21 de junio de 2020

1946-1953: De la Victoria sobre el fascismo a la Guerra Fría. Tiempos de lucha contra el revisionismo (Parte 1)


Los antecedentes de la lucha de clases internacional.  
                 
      España.                                                                            
      Acuerdos del fascismo con el imperialismo.                     
      La URSS quedó sola contra la Alemania Nazi.                
  • Triunfo en la Gran Guerra Patria, debilitamiento del socialismo.                                                                                        
Si, la URSS ganó la Gran Guerra Patria, pero acabó perdiendo la lucha por construir el socialismo.  
  • Ascenso y descenso de la influencia del socialismo en los países del mundo.                                                       
  • 1945-1948.                                                                                 
      Guerra Fría.                                         
      Ataque al comunismo en los EEUU.                            
      Alianza con la burguesía nacional.                              
      Grecia.                                                              
      Alemania.                                                                      
      Yugoslavia.                                                                   
      Doctrina bélica contra la URSS (OTAN,    
               guerra nuclear).                                                         
      Plan Marshall.                                                              
            Disolución de la Komintern y creación del Kominform.                                                    
      Perfiles por la creación del Kominform.                     
  • 1949-1951                                                                                 
      Partición de Alemania.                                     
      Fin de la hegemonía nuclear.                                       
      China Popular, triunfo del Partido Comunista de China.                                                                                
      Guerras de Corea y Vietnam.                                      
      Lucha contra el colonialismo, apoyo al socialismo.    
      Incremento de golpes de estado en Latinoamérica y Asia.                                                                                    
  • 1952-1953                                                                                 
         Creación de un Comité Militar Imperialista contra el socialismo.                                                  
         Últimas luchas de la dirección bolchevique de la URSS contra las tendencias oportunistas (19º Congreso, Problemas económicos en la URSS). 
                                                                       
 – Conclusión                                                                                       
 – Notas                                                                                               
 – Fuentes consultadas                                                                        
 – Enlaces digitales                                                                              

Los antecedentes de la lucha de clases internacional.

En los años 1933-1937 se acentuaron contradicciones entre los países capitalistas, por una serie de causas económicas y políticas profundas. Las crisis económicas mundiales empezaron a ser visibles en 1932, en este año las economías de los países capitalistas permanecían prácticamente estancadas al nivel de 1929. Un ejército de parados en los países capitalistas no bajaba de 14 millones de trabajadores. En 1937 tuvo lugar una nueva crisis que se hizo evidente en que la producción industrial de los EEUU descendió en 1938 el 81 % del nivel de 1929 y, en Francia, el 76 %. En las mentes de los industriales europeos y norteamericanos, impulsaron a sus gobiernos a la creación de focos de preguerra en Europa, utilizando la subida del fascismo en Alemania con el Régimen Nazi.

Subido al poder en 1933, con un apoyo fundamental de los consorcios industriales alemanes, desde el primer día, enfocó su estrategia a corto y medio plazo en el terror contra los trabajadores alemanes y sus organizaciones socialistas y comunistas, encerrando en las cárceles y los primeros campos de concentración y exterminio a millones de obreros. Pero en política exterior los fascistas alemanes tenían como objetivo desencadenar una nueva guerra europea.

Se salieron de la Sociedad de Naciones e iniciaron un rearme militar sin precedentes, con la ayuda de los círculos empresariales imperialistas de los EEUU, Inglaterra y Francia, realizando acuerdos antisoviéticos secretos para dirigir ese rearme contra la URSS. Así, en 1933, suscribieron en Roma el pacto de cuatro potencias –Inglaterra, Francia, Alemania e Italia- contra “el peligro soviético”.

La Unión Soviética luchaba por conjurar la guerra que se avecinaba y defendía una política de seguridad colectiva. El 16 de Noviembre de 1933 se reanudaron las relaciones diplomáticas con los EEUU. En 1934 con España, Checoslovaquia y Rumanía. Por ello 30 estados pidieron a la URSS el ingreso en la Sociedad de Naciones, que en 1934 aceptó, esperando que con su gesto mover a este organismo a la lucha contra la agresión fascista en ciernes.

Pero los hechos del fascismo con la connivencia del imperialismo occidental fueron mucho más allá:

En Marzo de 1935 se implantó en Alemania el servicio militar obligatorio (ni los EEUU, Alemania y Francia hicieron nada, sabiendo que era una violación del tratado de Versalles).

Sin declaración de guerra, en Octubre del año 35, tropas italianas agredieron a Etiopía.

Se firmó un tratado anglo-alemán para crear la marina de guerra en proporción igual a la marina de guerra francesa.

En Marzo del 36, introdujeron los nazis sus tropas en la zona desmilitarizada del Rhin.

La Unión Soviética respondió con un tratado entre Francia y la URSS de ayuda mutua contra una posible agresión de una tercera potencia. Igualmente hizo lo mismo con Checoslovaquia.

El VII Congreso de la Internacional Comunista (julio y agosto de 1935) aprobó un informe de Georgi Dimitrov sobre “La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo” que, junto a otro informes de W. Pieck, D. Manuilski, M. Thorez y P. Togliatti y diferentes resoluciones, trazó un programa de acción para las fuerzas de la democracia y el socialismo en el mundo, por la unidad entre las fuerzas antifascistas en Frentes Nacionales como condición inexcusable para poder luchar con éxito por la paz y contra el fascismo.

España

En España, el Frente Popular había obtenido como en Francia un rotundo éxito sobre la reacción. Pero ésta asestó un golpe de Estado militar a la República Española.

Alemania e Italia apoyaron descaradamente el golpe militar. Alemania, aprovechándose de la ayuda financiera de los monopolios norteamericanos, envió armas y tropas, e Italia, más de 130.000 soldados y material de guerra. En lugar de combatir esta injerencia, los gobiernos francés e inglés aplicaron una “política de No Intervención” que, de hecho, era un bloqueo a la República Española.

En aquellos terribles momentos del pueblo español, solamente la Unión Soviética (y, en menor medida, México) socorrió al gobierno republicano elegido democráticamente, enviando vituallamientos de materias primas y armas, bloqueados por las llamadas “democracias” y atacados por los barcos fascistas italianos y alemanes en el Mar Mediterráneo.

En muchos países los obreros, los Partidos Comunistas y los Frentes antifascistas enviaron víveres, fondos recolectados para la lucha y medicamentos, e incluso vinieron a combatir al fascismo como voluntarios de la Brigadas Internacionales.

Acuerdos del fascismo con el imperialismo “democrático”

En Julio del 37, la camarilla fascista japonesa invadió China. El ejército chino bajo el mando de los nacionalistas, no confiaban en su pueblo, ni le asistieron en la invasión ni le armaron, sufriendo continuas derrotas. Pero el Partido Comunista chino movilizó a los campesinos y obreros y la fácil campaña que esperaban los imperialistas nipones se convirtió en un fracaso al no poder avanzar hacia las zonas liberadas por los comunistas.
Los imperialistas dejaron hacer a Japón. De hecho, sacrificando al pueblo chino, contaban que aquél desplazara sus tropas contra la URSS. Mientras, al contrario que ellos, la URSS firmó un pacto de No Agresión y Ayuda Mutua con China, enviando armas, combustibles y empréstitos a ésta en su justa guerra de liberación.

Mas la crisis general del capitalismo del 37 se manifestaba como una lucha soterrada entre los monopolios imperialistas por los mercados, las materias primas y el reparto del mundo. Tanto los círculos imperialistas occidentales como los Estados fascistas alemán, italiano y japonés, hacían sus cálculos para el desencadenamiento de una guerra mundial con nuevas anexiones para salir de la crisis.

Y el campo imperialista, de los dos bandos, esperaba un ataque alemán y japonés contra la URSS. Para ello, en 1938, las potencias británica y francesa abandonaron a Austria que fue anexionada por Alemania y, poco después, obligaron a Checoslovaquia a integrarse en Alemania. Fue el llamado “Pacto de Munich”. A la vez, en Rumanía, Polonia y Hungría, se implantaron dictaduras profascistas. El cerco a la Unión Soviética era evidente.

La URSS quedó sola contra la Alemania Nazi

El único país que apoyó la independencia de Checoslovaquia fue la URSS, fiel a los acuerdos de Ayuda Mutua suscritos. Pero el gobierno de Benes no aceptó la intervención soviética en ayuda de su país, pues temía un levantamiento revolucionario, plegándose a las exigencias imperialistas.

Los EEUU aprobaron el Pacto de Munich. Y en la primavera del 39, los militares españoles con la complicidad de reacción internacional vencieron la heroica resistencia republicana. En Marzo, los nazis obligaron a Lituania a entregarles la región de Memel. Y entregaron a Hungría la región de la Ucrania subcarpática checoslovaca, después de crear un gobierno pelele con nacionalistas ucranianos. En Abril, Italia ocupó militarmente Albania. Entonces, los fascistas alemanes exigieron al Gobierno polaco la entrega de extensos territorios fronterizos.

La URSS propuso a Inglaterra y Francia un Acuerdo de Ayuda Mutua para parar la agresión en ciernes. La presión de Hitler contra Polonia crecía. Pero los gobiernos inglés y francés daban largas al acuerdo militar con los soviéticos. A la vez, Inglaterra mantenía conversaciones secretas con Hitler para alcanzar un Pacto de NO Agresión, ofreciéndole áreas de influencia en la URSS ocupada y China si los fascistas alemanes agredían a la Unión Soviética, desentendiéndose de los pactos de defensa suscritos por los ingleses con Polonia.

En el Lejano Oriente los EEUU suministraban al Japón todos los materiales estratégicos que necesitaban: petróleo, hierro y acero, con la intención de que desde China atacase las fronteras soviéticas. El primer paso en esta dirección fue en 1938, traspasando las fronteras en el Lago Jasán cerca de Vladivostok, agresión que fue rechazada por los guardafronteras soviéticos. Pero, no escarmentados, en 1939 invadieron la República Popular de Mongolia en el sector de Jaljin-Gol. La URSS respondió al Acuerdo de Ayuda Mutua con el gobierno mongol y, uniendo sus fuerzas, aplastaron a las fuerzas invasoras niponas.

Pero la situación en Agosto del 39 era sumamente crítica para la URSS, pues los anglo-franceses se negaban a llegar a un Acuerdo de Defensa Mutua, y los polacos tampoco quisieron ningún acuerdo. Y la Inteligencia Soviética supo de las conversaciones anglo-alemanas.

La URSS no podía entrar en un conflicto bélico, no estaba preparada. Así, a propuesta de la Alemania fascista, firmó el 23 de Agosto en Moscú un Pacto de NO agresión.

Triunfo en la Gran Guerra Patria, debilitamiento del Socialismo.

Tras el ataque alemán a la URSS, en 1941, la población soviética y su gobierno casi en solitario lograron frenar y derrotar a la bestia fascista. En el informe para el 28 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, del 7 de Noviembre de 1945, Molotov resumió el impacto de la guerra: los invasores germano-fascistas había destruido 1.710 ciudades y 70.000 pueblos, derruido 6 millones de edificios, destruido o dañado 31.850 establecimientos industriales, arrasado o saqueado 98.000 granjas colectivas y privado de techo a 25 millones de personas. También se estima que 24 millones de soviéticos perdieron la vida.

Si, la URSS ganó la Gran Guerra Patria, pero acabó perdiendo la lucha por construir el socialismo.

Debido a una combinación de traiciones, lucha internacional del imperialismo contra el comunismo y ofensiva del imperialismo por incrementar su poder militar y político sobre todo en Europa, no se pudo mantener el nivel ideológico necesario para seguir construyendo el socialismo en el camino del comunismo. Fue así, no solamente en la URSS, sino en los demás países donde se erigieron sociedades con democracias populares que articularon medidas socialistas.

A partir de 1917, los obreros soviéticos aprendieron a superar durante un largo decenio enormes escollos para la recuperación económica y social de la URSS. Esta lucha les proporcionó las lecciones necesarias para dirigir el primer Estado Socialista.

Para ello, hubo que combatir las ideas revisionistas que expresan los intereses de la burguesía. Éstas fueron vencidas pero resurgían a cada vez que la construcción del socialismo tropezaba con dificultades. Así, desde el propio partido bolchevique, los trotskistas y bujarinistas intentaron un golpe de Estado entre 1936 y 1939 para “sistemáticamente tirar hacia atrás al Partido e intentar de todas las maneras llevarlo por la vía ‘ordinaria’, capitalista, de desarrollo”(1). También durante la Gran Guerra Patria, se manifestaron concepciones militaristas en el seno del Ejército Rojo (2).

Solamente una reducida vanguardia, alrededor de la mayoría del Comité Central hasta la muerte de Stalin, tenía claro que la lucha de clases era la principal herramienta para el desarrollo del socialismo hacia el comunismo.

Ascenso y descenso de la influencia del socialismo en el mundo

1945-1948 Guerra Fría.

En las Conferencias de Yalta y, sobre todo, de Postdam, los Ministros de Asuntos Exteriores aliados de Inglaterra, EEUU y la URSS acordaron los diferentes tratados de paz con los países vencidos, Italia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Finlandia y Alemania. Se instituyeron mecanismos de consulta para hacer imposible el desencadenamiento de una nueva guerra. En contra de los propósitos de la Unión Soviética para que la comunidad internacional hiciera responsable a los jerarcas nazis e italianos por los crímenes de guerra cometidos en España, el Régimen militar franquista fue protegido por las potencias occidentales que continuaron así la política de No Intervención. En palabras de Truman, el régimen político de España “es un asunto entre los españoles”.

Para Alemania, las cuatro potencias se comprometieron en Potsdam a realizar las cuatro D: desmilitarización, desnazificación, descartelización y democratización.

En los meses posteriores, estas medidas no se aplicaron en la Trizona Occidental. La propaganda en los medios de comunicación hablaba de contrarrestar el expansionismo ruso, pero la verdadera intención de los ejecutores occidentales era debilitar a la URSS y, en el caso de los EE.UU., de asegurar su total dominación económica, política, cultural y militar sobre Occidente.

La historiadora francesa Annie Lacroix-Riz sintetiza así la trayectoria del capitalismo en su lucha contra la Unión Soviética: “En adelante, sería Washington quien llevaría la dirección de la coalición contra el primer país que había realizado la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y de cambio, coalición que Londres y París habían dirigido en los años 20 y, luego, el Reich en el decenio de 1930 hasta la guerra… Para juzgar las responsabilidades de Stalin y de la URSS en la coyuntura internacional, hay que tomar en consideración decididamente los papeles respectivos reales del vencedor militar exhausto de la Segunda Guerra Mundial y del vencedor económico en busca de potencia mundial”.

Poco tardó el presidente norteamericano Truman en expresar las ideas de los círculos agresivos dominantes en su gobierno: “la victoria coloca al pueblo norteamericano ante la necesidad permanente y apremiante de dirigir el mundo” (Discurso al Congreso de los EEUU, Estado de la Unión, Message to the Congress on the State of the Union and on the Budget for 1947,January 21, 1946. [Dated January14,1946]Recuperado,de,internet/http://www.trumanlibrary.org/whistlestop/tap/11446.ht).

Los EEUU, a pesar de los acuerdos suscritos, demostraron fríamente que no tenían ninguna voluntad de paz. Lo demostró primeramente el gigantesco bombardeo angloamericano de la ciudad alemana oriental de Dresde, el 13 de febrero de 1945. La llamada “Florencia del Elba”, a pesar de la propaganda norteamericana y británica, no era un objetivo militar y estaba llena de refugiados y deportados. En dos días de bombardeo bestial, fueron asesinadas alrededor de 25.000 personas. El ataque incendiario lo realizaron coincidiendo con la Conferencia de Yalta para intimidar a los soviéticos.

Desde la fabricación de la bomba atómica, Truman la concibió como un arma de terror masivo, capaz de asegurarle a los EE.UU. la hegemonía mundial. Escribió en sus memorias: “Yo veía en la bomba una arma militar y jamás he dudado que sería utilizada. Cuando hablé con Churchill, éste me dijo sin vacilar que estaba a favor de la utilización de la bomba nuclear.” (3)

A pesar de los acuerdos de Yalta que habían fijado la intervención de la URSS contra Japón en Agosto, el 6 y 8 de Agosto de 1945, los EEUU destruyeron mediante sendas bombas atómicas las ciudades niponas de Hiróshima y Nagasaki. De golpe asesinaron a más de 443.000 seres humanos.

Fue una advertencia del imperialismo yanqui al mundo y, sobre todo, al campo del socialismo para que se sometiera a su dictadura política-económica de mercado y proseguir la explotación de los trabajadores. También iba dirigido contra la independencia de los países colonizados y de las democracias populares.

El gobierno de la Unión Soviética y José Stalin estaban firmemente convencidos que había que frenar los planes de guerra del imperialismo norteamericano. Al mismo tiempo, ayudaban a los movimientos revolucionarios y anticolonialistas de los diferentes pueblos.
Así en política exterior, tomaron cuatro medidas para luchar contra el sistema capitalista mundial:
  1. a) Reforzar la defensa de la URSS y proseguir los importantes avances sociales conseguidos, como ejemplo para el movimiento comunista internacional.
  2. b) Ayudar a los pueblos que habían decidido entrar en la vía de la democracia popular y el socialismo.
  3. c)  Apoyar a todos los pueblos colonizados que aspiraban a la independencia.
  4. d) Crear un movimiento internacional para conseguir frenar la nueva política belicista del imperialismo, reforzando las Naciones Unidas.
Ataque al comunismo en EEUU

En los años 30 tras la gran depresión financiera y expansión del desempleo, el gobierno de Roosevelt, para salir de la profunda crisis social, adopta una serie de medidas copiadas del Socialismo, llamadas New Deal, que no era más que una intervención estatal del gobierno sobre la economía.

Se promulgaron leyes de reforma de los bancos, programas de asistencia social urgente, programas de ayuda para el trabajo, o incluso programas agrícolas. El Gobierno realizó así inversiones importantes y permitió el acceso a recursos financieros a través de las diversas agencias gubernamentales. Pero los resultados económicos fueron muy moderados, limitándose a un tipo de caridad para que no hubiese una gran mortandad por falta de alimentación de la población. A pesar de las medidas, en 1938 había más de 11 millones de parados en los EEUU.

Pero paralelamente los grandes monopolios se encargaron, mediante la prensa y los jueces, de atacar las medidas regulatorias de las ganancias de las grandes fortunas. Diferentes cadenas de prensa, radios y agencias de comunicación tildaban al New Deal de «forma degenerada de socialismo, y degradación del capitalismo».

La Corte Suprema de Justicia desde 1937 a 1943, invalidó varias medidas, posicionando así al Gobierno en una difícil situación. Consideraban que los códigos de competencia leal iban en contra las disposiciones comerciales de la Constitución Estadounidense.

Entre 1940 y mediados los 50 fue una época de represión en Estados Unidos, sobre todo tras el fallecimiento de Roosevelt y el ascenso de Harry S. Truman como presidente. Éste, en 1947, dictó la Doctrina Truman o Doctrina de contención del comunismo, con la que se vieron amenazadas las libertades civiles.

El imperialismo económico de los monopolios de los Estados Unidos sobre Europa veía muy peligrosa la influencia de las ideas socialistas en buena parte de los países del mundo. Además diversos Estados respaldaban estas ideas con políticas de Democracias Populares, como en Hungría, Checoslovaquia, Alemania, Polonia, Rumanía y Bulgaria.

Apoyados por los poderes económico-políticos, los dirigentes de los EEUU desataron en su propio país una “caza inhumana de comunistas”. El gobierno, en su proclama por descubrir actividades de espionaje y para luchar contra la amenaza del comunismo, inició varios programas que llevaron a un clima de terror y persecución de ideas. Linchamientos, asesinatos, despidos, marginación y acoso laboral de millones de norteamericanos por discrepar de esas persecuciones o apoyar la libre circulación de ideas.

El Comité de Actividades Antiamericanas del Senado (HUAC), creado en 1938, y que durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado para prevenir actividades de japoneses y alemanes hostiles al gobierno dentro de Estados Unidos, se reactivó a partir de 1947 como una fuerza agresiva anticomunista, bajo el liderazgo de Edward McCarthy.

Como modelo para los países europeos, mediante la Ley McCarran, se estableció que los integrantes del partido comunista debían registrarse y se les prohibió viajar fuera del país. Fueron despedidos miles de funcionarios federales por simpatizar con el socialismo, y en muchos estados, para acceder a un puesto de trabajo, se les hacía jurar “que no tenían ideas socialistas o comunistas”.

Juicios políticos

Entre 1948 y 1949, se desarrollaron espectaculares juicios políticos contra dirigentes del Partido Comunista estadounidense, contra presuntos espías de la Unión Soviética y contra algunos funcionarios del Departamento de Estado acusados de haber escondido su pertenencia a las filas de este partido. La cacería se ensañó con artistas de Hollywood. Era suficiente haber escrito un guión o dirigido o actuado en una película de argumento social, para ser acusado de comunista. A veces, solo se necesitaba ser amigo o conocido de alguien con ideas progresistas.

Hollywood era de por sí un mundo politizado, con luchas por reivindicaciones laborales y el derecho a la libertad creativa, lo que había levantado acusaciones de simpatías marxistas y lo había puesto en la mira de la comisión senatorial desde 1940. Militares y artistas fueron sometidos a interrogatorios humillantes en público.

Siete guionistas, dos directores y un productor de cine fueron condenados a la cárcel por un año al negarse a responder: quedaron en la historia como “Los 10 de Hollywood”. 

Cientos de otros fueron relegados a una lista negra, lo que impidió a muchos trabajar en los años subsiguientes.

Se requirió el control de los libros de texto en universidades, se examinó la posición política de miles de empleados y muchos renunciaron a su puesto para no tener que pasar por los procesos judiciales. El físico de la bomba atómica Robert Oppenheimer y el general Marshall se vieron involucrados en sospechas. El propio presidente republicano Dwight Eisenhower fue blanco de la campaña.

Esta oleada de paranoia anticomunista producto de la persecución de las ideas socialistas, sigue viva en la conciencia de la mayoría del pueblo norteamericano.

Alianza con la burguesía nacional

La alianza de la clase obrera con la burguesía nacional en la formación de los estados liberados de los nazis fue un paso necesario para derrotar al fascismo y desarrollar la hegemonía proletaria entre la población. Por otro lado, también suponía un paso atrás del proletariado internacional, una concesión, una retirada, etc., como lo había sido la NEP en la URSS. Por ello, esta táctica imprescindible fue aprovechada por los revisionistas y la socialdemocracia contra los esfuerzos del proletariado para conseguir el poder en los países europeos y para la construcción del socialismo.

Era preciso desarrollar la lucha ideológica contra este peligro en el seno de los Partidos Comunistas. Sin embargo, no todos sus dirigentes estuvieron a la altura de esta exigencia. Las direcciones de varios partidos comunistas europeos creyeron equivocadamente que, apoyando la estabilidad de débiles Estados liberados, accederían a realizar las reformas que permitirían llegar en cada país al socialismo. Tergiversaban el objetivo central de los Partidos Comunistas, pues esta política entreguista tuvo un nocivo calado en la clase obrera que aspiraba a su liberación, a su emancipación de la opresión capitalista. Nuestra clase vio cada vez más a los partidos comunistas como continuadores de los parasitarios partidos burgueses. Los pactos para apoyar a demócratas cristianos, liberales y socialdemócratas, y así a las burguesías nacionales de los diferentes países mostraban la postura entreguista y conciliadora de estos partidos, mientras que las maniobras legales y extralegales de los capitalistas alejaban del poder a la clase obrera.

Grecia

En el país heleno, el Partido Comunista unió a la mayoría de la población contra los nazis, infligiéndoles pérdidas muy graves y se convirtió en la vanguardia efectiva de los trabajadores griegos.

Cuando los alemanes evacuaron Atenas el 12 de octubre de 1944, los 70.000 resistentes armados controlaban casi todo el territorio. El Ejército inglés intervino para impedir al pueblo griego fundar un poder revolucionario. El 5 de diciembre, Churchill escribió al general Scobie: “No dude en actuar como si estuviese en un país conquistado en donde una revuelta local se desarrolla.” (4) Es así como se inició la larga guerra de los anglo-americanos contra los antifascistas griegos, masacrando precisamente a las fuerzas antifascistas que habían derrotado a los nazis.

Desde la izquierda, se ha criticado la falta de un apoyo más decidido de la Unión Soviética hacia los revolucionarios griegos. Sin embargo, el gobierno soviético había estudiado la situación de Grecia y había concluido que los británicos tenían fuertes intereses en Grecia, hasta donde no había llegado ni podía llegar el Ejército Rojo, sin desencadenar una guerra contra sus aliados de entonces, guerra para la que carecía de fuerzas. Los angloamericanos tenían una relación muy estrecha con el gobierno griego en el exilio y estaban dispuestos a todo para impedir que triunfara la revolución. La URSS no podía hacer más que apoyar a los elementos progresistas de Grecia y a objetar a sus aliados occidentales por la represión que habían desatado en este país.

Alemania

Hacia finales de 1944, los tres aliados ya habían convenido exigir la rendición incondicional de Alemania, dividir este país –al igual que su capital, Berlín- en zonas militares de ocupación americana, británica, francesa y soviética, y crear una comisión de control aliada para coordinar la política de los aliados durante la ocupación. Los soviéticos también exigían reparaciones en especie (fábricas, máquinas,…) a Alemania por la destrucción que había causado a la URSS, lo que además debilitaría su capacidad de rearme. Los acuerdos logrados se ratificaron en 1945 en la Conferencia de Yalta.

Acordaron desnazificar las instituciones y realizar plebiscitos democráticos entre los alemanes.

Mientras la Unión Soviética luchaba consecuentemente por la democratización y la desmilitarización de Alemania, en un Estado Unido, soberano y amante de la paz, las potencias occidentales se apoyaban en las élites empresariales-políticas que contribuyeron al ascenso del nazismo. Por iniciativa del gobierno soviético, en las sesiones del Consejo de Control previsto en el Acuerdo de Potsdam, se impulsaron las medidas dirigidas a la formación de un gobierno panalemán central, a extender a toda Alemania la formación de partidos políticos y sindicatos, y a la elaboración de un sistema único electoral.

El secretario de Estado norteamericano D. Acheson afirmó en 1949, que los problemas de la moneda, la exportación e importación alemanas, etc., no podían examinarse sobre la base de los Acuerdos de Postdam y que a ello, precisamente, obedecía la división efectiva de Alemania. No se autorizó la creación de sindicatos y partidos políticos alemanes a escala de todo el país.

En la parte soviética, la Administración Militar Soviética de Alemania (AMSA) “no tomó ni una sola medida para cambiar el régimen económico-social, porque consideraba que éste era un asunto interno del pueblo alemán. Por eso, no sólo la puesta en práctica, sino también la elaboración y adopción de todas las leyes y disposiciones que acometían profundamente el régimen social existente y formaban parte importante de las transformaciones antifascistas, democráticas y revolucionarias (reforma agraria, confiscación de la propiedad de los criminales de guerra y los nazis activos, creación del sector estatal, reforma democrática de la escuela, etc.) corrían a cargo de las fuerzas democráticas y patrióticas del pueblo alemán y de los organismos parlamentarios, estatales y administrativos creados por ellas” (16)

En Alemania Oriental se autorizó, antes que en las demás zonas de ocupación, la formación de partidos políticos y sindicatos. En junio de 1945 se organizaron el Partido Comunista de Alemania (PCA), el Partido Social-demócrata de Alemania (PSDA), la Unión Cristianodemocrática (UCD), el Partido Demócrata Liberal (PDL) y la Unión de sindicatos alemanes libres, ayudando entre todos –en el marco de un “Bloque Antifascista”- a democratizar la vida político-social. Durante todo el resto del año funcionaron ya los órganos de administración local.

En Abril de 1946 el PCA y el PSDA se unieron, formándose el Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA). En Septiembre y Octubre se eligieron diputados a las Asambleas Populares, comunales, distritales y provinciales. Uno de los principales decretos fue la Reforma Agraria que puso fin a la dominación de los junkers, clase terrateniente que apoyaba el militarismo.

En las ciudades los sindicatos alemanes libres realizaron, de acuerdo con los partidos políticos, la incautación de los bienes de los criminales de guerra y nazis activos. Grandes corporaciones pasaron a propiedad del pueblo IG Farbenindustrie, Hermann Goering, AEG, Siemens, Flick y otras, poniéndose fin al dominio de los monopolios en el Este de Alemania.

En las tres partes restantes de las Administraciones Militares occidentales, la población seguía las transformaciones democráticas que se estaban realizando en la zona soviética. 

Y en todos los antiguos Landstag (provincias) servían de ejemplo. En Hesse (zona norteamericana) hubo un plebiscito que aprobó el 70 % del electorado para la nacionalización de las empresas mineras, las plantas metalúrgicas, ferrocarriles, y la subordinación de bancos y seguros al control y dirección del Estado. El comandante en jefe Clay impidió que se pusiese en práctica.

Así, en las zonas de ocupación occidentales no aceptaron las demandas de la población sobre la nacionalización de los grandes trusts monopolistas, ni la reforma agraria, ni la desnazificación. Los criminales nazis siguieron en sus cargos, en sus empresas y en la policía, (60 % de los jueces, 76 % de los fiscales), incumpliendo descaradamente los acuerdos logrados en Postdam.

El 26 de noviembre de 1945, el representante soviético en el Consejo de Control Aliado en Alemania hizo lectura de un memorándum denunciando que, en la zona británica, se había formado con unidades hitlerianas el grupo de ejércitos Norte con más de 100.000 hombres y que, en la provincia de Schleswig-Holstein, cerca de un millón de soldados y oficiales seguían en sus cuarteles. Los oficiales ingleses prometieron, a más tardar a últimos de enero, disolver esas unidades. En las otras zonas de ocupación ocurría la misma situación. Pero en realidad, después del plazo señalado, las camuflaron como “batallones de trabajo”, “compañías de seguridad”, “grupos de servicio alemanes de vigilancia”, “policía industrial”.

En julio 1947, en su discurso para el 30º aniversario de la Revolución de Octubre, Molotov denunciaba el cerco de bases militares británicas y americanas a la URSS y explicaba que la alternativa en el mundo después de la guerra era entre una paz democrática y una paz imperialista. A la propuesta soviética de instaurar un gobierno central alemán, los occidentales opusieron la exigencia de que los principios económicos del nuevo régimen fueron convenidos con antelación, algo fundamentalmente diferente de lo acordado en Potsdam.

> Yugoslavia

Desde 1948, la corriente socialdemócrata y antisoviética copó la cabeza del Partido Comunista yugoslavo, por la entrada de centenares de miles de nuevos miembros, llegados en gran parte de corrientes socialdemócratas, y con unos comunistas con escasa formación teórica en la lucha por la línea proletaria. En 1941, en el momento de la invasión alemana, el clandestino Partido Comunista yugoslavo contaba con 12.000 miembros; 8.000 de ellos cayeron muertos en el curso de la guerra. Pero, durante la resistencia, llegó a ampliarse hasta 140.000 miembros y llegó a tener 360.000 en mayo de 1948. Decenas de miles de kulaks, burgueses y elementos pequeño-burgueses habían entrado en el Partido. (6)

Tito se apoyaba cada vez más sobre estos últimos en su lucha contra los auténticos comunistas. El Partido no había vivido una vida interna normal, no había habido debates políticos en su seno, y como consecuencia no hubo críticas ni autocríticas marxistas-leninistas; los dirigentes no habían sido elegidos jamás, sino cooptados. (7) En junio de 1948, el Buró de información de los partidos comunistas, que agrupaba a ocho partidos, publicó una resolución criticando al Partido yugoslavo. Señalaba que Tito no prestaba ninguna atención a la acentuación de las diferencias de clase en el campo ni al crecimiento de los elementos capitalistas en el país. (8) La resolución afirmaba que, partiendo de una posición nacionalista burguesa, el Partido yugoslavo había quebrantado el frente unido socialista contra el imperialismo. El texto decía: “Esa línea nacionalista no puede conducir más que a la degeneración de Yugoslavia en una república burguesa ordinaria.” (9)

En 1948 los titistas retomaron públicamente la vieja teoría socialdemócrata del paso del sistema burgués al socialismo sin lucha de clases. Así Bebler, vice-ministro de Negocios extranjeros, declaraba en abril de 1949: “No tenemos kulaks como los que había en la URSS. Nuestros campesinos ricos han tomado parte en masa en la guerra popular de liberación. (…) ¿Sería un error si consiguiéramos hacer pasar a los kulaks al socialismo sin lucha de clases?” (10). De esta forma las relaciones de producción capitalistas se extendieron a todos los ámbitos de la economía yugoslava, las medidas marxistas y socialistas en favor de la clase obrera fueron destruidas. Así los precios de los bienes pasaron a ser determinados por el mercado, es decir por la oferta y la demanda y los salarios fueron fijados sobre la base de la renta o de los beneficios de la empresa, decidiendo pues las empresas de forma independiente lo que producen y la cantidad de la producción.

Y en 1951, el equipo de Tito declaraba que los “koljoses (soviéticos) son un reflejo del capitalismo de Estado que, mezclado con los numerosos restos del feudalismo, forman el sistema social de la URSS.” Desarrollando las concepciones de Bujarin, los titistas reemplazaron la planificación por el mercado libre: “Nadie, fuera de las cooperativas, fija las normas ni las categorías de lo que se debe producir.” Organizaron “el paso a un sistema que deja más libertad al funcionamiento de las leyes económicas objetivas. El sector socialista de nuestra economía está a punto de sobrepasar las tendencias capitalistas por medios puramente económicos.” (11)

En 1951 Tito comparó a los comunistas partidarios del marxismo-leninismo con una quinta columna hitleriana, justificando con ello la detención de los 200.000 comunistas y simpatizantes, según testimonió el coronel Vladimir Dapcevic. Tito escribió: “Los ataques de los agresores fascistas han probado que se le da mucha importancia a un elemento nuevo: la quinta columna. Ésta es un elemento político y militar que entra en acción en el momento de los preparativos de la agresión. Hoy, se intenta de nuevo el hacer alguna cosa parecida en nuestro país, bajo diferentes formas, particularmente por parte de los países kominformistas.” (12)

Fue así como Tito se convirtió en simple peón en la estrategia anticomunista de los Estados Unidos. Tito declaró en 1951 al New York Herald Tribune que “en caso de ataque soviético, no importa en cual parte de Europa sea, incluso si pasa a miles de kilómetros de las fronteras yugoslavas, (él) lucharía inmediatamente del lado de Occidente… Yugoslavia se considera como una parte del muro de solidaridad colectiva construido contra el imperialismo soviético.” (13)

Doctrina bélica contra la URSS (OTAN, guerra nuclear)

Durante la Primera Conferencia del Kominform de nueve Partidos Comunistas, en septiembre de 1947 en Polonia, Andréi Zhdánov presentó un informe cuyas posiciones merecen nuestra atención, no solo en razón de su pertinencia, sino también porque fueron atacadas y rechazadas, punto por punto, nueve años más tarde, después del golpe de Estado de Jruschov: “El objetivo que se plantea el nuevo curso expansionista de los Estados Unidos es el establecimiento de su dominación mundial. Este nuevo curso, tiende a la consolidación de la situación del monopolio de los Estados Unidos sobre los mercados, monopolio que se ha establecido después de la desaparición de sus dos concurrentes más importantes -Alemania y Japón- y por el debilitamiento de sus compañeros capitalistas, Inglaterra y Francia. Este nuevo curso se basa en un amplio programa militar, económico y político, cuya aplicación, establecerá en todos los países concernidos la dominación política y económica de los Estados Unidos, reduciendo a estos países y Estados a meros satélites e introducirá regímenes interiores que eliminen todo obstáculo a la explotación de estos países por el capitalismo americano”. “Los políticos imperialistas más rabiosos y desequilibrados han comenzado, después que lo hiciese Churchill, a establecer planes con vistas a organizar, lo más rápidamente posible, una guerra preventiva contra la URSS, realizando abiertamente un llamamiento a la utilización contra los soviéticos del monopolio temporal americano del arma atómica.” “El plan militar estratégico de los Estados Unidos prevé la creación, en tiempos de paz, de numerosas bases y plazas de armas, muy alejadas del continente americano y destinadas a ser utilizadas con fines de agresión contra la URSS y los países de la nueva democracia.” “Los monopolios americanos nutren esperanzas particulares sobre el restablecimiento de una Alemania capitalista, considerándola como la mayor garantía para el éxito de la lucha contra las fuerzas democráticas de Europa.” “Pero en el camino de sus aspiraciones a la dominación mundial, los Estados Unidos se topan con la URSS, con su influencia internacional creciente, como bastión de la política antiimperialista y antifascista, con los países de la nueva democracia que han escapado al control del imperialismo anglo-americano y con los obreros de todos los países.” “Las concesiones a la nueva orientación de los Estados Unidos de América y al campo imperialista pueden incitar a sus inspiradores a ser más insolentes y más agresivos. Es por ello que los partidos comunistas deben colocarse a la cabeza de la resistencia, en todos los campos, contra los planes imperialistas de expansión y de agresión.” (5)

En mayo de 1946, Molotov decía a su colega de exteriores yanqui: “No hay rincón en el mundo donde no se vea a los Estados Unidos. Los Estados Unidos tienen bases aéreas por todas partes: en Islandia, en Grecia, en Italia, en Turquía, en China, en Indonesia y en otros lugares más y tienen incluso más bases aéreas y navales en el Pacífico. Los Estados Unidos conservan tropas en Islandia a pesar de las protestas del gobierno islandés, así como en China, mientras que las tropas soviéticas han sido retiradas de este país y de todos los demás territorios extranjeros. Es la prueba de un verdadero expansionismo y este expresa los pasos emprendidos por ciertos círculos americanos hacia una política imperialista”.

Plan Marshall

Como un parásito, así se comportó el gobierno de los EEUU, impidiendo que la parte más rica de Alemania controlada por las tres potencias pudiera convertirse en una nación soberana, y haciéndola depender de los yanquis como una colonia más. Es más, con la excusa de poder hacer viable el comercio y la producción de las plantas y fábricas alemanas pusieron a sus antiguos amos (colaboradores de los nazis) al frente de las corporaciones industriales, imponiendo los comandantes norteamericanos y los asesores de sus multinacionales la producción y su venta de activos, junto a Gran Bretaña y Francia que eran pedigüeños de la ayuda yanqui. Así los gobernantes norteamericanos se aseguraban un cierto déficit del comercio exterior alemán para que la URSS nunca pudiera cobrar reparaciones de guerra, previstas en la Conferencia de Postdam, de las ricas zonas occidentales de Alemania.

En 1947 los Estados Unidos, plantean crear una red de financiación, que lleva como nombre: Plan Marshall. El congreso estadounidense aprueba una “ayuda” de 13 mil millones de dólares, que tenía como objetivo fomentar el mercado europeo, la compra de bienes de consumo excedentes en los EEUU, la asignación de obras, acopio de materias primas y endeudamiento de las economías europeas.

Su finalidad no era altruista sino que implantó un profundo endeudamiento de las sociedades occidentales, a fin que esas sociedades no realizasen medidas socialistas. Para ello impusieron a los gobiernos y les obligaron a adoptar medidas económicas a cambio de créditos, impidiendo que los países europeos comerciaran entre ellos, sin el consentimiento de los EEUU.

De hecho impidieron a la mayoría de los estados una reconstrucción pacífica como la de las Democracias Populares del Este de Europa, llenando a los diferentes países de deudas con las multinacionacionales. Otro componente esencial fue la militarización de los ejércitos europeos occidentales, para dar salida a la industria armamentística estadounidense.

Así por ejemplo, la mayor parte de los ingresos irían al presupuesto militar, y otra parte al bolsillo de los monopolios estadounidenses. El rearme de la zona Oeste de Alemania incumplía los acuerdos de Postdam. Noam Chomsky aclara que: “De los 13 mil millones de dólares de ayuda que manejó el Plan Marshall, alrededor de 2 mil millones fueron a parar directamente a los bolsillos de las compañías petroleras estadounidenses. Este hecho formó parte del propósito de hacer que Europa pasara de una economía basada en el carbón a una economía basada en el petróleo, para que así algunos sectores de aquel continente se volvieran más dependientes de Estados Unidos”.

La República, esa desconocida, y Negrín al frente




Por Arturo del Villar


Juan Negrín, jefe del Gobierno republicano - LoQueSomos

Juan Negrín, jefe del Gobierno republicano.

   DURANTE la larga noche de la dictadura fascista, cada vez que se mentaba a la II República era para denigrarla, acusándola de querer destruir a la España tradicional, la de los Reyes Católicos y la consagración al corazón de Jesucristo. Se aseguraba que llevó a tales extremos su perversidad, que los militares patriotas se vieron obligados a sublevarse, acompañados por los mejores ciudadanos y bendecidos por los cardenales y obispos. Era lo relatado en los sucesivos libros que estudiábamos, desde la escuela primaria hasta la Universidad.   

  Ahora ni siquiera se estudia el período republicano, de modo que en el mejor de los casos nada saben las últimas generaciones sobre la II República y los hombres y mujeres que la defendieron. Por eso es fácil leer necedades históricas en los medios de comunicación.  


   El diario digital el Economista.es ha publicado el 19 de junio de 2020 un artículo firmado por José L. Jiménez con el título “¿Cómo llegó el apellido Armas a Canarias?”, en el que se menciona a “Juan Negrín, el último presidente de la república española”, con iniciales minúsculas como si la República fuese cualquier vulgaridad. Para mayor vergüenza del autor, que parece ser canario, o al menos hallarse muy interesado en la historia canaria, Negrín era canario, de modo que debiera conocer su biografía, dejando aparte la obligación de saber los datos verdaderos de lo que se escribe por parte de quienes lo hacen para el público.  

Negrín en la República

   Ni el director  del periódico, Amador G. Ayora, ni los redactores han corregido ese disparate histórico del autor Jiménez, lo que demuestra que opinan como él. Sin embargo, Negrín no fue ni el último ni el primer presidente de la República Española, sino jefe del Gobierno y ministro de Hacienda y Economía desde el 17 de mayo de 1937, hasta el 6 de abril de 1938, cuando formó un nuevo Gobierno en el que se reservó el Ministerio de Defensa Nacional.

    Este Gobierno se mantuvo en el exilio hasta el 17 de agosto de 1945, cuando se reunió el Congreso de los Diputados en el Salón de Cabildos de México, D. F., al que había concedido la extraterritorialidad el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Manuel Ávila Camacho, y era legalmente, por ello, territorio español. En ese solemne acto fue designado presidente de la República Española Diego Martínez Barrio, ante quien presentó la dimisión el Gobierno en pleno, como era preceptivo, con Negrín al frente.   

   Por lo tanto, están a punto de cumplirse 75 años del cese de Negrín, una de esas fechas que suelen ser consideradas memorables. Por ello, será oportuno recodar algunas ideas que expuso en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana el 1 de agosto de 1945. El local estaba abarrotado de público, pese a que se transmitía en el mismo momento por emisoras de radio. La expectación desbordaba a los republicanos españoles exiliados, como lo demostró el hecho de que asistieran diplomáticos de nueve países, entre ellos los de la República Francesa, el Reino Unido de la Gran Bretaña y los Estados Unidos de Norteamérica.

Por la unidad republicana

   Negrín estaba al tanto de las disensiones presentes entre los republicanos en México, en las que él mismo era atacado con dureza. Por eso reclamó la unidad entre todos los grupos para poder ser tenidos en cuenta:

     Es preciso que el que hable el dia de mañana en nombre de España, lo haga reconocido por todos los republicanos españoles como tal Gobierno de la República. Y es una ilusión, una imaginación, una cosa absurda pensar que juntas, comités o entidades de otra naturaleza puedan actuar internacionalmente pretendiendo asumir la representación de España, o tener la probabilidad de tener éxito alguno.

   Esto es algo tan obvio que no hubiera sido necesario recordarlo, pero los grupos republicanos se hallaban tan divididos en el exilio como lo estuvieron durante la guerra, con lo que facilitaron el triunfo de los rebeldes. El mismo Negrín sufrió los ataques de su compañero de partido Indalecio Prieto, siempre en la oposición. Lamentablemente el grupo socialista afín a Prieto se apresuró a publicar en París en 1939 las cartas cruzadas entre él y Negrín nada más terminar la guerra, cuando debieran haber estado más unidos que nunca, pero sucedió todo lo contrario. El 7 de junio Prieto le comunicó que consideraba “rota por completo desde abril de 1939” la antigua amista lógica entre compañeros de partido, y no se detuvo hasta lograr que Negrín fuera expulsado del Partido Socialista.

   Estas contradicciones jalonan la historia de la II República Española. Pueden comprenderse entre organizaciones políticas de diverso signo, aunque resultan difíciles de aceptar entre personalidades dirigentes del mismo partido. Sin embargo, en el Socialista eran continuas las disputas entre los partidarios de Prieto y los de Francisco Largo Caballero, siempre enfrentados, y después se añadió a la discordia Julián Besteiro, hasta la designación de Negrín a la jefatura del Gobierno, con lo que atrajo todas las malas intenciones de los demás.

Cómo restablecer la República



Salvado este inciso, continuamos repasando las reivindicaciones que, en opinión de Negrín, debían reclamar los republicanos, con una clara pretensión: conseguir el apoyo de las democracias occidentales para recuperar el lugar a que tenían derecho entre las naciones, puesto que el golpe de Estado de los militares monárquicos era ilegal en sí mismo, y no se podía aceptar al régimen dictatorial derivado de él. Y para ello era preciso, ante todo, lograr el consenso entre las fuerzas republicanas vencidas y exiliadas:

   Nosotros no pedimos más que una cosa, no pedimos más que aquello a que tenemos derecho: el reconocimiento del Gobierno de la República, pero primero tienen que reconocerlo los propios republicanos. […] Nosotros, con nuestra conducta, tenemos que darles a esas potencias la sensación de que puede haber un régimen republicano estable en España.

   La argumentación era excelente, pero los diversos grupos republicanos tenían sus propias ideas al respecto. Todos pedían la unidad organizativa, pero bajo la dirección de cada uno de ellos, lo que hacía inviable el plan. Recordó que la República había sido elegida por una mayoría de españoles,  y por lo mismo el régimen político a restaurar era el republicano. Le parecía intolerable la propuesta de restablecer la monarquía como medio de contentar a los militares rebeldes y pacificar a España. Por el contrario, reclamaba la recuperación del sistema votado libremente por la mayor parte del pueblo español:

   ¿Cómo se puede restablecer la República en España? Con una política: la que el Gobierno dio a conocer en lo que se llamó “Los trece puntos”. En estos trece puntos, de los cuales voy a dar lectura sólo a un par de ellos, están mencionadas las bases de lo que puede determinar la reconquista de España para la República.
    
Punto tercero. República popular, representada por un Estado vigoroso, que se asiente sobre principios de pura democracia, que ejerza su acción a través de un gobierno dotado de la plena autoridad que confiere el voto ciudadano, emitido por sufragio universal y que sea el símbolo de un Poder Ejecutivo firme, dependiente en todo tiempo de las directrices y designios que marque el pueblo    español.

  Punto trece. Amplia amnistía para todos los españoles que quieran cooperar a la intensa labor de reconstrucción y engrandecimiento de España.   
   
   Todo esto nos parece lógico, pero su aplicación dependía en primer lugar de un acuerdo entre todos los partidos republicanos, cosa imposible, y además debía contar con la aprobación del régimen instalado en España, que estaba legislando con una clara intención de permanencia en el poder, como así fue. 

   La República Española continuó su actividad en el exilio, cada vez con medios más reducidos y con menos reconocimientos internacionales, hasta el punto de ser los Estados Unidos Mexicanos su único aliado. Por eso el último presidente, José Maldonado, y el último jefe del Gobierno, Fernando Valera, decidieron que había llegado el momento de disolver las instituciones en el exilio tras la muerte del dictadorísimo. Así se firmó el 21 de junio de 1977, con el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, José López Portillo, poniendo fin al recíproco reconocimiento diplomático.

NOTA: Este correo dejará de estar activo hasta setiembre, a no ser que antes se proclame la III. 


ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

19 de junio de 2020

Las bibliotecarias republicanas, las luces sobre las sombras del saber.


No fueron heroínas ni persiguieron la notoriedad. Trabajaron a destajo, en silencio y sin descanso, con el convencimiento de que la expansión del libro y la lectura propiciarían la conquista de la justicia igualitaria y el fin de la discriminación social. 

En la revista Luzes, el autor del artículo ironiza como las llamaban los militares y servidores de "infames". 

Infame es que no se conozca la vida de nuestra profesora, María Muñoz Cañizo, miembro de nuestra asociación, que conoció a las pedagogas y formadoras soviéticas. Con una fuerte formación humánistica, desató muchos lazos que ataban a las mujeres obreras de aquellos años. Su vida es el ejemplo, como el de miles de integrantes femeninas de la cultura. Tendrán que relatarse muchos más artículos sobre estas vidas olvidadas, porque de ellas, junto con la simiente germinada de nuevas pedagogas y bibliotecarias que aplicarán en las relaciones humanas la unidad dialéctica práctica, surgirá la nueva mujer.

 

Por Fran Redondo, en Público.es, recogido en gallego de la revista Luzes.                 Las "infames" bibliotecarias
 
Joven leyendo

Joven mujer leyendo a Homero.
Formaron un colectivo que, junto con el de la enseñanza, tal vez represente lo mejor de aquella república nacida con la primavera y la alegría. Aquellos hombres y aquellas mujeres que ponían orden en las bibliotecas, en los archivos y en los museos arqueológicos tenían la seguridad de que socializar la lectura pública supondría avanzar con paso firme por la senda democrática, libre y solidaria rojiza por la II República. El artículo 1º de la Constitución decretada y sancionada en diciembre de 1931 definía el Estado como "una República democrática de trabajadores de todas las clases". Olvidaron añadir "¡y de bibliotecarios!".

Porque aquellos bibliotecarios, en la mejor tradición libertaria y obrerista, entendieron la instrucción como un arma de progreso invencible. Y sabían que la derrota del analfabetismo posibilitaría asentar el régimen democrático y de libertades instaurado por la República. Combatir con todas sus fuerzas el 43% de iletrados existentes en España, según el censo de 1930, fue una tarea tan mayúscula como prioritaria. Las nuevas autoridades también lo entendieron así. Eran conocedoras de la inviabilidad del régimen republicano si antes no se daba una solución idónea al problema de la carencia de instrucción: la falta de cultura propicia esclavos y mente fáciles de manipular.

Así fue siempre y como tal se expresó, por ejemplo, Marcelino Domingo, el primer ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes en el Gobierno Provisional, que hablaba de sembrar sin descanso libros y bibliotecas por toda España. O su sucesor, Fernando de los Ríos, para quien la lectura era un salvavidas democrático. Rodolfo Llopis, por su parte, subrayaba que solo las ciudades eran republicanas, mientras el mundo rural permanecía aferrado a la tradición y habría que ganarlo para la República mediante libros y bibliotecas que lo liberarían de su retraso secular y vergonzoso. Los presupuestos dedicados a la Instrucción Pública no dejaron de crecer: de los 209 millones de pesetas en 1931 se pasó a los 347 en 1935. Y junto a un espectacular incremento en el número de escuelas y maestros, florecían bibliotecas y libros allí donde nunca habían existido.

Más de 5.000 nuevos puntos de lectura surgieron por toda España. Algo más de 400 en la Galicia. Las Misiones Pedagógicas llevaron lotes de libros a las pequeñas escuelas del rural y el maestro-bibliotecario abrió las puertas de la nueva biblioteca a toda la población. La Xunta de Intercambio y Adquisición de Libros renovó los contenidos de los fondos bibliográficos ya existentes, equilibrando las materias a favor de la literatura, la historia, la geografía o las ciencias en detrimento de los volúmenes que trataban sobre hagiografías de santos, interpretaciones de la Biblia, comentarios de textos sagrados, etc.

Las políticas republicanas legislaron a favor del préstamo de libros a domicilio, se renovaron las técnicas de la biblioteconomía copiando a los países más avanzados y se facilitaron las estadías en el extranjero a los profesionales de las bibliotecas con la finalidad de que aprendieran los últimos avances en la materia. En definitiva, se combatió la biblioteca erudita, cerrada y discriminatoria y por primera vez se pensó más en el lector y en la lectura. Para todos. La respuesta de la población fue más que positiva y esta es una cuestión que suele pasar inadvertida. La lectura socializada disfrutó de un elevado grado de acogida y el esfuerzo llevado a cabo por los responsables republicanos se materializó en unas elevadas tasas en los índices de lectura. Hasta la llegada de la II República nunca jamás ningún gobierno había colocado en primer plano la cuestión de la lectura pública, y se hizo además con una vertiginosidad asombrosa en forma de leyes y decretos.

Ningún poder público había tomado antes en serio la socialización de la lectura. Por estas y otras razones no resulta extraño que, tras el golpe de estado de julio de 1936, libros y bibliotecas fueran considerados botines de guerra. O como afirmó Josep Fontana: "La República construyó escuelas, creó bibliotecas y formó maestros; el régimen de 18 de julio se dedicó desde el primer momento a cerrar escuelas, quemar libros y asesinar maestros". Tampoco sorprenderá que la Residencia de Estudiantes, la Universidad, el Ateneo o la Institución Libre de Enseñanza se convirtieran en enemigos para combatir, al igual que los intelectuales, que precisamente por serlo tenían una gran responsabilidad en la tragedia española. Cuanto menos, así lo pensaba Enrique Suñer Ordóñez. En la opinión de Pedro Sainz Rodríguez, primer ministro de Educación Nacional del régimen franquista, el principal ministerio donde habría que entrar a sangre y fuego era el de Instrucción Pública, entre otras razones porque, tal y como escribía el periódico ABC de Sevilla el 18 de abril de 1937: "En nada ha sido tan prolífica la monstruosa fecundidad de la República como en maestras y maestros, no solo laicos, sino sectarios y amorales".

El cuerpo de funcionarios ¿Y los bibliotecarios? 

El último censo de la etapa republicana, publicado a finales de 1935, nos informa de la existencia de casi 300 funcionarios repartidos en apenas 200 establecimientos y agrupados en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (CFABA). Conformaban, pues, un pequeño trozo de la Administración del Estado al que accedían tras superar unas rigurosas y duras oposiciones. Es verdad que no todos saludaron la llegada de la República y no vieron con buenos ojos los ánimos innovadores. Algunos provenían de escalas creadas mucho tiempo atrás —en 1936 aún trabajaban funcionarios que habían superado sus oposiciones a finales del siglo XIX— y, en general, recelaban de cualquier tentativa modernizadora, apostando por mantener un absurdo control social en el acceso a las bibliotecas y a los archivos. En realidad, vivían muy cómodamente de puertas hacia dentro, defendieron un sistema erudito y discriminatorio y asumieron un rol de élite copando los puestos más elevados en la escala de los funcionarios.

 Lancha en Galicia de las Misiones Pedagógicas (1934).

Antes y durante el período republicano fue normal verlos militar en organizaciones como la Unión Patriótica del general golpista Miguel Primo de Rivera, Acción Española, Comunión Tradicionalista o Falange Española. Al final de la Guerra Civil serán los responsables de delatar, investigar, depurar y proponer sanciones para sus excompañeros. Sin embargo, otros muchos integrantes del CFABA, nuevos algunos y no tanto otros, tomaron como propios los proyectos modernizadores propagados por la República, decantándose decididamente por la universalización de la lectura. Viajaron con frecuencia por Europa en la búsqueda de las últimas teorías bibliotecarias. Aprendieron idiomas, ampliaron sus vistazos en tropel de facetas vitales y, al fin y al cabo, finalizaron comprometiéndose en la construcción de un Estado democrático, laico y soberano. Incluso con la guerra ya iniciada, destacaron en la defensa y salvaguarda del patrimonio artístico y bibliográfico asediado por los bombardeos aéreos franquistas. También contra los excesos de la revolución. Tales fueron los casos de Tomás Navarro, Ignacio Mantecón, Teresa Andrés, Consuelo Vaca, Asunción Martínez Bara, Concepción Muedra o Luis Vázquez de Parga, integrados en dos organismos creados por la República para la protección de aquel tesoro amenazado: la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico y el Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico. Cuando finalice la guerra, muchos pagarán un alto precio por su pasado republicano y antifascista. Para ellos únicamente quedaba el exilio o la depuración y el castigo.

 

Represión organizada


La depuración de los bibliotecarios y archiveros republicanos comenzó antes del final del conflicto. El 10 de febrero de 1939 el general Franco firmaba la ley que fijaba las normas para la depuración de funcionarios. Con ella, además de celebrar la caída de Cataluña en manos de los sublevados, se buscaba sanear todos los cuerpos que integraban la Administración y, además, dentro de la dinámica represiva del nuevo régimen, dejar patente que no habría clemencia para aquellos que se habían opuesto al golpe. Los indiferentes quedaron avisados. Todos fueron evaluados: diplomáticos, maestros de escuela y profesores de universidades, jueces, fiscales, empleados de las compañías de ferrocarril, de las arrendatarias de tabacos, etc. También los bibliotecarios.
El texto de la ley fue redactado por un integrista convencido, Eugenio Vegas Latapié, que tiempo atrás había discurrido un plan para gasear las Cortes republicanas en plena sesión y más tarde estudió la posibilidad de atentar contra Manuel Azaña. El objetivo de la ley era claro: alejar de los aparatos del Estado a todo aquel que mantuviera alguna connivencia republicana, izquierdista o sindical. Para eso, un destacado integrante de cada cuerpo de funcionarios fue facultado para indagar en la vida privada y pública de sus compañeros, tratando de conocer cuáles eran sus creencias religiosas, políticas y morales, así como también sus actividades durante el período bélico. Poco importaba el prestigio, pues todos fueron considerados culpables en primera instancia y todos debieron demostrar su inocencia para permanecer dentro del Nuevo Estado.

El juez-instructor nombrado para investigar las actividades de los integrantes del CFABA fue Miguel Gómez del Campillo. Nacido en Madrid en 1875 e integrante del cuerpo desde julio de 1899, este excepcional latinista y paleógrafo alcanzó la dirección del Archivo Histórico Nacional tras un real decreto en septiembre de 1930. Esa será la sede del juzgado que investigará a decenas de funcionarios. Porque, entre julio de 1939 y marzo de 1942, Gómez del Campillo redactará cientos de oficios solicitando información sobre sus compañeros. Informes dirigidos a alcaldes, gobernadores civiles y militares, rectores de universidades y decanos de facultades, jefes locales de Falange, responsables del Servicio de Información y Policía Militar —el espionaje franquista— y de la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos. El archivero también invitará al resto de los funcionarios del Cuerpo Facultativo a prestar declaración contra sus propios compañeros. Un lamentable ejercicio de delación al que no faltaron las élites de la profesión: José María Lacarra, Eduardo Ponce de León, Antonio Sierra, Federico Navarro, Rafael Villaseca...

Tras la separación definitiva del servicio de aquellos facultativos que ya se encontraban en el exilio —entre ellos, el compostelano Ramón Iglesia Parga—, el juez-instructor comenzó su labor contra los funcionarios que habían permanecido en el país. Un grupo de mujeres excepcionales, gallegas de nacimiento o adopción, todas ellas bibliotecarias comprometidas con la causa republicana, pagó un alto coste por su lealtad con el gobierno constitucional. Dos eran gallegas y fueron depuradas y castigadas. La tercera ni siquiera tuvo esa suerte. 

¿Por qué mujeres? 

Pues porque como afirmó María Moliner, bibliotecaria también depurada y sancionada tras la guerra, en aquella Valencia capital republicana sitiada por las fuerzas franquistas "las mujeres valían mucho más que los hombres".

María Rosa Muñoz Cañizo

En María Muñoz Cañizo se juntaron muchos de los demonios que aterrorizaban a los nuevos defensores de la moral, pues esta bibliotecaria mantuvo, según Gómez del Campillo, «una conducta escandalosa y libre e izquierdista roja»

Nacida en Madrid el 9 de septiembre de 1903, María era hija y nieta de gallegos. Su padre, de Mondoñedo, y su madre, de Guitiriz, nunca dejaron de visitar en los veranos Galicia y la bibliotecaria siempre mantuvo vivos recuerdos de las playas de Foz y Viveiro. Licenciada en Filosofía y Letras, ingresó en el CFABA en agosto de 1931. Unida a la Institución Libre de Enseñanza —cuyos maestros «forjaron generaciones incrédulas y anárquicas», según José María Pemán—, María se casó con Lorenzo Puga, maestro de música. Fruto de esa unión nacerá su única hija, María Rosa. El matrimonio no prosperó y antes de comenzar la Guerra Civil decidieron divorciarse. Otra razón más para la posterior persecución.
Con la victoria franquista, María fue llamada a declarar ante el juzgado en la sede del Archivo Histórico Nacional. Ocurrió el 14 de diciembre de 1939. Debió de ser difícil escuchar que la bibliotecaria «se encontraba separada de su marido y de su hijo [sic], viviendo en ‘república’ con el funcionario administrativo que estaba a sus órdenes, sosteniendo con él relaciones escandalosas». Pero lo peor aun no había llegado: Gómez del Campillo descubrió su militancia en FETE-UGT, en Cultura Popular («organismo ultra- rojo») y, por último, en la Asociación Española de Relaciones Culturales con la Unión Soviética. También su pertenencia a Amigos de la Enseñanza Popular para el Fomento de las Escuelas Laicas. 

En definitiva, tal y como expresó el juez-instructor, la bibliotecaria era «izquierdista roja, sin creencias y contraria al Glorioso Movimiento Nacional». El 5 de marzo de 1940, una orden firmada por el ministro Ibáñez Martín le imponía a la bibliotecaria el traslado forzoso durante cinco años a Mahón (Menorca), la postergación por idéntico espacio de tiempo y la inhabilitación perpetua para acceder a cargos de confianza y directivos. Tuvo suerte María.
 

Asesinada en Rábade

 

Juana Capdevielle
 Juana Capdevielle, bibliotecaria asesinada por los golpistas en agosto de 1936 en Rábade (Lugo)

Todo lo contrario le aconteció a Juana Capdevielle, que habría deseado mil expedientes de depuración. Mas su cuerpo sin vida apareció tirado y cosido a balazos el 18 de agosto de 1936 en un punto del Monte de la Gándara, cerca de Rábade (Lugo). En concreto, en el kilómetro 526 de la carretera Madrid-A Coruña. Casi un mes antes de su asesinato, estando detenida en el cuartel de la Guardia Civil, supo de la suerte nefasta de su marido, el abogado y gobernador civil de A Coruña Francisco Pérez Carballo: en Punta Herminia había sido fusilado junto a dos defensores de la República. Fue el 25 de julio de 1936. Juana, hija de padre francés y madre navarra, fue una bibliotecaria inteligente, realmente excepcional.

Nacida en Madrid en 1905, a los 25 años ya era integrante del CFABA. Discípula de Manuel Naranjo y de Javier Lasso de la Vega, fue la primera mujer que alcanzó la dirección de una biblioteca de centro —la de la Facultad de Filosofía— en la Universidad Central madrileña. Además, Juana fue nominada tesorera de la acabada de crear Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos de España y la Xunta para la Ampliación de Estudios le concedió una bolsa para formarse durante cuatro meses en Clasificación Decimal Universal en Francia, Bélgica, Suiza y Alemania. Juana Capdevielle fue asesinada por varias razones, mas la pregunta pertinente es: 

¿Podría sobrevivir una mujer culta e independiente en aquella España tenebrosa y beata? 

Un amigo por el que siento grande admiración me dijo un día: "En un lugar central de A Coruña debería andar una imagen de Juana Capdevielle con un libro en la mano". Enrique Rajoy Leloup —abogado, amigo de Alexandre Bóveda, secretario de la Comisión Redactora del Estatuto gallego en 1932, separado más tarde de su cátedra en la universidad compostelana— y María Brey Marino —amiga íntima de Azaña, fumadora empedernida, amante de la novela negra, bibliotecaria depurada—, ambos antepasados del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, son la prueba irrefutable de que la bondad y la empatía son condiciones humanas que no se transmiten por herencia genética.

María Brey nació en la Pobra de Trives en 1910 y con apenas 22 años ya había ingresado por oposición en el CFABA. Tras un breve paso por la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela, en 1933 ocupó un puesto en la Biblioteca de la Presidencia del Consejo de Ministros. Allí permanecerá hasta los inicios de la Guerra Civil. Meses antes de la victoria franquista contrajo matrimonio con Antonio Rodríguez-Moñino, confirmando una relación personal e intelectual que se materializó en diversos ensayos y traducciones. A finales de 1939, las investigaciones practicadas por Gómez del Campillo concluyeron que María era una "persona de confianza de las autoridades rojas". Pero una de las acusaciones asombrosas que pesaron sobre la bibliotecaria fue "esposa de Rodríguez-Moñino", literalmente. El 11 de enero de 1940 fue llamada a declarar a la sede del juzgado que instruía su causa.

Allí pudo escuchar los nueve puntos del pliego de cargos redactado por el inquisidor archivero. Entre otros, "ultraizquierdista" y "nada afecta al Movimiento". ¡Incluso fue acusada de no ser detenida en Madrid por los milicianos! El último día de aquel mes de enero, Ibáñez Martín firmó la orden ministerial asumiendo todas y cada una de las propuestas sancionadoras aconsejadas por Gómez del Campillo: postergación, inhabilitación y traslado forzoso. María fue a parar al Archivo de la Delegación de Hacienda de Huelva. ¿Qué mejor castigo para una bibliotecaria que trabajaba en Madrid que enviarla a un archivo de provincias?


Enlace original en castellano:
https://www.publico.es/luzes/revista-luzes-infames-bibliotecarias.html. 

Enlace original en galego:
https://luzes.gal/07/06/2020/en-aberto/as-infames-bibliotecarias/

17 de junio de 2020

Gaviota, la primera mujer que salió al espacio.





Por Nestor Guadaño



Se llama Valentina Tereshkova, nació el seis de marzo de 1937 en Maslennikovo, Rusia. Obrera en una fábrica textil, podía llegar donde quisiera con esfuerzo y dedicación. En la URSS, era muy normal que cada habitante si quisiera pudiese alcanzar su sueño, así cada noche estudiaba para ser ingeniera. 

Tiene una voluntad de hierro, siendo seleccionada de entre cuatrocientas aspirantes. Las pruebas de acceso de las astronautas fueron muy duras, y ella sobresalió igual que un hombre. Sus característica fueron las idóneas, experta paracaidista, con menos de treinta años, de menos de un metro setenta de altura y menos de 65 kgs. de peso.



El dieciseis de junio de 1963, saltó al espacio la cápsula espacial Vostok 6. Era muy pequeña, la tecnología que llevaban estaba menos desarrollada que un móvil actual. Su nombre en clave era "Chaika-Gaviota". 

Hasta el día de hoy, ha sido la única mujer que circunavegó el espacio, ella sola. Su vuelo duró dos días, veintidos horas y cincuenta minutos. Realizó 48 órbitas a la tierra, realizando continuas fotografías. Realizó una comunicación espacial con su nave hermana Vostok 5. Demostró que las mujeres tienen la misma resistencia física que los hombres en la permanencia en el espacio.

Al aterrizar, se arrojó desde 9.000 metros de altura, y llegó a tierra sana y salva. Y se convirtió en un ejemplo para todas las trabajadoras del mundo. El estado soviético le otorgó la Orden de Lenin por su hazaña, también obtuvo la máxima condecoración, Heroína de la Unión Soviética.

Durante decenas de años, el imperialismo ha tratado de ocultar los logros de la cosmonaútica soviética, pero los hechos son más importantes que las palabras. Y que una obrera, por sus propios méritos, fuera una pionera en el espacio, no pueden entenderlo.

9 de junio de 2020

INDEPENDENCIA DE GUINEA-BISSAU Y UN POCO DE HISTORIA (10 de septiembre de 1974)

Amilcar Cabral

Por Federico Rubio Herrero

El Movimiento de Liberacion de Guinea-Bissau, PAIGC (Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde), fue fundado por Amilcar Cabral y Rafael Barbosa.

La primera actividad importante del PAIGC, fue una huelga de trabajadores portuarios en Bissau el 3 de agosto de 1959. La policía colonial portuguesa reprimió violentamente la huelga, y más de 50 nativos murieron. El grave incidente fue conocido como "la masacre de Pijiguiti". Este suceso condujo a una recuperación importante de apoyo popular para el PAIGC.

En 1960, se decidió trasladar la sede de la resistencia a Conakry, en la vecina Guinea, con el fin de prepararse para la lucha armada.

Las hostilidades dan el primer brote en enero de 1963, cuando los guerrilleros del PAIGC atacaron a la guarnición portuguesa en Tite, al sur de la capital Bissau. Similares acciones guerrilleras se extendieron rápidamente a través de la Colonia, principalmente en el sur. Portugal respondió a los ataques y desplegó una numerosa guarnición. Durante los primeros años, las tropas portuguesas estuvieron, principalmente, a la defensiva.

En 1967, el PAIGC había llevado a cabo 147 ataques contra los cuarteles y campamentos del ejército portugués, y tenía el control de dos tercios del país. Al año siguiente con la llegada del nuevo gobernador ce la Colonia, Antonio de Spinola, comenzó una masiva construcción de escuelas, hospitales y nuevas viviendas, mejorando las comunicaciones en un intento de ganarse el favor de la población.


En 1970, el ejército portugués comenzó a utilizar armas similares a las que EEUU estaban utilizando en Vietnam: napalm y defoliantes, mientras tomaban la iniciativa haciendo retroceder al PAIGC y cobrando impulso.

Al atacar la retaguardia de los guerrilleros en Guinea-Conakry con varias acciones exitosas, la URSS interviene, entregando armamento moderno a los rebeldes, en concreto lanzacohetes SA-7 y aviones Ilyusin IL-14, que estos utilizaron como bombarderos. Asimismo, Cuba, por medio del combatiente internacionalista, Víctor Emilio Dreke Cruz (Moja), junto a Pedro Rodriguez Peralta intervino en el país desde febrero de 1967, hasta finales de 1968. Dreke dirigió una columna de 100 voluntarios internacionalistas cubanos, que combatieron junto a las fuerzas antiimperialistas del PAIGC. Anteriormente, en 1965, Dreke fue el segundo de a bordo de una columna de 130 voluntarios internacionalistas cubanos al mando del "Che" Guevara  en el Congo.

Mientras tanto, agentes del fascismo internacional en connivencia con la CIA en un intento desesperado de descabezado a los rebeldes, asesinaron a Amilcar Cabral, líder del Movimiento ds Liberacion, el 20 de enero de 1973, en Conakry, capital de Guinea.
La independencia fue declarada unilateralmente el 24 de septiembre de 1973, en la provincia liberada de Marina do Boe en el sureste del país, y fue reconocida por la Asamblea General de la ONU en noviembre, denunciando la ocupación portuguesa.
Aunque el ejército portugués estaba dispuesto a continuar con la guerra de agresión, con los sucesos del 25 de abril en la Metropoli hizo que se llegara al alto el fuego, y el mismo régimen portugués (Junta de Salvacion Nacional) comenzó a negociar con el PAIGC.

Unos 2.500 soldados portugueses y unos 3.500 guerrilleros del PAIGC, así como 16.000 civiles fueron muertos durante la guerra de once años.

Y hoy, 10 de septiembre de 1974, Luis de Almeida Cabral, medio hermano de Amilcar Cabral, se ha convertido en presidente. De esta manera, Guinea-Bissau se convierte en el 44 estado africano en conseguir la independencia.

Lamentablemente, Amilcar Cabral, no llega a ver la independencia de su país, sin embargo, su nombre ha quedado grabado en la memoria de los guineanos, siendo sinónimo de héroe de la independencia.

Para el recuerdo quedan sus palabras en la Iª Conferencia Intercontinental de Solidaridad entre Asia, Africa y América Latina celebrada en La Habana en 1966.

"En nuestra condición histórica presente solo hay dos vías para una nación independiente: retomar el dominio imperialista (neocolonialismo-capitalismo-capitalismo de estado), o seguir la via del socialismo. Quienes intenten librar a su país de la opresión colonial no pueden pasar por alto el hecho de que el instrumento esencial de la dominación imperialista es la violencia".

Fuente: Federico Rubio Herrero (Cronologia mundial durante el tardofranquismo y la transicion 1973-1979) pag.85 y 86.

Enlaces externos:
http://www.granma.cu/cuba/2015-01-22/amilcar-cabral-un-revolucionario-eterno.