10 de diciembre de 2019

Historia Ilustrada. Noviembre de 1917: La revolución avanza por el país

15 de noviembre: la reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia, el Congreso Ex­traordinario de los Soviets de Diputados Campesinos de toda Rusia y el Soviet de Petrogrado aprueba una resolución que re­conoce los decretos del Gobier­no soviético.

26 de octubre-10 diciembre: el II Congreso de los Soviets de Diputados Campesinos de toda Rusia exhorta al campesinado trabajador a apoyar todas las medidas del Poder soviético.

El Poder soviético triunfó en Petro­grado y comenzó su marcha triunfal por todo el país.

En muchas ciudades de la Zona In­dustrial Central (lvánovo-Voznesensk, Oréjovo-Zúievo, Shúia, Kíneshma, Kostromá, Tver, Briansk, Yaroslavl, Riazán, Vladimir, Kovrov, Kolomna, Sérpujov, Podolsk y otras), los Soviets locales ostentaban el poder desde antes de la insurrección armada de Octubre. Esta sólo legalizó y consolidó la situa­ción. El establecimiento del nuevo po­der en Kaluga y Tula se alargó hasta fi­nales de noviembre y mediados de diciembre, y en los distritos, hasta la primavera de 1918, debido a la predominancia de los partidos pequeñobur­gueses en los Soviets.

 Guardias rojos de la ciudad de Ekaterinburgo (hoy Sverdlovsk, en los Urales). En la bandera: “¡Viva la Guardia Roja!"

En la Zona Central de Tierras Ne­gras, donde los eseristas tenían gran in­fluencia, la contrarrevolución intentó organizar una resistencia activa, pero fue aplastada con relativa rapidez y los Soviets tomaron el poder en Vorónezh (30 de octubre), Oriol (25 de noviem­bre), Kursk (26 de noviembre), Penza (21 de diciembre), Tambov (31 de enero de 1918). Entre octubre y noviembre se estableció el Poder soviético en la mayoría de las ciudades de los Urales.

El nuevo poder en las regiones del Volga se instauraba en medio de com­bates: el 26 de octubre, los soldados re­volucionarios y los guardias rojos aplas­taron en Kazán acciones contrarrevolu­cionarias; al día siguiente, en Sarátov, y sólo en Astrakán se dilató la lucha hasta enero de 1918. En las demás ciudades del Volga, el Poder soviético se estable­ció por vía pacífica: Samara (26 de octubre), Tsaritsin (28 de octubre-4 de no­viembre), Sizran (28 de octubre), Sim­birsk (10 de diciembre).

Del llamamiento del nuevo Soviet Provin­cial de Diputados de Kazán dirigido a la población de la provincia, acerca del paso del poder a manos del Soviet

7 de noviembre de 1917
Cumpliendo la voluntad de la demo­cracia revolucionaria, expresada en el II Congreso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia, el Soviet de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de Kazán se encarga, a partir de este momento, de la adminis­tración de la provincia.
…Todo ciudadano tiene que tomar conciencia de su deber ante la revolu­ción y el país, y en aras de los intereses revolucionarios comprometerse a per­manecer en su puesto de trabajo, sin abandonarlo y sin sembrar cizaña en las filas del proletariado y el campesinado revolucionarios.

Puede considerarse que Krasnoyarsk fue una de las primeras ciudades de Si­beria donde se proclamó el Poder sovié­tico, el 28 de octubre. A fines de diciem­bre triunfó en toda la provincia del Yeniséi. Hasta finales de noviembre se luchó en Omsk para detener la contra­rrevolución, a pesar de que formalmen­te el Soviet había tomado el poder el mismo día que en Krasnoyarsk.

En los primeros días de diciembre se estableció el Poder soviético en Siberia Occidental; hacia febrero de 1918, en casi todo el Altai. A mediados de diciembre de 1917 pasó a ser bolchevique el Soviet de Irkutsk, pero sólo logró os­tentar el poder en las postrimerías de ese mes, después de librar una lucha arma­da contra los sublevados.

En febrero de 1918 se estableció el Poder soviético en Chitá, Verjneudinsk y después en toda Transbaicalia. Hacia el mes de marzo de ese año triunfó la dictadura del proletariado en el Extre­mo Oriente.

En Ucrania, Bielorrusia, Ciscaucasia, Transcaucasia, Asia Central, Kazajstán, Moldavia y provincias del Báltico, los Soviets trataban de tomar el poder en una enconada lucha con la contrarrevo­lución y el nacionalismo burgués. No siempre, ni en todas partes, los éxitos se lograban de repente: aún eran fuertes las supervivencias patriarcales y feuda­les; la burguesía nativa jugaba hábil­mente con los sentimientos nacionales de las personas ignorantes en el sentido político; la contrarrevolución local re­cibía ayuda abierta del capital interna­cional.

De la declaración del Comité Territorial Transcaucásico del POSD(b)R sobre la organización del poder en Transcaucasia, emitida en la reunión conjunta de organi­zaciones partidarias y sociales, celebrada en Tiflís

11 de noviembre de 1917
El Comité Territorial Caucasiano del POSD(b)R declara:
  1. Todo el poder pasa a los Soviets en el centro y las localidades, tal y como lo decidió el II Congreso de los Soviets de toda Rusia los días 25, 26 y 27 de octu­bre de 1917.
  2. Los Soviets locales eligen en su congreso el Centro Territorial, que de­signa de su composición —sobre la base de la representatividad proporcional de los partidos presentes en él— el Comité Ejecutivo del Territorio, como poder local.
  3. Todos los Soviets locales, incluido el Centro Territorial, formarán parte del Congreso de los Soviets de toda Rusia.
En la madrugada del 3 de noviembre, el poder de los Soviets alcanzó la victo­ria total en Moscú, hecho trascendental para que la revolución proletaria se afir­mase en todo el país.

La insurrección en la segunda capital del país se dilató debido a que sus dirigentes, ante todo el Comité Militar Re­volucionario, cometieron varios errores de carácter político y militar: admitie­ron a mencheviques en la composición del CMR; ponían sus miras en un acuerdo pacífico con el contrarrevolu­cionario Comité de Seguridad Pública; en las primeras jornadas la insurrección no tenía carácter ofensivo. Al adversa­rio no se le cogió desprevenido y pudo reorganizar sus fuerzas, proponiéndose crear en esta ciudad, el centro nacional de lucha contra el Poder soviético.

El primer comunicado sobre los acontecimientos en Petrogrado se reci­bió en Moscú en la mañana del 25 de octubre.

En el CMR, formado en la tarde de ese mismo día en la reunión conjunta de los Soviets de Diputados Obreros y Sol­dados de Moscú, entraron cuatro bol­cheviques, dos mencheviques y un unifi­cador; como miembros suplentes, cua­tro bolcheviques y dos unificadores. Esta composición se modificó varias ve­ces. La cooptación posterior permitió al CMR moscovita liberarse de los conci­liadores, y casi todos sus miembros fue­ron bolcheviques. La actividad del CMR estaba dirigida por el Centro del partido, organizado poco antes en la reunión conjunta de los siguientes orga­nismos de la ciudad: Buró Regional, Comité y Comité Provincial del POSD(b)R. A nivel formal el Centro del partido no formaba parte —como su­cedió, por ejemplo, en Petrogrado— del Comité Militar Revolucionario. Sin em­bargo, todos sus miembros trabajaban en el CMR y actuaban como sus representantes.

En la mañana del 25 de octubre, el Centro del partido no emprendió accio­nes diligentes, ni intentó poner en movi­miento a las masas obreras, ni se ocupa­ron puntos estratégicos. Sólo se estable­cieron retenes en Correos y Telégrafos. Los principales centros de la contrarre­volución —la Duma urbana y el Estado Mayor de la Región Militar de Moscú—no fueron controlados. Se perdió esa primera oportunidad.

El 26 de octubre, el CMR de Moscú publicó una orden notificando el triunfo de la insurrección armada en Petrogra­do; exhortó a los obreros moscovitas y a los soldados de la guarnición a apoyar a los proletarios petrogradenses; exigió que las unidades de la guarnición se pu­sieran en disposición combativa y que no se cumpliera ninguna orden o dispo­sición sin la sanción del CMR.

Del Comité Militar Revolucionario de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de Moscú

26 de octubre de 1917

Los obreros y soldados revoluciona­rios de la ciudad de Petersburgo, enca­bezados por el Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petersburgo, han comenzado la lucha resuelta contra el Gobierno Provisional que ha traicio­nado a la revolución. Es deber de los soldados y obreros moscovitas apoyar a los camaradas petersburgueses en esta brega. Para dirigirla, el Soviet de Dipu­tados Obreros y Soldados de Moscú ha elegido el Comité Militar Revoluciona­rio.

El Comité Militar Revolucionario declara:
  1. La guarnición moscovita debe po­nerse, de inmediato, en disposición combativa. Cada unidad militar debe estar preparada para entrar en acción en cuanto se lo ordene el Comité Militar Revolucionario.
  2. No se cumplirá ninguna orden o disposición que no parta del Comité Militar Revolucionario o que no esté avalada con su firma.
En la sesión matutina del Comité Eje­cutivo del Soviet de Diputados Obreros de la Provincia de Moscú se informó que todas las organizaciones obreras provinciales se habían puesto al lado del CMR de Petrogrado tan pronto se reci­bieron los comunicados sobre los acon­tecimientos petrogradenses, y estable­cieron el Poder soviético. A los Soviets subdistritales y distritales se les propo­nía suspender toda relación con los ór­ganos del Gobierno Provisional, impe­dir la propaganda y agitación contrarre­volucionarias, controlar el traslado de tropas por ferrocarril e informar al So­viet provincial sobre la situación y las acciones de la contrarrevolución. Mien­tras tanto, la Duma de Moscú se prepa­raba para atacar a los bolcheviques. Por iniciativa suya, el 25 de octubre se creó el Comité de Seguridad Pública, cuya tarea única era aplastar la acción armada de los proletarios moscovitas y los soldados revolucionarios. En la sesión extraordinaria del Comité Ejecutivo del Soviet, los dirigentes eseristas del Soviet de Diputados Campesinos de la Provin­cia de Moscú lograron que se aprobara una resolución contra la entrega del po­der a los Soviets y dispusieron apoyar al Comité de Seguridad Pública. La situa­ción se complicaba. Era inminente la lu­cha contra un enemigo serio y experi­mentado, al que la indecisión del CMR de Moscú permitió reorganizarse.

Por la tarde, el CMR reunió a los co­misarios distritales para analizar la coordinación de las acciones; se decidió reforzar la guarnición del Kremlin, inte­grada por soldados del 56 Regimiento de Reserva. En la madrugada del 26 de octubre se apostó allí una compañía del 193º Regimiento de Reserva.

A su vez, el Comité de Seguridad Pú­blica, ubicado en la Duma urbana, tam­bién concentraba sus fuerzas alrededor del Kremlin. Los cadetes ocuparon el picadero y cercaron la fortaleza.

En nombre de este Comité, el coronel Riábtsev, que maniobraba para ganar tiempo, inició conversaciones con el CMR. El hecho de que el CMR mantu­viera esas conversaciones era, de por sí, un error. Pero fue aún mayor el error cuando firmó —confiando en Riábtsev—­ un acuerdo por el que la compañía del 193º Regimiento se retiraba del Kremlin. A cambio de ello, los cadetes levan­tarían el cerco a la fortaleza.

El CMR retiró la compañía del Kremlin en la mañana del 27 de octubre.

Después de que el Cuartel General le aseverara el posible apoyo con tropas del frente, Riábtsev suspendió las con­versaciones con los insurrectos en la tar­de del 27 de octubre. Declaró la ciudad en estado de sitio, exigió con urgencia, la disolución inmediata del Comité Mi­litar Revolucionario, la retirada del 56ª Regimiento del Kremlin y el desarme de las tropas revolucionarias. El ultimátum concedía un plazo de 15 minutos.

Sólo como respuesta a este ultimá­tum, el CMR de Moscú ordenó a los guardias rojos y a los soldados revolu­cionarios comenzar las acciones comba­tivas. Exhortó a los obreros de la ciudad a declarar la huelga general y luchar con las armas por el poder de los Soviets. En la tarde de ese mismo día se produjo un gran choque armado en la Plaza Roja. Se ordenó que un destacamento de dvinskistas (se llamaban “dvinskistas” a los soldados del Frente Norte recluidos en la cárcel de la ciudad de Dvinsk, hoy Daugavpils, por actuar contra el Go­bierno Provisional; a comienzos de sep­tiembre fueron trasladados a la prisión Butírskaia, de Moscú, y en la segunda quincena del mismo se les excarceló por exigencia de los bolcheviques) se despla­zara del distrito de Zamoskvorechie al edificio del Soviet de Moscú, en la Plaza Skóbelevskaia, hoy Sovéts­kaia.

La patrulla de cadetes permitió que los dvinskistas atravesaran el Puente Moskvoretski, cortándoles la retirada. Los cadetes exigieron la entrega de las armas. Los dvinskistas se negaron, y pa­ra evitar el derramamiento de sangre, pidieron desalojar el camino. Como res­puesta sonaron disparos. Los dvinskis­tas lograron romper las filas de los cade­tes y abrirse paso hacia el Soviet, pero en el tiroteo perecieron cerca de 70 per­sonas, incluido el bolchevique E. N. Sapunov, jefe del destacamento. Después de triunfar la revolución se concedió el nombre de Sapunov a un ca­llejón en el centro de Moscú, frente al Kremlin. Así comenzaron los combates armados en Moscú.

Durante la noche, destacamentos de cadetes y oficiales se hicieron fuertes en el edificio del gobernador de la ciudad, en el bulevar Tverskói; se consolidaron en la calzada Sadóvaia, desde el Puente de Crimea hasta el mercado Smolenski, y penetraron en los bulevares del centro de la ciudad. Ocuparon el edificio de Correos y Telégrafos.

En la mañana del 28 de octubre, los cadetes, que mediante una estratagema lograron apoderarse del Kremlin, en cuyo arsenal había armas, tomaron san­grientas represalias contra los soldados del 56º Regimiento. Esta matanza esti­muló la ofensiva amplia y activa de las fuerzas revolucionarias. En el llama­miento del CMR, publicado ese mismo día, se subrayaba: “En Petrogrado son fuertes el poder y el orden revoluciona­rios. Un esfuerzo más, y en Moscú ob­tendremos lo mismo. Se deciden los des­tinos del país y de la revolución. ¡A las armas! ¡A las armas! Ha llegado la hora del combate, último y decisivo”.

En la mañana del 29 de octubre los destacamentos de guardias rojos pasa­ron a la ofensiva. Las unidades revolu­cionarias expulsaron a los cadetes y a la guardia burguesa (entonces se comenzó a llamarla “blanca”) de la calle Tvers­káia (hoy calle Gorki), el Teatro Mali y la casa del gobernador en el callejón Leóntievski (hoy calle Stanislávski). En la zona del Kremlin se libraron encona­dos combates.

A las nueve de la noche, las tropas re­volucionarias ocuparon la Central Tele­fónica y comenzaron a tirotear el hotel Metropol.

En este momento acudió en ayuda de la contrarrevolución el Comité Ejecuti­vo eserista-menchevique del Sindicato Ferroviario de toda Rusia y declaró que decretaría la huelga general de los ferro­viarios si continuaban los combates en las calles de Moscú. El Comité Militar Revolucionario cometió otro error al conceder una tregua hasta las 12 de la noche del 30 de octubre. Esto per­mitió a la contrarrevolución ganar tiem­po, en espera de unidades aptas para el combate, procedentes del frente y de Oriol. Además, Riábtsev envió al Esta­do Mayor de la Región Militar de Minsk un telegrama solicitando enviar cuanto antes al destacamento que se en­contraba en Kaluga a disposición del je­fe del Frente Oeste, con vehículos blin­dados, en ayuda de las fuerzas contra­rrevolucionarias de Moscú.

En la noche del 31 de octubre, el CMR declaró la terminación de la tre­gua y llamó a los soldados revoluciona­rios y a los guardias rojos a emprender acciones resueltas. 

Comenzaron violen­tos combates para liquidar los principa­les puntos de resistencia de la contrarre­volución en el centro de la ciudad.

Durante el 31 de octubre, el CMR envió órdenes a los distritos de la ciu­dad, a las unidades militares y a las re­giones vecinas en las que solicitaba re­fuerzos, transporte, armas y pertrechos. Se preparaba el asalto decisivo y último.

A las seis de la mañana del 2 de no­viembre, el CMR recibió del Comité de Seguridad Pública una declaración afir­mando que “en estas circunstancias, considera necesario terminar la lucha armada en Moscú”. Y aunque el CMR comenzó a negociar y discutir las condiciones de la capitulación de los blancos, las hostilidades no cesaban.

A eso de las once de la mañana se to­mó el hotel Metropol; a continuación se ocuparon la Duma urbana y el Museo Histórico. Los guardias rojos del distrito Zamoskvorechie asaltaban el Estado Mayor de la Región Militar de Moscú. Cerca de las tres de la tarde, el Kremlin estaba cercado por completo y los caño­nes emplazados en la calle Nikólskaia (hoy calle 25 de Octubre) disparaban a tiro directo contra las Puertas Nikols­kie. Al declinar el 2 de noviembre, los blancos no tenían en sus manos más que el Kremlin, la Escuela Militar Alexán­drovskoe, en la calle Známenka, y la 5ª Escuela de Alféreces, en la zona del mercado Smolénski.
El Comité de Seguridad Pública capi­tuló a las 5 de la tarde de ese mismo día.

Acuerdo entre el Comité Militar Revolu­cionario y el Comité de Seguridad Pública

2 de noviembre de 1917, 5 de la tarde
  1. El Comité de Seguridad Pública cesa su existencia.
  2. La guardia blanca devuelve las ar­mas y se disuelve. A los oficiales se les dejan las armas que les fueron concedi­das al graduarse. En las escuelas de ca­detes quedarán sólo las armas necesa­rias para la instrucción. Los cadetes entregarán las demás. El CMR garanti­za la libertad e inviolabilidad indivi­dual.
  3. Para efectuar el desarme, de lo cual se trata en el punto 2, se organizará una comisión integrada por represen­tantes del CMR, del personal de mando y de las organizaciones que participaron en la mediación.
  4. En el momento de firmarse el tra­tado de paz, ambos bandos dan orden inmediata de cesar los tiroteos y los combates, adoptándose medidas resuel­tas para el cumplimiento consecuente de la orden en todas partes.
  5. Al firmarse el acuerdo, todos los prisioneros de ambos bandos son pues­tos en libertad.
Representantes del Comité Militar Revoluciona­rio: Smidóvich, V. M. Smirnov
Representantes del Comité de Seguridad Pública: Rúdniev, Studenetski, Sorókin
Representantes de las tropas unificadas que permanecieron fieles al Gobierno Provisional: teniente Yakúlov, cadete Kobro, cosaco Kungurtsev

A las nueve de la noche del 2 de no­viembre, el CMR firmó la orden de ce­sar las hostilidades y la envió a los distritos.

En la madrugada del 3 de noviembre, los destacamentos revolucionarios entraron en el Kremlin. Por la mañana se rindió la 5ª Escuela de Alféreces y, a las cuatro de la tarde, se comenzó a desarmar a los cadetes de la Escuela Militar Ale­xándrovskoe. El poder de los Soviets al­canzó en Moscú la victoria total.

A pesar de las complejidades y difi­cultades, la clase obrera de Moscú, junto con los soldados revolucionarios, dirigidos por el Comité Central del POSD(b) y la organización del partido de los bolcheviques de la ciudad, hicie­ron su aporte —decisivo en muchos as­pectos— al triunfo de la revolución.

Entre quienes luchaban a favor de la revolución en Petrogrado, Moscú y en otras ciudades, había representantes de muchos países: los polacos S. Bo­binski, R. Muklevicz, K. Swiercsynski, S. Piestkowski; los finlandeses K. Rovio, H. Jalava; los búlgaros S. Cherke­zov, G. Mijailov-Dobrev; el yugoslavo M. Canak: el chino San Fuyan; el ale­mán H. Zebrowske; el eslovaco R. Garasin; húngaros, austríacos, checos y otros internacionalistas. De entre ellos salió toda una pléyade de destacadas personalidades del movimiento obrero y comunista internacional: Béla Kun, John Reed, Tibor Szamuely, Julian Leszczynski-Lenski, Mustafa Subhi, Fe­renc Münnich, Josip Broz Tito, Johann Koplenig, Mihai Bujor, Jeanne Labour­be y muchísimos más. Estos nombres, como los de todos quienes en las jorna­das de Octubre materializaron la con­signa de la gran fraternidad internacio­nal de los pueblos, quedaron inscritos para siempre en la historia de la revolu­ción rusa.

Del manifiesto del Comité Militar Revo­lucionario del Soviet de Diputados Obre­ros y Soldados de Moscú

…La victoria en Moscú afianza la vic­toria histórica mundial del proletariado y la guarnición de Petrogrado… El po­der estatal central pasó a manos del Congreso de los Soviets de toda Rusia.

Este es el poder del propio pueblo: de los obreros, soldados y campesinos. Es­te es el poder de la paz y la libertad. Este es el poder que ya ha propuesto la paz, entregó la tierra a los campesinos, dero­gó la pena de muerte implantada por Kerenski, quien traicionó a la revolu­ción. Este poder lo promovió el órgano plenipotenciario supremo de toda la de­mocracia de Rusia. Y quien levante la mano armada contra él, será abatido por el pueblo revolucionario… A la cla­se obrera rusa le ha tocado un gran honor: ser la primera en derrumbar la do­minación de la burguesía. Por primera vez en la historia de la humanidad, las clases trabajadoras han tomado el po­der, conquistando con su sangre la li­bertad. Ellas no soltarán de sus manos esta libertad. 

El pueblo en armas prote­ge la revolución.

Gloria a los caídos en esta magna lucha.

Que la causa de ellos sea la causa de los vivos.

Después de aplastar el levantamiento de Kerenski-Krasnov, el Cuartel Gene­ral se convirtió en nuevo centro de lucha contra el Poder soviético. Con el apoyo de los eseristas de derecha, menchevi­ques y representantes de las misiones militares de los aliados, el general Dujo­nin, comandante en jefe interino desde el 3 de noviembre, se negó a cumplir la disposición del Consejo de Comisarios del pueblo, del 7 de noviembre, sobre el armisticio inmediato y el comienzo de las negociaciones con los países belige­rantes para firmar el tratado de paz. Es curioso el hecho de que precisamente ese mismo día el menchevique Skóbelev y el “socialista popular” Chaikovski vi­sitaran al embajador inglés Buchanan, a quien comunicaron que, al parecer, pronto se formaría el “Gobierno socia­lista homogéneo” de Rusia, le solici­taron apoyo a dicho Gobierno y declararon que estaban dispues­tos a discutir los objetivos de la guerra.

La prensa de los países neutrales, que pretendía ser “objetiva” y “discreta” en la apreciación de lo que sucedía en Rusia, indicaba que “a un Gobier­no normal le es difícil entrar en relaciones con autoridades de carác­ter —valga la expresión— volcáni­co”.

De la nota del Gobierno soviético a los embajadores de los países aliados

8 de noviembre de 1917

Con la presente tengo el honor de co­municarle, señor embajador, que el Congreso de Diputados Obreros y Sol­dados de toda Rusia ha creado —el 26 de octubre— el nuevo Gobierno de la Re­pública Rusa: el Consejo de Comisarios del Pueblo. El presidente de este Go­bierno es Vladimir Ilich Lenin.

Al orientar su atención al texto de las proposiciones del armisticio y la paz de­mocrática sin anexiones ni contribucio­nes, basadas en la autodeterminación de los pueblos, aprobado por el Congreso de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia, tengo el honor de rogarle que considere dicho docu­mento como proposición formal para el armisticio inmediato en todos los frentes y el inicio inminente de las nego­ciaciones de paz, proposición con la que el Gobierno plenipotenciario de la Re­pública Rusa se dirige a un mismo tiem­po a todos los pueblos beligerantes y a sus Gobiernos.

Admita la aseveración, señor embaja­dor, del profundo respeto del Gobierno soviético por el pueblo de su país, el cual sin duda aspira a la paz, igual que todos los demás pueblos extenuados y desangrados por esta carnicería sin precedente.

Los embajadores de las potencias aliadas celebraron el 9 de noviembre una reunión convocada por el embaja­dor estadounidense Francis, decano del cuerpo diplomático en Rusia, en la que acordaron —en conformidad con la po­sición de sus Gobiernos— no mante­ner relaciones con el Poder sovié­tico.

El desinterés de establecer contactos con el nuevo Gobierno llegaba hasta el ridículo. Por ejemplo, el embajador in­glés prefería ir a pie, con tal de no solici­tar en el Smolni el correspondiente pase para emplear automóvil. Temía que esto se interpretara como si In­glaterra “reconociera de facto” al poder del Consejo de Comisarios del Pueblo.

V. I. Lenin, presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, al convencer­se que el Cuartel General se negaba a cumplir la disposición de comenzar ne­gociaciones inmediatas para firmar el armisticio con las potencias beligeran­tes, en la noche del 10 de noviembre, or­denó destituir a Dujonin y designar a N. V. Krilenko comandante en jefe.

Del llamamiento del Gobierno soviético a los comités de regimiento, división, cuer­po y ejército, a los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos

11(24) de noviembre de 1917

¡Soldados! ¡Obreros! ¡Campesinos!

Vuestro Poder soviético no permitirá que la burguesía extranjera vuelva a en­viarles a la fuerza al matadero. No te­man las amenazas. Los pueblos ator­mentados de Europa están con noso­tros. Todos ellos desean la paz inmedia­ta. Nuestra proposición de armisticio suena para ellos como toque de misa de salvación. Los pueblos de Europa no permitirán que los Gobiernos imperia­listas se lancen sobre el pueblo ruso, que sólo desea la paz y la fraternidad. Y que sepan todos que los soldados, obreros y campesinos de Rusia no derrocaron al zar y al Gobierno de Kerenski para con­tinuar siendo carne de cañón de los imperialistas aliados.

¡Abajo los antiguos acuerdos secretos y los manejos diplomáticos!

¡Viva la lucha honesta y abierta por la paz general!

El 10 de noviembre, el Gobierno so­viético se dirigió a los embajadores de los países neutrales: Dinamarca, Espa­ña, Países Bajos, Noruega, Suiza y Sue­cia. En el llamamiento en nombre del Gobierno, el Comisario del Pueblo de Asuntos Exteriores escribió: “En cum­plimiento de las resoluciones del Con­greso de los Soviets de Diputados Obre­ros y Soldados, el 8 de noviembre me dirigí a las embajadas aliadas con la proposición de comenzar las negocia­ciones para concluir el armisticio inme­diato en todos los frentes y la paz demo­crática sin anexiones ni contribuciones, en base a la autodeterminación de los pueblos.

Al mismo tiempo, el Consejo de Co­misarios del Pueblo encomendó a las autoridades militares y a los delegados del ejército republicano comenzar las negociaciones previas con las autorida­des militares de los ejércitos adversarios a fin de lograr un armisticio inmediato en nuestro frente, así como en todos los demás frentes.

… Señor Embajador, tengo plena con­fianza en que hará todo lo que de usted dependa para informar con la máxima plenitud necesaria a la opinión pública del pueblo cuyo Gobierno representa, acerca de las medidas emprendidas por el Poder soviético a favor de la paz”.

Los embajadores de Noruega, Suiza y Suecia contestaron de un modo lacóni­co (todas las respuestas tenían un conte­nido idéntico) a este llamamiento del Comisario del Pueblo de Asuntos Exte­riores: “He tenido el honor de recibir su carta del 10 de noviembre y he empren­dido los trámites correspondientes”.

Más tarde se recibió la misma res­puesta del embajador de Dinamarca.

Sólo G. Cisneros, embajador de Es­paña, reaccionó de una forma más activa y afectuosa. Respondió el 11 de noviembre con la siguiente nota: “Me apresuro a comunicarle, señor Comisa­rio, que, de acuerdo con Su justo deseo, transmitiré hoy mismo, por telégrafo, a mi Gobierno el contenido de la mencio­nada nota, y que sea puesta en conoci­miento del pueblo español y aplique, por su parte, todos los esfuerzos necesa­rios para contribuir a la firma de la paz que tanto ambiciona toda la humani­dad”.

Pero el Gobierno español no aceptó las acciones de su embajador y, por si fuera poco, lo retiró de Rusia.

El 14 de noviembre se recibió un co­municado afirmando que el alto mando alemán estaba dispuesto a comenzar las negociaciones sobre el armisticio. Ese mismo día, el Gobierno soviético se di­rigió de nuevo a los Gobiernos y pue­blos de los países beligerantes con la proposición de unirse a las negociacio­nes, pero no se recibió respuesta alguna de las potencias aliadas.

El Comisariado del Pueblo de Asun­tos Exteriores declaró el 17 de noviembre que las conversaciones deberían co­menzar en Brest el 19 de noviembre y que la Rusia revolucionaria deseaba ne­gociaciones y paz generales. “Que los gobiernos aliados y sus representantes diplomáticos en Rusia —el Gobierno so­viético planteó una vez más la misma cuestión— tengan la bondad de contes­tar si desean participar en las negociaciones…

Pero los países de la Entente no se pronunciaron.

Vista general de la sala de sesiones de la conferencia de paz en Litovsk.
El 19 de noviembre, la delegación de paz del Gobierno soviético llegó a Brest-Litovsk. Integraban la delegación: N. Obújov, obrero de Petrogrado, bolchevique; R. Stashkov, campesino sin partido, miembro del CEC de toda Rusia; N. Beliakov, funcionario de la Organización Militar adjunta al Comité Central del Partido Bolchevique, solda­do (primer suboficial); F. Olich, mari­nero bolchevique, miembro del Presi­dium del CEC de toda Rusia; de los grupos partidarios en el CEC de toda Rusia, los bolcheviques L. Kámenev y G. Sokólnikov, los eseristas de izquier­da A. Bitsenko y S. Máslovski (Mstis­lavski). El Gobierno soviético designó como presidente de la delegación a Adolf Ioffe, miembro del CEC de toda Rusia y del Soviet de Petrogrado, uno de los “interregionalistas” que ingresó en el Partido Bolchevique en el VI Con­greso. En las jornadas de octubre, Ioffe era miembro del Comité Militar Revo­lucionario de Petrogrado. El secretario de la delegación era L. Karaján, bolchevique, igual que Ioffe, desde el verano de 1917, miembro del CEC de toda Ru­sia de la primera legislatura, y desde el mes de agosto, miembro del Presidium y secretario del Soviet de Petrogrado, participante activo en la insurrección armada de octubre en la capital. Al gru­po de expertos militares de la delegación lo encabezó el contralmirante Vasili Altfater, uno de los primeros oficiales superiores de la antigua flota que apoyó abiertamente al nuevo Gobierno.

Como resultado de las conversacio­nes con la delegación del bloque austro-alemán, en cuya composición entraban también representantes de Bulgaria y Turquía, se acordó cesar el fuego duran­te diez días. El Gobierno soviético apro­vechó esta tregua para intentar otra vez más convertir las negociaciones separa­das con Alemania en conversaciones para alcanzar la paz democrática general.

En la segunda quincena de noviem­bre, el Partido Socialdemócrata Norue­go propuso al Comité de Premios Nobel otorgar el premio de la paz de 1917 a V. I. Lenin, presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de la República Soviética. “Hasta el momento actual —se decía en el argumento—, quien más ha hecho para que triunfen las ideas de la paz ha sido Lenin, quien no sólo hace con todas sus fuerzas propaganda en fa­vor de la paz, sino que también adopta medidas concretas para alcanzar­la”.

El Comité de Premios Nobel declinó la proposición, aduciendo que había tardado (en el Comité se examinaban las proposiciones que habían ingresado antes del 1 de febrero de 1917) y acordó: “Si el existente Gobierno ruso logra es­tablecer la paz y la tranquilidad en el país, el Comité no tendrá nada en con­tra de conceder a Lenin el premio de la paz el próximo año…”

En los instantes cuando el Gobierno soviético llevaba a cabo una tensa brega por la paz, Dujonin no sólo se negó a cumplir la disposición del Gobierno, si­no que intentó incluso alzarse contra él, reuniendo —junto con el Comité de Sal­vación de la Patria y la Revolución— en la zona de Luga un puñado de hombres armados para asestar el golpe a Petro­grado; concentrando tropas en zonas alejadas de los principales centros revolucionarios, o situando destacamentos de contención en las vías de retirada de las tropas al interior del país.

El 12 de noviembre, Dujonin se diri­gió a todos los partidos políticos y a los aliados con el llamamiento de cohesio­nar las fuerzas y formar un Gobierno “de todo el pueblo”.

Para ocupar el Cuartel General se en­vió de Petrogrado a Moguiliov un des­tacamento de soldados del Regimiento Litovski y marineros de la Flota del Bál­tico. Salieron en ayuda también unida­des de los ejércitos del Frente Oeste. En el propio Moguiliov, sede del Cuartel General, se formó en la noche del 19 de noviembre el Comité Militar Revolucio­nario, en el que predominaban los bol­cheviques N. Jojlov, suboficial del Ba­tallón Gueórguievski; el alférez S. Zob­kov y el soldado V. Feierabend, ambos representantes del 3º Ejército.

Por la mañana temprana del 19 de noviembre, el generalato contrarrevolucionario intentó desplazar el Cuartel General a Kiev, pero al enterarse de es­tos preparativos, los soldados del Bata­llón Geórguievski se hicieron presentes en el lugar donde se cargaban los me­dios de transporte, arrojaron a la calza­da los expedientes y las maletas y decla­raron que el Cuartel General no saldría a ninguna parte. El Comité Militar Re­volucionario de Moguiliov consideraba que una de sus tareas fundamentales era impedir la partida de Dujonin, pues ello podía conducir a la orga­nización de un “nuevo centro de poder”.

Lo último que logró hacer Dujonin fue poner en libertad a los cabecillas del motín contrarrevolucionario de agosto, conservándolos —desde su punto de vis­ta— para el “gran trabajo” futuro. En la noche del 20 de noviembre, el Cuartel General organizó la fuga de los genera­les contrarrevolucionarios que se encon­traban en Bijov: Denikin, Lukomski, Erdeli, Márkov y otros. Igual que Kornilov, cabecilla del levantamiento contrarrevolucionario de agosto, se dirigieron al sur, donde el general Kaledin anunció que no reconocía al Poder soviético y declaró la región del Don en estado de sitio. En el Don se presentaron también el general Alexéiev, Rodzianko, Miliukov y otros. Allí se formaba el centro nacional de lucha contra el Poder soviético.

Pero la situación en el país había cambiado bastante. La contrarrevolución no tenía apoyo en las masas, mientras que los bolcheviques fortalecían con plena seguridad el poder revolucionario, respaldándose en el pueblo trabajador.

Decreto sobre la reducción de los efectivos del ejército



10(23) de noviembre de 1917


El Gobierno Obrero y Campesino de Comisarios del Pueblo dispuso:

Comenzar la reducción gradual de los efectivos del ejército, para lo que se li­cenciará de inmediato a la reserva per­manente a los ciudadanos soldados de la quinta de 1899. La orden para licen­ciar a los reclutas de otras quintas se emitirá en lo sucesivo. Al licenciarse, entregarán las armas a los comités de re­gimiento, responsables de su manuten­ción.

El comandante en jefe anunciará en el acto esta orden en el ejército.

Presidente del Consejo de Comisarios del Pue­blo:
V. Uliánov (Lenin)
Comisarios del Pueblo para Asuntos Militares:
V. A. Ovséenko (Antónov)
N. Krilenko

Decreto del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia y del Consejo de Comisarios del Pueblo sobre la abolición de los esta­mentos y rangos civiles

11(24) de noviembre de 1917

Art. 1. Quedan abolidos todos los es­tamentos y divisiones de los ciudada­nos, así como los privilegios, restriccio­nes, organizaciones e instituciones estamentales, al igual que todos los rangos civiles que existían hasta el momento en Rusia.
Art. 2. Quedan abolidas todas las condiciones (noble, mercader, pequeño-burgués, campesino, etc.), títulos (prínci­pe, conde, etc.) y denominaciones de los rangos civiles (consejeros secretos, de Estado y otros), y se establece una deno­minación general para toda la población de Rusia: ciudadano de la Repúbli­ca Rusa.
Art. 3. Los bienes de las instituciones estamentales nobiliarias se entregarán, de inmediato, a las correspondientes secciones autoadministrativas de los zemstvos.
Art. 4. Los bienes de las sociedades de mercaderes y pequeñoburgueses in­gresarán, en el acto, a disposición de las correspondientes secciones municipales.
Art. 5. Todas las instituciones estamentales, sus expedientes, contaduría y archivos se entregarán, de inmediato, a disposición de las correspondientes sec­ciones autoadministrativas urbanas y de los zemstvos.
Art. 6. Quedan derogados todos los correspondientes artículos de las leyes vigentes hasta el momento.
Art. 7. El presente decreto entra en vigor el día de su publicación, y los So­viets locales de Diputados Obreros, Sol­dados y Campesinos comenzarán a cumplirlo inmediatamente.

Notificación del Comité Militar Revolu­cionario de Petrogrado

24 de noviembre de 1917

A los empleados Públicos:

Con la presente se notifica que quie­nes hayan abandonado el servicio en en­tidades gubernamentales y públicas, o que hayan sido despedidos de allí a cau­sa del sabotaje y por no haberse presen­tado en el plazo determinado para cum­plir sus funciones, pero que han recibi­do por adelantado el sueldo por un tiempo que no han trabajado, deberán devolver dicho sueldo, a más tardar el 27 de noviembre, a las entidades dónde prestaban servicio.

En caso de incumplimiento, a estos individuos se les acusará de desfalco a los bienes del tesoro público y se les entregará al tribunal militar revoluciona­rio.

Comité Militar Revolucionario

En contraposición al Comité Ejecuti­vo del Sindicato de Ferroviarios de toda Rusia, el 23 de noviembre se formó el Consejo del Nudo Ferroviario de Petro­grado, que prestó apoyo total y activo al poder de los Soviets. Cesaron las nego­ciaciones con el CESFR, el cual exigía la entrada en el Gobierno soviético de representantes de los partidos pequeño-burgueses. Fue rigurosamente reproba­da la minoría oposicionista en las filas de los bolcheviques, que violaba con gran negligencia las indicaciones del Comité Central del partido (como, por ejemplo, Kámenev, quien no sólo estaba de acuerdo con formar un Gobier­no en el que los bolcheviques sólo tuvie­ran la mitad de las carteras, sino que tampoco se pronunciaba contra la pro­posición eserista-menchevique de ex­cluir a Lenin del Gobierno).

De la resolución del CC del POSD(b)R sobre los opositores en el seno del Comité Central



2 (15) de noviembre de 1917


El Comité Central reconoce que la presente reunión tiene una importancia histórica, por lo que es preciso fijar las dos posiciones reveladas aquí.
  • El Comité Central reconoce que la oposición existente en el seno del CC se aparta por completo de todas las posi­ciones básicas del bolchevismo y de la lucha de clase proletaria en general…
  • El Comité Central hace recaer so­bre esa oposición toda la responsabili­dad por el freno de la labor revoluciona­ria y por las vacilaciones, criminales en el momento presente; propone a dicha oposición que traslade su discusión y su escepticismo a la prensa, apartándose de la labor práctica, en la que no cree…
  • El Comité Central confirma que es imposible renunciar al Gobierno pura­mente bolchevique sin traicionar a la consigna del Poder soviético, por cuan­to la mayoría del II Congreso de los So­viets de toda Rusia, sin excluir a nadie del Congreso, entregó el poder a dicho Gobierno.
  • El Comité Central ratifica que, sin traicionar a la consigna del poder de los Soviets de Diputados Obreros, Solda­dos y Campesinos, es imposible pasar al regateo mezquino con el propósito de incorporar a los Soviets organizaciones que no son de tipo soviético, es decir, organizaciones que no representan uniones voluntarias de la vanguardia re­volucionaria de las masas que luchan por derrocar a los terratenientes y capitalistas.
  • El Comité Central ratifica que ha­cer concesiones ante los ultimátums y amenazas de la minoría de los Soviets significa abjurar por completo no sólo del Poder soviético, sino también de la democracia, pues semejantes concesio­nes equivalen al temor de la mayoría a aprovechar su condición de mayoría, equivalen al sometimiento a la anarquía y a la repetición de los ultimátums por parte de cualquier minoría.
  • El Comité Central ratifica que, sin excluir a nadie del II Congreso de los Soviets de toda Rusia, está plenamente dispuesto también ahora a reconocer a quienes han dimitido y a unirse con ellos en el marco de los Soviets; que, por consiguiente, son por completo fa­laces las afirmaciones de que los bolche­viques no quieren compartir el poder con nadie.
Cuando el CC del partido aprobó el 2 de noviembre una resolución especial respecto a la oposición, Kámenev y Zi­nóviev se pronunciaron en contra de ella en el Comité Ejecutivo de los So­viets. Entonces, la mayoría del Comité Central del partido presentó un ultimá­tum a los oposicionistas, exigiendo la estricta observancia de la disciplina par­tidaria. Como respuesta, Kámenev, Zi­nóviev, Rikov, Miliutin y Noguín se re­tiraron del Comité Central; Ríkov, Miliutin, Noguín y Teodoróvich dimi­tieron de sus cargos de Comisarios del Pueblo. A su declaración se unieron Riazánov, Larin y algunos otros funcio­narios soviéticos. En el Llamamiento del Comité Central del POSD(b)R a todos los miembros del partido y a todas las clases trabajadoras de Rusia, publicado el 7 de noviembre, se condenó esta conducta como deserción.
 Yákov Mijáilovich Sverdlov, en el II Congreso de los Soviets de toda Rusia, fue elegido presidente del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia.

El 8 de noviembre, el CC del partido aprobó la resolución de destituir a Ká­menev del cargo de presidente del Co­mité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia, al que se le había elegido en el II Congreso de los Soviets de toda Rusia. Los bolcheviques propusieron a Yákov Sverdlov, revolucionario experi­mentado y organizador de talento, para este cargo. “Su candidatura —recordaba N. Krúpskaia— la promovió Lenin. La elección fue extraordinariamente acer­tada. Yákov Mijáilovich era una persona muy firme. En la lucha por el Poder soviético, contra los enemigos de la re­volución, era insustituible. Además, estaba próximo a realizarse un trabajo in­menso para organizar el Estado de tipo nuevo, y aquí se necesitaba un organiza­dor de las mayores dimensiones. Un or­ganizador así era Yákov Mijáilovich”.

La victoria del ala soviética en el II Congreso de Diputados Campesinos de toda Rusia, que sesionó en Petrogrado en el mes de noviembre contrariamente a la voluntad de los líderes de los eseris­tas de derecha, refrendó las conquistas de la revolución proletaria, expresó ple­na confianza en el Poder soviético, san­cionó sus decretos y reeligió el Comité Ejecutivo, cuya nueva composición en­tró en el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia.

Comunicado del Comité Ejecutivo Cen­tral de los Soviets de toda Rusia sobre la fusión de este organismo con el Comité Ejecutivo, elegido en el Congreso Ex­traordinario Campesino de toda Rusia 16 (29) o 17 (30) de noviembre de 1917

¡A todos! ¡A todos! ¡A todos!

A todos los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos. En la tarde del 15 de noviembre se fusionó el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de to­da Rusia con el Comité Ejecutivo elegi­do en el Congreso Extraordinario Cam­pesino de toda Rusia. Se celebró una reunión conjunta del Comité Ejecutivo Central de los Soviets de Diputados Campesinos, de Diputados Obreros y Soldados, del Congreso Campesino de toda Rusia y del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado. La sesión ratificó por unanimidad las leyes sobre la tierra y la paz, aprobadas por el II Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, y la ley del control obrero, adoptada por el Comité Central de los Soviets de Diputados Obreros.

Presidente del Comité Ejecutivo Central del Soviet de Diputados Obreros y Soldados

Sverdlov

Los eseristas de izquierda, que antes frenaban la estructuración del acuerdo gubernamental con los bolcheviques, entraron en el Gobierno Obrero y Cam­pesino. Como Comisario del Pueblo de Agri­cultura se designó a Andréi Kolegáev, uno de los líderes de los eseristas de iz­quierda, miembro del partido eserista desde 1906, activista y propagandista. La actividad revolucionaria le impidió —primero como estudiante de la Universidad de Járkov y, después, en la emi­gración, en la Universidad de París— re­cibir enseñanza superior. No obstante, a pesar de que en los cuestionarios indica­ba siempre que tenia enseñanza secun­daria, era un verdadero intelectual ruso, quien se había consagrado a prestar ser­vicio al pueblo.

La cartera de Comisario del Pueblo de Correos y Telégrafos la recibió P. Proshián, uno de los representantes más relevantes del movimiento eserista de izquierda. Siendo estudiante de la Universidad Novorossíiski, en Odesa, el muchacho de la pequeña ciudad arme­nia de Ashtarak ingresó en 1905 en el partido eserista. Por su actividad revo­lucionaria fue condenado por los tribu­nales zaristas a diez años, en total, de trabajos forzados. Dos veces cumplió la pena en las más alejadas zonas septen­trionales. Después de la Revolución de Febrero, se pronunció contra la posi­ción defensista del CC del partido ese­rista, por lo que fue expulsado dos veces de sus filas. Por expresarse contra la política gubernamental y la guerra, en julio de 1917 fue detenido por el Go­bierno Provisional. Lenin señalaba que Proshián se había destacado desde el primer momento también entre los ese­ristas de izquierda por “su profunda fi­delidad a la revolución y al socialismo. Esto lo escribió en un artículo especial, dedicado a la memoria de Proshián, cuando éste falleció del tifus en diciem­bre de 1918. El articulo de Lenin es inte­resante no sólo por la apreciación que él dio de su colega del Gobierno, perteneciente a otro partido, sino también por­que el jefe del Gobierno, líder del parti­do gobernante, intervino en su órgano central con una necrología en honor a una persona que entonces se encontraba en la clandestinidad y estaba condenado en contumacia por el tribunal soviético a tres años de prisión por participar en la preparación del asesinato del embaja­dor alemán y en el motín antisoviético de julio de 1918. La objetividad y el amor de Lenin a la verdad eran tan altas, que eso no le impidió constatar: “…Has­ta julio de 1918 Proshián hizo más para consolidar el Poder de los Soviets de lo que hizo después para minarlo”.

En la composición del Gobierno soviéti­co entraron también otros participantes activos en el movimiento eserista de iz­quierda : I. Shtéinberg, Comisario del Pueblo de Justicia; Vladimir Trutovski, para los Asuntos de Autogestión Local; Vladimir Karelin, para la Protección de los Bienes de la República; Vladimir Al­gasov, Comisario del Pueblo sin carte­ra.

María Spiridónova, en aquellos días personalidad muy popular en el movi­miento eserista de izquierda y mujer con un destino legendario, fue elegida presi­dente de la sección campesina del CEC de toda Rusia. Por decisión de la orga­nización eserista de la provincia de Tambov, en 1906 mató a uno de los ca­becillas de los destacamentos punitivos que cometían ferocidades en aquella zona después de la derrota de la primera revolución rusa. Fue condenada a la pe­na de muerte, sustituida después por trabajos forzados perpetuos. Después de la Revolución de Febrero fue, de he­cho, la líder de los eseristas de izquier­da.

Por colaborar con los bolcheviques, la mayoría de derecha en el IV Congreso del partido de los eseristas, que sesionó en Petrogrado desde el 26 de octubre hasta el 5 de diciembre de 1917, conside­ró necesario expulsar oficialmente a los eseristas de iz­quierda de las filas del partido, que ellos mismos habían aban­donado mucho antes, para instituir —en su Congreso Constituyente, celebrado del 19 al 27 de noviembre— el Partido de los Socialistas Revolucionarios de Iz­quierda (Internacionalistas). Fue distin­to el destino de los eseristas de izquierda después de que en marzo de 1918 salie­ran del Gobierno soviético en señal de protesta contra la paz con Alemania, concertada en Brest, y se sublevaran contra el poder de los Soviets. Algunos se atrincheraron en la emigración y se convirtieron en frenéticos enemigos del nuevo régimen. Otros —la mayoría—luchaban honradamente, defendiendo las conquistas de la revolución en los frentes de la guerra civil y fueron parti­cipantes activos en la construcción so­cialista. Un reducido grupo de ellos, in­cluida María Spiridónova, se apartó de la actividad política.

El 23 de noviembre se publicó el de­creto —propuesto por los bolcheviques y aprobado unánimemente por el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia— sobre el derecho de revocar del Soviet a los diputados que no hubieran justificado la confianza del pueblo. En concordancia con este decreto, en varios congresos de campesinos y del ejército se acordó revocar de la Asamblea Constituyente a los diputados demócratas constitucionalistas, eseristas de derecha y mencheviques, entre otros Avxéntiev, Gots y Miliukov.

El poder de los Soviets se afirmaba en las provincias, distritos, subdistritos y pueblos, en el centro y en las regiones periféricas del enorme país. Con el triunfo de Octubre comenzó a crearse la unión voluntaria de naciones, “…una unión que —como subrayó Lenin— no tolere violencia alguna de una nación sobre otra, una unión que se base en la más plena confianza, en la clara con­ciencia de la unidad fraternal, en un acuerdo plenamente volunta­rio”.

El primer paso en esa dirección lo dio el II Congreso de los Soviets de toda Rusia, el cual declaró que el Poder so­viético garantizaba a todas las naciones que habitan Rusia el verdadero derecho a la autodeterminación. El Congreso proclamó la ruptura total con la política de opresión a los pueblos. Para poner en práctica la nueva política nacional se constituyó el Comisariado del Pueblo para Asuntos de las Nacionalidades, presidido por I. Stalin. El segundo paso hacia la creación de la unión voluntaria y sólida de los pueblos de Rusia, basada en la confianza mutua, fue la Declara­ción de los derechos de los pueblos de Ru­sia, proclamada el 2 de noviembre de 1917, que instauraba la plena igualdad y soberanía de los pueblos de Rusia, su derecho a la libre autodeterminación, incluso hasta la separación y formación de un Estado independiente; la anula­ción de todos y cualesquiera privilegios y restricciones nacionales y nacional-religiosas y el desarrollo libre de todas las minorías nacionales y etnias.

Declaración de los derechos de los pue­blos de Rusia

2 (15) de noviembre de 1917

La Revolución de Octubre de los obreros y campesinos comenzó bajo la bandera común de la emancipación.

Los campesinos se emancipan del po­der de los terratenientes, pues ya no existe la propiedad agraria sobre la tie­rra: se ha abolido. Los soldados y mari­neros se emancipan del poder de los ge­nerales autocráticos, pues de aquí en adelante los generales se elegirán y po­drán ser sustituidos. Los obreros se emancipan de los caprichos y arbitrarie­dad de los capitalistas, pues de aquí en adelante los obreros controlarán las fá­bricas. Todo lo vivo y viable se emancipa de las detestables cadenas.

Quedan sólo los pueblos de Rusia, que soportaron y soportan la opresión y la injusticia, a cuya emancipación se de­berá proceder en el acto y cuya libera­ción deberá efectuarse de forma resuelta e irrevocable.

En la época del zarismo, los pueblos de Rusia eran azuzados unos contra otros de manera sistemática. Los resultados de esa política son conocidos: degolli­nas y pogromos, por una parte; y por la otra, esclavitud de los pueblos.

Esta ignominiosa política de azuzamiento no tiene ní deberá tener retorno. De aquí en adelante será sustituida por una política de unión voluntaria y ho­nesta de los pueblos de Rusia.

En la época del imperialismo, después de la Revolución de Febrero, cuando el poder pasó a manos de la burguesía de­mócrata-constitucionalista, la política abierta de azuzamiento cedió el lugar a la política de medrosa desconfianza en los pueblos de Rusia, de camorras y provocaciones, que se encubría con declaraciones verbales de “libertad” e “igualdad” de los pueblos. Los resulta­dos de esa política son conocidos: acre­centamiento de la enemistad nacional, detrimento de la confianza mutua. A es­ta política indigna de engaño y descon­fianza, de camorras y provocaciones, se deberá poner fin. De aquí en adelante será sustituida por una política abierta y honesta, que conduzca a la confianza mutua y total de los pueblos de Rusia.

Sólo como resultado de esa confianza puede formarse la unión honesta y sóli­da de los pueblos de Rusia.

Sólo como resultado de esa unión po­drán unirse los obreros y campesinos de los pueblos de Rusia en una fuerza revo­lucionaria única, capaz de rechazar cua­lesquiera atentados de la burguesía imperialista-anexionista.

A partir de estos puntos, el I Congre­so de los Soviets proclamó en junio del presente año el derecho de los pueblos de Rusia a la libre autodeterminación.

El II Congreso de los Soviets confir­mó —en octubre de ese año— de manera más resuelta y determinada ese derecho inalienable de los pueblos de Rusia.

Cumpliendo la voluntad de estos con­gresos, el Consejo de Comisarios del Pueblo decidió adoptar los siguientes principios como base de su actividad respecto a las nacionalidades de Rusia:
  1. Igualdad y soberanía de los pue­blos de Rusia.
  2. Derecho de los pueblos de Rusia a la libre autodeterminación, incluso has­ta la separación y formación de un Esta­do independiente.
  3. Supresión de todos y cualesquiera privilegios y restricciones nacional-reli­giosos.
  4. Desarrollo libre de las minorías nacionales y grupos étnicos que habitan en el territorio de Rusia.
Los decretos concretos que dimanan de aquí, serán confeccionados tan pron­to se instituya la Comisión para los Asuntos de las Nacionalidades.

En nombre de la República Rusa:



losif Dzhugashvili-Stalin,

Comisario del Pueblo para Asuntos de las Nacionalidades

V. Uliánov-Lenin,
Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo

El 20 de noviembre de 1917, el Conse­jo de Comisarios del Pueblo adoptó el Llamamiento a los trabajadores musul­manes de Rusia y el Oriente, en el que se proclamó solemnemente que las creen­cias, costumbres, instituciones naciona­les y culturales de estos pueblos eran li­bres e inviolables; que todo el poderío de los Soviets defendería y protegería los derechos de los pueblos de Rusia. En este llamamiento se declaraba asimis­mo que el Poder soviético renunciaba a todos los tratados secretos del Gobierno zarista, refrendados por el Gobierno Provisional, respecto a la ocupación de Constantinopla y la división de Persia y Turquía; que los pueblos de Oriente de­berían convertirse en los verdaderos dueños de sus destinos.

Estos dos documentos asentaron las bases para la colaboración libre y en pie de igualdad entre los pueblos de Rusia que desde ese momento fueron libres.

4 de diciembre de 2019

¿Porqué atacan la sociedad cubana?



Por Nestor Guadaño.

Quién ha visitado Cuba, desde un país de la Europa Compradora, no entiende al confiado pueblo cubano, como defiende su sociedad, su calidad de vida, su cultura y sobre todo su hospitalidad. 

Hablo de los que pueden viajar, la mayoría de la población trabajadora europea no puede, porque sus salarios solamente les permiten subsistir.

Digo bien, desde aquí, desde esta idílica "Europa de la Corrupción Generalizada", porque desde América, del Norte o del Sur, si les entienden. 

Norteños, estadounidenses o canadienses, les está vedado ir, por las represalias de sus gobiernos.

Pero una mexicana si entiende la felicidad de vivir en Cuba, la libertad y seguridad de la población cubana. 

Todos los sureños y caribeños comprenden que la sociedad cubana avanza, con sus tropiezos y sus búsquedas de respuestas, desbrozando nuevos sistemas de protección social, ante el acoso imperial a ambos lados del Atlántico. 

Seguridad, vida: hay cosas que en Cuba no cambian

Por Aline Pérez Neri, publicado en Cubainformación (México)

Hace un año, en estas fechas, caminaba por las calles de La Habana. En esta ocasión experimenté exactamente la misma sensación que sentí la primera vez que fui hace muchos, muchos años.Hay cosas que en Cuba no cambian.

Pude caminar sin angustia, sin miedo. En mi país, México, es impensable hacerlo.

Salir a la calle se ha convertido en un riesgo para la vida.

Miro detrás a cada instante para cerciorarme si alguien me está siguiendo.

Tomo el transporte público con la preocupación de que en cualquier momento puedan montarse sujetos armados para esos asaltos con violencia que cada vez son más frecuentes.

Me aterro cada que un carro se detiene cerca de mí y pienso inmediatamente en cómo defenderme si me quieren secuestrar.

Ando siempre alerta para tratar de evitar a tiempo que sus manos me toquen, para no pasar cerca de los que quieran “divertirse” mostrándome sus genitales, o que intenten violarme.

Cuando tengo que tomar un taxi mando un mensaje a mis amigas para que sepan mi ruta y la placa (chapa) del auto por si no llego a mi destino, por si no regreso a casa…

Recorrer La Habana provoca una sensación de libertad que sólo se puede entender en su plenitud viviendo la experiencia. ¡Niños y niñas por la calle solos! Sí, se reúnen en alguna calle y se van juntos a la escuela, de la misma manera vuelven, y siempre vuelven. En el camino de regreso hacen alguna parada para platicar o jugar, están sin miedo. Es una postal cotidiana mirar grupos de muchachas solitas charlando con la tranquilidad de que nadie las va a subir a un carro para ultrajarlas, nadie las va a raptar, nadie las va a desaparecer, ni a ellas ni a nadie. Nadie siquiera les va a dar "un susto". Da gusto ver a los niños reír y correr, libres y seguros.

Los miro conmovida y me pregunto si serán conscientes del enorme privilegio que significa vivir así. ¿Me creerían si les digo que, en países como el mío, la normalidad con la que ellos y ellas viven no existe?

¿Podrían comprender la enorme paz que siento cada vez que en su país realizo actividades tan sencillas como salir a ver el amanecer o simplemente salir a la calle?

La seguridad pública en Cuba es real, se da de manera tan natural que casi pasa desapercibida. Indiscutiblemente es uno de los mayores logros de la Revolución Cubana.

Lo digo yo, y lo comprueban los miles de turistas que visitan la hermosa capital cubana año tras año.

¿No me crees? Visita Cuba, pero ten cuidado porque Cuba es peligrosa, en cuanto la conoces te enamoras y siempre, siempre quieres regresar.

 

No te mueras más, Fernando.

Uno de los oradores y defensores del Marxismo Leninismo, olvidado hasta en su tierra, Canarias, es tan cercano de los comunistas españoles.

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Fernando Sagaseta dando un mitin.

En el aniversario de su fallecimiento, publicamos un artículo de su sobrina.

Por Micaela Sagaseta Paradas.

Ahora si es verdad que te echo de menos tio Fernando.

Podrán pasar los años, pero tu, el irrepetible, el tio con el que conectaba yo en todo, se entremezcló con las largas entrañas del Atlántico y se fundió con el infinito, un tres de diciembre, del 93.
 
Ya sin ti, la familia no es la que era; unos se fueron, otros enfermamos y otros, hasta casi los he olvidado, aún estando vivos todavía.
 
Son los derroteros de la existencia y el inevitable vendaval permanente, que ocasiona el paso del tiempo.
 
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 Con Quino, cuando se licenció de abogado


Extraño tu risa sonora, tu saber escuchar, tu asombro infantil ante la vida, tus lecciones, tus maestras enseñanzas. 

Eso es revisionismo, me decía. Y eso, ¿qué carajo es?, le preguntaba yo. Dile a Lenin que te lo explique y si no, me preguntas otra vez o le consultas a Quino, que él si sabe.
 
Cuéntame la historia de tus trofeos, le rogaba cuando iba a su casa de Viera y Clavijo y miraba alelada, la vitrina de sus premios brillantes. Era fuerte, porque me cogía en brazos y con toda su paciencia me contaba como había ganado cada una de aquellas copas, platos y placas. Todas eran por vencer en torneos de ajedrez.
 
¿Como te gusta ese juego tan aburrido? es la vida misma, me decía, algún día lo entenderás, todavía eres muy pequeña.
 
Fernando echo de menos palpar el amor tan inenarrable que tenías a mi padre, tu hermano Joaquin. El es como mi padre, me comentaba, el padre que la vida me negó, al quedar huérfano muy pequeño.

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Su hermano Joaquin con Quela, mis padres y mis hermanos Fernando y Salvador, pequeñitos.

Echo de menos, tu presencia ahora en esta isla llena de vagabundos de la política. Los pondrías a caldo, los atacarías sin piedad, como no hace nadie por temor y desencanto. Nos invaden los saltimbanquis de la politiquería, los baladrones, artífices del engaño y la bellaquería. Sólo se salvan un puñado de decentes, ninguno está en el poder.
 
Traidores hay como alpiste y falsetes, embusteros y chaqueteros, también.
 
Tio Fernando, te echo de menos cuando miro Europa, cuando miro América Latina, cuando escucho a esos que se dicen comunistas con un discurso descafeinado y santurrón.
 
Fernando echo de menos tus noches en casa, sin tele y la ternura con la que tratabas a Pepe Satué, aquel condenado a muerte que vivió largo tiempo en tu casa. Escuchale, me decías, el me hizo a mi marxista. Aquel hombre grandullón de ojos claros y manos largas, era todo bondad. Se comía las migas que quedaban en el mantel, después de comer. ¡tu no sabes, el hambre que pasábamos en el penal!, comentaba, saboreándolas, cual si fueran un manjar.
 
Fernando echo de menos cuando desayunábamos en la churrería de Perojo, a veces con Pepe Montenegro. Otro monumento andante. Tus cabreos leyendo el periódico del día, y comentando que los churros nuestros eran mucho mas ricos que las porras madrileñas.
 
Fernando echo de menos tus retornos de Madrid del Congreso. ¡como nos reíamos con tus cuentos! Mira que ponerme a mi cerca de Blas Piñar en el hermiciclo, decías. Lo mejor era que dormías en un convento en Madrid, cuando viajabas a las sesiones del Parlamento. 

Los monjes se la pasaban pipa contigo, los ponías al día de la situación del pais y comían "como curas", los muy sabandijas. Sacaban buenos vinos y las veladas se extendían hasta largas horas de la noche. Tu dormías en una celda que te recordaba la del penal de Burgos y los curas decían que se oían tus ronquidos por los claustros y hasta en la capilla.
 
Fernando, era un tipo genial. ¡Cuanto lo echo de menos!

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Fernando tramando una jugada de las suyas.

Para mi, no es como un tio cualquiera, es una eterna sonrisa en mi alma, una defensa siciliana permanente en el tablero de mi cerebro, un optimista empedernido que contagiaba, un tipo feliz, sin amor al dinero ni al lujo, ni al poder. El sólo quería una sociedad sin clases, era un comunista fenomenal al que echaré siempre de menos, Quizá sea porque le echo de más, en casi todos los actos de mi vida.
 
Déjate de estarte muriendo cada año Fernando, que quiero que me cuentes otra vez como te enfrentaste con el oligarca Matías Vega o como fue tu encuentro con Juan Carlos de Borbón, al que catalogaste de vividor y bobón.
 
Fernando, ¡que regalo tan largo nos hiciste! tu vida misma.
 
Tu risa sonora, aún retumba en las puertas de la isla.
 
El mar sólo se llevó tus rojas cenizas.
 
No te mueras más, Fernando.


Las Palmas, 3 de diciembre de 2019

3 de diciembre de 2019

Saharauis de toda España toman el centro de Madrid para recordar la ocupación ilegal de Marruecos

Por Agustín Millán, publicado en Diario 16

Saharauis de toda España han llenado la calle Atocha de Madrid, para protestar ante la intención del rey de Marruecos de seguir ocupando ilegalmente el Sáhara Occidental. Y lo hace 44 años después de los ilegales acuerdos tripartitos de Madrid.
La población saharaui sufre violaciones de los Derechos Humanos, con el silencio cómplice de la Comunidad Internacional
Así, los saharauis han recordado en pleno corazón de Madrid la heroica resistencia contra la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por Marruecos, invasión que propició España, que sigue teniendo la responsabilidad de que se descolonice el territorio. El Estado español, en su calidad de potencia administradora, continúa siendo responsable legal y político de la situación del pueblo saharaui”.

La población saharaui, recuerda, sufre violaciones de los Derechos Humanos, con el silencio cómplice de la Comunidad Internacional: detenciones arbitrarias, juicios sin garantías con gravísimas penas de cárcel, torturas, asesinatos y deportaciones es la respuesta del régimen marroquí a la pacífica oposición del pueblo saharaui, que exige la celebración del referéndum de autodeterminación acordado entre Marruecos y el Frente Polisario en el alto el fuego de 1991.
Según explican, Marruecos no quiere testigos y mantiene el territorio cerrado a la prensa internacional, a juristas observadores internacionales y a organizaciones de DDHH y ONG´S. Solo es posible conocer lo que pasa por el trabajo del grupo de periodistas saharauis “Équipe Média”, galardonado con el Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado. Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció recientemente el silencio informativo que impone Marruecos en el Sahara Occidental en el informe “Un desierto para el periodismo”.

En el informe se recopila por primera vez testimonios de periodistas saharauis sobre el terreno, así como reporteros especializados en el tema, antiguos corresponsales europeos en Marruecos y otras fuentes verificadas.

Foto: Agustín Millán.
Se señalaba la responsabilidad de la prensa internacional, y en especial de los medios españoles y franceses, en el silencio que ha sepultado al Sáhara Occidental durante más de 40 años. Pero también a la principal razón: la persecución y constante represión de los reporteros saharauis que intentan hacer periodismo alternativo al margen de la oficialidad marroquí, muchas veces condenados a desorbitadas penas de cárcel, así como la imposibilidad de que los periodistas extranjeros accedan al territorio.

En la manifestación se ha denunciado la vergonzosa indiferencia de los diferentes gobiernos de la democracia española, cómplices con las tesis anexionistas marroquíes e indiferentes ante las violaciones de los DDHH de la indefensa población saharaui.

Para el periodista saharaui afincado en España Salamu Hamudi, “La cuestión Saharaui estaba muy presente en la agenda mediática, gracias a lo cual incluso formaba parte de programas de partidos políticos, pero de un tiempo a esta parte, apenas aparece, y si lo hace, siempre es desde una perspectiva humanitaria”.

Ante el Ministerio de Asuntos Exteriores se leyó un comunicado contra la represión en el Sáhara Occidental y otro por los presos políticos saharauis, con el lanzamiento de un lazo negro y verde para dar visibilidad permanente a su situación.

Marruecos se sitúa en el puesto número 135 de los 180 países y territorios que analiza la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF. Esta pésima posición se debe en parte al control directo o diferido de los medios por parte de la familia real o a la mano de hierro con que se trata a los periodistas de territorios “molestos”, como el Rif o el Sáhara Occidental.

Foto: Agustín Millán.
El reino alauita aprovecha los intereses económicos europeos y españoles para controlar también la información en el exterior. Para Pablo Ignacio de Dalmases, director del primer y único periódico del Sáhara Occidental, bajo administración española, “Marruecos maneja tres temas absolutamente estratégicos para España: la inmigración, la pesca y la presión en torno a Ceuta y Melilla” y, aunque califica de ‘desastrosa’ la gestión del conflicto que ha hecho España desde su retirada, “con esas tres herramientas de presión marroquíes lo tiene realmente difícil”.

Foto: Agustín Millán.
Ejercer el periodismo en el Sáhara Occidental es un acto de heroísmo. A los periodistas les esperan arrestos, detenciones arbitrarias, acosos a sus familias, calumnias, difamaciones, malos tratos, torturas, constantes entradas y salidas de la cárcel y sentencias tan abultadas, como injustas.

Stop a los periodistas extranjeros

El “agujero negro” informativo en que se ha transformado el Sáhara Occidental no solo se explica por la represión constante del régimen marroquí al periodismo en el territorio, sino también a la cada vez más sistemática política de negación de entrada de reporteros extranjeros al Sáhara y la deportación de los que consiguen acceder.

Foto: Agustín Millán.
Marruecos trata de garantizar que la información no salga, ni tampoco entre en la zona. La severidad con que el régimen marroquí trata a la prensa extranjera instalada en el país o que acude a él para informar puntualmente ha ido endureciéndose en los últimos años.


Enlace original:

https://diario16.com/saharauis-de-toda-espana-toman-el-centro-de-madrid-para-recordar-la-ocupacion-ilegal-de-marruecos/?utm_campaign=noticias-politicas&utm_medium=email&utm_source=mail-marketing

2 de diciembre de 2019

El martirio del pueblo saharaui pesará siempre sobre la conciencia de España, señor Borrell ...

Por Chahid Alhafed, publicado en ECSaharaui.

Sahara Occidental

Desde que la “colonia” abandonó al pueblo saharaui a su suerte sin amparo y en medio de un inminente peligro, en medio de una real amenaza: el éxodo, la guerra, el exilio, nunca se imaginó que esos pobres desplazados a la nada podrían un día, sobrevivir y organizarse de un modo tan sorprendente para la propia España y para el mundo entero.

 Esos pobres desplazados (...) llegaron descalzos, hambrientos y España no movió un dedo porque pensaba que esos pobres podrían convertirse en una “amenaza inminente”.
Señor Borrell, no creo que un pueblo al que le ha sido usurpada su tierra, expulsado de su propia tierra, saqueados sus recursos naturales, podría suponer una amenaza.

¿Por qué se odia tanto a los campamentos?, por la sencilla razón de que no lo son y si lo fueran son unos campamentos únicos, no cumplen con los estándares de los comunes campamentos de refugiados. Éstos son impares por romper con los modelos de los campos a los que administran entidades de socorro como la Cruz Roja u otras ONGes.

Señor Borrell, los Campamentos de Refugiados Saharauis se erigieron sobre la dignidad, la resistencia y la lucha pacífica. Llevan más de cuatro décadas inhiestos pacíficamente en espera de una solución que les permite retornar a sus hogares, un eterno conflicto causado por una amnésica diplomacia y una mala política españolas.

Los campamentos saharauis son inéditos, excepcionales y cuentan con infraestructura. También con servicios públicos. Están estructurados en wilayas (provincias), dairas (distritos), y están excepcionalmente administrados por la República Saharaui (RASD). Estos campamentos cuentan con instituciones.

Lo extraordinario de estos campamentos es que son la base, el podio de un Estado en el exilio: La República Saharaui, el Frente POLISARIO que administran las instituciones de los Campamentos de Refugiados Saharauis y los Territorios Liberados.


Desde que la “colonia” abandonó al pueblo saharaui a su suerte sin amparo y en medio de un inminente peligro, en medio de una real amenaza: el éxodo, la guerra, el exilio, nunca se imaginó que esos pobres desplazados a la nada podrían un día, sobrevivir y organizarse de un modo tan sorprendente para la propia España y para el mundo entero.

Esos pobres desplazados (...) llegaron descalzos, hambrientos y España no movió un dedo porque pensaba que esos pobres podrían convertirse en una “amenaza inminente”.
Señor Borrell, no creo que un pueblo al que le ha sido usurpada su tierra, expulsado de su propia tierra, saqueados sus recursos naturales, podría suponer una amenaza.

¿Por qué se odia tanto a los campamentos?, por la sencilla razón de que no lo son y si lo fueran son unos campamentos únicos, no cumplen con los estándares de los comunes campamentos de refugiados. Éstos son impares por romper con los modelos de los campos a los que administran entidades de socorro como la Cruz Roja u otras ONGes.

Señor Borrell, los Campamentos de Refugiados Saharauis se erigieron sobre la dignidad, la resistencia y la lucha pacífica. Llevan más de cuatro décadas inhiestos pacíficamente en espera de una solución que les permite retornar a sus hogares, un eterno conflicto causado por una amnésica diplomacia y una mala política españolas.

Los campamentos saharauis son inéditos, excepcionales y cuentan con infraestructura. También con servicios públicos. Están estructurados en wilayas (provincias), dairas (distritos), y están excepcionalmente administrados por la República Saharaui (RASD). Estos campamentos cuentan con instituciones.

Lo extraordinario de estos campamentos es que son la base, el podio de un Estado en el exilio: La República Saharaui, el Frente POLISARIO que administran las instituciones de los Campamentos de Refugiados Saharauis y los Territorios Liberados.

Cuentan con Alcaldes/sas, gobernadores/as, Parlamento propio, ministerios, instituciones militares y civiles, así como escuelas, hospitales públicos … etc.

Señor Borrell, le recuerdo que la mujer saharaui ocupa un lugar privilegiado, se le han respetado sus derechos y su dignidad. La dimensión de la estima social de la mujer saharaui es inalcanzable. Son ellas mujeres extraordinarias, dignas, valientes, que administran sus campamentos de manera libre y democrática.

En estos 44 años, se puede decir que la mujer saharaui independientemente de las dificultades y la difícil situación, se ha emancipado. Su participación en la vida política del país es notable. Hoy, con la experiencia adquirida con muchos esfuerzos y capacidades, la mujer saharaui es ejecutiva, parlamentaria y ministra.

El balance de la participación de las mujeres saharauis en la vida política es loable, en el gabinete se encuentran dos ministras. Dos de cada cinco gobernadores son mujeres. De los 29 alcaldes que administran las dairas saharauis, 11 son alcaldesas.

La administración de los campamentos no habría sido posible sin la presencia constante de la mujer. No es sorprendente que la mujer comparta con el hombre la lucha, la diplomacia y la administración institucional.

Señor Borrell, los campamentos saharauis existen gracias a la participación de la mujer. Estos mujeres son consistentes ante cualquier amenaza, cuando es real, y no sospechosa o/y injustificada como la que lanzó usted y su homólogo marroquí.

Los Campamentos de Refugiados Saharauis subsisten desde hace cuarenta años en plena armonía y en una inmensa tranquilidad sólo mermada por unas declaraciones como las de un Exteriores español.

Señor Borrell, durante estas más de cuatro décadas cientos y cientos de delegaciones extranjeras han visitado los campamentos saharauis, la mayoría españoles, no se han quejado nunca de la falta de seguridad.

Señor Borrell, el POLISARIO no militariza los campamentos, quien inunda las calles de las ciudades saharauis ocupadas con su ejército y con el apoyo material y logístico español, es Marruecos.

Borrell detesta los campamentos saharauis tanto como la propia Cataluña.
 
Los extranjeros que nos visitan vienen y se van sin presencia policial o militar que los persigue o interfiere, estorba sus actividades, al contrario, se van con la convicción de que volverán a visitar los campamentos saharauis por la mera razón de que su seguridad está plenamente garantizada y quieren repetir la experiencia.

No es nuevo ni extraordinario que España utiliza noviembre para atacar a los saharauis, ya lo hizo una vez con un vergonzoso acuerdo tripartito, hoy lo hace con el intento de manchar la imagen de los campamentos saharauis con unas declaraciones sin fundamento, sólo para contentar a su socio económico, el reino del despojo y la extorsión. Es el noviembre de la España de la mala colonización y la peor descolonización, menos mal que noviembre se ha acabado.

Señor Borrell, en los campamentos saharauis también la gente ama, se enamora, se casa, tiene hijos y la vida sigue su cauce en plena armonía y tranquilidad, no creo que eso suponga una falta de seguridad y una amenaza inminente.


Enlace original:

https://www.ecsaharaui.com/2019/12/por-que-el-estado-espanol-odia-tanto.html?fbclid=IwAR0sq5MjbTOagkX3RgI5UotE2YnI-kR3rlaXtUgkjD3OIPck-CHEJMOpCwA

El Frente Polisario y el Gobierno de la RASD lamentan las declaraciones vertidas tras la reunión de Borrell con Bourita. 

En un comunicado difundido por el Ministerio de Información de la RASD, el Frente Polisario y el Gobierno de la RASD lamentan las declaraciones vertidas tras la reunión del presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, con el ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita.


Birlehlu, por Lehbib Abdelhay en ECS actualización.


"Este miércoles, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España publicó un asombroso comunicado aconsejando a sus ciudadanos de no viajar a los campamentos de refugiados saharauis. El Ministerio español informó sobre posibles amenazas de seguridad que, según afirma, podrían ser causadas por lo que llama "una creciente inestabilidad en el norte de Malí".
El Gobierno de la República Saharaui y el Frente Polisario expresan su profundo pesar y asombro por esta declaración extraña y sospechosa, porque esta advertencia de no visitar a los campamentos de refugiados saharauis no está justificada excepto si hay razones políticas u objetivos que son el resultado de la sorprendente complicidad. No solo se dirige contra los refugiados, sino también contra el país de acogida de esos refugiados.
Es lamentable que el gobierno español aún persiga, 44 años después, a los saharauis incluso después de haberle causado exilio (...), éxodo y obligarle a abandonar su propia tierra, tras entregarlos en manos del Ejército marroquí, quien intentó exterminarlos bajo el aluvión de las bombas de napalm y fósforo blanco, armas internacionalmente prohibidas.
Es lamentable que el Estado español, el principal causante de esta tragedia, siga causando daños a la noble lucha de este pueblo, tergiversando la realidad para manchar la brillante imagen de los campamentos de refugiados saharauis, mientras evade su responsabilidad histórica para poner fin a su sufrimiento.
Una vez más, el Estado español, desafortunadamente, busca crear ambigüedad y confusión, e incluso intenta (sin éxito) promover una imagen fabricada del horror y el peligro inminente en los campamentos de refugiados saharauis. Anteriormente las autoridades españolas han tratado de obligar a las organizaciones humanitarias a detener sus actividades y abandonar la zona, y así reducir el apoyo humanitario brindado a estos refugiados, en plena armonía con la campaña liderada por Marruecos y Francia.
El gobierno saharaui y el Frente Polisario refutan estas declaraciones y reafirman que hasta el momento no hay advertencias sobre posibles amenazas de Seguridad que impiden visitar a los campamentos de refugiados saharauis, conocidos por su seguridad.
En cuanto al terrorismo en el Sahel, Marruecos es un país conocido por su estrecha relación con estos grupos terroristas para crear inestabilidad en los países de la región, ya que estos grupos terroristas se alimentan principalmente de las drogas que el Reino de Marruecos cultiva y vende. Marruecos es el mayor productor y exportador de cannabis del mundo.
El gobierno saharaui y el Frente Polisario condenan por completo este infame declaración. Lo que nos sorprende es que dichas declaraciones se produzcan inmediatamente después de la reunión entre el Ministro de Asuntos Exteriores español y su homólogo marroquí.
El Gobierno de la RASD y el Frente Polisario piden al gobierno español que detenga inmediatamente este vergonzoso ataque hacia el pueblo saharaui y que asuma, en su lugar, su responsabilidad política, legal y moral de acelerar la descolonización del Sáhara Occidental permitiéndole a su pueblo ejercer su derecho a la autodeterminación y la independencia. 
 
 
Enlace original: 
https://www.ecsaharaui.com/2019/11/el-frente-polisario-y-el-gobierno-de-la.html

1 de diciembre de 2019

Sobre la cumbre del Clima

"Madrid será la sede de la próxima edición de la Cumbre del Clima de la ONU. El evento tendrá lugar entre el 2 y el 13 de diciembre en el Ifema, muy cerca del aeropuerto, bien comunicado en metro por la línea 8 y rodeado de grandes cadenas hoteleras. Se espera la presencia de miles de asistentes, entre los que se encuentran: dirigentes políticos, grandes empresarios y también expertos en la materia con el objetivo de aportar sus conocimientos en la lucha común contra el cambio climático.
Este encuentro se celebró por primera vez en Alemania hace 25 años y desde entonces se ha llevado a cabo en diferentes ciudades de forma anual. De hecho, este año la COP25 iba a tener lugar en Brasil pero por motivos políticos que afectan a este país la sede se ha trasladado tras ser aceptada la petición del presidente Pedro Sánchez para que se lleve a cabo en Madrid." 
La lucha común contra el cambio climático es una falsedad. La única lucha común no puede ser realizada por los causantes del cambio climático, el imperialismo, al que cínicamente los "profesores" y medios de incomunicación llaman globalización.
Vladimir Lenin 

Los sesudos prohombres no desean aprender de Lenin, que puso al desnudo el capitalismo del siglo XX, a donde nos lleva, en su obra "Imperialismo fase superior del capitalismo". En ella Vladimir expone que en un momento dado, los grandes carteles, truts y conglomerados realizarán en cada país las leyes y los gobiernos de acuerdo a sus ansias de dominio, para lograr un control por encima de los países, reproduciendo las crisis para conformar una élite opresora, destructiva y ávida de ganancias.
Los científicos deben respaldar las ideas bolcheviques sobre la naturaleza, SOMOS PARTE DE LA NATURALEZA, es un principio materialista esencial, fruto de las evidencias contenidas en el materialismo histórico y científico.
Es tiempo de luchar por otro sistema social, hacia el Comunismo, como demostró la Unión Soviética, cuando con medidas contundentes desarrolló los sistemas de preservación de la vida en la tierra hasta 1956, pues en ese año un golpe de estado cambió la lucha por esta preservación.
Y la especie humana, los pueblos tienen que liberarse de la destrucción del planeta y el virus que lo mantiene (el sistema capitalista de producción), y que se concreta en las innaciones de esos países y dirigentes, que mantienen su régimen social antihumano del capitalismo invasivo, demoledor. 
Hay que retomar los postulados de los dirigentes continuadores de Lenin, Stalín y Zhdánov, mejorar la relación del ser humano con su entorno, como fue el Plan de la Naturaleza de 1948, precisamente destruído por Jruschov en 1956.
Nada, nada parecido se ha realizado en el planeta en las sociedades dominadas por el imperialismo, y estas sobre el mundo. Porque están inalteradas las causas de la destrucción, el Sistema de Explotación Privado del Imperialismo. Es un problema más importante, es la extinción de un tipo de sociedad individualista por una sociedad colectivista, por desarrollos sociales de producción y creación, donde la destrucción de la naturaleza sea impedidas por las medidas llevadas por la inmensa mayoría de la población humana, la clase trabajadora. Cada vez más hay más asalariados y más diferencias entre los opresores ricos y esta mayoría. Es tiempo de terminar con el reinado de la "destrucción social".
Porque los hechos son más importantes que todas las reuniones del clima, pues tiene que cambiar el principio atrasado de la propiedad privada del planeta.

El pronóstico del economista Jeremy Rifkin: "Tenemos 11 años para aprender a vivir de otra manera en el planeta"


Andrea Ropero entrevista en El Intermedio al economista, sociólogo y activista Jeremy Rifkin, que insiste en que debemos revertir los efectos del cambio climático antes de 2028.

Andrea Ropero entrevista a todo un visionario de las grandes tendencias económicas, el sociólogo y economista Jeremy Rifkin, autor de 'Green New Deal Global' en el que plantea la necesidad de llevar a cabo una gran transformación para modernizar la infraestructura energética y descarbonizar la sociedad. Incluso, el autor plantea una fecha límite a partir de la cual el cambio climático será irreversible: el 2028.



"Estamos en medio de una extinción masiva. Con toda probabilidad vamos a perder en torno al 50% de todas las especies que habitan en la Tierra en las próximas ocho décadas", apunta el experto sobre la emergencia que vivimos. Y añade: "La última vez que tuvimos una extinción de esa magnitud fue hace 65 millones de años".

Por ello, señala lo que avisan los expertos: "Tenemos unos 11 años para transformar completamente la civilización y aprender a vivir de otra manera en este planeta".

Algunos analistas definen esta propuesta como un 'socialdemocracia 2.0' porque va más allá del cambio climático. "Lo que está ocurriendo es que estamos pasando de la globalización, donde el control estaba en manos de grandes compañías y gobiernos, a la 'glocalización', ya que en todo el mundo se están creando pequeñas y medianas empresas de alta tecnología que forman cooperativas interactuando entre sí prescindiendo de los Estados y las grandes compañías", explica experto.

"Tenemos a millones de personas generando su propia energía solar y eólica de la misma forma que generan conocimiento y entendimiento en redes sociales, y comparten la energía que no usan en el internet de la energía en todos los continentes", relata. Eso implica, más poder para las personas, sin dejar de lado a los Estados, que hacen la regulación.

Asegura que esto va más allá de la política porque "estamos hablando de salvar a la especie humana".

Además, frente a posiciones negacionistas del cambio climático como las de Bolsonaro en Brasil o Trump en Estados Unidos, trata de ser optimista. "En Estados Unidos, 29 de los 50 estados tienen estándares de energías renovables y están introduciéndolas".

¿Estamos concienciados los ciudadanos para afrontar esta lucha?

Rifkin sostiene que vamos a tener que "responsabilizarnos" de lo que hemos hecho y vamos a "... necesitar que los jóvenes den un paso al frene para logran un sistema más sostenible, democrático e igualitario de vivir con los demás y el resto de seres vivos". Y ante eso, asegura, "no hay excusas".

Otros momentos destacados

El Intermedio también entrevistó al economista francés Thomas Piketty, quién explicó sus propuestas para atajar la desigualdad. Dar 120.000 euros al cumplir los 25 o 90% de impuestos para ricos son algunas de ellas.



 

Nota:
 
Como apendice a esta dominación de gobiernos, este enlace:

https://www.eldiario.es/economia/multinacionales-espanolas-Impuesto-Sociedades-beneficio_0_967653814.html