Mostrando entradas con la etiqueta Escritores por el socialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritores por el socialismo. Mostrar todas las entradas

7 de julio de 2026

“EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”

Por Esteban Zúñiga.


“… los fusiles maduran en el vientre de las madres,

la muerte ha tomado el color de las aceras de Madrid,

el cielo está desgarrado por las uñas de los aviones…”.
(Tristán Tzara. “Espagne 1936”).

A las seis y media de la tarde del 5 de julio de 1937, se daría inicio a la segunda jornada del IIº Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, inaugurado en Valencia el día anterior 4 de julio de 1937.

Una segunda sesión, presidida por el delegado francés J. Benda, para a continuación hablar Corpus Barga, y después de conceder la palabra a José Bergamín, seguidamente tomó la palabra el camarada Alexéi Tolstoi quien manifestaría que “la lucha heroica del pueblo español por su libertad e independencia, es para todos nosotros parte de nuestra carne y de nuestra sangre”. A continuación intervendría el doctor holandés Brouwer quien resaltaría que “estar al lado del pueblo español es lo más cristiano que cabe”. Luego habló el profesor Xirau, delegado de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza, quien resaltaría el compromiso de los maestros españoles para luchar en el frente. Seguidamente intervendría por Francia, Tristán Tzara del que nos vamos a centrarnos hoy.

Después de éste tomarían al palabra el estadounidense Malcolm Cowley, quien leería un mensaje de los escritores de Norteamérica, la escritora alemana Anna Seghers, quien lanzaría un homenaje a los escritores combatientes, el escritor argentino con antepasados asturianos, Raúl González Tuñón que resaltaría “el pensamiento vivo del mundo se adhiere a la causa de la República Española”, intervino seguidamente, por Méjico, José Mancisidor quien afirmaría que “somos ahora tan españoles como los españoles. Estamos alentados del mismo espíritu de lucha del pueblo español…”, terminando la escritora inglesa Silvia Townsend, quien resaltaría que “cuando la cultura está en peligro, los escritores tienen que defenderla”.

Intervención de TRISTÁN TZARA en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Valencia, 5 de julio de 1937.

A continuación, compartimos las palabras de TRISTÁN TZARA que dejarían una importante huella, y que pasaría a convertirse en uno de los alegatos más importantes de este IIº Congreso.

Un texto que nos muestra su salto ideológico y literario, desde el nihilismo, como rechazo frontal a la existencia de los valores morales de los intelectuales franceses. Fundando en Zurich en 1916 el pensamiento "dadaista", (corriente artística de vanguardia, totalmente revolucionaria, por romper los paradigmas de la historia del arte occidental, llamado en su momento "antiarte", germen del surrealismo) en contra de la Iª Guerra Mundial.

Su nombre era Samuel Rosenstock, de ascendencia judía, rumano de nacimiento. Tristán como se le conoció, trató de conciliar el marxismo con las corrientes nihilistas y surrealistas.

En 1937 por su compromiso social, político y humanista, le llevaría a apoyar a la República Española. Combatió en la Resistencia Francesa en la Segunda Guerra Mundial. Fue miembro del Partido Comunista Francés.

Su intervención es recogida con mucha atención. Reconocida posteriormente bajo el título de “EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”, en el que abogaba por superar la poesía y la literatura como un arma de propaganda política, y entenderla como un modo de vida, y como un acto de defensa de la libertad.

“EL INDIVIDUO Y LA CONCIENCIA DEL ESCRITOR”.

(Fuente: “Nueva Cultura”. Número dedicado al Congreso Internacional de Escritores. TRISTÁN TZARA (Francia). Año III – Números 4-5. Publicada mensualmente en Valencia. Junio-julio de 1937).

“El problema del intelectual, que se plantea hoy con más intensidad, es el de la CONCIENCIA: la conciencia del escritor, y la conciencia que el escritor debe despertar en las masas. Intentaré tratar estos dos aspectos del problema, aspectos de un sólo y mismo problema. Pero únicamente podremos establecer un debate sobre este asunto desde su ángel actual, pues es evidente que desde que el hombre piensa, en cada uno de los grados de su desarrollo, la adquisición de su conciencia y su devenir, han sido el centro de todas las preocupaciones de la razón humana.

Ciertamente, la mayoría de los escritores, tanto por sus orígenes como por el mundo de las ideas en que vivían, se han situado hasta aquí al margen de las luchas sociales. A lo sumo, ha podido influir en ellos el carácter de estas luchas.

Pero en el momento en que estas luchas estáticas, se convierten en luchas dinámicas, en el momento revolucionario que hace estallar la guerra, ante la conflagración general de todos los elementos de una civilización, el escritor, si no quiere correr el riesgo de desaparecer como tal, debe tomar posición.

Por desgracia, hemos visto escritores que vuelven a una torre de marfil que su razón había condenado hacía mucho tiempo. Hemos visto a escritores que, en nombre de la razón misma, se refugiaban, si no en una indiferencia ante los acontecimientos, por lo menos, en un estado de ánimo en que la justicia y la humanidad no tienen nada que hacer y que, bajo la aridez de una balanza de carácter puramente mecánica, oculta la condenación de toda participación activa.

En esta tesitura, hemos de habérnoslas con el espíritu de no intervención, aplicado de manera efectiva al mundo de las letras. Toda la juventud del mundo condena unánimemente a este falso espíritu. ¿Cuáles son hoy los escritores que, basándose en una ideología pacifista o antimilitarista, aplican íntegramente los preceptos formulados en monopolio burgués, de un estado de cosas que representa precisamente la transformación de este estado?

Son los mismos que, atrapando, por así decirlo, por los pies una época de revuelta, tratan de justificar como revolucionarios aquello que hace tiempo ha dejado de serlo.

Nos hallamos nuevamente en presencia de todo un mundo de descontentos, de insatisfechos, que se aplican sus concepciones de contemplación negativa, y las mismas insatisfacciones allá donde los acontecimientos han rebasado sus objetivos. El mundo está en un cambio incesante, en un movimiento continuo. Y es propio de épocas revolucionarias, que estos cambios son rápidos. La espontaneidad de estos cambios, su brusco movimiento, son los que abren las compuertas a razones insospechadas, a energías latentes.

El reconocimiento de estos fenómenos sociales, ante los que el escritor no puede quedar indiferente, implica por su parte el reconocimiento de una CONCIENCIA REVOLUCIONARIA. Se sitúa sobre un nivel superior, en relación con la conciencia pacífica de las épocas pre-revolucionarias. Nada puede impedir la indivisibilidad del espíritu humano. Establecer en este dominio una separación artificial, sería ir contra la naturaleza de las cosas.

La razón humana es UNA E INDIVISIBLE, y sus relaciones con la vida deben ser constantes. Pero, ¿Cuántas veces no hemos oído decir que la libertad de la conciencia, es un bien sagrado de la humanidad que hay que SALVAGUARDAR, PASE LO QUE PASE?

Sí, camaradas, este es nuestro deber. Pero, ¿de qué libertad se trata y de qué conciencia? No tenemos derecho a desplazar el problema. ¿Es de la libertad que, en nombre de una abstracción generosa, pero abstracción al fin, mina los fundamentos de un futuro del que ya se entrevé el sentido? ¿No sabemos ya demasiado que la libertad que usurpa la de otro individuo se llama tiranía? ¿No es acaso la peor tiranía aquella de los instintos incontrolables que, por satisfacciones momentáneas, pone en juego el destino de esta misma libertad que pedimos para los pueblos?

Hay, pues, que denunciar una gran confusión en aquellos que invocan la libertad a toda costa, porque de un lado, la libertad ha de estar forzosamente limitada por necesidades sociales del momento, -en perpetua transformación- y por otro lado la conciencia misma cambia de contenido en cada fase de la historia.

Si la finalidad sigue siendo la misma, la dignidad del hombre en la conciencia y la libertad sería criminal la aplicación en épocas revolucionarias, de yo no sé qué principios paradisíacos, como reivindicación inmediata, que la realidad de las cosas hace imposibles o perjudiciales.

Por esta razón, la palabra puede ser un arma más terrible que los cañones más potentes.

Yo sé hasta qué punto puede agudizarse el conflicto, en un ser sensible entre la conciencia de la finalidad a perseguir, y el pasaje necesario para llegar a esa finalidad. No se trata de aminorar al hombre, de castrarlo, sino, por el contrario, de enriquecerlo, de conducirlo hacia la plenitud.

No se trata de renunciamiento, sino tan sólo de hacer sensible el beneficio en dignidad de la persona humana. He visto aquí, en los frentes, a campesinos que de buen grado han renunciado a cuanto tenían, pero que, no obstante, al adquirir ese MÍNIMUN de conciencia de que son también hombres, – pues que precisamente esto es lo que se les negó durante siglos de opresión- se han sentido lo bastante maduros para dar sus vidas en lo sucesivo, dignificados.

No nos engañemos, además de la adquisición de una conciencia revolucionaria en el escritor, hay que despertar en las masas la conciencia de la calidad de ser humano y el deseo de alcanzar la dignidad, de hacer sentible a los hombres el sentido mismo de esta dignidad.

Las masas son flotantes. El papel del escritor es enorme en la batalla que ha de librar, para romper su indiferencia.

El poeta ya lo ha dicho, es un hombre de acción. Hasta aquí ha rechazado su deseo de acción y lo ha sublimizado para crear un mundo suyo, en el que la plenitud humana podía darse libre curso.

Después de los trágicos acontecimientos, -más, ¡cuán llenos de esperanzas!- que laboran vuestra tierra española, y elevan el espíritu a alturas de una inexpresable pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse en esta pureza, hemos visto a estos mismos poetas identificarse con vuestra lucha.

Esta lucha ha sido la solución de sus conflictos interiores. Nada puede impedirles ya que luchen hasta la victoria total, y esta victoria será una nueva luz que brillará en el horizonte del mundo entero, como una señal definitiva de todas las victorias que se trata aún de ganar, y también de merecer.”


7 de junio de 2026

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”.



Por Esteban Zúñiga y Nestor Guadaño.

“A los soldados del V Cuerpo del Ejército.

Con la más sincera emoción, camaradas, os envío un saludo a esas trincheras cavadas en el suelo de nuestra Patria, donde defendéis la integridad de nuestro territorio y el derecho de nuestro pueblo a disponer de su futuro.

Ayer obreros de la ciudad y los campos, consagrados a las santas faena de la paz y de la cultura, hoy soldados todos, cuando esta paz y esta cultura peligran, todos alistados bajo las banderas de la libertad y de la justicia social…”.

(Antonio Machado. Carta a los combatientes republicanos del V Cuerpo del Ejército del Ebro).

La revista “HORA DE ESPAÑA”, revista literaria de ensayo, crítica y poesía, del mes de Junio de 1938 compartiría unos poemas de ANTONIO MACHADO, -un muy asiduo colaborador de esta revista- una serie de poemas, bajo el título de “VERSOS”:

Primero fueron una colección de ocho poemas: I. “La Primavera” / II. “El poeta recuerda las tierras de Soria” / III. “Amanecer en Valencia (Desde una torre)” / IV. “La muerte del niño herido” / V (Sin título) / VI (Sin título) / VII (Sin título) / VII (Sin título).

Y un segundo bajo el título de “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO” y un tercero, muy breve, “A FEDERICO DE ONÍS”.


Enrique Lister Forján

Enrique Líster nació en Ameneiro, Galicia, en el año 1907. Su padre era cantero y su madre campesina. A los once años, su familia emigra a Cuba, pero acaba regresando en 1925, e ingresa en el Partido Comunista.

Proclamada la II República, por su condición de cuadro destacado del PCE fue enviado a la URSS para cursar estudios de formación política en la Academia Lenin, especializada en la formación política de los oficiales de todas las Fuerzas Armadas.

También recibió formación militar en la Academia Frunze, que era una academia militar del ejército rojo y donde las asignaturas se basaban en disciplina operacional-táctica, marxismo-leninismo, historia y trabajo político del Partido, historia del arte militar y de la guerra, lenguas extranjeras y otras secciones de investigación científica.

Durante su periodo formativo en la URSS formó parte de una brigada de trabajadores encargada de la construcción del metro de la capital, Moscú, siendo muy apreciada su experiencia como cantero en su juventud. 

A su vuelta a la península, se integra en el comité especial especializado en temas militares. La facistización de las formaciones republicanas conservadoras, demostraban una clara evidencia del creciente peligro de un golpe de Estado. Responsable de la agitación antimilitar, escribió continuamente en el periódico  Soldado Rojo

Junto con Juan Modesto Guilloto y otros militares comunistas y republicanos, crea la dirección de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), que funcionaban como fuerza armada de choque del PCE.

Tras el golpe militar, destaca en la organización del Quinto Regimiento en Madrid, la primera escuela militar creada por el Partido Comunista, para formación de milicianos, establecido en un convento socializado de la madrileña calle de Francos Rodríguez. El veinte de septiembre del año 1936, asume la comandancia del Quinto Regimiento. 

Tras los combates en el valle del Tajo, en Toledo y en el suroeste de Madrid, se militariza el Ejército Popular Republicano, convirtiéndose en el comandante de la Primera Brigada Mixta.

Con ella frena la acometida fascista, en las batallas de Madrid del sector de Villaverde. Después es el responsable de la undécima División, convirtiéndola en la más selecta unidad republicana, encargada de soportar los peores combates en las Batallas de Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel. Posteriormente es el Comandante del Vº Cuerpo de Ejército.

Vamos a compartir el poema “A LÍSTER. JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO”. Escrito en 1938. Un soneto laudatorio en el que homenajea a uno de los militares comunistas más destacado, desde su reconocimiento y solidaridad de la Causa de la República Española y de su compromiso antifascista.

Antonio Machado ya se identificaba con los combatientes del Vº Cuerpo de Ejército, en estas líneas de la defensa de Cataluña:

“Salud obreros y soldados, combatientes en las filas del V Cuerpo de nuestro gran Ejército de la Victoria. Espero que nada pueda arrebataros el triunfo: estoy seguro de que nadie puede privaros de la gloria de merecerlo”.

En unos versos, realizados cuando Antonio Machado se encontraba en Barcelona, con una salud muy quebradiza, que admira la resistencia del Vº Cuerpo del Ejército que opera en la “lucha santa sobre el campo libre”, que supera la fragilidad (cuando se refiere a la “carne de la muerte”) con la valentía y la firmeza del comandante comunista Enrique Líster.

Un poema que, no obstante, nos deja un interrogante sobre la situación del poeta sevillano:

¿su deseo de apartar su pluma para tomar las armas, refleja una situación de desesperanza al asumir sobre sus débiles hombros la marcha de la guerra?

“A LÍSTER, JEFE EN LOS EJÉRCITOS DEL EBRO.
Tu carta
–oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heroico Líster, me consuela,
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.
Fragores en tu carta me han llegado,
de lucha santa sobre el campo ibero,
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,
de monte a mar, esta palabra mía:
“Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría.
Antonio MACHADO.”
(Fuente: “Hora de España”. Revista Mensual. Ensayos. Poesía. Crítica. Al servicio de la causa popular. Núm. XVIII. Páginas 10 y 11. Tipografía La Académica. Barcelona, junio de 1938).

17 de mayo de 2026

El amor en un comunista

Subimos un artículo, que en este momento concreto, falto de certezas y futuro, cuánto es más necesario, remover las piedras que impiden que surja el manantial del pensamiento revolucionario.

Por Esteban Zúñiga y Nestor Guadaño

Empezamos por un escrito realizado en Mayo de 1977. El poema "CLASES SOCIALES", contenido en su libro "CARTAS DE AMOR DE UN COMUNISTA", escrito por ISABEL PÉREZ MONTALBÁN.
"Nunca ha creído que la poesía pueda ser un arma cargada de futuro, sino sólo una de las formas de expresión de cada época que refleja el pensamientos y las formas de vida de ese momento histórico. Como la vida no es idílica, es lógico que el creador se haga eco de su entorno, de lo humano y sus trastiendas. El poeta elige huir de la realidad o sumergirse en ella, pero, personalmente, no soy capaz de escribir sobre los mirlos trinando en sus ramas mientras tres cuartas partes del mundo sobreviven en la pobreza."

(Entrevista a Isabel Pérez Montalbán por su poesía. "Anika Entre Libros". Abril 2004).

Hoy queremos compartir, un poema de Isabel Pérez Montalbán -nacida en Córdoba en 1964-, una poeta encuadrada por los críticos en la corriente conocida como de la "poesía de la conciencia", corriente literaria significada, también, por ser anticapitalista y, a la vez, socialmente comprometida.
Su poema titulado "CLASES SOCIALES", que ocuparía el primer lugar de su poemario "CARTAS DE AMOR DE UN COMUNISTA". Un libro publicado en 1999 por la editorial valenciana "Germania" -hoy en día desaparecida- y que viene a recoger poemas escritos por Isabel Pérez Montalbán alrededor de diez años. Y que tiene la particularidad que utiliza como índice temporal distintas fechas, y que nos viene a mostrar su motivación interna para cambiar el mundo -aunque vaya de fracaso en fracaso-, desde un postura militante... Mostrándonos como a pesar de que el éxito, no corone su intentos por conseguir un mundo mejor y más justo, se mantiene firme en su compromiso de luchar, sin cuartel, "CONTRA LA DESMEMORIA Y LA INDIFERENCIA POLÍTICAS".
A continuación, transcribimos un fragmento de un prólogo de este libro. Escrito por el militante comunista Salustiano Martín -nacido el 30 de agosto de 1950 en la población salmantina de Parada de Rubiales-, profesor de Lengua y Literatura y también poeta.
"(...) Respuesta inmediata, según creo, a la caída del muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética y la desbandada hacia la derecha (o hacia la disolución) de la mayor parte de los partidos más o menos marxistas, este libro pone toda su fuerza apasionada, toda su sabiduría poética al servicio de la reflexión autocrítica y contra el virus esclavizante de la indiferencia política. Es, me parece, un libro excelente desde el punto de vista de su talante moral y político: es un libro necesario. Creo que ya es hora de que acabemos con el sagrado respeto que parece impedirnos considerar, en primer plano, lo que los poemas DICEN, el tipo de mundo que PROPONEN, la actividad humana de que dan cuenta y estimulan. En ese terreno, el conocimiento y la intuición se alían en manos de la autora de "CARTAS DE AMOR DE UN COMUNISTA" para producir un poemario en que el tejido discursivo y las composiciones poéticas rinden su mejor fruto al servicio de un contenido humano grave, donde habla la voz de un ser humano que se enfrenta con sus propias pesadumbres personales y civiles: que se duele de los fracasos de sus esfuerzos liberadores, pero que no se rinde, que sólo se detiene un momento para aclarar(se) la razón de sus pasos y recuperar el vigor."

(Salustiano Martín. Prólogo del poemario "Cartas de amor de un comunista" de Isabel Pérez Montalbán. Fuente: Biblioteca virtual Omegalga. PDF).


"Los pobres son príncipes que quieren reconquistar su reino".
Agustín Díaz-Yanes: "Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto."

Clases sociales

Con seis años, mi padre trabajaba
de primavera a primavera.
De sol a sol cuidaba de animales.
El capataz lo ataba de una cuerda
para que no se perdiera en las zanjas,
en las ramas de olivo, en los arroyos
en la escarcha invernal de los barrancos.

Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,
tiraba de él, lo regresaba níveo,
amoratado, con temblores
y ampollas en las manos,
y alguna enredadera de abandono
en las paredes quebradizas
de sus pulmones rosas
y de su pequeño corazón.
En los últimos años volvía a ser un niño:
se acordaba del frio proletario,
porque era ya substancia de sus huesos,
de aroma de salvia, del primer cine mudo
y del pan con aceite que le daban al ángelus,
en la hora de las falsas proteínas.
Pero su señorito, que era bueno,
con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,
una vez lo llevó, en coche de caballos,
al médico. Le falla la memoria
del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso.
tenía más de cuarenta de fiebre
y había estado a punto de morirse,
con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.
Con seis años, mi padres.
Mayo de 1977, mes y medio de su muerte.
Nadie estudiará esta fecha.

Isabel PÉREZ MONTALBÁN.


"La historia se complica", de Pepe Sánchez, de estreno en Valdecarzana | MARA VILLAMUZA

Continuamos con dos poemas, "CUESTIÓN CANDENTE" y "FONDO DE ARMARIO", editados en el año 2024, por la Editorial Loto azul. Escritos por Pepe Sánchez, dentro de su libro "LA HISTORIA SE COMPLICA".

En el prólogo del libro, Pepe Sánchez expone:
"... Con su relectura y una labor militante, no podía negar más el valor añadido de la poesía como transmisora de pensamientos, de experiencia, de compromiso, de historia, de los pesares, de la rabia, del cambio social y, por qué no, del amor y los sentimientos. Igual que la individualidad no puede generarse más que en el colectivo, la paz que me genera la poesía no puede sustraerse de la "guerra" que es nuestra sociedad, desde lo más sencillo hasta lo más complejo. En resumen, mis poetas y mi compromiso social y político conducen los poemas que escribo hacia la comunidad".

En la contraportada el propio autor indica:
"Nuestra existencia no es sólo personal, sino que resulta de la realidad social. La sociedad en la que vivimos condiciona nuestra vida, nos golpea, nos cierra los ojos, amordaza nuestra palabra, debilita nuestras manos... Sólo llegaremos a "ser uno mismo" reconociendo a nuestros hermanos, a nuestras hermanas. Así, podremos desatarnos, quitarnos las vendas, unir nuestras manos, gritar y cambiar el mundo. Pero en cada paso parece que la historia se complica".

Cuestión candente

No tengo noticias sobre el futuro.
Hay necesidad, también hay tendencias.
Solo no llegará, aunque haya urgencias,
por mucho que el fruto ya esté maduro.

De nada vale brindar un conjuro
ni complacerse de vanas videncias,
hagamos un plan que eleve conciencias
y ponga la luz a todo lo oscuro.

No quiero contemplar, ni ser ajeno,
llegar al futuro desde el presente
será mucho más que esperar un trueno.

Es muy cierto, la cuestión es candente,
necesito mis pies sobre el terreno,
mis manos pongo para hacer el puente.


Fondo de armario

Cómo puedo verme en un espejo
embarrado y con un reflejo nublo.
En este tiempo oscuro, bien oscuro,
encontrar la imagen es un reto.

Entre las perchas busco un atuendo
que llene mi presente y mi futuro,
que encienda la luz a lo que es confuso
y chispa a la memoria de lo nuevo.

Repaso las costuras de mi mente,
con puntadas zurcidos los agravios
en hilo rojo y con aguja fuerte.

Nunca faltará en mi fondo de armario
un post explosivo, las sabias fuentes
y una camiseta de Stalingrado.

PEPE SÁNCHEZ

2 de mayo de 2026

Potemkine, de Jean Ferrat

Por Nestor Guadaño.

Urge, una nueva Revolución de Octubre. Potemkin fue la señal de aviso. La señal de la necesidad de un cambio social. Y ésta ha empezado a sonar en cada corazón.

La realidad:

¿Me guardaréis mucho rencor,
si te hablo de un mundo, donde no siempre,
se está,
del lado del más fuerte?



¿Me guardarás mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
que canta en lo más profundo,
de mí,
al son del océano?

¿Me guardarás mucho rencor,
si la rebelión retumba,
con ese nombre que lanzo,
al viento,
de los cuatro puntos cardinales?

Mi memoria canta en voz baja: Potemkin.


Eran marineros duros y disciplinados.
Eran marineros, mas eran guerreros.
Y el corazón de un marinero,
se forja con el viento,
pues eran marineros en un gran acorazado.

Sobre las olas te imagino: Potemkin.


¿Me guardarás mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
donde el que tiene hambre,
va a ser fusilado?

Donde el crimen se prepara,
y el mar es profundo,
pues ante quienes se rebelan,
avanzan los fusileros.

Es a mi hermano a quien asesinan: Potemkin.


Mi hermano, mi amigo,
mi hijo, mi camarada,
no dispares contra quien sufre,
y se queja.

Mi hermano, mi amigo,
te nombro nuestro adalid,
¡marino,
no dispares contra otro marino!

Pues han bajado sus carabinas: Potemkin.


¿Me guardaréis mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
donde se castiga así,
a quien quiere dar muerte?

¿Me guardaréis mucho rencor,
si te hablo de un mundo,
donde no siempre,
se está,
del lado del más fuerte?

Esta noche amo la marina: Potemkin.

Texto de Georges Coulonges, excombatiente de la resistencia FFI

Texto original en francés:
M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un monde
Qui chante au fond de moi au bruit de l'océan
M'en voudrez-vous beaucoup si la révolte gronde
Dans ce nom que je dis au vent des quatre vents
Ma mémoire chante en sourdine: Potemkine.

Ils étaient des marins durs à la discipline
Ils étaient des marins, ils étaient des guerriers
Et le coeur d'un marin au grand vent se burine,
Ils étaient des marins sur un grand cuirassé
Sur les flots je t'imagine: Potemkine.

M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un monde
Où celui qui a faim va être fusillé
Le crime se prépare et la mer est profonde
Que face aux révoltés montent les fusiliers
C'est mon frère qu'on assassine Potemkine.

Mon frère, mon ami, mon fils, mon camarade
Tu ne tireras pas sur qui souffre et se plaint
Mon frère, mon ami, je te fais notre alcade
Marin, ne tire pas sur un autre marin
Ils tournèrent leurs carabines: Potemkine.

M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un Monde
Où l'on punit ainsi qui veut donner la mort
M'en voudrez-vous beaucoup si je vous dis un monde
Où l'on n'est pas toujours du côté du plus fort
Ce soir j'aime la marine: Potemkine.
Texte de Georges Coulonges, ancien résistant FFI


12 de abril de 2026

14 de Abril, Día de la República. "EL EMPECINADO", UN MAGNÍFICO COMBATIENTE AL SERVICIO DE LA CAUSA IDEAL DE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA.

Por Esteban Zúñiga. Con un escrito realizado por ANTONIO MACHADO.
"El carácter y contenido de la guerra impuesta al pueblo español son de tal naturaleza, que de una guerra de defensa de nuestro pueblo, de sus derechos y libertades democráticas, de sus conquistas economicosociales y culturales, contra la rebelión militar de los oficiales terrestres y traidores a su patria, se ha transformado en una guerra de independencia nacional contra la invasión militar colonizadora del imperialismo fascista de Alemania e Italia, ayudadas por otros países fascistas."
(Resolución del Pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista de España, sobre el informe realizado por el camarada José Díaz, el 5 de marzo de 1937. Ediciones del Partido Comunista de España. Comisión Nacional de Agit-Prop. 1937).
Tanto la memoria del 2 de mayo de 1808 como la Guerra de la Independencia serían aprovechadas por el Partido Comunista de España para legitimar y acrecentar la lucha antifranquista, emulando la defensa de la soberanía y la independencia de España con la sublevación contra la invasión de Napoleón. Era un significado importante, pues la guerra de 1936-1939 adquiría una nueva lucha por la libertad y la independencia, contra el fascismo internacional de los nazis alemanes y de los fascistas italianos, conectando la resistencia y la represión francesa con la destrucción y ataque sobre Madrid durante la guerra de 1936-1939.

Pudiendo asumir esta guerra como un nuevo levantamiento popular -aludiendo al ejemplar antecedente de 1808-, y así deslegitimar tanto los ejércitos invasores participantes, como denunciar la errónea política internacional de "No Intervención". Pudiendo, en resumen, identificar a Hitler y Mussolini con Napoleón.

Un ejemplo de estas tesis, sería el representado por ANTONIO MACHADO, quien en una de sus publicaciones dedicada a la defensa de Madrid, aludiría a JUAN MARTÍN "EL EMPECINADO", aparecido en el mes de abril de 1938, en el primer número de la revista militar "NUESTRO EJÉRCITO".

"El Empecinado" había combatido fieramente a las tropas napoleónicas, pasando a convertirse en un símbolo patrio de la resistencia popular. A quién Antonio Machado rememoraría como uno de los héroes liberales más populares, conectándole con la tradición de la lucha por la libertad que era enfrentada a la España absolutista.

Un texto que compartimos a continuación, y en el que se sirve de un dibujo de Goya para ilustrar la figura histórica de un símbolo del arrojo de los guerrilleros contra la invasión francesa. Convirtiéndose en es un héroe guerrillero importantísimo, en la primera guerra de la independencia de España del invasor francés, mártir contra la invasión de Napoleón.

AntonioMachado.JPG
"NUESTRO EJÉRCITO".
Los héroes de la primera Guerra de la Independencia.
JUAN MARTÍN. "EL EMPECINADO".
Por ANTONIO MACHADO.
(Fuente: "Nuestro Ejército". Revista Militar. Año I - Núm. 1 - Página 15. Barcelona, abril de 1938).
"Al pincel de don Francisco Goya debemos un retrato insuperable de Juan Martín Díez, a quien llamaron en su tiempo el "Empecinado", con mote alusivo acaso a la "pecina" de su pueblo -según algunos autores, el mote de Empecinado, alude al oficio de zapatero que profesaron muchos de sus familiares- y a quien hoy, más de un siglo después de su muerte, recuerdan con el mismo apodo muchos que ignoran la existencia de Castrillo del Duero y del arroyo de aguas cenagosas y negruzcas que cruza la triste villa, cuna del guerrillero inmortal. Tuvo Juan Martín un alias bien "pizmiento" -hubiese dicho Cervantes-, que el tiempo se ha encargado de convertir en nombre claro y significativo.

La figura goyesca del Empecinado, que muchos admiramos en una ya remota Exposición madrileña, coincide en muchos de sus rasgos, pero no en todos, con la epopeya galdosiana. Acaso don Benito no consultó, para sus "Episodios Nacionales" con el retrato de Juan Martín, que había pintado el maestro de Fuendetodos.

Aquel "moreno amarillento" del semblante a que alude Galdós, dista mucho -si la memoria no me traiciona- de la color un tanto aborrachada, hacia el rojo sanguíneo, que domina en la pintura. En lo demás, parecen de acuerdo pintor y novelista. Para ambos era Juan Martín "un cuerpo de bronce que encerraba la energía, la resistencia, la terquedad, el arrojo frenético del meridional junto a la paciencia de la gente del Norte". Para ambos eran "vivos" los ojos de Juan Martín, su pelo aplastado sobre la frente junto a las cejas bien pobladas. Y su "afeite a la rusa", que unía el "bigote a las patillas", dejando "la barba limpia de todo pelo". Sobre este último detalle -tan sugestivo en nuestros días- insiste Galdós, recordándonos que era propio de los guerrilleros, antes que Zumalacárregui y otros jefes carlistas que lo pusieran de moda entre sus gentes.

El afeite a la rusa -añadimos nosotros- era una caracterización popular, algo anterior a nuestros guerrilleros, a nuestras guerras civiles y a nuestros bandidos generosos.

¡El Empecinado!... Con este nombre evocamos hoy las páginas heroicas de nuestra primer guerra de la independencia, la guerra de España, la España de entonces contra los ejércitos de Bonaparte, y contra el "fascio" de los comienzos de aquella centuria, contra los invasores de fuerza y los traidores de nuestra propia casa.

Sí, "mutatis mutandis", el trance de España de entonces era el de la España actual. Entonces como hoy, se luchaba por la integridad de nuestra patria y por el derecho de los españoles a perdurar en la historia. Si, no lo dudéis, el guerrillero de ayer, el más ilustre sin duda de todos los guerrilleros de su tiempo, abrazaría hoy fraternamente, con viril efusión a muchos capitanes no menos egregios de nuestros días.

El que salió de Aranda con un "ejército de dos hombres en 1808, a las primeras noticias de la invasión francesa, y llegaría a tres mil soldados en 1811", el que mereció de las Cortes de Cádiz el mando en jefe de la Quinta división el segundo Ejército, era "pueblo", profundamente pueblo, y había nacido capitán en el más alto y noble sentido de la palabra. Yo no sé si la ciencia bélica, en su capítulo de guerra de guerrillas, habrá estudiado tanto en las acciones que ordenó Juan Martín como en las batallas, asaltos y emboscadas que dirigieron otros adalides de su tiempo.

Muchos fueron entonces los buenos guerrilleros, y sin duda los hubo más sabios, más hábiles y de mayor capacidad militar. Hablen los técnicos. Desde un punto de vista ético, que es a fin de cuentas el de la historia y el de la leyenda, ninguno de ellos pudo superar al Empecinado. El sentido frívolamente objetivo de nuestra crítica y torpemente realista, es nuestra novela. Hábil para calumniar con la verdad anecdótica, para enturbiar con detalles aprendidos o averiguados la claridad de una visión de lo esencial. El mismo Galdós -tan poeta a su modo y profundo vidente de lo español-, insiste demasiado sobre la mala prosodia y pésima ortografía del héroe. "¡Oh, aquellos despachos y oficios que tan mal redactaba, y tanto peor hubiera manuscrito Juan Martín!"...

Sin duda. Pero aquellos mismos partes de guerra eran frecuentemente, ¿por no decirlo?, verdaderamente modelos de modestia, de veracidad y de disciplina. Porque Juan Martín fue muchos más que un simple guerrillero, más que un ilustre salteador de la guerra. La hombría integral de aquel analfabeto, podía estar supeditada a misiones más amplias, a poderes más altos. Con hombres del temple moral de Juan Martín -lo estamos viendo en nuestros días-, se hubiera podido hacer un ejército, un magnífico instrumental de combate al servicio de una causa ideal.

Algo de esto debieron sospechar los enemigos de Juan Martín, los viles aduladores del rey canalla, que tan mala suerte le dieron, después de haberlo escarnecido tanto. ¿Qué otra cosa puede significar la pasión y muerte del Empecinado? Fue víctima Juan Martín, como todos sabemos, de la abominable reacción fernandina. Era Juan Martín lo más peligroso, y lo que más podían temer y abominar, los reaccionarios y absolutistas de aquellos días.

Porque Juan Martín era el pueblo contaminado de liberalismos, el "ethos" popular, que mira hacia el futuro, y que pretende vivir en el sentido esencial de la historia. No era Juan Martín un simple aventurero, maestro en la arte de la sorpresa y la encrucijada, que hubiera servido a todas las causas, por amor a la guerra y a la aventura. Juan Martín no podía obedecer a un rey felón que adulaba la fuerza, felicitando a Bonaparte por sus victorias en España. Ni a aquellos que, para ahogar el ímpetu progresivo de su raza, abrieron las fronteras a los ejércitos de Angulema, a los cien mil hijos de San Luis.

Los de ayer, el 19 de agosto de 1825, que acribillaron con sus bayonetas serviles el noble pecho de Juan Martín (murió Juan Martín forcejeando con el verdugo y la escolta que le conducía al suplicio), era muy semejantes a los que gritan hoy "¡arriba España!" después de haber abierto todas sus puertas a los mal contados "cien mil hijos de Hitler y de Mussolini", los mismos que no se atreven a gritar: "¡abajo el pueblo"... cuando éste quiere ser próspero y libre, cuando aspira a la dignidad y a la cultura.

Os envío este escrito:

No lo dudéis, egregios capitanes, amigos queridos del Ejército Popular, la sombra de Juan Martín, os acompaña.

Con vosotros estuvo, combatiendo al "fascio", a las puertas de Madrid.

Estará con vosotros allí donde os encontréis.

Con vosotros, y al lado de nuestra gloriosa República, incorporada al gran ejército de la victoria."