3 de marzo de 2017

La revolución de Octubre y el ajedrez



Por Alexandre García

“El ajedrez aporta la prueba indiscutible de la superioridad de la cultura socialista sobre la cultura decadente de las sociedades capitalistas.”
(Alexander Kótov, obrero y ajedrecista)
De muchos es conocida la hegemonía cuasi absoluta que tuvo la URSS en el ajedrez mundial durante la segunda mitad del siglo XX. De las 19 ediciones del Campeonato Mundial de Ajedrez celebradas entre 1948 hasta la disolución de la URSS, sólo hubo una ocasión en la cual el título mundial fue conseguido por un no-soviético (concretamente en 1972 por el estadounidense Bobby Fischer, quien de hecho había aprendido ruso para poder leer los manuales soviéticos de teoría). Todos los demás campeonatos fueron ganados por jugadores soviéticos. Algo parecido se puede decir de las Olimpiadas de Ajedrez por países, en las que la URSS mantuvo una hegemonía prácticamente ininterrumpida a partir de 1952 (exceptuando las Olimpiadas de Tel Aviv 1964, que la URSS boicoteó, y las de Buenos Aires 1978 en las que la República Popular de Hungría dio la gran sorpresa).
Esto en cuanto al ajedrez masculino. En el ajedrez femenino1, la dominación fue aún más abrumadora. La URSS venció en prácticamente todas las ediciones del Campeonato Mundial Femenino de Ajedrez para mujeres celebradas entre 1950 y 1988 (siendo el campeonato de 1991 ganado por la china Xie Jun), y ello si no contamos con que la jugadora de nacionalidad anglo-checoslovaca Vera Menchik ya lo había ganado en 1927 representando a la URSS. Y en los que respecta a las Olimpiadas de Ajedrez femeninas ocurre lo mismo: la URSS se proclamó ganadora de manera continuada desde su primera edición en 1957 hasta 1986 (las ediciones de 1988 y 1990 siendo ganadas, también, por la República Popular de Hungría).
Pero de lo que se es menos consciente es que aquellos logros tremendos llevan indudablemente el sello de la Gran Revolución de Octubre. Gracias al impulso de la Revolución, la URSS consiguió ser un país donde el ajedrez alcanzó el rango de deporte nacional, de donde salió una cantidad innumerable de Grandes Maestros, y que contribuyó enormemente al ajedrez en el plano teórico, cosa reconocida hoy sin falta por jugadores, especialistas y docentes de todas las opiniones políticas.
Y es que la popularidad que tuvo este juego en la URSS, y el importante lugar que ocupó en la formación intelectual de la sociedad, fueron posibles gracias a un meticuloso trabajo por parte del gobierno soviético a partir de 1917, mediante una política de captación y entrenamiento de talentos infantiles ya desde la escuela, y gracias al cuidado con el que se trataba a los jugadores para que pudiesen desarrollarse hasta niveles profesionales. Tras el triunfo de la Revolución y en la Guerra Civil Rusa (1918-1921), Lenin, que decía que el ajedrez era “la gimnasia de la mente”, así como el conjunto del Partido Comunista (bolchevique), tomaron medidas resueltas para conseguir darle un prestigio intelectual a la nueva Rusia. Los soviéticos quisieron dar un golpe en la mesa, en un afán de demostrar que, en un deporte intelectual, podían ser los mejores.
Antecedentes
Hay que subrayar que previamente a la Revolución, ya existía un cierto de cultivo. El ajedrez se practicaba con cierta dedicación en el Imperio Ruso desde el siglo XVIII, pero estaba reservado para las élites aristocráticas y burguesas: de los 70 millones de personas que habitaban el Imperio, apenas un par de miles practicaban el ajedrez con asiduidad, y solo unos cientos frecuentaban clubes y torneos. La escasez de medios era tal que las personas que poseían algún libro sobre ajedrez no pasaban de las 150.
A pesar de ello, surgió alrededor de una veintena de jugadores que jugaban a un nivel magistral, como Petrov, Shumov, Schiffers, o el más importante de ellos, Mijaíl Chigorin (1850-1908), considerado como el padre de la llamada “escuela rusa de ajedrez”. Pese a no hacerse nunca con el título de campeón del mundo oficial, Chigorin estuvo en la élite mundial entre 1883 y 1898, compitiendo con jugadores de la talla de Wilhelm Steinitz o Emmanuel Lasker, y llegando incluso a disputar el match por el título mundial en La Habana en 1892 contra el mismo Steinitz.
Chigorin fue un jugador creativo, algo irregular en las competiciones, pero que hizo grandes contribuciones a la teoría ajedrecística. Partidario del juego abierto y de la belleza para alcanzar la victoria, fue de los pocos que se atrevieron a refutar algunas de las ideas posicionales de Steinitz que predominaban en la época2. Chigorin defendía que lo fundamental era un rápido desarrollo de las piezas para atacar rápidamente el enroque del rival, y no tanto el ir acumulando pequeñas ventajas. (lo que hoy se llamaría un jugador de ataque). Respondía a las aperturas cerradas defendidas por Steinitz con defensas que no estaban en la teoría, pero que degeneraban en partidas cuyas posiciones se volvían muy abiertas. De esas innovaciones nació, por ejemplo, la llamada “Defensa Chigorin” contra el Gambito de Dama. Si bien esta última no ha alcanzado nunca una gran popularidad, lo cierto es que las ideas de Chigorin supusieron un gran avance en la teoría de aperturas, y sus ideas sirvieron de base sobre la que después se desarrollaría la escuela soviética.
Chigorin desempeñó un importante papel para que el ajedrez adquiera popularidad en Rusia, organizando los primeros torneos exclusivamente para jugadores rusos. Con las ganancias, impulsó varias revistas de ajedrez, como “El heraldo de ajedrez” y “La hoja de ajedrez”, que sacaban unos pocos cientos de ejemplares y apenas se sostenían económicamente. En ellas colaboraban con asiduidad grandes maestros rusos, gracias al tiempo libre que les dejaba la falta de torneos.
Gracias a los esfuerzos de Chigorin y otros colaboradores, a principios del siglo XX ya eran unos 500 en Rusia los aficionados a la práctica organizada del ajedrez. De ellos, medio centenar ya era capaz de competir con los Grandes Maestros de Europa. Pero el nivel de los jugadores rusos aún estaba lejos de alcanzar al de los jugadores alemanes o austriacos.
La misma URSS reconocería más tarde la contribución de Chigorin al ajedrez soviético, cuando en 1958 emitió un sello conmemorando a este jugador.
Chigorin influyó de manera especial en otro jugador, Alexander Alekhine, campeón del mundo en 1927, 1929, 1934 y 1937, y que antes de la I Guerra Mundial, ya cosechaba éxitos en torneos de ajedrez, siéndole entregado el título de Gran Maestro por el mismísimo Zar.

Es difícil relacionar directamente a Alekhine con la URSS, puesto que en el momento de ganar sus cuatro títulos mundiales había adquirido la nacionalidad francesa, y además no era precisamente un bolchevique (su padre era terrateniente y su madre era hija de un empresario). De hecho, con la Revolución de Octubre su familia fue despojada de sus bienes, por lo que emigró a Francia, adoptando la nacionalidad francesa en 1925. No obstante, su carrera coincide parcialmente con la aparición de la URSS, y de hecho, se encontraba en Moscú durante la Revolución.

Exponente de la llamada escuela hipermoderna3 de ajedrez, el juego de Alekhine encerraba una gran riqueza de ideas y una desbordante fantasía. Según Gary Kaspárov fue “probablemente el primer profesional de ajedrez”. Era un jugador muy serio, con una gran capacidad de trabajo, y excelente en muchas facetas del juego. Era un virtuoso del ajedrez de ataque, cosa que aunaba con una técnica exquisita para los finales (hasta el punto de que fue capaz de vencer al gran experto en finales José Raúl Capablanca en el Campeonato Mundial de 1927) y un profundo sentido estratégico. Pese a ser un personaje polémico y políticamente reprobable4, la escuela soviética siempre consideró que había un hilo rojo entre el ajedrez dinámico de Chigorin y Alekhine y el gusto por el juego de ataque de jugadores soviéticos como David Bronstein o Mijaíl Tal.

El impulso de la Revolución de Octubre
Como hemos apuntado antes, a principios del siglo XX, el ajedrez estaba reservado para unas élites restringidas. Esta situación empezó a cambiar radicalmente a partir de la Revolución de Octubre. Siguiendo las directrices de Lenin, los bolcheviques orientaron el juego hacia toda la población, promoviéndolo en la educación primaria, donde pasó a ser una asignatura complementaria. Veían en la práctica del ajedrez un medio para conducir el ideario, la conducta y la disciplina comunista, pues los valores de este juego –paciencia, disciplina, capacidad intelectual y trabajo colectivo, pues el ajedrez es un juego de equipo, en el que cada pieza debe coordinarse con las demás– se ajustaban al sistema de valores que se deseaba defender en la nueva sociedad socialista. Según Nikolai Krylenko, Comisario del Pueblo para Asuntos Militares, el ajedrez era “una expresión de los modos marxistas de pensamiento”.Resultado de imagen de Imágenes Ajedrez en la URSS
Además, las condiciones económicas de la nueva Rusia empujaban a ello. Tras siete años de guerra con Alemania y guerra civil, la pobreza y la devastación de la economía eran abrumadoras. Los dirigentes bolcheviques vieron en el ajedrez un medio barato de prestigiar a la URSS, pues no requería de grandes inversiones. Para impulsar este juego, no hacen falta pistas de atletismo, ni gimnasios ni estadios de futbol, sólo un tablero de madera, unas piezas y un reloj.
 
Anatoli Kárpov describió aquella época con estas palabras: “[el ajedrez] era parte de la vida de la alta sociedad rusa y también lo jugaban algunos grandes escritores y científicos en la época imperial. Tras la Revolución, el nuevo poder decidió que Rusia era un país con mal nivel educativo, porque después de la Revolución muchos intelectuales dejaron el país. Eso provocó que hubiera que construir una nueva, por así decirlo, inteligencia o población bien formada. Pensaron que una de las formas más sencillas e inteligentes para hacerlo era a través del ajedrez… El nuevo poder decidió utilizar el ajedrez para educar a la gente y tuvo éxito.”

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La gran tarea de divulgar el ajedrez recayó primero sobre Alexander Ilín-Zhenevski,que se hacía llamar así en recuerdo a su exilio en Ginebra suiza en la época de la lucha en clandestinidad de los bolcheviques.  
Comisario de la Organización General de Reservistas de Moscú. Gran aficionado al ajedrez, introdujo su práctica en el Ejército Rojo. Estaba convencido de que el ajedrez podía jugar un papel importante en el plano político y que debía estar subordinado a la lucha ideológica.
Los primeros progresos tardaron poco en llegar. Antes de la guerra civil (1918-1921), los sindicatos ya organizaban un pequeño torneo en la República Soviética de Transcaucasia. Después, en plena guerra civil, Ilín-Zhenevski organizó la primera Olimpiada de Ajedrez de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia en octubre de 1920. Aquel torneo supuso el aldabonazo inicial para la organización de otros muchos otros en Moscú y Leningrado, como el torneo Internacional de Moscú de 1925 en el que Ilín-Zhenevski se convirtió en el primer soviético en derrotar al campeón mundial José Raúl Capablanca.
En 1924 se fundó la Sección de Ajedrez del Consejo Supremo de Cultura Física, y después se fundaron secciones similares en los Consejos de Cultura Física locales. El comandante en jefe del Ejército Rojo Nikolái Krylenko, a cargo de la misma, lanzó la consigna: “¡Llevad el ajedrez a los trabajadores! Debemos acabar de una vez por todas con la neutralidad del ajedrez, hemos de organizar brigadas de choque de jugadores de ajedrez y empezar de inmediato a cumplir el plan quinquenal del ajedrez.”
La escuela soviética se puso en marcha, caracterizándose por un afán de descubrir jóvenes talentos desde muy temprana edad, con un sistema de entrenamiento al más alto nivel, lográndose grandes avances en los métodos de enseñanza. De esta manera surgieron entrenadores de ajedrez altamente especializados como Romanovsky, Rabinóvich y Levenfish, los cuales, asesorados por especialistas en psicología y pedagogía como Vigotsky, Luria y Leontiev, idearon un sistema de enseñanza de máximo desempeño. Así, el ajedrez llego a tener un lugar reservado en los palacios de pioneros, en los que siempre había siempre una sección de ajedrez compuesta por niños de entre 6 y 17 años.
El sistema educativo soviético se ocupó trató desde el principio de llevar el ajedrez a las escuelas y las fábricas. Ello hizo posible la aparición de jugadores de alto nivel con un origen muy humilde, cosa absolutamente impensable en aquella época en Occidente. Ejemplo de ello lo tenemos en Alexander Kótov, hijo de un obrero de Tula, ingeniero de profesión y ganador del Torneo Interzonal de Estocolmo de 1952, por delante de Petrosián.
El número de aficionados en la URSS se disparó durante los años 20 y 30. De unos 1000 jugadores registrados en 1923, se pasó a 150.000 en 1929. Los sindicatos y los clubes de trabajadores fueron el alma de este movimiento de apasionamiento por el juego. A finales de los años 20, cada sindicato tenía un equipo con 28 jugadores registrados. Para hacernos una idea del lugar que ocupaba el ajedrez entre buena parte del proletariado soviético, baste decir que la fábrica automovilística Likachov de Moscú contaba con clubes de 26 deportes diferentes, siendo el de ajedrez el más grande. También se organizaban competiciones entre universidades e institutos científicos.
El resultado de décadas de dedicación al ajedrez fue que a mediados de los años 80, un total de 4.200.000 personas estaban inscritas en la Federación Soviética de Ajedrez, de las que más de un centenar poseía el título de Gran Maestro. Cada año, cientos de miles de niños participaban en el torneo “Torre Blanca”. En total, se estimaba que unos 12 millones de ciudadanos jugaban al ajedrez con asiduidad.
Inicio de la supremacía soviética
Después del final de la II Guerra Mundial, el trabajo realizado por el gobierno de la URSS empezó realmente a dar sus frutos. Ello se materializó en la persona de Mijaíl Botvínnik (1911-1995), patriarca del ajedrez soviético, seis veces campeón de la URSS y cinco veces campeón del mundo (en 1948, 1951, 1954, 1958 y 1961). Fue el primero de la larga serie de jugadores soviéticos que dominaron el ajedrez mundial durante la segunda mitad del siglo XX. Según Gary Kaspárov, con Botvínnik se produce en el ajedrez un “salto verdaderamente revolucionario.

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Botvínnik fue el precursor del llamado método soviético de preparación, un aspecto del juego que en sí mismo es una de las grandes contribuciones de la URSS. Este cuidadoso sistema de preparación fue hecho posible gracias al apoyo que los jugadores recibían del Estado. A diferencia de en Occidente, a los jugadores soviéticos se les suministraba todo el apoyo económico y material necesario, y se les ponía al corriente de la práctica y las innovaciones teóricas en todo el mundo, facilitándoles gran cantidad de libros, revistas, boletines, etc., que se publicaban permanente en la URSS. Bobby Fischer siempre afirmó envidiar el respeto y el apoyo económico que los jugadores soviéticos recibían por parte del Estado.
En su libro La Escuela Soviética de Ajedrez, Botvínnik decía: “Debe darse crédito a los maestros soviéticos por haber elaborado métodos de preparación. El nuestro, está disponible para todos y podemos asumir que la mayoría de los maestros soviéticos lo emplea cuando se prepara para alguna competencia importante. La parte más destaca del sistema consiste en la preparación de aperturas, entrenamiento físico, prácticas para corregir defectos; también cuestiones relacionadas con la rutina de los torneos”.
Los manuales de preparación de la URSS hacían especial hincapié en la importancia de tener una buena condición física, de tal manera que se aconsejaba a los jugadores que participaran en los programas de entrenamiento físico del GTO (Gotov ka Trudu i Oboronnie, “Preparación para el Trabajo y la Defensa de la URSS”). Los entrenadores se tomaban este aspecto del juego tan en serio que las preparaciones de los torneos se llegaron a hacer en balnearios. En el año 1953, de cara a la preparación del torneo de candidatos al título mundial de Zurich, el equipo nacional soviético (compuesto por Smyslov, Keres, Bronstein, Petrosián, Geller, Kótov, Taimánov, Averbaj y Boleslavski) estuvo dos semanas dedicándose exclusivamente a la preparación física, con entrenadores de natación, atletismo y especialistas en dietética. Solo a partir de la tercera semana empezaron a tocar el tablero.
Es más, hay que subrayar que algunos grandes maestros soviéticos destacaron en otros deportes. Puede mencionarse a Keres, que fue varias veces campeón nacional de tenis en la Estonia independiente, a Geller, notable jugador de baloncesto, y a Spassky, que corría los 100 metros en 11 segundos.
Otro aspecto a destacar del sistema de preparación era el minucioso estudio de las aperturas. Botvínnik cuenta que cuando se preparaba para jugar el match con el checoslovaco Salomon Flohr en 1933, analizó más de 100 partidas suyas antes de decidir qué aperturas tenía que jugar. Casi 30 años después, Botvínnik atribuyó su triunfo en el match de revancha en 1961 por el título mundial contra Mijaíl Tal a la floja preparación de éste en las aperturas.
El simple estudio de las partidas ya consumía para los ajedrecistas soviéticos cientos de horas y meses de estudio. Esto les permitía extraer conclusiones sobre las cualidades y los defectos de los adversarios. También jugaban un papel importante las partidas de entrenamiento, en las cuales se sometían a prueba nuevas variantes y se podían corregir defectos del jugador, llevando las partidas a posiciones en el tablero que no eran de su agrado.
Los soviéticos le daban mucha importancia al estudio de las tres fases del juego (apertura-medio juego-final), en coherencia con una visión dialéctica del mundo, que no concibe las fases del juego como aisladas entre sí. Siguiendo el consejo de Capablanca, que decía que “el ajedrez se aprende empezando por el final”, en las escuelas se hacía especial hincapié en que los niños aprendieran a manejarse en diversos tipos de final de partida, para aprender la autonomía de las piezas y su técnica de manejo (cosa que dio lugar a la expresión periodística sobre “la técnica soviética”), saber en qué casos un alfil es superior a un caballo, etc.

Al mismo tiempo, se analizaban las aperturas en conexión con el medio juego, o inclusive con un posible final de partida, en la que uno u otro bando tenga una desventaja estructural. De hecho, la importancia que se le da hoy en día al hecho de que, tras los primeros movimientos, un bando se queda con una o dos islas de peones y otro con dos o tres islas5, quedando éste en inferioridad estructural, es una aportación típicamente soviética. Mediante el estudio de este aspecto del juego querían saber qué variantes de una apertura permitían llegar una ventaja ganadora.
Y es que anteriormente, había una tendencia a analizar superficialmente las variantes de una apertura, y limitarse a decir que tal o cual bando tenía ventaja. Los soviéticos quisieron ir más lejos, experimentando con las aperturas llevándolas hasta el medio juego, para averiguar de qué manera esa ventaja estratégica podía convertirse en victoria. La mayor preparación que tenían en el estudio del desarrollo del medio juego pudo constatarse en un partida de un match Estados Unidos-URSS de 1945 entre Smyslov y Reschevsky, en la que tras la jugada 20, Smyslov apenas había gastado 6 minutos de reloj, mientras que Reschevsky, que era un genio natural, ya se encontraba apurado de tiempo.
Por último, los especialistas soviéticos consideraban que otro requisito para alcanzar el mayor nivel ajedrecístico era tener una buena cultura general y variados intereses intelectuales. Se pueden mencionar al respecto los trabajos de Botvínnik en el campo de la ingeniería eléctrica, el talento musical de Taimánov y Smyslov, o el hecho de que Kárpov haya sido catedrático de economía en la Universidad Lomonósov de Moscu. Ello se hacía valer oponiéndolo al limitado horizonte intelectual de algunos jugadores de Occidente como Bobby Fischer, que abandonó la escuela secundaria para dedicarse al ajedrez.
Volvamos a la trayectoria Botvínnik. Durante los años 30, los maestros soviéticos eran prácticamente desconocidos en Occidente, hasta que llegó Botvínnik, a quien se le dio un permiso para jugar torneos de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), con la condición de que ganara. Botvínnik pronto alcanzó la élite mundial, ganando en el torneo de Moscú de 1935, por delante de Lasker y Capablanca, y ganando contra Alekhine en el torneo AVRO de Holanda de 1938, donde quedó tercero. Por ello, la popularidad de Botvínnik en la URSS llegó a ser inmensa: todo el mundo, hasta gente analfabeta, sabía por todos los rincones de la URSS quién era Mijaíl Botvínnik.
Tras la II Guerra Mundial, Botvínnik fue miembro del equipo nacional que venció en todas las olimpiadas de ajedrez entre 1952 y 1964. Fue en la olimpiada de Helsinki 1952 cuando se empezó a ver quién iba a dominar el ajedrez mundial. Era la primera vez que la URSS participaba como equipo nacional, además con la incorporación del genial jugador de ataque Paul Keres (gracias a la incorporación de Estonia a la URSS). En aquel torneo se constató lo que todo el mundo ya sospechaba antes: ya en 1948, de los cinco aspirantes individuales al título mundial (que en teoría deberían haber sigo seis, pero el estadounidense Reuben Fine renunció a su plaza), estaban el holandés Euwe y el estadounidense Reshevsky como jugadores no soviéticos, y los otros tres eran Botvínnik, Keres y Smyslov. Era normal sospechar que algo estaba a punto de irrumpir. En las Olimpiadas de 1952, la URSS aplastó al resto de equipos, incluyendo a los Estados Unidos, que habían ganado las anteriores cuatro ediciones. El sueño de Lenin se había hecho realidad.
Cabe subrayar el hecho de que se incluso era más difícil ganar el campeonato nacional de la URSS que el propio título mundial. Ello se debía a que para clasificarse para el campeonato mundial había que jugar un torneo zonal, y luego otro interzonal, del que se clasificaban ocho jugadores para disputar el torneo de candidatos al título mundial, y del cual no se podían clasificar más de tres jugadores con la misma nacionalidad. Pero en cambio jugar el campeonato nacional de la URSS suponía tener que enfrentarse a Keres, Smyslov, Geller, Petrosián, Bronstein, Taimánov, Averbaj, Kótov, Tal, Tolush, Boleslavsky, y un largo etcétera. En la XIX edición del campeonato en 1951, Keres se hizo con el título de campeón nacional, ¡mientras que Botvínnik, que era el campeón del mundo reinante, quedó en quinto lugar! Otro apunte para ilustrar lo tremendamente competitivo que era el campeonato es que el mismísimo Gary Kaspárov nunca fue capaz de ganarlo en solitario: de sus cuatro participaciones, fue noveno en 1978, segundo en 1979, y empató en el primer puesto con Psajis en 1981 y con Kárpov en 1988.
Cuando se habla de la escuela soviética de ajedrez, muchas veces se piensa en jugadores de ataque con un estilo de juego dinámico, rápido y agresivo. Pero Botvínnik era un jugador muy posicional. La clave de su éxito residía en sus rigurosos estudios de las aperturas, muy por encima de cualquier otro jugador de la época, en un cálculo profundo y en una aguda técnicas en los finales. Su estilo de juego era poco apasionante, con planteamientos eran muy lógicos, pero profundizaba como nadie en las posiciones, por lo que era muy difícil ganarle, debido a la solidez de su juego. Sabía explotar la más mínima ventaja que le concediera el rival, estilo de juego emulado posteriormente por jugadores como Petrosián o Kárpov. A partir de 1960 se dedicaría al desarrollo de programas informáticos de ajedrez y a la formación de jóvenes ajedrecistas. Gary Kaspárov y Anatoli Kárpov se encontrarían entre sus alumnos.
Considerado en su época como el mejor jugador de la historia, fue el paradigma del jugador soviético: jugador muy estudioso, que se preparaba mucho las partidas, con un estilo muy profesional. Con él, el ajedrez se convirtió en una verdadera ciencia, demostrando que una buena preparación era la clave de un éxito duradero. Su dedicación era tal, que él, que detestaba el humo de los cigarrillos, se acostumbró a jugar partidas de entrenamiento con Viacheslav Ragozin, fumador asiduo, pidiéndole que fumara constantemente mientras jugaban.
Después de Botvínnik vinieron todos los demás jugadores soviéticos que dominaron el ajedrez mundial de manera ininterrumpida hasta la caída de la URSS, si exceptuamos el breve periodo de Bobby Fischer entre 1972-1975, tras su victoria en el “match del siglo” que le enfrentó a Spassky. Estos jugadores fueron los siguientes: el ruso Vassili Smyslov (1957-1958), el letón Mijaíl Tal (1960-1961), el armenio Tigrán Petrosián (1963-1969), el ruso Boris Spassky (1969-1972), el ruso Anatoli Kárpov (1975-1985) y el ruso-armenio Gary Kaspárov (1985-1990). Después, tras la caída de la URSS, los rusos Anatoli Kárpov y Alexander Jálifman se siguieron proclamando vencedores del campeonato mundial de la FIDE entre 1993 y 1999, mientras que en el campeonato mundial de la Professional Chess Association6, los rusos Gary Kaspárov y Vladimir Kramnik mantuvieron el título mundial entre 1993 y 2004.
En cuanto al Campeonato del Mundo de Ajedrez femenino, éstos son los nombres gloriosos de las jugadoras que llevaron en alto la bandera de la URSS a partir de 1949: la ucraniana Liudmila Rudenko (1949), la rusa Elizavieta Bykova (1953-1959), la georgiana Nona Gaprindachvili (1962-1975) y la georgiana Maia Chiburdanidze (1978-1988). 

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Elizavieta Bykova 

Un legado que pervive
Hoy la URSS ya no existe, pero la influencia del ajedrez soviético se sigue manteniendo a día de hoy, tanto en el plano de la enseñanza como en las competiciones de alto nivel. Las escuelas de Moscú y San Petersburgo en Rusia y las de Kiev, Odessa y Lvov en Ucrania se mantienen entre las líderes del mundo, pero las escuelas de países anteriormente pertenecientes a la URSS, principalmente Armenia, Georgia y Azerbaiyán, compiten con éxito con las rusas y ucranianas. Hoy, es imposible hablar de la historia del ajedrez sin mencionar a los Grandes Maestros de la era soviética, a la vez que su enriquecimiento de la teoría ajedrecística ya es patrimonio de todas las academias y escuelas a lo largo y ancho del mundo.
Estos inmensos logros de la URSS en el campo ajedrecístico son inseparables del socialismo como formación socio-económica superior al sistema capitalista. 

Existe una ligazón estrecha entre socialismo y ajedrez, tanto por sus beneficios en la educación de los niños (desarrollando en ellos valores éticos), como por ser un deporte que estimula la mente, además de fomentar la capacidad de análisis y reflexión, la capacidad de decisión, la creatividad y el espíritu crítico.
Ni qué decir tiene que, debido a la influencia soviética, la popularidad del ajedrez conoció un auge creciente en resto de países de la comunidad socialista o en aquellos que en día iniciaron la senda del socialismo. Finalizaremos este artículo con una serie de datos que en la actualidad demuestran claramente la huella de la Revolución de Octubre y la construcción socialista en el siglo XX en el ajedrez mundial:
  • Tras la caída de la URSS, en todos los Campeonatos del Mundo de la FIDE celebrados entre 1993 y 2006, se proclamaron vencedores jugadores nacidos en países socialistas: como ya hemos dicho anteriormente, los rusos Anatoli Kárpov (1993-1998) y Alexander Jálifman (1999); el ucraniano Ruslán Ponomariov en 2002; el uzbeco Rustam Kasimdzhánov en 2004; el búlgaro Veselin Topálov en 2005, y el ruso Vladimir Krámnik en 2006 (con la excepción del Campeonato Mundial del año 2000 que fue ganado por el hindú Viswanathan Anand, no obstante jugando en la final frente al letón Alexéi Shírov).
  • Esto era en cuanto a la categoría masculina. En el ajedrez femenino, hasta el día de hoy la dominación por parte de mujeres nacidas en países socialistas ha sido absoluta. Estos son los nombres de las campeonas: la china Xie Jun (1991-1993 y 1999-2001); la húngara y hermana de Judit Pólgar, Zsuzsa Polgár (1996); la búlgara Antoaneta Stefanova (2004); la china Xu Yuhua (2006); la búlgara Alexandra Kosteniuk (2008); la china Hou Yifan (2010, 2011, 2013 y 2016) y las ucranianas Anna Ushenina (2012) y Mariya Muzychuk (2015). En el momento de escribir estas líneas, se estaba jugando en Teherán la final del Campeonato Mundial de Ajedrez femenino entre la china Zhongy Tan y la hermana de Mariya Muzychuk, Anna Muzychuk.  

    Todos estos datos nos demuestran hasta qué punto la cuestión del feminismo debe ir unida al comunismo.
  • En cuanto a las Olimpiadas de Ajedrez, también es preciso decir que en la categoría masculina se han proclamado vencedores de manera ininterrumpida países socialistas o países de la antigua URSS entre 1992 y 2014 (hasta que en 2016 los Estados Unidos de América se hicieron la medalla de oro): Rusia (1992-2002); Ucrania (2004 y 2010); Armenia (2006-2008 y 2012) y República Popular China (2014). Huelga subrayar que en las últimas Olimpiadas, en las que los Estados Unidos se proclamaron vencedores, Ucrania y Rusia se hicieron respectivamente con la medalla de plata y la medalla de bronce.
  • En la categoría femenina de las Olimpiadas, los países ganadores han sido, después de Hungría en 1988 y 1990, Ucrania (1992 y 2006); Georgia (1994-1996 y 2008); República Popular China (1998-2004 y 2014-2016); y Rusia (2010-2012).
  • En cuanto al ranking mundial de la FIDE7 (que es algo así como el equivalente del ranking de la ATP en Tenis), hay que decir que en los últimos años han desaparecido de los primeros puestos muchos jugadores provenientes de la antigua URSS (aunque encontramos8, entre otros, a Krámnik en el 4º puesto, a la joven promesa rusa Serguei Karjakin en el 8º, y al cubano Leinier Domínguez en el 22º, un dato que dice mucho sobre los logros de la revolución cubana). Pero en lo que respecta a la clasificación exclusiva de mujeres9, vemos que entre los diez primeros puestos encontramos a dos chinas, dos ucranianas, dos rusas, una lituana y una búlgara.
  • Si en cambio miramos en la página web de la FIDE la clasificación por países10 (mujeres y hombres confundidos), vemos que Rusia está en el primer puesto, la República Popular China en el 3º, Ucrania en el 4º, Azerbaiyán en el 6º, Polonia en el 8º y Armenia en el 10º.

Notas:

1
El ajedrez femenino existe por la sencilla razón de que en general las mujeres (la mayoría) tienen menos nivel que los hombres. Sólo ha habido un caso de mujer capaz de hacerle frente a la élite mundial, la húngara Judit Pólgar, que llegó a alcanzar el octavo puesto del ranking mundial de la FIDE en 2005 (hoy la china Hou Yifan no llega a estar entre los 100 primeros puestos). Es por ello que en ciertos torneos existen las categorías femenil y varonil, para evitar que las mujeres se desanimen por sus malos resultados y abandonen el ajedrez, dándose el caso de que son precisamente ellas quienes solicitan que se mantenga este sistema, como cuenta Leontxo García en su último libro Ajedrez y ciencia. Sin embargo, en muchos torneos (particularmente a nivel magistral) no está prohibido que las mujeres se inscriban en la categoría de los varones. Sin ir más lejos, en 2002 Pólgar venció a Gary Kaspárov en el torneo Rusia contra el resto del mundo, siendo la primera mujer en conseguirlo.
2 Wilhelm Steinitz (Praga, 1836-Nueva York, 1900), primer campeón del mundo oficial de la historia en 1886, es considerado el primer teórico que intentó explicar el ajedrez de forma científica. Precursor del juego estratégico, estableció muchos de los principios en los que se basaría después el moderno juego posicional.
3 Corriente filosófica ajedrecística de los años 20 que reaccionó contra los postulados del ajedrez moderno de finales del siglo XIX que defendían que en la apertura lo fundamental era el control del centro del tablero. La escuela hipermoderna planteó nuevas formas de atacar el centro desde los costados, usando los caballos y peones laterales y sacando los alfiles por las casillas en fianchetto (por las casillas b2, g2, b7 o g7), y desarrollando un plan independiente sin preocuparse al principio de las intenciones del contrincante de ocupar las casillas centrales.
4 Alekhine fue un personaje polémico y sobre todo oportunista. Se dice que apoyó la Revolución de Octubre, pese a ser de origen terrateniente-burgués. En 1919 fue encarcelado en Odessa acusado de espionaje a favor del Ejército Blanco. En la cárcel, tras jugar unas partidas con Trotski, consiguió el favor de éste para ser liberado, tras lo cual emigró a Francia, donde Alekhine adoptó la nacionalidad francesa en 1925. Se sabe que bajo la ocupación alemana de Francia, colaboró con los nazis al redactar varios artículos con un marcado contenido antisemita, lo que le permitió jugar torneos bajo territorio ocupado. Tras la guerra se refugió en el Portugal de Zalazar donde murió en 1946.
5 La expresión ‘isla de peones’ se refiere a una cadena de peones separada de otra cadena de peones, por una o varias columnas. Así, tras distintos cambios de piezas, en una partida lo normal es que en cada bando haya dos, tres o hasta cuatro islas de peones. El hecho de tener varias islas de peones es en sí mismo una debilidad estructural, porque supone la existencia de una columna abierta, aprovechable para una torre, y sobre todo porque supone que hay un peón que ya sólo puede ser defendido por un peón y no dos.
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En 1993 se produjo un cisma en la FIDE, cuando Gary Kaspárov y el aspirante al título mundial Nigel Short se enfrentaron a la FIDE, a la que acusaron de corrupción y falta de profesionalismo. Ambos rompieron con la federación y decidieron crear la Professional Chess Association (PCA), que entre 1993 y 2006 organizó sus propias competiciones internacionales. Con la salida de Kaspárov, la FIDE le despojó de su título de campeón de mundo, lo que permitió que Kárpov volviera a ganar el título mundial en varias ocasiones. En 2006 las dos organizaciones llegaron a un acuerdo para celebrar un match de “unificación” por el título mundial. Hoy la FIDE vuelve a ser la única organizadora oficial del campeonato mundial.
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Esta clasificación cambia constantemente, entonces nótese que lo que decimos siempre es en relación al momento en que se escriben estas líneas.

2 de marzo de 2017

Carta abierta de los estudiantes palestinos en Gaza: ‘Hacemos un llamado a participar en la Semana del Apartheid Israelí’





Desde Gaza sitiada.

La 13ª Semana del Apartheid Israelí Anual se llevará a cabo en todo el mundo entre el 3 y 4 de abril de 2017.

¿Cómo participar en la Semana del Apartheid Israelí este Año?

Nos dirigimos a ustedes, estudiantes del mundo, como estudiantes de la sitiada Franja de Gaza, cuyo sistema educativo entero se ha paralizado como resultado de diez años del continuo y extenso bloqueo de Israel. Les hacemos un llamamiento a participar en la Semana del Apartheid Israelí (IAW) este año y hacer crecer el Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) en sus campus. Ganamos una esperanza de la campaña en curso por la justicia en Palestina en los campus del Reino Unido como la magnífica victoria del BDS y muestras de apoyo del Sindicado de Estudiantes d la Universidad de Manchester y la Campaña Palestina de Desinvertir solicitando a las universidades retirar sus inversiones de compañías cómplices de crímenes contra el pueblo palestino.
Estamos consternados por las recientes acciones de la Universidad Central de Lancashire, cediendo ante la presión para cancelar la IAW, una medida directa para apagar y deshumanizar a las voces y narrativas palestinas. Pero, incluso con la intensificación de la propaganda israelí que sirve para encubrir las brutales políticas de ocupación y apartheid de Israel en contra de nosotros, con coraje y persistencia se pueden superar.
La mayoría de nosotros en Gaza, uno de los lugares más hacinados del planeta, nos vemos privados de nuestra libertad de movimiento, por lo que ya no podemos ver a nuestra familia y amigos en Cisjordania o Jerusalén, para volver a nuestras tierras y hogares desde donde la mayoría de nosotros de Gaza fueron expulsados por el naciente ejército israelí. Como estudiantes de Gaza ¡No se nos permite unirnos a cualquier universidad con sede en Cisjordania!, el bloqueo israelí nos negó nuestras necesidades básicas, incluyendo libros de texto, y a los que tuvimos acceso debemos leerlos a través de la luz de la vela por los cortes de electricidad impuestas por muchas horas cada día, hasta 18 horas para muchas familias.
Como si la vida y el control diario no fuera suficiente, crímenes masivos de guerra se han cometido contra nosotros durante la masacre israelí de 2014, cuando los F-16 israelíes, tanques Merkava, aviones no tripulados Elbit y helicópteros de combate, que dominan permanentemente nuestros cielos y horizontes, asesinaron más de 550 de nuestra niños en 51 días . Más de 2200 civiles murieron, 12.000 heridos y el cerco continuó, lo que significó que muchos perdieron la vida innecesariamente desde entonces por las heridas sufridas y enfermedades. En ese momento las fuerzas de ocupación israelíes bombardearon más de 62 hospitales y clínicas, 45 ambulancias y 250 escuelas palestinas. Como Israel nos niega el cemento a través del bloqueo, la mayor parte de los 100.000 sin hogar aún no han visto sus casas reconstruidas. El último informe de las Naciones Unidas sobre la situación humanitaria aquí dice que Gaza será “inhabitable” en 2020. No tenemos que esperar hasta el año 2020, ¡Gaza, de hecho, es inhabitable ahora!
Inspirado por la lucha contra el Apartheid, nuestro llamado al Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), respaldado por la inmensa mayoría de la sociedad civil palestina, ha sido un pararrayos para otros que puedan estar relacionados con nuestra situación. Cada universidad que boicotee y /o atente contra el régimen de apartheid de Israel y a aquellos que son cómplices o se benefician de ella, está de pie en el lado correcto de la historia, al igual que los estudiantes que jugaron un papel muy importante en el Boicot contra el Régimen racista de Apartheid de Sudáfrica, hasta que cayó en 1994.
Si los gobiernos corruptos y organismos oficiales nos han dado la espalda, esperamos el apoyo de nuestros compañeros y la gente de conciencia como ustedes. Nuestras demandas son sólo para tener los mismos derechos que cualquier otro estudiante, cualquier otra mujer, hombre o niño. ¡Queremos tener nuestros derechos básicos garantizados por el derecho internacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos!
Este año está en sus manos para ver que la marea finalmente se vuelque a través de campus en Europa, los EE.UU. y alrededor del mundo. Ir más allá para hacer que la Semana del Apartheid Israelí de este año sea tan fuerte y bien atendida como le sea posible, y utilizarlo como una plataforma para la construcción del movimiento BDS. No importa lo que usted haga frente, tener la valentía de nosotros y vamos a tener esperanzas en ustedes. Ustedes, más que nadie están en condiciones de actuar, así que vamos la verdad de la justicia regirá a través de su campus y más allá.
Firmado,
Palestinian Students Campaign for the Academic Boycott of Israel
PSCABI

Hacia una necesaria política de acumulación capitalista en Venezuela

Por Charles Romeo.

Dijo Marx que el capital, como forma de acrecentar incesantemente su valor, de ser ello posible, esta “condenado” a expandirse para no fracasar en su empeño. Crecer o morir, ese es su dilema. Y el “arte” de un capitalista, es encontrar en donde sea y a como sea, un espacio en el cual él pueda incrementar su patrimonio. Consideraciones ética y morales son siempre adecuadas a ese objetivo toda vez que la verdadera significación de esos principios establecidos por los hombres para su convivencia, siempre se ajustan al objetivo supremo que rige en el capitalismo.

Es en ese contexto, o mejor dicho, es a partir de la naturaleza del capital que hay que pensar cómo se puede luchar en contra del capital en el transcurso de un proceso revolucionario, cuando debido a que así y todo, su expresión concreta, las empresas bajo las cuales se manifiesta, son socialmente necesarias a los efectos de satisfacer las necesidades de bienes y servicios de una población.

acumulación capitalista

Es una actividad deportiva de origen japonesa, el yudo, la que mejor expresa la dialéctica de la lucha de dos contrarios por imponerse sobre el rival. Consiste en utilizar la propia fuerza del contrario para neutralizarlo y vencerlo. Concretamente y aplicando ese principio de lucha a una coyuntura revolucionaria, consiste en utilizar el capital para luchar en contra del capital.

Si bien todo capitalista debe ante todo saber medir el riesgo en que incurre cuando decide invertirlo en una actividad concreta, no todos ellos evalúan el riesgo, siempre implícito, de la misma manera, particularmente cuando los beneficios posibles son atractivos, tanto por su probable magnitud como por su seguridad. Digamos entonces que las principales motivaciones son la seguridad de una posible ganancia, el nivel de esa ganancia y la seguridad de no perder el capital invertido por una estatización forzada y sin compensación.

Apliquemos estos criterios a los capitalistas en general, diferenciando a los ya instalados en Venezuela, de los extranjeros que no tienen aún inversiones en el país.

La situación que caracteriza a los primeros es que, aun limitados en su actividad por la disponibilidad de importaciones necesarias debido al derrumbe del precio de los hidrocarburos venezolanos, están vendiendo todo lo que producen y casi seguramente ganando más dinero que nunca antes, los que se dedican a bienes y servicios de amplia demanda popular. No obstante, y por encima de su posición política contraria al Gobierno Bolivariano, no invierten sus ganancias en ampliaciones productivas bajo una política gubernamental que persigue el fantasma del socialismo como objetivo estratégico y cuya expresión concreta de ese objetivo es la cercana Cuba. Simplemente convierten los bolívares en dólares en el mercado paralelo para trasladarlos al extranjero.

Ese es el sentido concreto y general de la acumulación capitalista hoy por hoy en Venezuela. El capital nacionalizado ya no cumple una de sus funciones fundamentales: la acumulación de capital productivo. Si esa es la situación, entonces de lo que se trata es de configurar un conjunto de condiciones que atraigan capital para ser invertido en las actividades productivas deficitarias.

¿Cuál es el contexto general en el cual se sitúa la problemática de la acumulación de capital productivo en Venezuela?

Si algo caracteriza al proceso revolucionario venezolano es que la sentencia de Marx sobre la finalidad de una revolución social en el plano económico, la incapacidad del sistema económico capitalista para conjugar la capacidad productiva con la satisfacción de las necesidades de todos los que integran una sociedad, que teóricamente se resuelve mediante la expropiación de los capitalistas y la apropiación de los medios de producción por los trabajadores a los efectos de que produzcan para ellos mismos, ha sido el poder cumplir ese propósito sin necesidad de expropiar a los capitalistas gracias al control por parte de la fuerzas políticas revolucionarias de la renta petrolera del país, que ha permitido una enorme reasignación de los recursos económicos del país a favor de los sectores más desfavorecidos de la población venezolana.

A partir de esta realidad, propia de Venezuela, el proceso revolucionario de reasignación de recursos se llevó a cabo sin necesidad de “expropiar a los expropiadores” ni de que haya que hacerlo en el futuro mediato. Reasignación de los recursos económicos de la sociedad venezolana en favor de los sectores más desfavorecidos y coexistencia con una economía 70% privada que todo tiene que ganar con los aumentos de la demanda de la población, es un hecho que ya ha sido demostrado por 17 años de Revolución Bolivariana.

Lo que sucede es que esta solución revolucionaria propia de Venezuela no opera con la misma eficiencia con los hidrocarburos a USD 100 el barril ¡que cuando su precio es de 20! En esas condiciones las contradicciones se agudizan, el nivel de la actividad económica se contrae, aparece la escasez y la inflación, se debilitan aparentemente las fuerzas revolucionarias, la oposición política pasa a dominar la Asamblea Popular y su objetivo es agrupar a fuerzas económicas, mediáticas y políticas, para acabar con el proceso revolucionario. Pero esta situación coyuntural no altera el carácter particular del proceso revolucionario venezolano.

Hagamos un alto en este análisis más bien teórico económico, para examinar la coyuntura política venezolana, recordando lo que preconizaba Lenin, que en una revolución lo fundamental es tener el poder político en esa sociedad.

Los agoreros pronostican el descalabro del proceso revolucionario venezolano comparando sus aparentes semejanzas con el que vivió Chile cuando gobernaba Allende. Pero realmente, en nada se parece la Venezuela de hoy al Chile de 1973.

Aparentemente las situaciones son semejantes. En ambos casos el Poder Ejecutivo tiene en contra al Poder Legislativo y el Poder Judicial debe limitarse en sus acciones a lo que expresa la Constitución vigente, favorable en Chile en aquella época para maniatar al Poder Ejecutivo, pero no en Venezuela gracias a la visión de Chávez que logro una nueva Constitución. En ese contexto institucional las dos grandes fuerzas políticas en pugna hoy en Venezuela son, por una parte, el chavismo con el Poder Ejecutivo y algo más de la mayoría de los electores y por la otra, el resto, conformando la oposición dominando numéricamente en la Asamblea nacional.

Fruto de una persistente política de redistribuir el ingreso nacional a favor de los más necesitados a la par que la indiferencia del sector económico privado ante los aumentos de lo demandado por el pueblo, a la escasez relativa de productos de primera necesidad se agrega una inflación galopante. Coyuntura económica-política que recuerda por su parecido a la que se confronto en Chile durante el Gobierno de Salvador Allende. Pero a pesar de su parecido, la realidad subyacente es totalmente diferente.

Ante todo, está la nueva Constitución que Chávez logro que se aprobara mayoritariamente al inicio de su gobierno y que protege los cambios establecidos por el chavismo de eventuales propuestas legislativas de la Asamblea Nacional para derogarlos. Ante cada intento, el Poder Judicial lo rechaza por anticonstitucional.! Que frustrante para la oposición. ¡No tienen poder!

En segundo lugar, y no por su importancia, el comportamiento político de las fuerzas armadas venezolanas que, a diferencia de las chilenas, provienen de sectores humildes de la población y no de quienes buscan por esa vía integrarse en la medida de lo posible a las clases tradicionalmente dominantes, lo que conlleva su disposición a que siempre se cumplan sus expectativas políticas y económicas. En este caso, las Fuerzas Armadas Bolivarianas, reorganizadas e ideologizadas por Chávez, se identifican ideológicamente con el Poder Ejecutivo y hasta lo integran ocupando cargos ministeriales y ejecutivos.

En estas condiciones descritas, la presencia política de una mayoría popular no puede ser ignorada o reprimida hasta su desarticulación como sucedió en Chile en 1973, con lo cual constituye otro elemento fundamental del perímetro defensivo del proceso revolucionario bolivariano, ralentizado y quizás hasta detenido circunstancialmente por el derrumbe del precio de sus exportaciones de hidrocarburos, aun la variable fundamental de su actividad económica.

El proceso revolucionario bolivariano está en una situación de defensa estratégica, es decir, detenido, pero conservando las posiciones logradas, y madurando y depurándose internamente en esta etapa de “vacas flacas”.

No obstante, la cesta petrolera venezolana esta ya rondando los USD 40 el barril, ¡precisamente en valor sobre cuya base se calculó el presupuesto estatal en el 2010! Y en los años anteriores el precio fue más bajo, lo cual no impidió la política económica revolucionaria de Chávez en esos tiempos.

Está claro que la inflación galopante que padece el país está en buena medida motivada por la falta de inversiones del sector privado para satisfacer las mayores demandas, que traslada sus ganancias al exterior por la vía de la compra de dólares en el mercado paralelo.

Ante esa política empresarial hay que contraproponerle otra.

En Venezuela, como ya hemos visto, no rigen literalmente las palabras de Marx al finalizar su explicación del nacimiento, desarrollo y tendencias del capitalino, “¨ El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Esta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados. ¨  (Ver pag.699 de ¨El Capital¨, Primer Tomo, Editora Nacional de Cuba.

Siempre he pensado que dialogar con el MUD es perder el tiempo cuando con quien hay que sentarse “a hablar de negocios” es con FEDECAMARA que es donde radica de verdad el poder económico y político de la derecha venezolana. Que ello sea posible no lo es más que Cuba y los Estados Unidos se hayan puesto de acuerdo para convivir pacíficamente, sin esconder por parte de los segundos y con total comprensión por los primeros, de que el objetivo final de la política norteamericana hacia Cuba es acabar con su revolución socialista. En el caso venezolano el mensaje es claro: señores capitalistas, los necesitamos y no van a ser expropiados. ¿Qué pasara en el futuro? En buena medida, dependerá de vuestro comportamiento. ¿Para qué expropiar una actividad que cumple satisfactoriamente una función social? Aquí no se acaba la historia. Puede ser que el futuro les brinde nuevas oportunidades: hemos convenido coexistir solamente, no el fin de la “guerra”.

El tema a presentar ante los capitalistas que han invertido en Venezuela es una invitación a cualquier empresario nacional o extranjero a invertir precisamente en las áreas deficitarias y con las más atrayentes condiciones tributarias, cambiarias y sobre todo comerciales, concretamente en este aspecto la compra asegurada de toda futura producción por parte de las instituciones gubernamentales encargadas de abastecer a la población. Si de la sacrosanta ecuación que dice que Ventas menos Costos es igual a Ganancia, tengo asegurada las ventas, es casi equivalente a decir que también tengo asegurada mi ganancia.

Para eventuales inversionistas extranjeros, en adición a lo dicho, trataría de inventar una especie de “seguro a la inversión extranjera” basado en concesiones para la explotación petrolera en Venezuela, circunscrita como “un seguro” a una eventual expropiación por el Estado. Un neutralizador del “riesgo país Venezuela”.

Política e institucionalmente el proceso revolucionario bolivariano esta “blindado”. De lo que se trata es de renovarse y de retomar la ofensiva recordando a Danton que clamaba por “Audacia, audacia y más audacia”. Y me atrevo a agregar también, imaginación.


Fuente:
Barómetro Internacional