
“Vade retro”, grita aterrorizada la reacción mundial, sobre todo la abanderada por el fascismo.
Después de algunos días de la semana pasada en que he soportado casi estoicamente reportajes de la 2 de TVE, muy influida ahora por el pensamiento fascista del Gobierno español, acerca de la vida y obra de Stalin, con la figura de Trotsky ensalzada y un anticomunismo desmelenado, he tomado la decisión de transcribir aquí y ahora la serie de entrevistas concedidas por el historiador estadounidense Grover Furr a The Georgian Times tras la primera quincena de septiembre de 2010.
No se trata sólo de opiniones académicas, sino de evidencias que sólo el más feroz empecinamiento ultraderechista puede negar. Quien quiera experimentar un primer contacto con la verdad estaliniana, no digo “estalinista”, hará bien en leer e incluso absorber los conocimientos que se exponen de un modo clarísimo y ameno. El video que dejo colgado al final de la entrada es una muestra de hasta qué punto la colectiva memoria de los pueblos es insobornable. Y es una memoria que, por fortuna, traspasa fronteras.
Georgian Times: Dr. Furr, buenos días. Me gustaría empezar pidiéndole que describa el enfoque que utiliza para investigar la historia de
Grover Furr
Quisiera empezar diciendo que me esfuerzo, sobre todo, por ser objetivo en todas mis investigaciones. Lucho por descubrir la verdad, siguiendo las evidencias disponibles y su mejor interpretación.
Como medievalista, fui educado por buenos profesores para ser objetivo. Como los estudiantes de ciencias físicas, aprendemos a recoger todas las pruebas relevantes sobre un tema para, después, basar nuestras deducciones y conclusiones sobre estas pruebas. Supe de lo importante que es cuestionar mis propios prejuicios y decidir la verdad o falsedad de algo sobre la base de las pruebas, en vez de intentar confirmar mis ideas preconcebidas o repetir lo que académica o políticamente está “de moda”.
Cuando preparaba el doctorado, la guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo. Poco a poco, fui descubriendo que lo que me enseñaran sobre el movimiento comunista no era objetivo, no era cierto. En cambio, era propaganda anticomunista disfrazada de investigación. Las pruebas fueron falsificadas o ignoradas.
En el transcurso de
En mi primer libro, “Antistalinskaia Podlost-La infamia anti-Stalinista” (Moscú: Algoritm, 2007), pude demostrar que prácticamente todas las llamadas ‘revelaciones’ sobre Stalin y Lavrentii Beria, otro georgiano, son falsas. Publique todas las pruebas, ya fuera en el libro o en Internet, en la página web que aparece en el libro.
Actualmente continúo en la misma batalla: descubrir la verdad, basándome en las mejores pruebas, independientemente de estas ser “aceptable” o “políticamente correcta”. Es agradable, incluso divertido. Y proporciona resultados sorprendentes.
GT: Muchos políticos y académicos, incluso muchos en Georgia, afirman que con la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov, el 23 de agosto de 1939,
GF: No. En 1939 ningún país en el mundo consideraba a
La posición del gobierno soviético era que el estado polaco había colapsado. Incluso rechazando esta alegación concreta, los argumentos soviéticos siguen a ser correctos. En 1958, en plena Guerra Fría, un experto estadounidense en Derecho Internacional, George Ginsburgs, persona poco amiga de
Los que afirman que
Repito: no existió agresión soviética contra Polonia. Los lectores interesados pueden leer el artículo que escribí en 2009 “¿Invadió
GT: ¿Que sucede con los Juicios de Moscú? Casi todas las autoridades políticas y académicas opinan que Stalin inventó los cargos contra inocentes acusados en los Juicios de Moscú y en el “Asunto Tujachevsky”.
GF: Todas las pruebas existentes apoyan la posición contraria: que los acusados eran culpables, como mínimo, de lo que confesaron. No “la mayoría de las pruebas”, TODAS apuntan a su culpabilidad.
Los “principales” académicos, incluyendo a los trotskistas, dan por hecho que los acusados eran inocentes. Pero esto es así porque imponen sus prejuicios políticos sobre las investigaciones. Sus conclusiones no son producto de las pruebas.
Las autoridades rusas siguen manteniendo todos los informes sobre los acusados en los Juicios de Moscú como “alto secreto”. De todas formas, con el tiempo, mucho material fue filtrado. Tenemos suficientes pruebas contra Nikolai Bujarin, principal acusado en los Juicios de Moscú, y sobre el llamado “Asunto Tujachevsky”, que implicaba a altos mandos militares, para estar convencidos de su culpabilidad.
En el transcurso del año que viene, mi colega Vladimir L. Brovov, residente en Moscú, y yo publicaremos un trabajo en el que mostramos que el informe “rehabilitador” de febrero de 1988, en el que se declara inocente a Bujarin, fue falsificado deliberadamente por las autoridades soviéticas en la época de Gorbachov. Este trabajo reproduce suficientes pruebas, secretas en aquella época pero disponibles ahora, que muestran que Bujarin era culpable y que las autoridades soviéticas lo sabían, pero prefirieron encubrirlo.
Por ahora, los lectores pueden consultar nuestro artículo de 2007 en la revista rusa Klio (St. Petersburgo) en www.tinyurl.com/bukharin [Nota: Este es el enlace de la versión rusa. Para una versión en inglés: www.clogic.eserver.org/2007/Furr_Bobrov.pdf ].
Trotski fue un acusado ausente en los Juicios de Moscú. Fue acusado de “terrorismo” -conspiración para el asesinato de Stalin y otros líderes soviéticos- y de colaborar con
En abril de 2010 publiqué “Evidence of Leon Trotsky’s collaboration with
Con las pruebas delante solo existe una conclusión: Trotski era culpable.
GT: ¿Pero que tiene que decir al respecto del asesinato del líder del Partido en Leningrado, Sergei Kirov, en diciembre de 1934? Sin duda, o fue el propio Stalin quien lo planificó o usó cínicamente la teoría de un pistolero enloquecido y solitario para deshacerse de sus enemigos políticos.
GF: Jrushchov quería “probar” que Stalin asesinara a Kirov. Cuando incluso sus deshonestos investigadores no fueron quien de conseguirlo, ideó la teoría del “pistolero solitario” para afirmar que Stalin “usó” cínicamente el asesinato de Kirov para “incriminar” -acusación falsa- y ejecutar sus enemigos.
Todo esto es falso. Las evidencias que tenemos solo son compatibles con la hipótesis de que Kirov fue asesinado precisamente por los opositores clandestinos, como ellos confesaron en el juicio y en los interrogatorios preliminares, algunos de ellos ya disponibles.
GT: Casi 700.000 personas fueron ejecutadas en el período del “Gran Terror” entre 1937 y 1938. ¿Todos eran “culpables” de algo? ¿Y de no ser así, como se explica una masacre así?
GF: En el año 2005 publiqué un ensayo en dos partes: “Stalin e a Loita pola Reforma Democrática”
Desde entonces, tenemos más pruebas da “Ezhovshchina” (a veces llamado el “Gran Terror”, desde que esta expresión tituló un libro deshonesto, pero influyente, de Robert Conquest).
Ahora puedo enseñar a los lectores un resumen de estas conclusiones con enlaces a las pruebas (en la traducción inglesa) en www.tinyurl.com/ezhovshchina .
Las recientes evidencias confirman que Nikolai Ezhov, jefe del NKVD de 1936 hasta finales de 1938, conspiró también con los alemanes. Como los derechistas y los trotskistas, Ezhov y sus principales colaboradores en el NKVD contaban con una invasión de Alemania, Japón y otros países capitalistas. Torturaron a mucha gente inocente para que confesasen crímenes capitales por los que serían fusilados. Ejecutaron a muchas personas por motivos falsos o sin motivos.
Ezhov pensaba que con estos asesinatos masivos de inocentes levantarían a buena parte de la población soviética contra el gobierno. Creando así las condiciones para rebeliones internas contra el gobierno soviético cuando Alemania y Japón atacaran.
Ezhov mintió a Stalin, al Partido y a los líderes gubernamentales sobre todo esto. Las realmente terroríficas ejecuciones masivas, de casi 680.000 personas entre 1937 y 1938, eran, la mayoría, injustificables ejecuciones de inocentes cometidas deliberadamente por Ezhov y sus colaboradores con el objetivo de sementar el descontento entre la población soviética.
GT: Última pregunta. Guste o no, Stalin es el georgiano más famoso de la historia. Brevemente, ¿cual es su opinión sobre Stalin?
GF: Propongo que juzguemos a Stalin con una norma que él mismo aceptó. Stalin estudió a Lenin. Quería construir el socialismo, y después una sociedad comunista dirigida por y para los trabajadores, libre de explotación. ¿Como lo conseguiría?
En mi opinión, Stalin era un fiel seguidor de Lenin. Era una persona de principios, muy inteligente, un esforzado trabajador. Stalin tenía las mejores cualidades de los bolcheviques. Pero Stalin, y todos los que lucharon y trabajaron con él, no consiguieron construir esa sociedad comunista por la que tanto lucharon.
Pienso que el resultado sería muy poco diferente de vivir Lenin, o de que Trotski, Zinoviev u otros dirigiesen
La presente generación, o la siguiente, debe ser capaz de aprender de los aciertos y errores de los bolcheviques, incluido Stalin, y de caminar más lejos hacia los objetivos por los que tan heroicamente lucharon.
GT: Muchas gracias, Dr. Grover Furr.
GF: Le doy las gracias a usted y a los editores del Georgian Times.
Georgian Times: ¿“Antiestalinismo”, mito o realidad?
Grover Furr: Para hablar de “antiestalinismo” tenemos que empezar con el “stalinismo”. Esta palabra era inevitable una vez que el termino “leninismo” entró en uso. Stalin empleó el termino “trotskismo” ya el 19 de noviembre de 1924. Sin duda podríamos situar el comienzo del empleo de la palabra “stalinismo” también sobre esa época. La palabra “stalinismo” parece que fue inventada por Trotski. La utilizo en su declaración conjunta con G. Evdokimov del 28 de junio de 1927.
En un primer momento, “stalinismo” simplemente hacía referencia a las políticas asociadas al liderazgo de Stalin. El alemán Arthur Rosenberg, que en un principio fuera comunista, empleó la palabra en julio de 1927 en el sentido de la aceptación de que la revolución mundial no era inminente. Trotski utilizó la palabra “stalinismo” para contrastar las políticas de Stalin con el “leninismo”, y Stalin utilizó el termino “trotskismo” para lo mismo.
Pero el “stalinismo” llegó a tener otro significado, alejado de la realidad. Algunas de las definiciones de “stalinismo” serían las siguientes. Para el Diccionario Explicado de
Dmitri Pospielovsky, en su libro ¿Reestalinización o Desestalinización?, dice: «Una definición formal de Stalinismo sería algo así: una dictadura de un solo hombre en que un único dictador gobernando arbitrariamente, sin control por ninguno de los órganos del partido, es el único intérprete del dogma Marxista-Leninista, y está rodeado por el culto a su personalidad.»
La mayoría de las definiciones son parecidas a estas dos. Lo más importante de estas definiciones es que son falsas en todos los detalles. Stalin nunca fue un “dictador” bajo ninguna definición. Los líderes del Partido podían, y así lo hicieron, desautorizarlo. No existía un “estrito control de todos los aspectos de la vida” en
Varios teóricos y muchos líderes soviéticos estuvieron en desacuerdo en su día con su interpretación del Marxismo-Leninismo. El propio Stalin se oponía al “culto” que calificaba como “perjudicial”. Lo consentía ante la insistencia de otros líderes. Malenkov incluso admitió esto poco después de la muerte de Stalin.
El “antiestalinismo” es una falsificación de la historia de
Entre las primeras fuentes de las falsificaciones “antiestalinistas” León Trotski era la más importante. Sus maliciosas mentiras por motivo de sus propias actividades y sobre Stalin y su época, lo hicieron muy popular entre todo tipo de anticomunistas. También atrajo a algunas personas honestas a sus organizaciones por barnizar sus falsedades con un disfraz “izquierdista”. Los capitalistas lo ayudaron a difundir sus mentiras.
La crítica honesta es muy útil para cualquier tarea. Había mucho de crítica honesta y discrepancia durante el tempo de Lenin. El punto de vista de Trotski –el socialismo no podía triunfar en un único país subdesarrollado,
Trotski ansiaba desesperadamente el poder político. Era un individualista en extremo, incapaz de trabajar colectivamente. Cuando sus propuestas fueron rechazadas en los debates de la década de los 20, nunca se sometió a la mayoría y a la línea del Partido. Por el contrario, conspiró secreta y deshonestamente. Cuando fue exiliado, sus mentiras y falsificaciones se fueron haciendo cada vez más escandalosas. Toda la propaganda anticomunista y “académica”, desde entonces, fue elaborada en gran medida echando mano de las mentiras de Trotski sobre Stalin y
La segunda gran fuente del “antiestalinismo” fue Nikita Jrushchov. Jrushchov se dedicó a la fabricación de mentiras sobre Stalin y la historia soviética a gran escala. Escribí sobre esto en “Antistalinist Villany-La infamia antiestalinista”. Serán publicados en breve algunos ensayos más sobre las mentiras de Jrushchov y las que promovió.
Trotski y Jrushchov son dos de los tres “ríos” más importantes de mentiras antiestalinistas. Otros, como Alexander Orlov, inventaron sus propias mentiras pero también copiaron de estos dos.
La tercera gran fuente de “antiestalinismo” la encontramos en las falsificaciones creadas y extendidas durante la época de Gorbachov. Los “historiadores” de la era Gorbachov copiaron de Trotski y, especialmente, de Jrushchov, y añadieron falsificaciones propias. Las falsificaciones de esta era continuaron bajo Yeltsin y continúan hoy. Mi colega Vladimir L. Bobrov, de Moscú, y yo analizamos estas falsificaciones de la era Gorbachov en nuestro próximo libro 1937 God. Pravosudie Stalina, que será publicado en breve por Yauza.
El discurso de Jrushchov en el XXº Congreso del Partido en febrero de 1956 tuvo un fuerte impacto en tres generaciones de soviéticos. Cambió
De hecho, todas y cada una de las “revelaciones” o acusaciones que Khrushchev hace contra Stalin y Lavrentii Beria son falsas. Unos pocos ejemplos: El “culto a la personalidad”. Stalin se opuso a el y fue Jrushchov quien promovió con fuerza este vergonzoso “culto”. Jrushchov afirmó que Stalin «aniquilaba moral y psicológicamente a los líderes que se oponían a el». En realidad, esto no sucedió nunca, ni siquiera una sola vez. Jrushchov falsificó deliberadamente todos los documentos que citó en su discurso: Las intervenciones de Pavel Postyshev en el pleno del Comité Central en 1937; el llamado “telegrama tortura” de enero de 1939; la cita de la carta de Robert Eikhe.
¿Que mentira fue la más escandalosa? ¡Es probable que los “informes de rehabilitación” mencionados por Jrushchov sean todos falsos! Muchos fueron publicados en el 2000. Todos son falsos. Ninguno de ellos demuestra que las personas rehabilitadas eran inocentes. Analizo alguno de ellos por encima en mi libro.
Después del discurso de Jrushchov continuaron las mentiras –por ejemplo, sobre los acusados en los Juicios de Moscú y en el asunto Tujachevsky. Siguieron las mentiras en el 22º Congreso del Partido en 1961. Prácticamente todas las “revelaciones” aparecidas en los libros de la época de Jrushchov también son mentiras, porque se basan en informaciones falsas proporcionadas por la gente de Jrushchov. Las implicaciones son enormes.
Los falsificadores modernos de la historia soviética, desde la época de Gorbachov hasta hoy, aún se basan en las falsificaciones de Jrushchov sobre el período de Stalin. Además, continúan a inventar nuevas mentiras.
Grover Furr: Llevo mucho tiempo interesado en el tema de la colectivización y la hambruna (Holodomor). Hace años que estoy en contacto con el Dr. Mark Tauger, profesor en
Según Tauger, hubo cientos de hambrunas masivas en la historia rusa, casi una cada dos o tres años. Hubo hambrunas graves en 1920-1921, 1924, 1927 e 1928.
Georgian Times: ¿Por que algunos historiadores piensan que la colectivización y la industrialización fueron los mayores errores de Stalin y de los bolcheviques?
Grover Furr: En 2001, Tauger publicó un artículo sobre la hambruna de 1928 titulado “Grain Crisis or Famine?” La “hambruna en el Volga”, de
Hacen esto con el objetivo de esconder el hecho de que las hambrunas, de mayor o menor intensidad, tuvieron lugar en Rusia a menudo. A los escritores anticomunistas les gustaría hacer creer que estas hambrunas eran raras antes de la colectivización. Pero lo cierto es que las hambrunas eran frecuentes, y la colectivización fue, en grande medida, un intento de resolver este perenne problema.
En un conocido pasaje de sus memorias de
«”Diez millones”, dijo levantando las manos. “Fue terrible. Duró cuatro años. Era totalmente necesario para Rusia, para evitar las hambrunas periódicas, arar las tierras con tractores.”»
Churchill escribió eses volúmenes muchos años después y su memoria posiblemente no sería precisa. Pero nadie sugirió nunca que Churchill inventara estas palabras sobre “evitar las hambrunas periódicas”. Efectivamente, es verdad. Tauger está actualmente trabajando en un estudio sobre estas hambrunas anteriores.
Por tanto, la colectivización fue necesaria no solo para financiar la industrialización, pese a ser realmente esencial para este objetivo. Fue fundamental para poner fin a las hambrunas periódicas, en las que murió mucha gente.
Y la de 1932-1933 fue la última hambruna, excepto la hambruna de posguerra de 1946-1947, provocada por la inmensa destrucción que trajo la guerra. Este hecho es casi siempre silenciado en los debates sobre la hambruna de 1932-1933. La colectivización provocó muertes, ¡seguro! Nadie lo niega, ciertamente yo no.
No colectivizar también provocó muertes. El status quo provocó muertes, por hambrunas…
Por lo tanto, todas las opciones posibles causan muertes. Las dos formas para abordar esto son: Primero, ¿la muerte de quien?; y segundo, ¿de cuantos?
La colectivización apuntó a esos que dominaban las aldeas, los campesinos ricos (“kulaks”). El status quo concentraba el mayor sufrimiento sobre los más pobres. El status quo favorecía a los ricos sobre los pobres. La colectivización favoreció a los pobres sobre los ricos. De hecho, los ricos se hacen más ricos con las hambrunas, ya que pueden comprar los productos para después subir los precios.
¿Cuantos de no existir colectivización? Hay muchas posibilidades. Una de ellas: La guerra. Los bolcheviques estaban convencidos de que una combinación de potencias europeas, quizás con Japón, invadirían
La colectivización hizo posible la industrialización. Sin industrialización
G.T.: Supongamos que los nazis conquistan
G.F.: Si los nazis conquistasen
Hitler tenía planes serios para invadir las islas británicas. ¡Podría hacerlo! ¿Cuantos ciudadanos británicos morirían? Muchos.
Los japoneses serían mucho más fuertes contra los Aliados en el Frente del Este. Tendrían los hombres y el material de los nazis, el petróleo de Sajalin de la conquistada URSS. Matarían a muchos británicos, franceses, alemanes, chinos, vietnamitas y americanos.
Y no olvidemos a los judíos.
G.T.: ¿Piensa usted que Hitler podría haber matado a más judíos de los que mató?
G.F.: Pienso que eso es incuestionable. Por supuesto. Junto con un gran número de otros “untermenschen”*, principalmente eslavos.
Por tanto, podemos decir -muy razonablemente- que la colectivización en
Esto significa que la colectivización, en términos de beneficios que compartió y males que evitó, con todos sus problemas y muertes, fue uno de los grandes triunfos del siglo XX.
La única alternativa a la colectivización de la agricultura era permitir que las hambrunas continuaran cada dos o tres años por tiempo indefinido, como hicieran los zares, y renunciar a la industrialización durante décadas, si no para siempre (si los nazis consiguiesen su objetivo, todos los eslavos serían reducidos a incultos siervos).
Sin una muy rápida industrialización, el Ejército Rojo no estaría listo para luchar contra la invasión nazi.
Volviendo la vista atrás y viendo la experiencia bolchevique con la colectivización y la industrialización, podemos aprender mucho. Los comunistas chinos, los comunistas vietnamitas, etc., ¡lo hicieron sin duda! Ellos resolvieron no imitar ciegamente el ejemplo soviético, y no lo hicieron.
Pero los bolcheviques -Stalin, si lo prefiere- fueron los primeros. Pero ellos no disponían de los beneficios de la retrospectiva. Es lógico que ellos tomaran muchas decisiones que después se convirtieron en errores. Siempre pasa así con los pioneros.
En el curso de la colectivización, los bolcheviques cometieron muchos, muchos errores. ¡Pero sería un error inmensamente mayor no intentarlo en primer lugar!
He ahí el problema. No está de moda, no es “políticamente correcto” señalar estas cosas. La dominante ortodoxia anticomunista, y específicamente antiestalinista, sobre todo entre las élites de Occidente y del Este, imposibilitan su publicación. Es un hecho, es la verdad, pero “no se puede decir”.
No intento “buscar excusas” para Stalin y los bolcheviques de la época. Lo hicieron simplemente lo mejor que pudieron.
Teniendo en cuenta lo que sabían, y la situación de
Ningún historiador o economista formuló un plan alternativo que los bolcheviques pudieran haber adoptado en 1929. ¡Ni uno solo! Incluso, si alguien presenta un plan, tendría que, a continuación, demostrar que los bolcheviques –Stalin o cualquiera persona- podían conocerlo en 1928. Ellos no tuvieron el beneficio de la retrospectiva histórica, ¡no pudieron aprender de su propia experiencia! Hoy es lo que hacemos nosotros. Aún así, nadie propuso una alternativa viable. Por tanto, históricamente hablando, no existía otra alternativa.
Esto es un directo, aunque cortés, desafío a los contrarios a Stalin, a los historiadores anticomunistas y demás a que cesen sus discursos moralizantes y expliquen cuales eran las alternativas viables a la colectivización.
The Georgian Times: Profesor Furr, ¿que nos puede decir de las deportaciones masivas durante la guerra? Más o menos, ya sabemos lo que sucedió, por lo que la pregunta importante es: ¿Como se pueden justificar esas deportaciones? ¿No era una forma de genocidio?
Grover Furr: En el discurso secreto del XX Congreso del Partido, el 25 de febrero de 1956, Nikita Jrushchov formuló tres objeciones a estas deportaciones: (1) que «no hubo excepción»; (2) que «no fueron ordenadas siguiendo criterios militares»; (3) que «naciones enteras» fueron castigadas «por los actos hostiles de personas aisladas o grupos de personas».
Ninguna de estas afirmaciones es cierta. N. Bugai, el principal experto ruso en deportaciones y contrario a Stalin, documenta varias excepciones á las deportaciones de veteranos y sus familias. Bugai también afirma que «… el gobierno soviético, por lo general, asignó correctamente sus prioridades, basando estas prioridades en su derecho a mantener el orden en la retaguardia, y en el Caúcaso Norte especialmente».
G.T.: ¿Pero si nacionalidades enteras fueron deportadas?
G.F.: Pienso que hay que tratar dos cosas. Primero, como de masivas fueron las rebeliones de estos grupos étnicos, y segundo, está la cuestión del genocidio. Dividiendo un pequeño grupo nacional estrechamente unido por la lengua, la historia y la cultura, estás, de hecho, destruyéndolo.
En su famoso libro Gulag, el anticomunista americano Ann Applebaum, niega la existencia de rebeliones y deserciones masivas. En mi libro Antistalinskaia Podlost, cito hechos descubiertos por otros investigadores que prueban que esas rebeliones pro-nazis implicaban a la mayoría de la población de estos grupos étnicos.
Por ejemplo, más del 90% de los tártaros de Crimea reclutados desertaron. El investigador J. Otto Pohl argumentó, basándose en fuentes alemanas, que no todos se unieron a las fuerzas nazis. Aún que esto fuera cierto, no cambia el hecho de que los soviéticos no lo podían saber y que la mayoría de ellos se uniesen a los grupos antisoviéticos o a las bandas de ladrones.
Del mismo modo, el 93% de los hombres de Chechenia e Ingushetia llamados a las filas en 1942 desertaron, para pasar a la clandestinidad y se unieron a los nazis o a las bandas de ladrones. En febrero de 1943, los nacionalistas chechenios pro-nazis dirigieron una importante rebelión a favor de Alemania bajo la bandera nazi.
Grigory Tokaev y Viacheslav Molotov coinciden en que hubo grandes rebeliones antisoviéticas en estas zonas durante la guerra. La única diferencia de opiniones: Tokaev considera justificadas estas rebeliones.
El historiador V. I. Zemskov se especializó en deportaciones en general. Su estimación es que de los 151.720 tártaros de Crimea deportados, 191 murieron en el transcurso de la deportación. Eso es el 0,13%. Ni el 13% ni el 1,3%.
Segundo Bugai y Gomov, «Los registros del NKVD testifican que 180 trenes transportaron a 493.269 chechenios, ingushes y de otras nacionalidades al mismo tiempo. Cincuenta personas murieron durante la operación de desarme y 1.272 en el viaje». Esto es el 0,27%; 0,26% si se excluyen los 50 muertos en el desarme. Dado que esto ocurrió en el invierno durante la guerra más feroz de la historia, la cifra no parece muy alta. Probablemente sea mucho más baja que la de civiles soviéticos muertos en las zonas ocupadas.
En el caso de Chechenia, Ingushetia y los tártaros de Crimea, la colaboración con los nazis fue masiva, involucrando a la mayor parte de la población. Intentar aislar y castigar ‘solo a los culpables’ significaría dividir la nación. Probablemente, esto significaría la desaparición de la nación. Hombres y mujeres divididos sin posibilidades de uniones. En cambio, el grupo nacional permaneció unido y la población creció.
GT: Pero, si las deportaciones de nacionalidades, como la colectivización de la agricultura y el llamado ‘Holodomor’, fueron hechos justificados, ¿como explicar todas las críticas que reciben de historiadores respectados en todas partes?
GF: Pienso que no es difícil de entender. Estos hechos de la historia soviética, especialmente del período de Stalin, son mal interpretados, distorsionados, falsificados, al servicio de los enemigos de la clase obrera, de los nacionalistas de extrema derecha.
Las deportaciones de las que hablé fueron el resultado de la colaboración a gran escala con los nazis. Para justificar esta colaboración con los nazis y crear un mito del ‘pasado heroico’ de los nacionalistas de extrema derecha, estas colaboraciones con los nazis deben ser descritas como ‘justificadas’ y las deportaciones como ‘injustificadas’.
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