26 de marzo de 2011

La educación en la República Popular de Corea


Por Juan Nogueira. Publicado en Corea Socialista
2ª Parte

En el anterior artículo vimos la historia de la Educación en Corea desde la etapa en que Corea era una colonia japonesa. En 1945, Corea alcanza su independencia y su parte norte comienza una era de transformaciones radicales, de la mano del poder popular. Kim Il Sung, antiguo líder guerrillero, asume la presidencia de la RPD de Corea, fundada tres años después de la independencia.

En 1949 se convierte en el primer país asiático que alfabetiza a toda su población. Se fundan también grandes instituciones educativas: la primera universidad y la Escuela Revolucionaria de Mangyongdae. Todo esto va acompañado de un fuerte desembolso presupuestario en Educación, entre los más altos del planeta.

Este artículo abarca el periodo justamente posterior. Comienza en 1950, cuando estaba previsto que se implantase la Educación Primaria Obligatoria. Esto no fue posible, sin embargo, porque en junio de ese mismo año estalla la Guerra de Corea.

El artículo, además de la Guerra (1950 – 1953), narra también el desarrollo de la Educación en el periodo de reconstrucción post-bélica, en el que se implantan la Educación Primaria y Secundaria Obligatoria.

Sin más presentaciones, pasamos ya a ver cómo estalló la Guerra de Corea.

2.3 – La Guerra de Corea (1950 – 1953)

La Guerra de Corea estalla en junio de 1950. ¿Cómo se llegó a ella? Como se mencionaba anteriormente en el artículo, la parte sur del país había sido ocupada por Estados Unidos, que incumplió sistemáticamente los acuerdos tomados en las conferencias de paz. Estos acuerdos de paz, suponían la completa retirada de las tropas extranjeras en 1948, acuerdo que la Unión Soviética cumplió escrupulosamente.

Los norteamericanos no tenían intención de retirar sus tropas de la península. De hecho, sus tropas no habían sido necesarias ni siquiera para liberar al país de la ocupación japonesa, ya que los primeros soldados yankis llegaron a Corea tres semanas después del fin de la guerra. Por tanto, desde el mismo principio, el ejército norteamericano tuvo la misión de ocupar y someter Corea.

En el plano político, Estados Unidos no respetó las instituciones coreanas que habían aparecido a raíz de la liberación y las puso al margen de la ley. Allá donde los comités populares se negaron a someterse, la represión fue violenta. El caso más conocido es el de la Isla de Cheju, donde las víctimas mortales de la represión se cuentan por decenas de miles.

Estados Unidos retomó muchos de los métodos coercitivos del Imperio Japonés. Impuso el inglés como idioma para la administración, de la misma forma que los japoneses habían impuesto su idioma en todos los ámbitos de la vida pública y privada. Incluso nutrió la administración sureña de colaboracionistas coreanos y antiguos represores del régimen colonial.

Por eso, el enfrentamiento entre las dos Coreas, sólo se puede entender como un choque entre la nueva y la vieja Corea: entre un norte cuya administración la componen obreros, pequeños comerciantes, campesinos, amas de casa,... y cuyo ejército se forma a partir de la guerrilla; y una parte sur cuya administración es la élite coreana que vendió su país a dos ocupantes extranjeros, con un ejército nutrido de veteranos de guerra reclutados por Japón y asesores norteamericanos.

Las zonas de administración temporal (soviética y norteamericana) se transformaron en divisiones permanentes a partir de 1948. Ese año estaba previsto que se celebrasen elecciones generales en todo el país. Sin embargo, a nadie sorprende lo relativo que es el concepto de democracia para Estados Unidos, especialmente cuando lo que están en juego son sus intereses geoestratégicos.

La popularidad de Kim Il Sung en toda Corea era muy grande, ya que durante la ocupación japonesa había sido el único en enfrentarse a Japón de forma directa, a diferencia del resto de la oposición coreana, que predicaban sin éxito en los salones de la Sociedad de Naciones o se resignaban a una vida lujosa en el exilio. La reputación de la guerrilla, abría posibilidad de que unas elecciones encaminasen a toda Corea hacia el socialismo. Por eso, Corea del Sur decidió convocar elecciones por separado. Esas elecciones estuvieron marcadas por el fraude generalizado, las presiones, la ilegalización de candidaturas y el encarcelamiento de la oposición. Es célebre la Ley Anticomunista, aún hoy en vigor aunque integrada dentro de la Ley de Seguridad Nacional, que desde 1948 prohíbe la actividad comunista o pro- norte en Corea del Sur.

El candidato de Washington, Sygmun Rhee, consiguió sin mayores problemas una victoria aplastante. Sygmun Rhee era un coreano asentado en California. Se había erigido en líder del “Gobierno de Shangai”, una especie de gobierno coreano en el exilio, sólo reconocido por algunos países occidentales. Mientras la guerrilla se jugaba la vida en las montañas del norte, el gobierno de Shangai tenía un cómodo exilio en China y en los países occidentales. Los comunistas siempre vieron al Gobierno de Shanghai como un “vendepatrias”. La razón es que este “gobierno” llegó a renunciar a la idea de la independencia de Corea, conformándose con un estatuto de autonomía dentro del Imperio Japonés.

De esta actitud conciliadora y conformista, Sygmun Rhee pasó a una mucho más beligerante en cuanto se convirtió en jefe de gobierno en Corea del Sur. Encabezó una sangrienta dictadura de 12 años, que se marcó por la represión interna y por sus constantes proclamas en favor de una “marcha al norte” (invasión de Corea del Norte).

Del dicho al hecho, media poco en Corea y, así, de las amenazas, pronto se pasó a la acción. Entre
1948 y 1950, la frontera entre las dos Coreas vivió enfrentamientos diarios con fuego real. En Corea del Sur, la situación era explosiva: guerrillas anti-yankis, provincias enteras que proclaman su lealtad al gobierno de Pyongyang, levantamientos urbanos,... Uno de las clases sociales más combativas era el campesinado, alentados por la reforma agraria llevada a cabo en el norte.

En junio de 1950, los choques fronterizos terminan en guerra abierta. No hay acuerdo entre los historiadores en cuanto a quién disparó el primer tiro. Sin embargo, hay muchas circunstancias sospechosas en contra de la versión norteamericana. En cualquier caso, no es el tema de este artículo.

Una vez puesto el contexto de la guerra, vamos a analizar cómo afecta el conflicto a la educación.

2.3.1 – Reorganización de la Educación durante la Guerra

La guerra estalla el 25 de junio de 1950 y un día más tarde, se constituye la Comisión Militar, que concentra en Corea del Norte toda la autoridad. Si habitualmente, guerra y educación son incompatibles, el objetivo de la Comisión Militar fue justamente el contrario.

Dos fueron las medidas fundamentales:
  • Garantizar la seguridad de los niños.
  • Intensificar los contenidos político-ideológicos, para explicar la situación que vivía el país.
Los norteamericanos bombardearon de forma salvaje Corea del Norte. De media, por cada kilómetro cuadrado, lanzaron 18 bombas. En 1953, cuando terminó el infierno de la guerra, sólo el 3% de los edificios seguía en pie en la capital. En el plano de la infraestructura educativa, en Pyongyang 7 edificios de universidades fueron completamente destruidos, incluyendo el edificio nº1 de la Universidad Kim Il Sung. También se destruyeron 20 colegios de secundaria y 43 de primaria. En todas las ciudades sucedieron casos similares: sólo en el bombardeo del 8 de noviembre de 1950, en Sinuiju se destruyeron 17 escuelas primarias y 12 secundarias. En Mayo de 1951, el 40% de las escuelas del país habían sido destruidas.

Debido a los bombardeos, la educación, sufrió durante 1950 y 1951 constantes interrupciones.
Pero desde el gobierno, se tomó como una prioridad que continuasen las clases. Para ello, las grandes instituciones (universidades, Escuela Revolucionaria de Mangyongdae,...) se mudaron a lugares remotos y protegidos y las escuelas comenzaron a construir aulas subterráneas. En 1951 se construyeron 13.000 aulas, de las cuales 2.400 eran subterráneas y 8.600 semi-subterráneas. En 1952, 2.900 nuevas aulas subterráneas fueron construidas, además de 1.400 semi-subterráneas.

A finales de 1951, en plena dispersión de las aulas a zonas seguras, se planteó el objetivo de que el curso escolar que debía arrancar en septiembre de 1952, empezase con total normalidad, a pesar de la guerra. Para ello, se convocó en Pyongyang un encuentro nacional de educacionistas, en junio de 1952. Durante los siguientes meses, los asistentes al encuentro reprodujeron en sus provincias de origen el encuentro. En estos encuentros se debatió cómo alcanzar el objetivo de que en septiembre comenzase un curso escolar normal.

Mientras tanto, la Comisión Militar puso todos los medios materiales para facilitar el objetivo. A pesar de todas las dificultades del periodo de guerra, se desvió la producción de papel casi por entero a la impresión de libros escolares. En 1951, se imprimieron 3'238'000 ejemplares.

Asimismo, la distribución se hizo a través del sistema de transporte de material militar, como concepto prioritario.

De esta manera, se consiguió que el curso 1952-1953 arrancase en medio de las llamas de la guerra.

2.3.2 – La educación en las áreas liberadas

En Corea del Sur, la situación educativa era nefasta. A diferencia de sus hermanos del norte, los surcoreanos seguían teniendo grandes problemas para acceder a la educación más elemental.

En el curso 1949-1950, es decir, justo antes de que estallase la guerra, dos tercios de los niños en edad escolar quedaron excluidos de la educación primaria. Incluso entre aquellos que sí fueron admitidos en la educación elemental, el 73% no consiguió cursar la secundaria. Todo esto era producto de la dejadez del gobierno surcoreano, obsesionado con el gasto militar. También era una consecuencia del carácter privado de la enseñanza, que suponía una barrera infranqueable para las familias de clase obrera y campesina.

La educación heredaba los métodos salvajes del régimen colonial y los contenidos no variaban demasiado: si antes se promovía la sumisión al Imperio Japonés, ahora a este le sustituía el
“hermano norteamericano”. Y al igual que antes de la liberación, la educación anti-comunista era una de las claves de la enseñanza.

En Corea del Sur no se habían hecho verdaderos esfuerzos por alfabetizar a la población. Por eso, en 1950, mientras el norte alcanzaba la plena alfabetización, en el sur aún quedaban 11 millones de personas que no sabían leer ni escribir.

Cuando estalla la guerra, el ejército surcoreano contaba con numerosos vehículos de guerra norteamericanos y otros materiales importados. Sin embargo, la moral de los soldados era muy baja, debido al reclutamiento forzoso y a las frecuentes situaciones en las que habían tenido que reprimir a sus propios compatriotas.

Esto contrastaba con la situación del ejército del norte. El Ejército Popular de Corea (EPC) participaba activamente en obras de construcción. Sus soldados y oficiales eran los mismos guerrilleros que habían liberado el país, tan solo 5 años antes. Una vez conseguida la Victoria, muchos guerrilleros fueron en misión internacionalista a China, que poco después conseguiría establecer la República Popular. Además, el EPC, para hacer frente a la recurrente amenaza de la
“marcha al norte” (que aparecía constantemente en los discursos del dictador surcoreano Sygmun Rhee), había recibido armamento moderno procedente de la Unión Soviética.

Tanto el ejército del norte como el del sur estaban en máxima alerta cuando estalló la guerra, debido a los constantes enfrentamientos fronterizos. Pero la situación de cada ejército era diametralmente opuesta, incluso a pesar de que Corea del Sur contase con más hombres en armas.

Un mes después de que estallase la guerra, y antes de la llegada de los refuerzos norteamericanos, el EPC había liberado el 90% del territorio surcoreano y al 92% de su población. A su llegada a Seúl y al resto de ciudades, el EPC fue recibido con grandes manifestaciones de apoyo.

Inmediatamente, las organizaciones comunistas clandestinas en Corea del Sur comenzaron a organizar campañas de alistamiento voluntario para luchar contra Estados Unidos. Estas campañas tuvieron especial éxito en las Universidades.

En julio de 1950, Corea del Sur vivió sus primeras elecciones democráticas, en las que eligieron representantes para consejos populares en 13'654 villas, 118 sub-municipios, 108 municipios y 9 provincias. A esto le siguió una reforma agraria similar a la de Corea del Norte, una ley de igualdad de género y una reforma laboral, que por primera vez instituyó derechos básicos como la prohibición del trabajo infantil, los seguros médicos, la jornada de 8 horas,... etc

El gobierno norcoreano, que en ese momento era el gobierno de toda Corea, se trasladó a la nueva capital: Seúl. En septiembre de 1950, aprobó la ley de Educación Popular y Democrática para la parte sur del país. Esto supuso que, en plena guerra, miles de profesores y cuadros norcoreanos se trasladasen a la parte sur para llevar a cabo campañas de alfabetización, así como poner en marcha numerosas escuelas primarias y secundarias. Como no podía ser de otra manera, uno de los puntos fuertes de la enseñanza fue el aspecto político-ideológico.

En toda la parte sur de la República, se comenzaron a construir escuelas de todos los niveles.

Con los vaivenes de la guerra, muchas áreas de de Corea cambiaron constantemente de manos. Pero en cualquier momento en que el EPC liberaba un territorio, inmediatamente se ponían en marcha las reformas educativas.

Kaesong, Kaephung, Phanmun, Namyonbaek y Ongjin, áreas que antes de la guerra pertenecieron a Corea del Sur, pasaron a estar permanentemente bajo control de la RPD de Corea, a partir de 1951. En estas zonas, tres cuartas partes de los establecimientos educativos fueron destruidos. A pesar de ello, las campañas educativas de masas se llevaron a cabo.

Kaesong, que antes de la guerra era conocida en Corea del Sur como una de las zonas más avanzadas en cuanto a educación, tenía al 55% de los niños sin escolarizar. En 1951-1952, la gran mayoría de los niños de Kaesong en edad escolar ingresaron en escuelas del norte.

2.3.3 – El retorno de los estudiantes a la educación

A mediados de 1951, la guerra pasó a una nueva fase, en la que el frente se estabilizó y, a pesar de las numerosas campañas militares de los dos contendientes, las posiciones apenas se movieron hasta el final de la guerra. Esto supuso un logro increíble, ya que una pequeña república fundada tan solo 2 años antes del inicio de las hostilidades, consiguió frenar a una coalición imperialista de 16 países comandada por la principal potencia del momento: Estados Unidos.

A la RPD de Corea sólo la apoyó con tropas militares la República Popular China, devolviendo así la ayuda internacionalista que los guerrilleros coreanos habían prestado a la Revolución China.

Con el frente estabilizado, la Comisión Militar tomó en agosto de 1951 la resolución “Llamamiento a los graduados y estudiantes de universidad”. De esta manera, los estudiantes que estaban en el frente fueron desmovilizados y retomaron sus estudios en lugares seguros.

En esta medida también se creaba un curso preparatorio especial para el acceso a la Universidad.

De esta manera, los estudiantes procedentes de Corea del Sur podían ingresar en la Universidad con iguales conocimientos que un estudiante del norte.

En abril de 1952, coincidiendo con el 40 cumpleaños de Kim Il Sung, se creó una beca especial, que cubría el 50% del coste de los libros de texto y el transporte, además de dar gratuitamente calzado, sábanas, alimentación y ropa a los estudiantes cuyas familias hubieran muerto o estuvieran en territorio ocupado por Estados Unidos.

Con estas medidas, se pretendía comenzar a formar a los futuros cuadros que reconstruirían el país tras la guerra. De esta manera, durante la guerra operaron 15 universidades y 54 escuelas técnicas superiores.

El propio Kim Il Sung visitó en muchas ocasiones a los estudiantes. En una de estas visitas, dijo:

“Debéis estudiar con todo el empeño del mundo. Estudiando, también nos oponemos a los planes que los yankis tienen para Corea. Hay muchos camaradas que no han podido regresar del frente.

Sois vosotros quienes debéis estudiar en su lugar. Desde ahora, estudiar es la mejor lucha que podemos hacer en la batalla de la formación. ¡Estudiar no es más que otra forma de lucha!”

2.4 – La Corea de la post-guerra (1953 - 1959)

La guerra de Corea termina en 1953, con la firma de un armisticio. El acuerdo se firma en una pequeña villa fronteriza, cercana a la ciudad de Kaesong. Corea del Norte envió a sus representantes, mientras que por parte del sur no apareció nadie. Tampoco hubo ningún representante de las Naciones Unidas. Corea del Norte negoció directamente con los generales yankis, que habían arrasado ciudades, cultivos, presas hidráulicas y escuelas.

En realidad era lógico que Corea del Norte se sentase frente a Estados Unidos. La Guerra de Corea no fue el enfrentamiento civil entre dos regímenes diferentes de los que se dotó el pueblo coreano. Por contra, la Guerra de Corea fue un conflicto en el que Estados Unidos, que había sometido una parte de Corea, intentó ahogar la otra parte del país, que mantenía su independencia y se encaminaba hacia el socialismo. Fue una guerra imperialista de conquista para Estados Unidos y de liberación nacional para Corea. Sin embargo, resulta paradójico escucharlo a día de hoy, cuando en la prensa occidental se resta legitimidad al gobierno de Pyongyang y se pone al de Seúl como el único sujeto posible de la reunificación.

Cuando termina la guerra, el general yanki Clark reconoció ser el primer militar norteamericano en firmar un armisticio sin haber conseguido primero una victoria. El armisticio era una situación temporal de “no-guerra”, previa a la firma definitiva de un tratado de paz. En el armisticio se incluía una condición esencial para la firma de ese tratado de paz: la retirada total de las tropas extranjeras de Corea.

Esto no suponía ningún problema para Corea del Norte, pero sí para Corea del Sur, donde estaba desplegado uno de los mayores contingentes de tropas norteamericanas en el extranjero. Esta es la razón por la que ese estatus de “no-guerra” sigue vigente a día de hoy: nunca se ha firmado el tratado de paz. Estados Unidos se ha negado tajantemente a hacerlo, perpetuando de esta manera el status de “estado hostil” que adjudica al régimen socialista de Pyongyang.

Dejando a un lado las relaciones internacionales, en el aspecto interno, Corea del Norte sufría una situación espantosa. La mayoría de la población vivía en refugios excavados en el suelo, las ciudades eran montones de ruinas, los cultivos habían sido seriamente dañados y más de dos millones de personas habían muerto. Entre lo destruido, estaba el 72% de las escuelas y el 80% de las aulas.

A pesar de ser un país arrasado, la RPD de Corea mantenía más de la mitad del territorio de
Corea y seguía siendo gobernado bajo instituciones del poder popular y con la dirección del Partido del Trabajo de Corea. Con esas tres bases, comenzó una gigantesca campaña de reconstrucción del país, que pretendía alcanzar los niveles productivos de antes de la guerra, en tan sólo tres años (1956).

El periodo que analizo, sin embargo, excede los límites del plan de reconstrucción (1953 –
1956). Extiendo el estudio hasta 1959, año en el que se consigue la gratuidad total de la enseñanza.

2.4.1 – Primer objetivo: recuperar los niveles de la pre-guerra

Un mes después del fin de la guerra, el Comité Central del PTC tuvo su sexto pleno. En él, el partido marcó el objetivo de recuperar los niveles de 1950 en todas las esferas de la economía nacional.

Para la educación, el objetivo era el mismo: recuperar los niveles de pre-guerra.

Con un país completamente derruido, las ciudades convertidas en escombro y cenizas y la población viviendo en agujeros subterráneos; la tarea de la reconstrucción parecía imposible.

Más difícil aún era tratar de reconstruir el país en tan sólo tres años. Pero los coreanos, con la ayuda solidaria de los países socialistas, se pusieron manos a la obra.

La Unión Soviética y los países del este de Europa enviaron créditos y donaciones, mientras que los voluntarios chinos sirvieron como mano de obra en la reconstrucción de Corea hasta 1958, año en el que el último destacamento extranjero abandonó el país. Corea era entonces el ejemplo del internacionalismo proletario del campo socialista. Pero esto no debe ocultar el hecho de que el peso de la reconstrucción recayó en el sudor de los coreanos, que consiguieron cifras de crecimiento increíbles.

En junio de 1954, el plan de rehabilitación de la educación se concretó dentro de la Ley del Plan
Trienal para el Desarrollo de la Economía Nacional, aprobado en la Séptima Sesión de la Asamblea
Popular Suprema (Parlamento).

Los objetivos iban mucho más allá de una simple rehabilitación.
  • En primer lugar, se proponían introducir la educación primaria universal y obligatoria en tres años. Esto implicaba escolarizar al 100% de los alumnos, en un país destrozado y sin censos completos.
  • En segundo lugar, incrementar hasta 469'000 el número de alumnos en educación secundaria, 52'300 en educación técnica superior y 22'500 en la educación universitaria.
Para cumplir con estos objetivos, se adoptaron dos políticas paralelas. Por un lado, se dio absoluta prioridad a la reconstrucción de centros de formación de profesores y universidades. Con esto, se pretendía formar cuadros técnicos para la reconstrucción del país.

Por otro lado, y como segunda tarea en cuanto a prioridad, en todo el país se construyeron preferentemente escuelas primarias y secundarias, antes que edificios de cualquier otro tipo.

Mientras las oficinas del partido seguían en cuevas subterráneas, enormes edificios de escuelas aparecían en villas, pueblos y ciudades.

En un contexto de escasez de ladrillos y cemento, Corea del Norte invertía 25 veces más dinero en educación que en 1949. No sólo se puso dinero; además, se movilizó el entusiasmo consciente de la población a través de comités de construcción de escuelas, que realizaban trabajo voluntario.

Esto permitió reconstruir la infraestructura educativa en un periodo de tiempo muy corto. Entre
1954 y 1956 se construyeron 5.455 escuelas de diferentes tipos.

La inversión en educación y cultura alcanzó en 1956 el 12’7 % del presupuesto nacional, el número de alumnos universitarios ascendió hasta 22.000 (por 11.000 tan solo tres años antes) y el de graduados superiores ascendió hasta 73.000 en 1957 (desde 31.063 cuatro años antes).

En 1956, había 4.247 escuelas primarias y 1.247 escuelas secundarias, por las 3.861 y 968 que había respectivamente antes de la guerra. Con esto, el 1 de enero de 1956, todas las cifras de la educación estaban por encima de los niveles de antes de la guerra, es decir, se cumplió con las metas del plan trienal justo con un año de antelación.

2.4.2 – Educación Universal Obligatoria en primaria

La novena sesión de la Asamblea Popular Suprema aprobó en Marzo de 1955 la introducción de la Educación primaria obligatoria para agosto de 1956.

En la línea habitual del socialismo norcoreano, se convocó una conferencia nacional de trabajadores de la educación en julio de 1955, a la que acudieron 800 profesores de todo el país.

Esta conferencia respondía a la necesidad de explicar el significado de la educación primaria obligatoria, la necesidad de descubrir y registrar a todos los niños en edad escolar, fijar racionalmente la asistencia de alumnos por escuela y planificar la producción de libros de texto.

De esta forma, en 1956 se publicaron 13'660'000 copias de 535 manuales de texto. Esto, unido a la reconstrucción de infaestructura anteriormente explicada y a la formación de personal educativo, permitió que en agosto de 1956 todos los niños y niñas del país acudieran a los actos de inauguración del curso escolar.

20 años antes, la guerrilla había formulado como uno de sus objetivos la escolarización de todos los niños y niñas del país. En el contexto del régimen colonial japonés, parecía una utopía. Ahora, tan sólo tres años después del fin de la guerra contra Estados Unidos, Corea del Norte se convertía el primer país asiático en escolarizar al 100% de los niños.

2.4.3 – Educación Universal Obligatoria en secundaria

Unos meses antes de introducir la educación primaria obligatoria, el Partido del Trabajo de Corea celebró su Tercer Congreso. Sin pararse ni un segundo a celebrar el éxito obtenido, los comunistas coreanos se marcaron el siguiente objetivo: introducir la educación obligatoria también para secundaria. El plazo eran los cinco años que cubría el siguiente plan Quinquenal.

Era 1956 y en Pyongyang, el 100% de los niños y niñas que terminaban la educación primaria, eran admitidos en la secundaria. En el resto del país, esta cifra alcanzaba el 81'9%.

El país entero se puso manos a la obra. Las dos tareas fundamentales eran construir la infraestructura para las escuelas secundarias y formar a los profesores. Esto supuso incrementar aún más el gasto en educación y cultura. Si en 1956, el porcentaje del presupuesto dedicado a fines culturales y educativos fue del 12'7%, en 1958 se había incrementado al 18’7 %.

La prioridad era construir toda una red de escuelas en el campo. Las cifras son espectaculares. En 1956, había 1.247 escuelas en todo el país. En los dos años siguientes se construyeron más del doble de esa cifra: 2.952.

En cuanto a la formación de docentes, en 1957, 2'150 profesores de educación secundaria se titularon. Un año después, otros 7'400 profesores terminaron su formación. A la naciente industria norcoreana se le asignó la función de proveer a los institutos secundarios laboratorios, material escolar y máquinas para realizar prácticas.

Con todo, en Septiembre de 1957 el 92'2% de los alumnos en edad de secundaria fueron matriculados. Un año después, y con tres años de antelación sobre el objetivo propuesto, Corea del Norte introdujo la educación secundaria obligatoria en todo el país. 5 años después del fin de la guerra, Corea del Norte había alcanzado la proeza de escolarizar al 100% de los alumnos en la educación primaria y secundaria.

2.4.4 – El ideal de la Educación gratuita

En los documentos del Partido del Trabajo de Corea, encontramos una interesante reflexión sobre la Educación.

“La educación obligatoria sólo es auténtica cuando es gratuita.

Es típico de las sociedades explotadoras que a las familias se les sumen situaciones de pobreza y una fuerte carga en gastos educativos. Eso provoca que el derecho de la clase obrera a la educación se vea completamente degradado [...]
[…] Proclamar el derecho a la educación por ley no es suficiente para que se ejerza.
El derecho a la Educación sólo se asegura cuando está garantizado materialmente por el Estado o la Administración Pública.”

Una vez conseguida la Educación obligatoria en primaria y secundaria, el siguiente paso fue en la línea del anterior extracto. Entre 1958 y 1959, sobre la base del gigantesco crecimiento económico, el Estado fue adoptando una serie de medidas para asegurar la gratuidad total de la Educación.

Si hasta 1959, los norcoreanos no pagaban por la matrícula, a partir de ese año tuvieron cubiertas todas las necesidades educativas. El Estado abolió todas las tasas que aún existían en algunos niveles de la Educación. Todos los estudiantes tienen desde entonces y hasta hoy cubiertos el 100% de los gastos en material escolar y en uniformes. Los estudiantes reciben dos veces al año un uniforme completo, adecuado al tiempo de esa estación.

También acceden gratuitamente a todas las actividades extraescolares, ya sean de tipo social o político, así como excursiones, visitas, viajes de estudio y vacaciones en campamentos. En Corea del Norte son muy típicas las visitas a lugares revolucionarios y a centros de trabajo.

Los mejores alumnos reciben una bonificación económica, como premio para incentivar el esfuerzo. También, aquellos que deciden acceder a la educación para adultos continúan recibiendo el 100% de su salario base y el 70% de de la media salarial que consiguieron a través de primas a la producción. De esta manera, un adulto estudiando no es una carga para su familia.

El acceso a bibliotecas, Palacios de los Niños Escolares o Palacios de Estudio del Pueblo es completamente gratuito, así como todas las actividades deportivas extraescolares. Todo esto integra la red pública y gratuita de educación en Corea del Norte desde 1959.

Todo esto se desarrolla aún más en las décadas posteriores. El próximo artículo analiza la historia de la Educación norcoreana hasta hoy.

Cuatro miembros de la Seguridad Cubana muestran su cara y sus heroicas vivencias


Por Jorge Legañoa Alonso. Publicado en cubadebate.cu

Entraron al salón caminando, con la sencillez con la que cualquier cubano lo haría. Ni siquiera el sonado aplauso que le regalaron los jóvenes a manera de bienvenida los hizo cambiar de actitud. En las últimas semanas han sido muchos los abrazos, las palmadas de orgullo en el hombro y el cariño de cuanto cubano ha tenido cerca a los agentes de la seguridad cubana Emilio, Vladimir, Raúl y Robin.

Hasta hace apenas unos días estos hombres escondían su verdadera identidad para desenmascarar los planes del gobierno norteamericano contra Cuba. Emilio, periodista al fin, no deja de reparar en los detalles: la singularidad de esta jornada es que por vez primera los cuatro coinciden para hablar en público. Ante ellos un mar de jóvenes acapara su atención con numerosas preguntas. Quieren detalles y anécdotas de los años infiltrados en las sombras enemigas.

No presumen lo que son: héroes. La palabra más evocada y la que mejor define sus actos es sacrificio. Dalexi González Madruga, el agente Raúl, agarra el micrófono. Habla con la informalidad de la juventud. Narra cómo fue sometido una y otra vez por el enemigo a comprobaciones para reafirmar que era el hombre indicado para llevar a cabo la misión de distribuir ilegalmente servicios satelitales de internet en Cuba. No para mejorar al “pueblo cubano”, como afirma la retórica norteamericana, sino para crear una Internet a la carta para empleados de la Oficina de Intereses de los EEUU en La Habana.

Dalexi saca de un bolsillo un pequeño frasco. Guarda con celo este regalo: la punta del Cable de Fibra Óptica que enlaza a Cuba con Venezuela y Jamaica, símbolo de un proyecto que permitirá darle un uso social a la Internet, además de soberanía a la red cubana.

Carlos Manuel Serpa Maceira, el agente Emilio, narra como por más de 10 años no pudo hablar con su madre y algunos familiares que no aceptaban sus actividades contrarrevolucionarias; o cómo su hija lloró el día en que, por indicaciones de la Seguridad, tuvo que sacar de su casa un cuadro de Fidel en su última visita al Presidio Modelo en la Isla de la Juventud.

Moisés Rodríguez Quesada, el agente Vladimir, se infiltró en un grupo contrarrevolucionario con apenas 21 años y por más de dos décadas defendió nuestros ideales desde el anonimato. Narró que su hijo de apenas 9 años leyó para Radio Martí un comunicado y termino diciendo: “reportó para ustedes el pionero cubano….”

El padre de Frank Carlos Vázquez, el agente Robin, es “rojo rojito” y aquella denuncia de Fidel en el 2000 sobre las actividades contrarrevolucionarias en el sector de la cultura, fueron duras para la familia. El padre de Frank Carlos sentía que la gente lo miraba distinto en la calle por las actividades de su hijo, pero algo le decía que Frank era de los buenos.

Para Carlos Serpa uno de los momentos más difíciles lo vivió dentro de la sede de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana: el día en que se transmitieron por la Televisión las primeras imágenes de Fidel tras su rehabilitación. Tuvo que contener las lágrimas y repetirse a sí mismo una frase que le diera fuerzas internas para no transparentar sus emociones: “Ahí está el jefe, firme”.

Moisés Rodríguez Quesada, Vladimir; Carlos Serpa Maseira, Emilio; Frank Carlos Vázquez, Robin; Dalexi González Madruga, Raúl, ya no esconden sus sentimientos. Se despiden de los jóvenes. Se oyen vivas a Fidel, Raúl, la Revolución y “Libertad para Los Cinco”.


25 de marzo de 2011

Muere sobrina de Lenin, última descendiente directa


Olga Ulianova, sobrina de Lenin.

Olga Ulianova, sobrina de Lenin.

Olga Ulianova, sobrina del padre de la Revolución Bolchevique, Vladimir Lenin, falleció este viernes a la edad de 89 años, según informó la prensa rusa.

“Hija de su hermano, Dimitri Ulianov, Ulianova era la última descendiente directa de Lenin”, anunció el servicio de prensa del Gobernador de la región Ulianovsk, ciudad bautizada en honor al antiguo dirigente bolchevique, cuyo verdadero nombre era Ulianov.

Ulianova, que se especializó en química y fue profesora en la universidad de Moscú, escribió varios libros y publicó más de 150 artículos sobre Lenin y su familia.

Condecorada numerosas veces durante la época soviética, Ulianova se mostró contraria a la retirada de los restos de Lenin, que falleció en 1924, del mausoleo de la Plaza Roja, calificando esta idea como “absurda”.

“Aquellos que dicen que debemos enterrarlos, son simplemente malhechores”, declaró Ulianova en 2007 en una entrevista a la agencia de prensa Interfax.

La exhumación del cuerpo de Lenin reaparece con frecuencia en Rusia, tras la caída Estado Soviético en 1991, pero ningún dirigente del país ha osado a tomar esta medida hasta ahora. El ex dirigente bolchevique sigue siendo venerado por muchos rusos.

24 de marzo de 2011

Declaración Conjunta de 58 comunistas y partidos obreros contra la agresión imperialista en Libia

Publicado por el Partido Comunista de Grecia (KKE)


Declaración conjunta de comunistas y partidos obreros contra la agresión imperialista en Libia


Los asesinos imperialistas encabezados por los EE.UU., Francia, Gran Bretaña y la OTAN en su conjunto y con la aprobación de la ONU inició una nueva guerra imperialista. Esta vez, en Libia.

Sus pretextos humanitarios supuestamente son completamente engañosas. ¡Lanzan polvo en los ojos de los pueblos!

Sus objetivos reales son los hidrocarburos en Libia.

Nosotros, los comunistas y los "partidos obreros" condenamos la intervención militar imperialista. El pueblo de Libia debe determinar su futuro por sí mismo, sin intervenciones imperialistas de extranjeros.

¡Hacemos un llamado a los pueblos de reaccionar, y exigir el cese inmediato de los bombardeos y de la intervención imperialista!

Algerian Party For Democracy And Socialism, PADS Argelia Partido Por la Democracia y el Socialismo, PASTILLAS
Communist Party of Armenia Partido Comunista de Armenia
Communist Party of Azerbaijan Partido Comunista de Azerbaiyán
Communist Party of Australia Partido Comunista de Australia
Communist Party of Bangladesh Partido Comunista de Bangladesh
Workers' Party of Bangladesh "Partido de los Trabajadores de Bangladesh
Communist Party of Belarus Partido Comunista de Belarús
Workers' Party of Belgium "Partido de los Trabajadores de Bélgica
Brazilian Communist Party Partido Comunista de Brasil
Communist Party of Brazil Partido Comunista de Brasil
Communist Party of Britain Partido Comunista de Gran Bretaña
New Communist Party of Britain Nuevo Partido Comunista de Gran Bretaña
Party of the Bulgarian Communists Partido de los Comunistas de Bulgaria
Communist Party of Canada Partido Comunista de Canadá
Communist Party of Chile Partido Comunista de Chile
Socialist Worker`s Party of Croatia Socialist Worker Party `s de Croacia
Communist Party of Bohemia and Moravia Partido Comunista de Bohemia y Moravia
Communist Party of Denmark Partido Comunista de Dinamarca
Communist Party in Denmark Partido Comunista en Dinamarca
Communist Party of Estonia Partido Comunista de Estonia
Communist Party of Finland Partido Comunista de Finlandia
Hungarian Communist Workers' Party Comunista Partido de los Trabajadores de Hungría
Unified CP of Georgia Unificado del PP de Georgia
Communist Party of Greece Partido Comunista de Grecia
Communist Party of India Partido Comunista de la India
Communist Party of India [Marxist] Partido Comunista de la India] [marxista
Tudeh Party of Iran Partido Tudeh de Irán
Communist Party of Ireland Partido Comunista de Irlanda
Workers' Party of Ireland "Partido de los Trabajadores de Irlanda
Party of the Italian Communists Partido de los Comunistas Italianos
Communist Party of Kazakhstan Partido Comunista de Kazajstán
Socialist Party of Latvia Partido Socialista de Letonia
Lebanese Communist Party Partido Comunista del Líbano
Communist Party of Luxembourg Partido Comunista de Luxemburgo
Communist Party of Malta Partido Comunista de Malta
Communist Party of Mexico Partido Comunista de México
Popular Socialist Party of Mexico Partido Popular Socialista de México
New Communist Party of Netherlands Nuevo Partido Comunista de los Países Bajos
Communist Party of Norway Partido Comunista de Noruega
Communist Party of Pakistan Partido Comunista de Pakistán
Communist Party of Poland Partido Comunista de Polonia
Portuguese Communist Party Partido Comunista Portugués
Communist Party of Russian Federation Partido Comunista de la Federación de Rusia
Communist Workers' Party of Russia – Revolutionary Party of Communists "Los trabajadores del Partido Comunista de Rusia - Partido Revolucionario de los Comunistas

UCP- CPSU UCP-PCUS
Communist Party of Soviet Union Partido Comunista de la Unión Soviética
New Communist Party of Yugoslavia Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia
Party of the Communists of Serbia Partido de los Comunistas de Serbia
Communist Party of Slovakia Partido Comunista de Eslovaquia
Communist Party of Sri-Lanka Partido Comunista de Sri-Lanka
Communist Party of the Peoples of Spain Partido Comunista de los Pueblos de España
Syrian Communist Party Partido Comunista de Siria
Communist Party of Sweden Partido Comunista de Suecia
Communist Party of Turkey Partido Comunista de Turquía
Labour Party (EMEP), Turkey Partido del Trabajo (EMEP), Turquía
Communist Party of Ukraine Partido Comunista de Ucrania
Union of Communists of Ukraine Unión de Comunistas de Ucrania
Communist Party of Venezuela Partido Comunista de Venezuela

Otros partidos
1. 1. Pôle de Renaissance Communiste en France Polo de Renacimiento Comunista en Francia
2. 2. Galician People's Union Unión del Pueblo Gallego
3. 3. Communists-People's Left (Italy) Comunistas-Izquierda Popular (Italia)

22 de marzo de 2011

Los tres superhéroes de Chernóbyl


Extraído de blog. Lapizarradeyuri

Puede que salvaran a millones de personas sacrificando sus vidas, y ya nadie se acuerda.

Es una de las historias más conocidas de nuestro tiempo: el día 26 de abril de 1986, el reactor nº 4 de la central nuclear de Chernóbyl estalló durante el transcurso de una prueba de seguridad mal ejecutada, a consecuencia de 24 horas de manipulaciones insensatas y más de doscientas violaciones del Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética. Estas acciones condujeron al envenenamiento por xenón del núcleo, llevándolo a un embalamiento neutrónico seguido por una excursión de energía que culminó en dos grandes explosiones a las 01:24 de la madrugada.

Sobre Chernóbyl se han contado muchas mentiras. Y las han contado todos, desde las autoridades soviéticas de su tiempo hasta la industria nuclear occidental, pasando por los propagandistas de todos los signos y la colección de conspiranoicos habituales. Hay una de ellas que me molesta de modo particular, y es esa de que los liquidadores –el casi millón de personas que acudieron a encargarse del problema– eran una horda de pobres ignorantes llevados allí sin saber la clase de monstruo que tenían delante. Y me molesta porque constituye un desprecio a su heroísmo.

Y porque es radicalmente falso. Una turba ignorante no sirve para nada en un accidente tecnológico tan complejo. Los equipos de liquidadores estaban compuestos, sobre todo, por bomberos, científicos y especialistas de la industria nuclear; tropas terrestres y aéreas preparadas para la guerra atómica; e ingenieros de minas, geólogos y mineros del uranio, debido a su amplia experiencia en la manipulación de estas sustancias. Es necio suponer que esta clase de personas ignoraban los peligros de un reactor nuclear destripado cuyos contenidos ves brillar ante tus ojos en un enorme agujero.

Los liquidadores acudieron, sabían lo que tenían ante sí, y a pesar de ello realizaron su trabajo con enorme valor y responsabilidad. Cientos, miles de ellos, de manera heroica hasta el escalofrío. Los bomberos que se turnaban entre vómitos y diarreas radiológicas para subir al mítico tejado de Chernóbyl, donde había más de 40.000 roentgens/hora, para apagar desde allí los incendios (la radiación ambiental normal son unos 20 microrroentgens/hora). Los pilotos que detenían sus helicópteros justo encima del reactor abierto y refulgente para vaciar sobre él los buckets de arena y arcilla con plomo y boro. Los técnicos y soldados que corrían a toda velocidad por las galerías devastadas cantándose a gritos las lecturas de los contadores Geiger y los cronómetros para romper paredes, restablecer conexiones y bloquear canalizaciones en turnos de cuarenta o sesenta segundos alrededor de la sala de turbinas (20.000 roentgens/hora). Los mineros e ingenieros que trabajaban en túneles subterráneos, inundándose constantemente con agua de siniestro brillo azul, para instalar las tuberías de un cambiador de calor que le robase algo de temperatura al núcleo fundido y radiante a escasos metros de distancia. Los miles de trabajadores y arquitectos que levantaban el sarcófago a su alrededor, retiraban del entorno los escombros furiosamente radioactivos y evacuaban a la población. Salvo a los soldados, sometidos a disciplina militar, a nadie se le prohibía coger el petate e irse si no quería seguir allí; casi nadie lo hizo. Es más: muchos de ellos llegaron como voluntarios desde toda la URSS, especialmente muchos estudiantes y posgraduados de las facultades de física e ingeniería nuclear. Esta fue la clase de hombres y no pocas mujeres que algunos creen o quieren creer una turba ignorante y patética. Esto fueron los liquidadores.

Les llamaban, y se llamaban a sí mismos, los bio-robots, que seguían funcionando cuando el acero cedía y las máquinas fallaban. No lo hicieron por el dinero, ni por la fama, de lo que tuvieron bien poco. Lo hicieron por responsabilidad, por humanidad y porque alguien tenía que hacer el maldito trabajo. Hoy quiero hablar de tres de ellos, que hicieron algo aún más extraordinario en un lugar donde el heroísmo era cosa corriente. Por eso, sólo se me ocurre denominarlos los tres superhéroes de Chernóbyl.

El monstruo del agua que brilla en azul.


Lo único que hay de cierto en estas suposiciones sobre la ignorancia de los liquidadores es que, en las primeras horas, no sabían que había estallado el reactor. Pero no lo sabían porque nadie lo sabía. La misma lógica errónea de los responsables de la instalación que provocó el accidente les hizo creer que había estallado el intercambiador de calor, no el reactor; y así lo informaron tanto al personal que acudía como a sus superiores. Hay una historia un tanto chusca sobre cómo los aviones que llevaban al lugar a destacados miembros de
la Academia de Ciencias de la URSS se dieron la vuelta en el aire por órdenes del KGB cuando éste descubrió, a través de su equipo de protección de la central, que había explotado el reactor (además de sus atribuciones de espionaje por el que es tan conocido, el KGB "uniformado" desempeñaba en la Unión Soviética un papel muy parecido al de nuestra Guardia Civil, exceptuando tráfico pero incluyendo la seguridad de las instalaciones radiológicas).

Debido a este motivo, en un primer momento se echaron sobre el agujero millones de litros de agua y nitrógeno líquido, con el propósito de mantener frío y proteger así el reactor que creían a salvo y sellado más allá de las llamas y el denso humo negro. Esto contribuyó a empeorar las consecuencias del siniestro, pues el agua se vaporizaba instantáneamente al tocar el núcleo fundido a más de 2.000 ºC; y salía disparada hacia la estratosfera en forma de grandes nubes de vapor que el viento arrastraría en todas direcciones.

De todos modos, tenía poco arreglo: era preciso apagar los enormes incendios. Cuando el fuego quedó extinguido por fin, no sólo había pasado la contaminación al aire, sino que ahora tenían una gran cantidad de agua acumulada en las piscinas de seguridad bajo el reactor. Estas piscinas de seguridad, conocidas como piscinas de burbujas, se hallaban en dos niveles inferiores y tenían por función contener agua por si fuese preciso enfriar de emergencia el reactor. También servían para condensar vapor y reducir la presión en caso de que se rompiera alguna tubería del circuito primario (de ahí su nombre), junto a un tercer nivel que actuaba de conducción, inmediatamente debajo del reactor. Así, en caso de ruptura de alguna canalización, el vapor se vería obligado a circular por este nivel de conducción y escapar a través de una capa de agua, lo que reduciría su peligrosidad.

Ahora, después de la aniquilación, estas piscinas inferiores estaban llenas a rebosar con agua procedente de las tuberías reventadas del circuito primario y de la utilizada por los bomberos para apagar el incendio y en el vano intento de mantener frío el reactor. Y sobre ellas se encontraba el reactor abierto, fundiéndose lentamente en forma de lava de corio a 1.660 ºC. En cualquier momento podían empezar a caer grandes goterones de esta lava poderosamente radioactiva, o incluso el conjunto completo, provocando así una o varias explosiones de vapor que proyectasen a la atmósfera cientos de toneladas de este corio. Eso habría multiplicado a gran escala la contaminación provocada por el accidente, destruyendo el lugar y afectando gravemente a toda Europa. Además, la mezcla de agua y corio radioactivos escaparían y se infiltrarían al subsuelo, contaminando las aguas subterráneas y poniendo en grave peligro el suministro a la cercana ciudad de Kiev, con dos millones y medio de habitantes, en una especie de síndrome de China.


Se tomó, pues, la decisión de vaciar estas piscinas de manera controlada. En condiciones normales, esto habría sido una tarea fácil: bastaba con abrir sus esclusas mediante una sencilla orden al ordenador SKALA que gestionaba la central, y el agua fluiría con seguridad a un reservorio exterior. Pero con los sistemas de control electrónico destruidos, esto no resultaba posible. De hecho, la única manera de hacerlo ahora era actuando manualmente las válvulas. El problema es que las válvulas estaban bajo el agua, dentro de la piscina, cerca del fondo lleno de escombros altamente radioactivos que la hacían brillar tenuemente en color azul por radiación de Cherenkov. Justo debajo del reactor que se fundía, emitiendo un siniestro brillo rojizo.

Así pues, como las máquinas ya no podían, era trabajo para los bio-robots.Alguien tendría que caminar, un paso detrás del otro, hacia el reactor reventado y ardiente a lo largo de un grisáceo campo de destrucción donde la radioactividad era tan intensa que provocaba un sabor metálico en la boca, confusión en la cabeza y como agujas en la piel. Viendo cómo tus manos se broncean por segundos, como después de semanas bajo el sol. Y luego sumergirse en el agua oleaginosa y de brillo tenuemente azul, con el inestable monstruo radioactivo encima de las cabezas, para abrir las válvulas a mano: una operación difícil y peligrosa incluso en circunstancias normales.

Ese era un viaje sólo de ida.

Al parecer, la decisión sobre quién lo haría se tomó de manera muy simple; con aquella vieja frase que, a lo largo de la historia de la humanidad, siempre bastó a los héroes:


–Yo iré.


Los tres hombres que fueron.


Los dos primeros en ofrecerse voluntarios fueron Alexei Ananenko y Valeriy Bezpalov. Alexei Ananenko era un prestigioso tecnólogo de la industria nuclear soviética, que había participado extensivamente en el desarrollo y construcción del complejo electronuclear de Chernóbyl: cooperó en el diseño de las esclusas y sabía dónde estaban ubicadas exactamente las válvulas. Casado, tenía un hijo. Valeriy Bezpalov era uno de los ingenieros que trabajaban en la central, ocupando un puesto de responsabilidad en el departamento de explotación. Estaba también casado, con una niña y dos niños de corta edad.


Los dos eran ingenieros nucleares. Los dos comprendían más allá de toda duda que se disponían a caminar de cara hacia la muerte.


Mientras se ponían sus trajes de submarinismo sentados en un banco, observaron que necesitarían un ayudante para sujetarles la lámpara subacuática desde el borde de la piscina mientras ellos trabajaban en las profundidades. Y miraron a los ojos a los hombres que tenían alrededor. Entonces uno de ellos, un joven trabajador de la central sin familia llamado Boris Baranov, se alzó de hombros y dijo aquella otra frase que casi siempre ha seguido a la anterior:


–Yo iré con vosotros.

Era media mañana cuando los héroes Alexei Ananenko, Valeriy Bezpalov y Boris Baranov se tomaron un chupito de vodka para darse valor, agarraron las cajas de herramientas y echaron a andar hacia la lava radioactiva en que se había convertido el reactor número 4 del complejo electronuclear de Chernóbyl. Así, sin más.

21 de marzo de 2011

La educación en la República Popular de Corea


Por Juan Nogueira. Extraído de Corea Socialista

1ª. Parte


1 - Introducción


Pyongyang, 1945. Es 14 de agosto y la ciudad está en plena ebullición social. 5 días antes, el ejército soviético ha comenzado una enorme ofensiva contra el estado de Manchukuo, protectorado japonés en la China ocupada. El objetivo último de la ofensiva es liberar todos los territorios ocupados por Japón, entre los que se encuentra Corea.

La ofensiva soviética se coordina con un ataque generalizado de la guerrilla, tanto la de las montañas como la guerrilla urbana. Los japoneses, conscientes de
su derrota, comienzan a evacuarlo todo y destruir aquello que no pueden llevarse: fábricas, talleres, edificios de gobierno y, en general, cualquier cosa de utilidad.

Un día después, el 15 de agosto, termina la guerra en Asia. El emperador japonés Hirohito se rinde y Corea entera estalla en manifestaciones espontáneas celebrando la anhelada independencia. Kim Il Sung, líder guerrillero del EPRC (Ejército Popular Revoluciario de Corea) llega a Pyongyang y pronuncia un memorable discurso, en el que pide que "aquellos con fuerza, qué aporten fuerza; aquellos con conocimiento, qué contribuyan con conocimiento; y aquellos con dinero, qué donen dinero".

Sin embargo, retórica aparte, Corea era entonces un país donde "aquellos con conocimiento" se podían contar con los dedos de la mano. En total, en el norte de Corea, tan solo 9 personas tenían estudios superiores de algún tipo, la mayoría de ellos en escuelas técnicas extranjeras. No existían universidades y el analfabetismo afectaba a 2'3 millones de personas, la mayoría campesinos.

Más 60 años después, Corea del Norte tiene más de 290 universidades, educación obligatoria y gratuita de 11 años y se propone el objetivo de intelectualizar a toda la sociedad, es decir, que toda persona tenga el nivel de un graduado en educación superior. A día de hoy, alrededor de 2 millones de personas son cuadros con importantes funciones en la economía, la ciencia, la cultura y la administración dentro de la RPD de Corea.

UNESCO cifra en cerca de 1000 millones el número de adultos analfabetos. Además, una quinta parte de los niños del mundo no pueden acceder a la educación. Ninguno de ellos es norcoreano.

Esto supone un salto cualitativo enorme para un pequeño país asiático bloqueado económica y políticamente por el imperialismo. Este es el primero de una serie de artículos que analizará la historia de la educación en Corea, así como los principios sobre los que se asienta y cada una de las diferentes etapas educativas por las pasa una persona.

La estructura será la siguiente. El punto 1 es esta introducción. El punto 2 es el más largo de todos e incluye toda la historia de la educación en Corea. Como más adelante analizaremos cada una de las etapas de la educación (primaria, secundaria, superior, prescolar, a distancia,...), en esta parte no se tratará exhaustivamente lo referido a cada una de estas etapas educativas, sino más bien los principales acontecimientos y periodos que hubo en el desarrollo del modelo educacional coreano. En este punto, por ejemplo, cabe analizar las tesis educativas que publicó durante los 70 Kim Il Sung o la campaña de abolición del analfabetismo de los años 40. No me centraré, sin embargo, en hacer un seguimiento año por año de cómo evoluciona la educación primaria (salvo, por supuesto, que correspondiese a una campaña específica).

El punto 3 analiza los principios, ideales, metodología,... sobre los que se asienta la educación en Corea. Por ejemplo, se analiza qué quiere decir el Juche en la educación.

Los siguientes puntos se refieren a cada de las etapas de la educación en Corea: primaria, secundaria, superior, prescolar, educación para adultos, educación para superdotados,... Necesariamente, se repetirá alguna idea mencionada durante el punto 2 de la historia, pero en líneas generales será una exposición sistemática de cada uno de las etapas.

Por último, los dos últimos puntos se referirán a las organizaciones políticas de los estudiantes, así como centros especiales para educación extra-escolar (Gran Palacio de Estudios del pueblo, palacios para niños escolares,...).

Dicho todo esto, paso a analizar la historia de la educación en Corea.


2 - Historia de la Educación en Corea

He dividido la historia de la Educación en Corea en 7 periodos. En realidad, la educación siempre ha sido en la RPD de Corea uno de los aspectos en los que más énfasis ha puesto el gobierno revolucionario. Por eso, si tuviésemos que dividir la historia de Corea del Norte en periodos, coincidirían en gran medida con los del desarrollo de la Educación.

El primero de los periodos que estudio es la educación antes de la liberación de Corea, es decir, bajo el gobierno de ocupación japonés. Coincide, por tanto, con los años previos a 1945.

El segundo periodo comprende desde la liberación del país hasta el comienzo de la Guerra de Corea, es decir, entre 1945 y 1950. Es el momento en que Corea vive la revolución democrática, que en la educación se traduce como el acceso universal al sistema educativo. También en estos años se funda la primera universidad coreana y se plantea por primera vez la formación de cuadros nacionales. Por otro lado, la campaña central de este periodo será la de alfabetización, que se completa en 1949. Por último, cerraré la historia de este periodo con una escuela fundada en 1948: la Escuela Revolucionaria de Mangyongdae.

El tercer periodo es la Guerra de Corea (1950 - 1953), en la cual, la educación no se paraliza. Es interesante estudiar la reorganización radical que sufrió el sistema educativo, trasladándose la mayoría de aulas a lugares subterráneos. Durante la guerra, además, la mayor parte de Corea del Sur es liberada y, rápidamente, comienza una reforma educativa y una revolución democrática.

La post-guerra (1953 - 1959) es un periodo en el que Corea busca recuperar los niveles de preguerra.

En el campo de la educación, los objetivos pronto serán mucho más ambiciosos. Así, durante estos años, se consigue escolarizar al 100% de los niños de Corea en primaria y secundaria. Finalmente, en 1959, toda la educación en Corea pasa a ser gratuita.

Durante la década de los 60, Corea se marca el objetivo de pasar de una educación democrática a una educación socialista. En la sesión plenaria del Comité Central del PTC de agosto de 1960, se discuten las directrices a implementar. De esta manera, la educación pública se reforma radicalmente y se introduce la educación técnica, al tiempo que se crea un sistema integral de educación para adultos. Durante este quinto periodo, se crea el sistema de educación técnica obligatoria de 9 años.

La década siguiente, en los 70, es el periodo en que Kim Il Sung publica sus famosas "Tesis sobre la Educación Socialista", en las que se avanza sobre el método, contenido y pedagogía de la educación en Corea. Durante este periodo se amplía la educación obligatoria a 11 años. Este sistema perdura hasta hoy.

El último periodo, a partir de los años 80, es el momento en que el PTC se propone intelectualizar a toda la sociedad, es decir, conseguir que todo coreano tenga un nivel de graduado universitario.

La cuestión educativa centra algunos de los debates del Quinto y Sexto Congreso del PTC. Son de gran importancia algunas medidas tomadas para avanzar hacia el objetivo de intelectualizar a toda la sociedad, como el Congreso Nacional de Trabajadores de la Educación o los recientes proyectos de uso de internet en la educación.

2.1 - La situación antes de la liberación (1905 - 1945)

Hasta 1905, Corea fue una monarquía absoluta con relativa independencia. La dinastía ri se había mantenido en el poder durante 500 años, soportando las presiones japonesas (que en el siglo XVI inició una invasión armada de la península) y chinas (que llegó a cobrar tributos a cambio de respetar la independencia de Corea).

En 1905, Corea fue invadida por Japón, en el marco de la guerra ruso-nipona. En ella, Corea pierde definitivamente su independencia, la dinastía ri es destronada y la península se convierte en la base de la posterior invasión japonesa del resto de Asia.

A diferencia de lo que proclamaba su propaganda, el régimen japonés no modernizó Corea. Es cierto que se iniciaron obras de infraestructura relativamente importantes, incluyendo presas hidráulicas, gran industria y ferrocarriles. Pero todo esto se hizo en beneficio de Japón. Por ejemplo, la industria se colocó preferentemente en la costa este de Corea, para exportar directamente a Japón. Los ferrocarriles siguieron trazados derivados de las necesidades de guerra de Japón y más del 90% del comercio coreano se realizaba con Japón, en condiciones ventajosas para este último.

Ciudades como Chongjin tenían altos hornos con condiciones higiénicas muy dañinas para la salud de los trabajadores. Pero quizás un caso más claro de humillación es el hecho de que durante los 40 años de ocupación, más de 200.000 mujeres coreanas fueron reclutadas como "mújeres de confort" para el ejército imperial nipón.

El régimen de ocupación, con su "modernización" sólo trajo desequilibrios enormes en la industria y una economía atrasada y enfocada a la exportación. El modo de producción dominante continuaba siendo el feudal, reforzado por el tratamiento de vasallazgo impuesto sobre los coreanos. El esclavismo era generalizado en las minas y centros industriales. Al mismo tiempo, también fue Japón quien introdujo las primeras corporaciones capitalistas en Corea. Esto hizo que ciudades como Seúl y Hamhung se convirtieran en hervideros revolucionarios.

Pero la otra Corea no se forjaba en las ciudades, de la mano del proletariado urbano. La nueva Corea estaba naciendo en las montañas del norte, en la guerrilla. La guerrilla encabezada por Kim Il Sung anticipó muchos de los rasgos característicos del socialismo norcoreano.

Por tanto, la historia de Corea antes de la liberación es la historia del choque entre dos proyectos de sociedad, una lucha de clases entre dos modos de producción en génesis. Vamos a analizarlos más en profundidad.

2.1.1 - La educación bajo el régimen colonial japonés

La educación bajo el régimen colonial tenía como objetivo declarado convertir a los coreanos en "sujetos del imperio".

Todo esto, en un contexto en que se trataba de borrar la cultura nacional de Corea, con medidas políticas claramente fascistas.

El japonés se impartía como lengua materna y estaba prohibido utilizar el coreano en público. Esto suponía un grave problema, dado que el coreano y el japonés tienen más lejanía gramatical y sintáctica que el castellano, el francés y el rumano entre ellos. Más adelante, se prohibió incluso que los coreanos hablasen su lengua en ambientes familiares. Quienes desafíaban la normativa lingüística se enfrentaban a multas y encarcelamiento.

No sólo la lengua sufrió este proceso de niponización: la directiva de "renovación del apellido" obligó a los coreanos a cambiar su nombre por uno japonés. Las ciudades y villas coreanas también cambiaron de nombre.

Esta política cultural totalitaria extendía sus tentáculos, por supuesto, también a la educación. Además de imponer el japonés en las escuelas como "lengua materna", el régimen colonial prohibió el estudio de la historia y geografía de Corea, sustituyéndolas por la historia del Imperio Japonés.

Otras de las asignaturas que se estudiaban en las escuelas de Corea eran "moral" y religión (Shintoismo).

El anticomunismo y el militarismo eran puntos claves sobre los que se asentaba este modelo educativo; no sólo porque aparecieran recurrentemente en todas las asignaturas, sino porque los japoneses ubicaron en todas las escuelas "asesores" para controlar la educación. En 1941, con el inicio de la Guerra del Pacífico, estos asesores pasaron a ser exclusivamente militares.

Al mismo tiempo, todos los estudiantes de Corea pasaron a usar uniforme militar. Pronto, muchos estudiantes comenzaron a ser reclutados bajo el humillante rótulo de "voluntario". Desde 1905, Corea vivió un curioso proceso en cuanto al modelo educativo. La dejadez de la anterior dinastía ri con la educación había provocado que los estudiantes no tuviesen otro remedio que acudir a pequeños colegios privados donde se enseñaba educación elemental. Japón se encontró con esta herencia cuando invadió Corea y suponía un problema para su objetivo de controlarlo todo. Por eso, Japón cerró desde el principio las escuelas privadas e instaló escuelas públicas.

De esta manera, en 1910 (5 años después de la invasión) había 2200 escuelas privadas en Corea. 9 años después, la mayoría habían cerrado, quedado en activo 737. En 1925, éstas se redujeron a 690 y 5 años después sólo quedaban 47.

En cualquier caso, la educación en la Corea colonial era un privilegio: sólo el 4'6% de los niños en edad escolar estaban matriculados. Por supuesto, el acceso a la educación tenía un carácter de clase. Un ejemplo es la Escuela Secundaria Nº3 de Pyongyang, que de 971 alumnos no tenía ninguno de familia obrera o campesina.

Incluso para aquellos que accedían a la educación, ésta era básica y, generalmente, no se extendía más de 3 años.

Antes he mencionado el dato de que en el Norte de Corea no había ni una sóla universidad. En la parte sur del país, en Seúl, existía la Universidad Imperial de Kyongsong, la única en todo el país. Pero, en la línea clasista del régimen colonial, sólo los japoneses residentes en Corea podían acceder a ella.

Por otro lado, la metodología usada en las escuelas era completamente inhumana. No se fomentaba un espíritu crítico ni creativo. Por el contrario, se seguía un sistema de citas, con la repetición constante de textos por parte de los alumnos. La disciplina militar se imponía como forma de inculcar la sumisión a los futuros "sujetos del imperio", incluyendo el castigo corporal y todo tipo de métodos coercitivos.

En resumen, la educación bajo el régimen colonial tenía una clara finalidad política: esclavizar a Corea. Se trató de borrar la cultura, la lengua, el espíritu crítico e incluso el mismo derecho a la educación. Esta es la causa por la que una de las principales armas de la guerrilla fuese la educación.

2.1.2 – Un proyecto de futuro: la guerrilla y la educación.

La guerra de guerrillas en Corea tiene numerosos precedentes de lucha, tanto en forma armada
organizada como de acciones espontáneas. Pero es a principios de la década de los 30 cuando
verdaderamente nace la guerrilla comunista de Kim Il Sung.

La lucha no se planteaba la toma del poder de forma inmediata, ya que el imperialismo japonés estaba en auge y en el horizonte no se avistaba una derrota cercana. La sensación de desánimo no era el único aspecto negativo al que se enfrentaba la guerrilla coreana. Además, Japón había logrado cierto éxito en desmovilizar ideológicamente a los coreanos, mediante una bestial campaña de anti-comunismo, sumisión ante el Imperio y conciencia religiosa.

Estos dos aspectos hicieron que la estrategia de la guerrilla se estructurase a medio y largo plazo. Por eso, el EPRC se propuso crear áreas liberadas en las que pudiese demostrar la validez de su proyecto, mediante el ejemplo.

En estas bases guerrilleras se crearon escuelas de nuevo tipo. Por supuesto, carecían de buenas condiciones materiales: libros, artículos de estudio, maestros e incluso, a veces, edificios. Pero el objetivo era primordial y muchos cuadros guerrilleros pasaron a desempeñar la función de maestros. El mismo Kim Il Sung escribió varios manuales que se emplearon como material de enseñanza. Otros líderes de la guerrilla fueron enviados a distintas áreas liberadas para poner en marcha escuelas.

Los ejemplos son muchos: Wangquin, Yanji, Hunchun, Helong, Kalun, Guyushu, Wujiaz,... Esto incluye zonas de Manchuria donde residían muchos coreanos. Además, en las áreas liberadas se promovió la organización política de los estudiantes, a través de la Asociación de Niños Coreanos y la Unión de Jóvenes Comunistas de Corea.

Los contenidos de la educación eran técnicos, de conocimiento general y, especialmente, políticoideológicos. Precisamente con esto se pretendía contrarrestar la intensa campaña de propaganda japonesa anti-comunista. Mediante el conocimiento comenzaba a nacer la Corea libre.

En cualquier caso, las zonas que abarcaba la guerrilla comunista eran, principalmente, el norte y este del país. ¿Qué pasaba entonces en las ciudades?

Hay cierto paralelismo entre la estrategia urbana de la guerrilla coreana y la de la guerrilla cubana de Fidel. Como la guerrilla no tenía presencia en las ciudades, Kim Il Sung elaboró el Programa de 10 puntos de la Asociación para la Restauración de la Patria. Este texto, de mayo de 1936, era una estrategia común con los grupos urbanos de izquierda y en él se decía lo siguiente:

“Suprimir el trabajo y la enseñanza esclavista; oponerse al servicio militar forzado y a la educación militar de jóvenes y niños; impartir la instrucción, tomando como base nuestro propio idioma y nuestro alfabeto, e implantar la enseñanza gratuita obligatoria.”

El movimiento clandestino en las ciudades estableció escuelas nocturnas y escuelas privadas clandestinas. En ellas se enseñaba la escritura del coreano, así como la historia y la geografía de Corea.

Asimismo, los estudiantes coreanos fueron la vanguardia del Levantamiento Popular del Primero de Marzo, y protagonizaron numerosas huelgas estudiantiles, en especial en Kuangju (hoy, en Corea del Sur). Algunas de las consignas que encabezaron las luchas eran “¡Viva la Independencia de Corea!”, “¡Por la abolición del régimen de educación colonial!”, “¡Fuera los maestros japoneses de Corea!” o “¡Libertad de expresión!”.

Estas movilizaciones fueron salvajemente reprimidas por el régimen militar japonés y, finalmente, fracasaron. La abolición del régimen de educación colonial sólo llegaría con la derrota definitiva de Japón el 15 de agosto de 1945.

2.2 - La liberación (1945 - 1950)

Corea fue, durante 5000 años, un único país. En los años 40, nadie dudaba de su categoría de nación. Las diferentes conferencias mantenidas por las grandes potencias durante la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945) coincidieron en marcarse el objetivo de lograr la independencia de Corea, que estaba ocupada por Japón.

La guerra terminó el 15 de agosto de 1945. La Unión Soviética había declarado la guerra a Japón tan sólo 6 días antes. Según los acuerdos bilaterales entre la URSS y Estados Unidos, Corea sería liberada al norte del paralelo 38 por la primera y al sur por los norte-americanos. El acuerdo recogía que se formarían zonas de administración temporal supervisadas por los dos países. Para 1948, los ejércitos extranjeros deberían retirarse de Corea, se celebrarían elecciones libres en todo el país y se formaría una sola entidad nacional.

Hasta aquí la teoría. En la realidad, los soviéticos fueron los únicos que llegaron a tiempo de liberar su parte. Incluso así, el Ejército Rojo sólo derrotó en Corea los principales enclaves militares japoneses, dejando grandes áreas sin ocupar. Al coordinarse con la guerrilla coreana, ésta liberó por sí misma numerosas ciudades y villas.

Por su parte, los yankis estaban muy lejos de Corea. Mientras duraron las hostilidades, Estados Unidos no estuvo en capacidad de poner pie en la península. Las primeras tropas norteamericanas pisaron tierra coreana tres semanas después de que terminara la guerra.

Esto no quiere decir que el sur de Corea permaneciese hasta entonces en manos japonesas. Los propios coreanos desarmaron al ejército ocupante en todo el país y rápidamente se formaron comités populares. Éstos comenzaron una auténtica revolución popular en todo el país.

De hecho, fue en Corea del Sur donde estos comités tuvieron más fuerza, debido a que es allí donde están las grandes ciudades y la mayor parte del movimiento comunista clandestino.

Ni americanos ni soviéticos habían contado con este levantamiento. La diferencia es que, mientras que la administración soviética supo respetar la autonomía de los comités populares y les dieron entidad legal, los americanos las reprimieron y los convirtieron en enemigos políticas del nuevo régimen.

Desde ese momento, Corea del Norte y Corea del Sur han seguido caminos separados: unos de forma independiente y otros como títeres de los norte-americanos.

2.2.1 - El ideal democrático: las primeras reformas.

"Debemos abrir la oportunidad de aprender para los hijos e hijas de la clase obrera y formarlos para que puedan edificar una nueva y próspera Corea. Para conseguirlo, debemos destruir el sistema de educación colonial del Imperialismo Japonés y establecer un nuevo sistema educativo, que sea popular y democrático." (Kim Il Sung)

Los comités populares no fueron creados por la guerrilla, de la misma forma que los soviets no fueron creados por los bolcheviques. Esto no quiere decir que los comités fueran hostiles al nuevo poder. Al contrario, la guerrilla vio en los comités populares un auténtico órgano de poder del pueblo.

Por eso, una de las primeras medidas de Kim Il Sung tras la liberación fue enviar cuadros guerrilleros a aquellas zonas donde no existían aún comités populares para que los organizasen.

Todas las pertenencias de los japoneses fueron puestas bajo control de los comités populares. Las escuelas públicas también pasaron a ser dirigidas por los comités.

Sin embargo, los comités populares, y sus dirigentes, no tenían ninguna experiencia en la administración. Esto se debía a dos motivos: por un lado, Japón había practicado una política de exclusión contra los coreanos. Por otro lado, en Corea del Norte se excluyó de la administración a los colaboracionistas. Por tanto, para todas las personas que participaban en comités, era la primera vez que ejercían labores de dirección.

Esto originó un cierto caos durante los primeros meses. Durante este tiempo, algunas escuelas privadas y religiosas que habían sido cerradas durante la ocupación japonesa, volvieron a abrir sus puertas.

Consciente del caos que se había creado, el gobierno provisional revolucionario decidió abrir un Bureau de Educación en noviembre de 1945. Ese mismo mes, se aprobó la Medida Provisional para la Educación Escolar en Corea del Norte. Un año después, en diciembre de 1946, se aprobó otra para ampliarla. Con estas dos medidas, se unificaron aspectos como la continuidad entre distintas etapas de la educación, el periodo de vacaciones, la duración del curso escolar,... También se pusieron las bases del sistema de educación democrática, que se definió como un derecho universal con la misma posibilidad de acceso para todas las personas, "independientemente del lugar de procedencia, el género y con igual educación para igual edad."

Esto significó la abolición de la educación "especial", que durante el régimen japonés otorgaba distintos modelos de educación a japoneses y coreanos. También significó que las escuelas privadas y religiosas fuesen gradualmente pasando a manos públicas.

Las nuevas medidas adoptadas en 1945 y 1946 incluyeron también una revisión completa del programa escolar. Se suprimieron los contenidos reaccionarios y fascistas y asignaturas como Moral, Historia de Japón o Shintoísmo. A cambio, se empezó a estudiar en la escuela primaria Lengua Coreana y una asignatura llamada Pueblo. Si anteriormente, la educación japonesa trataba de convertir a los coreanos en "sujetos del Imperio", la nueva educación, y esta asignatura en particular, trataban de dar a los coreanos los conocimientos necesarios para ser sujetos autonómos, capaces de participar activamente en la construcción del nuevo régimen popular. En otras palabras, la asignatura Pueblo convertía a los coreanos en "sujetos populares".

En secundaria, se introdujo el estudio de la literatura coreana y de su geografía, antes proscritas, así como las ciencias sociales. Todas estas materias requerían nuevos manuales de texto. El gobierno prefirió reunir a los escasos expertos y gente con conocimientos dentro de Corea para escribirlos, antes de recurrir al extranjero. También movilizó todas las imprentas de Corea del Norte, de modo que en 1947 el curso escolar arrancó con nuevos manuales de texto. Ese año fue el primero en el que verdaderamente se comenzó a palpar la nueva educación democrática, centrada en dar conocimientos generales sobre la naturaleza y la sociedad, con un carácter marcadamente político para formar a los nuevos sujetos de la educación. Además, contenía un objetivo novedoso en Corea: formar el sentido estético y la forma física de los jóvenes.

Sin embargo, aún quedaba mucho por hacer. La herencia del pasado aún pesaba mucho en Corea. Por un lado, en los contenidos de la educación, se seguía ninguneando lo coreano. Las clases estaban plagadas de ejemplos basados en personajes, héroes, científicos, líderes y países extranjeros, pero Corea brillaba por su ausencia.

Por otro lado, la metodología usada en las escuelas de la época colonial seguía estando muy generalizada: castigos corporales, métodos coercitivos, estudio a través de citas y repetición,... A mediados de marzo de 1947, se convocó un Encuentro Nacional de Trabajadores de la Enseñanza. Kim Il Sung presidió personalmente el acto. En él, se contextualizó el momento histórico en que vivían, con sus grandes avances, pero se criticaron los errores. Especialmente, se abogó por un nuevo método de enseñanza, basada en la creatividad, la persuasión y el sentido crítico y se prohibió tajantemente insultar o pegar a los alumnos. Se decidió lanzar una campaña de masas en las escuelas, para corregir errores y fomentar la moral militante, al tiempo que comenzaban las campañas contra el analfabetismo, se convocaban elecciones a representantes escolares, se celebraban campañas por la higiene y aparecían los primeros festivales artísticos. De esta manera, las escuelas dejaban de ser únicamente un lugar de estudio, para pasar a ser un centro auténticamente popular.

El objetivo hacia el que avanzaba la educación en el Norte de Corea, como en 1936 había formulado el Programa de 10 puntos, era la educación universal obligatoria. En Marzo de 1946, la plataforma electoral impulsada por los partidos democráticos y de izquierdas se comprometió a "introducir un sistema de educación obligatoria universal y a incrementar el número de escuelas primarias y secundarias, así como los institutos técnicos públicos."

Por eso, desde 1946 comenzaron dos campañas paralelas. Por un lado, se movilizó a la gente de cada villa, pueblo y ciudad del país para reconstruir escuelas, a través de una campaña de masas. Por otro lado, se invirtió una cifra astronómica en educación, especialmente en la construcción de
edificios escolares. El 19% del presupuesto fue a parar en 1946 a fines exclusivamente educativos.

En 1946, tan sólo un año después de la liberación, había 2482 escuelas primarias en funcionamiento y 217 escuelas secundarias, por las 1379 y 44 que había respectivamente tan sólo 2 años antes. En 1949, las escuelas primarias eran ya 3861 en todo el país y las secundarias 968.

El gobierno revolucionario estableció un principio muy característico del socialismo coreano: construir escuelas allá donde hubiese niños, independientemente de su número. De hecho, pequeñas villas con 10 o 20 niños entre todos los cursos, pasaron a construir también su propia escuela. La ley de construcción de escuelas incluyó la medida de que ningún niño tuviese su escuela a más de 4 km.

La construcción de escuelas se convirtió en una auténtica prioridad nacional. En septiembre de 1948, Kim Il Sung visitó la provincia de Kangwon, en la costa oriental de Corea. Criticó a los responsables locales por destinar más fondos a la construcción de edificios gubernamentales (edificios de los partidos políticos, edificios del comité popular,...) que a la construcción de escuelas. El mensaje era claro: no debía repararse en gastos en cuanto a educación.

2.2.2 - La formación de cuadros nacionales: la fundación de la primera universidad.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentó la educación coreana durante los primeros años de Revolución, fue la alarmante falta de cuadros. No había expertos, profesores ni profesionales listos para comenzar a enseñar. Obviamente, este problema también afectaba a la Administración y a la Economía.

El gobierno provisional tenía claro que la solución pasaba por fundar cuanto antes una universidad. Ahora bien, no había consenso en torno a cómo llegar a ella. Por un lado, había quienes argumentaban que no existían condiciones reales para fundar una universidad, por lo que era mejor fundar departamentos, que más adelante podrían agruparse y formar universidades.

Sin embargo, una parte mayoritaria del gobierno opinaba justo lo contrario. Debido a la falta de cuadros, lo peor que se podía hacer era dispersarlos en diferentes departamentos. La decisión fue fundar una universidad que sirviese como “madre” para la fundación sucesiva de más universidades.

Aún así, esto no solucionaba el problema de encontrar quién iba a impartir las clases. Esto supuso un nuevo debate, en torno a la cuestión de invitar o no a profesores extranjeros a Corea. Finalmente, se decidió que sí se podían invitar profesores de países del campo socialista, pero como último recurso. Había que priorizar encontrar a los profesores en la propia Corea.

Una medida en este sentido fue la carta de invitación personal que escribió Kim Il Sung a profesores y expertos progresistas que residían en Corea del Sur. En la carta se les ofrecía trabajar en la construcción de una nueva Corea, aportando su conocimiento en la primera universidad coreana de la historia. Según empezaron a llegar desde Corea del Sur algunos de los nuevos profesores, Kim Il Sung se reunió con ellos personalmente uno a uno.

El 15 de septiembre de 1946, apenas un año después de la liberación, se funda la primera universidad del pueblo en Corea. Recibió el nombre del líder guerrillero que había luchado por la liberación del país: Kim Il Sung. A esa ceremonia de inauguración acudieron los primeros 1500 estudiantes.

La ceremonia estuvo cargada de optimismo y orgullo. Pero la realidad era que todo estaba por hacer aún. La nueva universidad aún no tenía su primer edificio. El Estado estaba construyendo el edificio Nº1 de la Universidad Kim Il Sung, con una inversión muy alta para la época: 30 millones de wones. Kim Il Sung propuso incrementar ese presupuesto a 130 millones, financiando el incremento con una gigantesca campaña de movilización de masas.

Para ello, el Estado puso en marcha toda su maquinaria de propaganda, llamando a todo el pueblo a poner su granito de arena en el proyecto. Un campesino de la Provincia de Hwanghae, llamado Kim Je Won, sirvió como ejemplo. Kim Je Won, que se había beneficiado de la reciente reforma agraria en el país, donó los excedentes de arroz de su cosecha. Fue la primera donación de una larga campaña. Para agosto de 1948, 16700 campesinos habían hecho sus donaciones de “arroz patriótico”.

Además, en la ciudad de Pyongyang y en la provincia de Phyongan del Sur, trabajadores, oficinistas, miembros de la Unión de Niños y hasta amas de casa, se ofrecieron como voluntarios para participar en la obra del edificio. Kim Il Sung contribuyó en 16 ocasiones con ella.

Un año después, el 10 de Octubre de 1948, el edificio estaba terminado. Nuevamente, se hizo una gran ceremonia para celebrarlo.

“Se ha erigido muy bien este edificio. Es impresionante que nosotros, a pesar de no tener experiencia en la construcción de grandes edificios, hayamos levantado esta magnífica obra moderna de ingeniería, sin ayuda de nadie y en sólo un año.

El arroz que donaron de todo corazón los campesinos, se ha transformado en un gran centro de enseñanza... ¡Esto es increíble!” (Fagmentos del discurso de Kim Il Sung)

Uno de los aspectos que más se cuidó desde el principio en la Universidad fue que todos pudiésen acudir con plenas garantías de que se iban a formar. De esta manera, ya en 1946 se puso en funcionamiento un curso de 3 años en la universidad, para preparar a personas de entre 15 y 35 años que no hubiesen recibido la educación secundaria.

Si en 1946, había 1500 estudiantes en 7 facultades; para 1947 el número era de 8 facultades y 3813 estudiantes. En 1948, el número de instructores duplicaba la cifra de 1946.

De esta manera, se pudo afrontar el siguiente paso: crear 10 nuevas universidades. Tres de ellas surgieron de departamentos de la Universidad Kim Il Sung que se separaron de ella y adquirieron autonomía: el Instituto de Tecnología de Pyongyang (hoy Universidad Kim Chaek de Tecnología), el Instituto de Medicina de Pyongyang y el Instituto de Agricultura de Pyongyang (que hoy se ha trasladado a la ciudad de Wonsan).

En 1949, el número de estudinates era de 76'500, casi 10 veces más que el año anterior. Había ya 15 universidades repartidas por diferentes provincias y en diciembre se graduó la primera promoción de la historia de Corea.

Otro asunto que preocupaba al gobierno ya en 1947 era el acceso a la educación superior de personas de clase obrera y campesina. Ese año, se hizo un estudio de la composición de clase del alumnado. Se observó que la mayoría no eran hijos de trabajadores. Por eso, en mayo de 1947, el Estado comenzó a dar un estipendio a todos los estudiantes de los institutos técnicos y a la mitad de los de universidad (a los de menos recursos). En febrero de 1949, el estipendio ya cubría el 80% de los alumnos de universidad.

Además, el Estado comenzó a dar ropa dos veces al año a los estudiantes de enseñanza superior: una vez en invierno y otra en verano, con prendas adecuadas a la temperatura de cada estación. La educación superior también se responsabilizó de formar a los profesores de secundaria y primaria. La primera Universidad de Educación, cuya titulación dura 4 años, fue fundada en julio de 1948.

En realidad, desde julio de 1946, ya se venían realizando cursos cortos para formar profesores. También se instituyeron numerosos centros de formación de profesores, al menos uno por provincia. Se reeducó a los profesores de la época colonial con cursos de pedagogía basada en el ideal democrático.

Para 1947, el número de profesores se elevó en un 46% respecto al año anterior y entre 1946 y 1950 se formaron 4000 profesores.

2.2.3 – La campaña de alfabetización

En 1945, entre la población adulta de Corea del Norte, había 2'3 millones de analfabetos. La mayoría de ellos, en cuanto a ocupación, eran campesinos y en cuanto a género, mujeres.

El gobierno, al lanzar la campaña de alfabetización, se propuso tres objetivos:
  • La abolición total del analfabetismo.
  • Incrementar el nivel de conciencia política de la población.
  • Que todo este trabajo se realizase a través de campañas de movilización de masas.
Desde 1945, en todas las zonas del país, ya habían comenzado a aparecer diversas formas de escuelas de alfabetización. Eran fruto de la espontaneidad y del entusiasmo de la población tras la independencia. Pero precisamente por eso, no constituían un sistema bien estructurado de educación para adultos.

En abril de 1947 es el momento en que se unifican todas las modalidades de escuelas para adultos, formando Escuelas de Alfabetización (4 meses), Colegio para Adultos (educación primaria en dos años) y Colegio Medio para Adultos (Educación secundaria en tres años).

Se forman también comités de inspección independientes, para comprobar que en todos los lugares se realiza correctamente este modelo de educación para adultos.

Las Escuelas de Alfabetización admitían alumnos de edad superior a 12 años. Las materias eran Lengua Materna, Aritmética, Música, Pueblo y Política. Al final de los 4 meses de estudio, los alumnos pasaban un examen y recibían un certificado de que podía leer y escribir.

La campaña de alfabetización se hizo por etapas. La etapa fundamental se dio entre noviembre de 1947 y marzo de 1948, meses en los que los campesinos no pueden trabajar la cosecha en Corea, debido a las bajas temperaturas.

Para ello, se movilizó a todo el país. Muchos trabajadores y campesinos donaron dinero para construir escuelas, mientras que los políticos de los diferentes partidos y otras personas de la administración se ofrecieron a enseñar en estas escuelas.

En 1946, se alfabetizó a 556'000 personas, en 1947 a cerca de 800'000. En agosto de 1947, se lanzó el “Movimiento Ri Kye San”, tras una anécdota muy difundida por la prensa. Ri Kye San era una campesina de una aldea remota de la provincia de Kangwon, en la costa este. Desde su infancia sufrió malos tratos y sólo tras la liberación y la reforma agraria, mejoró su situación. Por iniciativa propia, decidió que tenía que conocer a Kim Il Sung para poder contarle su historia y mostrarle agradecimiento. Pidió una entrevista con él y se le concedió.

En esos días, la campaña de alfabetización estaba en pleno auge, por lo que Kim Il Sung, tras hablar de la situación en el campo, le preguntó si estaba estudiando. Ella respondió que no, que se veía demasiado mayor para hacerlo y que ya tenía de sobra con las tareas del campo. Kim Il Sung la convenció de lo contrario y le propuso que en tres meses le enviase una carta escrita de su puño y letra.

El 20 de noviembre de 1947 llegó finalmente la carta, que se publicó junto a toda la historia en la prensa. El “Movimiento Ri Kye San” fue el impulso final para una campaña que terminó en primavera de 1949, con un examen en todo el norte de Corea para certificar que el país entero sabía leer y escribir. Una vez que se certificaron los resultados, se organizó una manifestación solemne en Pyongyang, en la que una multitud inmensa declaró que Corea del Norte era el primer país de Asia en conseguir la plena alfabetización. Mientras, en Corea del Sur, seguía habiendo 11 millones de analfabetos.

2.2.4 – La Escuela Revolucionaria de Mangyondae

Tras la independencia de Corea en 1945, Kim Il Sung pudo visitar su aldea natal tras más de 20 años. Mangyongdae era una aldea pobre a las afueras de la ciudad de Pyongyang. En la aldea nunca había habido una escuela de ningún tipo.

Por eso, en Mangyongdae no sólo se construyeron escuelas de distintos niveles, sino que también sirvió de sede para la inmensa Escuela Revolucionaria de Mangyongdae.

Esta escuela era una especie de promesa que siempre había existido dentro de la guerrilla. La escuela debía servir para que los hijos de los guerrilleros muertos tuviesen educación y hogar, a pesar de ser huérfanos. Los guerrilleros siempre habían tenido la convicción de que algún día liberarían su país y se instauraría un nuevo régimen democrático y socialista. Valía la pena cualquier esfuerzo, incluso a costa de sus propias vidas, ya que el Estado se haría cargo de su familia.

Finalmente, la decisión se tomó a finales de marzo de 1947 en un encuentro del Comité Popular de Corea del Norte. Una de las primeras tareas, que se puso en marcha el 5 de abril de ese mismo año, fue reunir a todos los niños huérfanos, víctimas de la represión japonesa. El Bureau de Cultura y Propaganda se puso manos a la obra y a través de radio y prensa se anunció de forma persistente esta campaña.

Pero, por la propia naturaleza del socialismo coreano, no se esperó a que la gente llamase a la puerta: se buscó a los niños en aldeas, pueblos y ciudades. Lo más sorprendente de todo fue que se creó hasta una comisión amplia, compuesta por antiguos guerrilleros, para buscar en Manchuria (región china fronteriza con Corea) a hijos de exiliados coreanos que habían sufrido la represión de Japón. Es un acto de gran contenido humanista, precisamente en un momento en que faltaban cuadros para la administración de forma alarmante. Estos puestos podían ser ocupados por los mismos guerrilleros que ahora se iban a Manchuria, pero se hizo justo lo contrario.

En verano de 1947, llegaron la mayoría de niños al colegio. Kim Il Sung fue a recibirlos el 3 de agosto y les preguntó por sus padres y madres, muchos de los cuales habían luchado durante años junto a él.

Se seleccionó a los mejores profesores del país y de entre ellos, fue elegido Rector un cuadro del Comité Provincial del PTC en Pyongyang. En la ceremonia de inauguración, en octubre, se anunciaron las pretensiones de la escuela: no sólo educar a los niños, sino criarlos como si fuesen los hijos propios.

Un año después, en octubre de 1948, se terminó el nuevo edificio de la escuela. Al igual que el edificio de la Universidad, la inversión fue masiva.

Desde enero de 1950 se inició una tradición del país: el día de año nuevo, el gobierno lo celebra con los niños de la Escuela Revolucionaria de Mangyongdae.

La escuela sigue abierta a día de hoy. En nuestra visita a Corea en septiembre de 2008 tuvimos ocasión de visitarla. Es un impresionante complejo de edificios, entre los que se incluye varios edificios para clases de distintas materias, un edificio donde se imparte enseñanza militar, la residencia de estudiantes y un teatro recién construido. Está en construcción también una nueva biblioteca digital, con tecnología punta en informática y todo tipo de facilidades. Por supuesto, cuenta con instalaciones deportivas y piscina.

A día de hoy, los alumnos siguen siendo hijos de héroes militares o del trabajo muertos durante su servicio a la causa del socialismo en Corea.

Muchos de los principales cuadros de la Unión de la Juventud Democrática (a día de hoy, Liga de la Juventud Socialista Kim Il Sung) han estudiado en esta escuela. También cuadros militares y de la administración. Es impresionante ver el nivel de las instalaciones, la felicidad de los estudiantes, la cantidad inmensa de objetos que ayudan a volcar la educación sobre la práctica,..