6 de agosto de 2026

LAS HAZAÑAS DE LOS CHEKISTAS NO HA SIDO RECONOCIDAS, 2ª Parte

Emblema del NKVD

Por Nestor Guadaño. Enlaces consultados del portal ВКП(б)-ЛИНИЯ СТАЛИНА,PCUS (b)-LA LÍNEA DE STALIN, a partir de entrevistas y artículos.


Algunas de sus más increíbles hazañas.

Al comienzo de la guerra, el Comité Estatal de Defensa (GKO) encargó al NKVD que desplegara sus actividades de inteligencia, sabotaje y combate en la retaguardia nazi. Estos objetivos concretos se asignaron al principio, a la Brigada Separada de Fusileros Motorizados de Propósito Especial del NKVD (OMSBON). Se constituyó totalmente el 2 de octubre de 1941, a partir de cinco destacamentos de tropas, de un grupo especial de militantes comunistas dentro de las fuerzas del Comisariado, dependiendo directamente del 2.º Departamento Especial, transformado el 18 de enero de 1942 en la 4.ª Dirección (de sabotaje) del NKVD de la URSS. Desde el principio, su comandante fue el teniente general de la Seguridad del Estado, Pavel Sudoplatov, subcomandante Naum Isaakovich Eitingon.

La brigada estaba compuesta principalmente por agentes de la Cheká —alumnos de las escuelas superiores fronterizas, y de la milicia contra el crimen central del NKVD—, deportistas distinguidos, internacionalistas, comunistas de diferentes países, duchos en el combate, agrupados en los llamados internacionalistas.

Para entender lo que tenían de "especial" estas brigadas, voy a detallar su composición.

La 1ª Brigada, cuyo comandante fue el Coronel M. F. Orlov. Quedó completamente preparada el 3 de agosto de 1941. Tenía 4 batallones (1º Escuela NKVD, 2º Comintern, 3º y 4º Deportistas y Juventud Trabajadora).

La 2ª Brigada, comandante Mayor S. V. Ivanov. Tenía 3 batallones (Todos de voluntarios, estudiantes moscovitas, milicia y bomberos).

Pero además cada brigada de fusileros motorizados contaba con un pelotón de comandancia, otro de reconocimiento, dos compañías de ametralladoras y zapadores, una sección de comunicaciones y radio. Poco a poco fueron integrándose una compañía de transporte motorizado, un destacamento médico avanzado, y en la base moscovita diferentes subdivisiones de soporte material y de apoyo logístico.

El 5 de Octubre de 1943, fueron creadas de las dos brigadas, 2 batallones de paracaidistas 

minadores, directamente enviados a la retaguardia nazi, para el sabotaje y aniquilamiento: 

1.650 especialistas.

Entre ellos los «spanski» españoles, como bien conocía Pavel. Estuvo en la península como

Consejero de Inteligencia. Los primeros voluntarios españoles llegaron en julio de 1941, formándose una compañía completa, la famosa 4ª, mandada por el capitán Peregrin Perez Galarza, que ante el golpe de estado militar fascista, fue comisario político del 14º Cuerpo del Ejército Republicano, formado por guerrilleros, y después jefe de la 75 división del ejército.

En la 4ª, de unos 125 españoles, había 6 mujeres. Fueron agrupándose a su alrededor, revolucionarios y exiliados de diversas nacionalidades, que constituyeron un batallón cercano a los mil hombres, de los cuales muchos habían participado en las Brigadas Internacionales.

De la importancia de que se le dio a los españoles, 22 de ellos fueron honrados con el título máximo de Héroes de la Unión Soviética.

Además incorporaron deportistas destacados del «Dínamo» y otras asociaciones deportivas, y estudiantes del Instituto Estatal de Educación Física de Moscú.

La dotación total durante la Gran Guerra Patria superó los 10.500 miembros, siendo condecorados en total unos 6.000.. La OMSBON contó con un cuartel general, dos regimientos de fusileros, motocicletas y servicios médicos, y una sección de aviación. Incluso tenía un periódico propio, "Victoria para los nuestros".


La Batalla por Moscú

Durante esta batalla, la OMSBON, se integró en la 2.ª División de Infantería Motorizada de Misión Especial de las tropas del NKVD, siendo directamente enviada al frente. Sus misiones sobre todo fueron infiltrarse en la retaguardia enemiga.

A la brigada se le asignaron las siguientes misiones: llevar a cabo operaciones de reconocimiento contra Alemania y sus aliados, organizar la guerra de guerrillas, crear una red de agentes en los territorios bajo ocupación alemana y dirigir operaciones especiales de contrainteligencia con los servicios de espionaje nazi, con el objetivo de desinformar al enemigo.

El 7 de noviembre de 1941, el batallón combinado del OMSBON participó en el legendario desfile de la Plaza Roja de Moscú. Al frente del batallón marchaban el comandante de la 2.ª Brigada de Infantería Motorizada de Misión Especial, S. V. Ivanov, y el comisario S. T. Stéjov.

Entre noviembre y diciembre de 1941, el destacamento combinado (especial) del OMSBON del NKVD (denominado en las órdenes del Frente Occidental «Destacamento de tropas de ingeniería del NKVD») colocó barreras de minadas tanto frente a las trincheras como de acceso a Moscú, llevó a cabo operaciones de voladuras de puentes, y preparativos por si fuesen necesario del metro, del Kremlin, y edificios gubernamentales, del entonces Frente Occidental.

A mediados de noviembre, cuando Stalin y su gobierno decidieron que el GKO (Consejo Central de Defensa) no abandonaba la capital, la OMSBON desplegó todas sus fuerzas en la vigilancia de los accesos principales, plazas, centros industriales, de comunicaciones y ferroviarios. 

Además de reforzar los efectivos de combate del Oeste y Noroeste de la batalla. Participaron en la creación de las líneas defensivas más expuestas, construyendo puntos de tiro y barricadas en los dos sectores del frente. En la propia capital, cuyo eje era la calle Gorki desde la estación de tren de Belorusski hasta el Kremlin. Con el agravamiento de la situación cerca de Moscú, junto con las unidades de ingeniería del Ejército Rojo, bajo fuego enemigo, los zapadores de la OMSBON crearon una línea de campos minados en la zona de Klin-Yajroma-Rogachev-Dmitrov y en otros lugares. La OMSBON ayudó a ganar tiempo operativo, y a detener al enemigo en la zona de acción de los ejércitos nazis 16º, 30º y otros.

En la entrada del estadio «Dínamo» de Moscú se conserva una placa conmemorativa en la que están grabadas las siguientes líneas:

«Aquí, en el estadio «Dínamo», en los días difíciles de la Gran Guerra Patria, el 27 de junio de 1941, se formaron a partir de deportistas voluntarios los primeros destacamentos de la Brigada Independiente de Infantería Motorizada de Misión Especial (OMSBON), que lucharon heroicamente en los frentes y en la retaguardia del enemigo…».

Como un derecho y por vocación, acudieron aquí destacados deportistas del país, representantes de diversas disciplinas: corredores de atletismo, lanzadores de disco, luchadores, boxeadores, esquiadores, alpinistas, remeros… La preparación de los esquiadores se llevó a cabo mucho antes del inicio de la Gran Guerra Patria. En la Oficina Federal de Seguridad de Rusia (UFSB) de la región de Cheliábinsk se conserva un documento en el que se menciona la realización, en febrero de 1941, de una travesía de esquí de una semana por la ruta Cheliábinsk-Sverdlovsk por parte de empleados de la dirección de la NKVD, bajo los auspicios de la sociedad «Dínamo».

Los esquiadores se «bautizaron» en los combates durante la defensa de Moscú. A principios de diciembre, se encomendó a un destacamento de fusileros, bajo el mando del teniente Pavel Klochkov —uno de los mejores esquiadores de «Dínamo» de la época anterior a la guerra—, la misión de acercarse sigilosamente por la noche, esquiando, a las posiciones enemigas e iniciar un combate para distraer al enemigo del ataque principal que se estaba preparando.

Tras acercarse sigilosamente a las posiciones de los fascistas, los combatientes lanzaron granadas contra las trincheras y los búnkeres del enemigo, destruyeron los puestos de fuego y acribillaron con sus fusiles automáticos a decenas de fascistas que huían presos del pánico. Al amanecer, Krjukovo había sido completamente liberado, con lo que se eliminó uno de los principales nodos defensivos de los fascistas.

Según ha informado el servicio de prensa de la dirección regional del FSB de Rusia, el 18 de enero de 1942, cuatro destacamentos del NKVD llegaron al acuartelamiento de la 328.ª División de Infantería. Los combatientes del NKVD gozaban de una excelente forma física, estaban bien armados y dominaban las técnicas de combate cuerpo a cuerpo. El 22 de enero, el destacamento del teniente primero Kiril Lazniuk, compuesto por 27 esquiadores de la Cheká, recibió la orden de cruzar la línea del frente y expulsar a los alemanes de la localidad de Judnovo, de gran importancia estratégica. El punto de apoyo ocupado por los combatientes del comandante Lazniuk, debía mantenerse hasta la llegada de las fuerzas principales de la 328.ª División.

Durante la noche del 22 de enero, el destacamento realizó una marcha forzada de 30 kilómetros y se acercó al pueblo. Los esquiadores enviados en misión de reconocimiento descubrieron que, en lugar de una sección, en Judnovo pernoctaban 400 soldados alemanes con cañones y morteros, así como cuatro tanques, por lo que decidieron atacar al enemigo. Se contaba con el factor sorpresa y con la llegada rápida de refuerzos.

Los esquiadores, ataviados con camuflajes blancos, se acercaron silenciosamente a las afueras del pueblo, neutralizaron sin hacer ruido a los centinelas y ocuparon sus posiciones. A medianoche del 23 de enero, los esquiadores comenzaron a disparar simultáneamente contra las casas en las que pernoctaban los nazis. En los primeros minutos del combate, el soldado Zájarov lanzó granadas contra la cabaña donde se encontraban los oficiales enemigos.

Los alemanes salían corriendo de las casas presos del pánico, y quedaban atrapados en el fuego cruzado. Un grupo independiente del sargento de la Seguridad del Estado Egortsev, impidió que los tanquistas se acercaran a los vehículos. El suboficial Boichenko, el fusilero Moskalenko y el sargento Egortsev destruyeron los tanques con granadas.

El punto de inflexión de la batalla se produjo cuando, desde el pueblo de Maklákovo, entró en Judnovo una columna blindada alemana, mientras que los regimientos de la 328.ª División se retrasaban en el camino. Los esquiadores quedaron acorralados en un doble cerco. Tras los primeros disparos de los vehículos blindados enemigos, el teniente primero Lazniuk recibió dos heridas, una de ellas en la cabeza.

El sargento Egortsev asumió el mando y ordenó a sus camaradas heridos, Krugliakov y Anufriev, sacaran del campo de batalla al comandante, que había perdido el conocimiento. Los esquiadores que quedaban en combate resistieron durante varias horas, ocupando una posición defensiva circular en un granero a las afueras de Judnovo.

La batalla se prolongó hasta la mañana y terminó cuando los alemanes derribaron la construcción de madera con fuego de mortero, bajo cuyos escombros perecieron los restos del destacamento. Cuando los nazis se acercaron a las ruinas del cobertizo, el explorador Lázar Papernik hizo estallar su última granada, volándose a sí mismo y a una decena de alemanes.

De los 27 combatientes soviéticos, sobrevivieron el teniente primero Lazniuk, dos soldados que le acompañaban, y los esquiadores Korolkov y Perlin. Los combatientes supervivientes, continuaron luchando en el destacamento combinado de esquiadores del teniente Krivtsov. Prácticamente todos los agentes de la Cheká perecieron, pero lograron aniquilar a 100 soldados nazis. La llegada de refuerzos alemanes impidió la derrota total del enemigo.

En el invierno de 1941-1942, los alemanes quedaron atrapados en las nieves de las afueras de Moscú. Las tropas nazis llegaron casi hasta la capital soviética, pero la feroz resistencia de los combatientes del Ejército Rojo, las defensas creadas por la población moscovita y la firme decisión de no retroceder, frustraron los planes de Hitler de derrotar rápidamente a la URSS. En un gran extensión de bosques intransitables y llanuras nevadas, demostraron su eficacia los batallones de esquiadores del Ejército Rojo, a los que se denominaba «caballería de nieve».

En un informe de combate dirigido al Estado Mayor del Frente Occidental, el comandante del 16.º Ejército, el teniente general Rokossovski, y el miembro del Consejo Militar Lobachev escribieron:

«La misión encomendada por el mando al destacamento del teniente primero K. Lazniuk se ha cumplido. Los héroes chekistas contuvieron a los fascistas cerca de la aldea de Judnovo hasta la llegada de las fuerzas principales del 16.º Ejército. Esto permitió que, gracias a la acción conjunta de las unidades del 10.º y el 16.º Ejército, se derrotara a un importante grupo de tropas hitlerianas en Sujinichi. Los esquiadores de la Cheká realizaron una hazaña inmortal, y son merecedores de una alta condecoración».

Por el valor y el heroísmo demostrados, los 22 combatientes fallecidos de la OMSBON, fueron condecorados a título póstumo con la Orden de Lenin. El suboficial político Lazar Papernik, que se inmoló con una granada junto con los fascistas que lo rodeaban, fue galardonado con el título de Héroe de la Unión Soviética (a título póstumo).


Las garras se extienden

A partir de 1942, la tarea principal de la brigada pasó a ser la preparación de unidades para actuar en la retaguardia profunda del enemigo. A principios de ese otoño, se habían infiltrado 58 de estas unidades en la retaguardia enemiga. Por regla general, estas se convertían posteriormente en grandes unidades guerrilleras. Durante la guerra se formaron 212 destacamentos y grupos con un total de 7.316 combatientes (los destacamentos «Ganadores» al mando del mismo D. N. Medvedev, y «Caminantes» al mando de E. I. Mirkovski, la brigada partisana «Inalcanzables» bajo el mando de M. S. Prudnikov, entre otros).

Entre 1941 y 1944, las brigadas entrenaron y enviaron más de 200 grupos operativos a la retaguardia enemiga.

Esta labor tan intensa y extensa, no ha tenido el reconocimiento de los historiadores y las autoridades rusas, puesto que fueron fundamentales en la Gran Guerra Patria. Desarrollaron primordialmente el movimiento guerrillero soviético en todo el territorio temporalmente ocupado de la RSFS de Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Lituania. Sobre la base de muchos de estos grupos, se crearon grandes destacamentos y formaciones partisanas. Los ejemplos más destacados tuvieron lugar en las batallas por Kiev, Stalingrado, Leningrado, Riga, Moscú, Tula y otras ciudades.

A finales de octubre de 1941, los fascistas se acercaron mucho a Tula y ocuparon Yasnaya Polyana y la localidad de Kosaya Gora. No había grandes formaciones del Ejército Rojo cerca de Tula. Las fuerzas disponibles eran: el 732.º Regimiento Independiente de Artillería Antiaérea, y el 156.º regimiento de la 69.ª brigada de las tropas del NKVD para la protección de importantes empresas industriales. Esta brigada, estaba formada por batallones de combate y destacamentos de la milicia popular, toda ella a partir del regimiento obrero de milicianos voluntarios de Tula, más un batallón de la milicianos locales, que asumieron el peso principal de los ataques enemigos durante los primeros días de la defensa de la ciudad. Los nazis no pasaron de Tula, fue una de las grandes proezas del Ejército Rojo.

En Leningrado, toda la milicia local se incorporó a las zonas de defensa, constituyendo un batallón en otoño de 1941. En el libro del reconocido especialista en la historia de la Gran Guerra Patria, G. A. Kumanev, se recogen numerosos ejemplos de la participación miliciana en las acciones bélicas. Mencionaremos algunos hechos relacionados con la «joven» milicia de las repúblicas bálticas, que acababan de incorporarse a la Unión Soviética.

El comandante de la milicia del distrito de Tukums, pasó a ser Comandante del Regimiento de Cazadores Voluntarios Rojos Letones, que «...comenzó a cumplir importantes misiones de combate, llevando a cabo acciones activas contra las tropas hitlerianas que avanzaban, y las bandas de nacionalistas burgueses».

El 1.º Batallón del Regimiento Miliciano Obrero de Narva, formado en agosto de 1941, estaba compuesto casi en su totalidad por militantes comunistas y agentes de la milicia.

En los combates por Tallin, junto con las tropas regulares, las unidades de la milicia «repelieron heroicamente los ataques de las tropas de élite de las divisiones nazis de infantería 254, 61, 217 y 291». El Batallón de la Milicia Estonia, casi todos bolcheviques, asombró por su capacidad al enemigo abrumadoramente más numeroso, resistiendo hasta el último miliciano.



Stalingrado

A principios de 1942, el comité regional del partido y el comité municipal de defensa crearon una división nueva en Stalingrado. Más tarde, ésta fue una de las primeras unidades en enfrentarse en un combate desigual, contra las tropas alemanas que habían irrumpido en la ciudad.

Los plazos para la formación de la división y su composición quedaron determinados por una resolución especial del Comité Estatal de Defensa (GKO). Las unidades de la 10.ª División de Infantería de las tropas del NKVD, al mando del coronel Alexandr Andrévich Saráev, llegaron a Stalingrado en enero de 1942. El mayor Vasíli Ivánovich Zaitsev fue nombrado Comandante del Estado Mayor de la división. El núcleo de la división lo formaban combatientes y mandos de las tropas fronterizas, entre ellos habitantes de los Urales y de Siberia procedentes de Sverdlovsk, Irkutsk y Novosibirsk, pero el núcleo principal de los regimientos 269 y 270, lo constituían los habitantes de Stalingrado, enviados de las organizaciones del Partido y del Komsomol de la ciudad. Tres mil habitantes de Stalingrado lucharon en las filas de la legendaria división.

La división, junto con las milicias populares, recibió en el verano de 1942 el primer ataque del enemigo, que avanzaba hacia el Volga. Además de las unidades de la 10.ª División de las tropas del NKVD, durante la batalla de Stalingrado también se encontraban en la ciudad agentes de la milicia criminal y la Contrainteligencia. En más de una ocasión tuvieron que participar en operaciones de reconocimiento, y salir a capturar a paracaidistas enemigos, espías y saboteadores.

Por el cumplimiento ejemplar de las misiones de combate encomendadas por el mando soviético en la defensa de las orillas del Volga, el 2 de diciembre de 1942, la 10.ª División de las Fuerzas del NKVD, fue condecorada con la Orden de Lenin. Cientos de sus combatientes, comandantes y responsables políticos fueron galardonados con distinciones gubernamentales. Veinte milicianos de la división recibieron el título de Héroe de la Unión Soviética. Nueve de ellos no llegaron a ver el Día de la Victoria, y cinco de ellos fueron condecoradas con las Órdenes de la Gloria en sus tres grados.

Posteriormente, los soldados de la división enriquecieron las tradiciones bélicas, construidas de la ciudad heroica a orillas del Volga, en las batallas del Arco de Kursk, durante el cruce del Vístula, y en los combates por Breslavl.

En total, gracias a la actuación de las brigadas, se descarrilaron 1.415 trenes enemigos que transportaban efectivos, material militar, municiones y combustible, así como 5 trenes blindados.

Durante la Gran Guerra Patria, los combatientes del NKVD de OMSBON participaron en la Batalla de Moscú en 1941-1942, llevando a cabo misiones de combate tras las líneas enemigas en los bosques de la región de Smolensk, la región de Briansk, en la tierra de Kaluga, en territorio de los Estados Bálticos, Bielorrusia y Ucrania. En 1943, los francotiradores de la brigada escalaron el Elbrus, izaron la bandera alemana desde su cima y izaron la Bandera Roja. En la fase final de la guerra, destacamentos y grupos de combatientes del NKVD de OMSBON operaron en el territorio de Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Yugoslavia y Alemania.

Se destruyeron además, 1.232 locomotoras de vapor, 13.181 vagones, plataformas y cisternas, 2.323 vehículos, tractores y motocicletas, se volaron 92,2 km de vías férreas, destruyéndose 335 puentes ferroviarios y de carretera. El tráfico ferroviario se interrumpió más de 450 veces.

Se destruyeron 145 tanques y vehículos blindados, y se derribaron 51 aviones. Se inutilizaron unos 700 km de cable de líneas telefónicas y telegráficas, incluidos hasta 240 km de cable que conectaban el mando del Frente Oriental alemán con el cuartel general de Hitler.

Se llevaron a cabo más de 400 actos de sabotaje adicionales, que tuvo como resultado, la voladura de 344 empresas industriales y almacenes nazis. Asimismo, se produjeron 1.084 enfrentamientos bélicos con el enemigo y se aniquilaron 122 guarniciones, comisarías de gendarmería y policía, comandancias de colaboradores y cuarteles generales de ejércitos nazis.

En combate directo, se aniquilaron 136.130 soldados y oficiales del enemigo. Se eliminaron 87 altos oficiales de los ocupantes, 2.045 agentes fascistas y colaboradores del enemigo. Se capturaron como botín 45 cañones, morteros y ametralladoras, más de 850 fusiles y metralletas, 21 tanques, piezas de artillería autopropulsadas y tractores, más de 100 motocicletas y bicicletas.


Apéndice.


* Una noche Félix Dzerzhinski caminaba a su casa. Era otoño. Lloviznaba, había niebla. Una multitud se reunió cerca de una vieja casa en ruinas. Dzerzhinski se acercó y escuchó las conversaciones.



«¿Qué pasó?» Preguntó.

«Un niño, sin hogar, o algo así», dijo una mujer con un abrigo de piel de oveja, «cayó en el sótano, sí, aparentemente, y cayó enfermo de tifus. Yace inconsciente, pero es imposible socorrerlo. Las ventanas son altas y la puerta está bloqueada».

Dzerzhinski se fue y regresó un cuarto de hora después con una docena de hombres del Ejército Rojo. Golpearon el yeso, desmantelaron parte de la pared, ladrillo por ladrillo y entraron al sótano. Dzerzhinski entró primero.

El niño fue encontrado en la esquina más alejada. Félix Edmúndovich encendió un fósforo y se arrodilló junto al niño. «Las ratas lo mordieron», dijo con voz apagada, «también su brazo y hombro». «Cayó enfermo, aparentemente perdió el conocimiento, y las ratas se abalanzaron sobre él».

«¡¡¡Alúmbrame, lo sacaré!!!» Levantó al niño en sus brazos y, tratando de no tropezar, lo llevó cuidadosamente a la brecha en la pared. Ya era de día. Todavía había una multitud fuera de la casa.

Dzerzhinski puso al niño en una camilla, el Ejército Rojo lo recogió y se lo llevó. Dzerzhinski los siguió.

Cuando la gente desapareció bajo la lluvia y la niebla, la mujer del abrigo de piel de oveja preguntó:

«¿Y quién es este que llevó al niño?» ese de la cara larga y cansada. Un marinero desconocido con una gorra respondió: «Este es Dzerzhinski. Presidente de la Cheká».

Y el presidente de la Cheká siguió a la camilla, limpiándose ocasionalmente la cara mojada por la lluvia, y tosiendo.

No fue a su casa esa noche. Directamente del hospital, donde el Ejército Rojo llevó al niño, regresó a su oficina y se sentó en su escritorio para trabajar.

Comprendió que el futuro de los niños abandonados tenía que solucionarse radicalmente. Y asumió la tarea de recoger, mantener y educarlos, a cargo del Estado Soviético, como una tarea de la Cheká.

Mientras en EE.UU vendían niños, en la URSS se crearon ya en los años 20 del siglo pasado, hace más de 100 años, las primeras casas de acogida y colonias de educación que recogieron a todos los niños y niñas que eran huérfanos o estaban solos, vagabundos, o delincuentes juveniles, con progresos pedagógicos que supusieron esa diferencia abismal entre el método socialista y los centros de internamiento capitalistas, auténticas cárceles de niños.


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