaridad internacional de la clase trabajadora, porque estaban unidos mientras que sus oponentes estaban divididos, y porque los soldados se negaron a luchar contra el gobierno soviético. La referencia de Lenin al fracaso de la predicción de Winston Churchill de que los aliados tomarían Petrogrado en septiembre de 1919 y Moscú en diciembre fue doblemente marcada en el margen." (pag. 102)

En sus anotaciones no hay ninguna pista de un comentario crítico de Stalin, ni sobre Marx ni sobre Lenin, aunque hubo algún comentario crítico ocasional sobre Engels. Aun así, fue muy respetuoso con Engels. "Solo los idiotas no dudan", dijo, "... que Engels fue y sigue siendo nuestro maestro. Pero de esto no se deduce en absoluto que debamos encubrir cualquier carencia de Engels." (Carta al Politburó, 5 de agosto de 1934, véase Roberts pag. 102)

Los libros marcados de Stalin en su biblioteca, revelan que siguió leyendo a Marx, Engels y Lenin hasta el final de su vida.

El brindis de Stalin a los científicos, en una recepción para trabajadores de la educación superior en mayo de 1938, es uno de varios homenajes plenos a Lenin:

"En el transcurso de su desarrollo, la ciencia ha conocido a no pocos hombres valientes capaces de derribar lo antiguo y crear lo nuevo ... científicos como Galileo, Darwin ... Me gustaría centrarme en uno de estos eminentes hombres de ciencia, que al mismo tiempo fue el hombre más grande de los tiempos modernos. Me refiero a Lenin, nuestro maestro, nuestro tutor". (Aplausos)

"Recuerden 1917. Un análisis científico del desarrollo social de Rusia y de la situación internacional, llevó a Lenin a la conclusión de que la única salida a la situación era la victoria del socialismo en Rusia. Esta conclusión sorprendió por completo a muchos hombres de ciencia... Científicos de todo tipo, vociferaron en un aullido diciendo que Lenin estaba destruyendo la ciencia. Pero Lenin no temía ir contra la corriente, contra la fuerza de la rutina. Y Lenin ganó". (Aplausos)" (pags.102-3)

Stalin también desmontó, lo que llamó la 'leyenda' del papel especial de Trotski en 1917:

"Pasemos ahora a la leyenda, sobre el papel especial de Trotski en el levantamiento de octubre. Los trotskistas difunden vigorosamente rumores, de que Trotski inspiró y fue el único líder del levantamiento de octubre. Estos rumores se están difundiendo, con un celo excepcional por el llamado editor de las obras de Trotski, Lentsner".

"El propio Trotski, al evitar consistentemente mencionar al partido, al comité central y al comité de Petrogrado del partido, al no decir nada sobre el papel principal de estas organizaciones en el levantamiento, y al impulsarse vigorosamente como figura central en el levantamiento de octubre, ayuda voluntaria o involuntariamente a difundir los rumores sobre el papel especial que se supone que desempeñó en el levantamiento".

"Estoy lejos de negar el papel indudablemente importante de Trotski en el levantamiento. Sin embargo, debo decir que Trotski no desempeñó ningún papel especial en el levantamiento de octubre, ni pudo hacerlo, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, simplemente cumplió la voluntad de los órganos del partido correspondientes, que dirigieron cada paso que dio Trotski." ("¿Trotskismo o leninismo?", noviembre de 1924)

La diferencia más importante entre Trotski y el partido bolchevique liderado por Stalin, estaba en la cuestión de construir el socialismo en la URSS. Dada la persistencia de Trotski en su postura errónea, las diferencias sobre esta cuestión escalaron, hasta convertirse en una lucha existencial por los objetivos del partido bolchevique.

Trotski, incapaz de conseguir mucho apoyo dentro del partido, siguió el camino de la actividad fraccional, y fue expulsado tras organizar una manifestación antipartidista en el décimo aniversario de la Revolución de Octubre, y también fue enviado al exilio. Él mismo fue el autor de su propia desgracia.

"Fue Trotski quien inició las guerras de la 'historia', sobre quién había hecho más durante la revolución. En 1923, fue Trotski quien rompió la unidad del colectivo directivo del Politburó que había asumido el control, cuando Lenin sufrió una serie de colapsos ... propuso acelerar la industrialización socialista, y modificar la estrategia de la Nueva Política Económica (NEP) ...

Presionando a los camaradas que tenían el liderazgo, Trotski organizó una campaña dentro del partido, que acusaba a la mayoría del Politburó, encabezada por el triunvirato de Stalin, Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, de constituir una 'dictadura faccional'. Fue esta campaña la que llevó a la publicación del 'Nuevo Curso'". Sin embargo, el asunto se resolvió con una contundente victoria del triunvirato en la 13ª Conferencia del partido en enero de 1924.

"El siguiente movimiento de Trotski fue una alianza oportunista y poco acertada, con Kámenev y Zinóviev que, ahora mucho más de izquierdas que en 1917, se habían distanciado de Stalin por la NEP y el socialismo en un solo país. Al igual que la oposición de izquierdas de Trotski en 1923, la oposición unida de Kámenev, Trotski y Zinóviev intentó reunir apoyo dentro del partido, pero fue superado por el poder y la popularidad de Stalin...".

"En octubre de 1926, Trotski fue destituido del Politburó y, un año después, del comité central, al igual que Kámenev y Zinóviev. En noviembre de 1927, Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido, y la derrota se completó en el 15º Congreso en diciembre de 1927, que excluyó a 75 opositores, incluido Kámenev, de sus filas." (pags 109-10)

"Kámenev y Zinóviev, junto con muchos de sus seguidores, pronto retractaron su oposición a la línea mayoritaria y fueron readmitidos en el partido. Trotski persistió en su oposición, declarando que el partido, "como la Revolución Francesa de 1794, había sido capturado por las 'fuerzas termidorianas' contrarrevolucionarias. En enero de 1928, fue exiliado a Alma-Ata, en Kazajstán." (Ídem)

La oposición al partido se caracterizó correctamente, como una desviación y reflejo de la insidiosa influencia de los enemigos de clase.

Inicialmente, los opositores disidentes eran considerados una desviación pequeñoburguesa que era objetivamente, aunque no conscientemente, contrarrevolucionaria. Con el tiempo, la oposición se volvió consciente y activamente contrarrevolucionaria, y fue condenada como tal.

Aunque exiliado a Alma-Ata por actividades contrarrevolucionarias, Trotski continuó con sus actividades fraccionales por correo. Después de eso, fue exiliado a Turquía en 1929, y finalmente privado de su ciudadanía soviética en 1932.

El supuesto terror de Stalin

Trotski y sus seguidores charlaban sobre la "degeneración" del régimen soviético, sobre "Termidor", sobre la "victoria inevitable" del trotskismo, dijo Stalin a los delegados al XVIº Congreso del partido en junio de 1930. "Pero en realidad, ¿qué pasó? Lo que ocurrió fue el colapso, el fin del trotskismo."

En una carta de 1931 a Proletarskaya Gazeta, Stalin mostró considerable preocupación, no por la fuerza del trotskismo, sino por su identificación errónea como una facción del comunismo, cuando en realidad "el trotskismo es el desapego avanzado de la burguesía contrarrevolucionaria."

En noviembre de 1931 le dijo a Emile Ludwig que Trotski había sido en gran medida olvidado por los trabajadores soviéticos, y que si lo recordaban era "con amargura, con exasperación, con odio". En el XVIIº congreso del partido en enero de 1934, el Congreso de los Vencedores (poco después de la exitosa finalización del primer plan quinquenal, con sus espectaculares resultados), Stalin dijo que el grupo antileninista de trotskistas había sido aplastado y dispersado, y que sus "organizadores se encuentran en los patios traseros de partidos burgueses en el extranjero".

Stalin y sus camaradas, quedaron conmocionados por el asesinato en diciembre de 1936 de Serguéi M. Kírov, secretario del partido en Leningrado. El asesino, Leoníd Nikólaev, como se descubriría más tarde, no fue un asesino solitario que disparó a Kírov fuera de su despacho por algún rencor personal, como afirman historiadores burgueses (incluido Roberts), que incluso llegan a difundir la calumnia (no de Roberts), de que Stalin estaba detrás de este vil crimen contra un amigo y camarada muy querido. Para su crédito, Roberts dice que ni siquiera Trotski consideró culpable a Stalin del crimen.

El 16 de diciembre, Kámenev y Zinóviev fueron arrestados por complicidad en el asesinato, mientras que el 29 de diciembre, Nikolaev y sus 13 allegados fueron ejecutados.

Una investigación más profunda reveló, que Kámenev, Zinóviev y Trotski estuvieron activamente implicados en la organización del asesinato de Kírov, así como en conspiraciones contra la vida de Stalin. Estas pruebas los llevaron a la fiscalía general y al juicio público de Kámenev, Zinóviev y otros 14 personas, acusadas de ser los líderes de un "centro unificado trotskista-zinovievista" que había sido responsable del asesinato de Kírov, y que había conspirado para asesinar a otros líderes soviéticos.

El juicio tuvo lugar en Moscú en agosto de 1936, siendo el primero de tres juicios. Los 16 confesaron los crímenes de los que se les imputaba y fueron ejecutados. Trotski y su hijo Lev Sedov fueron condenados a muerte en ausencia.

Las investigaciones que condujeron al primer juicio de Moscú, descubrieron la existencia de un "centro trotskista paralelo antisoviético", destinado a ser una red de reserva en caso de que se descubriera el centro trotskista-zinovievista.

Los principales acusados en este segundo juicio de Moscú, fueron el excomisario adjunto de industria pesada Georgi Piatakóv, el exeditor de Izvestia Karl Radek, y Grígori Sokólnikov el excomisario adjunto de asuntos exteriores. Junto con otros 14, fueron acusados de traición, espionaje y destrucción, con el objetivo final de tomar el poder y restaurar el capitalismo en la Unión Soviética después de que como esperaban, la Unión Soviética hubiera sido derrotada en un conflicto militar por Alemania y Japón. Principalmente eran antiguos trotskistas, que tras sus confesiones, la gran mayoría fueron condenados a muerte.

Los acusados en el segundo juicio implicaron a los líderes de la oposición de derechas: Nikolái Bujárin, y el ex primer ministro Alexéi Rykov. Fueron expulsados del partido en marzo de 1937, lo que llevó a su arresto y a su juicio un año después en el tercer y último juicio de Moscú contra el "Bloque de Derechas y Trotskistas".

Bujárin y Rykov confesaron conscientemente de conspirar con potencias extranjeras para derrocar el poder soviético, por ello junto con la mayoría de los coacusados fueron condenados a muerte y ejecutados. Algunos historiadores burgueses sin sentido, han hecho la afirmación de que Bujárin fue falsamente inducido a confesar ser enemigo del Estado soviético, "al servicio de Stalin", una afirmación tan absurda como siempre, y que Bujárin estaba dispuesto a desempeñar su papel prescrito para salvaguardar el sistema soviético.

Muchos articulistas burgueses, y tras ellos la 'izquierda' imperialista, afirman que los juicios de Moscú fueron "juicios de exhibición", parte del "gran terror" desatado por Stalin contra sus opositores políticos. Ni mucho menos. Los juicios de Moscú demostraron que hasta entonces la Unión Soviética había subestimado los peligros que afrontaba en las condiciones de cerco capitalista, especialmente la penetración en la Unión Soviética por innumerables agentes imperialistas, destructores, espías, distractores y asesinos.

"Fingiendo ser comunistas leales, los opositores engañaron al pueblo soviético, abusaron de la confianza, destruyeron a escondidas y revelaron nuestros secretos de Estado a los enemigos de la Unión Soviética." ("Defectos en el trabajo del partido, y las medidas para liquidar a trotskistas y otros dobles negociantes", informe efectuado en el comité central, 3 de marzo de 1937)

Si el Estado soviético no hubiera tratado con mano de hierro, a los autores de los crímenes cometidos por los acusados, su destino habría sido el mismo que el de la Comuna de París, tras lo cual los contrarrevolucionarios habrían desatado una orgía de asesinatos y masacres masivas, que comparados con los juicios de Moscú, hubieran sido un espectáculo secundario insignificante.

¿Para profundizar en este tema, y se desee saber más sobre los juicios de Moscú y sus críticos es importante consultar el libro de Harpal Brar "Trotskismo o Leninismo"? Aún mejor, le aconsejamos acceder a las "Transcripciones textuales" de estos juicios, que revelan la profundidad de la degeneración de los acusados que, considerando sus posiciones de alta influencia en el partido, sus mentes podridas demuestran hasta donde llegaron en estos juicios.

También tuvo lugar el juicio con corte militar en mayo de 1937, del mariscal N. Tujachévski y otros siete generales, acusados de un complot fascista para derrocar al gobierno soviético. Tras este juicio, fueron declarados culpables y ejecutados.

Roberts afirma que, tras varios intentos, "el NKVD finalmente logró asesinar a Trotksi, en México en agosto de 1940". Pero el servicio secreto soviético no tuvo nada que ver con el asesinato de Trotski. Fue asesinado por un seguidor disgustado, que se enfureció al descubrir que el hombre al que había adorado como deidad no era más que un charlatán. Las autoridades mexicanas y el servicio de inteligencia estadounidense intentaron que dijera que Stalin le había enviado para matar a Trotski, a cambio de lo cual sería liberado. Se negó y cumplió muchos años en una cárcel mexicana.

"Pravda anunció la noticia de la muerte de Trotski en un artículo titulado 'Muerte de un espía internacional'. El artículo terminaba con las palabras: "Trotski fue víctima de sus propias intrigas, negligencias y traiciones. Así terminó de forma poco gloriosa la vida de esta persona despreciable, que se fue a la tumba con el estampado 'espía internacional' en la frente." (24 de agosto de 1940)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 5 | The Communists

28 de marzo de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 4ª Parte.

bubnov stalin portrait painting

Stalin aprobando un modelo soviético del pabellón para la Exposición Universal de París en 1937, Alexandr Bubnov, 1940.

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

Geoffrey Roberts calcula el tamaño de la biblioteca del camarada José Stalin en unos 25.000 libros, folletos y publicaciones periódicas.

En la colección de Stalin, "Aparte de las obras de Marx, Engels, Kautski y Luxemburgo, tuvo pocas traducciones extranjeras. Excepciones notables, se incluyen traducciones al ruso del libro de Winston Churchill sobre la Primera Guerra Mundial, "The Word Crisis". Tres libros del socialdemócrata revisionista alemán Eduard Bernstein. Dos libros de Keynes, entre ellos "Las consecuencias económicas de la paz". La "Historia de la Gran Revolución Francesa" de Jean Jaurès, la "Revolución mundial" de Tomáš Masaryk, del economista alemán Karl Wilhelm Bucher "Work an Rhythm", una obra temprana de Karl Wittfogel sobre el 'despertar' de China, "Imperialismo" de John Hobson, el libro de Werner Sombart sobre el capitalismo moderno, algunas obras del fundador de la Turquía moderna, Kemal Atatürk, del marxista italiano Antonio Labriola sobre el materialismo histórico, "México insurgente" de John Reed, varias obras del escritor estadounidense Upton Sinclair, y las cartas de los anarquistas estadounidenses ejecutados, Sacco y Vanzetti".

"Entre las muchas obras sobre economía de la colección, se encuentra una traducción de "La riqueza de las naciones" de Adam Smith. En tres volúmenes, muy marcados de comentarios sobre la obra El Capital de Karl Marx, realizada por David Rozenberg.  Stalin mostró un interés particular por las secciones sobre comercio, y por Adam Smith." (pag. 86)

Algunos de los escritores de la colección de Stalin fueron purgados, pero sus escritos permanecieron en la colección.

En la colección también se encontraban unos 150 libros en lenguas extranjeras, en su mayoría en francés, alemán e inglés, incluyendo un libro sobre la guerra civil española, una copia firmada de la edición de 1935 de "Soviet Communism: a New Civilisatión" de Sidney y Beatrice Webb, y  diversas traducciones a otros idiomas de obras de Lenin, Stalin, Trotski, Bujarin y Radek.

Un libro acaparó los intereses de Stalin sobre historia militar, es el texto de 1923 sobre la historia de los ejércitos revolucionarios de Nikolai Lukin (1885-1940), basado en sus conferencias para la Academia del Estado Mayor General del Ejército Rojo. Este libro trataba sobre la Revolución Francesa, y la Comuna de París, pero fue el capítulo sobre Cromwell, y su modelo de Nuevo Ejército, que más le interesó. Stalin aprovechó bien sus conocimientos de historia inglesa en una entrevista con H. G. Wells en julio de 1934:

"'Recuerde la historia de Inglaterra en el siglo XVII. ¿No decían muchos que el antiguo sistema social había decaído? Pero, ¿no fue necesario, sin embargo, un Cromwell para aplastarlo por la fuerza?'. Cuando Wells objetó que Cromwell actuaba constitucionalmente, Stalin replicó: '¡En nombre de la constitución recurrió a la violencia, decapitó al rey, dispersó el Parlamento, arrestó a algunos y decapitó a otros!'"

"En esa misma entrevista le dio una conferencia a Wells sobre la historia británica del siglo XVIII y el papel del movimiento cartista radical en las reformas políticas democráticas de esa época." (pag. 88)

La declaración más llamativa de Stalin sobre la historia rusa, llegó en su discurso de febrero de 1931, sobre la urgencia del impulso hacia la modernización y la industrialización:

"La historia de la antigua Rusia consistió, entre otras cosas, en que se ensañaron con el estado, realizado por otros imperios, debido a su atraso. Fue derrotada por los Janes mongoles. Fue derrotada por los Beys turcos. Fue derrotada por los gobernantes feudales suecos. Fue derrotada por los señores polaco-lituanos. Fue derrotada por los barones japoneses".

"Todos le dieron una paliza por su atraso. Por el atraso militar, por el atraso cultural, por el atraso estatal, por el atraso industrial, por el atraso agrícola".

"La golpearon porque era rentable y podía hacerse con impunidad ... Así es la ley de los explotadores: golpea a los que están al revés porque son débiles, así estáis equivocados, y por tanto podéis ser golpeados y esclavizados... Nos hemos quedado atrás respecto a los países avanzados entre 50 y 100 años. Debemos cerrar esa brecha en diez años. O hacemos esto o seremos aplastados." (pag. 89)

Las memorias y diarios, fueron otra categoría de libros que interesaron a Stalin, entre ellos las memorias del espía británico R. H. Bruce-Lockhart, del general alemán de la Primera Guerra Mundial Erich Ludendorff, y de Annabelle Bucart, que desertó a la Unión Soviética desde la embajada estadounidense en Moscú en 1948, convirtiéndose después en una estrella de la radiodifusión en inglés de Radio Moscú.

Los boletines de la Agencia Tass en varios países, fueron una de las fuentes más importantes de información internacional de Stalin a principios de los años 30, y prestó especial atención a los reportajes desde y sobre Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial, su equipo le elaboró un boletín informativo que contenía material traducido y resumido de la prensa extranjera, especialmente informes sobre la Unión Soviética. (pag. 90)

A la luz de todo el material que tenía, a pesar de la denigración de Stalin como un tirano mediocre, Stalin emerge como un gigante intelectual, comprometido en cada fibra de su cuerpo con la causa del socialismo y la liberación de la humanidad. Alguien que, en medio de la increíble carga de sus responsabilidades, encontraba tiempo para leer una cantidad monumental de libros y reunir una gran colección de libros que cubrían diversos aspectos del conocimiento humano.

"La idea de que Stalin fuera un intelectual, que había leído y coleccionado muchos libros, no era inusual, a pesar de la caricatura de Trotski de él como mediocridad. Era, al fin y al cabo, un autor publicado", cuya reputación como teórico marxista fue reconocida y "una sucesión de deslumbrantes intelectuales, diplomáticos y políticos occidentales habían elogiado públicamente su conocimiento y erudición ..."

"Pero el descubrimiento de su biblioteca personal, centró la atención en el aspecto intelectual de la personalidad e identidad de Stalin. Lo crucial, es que sus biógrafos ahora disponían de una fuente que podían usar para explorar el funcionamiento de su mente junto con sus estudios sobre el ejercicio de su poder." (pag. 90)

Uno de los fallos comunes de los opositores a Stalin, había sido subestimar su intelecto y erudición. El descubrimiento de su biblioteca puso fin a esas tonterías, y arrojó luz sobre los talentos multifacéticos de este gigante intelectual y revolucionario.

Tras el colapso de la URSS, el pueblo ruso empezó a apreciar la contribución de Stalin y a desechar las calumnias vertidas sobre sobre él, que habían difundido los jruschovistas, trotskistas, académicos burgueses y otros sinvergüenzas similares. No es de extrañar, entonces, que, según una encuesta de opinión de marzo de 2018, Stalin fuera elegido "el mayor líder de todos los tiempos para los rusos". (pag. 96)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 4 | The Communists

18 de marzo de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 3ª. Parte.

José Stalin, 1932

Los bolcheviques otorgan un gran valor a la educación, y a la difusión del conocimiento entre la población. En 1928, el número de libros publicados en la URSS superó el pico zarista de 34.000 títulos, que era superado por el alemán. Ese mismo año, la Unión Soviética imprimió 270 millones de ejemplares de libros, más del doble que en tiempos zaristas.

Además de su propia vasta colección, a Stalin le gustaba pedir prestados libros de otras bibliotecas, tanto personales como institucionales, y su fuente favorita era la "Leninka" la Biblioteca Lenin de Moscú.

Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista. 

Muerte de la esposa de Stalin

Hay muchos cotilleos sobre la vida familiar de Stalin, pero, "Por lo que se sabe, los años 20 fueron una época bastante feliz para la familia Stalin." Lamentablemente, el idilio familiar terminó abruptamente cuando Nadezhda ('Nadia') Alliluyeva murió en noviembre de 1932. La razón y las circunstancias de su muerte seguían siendo desconocidas. Sin embargo, las historias sobre sus malas relaciones con Stalin y las diferencias políticas entre ellos son obra de la febril imaginación de emigrados soviéticos, y de los opositores políticos de Stalin.

Su muerte fue anunciada en Pravda: "En la noche del 9 de noviembre, la activa y dedicada miembro del partido Nadezhda Serguéievna Alliluyeva falleció." La dedicatoria que siguió fue firmada por los principales líderes soviéticos y sus esposas.

"Hemos perdido a una estimada y querida camarada con un alma hermosa. Una joven bolchevique de choque, dedicada sin límites al partido y a la revolución, ya no está... La memoria de Nadezhda Serguéievna, bolchevique dedicada, amiga cercana y fiel colaboradora del camarada Stalin, permanecerá para siempre muy querida para nosotros."

Más homenajes llegaron en el momento de su entierro en el cementerio de Novodevichy el 12 de noviembre, y pocos días después Stalin respondió públicamente a todos los mensajes de simpatía que había recibido.

"Con sincero agradecimiento a todas las organizaciones, camaradas y trabajadores que han expresado sus condolencias por la muerte de mi amiga cercana y camarada Nadezhda Serguéievna Alliluyeva. Stalin." (pags. 76-7)

La dacha de Stalin

En 1933-34 se construyó una nueva dacha para Stalin: la mansión de Kuntsevo a sólo diez minutos en coche del Kremlin. De ahí su nombre coloquial 'Blizhnaya' [cerca]. Tras la muerte de Nadia, la vida diaria de Stalin adoptó un nuevo patrón. Casi nunca se quedaba a dormir en su apartamento del Kremlin, trabajaba hasta tarde y luego lo trasladaban a la Blizhnaya. No era hasta las primeras horas de la mañana cuando se iba a la cama.

Aparte de las habitaciones, el centro de la nueva dacha sin embargo, era su biblioteca, una sala de 30 metros cuadrados con cuatro grandes estanterías cuyas estanterías eran lo suficientemente profundas como para albergar dos filas de libros. Pero la mayor parte de la colección de Stalin... se almacenaban en un edificio separado cercano."

Cuestiones de geografía

"El vestíbulo de la dacha mostraba tres grandes mapas multicolores: un mapa mundial, un mapa de Europa y uno de la Rusia europea. El yugoslavo Djilas informó que durante su visita a la dacha en junio de 1944, Stalin se detuvo ante el mapa mundial y señaló a la URSS, que estaba teñida de rojo, exclamando que los capitalistas 'nunca podrían aceptar la idea de que un espacio tan grande fuera rojo, ¡nunca, nunca!'"

En el XXº Congreso del partido, donde Jruschov lanzó su calumniosa campaña antiStalin, acusó a Stalin de planear operaciones militares en todo el globo. Aunque Stalin sí tenía un gran globo terráqueo, en o cerca, de su oficina en el Kremlin, "la calumnia de Jruschov ha sido rechazada por miembros del alto mando soviético que trabajaron estrechamente con él durante la guerra." (pags. 77-8)

Mientras Stalin se centraba en los países y territorios fronterizos con la Unión Soviética, "su visión geopolítica era global. Como internacionalista bolchevique, prestó atención a las luchas revolucionarias en todo el mundo. Entre los restos de su biblioteca hay muchos libros sobre Gran Bretaña, Francia, Alemania, China y Estados Unidos, así como un buen número de textos sobre Irlanda, India, Indochina, Indonesia, Italia, Japón y México (incluida una traducción del libro de John Reed sobre la revolución mexicana), así como volúmenes sobre imperialismo, colonialismo, esclavitud, petróleo y política mundial." (pag. 79)

Un trabajador incansable

La dacha de Stalin era cercana y segura a su oficina en el Kremlin, le servía como lugar donde sus hijos podían jugar y donde podía recibir a comunistas extranjeros visitantes. Donde podía escuchar su vasta colección de discos por el gramófono. También era un lugar para relajarse y hacer jardinería.

"Pero, sobre todo, el tiempo que pasaba en la dacha era de descanso de los asuntos de Estado, y una oportunidad para hojear sus libros. Nunca tuvo ese tiempo libre durante la guerra, cuando Stalin trabajó turnos de doce a quince horas en el Kremlin."

Roberts continúa citando el siguiente párrafo de la biografía de Stalin escrita por Deutscher, que ofrece una imagen gráfica de la carga de trabajo que Stalin cargó sobre sus hombros, durante los largos años de la guerra:

"En efecto, era su propio comandante en jefe, su propio ministro de defensa, su propio intendente, su propio ministro de Asuntos Exteriores e incluso su propio chef de protocolo ... Así siguió, día tras día, durante cuatro años de hostilidades: un prodigio de paciencia, tenacidad y vigilancia, casi omnipresente, casi omnisciente."

Roberts añade: "La investigación en el archivo ruso ha confirmado ampliamente, la imagen gráfica que Deutscher tiene de Stalin siempre ocupado como un señor de la guerra."

Las últimas palabras de esta frase, son un insulto gratuito lanzado sin sentido a Stalin. Sólo puede haber una de estas dos explicaciones. Primero, que Roberts no sabe distinguir entre un líder en tiempo de guerra, y un señor de la guerra, lo cual es poco probable considerando que era una persona culta y un erudito serio. ¿Por qué debería aplicarse este epíteto a Stalin, y no a Churchill y Roosevelt, nos preguntamos?

La segunda, y más plausible razón para esto, así como otros insultos antiStalin esparcidos en las páginas de su libro, es que intenta complacer a sus editores, así como a la academia y a los que mandan, y asegurarles que, aunque haya retratado a Stalin con sinceridad como un intelectual y teórico erudito, de primera clase, además de ser el brillante líder de la construcción socialista y comandante en jefe del Ejército Rojo, que su mayor logro en la Gran Guerra Patria devino en la derrota de la Alemania nazi, él, Roberts, no era en absoluto partidario de Stalin.

José Stalin murió en su dacha el 5 de marzo de 1953. En septiembre de 1953, la dirección soviética tomó la decisión de establecer un museo de Stalin en su dacha, pero el plan fue abandonado tras el discurso 'secreto' antiStalin de Jruschov en el XXº Congreso del PCUS(b).

Pero Stalin siguió siendo popular en Georgia, donde, en 1957, se inauguró un museo en su honor en su ciudad natal, Gori. El museo sigue existiendo y celebrando al hijo más glorioso de Georgia, a pesar de la caída de la URSS.

Según la biógrafa Evguénia Zolotújina: "Stalin era una persona culta. Se irritaba muchísimo cada vez que se encontraba con errores gramaticales y ortográficos, que corregía cuidadosamente con ... un lápiz rojo." (pag. 82)

Leía toda la literatura de emigrados que aparecía en ruso, escrita por los Guardias Blancos, obras de la oposición —aquellos a quienes Stalin consideraba opositores ideológicos o simplemente enemigos—, y las leía con gran atención.

Leía ficción y a menudo utilizaba personajes de estas obras para burlarse de críticos extranjeros de la constitución soviética, por ejemplo, que afirmaban que la constitución era un fraude, comparándola con los falsos 'pueblos Potemkin' construidos para impresionar a Catalina la Grande mientras viajaba por el campo ruso:

"En uno de sus relatos, el gran escritor ruso Shchedrin retrata a un funcionario terco, muy cerrado y obtuso, pero seguro de sí mismo y celoso hasta el extremo. Después de que este burócrata estableciera el 'orden y la tranquilidad' en la región 'bajo su mando', habiendo exterminado a miles de sus habitantes y quemado decenas de pueblos en el proceso, miró a su alrededor y, en el horizonte, divisó América un país poco conocido por supuesto, donde al parecer, existen libertades de algún tipo que sirven para agitar al pueblo, y donde el estado se administra de manera diferente. El burócrata vio a América y se indignó:

"'¿Qué país es ese, cómo llegó allí, por qué derecho existe?' (Risas y aplausos) Por supuesto, fue descubierto accidentalmente hace varios siglos, pero ¿no podría volver a cerrarse para que no quedara ni un solo fantasma de él? (Risas generales) Entonces escribió una orden: '¡Cerrad América otra vez!' (Risas generales)" (pags. 83-4, del Informe sobre el proyecto de Constitución presentado en el octavo congreso extraordinario de los Soviets, 25 de noviembre de 1936).


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 3 | The Communists

16 de marzo de 2026

La biblioteca de Stalin de Geoffrey Roberts. 2ª. Parte


Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista. 

Stalin en acción mientras estaba en el exilio

Cuando estuvo durante varios años exiliado, y su trabajo político era limitado, José Stalin, al tener más tiempo, estudió más detenidamente. Pasó durante muchos días recorriendo las bibliotecas locales.

En febrero de 1912, al abandonar su alojamiento en Vólogda (norte de Rusia), dejó libros sobre una variedad de temas, que iban desde aritmética y astronomía hasta filosofía. Muchos de los textos incluían obras de Voltaire, Auguste Comte, Karl Kautsky, etc.

Su exilio más largo, de 1913 a 1917, fue en Turujansk, en Siberia, un lugar de internamiento extremadamente duro, sufriendo varios problemas de salud. Se quejó de las condiciones a sus compañeros y amigos, pidiéndoles apoyo económico. Pero, sobre todo, les pidió repetidamente que le enviaran libros y revistas, especialmente aquellos que le permitieran continuar sus estudios sobre la cuestión nacional.

Incidió especialmente en el acervo marxista, en las obras de Marx y Engels. Su primera obra publicada fue una serie de artículos sobre "¿Anarquismo o socialismo?" (1906-7), en los que utilizó argumentos marxistas contra la propaganda anarquista.

En su obra "Marxismo y la cuestión nacional", (1913) criticó la llamada visión 'austro-marxista' de que las naciones eran una construcción psicológica más que entidades históricas basadas en tierras, lenguas y vida económica compartidas. Aparte de V. I Ulianov, Lenin, dice Roberts, el marxista ruso favorito de Stalin fue Georgui Plejánov, el padre del marxismo ruso, cuyo libro "La visión monista de la historia" releyó varias veces.

Su famoso tratado de 1913 sobre "Marxismo y la cuestión nacional", fue publicado en tres partes en la revista probolchevique, Prosveshchenia [Ilustración], y firmado como K. Stalin, un seudónimo que acababa de empezar a usar pero que se volvió permanente, y sustituyó a Koba como nombre clandestino en el partido. Este panfleto se convertiría en la base de la política bolchevique tras la Revolución de Octubre, y facilitó enormemente la solución de la compleja cuestión nacional, en un país que comprendía decenas de naciones y nacionalidades, todas con sus propios idiomas, culturas y tradiciones.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, casi todos los partidos socialdemócratas abandonaron el campo del proletariado para unirse al de la burguesía, es decir, adoptando el lema de 'Defensa de la patria'. Los bolcheviques bajo el liderazgo de Lenin no sólo se opusieron a la guerra, sino que, por el contrario, llamaron a los socialistas de varios países a trabajar para la derrota de su propio país, y convertir la guerra en una guerra civil para el derrocamiento de la burguesía, que allanaría el camino para la revolución en Rusia y en todos los estados beligerantes. Esta política provocó la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia, mientras que la burguesía permaneció en otros países europeos gracias a la traición de la socialdemocracia.

Lenin regresó a Rusia desde Suiza en abril de 1917, para insistir en una oposición abierta a la guerra y un gobierno provisional, que se había establecido tras la caída del zar Nicolás II (la Revolución de Febrero).

Durante los meses más tumultuosos e históricos mundiales tras la Revolución de Febrero, Stalin se puso del lado de Lenin en todos los grandes puntos de inflexión. Como Lenin, él también creía que la revolución rusa podría ser el catalizador de una revolución europea y mundial: "No se excluye la posibilidad", decía, "de que Rusia sea el país que prepare el camino hacia el socialismo ... Debemos desechar la idea anticuada de que solo Europa puede mostrarnos el camino. Existe el marxismo dogmático y el marxismo creativo. Yo defiendo lo segundo." (Extracto del Discurso en el VIº Congreso del POSDR (b). 3 de agosto de 1917)

La Revolución de Octubre y la guerra civil

Muchos historiadores trotskistas y burgueses comunes, han escrito fábulas sobre Stalin, diciendo que fue una figura poco importante en los meses previos a la Revolución de Octubre (7 de noviembre), Roberts aclara:

"Aunque eclipsados por Trotski en la memoria histórica, hubo pocos líderes bolcheviques más importantes que Stalin en 1917. Uno de los primeros líderes bolcheviques en llegar a Petrogrado desde el exilio, fue como miembro del consejo editorial del periódico del partido Pravda, dando argumentos en numerosos artículos de la prensa bolchevique. Cuando Pravda fue suprimido por las autoridades, editó el periódico publicado por el partido como sustituto. Cuando el gobierno provisional reprimió a los bolcheviques en el verano de 1917, y Trotski fue encarcelado, mientras Lenin había huido a Finlandia, Stalin seguía clandestino.

"Habló en todas las principales reuniones del partido en ausencia de Lenin y presentó el informe principal al sexto congreso del partido bolchevique en julio-agosto de 1917. Fue una tarea difícil, ya que llegó tras los reveses del partido tras las manifestaciones de los días de julio que provocaron la represión del gobierno provisional. Stalin apoyó la propuesta de Lenin para una insurrección y fue uno de los siete miembros del partido encargados de supervisar su preparación. Como dice Chris Read, 'si Stalin fuera un borrón, podría parecer resultado de su actividad constante más que de su indistinción'." (pgs. 55-6)

Al tomar el poder, los bolcheviques estaban decididos a mantenerlo a toda costa. En marzo de 1918, el gobierno de Lenin firmó el tratado de paz de Brest-Litovsk con Alemania y sus aliados. Las negociaciones que condujeron al tratado provocaron una profunda división en el liderazgo bolchevique, y rompieron la alianza con los socialistas revolucionarios de izquierda.

Uno de los primeros decretos del gobierno soviético fue una proclamación de la paz, que pedía un armisticio general y negociaciones para un "finalización rápida de la guerra y paz democrática", es decir, una paz sin anexiones. Cuando los combates continuaron, Lenin aceptó firmar una paz separada con los alemanes, y comenzó las negociaciones en Brest-Litovsk. Trotsky, el comisario de asuntos exteriores, encabezó la delegación soviética. En violación del mandato del gobierno soviético de firmar el tratado, adoptó la fórmula 'ni guerra ni paz' y un fin unilateral a las hostilidades.

Trotsky pretendía desestabilizar las negociaciones y usarlas como su plataforma para hacer propaganda antibélica, creyendo erróneamente que esto provocaría una revolución europea. Tanto Lenin como Stalin estaban a favor de aceptar los términos alemanes, ya que la alternativa era perder la guerra y, con ella, la revolución. Se opuso Nikolai Bujarin y partidarios 'comunistas de izquierdas', que proponían realizar una guerra revolucionaria contra Alemania, argumentando erróneamente que el proletariado europeo se levantaría en apoyo a la Rusia revolucionaria. Los socialistas revolucionarios de izquierda también estaban a favor de continuar la guerra.

Alemania siguió el juego de Trotski durante un tiempo, pero en enero emitió un ultimátum que exigía la anexión de grandes territorios de las zonas occidentales del antiguo imperio zarista a cambio de un acuerdo de paz. Los ejércitos rusos estaban exhaustos y no en condiciones de continuar la guerra. Ante el colapso inminente del frente, el gobierno bolchevique no tuvo más remedio que firmar el tratado de paz, que ahora contenía términos mucho más duros que los originales, de los cuales Trotski y los 'comunistas de izquierda' eran totalmente responsables.

La salida soviética de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918, fue seguida por la guerra civil y la guerra de intervención, en las que los 'ejércitos blancos', liderados por antiguos generales y almirantes, y apoyados por los ejércitos imperialistas intervencionistas, hicieron todo lo posible por derrocar al gobierno bolchevique. La guerra civil fue creada para ahogar la revolución. Sin embargo, el gobierno soviético logró levantar un Ejército Rojo de cinco millones de efectivos, que al final lograron el empoderamiento obrero.

Durante la guerra, Stalin desempeñó "... un papel muy importante al frente como comisario de guerra en frentes cruciales. Si su reputación como héroe, estaba muy por debajo de la de Trotsky, esto tenía menos que ver con el mérito objetivo, que con la falta de talento de Stalin para la autopublicidad." (R. H. McNeal, "Stalin: Hombre y Estadista". 1988, citado en Roberts pag. 57)

"Durante la guerra civil, Stalin fue el principal solucionador de problemas de Lenin en primera línea." (pag. 57)

Un poco antes, en junio de 1918, había sido enviado a Tsaritsin, (renombrada Stalingrado en 1924) para proteger las líneas de suministro de alimentos desde el sur de Rusia. Con la ciudad a punto de caer en manos del enemigo, respondió con duras medidas contra quienes consideraban desleales y traidores. Se indignó por el intento de asesinato de Lenin por parte de la miembro del Partido Socialista Revolucionario Fanny Kaplan, en agosto de 1918. Stalin envió un cable a Moscú diciendo que respondía a este acto "vil" instaurando un terror masivo abierto y sistemático contra la burguesía y sus agentes. (Reed, citado por Roberts en la pag. 57)

En enero de 1919 fue enviado a los Urales, para investigar por qué la región de Perm había caído en manos del ejército blanco del almirante Kolchak. Le acompañaba Félix Dzerzhinski, el formidable responsable de la Cheká, el organismo para contrarrestar a los contrarrevolucionarios. Esta caída de la ciudad según informaron, se debió a la deserción de varios antiguos oficiales zaristas hacia los Blancos.

En primavera, Stalin fue enviado para reforzar la defensa de Petrogrado, que estaba amenazada por el ejército blanco del general Yudénich con base en Estonia. Durante meses fue una figura de autoridad muy visible en la zona de Petrogrado, recorriendo la línea del frente e inspeccionando las bases militares.

Stalin desempeñó un papel significativo, en el fortalecimiento del frente sur contra las tropas del general Deníkin en octubre de 1919. Su siguiente misión fue el frente suroeste, amenazado por el recién independizado estado polaco en abril de 1920, que amenazaba con cruzar la línea de Curzón (la frontera entre Polonia y Rusia) para apoderarse de la mayor cantidad de territorio posible mientras la guerra civil asolaba Rusia.

Los polacos avanzaron hacia la Rusia soviética, obligando en marzo de 1921 al País de los Soviets, a firmar el Tratado de Riga, que infligió graves pérdidas territoriales a la Rusia soviética, incluyendo la incorporación del oeste de Bielorrusia y el oeste de Ucrania a Polonia. En la novena conferencia del partido en septiembre de 1920, Stalin fue criticado por errores cometidos durante la campaña de Polonia. Respondió con una declaración digna señalando sus dudas públicamente expresadas sobre la 'marcha hacia Varsovia', y reiteró su petición de una comisión para examinar las razones de la derrota soviética.

Para entonces, Stalin había quedado liberado de sus responsabilidades militares, a petición propia. Cuando terminó la guerra civil, con los ejércitos blancos y las fuerzas imperialistas intervencionistas derrotadas, tenía mucho trabajo por delante. Durante toda la guerra civil continuó siendo comisario para las nacionalidades. Además, en marzo de 1918, fue nombrado jefe del comisariado popular de control estatal, que más tarde pasó a llamarse Inspección Estatal Obrero-campesina, encargada de proteger los bienes estatales y mantener bajo control a los funcionarios.

Nombramiento como secretario general

Entonces Georgia estaba gobernada por los mencheviques, fue fuente de serias diferencias entre Lenin y Stalin, con Lenin favoreciendo un enfoque más conciliador hacia los nacionalistas georgianos. Al final, prevaleció el enfoque de Stalin y el Ejército Rojo marchó hacia Georgia en febrero de 1921.

A pesar de las diferencias sobre las cuestiones polaca y georgiana por insistencia de Lenin, Stalin fue nombrado secretario general del Partido Comunista en 1922. En vista de su experiencia, su capacidad intelectual y su lealtad inquebrantable al partido, y a Lenin, tenía mucho sentido nombrarle para este puesto, que conllevaba una enorme responsabilidad, y una enorme carga de trabajo.

En el décimo congreso del partido en marzo de 1921, Stalin apoyó a Lenin en la disputa con Trotski sobre el papel de los sindicatos soviéticos, al igual que hizo con la introducción de la Nueva Política Económica, que marcó la retirada del partido del 'comunismo de guerra' durante la guerra civil. Y, como defensor constante de la unidad del partido, apoyó la prohibición de la formación de facciones dentro del partido, grupos que gestionaran su propia organización interna, reglas y disciplina.

Esta resolución fue rechazada por el grupo opositor durante años. En mayo de 1922, Lenin sufrió el primero de una serie de derrames cerebrales debilitantes.

El socialismo en un solo país

Tras la muerte de Lenin en enero de 1924, Stalin emergió como el líder preeminente del partido. Entre su capacidad ejecutiva y administrativa demostrada, se unía una impresionante personalidad para inspirar al partido, a realizar la proeza de conseguir un futuro brillante, mediante la construcción del socialismo en la URSS, tal como lo imaginaba y defendía Lenin.

Al insistir, como hizo Lenin, en que el socialismo podía construirse en la Unión Soviética incluso en ausencia de una revolución europea, Stalin dio sentido a la vida de los miembros del partido y de la mayoría del pueblo soviético. Aunque lo admite, Roberts no puede resistirse a propagar la mentira difundida por trotskistas e historiadores burgueses de que al perseguir la construcción del socialismo en la URSS Stalin se alejaba del leninismo, y que al hacerlo estaba "priorizando la construcción del socialismo en casa sobre la expansión de la revolución".

La teoría del socialismo en un país —es decir, en la URSS— no tiene nada que ver con Stalin. Es una teoría, como sabe cualquier persona bien informada, que nació y fue seguida por Lenin. Stalin no hacía más que seguir fielmente los pasos establecidos por Lenin. La afirmación de Roberts, de que "el fracaso de la revolución para extenderse al extranjero, que llevó a Stalin a crear una nueva doctrina el socialismo en un solo país" (énfasis añadido) es totalmente falsa, mientras que su afirmación de que "proclamaban que la Rusia Soviética podía construir un estado socialista, que salvaguardaría tanto la Revolución Rusa como la futura revolución mundial" es perfectamente correcta. (pag. 64)

Stalin afirmó correctamente en 1927: "Un internacionalista es aquel que está dispuesto a defender la URSS sin reservas, sin vacilar, incondicionalmente; pues la URSS es la base del movimiento revolucionario mundial, y este movimiento revolucionario no puede ser defendido ni promovido a menos que la URSS esté defendida.". (Pleno conjunto del CC y del CCC del PCUS (b),  29 de julio-9 de agosto de 1927)

Proféticas palabras. La trágica desaparición de la Unión Soviética, ha servido para demostrar la veracidad de la declaración de Stalin.

En un momento en que la esperada revolución europea no se materializó, la construcción del socialismo, lejos de contradecir la expansión de la revolución, era el único medio para difundirla, como demostrarían los acontecimientos posteriores. El fuerte Estado soviético, a través de sus planes quinquenales, con sus espectaculares resultados y la colectivización, se convirtió en una base para la revolución mundial.

La alternativa habría sido cerrar o enviar al Ejército Rojo a Europa, supuestamente para propagar la revolución, ambas acciones tendrían consecuencias catastróficas, que apenas favorecerían la revolución mundial. Y, sin embargo, ahí es a donde habría llevado la teoría contrarrevolucionaria de la llamada 'revolución permanente'. No habría socialismo en la URSS ni revolución en otros lugares. (Para más detalles sobre ésta y otras cuestiones relacionadas, véase Harpal Brar, "¿Trotskismo o Leninismo?" . 1993)

Roberts escribe: "La carga de trabajo de Stalin como secretario general fue enorme y siguió creciendo ... El rastro de informes, resoluciones y estenogramas que pasaban por su oficina era interminable, al igual que los visitantes frecuentes y las numerosas reuniones a las que tenía que asistir." (pags. 64-6)

Su liderazgo en la construcción del socialismo, permitió al país desprenderse de su atraso medieval, y unirse a las filas de los países altamente industrializados. Es el principal inspirador como comandante en jefe del Ejército Rojo, en la derrota del supuesto invencible ejército alemán, que tuvo como resultado la victoria de la Unión Soviética en la Gran Guerra Patria. Una victoria que, además de liberar a la URSS de las hordas nazis, llevó esa liberación a los pueblos de Centrales y del Este de Europa, y será para siempre una prueba elocuente de su línea correcta, y del liderazgo del movimiento comunista mundial.

Personas de todo el mundo deben una deuda de gratitud a Stalin y a la URSS que él lideró, por su papel en liberar a la humanidad de la bota del fascismo alemán, y en el debilitamiento del imperialismo.

Configuración de la Biblioteca

En mayo de 1925, Stalin confió a su equipo la tarea de clasificar su colección personal de libros, con la petición de que los libros no se clasificaran por autor, sino por temática. La lista de temas a clasificar era simplemente asombrosa, abarcando desde filosofía, economía política, historia rusa y la historia de otros países hasta asuntos militares, la cuestión nacional, la historia de las revoluciones en otros países, las revoluciones de febrero y octubre de 1917, Lenin y el leninismo, la historia del Partido Comunista Ruso y la Internacional, ficción, crítica de arte y revistas políticas y científicas.

Excluidos de esta clasificación, y para organizarse por separado, estaban los libros de Marx, Engels, Lenin, Kautsky, Plejánov, Trotski, Bujarin, Zinoviev, Kamenev, Lafarge, Luxemburgo y Radek.

Todo lo demás, dijo, podía clasificarse por autor.

Su grandioso proyecto contemplaba una biblioteca personal grandiosa, "... una que pudiera contener un vasto y diverso almacén de conocimientos humanos, no solo las humanidades y las ciencias sociales, sino también la estética, la ficción y las ciencias naturales".

"Su esquema propuesto combinaba la clasificación convencional de la biblioteca con categorías que reflejaban sus intereses particulares en la historia, teoría y liderazgo de los movimientos revolucionarios, incluyendo [énfasis añadido] las obras de críticos socialistas antibolcheviques como Karl Kautsky y Rosa Luxemburg, así como los escritos de rivales internos como León Trotski, Lev Kámenev y Grígori Zinoviev. Aunque el lugar de honor correspondió a los fundadores del marxismo: Karl Marx y Friedrich Engels, y a su eminente forjador ideológico, Vladimir Ilich Uliánov "Lenin". (pag. 68)

La biblioteca de Stalin era un archivo personal de trabajo que "se extendía por sus oficinas, apartamentos y dachas". Desde principios de los años 20 estuvo colocada donde se alojaba, y tenía su oficina en el Kremlin, y otro espacio de trabajo a pocos kilómetros en el edificio del comité central del partido en Staraya Ploshchad (Plaza Vieja).

Durante las reuniones, "Stalin solía coger un volumen de Lenin de las estanterías, diciendo: 'Veamos lo que Vladimir Ilich tiene que decir sobre este asunto.' La hija de Stalin, Svetlana, recordó que, en su apartamento en el Kremlin, no había espacio para fotos en las paredes: estaban llenas de libros." (pag. 71)


Enlace original:

Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 2 | The Communists