
Por Lalkar, extraído de "Los Comunistas". Partido Comunista de Gran Bretaña, Marxista Leninista.
Stalin en acción mientras estaba en el exilio
Cuando estuvo durante varios años exiliado, y su trabajo político era limitado, José Stalin, al tener más tiempo, estudió más detenidamente. Pasó durante muchos días recorriendo las bibliotecas locales.
En febrero de 1912, al abandonar su alojamiento en Vólogda (norte de Rusia), dejó libros sobre una variedad de temas, que iban desde aritmética y astronomía hasta filosofía. Muchos de los textos incluían obras de Voltaire, Auguste Comte, Karl Kautsky, etc.
Su exilio más largo, de 1913 a 1917, fue en Turujansk, en Siberia, un lugar de internamiento extremadamente duro, sufriendo varios problemas de salud. Se quejó de las condiciones a sus compañeros y amigos, pidiéndoles apoyo económico. Pero, sobre todo, les pidió repetidamente que le enviaran libros y revistas, especialmente aquellos que le permitieran continuar sus estudios sobre la cuestión nacional.
Incidió especialmente en el acervo marxista, en las obras de Marx y Engels. Su primera obra publicada fue una serie de artículos sobre "¿Anarquismo o socialismo?" (1906-7), en los que utilizó argumentos marxistas contra la propaganda anarquista.
En su obra "Marxismo y la cuestión nacional", (1913) criticó la llamada visión 'austro-marxista' de que las naciones eran una construcción psicológica más que entidades históricas basadas en tierras, lenguas y vida económica compartidas. Aparte de V. I Ulianov, Lenin, dice Roberts, el marxista ruso favorito de Stalin fue Georgui Plejánov, el padre del marxismo ruso, cuyo libro "La visión monista de la historia" releyó varias veces.
Su famoso tratado de 1913 sobre "Marxismo y la cuestión nacional", fue publicado en tres partes en la revista probolchevique, Prosveshchenia [Ilustración], y firmado como K. Stalin, un seudónimo que acababa de empezar a usar pero que se volvió permanente, y sustituyó a Koba como nombre clandestino en el partido. Este panfleto se convertiría en la base de la política bolchevique tras la Revolución de Octubre, y facilitó enormemente la solución de la compleja cuestión nacional, en un país que comprendía decenas de naciones y nacionalidades, todas con sus propios idiomas, culturas y tradiciones.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, casi todos los partidos socialdemócratas abandonaron el campo del proletariado para unirse al de la burguesía, es decir, adoptando el lema de 'Defensa de la patria'. Los bolcheviques bajo el liderazgo de Lenin no sólo se opusieron a la guerra, sino que, por el contrario, llamaron a los socialistas de varios países a trabajar para la derrota de su propio país, y convertir la guerra en una guerra civil para el derrocamiento de la burguesía, que allanaría el camino para la revolución en Rusia y en todos los estados beligerantes. Esta política provocó la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia, mientras que la burguesía permaneció en otros países europeos gracias a la traición de la socialdemocracia.
Lenin regresó a Rusia desde Suiza en abril de 1917, para insistir en una oposición abierta a la guerra y un gobierno provisional, que se había establecido tras la caída del zar Nicolás II (la Revolución de Febrero).
Durante los meses más tumultuosos e históricos mundiales tras la Revolución de Febrero, Stalin se puso del lado de Lenin en todos los grandes puntos de inflexión. Como Lenin, él también creía que la revolución rusa podría ser el catalizador de una revolución europea y mundial: "No se excluye la posibilidad", decía, "de que Rusia sea el país que prepare el camino hacia el socialismo ... Debemos desechar la idea anticuada de que solo Europa puede mostrarnos el camino. Existe el marxismo dogmático y el marxismo creativo. Yo defiendo lo segundo." (Extracto del Discurso en el VIº Congreso del POSDR (b). 3 de agosto de 1917)
La Revolución de Octubre y la guerra civil
Muchos historiadores trotskistas y burgueses comunes, han escrito fábulas sobre Stalin, diciendo que fue una figura poco importante en los meses previos a la Revolución de Octubre (7 de noviembre), Roberts aclara:
"Aunque eclipsados por Trotski en la memoria histórica, hubo pocos líderes bolcheviques más importantes que Stalin en 1917. Uno de los primeros líderes bolcheviques en llegar a Petrogrado desde el exilio, fue como miembro del consejo editorial del periódico del partido Pravda, dando argumentos en numerosos artículos de la prensa bolchevique. Cuando Pravda fue suprimido por las autoridades, editó el periódico publicado por el partido como sustituto. Cuando el gobierno provisional reprimió a los bolcheviques en el verano de 1917, y Trotski fue encarcelado, mientras Lenin había huido a Finlandia, Stalin seguía clandestino.
"Habló en todas las principales reuniones del partido en ausencia de Lenin y presentó el informe principal al sexto congreso del partido bolchevique en julio-agosto de 1917. Fue una tarea difícil, ya que llegó tras los reveses del partido tras las manifestaciones de los días de julio que provocaron la represión del gobierno provisional. Stalin apoyó la propuesta de Lenin para una insurrección y fue uno de los siete miembros del partido encargados de supervisar su preparación. Como dice Chris Read, 'si Stalin fuera un borrón, podría parecer resultado de su actividad constante más que de su indistinción'." (pgs. 55-6)
Al tomar el poder, los bolcheviques estaban decididos a mantenerlo a toda costa. En marzo de 1918, el gobierno de Lenin firmó el tratado de paz de Brest-Litovsk con Alemania y sus aliados. Las negociaciones que condujeron al tratado provocaron una profunda división en el liderazgo bolchevique, y rompieron la alianza con los socialistas revolucionarios de izquierda.
Uno de los primeros decretos del gobierno soviético fue una proclamación de la paz, que pedía un armisticio general y negociaciones para un "finalización rápida de la guerra y paz democrática", es decir, una paz sin anexiones. Cuando los combates continuaron, Lenin aceptó firmar una paz separada con los alemanes, y comenzó las negociaciones en Brest-Litovsk. Trotsky, el comisario de asuntos exteriores, encabezó la delegación soviética. En violación del mandato del gobierno soviético de firmar el tratado, adoptó la fórmula 'ni guerra ni paz' y un fin unilateral a las hostilidades.
Trotsky pretendía desestabilizar las negociaciones y usarlas como su plataforma para hacer propaganda antibélica, creyendo erróneamente que esto provocaría una revolución europea. Tanto Lenin como Stalin estaban a favor de aceptar los términos alemanes, ya que la alternativa era perder la guerra y, con ella, la revolución. Se opuso Nikolai Bujarin y partidarios 'comunistas de izquierdas', que proponían realizar una guerra revolucionaria contra Alemania, argumentando erróneamente que el proletariado europeo se levantaría en apoyo a la Rusia revolucionaria. Los socialistas revolucionarios de izquierda también estaban a favor de continuar la guerra.
Alemania siguió el juego de Trotski durante un tiempo, pero en enero emitió un ultimátum que exigía la anexión de grandes territorios de las zonas occidentales del antiguo imperio zarista a cambio de un acuerdo de paz. Los ejércitos rusos estaban exhaustos y no en condiciones de continuar la guerra. Ante el colapso inminente del frente, el gobierno bolchevique no tuvo más remedio que firmar el tratado de paz, que ahora contenía términos mucho más duros que los originales, de los cuales Trotski y los 'comunistas de izquierda' eran totalmente responsables.
La salida soviética de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918, fue seguida por la guerra civil y la guerra de intervención, en las que los 'ejércitos blancos', liderados por antiguos generales y almirantes, y apoyados por los ejércitos imperialistas intervencionistas, hicieron todo lo posible por derrocar al gobierno bolchevique. La guerra civil fue creada para ahogar la revolución. Sin embargo, el gobierno soviético logró levantar un Ejército Rojo de cinco millones de efectivos, que al final lograron el empoderamiento obrero.
Durante la guerra, Stalin desempeñó "... un papel muy importante al frente como comisario de guerra en frentes cruciales. Si su reputación como héroe, estaba muy por debajo de la de Trotsky, esto tenía menos que ver con el mérito objetivo, que con la falta de talento de Stalin para la autopublicidad." (R. H. McNeal, "Stalin: Hombre y Estadista". 1988, citado en Roberts pag. 57)
"Durante la guerra civil, Stalin fue el principal solucionador de problemas de Lenin en primera línea." (pag. 57)
Un poco antes, en junio de 1918, había sido enviado a Tsaritsin, (renombrada Stalingrado en 1924) para proteger las líneas de suministro de alimentos desde el sur de Rusia. Con la ciudad a punto de caer en manos del enemigo, respondió con duras medidas contra quienes consideraban desleales y traidores. Se indignó por el intento de asesinato de Lenin por parte de la miembro del Partido Socialista Revolucionario Fanny Kaplan, en agosto de 1918. Stalin envió un cable a Moscú diciendo que respondía a este acto "vil" instaurando un terror masivo abierto y sistemático contra la burguesía y sus agentes. (Reed, citado por Roberts en la pag. 57)
En enero de 1919 fue enviado a los Urales, para investigar por qué la región de Perm había caído en manos del ejército blanco del almirante Kolchak. Le acompañaba Félix Dzerzhinski, el formidable responsable de la Cheká, el organismo para contrarrestar a los contrarrevolucionarios. Esta caída de la ciudad según informaron, se debió a la deserción de varios antiguos oficiales zaristas hacia los Blancos.
En primavera, Stalin fue enviado para reforzar la defensa de Petrogrado, que estaba amenazada por el ejército blanco del general Yudénich con base en Estonia. Durante meses fue una figura de autoridad muy visible en la zona de Petrogrado, recorriendo la línea del frente e inspeccionando las bases militares.
Stalin desempeñó un papel significativo, en el fortalecimiento del frente sur contra las tropas del general Deníkin en octubre de 1919. Su siguiente misión fue el frente suroeste, amenazado por el recién independizado estado polaco en abril de 1920, que amenazaba con cruzar la línea de Curzón (la frontera entre Polonia y Rusia) para apoderarse de la mayor cantidad de territorio posible mientras la guerra civil asolaba Rusia.
Los polacos avanzaron hacia la Rusia soviética, obligando en marzo de 1921 al País de los Soviets, a firmar el Tratado de Riga, que infligió graves pérdidas territoriales a la Rusia soviética, incluyendo la incorporación del oeste de Bielorrusia y el oeste de Ucrania a Polonia. En la novena conferencia del partido en septiembre de 1920, Stalin fue criticado por errores cometidos durante la campaña de Polonia. Respondió con una declaración digna señalando sus dudas públicamente expresadas sobre la 'marcha hacia Varsovia', y reiteró su petición de una comisión para examinar las razones de la derrota soviética.
Para entonces, Stalin había quedado liberado de sus responsabilidades militares, a petición propia. Cuando terminó la guerra civil, con los ejércitos blancos y las fuerzas imperialistas intervencionistas derrotadas, tenía mucho trabajo por delante. Durante toda la guerra civil continuó siendo comisario para las nacionalidades. Además, en marzo de 1918, fue nombrado jefe del comisariado popular de control estatal, que más tarde pasó a llamarse Inspección Estatal Obrero-campesina, encargada de proteger los bienes estatales y mantener bajo control a los funcionarios.
Nombramiento como secretario general
Entonces Georgia estaba gobernada por los mencheviques, fue fuente de serias diferencias entre Lenin y Stalin, con Lenin favoreciendo un enfoque más conciliador hacia los nacionalistas georgianos. Al final, prevaleció el enfoque de Stalin y el Ejército Rojo marchó hacia Georgia en febrero de 1921.
A pesar de las diferencias sobre las cuestiones polaca y georgiana por insistencia de Lenin, Stalin fue nombrado secretario general del Partido Comunista en 1922. En vista de su experiencia, su capacidad intelectual y su lealtad inquebrantable al partido, y a Lenin, tenía mucho sentido nombrarle para este puesto, que conllevaba una enorme responsabilidad, y una enorme carga de trabajo.
En el décimo congreso del partido en marzo de 1921, Stalin apoyó a Lenin en la disputa con Trotski sobre el papel de los sindicatos soviéticos, al igual que hizo con la introducción de la Nueva Política Económica, que marcó la retirada del partido del 'comunismo de guerra' durante la guerra civil. Y, como defensor constante de la unidad del partido, apoyó la prohibición de la formación de facciones dentro del partido, grupos que gestionaran su propia organización interna, reglas y disciplina.
Esta resolución fue rechazada por el grupo opositor durante años. En mayo de 1922, Lenin sufrió el primero de una serie de derrames cerebrales debilitantes.
El socialismo en un solo país
Tras la muerte de Lenin en enero de 1924, Stalin emergió como el líder preeminente del partido. Entre su capacidad ejecutiva y administrativa demostrada, se unía una impresionante personalidad para inspirar al partido, a realizar la proeza de conseguir un futuro brillante, mediante la construcción del socialismo en la URSS, tal como lo imaginaba y defendía Lenin.
Al insistir, como hizo Lenin, en que el socialismo podía construirse en la Unión Soviética incluso en ausencia de una revolución europea, Stalin dio sentido a la vida de los miembros del partido y de la mayoría del pueblo soviético. Aunque lo admite, Roberts no puede resistirse a propagar la mentira difundida por trotskistas e historiadores burgueses de que al perseguir la construcción del socialismo en la URSS Stalin se alejaba del leninismo, y que al hacerlo estaba "priorizando la construcción del socialismo en casa sobre la expansión de la revolución".
La teoría del socialismo en un país —es decir, en la URSS— no tiene nada que ver con Stalin. Es una teoría, como sabe cualquier persona bien informada, que nació y fue seguida por Lenin. Stalin no hacía más que seguir fielmente los pasos establecidos por Lenin. La afirmación de Roberts, de que "el fracaso de la revolución para extenderse al extranjero, que llevó a Stalin a crear una nueva doctrina el socialismo en un solo país" (énfasis añadido) es totalmente falsa, mientras que su afirmación de que "proclamaban que la Rusia Soviética podía construir un estado socialista, que salvaguardaría tanto la Revolución Rusa como la futura revolución mundial" es perfectamente correcta. (pag. 64)
Stalin afirmó correctamente en 1927: "Un internacionalista es aquel que está dispuesto a defender la URSS sin reservas, sin vacilar, incondicionalmente; pues la URSS es la base del movimiento revolucionario mundial, y este movimiento revolucionario no puede ser defendido ni promovido a menos que la URSS esté defendida.". (Pleno conjunto del CC y del CCC del PCUS (b), 29 de julio-9 de agosto de 1927)
Proféticas palabras. La trágica desaparición de la Unión Soviética, ha servido para demostrar la veracidad de la declaración de Stalin.
En un momento en que la esperada revolución europea no se materializó, la construcción del socialismo, lejos de contradecir la expansión de la revolución, era el único medio para difundirla, como demostrarían los acontecimientos posteriores. El fuerte Estado soviético, a través de sus planes quinquenales, con sus espectaculares resultados y la colectivización, se convirtió en una base para la revolución mundial.
La alternativa habría sido cerrar o enviar al Ejército Rojo a Europa, supuestamente para propagar la revolución, ambas acciones tendrían consecuencias catastróficas, que apenas favorecerían la revolución mundial. Y, sin embargo, ahí es a donde habría llevado la teoría contrarrevolucionaria de la llamada 'revolución permanente'. No habría socialismo en la URSS ni revolución en otros lugares. (Para más detalles sobre ésta y otras cuestiones relacionadas, véase Harpal Brar, "¿Trotskismo o Leninismo?" . 1993)
Roberts escribe: "La carga de trabajo de Stalin como secretario general fue enorme y siguió creciendo ... El rastro de informes, resoluciones y estenogramas que pasaban por su oficina era interminable, al igual que los visitantes frecuentes y las numerosas reuniones a las que tenía que asistir." (pags. 64-6)
Su liderazgo en la construcción del socialismo, permitió al país desprenderse de su atraso medieval, y unirse a las filas de los países altamente industrializados. Es el principal inspirador como comandante en jefe del Ejército Rojo, en la derrota del supuesto invencible ejército alemán, que tuvo como resultado la victoria de la Unión Soviética en la Gran Guerra Patria. Una victoria que, además de liberar a la URSS de las hordas nazis, llevó esa liberación a los pueblos de Centrales y del Este de Europa, y será para siempre una prueba elocuente de su línea correcta, y del liderazgo del movimiento comunista mundial.
Personas de todo el mundo deben una deuda de gratitud a Stalin y a la URSS que él lideró, por su papel en liberar a la humanidad de la bota del fascismo alemán, y en el debilitamiento del imperialismo.
Configuración de la Biblioteca
En mayo de 1925, Stalin confió a su equipo la tarea de clasificar su colección personal de libros, con la petición de que los libros no se clasificaran por autor, sino por temática. La lista de temas a clasificar era simplemente asombrosa, abarcando desde filosofía, economía política, historia rusa y la historia de otros países hasta asuntos militares, la cuestión nacional, la historia de las revoluciones en otros países, las revoluciones de febrero y octubre de 1917, Lenin y el leninismo, la historia del Partido Comunista Ruso y la Internacional, ficción, crítica de arte y revistas políticas y científicas.
Excluidos de esta clasificación, y para organizarse por separado, estaban los libros de Marx, Engels, Lenin, Kautsky, Plejánov, Trotski, Bujarin, Zinoviev, Kamenev, Lafarge, Luxemburgo y Radek.
Todo lo demás, dijo, podía clasificarse por autor.
Su grandioso proyecto contemplaba una biblioteca personal grandiosa, "... una que pudiera contener un vasto y diverso almacén de conocimientos humanos, no solo las humanidades y las ciencias sociales, sino también la estética, la ficción y las ciencias naturales".
"Su esquema propuesto combinaba la clasificación convencional de la biblioteca con categorías que reflejaban sus intereses particulares en la historia, teoría y liderazgo de los movimientos revolucionarios, incluyendo [énfasis añadido] las obras de críticos socialistas antibolcheviques como Karl Kautsky y Rosa Luxemburg, así como los escritos de rivales internos como León Trotski, Lev Kámenev y Grígori Zinoviev. Aunque el lugar de honor correspondió a los fundadores del marxismo: Karl Marx y Friedrich Engels, y a su eminente forjador ideológico, Vladimir Ilich Uliánov "Lenin". (pag. 68)
La biblioteca de Stalin era un archivo personal de trabajo que "se extendía por sus oficinas, apartamentos y dachas". Desde principios de los años 20 estuvo colocada donde se alojaba, y tenía su oficina en el Kremlin, y otro espacio de trabajo a pocos kilómetros en el edificio del comité central del partido en Staraya Ploshchad (Plaza Vieja).
Durante las reuniones, "Stalin solía coger un volumen de Lenin de las estanterías, diciendo: 'Veamos lo que Vladimir Ilich tiene que decir sobre este asunto.' La hija de Stalin, Svetlana, recordó que, en su apartamento en el Kremlin, no había espacio para fotos en las paredes: estaban llenas de libros." (pag. 71)
Enlace original:
Stalin’s Library by Geoffrey Roberts – a resumé and review, pt 2 | The Communists
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