1 de febrero de 2026

"Cuando hay suficiente para todo, no hace falta nada más". Serguéi Vladímirovich Iliúshin.


Por Evguéni Ivanov. Extraído de la página Línea Stalin. Traducción y redacción Nestor Guadaño.

Serguéi Iliúshin, autodidacta obrero soviético, trabajador de la construcción, jardinero y posteriormente obrero de limpieza y nivelación del campo de aviación en un aeropuerto, pasó a ser uno de los ingenieros aeronáuticos más importantes de la Unión Soviética. Su vocación por el estudio, le llevó a dominar las matemáticas, la física, la química, aprendiendo la mecánica de los aviones. Tras la Revolución de Octubre superó el examen de piloto de aviación. En Octubre del año 18, se afilió al Partido Comunista bolchevique.

"Cuando hay suficiente para todo, no hace falta nada más". Por esta concepción de la vida, Stalin apreciaba al diseñador Iliúshin.

Como mencioné en el artículo anterior, Serguéi Vladímirovich Iliúshin fue la única persona en la URSS que recibió siete Premios Stalin, y ocho Órdenes de Lenin. Sin duda, fue un destacado diseñador aeronáutico y se ganó estos premios con su trabajo, pero creo que Stalin lo apreciaba y destacaba no solo por su labor, sino también por sus cualidades humanas.

Una característica distintiva de Ilúshin era su rectitud. No se adaptaba a sus superiores, decía lo que pensaba. Cuando no estuvo de acuerdo con la decisión de Stalin de prohibir volar a los diseñadores, le escribió a Stalin sin rodeos: «No estoy de acuerdo con su decisión». Cuando los militares exigieron modificar su Il-2, se resistió y llamó al Kremlin: «¡Soy el diseñador de este avión y respondo categóricamente ante la patria!». Y, contrariamente a todas las leyendas sobre la intolerancia de Stalin, este apreciaba y respetaba al obstinado e íntegro Iliúshin.

Pero lo que más destacaba a Iliúshin de entre los demás, era que siempre pensaba en los intereses del Estado (que parecen que eran palabras trilladas, pero en su caso realmente era así), mientras que él mismo vivía de forma sencilla y modesta.

Esto es lo que aprendemos sobre Iliúshin en el libro de F. Chuev:

«Su objetivo era fabricar aviones que se amortizaran rápidamente, reportaran los máximos beneficios al Estado, volaran mucho y no se quedaran obsoletos técnicamente durante mucho tiempo», afirma V. N. Semiónov [empleado de la oficina de diseño de Iliúshin]. «Este objetivo principal determinó la dirección básica de todo nuestro trabajo».

Repitió en numerosas ocasiones que nuestro país es rico, pero no derrochador, y que tiene muchos gastos urgentes. Podemos fabricar un avión caro y la industria lo construirá, pero eso quedará en nuestra conciencia. Si podemos fabricar un avión igual, pero aunque sea un poco más barato, estamos obligados a hacerlo. Un buen diseño es un diseño barato, y barato significa sencillo, pero no primitivo...

Pero lo que más destacaba a Iliúshin entre los demás, era que siempre pensaba en los intereses del Estado (palabras trilladas, pero en su caso realmente ciertas), mientras que él mismo vivía de forma sencilla y modesta.

Consciente de que no era posible lograr la simplicidad deseada mediante órdenes, inculcó sin descanso a los diseñadores el gusto por las soluciones sencillas, valoraba este tipo de soluciones y daba consejos sobre cómo lograrlo. Una construcción sencilla, decía, es una construcción con pocos detalles, y sus piezas se fabrican mediante fundición, estampado y prensado.

...A sus espaldas lo llamaban «el amo», y no por casualidad. Ahorraba lápices, hojas de papel y el tiempo de los empleados. La misma actitud tenía hacia la producción y hacia los aviones.

...No soportaba el lujo ni el derroche de dinero y vivía de forma admirablemente modesta. En el Gobierno se debatió la cuestión de que personas como Iliúshin debían vivir totalmente a cargo del Estado. Él lo rechazó.

Y en el trabajo era igual: «¿Para qué necesitamos un edificio de dos plantas? ¡Cabemos en uno de una sola planta! ¡Vamos, chicos, prescindamos de eso, que cuesta dinero!».

Pocos en su lugar habrían actuado así. Y eso que era una época en la que la aviación gozaba de gran prestigio, y él era el diseñador más respetado del país.

Hay que decir que su enfoque tan prudente y el hecho de que no se aprovechara de su alta posición resultaban extraños para muchos trabajadores:

«Iliúshin puso en práctica el famoso lema "La economía debe ser ahorrativa". Ahorraba en todo, dice A. V. Shaposhnikov. Cuando me convertí en director de la fábrica, le guardé un gran rencor a Iliúshin, porque no teníamos una base aérea en Zhukovsky, solo había un cobertizo insignificante. Y Tupolev tenía palacios. ¿Por qué Iliúshin no hizo nada de eso? ¿Qué le costaba levantar el teléfono y hablar con Stalin, sabiendo lo insistente que era Tupolev en ese sentido, por decirlo suavemente?

Ahora nos reprochan que la empresa de Tupolev sea el doble de grande que la nuestra. Pero Iliúshin se enorgulleció toda su vida de tener cuatro veces menos personal que Tupolev, de realizar tareas no menos interesantes y complejas, y de construir aviones que no eran peores. Esto se olvida».

Él decía: «Soy un hombre de Estado, y nuestro lema principal es: "¡Con pocos recursos, grandes cosas!"».

Pero, como comprenderán, no se trataba de tacañería. La lógica de Iliúshin es simple: si tiene un buen apartamento y le alcanza el dinero para todo, ¿para qué necesita además una pensión completa del Estado? Si su oficina de diseño construye los mejores aviones del mundo en las condiciones actuales, ¿por qué iba a necesitar aumentar la plantilla y construir palacios?
«No es necesario», decía Iliúshin. Porque lo más importante son los intereses del Estado, y las preferencias y privilegios superfluos no sirven para nada.
E incluso el dinero que le entregaron por los premios "Stalin", que recibió más que nadie en la historia, lo gastaba, por ejemplo, de forma colectiva, (aunque fueran de poca cuantía):
«Los votantes [Iliúshin era también diputado] le pedían que llevara a los niños al sanatorio, y les daba su dinero para el viaje.
Durante la guerra, se acercaba y les daba caramelos a los niños. Cuando venía a Dilialevo después de la guerra, compraba todo lo que se podía comprar sin cartilla y se lo llevaba a los niños del pueblo».
O así (de una carta abierta a Stalin, publicada en el periódico Izvestia):
«¡Querido Iósif Vissariónovich!

Con el deseo de ayudar a nuestro heroico Ejército Rojo a derrotar y destruir más rápidamente a las bandas fascistas alemanas, deposité 75.000 rublos en la oficina regional del Banco Estatal en Moscú y el 1 de febrero de 1943 depositaré otros 35.000 rublos para la construcción de la unidad aérea «Moscú».

Ay, estimado lector, qué nos vendrían bien que ahora hubiese líderes así. Pero el capitalismo no produce trabajadores de este tipo. O, para ser más precisos, el capitalismo produce anti-Iliúshins, que aprovechan cualquier oportunidad para acaparar todo lo que pueden y a los que nunca les basta con lo que tienen. Si les dices a estas personas que hay que vivir como Iliúshin, se reirán. Aunque, con todos sus yates, palacios y clubes de fútbol, no le llegan ni a la suela de los zapatos.

En este artículo solo he mencionado una pequeña parte de los episodios que caracterizan a Iliúshin como persona. En el libro de F. Chuev, su personalidad se revela de forma mucho más completa, y espero, lector, que si puedes conseguirlo, lo leas. Para resumir la conversación sobre Iliúshin, me gustaría citar lo siguiente:
«No era un hombre cualquiera. Era un líder, y su organización se asemejaba al modelo de un Estado fuerte. El Estado era poderoso, precisamente, porque estaba formado por organizaciones tan sólidas como la suya. El propio Iliúshin, al igual que Stalin a escala nacional, trabajaba más que los demás y era un ejemplo para los demás, eso es innegable. Y hablaba igual con una limpiadora que con el primer ministro...».
Respeto al destacado lider soviético Serguéi Iliúshin podríamos aproximarnos mucho más.. Mas, para terminar, añadiré que, antes de conocer su biografía, ya sentía una gran simpatía por él, que me había transmitido al ver sus fotografías. Por supuesto, esto es subjetivo, pero ... miren a Iliúshin. En mi opinión, hay algo claro y fundamental en él, que llama la atención. _____ Fuente en ruso: Chuev F. «Iliúshin». Autor del artículo original: Dmitri Golubov.