17 de marzo de 2013

De cómo engordé buscando el hambre en la Rusia Soviética

Por William H. Duprey. Extraído de Kinokulak. 

PRÓLOGO
Fui uno de los doce obreros y campesinos elegidos por sus propios sindicatos y organizaciones fraternales, auspiciados por el Grupo de Amigos de la Unión Soviética, para visitar la URSS e informar sobre cómo funciona en la práctica el Socialismo. William Randolph Hearst, en su cadena de periódicos como el Boston American, el Boston Advertiser, el New York Evening Journal, y demás, ha estado difundiendo declaraciones acerca de que en la Unión Soviética no existen verdaderos sindicatos, de que los ciudadanos soviéticos pasan hambre, de que la Unión Soviética está dirigida por un dictador. Obreros y campesinos fuimos enviados allá para averiguar si Hearst decía la verdad o mentía, para enterarnos de cómo los ciudadanos soviéticos trabajan y se divierten, qué comen, cómo funcionan sus sindicatos y cooperativas de producción agrícola, si tienen desempleo, qué medidas se toman para la vejez y la discapacidad, cómo se tratan a las mujeres y niños, y muchas otras cuestiones.

Había entre nosotros representantes de Amalgamated Association of Iron, Steel, and Tin Workers (A. F. of L.) , de United Mine Workers of America (A. F. of L.) , de United Textile Workers of America (A. F. of L.) , de Wisconsin Cooperative Milk Pool, de International Brotherhood of Electrical Workers (A. F. of L.) , de Dyers Local No. 1773, Paterson, N. J. , y de muchas otras organizaciones. Cuatro somos miembros del Partido Socialista. Había un minifundista de Michigan, un pequeño productor lechero de Winsconsin, un maestro de escuela y un doctor. Varias nacionalidades y etnias estaban representadas: lituanos, italianos, polacos, judíos, negros, franco-canadienses. En el grupo había católicos y protestantes.

Fui elegido por obreros textiles, entre otros, en una asamblea de New Bedford, Massachusetts, que fue respaldada por el Sindicato de Tejedores, U.T.W.A. (A. F. of L.). Varias organizaciones eclesiásticas y clubes religiosos ayudaron a completar la suma necesaria para el viaje. Soy ayudante de operario de máquinas textiles y trabajo en el proceso final del hilo de algodón, montando y dimensionando los extremos antes de que vayan a los telares. Gano 16.70 dólares por semana. Soy católico practicante, miembro activo del Partido Socialista y ex miembro de la Guardia Nacional. Mi padre es un trabajador textil, miembro del sindicato durante cuarenta y cinco años. Tengo ascendencia franco-canadiense, y en casa hablábamos el inglés y el francés.


¡Cuánto he escrito sobre nosotros! Lo más importante es lo que sigue: qué fue lo que vimos en la Unión Soviética.

DE CÓMO ENGORDÉ BUSCANDO EL HAMBRE EN LA RUSIA SOVIÉTICA. 
Por William H. Duprey

Marineros franceses y marineros rusos

Viajamos en tercera clase hasta Londres en el transatlántico francés Ile de France, y desde Londres a Leningrado en el barco ruso Cooperatzia. Los tripulantes del Ile de France nos dijeron que todos pertenecían al Partido Socialista Francés. Al enterarse de que cuatro de nosotros éramos Socialistas, insistieron en que nos uniéramos en un frente unido a los obreros comunistas, de la manera en que ellos habían hecho en Francia. Los marineros franceses tenían que trabajar muy duro y casi no tenían tiempo para sí mismos. La disciplina era muy estricta, los oficiales se oponían a que los pasajeros hablaran con los marineros.

La atmósfera en el barco soviético era extrañamente diferente. Los marineros no saludaban a los oficiales, sino que los llamaban “camarada”. Cuando estaban fuera de servicio, me sorprendió ver al capitán y a los miembros de la tripulación juntos cantando con todas sus fuerzas. Había una gran habitación común para marineros y oficiales, y una “esquina roja” con un busto de Lenin, libros y artículos. Me comentaron que el trabajo de la tripulación no era muy duro. Estarían en tierra durante el próximo viaje del Cooperatzia con el pago completo —hacían un viaje de cada dos, de manera de poder estar en casa con sus mujeres y familiares la mitad del tiempo. Me di cuenta de que la disciplina era estricta cuando estaban de servicio, y tanto los oficiales como los marineros parecían competentes en su trabajo.


Leningrado

Fuimos recibidos en el muelle de Leningrado por representantes de los sindicatos, reporteros de periódicos y fotógrafos. Había una banda de obreros de un taller que era muy buena. Después de los discursos en ruso y en inglés nos fuimos a nuestro hotel y cenamos. La cena fue excelente pero el servicio era escaso. Me explicaron que no había suficientes camareros y la razón de esto era que tomaban otros trabajos.

Al día siguiente visitamos la Fortaleza de Pedro y Pablo, una antigua mazmorra para presos políticos —obreros hechos prisioneros por los capitalistas rusos porque luchaban por sus derechos y por un gobierno obrero. Ahora es un museo. El antiguo palacio del Zar es también un museo —todo ha quedado como lo dejó la familia del Zar. Vi en la Unión Soviética que los lugares históricos —antiguas prisiones, palacios, muchas de las iglesias— se mantienen intactos, se han vuelto museos.

Sabía que había sido mandado por los trabajadores de New Bedford para algo más importante que visitar museos, así que los pocos días siguientes los dediqué a investigar las fábricas textiles de Leningrado. Durante mi estancia en la Unión Soviética me concentré en las fábricas textiles y en los talleres de ropas, viendo con mis propios ojos cómo funcionan, qué tipo de maquinarias usan, cómo están organizados los sindicatos y cómo se desempeñan, los horarios, los salarios, y las condiciones de vida de los obreros textiles y de la ropa.


Labor de detective aficionado en la Unión Soviética

Antes de salir de Estados Unidos algunos de mis amigos me aconsejaron que no creyera en todo lo que me contaran. “Te mostrarán solamente lo que ellos quieren que tú veas”, me advirtieron. “Así que mantén los ojos bien abiertos”.

Por eso fue que durante mi estancia en la Unión Soviética realicé una pequeña labor de detective aficionado. Las delegaciones de los sindicatos venían a informarnos sobre las fábricas textiles que serían las más apropiadas para visitar. Después de haberles dado las gracias con mucha amabilidad, con mi compañero delegado, Adam Chada, un minero lituano de Pennsylvania que hablaba ruso, salíamos a investigar las fábricas textiles que el sindicato no había recomendado. Más tarde iríamos a examinar también las fábricas modelo. Casi siempre viajábamos montados en tranvías. Le tiraba de la manga a Chada y le decía: “Bajémonos aquí”. Descendíamos y nos dirigíamos a la casa de algún obrero. Chada explicaba quienes éramos y el obrero nos mostraba su casa. Nunca pudimos escaparnos hasta no haber ingerido una comida con el obrero y haber bebido algún buen vino soviético. De este modo llegamos a promediar unas seis comidas al día. En mis intentos de encontrar una familia hambrienta en Rusia, que es de lo que habla Mr. Hearst, gané 15 libras (6,8 kg) de peso.

Fábricas textiles en la Unión Soviética

Visité la fábrica “La Rosa Roja” en Leningrado, que es la mayor fábrica textil de Europa. Fabricaban productos acabados de algodón y algo de lana. En 1930 el salario promedio en la fábrica era de 93 rublos al mes. En 1935 es de 184, y muchos obreros ganan bastante más. La mayor parte del trabajo es a destajo. No tienen relojes contadores, pero usan su propio sistema para medir el trabajo— supervisado, habría que decirlo, por los propios trabajadores. Las mujeres reciben igual salario que los hombres por el mismo trabajo.

Todas las máquinas peligrosas están protegidas. Algunas máquinas que no habríamos pensado en proteger en los Estados Unidos (por ejemplo, las poleas de correa inferiores en la sala de corte) están cubiertas. En la sala de tejido se cubre la zona donde la lanzadera golpea el interior de la carcasa.

La comida de un obrero con familia cuesta alrededor de 168 rublos al mes. Los trabajadores pagan el 10% de su salario por el alquiler. Las cuotas sindicales representan el 1% de los salarios mensuales.

De esta forma, una pareja en la que ambos trabajan, tendría dinero tanto para cubrir sus necesidades como para muchas comodidades. No cabría preguntarse entonces por qué el 70% de los obreros de la Unión Soviética posee cuentas bancarias. 

Un tejedor de seda se ocupa de tres telares como promedio —nunca de seis como ocurre en los Estados Unidos. El máximo número de telares que un técnico de reparación se encarga, es de 40 en las fábricas textiles— nunca de 100 como ocurre aquí. En la sala de corte, cada ayudante realiza las dimensiones para su propio operario de tejedoras, y se encarga de una sola máquina. En los Estados Unidos un ayudante se ocupa de tres máquinas.


Descubrí que los métodos de eficiencia se usan en la URSS al igual que en los Estados Unidos, aunque con propósitos diferentes. En los Estados Unidos se le pide al experto en eficiencia obtener más beneficios para los accionistas, mientras que en la URSS la eficiencia se utiliza para sacar más producción con el objetivo de abastecer la demanda de los consumidores, ya que hay un déficit de textiles. El producto de este incremento de la producción se devuelve a los obreros en forma de salarios más altos, nuevas maquinarias, más vacaciones, etc.

Puedo decir con toda franqueza que el sistema de stretchout no se usa. Para que puedan entender aquellos que no están familiarizados con la industria textil debo decir que el stretchoutes un esquema capitalista con el cual una tarea se incrementa con el fin de obtener la misma cantidad de trabajo mediante el empleo de un menor número de personas y el pago de menores salarios. Por ejemplo, en la sala de tejido, donde esta práctica es más usada, tres hombres pueden estar ocupándose de sesenta telares, o de veinte telares cada uno. Los patrones se dan cuenta de que no producen suficientes ganancias, entonces despiden a un hombre, y ponen a los otros dos a ocuparse de sesenta telares entre ellos. Esto significa un 33⅓% de incremento de trabajo. En muchos casos se les recorta el salario y se les dice que podrán tener muchos mejores salarios con los telares extras. Resulta que cada obrero nunca recibe más del 10% del salario que ganaba cuando se ocupaba de sus 20 telares originales, pero produce un tercio más que anteriormente. Los dos obreros juntos ganan 20% más de salario—si tienen suerte— mientras el bolsillo del patrón recibe el resto.


Condiciones de trabajo

La iluminación en las fábricas soviéticas es excelente. Las ventanas tienen una separación de alrededor de seis pies (1,8 m) , y miden seis pies de ancho y ocho (2,4 m) de altura. La ventilación es tan buena que los sistemas de ventilación mecánicos en uso son prácticamente innecesarios. Sin embargo, las condiciones de los inodoros en las fábricas soviéticas son muy malas. Cuando hice esta observación me dijeron que el gobierno está dedicando millones de rublos anuales para resolver esto.

Los obreros reciben inspecciones de salud obligatorias dos veces al año, y cualquiera sin la salud adecuada se le libera del trabajo y se le manda a descansar a casa, a un sanatorio o a un hospital. Mientras tanto recibe su paga total, así como atención médica y alojamiento gratuitos.

Tan pronto como una mujer sabe estar embarazada se lo dice al supervisor, y si está haciendo un turno nocturno se le libera de éste. Se le dan dos meses de vacaciones antes de que nazca el niño, y regresa al trabajo dos meses después del nacimiento. Mientras tanto la madre recibe la paga completa, y los servicios médicos y cuidados hospitalarios son gratuitos. El hospital le proporciona al bebé un equipo completo, que consiste en ropa, cama y mantas. También la madre recibe una comida especial durante cierto período de tiempo, antes y después del nacimiento del niño. Cada taller o fábrica tiene una guardería. Si la madre está amamantando a su hijo se le permite un período de lactancia cada tres horas para ir a la guardería y alimentar al niño.

Los obreros comen en un comedor anexo al taller que está gestionado por los mismos obreros. Los comedores son largos y aireados, la comida es buena y su precio es muy bajo.

Todos los obreros que no están educados asisten a la escuela que dispone el taller para sus obreros.

Horarios

Los obreros textiles trabajan siete horas por día durante cinco días a la semana. El sexto día es de descanso. No pueden fumar en las máquinas, pero existe una sala de fumadores y una biblioteca. Tienen un período de 5 minutos de descanso cada hora.

Los trabajadores de hasta 18 años de edad tienen una jornada de seis horas. De estas, trabajan cuatro horas en el taller y estudian dos, sin embargo, se les pagan las seis horas completas. Por debajo de la edad de 18 a nadie se le permite trabajar en el turno nocturno.

Cuando le hablé de esto a una amiga en Estados Unidos, me dijo: “Bueno, tenemos una imagen en nuestras mentes de esas condiciones ideales, pero ellas no corresponden a la realidad de Estados Unidos. Yo tengo que trabajar en un taller de algodón desde las 6 de la mañana hasta la 1:30 de la tarde. Durante estas 7½ horas no me permiten tiempo de comida— tengo que comer mientras trabajo.”

Estos buenos salarios, condiciones y horarios son posibles gracias al resultado del maravilloso plan de seguro social que tiene la Unión Soviética, y por los cuales nosotros los obreros norteamericanos, estamos luchando duro para obtener con nuestro Proyecto de Seguro Social Obrero —H.R. 2827.

Talleres de confecciones

También investigué la industria costurera en la Unión Soviética. Un taller de confecciones de prendas en Simferopol da una buena idea de la industria costurera en la Unión Soviética. Este taller emplea 2,200 trabajadores— tártaros, judíos, ucranianos, rusos y otras 18 nacionalidades. No existe discriminación racial o nacional contra alguno de ellos.

El departamento de corte de este taller trabaja dos turnos de 7 horas. Los obreros mayores trabajan 7 horas, los jóvenes menores de 18 trabajan 6 horas. Los diseñadores ganan 600 rublos por mes. El salario de los cortadores varía entre 200 y 300 rublos al mes.

Los salarios no son tan altos en los comercios de prendas de vestir como en la industria textil. Sin embargo, al igual que en todas las demás fábricas, existe asistencia médica gratuita, las mismas vacaciones y liberaciones por enfermedad con pago, la misma atención especial para las madres y para los obreros jóvenes. Talleres y fábricas tienen sus propias tiendas de víveres. Algo que noté fue la gran cantidad de frutas frescas y vegetales que se exhibían en estas tiendas.

Las mesas de trabajo para las muchachas obreras estaban construidas en forma de grandes herraduras. Dentro de estas herraduras se sientan las obreras con los codos apoyados en la mesa. El sistema de transporte se utiliza para traerle el trabajo al obrero y para retirarlo también. De los 2,200 trabajadores de este taller solo una muchacha usaba luz artificial. Había muchísima luz natural para el resto.

No había jefes merodeando y diciéndole a las muchachas de apurarse o si no perdían el trabajo. Las muchachas tampoco tenían que salir con los jefes para mantener sus puestos de trabajo.

Aquí, como en cualquier parte de la Unión Soviética, no había desempleo. En el momento que lo desee, un obrero puede cambiar de puesto de trabajo. Simplemente le dice al supervisor a dónde quiere ir y le da un preaviso con siete días de anticipación. Entonces se le transfiere a su nuevo puesto de trabajo sin pérdida de salario. No pude evitar hacer una comparación mental con la incapacidad de la mayoría de los obreros norteamericanos para mantener su empleo, ya no hablemos de cambiar de un trabajo a otro sin pérdida de salario.

Los sindicatos en la U.R.S.S. 

Los obreros dirigen sus sindicatos al igual que dirigen su gobierno. Durante toda mi estancia en la Unión Soviética no vi ninguna huelga o manifestación con policías apaleando a obreros. Cuando le comenté esto a un obrero, éste me dijo: “Cuando queremos mejoras de las condiciones, podemos conseguirlas a través de nuestro sindicato. El gobierno es nuestro gobierno, dirigido por nosotros a través de nuestros sindicatos, por lo que no hay necesidad de hacer huelgas contra nosotros mismos”.

Los sindicatos en la U.R.S.S. son industriales y no divididos por oficios. Cada fábrica trabaja a tiempo completo, la mayoría en tres turnos de 7 horas. Los miembros de los sindicatos que muestran algún talento particular en alguna especialidad determinada —actuación, escritura, medicina, ciencia, investigación, etc— son liberados por los sindicatos del trabajo en las fábricas y se mandan a la escuela o a la Universidad, y mientras estudian se les paga. Conocí a un actor que actuó en la película Chapaev— anteriormente era un trabajador textil como yo.

El salario promedio en la Unión Soviética en 1932 era de 108 rublos al mes. En 1933 fue de 198, en 1934 de 217 rublos al mes. En la medida que suben los salarios, el costo de la vida baja. Antes de la revolución, el salario promedio era de 27 a 38 rublos al mes. ¡Y hoy el poder adquisitivo del rublo es tres veces mayor!

¿Cómo es posible que el costo de la vida descienda mientras los salarios suben? En la medida que los trabajadores en las fábricas, minas y talleres, sacan más producción, más y mejores bienes, más riqueza social se produce. Como resultado del aumento de la producción, más y mejores maquinarias se pueden instalar, y los salarios se elevan. Y debido a que no hay beneficios y no existen dueños privados de las fábricas o accionistas, los precios bajan. La producción de las fábricas se establece para un año determinado a través del Comisariado de la Industria Ligera, y se basa en las necesidades de las personas del país, en los materiales que se disponen y en la capacidad de los trabajadores para producir. El cincuenta por ciento de las riquezas incrementadas se destina cada año al Fondo de Condiciones de Vida, lo cual se utiliza para seguir mejorando las condiciones de vivienda y de vida.

Un ejemplo interesante de la manera en que los obreros están protegidos por sus propios sindicatos ocurrió en una fábrica que visité, donde un médico visitante descubre una obrera que se quejaba de dolores en la espalda. A las 10 am recomendó que su banco se levantara en un pie (0,3 m). A las 11:30 el banco había sido elevado de acuerdo con la recomendación del doctor.


Religión en la Unión Soviética

En Leningrado me encontré con un antiguo compañero de escuela, Rev. Padre Leopold Brim, quien había asistido conmigo a la escuela parroquial “Sagrado Corazón” en New Bedford. Es un sacerdote católico romano, de ascendencia franco-canadiense como yo, que vive en la Unión Soviética y practica su fe allí. Desde luego resultaba de gran interés para mí, por el hecho de ser yo un practicante católico y de haberme encontrado con un amigo de la infancia que era un sacerdote católico en la Unión Soviética.

Me dijo que el gobierno soviético no tenía ningunas intenciones de interferir con él o con sus feligreses, ni de impedir que practicase libremente su religión. Por supuesto que existe mucho sentimiento antirreligioso entre los obreros, me dijo. Esto es natural, porque, como me explicó, durante el zarismo la religión fue usada por el capitalismo para reprimir a los obreros. Desde que los obreros tienen ahora su propio gobierno y no existe más un gobierno capitalista, la iglesia ha sido separada del Estado. La religión es ahora lo que debe ser: un asunto personal. Cuando le pregunté por qué muchas iglesias se han cerrado y han sido usadas para otros fines, me explicó que la mayoría de la gente que sigue las doctrinas de la iglesia son personas mayores, y que son muy pocos como para contribuir al mantenimiento de tantas iglesias y pagar los impuestos de los bienes de la iglesia.

Primero de Mayo en Moscú

No tengo las dotes de orador o poeta para poder describir el Primero de Mayo en Moscú. El espectáculo de obreros libres y felices, marchando por millones, despreocupados, cantando, ciento por ciento apoyando a su gobierno, mientras el Ejército Rojo marchaba y aviones rugían en lo alto para mostrar al mundo la disposición de los obreros soviéticos en defender su gobierno; el temple de los jóvenes; las personas de 75 años o más, que habían conocido la opresión bajo el zar, marchando cogidos de los brazos con los niños que habían crecido bajo el Socialismo— todo eso fue una experiencia tremenda para mi, de la cual jamás podré olvidarme.

El Primero de Mayo en Moscú sin dudas hace de Mr. Hearst un mentiroso, así como a sus escritorzuelos pagados, a los así llamados “Socialistas” como Lang, Smith, Admiral Stirling, Ripley, y al resto de esa jauría. En mis 6.000 millas de viaje por la Unión Soviética, incluyendo Ucrania, no vi un solo caso de hambre o desnutrición, sino todo lo contrario, un pueblo sano y feliz trabajando valientemente para construir el socialismo. Mandamos un telegrama a los Amigos de la Unión Soviética y a las sedes del Partido Socialista confirmando esto.

Educación

La Unión Soviética es el único país del mundo donde a los estudiantes se les paga mientras estudian. En todos los lugares donde estuvimos se construían nuevas escuelas. La gente leía en cada fábrica o taller, en los tranvías, en la calle. El día en que se publica alguna nueva novela sobre el avance del Socialismo en la Unión Soviética, se produce una carrera desenfrenada en las librerías, y con frecuencia, antes de que anochezca, la primera edición completa se agota.

En Gorlooka visité una casa de húerfanos, donde niños desde 4 a 12 años, cuyos padres han muerto, viven y estudian. Elegí a un chico de alrededor de 11 años y lo entrevisté a través de un intérprete. Sus respuestas claras y la aprehensión de la información me asombraron.

“¿Qué forma de gobierno preferirías tener — el de Alemania o el de la Unión Soviética?”, le pregunté.

“¿Se da cuenta usted de todo lo que tendríamos que sacrificar si regresáramos al capitalismo?”, respondió. “Aquí todo el mundo trabaja, tenemos bastante para comer, ropas, y sobre todo, libertad. ¿Qué tienen en Alemania? La opresión de la clase dominante. No hay libertad de expresión. Existe un loco que se llama Hitler que masacra o manda a las prisiones aquellos que discrepan de él y no aprueban su forma de gobierno.”

Intenté ponérselo más complicado, pensando que seguramente no sabría nada al respecto, y le pregunté: “¿Qué piensas de Huey Long?” El chico me contestó: “Tenemos algunos Huey Longs en Rusia, solo que aquí los llamamos por su nombre: globos. Grandes bolsas rellenas de aire caliente.”

Cuando terminé de preguntarle, entonces él comenzó a entrevistarme a mí. Preguntó muchas cosas acerca de nuestros sindicatos, de las condiciones de trabajo en Estados Unidos, y así sucesivamente. “¿Qué piensa usted de la N.R.A. (National Recovery Administration)?”, me preguntó de repente.

Le hice un guiño al intérprete. “Es algo bueno,” le dije al chico. “Si se pone al servicio del trabajo vamos a obtener todo lo que queremos.”


El chico miró perplejo y le dijo al intérprete: “O este tipo está loco, o es muy ignorante, o simplemente se está burlando de mi. Todo el mundo sabe que la N.R.A. es buena para una sola cosa: para incrementar los beneficios de los dueños a costa de los obreros.”

Quiero enfatizar el hecho de que los niños rusos, sin embargo, no son amanerados, ni están mimados, ni son impertinentes. Son brillantes, saludables, están bien informados y se interesan por el deporte y por los juegos. Tienen una seguridad y un dominio de sí mismos que solo la verdadera libertad puede ofrecerles.

De vuelta a la tierra del desempleo

Al regreso de Leningrado por la ruta del Canal de Kiel, veíamos con frecuencia obreros alemanes. Los saludábamos y ellos nos respondían con el saludo nazi alargando sus brazos hacia afuera en ángulo. Luego miraban cuidadosamente a su alrededor, llevaban lentamente sus brazos hacia atrás y apretaban sus puños en saludo rojo a la hoz y al martillo que ondeaba en nuestra proa.

En Londres dos cosas me llamaron la atención: la suciedad del metro en comparación con el de Moscú, y las multitudes de personas paradas mirando las vidrieras de los negocios, en los cuales difícilmente alguien entraba. En Moscú las tiendas están repletas de personas, y el gentío corre de una tienda a otra, como si tuvieran temor de que los productos fueran a desaparecer antes de poderlos comprar.

No hacía ni cinco minutos que me encontraba en Nueva York cuando vi una manifestación con policías que amenazaban a los manifestantes.

Mucho más no puedo relatar por falta de espacio. Me hubiera gustado hablar de cómo se tratan a las 168 diferentes nacionalidades de la URSS y la absoluta falta de prejuicios raciales que existe; haber escrito largo sobre el Ejército Rojo y su papel en promover la paz; de la libertad de prensa y la enorme cantidad de periódicos y libros que se venden o se entregan a los obreros; del maravilloso nuevo metro de Moscú, donde al dejar caer una colilla de cigarro, recibí una reprimenda de un obrero protestándome por estar ensuciando su metro con una simple colilla; de las nuevas casas, escuelas, fábricas y hospitales que se construyen por todas partes; de la maravillosa solidaridad de los obreros; de cómo me divertí con ellos en sus días de descanso, yendo a picnics, cantando con ellos, comiendo su buena comida, bebiendo su buen vino; de las cooperativas de producción agrícola, en una de las cuales, después de inspeccionar la porqueriza, nuestro delegado campesino dijo: “Diablos, aquí tratan mejor a los cerdos que como nos tratan a los campesinos en Michigan”; de los teatros obreros, museos, parques de cultura y descanso, y muchas otras cosas más.

Todo lo que puedo decir es esto: HEARST MIENTE. El Socialismo funciona; lo he visto yo funcionar en la Unión Soviética.

No aprendan sobre la Unión Soviética de los enemigos de los obreros— los Hearts, los Langs, la prensa capitalista. Conozcan de la Unión Soviética a partir de las publicaciones de los Amigos de la Unión Soviética, de los hermanos de sus sindicatos, miembros de sus iglesias y organizaciones fraternales, que han estado allá y han visto el Socialismo en la práctica, que se han dado cuenta de que sí funciona.

Notas:

WILLIAM H. DUPREY, era miembro de la Delegación de Obreros que fueron a la URSS, miembro de los Obreros Téxtiles Unidos de América. (AMERICAN FEDERATION OF LABOR, [A. F. OF L.].)

Este escrito fue publicado en 1936.
DISTRITO DE AMIGOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA DE NEW ENGLAND
12 NEWBURY STREET, BOSTON, MASS



*El artículo original en inglés se puede descargar en diferentes formatos desde esta página:http://archive.org/details/HowIGotFatLo ... vietRussia

La "Varshavianka" himno de lucha

Por Oleg K.


La Варшавянка (Varshavianka) es una canción que fue compuesta en 1883 por el poeta polaco Waclaw Swiecicki cuando se encontraba en prisión, cuando Polonia era una provincia del Imperio Zarista Ruso. Es una canción mítica que han cantado los revolucionarios, primeramente polacos, después rusos y de otras nacionalidades del mundo. La canción se basó en un tema popular polaco (otras versiones apuntan a "La Marcha de los Zuavos" o "Les Hussards de Bercheny"). Se cantó, por vez primera, en la manifestacion obrera del 2 de marzo de 1885 en Varsovia y se popularizó de tal forma que fue adoptada en 1897 por G. Krjijanovsky. La versión del video corresponde a esta adaptación. El partido bolchevique hizo suya esta versión. Durante mucho tiempo era la canción de combate del proletariado internacional. En España donde los anarquistas se apropiaron de este himno, sustituyéndolo con otra letra llamada "A las barricadas". 

La letra original demuestra el ímpetu y la resolución de los obreros contra el yugo de los ricos. La importancia de no detener la lucha, ante las dificultades, ante las derrotas momentáneas, pues la liberación del yugo de la explotación asalariada es nuestro objetivo, y hasta que no lo consigamos no debemos retroceder ni dar ningún minuto de tregua al enemigo.


Rusia moderna ¿madre o madrastra? Los rusos de las antiguas repúblicas soviéticas ¡responded!


Últimamente en los medios de comunicación, en páginas web de todo el mundo, bitácoras y comunicaciones que nos llegan por facebook, entre trabajadores y personas que luchan contra los efectos de la sociedades imperialistas, van compartiendo diferentes experiencias. La mayoría se quedan entre los internautas. Pero con esas cartas, con sus recuerdos, van desgranando que en el Socialismo no todo era perfecto, pero era una sociedad más libre e igualitaria, con más bienestar con sus deberes y derechos, sabiendo que el esfuerzo era recompensado para cada trabajador, muy diferente a la actual sociedad. Inclusive en las repúblicas socialistas soviéticas de Asia. Iremos traduciendo estas cercanas páginas, retazos de la auténtica vida soviética, para que los jóvenes sepan que otra sociedad, mejor y más justa para los obreros, es posible.

Una de estas cartas, por su crudeza y su sencilla relación con la URSS, la transcribimos, traducida.

Extraído de Nostalgia/USSR. СССР, то ли ещё было. Traducción Marina Svetlova

Yo nací y viví la mayor parte de mi vida en Asia Central. Mi bisabuelo era un trabajador del ferrocarril y servía en el ferrocarril de Asia Central, y mi abuela nació en el territorio de la actual Turkmenistán en 1905. Es decir, nuestra familia vivía en Asia central a lo largo de la vida de casi cuatro generaciones.



Puedo decir que en la Unión Soviética, vivíamos bien, del mismo modo que moraron las personas que me rodeaban. Sé que todo lo dicho sobre el hecho de que los rusos eran colonialistas en Asia Central, y que todos ahí trabajaban para ellos, es una tontería. En las universidades, en primer lugar se admitían a los estudiantes indígenas. Mi compañera rusa incluso cambió su apellido y tomó el apellido de su padrastro y su nacionalidad para tener más facilidades para el ingreso a la universidad. Mi padre trabajó toda su vida como profesor de secundaria, así que sé de lo que hablo. 
Por cierto, entre la gente de las nacionalidades locales hubo pocos obreros, ellos no tendían a trabajar en las fábricas, prefiriendo  ser médicos, trabajar en el comercio, etc. Mi madre trabajó durante 50 años en la fábrica de aviones, que producía (aerobuses) grandes aviones y aviones de transporte pesado,  y yo también estaba trabajando allí, así que de nuevo, sé lo que digo...  

Al igual que todos los demás, íbamos a recoger el algodón, viviendo allí durante 2-3 meses, hasta la caída de la nieve. Cuando dicen que Rusia alimentaba a las periferias nacionales, de nuevo sé que esto no es verdad, porque nuestra periferia abastecía de algodón a todo el país. En el cultivo de algodón se utilizaban los defoliantes (sustancias químicas que causan la caída de las hojas de las plantas), puesto que las hojas impiden a las máquinas quitar las cáscaras de algodón. Los defoliantes son sustancias sumamente peligrosas que afectan a la herencia humana. Y todos nosotros, los que participaron en la campaña de algodón, respirábamos esa porquería, bebíamos el agua potable, que podía contener los defoliantes, etc.  

Así que las periferias nacionales con creces pagaron con su trabajo el abastecimiento, que se dice que era mejor que en Rusia. Pero tuvimos un país para todos y no distinguimos de qué nacionalidad era cada uno, en mi entorno así era. Pero la Unión Soviética dejó de existir, y todo cambió. Rusia para mí, personalmente, no ha sido la madre sino la madrastra. 

Recuerdo que en el año 2.000, V.Putin llegó a nuestra ciudad, recién elegido presidente. Pueblo ruso salió y se paró en la orilla del camino, donde iba a pasar V.Putin con su escolta. Fueron a saludarlo voluntariamente, porque asociaban a esa persona con la esperanza que podría traer el bien. Tenían la esperanza de que Rusia necesitaba de ellos y que ella no iba a abandonar a sus hijos. ¡Ingenuos! En 2001, Putin firmó la ley de ciudadanía, según la cual los rusos de las antiguas repúblicas soviéticas se quedaron a la par que los negros de Zimbabwe. Personalmente, yo, una mujer rusa, solicité con ahínco la ciudadanía rusa durante 7 años. Y mi caso no es excepcional, conozco un montón de gente como yo. Y sin ciudadanía era imposible conseguir un trabajo decente, obtener una educación, etc. Creo que eso no podría pasar en un país democrático como Alemania, que recoge los alemanes de todo el mundo, ni en Israel ni, de hecho, en cualquier otro lugar. Según entendí, era una política estatal de Rusia: dejar de lado los rusos de las antiguas repúblicas soviéticas. 

Creo que esta Rusia nos necesitaba como unos rehenes, como herramienta de influencia. Ahora, las autoridades parecen haber cambiado de repente su política al respecto, instan a los ciudadanos rusos a regresar a su patria histórica, pero ahora es tarde: casi todos ya se han ido afuera, por las buenas o de forma ilegal. 

Por lo tanto, nunca aceptaré que la URSS era una cárcel de naciones, y que vivir en ella fuera tan malo. Yo trato con normalidad a las personas de las antiguas repúblicas que vienen a Rusia a trabajar. Se ven obligados a hacerlo para no morir de hambre. Yo no sé a quién trajo la felicidad la destrucción de la Unión Soviética, creo que a la gente normal ha sido poco probable. Invito a todos los que alguna vez vivieron en las antiguas repúblicas de la Unión Soviética, a compartir sus recuerdos e impresiones.


16 de marzo de 2013

El funcionamiento de la democracia soviética en los años treinta


Por Sam Darcy. revolutionarydemocracy.org



En diciembre de 1936, el acontecimiento más importante del Partido Comunista de Rusia fue la realización de la elección anual de sus funcionarios. Hasta ese momento las nominaciones y elecciones para los cargos del Partido Comunista siempre se había hecho abiertamente. A través de esta práctica, algunos miembros que no le guste a algunos funcionarios públicos a menudo se sentían limitados, al expresar su oposición por temor a represalias. El Comité Central decidió poner a prueba su liderazgo, para ver si era realmente aceptado por los miembros.

Es probable que aquellos que estaban llevando a cabo un servicio público útil fueron reelectos y los que estaban perdiendo el tiempo, sería difícil que permaneciesen en sus puestos.

Es por eso que se introdujo el voto secreto.
Los resultados fueron sorprendentes. En algunos distritos de la dirección del partido fue ratificada. En otros hubo duras críticas a los dirigentes por un solo voto en contra a pesar de que fueron numerosos los votos que aprobaban totalmente la dirección nacional del partido, y así recibieron un respaldo rotundo.

El partido fue renovado en gran medida por los nuevos elegidos para los cargos, y se eliminaron los que se habían convertido en adictos burócratas y ya no eran bienvenidos entre las bases.
La lucha contra la burocracia fue, a partir del establecimiento del Gobierno soviético, uno de los objetivos más importantes en que se sumergieron los líderes soviéticos más responsables.

Las prácticas de nepotismo, favoritismo y las facciones habían dado lugar a situaciones desagradables que, cada vez que un hombre obtenía un puesto de responsabilidad, inmediatamente tomaba como ayudantes a todos aquellos que estaban a favor de una u otra parte, dándoles los lugares más deseados bajo su protección. A menudo, esas personas no estaban calificadas y también donde fueron introducidas por sus protectores,  se volvían perezosas y burocráticas.

Además de esto, la tendencia fue de una persona clave en cuanto a engrosar el personal, más allá de las necesidades de la empresa para la que fue contratada, y esto se debía a que querían “cuidar” a todos sus amigos y porque sentían que hubiera sido más dificil controlar a más personal bajo su influencia.

El problema finalmente se convirtió en lo suficientemente grave como para que el gobierno se pusiese en acción, y esto ocurrió en 1935.
En una ocasión se encontraron con una grave escasez en las cosechas. Se calculó que había por lo menos 25.000 trabajadores de las oficinas de Moscú que no eran absolutamente necesarios para el funcionamiento de la economía. Después de una campaña de educación se le dio a cada empresa una parte de los trabajadores de oficina  y otra que tendría que salir para el trabajo agrícola. Con una selección apropiada, 25000 trabajadores de oficinas fueron trasladados desde Moscú a los lugares de producción agrícola.
La batalla para mantener al país en pie, contra la parálisis de un lado de la oposición que trataba deliberadamente de no crear y por otro lado de la burocracia con su propias dinámicas a las que tendían, se desmantelaron con especial virulencia en las elecciones populares del Congreso de los Soviets Toda la Unión que siguió a la aprobación de la nueva Constitución de la Unión Soviética en diciembre de 1936.
Mirando las elecciones de cerca me sorprendió que en cualquier discusión sobre la democracia soviética y la comparación con las prácticas democráticas de otros países, rara vez puede una persona tener una idea de cómo los canales de expresión democrática del pueblo estaban trabajando en su nuevo proceso electoral .
Mirándolo desde 3000 kilómetros de distancia no parecía haber una votación, porque las personas se les daba oportunidad de elegir entre el sí y el no. Esto era cierto para las elecciones nazis, pero fue completamente una imagen falsa cuando se aplica a la Unión Soviética.
En primer lugar, la política de la Unión Soviética y las elecciones no son derechos exclusivos de un partido político. Si uno no entiende nada, este hecho cardinal probablemente no quedará claro. Los candidatos a cargos públicos no son tomados por un solo partido político.
El Partido Comunista sin duda ofrecía muchos candidatos, pero también los mismos sindicatos, cooperativas, organizaciones culturales, academias científicas, organizaciones de jóvenes, organizaciones de mujeres y cualquier otra organización o institución que lo deseara. En resumen, las candidaturas a los cargos, que en nuestro país (los Estados Unidos, así como en cualquier otro país de la revolución burgués-democrática), se realizan exclusivamente por los partidos políticos; en la Unión Soviética pueden ser elegidos de cualquier organización popular.
La segunda reflexión que se debe discernir de las elecciones de la Unión Soviética y que las hace especiales, es la calidad democrática de la parte más importante de la selección de los candidatos, donde no se realiza en la votación final, sino en las elecciones de los candidatos.
Tuve el privilegio de observar las nominaciones y las elecciones en el distrito donde vivía y trabajaba, desde el principio hasta el final. La elección especial a la que me refería era la elección para toda la Unión, de los delegados al Congreso de los Soviets de toda la Unión, lo que equivale a nuestra elección de los miembros de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en Washington. Cada institución en el distrito electoral en el que reside y trabaja la gente, se reunía para designar a sus candidatos. Las reuniones se llevaban a cabo en las fábricas. La “Universidad de Moscú", que fue en ese distrito, celebró una reunión. Así lo hicieron todas las asociaciones de las tiendas cooperativas. Y así, los sindicatos, el Partido Comunista, las organizaciones juveniles, etc …
Muchos candidatos fueron propuestos por el Partido. El procedimiento para cada candidato era el siguiente, tenía que levantarse y explicar en una rápida alocución  la biografía de su vida, así como una explicación de los motivos por los que era o no capaz de ser un candidato.
Se consideraba una falta de responsabilidad cívica la disminución de las nominaciones.
Si pensaba que no debía ser elegido, era su deber de dar una breve biografía de su vida y explicar las razones por las que tenía que no ser aceptado.
En dos semanas se llevó a cabo este procedimiento.Algunas organizaciones se reunían cada noche durante todo el período examinando a miles de personas que fueron propuestas como candidatas.
Cada candidato tuvo que someterse a las preguntas del resto de los participantes en las reuniones.
Al final de ese tiempo uno o más candidatos se colocaron en la nominación para todo el distrito, con el apoyo de la gente que había encontrado.
Además de la presentación de los candidatos, cada grupo eligió un número de delegados sobre la base de la representación proporcional para una conferencia del distrito electoral.
La Conferencia de Distrito del Congreso, se reunió por un período de dos semanas.
Las solicitudes se examinaron antes de la reunión. El mismo procedimiento se repitió allí, cada candidato se examinó su calidad en comparación con los demás candidatos, y finalmente el cuerpo de delegados votaron a favor de la elección final.
A menudo, los delegados decidieron aceptar no sólo un candidato, sino dos o tres o más.
Estos candidatos después de este proceso de esmerada selección fueron presentados a los electores en la votación final. Y así, el electorado, a través de la mayoría popular, declaraba que querían tener un representante en el Congreso de los Soviets de toda la Unión Soviética, a uno de los candidatos en su distrito electoral.
A partir de esta evidencia, se puede ver como la falta de democracia está muy lejos  en este proceso, pues se da a la gente común una forma muy directa de elegir quién es candidato, y sabemos que en nuestro sistema electoral, en última instancia la elección del candidato, es la parte más crítica de cualquier elección.
En la elección que hemos visto, los candidatos se “ponían en el molino” de una manera que sería muy saludable se aplicase en nuestro país.
Sus contribuciones y su función social, su interés por los asuntos públicos, la cantidad de trabajo por los demás, su nivel de educación, y la cantidad de medidas que se han aprovechado para la mejora social e individual.
Las personas con mal carácter o mal carácter moral que se ofrecieron como candidatos, tenían sus vecinos, amigos y compañeros de trabajo que los conocían bien y les criticaban a ellos en las reuniones.
Fueron similares, aunque no tan transparantes, nuestras elecciones en la Ciudades del Nuevo Mundo inglesas, utilizándose en una escala colosal, nacional y con una elección en la que 170 millones de personas estaban involucradas.
En la URSS, este era un proceso que constituía un incentivo para el compromiso social y el interés por el bien común de las personas de todo el país. En esa elección, por ejemplo, al menos la mitad de los miembros anteriores del Congreso de Toda la Unión,  muchos soviéticos no fueron reelegidos. Muchos peces gordos arrogantes, incluyendo muchos comunistas, se sorprendieron al final de la campaña electoral el hecho de que se les trataba como personas no deseadas, y muchos que ni siquiera eran miembros del Partido Comunista, que nunca habían pensado en la política, sino que había servido al bien público con devoción, a la gente en sus profesiones, u ocupaciones o en organizaciones de la comunidad, se encontraban los miembros de la más alta institución del Estado; así se elegía el nuevo Congreso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un nuevo tipo de democracia que sirve muy bien, y yo diría a los soviéticos.
Cada generación tiene que supervisar su libertad. Ninguna nación puede garantizar la libertad de las generaciones futuras, la libertad ganada se puede perder otra vez. Por lo tanto, la mera organización electoral mecánica no es en sí misma una garantía por el tiempo, la libertad de las personas no está asegurada, pero en la medida en que cualquier estructura política se puede organizar para que sea, inclusive por los estados de ánimo y las necesidades de la gente, yo diría que la Unión Unión Soviética ha hecho grandes progresos en esa dirección.
Pero la Unión Soviética, como nos recuerdan constantemente, no eran un país aislado que vivían en otro mundo, eran una parte del mundo real. Europa Occidental y Asia estuvieron fermentando las primeras batallas de la Segunda Guerra Mundial. Había cosas que se pudieron realizar para ayudar a los españoles, el movimiento clandestino en los países dominados por los nazis, en la promoción de los movimientos de los Frentes Populares contra los nazis en los países democráticos, y las crecientes fuerzas anti-japonesas en China.
Mi principal interés era ciertamente los Estados Unidos. Pero Estados Unidos no vive como una entidad aislada en el vacío y el futuro de nuestro país se decidió en Europa y Asia. Al igual que miles de otros americanos que decidieron ayudar en lo que podía ser útil. Tuve la suerte de poder hacer una elección libre.

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El Bronx, uno de los barrios más pobres de Nueva York, homenajea a Hugo Chávez

Enviado por la Agencia Venezolana de Noticias.


En el Bronx, uno de los barrios más pobres de Nueva York, miles de hispanos y estadounidenses realizan homenajes y manifestaciones de afecto al líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, a quien agradecen el programa de ayuda social que emprendió en favor de los más necesitados de esta comunidad.


Por iniciativa de Chávez, entre 2007 y 2010 el Estado venezolano destinó 1 millón de dólares anuales, por medio de la empresa Citgo, filial de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para apoyar el desarrollo de proyectos sociales para esta comunidad.

La organización PetroBronx fue la encargada de ejecutar 30 planes que beneficiaron a escuelas, cooperativas de alimentos y de limpieza del río Bronx.

“El dinero que suministró Chávez tuvo un impacto enorme”, expresó a la agencia de noticias AFP el puertorriqueño Félix Leo Campos, quien formó parte del comité de PetroBronx.

“El presentó un modelo social distinto de soluciones, una solución alternativa, y apoyó esfuerzos locales para solucionar problemas crónicos aquí, del sur del Bronx, que no se solucionaban”, dijo.

A su vez, la trabajadora del Servicio de Educación Básica, Lucía Solano, de nacionalidad dominicana, destacó que el mandatario venezolano fue una persona humanitaria, preocupada por el bienestar de los pobres.

“No hay presidentes de EEUU que hayan visitado el sur del Bronx en años”, dijo.

La dominicana recordó que durante su visita a este sector popular neoyorquino en 2005, “Chávez nos dijo que hay que luchar y que no nos podemos dejar vencer por ser pobres. Había que poner un granito de arena y él lo puso”.

El socialismo es libertad

Por invitación del congresista demócrata José Serrano, Hugo Chávez acudió el suburbio neoyorquino en septiembre de 2005 para conocer la realidad de sus habitantes, luego de haber participado en la 60°Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“El socialismo es libertad, amor y Cristo”, aseguró el Presidente a los jóvenes que se congregaron en los espacios del centro de Desarrollo Comunitario “The Point”, en el Bronx.

“La lucha de los jóvenes es muy importante, porque es la lucha por el planeta”, les comentó, al tiempo que expresó su opinión sobre la importancia de detener el proceso destructivo que genera el modelo capitalista en el mundo.

“En un principio, pensé que el capitalismo se podía humanizar pero el capitalismo es el demonio. Es Judas que vendió a Cristo por unas monedas. El socialista es Cristo, quien da la vida por los demás, que nos llama a amarnos a todos, ese es el socialismo”, expresó Chávez en aquella oportunidad.

Combustible para los más necesitados

Entre 2005 y 2013, casi dos millones de norteamericanos se han beneficiado del programa de suministro gratuito de combustible para calefacción que implementó el Presidente venezolano y que permite brindar apoyo a las familias que no disponen de recursos económicos suficientes para contar con este servicio durante el invierno.
Este plan que desarrolla el Estado venezolano, a través de Citgo y de la Citizens Energy Corporation (Corporación de Energía para los Ciudadanos), ha contado con recursos por el orden de los 465 millones de dólares, y atiende a habitantes de 25 estados de la nación norteamericana.

Asimismo, incluye a miembros de más de 240 comunidades indígenas y alcanza a más de 200 refugios para indigentes.

El diario argentino El Clarín recogió el testimonio de John Fritz, presidente de Mount Hope Housing , una organización sin fines de lucro que garantiza el alquiler de viviendas en el Bronx a precios bajos, y que cuenta con el apoyo de este plan de donación de combustible par calefacción.

“La mayoría de nuestros inquilinos son inmigrantes, fundamentalmente latinos, recién llegados que no tienen ni para comer. Pero gracias a Chávez, en invierno tienen calefacción gratis. Es una ayuda invalorable”, expresó.

Por su parte, el fundador de Citizens Energy Corporation, Joseph P. Kennedy II, manifestó a través de un comunicado su pesar por la desaparición física del presidente venezolano.

Chávez es un líder “que se preocupó mucho por los pobres de Venezuela y de todas las naciones del mundo y sus necesidades, incluso las necesidades más básicas, mientras que algunas de las personas más ricas del planeta tienen más dinero del que nunca razonablemente pueden gastar”, afirmó el sobrino del expresidente John F. Kennedy, y exintegrante de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

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No luchamos por glorias ni honores; luchamos por ideas que consideramos justas

Por Fidel Castro Ruz. Enviado por Argenpress.

Intervención del líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, durante la Sesión de Constitución de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.



Queridos compañeros:

Agradezco profundamente el noble gesto del pueblo al elegirme como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

No será mucho el tiempo que ocupe en la intervención de hoy, ni tampoco el espacio de este honroso escaño como diputado, y no por falta de voluntad, sino por imperativo de la naturaleza.

Jamás pensé que mi existencia se prolongara tanto, y que el enemigo fuera suficientemente torpe en su odioso oficio de eliminar adversarios decididos a luchar.

En esa desigual lucha, nuestro pueblo demostró su asombrosa capacidad de resistir y de vencer. ¡Sí, porque cada año de resistencia entre 1959 y 2013 fue una victoria que nuestro pequeño país tiene derecho a proclamar!

No luchamos por gloria ni honores; luchamos por ideas que consideramos justas, a las que, como herederos de una larga lista de ejemplos, millones de cubanos han consagrado su juventud y su vida. Una cifra lo expresa todo: a ochocientas mil personas se eleva el número de los cubanos que han cumplido abnegadas misiones internacionalistas. Si al triunfo de la Revolución en el año 1959 no llegábamos a 7 millones de habitantes, se puede medir el significado de tales esfuerzos.

Esto sin embargo no lo expresa todo. En octubre de 1962, la nación estuvo a punto de convertirse en campo de batalla nuclear. Un año y medio antes, en abril de 1961, una expedición mercenaria entrenada, armada y escoltada por la Marina de Estados Unidos, desembarcó en Bahía de Cochinos y estuvo a punto de provocar una sangrienta guerra que habría costado a los invasores norteamericanos cientos de miles de vidas —lo afirmo sin exageración— y a nuestro país, destrucción y pérdidas humanas realmente incalculables.

Poseíamos entonces alrededor de cuatrocientas mil armas y sabíamos como usarlas. En menos de 72 horas el fulminante contraataque revolucionario evitó aquella tragedia, tanto a Cuba, como al pueblo de Estados Unidos.

Fuimos víctimas de la “guerra sucia” durante mucho tiempo, y 25 años después de la Crisis de Octubre, tropas internacionalistas defendían Angola de los invasores racistas sudafricanos, provistos ya en esa época de varias armas nucleares con tecnología y partes esenciales suministradas por Israel con la aprobación de Estados Unidos. En aquella ocasión la victoria de Cuito Cuanavale, y el posterior avance resuelto y audaz de las fuerzas cubanas y angolanas, equipadas con los medios aéreos, antiaéreos y la organización adecuada para liberar territorios todavía ocupados por los invasores, disuadieron a Sudáfrica, de que no le quedaba otra alternativa que abandonar sus ambiciones nucleares y sentarse en la mesa de negociaciones: El odioso sistema racista dejó de existir.

Entre todos hemos llevado a cabo la modesta proeza de una Revolución profunda que, partiendo de cero, nuestro pueblo fue capaz de realizar. A los primeros núcleos revolucionarios se fueron sumando otros. Nos unía el deseo de luchar y el dolor por la tragedia del país ante el golpe brutal. Mientras unos tenían esperanzas en un futuro al que veían todavía muy lejano, otros meditábamos ya en la necesidad de dar un salto en la historia.

Entre el golpe de Estado del 10 de Marzo de 1952 y el 1º de Enero de 1959 transcurrieron solo 6 años y 296 días; por primera vez, en nuestra Patria, el poder había quedado totalmente en manos del pueblo.

La batalla comenzó entonces contra la ignorancia política y los principios antisocialistas que el imperio y la burguesía habían sembrado en nuestro país. La lucha de clases desatada a pocas millas de la sede del imperio fue la escuela política más eficiente que ha tenido nunca un país; hablo de una escuela que abrió sus puertas hace más de 50 años. Hombres y mujeres, desde los pioneros hasta las personas que posean muchos más años, hemos sido alumnos de esa escuela.

Sin embargo la gran batalla que, de acuerdo a lo que me contaba Raúl hace unos días, se impone, es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadanos, incluso militantes.

La humanidad ha entrado en una etapa única de su historia. Los últimos decenios no guardan relación alguna con los miles de siglos que la precedieron.

En el año 2011 la población mundial arribó a 7 mil millones de habitantes, lo que constituye una cifra alarmante. En solo dos siglos la población del mundo se multiplicó por siete, alcanzando un ritmo de necesidades alimentarias vitales que la ciencia, la tecnología y los recursos naturales del planeta están muy lejos de lograr.

Pueden hacerse decenas de cálculos, hablar de Malthus o del Arca de Noé, basta saber lo que es un gramo y lo que produce una hectárea de cualquier alimento y sacar sus conclusiones.

Tal vez el Primer Ministro inglés o el presidente Obama sepan la respuesta que prolongue unos días más la vida humana, la multiplicación de los panes y los peces, y las palabras mágicas para persuadir a los africanos, los habitantes de la India, América latina y todos los países del Tercer Mundo, que no tengan hijos.

Hace dos días una agencia internacional recordaba que un multimillonario estadounidense, Dennis Tito, había gastado 20 millones de dólares para pagar su viaje a la Estación Espacial Internacional, donde permaneció varios días en el año 2001.

Ahora Tito, que parece ser de verdad un fanático de la exploración espacial, estaba discutiendo los detalles para incursionar al planeta Marte. El viaje durará 501 días. ¡Eso sí es disfrutar la plusvalía! Mientras los polos se derriten velozmente, el nivel de los mares sube por el cambio climático, inundando grandes áreas en unas pocas decenas de años, todo lo cual supone que no habrá guerras y las sofisticadas armas que se están produciendo a ritmo acelerado no se usarán nunca. ¿Quién los entiende?

Concluyo para cumplir mi promesa de ser breve en estas palabras de saludo a nuestra Asamblea Nacional.

En el 118 Aniversario del Grito de Baire y el 160 del nacimiento de nuestro Héroe Nacional, me complace rendir tributo al revolucionario, antiimperialista y bolivariano que sembró en nuestros jóvenes las primeras semillas del deber.

¡Much
as gracias!