27 de octubre de 2019

Las listas de fusilados o desaparecidos por el franquismo van aumentando.

Es una triste evidencia. 

Los listados de personas desaparecidas o fusiladas por la Dictadura militar van aumentando, segun se van recopilando de las diferntes localidades.

Lamentablemente, ningún gobierno ha querido esclarecer la Memoria Histórica con los represaliados y asesinados por los militares, y sus acólitos fascistas. 

Recientemente una proposición parlamentaria para pedir responsabilidades a los dirigentes franquistas y condenar su Régimen de Terror, restituiyendo dignamente en la historia, a las víctimas que tienen sus sepulturas en las cunetas, ha sido desestimada. Esta proposición ha sido rechazada con los votos del Psoe, Pp, Cs y otras formaciones. 

Seguimos custodiados por las élites parasitarias del Imperialismo y la Dictadura de los ricos.

Lista de personas fusiladas por el franquismo

Por Kaos en la red. 

Hay diversas estimaciones sobre el número de personas asesinadas por el franquismo aunque coinciden en una cifra mínima de 100.000 víctimas mortales.

La siguiente es una lista de personas fusiladas por el franquismo. En este momento hay información sobre 30529 personas fusiladas. Hay diversas estimaciones sobre el número de personas asesinadas por el franquismo aunque coinciden en una cifra mínima de 100.000 víctimas mortales.[3] El historiador Francisco Espinosa Maestre en su trabajo de investigación Informe sobre la represión franquista: Estado de la cuestión, estima el número de víctimas de la represión franquista en 129.472 personas, aunque muchas provincias están investigadas de forma incompleta todavía.[4]

No hemos podido recopilar todos los nombres, se trata de una tarea ingente pues el fascismo se empleó a fondo en la represión de la población, de modo que existen lagunas. Las investigaciones siguen dando frutos a día de hoy aunque es posible que nunca conozcamos los nombres de todas las víctimas del franquismo pues muchos documentos fueron destruidos por los verdugos para ocultar sus crímenes.

Existen diversos proyectos de bases de datos de víctimas del franquismo. El diario Público mantiene uno de ellos, llamado Memoria Pública, que se basa en las listas del sumario de la causa de Garzón donde figuran 138.037 nombres.[5] El sitio web Todos los nombres centrado en el ámbito andaluz y extremeño, cuenta con fichas para más de 100.000 víctimas, además de 700 microbiografías y 1.300 documentos.[6][7] En el caso de Nomes e Voces, que recopila información sobre víctimas de Galicia, dispone de más de 15.000 registros.[8]

Otros proyectos para diferentes regiones son Memoria y Libertad (Cementerio del Este de Madrid),[9] Memoria Recuperada (provincia de Alicante)[10] y Víctimas de la dictadura (Castilla-La Mancha).[11] Diversas asociaciones de recuperación de la memoria histórica también mantienen listados de víctimas como es el caso de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica para los fusilados en el Cementerio de Granada,[12] la Asociación Salamanca Memoria y Justicia[13] o el Foro por la Memoria Histórica de Málaga.[14]


Por orden alfabético:

A · B · C · D · E · F · G · H · I · J · K · L · M · N · O · P · Q · R · S · T · U · V · W · X · Y · Z

Según el año:
Según el lugar de fusilamiento:
Según el lugar de nacimiento:
Según el sexo:
Según la edad:
Según otros datos:

 

23 de octubre de 2019

El 45% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico del planeta

El 45% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico del planeta

Por lavanguardia.com


La desigualdad está en el epicentro del debate económico estos días, tanto en los despachos como en las calles. Y los últimos datos confirman, pese a algunas mejoras, este desequilibrio. El Global Wealth Report de Crédit Suisse, que llega a su décima edición, afirma que el 45% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico.

En el otro frente, el banco helvético recuerda que seis de cada diez adultos en el mundo apenas tienen un patrimonio inferior a 10.000 dólares. Y que el 90% de la población del planeta tan sólo posee menos del 20% de la riqueza disponible.

Nacional
Según el estudio, habría en España 979.000 millonarios, aunque las cifras no coinciden con otras fuentes.

Para calcular estas variables, el banco suma el valor de mercado de los activos financieros, además de los no financieros (como inmuebles y solares) de cada persona, descontando sus deudas.

Lo que llama la atención es que las tensiones comerciales y la ralentización económica global que atraviesan los países (algo confirmado la pasada semana por el FMI) en principio no parecen haber influido en la concentración de la riqueza, que sigue en pocas manos. En concreto, el número de millonarios en el planeta creció entre mitad del 2018 y mitad del 2019 un 2,4%, hasta llegar a los 46,8 millones de individuos. Su patrimonio global alcanzó a lo largo de esos meses en el conjunto unos 360 billones de dólares. Una cifra astronómica porque equivale, desde un punto de vista estadístico, a veinte veces el PIB de Estados Unidos.

Y por cierto: la tierra prometida para este privilegiado colectivo es precisamente el territorio estadounidense. Allí vive el 40% de los millonarios mundiales y de allí viene la mayor parte de la nueva riqueza que se ha acumulado en los últimos doce meses. China va muy por detrás: sólo son chinos uno de cada diez millonarios.

En cambio, la población más rica del planeta en términos de patrimonio medio es Suiza, con un capital de 564.650 dólares por habitante. El estudio también arroja datos interesantes sobre Europa, porque desde el 2008, el crecimiento medio de la riqueza (expresada en dólares a precios constantes) ha sido negativo, en parte debido a la corrección del euro registrada durante este período.

En lo que se refiere a España, ocupa el puesto número 10 en el ranking de número de millonarios por país. En total son 979.000 los afortunados españoles, frente a los 945.000 del año anterior y los 172.000 del 2010. El número de ricos se ha multiplicado por cinco en los últimos nueve años hasta llegar a una ecuación fácil de memorizar: en la actualidad en España hay casi un millón de personas que tienen más de un millón.

Riqueza

Se prevé que el número de millonarios crezca el 42% en España.

Una tendencia que puede ir en aumento. “Se prevé que el número de millonarios españoles crezca un 42% adicional en los próximos cinco años”, aseguraba Miguel Matossian, responsable de Crédit Suisse Banca Privada en Iberia. Si se mira la franja alta, España tiene además 2.198 personas ultrarricas (con un patrimonio superior a los 50 millones de dólares), un 5,3% más que en el 2018.

Sin embargo, hay que poner todos estos datos en contexto. De acuerdo con un estudio anterior de la consultora Cap Gemini, cuya última edición se remonta al mes de julio, el número de millonarios españoles es sensiblemente inferior y alcanzaría los 224.000, lo que sitúa a España en el lugar 14.º en el ranking de países con grandes patrimonios.

Y ya que hablamos de patrimonio, Hacienda tiene datos que son también diferentes. Los ciudadanos que declararon este impuesto en el 2017 fueron unos 202.000 y hay que tener en cuenta las exenciones (sólo lo declaran quienes cuentan con un patrimonio de más de 700.000 euros, exceptuando hasta 300.000 euros de la vivienda habitual).

Los ‘millennials’ esperan heredar.

Según el informe, los millennials no han sido una generación afortunada. No sólo tuvieron que afrontar a muy temprana edad la crisis financiera mundial y las escasas perspectivas laborales que siguieron, sino que también se vieron desfavorecidos en muchos países por los altos precios de la vivienda”. Sin embargo, según el banco, “se podrían beneficiar de la ayuda financiera de sus padres y de herencias”.

¿Se debería invertir más en luchar contra la desigualdad social?
·         Sí 88.46% (8.445)
·         No 11.54% (1.101) 

La encuesta ya ha sido efectuada. Han votado 9.546 personas.

21 de octubre de 2019

El vedado marxismo en la URSS


Мао Цзэдун, 1958 год. Фото: Цзи Гуань-щань / Синьхуа / ИТАР-ТАСС
Мао Zedong, en 1958. Foto: Tsi Yuan Tsang / Agencia Xinhua / ITAR-TASS

Fue la época del enfrentamiento de la cúpula revisionista del PCUS contra los postulados de la PCCh. Si en China Popular, hubo un movimiento de rectificación con aciertos y errores llamado "Revolución Cultural", en la Unión Soviética alentó la lucha contra la degeneración ideológica y destrucción del socialismo alentada por Jruschov, Breznev y sus seguidores.

Esta lucha abarcó desde el Golpe de Estado del 56 hasta la extinción de la URSS. Fue silenciada en todo el mundo, desde el PCUS, hasta los medios de comunicación occidentales y los historiadores.

En nuestras páginas hemos relatado muchos de estos sucesos, en Georgia, en Yaroslav, la gesta de Valeri Sablin, etc.

Subimos por su interés la parcial traducción de Cubatalla. Nuestra organización está recogiendo materiales y datos para una más detallada exposición en próximos artículos.

Por Cubatalla.wordpress.com. Escrito por Alexei Volynets, (1) recogido por Templando el Acero.

En la historia del movimiento de disidentes en la URSS, por las razones conocidas, está acentuada su parte”democrático”, pro-occidental. A los nacionalistas del “partido ruso” y a varios disidentes de izquierda se les ha prestado mucho menos atención. Pero lo menos tuvieron suerte los seguidores de Mao quienes venían desconocidos por “las voces occidentales” de aquel tiempo así como han estado omitidos por los historiadores contemporáneos. Mientras tanto, los que trataban de repetir las lecciones de la “Gran Revolución Cultural” en la URSS eran no menos numerosos que los que predicaban en la Union Soviética los modelos de la democracia occidental.
Después de la muerte de Stalin, y sobre todo después del XX Congreso del PCUS, para muchos ciudadanos soviéticos que sinceramente creían en el comunismo, Mao Zedong de una manera natural se hizo el líder del movimiento comunista internacional. El compañero Mao, viejo guerrillero emérito quien había llevado bajo la bandera roja al pueblo más numeroso del planeta, a título del líder internacional reconocido por todos les salía ganando evidententemente a los burócratas profesionales con biografías indistintas del tipo Jruschov.


Nikita Jruschov de vacaciones, 1963. Foto: Vasily Egorov / TASS Newsreel

Y éste sintió ese malestar muy rápido. Por poner un ejemplo: En marzo de 1962 el trabajador cuadragenario Kulakov, el miembro del PCUS, quien trabajó en la construcción de la central hidroeléctrica de Bratsk, le envió una carta a Jruschov. En esta carta el proletario le escribió sin tapujos al primer secretario del Comité Central: “La mayor parte del pueblo soviético considera a Usted como el enemigo del partido de Lenin y Stalin. En pocas palabras, eres un trotskista sobreviviente […] Lenin soñaba que China fuera un amigo del pueblo soviético, el compañero Stalin cumplió este sueño, mientras que tú has roto esta amistad. Mao está en contra de que difames al partido de Lenin y Stalin. Ellos marchaban valientemente contra los enemigos de la revolución y en una batalla abierta salían ganando y no tenían miedo ante las cárceles, mientras que tú eres un cobarde y provocador. Al estar vivo Stalin, fuiste tú quien le daba besos al culo y ahora estás tirándolo por el barro […]”
Por esta carta Kulakov fue acusado de la “propaganda antisoviética” y condenado a un año de prisión. Y las intervenciones como ésta, a menudo públicas, fueron no pocas en aquel entonces. El 18 de marzo del mismo año 1962, durante las elecciones al Soviet Supremo de la URSS en Kiev, el presidente del koljós Boris Lóskutov, militante del PCUS, distribuyó octavillas con el texto siguiente: “¡Viva el gobierno leninista sin el charlatán y traidor Jruschov! La política de este insensato condujo a la pérdida de China, Albania y millones de nuestros antiguos amigos. Nuestro país está llevada a un callejón sin salida.¡Apretemos las filas! ¡Salvemos a la Patria!” El arrestado presidente del koljós fue condenado a cuantro años de prisión.
El 18 de julio de 1963 en la cuidad de Mena en Ucrania, Ivan Panasetsky, el pintor del teatro, de 27 años de edad, hizo y pegó las pancartas con las consignas: “La anarquía jruschoviana mataba por decir la verdad bajo Stalin para usurpar el poder después”, “¡Abajo la anarquía jruschoviana! ¡Viva el Partido Comunista de China!”, “¡Viva Mao Zedong – el líder de los trabajadores del mundo “!

En las décadas de 1960 y 1980, docenas de grupos maoístas operaban en el país, luchando contra la "degeneración burguesa" de la burocracia. (2)  

En la noche del 3 al 4 de agosto de 1963 en Batumi (Georgia), donde una vez el joven Stalin había comenzado su actividad práctica revolucionaria, tres ciudadanos de la URSS – de 28, 24 y 23 años, todo los tres los militantes del Komsomol, pegaron por la ciudad las octavillas en las cuales exigieron el derrocamiento de Jruschov y la defensa del honor de Stalin. En las octavillas los jóvenes comunistas escribieron: “¡Nuestro líder es Mao Zedong!” y “La URSS necesita a un Mao Zedong”.
El 1 de junio de 1964 en Donetsk (Ucrania), el minero de 37 años Vasily Poluban pegó por la ciudad las octavillas con las llamadas: “¡Mantengan el contacto con la China popular-democrática que lucha por la paz y la democracia en todo el mundo! ¡Lenin! ¡Stalin! ¡Abajo Jruschov!”, “Lenin y Stalin vivirán para siempre. ¡Fuera la dictadura jruschoviana que le ensucia los sesos a la clase obrera!”, “¡Viva el partido de Lenin y Stalin que lleva a la victoria, a la consolidación del comunismo! ¡Abajo Jruschov! ¡Vivan los amigos de China!”.
Esto han sido sólo unos pocos ejemplos de la disidencia “roja” en aquellos años, cuando el líder formal de la URSS Jruschov fue contrapuesto al líder informal del movimiento comunista internacional Mao. Semejantes estados de ánimo, entre otras cosas, contribuyeron a la exoneración de Nikita Jruschov en 1964. Pero y después de su destitución los intervenciones de ciudadanos soviéticos en apoyo de las ideas de Mao no se acabaron. Tanto más que en China se observaba entonces el vértice de la Revolución Cultural, por lo tanto mucha gente soviética no tenía nada en contra de aplicarles a sus burócratas la práctica de los Hong Wei Bing (guardias rojos).
De enero a marzo de 1967 en Moscú, el estudiante de la escuela técnica de aviación A.Makovsky (de 21 años) distribuía repetidamente las octavillas en las que, según lo escrito en su expediente por los interrogadores de la Fiscalía General de la URSS, “predicaba ciertas ideas de Mao Zedong”. Una parte de esas octavillas fue esparcida en la Plaza Roja, cerca del Kremlin. Dicho sea de paso que esta acción había tenido lugar un año antes de la “demostración de los siete” en agosto de 1968 que de inmediato fue propagada ampliamente y enarbolada por todos los medios de comunicación occidentales.
El 13 de febrero de 1967 en Komsomolsk-na-Amure el militante de Komsomol de 20 años, ingeniero V.Ermojin, el militante de Komsomol de 21 años, estudiante de medicina M.Chirkov y el militante del PCUS de 30 años, buzo profesional P.Korogodsky pegaron las octavillas en las cuales estuvo escrito, entre otras cosas: “¡Mao Zedong es el sol brillante para nuestros corazones! ¡Comunistas proletarios, luchen contra la pandilla de revisionistas modernos, sucesores de Jruschov!”.
Casi al mismo tiempo, el 16 de febrero de 1967, en otro extremo de la URSS, en Donetsk ucraniano, el minero de 35 años P.Melnikov fijó en el tablero con pancartas su octavilla en donde enaltecía a Mao Zedong y llamaba al derrocamiento de Brezhnev.
Esto han sido sólo algunos ejemplos de semejantes acciones que quedaron conservados para nosotros en los expedientes de la Fiscalía General y del KGB. Pero además de tales intervenciones personales, en la Unión Soviética de aquellos años surgían también los círculos organizados de la “clandestinidad comunista” que se apoyaban en las ideas y consignas de la revolución maoista.
Uno de los primeros grupos de este tipo surgió en 1964 en Ucrania, en la región de Jarkov donde las palabras “tradiciones proletarias” aún no se hicieron completamente la frase hecha de la propaganda tardía soviética. Allí, en la ciudad de Balakleya se formó el grupo marxista “El partido revolucionario comunista de obreros y campesinos”. Sus fundadores eran los hermanos Adolf y Vladimir Romanenko. Vladimir (35 años) trabajó como electricista en Jarkov, luego estudió en la Facultad del Periodismo en la Universidad de Leningrado. Su hermano Adolf (33 años) trabajó en el periódico distrital “Hoz y martillo”.
En septiembre de 1964, los hermanos Romanenko prepararon un proyecto del programa de su partido en el que se decía, entre otras cosas:
“La brecha entre los salarios del trabajador promedio, por un lado, y los especialistas de alto rango así como los burócratas del PCUS, por otro lado, sigue aumentándose cada día más. […] Hasta hoy día la burocracia y incluso los órganos del llamado control estatal-partidario siguen robando el plusproducto de los productores del mismo […]
La aserción de que la dictadura de la clase obrera haya caído en desuso, le conviene no a la clase de obreros, no a la clase de campesinos, sino a los que padecen dolor de muelas en cuanto se menciona la dictadura de la clase obrera, para quienes sería más cómodo robar el plusproducto en el marco de un Estado semi-burgués “de todo el pueblo”. Cuando el partido en el poder no lucha contra esto, sino contribuye a esto jurídicamente, entonces este partido es un partido pequeñoburgués. […]
El PCUS agotó sus capacidades de un partido político que fuera capaz de llevar tras de sí las masas por el camino esbozado por el prócer Lenin. […] Por lo tanto ya no se puede dilatar. Hay que pertrechar lo más pronto posible a la clase de obreros y el campesinado koljosiano con una verdadera teoría revolucionaria marxista. […] Para eso es necesario crear en todas las plantas, fábricas, koljoses y sovjoses, instituciones docentes y unidades militares las organizaciones que vayan a explicar la esencia revisionista de los planteamientos del nuevo programa del PCUS”.
En 1965-1967 en Moscú funcionaba un pequeño grupo marxista que fue encabezada por dos colaboradores científicos del Instituto de la economía del sistema socialista mundial – el ciudadano chino de 35 años Go Dang Tsin y el ciudadano de la URSS de 30 años G.Ivanóv. Ellos juntos divulgaban en Moscú la literatura propagandista china así como crearon una serie de sus propios materiales propagandistas que ellos llamaron “El manifiesto del socialismo (Programa del Partido revolucionario socialista de la Unión Soviética)”. En febrero de 1967 Go Dang Tsin y Ivanóv fueron arrestados por el KGB.
En 1968 en Moscú el albañil de 30 años G.Sudakóv y su hermano de 20 años V.Sudakóv crearon un pequeño grupo llamado “La Unión de la lucha contra el revisionismo”. De febrero a junio de 1968 ellos divulgaban la literatura recibida de China revolucionaria así como sus propias octavillas que habían sido imprimidas por los hermanos en un primitivo utillaje tipográfico manufacturado.



"Guardias Rojos" chinos, 1969. Foto: RIA Novosti, archivo

El 24 de febrero de 1976, al mismo día que comenzó el XXV congreso del PCUS, en el centro de Leningrado cuatro jóvenes dispersaron y pegaron a las casas más de 100 octavillas manuscritas que se concluían con el llamamiento: “¡Viva la nueva revolución! ¡Viva el comunismo!”. Sólo al cabo de unos años el KGB logró esclarecer que los participantes de esa acción eran los estudiantes universitarios del primer año A.Tsurkóv, A.Skóbov, A.Réznikov y el alumno del décimo grado F.Fomenko quienes organizaron el ilegal grupo marxista “Escuela leningradense”.
En 1977-1978 los líderes de la “Escuela leningradense” organizaron en una casa del suburbio de Leningrado la comuna donde jóvenes vivían juntos, estudiaban y después difundían entre estudiantes las ideas de Mao. Para el año 1978 la “Escuela leningradense” estableció vínculos con estudiantes simpatizantes de Moscú, Gorky, Riga y otras ciudades de la URSS. Durante el intento de organizar una conferencia ilegal de jóvenes que tuviera por objeto la creación de una gran asociación, “Unión revolucionaria comunista de jóvenes”, los líderes de la “Escuela leningradense” fueron arrestados por el KGB.
Poco tiempo después de su arresto, el 5 de diciembre de 1978 en Leningrado ocurrió un suceso sin precedentes: junto a la Catedral de Kazan (donde en 1876 tuvo lugar la primera manifestación grande de estudiantes en contra del zar) se reunieron algunas centenas de jóvenes universitarios y de escuelas quienes protestaban contra ese arresto. Cerca de 20 personas fueran detenidas. Durante el proceso contra el líder de la “Escuela leningradense” A.Tsurkóv, de 3 a 6 de abril de 1979 se reunió también una gran cantidad de estudiantes para protestar ante el juzgado. Arkady Tsurkóv fue condenado a 5 años de régimen estricto y a 2 años de confinamiento.
Pero las ideas revolucionarias maoistas iban preconizadas no sólo por estudiantes y alumnos. Los documentos muestran que hubo al menos un grupo ilegal de marxistas quienes no sólo estudiaban la experiencia y las ideas de Mao, sino participaban también prácticamente en la organización de huelgas exitosas de obreros soviéticos. Se trata del grupo político “Centro obrero” que se formó en los setenta del siglo XX en la ciudad industrial Kuibyshev (Samara). Este grupo pretendía crear un partido ilegal marxista, “El partido de la dictadura del proletariado”.
Los líderes de esta organización eran G.Isaev, de 31 años, obrero del taller de fundición, y A.Razlatsky, de 39 años, ingeniero petrolero. Fueron Isaev y Razlatsky quienes inspiraron y organizaron una serie de huelgas en las fábricas de Kuibyshev en 1974. Al cabo de dos años su organización ilegal marxista ya contaba con más de 30 activistas clandestinos. Se debe reconocer que el “Centro obrero” era una de las más exitosas organizaciones de disidentes en cuanto a los métodos del trabajo clandestino: sus activistas habían estudiado muy esmerada y determinadamente la experiencia clandestina de los revolucionarios rusos ante 1917 así como la de los guerrilleros de la Gran Guerra Patria. En virtud de ello el “Centro obrero” logró funcionar con éxito de 1974 a 1981.
Para los inicios de los ochenta los activistas del “Centro obrero” habían establecido vínculos ilegales con sus correligionarios de muchas ciudades de la URSS, desde Moscú hasta Tiumén. Se planteó la cuestión de establecer una ilegal organización revolucionaria marxista que habría sido llamada “El partido de la dictadura del proletariado”. Para aquel tiempo el número de los activistas clandestinos del “Centro obrero” montó a algunas centenas de personas.
En 1976 los líderes del “Centro obrero” escribieron “El manifiesto del movimiento revolucionario comunista” en donde se decía, entre otras cosas:
“El golpe contrarrevolucionario en la URSS ocurrió tan silenciosamente y del modo tan inesperado que nadie logró percibirlo. La administración que hoy en día rige en la URSS dictatorialmente, a lo largo de décadas ha logrado hacerse pasar por una regencia marxista-leninista y les sigue tomar el pelo a los obreros con su juego a democracia. Incluso el movimiento comunista internacional en su mayoría está lejos de una justa evaluación marxista de lo que sucede en Rusia. Pero el golpe contrarrevolucionario sí ocurrió, por lo tanto lo primero que debemos hacer es constatar el hecho mismo del golpe.
En 1961 en el Programa del PCUS y más tarde en la Constitución de 1977 las tareas de la dictadura del proletariado se consideraron cumplidas y la Unión Soviética fue declarada el Estado de todo el pueblo. Pero los marxistas de todos los tiempos sabían y saben que hasta que el proletariado que venció no logre prescindir del Estado completamente, este Estado no puede ser algo otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.”
Los activistas del “Centro obrero” invitaban a estudiar esmeradamente la experiencia de la China comunista: “La política del “Gran Salto” fue un intento de incentivar la iniciativa de las masas, despertar entre ellas una actitud consciente hacia los acontecimientos, por un camino relativamente pacífico”. […] La Revolución Cultural fue un llamamiento directo a la represión de la burocracia cuajada, un intento de demostrarles a las masas con hechos crueles lo que ellas son el dueño máximo del país, lo que ellas son omnipotentes en sus acciones colectivas. La muerte de Mao significó para China, al igual que la muerte de Stalin para la URSS, que la dictadura del proletariado se acabó".

Notas:

1.- El artículo original se titula en ruso: Los seguidores de Hung-wei-ping (Los Guardias Rojos) "¡Se necesita el Mao Zedong en la URSS!".

2.- Con esta frase comienza el artículo.

El enlace original es:
https://rusplt.ru/policy/sovetskie-hunveybinyi-sssr-nujen-mao-dzedun.html

19 de octubre de 2019

La colectivización socialista en la URSS (y 3ª parte)


Los éxitos de la mayor obra de transformación social realizada en la era contemporánea.-

La Revolución de Octubre de 1917 supuso en primer triunfo duradero de la clase obrera, que inició la era de la Revolución Socialista. La clase obrera, aliada con el campesinado democrático, afrontó la construcción del Estado proletario y la resistencia ante los envites de los capitalistas, tanto en el interior como en el exterior, a la vez que se preparaba económicamente para dar el gran salto hacia el socialismo. El Gran Viraje, la industrialización del país y la colectivización de la agricultura, representó ese Gran Salto esperado, que podría definirse como una segunda revolución, en el que se desarrollaron extraordinariamente las fuerzas productivas a la vez que se transformaban las relaciones sociales de producción. Además en un ciclo de tiempo muy corto se consiguieron unos logros inmensos fruto de la implicación entusiasta de las masas obreras y campesinas. El gran logro de unidad de objetivos hacia el socialismo de los trabajadores soviéticos, dirigidos por su Partido, consiguió la mayor transformación social conocida. Bajo otro régimen social no hubiera sido posible.

Los logros de la industria.-

En un mundo enmarcado en una gran crisis económica, mientras decrecía la producción y el PIB en los grandes países capitalistas, en la URSS crecía la producción industrial un 66,7% en 1932 y en un 311,1% en 1937, y el PIB en un 6,9% y un 70,2%, respectivamente.


Desde que se aceleró la industrialización en 1928 se alcanzaron cotas extraordinarias, que pusieron a la URSS en 1937 como el segundo productor industrial global del mundo. Se había convertido en una superpotencia industrial.


En 1928 los obreros representaban el 12,4% de la población activa y en 1939 el 33,5%; mientras la burguesía y los kulaks eran el 4,6% en 1928 y casi el 0% en 1939. Al finalizar el Segundo Plan Quinquenal podría hablarse efectivamente de que el socialismo, con el poder soviético, había acabado con la burguesía de la ciudad y el campo, económicamente hablando.


Los logros industriales que alcanzaron los trabajadores soviéticos son admirables. Se triplicó la producción de gas, cemento y acero en el período comprendido entre 1928 y 1932; se duplicó la de petróleo y casi se multiplica por diez la de abonos minerales; etc. Y en el período 1928-1940, se multiplicó casi por cinco la producción de carbón, casi por diez la de electricidad y por treinta la de tractores.


En tan solo doce años la renta nacional se multiplicó por cinco, la producción industrial bruta por ocho y la agraria se duplicó.


Terminado el ciclo del Primer Plan Quinquenal, se consiguió acabar con el paro forzoso y se instauraron jornadas de 7 horas para los trabajos normales y de 6 horas para las empresas nocivas para la salud. Había merecido la pena la emulación socialista. Fue la primera vez en la historia, que un Poder demostró que era capaz de prestar a las masas campesinas una ayuda constante en materia de producción. La alianza obrera y campesina se fortaleció en su forma nueva, en la apuesta por el socialismo.

Los logros de la agricultura.-

No hubiera sido de ninguna manera posible la colectivización sin que hubieran estado de acuerdo con ella los campesinos pobres y los campesinos medios, si hubiesen mostrado su oposición o si la colectivización hubiese sido forzada. Más tarde o más temprano hubiera habido una revuelta masiva, tal como demuestra la experiencia histórica. En cambio no la hubo y eso demuestra principalmente a ojos del mundo, y también de los investigadores si no tuviesen una visión ideológica marcada la mayoría todavía por el anticomunismo, que las masas campesinas en su inmensa mayoría estuvieron de acuerdo con las haciendas colectivas, incluso, que fueron en numerosas ocasiones sus promotores y protagonistas activos. No cabe duda que  hubo excesos y descontentos, incluso pueblos enteros, pero fueron minoritarios. Con quienes sí hubo violencia y represión, y no podía ser de otra manera pues era una lucha de clases para liquidarlos como clase, como decíamos más arriba, fue con un capitalistas del campo, los kulaks; y por supuesto también hubo su resistencia, incluidos el sabotaje y el terrorismo.


Al existir y crecer el movimiento koljosiano el estado soviético se implicó completamente con él, lo fomentó y el Partido Comunista lo dirigió. Las partidas presupuestarias que organizaba el gobierno destinadas a la agricultura aumentaron de manera acelerada año tras año, para subvencionar las semillas, maquinarias, las estaciones de tractores, para dar créditos a las colectividades, para investigación y para constituir, organizar y fortalecer las haciendas colectivas.


La colectivización del campo fue un proceso acelerado, pero en la mayoría de los casos realizado con unas pautas planificadas, aunque también hubo en otros casos sus desequilibrios, sus burocracias, violencias y excesos. Pero no fue la norma y cuando se descubrieron estos excesos fueron corregidos por el Partido, quitando de sus cargos a los dirigentes aventureros o represores. Al final fue el movimiento koljosiano el que marcó los ritmos fundamentalmente, que sobrepasaron las expectativas de los Planes. En tan solo diez años se pasó de una economía agraria tradicional con 26 millones de fincas, a una economía agraria mecanizada y moderna con 250.000 haciendas colectivas en 1937.


Las plantaciones de cereales fueron siempre en la URSS un problema esencial, porque cumplían una función básica de alimentación, también del ganado, y de exportación para cambiarlos por maquinaria moderna para la industria. Las formas semi-medievales de cultivo no podían dar la capacidad necesaria. Además estaba el problema de la retención del grano por los propietarios para jugar con el mercado y el problema de las malas cosechas debidas a causas ambientales y que provocaban hambrunas y racionamiento. Acabar con estas situaciones tenía mucho que ver colectivizar la tierra. A partir de ese punto los cereales comerciales estaban asegurados.


Además de los cereales, era de vital importancia desarrollar la producción de los llamados cultivos industriales, que son los que pasan por una fase industrial para después llegar al consumo. Por ejemplo, de las plantas oleaginosas se sacaba aceite, comestible o industrial; la remolacha azucarera, principalmente para la producción de azúcar; y el algodón y el lino para la industria textil.


Para transformar la agricultura era imprescindible mecanizarla, o sea, desarrollarla sobre una nueva base técnica. Y ese fue un empeño que se iba haciendo al unísono de la creación de haciendas colectivas. Cada sovjós tenía su propia maquinaria y sus propios tractores. Para nutrir de maquinaria a los koljós se crearon las estaciones de máquinas y tractores que funcionaban a petición de los koljós de su zona. En 1933 se pusieron en servicio 2.860 estaciones de máquinas y tractores, en las que se invirtieron 2.000 millones de rublos. Los tractores que había en las estaciones de máquinas pasaron de 2.400 en 1929 a 122.000 en 1933 y 394.000 en 1938; y en los sovjós, de 9.700 en 1929, a 81.800 en 1933 y 85.000 en 1938.


Los logros para el desarrollo de la educación y la sanidad.-

Desde el mismo día de la toma del poder por parte de la clase obrera se convirtió en una prioridad la liquidación del analfabetismo, en un país en el que se cifraba en un 80 %, para cuya tarea se destinaron grandes esfuerzos por parte del Comisariado de Instrucción Pública, dirigido por Lunacharsky. El poder de los soviets y el proceso de desarrollo hacia el socialismo necesitaban un pueblo instruido. Para ello se puso en marcha desde el primer momento la campaña LIKBEZ (liquidación del analfabetismo), a cuyo frente actuó N. Kruskaya. Esta inmensa tarea consiguió éxitos hasta situar en 1930 el número de personas alfabetizadas del 20 % al 67 %. Con todas las masas populares movilizadas en la industrialización, la colectivización y el desarrollo socialista, la alfabetización se aceleró considerablemente. Solamente en tres años se consiguió llegar al 90 %.

También en el período de industrialización y colectivización se hizo un gran esfuerzo por multiplicar los centros educativos y los alumnos, sobre todo los de enseñanza secundaria, técnica y universitaria. La construcción del socialismo necesitaba trabajadores con alto nivel técnico y cultural.


De las escuelas construidas, lo hicieron únicamente en el Segundo Plan Quinquenal 1933-1937, 20.607. Además se hizo una inmensa red de guarderías y casas-cuna, dentro de los centros educativos, en las empresas, en las granjas colectivas y en los barrios que acogían a los niños en edad prescolar. Era una de las mejores ideas para que las mujeres con hijos saliesen del trabajo doméstico y se incorporasen al trabajo productivo, como rezaba la propaganda constante que hacían los soviets y el Partido Comunista. Los niños que asistían a centros de instrucción preescolar pasaron de 838.000 en 1929, a casi 6 millones en 1933.


El desarrollo industrial, técnico y agrario, el cambio de las relaciones de producción, tenía que ser acompañado con un nivel cultural alto y una mejora científica y de la salud. Todo esto tendría mucho que ver con el bienestar de toda la población. En tan solo doce años había casi el triple de hospitales, que llegaron a todas las regiones de la Unión Soviética.


Conclusión.-

El odio tan feroz a Stalin y a la Unión Soviética se debe a su gran triunfo frente al capitalismo. Para poder ‘enterrar’ el marxismo, lo mejor para los capitalistas es atacar su fundamento revolucionario y dejarlo en una simple teoría inocua. Y su fundamento revolucionario se concreta en su parte más práctica, la experiencia del triunfo del socialismo sobre el capitalismo, de la clase obrera sobre la burguesía.

La Revolución Bolchevique y la ‘segunda revolución’ que supuso la industrialización y la colectivización, demostró el ‘sí se puede’ del socialismo y su superioridad social frente al capitalismo. La revolución social no es un simple acto de toma del poder, sino que es un proceso complejo en el que se precisa una transformación de las relaciones sociales de producción. Octubre de 1917 fue el primer acto del proceso de la revolución socialista, la gran industrialización y la colectivización dieron otro salto cualitativo en el proceso de desarrollo revolucionario hacia el socialismo. Es admisible llamarlo “segunda revolución” o segunda fase de la revolución, porque es el momento más crucial en la transformación de las relaciones de producción acercándose hacia el socialismo, a la vez que desarrolla inmensamente las fuerzas productivas. Si no se hubiera desarrollado la colectivización no hubiera sido posible desarrollar las fuerzas productivas al nivel y con la rapidez que se hizo, pues las relaciones de producción lo impedían.

Diversos críticos del período en el cual Stalin dirigió al Partido Comunista, quieren hacer leña, diciendo que todo el proceso de los años treinta fue una transformación desde arriba y, por tanto, no puede ser revolucionaria sino todo lo contrario. Tratan la cuestión mimetizándola como con cualquier gobierno burgués o como si se tratase del gobierno de Bismarck. Pero no quieren darse cuenta cuando plantean estas cuestiones que aquellos gobiernos representan a una clase social opresora, en cambio el gobierno soviético y el Partido Comunista representan la toma del poder de la clase obrera que está desarrollando su revolución y desarrolla la revolución desde el poder, después de tomarlo violentamente a los opresores. No puede hacerlo de otra manera. El poder de la clase obrera siempre desarrolla las transformaciones “desde abajo”, porque en realidad las hace con la movilización de las masas, tal como se hizo en los años 30, pero con el poder político en sus manos. De lo que se trata al final es de la derrota del enemigo de clase.

La inmensa obra de construir el socialismo, seguro que no estuvo exenta de errores, pero la experiencia positiva es mucho más potente para el futuro de la clase obrera a nivel mundial.

Con los primeros planes quinquenales y los éxitos de la industrialización y la colectivización no se acabó la historia ni la lucha de clases en la URSS. Vino el reto terrible de la invasión imperialista alemana, que si no es por el desarrollo revolucionario realizado durante los años treinta, difícilmente se hubiera producido el triunfo de la Unión Soviética. Una nueva demostración del acierto en afrontar la industrialización y colectivización aceleradas y, también, el acierto en afrontar la lucha de clases interna contra los elementos internos saboteadores, traidores y terroristas.

Los éxitos provocaron una mayor lucha de clases. En esta ocasión las clases perdedoras tuvieron su representación política en conspiradores de dentro del mismo Partido. En 1932 la oposición de derecha difundió la Plataforma Riutin que abogaba por la defensa de los kulaks y por la eliminación física Stalin y de otros dirigentes del Partido. En 1934 los opositores trotskistas-zinovievistas que actuaban en la clandestinidad asesinan al dirigente de Leningrado, Kirov. Entre estas fechas se producen múltiples sabotajes y nuevos asesinatos. Posteriormente se supo que los trotskistas habían pasado a la lucha terrorista y la oposición de derecha apoyaba esta lucha contra los éxitos de la edificación socialista. Las dos oposiciones habían llegado a un acuerdo sobre la base de la Plataforma Riutin. Se produce un proceso complejo de lucha de clases que el Partido tuvo que acometer, posiblemente con errores, para salvaguardar a la revolución de los intereses capitalistas a nivel interno e internacional.

¿Quiénes eran la “oposición de derecha”?

El líder de la oposición de derecha era Nikolai Bujarin, el cual era un teórico muy preparado, pero siempre con posiciones filosóficas mecanicistas y, como expuso Lenin en 1918, era la representación del intelectual pequeñoburgués. Esta es una clave de sus posicionamientos que muestran que no hay un muro de separación entre los oportunistas de derecha y los ‘izquierdistas’. Bujarin fue ‘izquierdista’ mientras representaba la rabia y la venganza de la pequeña burguesía (campesina, urbana e intelectual) frente a los grandes capitalistas (posiciones iguales a los socialrevolucionarios de izquierda). De hecho Lenin hace una observación en “Acerca del infantilismo ‘izquierdista’ y del espíritu pequeñoburgués” (1918) sobre Bujarin cuando era ‘izquierdista’; dice que sobre el Estado y la revolución, Bujarin “ha observado y subrayado todo lo que pueden tener en común en el problema del estado el revolucionario proletario y el revolucionario pequeñoburgués. Bujarin no ha observado precisamente lo que separa el primero del segundo”. Deja de ser ‘izquierdista’ cuando aquella rabia pequeñoburguesa se canaliza y ve la necesidad de construir un Estado pequeñoburgués burocrático (teoría evolucionista-teoría del equilibrio). Ya empieza a mostrarlo en la discusión sobre los sindicatos, con el apoyo a la plataforma de Trotsky, que representaba la burocratización, y después se aferra a la unión de obreros y campesinos, pero entendiendo a todos los campesinos como campesinado medio.

En el momento en el que se muestra la oposición Zinoviev-Kamenev a la línea del partido (el cambio de opinión de Zinoviev-Kamenev sobre la NEP puede tener algo que ver con ser el primero el dirigente de Leningrado, ciudad eminentemente obrera, que tenía problemas de abastecimiento, y toman una línea obrerista ligada a los planteamientos mencheviques), en ese momento, los bujarinistas (la derecha) expresaban unos puntos en común con la línea proletaria (Stalin), y aquella oposición se mostraba como línea burguesa. Más aún era así, cuando la oposición conjunta. Pero cuando éstos fueron derrotados, pronto salieron a la luz las contradicciones con la línea Bujarin, que se convirtió en oposición de derecha, antagónica con la línea proletaria.

Bujarin tenía un gran prestigio como teórico del Partido y mucha influencia entre los intelectuales y entre la burocracia partidaria y económica. La oposición de derecha, aunque fue derrotada, se agazapó en sus puestos, y toda esa influencia del teórico del partido posiblemente fue invisible en su mayoría para los dirigentes leninistas. Y esto fue así, a pesar de ser descubiertos en una conspiración, a pesar de ser derrotados hasta en el debate filosófico a finales de los años 20 (debate entre ‘dialécticos’ y ‘mecanicistas’, estos segundos seguidores de Bujarin, que eran empiristas y evolucionistas). Pero toda la semilla generada tuvo sus posteriores frutos con el golpe de estado de Jruschov. La falta de vigilancia por parte de todo el Partido (como expresó en un momento Stalin), la falta de una verdadera revolución cultural (luchando contra la división entre el trabajo intelectual y el manual) y la complicación que resulta descubrir a una oposición en la práctica (sobre todo en una primera experiencia de construcción del socialismo), dieron resultados involutivos.

Es interesante recordar que Bujarin fue director de Pravda de 1917 a 1929, teniendo el control de las demás publicaciones principales del Partido; controlaba el Instituto del Profesorado Rojo y la Academia Comunista; fue Secretario general de la Internacional Comunista de 1926 a 1935; y editor jefe de Izvestia de 1934 a 1937; además de ser durante muchos años uno de los principales redactores de documentos partidarios. La influencia dentro del Partido, entre los jóvenes intelectuales y futuros dirigentes del Partido, era innegable. Krupskaia hizo una observación en el XIV Congreso (cuando apoyó a Zinoviev y Kamenev) que no se tuvo en cuenta y que hoy podemos verla como muy interesante; acusó a Bujarin de que su peligro aumentaba con sus discípulos, ya que “el profesorado rojo, agrupado en torno al camarada Bujarin es una línea sucesoria que se prepara, una escuela de teóricos que determinará nuestra política”.

Bujarin representa la concentración de todas las desviaciones del comunismo, de la intelectualidad pequeño-burguesa radicalizada que se suma al comunismo, pero mantiene su esencia. Su historia muestra que no existen diferencias insalvables entre el revisionismo de derecha y el ‘izquierdismo’ (es curioso observar, por ejemplo, que en España el Bloque Obrero y Campesino de Maurín, de tendencia bujarinista, se unió a Izquierda Comunista, de Nin, de tendencia trotskista, formando el POUM), que ambos muestran la influencia burguesa (a través de la pequeña burguesía) dentro del partido.

Estos elementos son importantes para el estudio de la experiencia de construcción del socialismo, de la experiencia de la derrota y, también, para la construcción de la línea política de actualidad. Hoy, que lo general dentro del movimiento comunista son las desviaciones, no existe una línea proletaria, es interesante tener en cuenta el “caso Bujarin” para analizar la penetración de esas desviaciones por parte de la intelectualidad pequeño burguesa en el seno del Partido y como combatirlas hoy que ya están instaladas y generalizadas.

Pero la oposición de derecha no era solamente Bujarin. Él tenía su escuela, que había constituido en el Instituto del Profesorado Rojo. Allí se preparaban jóvenes comunistas para ser profesores o dirigentes del Partido. Seguidores de cierta importancia eran los intelectuales Slepkov, Maretskii, Rozit, Tsetlin…

Bujarin dentro del Comité Central encontró como aliados a Rykov, Presidente del Gobierno Soviético, y a Tomski, Presidente del Consejo Central de Sindicatos.

De esta manera se formó un grupo de oposición de derecha en el que podríamos distinguir los grupos siguientes:
  • Bujarin y sus discípulos, todos jóvenes intelectuales.
  • Rykov, Presidente del Gobierno y su influencia sobre los funcionarios del aparato soviético.
  • Tomski y su influencia sobre sindicalistas del aparato.
A estos se les unió Uglanov, Secretario de Moscú, y su grupo de influencia moscovita. 

Uglanov había pertenecido también al aparato de los sindicatos y estaba en cierta medida influenciado por Tomski.

Más tarde, en los juicios de Moscú, se pudo conocer que Yagoda, Presidente de la NKVD, también estaba en el grupo de la derecha, al igual que Enukidze, Jefe de Seguridad del Kremlim. El primero amigo de Rykov y el segundo de Tomski.

Este grupo fue en realidad el inspirador de la Plataforma de Riutin y, aliados con los trotskistas y un grupo de militares, preparaban un golpe de Estado. Pero lo que es más importante para reflexionar es la composición de los dirigentes de la oposición de derecha: simplificando, un grupo de intelectuales, un grupo de burócratas de la administración y  un grupo de burócratas sindicales.

Puede ser esta una cuestión para reflexionar y analizar su importancia, la importancia del acomodamiento y conservadurismo de la burocracia, su pérdida de vista de la dialéctica marxista, de la política leninista, transformando su visión de las cosas al punto de vista administrativo, que puede trastocar su posición de clase, y querer perpetuar el status quo y el Estado como elemento de las relaciones sociales y jurídicas burguesas.

De cualquier manera, los años 30 en la URSS se caracterizaron por el triunfo del socialismo sobre el capitalismo, la derrota de la burguesía y de sus representantes políticos dentro del Partido y del Gobierno.

BIBLIOGRAFÍA
  • Javin, “Breve esbozo de la historia de la industrialización de la URSS”, Editorial Progreso.
  • Furr y V. Bobrov, “Primera declaración de confesión de Nikolai Bujarin”, Colección Centenario, AAHS, 2017.
  • H. Carr, “Historia de la Rusia Soviética”, Alianza Universidad 1975.
  • Bettelheim, “La lucha de clases en la URSS”, Siglo XXI, 1978.
  • Arch Getty y O. Naumov, “La lógica del terror”, Editorial Crítica.
  • Martens, “Otra mirada sobre Stalin”, Kimetz liburuak, 2008.
  • Furr: “Jruschov mintió”, Templando el Acero
  • Rodríguez: “Stalin insólito”, Templando el acero.
  • Brar: “Trotskisme ou léninisme”. Etudes marxistes. EPO
  • Sousa, “Mentiras sobre la historia de la URSS”. eroj.org.
  • Tauger: “Famine et transformation agricole en URSS”. Ed. Delga, 2017.
  • CC del PC (b) de la URSS: “Historia del PC (b) de la URSS”. Marxists Internet Archive, 2002.
  • Furr: “The Ukranian Famine: Only Evidence Can Disclose the Truth”. Espressostalinist.com
  • Lenin: “Sobre las cooperativas”. Ed. Progreso, tomo 45.
  • Bujarin: “El testamento político de Lenin”. 1929. Marxists Internet Archive. 2002.
  • Stalin: “Sobre el peligro de derecha en el PC (b) de la URSS”. Ediciones en lenguas extranjeras. Pekín.
  • Stalin: “Sobre la desviación derechista”. Ibídem.
  • Stalin: “El año del Gran Viraje”. Ibídem.
  • Stalin: “Los éxitos se nos suben a la cabeza”. Ibídem.
  • Stalin: “Respuestas a los camaradas koljosianos”. Ibídem.
  • Stalin: “Balance del Primer Plan Quinquenal”. Ibídem.
  • Stalin: “Informe ante el XVII Congreso del Partido (b) de la URSS”. Ibídem.