10 de agosto de 2017

Cómo No dar una noticia. Paraperiodistas españoles ante la Constituyente venezolana.



Por Ángeles Diez Rodríguez*

El 30 de julio tuvo lugar un acontecimiento político de gran trascendencia histórica: un pueblo asediado internacionalmente y sometido a la violencia paramilitar interna, ha salido a la calle para expresar su doble rechazo a la injerencia internacional y las aspiraciones de las élites locales de recuperar el poder.

Hace menos de veinte años, en el siglo pasado, un acontecimiento de tal magnitud habría sido la noticia de portada de todos los informativos del mundo. Los medios masivos, públicos y privados, lo habrían destacado en sus titulares, sin duda manipuladores, pero éstos habrían hablado del desafío del pueblo venezolano a las amenazas imperiales. Habrían mostrado imágenes, no muchas, pero seguramente alguna de las infinitas colas de pueblo venezolano en los colegios electorales, como las del Poliedro de Caracas, o a la gente caminando por montes y cruzando ríos en Táchira, o de Mérida donde los colegios sitiados por guarimberos armados obligaron a la gente a desplazarse buscando centros de contingencia donde poder votar, muchos se quedaron sin poder hacerlo. Seguramente los pies de fotos habrían tergiversado las imágenes y propuesto una lectura acorde con el desespero de la oposición golpista incapaz de aceptar una derrota. Pero habría habido alguna imagen, algún comentario, alguna noticia chiquita que hablara de la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano contra todo pronóstico y contra todo cálculo racional.

Cualquier periodista digno de tal nombre hubiera querido registrar, analizar, verificar e incluso manipular este acontecimiento. Más aún en momentos donde las redes sociales hacen circular infinidad de imágenes que rellenan los vacíos gráficos de las noticias. Donde los medios masivos ocultan una imagen las redes ponen cientos. Sin embargo, el día 31 de julio la noticia sobre las elecciones venezolanas a la Asamblea Constituyente fue esquivada por los medios masivos españoles. Se dio otra noticia en su lugar.

La no noticia que suplantó el acontecimiento venezolano fue construída sobre la matriz ya existente (violencia y caos) y fue: nueva jornada de violencia en Venezuela. Todos los titulares se dirigieron, con más o menos adjetivación, a conformar una imagen que se correspondiera con la propaganda destilada durante los meses anteriores. Después fueron eclosionando las esporas diseminadas por la no noticia, que ya habían sido distribuidas por las agencias imperiales: autogolpe, fraude, menos votos de los que dice el gobierno, opositores nuevamente detenidos, aislamiento internacional…

El acontecimiento de una jornada electoral que movilizó a millones de venezolanos que fueron a votar a sus candidatos Constituyentes fue demasiado contundente como para ser silenciado; los ríos de pueblo venezolano encontraban infinidad de ventanas digitales por los que emerger. De modo que el sistema de propaganda de guerra de los medios masivos españoles, que se mantiene muy bien engrasado por las agencias de prensa estadounidenses, activó uno de sus resortes más sutiles. No enfrentó la noticia silenciándola, aunque también lo hizo, tampoco manipuló imágenes como sí lo hizo con el fraudulento plebiscito de la oposición el día 16 de julio (el diario El país tuvo que rectificar una imagen del ensayo electoral para la Constituyente a la que  puso un pie de foto afirmando que eran colas para votar en el plebiscito de la oposición). En este caso, la técnica de propaganda mediática empleada de forma mayoritaria fue sustituir el acontecimiento noticiable por otro/os que atrajeran la atención de las audiencias.

Los titulares hablaron de violencia, dictadura y condena internacional: “En una jornada marcada por la tensión, manifestaciones, el rechazo internacional y la violencia, los venezolanos votaron para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente” (CNN en español); “Maduro consuma un autogolpe en Venezuela en la jornada electoral más violenta” (El País); “Condena internacional al desproporcionado uso de la fuerza en Venezuela. Al menos 10 personas han muerto en las protestas durante las elecciones a la asamblea constituyente apoyada por Nicolás Maduro. (Televisión Española).


Ni una sola imagen de los más de 14.500 centros electorales donde más de 8 millones de venezolanos esperaban turno para votar. Fueron, después de las elecciones presidenciales del 2012 en las que se eligió a Hugo Chávez, las más concurridas y masivas. Sin embargo, cuando se consulta el archivo gráfico de las elecciones del diario El País, nos encontramos con un curioso fenómeno, de 30 imágenes seleccionadas por el periódico 7 son de explosiones, barricadas y actos violentos, en 2 aparecen los opositores, otras 2 el presidente Maduro y el resto aparecen solitarios venezolanos votando con un primer plano de la urna, pequeños grupos mirando los listados o sentados esperando para votar; sólo hay una fotografía en la que se da una visión muy lejana de coches y personas con un pie de foto donde se habla de “filas” para votar. La misma falta de imágenes significativas se dio en Televisión Española. 

Es decir, en los medios masivos españoles, las imágenes, cuando aludían al acto de votar lanzaban un mensaje contrario a la realidad que circulaba por las redes sociales, las imágenes decían: pocos venezolanos fueron a votar. Fueron imágenes seleccionadas cuidadosamente para apoyar la versión de la oposición y para no dar la noticia del masivo apoyo del pueblo venezolano a la Constituyente.

El estos tiempos de redes sociales, donde los políticos no hacen declaraciones, twitean, la volatilidad de información digital prevalece sobre el papel y las televisiones replican las redes sociales, las formas de mentir y tergiversar se hacen cada vez más complejas. Más eficaz que ocultar una noticia es dar otra distinta que ocupe el lugar de la noticia real. 

Llamaremos a esto la “no noticia”.

Parece, según se deduce de las investigaciones del CIS (Centro de investigaciones Sociológicas), que esto es habitual en los medios españoles. Como antecedente tenemos el informe de junio de 2016 en el que se señalaba que aunque el paro seguía siendo la mayor preocupación de los españoles, Televisión española le dedicó la mitad del tiempo que empleó en hablar de la crisis política en Venezuela (Los telediarios de ese mes dedicaron 71 minutos a la situación de Venezuela frente a los 31 que dieron sobre el paro en nuestro país); o el 7 de abril de este año en el que todos los informativos del mundo abrían con el titular del desarme de ETA y sin embargo Televisión española hablaba antes de Venezuela que del desarme de ETA.

Esta técnica de propaganda de guerra usada por los informativos españoles forma parte de otras más tipificadas como son: El doble rasero, tomar la parte por el todo, las noticias tóxicas, la parcialidad de las fuentes, la ocultación o la  inversión causa efecto.

Para el caso de la noticia sustituta, la no noticiatiene que cumplir ciertas características. En primer lugar, tiene que ser creíble, es decir tiene que estar en la misma lógica de la matriz ya conformada, en el caso de las elecciones a la Asamblea Constituyente esta matriz es: Violencia, golpe de estado, caos, emergencia humanitaria.

Además, ha de tener como base un hecho cierto como la quema de algún colegio electoral, algunas barricadas incendiadas, algún incidente aislado. Este hecho, desde el punto de vista de la relevancia social es anecdótico o no puede ser generalizado tomando el conjunto de la evolución de las votaciones. Sin embargo, para no dar la noticia relevante – la que sí es generalizable cuantitativa y cualitativamente-, es fundamental contar con este hecho que en manos de la guerra mediática funciona como los atentados de falsa bandera o autoatentados (esos que se cometen para poder culpar al enemigo y justificar una intervención) Así, en la jornada electoral venezolana hubo incidentes provocados por la oposición, un atentado contra la Guardia Nacional Bolivariana, emboscadas armadas para disuadir a los votantes y quema de colegios electorales. Pero tomada la jornada en su conjunto lo relevante fue la actitud pacífica y la determinación de los votantes para cumplir con su derecho al voto.

En tercer lugar, la noticia sustituta tiene que tener rango de espectacularidad tanto como la noticia real con el fin de captar toda la atención. La violencia es siempre una noticia espectacular en sí misma, es capaz de atraer la atención y relegar cualquier otro hecho. Por eso, incluso cuando no se dispone de imágenes de violencia se necesita que el periodista aparezca con chaleco antibalas, máscara anti-gas y casco, para que nuestro cerebro de credibilidad a los actos violentos que nos narra el reportero.

En cuarto lugar tiene que ser capaz de concentrar la atención de los críticos con los medios masivos para que todo el potencial contrainformativo se dirija hacia la denuncia del “mensajero” (los medios de comunicación masiva). Los intelectuales y analistas nos centramos en denunciar la tergiversación de los medios y dejamos de lado la difusión de la noticia real, por ejemplo, nos hemos centrado en la denuncia del atentado a la guardia nacional bolivariana que los medios han convertido en la “represión de Maduro”, o en denunciar la violencia de los paramilitares de la oposición saboteando las elecciones, en vez de hablar de los venezolanos elegidos para reformar la Constitución, su extracción social, su compromiso con las bases, las propuestas iniciales para la reforma de la Constitución, los problemas de impunidad que pretende resolver la nueva carta magna…  

En teoría de la comunicación esto se explica como la Agenda Setting, es decir, son los medios masivos los que imponen de qué se hablará, qué es lo importante, qué no debe aparecer en ningún medio, cómo dar la información. La agenda de los medios masivos se convierte en la agenda de la opinión pública.

Otra no noticia de estos días has sido el “aislamiento internacional de Venezuela”. En Naciones Unidas, Venezuela ha obtenido el apoyo contundente en el Consejo de Derechos Humanos por parte de 57 países que aprobaron una resolución de reconocimiento de la Constituyente venezolana y demandaron la no injerencia. Entre estos países estaban los más poblados del mundo y algunos de gran peso internacional como Rusia, China, Irán, India o Paquistán.

La no noticia que sustituyó a esta fue “EEUU y los principales países de América Latina condenan la Constituyente de Maduro” (El País) también aparecida en la mayoría de los medios españoles el día después de las elecciones.

Pero esa técnica no funciona bien si no se cuenta con el personal especializado capaz de, casi espontáneamente, elaborar las no noticias, capaz de mirar para otro lado, bien pertrechado con el disfraz de “reportero de guerra”. Estos son los paraperiodistas, y a la cabeza de la profesionalidad internacional los españoles, tanto de los medios masivos privados como de los públicos.

El año pasado ya definí qué entiendo por paraperiodistas: “Si paramilitar dícese de aquella persona afiliada a una organización civil dotada de estructura o disciplina militar podemos decir de los paraperiodistas que son aquellos periodistas afiliados a medios masivos que siguen una disciplina militar arrojando bombas informativas sobre los objetivos definidos por sus empresas” En el caso de los paraperiodistas españoles la plantilla está bien nutrida tanto en los medios masivos privados como en los públicos. Entre estos últimos encontramos a Marcos López y Nuria Ramos, corresponsales de televisión española, que sin duda merecen una mención especial por su mal hacer periodístico, siempre dispuestos a colocarse del lado de los que arrojan cócteles incendiarios a la guardia bolivariana, capaces de negar con soltura las imágenes que recogen sus cámaras, dispuestos a hacerse las víctimas –al igual que la oposición- de la “represión del gobierno bolivariano”.


La gran ofensiva contra el gobierno de Venezuela por parte de los medios masivos españoles forma parte de la guerra global contra cualquier proceso que no se discipline ante los intereses imperialistas. Nuestros paraperiodistas cumplen su papel como parte del ejército vasallo. Estos días hemos comprobado que la guerra mediática contra Venezuela es una de las más feroces que se conocen, quizá porque la escalada bélica hoy no tiene precedentes y en realidad no existen distintos tipos de guerra sino sólo una que cobra distintos aspectos. Si como dijera el Papa Francisco estamos ante una Tercera Guerra Mundial de la que sólo vemos pedacitos, Venezuela es hoy uno de los objetivos de guerra priorizados por el imperio. La dificultad estriba en que, contrariamente a lo que nos venden las películas de Hollywood hoy en día la guerra no se nos presenta de la misma forma que en el siglo pasado, nos es más difícil reconocer cómo se desarrolla y quiénes son sus nuevos y viejos ejércitos.

Esta guerra contra Venezuela  trata de combatir los dos pilares sobre los que se asienta la Revolución bolivariana:la soberanía nacional y la utopía socialista

Se dirige a minar la imagen de Venezuela en el exterior para contrarrestar dos de los rasgos más característicos de la revolución bolivariana: la vía pacífica y democrática para transformar el país y la utilización de sus recursos naturales para mejorar las condiciones socio-económicas de la población. Es decir, minar la imagen de un país que construye una alternativa al Capitalismo. En este sentido, Venezuela ha tomado también el relevo de Cuba como referente de lucha para otros pueblos. Se ha convertido, lo mismo que Cuba, en un mal ejemplo.

De ahí que los misiles que son lanzados constantemente desde los medios masivos para evitar el apoyo a la revolución bolivariana sean: la violencia y el autoritarismo. Se trata de dos torpedos que tradicionalmente se han dirigido a la línea de flotación de cualquier utopía socialista.

Con este objetivo, los medios de comunicación y todo el sistema de propaganda contra Venezuela se dirige muy específicamente hacia el campo de las campañas electorales y a cuestionar su democracia. Hay que tener en cuenta que las elecciones son la condición de la democracia para las élites políticas  pero, sí solo sí, se puede garantizar que la gente vota lo correcto, es decir, si mediante la guerra de los medios de comunicación se logra convencer a la población de quienes han de ser sus gobernantes.

Las guerras no son cosa de los gobiernos, ni de las corporaciones, ni de los medios de comunicación, ni de los pueblos. Las guerras son el resultado de todos y cada uno de estos elementos. Los gobiernos declaran la guerra, pero antes, los pueblos asumen que “era inevitable”, pero antes, las corporaciones echan sus cuentas y hacen el balance de costes/beneficios, pero antes, los medios de comunicación crean las condiciones para que no haya resistencia.

Pero no todo está perdido, según un informe elaborado por la Universidad de Oxford en 2015 y publicado por el Instituto Reuters para el estudio del periodismo, de los 11 países europeos estudiados los medios de comunicación españoles son los menos creíbles. A nivel mundial, cuando se analizan los públicos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, España, Italia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia, Brasil, Japón y Australia, sólo los medios de comunicación estadounidenses tienen menos credibilidad que los españoles.

Notas:

*Ángeles Diez Rodríguez es Doctora en CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, España.

5 de agosto de 2017

Vinimos a defender y profundizar la Constitución del 99, declaración de Delcy Rodríguez




Por Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC), convocada por el presidente de la República, Nicolás Maduro, y electa por más de ocho millones de venezolanos, fue instalada este viernes para iniciar un proceso de defensa, profundización y renovación de la Carta Magna de 1999, indicó la presidenta del poder plenipotenciario, Delcy Rodríguez, en su discurso de instalación.

“Vinimos aquí no a destruir la Constitución, vinimos a apartar del camino todos los obstáculos dictatoriales impuestos por la burguesía, que han impedido ejercer en su totalidad la validez de nuestra Constitución. Vinimos a defenderla, profundizarla, renovarla y a reforzarla”, expresó, en su primer discurso como presidenta de la asamblea, en el salón elíptico del Palacio Federal Legislativo, en Caracas.


Rodríguez destacó la importancia histórica de esta convocatoria, con la que el presidente Maduro, facultado de forma taxativa por la Carta Magna, convocó al poder constituyente originario residente en la soberanía popular para que, con su poder plenipotenciario, hiciera frente a la coyuntura política y económica impuesta al pueblo por la derecha nacional e internacional.

“El presidente Nicolás Maduro Moros se hizo gigante el día de hoy, creció por sobre sí mismo y entregó el poder al pueblo, y en las páginas gloriosas de nuestra historia así será recordado y así será reconocido. Esta ANC nació de un profundo conflicto histórico, impuesto por un grupo minoritario que pretende hacerse de la patria, que pretende la restauración neoliberal. Esta ANC pudo vencer la fase más oscura de la dictadura de la derecha, que pretendía impedir el derecho al voto de los venezolanos, y pretendía arrebatar el derecho a la salud, a la educación, a la vida digna del pueblo de Venezuela”, aseveró.

Agregó que a través de la ANC, el pueblo venezolano está llamado a parir una nueva historia de dignidad y gloria. “Vamos a la profundización de la democracia participativa y de nuestro modelo de paz y de igualdad social. Llegó el pueblo con su sabiduría y creatividad a parir una nueva historia. Así como el comandante Hugo Chávez y la Constituyente de 1999 parió este hermoso proyecto, desde acá le decimos, presidente Nicolás Maduro, llegamos con usted a parir una nueva historia de dignidad”, dijo.


La excanciller señaló que la ANC procurará encauzar a los factores de la oposición que pretenden imponer la violencia hacia el camino democrático y la acción política a través de la justicia.

“El pueblo de Venezuela no va a entregar su destino a una minoría violenta”, recalcó, y añadió que junto al mandatario nacional, “vamos a derrotar la guerra que se ha impuesto contra Venezuela”.

La ANC comenzará a actuar desde este sábado. “A los violentos, a los fascistas, a los que le hacen la guerra económica al pueblo les llegará la justicia. Empezamos a actuar desde mañana. No se sorprendan porque llegó el poder constituyente originario de Venezuela”, señaló.

Apuntó que son tareas centrales de la ANC el debate de acciones para derrotar la guerra contra la economía, las pretensiones de imponer la violencia como herramienta política y los ataques contra la soberanía.


Rodríguez señaló que la Constituyente con su “poder soberano y plenipotenciario llegó “para sanar a Venezuela de las heridas de la guerra económica”.

“No habrá más instrumento que facilite la agresión multiforme a nuestra economía, porque desde acá, desde esta Asamblea Nacional Constituyente, hemos instalado y tenemos el poder para combatir la guerra económica”, dijo.

Añadió que “hay una crisis de la derecha fascista tratando de destruir un pueblo libre e independiente. Es la única crisis que tenemos que resolver, y la vamos a resolver”.

Destacó que el pueblo llegó a la Asamblea Nacional Constituyente en combate y de pie, para afrontar las amenazas de los sectores conservadores que pretenden obstaculizar el modelo de justicia y equidad nacido en 1999.

Llamó a la participación activa del pueblo y todos los actores sociales del país en la renovación constitucional y el entendimiento nacional.

“A los que no creían en la Constituyente, aquí tienen nuestra mano firme y tendida para el diálogo nacional. Esta Constituyente es para todos y todas, no hay exclusión. Nuestro mensaje es de inclusión, de igualdad, y a todos les decimos que gobernaremos para ustedes y acompañaremos al presidente Nicolás Maduro a derrotar la guerra que se ha impuesto contra el pueblo de Venezuela”, dijo.

No a la injerencia

Rodríguez resaltó que el mensaje enviado por los más de ocho millones de personas que votaron este 30 de julio para elegir a los integrantes de la ANC debe llegar a la comunidad internacional como deseo de que “los venezolanos queremos resolver nuestros problemas entre venezolanos, sin ningún tipo de mandato imperial”.

Así exhortó a los aliados internacionales de la derecha local a reconocer la voz de un pueblo, que han tratado de opacar durante 19 años. “Les cuesta reconocer a este pueblo, pero esta Constituyente está para hacerles entender de qué estamos hechos los venezolanos”, expresó.

Resaltó que Venezuela demostró que “nadie la detiene cuando está decidido a defender la soberanía, también dijo no a la violencia” que pretendía dar pie a la intervención extranjera.

Señaló que Venezuela es un ejemplo que demuestra al mundo la capacidad que tiene el pueblo de gobernar soberanamente, sin la intervención de potencias extranjeras.

“Nosotros hemos enviado un mensaje a los pueblos del mundo. Pueblo, levanta la cara y ve que en Venezuela sí se puede gobernar desde el pueblo. Pueblo, levanta la cara y toma el poder político, y derrota a esas oligarquías que te reprimen y te vejan como ser humano”, manifestó.

Estatuto

Rodríguez informó que la ANC sesionará provisionalmente con el reglamento usado por la instancia del Poder Originario hace 18 años, y una comisión revisará ese estatuto de funcionamiento para redactar el definitivo.

Además de Rodríguez, la directiva de la Asamblea Nacional Constituyente la integran Aristóbulo Istúriz en la primera vicepresidencia y el exfiscal Isaías Rodríguez en la segunda vicepresidencia.

31 de julio de 2017

Elecciones venezolanas. Cifras comprobadas y Discurso de Nicolás Maduro

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Por AVN e Iguana TV.


El resultado arrojado en la elección de los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) convocada por el presidente Nicolás Maduro ha sido un tema muy criticado por dirigentes de la derecha, quienes se niegan a aceptar que 8 millones 089 mil 320 venezolanos hayan apoyado dicha iniciativa.

No ha faltado, quienes se han tomado el atrevimiento de manifestar que es “imposible” que la referida cifra sea real, incluso se han dedicado a sumar, restar, dividir, y hasta establecer comparación con procesos anteriores, por considerar que no puede haber más chavistas que cuando el Comandante Hugo Chávez “estaba vivo”.


Hablando de números, hay varios aspectos que deben ser tomados en cuenta para poder establecer un posible balance, entre ellos tener presente que no se trata de una elección presidencial, que el padrón electoral no es el mismo con respecto a años anteriores, además de la actual coyuntura por la que atraviesa el país.

Las cifras más recientes en las que expresidente Hugo Chávez se midió en elecciones con la oposición venezolana y obtuvo la victoria, fue con los siguientes resultados en porcentajes: en 1999 56,20%, en 2006 con 62,84%, y en el 2012 con 55,07% de los votos.

En los comicios de este domingo, para escoger a los integrantes de la ANC se logró un 41,53%, es decir una cifra menor en porcentaje, sin embargo estos comicios deben ser juzgados por la cantidad absoluta de electores, considerando que la cantidad de votantes no es igual que a otros años.

En ese sentido, vale recordar que en las elecciones presidenciales del 2012 el Comandante Chávez logró 8 millones 136 mil 091 electores, en el 2013 Nicolás Maduro obtuvo 7 millones  504 mil 524, mientras que en las parlamentarias del 2015, la oposición alcanzó la mayoría con 7 millones 706 mil 749 sufragios.

Ante este escenario, solo queda entender el resultado obtenido en la Constituyente no debe tener una lectura solamente numérica que evidencie si hay más o menos seguidores del chavismo, sino más bien un análisis netamente político, en el que se le dé más importancia a la conciencia del pueblo venezolano ante la situación de violencia que se vive en las calles del país.


Discurso completo de Nicolás Maduro anunciando el triunfo de la Constituyente

Por Albaciudad y AVN

Desde la plaza Bolívar de Caracas, minutos después de que la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, anunciara que más de 8 millones de personas votaron en las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) realizadas este domingo,
  

el Presidente de la República, Nicolás Maduro, celebró los impresionantes resultados y recalcó que la ANC nació con una gran legitimidad popular.

Frente a una multitud agrupada en la Plaza Bolívar de Caracas, el mandatario señaló que el mecanismo constitucional nació con la misma legitimidad que la Constituyente de 1999, fundamentada en la Carta Magna y con el apoyo del pueblo.

“No sólo tiene la fuerza constituyente nacional, sino que tiene la fuerza de la legitmidad, la fuerza moral de un pueblo que de manera heróica en condiciones de guerra salió a votar, a decir: queremos paz, tranquilidad”, afirmó en el acto, transmitido en cadena de radio y televisión.

El Mandatario ratificó el compromiso del Gobierno de hacer de la Asamblea Nacional Constituyente un espacio de diálogo y encuentro “de todos los venezolanos, de la gente honesta que quiera paz, de la gente sincera”, insistió. Por ello, llamó a un gran diálogo nacional “con la Venezuela que quiera paz, la que salió a las calles o se mantuvo en paz en la casa el día de hoy”.



Celebró además que el chavismo logró la votación más grande en los últimos 18 años. “El pueblo bravío ha dado una lección de coraje, de valentía. Lo que hemos visto hoy es admirable”, añadió.

Maduro reveló que una delegación del Gobierno, encabezada por Delcy Rodríguez, estuvo reunida por varias semanas con dirigentes opositores, entre los que mencionó al diputado Julio Borges, para intentar sumar a los sectores adversos al chavismo al órgano deliberante.

“Les propuse hace dos semanas: ¿Por qué no se inscriben en la Constituyente? Yo estaba dispuesto a posponer 15 días para que se inscriban, hagan la campaña y se hagan elecciones libres”, relató el mandatario. “Ellos pidieron una hora, dijero ‘Ya venimos’, y cuando volvieron dijeron: ¡No aceptamos!”, indicó Maduro, quien calificó su actitu de cobarde.
Maduro ratificó este lunes que la tarea principal de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) es consolidar un sistema para hacer justicia y reivindicar a las víctimas de la violencia opositora, como una forma de erradicarla.  Para esta, misión consideró será necesario, con diligencia, instalar una Comisión por la Verdad, la Justicia y la Paz con poderes plenipotenciarios y así proteger a las víctimas de la violencia opositora.

En su discurso, Maduro propuso a la ANC “reestructurar de inmediato” al Ministerio Público que dirige Luisa Ortega Díaz, “declararlo en emergencia y tomar el mando, para que haya justicia. Es mi opinión, modesta y humilde”.

Denunció que “las personas que quemaron las máquinas (electorales) en Mérida ya habían estado presas, ¡pero la Fiscalía los soltó!. Habían estado detenidos por haber quemado la casa humilde de un artesano, pero no fueron imputadas.

El pasado 12 de mayo, fue atacada la casa de José Ramón Quintero González, campesino, agricultor y artesano en la comunidad de Pueblo Llano, estado Mérida. Fueron aprehendidos Eneida María Ramírez Becerra, de 44 años, y Jorge Luis Ramírez Becerra, de 26 años. Los fiscales del Ministerio Público desestimaron todas las actuaciones policiales llevadas a cabo en flagrancia, y ordenaron la libertad plena de los impĺicados, denunció en su momento el ministro Néstor Reverol.

Maduro repudió que los grandes medios de comunicación privados de Venezuela hayan invisibilizado la votación de este domingo. Indicó que Venevisión y Televen le negaron al pueblo el derecho a la investigación, y pidió a Conatel abrir una investigación sobre esta última televisora. “¡Estamos en combate comunicacional contra las mentiras de las televisoras! ¡Alerta, pueblo! No van a volverlos días del golpe de Estado!”, dijo el Presidente.

En su alocución, el jefe de Estado agradeció al pueblo por su vocación democrática y a los trabajadores del Poder Electoral y funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) por llevar a cabo los comicios a pesar de algunos ataques perpetrados en el interior del país.

29 de julio de 2017

¿Quién teme a la Constituyente venezolana?



Por Ángeles Diez*, enviado por Foro contra la Guerra.

Mariano Rajoy teme a la Constituyente venezolana. Felipe González y Jose María Aznar, Albert Rivera y Pedro Sánchez, hasta el calculador Pablo Iglesias teme a la Constituyente. La oposición golpista venezolana y Donald Trump temen a la constituyente. Los empresarios venezolanos que especulan con la comida del pueblo, las hordas de jóvenes desclasados y bien pertrechados que queman a chavistas, los intelectuales orgánicos, los que callan, los que otorgan, los paraperiodistas que no paran de disparar a las audiencias europeas. Todos sienten que se les acaba el tiempo para torcer el brazo a la revolución bolivariana.

Hay muchos y distintos tipos de miedos que atraviesan el ámbito de la política. El miedo a un proceso constituyente es parecido al miedo que históricamente ha aterrorizado a las oligarquías cuando avizoran una posibilidad revolucionaria por pequeña que esta sea. A veces, es un miedo irracional pues hay pueblos sumisos y doblados por el talón de hierro capitalista que no guardan rescoldo alguno de rebelión. Pero eso no importa ni al orondo y clásico burgués, ni al joven tiburón especulador. Si hay una remota posibilidad de que ese pueblo despierte ahí estarán, la amenaza terrorista, las leyes mordaza, el caos tercermundista y la crisis económica que todo lo explica. El miedo de las élites europeas a los procesos constituyentes tiene mucho de terapia preventiva, es un “por si acaso mejor prevenir que curar”.

El miedo del imperialismo estadounidense es otro tipo de miedo. Es el histórico miedo del esclavista a que los esclavos dejen de cultivar la tierra y se liberen, es el miedo del colono a un ataque de los indios sobrevivientes. Es el miedo a que los asesinados, los desaparecidos, los torturados y los saqueados latinoamericanos reclamen justicia. A que el retrato del imperialista salga a la luz y se vea nítidamente y sin máscara su democracia realmente existente. Donal Trump y antes Barak Obama temen que América Latina deje de ser un patio trasero donde hacer ricos negocios que oxigenen la economía estadounidense. 

El miedo español es un miedo neofranquista y tiene su origen en una Constitución sin Asamblea Constituyente. La historia de nuestra Constitución es la historia de un apaño, de una componenda entre las élites franquistas y las nuevas élites socialistas y nacionalistas, ambas conectadas por finos hilos geoestratégicos a los intereses estadounidenses.

No hubo pueblo español, ni vasco, ni catalán, ni siquiera franquista que participara en la elaboración de la Constitución española de 1978. Las elecciones del 15 de abril de 1977 no fueron para elegir a una cámara constituyente que elaborara ninguna constitución. Fue la Ley de Reforma Política (15 diciembre de 1976), aprobada por las Cortes Franquistas la que sentaba las bases para elegir a unos parlamentarios que a su vez designaran una Comisión de Asuntos Constitucionales compuesta por sólo 7 miembros repartidos entre comisionados de probado curriculum franquista como el ministro de Información y turismo Manuel Fraga Iribarne o Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, letrado del Consejo de Estado y Secretario General técnico del ministerio de Justicia; y comisionados vinculados al emergente y ambicioso PSOE como el abogado Gregorio Peces-Barba o Jordi Solé Turá. Después, sólo después de que la lápida del consenso enterrara la esperanza de recuperar la democracia republicana se hizo un referéndum legitimador.

Para la reforma constitucional del 2011 tampoco hubo necesidad de preguntar al pueblo, y eso que el artículo a reformar, el 135, era nada menos que aquel que obliga a cualquier gobierno, sea del signo que sea, a priorizar el pago de la deuda antes que cualquier otro gasto del Estado, primero la bolsa y luego la vida. Quince días para maniatar al próximo gobierno y ni siquiera un referéndum de ratificación ¿Por qué había de opinar el pueblo si ya opinan sus representantes? ¿Por qué preguntar si las respuestas venían dadas desde la troika europea

¿A qué se debe que las Constituciones den tanto miedo y los procesos constituyentes mucho más?

La Constitución es la regla básica que fundamenta y ampara el sistema jurídico de un país así como el funcionamiento de las instituciones y poderes de un Estado. Se suele decir que es la ley de leyes. Las constituciones establecen los marcos jurídicos pero a su vez éstos implican una redefinición del Estado y de la fuente de la soberanía. Cuando son el resultado de procesos constituyentes suponen la incorporación de los ciudadanos a la discusión, elaboración y ratificación de la constitución, caso que se dio en Venezuela en 1999; estamos hablando de procesos en los que hay una ratificación popular del contrato social en la que los ciudadanos establecen y aprueban los instrumentos concretos para el ejercicio del poder del Estado y sus instituciones. Es algo así como si los ciudadanos participaran en la elaboración de los instrumentos que puede utilizar el Estado para gobernar y al mismo tiempo dijeran qué herramientas no pueden ser utilizadas. 

Las constituciones otorgan poder al Estado pero también limitan el ejercicio de ese poder.
Las clases populares, siendo la fuente de poder en el proceso Venezolano, se convirtieron también en 1999 en fuente de derecho pues no se limitaron solo a votar una constitución previamente elaborada por juristas o comisionados no electos, sino que participaron activamente en la elección de los encargados de elaborar el articulado de la Constitución y también en discutir y debatir sobre las propuestas que éstos realizaban.

Cada Constitución, dice el constitucionalista Roberto Gargarella, trata de responder a uno o varios problemas, o lo que es igual, trata de remediar algún mal; nos dice: “las Constituciones nacen habitualmente en momentos de crisis, con el objeto de resolver algún drama político-social fundamental”1
 
La Constitución de 1999 en Venezuela vino a resolver tres problemas básicos: la incorporación de los sectores populares a las tareas de gobierno, es decir, convertir a estos sectores en sujetos políticos protagónicos, en segundo lugar, recuperar la soberanía sobre los recursos naturales (especialmente el petróleo), y en tercer lugar, resolver el drama de la desigualdad social.

La movilización social, el cambio de correlación de fuerzas y la acumulación de poder social fueron el punto de partida de las nuevas Constituciones latinoamericanas tanto en Venezuela como en Ecuador o en Bolivia; y también la crisis del modelo de acumulación capitalista en estos paises.

Pero esa recuperación de la soberanía popular que significó la Constitución de 1999 sólo podía estabilizarse con la mejora de las condiciones de vida al tiempo que se desarrollaba una cultura política de participación real y efectiva. Ambos procesos, mejora económica y participación política, son los que han dado y dan legitimidad al gobierno bolivariano. Son las bases del poder popular que derrocó al golpe contra el gobierno bolivariano en el 2002.

Dieciocho años después de esa Constitución, ha habido 24 procesos electorales, se ha avanzado en casi todos los indicadores sociales (educación, desarrollo, vivienda, salud…), como demuestran los datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de Naciones Unidas. Pero el contexto nacional e internacional han cambiado. A pesar del avance en cultura democrática y participación –o precisamente por ello-, el gobierno de Nicolás Maduro perdió la mayoría de la Asamblea Nacional que ahora se encuentra en manos de la llamada “oposición venezolana” –un conglomerado de más de 20 partidos unidos sólo por el odio al gobierno bolivariano2, una Asamblea que además sesiona en desacato. La llamada oposición y las oligarquías empresariales han emprendido una hoja de ruta que, como en la Chile de Allende, trata de reventar la economía (inflación inducida, embargo comercial encubierto, bloqueo financiero internacional), someter por hambre a las clases populares (boicot en el suministro de bienes de primera necesidad, desabastecimiento programado), bloquear las instituciones, tomar las calles con la violencia extrema, crear un gobierno paralelo y finalmente, si no se derroca al gobierno bolivariano ni se quiebra al ejército bolivariano, habrá creado las mejores condiciones para una intervención humanitariamente armada. 

Tal vez no a través de la IV Flota estadounidense próxima a las costas venezolanas, pero como declaró hace apenas unos días Michael Richard Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), se trabaja con los gobiernos de Colombia y México para evaluar las maniobras necesarias para lograr un cambio de gobierno en Venezuela3

Internacionalmente la región latinoamericana ha sufrido un retroceso provocado por la derrota del gobierno progresista de Cristina Kirstchner, los golpes parlamentarios en Brasil (2016) y Paraguay (2012), precedidos por los Golpes de Estado de Haití (2004) y Honduras (2009). La integración regional se ha ralentizado por los Estados más afines a Estados Unidos, como Colombia o México. La OEA (Organización de Estados Americanos) vuelve a ser esa organización internacional instrumentalizada por el imperio contra los gobiernos latinoamericanos díscolos. 

También a escala global el imperio estadounidense y sus aliados tienen sobre sus cabezas la espada de Damocles de una crisis económica que sólo resuelven aumentando la presión y la desposesión de sus poblaciones (saqueo de lo público, austeridad, recortes, precarización…). Llevar la guerra a cualquier parte del mundo donde haya algo que saquear, recuperar cuotas de influencia frente a Rusia o China y disciplinar a sus propias poblaciones, se hace urgente y necesario. Así, apoyar a las llamadas oposiciones, moderadas, armadas o de colores es la única política internacional realista para las necesidades imperiales.

Ante este nuevo contexto nacional e internacional, el Poder electoral venezolano, a propuesta del Presidente (de acuerdo con el artículo 348 de la Constitución) ha convocado elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio. No hay constitución que aguante tamaña embestida.

Cada venezolano podrá votar una vez territorialmente y una vez por el sector y subsector que le corresponda. Los comisionados electos tendrán que reformar la Constitución de 1999 para tratar de resolver esta vez los siguientes graves y nuevos problemas que se resumen en 9 temas propuestos para la reforma: 1) Constitucionalizar las Misiones (salud, vivienda, educación…) creando un sistema público que garantice por ley los avances sociales, 2) dotar de instrumentos más eficaces para defender la soberanía nacional y el rechazo al intervencionismo, 3) constitucionalizar las comunas y consejos comunales para hacer de la participación un requisito democrático, 4) crear instrumentos jurídicos y penitenciarios para luchar contra la impunidad, el terrorismo y el narcotráfico, 5) caminar hacia un sistema económico menos dependiente del petróleo, 6) luchar contra el cambio climático y el calentamiento global, 7) favorecer los procesos de paz, reafirmar la justicia y aislamiento de los violentos, 8) Desarrollar los derechos y deberes sociales, 9) una nueva espiritualidad cultural y venezolanidad, garantizar el carácter pluricultural y la identidad cultural.

El miedo a la constituyente venezolana se ha convertido en pánico en las pantallas. Los paraperiodistas dan diariamente el parte de guerra: 80, 90, 100 muertos, 20,30, 40 heridos. ¿Quiénes eran, a manos de quién, estaban en la manifestación?,-detalles irrelevantes-; huelga general, 70%, 90% de seguimiento –¿quién da esas cifras, están comprobadas? –detalle irrelevante-; nueva manifestación que es reprimida violentamente; ¿por qué es reprimida, en qué consiste la represión de la policía si solo vemos manifestantes tapados que arrojan cócteles y disparan morteros? – detalles irrelevantes. Qué extraña “dictadura” la venezolana donde los periodistas nacionales e internacionales campan a sus anchas por las calles grabando la “represión policial”. Paraperiodistas que solo beben de las fuentes de la oposición, que no desaprovechan la oportunidad de disfrazarse de reporteros de guerra, que nunca entrevistan al pueblo bolivariano, que repiten cual papagayos las consignas de la llamada “oposición”.

Todo vale en la propaganda de guerra, quien paga manda. El paraperiodista está siempre del lado correcto, el del empresario, el del gobierno si es un medio nacional, como televisión española, y si el gobierno español se ha pronunciado declarando enemigo al gobierno venezolano, pues ellos están ahí sirviendo a la patria.

Los paraperiodistas españoles tienen un serio entrenamiento: descubrieron armas de destrucción masiva en Iraq, nos convencieron de que para quitar el burka a las afganas había que facilitar a USA la intervención, justificaron el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia, el asesinato de Gadafi, el golpe de Estado del 2002 en Venezuela, han apoyado a la más que moderada, moderadísima oposición siria, en fin, una probada fidelidad a las Agencias de información y a las orientaciones imperiales. Lástima que según un informe de la Universidad de Oxford de 2015, de los 11 países consultados en Europa, los medios de comunicación españoles son los menos creíbles y los segundos menos creíbles de los 12 países estudiados a nivel mundial.

Sin embargo, hay quienes no temen a la Constituyente venezolana, es más, hay quienes la defienden incluso a riesgo de su vida. Es el pueblo venezolano, son las clases populares que no se han dejado engañar ni amedrentar. Es el pueblo que rinde homenaje a la memoria de su comandante que les colocó en la historia. Son los que recibieron educación, libros gratis, vivienda, salud,… No temen a la constituyente los líderes barriales, los obreros, los dirigentes, miles de venezolanos que se postulan para servir a su pueblo.

Nadie que conozca la historia reciente de Venezuela, nadie que conozca los planes imperiales, nadie que haya soñado alguna vez con que en su país le hubieran dejado participar en un proceso constituyente, puede temer a la Constituyente venezolana.


* Ángeles Diez es Doctora en CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense de Madrid.


Notas:


1 Gargarela R., El nuevo constitucionalismo latinoamericano: Promesas e interrogantes; CONICET/CMI
2 Composición de la Oposición Venezolana, MUD, compuesta por 19 partidos, originariamente por 31
3 CIA, Colombia y México quieren derrocar a Maduro: canciller de Venezuela, http://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/cia-colombia-y-mexico-quieren-derrocar-maduro-canciller-de-venezuela-articulo-704678.

28 de julio de 2017

90 años de la fundación del Ejército Popular de Liberación: el ejército debe mejorar su capacidad de combate

Por Ouyang Wei, traducido por Manos fuera de China



Noventa años atrás, un primero de agosto y justo después de sangrientas batallas durante la Expedición del Norte (1926-28), el Partido Comunista de China (PCCh) inició en 1927 la ofensiva conocida como "El levantamiento de Nanchang" para contrarrestar las purgas anticomunistas del Kuomintang. Ese fue el comienzo de los esfuerzos del PCCh para construir un ejército dirigido a servir al pueblo y establecer un gobierno del pueblo y para el pueblo.
En la región fronteriza de las provincias de Hunan, Hubei y Jiangxi, el PCCh estableció bases revolucionarias. Después de eso y liderado por el PCCh, el ejército inició la revolución de la tierra y emprendió la Larga Marcha (1934-35), cuya ruta más extensa fue de unos 12.000 kilómetros desde Jiangxi hasta Shaanxi.
La invasión japonesa, iniciada en 1931, condujo finalmente en 1937 al establecimiento del Segundo Frente Unido entre el Kuomintang y el PCCh, con el VIII Ejército y el nuevo IV Ejército emergiendo victoriosos en muchas batallas libradas en el norte y sur de China. Los ejércitos liderados por el PCCh no sólo eran las fuerzas de la primera línea de combate contra los invasores japoneses, sino que también desempeñaron en la etapa de postguerra la labor más importante en la protección de la nación contra los invasores.
El Ejército Popular de Liberación (EPL), término usado por primera vez en 1945 y adoptado formalmente por el PCCh en 1948, se desarrolló rápidamente y luchó valientemente para liberar al pueblo del gobierno corrupto del Kuomintang en los años posteriores a la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial en 1945. Sus esfuerzos allanaron el camino para el establecimiento de la Nueva China.
Desde la fundación en 1949 de la República Popular China, el EPL ha sido pilar en la defensa y seguridad nacionales. El EPL siempre se ha dedicado, en primer lugar, a proteger la nación y al pueblo, destacando un fuerte espíritu de lucha y sentido del sacrificio en aras de defender la soberanía y la integridad del país.
En la "Guerra de Corea" (1950-53), el Ejército de Voluntarios del Pueblo Chino, una ala especial del EPL, luchó valientemente contra las tropas armadas con equipos más sofisticados y consolidó la posición estratégica regional de China.
En la guerra fronteriza entre China y la India ocurrida en 1962, el EPL defendió la soberanía y la integridad territorial de China. Desde entonces ha mantenido un convincente control y estabilidad en las regiones fronterizas.
Las décadas dedicadas a la defensa del país, le han enseñado al EPL a modernizarse y mejorar su capacidad para hacer frente a cualquier eventualidad enemiga del orden y la paz. Como resultado, tanto en ataque como en defensa, el EPL se ha transformado en un ejército moderno y capaz. 

Con un entorno estratégico en cambio constante, el EPL ha mantenido su fisonomía, características originales, su devoción al pueblo y al liderazgo absoluto del PCCh.
El EPL asume la responsabilidad de salvaguardar a China y hacer frente a desafíos cada vez más graves como las disputas territoriales e intereses marítimos. También ha participado activamente en operaciones de rescate y socorro durante desastres naturales, ha combatido el terrorismo y mantenido la seguridad cibernética y espacial.
Además, el EPL porta las esperanzas del pueblo y continuará mejorando su capacidad para contrarrestar las amenazas a su seguridad, siempre bajo principio de la unidad entre civiles y militares.

Ahora, el EPL debe esforzarse más para elevar su nivel militar, realizar entrenamientos bajo condiciones simuladas y mejorar su capacidad de combate integrando la tecnología de la información. Para hacer frente a los nuevos desafíos que han surgido en el orbe, y mantener la estabilidad interna, el EPL necesita hacer nuevas contribuciones, lo que también ayudará a salvaguardar la seguridad regional y la paz mundial, combatir el terrorismo y hacer frente a desastres naturales y de otra índole.
En el siglo XXI, el EPL ha participado en muchas misiones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en países y regiones peligrosas. Entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, China es la que más aporta efectivos a las fuerzas de paz. Los soldados del EPL protegen la vida y las propiedades de los residentes de los citados países y regiones, construyen infraestructura y proporcionan ayuda humanitaria y tratamiento médico a los lugareños.
La Armada del EPL ha cooperado con otros países, enviado sus flotas a escoltar barcos en el Golfo de Adén, frustrado los actos de piratería y protegiendo las rutas de navegación internacionales. El Equipo Internacional de Búsqueda y Rescate de China ha ofrecido desinteresadamente ayuda a personas y países afectados por desastres naturales y ha ganado su confianza y amistades.
En algunas áreas en conflicto, el EPL ha cooperado con las tropas de otros países, rescatado a inmigrantes y realizado misiones humanitarias que aseguran la seguridad de civiles. Su abnegada participación le ha merecido honores para China.
Con el entorno estratégico mundial en constante e imprevisible cambio y el poder global de China en ascenso, el EPL está preparado para hacer frente a las exigencias de los nuevos tiempos. Bajo el capaz liderazgo y dirección del presidente Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh y presidente de la Comisión Militar Central, la reforma de la defensa nacional y la modernización del sector militar se han profundizado.

Gracias a estos esfuerzos, el EPL ha sumado la fuerza cualitativa a su fuerza cuantitativa.
La reforma de la defensa nacional también ha ayudado al EPL a realizar cambios importantes en diversos campos para hacer más científicas y eficaces la gestión de las tropas, el control del sistema de seguridad y la implementación de políticas relacionadas con una integración militar y civil más dispuesta. 



Además, accionar un sistema más completo de movilización para la defensa nacional. Los colegios e instituciones militares de investigación científica ahora tienen que trabajar junto a las demás para satisfacer las necesidades del diseño y actualización de estrategias de defensa nacional y ayudar a preparar al EPL para el combate moderno.
A través de la innovación y la práctica, el Ejército Popular de Liberación se mantendrá fiel a su misión y seguirá mejorando su capacidad para hacer frente a cualquier adversa eventualidad.
Y como una fuerza construida por el pueblo y para el pueblo, salvaguardará con firmeza la seguridad nacional y los intereses.
Nota.-
El autor es profesor de la Universidad de Defensa Nacional del Ejército Popular de Liberación.

27 de julio de 2017

Cuba confirma rumbo al socialismo y compromiso con Fidel

Por Cuba Debate y el Progreso Semanal.

A sesenta y cuatro años del asalto a los cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y en el año 59 de la revolución, Cuba ratificó el camino al socialismo y su solidaridad “inconmovible” a Venezuela.


El acto central por la efemérides, celebrado en la ciudad de Pinar del Río (extremo occidental de Cuba), comenzó a las siete de la mañana con una velada político cultural. El discurso de cierre estuvo a cargo de José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y vicepresidente de los Consejos de Estado y Ministros.

Durante su intervención, de poco menos de 30 minutos, Machado se refirió al “eterno compromiso con Fidel”, toda vez que se trata de la primera conmemoración sin la presencia física del líder revolucionario.

El dirigente partidista pasó revista a la situación prerrevolucionaria en la provincia, así como la actual y mostró los notables logros alcanzados en múltiples sectores como educación, salud, agricultura y otros, sin dejar de reconocer que aún no se hayan alcanzado mejores propósitos.

“La economía constituye la tarea principal”, aseguró.

Especial énfasis hizo en los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela, que enfrenta una “guerra no convencional” a la que se suma “la amenaza del gobierno estadounidense de imponer sanciones económicas unilaterales” y la presencia del secretario general de la OEA “ante el subcomité para el Hemisferio Occidental para del senado de los Estados Unidos en apoyo a la aplicación de sanciones”.

Sobre Venezuela y Cuba, Machado Ventura desmintió las “elucubraciones de un influyente diario estadounidense” sobre “el presunto involucramiento” de La Habana “en una mediación internacional relacionada con la situación en Venezuela”. “Cuba rechaza tales insinuaciones, dijo, y “reclama el absoluto respeto a la soberanía y autodeterminación de Venezuela”.