9 de mayo de 2026

El 9 de Mayo, La Victoria fue conseguida por el pueblo soviético, gracias a sus logros socialistas.

¡Viva el Día de la Victoria Sobre el Nazismo! 1

Por Nestor Guadaño.

La Gran Guerra Patria, a diferencia de otras guerras anteriores y posteriores, no solamente fue un conflicto de un invasor sobre otro, sino una pugna existencial de regímenes sociales. El imperialismo yanqui y sus aliados imperialistas occidentales, ligaron su lucha de clase contra el primer estado socialista del mundo, en su destrucción. Y toda, su estrategia en los años treinta del siglo pasado, fue precisamente enfilar la bestia creada por las grandes corporaciones alemanas, como era el nazismo, a una invasión del Estado Proletario.

Era una lucha desigual, una gran batalla de clases. Todos los trabajadores del mundo defendían la sociedad surgida de la Revolución de Octubre, pues era el ejemplo real que se puede conseguir el empoderamiento de la clase obrera. Al pueblo soviético le veían como la principal llama, que guiaba el futuro del proletariado mundial, por ello los partidos que defendían el socialismo, crearon las Conferencias Internacionales para frenar al imperialismo, que quería acabar con los partidos comunistas. 

Por todo ello, al comenzar la Gran Guerra Patria, todos los trabajadores y campesinos del mundo, organizaciones y fuerzas que luchaban contra el fascismo, defendían al primer Estado Libre de Explotación Asalariada, defendían el socialismo.

La burguesía ha vaciado de sentido del Día de la Victoria.

Para los capitalistas y las personas que apoyan su dictadura de clase, ha convertido este día en una fiesta nacional, ajena a los logros sociales, permitida por la élite capitalista, sin recuerdo del socialismo.

Sin el recuerdo del poder de la clase obrera, sin el recuerdo de aquello por lo que realmente lucharon millones de personas soviéticas, la supervivencia de su sistema social y la exterminación implementada por los nazis. 

La historia no puede separarse de su contenido de clase. La Victoria de la Unión Soviética fue posible gracias al sistema socialista, a la economía planificada, al trabajo colectivo y a la conciencia del pueblo soviético. Fue precisamente el socialismo lo que permitió al país resistir el golpe más terrible, y derrotar al fascismo.

Lenin tenía razón cuando decía que el orden capitalista, “impone constante e inevitablemente, aun en el curso más pacífico de los acontecimientos, incontables sacrificios a la clase obrera”.

“El leninismo enseñay la experiencia histórica lo confirmaque las clases dominantes no ceden voluntariamente el Poder”. Ningún gobierno reaccionario se vendrá abajo ni siquiera en tiempos de crisis si no se le empuja. Esta es una ley general de la lucha de clases.

El Día de la Victoria también nos enseña que por difíciles que sean las condiciones y cualesquiera que sean los sacrificios y derrotas, los comunistas, los bolcheviques, los revolucionarios proletarios, tienen que educar en todo momento la población, en el espíritu revolucionario, y mantener firmemente la bandera revolucionaria en vez de abandonarla.

Ahora, en este tiempo de incertidumbre, el partido del proletariado, mientras dirige a las masas en la lucha cotidiana, tiene que efectuar la preparación ideológica, política y orgánica de sus propias filas, y de las masas populares, para la revolución.

Alcanzamos la Victoria sobre el Nazismo, sí, pero la revancha imperialista está creando nuevas organizaciones fascistas. Así pues, nuestra respuesta es hacer avanzar la lucha revolucionaria, a fin de no perder la oportunidad para derrocar la dominación reaccionaria, y establecer un nuevo Poder estatal cuando estén maduras las condiciones para la revolución. 

De otro modo, aun cuando estén maduras las condiciones objetivas, el partido proletario dejará simplemente escapar la oportunidad de conquistar la victoria de la revolución.

El carácter de clase de la Victoria, nos recuerda que estamos en la etapa crucial, socialmente más importante en el mundo, del paso del imperialismo al socialismo.

En la actualidad es evidente para todo el mundo que los países capitalistas están fortaleciendo su aparato estatal, y en particular su aparato militar, lo cual tiene como propósito, antes que nada, reprimir a los pueblos de sus propios países. Los medios de comunicación imperialistas, están enalteciendo la facistización de la sociedad.

Todos nosotros comprendemos esta verdad histórica, que hoy intentan ocultar y distorsionar, que esta guerra de liberación del nazismo fue realizada por un país socialista.

Ante este ataque a la conciencia de los trabajadores, el partido del proletariado debe prepararse para dos eventualidades, es decir, mientras se preparan para un desarrollo pacífico de la revolución, tiene que prepararse plenamente para un desarrollo no pacifico. Debe concentrar su principal atención en la ardua tarea de acumular fuerzas revolucionarias, y prepararse para conquistar la victoria de la revolución cuando las condiciones estén maduras, o para dar duros contragolpes al imperialismo y a la reacción, cuando éstos lancen ataques sorpresivos y acometidas armadas.

Si el partido del proletariado no se prepara de esta manera, paralizará la voluntad revolucionaria del proletariado, lo desarmará ideológicamente, se encontrará completamente desprevenido y pasivo, tanto en lo político como en materia de organización y, por consiguiente, arruinará la causa revolucionaria del proletariado.

Incontables hechos han demostrado, que dondequiera que exista la tenebrosa dominación del imperialismo, y de los reaccionarios, el pueblo trabajador, que constituye más del noventa por ciento de la población, se levantará de todas maneras, para hacer la revolución.

Si los comunistas se apartan de las demandas revolucionarias de las masas populares, perderán infaliblemente la confianza de las masas y el torrente revolucionario los dejará atrás.

Si la dirección de un partido adopta una línea no revolucionaria y convierte su partido en un partido reformista, su lugar en la revolución será ocupado por los marxistas-leninistas que haya dentro y fuera del partido, los cuales dirigirán al pueblo en la revolución, o en otras circunstancias, los revolucionarios burgueses se presentarán a dirigir la revolución y el partido del proletariado perderá su hegemonía en la revolución. Y cuando la burguesía reaccionaria traicione a la revolución y reprima al pueblo, la línea oportunista causará a los comunistas y a las masas revolucionarias sacrificios trágicos e innecesarios.

Si los comunistas se deslizan por el camino del oportunismo, degenerarán en nacionalistas burgueses, y en apéndices del imperialismo y de la burguesía reaccionaria.

El rasgo característico principal de este cambio radica en que ya existe en el mundo, en vez de uno solo, una serie de países socialistas, que forman un poderoso campo socialista, y que los pueblos que han emprendido el camino del socialismo ya tienen, en vez de cerca de doscientos millones, mil millones de habitantes, o sea, una tercera parte de la población mundial.

El campo socialista es producto de la lucha del proletariado internacional y de los demás trabajadores. Pertenece no sólo a los pueblos de los países socialistas, sino también al proletariado internacional y a todos los trabajadores.

Recordando el 9 de Mayo, comprendemos que aquel hecho nos ha desarrollado un espíritu social colectivo, que todos los años se renueva y no se extingue: 


¡Feliz día de la gran victoria patriótica sobre el fascismo y el capital, obtenido por el estado proletario de trabajadores y campesinos!

¡El sistema socialista es el que pudo romper la máquina de guerra del imperialismo alemán!

¡Protegiendo la Patria Socialista, el poder de los trabajadores, sus fábricas, tierra y futuro, crearemos un mundo nuevo, sin explotación humana!

¡Todos nosotros, "Somos la URSS"!

Proletarios de todos los países, ¡Uníos!



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