Por la AAHS, sobre la crónica de KFA, Euskal Herria. Materiales publicados por la Agencia ACNC.
A pesar de las operaciones de los ejércitos anglo-norteamericanos en la cuenca del océano Pacífico, el Mando japonés seguía manteniendo en 1945 contra la Unión Soviética la principal agrupación de sus tropas terrestres, dislocada en el territorio de Manchuria, Corea, Sur de Sajalín y las islas Kuriles.
A fin de disponer de una dirección más operativa se formó el Alto Mando de las tropas soviéticas en el Extremo Oriente. Se nombró comandante en jefe al mariscal A. Vasilevski, y miembro del Consejo Militar, al general I. Shikin. El 8 de agosto quedaron formados en el Extremo Oriente tres frentes: El de Transbaikalia y los 1.º y 2.º del Extremo Oriente. En total, los tres frentes contaban con 80 divisiones de ellas, dos de tanques. Los efectivos de las Fuerzas Armadas de la URSS en el Extremo Oriente se cifraban en más de 1.500.000 hombres, más de 26.000 cañones y morteros, más de 5.500 tanques y cañones autopropulsados y más de 3.800 aviones de combate.
Las tropas del frente de Transbaikalia, en una poderosa ofensiva, alcanzaron el 19 de agosto las regiones centrales del Nordeste de China. En la mañana de ese día, empezaron a entregarse en masa los soldados y oficiales nipones. A fin de acelerar la capitulación e impedir el desmantelamiento de fábricas y la salida y destrucción de bienes materiales, en las principales ciudades del Nordeste de China, de Corea y de la península de Liaotung se efectuaron desembarcos aéreos:
El 19 de agosto en Shenyang, Changchung y Kirin, el 22 de agosto en Puerto Arturo y Talien y el 24 de agosto en Pyongyang. Con este mismo fin se formaron pequeñas y bien dotadas unidades móviles soviéticas. A continuación de los desembarcos aéreos en esas ciudades entraron los destacamentos móviles y, después, el grueso de las fuerzas de los ejércitos. Las tropas del 6.º ejército acorazado de la Guardia y del 39.º ejército fueron llevadas por ferrocarril a Puerto Arturo y Talien.

El gran líder, camarada Kim Il Sung, pronuncia un discurso en la manifestación masiva de ciudadanos de Pyongyang celebrada en bienvenida por su regreso triunfal en octubre de 1945.
En el territorio liberado se llevó a cabo el desarme y la recepción de las tropas japonesas capituladas. Formáronse comandancias presididas por oficiales soviéticos. La población china prestó su concurso a las unidades del Ejército Rojo para aniquilar a las pequeñas guarniciones enemigas que se resistían aún e implantar el debido orden en ciudades y pueblos. La capitulación continuó hasta el 30 de agosto. Al mismo tiempo que atacaron en Manchuria, las tropas soviéticas llevaron a efecto las operaciones de Sajalín y de las Kuriles.
En el Sur de Sajalín operó el 56 cuerpo de fusileros del 16.º ejército (general L. Cheremísov). Allí, la ofensiva se inició el 11 de agosto con la ruptura de la defensa de la zona fortificada de Koton. El 25 de agosto, la 88.ª división de infantería japonesa que la defendía, sufrió una completa derrota. La parte sur de Sajalín fue liberada.
La operación de las Kuriles, la realizaron las tropas de la Zona de Defensa de la Flota del Pacífico. Los cruentos combates duraron varios días. El 23 de agosto capituló la guarnición japonesa que se prolongó hasta el 1 de septiembre.
Así terminó la campaña de las Fuerzas de la URSS en el Extremo Oriente.
En veintitrés días destruyeron por entero al ejército de Kwantung y liberaron el Nordeste de China, Corea del Norte, el sur de Sajalín y las islas Kuriles. Durante este tiempo, el enemigo perdió más de 677.000 soldados y oficiales, entre ellos unos 84.000 muertos. Las tropas soviéticas hicieron un gran botín. Solo las fuerzas del frente de Transbaikalia y del primer frente de Extremo Oriente se apoderaron de más de 3.700 cañones, morteros y lanzagranadas, 600 tanques, 861 aviones, unas 12.000 ametralladoras, más de 2.000 automóviles, unos 13.000 caballos, 679 depósitos diversos y de otros muchos trofeos que, en su mayor parte fueron entregados al Ejército Popular de Liberación.
Esta derrota fue la mayor de los imperialistas nipones en toda la segunda guerra mundial. Las bajas totales del Ejército Rojo se cifraron en unos 32.000 hombres.
El pueblo soviético expresó su profunda gratitud por las hazañas bélicas de sus hijos. El Presidium del Soviet Supremo de la URSS instituyó la medalla «Por la victoria sobre Japón».
Muchas unidades y buques fueron condecorados con órdenes de la URSS. El mariscal de la Unión Soviética R. Malinovski (veterano de la guerra de España) y 86 generales, almirantes, oficiales, sargentos, soldados y marineros recibieron el título de Héroe de la Unión Soviética. A más de 308.000 combatientes soviéticos se les distinguió con órdenes y medallas militares. El mariscal de la URSS A. Vasilevski, fue condecorado con la segunda Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.
En la URSS, el 3 de septiembre fue declarado Día de la Victoria sobre Japón.
Celebrando el 81.° aniversario de la Liberación de Corea
El estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea y Presidente de Asuntos Estatales de la República Popular Democrática de Corea, recorrió el día 14 el Monumento a la Liberación, en ocasión del aniversario 81.º de la Liberación de la patria.
Ante el Monumento estaba enfilada la Guardia de Honor del Ejército Popular de Corea. Se interpretaron los himnos nacionales de la Federación de Rusia y la República Popular Democrática de Corea. Mientras resonaba la música de la ocasión, quedó depositada una ofrenda floral en nombre del camarada Kim Jong Un.
En su cinta se leían las siguientes inscripciones: "No olvidamos los méritos de los mártires del ejército soviético".
El Secretario General del PTC rindió el sublime tributo a los mártires del ejército soviético que lucharon con valentía por la causa de liberación del pueblo coreano encaminada a lograr la libertad y la independencia del país. Destacó que la excelente historia y tradición entre Corea y Rusia y sus lazos consanguíneos constituyen hoy el fundamento principal e inagotable fuerza motriz de las relaciones bilaterales de amistad y cooperación.
En el Cementerio de los Mártires revolucionarios, el camarada Kim Jong Un dijo:
... que sirven para el patrimonio ideo-espiritual, y la noble herencia revolucionaria, a ser mantenidos de generación en generación. El firme espíritu independiente, y las proezas inmortales de los revolucionarios de la primera generación, quienes salvaron el país y la nación, y rescataron la dignidad mediante la ensangrentada resistencia, llevándose la noble misión por el destino de la patria y los descendientes.
Prosiguió... que el ideal hermoso al comunismo, la firme convicción revolucionaria y el indoblegable espíritu de lucha de los combatientes revolucionarios antijaponeses, inspiran hoy la eterna vitalidad a la trayectoria de lucha de nuestro pueblo, que construye una potencia próspera a que aspiraban tanto los mártires.
Confirmó que saldrá siempre victoriosa la causa del gran pueblo coreano, que continúa generación tras generación el espíritu revolucionario, y la noble concepción de vida de los combatientes.
A continuación, el camarada Kim Jong Un estuvo al frente de la lápida de recordación de los mártires revolucionarios antijaponeses. Se guardó un minuto de silencio tras depositar una ramo de flores ante la lápida, como testimonio de reverencia a los mártires revolucionarios antijaponeses conocidos o desconocidos, que hicieron el mayor aporte a la realización de la causa histórica de liberación de la patria. Fiel apoyo a la idea de la Construcción del Socialismo, bajo la dirección del gran Líder, camarada Kim Il Sung.
Pasando revista al grupo escultórico de tres personas que describe la lucha heroica de los miembros del Ejército Revolucionario Popular de Corea, y la lápida con inscripciones de nombres de numerosos mártires, señaló:
... que sus figuras y méritos enorgullecedores, están guardados en los anales aunque los restos mortales de quienes ofrendaron la juventud a la revolución en aras de rescatar la dignidad y libertad de la patria y el pueblo, se dispersaron en los lugares desconocidos.
El 15 de agosto de 1945, el pueblo coreano puso coto a la dominación colonial de decenas de años del imperialismo japonés, y acogió la liberación de la patria. Ello se debió a que para alcanzarlo, el gran Líder camarada Kim Il Sung desplegó y condujo a la victoria la lucha armada contra los agresores nipones.
La liberación del país proporcionó muchos beneficios a los coreanos.
Se estableció el auténtico poder popular y se llevaron a cabo las reformas democráticas a favor suyo.
Como su primer eslabón se promulgó la Ley de la Reforma Agraria.
En aquel entonces, los agricultores ocupaban la mayoría de la población nacional. A ellos, que otrora fueron objetos de las humillaciones y desprecio a causa de no poseer propia propiedad a labrar, se les distribuyó gratis la tierra. De esta manera se hizo realidad el viejo deseo de los campesinos de cultivar a sus anchas su tierra.
Se publicaron también una tras otra las leyes del trabajo, de la igualdad de los derechos del hombre y la mujer, y de la nacionalización de principales industrias.
Gracias a tales medidas democráticas y populares, los campesinos y trabajadores se convirtieron en dueños de la tierra y fábricas, y hasta las mujeres que estaban humilladas por normas feudales, llegaron a gozar de la nueva vida, como dignas dueñas del país, con los mismos derechos que el hombre.
El régimen electoral popular y democrático, aseguró a nuestro pueblo la auténtica libertad política y derechos. Todos los ciudadanos llegaron a participar en la edificación del Estado, con el derecho a elegir y ser electo.
El pueblo coreano, hecho digno dueño del país, escribió en esta tierra la historia de la construcción de la nueva patria. Todo el pueblo se alzó en respuesta al discurso pronunciado por el gran Líder, Kim Il Sung, en ocasión de su retorno triunfal a la patria, en el que exhortó a hacer activo aporte a la edificación del país con la fuerza los que la tuviesen, con los conocimientos quienes los poseyeran, y con el dinero los que lo tuvieran.
La clase obrera de Kangson restauró en corto lapso de tiempo la acería, y sacó la primera colada en diciembre de 1945, aunque los japoneses cacarearon que con la fuerza y técnica de los coreanos sería imposible rehabilitarla en 10 años.
Y los pyongyangneses concluyeron en 55 días, la tremenda obra de canalización del río Pothong, la que los imperialistas no pudieron acabar ni en 10 años, aun con la movilización de 3 millones de personas. Se inauguraron de manera sucesiva las fábricas y empresas, y los campesinos acogieron abundante cosecha.
El primero de octubre de 1946, nació la Universidad Kim Il Sung, primer centro de alto estudio en la nueva Corea.
Se transformaron tanto los trabajadores, como montes y ríos, y se rebosaron por doquier alegres risas y cantares.
Todo esto fue la muestra de la auténtica vida, que el pueblo experimentó junto con la liberación nacional, y la orgullosa fisonomía de la nueva Corea.
Fuentes:
- https://canarias-semanal.org/art/36358/la-apoteosica-ofensiva-del-ejercito-rojo-en-asia
Instituto de marxismo-leninismo de Moscú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario