
Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.

El camarada José Stalin solía escribir en los márgenes de los libros que leía, así como subrayaba algunas frases o párrafos. Entre sus expresiones, las había de desaprobación o desprecio, constando expresiones como "jajaja", "galimatías", "tonterías", "naderías", "tonto", "poco sincero", "sinvergüenza", etc.
También podía ser efusivo en sus elogios, escribiendo "sí, sí", "de acuerdo", "bien", "perfecto", "eso es". En ocasiones, sus anotaciones estaban llenas de los insultos más selectos, como "asqueroso", "mentiroso", "tonto".
Si era escéptico respecto al texto, simplemente lo marcaba como "m_da" (que significa más o menos "¿de verdad?").
Como ocurre con V. I. Ulianov "Lenin", su anotación más frecuente era NB, en latín o su equivalente en ruso.
Los pometki (anotaciones) de Stalin, eran "usualmente indicativos, altamente estructurados y disciplinados". Aunque leía principalmente para aprender algo nuevo, "también leía muchos de sus propios escritos. Un ejemplo es su discurso electoral de febrero de 1946".
"En un panfleto que reproducía el texto de su discurso, Stalin señaló los primeros párrafos en los que decía que la guerra no era un accidente ni una función de personalidades, sino el resultado inevitable de una crisis fundamental del sistema capitalista. También señaló los párrafos, en los que afirmaba que la guerra había demostrado la superioridad del sistema social soviético, y la viabilidad de su carácter multinacional".
"Continuó destacando el papel del Partido Comunista en la obtención de la victoria y lo crucial que había sido industrializar el país antes de la guerra. El último párrafo que marcó fue uno al final del discurso en el que señalaba que los comunistas se presentaban a las elecciones al Soviet Supremo como parte de un bloque con personas ajenas al partido." (pag. 99)
Stalin nunca utilizó redactores para los discursos, compuso sus propios discursos. Leyó y remarcó un folleto, que contenía el discurso de Andréi Zhdánov de septiembre de 1947 "Sobre la situación internacional", pronunciado en la conferencia inaugural del Cominform. Fue, en efecto, la respuesta soviética a la guerra fría iniciada por el imperialismo angloamericano. Zhdánov dijo a los delegados de los partidos comunistas europeos, que el mundo de posguerra se había dividido en dos campos polarizados: el campo del imperialismo, la reacción y la guerra, y un campo de socialismo, democracia y paz.
Aunque conocía muy bien el discurso, ya que Zhdánov le había consultado extensamente sobre su contenido, aun así hizo bastantes indicaciones en el folleto. Uno de los temas fueron los esfuerzos del imperialismo, pasado y presente, para destruir la Unión Soviética. Otra era el creciente poder e influencia del imperialismo estadounidense tras la guerra, y que Estados Unidos se dirigía hacia una política de aventurerismo militar.
Esos textos marginales de Stalin, resultaron ser una "evidencia peligrosa para los estudiosos, que buscaban en la biblioteca una prueba irrefutable de sanción, que corroborara sus diversas teorías sobre la psicología y motivaciones de Stalin. Un ejemplo es la breve anotación en un par de páginas, de una traducción rusa de "Under the Rose" (1926) de Anatole France, una serie de diálogos humanistas sobre la existencia y el significado de Dios. Mas la verdad era que estas anotaciones fueron realizadas por Svetlana, no por Stalin." (pag. 100)
Algunas de las anotaciones han sido malinterpretadas por algunos autores, como prueba de que Stalin consideraba a Iván el Terrible su maestro y ejemplo, pero Stalin no tenía tiempo para Iván el Terrible. "Despreciaba a todos los zares, incluso a los grandes como Pedro y Catalina. Su único verdadero héroe y modelo a seguir fue Lenin." (pag. 101)
Stalin veneraba absolutamente a Lenin, a quien conoció por primera vez en diciembre de 1905 en una conferencia del partido en Tampere, Finlandia, entonces una provincia autónoma de la Rusia zarista. En una reunión conmemorativa del recientemente fallecido fundador del Estado soviético, Stalin recordó que lo que le había cautivado de Lenin era la "irresistible fuerza de la lógica" en sus discursos, "dejar de quejarse por la derrota", "nada de jactarse por la victoria", "fidelidad a los principios proletarios", "confianza en el pueblo", y "la visión del genio, su capacidad para captar y adivinar rápidamente el significado interno de los acontecimientos inminentes". (discurso pronunciado en una reunión conmemorativa en la escuela militar del Kremlin, 28 de enero de 1924)
Cuando Stalin ideó su plan de clasificación en las bibliotecas en mayo de 1925, aunque Trotski era su mayor oponente, Stalin lo situó sexto en la lista de autores marxistas, y sus propios escritos en el séptimo lugar, tras Marx, Engels, Lenin, Kautsky, Plejánov y Trotski. Más de "cuarenta libros y panfletos de Trotski ... puede encontrarse entre los restos de la biblioteca de Stalin, pero le interesaban de él, especialmente las polémicas faccionales, como 'La nueva causa' (1923) y 'Las lecciones de octubre' (1924).
"Stalin revisó estos y otros escritos, buscando munición para su crítica a Trotski y al trotskismo. Sus duras críticas a las opiniones de Trotski, le granjeó alrededor de su figura, como a uno de los principales militantes que entraba en las polémicas, con argumentos teóricos contundentes, y consolidaron su autoridad como secretario general del partido. En la 15ª conferencia del partido en noviembre de 1926, fue durísimo en su crítica a la afirmación de Trotski en 'El nuevo rumbo' de que 'el leninismo, como sistema de acción revolucionaria, presupone un instinto revolucionario entrenado por la reflexión y la experiencia que, en el ámbito social, equivale a la sensación muscular de efectuar un trabajo físico'."
Stalin comentó, "el leninismo como una "sensación muscular de trabajo físico". ¿No es nuevo, ni original, ni muy profundo? ¿Puede entenderse como se hace?" (Risas). (pag. 103)
A pesar de todo, era tan excepcional su publicitado brillo intelectual, Trotski no era rival para Stalin. Aquel tenía una historia que se remontaba a 1903, de ataques a Lenin y a los bolcheviques, y solo se unió a ellos en el verano de 1917. Stalin recordó al partido el comportamiento pasado de Trotski:
"Le gustaba especialmente citar el ataque de Trotski en 1915, a la visión de Lenin de que la revolución proletaria y el socialismo eran posibles en un solo país, incluso en una Rusia campesina culturalmente atrasada y económicamente subdesarrollada."
Por cierto, Roberts nos dijo antes que el socialismo en un país era una nueva doctrina creada por Stalin (pag. 64). Ahora, sin embargo, 40 páginas después, se ha convertido, con toda razón, en la opinión de Lenin. La visión de Trotski, de la que nunca se apartó, era que sin una revolución proletaria europea, la Rusia revolucionaria no podría sobrevivir, y mucho menos construir el socialismo. La inmensa mayoría del partido estuvo de acuerdo con la tesis leninista y continuó construyendo el socialismo, con sus logros históricos mundiales.
Volviendo a las anotaciones de Stalin, "Lenin fue el autor más leído de Stalin. En los escritos recopilados de Stalin hay muchas más referencias a Lenin que a cualquier otra persona. Stalin era conocido como el maestro que recogía las citas de Lenin ...".
"En un libro sobre las razones de la victoria bolchevique en la guerra civil, Stalin simplemente resaltó todas las citas de Lenin: los bolcheviques habían ganado gracias a la solidaridad internacional de la clase trabajadora, porque estaban unidos mientras que sus oponentes estaban divididos, y porque los soldados se negaron a luchar contra el gobierno soviético. La referencia de Lenin al fracaso de la predicción de Winston Churchill de que los aliados tomarían Petrogrado en septiembre de 1919 y Moscú en diciembre fue doblemente marcada en el margen." (pag. 102)
En sus anotaciones no hay ninguna pista de un comentario crítico de Stalin, ni sobre Marx ni sobre Lenin, aunque hubo algún comentario crítico ocasional sobre Engels. Aun así, fue muy respetuoso con Engels. "Solo los idiotas no dudan", dijo, "... que Engels fue y sigue siendo nuestro maestro. Pero de esto no se deduce en absoluto que debamos encubrir cualquier carencia de Engels." (Carta al Politburó, 5 de agosto de 1934, véase Roberts pag. 102)
Los libros marcados de Stalin en su biblioteca, revelan que siguió leyendo a Marx, Engels y Lenin hasta el final de su vida.
El brindis de Stalin a los científicos, en una recepción para trabajadores de la educación superior en mayo de 1938, es uno de varios homenajes plenos a Lenin:
"En el transcurso de su desarrollo, la ciencia ha conocido a no pocos hombres valientes capaces de derribar lo antiguo y crear lo nuevo ... científicos como Galileo, Darwin ... Me gustaría centrarme en uno de estos eminentes hombres de ciencia, que al mismo tiempo fue el hombre más grande de los tiempos modernos. Me refiero a Lenin, nuestro maestro, nuestro tutor". (Aplausos)
"Recuerden 1917. Un análisis científico del desarrollo social de Rusia y de la situación internacional, llevó a Lenin a la conclusión de que la única salida a la situación era la victoria del socialismo en Rusia. Esta conclusión sorprendió por completo a muchos hombres de ciencia... Científicos de todo tipo, vociferaron en un aullido diciendo que Lenin estaba destruyendo la ciencia. Pero Lenin no temía ir contra la corriente, contra la fuerza de la rutina. Y Lenin ganó". (Aplausos)" (pags.102-3)
Stalin también desmontó, lo que llamó la 'leyenda' del papel especial de Trotski en 1917:
"Pasemos ahora a la leyenda, sobre el papel especial de Trotski en el levantamiento de octubre. Los trotskistas difunden vigorosamente rumores, de que Trotski inspiró y fue el único líder del levantamiento de octubre. Estos rumores se están difundiendo, con un celo excepcional por el llamado editor de las obras de Trotski, Lentsner".
"El propio Trotski, al evitar consistentemente mencionar al partido, al comité central y al comité de Petrogrado del partido, al no decir nada sobre el papel principal de estas organizaciones en el levantamiento, y al impulsarse vigorosamente como figura central en el levantamiento de octubre, ayuda voluntaria o involuntariamente a difundir los rumores sobre el papel especial que se supone que desempeñó en el levantamiento".
"Estoy lejos de negar el papel indudablemente importante de Trotski en el levantamiento. Sin embargo, debo decir que Trotski no desempeñó ningún papel especial en el levantamiento de octubre, ni pudo hacerlo, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, simplemente cumplió la voluntad de los órganos del partido correspondientes, que dirigieron cada paso que dio Trotski." ("¿Trotskismo o leninismo?", noviembre de 1924)
La diferencia más importante entre Trotski y el partido bolchevique liderado por Stalin, estaba en la cuestión de construir el socialismo en la URSS. Dada la persistencia de Trotski en su postura errónea, las diferencias sobre esta cuestión escalaron, hasta convertirse en una lucha existencial por los objetivos del partido bolchevique.
Trotski, incapaz de conseguir mucho apoyo dentro del partido, siguió el camino de la actividad fraccional, y fue expulsado tras organizar una manifestación antipartidista en el décimo aniversario de la Revolución de Octubre, y también fue enviado al exilio. Él mismo fue el autor de su propia desgracia.
"Fue Trotski quien inició las guerras de la 'historia', sobre quién había hecho más durante la revolución. En 1923, fue Trotski quien rompió la unidad del colectivo directivo del Politburó que había asumido el control, cuando Lenin sufrió una serie de colapsos ... propuso acelerar la industrialización socialista, y modificar la estrategia de la Nueva Política Económica (NEP) ...
Presionando a los camaradas que tenían el liderazgo, Trotski organizó una campaña dentro del partido, que acusaba a la mayoría del Politburó, encabezada por el triunvirato de Stalin, Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, de constituir una 'dictadura faccional'. Fue esta campaña la que llevó a la publicación del 'Nuevo Curso'". Sin embargo, el asunto se resolvió con una contundente victoria del triunvirato en la 13ª Conferencia del partido en enero de 1924.
"El siguiente movimiento de Trotski fue una alianza oportunista y poco acertada, con Kámenev y Zinóviev que, ahora mucho más de izquierdas que en 1917, se habían distanciado de Stalin por la NEP y el socialismo en un solo país. Al igual que la oposición de izquierdas de Trotski en 1923, la oposición unida de Kámenev, Trotski y Zinóviev intentó reunir apoyo dentro del partido, pero fue superado por el poder y la popularidad de Stalin...".
"En octubre de 1926, Trotski fue destituido del Politburó y, un año después, del comité central, al igual que Kámenev y Zinóviev. En noviembre de 1927, Trotski y Zinóviev fueron expulsados del partido, y la derrota se completó en el 15º Congreso en diciembre de 1927, que excluyó a 75 opositores, incluido Kámenev, de sus filas." (pags 109-10)
"Kámenev y Zinóviev, junto con muchos de sus seguidores, pronto retractaron su oposición a la línea mayoritaria y fueron readmitidos en el partido. Trotski persistió en su oposición, declarando que el partido, "como la Revolución Francesa de 1794, había sido capturado por las 'fuerzas termidorianas' contrarrevolucionarias. En enero de 1928, fue exiliado a Alma-Ata, en Kazajstán." (Ídem)
La oposición al partido se caracterizó correctamente, como una desviación y reflejo de la insidiosa influencia de los enemigos de clase.
Inicialmente, los opositores disidentes eran considerados una desviación pequeñoburguesa que era objetivamente, aunque no conscientemente, contrarrevolucionaria. Con el tiempo, la oposición se volvió consciente y activamente contrarrevolucionaria, y fue condenada como tal.
Aunque exiliado a Alma-Ata por actividades contrarrevolucionarias, Trotski continuó con sus actividades fraccionales por correo. Después de eso, fue exiliado a Turquía en 1929, y finalmente privado de su ciudadanía soviética en 1932.
El supuesto terror de Stalin
Trotski y sus seguidores charlaban sobre la "degeneración" del régimen soviético, sobre "Termidor", sobre la "victoria inevitable" del trotskismo, dijo Stalin a los delegados al XVIº Congreso del partido en junio de 1930. "Pero en realidad, ¿qué pasó? Lo que ocurrió fue el colapso, el fin del trotskismo."
En una carta de 1931 a Proletarskaya Gazeta, Stalin mostró considerable preocupación, no por la fuerza del trotskismo, sino por su identificación errónea como una facción del comunismo, cuando en realidad "el trotskismo es el desapego avanzado de la burguesía contrarrevolucionaria."
En noviembre de 1931 le dijo a Emile Ludwig que Trotski había sido en gran medida olvidado por los trabajadores soviéticos, y que si lo recordaban era "con amargura, con exasperación, con odio". En el XVIIº congreso del partido en enero de 1934, el Congreso de los Vencedores (poco después de la exitosa finalización del primer plan quinquenal, con sus espectaculares resultados), Stalin dijo que el grupo antileninista de trotskistas había sido aplastado y dispersado, y que sus "organizadores se encuentran en los patios traseros de partidos burgueses en el extranjero".
Stalin y sus camaradas, quedaron conmocionados por el asesinato en diciembre de 1936 de Serguéi M. Kírov, secretario del partido en Leningrado. El asesino, Leoníd Nikólaev, como se descubriría más tarde, no fue un asesino solitario que disparó a Kírov fuera de su despacho por algún rencor personal, como afirman historiadores burgueses (incluido Roberts), que incluso llegan a difundir la calumnia (no de Roberts), de que Stalin estaba detrás de este vil crimen contra un amigo y camarada muy querido. Para su crédito, Roberts dice que ni siquiera Trotski consideró culpable a Stalin del crimen.
El 16 de diciembre, Kámenev y Zinóviev fueron arrestados por complicidad en el asesinato, mientras que el 29 de diciembre, Nikolaev y sus 13 allegados fueron ejecutados.
Una investigación más profunda reveló, que Kámenev, Zinóviev y Trotski estuvieron activamente implicados en la organización del asesinato de Kírov, así como en conspiraciones contra la vida de Stalin. Estas pruebas los llevaron a la fiscalía general y al juicio público de Kámenev, Zinóviev y otros 14 personas, acusadas de ser los líderes de un "centro unificado trotskista-zinovievista" que había sido responsable del asesinato de Kírov, y que había conspirado para asesinar a otros líderes soviéticos.
El juicio tuvo lugar en Moscú en agosto de 1936, siendo el primero de tres juicios. Los 16 confesaron los crímenes de los que se les imputaba y fueron ejecutados. Trotski y su hijo Lev Sedov fueron condenados a muerte en ausencia.
Las investigaciones que condujeron al primer juicio de Moscú, descubrieron la existencia de un "centro trotskista paralelo antisoviético", destinado a ser una red de reserva en caso de que se descubriera el centro trotskista-zinovievista.
Los principales acusados en este segundo juicio de Moscú, fueron el excomisario adjunto de industria pesada Georgi Piatakóv, el exeditor de Izvestia Karl Radek, y Grígori Sokólnikov el excomisario adjunto de asuntos exteriores. Junto con otros 14, fueron acusados de traición, espionaje y destrucción, con el objetivo final de tomar el poder y restaurar el capitalismo en la Unión Soviética después de que como esperaban, la Unión Soviética hubiera sido derrotada en un conflicto militar por Alemania y Japón. Principalmente eran antiguos trotskistas, que tras sus confesiones, la gran mayoría fueron condenados a muerte.
Los acusados en el segundo juicio implicaron a los líderes de la oposición de derechas: Nikolái Bujárin, y el ex primer ministro Alexéi Rykov. Fueron expulsados del partido en marzo de 1937, lo que llevó a su arresto y a su juicio un año después en el tercer y último juicio de Moscú contra el "Bloque de Derechas y Trotskistas".
Bujárin y Rykov confesaron conscientemente de conspirar con potencias extranjeras para derrocar el poder soviético, por ello junto con la mayoría de los coacusados fueron condenados a muerte y ejecutados. Algunos historiadores burgueses sin sentido, han hecho la afirmación de que Bujárin fue falsamente inducido a confesar ser enemigo del Estado soviético, "al servicio de Stalin", una afirmación tan absurda como siempre, y que Bujárin estaba dispuesto a desempeñar su papel prescrito para salvaguardar el sistema soviético.
Muchos articulistas burgueses, y tras ellos la 'izquierda' imperialista, afirman que los juicios de Moscú fueron "juicios de exhibición", parte del "gran terror" desatado por Stalin contra sus opositores políticos. Ni mucho menos. Los juicios de Moscú demostraron que hasta entonces la Unión Soviética había subestimado los peligros que afrontaba en las condiciones de cerco capitalista, especialmente la penetración en la Unión Soviética por innumerables agentes imperialistas, destructores, espías, distractores y asesinos.
"Fingiendo ser comunistas leales, los opositores engañaron al pueblo soviético, abusaron de la confianza, destruyeron a escondidas y revelaron nuestros secretos de Estado a los enemigos de la Unión Soviética." ("Defectos en el trabajo del partido, y las medidas para liquidar a trotskistas y otros dobles negociantes", informe efectuado en el comité central, 3 de marzo de 1937)
Si el Estado soviético no hubiera tratado con mano de hierro, a los autores de los crímenes cometidos por los acusados, su destino habría sido el mismo que el de la Comuna de París, tras lo cual los contrarrevolucionarios habrían desatado una orgía de asesinatos y masacres masivas, que comparados con los juicios de Moscú, hubieran sido un espectáculo secundario insignificante.
¿Para profundizar en este tema, y se desee saber más sobre los juicios de Moscú y sus críticos es importante consultar el libro de Harpal Brar "Trotskismo o Leninismo"? Aún mejor, le aconsejamos acceder a las "Transcripciones textuales" de estos juicios, que revelan la profundidad de la degeneración de los acusados que, considerando sus posiciones de alta influencia en el partido, sus mentes podridas demuestran hasta donde llegaron en estos juicios.
También tuvo lugar el juicio con corte militar en mayo de 1937, del mariscal N. Tujachévski y otros siete generales, acusados de un complot fascista para derrocar al gobierno soviético. Tras este juicio, fueron declarados culpables y ejecutados.
Roberts afirma que, tras varios intentos, "el NKVD finalmente logró asesinar a Trotksi, en México en agosto de 1940". Pero el servicio secreto soviético no tuvo nada que ver con el asesinato de Trotski. Fue asesinado por un seguidor disgustado, que se enfureció al descubrir que el hombre al que había adorado como deidad no era más que un charlatán. Las autoridades mexicanas y el servicio de inteligencia estadounidense intentaron que dijera que Stalin le había enviado para matar a Trotski, a cambio de lo cual sería liberado. Se negó y cumplió muchos años en una cárcel mexicana.
"Pravda anunció la noticia de la muerte de Trotski en un artículo titulado 'Muerte de un espía internacional'. El artículo terminaba con las palabras: "Trotski fue víctima de sus propias intrigas, negligencias y traiciones. Así terminó de forma poco gloriosa la vida de esta persona despreciable, que se fue a la tumba con el estampado 'espía internacional' en la frente." (24 de agosto de 1940)
Enlace original:
Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 5 | The Communists