24 de febrero de 2013

Julius Fucik, "El futuro es del Comunismo"

Por Oleg K.



 Hace 110 años, nació el periodista checoslovaco, Julius Fucik. El ejemplo de sus escritos van unidos a su vida en la defensa del comunismo. Su principal obra recogida después de su fallecimiento es "Reportaje al pie de la horca", que tras su publicación tuvo una gran acogida entre escritores y lectores, realizándose extensas tiradas en diversos idiomas y países. Tras 1989 en la República Checa, las autoridades han querido borrar a los estudiantes y al resto de la población su recuerdo. Pero es imposible, porque su personalidad y actividad supera los marcos estrechos de la memoria burguesa. En este año, conmemorando su nacimiento se ha reinagurado su estatua en el cementerio de Olsany en Praga, (Prazsky Patriot 23.01.2013).



Hijo de un mecánico, vivió en Plzen (Pilsen) una de las ciudades más proletarias de toda Checoslovaquia. Gracias a la influencia de su tío compositor también llamado Julius Fucik, se interesó de muy joven por el teatro, la escritura y la literatura más actual publicada en checo. Graduado en Filosofía en la Universidad de Praga, en sus primeras anotaciones vierte en ideas prácticas de como mejorar la existencia de sus congéneres. Tras muy intensos debates con amistades y familia, comprende que sin transformar la sociedad, todos los esquemas, obras y deseos son inútiles. En 1921 se afilia al Partido Comunista. Compagina sus trabajos como crítico literario y teatral en diversas revistas culturales junto con sus estudios de marxismo-leninismo. Contribuye en 1929 a la creación del Frente de Izquierdas. Por esas fechas es corresponsal de "Rude Pravo", con estancias prolongadas en Moscú, desde donde remite sus célebres reportajes bajo el epígrafe "Desde la tierra donde el mañana ya es ayer" (publicados en 1932). A la vez es editor de la revista "Tvorba-La Creación".  

Su compañero periodista en aquellos años, Josef Chuchma, así le describe: "Tenía un gran sentido del drama, excelente comunicador comercial, sus escritos son emocionantes y sugerentes, acercando al lector a los sentimientos esenciales tanto de sus pensamientos como de los personajes que retrataba" (1)

Desde 1933 a 1938 fue detenido varias veces, trabajando en la clandestinidad, continuamente perseguido por la policía. Sus escritos ya eran famosos en los ambientes combativos por su claridad y contundencia en la descripción de los peligros del fascismo, de la necesidad de la unión de los trabajadores, de que solamente con el socialismo es posible la salida de la sociedad capitalista. Por aquellos años, fruto de sus reflexiones y visiones de la construcción el socialismo en la Unión Soviética escribe su libro "En la tierra más querida" (publicado en 1947). En 1938 después de una gran amistad en la lucha se une con su camarada y compañera Augusta Kodeřicovou, llamada Gusta Fuciková.

Tras el "Pacto de Munich", Hitler invade Checoslovaquia en 1939. La actividad del Partido Comunista se incrementa y se desarrolla un movimiento clandestino de gran calibre. Julius se hace cargo de multitud de proclamas y publicaciones de grandes tiradas contra el invasor, bajo el pseudónimo "Doctor Horak". En 1941 con ayuda de otros camaradas despliega los escritos "Llamamientos Patrióticos" de amplia divulgación en los medios obreros, sociales, culturales y políticos, buscando aunar esfuerzos de toda la población, aunque cada persona tuviese unas posiciones ideológicas diferentes pero con el pensamiento de la inevitabilidad de la derrota del fascismo. En los "Llamamientos" se filtraban informaciones del curso de la guerra, de la falsedad de las noticias nazis. La Gestapo tenía la prioridad principal de silenciar como fuera esa voz tan directa y apremiante. Junto con otros compañeros y camaradas es arrestado el 24 de Abril de 1942.



En el juicio cuando le dan la palabra exclama "Ahora se va a leer el veredicto. ¡Es la muerte de un hombre, así es! Mi condena va impuesta hacia ustedes: ¡Muerte al fascismo! ¡Libertad del hombre! ¡El futuro es del Comunismo! Tras tremendas y horrorosas torturas, le llevaron al jefe de la Gestapo para que firmara una confesión contra sus camaradas, y le preguntó "¿Ud. cree todavía en la victoria del comunismo? Fucik terriblemente golpeado le respondió: ¡Por supuesto, no puede ser de otra forma! (1) Un colaborador checoslovaco se introdujo como guardia en la prisión, suministrándole lápiz y papel, y hoja a hoja fue sacándolas.

En sus reflexiones vertidas en su "Reportaje al pie de la horca", indica: "Camaradas, os veo, pero no en solitario de esta manera, sino juntos. Este es el mejor camino, o la cárcel o la muerte. O seguimos las reglas de la conspiración o dejamos de trabajar. Porque ambos conceptos son indisolubles, para con nosotros mismos y para los demás. Entendido." (2). 

Esperando la ejecución, en su obra postrera concentra todas sus idas, profundamente de clase e ilusión, con gran claridad como demuestra en el siguiente pasaje: "Muchas veces he pensado lo desafortunada que es la última víctima de la guerra, un soldado al que a su corazón, en el último momento le llega la última bala. Pero alguien tiene que ser el último. ¡Y si yo se que después de mí, no habrá más víctimas, inmediatamente me iría a la muerte!" Sus últimas líneas es un llamamiento: "Contra la injusticia hay que luchar, ¡hombres estad alertas!" (2)



Fue ejecutado en Berlín el 8 de Septiembre de 1943. En 1950, el 2º Congreso Mundial de la Paz, otorgó a Julius Fucik, el Premio Mundial de la Paz. Los testigos declararon que cuando iba maniatado, entre los verdugos, cuando le llevaban a la horca cantó "La Internacional", seguida por todos los reclusos en sus celdas. 

Notas: 

1.- Josef Chuchma. "Julius Fucik, no ha terminado todavía". Praga. 2003 (En checo).
2.- "Reportaje al pie de la horca" Editorial Akal, Madrid 1985.


23 de febrero de 2013

Hoy es el Día del Ejército Rojo

Enviado por el Partido Comunista de los Obreros de Rusia. Traducción Igor T.




Este día ha quedado impreso desde hace 95 años, en aquellos días gloriosos cuando tuvo lugar la llamada de Lenin "¡la patria socialista está en peligro!". Nacido de los Trabajadores y Campesinos surgió el Ejército Rojo, el Ejército soviético que pronto se convirtió en un sólido defensor del trabajo pacífico y creativo del pueblo soviético, siendo la pesadilla de los enemigos del poder soviético y del socialismo. Hoy, los regímenes burgueses en Rusia y en las repúblicas de la antigua Unión Soviética tienden a borrar de la memoria, una de las creaciones de la clase obrera "invencible y legendaria", y fuente principal de sus victorias, tratando de silenciar su gloria inconmensurable.

El Comité Central del Partido Comunista de los Obreros de Rusia- El Frente Unido del Trabajo y El Partido Comunista de la Unión Soviética.


Queridos camaradas: 

Observando la celebración gloriosa del nuestro pueblo soviético en el Día del Ejército soviético y la Marina Soviética, estamos orgullosos de conmemorar la heroica historia de combate del legendario e invencible Ejército Rojo.


Los trabajadores y campesinos del Ejército Rojo, que nació de los destacamentos de voluntarios de la Guardia Roja, de los trabajadores y campesinos que acudieron a la llamada de "¡la patria socialista está en peligro!". Nosotros, el Ejército Rojo, la carne del pueblo soviético, que se templó en los intensos combates de la lucha revolucionaria contra el imperialismo mundial. La derrota de la intervención imperialista y de la contrarrevolución interna en la Guerra Civil, que salvó al mundo de la peste nazi en la Gran Guerra Patria, artífice de la seguridad de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, de los países socialistas, de la asistencia internacional a los pueblos que luchan contra el imperialismo, en todas las etapas gloriosas que de manera firme estuvo en ese pasado invencible y legendario junto con su pueblo. Fue la carne de los soviéticos, que liderados por el Partido Comunista, leninista y estalinista, entonces los soldados soviéticos eran los luchadores que protegieron al pueblo soviético y su gobierno, el primero en la historia de la civilización, de un estado de obreros y campesinos, ante una Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, que con seguridad custodió la paz para el pueblo soviético y la humanidad, que hubo ayudado a muchas personas a rechazar los ataques imperialistas y deshacerse del fascismo y el colonialismo.






La experiencia histórica demostró de manera concluyente, que no se puede derrotar a un pueblo y a sus fuerzas armadas, si permanecen unidos y se imbrican en defender la Patria Socialista. Por ello fueron un gran fiasco todos los intentos de destruir a nuestro país y otros países socialistas mediante un ataque militar. Esta verdad es recordada por el pueblo soviético.
En la mente por estos hechos, los tiene en cuenta el actual gobierno burgués. Su interés por ganarse a la gente, tiene por objetivo continuar su fabuloso engaño y traición, en la explotación, el robo sin ningún tipo de escrúpulos contra los trabajadores. Ahora dependen de otros defensores de su orden, sobre todo para proteger a los dueños de las personas, un mercenario ejército y policías. Los herederos actuales, son los que fueron vencidos por el Ejército Rojo, los guardias blancos y los intervencionistas, los de Vlasov y los nazis, que quieren arrancar de la conciencia del pueblo la esencia de clase de la fiesta del Ejército Rojo y, a tal fin, han cambiado su nombre, reemplazando las banderas rojas cubiertas de gloria, por las unidades militares de Vlasov, que fueron los enemigos mortales de nuestra nación en la guerra, contra nuestros padres y abuelos.
Los intentos de la clase dominante por utilizar la fuerza militar para reprimir las manifestaciones de las personas que trabajan, poniéndose de pie para luchar por su dignidad humana, como pasó en octubre del Negro  1993, plantean a los trabajadores conscientes una tarea clara ante los soldados: evitar convertir al ejército en gendarmes represores.
La vanguardia de la clase obrera de Rusia, hoy, son los líderes en la lucha contra la explotación capitalista, crean la progresiva consolidación de la organización de clase de los trabajadores, hombro con hombro con los comunistas, están luchando las filas del Frente Unido del Trabajo ruso. Estamos en unas posiciones de solidaridad de clase y el internacionalismo proletario, en la lucha de nuestros hermanos de clase y de la antigua Unión Soviética, y en otros países. El lema de "Proletarios de todos los países, uníos" siempre será el lema de los comunistas.
Sabemos que el desarrollo de la lucha de clases, hasta la preparación y realización de la revolución socialista, se asegura reviviendo las mejores tradiciones revolucionarias y militantes de las grandes masas de trabajadores, incluyendo el ejército y la marina.
El Ejército no puede estar fuera de la política, no puede permanecer de brazos cruzados ante los tormentos del pueblo, no debería en caso de agravación de la lucha de clases, en el caso de una gran o pequeña crisis estar en el lado de la lucha contra las fuerzas sociales. Los trabajadores y los campesinos en su composición nutren el ejército, y este debe estar definitivamente del lado de la gente que lucha. Hoy en día los soldados y los marineros, con más frecuencia hijos de proletarios, es decir, aquellos para los que les queda claro que tienen que quedar al margen de la degradación moral y física, ante el poder de la burguesía, que secuestra a los soldados, y a todos los trabajadores, hacia sus miles de millones de riquezas. Los soldados de hoy y los marineros tiene la educación y la comprensión de lo que fue la Rusia zarista, y saben lo que se espera  de los Soldados y Marineros Soviéticos cuando sean Diputados, y no vayan a la zaga del desarrollo del país, de la auto-organización de los trabajadores y otras fuerzas del trabajo. Asi que, todos nosotros y nuestros hijos necesitan una victoria sobre el orden burgués, necesitamos un gobierno soviético en un país socialista.
En el momento decisivo de la Revolución Socialista 1917, "Un hombre con un arma de fuego" se puso del lado de sus hermanos, obreros y campesinos. Juntos, con la abnegación de un hombre revolucionario, estaba con ellos en el crucero "Aurora", anunciando al mundo la venida de una nueva era. Y así fue. ¡Así será!
El Ejército Rojo y la Marina soviética permanecieron en la historia, y con su esfuerzo revivirán el relanzamiento del Gobierno Soviético Socialista y la Unión Soviética. 

¡Viva la lucha  por el futuro de la patria socialista y por su carne de su carne, el Ejército y la Marina Roja de Obreros y Campesinos!

¡Felicitamos sinceramente a los veteranos del glorioso Ejército Rojo y la Marina Soviética!

¡Salud y fuerza para ustedes, oficiales y soldados de la Patria Socialista!

¡Felicitamos a los oficiales y soldados de las fuerzas armadas de hoy en Rusia, que son conscientes de su deber para con el pueblo, y están dispuestos a luchar por los intereses de los trabajadores, por un futuro socialista brillante, contra todos aquellos que puedan interferir en la libertad e independencia de la futura Rusia Soviética Socialista y por el renacimiento futuro de la URSS!


 

18 de febrero de 2013

Cuba no puede olvidar su historia


Por Osmany Sánchez. Enviado desde La Joven Cuba.
No es la nuestra una sociedad perfecta, el día que pensemos que lo es entonces estaremos retrocediendo. Una de las características de una Revolución es que debe estar siempre en constante movimiento –sino no lo es- y para eso es esencial identificar cuáles deben ser sus prioridades.
Un viejo axioma nos dice que “el pueblo que olvida su historia está condenado a volver a vivirla” lo que en el caso de Cuba significaría regresar a un pasado que aún nos llega cargado de prostíbulos, drogas, juegos, mafias, gobiernos entreguistas y sobre todo mucha pobreza y desigualdad social aunque algunos se empeñen en presentarlo como un paraíso terrenal.
Conocer nuestra historia y a nuestro héroes nos ha permitido llegar hasta aquí y la mayor muestra de que lo que digo es cierto, es el interés que siempre han mostrado los ideólogos de la contrarrevolución en tratar desvirtuar la imagen de esos héroes. Quizás el mayor blanco de esos ataques ha sido la figura del Che.
Hace poco leía dos artículos escritos con pocos días de diferencia donde se criticaba el “adoctrinamiento” que llevaba a cabo el gobierno cubano con los niños. Desde hace tiempo quería referirme a este tema y ahora tomo estos dos artículos como referencia. Respeto el derecho de Lilianne Ruíz y Yenisei Rodríguez a expresar sus criterios,  espero que también respeten los míos.
En su post Lilianne nos dice que “Llevaba algún tiempo disgustada por tener que aceptar que mi hija aprende a leer en oraciones que mezclan los recuerdos y sentimientos de la infancia con los intereses políticos del Estado.” Y que en algún momento enviará un informe a Amnistía Internacional quejándose del mal trabajo de la UNICEF en Cuba, pues esta no se ha pronunciado “respecto al adoctrinamiento político que reciben los niños aquí”.
A modo de ejemplo Lilianne nos muestra una foto de un libro de texto escolar donde aparece un miliciano y debajo un texto que dice así:
El miliciano tiene un fusil.
Él ama la paz.
En manos buenas,
Un fusil es bueno.
No se trata de una foto real, por lo tanto ese miliciano pudo ser uno de los que combatió en Girón contra los mercenarios que armados y entrenados por el gobierno de los Estados Unidos invadieron nuestro país para recuperar sus propiedades y volver a convertirlo en el imperio de la droga y la mafia. No debemos olvidar que la brigada estuvo compuesta, entre otros, por 100 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 194 ex militares del régimen de Batista (entre ellos algunos torturadores y asesinos), 35 magnates industriales y 112 lumpens.
Ese miliciano también puede ser también uno de los que combatió a las bandas armadas por la CIA que cometieron múltiples asesinatos en nuestro país. No estaban estas bandas –como pretenden hacernos creer- integradas por campesinos que luchaban por sus derechos sino por personas sin escrúpulos que sembraron el terror en las zonas donde operaban, incluyendo el asesinato de niños y maestros brigadistas.
A nuestros niños hay que enseñarles esa parte de nuestra historia y sus protagonistas. A diferencia de otros países considerados democráticos donde a los niños se les enseña a disparar, a amar la guerra e incluso son reclutados para el ejército, el texto antes mencionado les enseña a amar la paz y a solo utilizar las armas para defender causas justas.
Casualmente –o quizás  no tanto- también Yenisel se cuestiona el rol de la UNICEF en Cuba por no pronunciarse sobre ese tema. En este caso además de las frases rimbombantes de rigor como “deslegitimada ideología “de la Revolución Cubana”” o “panfletos ideológicos” la autora no aporta mucho realmente como para sostener un debate.
Si en Cuba se usan conceptos como “Patria o Muerte”; “Estudio, Trabajo y Fusil” o “Imperialismo” es porque están intrínsicamente relacionados con nuestra Revolución y no porque se nos quiera imponer por la fuerza.
El programa que tanto le molesta a Yenisel y al que califica como “el programa líder en la campaña mediática del gobierno que busca adoctrinar a la más joven de las generaciones de cubanos” es “Para saber mañana”. Cualquiera puede pensar que se trata de un espacio de una o dos horas dirigido por  ideólogos comunistas pero en realidad estamos hablando de un programa de 3 minutos, conducidos por niños y donde se refieren a las efemérides del día.
Tomando como ejemplo la cartelera de la televisión cubana para esta semana nos enteramos que las efemérides para el lunes 11 de febrero son: 1899 Inauguración del Museo Bacardí, gracias a los esfuerzos de Emilio Bacardí, ese día también pero de 1804 Tomás Romay aplica la vacuna antivariólica y en 1809 nace Charles Darwin quien sentó las bases de la moderna teoría de la evolución. Como curiosidad los niños que conducen el programa –recuerdo que su duración es de 3 minutos- nos dicen que el país más pequeño del mundo es el Vaticano.
Si Yenisel estuviera molesta por las series o películas que pasan por nuestra televisión y que son muy pocos lo valores positivos que aportan, entonces estaría de acuerdo con ella pero arremeter contra ese programa de televisión y además calificarlo como el programa líder de una campaña mediática, me parece francamente una exageración.
Me gustaría ver la cara del representante de UNICEF cuando le lleven esos informes. Imagino que se preguntará: ¿adoctrinamiento de los niños en Cuba? ¿Preocupados por los niños en Cuba?, le pasará la mano por el hombro y le enseñará las cifras de cuántos niños son víctima de las drogas, la prostitución o son asesinados para robar sus órganos y todo esto en “el mundo libre”.
No es la nuestra una sociedad perfecta, el día que pensemos que lo es entonces estaremos retrocediendo. Somos una sociedad en constante movimiento en la que los niños siempre han ocupado y ocuparán un lugar privilegiado.

15 de febrero de 2013

El mensaje de libertad de Espartaco

Por Nestor Guadaño.





“Espartaco, figura aquí (en Apiano) como el tipo más extraordinario que nos muestra toda la historia antigua. Gran general (no un Garibaldi), carácter noble, verdadero representante del antiguo proletariado” (4)


La influencia de Espartaco nos acompaña, cuando un espeso manto de desasosiego invade nuestra mente. Los levantamientos contra la aristocracia por los campesinos fueron su continuación. De la revolución francesa emergió la burguesía, en el poder actualmente. En la Insurrección de la Comuna de París se plantó cara a la burguesía, con la alianza de la pequeña burguesía y el proletariado. La Revolución Socialista de Octubre ha sido, hasta ahora, el máximo avance del proletariado por construir una nueva sociedad más igualitaria: El Socialismo camino del Comunismo. Mas en condiciones mucho peores contra unos bárbaros mercaderes de carne de trabajo, se levantó Espartaco, él hizo posible que su mensaje de libertad, se imprimiera en la mentalidad del trabajador. Su gesta fue recogida por historiadores romanos, bizantinos, árabes, cristianos y materialistas. “Y ahora soy libre. Nunca hubo un momento de libertad para mi padre o mi abuelo, pero en este momento soy un hombre libre” (2) Fuente constante de paralelismos, cuando las crisis impregnan de ansiedad las mentes hacia un posible estallido social, cuando todo parece muy difícil y de esfuerzos extraordinarios por unificar las luchas conscientes o espontáneas, recupero en este ensayo su lucha y su mensaje liberador.
Las vagas referencias de los historiadores romanos como Apiano (más veraz por su erudición, de ascendencia egipcia) y Floro. Según ellos, Espartaco procedía de Tracia, en la actual Bulgaria. Fue convertido en esclavo tras desertar de las tropas auxiliares de una legión romana. Sacado de las minas fue comprado gracias a su fuerza física, por un mercader de gladiadores de Capua (Léntulo Batiato). Durante el siglo II tuvieron lugar diferentes insurrecciones de esclavos, especialmente las revueltas sicilianas. De estas fuentes también sabemos que los historiadores estimaban que la protagonizada por Espartaco fue muy peligrosa para la sociedad esclavista. Aglutinó en su ejército a los esclavos que se escaparon, pero posiblemente en la península italiana la gran mayoría de la población esclavizada se le uniera, pero las legiones romanas por donde pasaban hacían escarmientos muy crueles contra los sometidos a esclavitud, y esto impidió que el movimiento encabezado por Espartaco tuviese más apoyo. Las mismas fuentes describen a Espartaco como un hombre culto que buscaba crear una sociedad socialista alternativa a Roma. Y ese ejemplo para la posteridad es lo que diferencia la rebelión de Espartaco de todas las insurrecciones de esclavos, campesinos y oprimidos de la antigüedad. 
Los romanos después de acabar con Espartaco, quisieron amedrentar a sus seguidores, crucificando a 6.000 prisioneros de las fuerzas derrotadas como aviso, desde Capua hasta Roma. Pero la insurrección tuvo consecuencias muy importantes en su época porque “…cuando la rebelión del 73-71 había sido sofocada, infirió un duro golpe a la economía esclavista de Italia. Como consecuencia de la rebelión, Italia perdió no menos de 100.000 esclavos, los campos fueron desvastados y muchas ciudades destruidas. Los propietarios, aterrorizados, comenzaron a evitar la compra de esclavos, prefiriendo los nacidos en casa. Creció el número de los libertos. Aumentó la cantidad de tierras dadas en arriendo. El movimiento de Espartaco fue una de las causas principales de la crisis agrícola que estalló en Italia a finales de la República y que, en lo fundamental, no se logró superar” (3)
Howard Fast escribe Espartaco como una necesidad. No pretendía hacer una novela revolucionaria. Simplemente quiso que su escrito recuperase un mensaje denunciador, no hacia los esclavos asalariados, sino hacia sus congéneres que ayudaban al mantenimiento de la explotación capitalista. Burgueses periodistas y lacayos que estaban a gusto con esta explotación. Así se convierte en un alegato contra el sistema inhumano imperialista.
“No se trata de establecer mecánicamente un paralelismo, sino de que de este episodio se puedan extraer esperanzas y fuerza, y resaltar el hecho de que Espartaco no vivió sólo para su tiempo, sino que su figura constituye un ejemplo para la humanidad de todas las épocas. He escrito este libro para infundir esperanzas y valor a quienes lo lean, y durante el proceso de su escritura yo mismo me sentí con más ilusiones y más coraje” (2)
El mensaje de libertad de Espartaco. Las propias afirmaciones de Howard sobre la vida y la muerte traspasan los límites de la novela. No cree en otra vida, defiende la vida sobre todo, no hay nada sin la vida terrenal, después de esta vida de penurias, intuye que puede existir otra vida de alegría y esfuerzos compartidos. Cree en el compañero de fatigas. 
Cuando la existencia es un reguero sinuoso bien delimitado por las rocas, que le conducen invariablemente, empujado por otros hacia la inexorable vejez. Desde la infancia los obreros hijos de obreros conocen que son los que construyen el mundo, y sobre sus hombros se montan empresarios, vampiros de contratas, especuladores del dinero, acaparadores de mercancías, rentistas de ganado humano, políticos inservibles y los grandes magnates pervertidores de mentes, que apuntalan cada día esta cárcel de sociedad que llaman capitalismo.

¿Porqué ese ejemplo es tan odiado por la cúpula dominante?
Más allá de su tiempo y del nuestro, las miles de rebeliones de esclavos que hubo, fue el comienzo. Desde los oscuros tiempos donde no quedó grabada, (incluso recientes estudios han sacado a la luz huelgas de obreros en la civilización antigua egipcia), la pugna contra la esclavitud continuó hasta la época del algodón, del café y del cobre. Igualmente después, son los hijos de esclavos que viven del servicio del amo, quienes llamándose peones, aparceros, colonos, jornaleros, siervos o asalariados, siguen bajo sus caprichos. Su situación, aunque con matices, son idénticas y su ansia de emancipación hace que las insurrecciones antiguas o actuales no pueden ser contenidas. Porque hay una estrecha relación entre la sociedad esclavista y la actual. Son sistemas de explotación que pone muros de leyes y ejércitos para resguardar por la fuerza su violencia coercitiva. Utilizan a los abogados, a las bandas políticas, a las sectas religiosas, para que apoyen y defiendan en la práctica, sus privilegios obtenidos por el saqueo del trabajo de la población.
Contienen la ira de los desposeídos, mediante los acuerdos legislativos, policiales y laborales para que esta no se desborde. Son derechos vigilados que pueden ser destruidos por el gobierno de turno. Se pactan convenios para contentar a una parte de obreros, buscando la forma de acabar paulatinamente con esas limosnas. Pero quieren toda la producción. De ahí la imposición de impuestos agresivos de expolio. Todos estos ataques hacia los trabajadores, han sucedido desde el mundo antiguo, de por vida y buscando el máximo beneficio del sudor y la muerte. Desde los tiempos de Espartaco, la lucha contra el poder ha revestido las mismas características:
“..un siglo de inestabilidad social, de revoluciones e insurrecciones masivas, cuyas causas me resultan familiares: la ruptura de los valores tradicionales, la brusca transformación del sistema económico, el desempleo, la corrupción y la decadencia de la clase dirigente”. (1)
Toda esta caverna de cadenas de la población es para tenerla amarrada a su mundo de dominación, tanto de las conciencias como de la vida. Pero, más tarde o temprano como dijo Carlos Marx, a los explotados le crecen los dientes: “En un cierto grado de su desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes (que no son más que la expresión jurídica de las últimas), con las relaciones de propiedad, dentro de las que hasta ahora se habían desenvuelto. Estas relaciones, que son formas de desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en su freno. Es entonces cuando llega la época de la revolución social” (6)
No es solamente una rebelión por el poder, que lo es. Su fin no es únicamente acabar con los mercados, aunque quiera exterminarlos. No busca mantener el lucro y el despilfarro, mas extinguirá el dolor del vientre hinchado de hambre. Es el cambio de relaciones sociales. “Ahora debemos ser camaradas, y ser todos como una persona, y en el pasado, la gente de mi pueblo, tal como oí contarlo, cuando salía a luchar, iba por su propia voluntad, no como van los romanos, y si alguno no quería luchar, se iba y nadie se preocupaba por él.”, “..este mundo de ahora era algo nuevo en su curiosa camaradería de los oprimidos y en toda aquella gran multitud de tantas naciones y pueblos no hubo esa noche voces que se elevaran con ira o descontento. Estaban poseídos por un poco de amor y un poco de gloria” (2)
Los nombres de muchos de aquellos héroes del pensamiento, que lideraron las explosiones de la nueva mentalidad comunitaria, han sido silenciados por la burguesía. “La historia fue escrita por uno que era dueño de esclavos y los temía, y los odiaba” (2) No aparecen en los libros de historia cuando se levantaron contra faraones, imperios y dictadores, porque aquellos que creen en la muerte y en la guerra, abogan por su poder de acumulación de riquezas y sudores ajenos. Ocurre ahora y ocurrirá si la realidad social no se transforma.
“La realidad apenas comenzaba: la realidad nunca llegaría a ser más que un comienzo en él, el fin o algo que no terminaría de adentrarse en el inexistente futuro; pero la realidad estaba vinculada con todo cuanto le había ocurrido a él y a los hombres en torno a él y con todo cuanto iba a acontecer en ese momento.” (2)
En un instante de lucha, se concentran los pensamiento de millones de proletarios en millares de años. Y este pensamiento, hoy está muy presente. “La verdad de los esclavos era contraria a la verdad de los tiempos en que vivieron. La verdad era imposible, imposible en todos sus aspectos, no porque no hubiera ocurrido, sino porque lo ocurrido no tenía explicación dentro del contexto de aquellos tiempos. Había más soldados que esclavos y los soldados estaban poderosamente armados; pero los soldados no esperaban que los esclavos lucharan y los esclavos sabían que los soldados iban a luchar” (2) Por eso, la técnica y la confianza de la fuerza de coacción de los poderosos, es su debilidad.  

Esperanza y fuerza, contra odio y crueldad.
Venganza de aquellos a quienes se les discute su poder. Por ello utilizan todos los medios pacíficos y violentos para arrancar las raíces del pensamiento emancipador. Porque los escritos comunistas son más estridentes que cualquier cañón. Impulsan las protestas, inflaman de inteligencia a los desposeídos, infunde pesadillas a los reaccionarios y proclaman una sociedad de igualdad. Pero a la vez para cada proletario le queda grabado un fulgor de fuerza, “…ningún hombre es diferente a otro hombre…Mi corazón rebosa de amor por vosotros. No hay palabras en el mundo para expresar todo el cariño que siento por vosotros, mis queridos camaradas. Nuestras vidas estuvieron unidas. Aunque hoy fracasemos, habremos hecho algo que los hombres recordarán para siempre.” (2). 
Compartir significa triunfar sobre el temor. Esperanza es lo que nos da Espartaco. Se adelantó a su tiempo. No tenía una facción política romana que le apoyase, no le comprendieron ni los artesanos, ni la población pobre, aunque una parte se les uniera. Plebeyos y patricios ignoraron su mensaje. Aunque su impresionante rebelión no quedó en el olvido. Según Kovaliov, aunque se anticipara a su tiempo, fue una auténtica “Guerra de clase”, revolucionaria, que removió las conciencias de su tiempo. No tanto por las consecuencias de su rebelión, sino por las sangrientas represiones que produjo, no solamente en Italia, sino sobre todo en Hispania y Asia Menor, donde contra cualquier indicio de rebeldía era respondido por los gobernantes romanos con los más atroces tormentos. Estas medidas contra los esclavos hizo que en las fronteras con Roma se fueran aglutinando muchos pueblos que planeaban responder a las incesantes incursiones del ejército imperial romano, que a la larga provocaron su fin cuando cayo el Imperio de Occidente.
Pero es un hecho que impulsó un movimiento de esperanza en los desposeídos. Un primer conato de nueva mentalidad por romper los moldes impuestos por los patricios romanos, que separaban como hoy, a la población en estamentos sociales diferenciados. Por ello esa unidad de comportamiento de los más pobres con los esclavos, preconizó el “ser social”, “..que sostenía el principio de la igualdad entre los hombres y negaba que la distinción entre ciudadanos libres y esclavos formara parte del orden natural de las cosas” (1). 
En su honor las fuerzas proletarias han dedicado proezas y organizaciones. Como la Liga Espartaquista alemana. Las Espartaquiadas, competiciones deportivas colectivas de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Y uno de los más bellos ballets, de Arám Katchaturián "Espartaco".


Puede demorarse la irrupción de ese ser social, de esa clase social que esta harta de tanto crápula. “Y en tanto que el hombre trabaje y otros hombres tomen y usen el fruto de los que trabajan, el nombre de Espartaco será recordado, susurrado algunas veces y proclamado en voz alta y clara otras veces”  (2). 
Porque su mensaje es de creación de una sociedad radicalmente distinta. Donde no haya más sumisión de unos hacia otros por razones de bolsa, credos, naciones, razas. Esas diferencias de los trabajadores aún teniendo significado no son ataduras firmes. Porque el cautiverio de los obreros es universal. Romper con esos lazos de desunión, mediante el abrazo de las voluntades por cimentar un nuevo orden social comunista, esperanza por compartir en colectivo las luchas de toda la clase tanto local como mundial.

Libros consultados:


1.- The Gladiators, Arthur Koestler. 1940. Edición 1965. Traducción Maria Eugenia Cocchini, por Edhasa, 1992

Arthur Koestler es un escritor, que en muchas de sus obras, desarrolla el dilema de la ética revolucionaria y la ética política,  sobre si el fin justifica los medios empleados y hasta que punto pueden los hechos conducir a objetivos contrarios. Nacido en Budapest, se educó en Viena. Escribió sus obras en húngaro, alemán e inglés. Trabajó de corresponsal extranjero en Oriente Medio, París y Berlín. Afiliado al Partido Comunista en 1931 a la edad de 26 años, cuando trabajaba en un periódico liberal en Berlín, denuncia en sus escritos el ascenso del nazismo y que únicamente la revolución socialista, podía conjurar esa aberración contra la humanidad. De aquella época son sus libros “The God that Failed” y “La escritura invisible”. La lucha impresionante del proletariado alemán le hace ver que la salida de aquella sociedad atroz de atropellos es la construcción del socialismo en la Unión Soviética. Estuvo en prisión en las cárceles de Franco, cuando vino a apoyar al gobierno legítimo republicano. Aquella experiencia le marca, y lo que observa dentro del bando republicano lo reflejó en su obra “Testamento español”. Aborda en diferentes escritos, como por acciones interiores y exteriores una revolución de tipo social puede quedar truncada, cuando no se determinan los objetivos básicos del cambio social. Durante esas fechas va escribiendo su novela sobre la rebelión de Espartaco, terminándola en 1938. Forma parte este libro de una trilogía (“el cero y el infinito” y “Llegada y partida”). Residió en Inglaterra, hasta su muerte ocurrida en 1983.

2.- Espartaco, Howard Fast. 1951. Traducción Leonardo Domingo, por Edhasa, 2003. 


Howard Fast, como muchos otros de su generación fue adquiriendo la certeza de que había dos mundos opuestos en la opulenta sociedad yanqui. Sus crisis y la violencia utilizada por el poder contra las rebeliones obreras hicieron que viesen en el Socialismo una esperanza cierta. El avance de la ideología fascista en EEUU y en el mundo, puso a estos escritores en la disyuntiva de defender a los explotadores o abogar por los derechos de los obreros. En los años treinta del siglo XX querían mantenerse entre esa lucha de clases. Hasta entonces Howard escribió novelas de mérito. Que defendían la independencia del pensamiento como en “Citizen Tom Paine (Ciudadano Tom Paine)”; o los derechos de las minorías étnicas como en  “The Last Frontier, (La última frontera)”, sobre una tentativa de los indios Cheyennes para volver a su tierra arrebatada;  en “Freedom Road (Camino de la libertad)”, sobre la vida de los esclavos después de la Guerra de Secesión, va perfilando su denuncia de la hipocresía del imperio estadounidense. En sus artículos de aquellos años denuncia mediante juegos irónicos como se mantenían los gobiernos corruptos donde los partidos son objetos de la codicia de los más ricos, sean presidentes “demócratas o conservadores". Clama por la defensa de los gobiernos que luchan contra el fascismo en Europa, y ayuda a la República Española a quien se la niega la posibilidad de sobrevivir, porque todos los gobiernos de su país, llenos de exageradas palabras de democracia e igualdad, imponen la política de “No Intervención” en los asuntos militares de la contienda española, pero realizan a la vez sus empresarios suculentos negocios con el régimen nazifascista alemán.
Mas llega la guerra mundial. Escribe en la “Voz de América”. Ya en 1944 se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos y por ello más tarde en 1948 fue llamado por el Comité de Actividades Anti-Americanas. Rechazó divulgar los nombres de los contribuyentes al “Joint Antifascist Refugee Comittee (Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas)”, que había comprado un antiguo convento en Francia (Toulouse) para convertirlo en un hospital que ayudaba a los refugiados republicanos, condenándolo el tribunal por desacato durante tres meses de cárcel.
En estos tres meses de 1950, Howard desarrolló la trama y las ideas vertidas en la novela “Espartaco”. En 1960, Stanley Kubrick dirige la película “Espartaco” con un guión adaptado muy libremente sobre la novela de Fast. La producción la impulsa el actor Kirk Douglas. Pero la censura llega hasta el extremo que no pueden poner el nombre de Howard en los títulos de crédito.

 

3.- Historia de Roma. Sergéi Ivánovich Kovaliov. Universidad de Leningrado 1948. Traducción de Marcelo Ravoni para Akal editor 1975.

Sergèi Ivànovich Kovaliov es uno de los principales profesores de Historia Antigua, en especial sobre la época romana, en la URSS. Entre 1919 a 1938 dedica su vida a la labor cultural, educativa y social tanto en la Universidad de Leningrado, como en las escuelas superiores del Ejército Rojo, como en las escuelas de materialismo histórico para comunistas. De 1934 a 1956 es Responsable del Departamento de Historia Antigua de Grecia y Roma, en la Facultad de Historia de la Universidad de Leningrado. Hasta su fallecimiento en 1960 fue además, desde 1956, responsable del Museo de la Religión y el Ateísmo de la Academia de Ciencias de la URSS. Explicó en sus cursos la esencia de clase del cristianismo. Sus estudios sobre el cristianismo primitivo, en la formación de la Eclesia-Iglesia (antiguas asambleas de creyentes) fueron ampliamente estudiadas en las universidades soviéticas. Su Historia de Roma, igualmente sigue siendo uno de los textos referentes de estudios universitarios sobre la Antigua Roma. Fundamenta detalladamente la descomposición de la sociedad romana, desde la “Guerra de Clases” de los años 70 antes de Cristo, y la mentalidad que supuso la revolución social de los esclavos y los inquilinos, las insurrecciones campesinas y la aparición del feudalismo.
Autor de numerosos libros de texto (Cursos de Historia Mundial, Historia Antigua para niños de 5 y 6 años, Historia de Roma –compilación de sus conferencias en la Universidad Estatal de Leningrado-, guías para los profesores de Historia, etc.), artículos (Marx y Engels, sobre los métodos de producción antiguos, los principales problemas de la formación esclavista, la lucha de clases y la caída de la sociedad esclavista, Grandes revueltas de esclavos del ll y l –A.C.-, los orígenes del cristianismo, el mito de Jesucristo, la historia del papado y la Inquisición, etc.) y monografías imprescindibles (Las razones para el surgimiento del cristianismo, Los hallazgos en el desierto de Judea, el descubrimiento del Mar Muerto y los orígenes del cristianismo, escrito conjuntamente con M. Kublanovim en 1960, etc).
Sus escritos han influido decisivamente en la comprensión social de los regímenes imperialistas. La incipiente aparición del proletariado unido a los desclasados, las peticiones de los oprimidos a través de los siglos, la germinación de la huella de la clase trabajadora, las relaciones de apoyo y exterminio en los procesos revolucionarios desde la época feudal, la mentalidad destructiva de las ideas religiosas que apoyaban firmemente a los poderosos; y la esencia, sobre todo, del papel propagandístico jugado por el concepto de la “caridad”, que hoy aún socava las conciencias de una parte importante de la población, en oposición a la solidaridad de clase.
4.- Carta a Engels, 27 de febrero de 1861. Correspondencia Marx-Engels. Editorial Progreso. Moscú 1975.

5.- Ciceron y su tiempo. S. L. Utchenko. Traducción de José Fernández Sánchez (Akal Editor 1978).

6.- Carlos Marx y Federico Engels. Obras. Volumen 13, página 7. Editorial Progreso 1975. 


   

12 de febrero de 2013

Crónica de la Charla-debate sobre la Batalla de Stalingrado

Recibido de Comunistas de Málaga




Acto Charla debate, Málaga 9.02.13. Resumen realizado por Viky.


En la tarde de ayer tuvo lugar la charla-debate por el aniversario de la batalla de Stalingrado con una muy buena asistencia de público. Durante la primera parte pudimos disfrutar del documental  “Ellos vencieron al fascismo”, un gran documento gráfico que nos permite descubrir las tragedias del nazismo en Rusia y el espíritu luchador e internacionalista de los obreros y héroes soviéticos, el orgullo por su patria y a la vez su solidaridad y compromiso, sin importar el origen del compañero, sino viéndolo como un igual, un proletario.

Mas tarde fue el turno de la charla impartida por nuestro camarada donde se desmontaron algunos mitos por desgracia recurrentes cuando hablamos de la Batalla de Stalingrado: la victoria del fascismo Nazi por parte del “General Invierno” sin tener en cuenta la lucha ininterrumpida de los obreros, hombres y mujeres valientes que murieron defendiendo sus derechos hasta las últimas consecuencias. La dificultad del ejército alemán en una tierra hostil donde las bajas temperaturas jugaron un papel muy importante sin nombrar nunca al pueblo ruso que luchaba en las mismas condiciones, además de mostrarnos datos reales y contrastables de gran interés que demuestran muchas mentiras difundidas en torno a este importante episodio histórico.

Por último se abrió el turno de palabra permitiendo la intervención de todos los asistentes, enriqueciendo así el debate y ayudándonos a conocer las circunstancias reales de una lucha y una victoria de todos los obreros, una demostración histórica del poder del pueblo unido, organizado y que está dispuesto a luchar por lo que es justo.

Dar las gracias a todos los participantes por sus aportaciones y por el interés en conocer la historia real, la historia de la clase trabajadora que como tales, todos debemos conocer. Si nosotros mismos no defendemos la verdad y luchamos por el reconocimiento de nuestros logros, nadie lo hará por nosotros.

10 de febrero de 2013

La mujer en la República Democrática Alemana

Extraído de Pueblo Soviético



Desde un principio, se libró la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres en la RDA no como «asunto femenino» contra los hombres, sino como asunto social que concierne al hombre y a la mujer igualmente, y que pueden resolverse en común, en el trabajo social, y también en el matrimonio y en la familia

“La vida en la RDA: preguntas y respuestas” (Panorama DDR, 1981)
En Pueblo Soviético no sólo hablamos de la Unión Soviética, también lo hacemos de las ex-repúblicas socialistas. Es el caso de este artículo, donde vamos a realizar una radiografía de la situación de la mujer en la República Democrática Alemana (RDA).
Analizando esta realidad, puedo decir que, hasta donde yo conozco, la República Democrática Alemana es uno de los estados con mejores indicadores de igualdad y de participación de la mujer en la historia.
Si bien no se llegó a una situación de justicia plena, los avances fueron tan notorios que, en muchos indicadores, los países más avanzados de la actualidad sólo pueden soñar con igualar, al menos, a la RDA.
En Alemania del este eran conscientes tanto de que aún quedaba trabajo por hacer cómo de los avances que ya habían logrado. Hoy sólo podemos imaginar hasta donde habría llegado la RDA en este aspecto de haber continuado su existencia.
Creo también que es de justicia situar estos datos teniendo en cuenta los años de los que hablamos en el artículo, comparando con la realidad actual y pasada en el mundo.
Gran parte de este desarrollo se encuadraba en la base fundamental de la justicia que ofrece el socialismo, mediante, por ejemplo, el sistema de seguridad social, por lo que, aunque el artículo que nos ocupa se refiere a la RDA, las similitudes con otros países socialistas son amplias.
Hay que entender que en la RDA los derechos, igualdad y emancipación de la mujer eran entendidos como una cuestión de clase y de lucha de clases, no era un movimiento feminista como lo conocemos hoy día.

Sus resultados fueron muy buenos, juzgando de manera comparativa con la realidad histórica y actual.



Según S. Kranz: “La cuestión de la mujer fue una cuestión de clase, no de género. Las mujeres eran consideradas por el estado como parte de la lucha de clases, no como personas con unas necesidades diferentes de los hombres”.

Desde el inicio de la existencia de la RDA, el problema de la desigualdad y el rol de la mujer estuvo presente. El artículo 20 de la constitución de 1949 indicaba que “los hombres y mujeres son iguales y tienen los mismos derechos en todas las esferas de la sociedad” y de hecho el rol de la mujer en una sociedad absolutamente conservadora como la alemana, que decían, se guiaba por las tres K’s “Kirche, Kinder und Küche” (iglesia, niños y cocina) cambió radicalmente en la RDA.
Analizar la seguridad social de la RDA es una tarea interesante y sencilla, pues disponemos de buena bibliografía en castellano, como “Política Social en la RDA” (Editorial Zeit im Bild, Berlín, RDA, 1985), un buen resumen de unas treinta páginas o el más extenso y detallado libro “La vida en la RDA: preguntas y respuestas” (Panorama DDR, 1981). Por lo tanto, aunque en este artículo nos centraremos en la mujer, mencionaremos algunos datos y aspectos generales y cualquier interesado en conocer su sistema puede hacerlo con dichos textos.

Además se utilizan para este artículo los datos de “A Country Study: Germany, East” (Federal Research Division, EEUU, 1988), “Women’s Role in the GDR and the State’s Policy Toward Women” & “Central And Eastern European Review ” (Susanne Kranz, 2005 y 2010) aparte de algunos datos puntuales de otras fuentes de prensa, etc. Absolutamente todas las fuentes utilizadas están enlazadas al final del artículo.
DERECHO AL TRABAJO
El primer logro de la RDA que comentaremos fue la participación de la mujer en el derecho al trabajo. A día de hoy los mejores indicadores de los países capitalistas no igualan los de la RDA y otros países ex-socialistas.

En 1985 el 49% de la población activa de la RDA eran mujeres, porcentaje de los más altos del mundo de ese año según la propia fuente. Este nivel aún no es alcanzado décadas después por los países capitalistas; en la Unión Europea, en el año 2000, las mujeres constituían el 43,5% de la población activa de media. En Estados Unidos, en 2011, era del 46,6%, en 1980, del 42,5% y de 38,1% en 1970.


Este indicador además fue muy superior en la RDA al de otros países desde muchos años antes, en 1960 ya era un 48,3%, mayor que en EEUU o Europa hoy. En los inicios de la RDA, en 1949, era el 40%.
Estos niveles eran comunes en países socialistas; en los 80 las mujeres eran entre el 39% y el 51% de la fuerza de trabajo (según república, el máximo en la RSFS de Rusia) en la Unión Soviética y en 1985 en Checoslovaquia el 46,1%.
También en los países socialistas, y por ende en la RDA, se cumplía que a igual trabajo mismo salario. Y no sólo era un mero texto en la constitución, realmente se cumplía la igualdad salarial entre hombres y mujeres por un mismo empleo, algo que en la actualidad, en la mayor parte del mundo, no se cumple.
Sin embargo las mujeres no solían realizar los oficios con mayor remuneración, es decir, si el sueldo de ella era de 762 marcos, el de él era de 1000 marcos. Aún así, el salario de la mujer significaba el 40% de los ingresos del hogar. Las diferencias salariales existían (en muchísima menor medida que en el capitalismo) en función del sector económico. No eran, por tanto, una cuestión de género sino de sector.
A mediados de los 80, los trabajadores del comercio tenían unos ingresos medios un 26% más bajos que los trabajadores de algunas industrias, aunque estos desequilibrios se corregían en parte mediante las ayudas y subvenciones de la seguridad social correspondientes por derecho y necesidad concreta.

El problema, en realidad, era que las mujeres empleadas se concentraban en sectores con menores salarios que los hombres. Predominaban en una serie de ramos ocupacionales como en el comercio, en la medicina o la educación pública.
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Para combatir esta desigualdad el estado ofrecía formación para mujeres que ya tenían oficio pero querían elevar su nivel de habilidad y titulación. Estos programas permitían abandonar temporalmente el puesto de trabajo para formarse recibiendo mientras tanto el 80% de su salario, para posibilitar el desarrollo de su formación.
Empleada de la fabrica textil Ernst Lück de Wittstock. La imagen es una captura del documental de 1975 “Mädchen in Wittstock”.
Tampoco era un problema exclusivo de la RDA. En la RFA en 1957 las trabajadoras en la industria ganaban un 45.7% menos que los hombres. En 1981 esta diferencia cayó al 31.2% pero en 1988 volvió a ascender de manera preocupante, ya que, en promedio, las mujeres ganaron un 43.9% menos que los hombres. Detallando, un 53.2% menos las trabajadoras industriales y en trabajos de oficina y administrativos (empleos de “cuello blanco”), las mujeres ganaban un 45% menos que los hombres.
Este problema sigue ocurriendo hoy día. En España, el salario medio de las mujeres es entre un 20% y un 30% inferior al sueldo medio en datos de 2006. En 2012, las mujeres cobraban un 22% menos que los hombres. En países con mayor índice de desarrollo, como Noruega, con amplia legislación en pos de la igualdad de derechos, las mujeres cobraban un 15% menos que los hombres en datos de 2010. Ese 15% es el valor medio europeo. Hoy en Alemania occidental es del 24%.
La participación en la vida laboral de las mujeres en la RDA tampoco tiene parangón hoy en día ni en los países con mejores indicadores. Los datos indican que en 1984 el 80% de las mujeres en edad de trabajar, lo hacían. En 1962 ya significaban el 70%. El indicador anterior, a pesar de ser excepcional, es el más cauteloso (procede de la Federal Research de USA) ya que fuentes oficiales lo cifran en el 91% en 1989 y, justo antes de la caída del muro, el 92% de la población femenina en edad de trabajar estaba integrada en la actividad laboral o en proceso de formación. Las estadísticas occidentales no utilizan este dato pues, dicen, incluye a las estudiantes y trabajadoras en baja por maternidad.
En 2008 en la UE-15 este indicador era del 60,4%, un 20% menor utilizando el dato mínimo. En EEUU, era del 51,5% en 1980 y 58,7% en 2010 (por un 77,4% y un 70,6% respectivamente en hombres).


En estos niveles, evidentemente, hay que tener en cuenta la inexistencia del paro en los sistemas socialistas, cualidad confirmada en la RDA también por los datos de la Federal Research de USA.
En la comparación con su antagónico hermano capitalista, la RFA (República Federal Alemana), esta última sale muy mal parada (GDR es RDA y FRG es RFA):
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En cuanto a la formación, en 1985, en las 54 universidades de la RDA el 50% de los alumnos eran mujeres. Un dato también muy alto para la época, que actualmente ha continuado aumentado llegando, por ejemplo, al 55% en España en 2010. La incorporación de la mujer a la educación superior aseguraba una integración laboral y aumentó de manera constante durante la historia de la RDA.
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Las mujeres que en los años 80 tenían entre 35 a 40 años ya tenían la misma escolarización y preparación profesional que los hombres. Esto ocurría por la temprana edad del sistema socialista alemán, por ejemplo, en 1980, entre mujeres y hombres menores ya no había diferencias en la calificación. En 1971, de 100 trabajadores con un título universitario, 28 eran mujeres y en 1980 su porcentaje creció a 35. En 1981, uno de cada dos aprendices que pasaban los exámenes de obrero especializado y uno de cada dos estudiantes universitarios que pasan sus exámenes, era de sexo femenino.
En la comparativa con su país vecino, la RFA sale de nuevo mal parada. Los datos de mujeres estudiantes en la universidad fueron, en 1960 de 23.9%, en 1980, 36.7%, en 1987, 37.9%, lo cual significaba un retraso de casi década y media respecto a la RDA.
Más preocupante era el dato de educación secundaria. En 1980, en la RFA, sólo uno de cada cinco graduados en el “Gymnasium” (la escuela secundaria) era mujer, mientras que en la RDA era uno de cada dos.
Las consecuencias de la integración de la mujer en el trabajo no son sólo datos. Primero, el sustento económico dotaba a la mujer de independencia real, al tener asegurado el derecho al trabajo, tenía ingresos y era autosuficiente. La seguridad social pública y sin coste (vivienda, sanidad, educación, jubilación, cultura…) aseguraba el desarrollo de una vida plena en la RDA para hombres y mujeres. Como reza el texto de “Política social en la RDA”: “La actividad laboral de la mujer configura la base socioeconómica de su emancipación”.
Segundo, tras la Segunda Guerra Mundial, la situación demográfica de Alemania sufrió un grave impacto, y de no ser por la incorporación plena de la mujer en todos los aspectos del país, difícilmente podría haberse desarrollado como estado socialista.
DERECHOS LABORALES Y SUS CONSECUENCIAS
En este artículo sólo hablaremos de los derechos laborales concernientes a la mujer, pero en la RDA había establecidos multitud de derechos laborales para toda la población, que claro, también lo eran para mujeres. No es que “olvide comentarlos”, es que si los incluyera el artículo sería demasiado extenso. Para evitarlo me remito a la bibliografía indicada al principio del artículo.
Lo primero que hay que entender es que los derechos laborales en los países socialistas, al ser sociedades en los que los trabajadores tienen el poder, son extensos y suelen guiarse por la máxima “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”.
Es decir, cada persona en la RDA tenía unos extensos derechos (y deberes) y servicios cubiertos de manera pública mediante el sistema de seguridad social y según la necesidad concreta, las personas recibían ayudas, mejoras laborales, etc.
Es importante entender, pues, que en contra de lo que muchos liberales consideran “discriminación positiva” o “despilfarro” no es ni más ni menos que justicia, pues la situación de todas las personas no es igual y en un estado socialista, todas las personas son apoyadas por el estado obrero. Esto ocurría pues, con las mujeres.
Evidentemente no sólo con las mujeres, pero ellas tenían derechos adquiridos porque al analizar la situación de la mujer se consideró justo. Y es que, a pesar de los avances de la RDA por la igualdad y por combatir las estructuras sociales y roles que desfavorecen a las mujeres, seguían soportando gran parte de la carga de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos, además de su actividad laboral.
Estos tres aspectos que, en mi opinión, parecen tan simples de comprender son criticados y negados por los conservadores.
Las mujeres en la RDA seguían realizando más horas de tareas domésticas que los hombres, aunque esto fue mejorando con los años y los hombres comenzaban a implicarse más en el trabajo doméstico y sobretodo en el cuidado de los hijos.
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Junto a esto debemos tener en cuenta la incorporación al trabajo de la mujer (como vimos antes, algo considerado básico) por lo que la carga de responsabilidad de la mujer podía ser triple; trabajo, casa e hijos, como ocurre en muchos casos hoy día. Con esta base, podemos comprender algunos de los derechos y buenos resultados referidos a mujeres y madres en la RDA.
En la RDA se realizaron políticas para las mujeres que se suelen conocer como “Mutti-Politik” (algo así como ‘políticas para madres’) siendo esta calificación, según S. Kranz, errónea, pues asumía el rol de la mujer como madres y establecía cierta dualidad entre dos roles, el de “madre” y el de “trabajadora”. En cualquier caso, los resultados si que opino que fueron positivos y más si los comparamos con la situación en otros países y en la actualidad. Ser mujer trabajadora y madre estaba muy bien valorado en la sociedad de la RDA.
En este aspecto de la política de la RDA sin duda también se tuvo en cuenta el fomento de la tasa de natalidad, que era baja (se mantuvo similar a la de RFA con diferencias de 0.5 hijos más en la RFA a partir de 1975) ofreciendo facilidades para las familias y madres.
Encontrar explicaciones a esta situación nos permite obtener más información sobre la situación social de la mujer en la RDA. Nos guiaremos por el estudio Demographic Research: Germany, según el cual la independencia económica y el diferente rol de la mujer en la sociedad (lo hace comparándolo con la RFA) produjo una mayor emancipación de la mujer y esto afectaba a la tasa de natalidad. Argumentan que la política del aborto pudo haber influido bastante a la planificación familiar y afectar al número de hijos. Según el estudio “las condiciones sociales y económicas promovieron la formación temprana de la familia con un número limitado de hijos, pero un bajo nivel de natalidad”.
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Podemos observar el elevado impacto en la sociedad de Alemania del este de la caída del muro, también en la tasa de fertilidad.
La incidencia del matrimonio era menor que en otros países y la ratio de divorcios era mucho mayor. Según el estudio, el menor impacto de lazos religiosos y el alto nivel de empleo femenino explica este fenómeno. Se puede observar como el nivel de empleo es un factor fundamental que impactó en la situación de la mujer en aspectos no sólo económicos, sino también sociales.
En la vida familiar, lo más común en la RDA eran parejas con un hijo (un 47,7%) siendo menos común tener dos hijos (un 25%). Las madres solteras eran un 16% (un 10% en la RFA) según nos explica el estudio, a causa del alto ratio de divorcios. Se observa una alteración en la estructura familiar establecida para la época, el 60% de los hijos nacían de madres y parejas no casadas -no implica que no contrajeran matrimonio después- y la tasa de parejas no casadas con hijos era del 13% (4% en la RFA).
Empleada del servicio de correos, Berlín, 1988.
De los siguientes párrafos algunos de los textos son directamente copiados de los documentos oficiales de la RDA indicados al comienzo del artículo.
Las horas de trabajo semanal eran de 43 horas y tres cuartos, pero más de un 40% de los trabajadores tenían jornadas reducidas a 40 o 42 por semana según dos criterios, primero, el trabajo con turnos y segundo, las mujeres con hijos.

La semana de 40 horas fue decretada para todas las madres que, trabajando a tiempo completo, tienen más de un hijo o un hijo con minusvalía.


Este indicador estaba en la media de los países desarrollados. Por ejemplo, según datos de la OCDE, en 1985, las horas semanales trabajadas en Francia eran de 42.2, en Italia de 41.5, en Australia 43.5, en Irlanda 45 o en Reino Unido de 44.1.
La edad de jubilación era de 60 años en las mujeres y 65 en los hombres. Que las mujeres tuvieran una fecha de jubilación más temprana era común en los países socialistas. En 1985 la esperanza de vida era de 75 años en las mujeres y 69 en los hombres y el 18% de la población eran jubilados.
Las madres solteras no sufrían desventajas ni eran discriminadas y el estado las apoyaba con ayudas. De 1960 a 1976, por ejemplo, se invirtió en el subsidio para las madres solteras (y los hombres solos que, naturalmente, tenían los mismos derechos) 224,1 millones de marcos.
Evidentemente, las mujeres embarazadas no podían ser despedidas. Tampoco debían emplearse en un trabajo que hiciera peligrar la vida y la salud de la madre y el feto, por lo que si era necesario, se cambiaba puesto laboral garantizando el mismo salario.
Estaba prohibido para las embarazadas el trabajo nocturno y las horas extras. A mujeres embarazadas, madres con hijos menores de un año y a las mujeres (y hombres) solos con hijos de hasta tres años, no se les despedía. Ninguna empresa podía negar el empleo a una mujer embarazada o a una madre con un hijo pequeño por este motivo.
Las madres recibían 26 semanas de vacaciones pre y postnatales recibiendo el salario promedio neto (seis semanas antes del parto y veinte después). A partir del segundo niño, las madres podían, además de esas 26 semanas, tomar vacaciones durante un año para cuidar al bebé, cobrando entre el 65% hasta el 90% de su sueldo neto, manteniendo el puesto de trabajo en la empresa. En 1970, el Seguro Social pagó a la madre un promedio de 1.287  marcos como subsidio; en 1980, más de 3.300 marcos, el doble del salario medio.
Las madres trabajadoras solteras tenían preferencia de plazas en los establecimientos infantiles o recibían -si no se podía proporcionar de inmediato una plaza en la casa cuna- un subsidio financiero por maternidad. Si en­fermaba el hijo de la madre y precisaba de cuidado doméstico, se le concedía permiso pagado del trabajo. Esta licencia podía abarcar un período de hasta 13 semanas por año. Han tenido que pasar décadas para ver sistemas similares. En Noruega hoy tienen un permiso de maternidad y paternidad de 47 semanas con el 100% del suelo y reducción de jornada. Ofrecen guarderías subvencionadas al 90%, jornadas de 35,5 horas semanales y 10 días al año para poder quedarse en casa si el hijo está enfermo.
Para las mujeres embarazadas el sistema de salud disponía de 14 sanatorios con 589 camas y la asistencia médica de calidad estaba asegurada durante todo el embarazo. El 99% de los partos se realizaban sin coste en hospitales. También había 900 centros de consulta donde se realizaba seguimiento a las embarazadas y más de 10.000 centros de consulta materno-infantiles para controlar el desarrollo sano de los niños. A partir del tercer mes de gestación las embarazadas ya eran atendidas en lo médico y en lo social por facultativos y enfermeras.
La alta incorporación de la mujer al trabajo también era posible por las guarderías, jardines de infancia y casas cuna, permitiendo compaginar trabajo y vida laboral.
En 1981 se atendían al 61 por ciento de los menores de tres años casas cuna y a casi todos los pequeños de tres a seis años de edad en jardines de infancia. En 1990, el 80% de los bebés eran cuidados en casas cuna, el 96% de los niños entre 3-6 años en los jardines de infancia y el 81% de los niños entre 6-10 años tenían atención y cuidados tras la escuela en centros infantiles. La atención en estos centros era gratuita para cualquier hora del día, los padres sólo pagaban una pequeña suma por la comida caliente y la leche.
“Kindergarten” (guardería) en 1969 en la ciudad de Neustadt (RDA). Estas guarderías aún hoy soy muy recordadas en Alemania del este.
La RDA apoyaba de forma económica a las familias. Por cada hijo, la madre recibía un subsidio estatal por parto, por valor de 1.000 marcos (por poner una referencia, un salario mensual). También había un subsidio estatal mensual por los niños; 20 marcos por el primero y el segundo hijo; a 50 marcos por el tercero, a 60 marcos por el cuarto, a 70 marcos por el quinto y los que siguen. Se pagaba, independientemente del ingreso y la posición social de los padres, hasta que los niños terminaban la escuela general.
También había ayudas para fundar una familia. Los matrimonios jóvenes recibían créditos sin intere­ses y con generosas condiciones de reembolso.
Las familias numerosas y las madres solas recibían ciertas ayudas suplementarias que las aliviaba en lo financiero (sin contar que toda viuda recibía una pensión de orfandad por cada hijo y toda divorciada recibía alimentos del padre de sus hijos en función de sus ingresos). Esas ayudas comprendían, por ejemplo, comida escolar gratis para los niños, lavado gratuito de ropa blanca y asignaciones para la compra de ropa infantil.
Además existían una serie de prestaciones especiales de las empresas y del sindicato, como plazas vacacionales gratuitas en las casas de descanso, curas de reposo y en ciertos casos asignaciones en efectivo provenientes del sindicato.
En los documentos de la RDA se nos explica: “Esos beneficios no son auxilios de emergencia, pues nadie los necesita, toda vez que percibe ingresos regulares por su labor. Ellos vienen a reflejar más bien el respeto y el reconocimiento que siente la sociedad hacia dichas familias. Ese respeto se traduce además en el hecho de que esas familias tienen la preferencia a la hora de repartir las viviendas más confortables y espaciosas, de las cuales nadie puede o quiere desalojarlas, incluso por consideración a los niños”.
La mayoría de los trabajadores tenía cuatro semanas y media de vacaciones pagadas. Las mujeres casadas, las madres solas y las mujeres solas que cumplían los 40 años de edad, recibían, además, cada mes un día libre para sus asuntos propios, que no es parte de sus vacacio­nes, sin afectar al sueldo.
En la siguiente tabla se puede observar una “comparación” de derechos entre la Alemania socialista y la Alemania capitalista:
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El resultado de estas políticas, se refleja, por ejemplo, en la comparación de mujeres madres y trabajadoras entre ambos países:
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No era de extrañar, pues, que en su país hermano, la RFA (República Federal Alemana) feministas y otras organizaciones políticas de dicho estado pidieran para su población los mismos derechos de la mujer que había en la RDA.

Cito una noticia del diario 
“El País” de 1990: “Muchas mujeres que desearían tener más hijos acuden a abortar por temor a perder sus trabajos en cuanto se produzca la reunificación. No sólo temen a las leyes de la RFA sino al desempleo y al desmantelamiento de los servicios sociales que se les ha prestado hasta ahora a las madres. En la RDA las plazas en jardín de infancia, el salario y la reserva del puesto de trabajo están garantizadas para las madres trabajadoras”.
Billete de 10 marcos de los 70. El billete refleja a la mujer en la RDA. Por un lado, Clara Zetkin, feminista y comunista, impulsora del día de la mujer trabajadora. En el otro, una mujer trabajadora industrial en un panel de control.
LA ORGANIZACIÓN DFD
En mi opinión, gran parte de estos éxitos se entienden al conocer la existencia de la DFD, Demokratischer Frauenbund Deutschlands (Liga de Mujeres Democráticas de Alemania). Fundada en 1947, incluso antes de la existencia oficial de la RDA, era parte del SED (Partido Socialista Unificado de Alemania) y fue una herramienta oficial para la incorporación y la concienciación de la mujer en la construcción del estado socialista, además de una herramienta de lucha efectiva por los derechos de la mujer.
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En 1985 la conformaban un millón y medio de mujeres en 17,904 organizaciones locales. La participación estaba abierta a cualquier mujer independientemente de su ideología o estado social. Conforme se iba consiguiendo la emancipación efectiva de la mujer, las mujeres aumentaron su participación en los sindicatos en lugar de la DFD y parte de la misma organización consideraba que muchos de sus objetivos se habían logrado, por lo que partir de los 80 la DFD se centró más en derechos legales para mujeres trabajadoras.
Siempre mantuvieron participación y poder político real con entre 30 y 50 diputados en la Cámara del Pueblo, por lo que la construcción de la situación de la mujer en la RDA no se puede entender sin el trabajo de la DFD desde su inicio en 1947. En las últimas elecciones de la RDA socialista, en 1986, obtuvieron 54 asientos en la cámara. Como curiosidad, la participación fue del 99.74%.
Desconozco si en algún país capitalista existe una organización con poder y participación política real centrada en favor de los derechos de la mujer.
De entre los varios cientos de revistas y periódicos que se publicaban en la RDA, existía “Für Dich”, revista semanal centrada en la mujer dirigida por la DFD desde su creación en 1962. Había revistas y publicaciones para distintos sectores profesionales, culturales, noticias, etc.Exposición de 1967 llamada “20 años de DFD”. Aparece Ilse Thiele, una de las fundadoras de la DFD y política relevante de la RDA.

OTROS DERECHOS SOCIALES Y LEYES
El aborto estuvo permitido desde 1972, sin condiciones ni coste, corría a cargo de la seguridad social del estado. Se podía solicitar el aborto durante las primeras doce semanas del embarazo. Esta ley, no sin polémica -la religión estaba totalmente permitida y la iglesia se mostró en contra- fue aprobada en el parlamento como un derecho básico de los ciudadanos del país.
Una vez saqueada la RDA, en 1992, la política conservadora de la nueva Alemania Federal suspendió ese derecho durante bastantes años. En 1989 se practicaron 73.000 abortos, mientras en la RFA, con una población cuatro veces superior, se realizaron 75.297, donde su realización no era libre y estaba fuertemente restringida. La presidenta de la asociación de médicos alemanas de la RFA dijo en 1990 que “hasta que se produzca la reunificación, se registrará un imparable, indigno y peligroso turismo para abortar de la RFA a Alemania del Este”.
Se recomendaba la planificación familiar y la píldora anticonceptiva se prescribía con receta médica de manera totalmente gratuita, era parte del seguro social. A pesar de ambos métodos, la estabilidad económica y el efecto de las políticas aplicadas para tal fin permitía que el número de los partos aumentara. En 1980 nacieron 245.090 niños; 63.300 más que en 1975.
La RDA también fue considerada como pionera en los derechos de gays y lesbianas, con la descriminalización en 1957 y la legalización total en 1967.
La prostitución estaba prohibida y oficialmente no existía en Alemania del este. Algunas fuentes informan que había zonas donde sí se practicaba, como en hoteles de Leipzig, donde eran comunes los visitantes a la RDA.
La sexualidad en la RDA era bastante abierta para la época. Por ejemplo, es muy común en la cultura de Alemania del este el nudismo. El llamado ‘freikörperkultur’ tuvo un especial impacto en la RDA con gran aceptación social, por ejemplo, en playas nudistas “posiblemente debido a un desarrollo cultural más secular” según el libro occidental “State Socialist Bodies”.
Como curiosidad, en un artículo de 2009, se indicaba, basándose en una encuesta, que las alemanas orientales alcanzaban el orgasmo con más frecuencia que las occidentales, según el propio texto: “un rol menos tradicional en las mujeres de la Alemania Oriental, les hacía tomar la iniciativa y alcanzar el orgasmo con más frecuencia que sus contrapartes occidentales. Con los años, una nostalgia por “el amor como lo era antes”, ha aumentado en el este”.

PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL
El órgano supremo de poder estatal de la RDA era la Cámara del Pueblo. La integraban 500 diputados (elegidos directamente por un término de cinco años, en sufragio libre, universal, igual y secreto) de los cuales, en 1981, 162 eran mujeres, es decir, el 32,4 por ciento. En el primer período electoral de la RDA, el 23,8 por ciento de los diputados era de sexo femenino. En la RFA en 1957, era el 9,2%. El porcentaje en los 80 es similar al de hoy día en España y algunos países europeos. En el tramo 2004-2009 en la UE, el 31% de los diputados eran mujeres, pero si volvemos en el tiempo a los datos que suministramos de la RDA, este valor desciende al 16%, la mitad. Según datos de la Unión Interparlamentaria, en 2005 las mujeres parlamentarias en el mundo representaban el 16,1 por ciento del total, en Estados Unidos, el 15%.
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La categoría ‘workers’ se refiere a trabajadores de industria/ingenieros, no es la suma del resto.
En 1981 la Unión Democrática de Mujeres (DFD) contaba con 35 diputados en la Cámara del Pueblo, alcanzando incluso los 54 en los siguientes comicios, además había diputadas en los distintos grupos que conformaban la cámara. En conclusión, aunque no se consiguió la paridad de sexos en la cámara, los indicadores de la RDA durante toda su historia superaron a la media de los países capitalistas a día de hoy.
La igualdad de derechos entre hombres y mujeres era total (así lo recogía la propia constitución) y no había “discriminación positiva”, si no que el aumento de la participación de la mujer se lograba por políticas de fondo a escala estatal, como independencia económica, educación, cultura o formación política.
De nuevo, este tipo de niveles es y era común en los países socialistas de manera mucho más común que en los capitalistas. En 2005, en Cuba, el dato era del 36%. Ya en 1966 en la Unión Soviética, eran mujeres el 28% del soviet supremo, el 34% en soviets de repúblicas y el 42,8% de los soviets de trabajadores y locales, en datos de la Universidad de Sydney.
En 1980 uno de cada cuatro de los 7.600 alcaldes de la RDA era mujer. Los alcaldes eran los presidentes de un consejo de comuna o de ciudad. De los 28 alcaldes primeros que presidían grandes ciudades, cua­tro eran mujeres (en Potsdam, Dessau, Halle-Neustadt y Brandeburgo). Por comparar con referencias actuales, en España en 2009, sólo uno de cada diez alcaldes era mujer.
En la RDA el sindicalismo era apoyado masivamente, como demuestra el hecho de que a mediados de los 80 el 96% de los trabajadores estaban sindicados en la FDGB (Confederación de Sindicatos Libres Alemanes). En 1985 esta organización sindical tenía el 61% de los diputados y tenían poder en consejos, empresas, medios de producción y distintos estamentos de organización, por lo que el poder de actuación de los trabajadores era real en la política del país. En 1981, el 50% de los afiliados eran mujeres, llegando incluso al 53% en 1988 y uno de cada tres sindicalizados femeninos ejercía una función organizativa siendo un 45% de los miembros de la Junta Directiva central mujeres. La proporción de las mujeres en todas las funciones de elección de la FDGB ascendía al 48,8%.
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Sin embargo, hay datos menos alentadores, como que en 1984 sólo 19 de los 153 miembros del comité central del SED (partido socialista, principal partido de la RDA) eran mujeres. Además, la mujer no consiguió acceder a los puestos más altos en política, a pesar de sí conseguir una amplia participación en la base política del país, como veíamos en datos anteriores, sólo había dos mujeres entre los 27 miembros y candidatos del Politburó (ministerios, por asociarlo con algo que conozcamos). Por ejemplo, en 1989 sólo había una ministra en el gobierno, la ministra de educación Margot Honecker, esposa del Presidente del Consejo de Estado de la RDA.
Algunos datos más de la mujer en la RDA: Una de cada dos funciones rectoras en el comercio y una de cada tres en el sistema de escuelas superiores y técnicas era ejercida por una mujer. Una de cada tres cooperativas de producción agrícola y una de cada cinco escuelas era dirigida por una mujer.

Y uno de cada dos jueces y jurados era mujer. En España en 2010, dos de cada diez.
A día de hoy nuestra sociedad todavía está acostumbrada a que las mujeres dependan de su marido materialmente y no puedan divorciarse. En la RDA la independencia de la mujer se demostraba en una alta tasa de divorcios, 3.1 por 1,000 personas en 1985, uno de los valores más altos del mundo según la propia fuente. En ese mismo año, los matrimonios eran 7.9 por 1,000 personas. El divorcio era un proceso sencillo. La pareja simplemente cumplimentaba la solicitud requerida y pagaba una cuota en función de sus ingresos. En el 90% de los divorcios la madre mantuvo la custodia de los hijos. Como curiosidad, vemos el impacto social de la caída del muro, cuando los divorcios pasaron de un ratio de 36 a 6 en un sólo año y no remontó hasta varios años después.
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En los matrimonios la mujer y el hombre eran exactamente iguales legalmente. Podían elegir utilizar el apellido de cualquiera de los cónyuges. Ambos cónyuges podían poseer conjuntamente bienes obtenidos después del matrimonio, aunque cada uno conservaba los derechos de todos los bienes adquiridos antes del matrimonio.
Todos los hombres y mujeres de la RDA estaban obligados a recibir un entrenamiento de defensa civil que formaban grupos de defensa en el ámbito local. La participación de la mujer en el ejercito no era tan representativa como en la Unión Soviética y solían ocupar puestos de oficina o de vigilancia de fronteras y sólo hacia el final de la RDA comenzaron a incorporarse a puestos de combate. Durante una situación de emergencia nacional, todas las mujeres entre 18 y 50 años podían ser incluidas en la defensa del estado como reservistas (habiendo recibido el mencionado entrenamiento). Se estimaba que a mediados de los 80 un tercio de las fuerzas de defensa de la RDA ante situaciones de emergencia eran mujeres. Las situaciones de emergencia nacional no eran únicamente ataques militares, también catástrofes naturales.
Esta participación en la defensa nacional también era una cuestión estatal, por necesidad y por derecho, ante las tensiones de la época. Se hicieron llamamientos, por ejemplo en revistas, que animaban a las mujeres a alistarse voluntarias al NVA (ejercito popular) pues “la misión de las fuerzas armadas -la prevención de la guerra- no es una preocupación exclusiva de hombres” según el propio llamamiento. Además del personal regular, en 1987, el programa de defensa civil incluyó varios miles de civiles voluntarios, en su mayoría mujeres, que podían ser llamados si era necesario, con un entrenamiento que consistía en tres o cuatro horas al año en ciclos de cinco años fuera del horario laboral.


TRAS LA CAÍDA DEL MURO
Observando los datos, no hay duda que la caída del muro, o la desaparición de la RDA, fue un hecho penoso para la población del país. En 1992 la tasa de paro de Alemania oriental subió de cero hasta el 14’2% (1’2 millones de desempleados), tendencia que continuó en los años posteriores, hasta los dos millones y medio de parados.
Tras cuatro años de actividad, la Treuhand, una agencia creada para la privatización de las empresas estatales de la RDA y gestionada por directivos de Alemania occidental, clausuró 4.000 empresas y destruyó dos millones y medio de puestos de trabajo. El expolio de la República Democrática Alemana había quedado consumado, pues la mayor parte de las empresas fueron compradas por grandes compañías de Alemania occidental a precio de saldo, con numerosos casos de corrupción involucrados, para luego cerrarlas en muchos casos o simplemente vender el suelo y edificios. Además, aún hoy, los contribuyentes alemanes han de pagar de sus salarios los enormes costes económicos y sociales de la Reunificación -Treuhand generó una deuda al estado de 256 mil millones de marcos-.
A día de hoy el “libre mercado” no ha podido dotar de igualdad económica a la zona oriental, que continua, veinte años después de la destrucción de su tejido productivo, siendo más pobre y con mayores tasas de paro que la parte occidental, además de generar y aumentar serios problemas demográficos.
Recomiendo el artículo “La fiebre del oro: el expolio de la RDA” de Ángel Ferrero, del cual se han extraído estos datos.
En datos publicados por el periódico mexicano “La Jornada”, desde la caída de la RDA, 1.4 millones de mujeres emigraron de la parte oriental a la occidental, debido principalmente a la situación previamente descrita, además de que en la parte occidental eran altamente valoradas como profesionales formadas y en el este, una vez destruido el tejido laboral e industrial, su futuro era ocupar trabajos que infravaloran sus cualidades.
Sin embargo, todavía en la zona que ocupó la RDA, los salarios están mejor distribuidos entre mujeres y hombres que en el resto de la república. Según el Departamento Federal de Estadísticas, en Alemania oriental las mujeres ganan casi lo mismo que los hombres, con una diferencia de apenas seis por ciento, mientras que en Alemania occidental la discrepancia entre los sueldos de hombres y mujeres es de 24 por ciento.
Esto es debido a las políticas que hemos mostrado en este artículo. A pesar de la desaparición de la RDA, algunos restos de sus instituciones continúan existiendo, como muestra, por ejemplo, que el 42% de menores de tres años -lejos de los valores de la RDA- recibe cuidado público de día completo en guarderías mientras que en el resto del país se reduce al 12%, con el impacto que esto supone para las madres en su vida laboral.
También ocurre con la educación, hoy en el este de Alemania es donde ellas tienen mayores posibilidades de terminar el nivel escolar más alto del país.
Estos indicadores no ocultan los graves retrocesos causados por la caída del este, un estudio reciente de la “Central Alemana para la Educación Política” demuestra que desde la caída del muro hubo retrocesos en la equidad de género en Alemania oriental.
La encuesta indica que 75 por ciento de las alemanas orientales afirmó que durante el régimen socialista había equidad entre mujeres y hombres. En cambio, el 72 por ciento de las mujeres encuestadas cree que en la Alemania unificada las mujeres están en situación de desventaja en comparación con los hombres.
Un breve testimonio de la encuesta: “En la Alemania socialista no existían los típicos trabajos de mujeres y hombres. Mujeres ingenieras y físicas eran lo normal. Lamentablemente, esto ha cambiado”. Lo dice Iris Kloppich, secretaria de la Federación Alemana de Sindicatos.
En 1989, poco antes de la desaparición de la RDA, surgieron dos movimientos feministas, críticos con la DFD y el estado de la RDA. Se trata de Lilo y SOFI (Iniciativa de Mujeres Socialistas). Por ejemplo, Lilo participó en la famosa manifestación del 4 de noviembre en contra del gobierno, pero ambos también participaron en la demostración del 19 de noviembre 1989 a favor de la RDA, pues evidentemente eran conscientes de los logros alcanzados, que perderían con toda seguridad en una anexión a la RFA. Se integraron y fueron fundamentales en la creación de una organización que agrupaba otros colectivos feministas, UFV (Unabhängiger Frauenverband) aunque poco después la abandonaron.
Su impacto era relativamente pequeño en número, al menos mucho menor que el “oficial” DFD.
La catástrofe demográfica -acaecida en todos los países ex-socialistas al adoptar el libre mercado- también ocurrió en la RDA, donde se estima que su territorio ha perdido 2 de los 16 millones de habitantes que tenía en 20 años. Incluso tuvieron que demolerse más de un millón de viviendas desocupadas por el vaciado de algunas ciudades.
Más de 2.000 escuelas han tenido que cerrar en la última década en el este de Alemania por la falta de niños.
La tasa de natalidad bajó un 56,2% en sólo un año, algo muy preocupante en un país con una tasa de natalidad que ya era baja. Los valores de natalidad previos a la caída no se recuperaron hasta una década después.
Según una encuesta realizada por el Instituto de Investigación de Mercado de Leipzig en 2009, uno de cada dos ciudadanos de esa región lamenta que haya caído el muro y considera que desde la reunificación hay más desigualdad e injusticia social.
Podíamos leer en Der Spiegel un artículo con una encuesta donde más de la mitad de los encuestados, el 57%, opinan que vivían mejor en el comunismo y defienden la RDA 20 años después.
También, un estudio de la Universidad Libre de Berlín, hacía saltar las alarmas de los grandes medios de comunicación privados, pues en una estadística realizada con estudiantes alemanes en 2008 -personas jóvenes que no habían vivido edad adulta en la RDA-, la mitad de los mismos tenían una opinión favorable de la RDA, lo que fue visto por los conservadores como una deficiencia educativa a subsanar.
Un artículo publicado en The New York Times en diciembre de 1989 hacía referencia a una encuesta de Der Spiegel realizada en Alemania del este a comienzos del mes, mostraba que un 71% de los encuestados querían que Alemania del este se mantuviera como estado soberano. El 27% estaban a favor de la unificación. Esta posición, parece que cambio meses después.
Lo que ocurrió, es historia: el bloque socialista era traicionado al completo, Erich Honecker fue cesado para calmar las protestas y a partir de ahí comenzó el desmontaje del gobierno. Tras varias dimisiones más de los siguientes primeros ministros, varios miembros partidarios de la Perestroika, se hicieron con el control del SED (partido socialista), lo destruyeron y comenzaron más reformas que hirieron de muerte el socialismo de la RDA.
Tampoco hay que olvidar la presión mediática y “promesas” del capitalismo, no sólo en sus medios sino con sus grupos presión.
Se celebraron elecciones liberales en 1990, ganando, a pesar de las estadísticas que mostrábamos antes, una alianza de partidos de derechas y conservadores ante una izquierda realmente no socialista, fragmentada y desorientada, con falta de apoyo popular. La participación fue de más del 90%. Un par de meses después de desintegró definitivamente la RDA de manera legal por esa nueva cámara.
No es extraño encontrar artículos con testimonios favorables y nostalgia por la vida en la RDA, aunque se trate de disfrazar de “nostalgia de juventud” no se puede ocultar la realidad de las condiciones de vida y los mismos medios de comunicación suelen utilizar la estrategia de presentar la RDA como una monstruosa dictadura, sin aportar razonamientos, para después suavizar los comentarios de los grandes logros conseguidos por el socialismo.
Como curiosidad la actual canciller de Alemania y pieza visible del capital internacional y alemán, Angela Merkel se formó en la RDA. Allí se desarrollo como mujer y profesional gracias al sistema socialista. Estudió física en Leipzig y trabajó en la academia de ciencias en la RDA más de diez años, siendo incluso militante de las juventudes comunistas de la RDA.
A uno no le gusta conjeturar, pero, con los datos aquí expuestos, es muy tentador. La Sra. Merkel, estadísticamente, habría tenido -como mínimo- la mitad de posibilidades (en mis cálculos rápidos, un 60% menos) de desarrollarse profesional, educacional y laboralmente en la RFA que en la RDA y de ser una mujer “de éxito”, por los indicadores tanto de acceso de mujeres al mundo laboral y educativo. He utilizado los valores de acceso a universidad y mercado laboral de madres sin hijos de ambos países en los rangos de año que indica su biografía.
Quien sabe si hubiera llegado a ser canciller de Alemania sin haber podido obtener un doctorado y tener diez años de actividad laboral -y por tanto, independencia y sustento económico- gracias al 60% más de posibilidades que le brindó la RDA para hacerlo…
Aunque parece que en su éxito politico también influyó el hecho de que su padre fuera párroco y eso le ayudó en su ascenso en la Unión Demócrata Cristiana de Alemania.
A pesar de todo creo que es una buena manera de visualizar las diferentes posibilidades de la mujer entre ambos países con una persona más conocida.
Hasta aquí nuestro análisis a la situación de la mujer en la RDA. Como siempre, para cualquier corrección, duda, etc tenéis disponibles los comentarios.
Fuentes: